viernes, 9 de octubre de 2009

LA REENCARNACIÓN COMO VEHÍCULO DEL ETERNO RETORNO



 LA REENCARNACIÓN COMO VEHÍCULO
DEL ETERNO RETORNO

©Giuseppe Isgró C.
–Un ensayo  de juventud del año 1971-.



-“Muchas moradas tiene la casa de mi Padre”..
-“Os es necesario nacer, renacer y volver a nacer”.
-“En verdad os digo que no verá el reino de los cielos el que no naciere de nuevo”.
-“Yo fui antes de Moisés y después de él”.
Jesús de Nazareth
-Vida de Jesús dictada por él mismo-

-“Y sus discípulos le preguntaron: -Pues, por qué dicen los escribas que Elías debía venir primero? Y él le respondió: -Elías, en verdad, ha de venir y restablecerá todas las cosas. Pero os digo que ya vino Elías y no le conocieron, antes hicieron  con él cuanto quisieron. Así ellos harán padecer al hijo del hombre. Entonces entendieron los discípulos que de Juan El Bautista les había hablado”.
(Mateo, cap. XVII, V. 10 a 13;
Marcos, cap. IX, V. 10,11,y 12),.


En la naturaleza, es fácil observar como la igualdad no es el molde que modela todas las cosas, –o seres-, en sus manifestaciones. Existen marcadas diferencias o “desigualdades”;  la igualdad sólo existe como ley para que se manifieste la “desigualdad” o variedad. Es decir, cada ser, tiene individualidad propia y en un grado determinado y diferente a los demás, fruto, generalmente, del propio estado evolutivo y de la aplicación de su libre albedrío, en los cuatro reinos naturales.
Entre los habitantes de la tierra, se observa la existencia de enormes desigualdades sociales, económicas, culturales, etcétera. Existen individuos en todos los “status” sociales. Los hay pobres, ricos, felices, menos felices, evolucionados o muy poco evolucionados, etcétera.
Si admitimos la existencia de un “Creador” de quien provienen todos los seres y cosas, en la naturaleza, y Él dispuso las mismas  con estas marcadas diferencias en las condiciones humanas, y de ser cierto que después de la “muerte” unos irían al “cielo” y otros al “infierno”, ese “Creador” merecería los calificativos menos positivos que la mente humana pudiese idear, por cuanto demostraría ser injusto, parcial y poco equitativo, si eso realmente fuese así. Pero, lo es?
Sería posible que tanta grandeza, como lo es el ser humano, deba vivir una existencia  de esfuerzo, con las circunstancias que les son inherentes, para que, luego, ese “Dios” le condene eternamente? Dónde residiría esa misericordia que tanto pregonan las diferentes doctrinas?
Un padre sabio y bondadoso, -como se le supone –y es- al Creador del Universo-, corrige y educa, no castiga.  En la naturaleza, observamos la existencia de leyes que una vez violadas por el hombre, generan consecuencias que le llevan a comprender la necesidad  e importancia de que en un futuro no las viole más. Es decir, el ser experimenta las consecuencias de la infracción a las leyes naturales y aprende.
El ser humano, en el curso de una existencia, sigue una ruta determinada, desarrolla ideales, vocaciones, pero, el ser más capaz encuentra que el tiempo de un ciclo de vida es corto para desarrollar las concepciones y alcances de su mente.
Sería, pues, ese “Creador” capaz de dotar al ser con capacidad de concebir la inmensidad del Universo y no permitirle la posibilidad  de sondear –o explorar-  la misma? De ser así, dónde residiría  su sabiduría?
Tienen razón los antiguos filósofos –Seth, Pitágoras, Sócrates, Cicerón, Orígenes, entre centenares más- y los investigadores espiritistas, -Allan Kardec, Oliver Lodge, León Denis, Gabriel Delanne, Ernesto Bozzano, Joaquín Trincado, Amalia Domingo Soler, Camilo Flamarion y una constelación más- al señalar pruebas que evidencian la realidad de la reencarnación y explicar estos hechos.
Es preciso plantearse dos preguntas: La primera: Por qué existen estas marcadas diferencias, en el planeta Tierra, tomando en cuenta la Reencarnación y el libre albedrío?  La segunda: Qué otra razón existe, además?
A la luz de la Doctrina Universal, la primera pregunta, en lo que queda dicho, está virtualmente contestada; es decir, esas marcadas diferencias existentes en el marco de la humanidad del planeta Tierra, son debidas a que, por el libre albedrío de cada ser, en los infinitos ciclos de vida que vive en múltiples planetas o mundos, por medio del cumplimiento de la ley de la reencarnación, los seres que aprovechan mejor el tiempo se adelantan a aquellos que llevan un ritmo más suave y se van quedando rezagados. Esto está muy claro.
Pero, las diferencias son tan marcadas entre los seres, dentro del planeta Tierra, que es preciso complementar esta explicación con elementos  de juicios adicionales que permitan precisar exactamente la razón esencial. Por eso el planteamiento de la segunda pregunta, inquiriendo: -Qué otra razón existe, además?
Primeramente, recordemos una pregunta que planteara Allan Kardec a los Espíritus en El libro de los Espíritus, signada con el No. 172, en el capítulo Pluralidad de las existencias, la cual  es: -“Las diversas existencias corporales se efectúan todas sobre la tierra? El Maestro obtiene por respuesta: -“No, sino en los diversos mundos; la de aquí –la Tierra- no es ni la primera ni la última, sino todavía una de las más materiales y lejanas de la perfección”.
Tanto la pregunta efectuada como la respuesta obtenida por el Maestro Kardec revisten variada importancia.
En el planeta Tierra, existe una familia primitiva que proviene de dos mundos anteriores denominados “Mundo embrionario” y “Mundo primitivo”, es decir, para la familia primitiva del planeta Tierra, este sería su tercer mundo; empero, hay que destacar, que los integrantes espirituales de la familia primitiva mencionada, no necesariamente todos vivieron en el mismo mundo embrionario y no todos en el mismo mundo primitivo; es decir, por la philia, -rasgos, aptitudes, tendencias, costumbres, idiosincrasia, etcétera-, los diversos grupos de la familia primitiva podría provenir de diversos mundos primitivos anteriores, vale decir, cada grupo de un mundo diferente, por lo cual, pese a ser más o menos uniforme el grado de progreso de los diversos grupos humanos en el planeta, por provenir de diferentes mundos, sus aptitudes, costumbres, lenguaje, tendencias, son diferentes entre uno y otros, pero similar su estado evolutivo.
Pero, a medida que ha transcurrido el tiempo sobre el planeta Tierra, van surgiendo civilizaciones diferentes, con niveles evolutivos marcadamente superiores a los diversos grupos originarios. A qué se debe esto?
Es sabido que, en los mundos, -en el inmenso universo- se llega a una etapa de progreso en donde una mayoría ha aprovechado el tiempo de manera óptima, entre un grado mínimo aceptable y un grado excelente evolutivo, dentro del esquema de cada mundo; pero, siempre existe una minoría que se queda rezagada y que, llega un momento en que constituye un serio problema para la gran mayoría, y es cuando ésta pide a la justicia divina y a los regidores de ese mundo en particular que se efectúe el llamado “juicio de mayoría o juicio final”; aquellos que desacatan someterse a los dictados de progreso de la mayoría es invitada a desalojar el planeta y según el nivel evolutivo de cada grupo, es reubicado en un mundo que le sea afín, pero siempre será un mundo de menor progreso al que dejan, en el cual, cada grupo espiritual pasa desde la condición de ser un obstáculo al progreso –en ese mundo más adelantado- a convertirse en maestro, en el nuevo mundo menos evolucionado a que ha sido remitido, donde, empero, conserva el grado evolutivo alcanzado en su anterior morada y a partir del cual comienza su labor en la nueva. Esas son las historias que la memoria ancestral conserva de los “ángeles caídos”, del paraíso perdido, entre otros, y que determinadas corrientes del Espiritismo explican, entre ellos, Allan Kardec, Joaquín Trincado y Rodolfo Benavides, empero, hay otras fuentes dispersas.
Al haber ocurrido, en diferentes épocas, juicios de mayoría en diversos mundos, los retrógradas de los mismos cuyo grado evolutivo lo ameritaba han sido enviados al Planeta Tierra, por eso vemos como han emergido civilizaciones como la Atlante, la de Lemuria, la Hindú, la China, la Egipcia, la Sumeria, la Mesopotámica, la Griega, la Etrusca, la Romana, la Íbera, la Árabe, las Precolombinas, etcétera, cuyos rasgos culturales, manifestaciones espirituales, grupos étnicos, costumbres y sensibilidad artística son marcadamente superiores a los que hasta ese momentos hubiesen manifestados todos los diversos grupos de la familia primitiva de la Tierra.
Aquí entra en juego la explicación del libre albedrío y la ley de reencarnación y la del Karma; esta es la verdadera razón por la cual existen tan marcadas diferencias entre los diversos segmentos de la familia humana del planeta Tierra.
Los mundos que suelen señalarse como más adelantados que la Tierra, los cuales  constituyen probables fuentes de origen de inmigraciones espirituales, son: Júpiter, Saturno, Neptuno, Venus, entre otros. Quizá, las probables características de los Atlantes, Lemures, Chinos, Egipcios y Precolombinos, haya que buscarlas en las inmigraciones provenientes de Júpiter y Saturno, quizá unos 200 mil años antes de nuestra era; y las Hindúes, las Griegas, Etruscas, Romanas, Árabes, etcétera, en las inmigraciones de Neptuno, Venus, y otros, a partir de 3.800 años -o más- antes de nuestra era. (Es preciso analizar la probable antigüedad de los Vedas estimada en 18.000 años antes de n.e., por las referencias astronómicas que contienen, de acuerdo a la Doctrina Secreta de H. P. Blavasky, lo cual determinaría la existencia de un grupo de sabios receptores de los Vedas anteriores al grupo que se inicia con Adán y Eva históricos  y su hijo Seth y la recepción de las Leyes de Manú).
Es preciso traer a colación otro de los puntos tocados por el maestro Kardec, en la pregunta Nº 178 del citado capítulo Pluralidad de las existencias, de El libro de los Espíritus, en la cual inquiere: -“Pueden los Espíritus reencarnarse en un mundo  relativamente inferior a aquel sobre el cual han ya vivido?
La respuesta que obtiene, el Maestro, expresa: -“Sí, cuando tienen que cumplir una misión para contribuir al progreso de la humanidad de ese mundo; en cuyo caso aceptan con alegría las tribulaciones de aquella existencia por cuanto aportan, ellos, el medio de progresar”.
Acto seguido, hay otra pregunta: -“No sucede así, también, por expiación, pudiendo Dios mandar espíritus rebeldes en mundos inferiores?”
La respuesta que el Maestro obtiene, es: -“Los espíritus pueden quedar estancados, pero no regresar atrás: su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas en el medio afín a su propia naturaleza”. (Subrayado nuestro).
Lógicamente, existen etapas evolutivas en la vida de un mundo en que al espíritu estancado no se le obliga por el libre albedrío que sustenta; empero, a una cierta etapa, los que se quedan muy rezagados, que constituyen un problema para la mayoría, al efectuarse el juicio de mayoría, siempre se le concede un período durante el cual ellos puede optar entre quedarse o ser expulsados; sigue siendo un privilegio del espíritu elegir; según su nivel evolutivo –y elección-  es reubicado en el medio más idóneo a sus gustos y preferencias. Pero, en el nuevo escenario, generalmente viene a traer un muevo progreso y, también, muchas veces, el problema que constituía  en el mundo anterior, también lo constituye aquí, pero, lucha entre sus iguales o, a veces, peores que él, pero, todos tendrán que progresar oportunamente.
Otra de las objeciones que suele anteponerse a la reencarnación, es: -“Por qué, si en los primeros tiempo de vida en el planeta había pocos habitantes, de ser realidad la reencarnación, la población sería siempre la misma, pero, ha ido siempre aumentando; -de dónde han salido esos nuevos espíritus?”-
La objeción encierra, en sí, dos preguntas o planteamientos; la primera, hay una humanidad en constante crecimiento que sugiere un incremento de entes espirituales y la pregunta es, de dónde sale esa cantidad creciente de nuevos espíritus? La segunda, si hay nuevos espíritus, por cuanto existen ahora más personas, en el planeta, que hace varios miles de años, -suponen los que anteponen la objeción-, es porque hay una causa diferente a la reencarnación que lo determina, sino siempre sería la misma cantidad de personas.
La explicación dada antes, en cuanto a las desigualdades entre los diversos segmentos de la humanidad del planeta, con una familia espiritual originaria del planeta y las sucesivas llegadas de grupos espirituales desterrados de otros mundos al realizarse los respectivos juicios de mayoría en sus mundos, más aquellos grupos que vienen al planeta en misión para ayudar al progreso,       -que son los grupos minoritarios-, sirve para explicar, aquí, porque a través del tiempo va aumentando el número de integrantes de la humanidad, lo cual, no sólo no invalida la ley de reencarnación sino que, después de su llegada, cada miembro de los diversos grupos, en el logro de los respectivos objetivos existenciales, va realizando las diferentes reencarnaciones, sin límite alguno, hasta completar el cupo que le es inherente en este planeta, para luego ascender al mundo que le corresponda, en la siguiente fase evolutiva.
Es decir, la familia espiritual del planeta tierra va aumentando en la medida en que nuevos integrantes vienen a formar parte de este planeta, en similitud a las corrientes inmigratorias que se van sucediendo en los diversos países del planeta tierra, contribuyendo a transformar los grupos étnicos con su aporte multidimensional.  En línea general, el planeta tierra tiene una familia espiritual, conformada con entes provenientes de diferentes fuentes, que, en un momento dado, siempre, –en el espacio-, será superior a  la encarnada.
El siglo XX, ha abierto el horizonte cultural en todas las corrientes del pensamiento y campos del saber. El ser humano sondea con confianza y comprende, comprueba, que las “experiencias psíquicas” no son meras ficciones. Las ciencias psíquicas –en sus diversas denominaciones de  Investigaciones Psíquicas, Metapsíquica y Parapsicología, de manera preponderante- han tomado un auge tal que culminará sólo en una mayor y profunda comprensión del ser sobre sí mismo.
A continuación, transcribimos del diario “El Nacional” –de Venezuela-, del 23-01-1971, el siguiente artículo sobre recientes investigaciones del Dr. Ian Stevenson, de algunos casos de reencarnación:
“POR PRIMERA VEZ LA CIENCIA ACEPTA ESTUDIAR ALGUNOS CASOS COMPROBADOS DE REENCARNACIÓN”.
“EL MISTERIO DE LA SEGUNDA VIDA”.
“HASTA HACE POCO TIEMPO, QUIEN HABLASE DE REENCARNACIÓN ERA UN MÍSTICO O UN CHARLATAN A LOS OJOS DE LA CIENCIA. AHORA SURGE EN LOS ESTADOS UNIDOS EL PRIMER ESTUDIO SERIO AL RESPECTO, OBRA DEL DOCTOR IAN STEVENSON, UN PROFESOR UNIVERSITARIO QUE NO CREE EN FANTASMAS, PERO DESCUBRIÓ QUE EN CIERTA FORMA, SÍ EXISTEN.
“Vive actualmente en Nueva York una señora de 69 años, holandesa, de pequeña estatura y morena, que se llamó otrora Henriette Ross. Cambió de nombre al casarse con hombre llamado Weisz. Más tarde se divorció y aunque en Holanda las divorciadas también recuperan su nombre de solteras, ella prefirió no proceder de esa manera. Su madre la reprendió una vez a causa  de eso, pero la oven le contestó: -“Me siento más cómoda con ese nombre”, y acabó por firmarse Henriette Weisz Ross.
“Se fue a vivir a París donde se ganaba la vida pintando. Hacía principalmente retratos. Una noche, en el verano de 1936, se acostó temprano, pero algunos pensamientos insistentes  le impedían conciliar el sueño. Volvió a levantarse y se puso a pintar. Lo más singular del caso es que lo hizo en la oscuridad, casi automáticamente, sin tener la menor idea de lo que estaba pintando. Luego, calmada, regresó al lecho y se durmió profundamente. A la mañana siguiente vio en su caballete el retrato de una mujer joven.
“La experiencia no podía ser más extraña. Tratando de aclarar el misterio, llevó un día el cuadro a una médium que, según se decía, poseía poderes psíquicos y conocimientos extra-sensoriales, respecto a los objetos que contemplaba o que tocaba. Esa mujer le dio que Goya, el gran pintor español fallecido en 1828 le había hablado: -“El me dio que usted lo recibió en su casa, en una gran ciudad al sur de Francia y en aquel entonces usted lo ayudó a escapar del país y de sus enemigos. Goya aún  le estaba agradecido y quería prestarle ayuda, pero sentía que ella se resistía”. Era su educación académica –dio la médium- la razón de la actitud rígida, que no aceptaba la orientación del artista español; “fue por eso que la obligó a pintar en la oscuridad, a fin de que usted no se diese cuenta de lo que estaba haciendo”.
La Sra. Weisz-Ross, confiesa que, a pesar de ser pintora, no había leído nunca nada sobre Goya. Esa misma noche va a casa de una amiga que posee un ejemplar de una detallada biografía del artista español. Al leerla, descubre la historia de Rosarito Weisz, en cuya casa de Burdeos, Goya se había hospedado durante el período que estuvo exiliado, ya casi al final de su vida.
La Sra. Weisz-Ross cree que su experiencia prueba la Reencarnación, vale decir, el hecho de que ella vivió, aparentemente, en una vida anterior.
“NI LA HERENCIA NI EL AMBIENTE PUEDEN EXPLICAR A CABALIDAD LA PERSONALIDAD DEL HOMBRE. QUÉ HAY DETRÁS DE ELLA?
“Uno de los más grandes investigadores de esta materia en los Estados Unidos es un psiquiatra llamado Ian Stevenson. El estudió el caso de la pintora holandesa y atestigua la verdad de los hechos. Y este caso es sólo uno de los numerosos templos que recogió en decenas de entrevistas e investigaciones.
“Para la mayoría de la gente culta del mundo occidental, la idea de la reencarnación es una aberración de la ortodoxia religiosa. Cómo puede entonces una persona seria, un verdadero científico, dedicarse a este tipo de estudios e investigaciones?
“El doctor Ian Stevenson es un hombre alto, flaco, de hablar lento, con casi 51 años; hizo sus estudios de medicina en la Universidad McGill de Montreal. Durante años se dedicó a pesquisas convencionales. El año pasado la editora Little, Brown & Co., publicó su libro “The Psichiatric  Examination”.
“Este año, la editora Harper & Row lanzará una nueva edición de otro de sus trabaos, “The Diagnostic Interview”. En 1953 empezó a interesarse por la reencarnación. La razón que lo llevó a eso fue el sentimiento de insatisfacción sobre los conocimientos disponibles sobre la herencia  y de las influencias ambientales , consideradas aisladamente o en su conjunto, en el examen de la personalidad.
“EN SUS ARCHIVOS FIGURAN DECENAS DE CASOS COMPROBADOS.
“Cuatro años después aceptó el cargo de director del Departamento de Psiquiatría y Neurología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia. Ese puesto le fue ofrecido por autoridades universitarias que conocían su interés en Parapsicología y, particularmente en reencarnación.
“Ejerce actualmente el cargo de profesor de Psiquiatría. Aún enseña, administra y hace pesquisas en la línea tradicional, pero gran parte de su esfuerzo está ahora dirigido  hacia un campo nuevo. Y el resultado de ese esfuerzo lo representa un archivo con centenas  de casos de aparente reencarnación, ocurridos en varias partes del mundo. Algunos están basados en relatos publicados, pero otros fueron descubiertos personalmente por él y sus socios.
“Es más o menos sabido que algunas religiones orientales, como el budismo y el hinduismo están basadas en la reencarnación.
“El doctor Stevenson admite por lo menos ocho alternativas para explicar casos que parecen ser de reencarnación. Fraude es lo primero que se le ocurre pensar a cualquiera. Pero el doctor Stevenson no toma muy en cuenta esto, porque en ningún caso hay retribución financiera. Publicidad podría ser otro motivo, pero esta es generalmente indeseable, sea en Oriente u Occidente.
“Otra posibilidad es la derivación de recuerdos de fuentes que después son olvidadas. El doctor Stevenson recuerda el caso de un oven que, hipnotizado, hablaba una lengua desconocida que después se descubrió ser el dialecto toscazo, hablado en una región de Italia en el siglo III antes de n.e. La fuente, como después se descubrió, era una gramática de esa lengua que el muchacho tomara en su infancia  de la biblioteca paterna, la había estado leyendo y conservó en su memoria algunas frases.
“Entre las explicaciones plausibles está la “memoria racial”, se transite a través de los genes, de generación en generación; la “posesión”, esto es la ocupación  del cuerpo de una persona viva  por el espíritu de una persona muerta o desencarnada, la percepción extra-sensorial; la presencia  (que es el don de revelar las cosas pasadas); y la comunicación con una personalidad sobreviviente. El doctor Stevenson niega, en los casos por él registrados, cualquier ligación con esas diversas motivaciones.
“Chester Carlson, inventor de la Xerox, fue uno de los entusiastas financiadotes del doctor Stevenson. En diciembre del año pasado la Asociación Americana por el Progreso de la Ciencia –el cuerpo más amplios de científicos del mundo- concedió a la asociación de Parapsicología el derecho de filiación en sus cuerpos, aún sabiendo que ésta estudia la reencarnación.
“El doctor Gardner Murphy, profesor de Psicología  de la Universidad de Washington, es el profesor de la Sociedad Americana de Pesquisas Psíquicas, y tiene en alta estima al doctor Stevenson.
La Dra. Gertrudis Schmeidler, profesora de Psicología en el City Colllege de Nueva Cork, es de la misma opinión, como los son asimismo los doctores Albert Stunkard, director del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia y Herbert S. Ripley, que ocupa igual puesto  en la Universidad de Seattle. Todos concuerdan en que el doctor Stevenson es un científico serio y competente. Falta saber si Ian Stevenson conseguirá dar una respuesta definitiva a la pregunta: -Existe otra vida más allá de la muerte?”
“El problema está abierto: los estudios sobre la reencarnación se han convertido hoy en un campo respetable  de pesquisas científicas”.
La reencarnación, para los estudiantes de metafísica profunda, es un hecho. No importa que se niegue o afirme, la realidad de la reencarnación no variará por eso.
El ser humano, tiene por misión “labrar evolución”, progresar, hacerse sabio, para lo cual, el Universo infinito se ofrece como taller experimental del hombre.
Como es conocido por los físicos y estudiantes de la Escuela Espiritista, la materia no es más que un estado determinado o “condensación” de energía en un número  “x” de vibraciones.
Los cuatro reinos de la naturaleza son transformadores de energía; absorben energía del medio ambiente, adquieren forma determinada y se transforman para luego “volver” a su etapa inicial, es decir, la energía o estado de energía.
El cuerpo del hombre, es relacionado por Papus (Dr. Gerard Encausse) con un coche tirado por caballos, donde el coche es el vehículo o instrumento físico de trabajo, de transporte; por supuesto, el caballo representa el papel de los “instintos” que el hombre, o sea, el “ente inteligente y espiritual” intenta dominar y domina en el curso de su evolución.
El ser humano, en la Doctrina Universal, es estudiado en sus tres entidades, que son: El espíritu o ente inteligente; el alma o intermediario entre el cuerpo y el espíritu, y el cuerpo o vehículo físico.
En la Doctrina Universal donde todo estudioso y amante de la sabiduría, puede encontrar un conocimiento profundo del hombre en las tres entidades señaladas y su misión sublime en el Universo, libre de dogmatismos superfluos.
El ente espiritual, es el verdadero ser en sí; es el llamado “yo interno”,  es quien evoluciona, se hace sabio, y utiliza el cuerpo material como un instrumento, o vehículo, en cada nueva encarnación, en un proceso infinito,  en el eterno presente, mientras tanto va ascendiendo  en evolución, en sabiduría, hasta adquirir el llamado grado de Maestro de la Naturaleza o del Universo, y como tal, luego, ayudar, enseñar a los “hermanos menores”, es decir, dirigir la evolución de los mundos, con lo cual, el Maestro continúa ascendiendo en evolución, en sabiduría, porque siempre hay un más allá, y no porque se haya graduado de Maestro no tiene nada más que aprender, sino que como aquel que se gradúa de doctor en una Universidad, es a partir de entonces cuando realmente comenzará a disfrutar la Luz,  comprender su intensidad y participar en un proceso creativo de nuevas realidades según las concepciones que ese elevado nivel evolutivo le permita desarrollar.
Una de las objeciones que se tejen alrededor de la reencarnación  es la que expresa que “el ser humano no puede tener varios cuerpos” y por tal motivo algunos consideran que la reencarnación es una teoría gratuita.
Por supuesto que el ser humano, en el cumplimiento de la Ley de la Reencarnación, no tiene varios cuerpos, en el sentido de que yo estoy encarnado aquí en América y al mismo tiempo me encuentro encarnado en otro cuerpo, en Japón.
Sólo se puede tener un cuerpo a la vez. El cuerpo del hombre es como un vestido, cuando ya no le sirve se desecha,  se cambia por otro.
En la naturaleza, ningún organismo es perpetuo. Hay una ley que determina que los cuerpos biológicos nazcan de la forma conocida según la especie, pero en su desarrollo toman o absorben energía del medio ambiente.  Una vez desarrollados, comienzan un proceso de envejecimiento, con el cual, gradualmente, se llega al estado de desencarnación -o transición- que permite la transformación del organismo, determinando que las partículas, o sustancias químicas que lo integraban, regresen, retornen nuevamente al estado primario, es decir, a la energía, en su aspecto físico, preservándose, al mismo tiempo o paralelamente, el ente espiritual que le animaba, que en el  reino mineral recibe el nombre de espíritu elemental; en el vegetal y en el animal, es un espíritu de acuerdo con la especie. Es oportuno recordar aquí que el reino animal recibe esta denominación al hecho de atribuirle, los antiguos, la posesión de un alma o ánima, del griego psique.
Deducimos que, si esa energía fue usada una vez para usar un cuerpo determinado, por qué se debería dejar de utilizarla, nuevamente, para el desarrollo de otro cuerpo?
Nada se pierde en la naturaleza. El ser humano toma energía del depósito universal, la utiliza y luego la regresa al mismo transformada, para nuevamente ser utilizada, y así infinitamente.
El cuerpo del ser humano, -e igualmente en los cuatro reinos naturales-, una vez que agotó los recursos físicos o fisiológicos de los cuales estaba abastecido,  y en cuyas condiciones servía al espíritu de vehículo, de instrumento de trabajo, es abandonado por éste, sufriendo los conocidos procesos durante los cuales se transforman en partículas de la misma naturaleza en que se encontraban inicialmente cuando fueron utilizadas.
Entonces, el Ente Espiritual-Inteligente –el espíritu- que animaba ese cuerpo se debería perder?
Se puede asumir, confiadamente, que no. El espíritu tomará materia en una sucesiva reencarnación e impulsará su progreso a partir del grado en que quedara en la precedente. Ese grado de progreso al cual ha llegado en la última existencia se puede denominar “suma existencial”, cuya evolución alcanzada se traduce en un determinado grado de conciencia. (Ese grado de conciencia podría significar un determinado grado de absorción de Dios y/o, a la vez, un determinado grado de manifestación –o expresión- de Dios;  –meditar este punto-).
Las condiciones menos positivas de esa suma existencial, son las que, el espíritu, deberá transmutar en los siguientes ciclos de vida paralelamente que va escalando otros niveles evolutivos de acuerdo a los planes del mundo en que vive en un momento dado.
Una de las principales objeciones que se anteponen a la reencarnación es que “el ser humano no recuerda sus existencias pasadas”,  y sus sostenedores plantean la siguiente pregunta: -“Si el hombre reencarna, por qué no guarda recuerdo de sus existencias pasadas?
Existen diversas respuestas que explican correctamente esta objeción.
En primer lugar, las leyes naturales y “divinas” son muy sabias. Suponiendo que Juan Xavier mandara a mejor vida  a Antonio José en una existencia pasada, por cualquier motivo si en una de las siguientes existencias de ambos volvieran a encontrarse y lograran reconocerse, es muy probable que el uno volviese a mandar a mejor vida al otro o viceversa. Esto, desde luego, no pondría fin a las condiciones de enemistad entre los seres, en el proceso evolutivo.
En segundo lugar, si la persona recordase quien fue y las cosas poco positivas que, eventualmente, hubiere realizado, ese conocimiento le atormentaría en tal grado que sería un obstáculo a su progreso evolutivo en el actual ciclo de vida; pese que, en la práctica, los efectos de los hechos pocos positivos que se hayan realizados en ciclos de vida anteriores, dejan sus huellas en la presente existencia, al manifestarse sus efectos como fobias, tendencias, hábitos o rasgos de personalidad  que reproducen conductas propias de existencias anteriores, tanto a nivel mental, como físico, que se expresan mediante marcas de nacimiento que son reproducciones de las eventuales señales que por diversas circunstancias haya experimentado en su cuerpo, la persona en particular. La ciencia ha denominado a estas señales como philias, que engloba tanto a los rasgos psicológicos como los físicos.
Es fácil observar como en muchas familias existen hermanos que se odian, padres e hijos que sin motivos aparentes son enemigos, etcétera. Esto se debe a circunstancias propias de vidas anteriores y que, la ley divina, por una parte, y por la otra, los mismos seres, al preparar su plan de vida para el siguiente ciclo existencial, eligen nacer en el seno de la misma familia para que los lazos sanguíneos vayan limando las asperezas y nazca la afinidad entre los seres que lo requieran, compensándose, al mismo tiempo, las respectivas deudas karmicas que pudieran existir.
Lógicamente, quienes objetan la reencarnación suelen anteponer como explicación que ello acontece por influencia de factores ambientales.  Por supuesto, este tipo de respuesta resulta insatisfactoria; hay causas más profundas, como se ha visto.
La Doctrina Universal, en dos aforismos enunciados por Joaquín Trincado, que parafraseamos, ligeramente, expresa: -“Quien odia tendrá que amar; quien quita una vida, con sus besos la repondrá”.
Es decir, como ya fue expresado, el primer aforismo, por efecto de la ley divina de compensación o, denominada, también, ley del karma, en los medios esotéricos y doctrinas orientales, es tan sabia que agrupa a enemigos en la misma familia, para que los lazos familiares o “nexos sanguíneos” permitan que nazca la afinidad, lo cual muchas veces se cumple por medio de muchas reencarnaciones. Mientras que, de acuerdo al segundo aforismo, quien haya quitado una vida, deberá reponerla, por lo cual, en una sucesiva reencarnación, la persona será la madre de aquel que antes mandara a mejor vida y  “con sus besos resucitará al muerto”. De acuerdo a las circunstancias se puede ser madre o padre, de la persona a quien se debe la vida, pero, en ambos casos, los besos de ambos progenitores están presentes.
En tercer lugar, es preciso destacar que, lo que un cerebro no percibe por los sentidos físicos y no graba en la memoria actual, es imposible que pueda recordarlo.
Es decir, el cerebro actual, de cualquier persona, no podría recordar lo que no ha registrado, como sería el caso de lo acontecido en existencias anteriores cuyos hechos registraron en sus respectivos cerebros. Entonces, surge una pregunta: -“Ese conocimiento se pierde?
Por supuesto que no. Paralelamente con la memoria física registrada por el respectivo cerebro, en un ciclo de vida determinado, existe una memoria espiritual que conforma el archivo espiritual del hombre, el cual reside en el alma –y yo diría que también en el espíritu-, es decir, existe un triple registro, a nivel físico, anímico y espiritual. Con la desencarnación –o transición- se pierde el registro físico de la memoria –que en mi opinión, funge únicamente de puerta de acceso a la verdadera memoria, la del alma y como medio de expresión objetiva- de una determinada existencia,  pero lo conserva el alma –y el espíritu-,  donde el alma de cada ciclo de vida conforma un eslabón de una extensísima cadena, tan grande como ciclos de vida haya tenido el espíritu, que conforma su archivo espiritual, en el cual mira  –automáticamente- cuando quiere recordar algo; pero, en el espíritu, el efecto de esa memoria espiritual acumulada se refleja como estado de conciencia, capacidad de percepción y visión de la realidad universal en el respectivo grado.
Por eso, el grado evolutivo alcanzado en cada uno de los ciclos de vida se traduce, en el momento actual como “suma existencial”, es decir, el saldo existencial, que arroja un resultado, manifestándose, en la actual existencia como capacidad o aptitud de hacer, vocación, visión, habilidad, capacidad innata, etcétera, o en su aspecto negativo, como fobias, tendencias, hábitos, etcétera, cuya prueba consistirá en transmutarlas en su polaridad positiva.
La relajación profunda, la interiorización y la meditación –en Dios y sus atributos divinos o valores universales-, permiten la unificación de la conciencia  de las memorias espirituales archivadas y desarrollar la capacidad de percepción en un grado más elevado mediante la cual aflora en forma intuitiva el conocimiento de ese acervo acumulado. Paralelamente, permite acceder a fuentes de conocimientos archivados en las memorias espirituales de los seres en el respectivo nivel evolutivo o esfera mental en que cada uno se desenvuelve   –en la ecología mental: entes encarnados y entes del plano espiritual, pues ambos conforman una sola ecología mental-  y percibir el conocimiento que, en un momento dado, se pueda requerir.
Entrar en un nivel fronterizo de conciencia, por medio de la relajación, interiorización y meditación, permite recordar, revivir, percibir, a nivel espiritual determinadas circunstancias que, una vez vuelto a la materia, a nivel psico-sensorial  se lleva a cabo un registro en el actual cerebro, teniéndose conciencia  de un conocimiento que trasciende y va más allá de la propia recepción a través de los presentes sentidos físicos.
Una de las cosas que suele llamar poderosamente la atención es el hecho que tan pronto se conozca una persona, por primera vez, parece como si la conociéramos de “toda la vida” o viceversa, sin causa visible para ello, nos cae mal.
Hay quien atribuye este hecho a la exteriorización del aura, es decir, por la sintonización magnética de los individuos es posible detectar el estado anímico positivo o negativo, lo cual permite recibir impresiones favorables o desfavorables de una persona.  También, por este mismo mecanismo,  se puede percibir si la persona sufre algún dolor en determinada parte de su cuerpo, experimentando la sensación en la misma parte del cuerpo, es decir, el mismo fenómeno tiene manifestaciones diversas. Al mismo tiempo, la auto-imagen de la persona, positiva o no, es percibida, en forma automática por las personas con quienes se entra en contacto, con su respectivo efecto de atracción o repulsión.
De igual manera, otra explicación plausible es la percepción espiritual del estado psíquico de la persona, vía telepatía, -es decir, comunicación de contenidos mentales-, que permite conocer aspectos menos positivos de la persona o muy positivos que determinen la atracción positiva o no.
Esto es cierto, empero, en gran número de casos que se presentan a diario existe una relación que data de existencias pasadas.
Ahora, bien, será verdad que el ser humano no recuerda nada de sus existencias pasadas?
Cómo podría explicarse el caso de millones de personas que “saben tantas cosas” que nadie le ha enseñado” y que de manera innata están posesionados de tales conocimientos, habilidades o aptitudes?
Cómo clasificaríamos el hecho  de que haya niños que  a la edad de 4 años sean músicos, poetas, matemáticos, y aún otros que fácilmente pueden hablar y escribir varios idiomas, algunos de los cuales muchas veces antiguos y ya en desuso?
Por supuesto que lo anterior no es sino una cita pequeña  de los sorprendentes casos  que en la naturaleza humana abundan  y que como ejemplos sirven para comprender  tan importante ley como es la reencarnación.
Algunos dicen: -¡Son genios! Pero, los genios no existen en la acepción  que le considera “seres privilegiados de Dios”.
No será ese “niño prodigio” que sobresale en matemática a la edad de cuatro años, un Ser o Espíritu que, en una existencia anterior cultivó profundamente las matemáticas, alcanzando  un dominio tal  en las mismas, que al reencarnar de nuevo, especialmente  en la niñez, cuando los lazos que unen al espíritu con la materia son “elásticos” y permiten que aquél tenga cierta emancipación  o libertad del cuerpo, hasta el grado en que, con relativa facilidad rememora sus conocimientos  de matemáticas, -o de otra índole- aplicándolos de manera sorprendente para la edad de 4 años, edad en que generalmente no ha tenido la oportunidad de estudiar esa u otra materia?
De manera similar acontece con gran número de personas, en mayor o menor grado, que sin haber estudiado  una rama determinada del saber humano, se encuentran en capacidad  de comprender  los más arduos problemas de la manera más natural.
El siguiente caso, acontecido con Blaise Pascal, que copiamos de la biografía  “Pascal, La Vida del Genio”, de Morris Bishop, ilustra, admirablemente, este punto de estudio sobre la Reencarnación:
“DESCUBRIMIENTO DE LA GEOMETRÍA
“La extraordinaria precocidad de Blaise Pascal trastornó por completo el plan educativo que su padre había forjado.
“Las conversaciones sostenidas por Etienne con sus solemnes amigos solían ser acerca  de las matemáticas y de la geometría.
-“Qué era aquello de la geometría?, -se preguntaba el muchacho  y preguntaba a los demás. Y el padre le contestaba, con su acostumbrada sobriedad,  que era el más alto y más noble de todos los conocimientos.
“Acaso le recordase la inscripción que figuraba en la puerta  de la Academia de Platón, y que decía: -“Que no entre aquí ningún ignorante de la geometría”.
“Blaise se sentía decepcionado y molesto y pedía y suplicaba se le instruyera  en las matemáticas, igual que otro niño hubiera pedido se le diesen dulces.
“Pero el padre se negó resueltamente a ello, porque temía que el muchacho  distrajese su atención de los clásicos por concentrarla en la geometría; sin embargo, le prometió hacerle aprender las matemáticas  en cuanto supiese el latín y el griego.
“A fin de poner fuera del alcance del chico tales golosinas intelectuales, el padre encerró bajo llave todos los libros de texto y rogó a sus amigos que no mencionasen las matemáticas en presencia de aquel pequeño escudriñador.
“Lo único que Blaise consiguió saber de su padre fue que la geometría era la ciencia de hacer diagramas exactos y de averiguar la proporción entre ellos.
“Entregase Blaise a la meditación, solo en su cuarto, y se puso a aplicar tal definición. Comenzó a trazar con carbón diagramas  en el suelo de la habitación, tratando de hacer una circunferencia y un triángulo equilátero. 
“Al conseguirlo, sintió como si en ello le complaciese n el ritmo y el equilibrio de las líneas.
“Observó ciertas verdades o axiomas, y llegó a formular algunas descripciones circunspectas o definiciones.
“Planteó el mismo  algunos problemas  y vislumbró métodos de pruebas o demostraciones.
“Gracias a su preparación  en el uso del razonamiento, procedió adelante paso a paso, hasta llegar a la trigésima segunda proposición de Euclides, la de que: la suma de los ángulos de un triángulo es igual a dos ángulos rectos.
“Mientras Blaise estaba por completo absorbido en tan intrincado problema, se le ocurrió al padre ir a la habitación del muchacho y se quedó allí parado un gran rato observando la actuación del geómetra inconsciente.  No pudo el padre contenerse más  y, medio  temeroso y medio orgulloso, se dio a explicar la estructura de su lógica con una ridícula e improvisada terminología de “rayas” y “ruedos”, de “líneas rectas” y de “círculos”. Y lo perdonó todo en un gran arrebato de orgullo y de afecto por el hijo.
“Este es poco más o menos el relato hecho por Gilberte, y su relación, en calidad de testigo presencial, es acreedora a todo nuestro respeto. Debe por fuerza, de ser verídica, salvo las naturales exageraciones  que el comprensible orgullo de familia  haya ido introduciendo en una historia repetida con frecuencia. Se ha impugnado el testimonio de la hermana, fundando la impugnación en el hecho de que el orden de las primeras treinta y dos proposiciones de Euclides no es tan lógicamente inevitable que permita a un desconocedor de las matemáticas , por grande que sea su genio, reproducirlas de igual forma que se hallan en los libros de textos. Pero, es el caso  que Gilberte no dijo jamás que su hermano llegase a reproducir milagrosamente a Euclides, sino que llegó por la simple vía de su propio razonamiento a la proposición treinta y dos; resultado perfectamente creíble, si bien de todo punto extraordinario: a decir verdad, casi maravilloso”.
Esa capacidad innata para asimilar, comprender, resolver “ciertas cosas”, es el conocimiento acumulado, la experiencia previa, que como herencia cultural –o espiritual- traemos de existencias anteriores, lo cual es un proceso completamente natural y, además, es un reflejo de las sabias e inmutables  leyes de la Creación, las cuales, el ser humano ahora comienza a desentrañar en su esencia profunda y natural.
El ser humano, en cada nueva existencia comienza su nueva etapa evolutiva desde el grado de progreso que alcanzara en la anterior.
Es el mismo ser, quien al final de su existencia, hace un balance de la misma y en base al resultado o saldo, -suma existencial- organiza un plan de trabajo para la sucesiva reencarnación.
Él es quien selecciona donde y cuando nacer, según convenga a su evolución; quienes han de ser los miembros de su familia, etcétera.
Esto es prueba tangible del libre albedrío del ser, aún cuando el cumplimiento de las leyes universales es inexorable y natural, en beneficio de su avance en una ascendente evolución.

