lunes, 15 de marzo de 2010

DESARROLLAR LA AUTOEDUCACIÓN




DESARROLLAR LA AUTOEDUCACIÓN
Del libro: Cómo potenciar el autodominio
Por: ©GIUSEPPE ISGRÓ C.

-“Un vínculo se establece entre las personas
que han leído el mismo libro”-
Ralph Waldo Emersón

-“Leer, no para contradecir o invalidar,
ni para creer o dar por sentado,
sino para ponderar y considerar”-
Francis Bacon

-“Yo creo que en el espíritu de los que estudian sucede como en las inundaciones de los ríos, que las aguas al pasar depositan poco a poco las partículas sólidas que traen en disolución, y fertilizan el terreno”-.
Domingo Faustino Sarmiento

-“La biblioteca infinita del universo está en la mente”-.
Vivekananda

-Cuando leemos una obra, lo importante es la conexión con la fuente de la cual el autor recabó la inspiración; por medio de la cual y por la esfera mental que representa, al margen del conocimiento intelectual que se obtiene, son las intuiciones que van surgiendo en la propia conciencia y la inspiración respectiva que acto seguido se manifiesta como beneficio igual y equivalente, los efectos de mayor trascendencia que intensifican la conciencia cósmica-.
Giuseppe Isgró C.


La mente tiene tantas áreas que fungen de almacén de conocimiento como diferentes clases de saber existen.
Por tal motivo, toda persona, por medio de múltiples y variadas lecturas, estimula el desarrollo del mayor número posible de áreas de su mente.
La lectura, ensancha y amplía la visión del mundo en que se vive y del universo del cual el planeta tierra forma parte. Con mejor percepción de lo que le rodea, tanto la mujer como el hombre pueden cumplir más eficazmente su misión en la vida.
La lectura es el medio de comunicación con el área de la mente donde se archiva la clase de conocimiento que se está leyendo y abre la puerta para guardar los nuevos y en cuyo proceso se tiene la oportunidad de leer y observar el que se encuentra allí acumulado, mientras permanezca abierta, por lo cual surgen nuevas ideas y cada quien se percata de que fluye un nuevo conocimiento que, a veces, se desconoce de donde se ha “aprehendido”.
Pero, el estudio de temas determinados permite establecer contacto con las áreas mentales del autor y las de quienes participan en la ecología mental, en esa esfera perceptiva, cuya sintonía abre una perspectiva mayor a los canales de la propia, para que fluya el conocimiento de las mentes afines, -por vía de la percepción psico-sensorial-, con las cuales la potencia psico-espiritual de cada quien permite sintonizar.
La lectura amplia y variada representa el elemento fundamental para el desarrollo espiritual e intelectual del ser humano.
En las actuales condiciones de la vida moderna, es preciso desarrollar más y mejor las facultades mentales, siendo el recurso más asequible el de la lectura.
Es necesario una activa reeducación personal, enfocando, periódicamente, la propia atención hacia aquellos elementos que son indispensables para el logro de una personalidad dinámica y la perfección de los conocimientos que permitan la evolución del ser.
Se vive en un mundo que avanza sin pararse, alcanzando, cada vez, niveles evolutivos más elevados, por lo cual, para cumplir con la más sublime condición de seres pensantes y optimizar el cumplimiento del rol asignado por el orden cósmico, es conveniente conocerse más y mejor y compenetrarse con las leyes que rigen el universo y el fin último en el planeta tierra y en el cosmos.
Cada persona, en la búsqueda de ese conocimiento gradual, emplea toda su existencia, en cada ciclo evolutivo. La lectura y la investigación son los medios indispensables para la satisfacción de la necesidad que representa un mayor desarrollo cultural e intelectual y una visión más amplia del ser humano en la naturaleza.
¿Qué hace la lectura? Se verá a continuación.
El cerebro está formado por lo menos ochenta mil millones de células llamadas neuronas, las cuales forman los diferentes centros direccionales –psico-espirituales- del mismo. Ellos constituyen el mecanismo de control mediante el cual un ente denominado espíritu desarrolla las funciones que caracterizan a la persona como ser pensante y racional. Entre el espíritu y el cerebro –y el cuerpo físico en general- existe un ente intermedio denominado alma –o periespiritu-, que enlaza a ambos, y que constituye el verdadero ordenador mental –computadora- y a la vez es el archivo espiritual del ser, donde se recogen sus experiencias de múltiples ciclos de vidas, El cerebro representa el instrumento físico y centro de control receptor-emisor mediante el cual se interactúa con el mundo material. Empero, el gran disco duro de la memoria, -como archivo psico-espiritual-, lo constituye el alma, que conserva, en el eterno presente, el caudal de conocimientos acumulados en el tiempo.
Al abordar, cada persona, los diferentes campos del conocimiento, desarrolla, activamente, a las áreas que lo procesan, lo cual, la hacen más grande mentalmente no sólo por el caudal adquirido, sino por lo que el desarrollo en sí representa.
Mientras mayor sea el número de temas de estudio abordados, en igual cantidad se activan las áreas del cerebro –y de la conciencia-, cuya interrelación amplía la visión existencial y cósmica; permite, a la vez, la sintonía con dichas fuentes cognoscitivas y abre los canales correspondientes de la ecología mental de la cual fluyen nuevas ideas de acuerdo a las inquietudes de los tiempos y por la ley de asociación, cada nuevo conocimiento, generando, intuitiva e inspirativamente, estimula otros análogos, como una manera de iniciación espiritual.
Por la ley cósmica, el ser, -espíritu, alma y cuerpo- pide más de lo que se le da; mientras más se lee, se incrementa el deseo –y la capacidad- de hacerlo, por lo cual, a la vez que se lleva a cabo con mayor facilidad, proporciona estímulos más abundantes con satisfacción equivalente.
La lectura significa, para la mente, -espíritu, alma y cerebro-, lo que la gimnasia para el resto del organismo. El ejercicio revitaliza los órganos, aumentando, éstos, la capacidad para su funcionamiento óptimo. La manera de mantener activas y llenas de vitalidad a las neuronas cerebrales y todo el aparato –ordenador-, psico-espiritual, es mediante un período de una hora de lectura dinámica, reflexiva y meditativa, como mínimo.
Fórjate el hábito de leer una hora diaria y verás como, además de mantener vigorosas tus neuronas y los diferentes centros direccionales y psico-cognoscitivos de la mente, contribuyes, además de la adquisición de una personalidad dinámica, a desarrollar, activamente, la facultad de la imaginación sintética y creativa, es decir, con la primera, a interrelacionar diferentes aspectos de la realidad para innovar, o crear, nuevas aplicaciones de bienes o servicios; y, la segunda, para crear nuevos bienes y servicios conectándo con la Inteligencia Infinita, sin hacer uso de un conocimiento preexistente, facultad ésta que, al igual que los grandes genios, en estado potencial y en diferentes grados, la poseen todas las personas.
León Denis, decía: -“Es bueno vivir en contacto, por el pensamiento, con los escritores de talento, con los autores grandes de todos los tiempos y de todos los países, leyendo, meditando sus obras, impregna todo nuestro ser con la sustancia de su “espíritu”. Las radiaciones de su pensamiento despertarán en nosotros efectos semejantes y atraerán a la larga modificaciones de nuestro carácter por la naturaleza misma de las impresiones percibidas”-.
En el ser humano está latente la necesidad de una mayor preparación cultural y el desarrollo activo y continuo de su personalidad. El medio asequible es la lectura, la cual enriquece, gradualmente, la propia naturaleza humana a un nivel más alto de evolución y perfección.

¿CÓMO ORIENTAR EL PROGRAMA DE AUTO-EDUCACIÓN?

Ve cuales son las áreas prioritarias de desarrollo del país en que vives y prepárate en una carrera en cuyos servicios, además de dar tu aporte, aseguras tu éxito económico y satisfacción profesional.
A nivel de empresa, observa en que área fundamental puedes dar tu mejor cooperación, satisfaciendo necesidades y prepárate, desarrollándote, en ese sentido.
En lo personal, estudia tus carencias y aptitudes; optimizas estas últimas y transmuta, las primeras, mediante una estrategia situacional. Tanto unas como las otras imprimen un sentido direccional a tu vida. Por una parte constituyen la suma existencial de tu pasado y, por la otra, la dirección en que debes capitalizar el presente y el futuro.
Lee las biografías de los grandes seres, en loa cuales encontrarás la respuesta a muchas de las inquietudes que ocupan tu mente, a la vez que imprimen el sello modelador de los grandes genios a tu personalidad. Ten presente que tus lecturas reflejan quien realmente eres.
Entre las fuentes que es preciso incluir en un plan de lectura, se encuentran:
1. La hindú, como los Vedas, las leyes de Manú, los Upanishads, el Mahabharata, el Bagavad Gita –que conforma el sexto capítulo del anterior-, obras relativas al Jainismo, los aforismos de Patanjali, las enseñanas de Sidharta Gautama, y otras obras más recientes; las enseñanzas Zen, las de Bodhidharma; las obras de Vivekananda, Yogananda, Autobiografía de Gandhi, y otras.
2. La china: Los cinco libros de Confucio, el Tao te king, de Lao Tse; el I Ching, -o Libro de las mutaciones, de Fo Shi, y ampliado por el Rey Weng y su hijo duque de Chou, y Confucio y sus discípulos, -uno de los libros más extraordinarios de la antigüedad; Política del amor universal, de Mo Ti; El arte de la política, de Zi Han Fei; El Secreto y el Sublime, de John Blofeld, el Soplo Divino, de Maspero y otros.
3. La griega: Las obras de Homero –Demodoco-, es decir: La Íliada y la Odisea; Los aforismos de los siete sabios, Los versos de oro, de Pitágoras, Los nueve libros de Herodoto, todas las obras de Platón, Aristóteles, Demetrio de Falereo, los elementos de Geometría, de Euclides, Las vidas paralelas y Moralia, de Plutarco, el Manual y los aforismos, de Epicteto.
4. La Neoplatónica: Anmonio Saccas, Plotino, Porfirio, etcétera.
5. La latina: Las obras de Cicerón, Séneca, Marco Aurelio, Julio Cesar, Horacio, Ovidio, Apuleyo, la Codificación del Derecho Romano, etcétera.
6. La egipcia: La salida del alma a la luz del día,-Libro Egipcio de los muertos-, el Corpus hermeticum, de Hermes Trismegisto, entre otros.
7. La persa: El Zend Avesta, de Zoroastro, etc.
8. La árabe: El Corán, de Mahoma, y todas las obras sufíes, de Abulabás Ben Alarif de Almería, Ibn Arabi, Rumi, Ibn Jaldun, etc.
9. Los clásicos de todas las épocas, italianos, ingleses, castellanos, franceses, etcétera y de todas las áreas del saber humano: literatura, economía, gerencia moderna, filosofía, psicología, pedagogía, arte, Homeopatía, etc.
10. Espiritismo, Parapsicología, Reencarnación: Esta es el área de mayor relevancia para el conocimiento del ser, de la vida y del universo: Obras, de: Allan Kardec, León Denis, Gabriel Delanne, Victor Hugo, Arthur Conan Doyle, Joaquín Trincado, Amalia Domingo Soler, Ernesto Bozzano, Camilo Flamarión, Oliver Lodge, F. Myers, Gaston De Bonis, Manuel S. Porteiro, Charles Richet, Gustavo Geley, Eugene de Osty, Cosme Mariño, Rodolfo Benavides, Manuel Matos Romero, Jon Aizpurua, Joseph B. Rhine, Ian Stevenson, Ugo Déttore, Máximo Inardi, Giorgio Di Simone, Hernani Guimarâes Andrades, etc.
11. Ocultismo, Cábala, Teosofía, Antroposofía, etc., entre cuyos autores se sugiere: Madame Blavasky, Anne Besant, C. Jinarajadasa, Rudolf Steiner, Dion Fortune, Gerard Encausse (Papus), Eliphas Levi, Stanislas De Guaita, Oswald Wirth, Louis Claude de San Martin, Franz Hartmann, Henri Durville, etc.
12. Literatura de auto-superación: Napoleón Hill, William James, José Ingeniero, Og Mandino, Carl Rogers, Ralph Waldo Emerson, Abraham Maslow, Orison Swet Marden, Ralph Waldo Trine, Prentice Mulford, Paul C. Jagot, Dale Carnegie, José Silva, Robert Stone, etc.
13. Clásicos latinoamericanos: Los historiadores de Indias, el Popol Vuh, Garcilaso de la Vega, -el Inca-, Andrés Bello, Alfonso Reyes, Juan Montalvo, José Martí, Rubén Darío, Gabriela Mistral, Octavio Paz, Arturo Uslar Pietri, Mariano Picón Salas, Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, Luis Beltrán Prieto Figueroa, las Memorias de O´Leary, Amado Nervo, Pedro Henriquez Ureña, Jorge Luis Borges, José Enrique Rodó, Gabriel García Márquez, etc.
14. Obras de divulgación científica, y las principales en todas las áreas del propio interés.