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Reflexión sobre una idea apuntada en una libreta, en 1978.

Una persona puede, en una existencia pasada, haber alcanzado pleno dominio de un arte cualquiera y desenvolverse con maestría en el mismo, manejando todos los pormenores a la perfección. En un nuevo ciclo de vida, cuando se ocupe de otros temas en el cual no ha incursionado previamente y por ende no tiene experiencia le costará el mismo esfuerzo que a aquel que jamás estudió algo determinado y comienza hacerlo. Sin embargo, existe una diferencia que analizaremos en el transcurso de estas reflexiones.
Empero, en los temas que dominaba en existencias pasadas, manifiesta, espontáneamente, una notable capacidad y aptitud para asimilar, con facilidad, entender sin esfuerzo, percibir y darse cuenta, conociendo lo esencial, en la respectiva área, sin que nadie le enseñara. Aquí radica la clave del porqué en algunas materias precisamos realizar un esfuerzo de mayor envergadura para aprender los rudimentos de un arte o ciencia mientras que en otras se adquiere dominio con relativa facilidad. Se suele decir, en estos casos, de que la persona se encuentra con aptitudes para tal o cual disciplina. La aptitud, la capacidad de darse cuenta, de percibir, de hacer o dejar de hacer, constituye la suma existencial acumulada en incontables ciclos de vida.
En el archivo espiritual conservado en el alma -peri espíritu o cuerpo etéreo, es decir: memoria extracerebral- se encuentra el registro de todos los actos realizados en cada ciclo de vida, informaciones cuyas lecturas el espíritu puede efectuar mediante la emancipación de la conciencia objetiva y trascendiendo la percepción de los sentidos físicos. Es lo que ocurre en las denominadas regresiones. Empero, el desarrollo espiritual alcanzado por el ser -espíritu- se manifiesta como estado de conciencia, como capacidad de hacer o dejar de hacer, como APTITUD, VISIÓN, CONCIENCIA.
Empero, una persona que alcanzó la maestría en un arte, ciencia o técnica determinada, en el presente ciclo de vida o en otros anteriores, al abordar cualquier otra materia, aún sin conocimiento previo, siempre alcanzará el pleno dominio en la nueva disciplina con mayor facilidad y rapidez que aquél que jamás dominó arte alguno.
El dominio del método científico de investigaciones en cualquier carrera profesional, si cambia de actividad, se manifiesta en cualquier otra nueva asumida.
Quien tiene maestría en un área determinada, unas vez  y culminada la etapa de necesaria actualización, conservará su nivel de excelencia y su actitud triunfadora au n en esas etapas de aparente simplicidad.
Esos grandes genios de épocas pasadas que nos admiran al volver en nuevos ciclos de vida seguirán manifestando sus rasgos geniales continuando la trayectoria de sus proyectos durante incontables existencias de acuerdo a los planes del respectivo planeta de turno en que se desenvuelvan.
Ahí tenemos los ejemplos de Homero, Solón, Platón, Plotino, Marsilio Ficino. El de Aristóteles, Apolonio de Tiana, Leonardo Da Vinci, Emanuel Swedemborg. El de Fidias, Miguel ángel y Augusto Rodin. El de Plutarco y Miguel de Cervantes y Saavedra. El de Pisistrato, Alejandro Magno, el emperador Juliano, Mahoma, Saladino y Soliman El Magnifico. El de Tolomeo I Soter, Abderramán III y Lorenzo El Magnífico. El de Antulio, Pitágoras y Jesús de Nazareth. El de Elías y Juan el Bajutista. El de Confucio y Sócrates, e incontables otros casos, muchos de los cuales se manifiestan como casos de niños prodigio. En la polaridad opuesta, se arrastran las fobias, los traumas, costumbres, idiosincrasias, al igual que a nivel de los rasgos físicos, marcas de nacimiento, entre otros aspectos, englobados en el término PHILIAS, que precisarán reflexiones apartes.
La evolución se manifiesta en tres niveles claramente diferenciados:
En el físico o genético.
En el anímico o de actitud.
En el espiritual, o estados de conciencia o de aptitud.
Cada especie, efectúa, dentro de su mismo orden, la evolución en esos respectivos tres niveles claramente diferenciados, de acuerdo a un plan cósmico, ya que sería impensable que tal perfección observada en todos los ordenes naturales ocurriese por casualidad. La casualidad no existe. Lo que sí existe es la CAUSALIDAD, es decir, la ley de causa y efecto. De igual manera, los saltos evolutivos de una especie a otra, en este orden de ideas, queda totalmente descartada, salvo demostración contraria poco probable, pero, será tema de reflexiones apartes.
La aparición de la vida y su evolución en incontables mundos habitados del universo es un problema resuelto una eternidad antes de que apareciese en escena este minúsculo planeta tierra en escena. Que la vida aparezca de una u otra forma, y evolucione de igual manera, lo hace de acuerdo a un plan cósmico que demuestra la suprema inteligencia del CREADOR UNIVERSAL y la inmutable ley cósmica. Estos temas presentan una gama interesante de casos por resolver con una perspectiva universal  que trasciendan los estrechos límites perceptivos del planeta tierra, por cuanto se forma parte de una REALIDAD UNIVERSAL.

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PERCEPCIONES DE VIDAS ANTERIORES
-Una nota de fecha: 09 de octubre de 2010-.

El ser humano, cuando nace en cada nueva existencia, trae de vidas anteriores, en su espíritu, la aptitud, consistente en la capacidad de hacer o dejar de hacer, y la de comprender, hasta donde alcance el grado evolutivo en el último ciclo de vida.
El nuevo ser no recuerda, a nivel objetivo, salvo excepciones, nada que no haya sido aprendido en este ciclo de vida y percibido por los cinco sentidos físicos, más las deducciones e inducciones lógicas que desde los primeros años realiza el ser.
El alma, que constituye el enlace entre el cuerpo y el espíritu, contiene el archivo espiritual donde se encuentran registrados todos los actos, pensamientos y experiencias como historia de vida; pero el resultado de ese cúmulo de experiencias, en el espíritu, se refleja como aptitud y actitud, visión y capacidad de ser, hacer y dejar de hacer.
Ahora bien, -es verdad que no recuerda nada el nuevo ser de sus vidas pasadas?
Durante los primeros tres años de vida, el nuevo ser recuerda  todo de su vida pasada, al igual que un adulto lo hace con lo que le aconteció desde que tiene el uso de la razón. Empero, el niño no puede hablar, contando todo lo que recuerda. De poder hacerlo, sería terrible para todos los involucrados, por los secretos que revelaría, capaces de crear traumas al permitir conocer no solamente los casos buenos sino las lacras que se puedan arrastrar y las pruebas de vida que viene a afrontar, que nadie, en condiciones normales, sería capaz de soportar. Algunos podrían ser enemigos de los padres o de otros miembros de la familia y conocer esos detalles constituiría una carga innecesaria.
Esa es la razón por la cual la naturaleza, por bondad divina, evita que el niño pueda hablar hasta determinada edad y hay casos en que esa capacidad de hablar se retarda aún más allá de lo normal.
Pese a todo, esos recuerdos que el niño rememora, quedan registrados en su actual archivo mental; ese es el motivo por el cual la persona experimenta la sensación de haber vivido  siempre y se representa, mentalmente, un conocimiento histórico que trasciende los límites del presente ciclo de vida, conociendo, generalmente, mucho más de lo que nadie le enseñó y pese a eso no se da cuenta de que sabe más de lo que nadie le ha enseñado.
Además, en los primeros años de vida, el niño se actualiza, poniéndose al día con lo que dejó de aprender a nivel objetivo desde la desencarnación en el ciclo de vida anterior, a lo cual se suma la experiencia adquirida en la dimensión espiritual, entre vidas.
En torno a los siete años el niño se habrá nivelado y puesto al día y ya alrededor de los diez y ocho años se encuentra a un nivel óptimo como si nunca hubiese interrumpido ningún ciclo de vida, a nivel de aptitud, es decir: capacidad de ser, hacer o dejar de hacer, traducido esto como visión de vida y actitud, reflejado todo en el carácter de la persona.
A través de las proyecciones espirituales, de la estadía en la dimensión espiritual durante el sueño, de los períodos de meditación y los de relajación, permiten la UNIFICACIÓN DE LA CONCIENCIA, facilitando que cada ser sepa, en un momento dado, mucho más de lo que realmente aprendió en el presente ciclo de vida.
A esto se suma el conocimiento percibido mediante la intuición y la inspiración, entre otras inmensas facultades espirituales que posee el ser humano  así como cada uno de los integrantes de los cuatro reinos naturales.

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-Qué hacer cuándo se tenga interés por realizar una regresión a vidas pasadas?

Generalmente, un profesional serio suele hacer las regresiones cuando existe una razón válida para ello. Empero, es una cuestión personal.

Ahora bien, -Es necesario? Personalmente, no lo creo, salvo excepciones. Pero, sí es muy importante conocer a fondo el mecanismo de la reencarnación, las leyes de la reencarnación, la ley del karma y otras leyes interrelacionadas como la de justicia, igualdad, compensación, afinidad y otros valores universales interrelacionados. Al mismo tiempo, es preciso leer la bibliografía mundial sobre el tema, de las diversas corrientes de pensamiento. Esto es fundamental: COMPRENDER……por sí … lo que hay al respecto.

LA MEDITACIÓN……este tema es clave, al igual que la CONCENTRACIÓN.

Pero, lo importante, es relajarse desde los dedos de los pies, gradualmente, hasta la cabeza. Al llegar a ésta, es importante imaginarse en la posición de espalda, flotando, en un lago de aguas tranquilas.

Esta relajación físico-mental permite entrar en un estado fronterizo de conciencia, e intuitivamente, se percibe información de interés para cada persona, que va aflorando, gradualmente, en la conciencia, comenzando a darse cuenta de cosas que antes pasaban desapercibidas.

En fin de cuenta, lo que se desea es conocerse más profundamente. La mejor forma es la interiorización, y el contacto con el propio ser in terno en conexión con la fuente: el Creador Universal. Donde centra la atención, se expande la conciencia. La relajación y la meditación permiten la UNIFICACIÓN DE LA CONCIENCIA.

Algunos ejercicios de concentración, como la fijación de la mirada en un objeto oscuro o brillante, sobre la luz de una vela; mirarse en el entrecejo, frente a un espejo, repitiéndose veinte veces: CADA DÍA EN TODAS FORMAS PUEDO ESTAR MEJOR Y MEJOR, le permite ir tomando control de su propia mente. Al concentrarse, adormeciendo los sentidos físicos, se activan, simultáneamente, los sentidos espirituales.