-“Dediquemonos, -decía León Denis- a obras más sustanciales, a todo lo que pueda ilustrarnos acerca de las leyes profundas de la vida y facilitar nuestra evolución. Poco a poco se edificará en nosotros una inteligencia, una conciencia más fuerte, y nuestro cuerpo fluídico se iluminará con los reflejos de un pensamiento alto y puro”-.
Estudia sin límites aquellas áreas del saber universal que más inquieten tu ser interior. Desarrolla un programa para escribir cien tesis sobre temas diferentes. Imponte el objetivo de dar, periódicamente, una conferencia como un ejercicio intelectual y observarás como la mejor manera de aprender es enseñando.
Adopta el método de leer de lunes a viernes solamente obras relativas a tu actividad profesional y dejar para los viernes, sábados y domingos las lecturas de contenido general.
Fórjate una cultura sólida para tener ideas propias.
Existen, aún hoy en día, grupos de diferentes índoles, político, espiritual, socio-económicos, etcétera, que están trabajando, a nivel mundial, en ayudar a desarrollar a la humanidad en la visión real de su gran destino en el planeta tierra y en la totalidad del inmenso universo del cual formamos parte; y siguen aportando la información fidedigna a tan loables objetivos.
Por ejemplo, actualmente, en el año 2007, existen más de cinco mil casos científicamente comprobados de reencarnación por los más prestigiosas universidades y preclaros investigadores. En breve tiempo, surgirá un comité mundial, con facultades suficientes, para instituir la respectiva corrección en que, en el pasado han incurrido los diversos grupos de espiritualidad -y los pocos que aún pudiesen mantener algunos de dichos errores-, los cuales datan desde el primer concilio de Nicea, en el año 325 –d.n.e-., en el cual se elevó la figura del hermano Jesús de Nazareth a categoría divina, con la excepción del ilustre Ario y sus seguidores, que calificaron ese hecho como de aberración histórica; y a partir de ahí se tergiversó la verdad y los textos de los antiguos filósofos, de los cuales se salvaron algunos gracias a los traductores árabes, por quienes podemos leer hoy a Platón, Aristóteles, Plotino, etcétera.
Hoy en días, en el mundo occidental, millones de personas creen, erróneamente, que el hermano Jesús de Narazreth, es Dios. Ellas, esperan que este error sea corregido. Por eso, es preciso divulgar en mayor grado todo lo relativo a las leyes cósmicas, entre ellas la ley de reencarnación y la ley del karma, para que sirvan de guía en las propias acciones y se pueda orientar la existencia hacia el verdadero destino de la humanidad. Tengo el convencimiento de que, si toda persona supiese que, por la ley de causa y efecto, cosecha lo que siembra de que, paga, oportunamente, todo lo que sus acciones generan, su conducta seria ejemplar. Incluyendo, los propios pensamientos, por la ley de atracción, crean en la propia vida, las condiciones análogas a lo pensado.
Al prender la luz en la conciencia humana, la oscuridad se evacuará por sí sola.
Cuando esos millones de personas que ahora trabajan como hormiguitas, en los diversos grupos, lo hagan para divulgar –en mayor grado- la verdad universal, la humanidad adelantará a pasos agigantados.
Son tiempos de luz; etapas de esplendor inimaginable esperan a la humanidad del planeta tierra; los valores universales guían el progreso hacia nuevos estados de conciencia y realizaciones.
Es propicio elaborar el nuevo contrato social acorde con los tiempos que corren.
La persona preparada adecuadamente, con una visión universal de la vida, es libre, condición necesaria para forjarse voluntariamente los objetivos acordes a las nuevas fases evolutivas.
Se observa el incremento de líderes genuinos en todas las áreas de la actividad humana. Emergen, nuevamente, en cada época, conductores de la talla de Moisés, Homero, Solón, Pitágoras, Sidharta Gautama, Lao Tse, Confucio, Sócrates, Platón, Aristóteles, Alejandro Magno, Séneca, Cicerón, Plutarco, Marco Aurelio, Mahoma, Saladino, Rumi, Ibn Arabi, Dante, Leonardo da Vinci, Cervantes, Allan Kardec, Victor Hugo, Samuel Hahnemann, Cagliostro, Bolívar, Bello, Mozart, Beethoven, Concepción Arenal, Amalia Domingo Soler, Edisón, León Denis, Tagore, Gandhi, y miles más, capaces que señalar los nuevos caminos para la auténtica emancipación de la humanidad, sustituyendo antiguos modelos por otros cuyo elemento más valioso lo constituya el ser humano. Es un ciclo histórico que se repite en la espiral evolutiva; señalan el camino hacia la siguiente etapa de progreso, en la cual desenvolverse.
Desarrolla una personalidad dinámica y agradable. Alcanza la excelencia y la efectividad en todas tus actividades.
Cultiva la generosidad y comprométete en una obra altruista y de utilidad social. Ten presente que para recibir, primero hay que dar. Cultiva el poder del amor, de la sabiduría y de la sana y positiva humildad o sencillez.
Aspira al bienestar que produce la riqueza integral. Haz de la lectura tu instrumento para la realización personal y el dominio de la vida.