La experiencia nos demuestra que, la persona que se avoca al estudio con interés, oportunamente, en forma espontánea, puede llegar a conocer aspectos esenciales sobre vidas anteriores.

Hay una técnica sencilla, que cualquier persona puede aplicar: es la de relajarse, antes de dormir y auto-programarse de la siguiente manera: -QUIERO TENER UN SUEÑO, QUE NO CONTENGA ELEMENTOS DOLOROSOS, QUE ME PERMITA CONOCER DETALLES PRECISOS Y RECORDARLOS, SOBRE MI VIDA INMEDIATAMENTE ANTERIOR. (PUEDE SEÑALAR UN PERÍODO DETERMINADO).

Es recomendable la siguiente técnica, muy sencilla; practícala tres veces al día, o en cualquier momento en que lo desees.

Afirmar, centrando la atención en el punto de la cabeza donde nace el remolino de pelo, con los ojos abiertos o cerrados:

·                               Entro en conexión espiritual con el creador universal, contando del cinco al uno: 5 – 4 – 3 – 2 -1.
·                                Ahora estoy ya en conexión espiritual con el Creador Universal.
·                               Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal. (Diez veces).

Esto se realiza sin esfuerzo, dejando que la mente realice por sí misma la conexión con la fuente. Donde se centra la atención se expande la conciencia. Se sugiere, mantener un estado de receptividad con desapego.








viernes, 2 de octubre de 2009

EL PODER DE LA SINTONÍA MENTAL

















EL PODER DE LA SINTONÍA MENTAL

POR GIUSEPPE ISGRÓ C.

DEL LIBRO: CÓMO DESARROLLAR LA AUTO-MAESTRÍA




-“Lo que un hombre piensa de sí mismo, es lo que determina, o mejor dicho, lo que marca su destino”-.
Henry David Thoreau



Lo que el ser humano piensa e imagina, eso es lo que atrae a su vida, en correspondencia con la Ley de atracción, la cual expresa: -Lo semejante atrae a lo semejante-.

Un principio derivado de esta Ley, sintetiza: -Si un pensamiento negativo es capaz de producir un determinado efecto, en cualquier nivel: físico, anímico o espiritual, uno positivo, opuesto, transmuta la condición, reestableciendo la normalidad preexistente o el cambio que plasma la nueva realidad anhelada-.

¡Tú eres lo que quieres ser! ¿A qué blanco estás apuntando? ¿De qué sueles hablar? ¿Cuáles son tus pensamientos? ¿A qué aspiras en lo íntimo de tu ser? ¿Qué se está gestando, en tu interior, de relevancia? Si lo que piensas e imaginas, eso atrae a tu vida, cambia, deliberadamente, la sintonía de tus pensamientos hacia los objetivos que te propones alcanzar.

Aplica la Ley del aislamiento cósmico, es decir, excluye de la pantalla de tu mente, todo lo que deja de relacionarse con tus objetivos.

Piensa, habla, sueña y actúa únicamente en función de lo que deseas realizar. Cuando tú quieres escuchar un programa, en cierta emisora radial, sintonizas la frecuencia adecuada. Lo mismo ocurre con lo que se desea realizar en la vida.

Si deseas realizar más ventas, acumular cierta cantidad de dinero, con un fin específico, culminar una carrera universitaria, una maestría, uno o varios doctorados, ser Presidente del País, o tener un cargo representativo en el gobierno nacional o regional, en el Parlamento, etcétera; desarrollar actividades empresariales, adquirir la propiedad de un negocio, industria o de una cadena de tiendas, convertirte en profesional o especialista en cualquier ciencia, técnica, arte o profesión, piensa y actúa con la asunción del éxito esperado.
Si anhelas fortalecer la salud, piensa en ésta y ten hábitos saludables, entre ellos, -previa consulta con tu médico de cabecera u homeópata-, eliminar, total y definitivamente, de tu dieta lo siguiente: pollo, huevos –y todo lo que los contenga-, cerdo y todos sus derivados, el azúcar, el pimiento y la manzanilla. Sólo con esto habrás eliminado el 80% de las causas que obstaculizan la buena salud.
Estructura, con un dietista competente, o con un médico homeópata cualificado, un plan de alimentación adecuado contemplando la exclusión de los citados elementos.
El cuerpo es un organismo perfecto; si se ingieren los alimentos adecuados, siempre estará en óptimo estado de salud, por su capacidad recuperación y de auto-regulación del equilibrio vital normal.
Igualmente, los pensamientos positivos, las sanas emociones, los sentimientos elevados, la alegría, el ánimo contento, la práctica diaria de la relajación, las afirmaciones positivas, la visualización, la meditación, la practica de la gratitud, la aceptación de las cosas tal como son y afrontarlas con valor, paciencia y decisión firme para transformarlas en lo que deben ser, constituyen elementos coadyuvadores de la salud físico-mental-espiritual. Afirma constantemente la condición perfecta de la salud y ésta se vuelve realidad, en todos los niveles, por cuanto la mente psiconsciente crea las condiciones con las que se le programa.

Si quieres ser apreciado por tus semejantes, habla positivamente de ellos o calla. Si anhelas riqueza y prosperidad –a nivel integral- cultiva pensamientos de abundancia, adquiere el know how profesional y crea la riqueza factible, colocando en un selecto mercado de alto poder adquisitivo un bien o servicio capaz de llenar una necesidad insatisfecha.

Lee las biografías de hombres y mujeres ilustres, de éxito, como fuente de estímulo. Si escribes una canción, un poema o mensaje, céntrate en los aspectos que faciliten la sintonía positiva. Si pintas un cuadro, plasma en el lienzo, únicamente, elementos de belleza, armonía, vida y escenas de alegría.

Las sintonías mentales ejercen profundas influencias. Atraes lo que amas o temes. Creas lo que imaginas. Existe una reacción igual a lo que piensas, haces o hablas. Según la semilla nace el árbol, dando sus respectivos frutos.

Si siembras armonía en tus pensamientos atraes dicha y felicidad a tu vida.

Los libros, películas, amigos, reuniones, etcétera, implican sintonía con fuerzas que afectan según el estado mental de sus autores y lectores, actores y espectadores, cuya contraparte espiritual, en la ecología mental, es idéntica por la ley de los reflejos, que expresa: -cómo es abajo es arriba y viceversa. Por lo cual, se requiere efectuar una sintonía cuidadosa.

Hablar, todos los días, positivamente, pensando y sosteniendo conversaciones sobre abundancia, riqueza, felicidad, salud, vida, etcétera, -visualizando escenas mentales análogas-, es el paso certero para establecer sintonías positivas del éxito y otros aspectos gratificantes de la vida, canalizando las respectivas energías y condiciones en la propia existencia.


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Por mandato cósmico, el primer deber del ser humano es el de mejorarse a sí mismo.

Abre las puertas del espíritu a la Luz Superior, a la comprensión de las leyes que traen abundancia y el poder de realización en la vida. Despierta al camino de la nueva era evolutiva que trae la aurora del buen vivir.

Sintoniza las cosas buenas y éstas llegan, oportunamente, a tu vida. En lo que centras la atención se expande la conciencia y el poder de atracción de los elementos coadyuvadores a la obra por realizar. Sé constante, manteniendo fijo el rumbo hacia el logro de tus objetivos. Frente a todas las situaciones, templa la resolución y la voluntad de triunfar.

Genera auto-calificativos positivos, para que el ordenador mental grabe órdenes y sugestiones que desencadenen efectos semejantes o análogos.

Al pensar positivamente, el psiconsciente, -tu espíritu- con las imágenes mentales visualizadas, atrae, por asociación magnética, -ley de atracción-, elementos afines con su equivalencia espiritual y material, en tu vida.

Las sintonías mentales positivas son un escudo poderoso que protegen de las fuerzas ambientales y aseguran la realización de cualquier proyecto, por cuanto abren los canales adecuados que atraen a los elementos coadyuvantes y repelen los de naturaleza diferente.

A través de la acción de gracias, las personas exitosas, agradecen al Creador Universal las cosas buenas que poseen, re-visualizando las mismas, sintonizando, al mismo tiempo, la abundancia de la vida, y por la Ley de atracción, atraen más y mejores cosas.

La sintonía suprema es con la fuente cósmica, el Creador Universal, adquiriendo la conciencia de la unidad cósmica perfecta e indisoluble que se conforma con Él. Esta conexión divina es fácil potenciarla; en primer lugar, es preciso aquietarse, relajarse física, mental y espiritualmente, adormeciendo los sentidos físicos para activar los sentidos espirituales; luego, centrando la atención en el Creador Universal, bien sea mediante la repetición de su nombre: ELOÍ, una, diez, cien o mil veces o más diariamente; o, por la meditación en Él y en sus atributos divinos o valores universales.

Abre los canales de tu mente sólo a las fuerzas positivas del universo. Cada día más bendiciones llegan a tu vida. Despierta y orienta tu sentido de la realidad, sintonizándolo con la misión de tu vida y las fuerzas creativas cósmicas.

H. D. Thoreau, expresó: -“Lo que el hombre necesita, mas que medios de acción, son fines, esencia: ser algo”-.


Giuseppe Isgró C.

sábado, 26 de septiembre de 2009

SABIDURIA DE LOS HIJOS DE LA LUZ


















SABIDURÍA DE LOS HIJOS DE LA LUZ

POR GIUSEPPE ISGRÓ C.



¡LA MEDITACIÓN UNIVERSAL!
Meditación y afirmación metafísica para acceder a la fuente interior del poder y vivir la plenitud de la vida, desarrollando la conciencia y el potencial de los valores universales en la personalidad como un efectivo camino de realización espiritual.

¡Oh, ser que has entrado
en la fuente interior de la sabiduría
y potenciar tu evolución anhelas,
efectúa la afirmación que sigue,
-el primer día de la semana,
mientras te encuentres en terrenal morada-,
en la noche, antes de dormir,
o, en la mañana, al levantarte,
y programa tu existencia
con los valores universales,
-atributos del Supremo Hacedor-.
sentidos cósmicos que en el eterno presente
guiarte han con seguridad.

Para niños recién nacidos o en cualquier edad: sería deseable que uno de los padres, por turno, le leyese la afirmación de Sabiduría de los hijos de la luz, en los días descritos. Los beneficios son incalculables.

Adelante.



ENTRANDO
EN LA FUENTE INTERIOR DEL PODER

Afirma:

Cada vez que leo Sabiduría de los hijos de la luz, entro, en forma instantánea, en la fuente interior del poder y desarrollo una mejor visión y comprensión de los valores universales del amor, de la sabiduría, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la libertad, de la belleza, de la conciencia cósmica de los principios y leyes que rigen el universo, de todos aquellos de los cuales tengo percepción de su existencia y de los que aún quedan por descubrir, cuya comprensión me permite la practica efectiva de todas las virtudes, aquí y ahora, en el eterno presente. Hecho está. Así es; así sea.

Ø Ahora, entro en la fuente interior del poder en conexión con el Creador Universal.

Ø Ahora, estoy ya en la fuente interior del poder en conexión con el Creador Universal con pleno dominio de mí y de todas mis facultades físicas, mentales, emocionales y espirituales, en todos los niveles y dimensiones.

Ø Guías y protectores espirituales, os pido vuestra asistencia y protección.

o ¡Oh Creador Universal, guíame, ilumíname, protéjame y asísteme!

Ø Permanezco en el nivel de la fuente interior del poder en conexión con el Creador Universal cada día mejor; ahora, durante cuarenta y cinco minutos, leo, medito y reflexiono sobre el contenido de Sabiduría de los hijos de la luz; aprehendo el significado profundo de todos los valores, conocimientos, técnicas y aplicaciones prácticas que contiene; los asimilo con facilidad; los recuerdo e interrelaciono con cualquier clase de experiencia con la que tengan vinculación y cada vez que en la vida diaria, presente o futura, requiero en parte o en su totalidad la visión y el saber aquí contenido, instantáneamente surge, en mi mente, la idea precisa que me guía, certeramente, en la solución de cualquier situación y en la toma de decisión que deba realizar. Este conocimiento pasa a formar parte de mi conciencia integral y me permite desarrollar en su más alto grado de expresión todas las cualidades que conforman mi personalidad de acuerdo a los valores universales y en armonía con todos.

Ø Cada vez que leo, medito y reflexiono sobre Sabiduría de los hijos de la luz, desarrollo en mayor grado mi comprensión de su contenido y de los valores universales, -atributos divinos- y perfecciono mejor mi acceso a la fuente interior del poder en conexión con el Creador Universal. Hecho está.


SABIDURÍA
DE LOS HIJOS DE LA LUZ


Afirma:

-Estudio las ciencias, las filosofías y las artes y práctico todas las virtudes de acuerdo con los valores universales.
Me preparo para desarrollar, con la máxima efectividad, mi misión en la vida y aprendo cómo alcanzar el supremo objetivo de la existencia humana: la sabiduría y el dominio de las leyes que rigen la naturaleza, a los seres, y sus interrelaciones, para realizar la gran obra universal, y dentro de ella, las metas que me son asignadas por el Orden Cósmico.
A través de la sabiduría y del dominio de las leyes que rigen a los seres en el vasto taller que constituye la naturaleza, ensancho la visión de la conciencia universal y acreciento el sentido direccional de la vida. Utilizo mi mejor instrumento que es la mente, en todos sus niveles y facultades: conscientes, psiconscientes, espirituales y cualquier otra dimensión energética o esfera potencial que le sea inherente y proyecto, en forma creativa e innovadora, de manera segura y efectiva, toda la capacidad de auto-expresión de la cual soy capaz en las realizaciones personales, alcanzando siempre mejores niveles de excelencia.
En primer lugar, en cada etapa, me forjo un objetivo básico en la vida, como una forma efectiva de auto-expresión hacia el cual encauzar toda mi capacidad creativa, constructiva y realizadora.
Conozco la dirección en que he de avanzar y en cuanto tiempo alcanzar la preciada meta, en cada etapa de mi vida.
A través del desarrollo personal constante, me convierto, cada día más y mejor, en un canal de expresión de la sublime sabiduría y luz creadora, en la transmisión de un saber eterno que es, constantemente, fuente donde beben, y lo hacen siempre, todos los seres libres que se alimentan de los frutos eternos de la sabiduría, en acción constante de auto perfeccionamiento en pos de grandes ideales que glorifican a la humanidad, en un mundo de progreso, paz y amor, en la espiral evolutiva, dentro del Círculo y el Signo Más, es decir, en la Rueda de la Vida.
Siempre ha existido un saber profundo. Los hijos e hijas de la luz somos sus canales de expresión, en armonía con todos, de acuerdo a la voluntad regidora del universo y desde la fuente interior del poder, la luz, el amor y la sabiduría. De las moradas superiores donde los valores universales han sido desarrollados en su más alto grado de expresión, en forma gradual, de acuerdo al propio requerimiento, percibo, automáticamente, todo el conocimiento que preciso para realizar, oportunamente, mi obra de vida, en todas sus fases evolutivas.
Al perfeccionarme en la ciencia, el arte y la filosofía universal, en el desarrollo de la Gran Obra, en mi auto-transmutación, voy tallando y modelando la piedra bruta, hasta convertirla en cúbica, modelo de perfección y autorrealización, con lo cual me constituyo en un canal de la Inteligencia Infinita y de la sabiduría de los atributos divinos.
En estas labores de preparación, llevo a cabo las siguientes prácticas:


1. Estudio constante
Estudio Constante, de todas las ciencias o ramas del saber humano, con el fin de acrecentar mi visión universal; del pasado, para saber de dónde proviene todo lo que se conoce, y profundizar el presente, para ubicarme, adecuadamente, en el desarrollo y ejecución de mi obra, con lo cual proyecto, con seguridad, la programación de mis metas u objetivos, conociendo la tendencia natural de los ciclos evolutivos a través de las distintas épocas pasadas, presentes y futuras.
Estudio los libros sagrados, la filosofía, los clásicos, la historia y los ensayos de los grandes pensadores de todos los tiempos y países. Efectúo una síntesis del saber universal, adecuando, en forma práctica y efectiva, a los fines del espíritu de los tiempos, el conocimiento que, con mi estudio y dedicación, asimilo.


2. El poder del amor

Potencio en mí el amor como valor universal y virtud y expreso, en mi ser y en todas mis actuaciones, la sabiduría y comprensión de las Leyes Cósmicas, el poder y la luz, la vida y la energía abundante y perdurable, la voluntad divina y la persistencia, la visión y la conciencia cósmica, cada vez en un mayor nivel de manifestación, en cualquier plano existencial en que actúo.
Siento un profundo amor hacia todos los seres y expresiones de vida y, por mí, con lo cual manifiesto el sublime amor hacia el Creador Universal.
Para cumplir con los propósitos de la creación, según los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo, la Gran Ley Síntesis, el Amor, dispone de leyes ejecutoras cuyos valores universales conforman los sentidos cósmicos o direccionales del universo y de todos los seres o manifestaciones de vida.
Cada día conozco más y utilizo mejor los sentidos direccionales conformados por los valores de las leyes universales, cuyo ejercicio constituye la práctica de todas las virtudes. Con la aplicación del poder del amor, que se manifiesta en mí a través del sentimiento, desarrollo, optimizando, el sentido de la sabiduría.

3. La Justicia universal
El valor de la justicia está simbolizado por la balanza donde se pesan los hechos y los resultados que los mismos arrojan y el fiel indica la suma existencial cuya carga magnética me ubica, instantáneamente, en el lugar que me corresponde, en el esquema cósmico. Comprendo a fondo el valor de la justicia en todas las variantes posibles en la infinita escala evolutiva y su interrelación con los demás valores universales; su manifestación es veraz, objetiva, y aún en su mayor rigor, una expresión del amor, conformando, en los seres, el sentido de la medida, el cual indica dirección y expresa cuantificación.
Permito que la ley de la justicia mantenga estable el equilibrio cósmico en mi actual ciclo existencial. Sus principios, y el de los valores interrelacionados, rigen mi conducta en el cumplimiento de mi misión cósmica. Desarrollo el sentido de la medida y la conciencia de mis deberes, necesidades y derechos. Cumplo mis compromisos y permito que los demás los cumplan conmigo, precisando, siempre, los términos de las obligaciones recíprocas, en cada transacción, para un perfecto cumplimiento. Respeto el derecho ajeno en todas sus formas y manifestaciones. La balanza de la justicia guía todas mis decisiones y acciones.


4. El poder del orden
El valor universal del orden es regido por la ley de afinidad, de acuerdo al veredicto dictado por la ley de la justicia, en base a cuyo resultado ubica o reubica, a los seres y cosas, por su suma existencial, grado de afinidad, simpatía o similitud, conformando un sistema y orden armónico, coherente y equilibrado, en coexistencia unida, como los eslabones de una cadena, donde, de conformidad al grado evolutivo, cada quien rige en el grado inferior y a su vez le rige el superior en el cumplimiento de la propia misión cósmica.
Busco y encuentro el orden cósmico que, de acuerdo al total de la suma existencial de mi vida y a los Planes del Gran Arquitecto del Universo, en cada época, me corresponde, en el Quehacer Universal, el cual acepto y optimizo en pro de mi crecimiento espiritual.
En correspondencia con la Ley de Afinidad, desarrollo mi sentido del orden y me ubico, constantemente, en el lugar y tareas que mejor aprovechen mi potencial espiritual. Así es. Así sea.


5. La ley de la igualdad
Comprendo el valor universal de la igualdad y desarrollo, suficientemente, mi sentido de la equidad, frente a la vida, al esquema cósmico y a la obra por realizar en el quehacer universal, en cada esfera mental o grado evolutivo.
La ley de la igualdad permite que yo tenga iguales oportunidades que todos, en cada fase evolutiva, por lo cual, puedo tomar cada cosa, o, realizarla, siempre y cuando pague el precio correspondiente, en dinero, esfuerzo, estudio, trabajo, dedicación, etcétera. De igual manera, la ley de la igualdad se manifiesta, equitativamente, en el cumplimiento de los deberes y goce de los derechos, recibiendo, en cada caso, la justa compensación de acuerdo a los resultados obtenidos en el quehacer cósmico.
Sé que todo ser humano tiene el mismo derecho de evolucionar y convertirse, cada día más y mejor, en un canal supremo de sabiduría. A pesar de las eventuales diferencias sociales, culturales, etcétera, tengo un profundo respeto, y amor, hacia todo ser humano, -y expresión de vida-, por cuanto, al igual que yo, es depositario de la sublime chispa divina del Gran Arquitecto del Universo, y todo ser, en un momento dado, ocupa un lugar y función en el orden universal, que debo respetar, aceptándolo.


6. El poder del servicio
y la Ley de compensación



Tengo la percepción clara y completa de la importancia del valor universal del servicio, en cuya práctica me ejercito, cada día, como un poderoso canal del bien y del progreso, con lo cual, aún cuando lo hago en forma desinteresada, pongo a trabajar, en mi favor, la grandiosa ley de compensación, conquistando la solidez espiritual y material que requiero para el desarrollo de mi aporte en la Gran Obra.
Cada día asimilo mejor el valor universal de la ley de compensación, afirmándolo en mi personalidad, y optimizo mi sentido de la reciprocidad en todas las cosas.
Entro en la fuente interior del poder, planteándome:
-¿Cómo puedo cooperar más útilmente con los planes cósmicos?
-¿De qué manera puedo interpretar los valores universales contenidos en las leyes cósmicas y cumplirlas en mi misión en la vida, como práctica de todas las virtudes?
-¿Cómo puedo desarrollar más efectivamente mi visión espiritual y el sentido direccional de la vida?
La visión interior –por medio de la intuición y la inspiración- me proporciona la respuesta respectiva, oportunamente.


7. El poder de la libertad
La percepción del valor universal de la libertad me faculta con el sublime atributo de ser libre de descifrar los arcanos cósmicos hasta donde mi evolución alcance, cada vez en un mejor nivel. Soy independiente y me mantengo en armonía y cooperación cósmica.
Con libertad, respetando las leyes naturales, las de mi país y amante de la Patria, realizo las concepciones, -percibidas por mi mente-, que debo llevar a cabo.
Ejerzo mi capacidad de libertad para el bien supremo, de acuerdo a la correcta visión de las cosas, usando, adecuadamente, el poder creativo, cumpliendo mis deberes y satisfaciendo mis necesidades plenamente.
Cada día desarrollo más y mejor el sentido de la aceptación o libre albedrío, en todas mis actuaciones.
He recibido –y aceptado, del Creador Universal, la investidura del poder de la elección y ejerzo las funciones de su ejercicio con la visión de la sabiduría de los valores universales inherentes en cada caso.
Tengo la facultad de solicitar a la vida lo que requiero en el desarrollo de mi obra, de acuerdo al esquema cósmico; empero, ésta, sin yo solicitarlo, siempre me provee con tiempo de los recursos necesarios en cada etapa de su realización. Cada vez que me encuentro con la preparación suficiente, la vida me presenta la nueva oportunidad, casi siempre como situaciones por resolver, las cuales asumo con firme decisión, aprovechándolas como medio efectivo de crecimiento personal y espiritual.
En cada acto de elección, el poder creativo de mi mente psiconsciente actúa decretando los resultados adecuados que deben plasmarse y, siempre, oportunamente, se expresan de la mejor manera posible.
Cada día desarrollo mis habilidades para decidir acertadamente, eligiendo los cursos de acciones que mejor aporten el mayor grado de certidumbre en cuanto a los resultados apetecidos y al más bajo costo de oportunidad.
En cada decisión, sigo los siguientes pasos:
I. Defino el objetivo por realizar, por escrito.
II. Analizo el objetivo y lo divido en sus unidades de realizaciones parciales en estricto orden prioritario.
III. Busco, creativamente, todas las alternativas factibles de aportar soluciones.
IV. Evalúo cada una y elijo la mejor.
V. Con cada elección, tomo la decisión respectiva y emprendo con expectativa positiva la acción correspondiente, en grado suficiente, hasta alcanzar los resultados esperados, con voluntad decidida y plena confianza en mí, en las leyes y principios universales y en la vida.
VI. Cada vez que decido, entro, instantáneamente, en la fuente interior de poder de mi mente psiconsciente, activando mi visión cósmica en grado suficiente y alcanzo la conciencia clara del curso de acción que debo elegir, optimizando mi poder de elección.
VII. Con cada decisión adoptada genero, oportunamente, el poder creativo, en grado acorde a la magnitud de la tarea por realizar, en calidad y cantidad, de acuerdo con la ley de la libertad cósmica.
VIII. Mi determinación, asunción del logro, voluntad tenaz y constancia, imantan los resultados necesarios y adecuados, en cada caso, siempre a tiempo.

8. El poder de la fortaleza
Cultivo la fortaleza como valor universal y virtud fundamental que permite canalizar, en mi personalidad, este atributo divino, percibiendo, en primer lugar, el potencial de poder con que he sido dotado por el Creador Universal, para afrontar con confianza la tarea evolutiva, en el espacio y tiempo; consciente de que por medio de la fortaleza es el poder creativo del universo el que estoy usando en la proporción equivalente a mi estado de conciencia; en primer lugar, desarrollo mi compresión de todos los valores universales de manera que, en el ejercicio y aplicación de esta virtud, lo haga con la guía de la prudencia, la sabiduría, la justicia, la compensación, la igualdad, la templanza, la serenidad, el autodominio, el ánimo contento, la dulzura, la generosidad y el amor; de esta manera, utilizo siempre la fuerza necesaria dentro de los justos límites de la equidad, el respeto, la cortesía, el equilibrio y el bien común. Con el ejercicio de la fortaleza, en todas sus variantes, como confianza, valor, coraje, alegría, paciencia, tenacidad, constancia, resistencia, austeridad, comprensión, salud, etcétera, soy siempre fuerte en el amor, en la justicia, en la verdad, en el logro de todas mis metas y en la superación satisfactoria de todas las pruebas existenciales.


9. El poder de la templanza

El rasgo que denota la máxima maestría frente a la vida es la templanza, valor universal cuyo ejercicio como virtud permite la realización de todas las cosas dentro del perfecto y justo límite del equilibrio total, con lo cual, expreso en mí, el autodominio, la calma imperturbable, la serenidad, la impasibilidad, la moderación, la humildad, la estabilidad, el ánimo tranquilo, el silencio creativo y la conciencia en paz.
Aplico la templanza en el ejercicio del amor, de la justicia, de la fortaleza y en todos los actos de mi vida, como en el hablar, en el comer, en el beber, en el trabajo, en la recreación y en la abundancia.

10. El perfecto equilibrio de la belleza
Percibo que la belleza, como valor universal, expresa la perfecta armonía y orden de todos los elementos que intervienen en la realización de una obra, en el desarrollo de las cualidades que ornamentan la personalidad y en la estética personal y social en general.
La belleza refleja el perfecto equilibrio universal y, silenciosamente, expresa su veredicto como valor paralelo a la justicia; ésta sopesa los hechos y el fiel índica la suma existencial; aquella, lo hace mediante la estética; lo externo índica la composición armónica interna.
La belleza es la justicia estética, por lo cual, al cultivarla en elevado grado, todas mis obras expresan la excelencia de su valor universal, cada día mejor.
Perfecciono la belleza como virtud en el amor, en la sabiduría, en la fortaleza, en la templanza, en la conservación de mi cuerpo como templo divino, en el hablar, en el conducirme por la vida, en el vestir, en los hábitos y costumbres y en todo aquello en que, la sublime cualidad, pueda manifestar en mí, o en mis actos, la jerarquía de la luz espiritual de la que soy cada día mejor instrumento de expresión.


11. El poder del perdón
Percibo que, en el camino de la vida, todos estamos en un aprendizaje constante y que la misma vida es la gran pedagoga, la que, actuando por medio de la conciencia del ser, le hace percibir de lo que es correcto de acuerdo a los valores universales y de cuáles deben ser las acciones correctas en correspondencia con la práctica ideal de todas las virtudes; es la misma vida la que conduce, a cada persona, a efectuar las correcciones pertinentes a cada situación y caso; por lo cual, en toda acción, cada vez que perciba que alguien lleve a cabo algún tipo de conducta que en relación con mi persona la estime inadecuada, empleo el ejercicio del perdón, como valor universal, con la finalidad de que el mecanismo de la justicia divina, y de la vida en general, se haga cargo de la situación, efectuando las respectivas compensaciones, correcciones y restablecimiento de la armonía y orden respectivos.


12. Conciencia de todo

El resultado de cada una de mis acciones y realizaciones, dado por la balanza de la ley de la justicia y demás leyes ejecutoras del amor, se manifiesta en mí como clara conciencia del orden cósmico que me corresponde, el cual acepto y, al que debo aspirar, acto seguido.
Comprendo que la posición alcanzada, en el orden cósmico, genera la necesidad, el deber, y el derecho, de pasar a la siguiente, en escala de evolución ascendente. Tengo conciencia de donde vengo, donde estoy y hacia donde voy.
Optimizo mi sentido de responsabilidad; tengo clara conciencia de mis deberes y necesidades, así como de la forma correcta de satisfacer estas últimas, y, de que soy responsable de ejecutar las tareas de las cuales tengo conciencia que deben ser realizadas y, que, una vez llevadas a cabo, implican una compensación equivalente para mi, aprovechando, en cada caso, la oportunidad que la vida me brinda como medio de autorrealización.
La conciencia es el asiento del Creador Universal dentro de mi espíritu, por medio de la cual Él se comunica conmigo usando el lenguaje de los sentimientos equivalentes a cada uno de los valores universales, cuya expresión percibo como conciencia intuitiva que me permite conocer el veredicto de la ley cósmica como señal de alerta en todas mis intenciones y como sentencia en los actos ejecutados. A través de la conciencia Él ejecuta su rol de Pedagogo Universal.
Igualmente, puedo comunicarme a cada instante con Él, si lo deseo, usando el lenguaje de los sentimientos del amor, de la gratitud, de la admiración y cualesquiera otros equivalentes con los valores universales, así como por el pensamiento, en forma directa y sin intermediarios, como un hijo o hija con su padre o madre, cuya conciencia de la unión perfecta e indisoluble que formo con él se fortaleza cada día más y mejor.
La conciencia intuitiva me transfiere, también, todas las informaciones que mi espíritu percibe por intermedio de la proyección espiritual en el espacio y tiempo, a través de cada una de las facultades espirituales que les son inherentes, las cuales son transferidas a la conciencia objetiva como percepciones intuitivas o inspiraciones por la comunicación del pensamiento dentro del pensamiento, de entes afines o guías y protectores espirituales.
Cada día más y mejor, tengo conciencia y comprensión de todo, en todos los niveles y esferas mentales del Universo, de acuerdo a mi grado de progreso.

13. El poder de la tolerancia
Desarrollo toda acción dentro de los límites de la tolerancia que cada situación permite, conservando el perfecto equilibrio y la armonía con todos y, en todo.
Construyo, estimulo, creo, ayudo, tolero. Jamás critico ni me expreso negativamente de ningún ser humano. Estoy consciente del poder creativo y positivo que existe en los seres, y, en silencio, privadamente, aliento, -y estimulo- a quien lo requiera.
Conozco las fortalezas humanas, por lo cual soy exigente conmigo pero tolerante con los demás, porque sé que el mejor medio que dispongo para ayudar a perfeccionar a la humanidad, es el de auto-perfeccionarme.

14. El poder de la disciplina personal
Soy un Espíritu cada vez más sabio y lúcido, con un alma armoniosa y equilibrada y un cuerpo perfecto y saludable.
Mi mente y mi cuerpo funcionan perfectamente en todos sus niveles.
Respiro correctamente. Cada órgano y célula mantienen su buen funcionamiento y capacidad para restablecer el equilibrio energético, constantemente; renovándose, oportunamente.
Cada día aumenta mi conciencia de cuales son los alimentos –y cantidades adecuadas- que debo ingerir para optimizar la máxima performance de mi organismo; mantener una salud robusta y estable y, una efectiva longevidad.
Todas las noches practico la relajación completa, desde los dedos de los pies a la cabeza; lo hago así: centro la atención en cada parte de mi cuerpo, adquiero conciencia de la misma, la relajo bien, percibo una sensación de calor, siento el fluir de la energía y visualizo un halo luminoso que emana de la respectiva área y, en cada órgano que deseo fortalecer, hago una inspiración contando seis y retengo el aire –pulmones llenos- contando veinticuatro, visualizándolo, al mismo tiempo, en perfecto funcionamiento. Al terminar, visualizo escenas de calma y armonía de la naturaleza. Duermo y reposo profundamente, recuperando la energía vital suficiente.
Cada mañana practico el ejercicio adecuado y realizo diez respiraciones profundas, reteniendo el aire, durante 24 segundos, cada vez.
Aquí y ahora, se establece, en mí, la salud perfecta. Mi mente psiconsciente mantiene, permanentemente, la optima salud, normalizando, automáticamente, todo lo que sea requerido, conservando en el mejor nivel mi equilibrio vital, vigor, energía, fortaleza física, mental, emocional y espiritual y juventud ideal.
Controlo las imágenes mentales y la canalización adecuada de mi potencial creativo. Mantengo la salud anímica a través del cultivo de las emociones positivas, inspiradas por elevados sentimientos de amor, justicia, bondad, fortaleza, fe, autodominio, serenidad, perdón, paz, tolerancia, prudencia y equilibrio.
Potencio la lucidez de mi espíritu; mantengo perfecta sintonía con las fuerzas cósmicas adecuadas y acoplo mi acción con los planes universales.
Me yergo espiritual, anímica, intelectual y físicamente.
Desarrollo mi capacidad de trabajo, incrementando, cada día más y mejor, la productividad y resultados económicos de mi actividad profesional, cuyo uso optimizo.
Actúo con auto-confianza, valor, prudencia, templanza, ánimo contento, comprensión, autodominio, serenidad, perseverancia, decisión firme, humildad, paciencia y conciencia de lo justo. Guío a mi familia con afecto y dignidad, propiciando su máximo bienestar y desarrollo, constantemente.
Alcanzo el equilibrio perfecto entre estudio, trabajo y descanso.
Me comunico excelentemente. Escucho con empatía. Armonizo mi vida con el Creador Universal y desarrollo mi capacidad para tratar con las personas y todas formas de expresión de vida, con el fin de participar efectivamente en la Gran Obra de la evolución cósmica.

15. Claves de las grandes realizaciones
Conozco y aplico las claves que permiten las grandes realizaciones, por lo cual:
I. Llamo y me abren: todas las puertas que deben ser abiertas y la cosmogonía.
II. Doy y recibo: el amor y la totalidad de lo que corresponda en cada etapa, en el eterno presente.
III. Amo y descubro: la sabiduría.
IV. Busco y encuentro: la verdad universal, en la espiral evolutiva de la Rueda de la Vida, en el eterno presente.
V. Pregunto, a mi mente psiconsciente en conexión divina, tres veces, en la fuente interior del poder y obtengo: la respuesta a todas las preguntas y la comprensión y luz espiritual, en cada caso, oportunamente.
VI. Pido y la vida me concede: la oportunidad de cooperar en la realización de la gran obra de acuerdo con los planes cósmicos de acuerdo a mi propia capacidad de asunción de objetivos.
VII. Percibo mi lugar en la vida y tomo: posesión del mismo, por medio del servicio.
VIII. Trabajo con efectividad y capitalizo: la compensación y el respectivo salario cósmico.
IX. Estudio los valores universales y amplifico: mi visión cósmica.
X. Perdono y logro: la auto-liberación y por la acción de la ley divina, la respectiva compensación cósmica.
XI. Practico y adquiero, gradualmente: la experiencia y la auto-maestría en el ejercicio de todas las virtudes.
XII. Actúo y tengo: el poder para hacerlo.
XIII. Persisto y llego: a la meta.
XIV. Visualizo los resultados finales realizados y abro: el camino interior para su logro.
XV. Aplico mi voluntad en cooperación con los designios supremos y alcanzo: la armonía cósmica.
XVI. Apunto a un objetivo a la vez y: uno a uno, los realizo todos, oportunamente.
XVII. Comprendo la ley de la provisión divina y acepto: la abundancia que me está asignada, periódicamente, administrándola cada día mejor.
XVIII. Aquí y ahora se establece el orden divino de acuerdo a los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo. Hecho está.


16. El poder de los hijos de la luz
En mi avance por la existencia humana, en el eterno presente, aplico las cuatro claves o símbolos de la Esfinge, las cuales son: 1) La cabeza humana de la Esfinge, como símbolo del saber que otorga la visión existencial y del universo; las alas de águila, en representación del querer y de la voluntad indispensables para emprender toda acción para ascender en la espiral evolutiva; sus patas y pecho de león, que otorgan la fortaleza para osar en descifrar los arcanos universales y realizar la propia cuota de servicio en la Gran Obra; y, la parte posterior e inferior de toro como expresión máxima del poder, que solo en el callar es posible alcanzar..
SABER
A través del saber, tengo conciencia, en todo momento, de la dirección correcta a seguir y de lo que conviene hacer. Tengo claro, en la mente, el objetivo básico de la vida, y, concentro toda mi fuerza creativa para alcanzarlo con éxito. En su realización, sé:
QUERER
Soy un canal del poder supremo y creativo del universo y lo aplico para realizar tanto mis propios objetivos como para ayudar, a través del servicio, a mis semejantes, a la Patria y a los hijos e hijas de la luz, de quienes, con sano orgullo y amor, formo parte.
La clave superior para aplicar, creativa y efectivamente, dicho poder, consiste en querer intensamente realizar el objetivo o proyecto concebido y visualizado en la pantalla mental.
Aprendiendo, cada vez en un mejor nivel, y usando el arte y el poder de querer, puedo:
OSAR
A dar el primer paso, emprendiendo la acción decidida, firme y perseverante, en el espacio y en el tiempo suficiente, que ha de conducirme a la anhelada meta.
Afrontando la realidad con serena confianza, calma imperturbable y expectativa positiva; mostrándome impasible frente a lo desconocido y al enigma que, periódicamente, me toca descifrar.
Sigo siempre adelante, aplicando mi conocimiento, prudencia, sentido de la justicia, fortaleza, templanza y creatividad frente a toda situación y efectúo la realización de la gran obra, que, en cada etapa, me compete en los planes cósmicos, cada vez en un mejor nivel.
Aprendo que, después de saber, querer y osar, como regla máxima y suprema que evidencia mi filiación de la Luz Universal, debo:
CALLAR
Callando, hablan mis obras, virtudes, poder y sabiduría, con humildad, dulzura, armonía, serenidad, paz, gratitud y amor, porque, recuerdo siempre que, en silencio germina toda semilla en el seno de la tierra y realiza su obra la Naturaleza.
¡Que el Creador Universal proteja, ilumine y guíe a los hijos e hijas de la luz y a toda la humanidad, en el cumplimiento de su misión cósmica y en la perfecta expresión de la vida, de la luz, del amor, de la sabiduría, del orden, de la armonía, de la justicia, de la fortaleza, de la templanza, del equilibrio, del progreso y de la Paz Universal, aquí y ahora. Hecho está.
Adelante.

Ø Ahora, que he leído y meditado Sabiduría de los hijos de la Luz, conservo en mi archivo espiritual, a nivel objetivo y subjetivo, la totalidad de su contenido y, en conexión con la Inteligencia Infinita del Universo, cada día percibo mejor la amplitud y profundidad de cada uno de los valores universales aquí reseñados y de otros que les son inherentes, cuyo uso y aplicación efectúo en la realización de mi obra y en el perfeccionamiento de mi ser, adquiriendo más elevados estados de conciencia y niveles de percepción y comprensión, en la espiral evolutiva de la Rueda de la Vida y en el cumplimento de mi verdadera misión cósmica.
Ø Cada vez que requiero cualquier clase de conocimiento aquí reseñado u otro de cualquier índole, instantáneamente entro en el nivel psiconsciente de mi mente, en la fuente interior del poder, en conexión divina con la Inteligencia Infinita del Universo y percibo, intuitivamente, la idea precisa o conocimiento que requiero, oportunamente. Hecho está.
Con cada lectura y meditación de Sabiduría de los hijos de la Luz, desarrollo mi personalidad en perfecta correspondencia con todos los valores universales y virtudes inherentes, con facilidad y naturalidad.
Hecho está.
-Salve, oh, hijo o hija de la luz;
haz tu obra con amor,
y, contribuye efectivamente
en la evolución cósmica
y sus tareas inherentes
por realizar!

¡Déjate guiar por la luz
y la sabiduría divinas!
¡Busca tu orden cósmico
en el quehacer universal
y encuentra tu misión en la vida!

¡Ten prudencia, sabiduría,
confianza, valor, fortaleza,
templanza, calma imperturbable y serenidad;
ciñe todos tus actos a la justicia.

¡Que en tu faz se refleje la belleza del amor;
la armonía del equilibrio
y del perfecto orden.
La paz de la conciencia tranquila
te permita apacibles sueños.

¡Cumple tu misión cósmica,
y todo lo demás te será dado por añadidura!
¡Actúa como si, ya, hubieses alcanzado,
el objetivo programado,
y percibe como profundas fuerzas interiores
emergen impulsándote hacia tu universal meta!




 


DEL LIBRO:
CÓMO DESARROLLAR LA AUTO-MAESTRÍA

AUTOR: GIUSEPPE ISGRÓ C.
Todos los derechos reservados por el autor







EL ENCUENTRO EN LA VICTORIA



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UN ENCUENTRO EN LA VICTORIA

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Del libro: La Victoria

Capítulo I

Me encontraba un día, en una fuente de aguas tranquilas, cristalinas, cuando se me acercó un Venerable hombre, vestido a la antigua usanza, con bata blanca, larga, pelo y barba que alguna vez fueron de color pelirrojo y un báculo en la mano derecha.

Concentró sus ojos en los míos; su mirada era profunda, serena y apacible.

Con voz suave y afectiva, me dijo:

-“Hola, hijo, como estás”-.

–Bien, -le contesté-; y, ¿usted?

–Por aquí andamos; -fue su respuesta-, mientras me sonreía.

-¿Dónde estamos?, -le pregunté al Venerable hombre-.

-Este sitio es conocido como La Victoria; -me contestó-. –¿Qué haces por estos lados?

-Salí esta mañana, temprano, con el coche, a dar un paseo; luego, al llegar a esta zona, me paré a contemplar la belleza de los araguaneyes y decidí caminar un poco y la verdad que, absorto en mis reflexiones, caminé por lo menos durante dos horas, hasta llegar aquí. Desconocía este hermoso lugar. Y, usted, -¿vive por aquí cerca? -le pregunté-.

Un poco más arriba, en esa colina boscosa. Hace algunos años, -relata el Venerable hombre- decidí retirarme de la agitada vida ejecutiva en que me desenvolvía profesionalmente, como abogado, en la ciudad de Quebec, Canadá, aunque he viajado por diversos países asesorando a incontables líderes. Construí la casa, en esta zona tropical, con la idea de pasar aquí los meses de invierno. Me dedico al estudio de la vida, a la meditación y a cultivar mi jardín y de vez en cuando, a escribir mis reflexiones, las cuales, algún día, habrán de ser publicadas para esparcir un poco la luz que he podido vislumbrar en mis estudios metafísicos-espirituales.

-¿Quieres tomar un café? –Me preguntó el Venerable hombre-. Lo he traído de Caripe El Guácharo; es de los más exquisitos que he probado.

-Sí, con gusto se lo acepto; -le contesté-.

Nos fuimos caminando por un sendero rodeado de árboles cargados de mangos, aguacates, naranjas y una hilera de cayenas de diversos colores. A lo lejos, el ruido de la brisa se oía apaciblemente. Todo era quietud, armonía y paz. Pero, sobre todo, lo que más me impresionaba era la apacibilidad y el sosiego del Venerable hombre de La Victoria. Emanaba de él un flujo de fuerza que, en su presencia, me sentía con un poder y una seguridad nunca antes experimentados. Fuerzas bienhechoras se iban apoderando de mí y aquella paz y relax que buscaba en la mañana, al salir a dar un paseo, sin percatarme de ello, las estaba experimentando ya.

Después de unos quince minutos de caminar, llegamos a la casa del Venerable hombre. Su aspecto exterior humilde estaba lejos de dejar entrever lo que segundos después habría de asombrarme con lo que encontré en el interior.

Al entrar, en la casa, una joven de unos veinte años saludó al Venerable hombre.

-¡Hola, abuelo!, ¿cómo estás?

–Bien, hija, -contestó el Venerable hombre-. -Prepara un poco de café, Lucía, mientras conversamos un poco, adentro.

-Por cierto, te presento a Santiago, quien ha llegado paseando hasta La Victoria.

Después de la presentación, entramos en la biblioteca del Venerable hombre. Un salón grande, lleno de estantes de libros por todas partes, lo cual hacía inimaginable dicho cuadro desde el exterior. Algunos cuadros al óleo de morichales y de personajes históricos, presentaban un ambiente acogedor. En un rincón se encontraban diversos retratos de Tagore, Gandhi, Cicerón, Séneca, Ibn Arabi y un dibujo de Don Quijote y Sancho Panza. En un pequeño cuadro, podía leerse: -“Lo que Alá quiera. Nada se le asemeja”-.

-Le felicito por este inmenso tesoro que usted tiene aquí, -le dije al Venerable hombre-. -¿Cuáles son los temas de su interés?

A lo cual, me contestó: -Como usted puede ver, Santiago, -y me invitó a recorrer los estantes- aquí hay libros de variados temas: clásicos de todos los países y épocas, desde los Vedas, los Upanishads, el Mahabaratha, los libros de Confucio, El Tao te King, de Lao Tse, el Poema de Gilgamesh, el Código de Amurabí, autores griegos, como Homero y Hesiodo. Se encuentran las obras completas de Euclides, Platón, Aristóteles, Teofrasto, Demetrio de Falereo, de los Presocráticos, Epicteto, Plutarco, etcétera; de los latinos, autores como Séneca, Cicerón, -que son mis preferidos-, Julio César, Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso, Marco Aurelio, así como libros de Psicología, Gerencia, Sufismo, Yoga, ensayos, filosofía, parapsicología, hermetismo, El Quijote, libros de economía, filosofía, etcétera, en fin, un poco de todo lo que es preciso conocer para poder entender el significado de la vida: de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacía dónde vamos, sin lo cual, la vida no tendría sentido, sobre todo por el gran afán a que está sometido el ser humano en la agitada vida moderna.

Nos sentamos en sendas butacas y nos entretuvimos conversando de temas diversos. Al poco rato, entró Lucía con dos tazas de oloroso café y unos biscochos, que degustamos con agrado en una amena e interesante conversación. Al fondo, podía oírse una suave música de Beethoven.

Pasamos cerca de una hora conversando de sobre la Atlántida, Egipto, los griegos, de Homero, de los sufíes, del budismo zen, los poderes del espíritu, meditación, etcétera, después de lo cual, le hice una pregunta directa.

-Seguramente, usted ha desarrollado alguna técnica de meditación y algún método de resolución de situaciones, en la vida, que me quisiera explicar, ya que, según observo, para tener usted una serenidad tan acentuada y una fortaleza física a la edad que imagino que usted debe tener, -cerca de noventa años- es porque ha encontrado en su larga experiencia algún secreto que quizás quisiera compartir conmigo.

Santiago, -me dijo el Venerable hombre, si vuelves a visitarme otro día, quizá te cuente algo que te pueda servir. Empero, antes de que te vayas, te haré entrega de unos apuntes que hace ya muchos años, en una época en que yo andaba a la búsqueda de sosiego y tratando de encontrarle sentido a la vida, un Venerable hombre que, en una edad similar a la mía, a su vez me entregara y cuya práctica asidua me permitió domar la mente, encarrilar mi vida y poner bajo control los hilos del destino. Son veintidós manuscritos, y una meditación diaria, –continuó diciendo el Venerable hombre, que si bien son ya un poco antiguos, podrás copiarlos de nuevo y si pones en práctica las técnicas que contienen, darás a tu vida un esplendor que habrá de sorprenderte agradablemente.

-Una vez que los hayas probado con total y absoluta satisfacción de tu parte, -me dijo, ponlos en limpio, en forma de libro y publícalo para que su mensaje llegue a mayor número de personas. Hacía tiempo que esperaba a alguien a quien confiarle este legado y creo que hoy, al llegar aquí, en la forma en que lo has hecho, tus pasos han sido dirigidos por Aquel que todo lo sabe y puede, por la Ley Cósmica, y en cuyos planes universales, todos somos sus instrumentos.

Me despedí del Venerable hombre y de su adorable nieta, sintiendo dentro de mí fuerzas desconocidas hasta entonces que preanunciaban grandes cambios en mi vida.

En los días siguientes, aparté una hora diaria, antes de dormirme, y leí y releí, todos los manuscritos, de la siguiente manera: En primer lugar copié la Meditación diaria en un cuaderno, el cual leí durante veintidós noches y mañanas seguidas, tal como lo indicaban las instrucciones de la misma.

Una nota al pie de página mencionaba que si yo la transcribía en un cuaderno, el hecho de hacerlo, grabaría en mi ordenador mental las instrucciones y me sería más fácil desarrollar, en mi personalidad, las cualidades y condiciones que formaban parte de los objetivos implícitos en la misma.

De los veintidós manuscritos, cada lunes, a las once en punto de la noche, copiaba uno en el cuaderno, y durante el resto de la semana, a la misma hora, lo leía y meditaba, siguiendo las fáciles y efectivas técnicas e indicaciones al inicio del mismo.

Cuatro semanas después de leer durante veintidós días seguidos, en la noche y en la mañana, la meditación diaria, comenzaron a manifestarse en mi vida una serie de cambios positivos que me dejaban asombrado a mi mismo, pero, también, los miembros de mi familia y a mis amistades; sobre todo mi semblante comenzó a ser más apacible; volví a sonreír desde el interior; mi estado anímico era de contento; me sentía más seguro de mi mismo; comencé a confiar más en la gente, en la vida y a vislumbrar el sentido de mi misión en la vida –percibía cosas que antes me pasaban desapercibidas, a pesar de haber estado siempre allí. Sentía fluir en mí una nueva corriente vivificadora de prosperidad, de felicidad, de alegría de vivir. Mi entusiasmo y amor por la vida y por mi familia, por mi trabajo y por las personas, crecía día a día. En aproximadamente dos meses había logrado muchas de las cosas en las cuales había soñado desde hacía años. Había dado un paso sorprendente en el camino de la autorrealización.

Efectivamente, pude comprobar que me fue relativamente muy fácil desarrollar las aptitudes y actitudes a nivel físico, mental, emocional, espiritual y en diversos aspectos de mi vida, como el financiero, que comenzó a mejorar casi inmediatamente, así como, surgieron nuevas oportunidades que comencé a aprovechar, casi sin esfuerzo de mi parte.

Transcurría el año de 1967 y mi vida había encontrado un sendero que habría de conducirme a cooperar en forma más efectiva en el plan divino que el Supremo Hacedor, en algún momento, había diseñado para mí.

Tres meses después volví a aquel lugar donde había encontrado al Venerable hombre de La Victoria y allí estaba la fuente que él dijo llamarse La Victoria; empero, cuando traté de encontrar el camino para llegar a la casa donde amablemente me ofreció un delicioso café, preparado por su nieta Lucía, no logré encontrarlo, pese a haber recorrido durante un par de horas por los alrededores. Pregunté a varias personas para ver si podían indicarme como llegar a la casa del Venerable hombre y cual fue mi sorpresa, nadie lo conocía.