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La lectura es una activa y continua conversación con la gente más sabia de todos los tiempos y países. La influencia positiva que los escritores ejercen sobre quienes leen sus obras es tangible y palpable desde el primer contacto. Un solo libro puede transformar la vida de millones de personas, en diferentes naciones, durante generaciones o siglos.
Se observa, fácilmente, como en las personas cultivadas mediante hábitos activos de lectura, su personalidad se va desarrollando constantemente, y, con el pasar de los años, su presencia física va embelleciéndose, tal como se desprende de los análisis efectuados de la secuencia de fotos, a partir de cierta edad.
De igual manera, con el estudio, todas las facultades mentales mejoran con el pasar del tiempo. Por eso, se ve como en la edad madura la capacidad de hacer más con menor esfuerzo y tiempo es una condición natural, lo cual se potencia, óptimamente, con la amplia y variada lectura, que incrementa, además, la visión de la vida, característica esencial para convertirse en líder.
Cuando se leen las obras de grandes escritores y escritoras y se compara el contenido de sus escritos en las diversas etapas de su vida, se va observando como el efecto de la lectura va modelando, gradualmente, la profundidad de su pensamiento, fruto del alimento constante recibido con su contacto asiduo con las obras de todos los tiempos y épocas. Los primeros poemas del siciliano Salvatore Guasimodo, Premio Nóbel de literatura, no dicen mucho, salvo el reflejo del talento poético potencial; empero, cuando profundizó en el cultivo de los clásicos griegos, latinos y otros, se va viendo como se perfila el pensador profundo, el verdadero Guasimodo, alimentado por la sabiduría de los maestros universales.
Quienes han alcanzado un excelente nivel como intelectuales, relatan que, desde temprana edad, se abocaron a la lectura, sobre todo de los clásicos universales. Gabriel García Márquez, sistemáticamente los fue leyendo, todos, obra tras obra, sin dejar de lado, al inicio, el Amadís de Gaula. De igual manera hizo Arturo Uslar Pietri, quien hasta las dos obras clásicas de Bufalo Bill, -masón ilustre y héroe legendario del oeste americano- incluyó en sus tempranas lecturas, pasando por el análisis de los grandes valores humanos y universales, como lo denotan sus diferentes obras.
La biblioteca de Alfonso Reyes, conservada en la Capilla Alfonsina, en México, permite ver como abordó, en profundidad, una extensa variedad de temas, como se aprecia en los veintiséis tomos de sus obras completas, que recogen, poco más o menos, sus 155 libros, llegando a ser uno de los escritores iberoamericanos más universales del siglo XX.
Gran lector fue Francisco de Miranda, -el Precursor de la Independencia Latinoamericana y uno de los personajes más extraordinarios nacidos en el siglo XVIII-, cuya biblioteca londinense era de tal magnitud que contenía una selección de las obras más importantes, en casi todas las áreas del saber humano.
Andrés Bello, -el primer humanista de América-, no dejó tema alguno sin estudiar, como se observa en los 24 volúmenes de sus obras completas. El maestro Bello es uno de los más grandes paradigmas y la mejor guía para orientar un programa efectivo de lectura y de estudios con enfoque integral. Su libro sobre Critica Literaria es una de las mejores síntesis de la literatura universal.
Lector profundo fue Simón Bolívar; es factible imaginar cuanto libros habrá leído durante sus largas travesías, en sus ratos de descanso, o mientras cabalgaba; siempre les acompañaban obras como Las Guerras de las Galias, de Julio César, entre otras; muchas de las cuales comentaba con su brillante Edecán, Daniel Florencio O´Leary, a su vez cultivado, en alto grado, en el arte de la lectura.
Es fácil prever como los excelentes hábitos de lectura han formado a los grandes líderes, pensadores, científicos etcétera, de todos los tiempos. La biblioteca de Tomás Alva Edison albergaba, en sus estantes, más de 60.000 volúmenes en todas las áreas de su interés y estaba suscrito a las revistas más importantes de su época, a nivel mundial.
La biblioteca de Antonio Cánovas del Castillo, -gran estadista e historiador español del siglo XIX-, contenía 35.000 volúmenes, con gran contenido de obras de Derecho, Historia, Economía, Política y de los Clásicos, etcétera. Sin duda, tan amplias y variadas lecturas le proporcionaron esa profunda visión que le convirtieron en uno de los personajes más admirables de su época.
Otra de las ventajas de la lectura diaria es que permite ejercitar un área cerebral diferente de la usada durante el día, aportando verdadero descanso, por cuanto la mejor manera de reposar es pasando de una actividad a otra, con lo cual se utilizan diferentes departamentos mentales.
Con la lectura variada se van usando nuevas áreas de la mente –a nivel físico, anímico y espiritual-, que va activan otros centros direccionales evitando el desgaste de una sola.
Las nuevas investigaciones sugerirán, cada vez más, que cada cierto tiempo las personas deberán interesarse por un nuevo tema del saber humano, como medio de utilizar diferentes áreas de su mente –espíritu, alma y cerebro- ya que cada sector es un comando, un centro de control-direccional, un departamento o archivo, -y un canal del conocimiento universal-, por lo cual, mientras mayor número se empleen, se proporciona más descanso, respectivamente; así como, un más elevado desarrollo de la personalidad y una gran diversidad de alternativas que, de alguna manera, por medio de la lectura variada, se logra un efecto de longevidad, con pleno uso de las propias facultades como es fácil observarlo en las personas intelectuales con hábitos activos de estudio.
Se comprende fácilmente que, al mantenerse vivas, y activas, las neuronas, por el ejercicio de la lectura, se alarga en algún grado la vida, sobre todo con pleno uso, y goce, de las facultades mentales, como beneficio colateral.
Por supuesto, aparte de la cantidad, aquí lo importante es la calidad de la lectura, como medio de mejorar la excelencia existencial; lo cual se va logrando en la misma proporción en que se va estableciendo contacto con los escritores y escritoras importantes de todo tiempo y país, por la visión que genera, por la plenitud y vivencia que permite, así como por el placer y la emoción de reposar, -meditando-, en compañía de los grandes seres y temas del pensamiento universal.
La lectura tiene una enorme cantidad de objetivos, como son, por ejemplo: placer; trabajo-investigación; para el desarrollo profesional; estimulante, para el auto-cultivo de la personalidad; etcétera; pero, en cada una de ellas hay que llevar a cabo una rigurosa selección, para optimizar los resultados.