Empero, después de tanto buscar, volví a encontrar la casa donde vivía el Venerable hombre de La Victoria, pero se encontraba abandonada. Su aspecto indicaba que debía encontrarse en ese estado un lapso mayor del que mediaba con el encuentro de aquel ser extraordinario. Es sorprendente como los inmuebles solos acusan el paso del tiempo en mayor grado que los que son habitados. Si no fuera por los manuscritos pensaría que el encuentro no fue más que un simple sueño. -¿O se trata, acaso de un sueño combinado con un fenómeno de aporte? Personalmente, no lo creo. El encuentro fue muy vívido y real. El aromático café servido por Lucía estaba exquisito. Durante varios años volví al lugar varias veces, la casa seguía sola. La última vez que volví, no la pude ubicar y sin tener tiempo suficiente para seguir buscándola, me fui. Ahora, vivo muy lejos de aquella zona, en otro continente; han transcurrido muchos años y después de tanto tiempo es poco probable que vuelva allí; pero, los manuscritos y la meditación diaria obran en mi poder, me han transformado y han enriquecido mi vida.

Durante más de treinta y cinco años he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen los manuscritos y la meditación diaria y cada vez que los pongo en práctica, experimentos los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para mí.

Su contenido es eminentemente práctico; no hay teorías superfluas. Si lleva a cabo los ejercicios que contienen, es probable que, gradualmente, se vaya efectuando la transmutación alquímica de su ser sintonizándose con los elevados resultados existenciales, los cuales, por añadidura, al ser creados a nivel mental, se van manifestando en su propia vida, oportunamente.

Sobre todo, con estos ejercicios, me percaté, cuando el Venerable hombre me entregó los manuscritos, de que se dispone de un método para domar la mente y ejercer un pleno dominio sobre la vida en general y, por ende, sobre el destino y controlar, cuando eventualmente se presenten, todas las situaciones, manteniendo un perfecto equilibrio físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

El Venerable hombre de La Victoria me comentaba que todo se puede lograr en la vida si se siembra la respectiva semilla por medio de correctas decisiones acordes con la propia y elevada auto-estima y dignidad personal, desarrollando el convencimiento de que sí se puede hacer, por medio de las afirmaciones, las visualizaciones y meditaciones, la experimentación de un estado emocional acorde al momento de ser logrados los respectivos resultados y la practica del desapego, es decir, dejar encargada a la mente psiconsciente del logro, y además, se espera el tiempo necesario haciendo, mientras tanto, todo lo que se requiere, según el caso o los objetivos por alcanzar.

Estas técnicas funcionan, me decía una y otra vez el Venerable hombre de La Victoria; luego, agregaba: -las he probado por más de cincuenta años y quien, a su vez me las entregó, habría hecho otro tanto, aseverando que eran efectivas, si yo seguía fielmente las instrucciones y las ponía en práctica con expectativas positivas.

Desde que en 1967, el Venerable hombre me hiciera entrega de los manuscritos, han transcurrido un poco más de de treinta y cinco años, durante los cuales yo también he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen, y cada vez que me ejercito con ellos, experimento los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para todos los que hemos aplicado las enseñanzas del Venerable hombre de La Victoria.

Él me repetía constantemente: -“¡Tú puedes si crees que puedes hacerlo! ¡Hazlo y tendrás el poder!

Recuerdo que ese día el Venerable hombre me dijo: -ejercer el poder con que la naturaleza de las cosas ha dotado a cada ser, cultivando los dones inherentes y aprendiendo todo lo que se pueda de sí y del vasto universo del que se forma parte, es una manera efectiva de ser cada día más feliz. Luego, cuando me despedí de él, expresó: -“¡Que cada día brille más y mejor tu luz interior!”.- Adelante.

Capítulo 2

Meditación diaria

Es lunes en la noche, son las once en punto.

Me dispongo a copiar textualmente, en el cuaderno que he dispuesto para ello, el manuscrito identificado con el título:

Meditación diaria

Dice así:

Afirme, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desee, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubra cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en su vida:

MEDITACIÓN DIARIA

Afirma, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desees, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubre cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en tu vida. Al encender la luz en la mente se ilumina la propia existencia y todo en derredor vibra al unísono y con el mismo sentimiento de felicidad y bienestar, interrelacionándose por la ley de afinidad.

1. -Entro en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, contando de tres a uno: Tres, dos, uno.

Ø Ahora, estoy ya en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre.

Ø Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, durante quince minutos y voy a programar los siguientes efectos positivos, los cuales perduran, cada vez mejor, hasta que vuelva a realizar este acceso y programación mental:

Ø Todo va bien, siempre, en todos los aspectos de mi vida, cada día mejor. (Tres veces). –Imagínalo-.

Ø Todo va bien en mi trabajo; cada día logro mejores niveles de efectividad, prosperidad, riqueza, abundancia y bienestar. (Imagínalo).

2. Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal, -ELOÍ. (Diez veces, con los ojos cerrados). Hoy se expresa en mí la Perfección universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión en todos los aspectos de mi vida.

3. -Cada día, en todas formas y condiciones, mi cuerpo y mi mente funcionan mejor y mejor. La consciencia de mi conexión permanente e indisoluble con el Creador Universal, -ELOÍ-, restablece y mantiene en mí, diariamente, durante las veinticuatro horas del día, un perfecto estado de salud a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Creador Universal, por darme un cuerpo perfecto, saludable, lleno de energía. Aquí y ahora, me siento en perfecto equilibrio de salud, a nivel físico, mental, emocional y espiritual.

4. Afronto y resuelvo bien toda situación que me compete, siempre.

5. Todo tiene solución, en todas las situaciones de mi vida.

6. El Creador Universal, -ELOÍ-, es en mí, cada día mejor, en todos los aspectos de mi vida, fuente de amor, luz, sabiduría, éxito, riqueza, prosperidad, abundancia y armonía.

7. Permito que las leyes universales de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión actúen bien en el plan de mi vida.

8. Tengo prosperidad y poder. Cada día enriquezco mejor mi vida a través del servicio efectivo, del amor y de la práctica de todas las virtudes.

9. Mi dignidad personal me lleva a realizar las cosas que me competen con la máxima perfección posible.

10. Cada día, en todas formas y condiciones, en todos los aspectos de mi vida, estoy mejor y mejor a nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

11. Actúo con templanza, serenidad, autodominio y perfecto equilibrio en todo. Conservo plena autonomía y control sobre todas mis facultades físicas, mentales, emocionales, intelectuales y espirituales. Hecho está. (Visualizar un escudo protector de luz que te envuelve y protege; -una pirámide-).

12. Tengo fortaleza, valor, confianza y fe suficiente para triunfar y alcanzar todas mis metas, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y en armonía con sus planes cósmicos. Soy inmune e invulnerable a las influencias y sugestiones del medio ambiente y de cualquier persona a nivel físico, mental, emocional y espiritual, en las dimensiones objetivas y subjetivas y en cualesquiera otras en que sea requerido.

13. El orden universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión se establece en mi vida, en todos mis asuntos y en las personas interrelacionadas, aquí y ahora. Hecho está.

14. Asumo la responsabilidad de mis actos y cumplo bien todos mis compromisos, siempre oportunamente, de acuerdo con el orden cósmico.

15. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos da abundancia y armonía en el eterno presente. Vivo en abundancia y en armonía perfectas, aquí, ahora y siempre.

16. El Creador Universal, -ELOÍ-, se está ocupando de todo, en todos los aspectos de mi vida, y se expresa en mí conciencia intuitiva por medio de los sentimientos en correspondencia con los valores universales.

17. Gracias, Creador Universal, -ELOÍ-, por esta vida maravillosa. Que Tu Inteligencia Infinita, Amor, Sabiduría, Justicia, Luz, y Poder Creador guíen, adecuadamente, todas mis decisiones y acciones, ahora y siempre. Gracias, Eloí, por este día maravilloso.

18. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos proteja, aquí y en cualquier lugar, ahora y siempre. (Tres veces).

19. Siempre espero lo mejor, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y la Ley Cósmica, en armonía con todos.

20. Gracias, Creador Universal; todo va bien en todos los aspectos de mi vida, a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Eloí, todo va bien en mis practicas espirituales y en mi relación Contigo; Tú y yo formamos una unidad perfecta, armónica, aquí y ahora, en el eterno presente. Yo soy Tú, Tú eres yo. Te amo.

21. Voy a realizar –obtener o resolver- (mencionar), antes del: (fecha), de acuerdo al orden divino y en armonía con todos. (Si se trata de varios objetivos, anótelos y haga la afirmación y visualización con cada uno de ellos. Imagínelo concluido satisfactoriamente sin imponer canal alguno de manifestación.)

22. Tengo serenidad y calma imperturbable. Soy impasible frente a todo y a todos. No tengo temor a nada, a nadie ni de nadie en ningún nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero. Dentro de mí vibra la seguridad total. Tengo completa confianza en la vida y en mi propia capacidad de resolver situaciones y alcanzar los resultados satisfactorios que preciso, en cada caso, siempre.

A continuación anoté la fecha: Lunes 12 de agosto de 1967. Luego, tal como me lo indicó el Venerable hombre, anoté la fecha que correspondía veintidós días después: 03 de septiembre de 1967.

Acto seguido, me senté cómodamente, tomé tres respiraciones profundas y realicé la meditación.

Luego, cada noche, durante veintidós días, a las once en punto, me iba a mi cuarto, daba indicaciones de no ser interrumpido durante veinte minutos y realizaba la meditación del día, la cual, siempre complementaba con la lectura breve de uno de los libros de cabecera que siempre suelo tener en mi mesa de noche.

Iba notando, día a día como emergía de mi interior una nueva y desconocida fortaleza, seguridad, estado de ánimo contento, actitud más decidida, optimismo frente a la vida y a las situaciones; comencé a llevarme mejor en las relaciones con las demás personas, a ser más comedido en todo y sobre todo comenzaba a tener conciencia de cosas que antes me solían pasar desapercibidas.

Cabe destacar que, en el punto número veintiuno de la meditación, había anotado siete objetivos que desde hacía tiempo quería realizar y para mi sorpresa, treinta días después de haber terminado de efectuar la meditación del manuscrito número veintidós comencé a observar como, en forma aparentemente casual se iban manifestando la resultados de cada uno de ellos hasta que, algunos meses después, antes de la fechas previstas, los había realizado todos, menos dos, por lo cual, me senté y volví a anotar, en una hoja de mi cuaderno, otros diez objetivos, encabezados por los dos pendientes de la lista anterior, les puse la fecha tope a cada uno, antes de la cual debían ser logrados, para seguir visualizando, su logro, periódicamente.

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viernes, 9 de octubre de 2009

LA REENCARNACIÓN COMO VEHÍCULO DEL ETERNO RETORNO



 LA REENCARNACIÓN COMO VEHÍCULO
DEL ETERNO RETORNO

©Giuseppe Isgró C.
–Un ensayo  de juventud del año 1971-.



-“Muchas moradas tiene la casa de mi Padre”..
-“Os es necesario nacer, renacer y volver a nacer”.
-“En verdad os digo que no verá el reino de los cielos el que no naciere de nuevo”.
-“Yo fui antes de Moisés y después de él”.
Jesús de Nazareth
-Vida de Jesús dictada por él mismo-

-“Y sus discípulos le preguntaron: -Pues, por qué dicen los escribas que Elías debía venir primero? Y él le respondió: -Elías, en verdad, ha de venir y restablecerá todas las cosas. Pero os digo que ya vino Elías y no le conocieron, antes hicieron  con él cuanto quisieron. Así ellos harán padecer al hijo del hombre. Entonces entendieron los discípulos que de Juan El Bautista les había hablado”.
(Mateo, cap. XVII, V. 10 a 13;
Marcos, cap. IX, V. 10,11,y 12),.