Leer permite cultivar la amistad de Homero, Pitágoras, Sidharta Gautama, Pantajali, Platón, Sócrates, Aristóteles, Confucio, Lao Tse, Esopo, Cicerón, Apolonio de Tiana, Jesús de Nazareth, Séneca, Plutarco, Epicteto, Marco Aurelio, Plotino, Marsilio Ficino, Giordano Bruno, Simón Bolívar, Andrés Bello, Amado Nervo, Johann W. Goethe, Alfonso Reyes, José Martí, Octavio Paz, Luigi Pirandello, Mahoma, Víctor Hugo, Allan Kardec, Alexis Carrel, José Ingenieros, Amalia Domingo Soler, León Denis, Ralph Waldo Emersón, Dante, Rumi, Abulabás Ben Alarif de Almería, Ibn Arabi, Maimónides, Averróes, Napoleón Hill, Cervantes, Cagliostro, etcétera, y pasar largas horas en su grata compañía, conociendo íntimamente sus pensamientos, lo que ocupó sus mentes , sus experiencias, actitudes frente a la vida y a los acontecimientos, etcétera, el conocimiento acumulado hasta su respectiva época, las inquietudes de los tiempos que percibieron, la visión del futuro tal como la tuvieron; y, permite, a la vez, retomar el hilo de la Gran Conversación, en el nivel en que ellos la dejaron, continuándola, -en la concepción de Mortimer J. Adler-, y ser un eslabón activo, y, gradualmente, convertirse en un factor decisivo en el Quehacer Cósmico, cuya opinión importe consultar, por la profunda y sabia comprensión del entorno universal.
También en la lectura puede aplicarse una variante de la Ley de Pareto. El 20% de todos los libros escritos –y conservados- representa el 80% de lo que realmente vale el esfuerzo de leer, y conocer su contenido.
Haz una selección de 100 obras maestras del pensamiento universal, cuya lectura y estudio, por sí solas, proporcionarán la visión integral suficiente que, dejando de lado todas las demás, se habrá leído, verdaderamente, lo más importante del saber de todos los tiempos y países; cuya relectura ocupará gran parte de la existencia humana, ya que, al final, después de leer miles de ejemplares, cada persona encuentra que, los libros que realmente vale la pena leer, -una y otra vez-, se puede concentrar en un centenar. Un buen ejercicio es, el de imaginar si hubiera que quedarse sólo con diez, cinco o tres libros, ¿cuáles escogería cada quién?; y, si habría que hacerlo con uno, ¿cuál?
Por mi parte, lector o lectora, si tuviese que quedarme con un solo libro, me quedaría con la Odisea, de Homero, -o, mejor dicho, de Demodoco-. Homero, es el maestro en cuyas obras se inspiraron muchas generaciones de jóvenes griegos, emulando las virtudes heroicas en acción, en todos los actos de la vida humana, contribuyendo a gestar la edad de oro griega. Ha sido la fuente de inspiración de todos los grandes pensadores desde su tiempo hasta nuestra época; entre ellos Solón, Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, Alejandro Magno, Plutarco, Dión de Prusa, Petrarca, Cervantes y Goethe, sólo por nombrar algunos. La Odisea, aparte de un conocimiento preciso de la historia y los valores universales, contiene una magnífica descripción de la interrelación del mundo espiritual con el material, que es preciso analizar más a fondo.
Si fuesen tres, además de la Odisea, elegiría las obras completas de Platón –y si hubiese que ser mas preciso, de toda la obra de Platón me quedaría con el Fedón-, y la tercera, El libro de los Espíritus, de Allan Kardec. Platón, es el filósofo de mayor prestigio de la historia; es de lectura esencial. Y, con El libro de los Espíritus, se inicia una etapa de luz para la humanidad, siendo, en el mundo occidental, a partir del siglo XIX, un pionero sobre el tema de la Reencarnación, -o pluralidad de existencias-; la interrelación entre el mundo espiritual con el material; así como aporta una percepción amplía del universo que abre una perspectiva que va más allá de los estrechos límites del minúsculo planeta tierra, es decir: pluralidad de mundos habitados; describe, con maestría, las leyes fundamentales de la vida. Estas tres obras constituyen un trípode sobre el cual se puede sustentar la existencia humana como una sólida base en la cual erigir el edificio del propio desarrollo.
La cuarta obra, dentro de las diez, son Los cinco libros de Confucio; es uno de los más profundos maestros de todos los tiempos, equiparable a Sócrates.
El quinto de mi selección, es el I Ching, -o el libro de las mutaciones. Uno de los más extraordinarios libros de la antigüedad.
El sexto: El tao te ching, de Lao Tse.
El séptimo: El Corán, de Mahoma.
El octavo: Los ensayos, de Séneca.
El noveno: Las vidas paralelas, de Plutarco.
El décimo: Don Quijote de la Mancha, de Cervantes.
Quizá, el lector -o la lectora- se pregunte cuáles serían las diez obras maestras que podría sugerirle de autores del siglo XX, por lo cual, a continuación las dejamos anotadas:
1. La incógnita del hombre: de Alexis Carrel
2. El sendero secreto, de Paul Brunton
3. Piense y hágase rico: de Napoleón Hill.
4. Las fuerzas morales: de José Ingenieros.
5. El poder de la voluntad: de Paul C. Jagot
6. El problema del ser y del destino: León Denis
7. La Gerencia: de Peter Drucker.
8. Veinte casos de reencarnación comprobados: de Ian Stevenson
9. Cómo ganar amigos: de Dale Carnegie
10. La universidad del éxito: de Og Mandino.
Lea, el lector o la lectora, cada una de estas veinte obras, con análisis reflexivo y meditando a fondo su contenido; observará, fácilmente, el porque de la elección. 
Empero, nuestra sugerencia es que la persona elija cien obras maestras; -al final, el autor presenta una lista de 200 libros sugeridos, entre los cuales hacer la propia selección, al margen de que se puedan elegir otras obras fuera de las allí descritas, que se hace únicamente a título de ejemplo y guía.
Con un buen programa diario, con un promedio de 10 obras anuales, como mínimo, en solo diez años, se habrán leído las cien obras maestras indispensables que deben ser lectura obligatoria de toda persona intelectual, que le proporcionen una visión universal de la vida.
La capacidad normal de lectura varía desde dos libros semanales hasta uno mensual, salvo casos excepcionales, como el de Jacques Bergier, -uno de los dos autores de El Retorno de los Brujos, obra que, en 1959, marcó el inicio del realismo fantástico-, quien en cinco horas, diariamente, leía, en ocho idiomas, un promedio de cuatro a cinco libros, tres revistas y cinco o seis periódicos.
El placer de leer, es como saborear los alimentos; cada lector –o lectora- tiene su ritmo; es preciso encontrar el propio; pero, recuerda, nadie te está apurando, tómate tu tiempo y disfruta tu período diario de lectura, de ser posible escuchando música clásica de Beethoven, Mozart, Chopin, Paganini, Vivaldi, Wagner, Bach, Segovia, y otros maestros de tu preferencia, con lo cual se alcanzan niveles profundos, y creativos, de conciencia y comprensión.
Con el tiempo, la capacidad de leer mejora integralmente, y el gusto, -y la experiencia-, también.
La guía infalible es la prueba del tiempo que deja intactos a los clásicos inmortales.
Esta extraordinaria y gratificante aventura cósmica empieza con la lectura del primero de los cien libros, que ahora mismo anotas en tu programas personal, experimentando, inmediatamente, el más enriquecedor sentimiento de auto-realización. Con persistencia llegas a tu sublime meta.

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Existe un aspecto de gran interés relativo a la lectura que es preciso tener en cuenta. Al leerse un libro, es probable que, en forma inmediata, al tratar de recordar el contenido de lo que se ha leído, pese al respectivo esfuerzo, sólo pueda recordarse una parte y a veces mínima. Empero, en los días siguientes, y cuando menos se piensa en ello, comienzan a recordarse aspectos de lo leído y van surgiendo ideas adicionales al respecto, como una meditación espontánea y natural. La persona, generalmente, suele recrearse, mentalmente, con los recuerdos y/o imágenes que van emergiendo en la pantalla mental.
¿Qué es lo que ha ocurrido o suele ocurrir en estos casos? Al terminar la lectura del libro o del respectivo capítulo a que hace referencia el recuerdo, la mente busca los contenidos mentales de las informaciones o conocimientos objeto de la lectura, ya no en el libro, en forma objetiva, sino hacia dentro, en forma subjetiva, es decir, en la memoria. Realmente, ¿dónde reside la memoria? La memoria, contrariamente a lo que se piensa, no está archivada en el cerebro físico, quien únicamente cumple funciones de receptor, sino, en el archivo espiritual del alma, -periespíritu o cuerpo psíquico- , que es el verdadero asiento de la misma. Al terminar la lectura y pasar la mente objetiva a pensar en otras cosas, ésta queda desenfocada del mismo y en los momentos en que la mente subjetiva –o psiconsciente, o el espíritu-, se emancipa de la materia, por la elasticidad del alma, queda en libertad para reflexionar sobre el contenido de lo que ha leído, revisando la información registrada en el alma, la cual aflora fácilmente a su visión o percepción espiritual, cuya revisión funge de sintonía con el tema y el espíritu, en ese estado de emancipación, amplía la percepción buscando el conocimiento sobre el mismo tema en cualquier archivo espiritual en que se encuentre, donde, por telepatía –es decir, lectura de contenidos mentales- copia toda la información que precisa, la cual, como ese proceso se lleva a cabo en estado de vigilia, es decir, despierto, empero, abstraído de la materia o en recogimiento interior, en el cual se encuentra en un estado fronterizo de conciencia, donde, lo que va percibiendo en estado de emancipación lo va registrando a nivel de conciencia objetiva, lo cual, ya, pasa a recordar objetivamente.
Dentro del mismo proceso, podría ocurrir que, en vez de ser el mismo espíritu de la persona que, emancipado mediante la facultad de desdoblamiento, sean espíritus afines, guías o protectores, que, por la afinidad de ideas en las cuales se está reflexionando, se proyectan al lugar en que la persona se encuentra, y por telepatía, intuición o visión clarividente, le inspiren ideas a ampliaciones relativa al área de conocimiento sobre cuyo tema, la persona, ha leído.
Prácticamente, la lectura, como elemento dinámico de percepción de conocimiento, conecta la mente del lector, con todas las fuentes en las cuales se encuentra archivado, en las múltiples esferas mentales –o evolutivas- a las cuales su propio progreso le permita acceder.
Es por eso que, el cultivo de un área determinada del saber universal, permite acceder a la mente del autor del tema tratado en conexión con la mente de todos los lectores del mismo tema y de todos los autores que lo han tratado, pero, no solo de la época en que el autor lo estudió y plasmó en su obra, sino, se llega a percibir, vía psiconsciente, todo el progreso que sobre el mismo tema ha alcanzado ese mismo autor y las respectivas esferas mentales que han tratado el mismo tema a partir de ese momento hasta el instante en que la persona lee el libro y acto seguido experimente este tipo de evocación mental.
Este proceso de percepción psico-espiritual realmente es fantástico, cuya conciencia del mecanismo operativo permite acceder a una fuente universal de conocimiento, sin límites de ninguna naturaleza, dentro de los propios niveles de desenvolvimiento, en cada etapa evolutiva.
Este proceso -y el mecanismo inherente- es el mismo que se utiliza en la intuición, en la inspiración y en la meditación, así como en cualesquiera otras manifestaciones de las facultades espirituales.
Es decir, la lectura estimula, paralelamente, el proceso de percepción extra-sensorial en cualesquiera de sus formas o variantes de expresión: telepatía, clarividencia, retro-cognición, precognición, intuición, inspiración, voz interior, percepción táctil, olfativa y gustativa, imaginación creativa o sintética, expresión psico-cinética, es decir de incitación a la acción o al reposo.
Lectura meditativa o reflexiva es importante en la adquisición de una cultura de corte universal, bien sea en vertiente clásica o en la profesional.
Adelante.