En la naturaleza, es fácil observar como la igualdad no es el molde que modela todas las cosas, –o seres-, en sus manifestaciones. Existen marcadas diferencias o “desigualdades”;  la igualdad sólo existe como ley para que se manifieste la “desigualdad” o variedad. Es decir, cada ser, tiene individualidad propia y en un grado determinado y diferente a los demás, fruto, generalmente, del propio estado evolutivo y de la aplicación de su libre albedrío, en los cuatro reinos naturales.
Entre los habitantes de la tierra, se observa la existencia de enormes desigualdades sociales, económicas, culturales, etcétera. Existen individuos en todos los “status” sociales. Los hay pobres, ricos, felices, menos felices, evolucionados o muy poco evolucionados, etcétera.
Si admitimos la existencia de un “Creador” de quien provienen todos los seres y cosas, en la naturaleza, y Él dispuso las mismas  con estas marcadas diferencias en las condiciones humanas, y de ser cierto que después de la “muerte” unos irían al “cielo” y otros al “infierno”, ese “Creador” merecería los calificativos menos positivos que la mente humana pudiese idear, por cuanto demostraría ser injusto, parcial y poco equitativo, si eso realmente fuese así. Pero, lo es?
Sería posible que tanta grandeza, como lo es el ser humano, deba vivir una existencia  de esfuerzo, con las circunstancias que les son inherentes, para que, luego, ese “Dios” le condene eternamente? Dónde residiría esa misericordia que tanto pregonan las diferentes doctrinas?
Un padre sabio y bondadoso, -como se le supone –y es- al Creador del Universo-, corrige y educa, no castiga.  En la naturaleza, observamos la existencia de leyes que una vez violadas por el hombre, generan consecuencias que le llevan a comprender la necesidad  e importancia de que en un futuro no las viole más. Es decir, el ser experimenta las consecuencias de la infracción a las leyes naturales y aprende.
El ser humano, en el curso de una existencia, sigue una ruta determinada, desarrolla ideales, vocaciones, pero, el ser más capaz encuentra que el tiempo de un ciclo de vida es corto para desarrollar las concepciones y alcances de su mente.
Sería, pues, ese “Creador” capaz de dotar al ser con capacidad de concebir la inmensidad del Universo y no permitirle la posibilidad  de sondear –o explorar-  la misma? De ser así, dónde residiría  su sabiduría?
Tienen razón los antiguos filósofos –Seth, Pitágoras, Sócrates, Cicerón, Orígenes, entre centenares más- y los investigadores espiritistas, -Allan Kardec, Oliver Lodge, León Denis, Gabriel Delanne, Ernesto Bozzano, Joaquín Trincado, Amalia Domingo Soler, Camilo Flamarion y una constelación más- al señalar pruebas que evidencian la realidad de la reencarnación y explicar estos hechos.
Es preciso plantearse dos preguntas: La primera: Por qué existen estas marcadas diferencias, en el planeta Tierra, tomando en cuenta la Reencarnación y el libre albedrío?  La segunda: Qué otra razón existe, además?
A la luz de la Doctrina Universal, la primera pregunta, en lo que queda dicho, está virtualmente contestada; es decir, esas marcadas diferencias existentes en el marco de la humanidad del planeta Tierra, son debidas a que, por el libre albedrío de cada ser, en los infinitos ciclos de vida que vive en múltiples planetas o mundos, por medio del cumplimiento de la ley de la reencarnación, los seres que aprovechan mejor el tiempo se adelantan a aquellos que llevan un ritmo más suave y se van quedando rezagados. Esto está muy claro.
Pero, las diferencias son tan marcadas entre los seres, dentro del planeta Tierra, que es preciso complementar esta explicación con elementos  de juicios adicionales que permitan precisar exactamente la razón esencial. Por eso el planteamiento de la segunda pregunta, inquiriendo: -Qué otra razón existe, además?
Primeramente, recordemos una pregunta que planteara Allan Kardec a los Espíritus en El libro de los Espíritus, signada con el No. 172, en el capítulo Pluralidad de las existencias, la cual  es: -“Las diversas existencias corporales se efectúan todas sobre la tierra? El Maestro obtiene por respuesta: -“No, sino en los diversos mundos; la de aquí –la Tierra- no es ni la primera ni la última, sino todavía una de las más materiales y lejanas de la perfección”.
Tanto la pregunta efectuada como la respuesta obtenida por el Maestro Kardec revisten variada importancia.
En el planeta Tierra, existe una familia primitiva que proviene de dos mundos anteriores denominados “Mundo embrionario” y “Mundo primitivo”, es decir, para la familia primitiva del planeta Tierra, este sería su tercer mundo; empero, hay que destacar, que los integrantes espirituales de la familia primitiva mencionada, no necesariamente todos vivieron en el mismo mundo embrionario y no todos en el mismo mundo primitivo; es decir, por la philia, -rasgos, aptitudes, tendencias, costumbres, idiosincrasia, etcétera-, los diversos grupos de la familia primitiva podría provenir de diversos mundos primitivos anteriores, vale decir, cada grupo de un mundo diferente, por lo cual, pese a ser más o menos uniforme el grado de progreso de los diversos grupos humanos en el planeta, por provenir de diferentes mundos, sus aptitudes, costumbres, lenguaje, tendencias, son diferentes entre uno y otros, pero similar su estado evolutivo.
Pero, a medida que ha transcurrido el tiempo sobre el planeta Tierra, van surgiendo civilizaciones diferentes, con niveles evolutivos marcadamente superiores a los diversos grupos originarios. A qué se debe esto?
Es sabido que, en los mundos, -en el inmenso universo- se llega a una etapa de progreso en donde una mayoría ha aprovechado el tiempo de manera óptima, entre un grado mínimo aceptable y un grado excelente evolutivo, dentro del esquema de cada mundo; pero, siempre existe una minoría que se queda rezagada y que, llega un momento en que constituye un serio problema para la gran mayoría, y es cuando ésta pide a la justicia divina y a los regidores de ese mundo en particular que se efectúe el llamado “juicio de mayoría o juicio final”; aquellos que desacatan someterse a los dictados de progreso de la mayoría es invitada a desalojar el planeta y según el nivel evolutivo de cada grupo, es reubicado en un mundo que le sea afín, pero siempre será un mundo de menor progreso al que dejan, en el cual, cada grupo espiritual pasa desde la condición de ser un obstáculo al progreso –en ese mundo más adelantado- a convertirse en maestro, en el nuevo mundo menos evolucionado a que ha sido remitido, donde, empero, conserva el grado evolutivo alcanzado en su anterior morada y a partir del cual comienza su labor en la nueva. Esas son las historias que la memoria ancestral conserva de los “ángeles caídos”, del paraíso perdido, entre otros, y que determinadas corrientes del Espiritismo explican, entre ellos, Allan Kardec, Joaquín Trincado y Rodolfo Benavides, empero, hay otras fuentes dispersas.
Al haber ocurrido, en diferentes épocas, juicios de mayoría en diversos mundos, los retrógradas de los mismos cuyo grado evolutivo lo ameritaba han sido enviados al Planeta Tierra, por eso vemos como han emergido civilizaciones como la Atlante, la de Lemuria, la Hindú, la China, la Egipcia, la Sumeria, la Mesopotámica, la Griega, la Etrusca, la Romana, la Íbera, la Árabe, las Precolombinas, etcétera, cuyos rasgos culturales, manifestaciones espirituales, grupos étnicos, costumbres y sensibilidad artística son marcadamente superiores a los que hasta ese momentos hubiesen manifestados todos los diversos grupos de la familia primitiva de la Tierra.
Aquí entra en juego la explicación del libre albedrío y la ley de reencarnación y la del Karma; esta es la verdadera razón por la cual existen tan marcadas diferencias entre los diversos segmentos de la familia humana del planeta Tierra.
Los mundos que suelen señalarse como más adelantados que la Tierra, los cuales  constituyen probables fuentes de origen de inmigraciones espirituales, son: Júpiter, Saturno, Neptuno, Venus, entre otros. Quizá, las probables características de los Atlantes, Lemures, Chinos, Egipcios y Precolombinos, haya que buscarlas en las inmigraciones provenientes de Júpiter y Saturno, quizá unos 200 mil años antes de nuestra era; y las Hindúes, las Griegas, Etruscas, Romanas, Árabes, etcétera, en las inmigraciones de Neptuno, Venus, y otros, a partir de 3.800 años -o más- antes de nuestra era. (Es preciso analizar la probable antigüedad de los Vedas estimada en 18.000 años antes de n.e., por las referencias astronómicas que contienen, de acuerdo a la Doctrina Secreta de H. P. Blavasky, lo cual determinaría la existencia de un grupo de sabios receptores de los Vedas anteriores al grupo que se inicia con Adán y Eva históricos  y su hijo Seth y la recepción de las Leyes de Manú).
Es preciso traer a colación otro de los puntos tocados por el maestro Kardec, en la pregunta Nº 178 del citado capítulo Pluralidad de las existencias, de El libro de los Espíritus, en la cual inquiere: -“Pueden los Espíritus reencarnarse en un mundo  relativamente inferior a aquel sobre el cual han ya vivido?
La respuesta que obtiene, el Maestro, expresa: -“Sí, cuando tienen que cumplir una misión para contribuir al progreso de la humanidad de ese mundo; en cuyo caso aceptan con alegría las tribulaciones de aquella existencia por cuanto aportan, ellos, el medio de progresar”.
Acto seguido, hay otra pregunta: -“No sucede así, también, por expiación, pudiendo Dios mandar espíritus rebeldes en mundos inferiores?”
La respuesta que el Maestro obtiene, es: -“Los espíritus pueden quedar estancados, pero no regresar atrás: su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas en el medio afín a su propia naturaleza”. (Subrayado nuestro).
Lógicamente, existen etapas evolutivas en la vida de un mundo en que al espíritu estancado no se le obliga por el libre albedrío que sustenta; empero, a una cierta etapa, los que se quedan muy rezagados, que constituyen un problema para la mayoría, al efectuarse el juicio de mayoría, siempre se le concede un período durante el cual ellos puede optar entre quedarse o ser expulsados; sigue siendo un privilegio del espíritu elegir; según su nivel evolutivo –y elección-  es reubicado en el medio más idóneo a sus gustos y preferencias. Pero, en el nuevo escenario, generalmente viene a traer un muevo progreso y, también, muchas veces, el problema que constituía  en el mundo anterior, también lo constituye aquí, pero, lucha entre sus iguales o, a veces, peores que él, pero, todos tendrán que progresar oportunamente.
Otra de las objeciones que suele anteponerse a la reencarnación, es: -“Por qué, si en los primeros tiempo de vida en el planeta había pocos habitantes, de ser realidad la reencarnación, la población sería siempre la misma, pero, ha ido siempre aumentando; -de dónde han salido esos nuevos espíritus?”-
La objeción encierra, en sí, dos preguntas o planteamientos; la primera, hay una humanidad en constante crecimiento que sugiere un incremento de entes espirituales y la pregunta es, de dónde sale esa cantidad creciente de nuevos espíritus? La segunda, si hay nuevos espíritus, por cuanto existen ahora más personas, en el planeta, que hace varios miles de años, -suponen los que anteponen la objeción-, es porque hay una causa diferente a la reencarnación que lo determina, sino siempre sería la misma cantidad de personas.
La explicación dada antes, en cuanto a las desigualdades entre los diversos segmentos de la humanidad del planeta, con una familia espiritual originaria del planeta y las sucesivas llegadas de grupos espirituales desterrados de otros mundos al realizarse los respectivos juicios de mayoría en sus mundos, más aquellos grupos que vienen al planeta en misión para ayudar al progreso,       -que son los grupos minoritarios-, sirve para explicar, aquí, porque a través del tiempo va aumentando el número de integrantes de la humanidad, lo cual, no sólo no invalida la ley de reencarnación sino que, después de su llegada, cada miembro de los diversos grupos, en el logro de los respectivos objetivos existenciales, va realizando las diferentes reencarnaciones, sin límite alguno, hasta completar el cupo que le es inherente en este planeta, para luego ascender al mundo que le corresponda, en la siguiente fase evolutiva.
Es decir, la familia espiritual del planeta tierra va aumentando en la medida en que nuevos integrantes vienen a formar parte de este planeta, en similitud a las corrientes inmigratorias que se van sucediendo en los diversos países del planeta tierra, contribuyendo a transformar los grupos étnicos con su aporte multidimensional.  En línea general, el planeta tierra tiene una familia espiritual, conformada con entes provenientes de diferentes fuentes, que, en un momento dado, siempre, –en el espacio-, será superior a  la encarnada.
El siglo XX, ha abierto el horizonte cultural en todas las corrientes del pensamiento y campos del saber. El ser humano sondea con confianza y comprende, comprueba, que las “experiencias psíquicas” no son meras ficciones. Las ciencias psíquicas –en sus diversas denominaciones de  Investigaciones Psíquicas, Metapsíquica y Parapsicología, de manera preponderante- han tomado un auge tal que culminará sólo en una mayor y profunda comprensión del ser sobre sí mismo.
A continuación, transcribimos del diario “El Nacional” –de Venezuela-, del 23-01-1971, el siguiente artículo sobre recientes investigaciones del Dr. Ian Stevenson, de algunos casos de reencarnación:
“POR PRIMERA VEZ LA CIENCIA ACEPTA ESTUDIAR ALGUNOS CASOS COMPROBADOS DE REENCARNACIÓN”.
“EL MISTERIO DE LA SEGUNDA VIDA”.
“HASTA HACE POCO TIEMPO, QUIEN HABLASE DE REENCARNACIÓN ERA UN MÍSTICO O UN CHARLATAN A LOS OJOS DE LA CIENCIA. AHORA SURGE EN LOS ESTADOS UNIDOS EL PRIMER ESTUDIO SERIO AL RESPECTO, OBRA DEL DOCTOR IAN STEVENSON, UN PROFESOR UNIVERSITARIO QUE NO CREE EN FANTASMAS, PERO DESCUBRIÓ QUE EN CIERTA FORMA, SÍ EXISTEN.
“Vive actualmente en Nueva York una señora de 69 años, holandesa, de pequeña estatura y morena, que se llamó otrora Henriette Ross. Cambió de nombre al casarse con hombre llamado Weisz. Más tarde se divorció y aunque en Holanda las divorciadas también recuperan su nombre de solteras, ella prefirió no proceder de esa manera. Su madre la reprendió una vez a causa  de eso, pero la oven le contestó: -“Me siento más cómoda con ese nombre”, y acabó por firmarse Henriette Weisz Ross.
“Se fue a vivir a París donde se ganaba la vida pintando. Hacía principalmente retratos. Una noche, en el verano de 1936, se acostó temprano, pero algunos pensamientos insistentes  le impedían conciliar el sueño. Volvió a levantarse y se puso a pintar. Lo más singular del caso es que lo hizo en la oscuridad, casi automáticamente, sin tener la menor idea de lo que estaba pintando. Luego, calmada, regresó al lecho y se durmió profundamente. A la mañana siguiente vio en su caballete el retrato de una mujer joven.
“La experiencia no podía ser más extraña. Tratando de aclarar el misterio, llevó un día el cuadro a una médium que, según se decía, poseía poderes psíquicos y conocimientos extra-sensoriales, respecto a los objetos que contemplaba o que tocaba. Esa mujer le dio que Goya, el gran pintor español fallecido en 1828 le había hablado: -“El me dio que usted lo recibió en su casa, en una gran ciudad al sur de Francia y en aquel entonces usted lo ayudó a escapar del país y de sus enemigos. Goya aún  le estaba agradecido y quería prestarle ayuda, pero sentía que ella se resistía”. Era su educación académica –dio la médium- la razón de la actitud rígida, que no aceptaba la orientación del artista español; “fue por eso que la obligó a pintar en la oscuridad, a fin de que usted no se diese cuenta de lo que estaba haciendo”.
La Sra. Weisz-Ross, confiesa que, a pesar de ser pintora, no había leído nunca nada sobre Goya. Esa misma noche va a casa de una amiga que posee un ejemplar de una detallada biografía del artista español. Al leerla, descubre la historia de Rosarito Weisz, en cuya casa de Burdeos, Goya se había hospedado durante el período que estuvo exiliado, ya casi al final de su vida.
La Sra. Weisz-Ross cree que su experiencia prueba la Reencarnación, vale decir, el hecho de que ella vivió, aparentemente, en una vida anterior.
“NI LA HERENCIA NI EL AMBIENTE PUEDEN EXPLICAR A CABALIDAD LA PERSONALIDAD DEL HOMBRE. QUÉ HAY DETRÁS DE ELLA?
“Uno de los más grandes investigadores de esta materia en los Estados Unidos es un psiquiatra llamado Ian Stevenson. El estudió el caso de la pintora holandesa y atestigua la verdad de los hechos. Y este caso es sólo uno de los numerosos templos que recogió en decenas de entrevistas e investigaciones.
“Para la mayoría de la gente culta del mundo occidental, la idea de la reencarnación es una aberración de la ortodoxia religiosa. Cómo puede entonces una persona seria, un verdadero científico, dedicarse a este tipo de estudios e investigaciones?
“El doctor Ian Stevenson es un hombre alto, flaco, de hablar lento, con casi 51 años; hizo sus estudios de medicina en la Universidad McGill de Montreal. Durante años se dedicó a pesquisas convencionales. El año pasado la editora Little, Brown & Co., publicó su libro “The Psichiatric  Examination”.
“Este año, la editora Harper & Row lanzará una nueva edición de otro de sus trabaos, “The Diagnostic Interview”. En 1953 empezó a interesarse por la reencarnación. La razón que lo llevó a eso fue el sentimiento de insatisfacción sobre los conocimientos disponibles sobre la herencia  y de las influencias ambientales , consideradas aisladamente o en su conjunto, en el examen de la personalidad.
“EN SUS ARCHIVOS FIGURAN DECENAS DE CASOS COMPROBADOS.
“Cuatro años después aceptó el cargo de director del Departamento de Psiquiatría y Neurología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia. Ese puesto le fue ofrecido por autoridades universitarias que conocían su interés en Parapsicología y, particularmente en reencarnación.
“Ejerce actualmente el cargo de profesor de Psiquiatría. Aún enseña, administra y hace pesquisas en la línea tradicional, pero gran parte de su esfuerzo está ahora dirigido  hacia un campo nuevo. Y el resultado de ese esfuerzo lo representa un archivo con centenas  de casos de aparente reencarnación, ocurridos en varias partes del mundo. Algunos están basados en relatos publicados, pero otros fueron descubiertos personalmente por él y sus socios.
“Es más o menos sabido que algunas religiones orientales, como el budismo y el hinduismo están basadas en la reencarnación.
“El doctor Stevenson admite por lo menos ocho alternativas para explicar casos que parecen ser de reencarnación. Fraude es lo primero que se le ocurre pensar a cualquiera. Pero el doctor Stevenson no toma muy en cuenta esto, porque en ningún caso hay retribución financiera. Publicidad podría ser otro motivo, pero esta es generalmente indeseable, sea en Oriente u Occidente.
“Otra posibilidad es la derivación de recuerdos de fuentes que después son olvidadas. El doctor Stevenson recuerda el caso de un oven que, hipnotizado, hablaba una lengua desconocida que después se descubrió ser el dialecto toscazo, hablado en una región de Italia en el siglo III antes de n.e. La fuente, como después se descubrió, era una gramática de esa lengua que el muchacho tomara en su infancia  de la biblioteca paterna, la había estado leyendo y conservó en su memoria algunas frases.
“Entre las explicaciones plausibles está la “memoria racial”, se transite a través de los genes, de generación en generación; la “posesión”, esto es la ocupación  del cuerpo de una persona viva  por el espíritu de una persona muerta o desencarnada, la percepción extra-sensorial; la presencia  (que es el don de revelar las cosas pasadas); y la comunicación con una personalidad sobreviviente. El doctor Stevenson niega, en los casos por él registrados, cualquier ligación con esas diversas motivaciones.
“Chester Carlson, inventor de la Xerox, fue uno de los entusiastas financiadotes del doctor Stevenson. En diciembre del año pasado la Asociación Americana por el Progreso de la Ciencia –el cuerpo más amplios de científicos del mundo- concedió a la asociación de Parapsicología el derecho de filiación en sus cuerpos, aún sabiendo que ésta estudia la reencarnación.
“El doctor Gardner Murphy, profesor de Psicología  de la Universidad de Washington, es el profesor de la Sociedad Americana de Pesquisas Psíquicas, y tiene en alta estima al doctor Stevenson.
La Dra. Gertrudis Schmeidler, profesora de Psicología en el City Colllege de Nueva Cork, es de la misma opinión, como los son asimismo los doctores Albert Stunkard, director del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia y Herbert S. Ripley, que ocupa igual puesto  en la Universidad de Seattle. Todos concuerdan en que el doctor Stevenson es un científico serio y competente. Falta saber si Ian Stevenson conseguirá dar una respuesta definitiva a la pregunta: -Existe otra vida más allá de la muerte?”
“El problema está abierto: los estudios sobre la reencarnación se han convertido hoy en un campo respetable  de pesquisas científicas”.
La reencarnación, para los estudiantes de metafísica profunda, es un hecho. No importa que se niegue o afirme, la realidad de la reencarnación no variará por eso.
El ser humano, tiene por misión “labrar evolución”, progresar, hacerse sabio, para lo cual, el Universo infinito se ofrece como taller experimental del hombre.
Como es conocido por los físicos y estudiantes de la Escuela Espiritista, la materia no es más que un estado determinado o “condensación” de energía en un número  “x” de vibraciones.
Los cuatro reinos de la naturaleza son transformadores de energía; absorben energía del medio ambiente, adquieren forma determinada y se transforman para luego “volver” a su etapa inicial, es decir, la energía o estado de energía.
El cuerpo del hombre, es relacionado por Papus (Dr. Gerard Encausse) con un coche tirado por caballos, donde el coche es el vehículo o instrumento físico de trabajo, de transporte; por supuesto, el caballo representa el papel de los “instintos” que el hombre, o sea, el “ente inteligente y espiritual” intenta dominar y domina en el curso de su evolución.
El ser humano, en la Doctrina Universal, es estudiado en sus tres entidades, que son: El espíritu o ente inteligente; el alma o intermediario entre el cuerpo y el espíritu, y el cuerpo o vehículo físico.
En la Doctrina Universal donde todo estudioso y amante de la sabiduría, puede encontrar un conocimiento profundo del hombre en las tres entidades señaladas y su misión sublime en el Universo, libre de dogmatismos superfluos.
El ente espiritual, es el verdadero ser en sí; es el llamado “yo interno”,  es quien evoluciona, se hace sabio, y utiliza el cuerpo material como un instrumento, o vehículo, en cada nueva encarnación, en un proceso infinito,  en el eterno presente, mientras tanto va ascendiendo  en evolución, en sabiduría, hasta adquirir el llamado grado de Maestro de la Naturaleza o del Universo, y como tal, luego, ayudar, enseñar a los “hermanos menores”, es decir, dirigir la evolución de los mundos, con lo cual, el Maestro continúa ascendiendo en evolución, en sabiduría, porque siempre hay un más allá, y no porque se haya graduado de Maestro no tiene nada más que aprender, sino que como aquel que se gradúa de doctor en una Universidad, es a partir de entonces cuando realmente comenzará a disfrutar la Luz,  comprender su intensidad y participar en un proceso creativo de nuevas realidades según las concepciones que ese elevado nivel evolutivo le permita desarrollar.
Una de las objeciones que se tejen alrededor de la reencarnación  es la que expresa que “el ser humano no puede tener varios cuerpos” y por tal motivo algunos consideran que la reencarnación es una teoría gratuita.
Por supuesto que el ser humano, en el cumplimiento de la Ley de la Reencarnación, no tiene varios cuerpos, en el sentido de que yo estoy encarnado aquí en América y al mismo tiempo me encuentro encarnado en otro cuerpo, en Japón.
Sólo se puede tener un cuerpo a la vez. El cuerpo del hombre es como un vestido, cuando ya no le sirve se desecha,  se cambia por otro.
En la naturaleza, ningún organismo es perpetuo. Hay una ley que determina que los cuerpos biológicos nazcan de la forma conocida según la especie, pero en su desarrollo toman o absorben energía del medio ambiente.  Una vez desarrollados, comienzan un proceso de envejecimiento, con el cual, gradualmente, se llega al estado de desencarnación -o transición- que permite la transformación del organismo, determinando que las partículas, o sustancias químicas que lo integraban, regresen, retornen nuevamente al estado primario, es decir, a la energía, en su aspecto físico, preservándose, al mismo tiempo o paralelamente, el ente espiritual que le animaba, que en el  reino mineral recibe el nombre de espíritu elemental; en el vegetal y en el animal, es un espíritu de acuerdo con la especie. Es oportuno recordar aquí que el reino animal recibe esta denominación al hecho de atribuirle, los antiguos, la posesión de un alma o ánima, del griego psique.
Deducimos que, si esa energía fue usada una vez para usar un cuerpo determinado, por qué se debería dejar de utilizarla, nuevamente, para el desarrollo de otro cuerpo?
Nada se pierde en la naturaleza. El ser humano toma energía del depósito universal, la utiliza y luego la regresa al mismo transformada, para nuevamente ser utilizada, y así infinitamente.
El cuerpo del ser humano, -e igualmente en los cuatro reinos naturales-, una vez que agotó los recursos físicos o fisiológicos de los cuales estaba abastecido,  y en cuyas condiciones servía al espíritu de vehículo, de instrumento de trabajo, es abandonado por éste, sufriendo los conocidos procesos durante los cuales se transforman en partículas de la misma naturaleza en que se encontraban inicialmente cuando fueron utilizadas.
Entonces, el Ente Espiritual-Inteligente –el espíritu- que animaba ese cuerpo se debería perder?
Se puede asumir, confiadamente, que no. El espíritu tomará materia en una sucesiva reencarnación e impulsará su progreso a partir del grado en que quedara en la precedente. Ese grado de progreso al cual ha llegado en la última existencia se puede denominar “suma existencial”, cuya evolución alcanzada se traduce en un determinado grado de conciencia. (Ese grado de conciencia podría significar un determinado grado de absorción de Dios y/o, a la vez, un determinado grado de manifestación –o expresión- de Dios;  –meditar este punto-).
Las condiciones menos positivas de esa suma existencial, son las que, el espíritu, deberá transmutar en los siguientes ciclos de vida paralelamente que va escalando otros niveles evolutivos de acuerdo a los planes del mundo en que vive en un momento dado.
Una de las principales objeciones que se anteponen a la reencarnación es que “el ser humano no recuerda sus existencias pasadas”,  y sus sostenedores plantean la siguiente pregunta: -“Si el hombre reencarna, por qué no guarda recuerdo de sus existencias pasadas?
Existen diversas respuestas que explican correctamente esta objeción.
En primer lugar, las leyes naturales y “divinas” son muy sabias. Suponiendo que Juan Xavier mandara a mejor vida  a Antonio José en una existencia pasada, por cualquier motivo si en una de las siguientes existencias de ambos volvieran a encontrarse y lograran reconocerse, es muy probable que el uno volviese a mandar a mejor vida al otro o viceversa. Esto, desde luego, no pondría fin a las condiciones de enemistad entre los seres, en el proceso evolutivo.
En segundo lugar, si la persona recordase quien fue y las cosas poco positivas que, eventualmente, hubiere realizado, ese conocimiento le atormentaría en tal grado que sería un obstáculo a su progreso evolutivo en el actual ciclo de vida; pese que, en la práctica, los efectos de los hechos pocos positivos que se hayan realizados en ciclos de vida anteriores, dejan sus huellas en la presente existencia, al manifestarse sus efectos como fobias, tendencias, hábitos o rasgos de personalidad  que reproducen conductas propias de existencias anteriores, tanto a nivel mental, como físico, que se expresan mediante marcas de nacimiento que son reproducciones de las eventuales señales que por diversas circunstancias haya experimentado en su cuerpo, la persona en particular. La ciencia ha denominado a estas señales como philias, que engloba tanto a los rasgos psicológicos como los físicos.
Es fácil observar como en muchas familias existen hermanos que se odian, padres e hijos que sin motivos aparentes son enemigos, etcétera. Esto se debe a circunstancias propias de vidas anteriores y que, la ley divina, por una parte, y por la otra, los mismos seres, al preparar su plan de vida para el siguiente ciclo existencial, eligen nacer en el seno de la misma familia para que los lazos sanguíneos vayan limando las asperezas y nazca la afinidad entre los seres que lo requieran, compensándose, al mismo tiempo, las respectivas deudas karmicas que pudieran existir.
Lógicamente, quienes objetan la reencarnación suelen anteponer como explicación que ello acontece por influencia de factores ambientales.  Por supuesto, este tipo de respuesta resulta insatisfactoria; hay causas más profundas, como se ha visto.
La Doctrina Universal, en dos aforismos enunciados por Joaquín Trincado, que parafraseamos, ligeramente, expresa: -“Quien odia tendrá que amar; quien quita una vida, con sus besos la repondrá”.
Es decir, como ya fue expresado, el primer aforismo, por efecto de la ley divina de compensación o, denominada, también, ley del karma, en los medios esotéricos y doctrinas orientales, es tan sabia que agrupa a enemigos en la misma familia, para que los lazos familiares o “nexos sanguíneos” permitan que nazca la afinidad, lo cual muchas veces se cumple por medio de muchas reencarnaciones. Mientras que, de acuerdo al segundo aforismo, quien haya quitado una vida, deberá reponerla, por lo cual, en una sucesiva reencarnación, la persona será la madre de aquel que antes mandara a mejor vida y  “con sus besos resucitará al muerto”. De acuerdo a las circunstancias se puede ser madre o padre, de la persona a quien se debe la vida, pero, en ambos casos, los besos de ambos progenitores están presentes.
En tercer lugar, es preciso destacar que, lo que un cerebro no percibe por los sentidos físicos y no graba en la memoria actual, es imposible que pueda recordarlo.
Es decir, el cerebro actual, de cualquier persona, no podría recordar lo que no ha registrado, como sería el caso de lo acontecido en existencias anteriores cuyos hechos registraron en sus respectivos cerebros. Entonces, surge una pregunta: -“Ese conocimiento se pierde?
Por supuesto que no. Paralelamente con la memoria física registrada por el respectivo cerebro, en un ciclo de vida determinado, existe una memoria espiritual que conforma el archivo espiritual del hombre, el cual reside en el alma –y yo diría que también en el espíritu-, es decir, existe un triple registro, a nivel físico, anímico y espiritual. Con la desencarnación –o transición- se pierde el registro físico de la memoria –que en mi opinión, funge únicamente de puerta de acceso a la verdadera memoria, la del alma y como medio de expresión objetiva- de una determinada existencia,  pero lo conserva el alma –y el espíritu-,  donde el alma de cada ciclo de vida conforma un eslabón de una extensísima cadena, tan grande como ciclos de vida haya tenido el espíritu, que conforma su archivo espiritual, en el cual mira  –automáticamente- cuando quiere recordar algo; pero, en el espíritu, el efecto de esa memoria espiritual acumulada se refleja como estado de conciencia, capacidad de percepción y visión de la realidad universal en el respectivo grado.
Por eso, el grado evolutivo alcanzado en cada uno de los ciclos de vida se traduce, en el momento actual como “suma existencial”, es decir, el saldo existencial, que arroja un resultado, manifestándose, en la actual existencia como capacidad o aptitud de hacer, vocación, visión, habilidad, capacidad innata, etcétera, o en su aspecto negativo, como fobias, tendencias, hábitos, etcétera, cuya prueba consistirá en transmutarlas en su polaridad positiva.
La relajación profunda, la interiorización y la meditación –en Dios y sus atributos divinos o valores universales-, permiten la unificación de la conciencia  de las memorias espirituales archivadas y desarrollar la capacidad de percepción en un grado más elevado mediante la cual aflora en forma intuitiva el conocimiento de ese acervo acumulado. Paralelamente, permite acceder a fuentes de conocimientos archivados en las memorias espirituales de los seres en el respectivo nivel evolutivo o esfera mental en que cada uno se desenvuelve   –en la ecología mental: entes encarnados y entes del plano espiritual, pues ambos conforman una sola ecología mental-  y percibir el conocimiento que, en un momento dado, se pueda requerir.
Entrar en un nivel fronterizo de conciencia, por medio de la relajación, interiorización y meditación, permite recordar, revivir, percibir, a nivel espiritual determinadas circunstancias que, una vez vuelto a la materia, a nivel psico-sensorial  se lleva a cabo un registro en el actual cerebro, teniéndose conciencia  de un conocimiento que trasciende y va más allá de la propia recepción a través de los presentes sentidos físicos.
Una de las cosas que suele llamar poderosamente la atención es el hecho que tan pronto se conozca una persona, por primera vez, parece como si la conociéramos de “toda la vida” o viceversa, sin causa visible para ello, nos cae mal.
Hay quien atribuye este hecho a la exteriorización del aura, es decir, por la sintonización magnética de los individuos es posible detectar el estado anímico positivo o negativo, lo cual permite recibir impresiones favorables o desfavorables de una persona.  También, por este mismo mecanismo,  se puede percibir si la persona sufre algún dolor en determinada parte de su cuerpo, experimentando la sensación en la misma parte del cuerpo, es decir, el mismo fenómeno tiene manifestaciones diversas. Al mismo tiempo, la auto-imagen de la persona, positiva o no, es percibida, en forma automática por las personas con quienes se entra en contacto, con su respectivo efecto de atracción o repulsión.
De igual manera, otra explicación plausible es la percepción espiritual del estado psíquico de la persona, vía telepatía, -es decir, comunicación de contenidos mentales-, que permite conocer aspectos menos positivos de la persona o muy positivos que determinen la atracción positiva o no.
Esto es cierto, empero, en gran número de casos que se presentan a diario existe una relación que data de existencias pasadas.
Ahora, bien, será verdad que el ser humano no recuerda nada de sus existencias pasadas?
Cómo podría explicarse el caso de millones de personas que “saben tantas cosas” que nadie le ha enseñado” y que de manera innata están posesionados de tales conocimientos, habilidades o aptitudes?
Cómo clasificaríamos el hecho  de que haya niños que  a la edad de 4 años sean músicos, poetas, matemáticos, y aún otros que fácilmente pueden hablar y escribir varios idiomas, algunos de los cuales muchas veces antiguos y ya en desuso?
Por supuesto que lo anterior no es sino una cita pequeña  de los sorprendentes casos  que en la naturaleza humana abundan  y que como ejemplos sirven para comprender  tan importante ley como es la reencarnación.
Algunos dicen: -¡Son genios! Pero, los genios no existen en la acepción  que le considera “seres privilegiados de Dios”.
No será ese “niño prodigio” que sobresale en matemática a la edad de cuatro años, un Ser o Espíritu que, en una existencia anterior cultivó profundamente las matemáticas, alcanzando  un dominio tal  en las mismas, que al reencarnar de nuevo, especialmente  en la niñez, cuando los lazos que unen al espíritu con la materia son “elásticos” y permiten que aquél tenga cierta emancipación  o libertad del cuerpo, hasta el grado en que, con relativa facilidad rememora sus conocimientos  de matemáticas, -o de otra índole- aplicándolos de manera sorprendente para la edad de 4 años, edad en que generalmente no ha tenido la oportunidad de estudiar esa u otra materia?
De manera similar acontece con gran número de personas, en mayor o menor grado, que sin haber estudiado  una rama determinada del saber humano, se encuentran en capacidad  de comprender  los más arduos problemas de la manera más natural.
El siguiente caso, acontecido con Blaise Pascal, que copiamos de la biografía  “Pascal, La Vida del Genio”, de Morris Bishop, ilustra, admirablemente, este punto de estudio sobre la Reencarnación:
“DESCUBRIMIENTO DE LA GEOMETRÍA
“La extraordinaria precocidad de Blaise Pascal trastornó por completo el plan educativo que su padre había forjado.
“Las conversaciones sostenidas por Etienne con sus solemnes amigos solían ser acerca  de las matemáticas y de la geometría.
-“Qué era aquello de la geometría?, -se preguntaba el muchacho  y preguntaba a los demás. Y el padre le contestaba, con su acostumbrada sobriedad,  que era el más alto y más noble de todos los conocimientos.
“Acaso le recordase la inscripción que figuraba en la puerta  de la Academia de Platón, y que decía: -“Que no entre aquí ningún ignorante de la geometría”.
“Blaise se sentía decepcionado y molesto y pedía y suplicaba se le instruyera  en las matemáticas, igual que otro niño hubiera pedido se le diesen dulces.
“Pero el padre se negó resueltamente a ello, porque temía que el muchacho  distrajese su atención de los clásicos por concentrarla en la geometría; sin embargo, le prometió hacerle aprender las matemáticas  en cuanto supiese el latín y el griego.
“A fin de poner fuera del alcance del chico tales golosinas intelectuales, el padre encerró bajo llave todos los libros de texto y rogó a sus amigos que no mencionasen las matemáticas en presencia de aquel pequeño escudriñador.
“Lo único que Blaise consiguió saber de su padre fue que la geometría era la ciencia de hacer diagramas exactos y de averiguar la proporción entre ellos.
“Entregase Blaise a la meditación, solo en su cuarto, y se puso a aplicar tal definición. Comenzó a trazar con carbón diagramas  en el suelo de la habitación, tratando de hacer una circunferencia y un triángulo equilátero. 
“Al conseguirlo, sintió como si en ello le complaciese n el ritmo y el equilibrio de las líneas.
“Observó ciertas verdades o axiomas, y llegó a formular algunas descripciones circunspectas o definiciones.
“Planteó el mismo  algunos problemas  y vislumbró métodos de pruebas o demostraciones.
“Gracias a su preparación  en el uso del razonamiento, procedió adelante paso a paso, hasta llegar a la trigésima segunda proposición de Euclides, la de que: la suma de los ángulos de un triángulo es igual a dos ángulos rectos.
“Mientras Blaise estaba por completo absorbido en tan intrincado problema, se le ocurrió al padre ir a la habitación del muchacho y se quedó allí parado un gran rato observando la actuación del geómetra inconsciente.  No pudo el padre contenerse más  y, medio  temeroso y medio orgulloso, se dio a explicar la estructura de su lógica con una ridícula e improvisada terminología de “rayas” y “ruedos”, de “líneas rectas” y de “círculos”. Y lo perdonó todo en un gran arrebato de orgullo y de afecto por el hijo.
“Este es poco más o menos el relato hecho por Gilberte, y su relación, en calidad de testigo presencial, es acreedora a todo nuestro respeto. Debe por fuerza, de ser verídica, salvo las naturales exageraciones  que el comprensible orgullo de familia  haya ido introduciendo en una historia repetida con frecuencia. Se ha impugnado el testimonio de la hermana, fundando la impugnación en el hecho de que el orden de las primeras treinta y dos proposiciones de Euclides no es tan lógicamente inevitable que permita a un desconocedor de las matemáticas , por grande que sea su genio, reproducirlas de igual forma que se hallan en los libros de textos. Pero, es el caso  que Gilberte no dijo jamás que su hermano llegase a reproducir milagrosamente a Euclides, sino que llegó por la simple vía de su propio razonamiento a la proposición treinta y dos; resultado perfectamente creíble, si bien de todo punto extraordinario: a decir verdad, casi maravilloso”.
Esa capacidad innata para asimilar, comprender, resolver “ciertas cosas”, es el conocimiento acumulado, la experiencia previa, que como herencia cultural –o espiritual- traemos de existencias anteriores, lo cual es un proceso completamente natural y, además, es un reflejo de las sabias e inmutables  leyes de la Creación, las cuales, el ser humano ahora comienza a desentrañar en su esencia profunda y natural.
El ser humano, en cada nueva existencia comienza su nueva etapa evolutiva desde el grado de progreso que alcanzara en la anterior.
Es el mismo ser, quien al final de su existencia, hace un balance de la misma y en base al resultado o saldo, -suma existencial- organiza un plan de trabajo para la sucesiva reencarnación.
Él es quien selecciona donde y cuando nacer, según convenga a su evolución; quienes han de ser los miembros de su familia, etcétera.
Esto es prueba tangible del libre albedrío del ser, aún cuando el cumplimiento de las leyes universales es inexorable y natural, en beneficio de su avance en una ascendente evolución.