viernes, 5 de marzo de 2010

RECTA CONCENTRACIÓN (NOBLE SENDERO ÓCTUPLE) ©Giuseppe Isgró C.





RECTA CONCENTRACIÓN
(NOBLE SENDERO ÓCTUPLE)

©GIUSEPPE ISGRÓ C.


La concentración intensifica cualquier estado de la mente y la orienta en sentido único enfocándola en un punto: allí, donde se centra la atención se expande la conciencia perceptiva y el poder creador, absorbiendo todos los elementos cognoscitivos que les son inherentes, canalizando, al mismo tiempo, la fuerza de empuje y la de bloqueo en la realización de la tarea implícita.
La mente únicamente puede estar centrada, al mismo tiempo, en un solo punto perceptivo, en cualesquiera de sus variantes, es decir: en el estudio y en el aprendizaje, en la solución de situaciones y en la realización de objetivos, o, simplemente, en la recreación, en el descanso y en la meditación.
Empero, es imposible que se pueda ocupar, en forma correcta y adecuada, de dos cosas diferentes, o albergar pensamientos en las dos polaridades, simultáneamente. El emperador Adriano solía decir: -“Nadie puede recorrer dos caminos al mismo tiempo”, y tenía razón. De igual manera, la mente, en un momento dado puede albergar solo pensamientos positivos o negativos; o lo uno o lo otro. Los pensamientos positivos desplazan de la mente a los negativos de la misma manera en que la luz lo hace con la oscuridad. Aquí reside uno de los mayores secretos de la naturaleza y su conocimiento otorga a su poseedor un gran poder de realización, constituyendo la clave del autodominio.
Cada quien precisa elegir por el orden de importancia y enfocar la mente en lo que realmente importa, si quiere realizar algo de valor.
La mente, concentrada en el logro de un objetivo, con persistencia, desapego, expectativas positivas y durante todo el tiempo que razonablemente sea requerido, es capaz de alcanzarlo indefectiblemente. Centrada en la búsqueda de la respuesta adecuada, mediante la meditación la obtendrá sobre cualquier pregunta que se formule, por cuanto no hay nada que con la mente rectamente concentrada no pueda percibir ni dejar de discernir. Donde centra la atención puede ver todo lo que allí existe; empero, aún precisa de entendimiento para poder descifrarlo adecuadamente. No todos los que ven, son capaces de entender lo observado; aún viéndolo, mucha gente deja de percibirlo. Los secretos esenciales: las rectas atención y concentración.
La mente, concentrada en cualquier objeto antepuesto como meta es invencible si no abandona, persistiendo en la férrea y sosegada acción cuando las cosas se ponen menos fáciles. Es preciso recordar que, a las doce y un segundo de la noche, es cuando ésta comienza a transformarse en día, en un ciclo eterno. Igual ocurre con las situaciones cuando se afrontan pruebas severas; cuando más intensa se vuelve la acción por alcanzar la meta, más cerca se encuentra la persona persistente de activar los poderes de la mente que trascienden la percepción objetiva y la capacidad de razonamiento basada en la lógica inductiva y deductiva, transmutándose la situación en favorable y surgiendo las coincidencias que aportan a los elementos coadyuvantes de donde menos se piensa y espera. La condición sine qua non es la de negarse en abandonar a mitad del juego, cuando el partido se vuelve cuesta arriba. Allí es cuando se está más cerca de la victoria y se decide el triunfo: Jamás debe abandonarse ningún proyecto sin antes haberlo concluido en las mejores condiciones factibles según las circunstancias, después de lo cual se podrá pasar a otra cosa. Mientras se encuentre pendiente de concluir la tarea la lección respectiva está todavía por ser aprendida y en cualquier cosa que se haga ella está esperando y habrá de ser asimilada; de todas formas, es imposible evadirla. Es mejor realizarla cuanto antes, para liberarse.
La mente concentrada es omnipotente, omnipresente y omnisciente, en estado potencial, es decir: puede manifestar el poder suficiente para resolver cualquier situación o alcanzar el objetivo propuesto, siempre que sea realista y alcanzable e implique un reto existencial. Puede proyectarse a cualquier lugar del planeta y del universo y percibir el objeto de su búsqueda donde se encuentre, sin límites algunos excepto el del nivel de conciencia: es decir: el grado de percepción de la propia ignorancia. Si no conoce lo que ignora, -¿cómo va a encontrar un determinado conocimiento? La conciencia de lo que se anhela imanta su manifestación equivalente.
La mente puede obtener la información pertinente a cualquier pregunta por compleja que sea, si persiste el tiempo suficiente aunque éste represente la eternidad. De hecho, tenemos el eterno presente por delante y siempre encontraremos un más allá en progreso y sabiduría, pero, haciendo una cosa a la vez. Este es el secreto de la recta concentración. Una cosa a la vez, después de lo cual, el mismo logro alcanzado aportará las semillas de la tarea emergente que habrá de anteponerse como objetivo.
Nada de valor es logrado sin esfuerzo, tiempo y dedicación.
La concentración precisa el dominio total de sí: del espíritu, de la mente y del cuerpo; dominándose, podrá, la persona, hacerlo con todo lo que le rodea, respetando, siempre, los derechos ajenos.
La concentración, en meditación, permite la visión integral: de sí, de la vida, del entorno en que se interactúa y del universo. La visión es la clave el líder.
La percepción lúcida otorga la serenidad, la confianza, la seguridad, la claridad en los objetivos y la persistencia en el triunfo.
La concentración permite disciplinar todas las facultades espirituales, mentales –o intelectuales- y físicas.
La concentración debe efectuarse sobre:
1. El Creador Universal, mediante la meditación en Él o por el Dzikr, es decir: el constante recuerdo de Él, por la repetición de su nombre: ELOÍ, Alá, o cualesquiera otros que la persona prefiera, de los incontables existentes.
2. Los atributos divinos o valores universales, para percibir la sabiduría inherente a cada uno de ellos, cuya guía permite realizar en forma efectiva la practica de todas las virtudes.
3. El estudio de todas las ciencias, filosofías y artes, en forma gradual, y por el respectivo orden prioritario, para adquirir conciencia de la Doctrina Universal, en eterna expansión.
4. El inmortal espíritu que se es y las facultades que les son inherentes para conocerlas, desarrollarlas y utilizarlas óptimamente.
5. Los incontables ciclos de vida anteriores para alcanzar la unificación de la conciencia. Rememorando, gradualmente, hacia atrás, en el tiempo, se va recordando cada etapa de la vida pasada, primeramente, en el presente ciclo de vida, después en cada uno de los anteriores hasta llegar a al momento de la emanación del Creador Universal. Recordando al recordado se llega a percibir que ya se le conoce.
6. La historia universal, conocida y por conocer, para adquirir conciencia de dónde venimos, dónde estamos y hacía dónde vamos.
7. La salud: la observación de todo cuanto ocurre en el propio cuerpo, cuyas señales percibidas permitirán tomar las providencias oportunas; estando atentos al efecto de cada alimento una vez ingerido, de manera que se pueda detectar por sí mismos lo qué conviene o no comer, cuándo y cómo hacerlo. No todo lo que los expertos dicen al respecto es correcto, por lo cual cada quien debe velar que todo lo que se introduce en el cuerpo sea benéfico y saludable, suprimiendo todo alimento que se observe que produce efectos secundarios inapropiados para la salud perfecta. Tomar en cuenta de que la adecuada respiración, los pensamientos y los sentimientos, son factores esenciales en una salud equilibrada, además de una efectiva practica espiritual.
8. El universo circundante, para adquirir conciencia de los mundos que los integran, lo cual permite una percepción universal de la vida, con lo cual se puede comprender mejor muchos de los grandes enigmas de la historia en el planeta tierra.
9. La propia actividad profesional para dominar todos los elementos del arte en que se presta servicio.
10. Los niveles: espiritual, mental, o intelectual, y físico.
11. La ley cósmica.
12. Cada parte del cuerpo,
13. La respiración.
14. El punto de luz dentro de la mente.
15. La unificación de la conciencia por la relajación y la meditación.
Adelante.

sábado, 27 de febrero de 2010

LA TETRATKIS PITÁGORICA





TETRATKIS PITÁGORICA

©Giuseppe Isgró C.