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Reflexión sobre una idea apuntada en una libreta, en 1978.

Una persona puede, en una existencia pasada, haber alcanzado pleno dominio de un arte cualquiera y desenvolverse con maestría en el mismo, manejando todos los pormenores a la perfección. En un nuevo ciclo de vida, cuando se ocupe de otros temas en el cual no ha incursionado previamente y por ende no tiene experiencia le costará el mismo esfuerzo que a aquel que jamás estudió algo determinado y comienza hacerlo. Sin embargo, existe una diferencia que analizaremos en el transcurso de estas reflexiones.
Empero, en los temas que dominaba en existencias pasadas, manifiesta, espontáneamente, una notable capacidad y aptitud para asimilar, con facilidad, entender sin esfuerzo, percibir y darse cuenta, conociendo lo esencial, en la respectiva área, sin que nadie le enseñara. Aquí radica la clave del porqué en algunas materias precisamos realizar un esfuerzo de mayor envergadura para aprender los rudimentos de un arte o ciencia mientras que en otras se adquiere dominio con relativa facilidad. Se suele decir, en estos casos, de que la persona se encuentra con aptitudes para tal o cual disciplina. La aptitud, la capacidad de darse cuenta, de percibir, de hacer o dejar de hacer, constituye la suma existencial acumulada en incontables ciclos de vida.
En el archivo espiritual conservado en el alma -peri espíritu o cuerpo etéreo, es decir: memoria extracerebral- se encuentra el registro de todos los actos realizados en cada ciclo de vida, informaciones cuyas lecturas el espíritu puede efectuar mediante la emancipación de la conciencia objetiva y trascendiendo la percepción de los sentidos físicos. Es lo que ocurre en las denominadas regresiones. Empero, el desarrollo espiritual alcanzado por el ser -espíritu- se manifiesta como estado de conciencia, como capacidad de hacer o dejar de hacer, como APTITUD, VISIÓN, CONCIENCIA.
Empero, una persona que alcanzó la maestría en un arte, ciencia o técnica determinada, en el presente ciclo de vida o en otros anteriores, al abordar cualquier otra materia, aún sin conocimiento previo, siempre alcanzará el pleno dominio en la nueva disciplina con mayor facilidad y rapidez que aquél que jamás dominó arte alguno.
El dominio del método científico de investigaciones en cualquier carrera profesional, si cambia de actividad, se manifiesta en cualquier otra nueva asumida.
Quien tiene maestría en un área determinada, unas vez  y culminada la etapa de necesaria actualización, conservará su nivel de excelencia y su actitud triunfadora au n en esas etapas de aparente simplicidad.
Esos grandes genios de épocas pasadas que nos admiran al volver en nuevos ciclos de vida seguirán manifestando sus rasgos geniales continuando la trayectoria de sus proyectos durante incontables existencias de acuerdo a los planes del respectivo planeta de turno en que se desenvuelvan.
Ahí tenemos los ejemplos de Homero, Solón, Platón, Plotino, Marsilio Ficino. El de Aristóteles, Apolonio de Tiana, Leonardo Da Vinci, Emanuel Swedemborg. El de Fidias, Miguel ángel y Augusto Rodin. El de Plutarco y Miguel de Cervantes y Saavedra. El de Pisistrato, Alejandro Magno, el emperador Juliano, Mahoma, Saladino y Soliman El Magnifico. El de Tolomeo I Soter, Abderramán III y Lorenzo El Magnífico. El de Antulio, Pitágoras y Jesús de Nazareth. El de Elías y Juan el Bajutista. El de Confucio y Sócrates, e incontables otros casos, muchos de los cuales se manifiestan como casos de niños prodigio. En la polaridad opuesta, se arrastran las fobias, los traumas, costumbres, idiosincrasias, al igual que a nivel de los rasgos físicos, marcas de nacimiento, entre otros aspectos, englobados en el término PHILIAS, que precisarán reflexiones apartes.
La evolución se manifiesta en tres niveles claramente diferenciados:
En el físico o genético.
En el anímico o de actitud.
En el espiritual, o estados de conciencia o de aptitud.
Cada especie, efectúa, dentro de su mismo orden, la evolución en esos respectivos tres niveles claramente diferenciados, de acuerdo a un plan cósmico, ya que sería impensable que tal perfección observada en todos los ordenes naturales ocurriese por casualidad. La casualidad no existe. Lo que sí existe es la CAUSALIDAD, es decir, la ley de causa y efecto. De igual manera, los saltos evolutivos de una especie a otra, en este orden de ideas, queda totalmente descartada, salvo demostración contraria poco probable, pero, será tema de reflexiones apartes.
La aparición de la vida y su evolución en incontables mundos habitados del universo es un problema resuelto una eternidad antes de que apareciese en escena este minúsculo planeta tierra en escena. Que la vida aparezca de una u otra forma, y evolucione de igual manera, lo hace de acuerdo a un plan cósmico que demuestra la suprema inteligencia del CREADOR UNIVERSAL y la inmutable ley cósmica. Estos temas presentan una gama interesante de casos por resolver con una perspectiva universal  que trasciendan los estrechos límites perceptivos del planeta tierra, por cuanto se forma parte de una REALIDAD UNIVERSAL.

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PERCEPCIONES DE VIDAS ANTERIORES
-Una nota de fecha: 09 de octubre de 2010-.

El ser humano, cuando nace en cada nueva existencia, trae de vidas anteriores, en su espíritu, la aptitud, consistente en la capacidad de hacer o dejar de hacer, y la de comprender, hasta donde alcance el grado evolutivo en el último ciclo de vida.
El nuevo ser no recuerda, a nivel objetivo, salvo excepciones, nada que no haya sido aprendido en este ciclo de vida y percibido por los cinco sentidos físicos, más las deducciones e inducciones lógicas que desde los primeros años realiza el ser.
El alma, que constituye el enlace entre el cuerpo y el espíritu, contiene el archivo espiritual donde se encuentran registrados todos los actos, pensamientos y experiencias como historia de vida; pero el resultado de ese cúmulo de experiencias, en el espíritu, se refleja como aptitud y actitud, visión y capacidad de ser, hacer y dejar de hacer.
Ahora bien, -es verdad que no recuerda nada el nuevo ser de sus vidas pasadas?
Durante los primeros tres años de vida, el nuevo ser recuerda  todo de su vida pasada, al igual que un adulto lo hace con lo que le aconteció desde que tiene el uso de la razón. Empero, el niño no puede hablar, contando todo lo que recuerda. De poder hacerlo, sería terrible para todos los involucrados, por los secretos que revelaría, capaces de crear traumas al permitir conocer no solamente los casos buenos sino las lacras que se puedan arrastrar y las pruebas de vida que viene a afrontar, que nadie, en condiciones normales, sería capaz de soportar. Algunos podrían ser enemigos de los padres o de otros miembros de la familia y conocer esos detalles constituiría una carga innecesaria.
Esa es la razón por la cual la naturaleza, por bondad divina, evita que el niño pueda hablar hasta determinada edad y hay casos en que esa capacidad de hablar se retarda aún más allá de lo normal.
Pese a todo, esos recuerdos que el niño rememora, quedan registrados en su actual archivo mental; ese es el motivo por el cual la persona experimenta la sensación de haber vivido  siempre y se representa, mentalmente, un conocimiento histórico que trasciende los límites del presente ciclo de vida, conociendo, generalmente, mucho más de lo que nadie le enseñó y pese a eso no se da cuenta de que sabe más de lo que nadie le ha enseñado.
Además, en los primeros años de vida, el niño se actualiza, poniéndose al día con lo que dejó de aprender a nivel objetivo desde la desencarnación en el ciclo de vida anterior, a lo cual se suma la experiencia adquirida en la dimensión espiritual, entre vidas.
En torno a los siete años el niño se habrá nivelado y puesto al día y ya alrededor de los diez y ocho años se encuentra a un nivel óptimo como si nunca hubiese interrumpido ningún ciclo de vida, a nivel de aptitud, es decir: capacidad de ser, hacer o dejar de hacer, traducido esto como visión de vida y actitud, reflejado todo en el carácter de la persona.
A través de las proyecciones espirituales, de la estadía en la dimensión espiritual durante el sueño, de los períodos de meditación y los de relajación, permiten la UNIFICACIÓN DE LA CONCIENCIA, facilitando que cada ser sepa, en un momento dado, mucho más de lo que realmente aprendió en el presente ciclo de vida.
A esto se suma el conocimiento percibido mediante la intuición y la inspiración, entre otras inmensas facultades espirituales que posee el ser humano  así como cada uno de los integrantes de los cuatro reinos naturales.

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-Qué hacer cuándo se tenga interés por realizar una regresión a vidas pasadas?

Generalmente, un profesional serio suele hacer las regresiones cuando existe una razón válida para ello. Empero, es una cuestión personal.

Ahora bien, -Es necesario? Personalmente, no lo creo, salvo excepciones. Pero, sí es muy importante conocer a fondo el mecanismo de la reencarnación, las leyes de la reencarnación, la ley del karma y otras leyes interrelacionadas como la de justicia, igualdad, compensación, afinidad y otros valores universales interrelacionados. Al mismo tiempo, es preciso leer la bibliografía mundial sobre el tema, de las diversas corrientes de pensamiento. Esto es fundamental: COMPRENDER……por sí … lo que hay al respecto.

LA MEDITACIÓN……este tema es clave, al igual que la CONCENTRACIÓN.

Pero, lo importante, es relajarse desde los dedos de los pies, gradualmente, hasta la cabeza. Al llegar a ésta, es importante imaginarse en la posición de espalda, flotando, en un lago de aguas tranquilas.

Esta relajación físico-mental permite entrar en un estado fronterizo de conciencia, e intuitivamente, se percibe información de interés para cada persona, que va aflorando, gradualmente, en la conciencia, comenzando a darse cuenta de cosas que antes pasaban desapercibidas.

En fin de cuenta, lo que se desea es conocerse más profundamente. La mejor forma es la interiorización, y el contacto con el propio ser in terno en conexión con la fuente: el Creador Universal. Donde centra la atención, se expande la conciencia. La relajación y la meditación permiten la UNIFICACIÓN DE LA CONCIENCIA.

Algunos ejercicios de concentración, como la fijación de la mirada en un objeto oscuro o brillante, sobre la luz de una vela; mirarse en el entrecejo, frente a un espejo, repitiéndose veinte veces: CADA DÍA EN TODAS FORMAS PUEDO ESTAR MEJOR Y MEJOR, le permite ir tomando control de su propia mente. Al concentrarse, adormeciendo los sentidos físicos, se activan, simultáneamente, los sentidos espirituales.

La experiencia nos demuestra que, la persona que se avoca al estudio con interés, oportunamente, en forma espontánea, puede llegar a conocer aspectos esenciales sobre vidas anteriores.

Hay una técnica sencilla, que cualquier persona puede aplicar: es la de relajarse, antes de dormir y auto-programarse de la siguiente manera: -QUIERO TENER UN SUEÑO, QUE NO CONTENGA ELEMENTOS DOLOROSOS, QUE ME PERMITA CONOCER DETALLES PRECISOS Y RECORDARLOS, SOBRE MI VIDA INMEDIATAMENTE ANTERIOR. (PUEDE SEÑALAR UN PERÍODO DETERMINADO).

Es recomendable la siguiente técnica, muy sencilla; practícala tres veces al día, o en cualquier momento en que lo desees.

Afirmar, centrando la atención en el punto de la cabeza donde nace el remolino de pelo, con los ojos abiertos o cerrados:

·                               Entro en conexión espiritual con el creador universal, contando del cinco al uno: 5 – 4 – 3 – 2 -1.
·                                Ahora estoy ya en conexión espiritual con el Creador Universal.
·                               Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal. (Diez veces).

Esto se realiza sin esfuerzo, dejando que la mente realice por sí misma la conexión con la fuente. Donde se centra la atención se expande la conciencia. Se sugiere, mantener un estado de receptividad con desapego.








viernes, 2 de octubre de 2009

EL PODER DE LA SINTONÍA MENTAL

















EL PODER DE LA SINTONÍA MENTAL

POR GIUSEPPE ISGRÓ C.

DEL LIBRO: CÓMO DESARROLLAR LA AUTO-MAESTRÍA




-“Lo que un hombre piensa de sí mismo, es lo que determina, o mejor dicho, lo que marca su destino”-.
Henry David Thoreau



Lo que el ser humano piensa e imagina, eso es lo que atrae a su vida, en correspondencia con la Ley de atracción, la cual expresa: -Lo semejante atrae a lo semejante-.

Un principio derivado de esta Ley, sintetiza: -Si un pensamiento negativo es capaz de producir un determinado efecto, en cualquier nivel: físico, anímico o espiritual, uno positivo, opuesto, transmuta la condición, reestableciendo la normalidad preexistente o el cambio que plasma la nueva realidad anhelada-.

¡Tú eres lo que quieres ser! ¿A qué blanco estás apuntando? ¿De qué sueles hablar? ¿Cuáles son tus pensamientos? ¿A qué aspiras en lo íntimo de tu ser? ¿Qué se está gestando, en tu interior, de relevancia? Si lo que piensas e imaginas, eso atrae a tu vida, cambia, deliberadamente, la sintonía de tus pensamientos hacia los objetivos que te propones alcanzar.

Aplica la Ley del aislamiento cósmico, es decir, excluye de la pantalla de tu mente, todo lo que deja de relacionarse con tus objetivos.

Piensa, habla, sueña y actúa únicamente en función de lo que deseas realizar. Cuando tú quieres escuchar un programa, en cierta emisora radial, sintonizas la frecuencia adecuada. Lo mismo ocurre con lo que se desea realizar en la vida.

Si deseas realizar más ventas, acumular cierta cantidad de dinero, con un fin específico, culminar una carrera universitaria, una maestría, uno o varios doctorados, ser Presidente del País, o tener un cargo representativo en el gobierno nacional o regional, en el Parlamento, etcétera; desarrollar actividades empresariales, adquirir la propiedad de un negocio, industria o de una cadena de tiendas, convertirte en profesional o especialista en cualquier ciencia, técnica, arte o profesión, piensa y actúa con la asunción del éxito esperado.
Si anhelas fortalecer la salud, piensa en ésta y ten hábitos saludables, entre ellos, -previa consulta con tu médico de cabecera u homeópata-, eliminar, total y definitivamente, de tu dieta lo siguiente: pollo, huevos –y todo lo que los contenga-, cerdo y todos sus derivados, el azúcar, el pimiento y la manzanilla. Sólo con esto habrás eliminado el 80% de las causas que obstaculizan la buena salud.
Estructura, con un dietista competente, o con un médico homeópata cualificado, un plan de alimentación adecuado contemplando la exclusión de los citados elementos.
El cuerpo es un organismo perfecto; si se ingieren los alimentos adecuados, siempre estará en óptimo estado de salud, por su capacidad recuperación y de auto-regulación del equilibrio vital normal.
Igualmente, los pensamientos positivos, las sanas emociones, los sentimientos elevados, la alegría, el ánimo contento, la práctica diaria de la relajación, las afirmaciones positivas, la visualización, la meditación, la practica de la gratitud, la aceptación de las cosas tal como son y afrontarlas con valor, paciencia y decisión firme para transformarlas en lo que deben ser, constituyen elementos coadyuvadores de la salud físico-mental-espiritual. Afirma constantemente la condición perfecta de la salud y ésta se vuelve realidad, en todos los niveles, por cuanto la mente psiconsciente crea las condiciones con las que se le programa.

Si quieres ser apreciado por tus semejantes, habla positivamente de ellos o calla. Si anhelas riqueza y prosperidad –a nivel integral- cultiva pensamientos de abundancia, adquiere el know how profesional y crea la riqueza factible, colocando en un selecto mercado de alto poder adquisitivo un bien o servicio capaz de llenar una necesidad insatisfecha.

Lee las biografías de hombres y mujeres ilustres, de éxito, como fuente de estímulo. Si escribes una canción, un poema o mensaje, céntrate en los aspectos que faciliten la sintonía positiva. Si pintas un cuadro, plasma en el lienzo, únicamente, elementos de belleza, armonía, vida y escenas de alegría.

Las sintonías mentales ejercen profundas influencias. Atraes lo que amas o temes. Creas lo que imaginas. Existe una reacción igual a lo que piensas, haces o hablas. Según la semilla nace el árbol, dando sus respectivos frutos.

Si siembras armonía en tus pensamientos atraes dicha y felicidad a tu vida.

Los libros, películas, amigos, reuniones, etcétera, implican sintonía con fuerzas que afectan según el estado mental de sus autores y lectores, actores y espectadores, cuya contraparte espiritual, en la ecología mental, es idéntica por la ley de los reflejos, que expresa: -cómo es abajo es arriba y viceversa. Por lo cual, se requiere efectuar una sintonía cuidadosa.

Hablar, todos los días, positivamente, pensando y sosteniendo conversaciones sobre abundancia, riqueza, felicidad, salud, vida, etcétera, -visualizando escenas mentales análogas-, es el paso certero para establecer sintonías positivas del éxito y otros aspectos gratificantes de la vida, canalizando las respectivas energías y condiciones en la propia existencia.


**

Por mandato cósmico, el primer deber del ser humano es el de mejorarse a sí mismo.

Abre las puertas del espíritu a la Luz Superior, a la comprensión de las leyes que traen abundancia y el poder de realización en la vida. Despierta al camino de la nueva era evolutiva que trae la aurora del buen vivir.

Sintoniza las cosas buenas y éstas llegan, oportunamente, a tu vida. En lo que centras la atención se expande la conciencia y el poder de atracción de los elementos coadyuvadores a la obra por realizar. Sé constante, manteniendo fijo el rumbo hacia el logro de tus objetivos. Frente a todas las situaciones, templa la resolución y la voluntad de triunfar.

Genera auto-calificativos positivos, para que el ordenador mental grabe órdenes y sugestiones que desencadenen efectos semejantes o análogos.

Al pensar positivamente, el psiconsciente, -tu espíritu- con las imágenes mentales visualizadas, atrae, por asociación magnética, -ley de atracción-, elementos afines con su equivalencia espiritual y material, en tu vida.

Las sintonías mentales positivas son un escudo poderoso que protegen de las fuerzas ambientales y aseguran la realización de cualquier proyecto, por cuanto abren los canales adecuados que atraen a los elementos coadyuvantes y repelen los de naturaleza diferente.

A través de la acción de gracias, las personas exitosas, agradecen al Creador Universal las cosas buenas que poseen, re-visualizando las mismas, sintonizando, al mismo tiempo, la abundancia de la vida, y por la Ley de atracción, atraen más y mejores cosas.

La sintonía suprema es con la fuente cósmica, el Creador Universal, adquiriendo la conciencia de la unidad cósmica perfecta e indisoluble que se conforma con Él. Esta conexión divina es fácil potenciarla; en primer lugar, es preciso aquietarse, relajarse física, mental y espiritualmente, adormeciendo los sentidos físicos para activar los sentidos espirituales; luego, centrando la atención en el Creador Universal, bien sea mediante la repetición de su nombre: ELOÍ, una, diez, cien o mil veces o más diariamente; o, por la meditación en Él y en sus atributos divinos o valores universales.

Abre los canales de tu mente sólo a las fuerzas positivas del universo. Cada día más bendiciones llegan a tu vida. Despierta y orienta tu sentido de la realidad, sintonizándolo con la misión de tu vida y las fuerzas creativas cósmicas.

H. D. Thoreau, expresó: -“Lo que el hombre necesita, mas que medios de acción, son fines, esencia: ser algo”-.


Giuseppe Isgró C.

sábado, 26 de septiembre de 2009

SABIDURIA DE LOS HIJOS DE LA LUZ


















SABIDURÍA DE LOS HIJOS DE LA LUZ

POR GIUSEPPE ISGRÓ C.



¡LA MEDITACIÓN UNIVERSAL!
Meditación y afirmación metafísica para acceder a la fuente interior del poder y vivir la plenitud de la vida, desarrollando la conciencia y el potencial de los valores universales en la personalidad como un efectivo camino de realización espiritual.

¡Oh, ser que has entrado
en la fuente interior de la sabiduría
y potenciar tu evolución anhelas,
efectúa la afirmación que sigue,
-el primer día de la semana,
mientras te encuentres en terrenal morada-,
en la noche, antes de dormir,
o, en la mañana, al levantarte,
y programa tu existencia
con los valores universales,
-atributos del Supremo Hacedor-.
sentidos cósmicos que en el eterno presente
guiarte han con seguridad.

Para niños recién nacidos o en cualquier edad: sería deseable que uno de los padres, por turno, le leyese la afirmación de Sabiduría de los hijos de la luz, en los días descritos. Los beneficios son incalculables.

Adelante.



ENTRANDO
EN LA FUENTE INTERIOR DEL PODER

Afirma:

Cada vez que leo Sabiduría de los hijos de la luz, entro, en forma instantánea, en la fuente interior del poder y desarrollo una mejor visión y comprensión de los valores universales del amor, de la sabiduría, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la libertad, de la belleza, de la conciencia cósmica de los principios y leyes que rigen el universo, de todos aquellos de los cuales tengo percepción de su existencia y de los que aún quedan por descubrir, cuya comprensión me permite la practica efectiva de todas las virtudes, aquí y ahora, en el eterno presente. Hecho está. Así es; así sea.

Ø Ahora, entro en la fuente interior del poder en conexión con el Creador Universal.

Ø Ahora, estoy ya en la fuente interior del poder en conexión con el Creador Universal con pleno dominio de mí y de todas mis facultades físicas, mentales, emocionales y espirituales, en todos los niveles y dimensiones.

Ø Guías y protectores espirituales, os pido vuestra asistencia y protección.

o ¡Oh Creador Universal, guíame, ilumíname, protéjame y asísteme!

Ø Permanezco en el nivel de la fuente interior del poder en conexión con el Creador Universal cada día mejor; ahora, durante cuarenta y cinco minutos, leo, medito y reflexiono sobre el contenido de Sabiduría de los hijos de la luz; aprehendo el significado profundo de todos los valores, conocimientos, técnicas y aplicaciones prácticas que contiene; los asimilo con facilidad; los recuerdo e interrelaciono con cualquier clase de experiencia con la que tengan vinculación y cada vez que en la vida diaria, presente o futura, requiero en parte o en su totalidad la visión y el saber aquí contenido, instantáneamente surge, en mi mente, la idea precisa que me guía, certeramente, en la solución de cualquier situación y en la toma de decisión que deba realizar. Este conocimiento pasa a formar parte de mi conciencia integral y me permite desarrollar en su más alto grado de expresión todas las cualidades que conforman mi personalidad de acuerdo a los valores universales y en armonía con todos.

Ø Cada vez que leo, medito y reflexiono sobre Sabiduría de los hijos de la luz, desarrollo en mayor grado mi comprensión de su contenido y de los valores universales, -atributos divinos- y perfecciono mejor mi acceso a la fuente interior del poder en conexión con el Creador Universal. Hecho está.


SABIDURÍA
DE LOS HIJOS DE LA LUZ


Afirma:

-Estudio las ciencias, las filosofías y las artes y práctico todas las virtudes de acuerdo con los valores universales.
Me preparo para desarrollar, con la máxima efectividad, mi misión en la vida y aprendo cómo alcanzar el supremo objetivo de la existencia humana: la sabiduría y el dominio de las leyes que rigen la naturaleza, a los seres, y sus interrelaciones, para realizar la gran obra universal, y dentro de ella, las metas que me son asignadas por el Orden Cósmico.
A través de la sabiduría y del dominio de las leyes que rigen a los seres en el vasto taller que constituye la naturaleza, ensancho la visión de la conciencia universal y acreciento el sentido direccional de la vida. Utilizo mi mejor instrumento que es la mente, en todos sus niveles y facultades: conscientes, psiconscientes, espirituales y cualquier otra dimensión energética o esfera potencial que le sea inherente y proyecto, en forma creativa e innovadora, de manera segura y efectiva, toda la capacidad de auto-expresión de la cual soy capaz en las realizaciones personales, alcanzando siempre mejores niveles de excelencia.
En primer lugar, en cada etapa, me forjo un objetivo básico en la vida, como una forma efectiva de auto-expresión hacia el cual encauzar toda mi capacidad creativa, constructiva y realizadora.
Conozco la dirección en que he de avanzar y en cuanto tiempo alcanzar la preciada meta, en cada etapa de mi vida.
A través del desarrollo personal constante, me convierto, cada día más y mejor, en un canal de expresión de la sublime sabiduría y luz creadora, en la transmisión de un saber eterno que es, constantemente, fuente donde beben, y lo hacen siempre, todos los seres libres que se alimentan de los frutos eternos de la sabiduría, en acción constante de auto perfeccionamiento en pos de grandes ideales que glorifican a la humanidad, en un mundo de progreso, paz y amor, en la espiral evolutiva, dentro del Círculo y el Signo Más, es decir, en la Rueda de la Vida.
Siempre ha existido un saber profundo. Los hijos e hijas de la luz somos sus canales de expresión, en armonía con todos, de acuerdo a la voluntad regidora del universo y desde la fuente interior del poder, la luz, el amor y la sabiduría. De las moradas superiores donde los valores universales han sido desarrollados en su más alto grado de expresión, en forma gradual, de acuerdo al propio requerimiento, percibo, automáticamente, todo el conocimiento que preciso para realizar, oportunamente, mi obra de vida, en todas sus fases evolutivas.
Al perfeccionarme en la ciencia, el arte y la filosofía universal, en el desarrollo de la Gran Obra, en mi auto-transmutación, voy tallando y modelando la piedra bruta, hasta convertirla en cúbica, modelo de perfección y autorrealización, con lo cual me constituyo en un canal de la Inteligencia Infinita y de la sabiduría de los atributos divinos.
En estas labores de preparación, llevo a cabo las siguientes prácticas:


1. Estudio constante
Estudio Constante, de todas las ciencias o ramas del saber humano, con el fin de acrecentar mi visión universal; del pasado, para saber de dónde proviene todo lo que se conoce, y profundizar el presente, para ubicarme, adecuadamente, en el desarrollo y ejecución de mi obra, con lo cual proyecto, con seguridad, la programación de mis metas u objetivos, conociendo la tendencia natural de los ciclos evolutivos a través de las distintas épocas pasadas, presentes y futuras.
Estudio los libros sagrados, la filosofía, los clásicos, la historia y los ensayos de los grandes pensadores de todos los tiempos y países. Efectúo una síntesis del saber universal, adecuando, en forma práctica y efectiva, a los fines del espíritu de los tiempos, el conocimiento que, con mi estudio y dedicación, asimilo.


2. El poder del amor

Potencio en mí el amor como valor universal y virtud y expreso, en mi ser y en todas mis actuaciones, la sabiduría y comprensión de las Leyes Cósmicas, el poder y la luz, la vida y la energía abundante y perdurable, la voluntad divina y la persistencia, la visión y la conciencia cósmica, cada vez en un mayor nivel de manifestación, en cualquier plano existencial en que actúo.
Siento un profundo amor hacia todos los seres y expresiones de vida y, por mí, con lo cual manifiesto el sublime amor hacia el Creador Universal.
Para cumplir con los propósitos de la creación, según los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo, la Gran Ley Síntesis, el Amor, dispone de leyes ejecutoras cuyos valores universales conforman los sentidos cósmicos o direccionales del universo y de todos los seres o manifestaciones de vida.
Cada día conozco más y utilizo mejor los sentidos direccionales conformados por los valores de las leyes universales, cuyo ejercicio constituye la práctica de todas las virtudes. Con la aplicación del poder del amor, que se manifiesta en mí a través del sentimiento, desarrollo, optimizando, el sentido de la sabiduría.

3. La Justicia universal
El valor de la justicia está simbolizado por la balanza donde se pesan los hechos y los resultados que los mismos arrojan y el fiel indica la suma existencial cuya carga magnética me ubica, instantáneamente, en el lugar que me corresponde, en el esquema cósmico. Comprendo a fondo el valor de la justicia en todas las variantes posibles en la infinita escala evolutiva y su interrelación con los demás valores universales; su manifestación es veraz, objetiva, y aún en su mayor rigor, una expresión del amor, conformando, en los seres, el sentido de la medida, el cual indica dirección y expresa cuantificación.
Permito que la ley de la justicia mantenga estable el equilibrio cósmico en mi actual ciclo existencial. Sus principios, y el de los valores interrelacionados, rigen mi conducta en el cumplimiento de mi misión cósmica. Desarrollo el sentido de la medida y la conciencia de mis deberes, necesidades y derechos. Cumplo mis compromisos y permito que los demás los cumplan conmigo, precisando, siempre, los términos de las obligaciones recíprocas, en cada transacción, para un perfecto cumplimiento. Respeto el derecho ajeno en todas sus formas y manifestaciones. La balanza de la justicia guía todas mis decisiones y acciones.


4. El poder del orden
El valor universal del orden es regido por la ley de afinidad, de acuerdo al veredicto dictado por la ley de la justicia, en base a cuyo resultado ubica o reubica, a los seres y cosas, por su suma existencial, grado de afinidad, simpatía o similitud, conformando un sistema y orden armónico, coherente y equilibrado, en coexistencia unida, como los eslabones de una cadena, donde, de conformidad al grado evolutivo, cada quien rige en el grado inferior y a su vez le rige el superior en el cumplimiento de la propia misión cósmica.
Busco y encuentro el orden cósmico que, de acuerdo al total de la suma existencial de mi vida y a los Planes del Gran Arquitecto del Universo, en cada época, me corresponde, en el Quehacer Universal, el cual acepto y optimizo en pro de mi crecimiento espiritual.
En correspondencia con la Ley de Afinidad, desarrollo mi sentido del orden y me ubico, constantemente, en el lugar y tareas que mejor aprovechen mi potencial espiritual. Así es. Así sea.


5. La ley de la igualdad
Comprendo el valor universal de la igualdad y desarrollo, suficientemente, mi sentido de la equidad, frente a la vida, al esquema cósmico y a la obra por realizar en el quehacer universal, en cada esfera mental o grado evolutivo.
La ley de la igualdad permite que yo tenga iguales oportunidades que todos, en cada fase evolutiva, por lo cual, puedo tomar cada cosa, o, realizarla, siempre y cuando pague el precio correspondiente, en dinero, esfuerzo, estudio, trabajo, dedicación, etcétera. De igual manera, la ley de la igualdad se manifiesta, equitativamente, en el cumplimiento de los deberes y goce de los derechos, recibiendo, en cada caso, la justa compensación de acuerdo a los resultados obtenidos en el quehacer cósmico.
Sé que todo ser humano tiene el mismo derecho de evolucionar y convertirse, cada día más y mejor, en un canal supremo de sabiduría. A pesar de las eventuales diferencias sociales, culturales, etcétera, tengo un profundo respeto, y amor, hacia todo ser humano, -y expresión de vida-, por cuanto, al igual que yo, es depositario de la sublime chispa divina del Gran Arquitecto del Universo, y todo ser, en un momento dado, ocupa un lugar y función en el orden universal, que debo respetar, aceptándolo.


6. El poder del servicio
y la Ley de compensación



Tengo la percepción clara y completa de la importancia del valor universal del servicio, en cuya práctica me ejercito, cada día, como un poderoso canal del bien y del progreso, con lo cual, aún cuando lo hago en forma desinteresada, pongo a trabajar, en mi favor, la grandiosa ley de compensación, conquistando la solidez espiritual y material que requiero para el desarrollo de mi aporte en la Gran Obra.
Cada día asimilo mejor el valor universal de la ley de compensación, afirmándolo en mi personalidad, y optimizo mi sentido de la reciprocidad en todas las cosas.
Entro en la fuente interior del poder, planteándome:
-¿Cómo puedo cooperar más útilmente con los planes cósmicos?
-¿De qué manera puedo interpretar los valores universales contenidos en las leyes cósmicas y cumplirlas en mi misión en la vida, como práctica de todas las virtudes?
-¿Cómo puedo desarrollar más efectivamente mi visión espiritual y el sentido direccional de la vida?
La visión interior –por medio de la intuición y la inspiración- me proporciona la respuesta respectiva, oportunamente.


7. El poder de la libertad
La percepción del valor universal de la libertad me faculta con el sublime atributo de ser libre de descifrar los arcanos cósmicos hasta donde mi evolución alcance, cada vez en un mejor nivel. Soy independiente y me mantengo en armonía y cooperación cósmica.
Con libertad, respetando las leyes naturales, las de mi país y amante de la Patria, realizo las concepciones, -percibidas por mi mente-, que debo llevar a cabo.
Ejerzo mi capacidad de libertad para el bien supremo, de acuerdo a la correcta visión de las cosas, usando, adecuadamente, el poder creativo, cumpliendo mis deberes y satisfaciendo mis necesidades plenamente.
Cada día desarrollo más y mejor el sentido de la aceptación o libre albedrío, en todas mis actuaciones.
He recibido –y aceptado, del Creador Universal, la investidura del poder de la elección y ejerzo las funciones de su ejercicio con la visión de la sabiduría de los valores universales inherentes en cada caso.
Tengo la facultad de solicitar a la vida lo que requiero en el desarrollo de mi obra, de acuerdo al esquema cósmico; empero, ésta, sin yo solicitarlo, siempre me provee con tiempo de los recursos necesarios en cada etapa de su realización. Cada vez que me encuentro con la preparación suficiente, la vida me presenta la nueva oportunidad, casi siempre como situaciones por resolver, las cuales asumo con firme decisión, aprovechándolas como medio efectivo de crecimiento personal y espiritual.
En cada acto de elección, el poder creativo de mi mente psiconsciente actúa decretando los resultados adecuados que deben plasmarse y, siempre, oportunamente, se expresan de la mejor manera posible.
Cada día desarrollo mis habilidades para decidir acertadamente, eligiendo los cursos de acciones que mejor aporten el mayor grado de certidumbre en cuanto a los resultados apetecidos y al más bajo costo de oportunidad.
En cada decisión, sigo los siguientes pasos:
I. Defino el objetivo por realizar, por escrito.
II. Analizo el objetivo y lo divido en sus unidades de realizaciones parciales en estricto orden prioritario.
III. Busco, creativamente, todas las alternativas factibles de aportar soluciones.
IV. Evalúo cada una y elijo la mejor.
V. Con cada elección, tomo la decisión respectiva y emprendo con expectativa positiva la acción correspondiente, en grado suficiente, hasta alcanzar los resultados esperados, con voluntad decidida y plena confianza en mí, en las leyes y principios universales y en la vida.
VI. Cada vez que decido, entro, instantáneamente, en la fuente interior de poder de mi mente psiconsciente, activando mi visión cósmica en grado suficiente y alcanzo la conciencia clara del curso de acción que debo elegir, optimizando mi poder de elección.
VII. Con cada decisión adoptada genero, oportunamente, el poder creativo, en grado acorde a la magnitud de la tarea por realizar, en calidad y cantidad, de acuerdo con la ley de la libertad cósmica.
VIII. Mi determinación, asunción del logro, voluntad tenaz y constancia, imantan los resultados necesarios y adecuados, en cada caso, siempre a tiempo.

8. El poder de la fortaleza
Cultivo la fortaleza como valor universal y virtud fundamental que permite canalizar, en mi personalidad, este atributo divino, percibiendo, en primer lugar, el potencial de poder con que he sido dotado por el Creador Universal, para afrontar con confianza la tarea evolutiva, en el espacio y tiempo; consciente de que por medio de la fortaleza es el poder creativo del universo el que estoy usando en la proporción equivalente a mi estado de conciencia; en primer lugar, desarrollo mi compresión de todos los valores universales de manera que, en el ejercicio y aplicación de esta virtud, lo haga con la guía de la prudencia, la sabiduría, la justicia, la compensación, la igualdad, la templanza, la serenidad, el autodominio, el ánimo contento, la dulzura, la generosidad y el amor; de esta manera, utilizo siempre la fuerza necesaria dentro de los justos límites de la equidad, el respeto, la cortesía, el equilibrio y el bien común. Con el ejercicio de la fortaleza, en todas sus variantes, como confianza, valor, coraje, alegría, paciencia, tenacidad, constancia, resistencia, austeridad, comprensión, salud, etcétera, soy siempre fuerte en el amor, en la justicia, en la verdad, en el logro de todas mis metas y en la superación satisfactoria de todas las pruebas existenciales.


9. El poder de la templanza

El rasgo que denota la máxima maestría frente a la vida es la templanza, valor universal cuyo ejercicio como virtud permite la realización de todas las cosas dentro del perfecto y justo límite del equilibrio total, con lo cual, expreso en mí, el autodominio, la calma imperturbable, la serenidad, la impasibilidad, la moderación, la humildad, la estabilidad, el ánimo tranquilo, el silencio creativo y la conciencia en paz.
Aplico la templanza en el ejercicio del amor, de la justicia, de la fortaleza y en todos los actos de mi vida, como en el hablar, en el comer, en el beber, en el trabajo, en la recreación y en la abundancia.

10. El perfecto equilibrio de la belleza
Percibo que la belleza, como valor universal, expresa la perfecta armonía y orden de todos los elementos que intervienen en la realización de una obra, en el desarrollo de las cualidades que ornamentan la personalidad y en la estética personal y social en general.
La belleza refleja el perfecto equilibrio universal y, silenciosamente, expresa su veredicto como valor paralelo a la justicia; ésta sopesa los hechos y el fiel índica la suma existencial; aquella, lo hace mediante la estética; lo externo índica la composición armónica interna.
La belleza es la justicia estética, por lo cual, al cultivarla en elevado grado, todas mis obras expresan la excelencia de su valor universal, cada día mejor.
Perfecciono la belleza como virtud en el amor, en la sabiduría, en la fortaleza, en la templanza, en la conservación de mi cuerpo como templo divino, en el hablar, en el conducirme por la vida, en el vestir, en los hábitos y costumbres y en todo aquello en que, la sublime cualidad, pueda manifestar en mí, o en mis actos, la jerarquía de la luz espiritual de la que soy cada día mejor instrumento de expresión.


11. El poder del perdón
Percibo que, en el camino de la vida, todos estamos en un aprendizaje constante y que la misma vida es la gran pedagoga, la que, actuando por medio de la conciencia del ser, le hace percibir de lo que es correcto de acuerdo a los valores universales y de cuáles deben ser las acciones correctas en correspondencia con la práctica ideal de todas las virtudes; es la misma vida la que conduce, a cada persona, a efectuar las correcciones pertinentes a cada situación y caso; por lo cual, en toda acción, cada vez que perciba que alguien lleve a cabo algún tipo de conducta que en relación con mi persona la estime inadecuada, empleo el ejercicio del perdón, como valor universal, con la finalidad de que el mecanismo de la justicia divina, y de la vida en general, se haga cargo de la situación, efectuando las respectivas compensaciones, correcciones y restablecimiento de la armonía y orden respectivos.


12. Conciencia de todo

El resultado de cada una de mis acciones y realizaciones, dado por la balanza de la ley de la justicia y demás leyes ejecutoras del amor, se manifiesta en mí como clara conciencia del orden cósmico que me corresponde, el cual acepto y, al que debo aspirar, acto seguido.
Comprendo que la posición alcanzada, en el orden cósmico, genera la necesidad, el deber, y el derecho, de pasar a la siguiente, en escala de evolución ascendente. Tengo conciencia de donde vengo, donde estoy y hacia donde voy.
Optimizo mi sentido de responsabilidad; tengo clara conciencia de mis deberes y necesidades, así como de la forma correcta de satisfacer estas últimas, y, de que soy responsable de ejecutar las tareas de las cuales tengo conciencia que deben ser realizadas y, que, una vez llevadas a cabo, implican una compensación equivalente para mi, aprovechando, en cada caso, la oportunidad que la vida me brinda como medio de autorrealización.
La conciencia es el asiento del Creador Universal dentro de mi espíritu, por medio de la cual Él se comunica conmigo usando el lenguaje de los sentimientos equivalentes a cada uno de los valores universales, cuya expresión percibo como conciencia intuitiva que me permite conocer el veredicto de la ley cósmica como señal de alerta en todas mis intenciones y como sentencia en los actos ejecutados. A través de la conciencia Él ejecuta su rol de Pedagogo Universal.
Igualmente, puedo comunicarme a cada instante con Él, si lo deseo, usando el lenguaje de los sentimientos del amor, de la gratitud, de la admiración y cualesquiera otros equivalentes con los valores universales, así como por el pensamiento, en forma directa y sin intermediarios, como un hijo o hija con su padre o madre, cuya conciencia de la unión perfecta e indisoluble que formo con él se fortaleza cada día más y mejor.
La conciencia intuitiva me transfiere, también, todas las informaciones que mi espíritu percibe por intermedio de la proyección espiritual en el espacio y tiempo, a través de cada una de las facultades espirituales que les son inherentes, las cuales son transferidas a la conciencia objetiva como percepciones intuitivas o inspiraciones por la comunicación del pensamiento dentro del pensamiento, de entes afines o guías y protectores espirituales.
Cada día más y mejor, tengo conciencia y comprensión de todo, en todos los niveles y esferas mentales del Universo, de acuerdo a mi grado de progreso.

13. El poder de la tolerancia
Desarrollo toda acción dentro de los límites de la tolerancia que cada situación permite, conservando el perfecto equilibrio y la armonía con todos y, en todo.
Construyo, estimulo, creo, ayudo, tolero. Jamás critico ni me expreso negativamente de ningún ser humano. Estoy consciente del poder creativo y positivo que existe en los seres, y, en silencio, privadamente, aliento, -y estimulo- a quien lo requiera.
Conozco las fortalezas humanas, por lo cual soy exigente conmigo pero tolerante con los demás, porque sé que el mejor medio que dispongo para ayudar a perfeccionar a la humanidad, es el de auto-perfeccionarme.

14. El poder de la disciplina personal
Soy un Espíritu cada vez más sabio y lúcido, con un alma armoniosa y equilibrada y un cuerpo perfecto y saludable.
Mi mente y mi cuerpo funcionan perfectamente en todos sus niveles.
Respiro correctamente. Cada órgano y célula mantienen su buen funcionamiento y capacidad para restablecer el equilibrio energético, constantemente; renovándose, oportunamente.
Cada día aumenta mi conciencia de cuales son los alimentos –y cantidades adecuadas- que debo ingerir para optimizar la máxima performance de mi organismo; mantener una salud robusta y estable y, una efectiva longevidad.
Todas las noches practico la relajación completa, desde los dedos de los pies a la cabeza; lo hago así: centro la atención en cada parte de mi cuerpo, adquiero conciencia de la misma, la relajo bien, percibo una sensación de calor, siento el fluir de la energía y visualizo un halo luminoso que emana de la respectiva área y, en cada órgano que deseo fortalecer, hago una inspiración contando seis y retengo el aire –pulmones llenos- contando veinticuatro, visualizándolo, al mismo tiempo, en perfecto funcionamiento. Al terminar, visualizo escenas de calma y armonía de la naturaleza. Duermo y reposo profundamente, recuperando la energía vital suficiente.
Cada mañana practico el ejercicio adecuado y realizo diez respiraciones profundas, reteniendo el aire, durante 24 segundos, cada vez.
Aquí y ahora, se establece, en mí, la salud perfecta. Mi mente psiconsciente mantiene, permanentemente, la optima salud, normalizando, automáticamente, todo lo que sea requerido, conservando en el mejor nivel mi equilibrio vital, vigor, energía, fortaleza física, mental, emocional y espiritual y juventud ideal.
Controlo las imágenes mentales y la canalización adecuada de mi potencial creativo. Mantengo la salud anímica a través del cultivo de las emociones positivas, inspiradas por elevados sentimientos de amor, justicia, bondad, fortaleza, fe, autodominio, serenidad, perdón, paz, tolerancia, prudencia y equilibrio.
Potencio la lucidez de mi espíritu; mantengo perfecta sintonía con las fuerzas cósmicas adecuadas y acoplo mi acción con los planes universales.
Me yergo espiritual, anímica, intelectual y físicamente.
Desarrollo mi capacidad de trabajo, incrementando, cada día más y mejor, la productividad y resultados económicos de mi actividad profesional, cuyo uso optimizo.
Actúo con auto-confianza, valor, prudencia, templanza, ánimo contento, comprensión, autodominio, serenidad, perseverancia, decisión firme, humildad, paciencia y conciencia de lo justo. Guío a mi familia con afecto y dignidad, propiciando su máximo bienestar y desarrollo, constantemente.
Alcanzo el equilibrio perfecto entre estudio, trabajo y descanso.
Me comunico excelentemente. Escucho con empatía. Armonizo mi vida con el Creador Universal y desarrollo mi capacidad para tratar con las personas y todas formas de expresión de vida, con el fin de participar efectivamente en la Gran Obra de la evolución cósmica.

15. Claves de las grandes realizaciones
Conozco y aplico las claves que permiten las grandes realizaciones, por lo cual:
I. Llamo y me abren: todas las puertas que deben ser abiertas y la cosmogonía.
II. Doy y recibo: el amor y la totalidad de lo que corresponda en cada etapa, en el eterno presente.
III. Amo y descubro: la sabiduría.
IV. Busco y encuentro: la verdad universal, en la espiral evolutiva de la Rueda de la Vida, en el eterno presente.
V. Pregunto, a mi mente psiconsciente en conexión divina, tres veces, en la fuente interior del poder y obtengo: la respuesta a todas las preguntas y la comprensión y luz espiritual, en cada caso, oportunamente.
VI. Pido y la vida me concede: la oportunidad de cooperar en la realización de la gran obra de acuerdo con los planes cósmicos de acuerdo a mi propia capacidad de asunción de objetivos.
VII. Percibo mi lugar en la vida y tomo: posesión del mismo, por medio del servicio.
VIII. Trabajo con efectividad y capitalizo: la compensación y el respectivo salario cósmico.
IX. Estudio los valores universales y amplifico: mi visión cósmica.
X. Perdono y logro: la auto-liberación y por la acción de la ley divina, la respectiva compensación cósmica.
XI. Practico y adquiero, gradualmente: la experiencia y la auto-maestría en el ejercicio de todas las virtudes.
XII. Actúo y tengo: el poder para hacerlo.
XIII. Persisto y llego: a la meta.
XIV. Visualizo los resultados finales realizados y abro: el camino interior para su logro.
XV. Aplico mi voluntad en cooperación con los designios supremos y alcanzo: la armonía cósmica.
XVI. Apunto a un objetivo a la vez y: uno a uno, los realizo todos, oportunamente.
XVII. Comprendo la ley de la provisión divina y acepto: la abundancia que me está asignada, periódicamente, administrándola cada día mejor.
XVIII. Aquí y ahora se establece el orden divino de acuerdo a los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo. Hecho está.


16. El poder de los hijos de la luz
En mi avance por la existencia humana, en el eterno presente, aplico las cuatro claves o símbolos de la Esfinge, las cuales son: 1) La cabeza humana de la Esfinge, como símbolo del saber que otorga la visión existencial y del universo; las alas de águila, en representación del querer y de la voluntad indispensables para emprender toda acción para ascender en la espiral evolutiva; sus patas y pecho de león, que otorgan la fortaleza para osar en descifrar los arcanos universales y realizar la propia cuota de servicio en la Gran Obra; y, la parte posterior e inferior de toro como expresión máxima del poder, que solo en el callar es posible alcanzar..
SABER
A través del saber, tengo conciencia, en todo momento, de la dirección correcta a seguir y de lo que conviene hacer. Tengo claro, en la mente, el objetivo básico de la vida, y, concentro toda mi fuerza creativa para alcanzarlo con éxito. En su realización, sé:
QUERER
Soy un canal del poder supremo y creativo del universo y lo aplico para realizar tanto mis propios objetivos como para ayudar, a través del servicio, a mis semejantes, a la Patria y a los hijos e hijas de la luz, de quienes, con sano orgullo y amor, formo parte.
La clave superior para aplicar, creativa y efectivamente, dicho poder, consiste en querer intensamente realizar el objetivo o proyecto concebido y visualizado en la pantalla mental.
Aprendiendo, cada vez en un mejor nivel, y usando el arte y el poder de querer, puedo:
OSAR
A dar el primer paso, emprendiendo la acción decidida, firme y perseverante, en el espacio y en el tiempo suficiente, que ha de conducirme a la anhelada meta.
Afrontando la realidad con serena confianza, calma imperturbable y expectativa positiva; mostrándome impasible frente a lo desconocido y al enigma que, periódicamente, me toca descifrar.
Sigo siempre adelante, aplicando mi conocimiento, prudencia, sentido de la justicia, fortaleza, templanza y creatividad frente a toda situación y efectúo la realización de la gran obra, que, en cada etapa, me compete en los planes cósmicos, cada vez en un mejor nivel.
Aprendo que, después de saber, querer y osar, como regla máxima y suprema que evidencia mi filiación de la Luz Universal, debo:
CALLAR
Callando, hablan mis obras, virtudes, poder y sabiduría, con humildad, dulzura, armonía, serenidad, paz, gratitud y amor, porque, recuerdo siempre que, en silencio germina toda semilla en el seno de la tierra y realiza su obra la Naturaleza.
¡Que el Creador Universal proteja, ilumine y guíe a los hijos e hijas de la luz y a toda la humanidad, en el cumplimiento de su misión cósmica y en la perfecta expresión de la vida, de la luz, del amor, de la sabiduría, del orden, de la armonía, de la justicia, de la fortaleza, de la templanza, del equilibrio, del progreso y de la Paz Universal, aquí y ahora. Hecho está.
Adelante.

Ø Ahora, que he leído y meditado Sabiduría de los hijos de la Luz, conservo en mi archivo espiritual, a nivel objetivo y subjetivo, la totalidad de su contenido y, en conexión con la Inteligencia Infinita del Universo, cada día percibo mejor la amplitud y profundidad de cada uno de los valores universales aquí reseñados y de otros que les son inherentes, cuyo uso y aplicación efectúo en la realización de mi obra y en el perfeccionamiento de mi ser, adquiriendo más elevados estados de conciencia y niveles de percepción y comprensión, en la espiral evolutiva de la Rueda de la Vida y en el cumplimento de mi verdadera misión cósmica.
Ø Cada vez que requiero cualquier clase de conocimiento aquí reseñado u otro de cualquier índole, instantáneamente entro en el nivel psiconsciente de mi mente, en la fuente interior del poder, en conexión divina con la Inteligencia Infinita del Universo y percibo, intuitivamente, la idea precisa o conocimiento que requiero, oportunamente. Hecho está.
Con cada lectura y meditación de Sabiduría de los hijos de la Luz, desarrollo mi personalidad en perfecta correspondencia con todos los valores universales y virtudes inherentes, con facilidad y naturalidad.
Hecho está.
-Salve, oh, hijo o hija de la luz;
haz tu obra con amor,
y, contribuye efectivamente
en la evolución cósmica
y sus tareas inherentes
por realizar!

¡Déjate guiar por la luz
y la sabiduría divinas!
¡Busca tu orden cósmico
en el quehacer universal
y encuentra tu misión en la vida!

¡Ten prudencia, sabiduría,
confianza, valor, fortaleza,
templanza, calma imperturbable y serenidad;
ciñe todos tus actos a la justicia.

¡Que en tu faz se refleje la belleza del amor;
la armonía del equilibrio
y del perfecto orden.
La paz de la conciencia tranquila
te permita apacibles sueños.

¡Cumple tu misión cósmica,
y todo lo demás te será dado por añadidura!
¡Actúa como si, ya, hubieses alcanzado,
el objetivo programado,
y percibe como profundas fuerzas interiores
emergen impulsándote hacia tu universal meta!




 


DEL LIBRO:
CÓMO DESARROLLAR LA AUTO-MAESTRÍA

AUTOR: GIUSEPPE ISGRÓ C.
Todos los derechos reservados por el autor