-¿Qué es la Tetratkis? Para comprenderlo fácilmente, vamos a referirnos a la tétrada, la cual está representada por el tetraedro, o pirámide triangular, conformada por cuatro caras, tres laterales y una que constituye su base.
Representa al ser humano, como universo en miniatura, -o microcosmos-, que contiene todo lo existente en el Gran Universo o Macrocosmos, dentro del cual, en armonía con el todo, se desenvuelve.
La tétrada, es equivalente al Tetragrama, cuyas cuatro letras: Yod, hé, vau, hé, simbolizan el nombre inefable del Creador.
Constituye el cuaternario, expresado por la Monada, la Díada, la Tríada y la Tétrada, cuya suma de los cuatros números es decir: 1 + 2 + 3 + 4 = 10; donde, el diez, representa la Tetratkis pitagórica, que simboliza la fuente perenne de la naturaleza. También, se expresa mediante un triángulo con diez puntos interiores que significan, uno, la Monada, dos, la Díada, tres, a la Tríada, y cuatro, el cuaternario.
Como lo señala la Doctrina Universal, todo se origina de la Unidad, es decir, el Creador Universal; se expresa a través de la Díada –la polaridad, en sus variantes-; se manifiesta en la Tríada, -es decir: Espíritu, alma y cuerpo-; y actúa en el Cuaternario: la unidad en el todo; el todo, en la unidad.
La tétrada, está simbolizada por el triángulo y el punto en el centro, que equivale al ojo que todo lo ve.
Las tres caras laterales de la tétrada, simbolizan el espíritu, el alma y el cuerpo.
El espíritu es la vida; es inmortal y eterno, emanado del Creador Universal y constituido de su misma naturaleza espiritual. Conforma una unidad perfecta e indisoluble con Él, cuya conciencia de la misma canaliza el poder y la sabiduría de los atributos o valores.
El mecanismo de las necesidades y la planificación de los objetivos por realizar activan, automáticamente, en el grado acorde, su poder potencialmente infinito.
El alma es la intermediaria entre el espíritu y el cuerpo y le sirve de enlace. Tiene una cualidad importante: es elástica, la cual le permite, al espíritu, emanciparse del cuerpo y llegar, sin límite de espacio ni de tiempo, a cualquier lugar en donde se encuentre la información que precisa.
En el alma, los sentimientos se expresan como emociones, en cualquiera de sus dos polaridades, y se encuentran representados por los dos ángulos que permiten unir el triángulo que representa al alma, con el respectivo lado de la base del tetraedro, cuyo equilibrio en el vértice viene expresado como felicidad, equilibrio y armonía.
El cuerpo, representa el vehículo en el mundo de la manifestación física y simboliza el tercer triángulo de la tétrada.
En cuanto al cuerpo y a la polaridad que expresa toda manifestación, simbolizada por los dos ángulos inferiores, uno representa las fuerzas creadoras; el otro, las fuerzas destructoras.
El equilibrio entre la polarización de estas fuerzas opuestas constituye la salud y el bienestar físico y mental.
En el dominio del alma, las emociones, equivalentes a los sentimientos experimentados por el espíritu, son de polaridad polivalente, es decir: positivos y negativos. Según sean las acciones ejecutadas en correspondencia con una de las dos polaridades expresadas, se obtiene la alegría del deber cumplido o la insatisfacción creadora.
Alegrías o desilusiones emocionales están representadas en la segunda cara lateral de la tétrada, por los dos ángulos inferiores.
Las tres caras de la tétrada simbolizan el ser humano, tendientes a la unidad por la expresión del equilibrio, quien rige y debe hacerlo, siempre, los tres ámbitos de la realidad, a nivel físico, anímico y espiritual, en los estados de potencialidad, de creación y de manifestación.
La voluntad, que, en armonía con el universo, expresa la del Supremo Artífice, encuentra su asiento en la cúspide de la pirámide, desde cuya posición domina toda la estructura de la manifestación, dando estabilidad y equilibrio al conjunto.
Por ejemplo: en el cuerpo, el equilibrio se expresa como salud. En el alma, como armonía, y, en el espíritu, como conciencia intuitiva, confianza y entusiasmo.
Para el espíritu, la verdad, acorde con los valores universales, en todas sus variantes, constituye el polo positivo, siendo la única que proporciona al pensamiento la certeza que se refleja como paz y equilibrio en la conciencia.
Verdad y error tienen su representación en los dos ángulos inferiores del tercer triángulo.
La cúspide del tercer triángulo es el equilibrio del centro, otorgando al espíritu la serenidad, la templanza y el autodominio total, manifestándose en el cuerpo como salud perfecta y en el alma, como felicidad suprema, termómetro que refleja el perfecto equilibrio que, siempre, debe imperar de acuerdo con los designios del Gran Arquitecto del Universo.

Adelante.

RECTA ATENCIÓN





RECTA ATENCIÓN
(NOBLE SENDERO ÓCTUPLE)

©GIUSEPPE ISGRÓ C.

 El objetivo esencial del ser humano, en la vida, es percibir la realidad inherente a cualquier etapa evolutiva en la cual se encuentre, en un momento dado.
La facultad mental que permite alcanzar este resultado, de una manera efectiva, es la recta atención.
Esto significa que, frente al entorno físico en que interactúa y a la dimensión espiritual con la cual se encuentra vinculado, aun sin percatarse de ello, el ser humano está dotado de un mecanismo de necesidades que le impelen a realizar actos conducentes a su satisfacción.
Este mecanismo de necesidades contempla, en primer lugar, el logro de objetivos existenciales que como misión de vida trae el ser humano de acuerdo al pensum cósmico de desarrollo, en el planeta, y en una etapa determinada.
Paralelamente, un conjunto de necesidades que deberá llenar para su propia supervivencia en el planeta y la de los demás miembros de su familia y de la humanidad, en general, además de la de las demás especies en los diferentes reinos naturales.
En primer lugar, la persona debe prestar atención a las necesidades que va experimentando, para identificarlas y jerarquizarlas, de manera que las pueda abordar por su orden de prioridad.
Una vez identificadas las necesidades que experimenta y debidamente jerarquizadas, es preciso que preste atención en el entorno para ver dónde se encuentran los elementos que les permitan satisfacerlas.
Esto implica prestar atención al qué, al cómo, al dónde, al quien, al cuándo, al cuánto y al por qué, lo cual le hace iniciar un proceso de contemplación especializada hasta que identifica lo que necesita, centrándose, acto seguido, en ello.
Aquí reside la clave de la recta atención. Es un enfoque de la conciencia o de la facultad perceptiva con un objetivo específico de búsqueda hasta que lo encuentra y lo aprovecha de la mejor manera posible.
Es decir: debe ser una atención orientada a la búsqueda de un resultado previamente determinado, y que además contribuya de manera adecuada a satisfacer la necesidad experimentada y que, al mismo tiempo, lo haga respetando los derechos de terceras personas.
Cuando no existe un objetivo de búsqueda determinado la mente centrará la atención a cualesquiera de los múltiples estímulos del medio ambiente, con lo cual, en vez de acercarse a la meta lo más seguro es que se aleje de la misma.
El secreto del éxito integral en la vida consiste en la capacidad suprema de contemplar el entorno en que se actúa y en saber descifrarlo, es decir: captar los elementos que constituyen las fortalezas aprovechables en los aspectos esenciales y las carencias que, llenándolas con servicios o bienes, constituyan una fuente de riqueza en todos los ámbitos existenciales.
Lógicamente, esta contemplación del entorno requiere la posesión de conocimientos de los valores y de las leyes universales, de los principios de la economía y sus respectivos ciclos económicos e históricos y de la meta-historia y de las diferentes ciencias, filosofías y artes que, además de captar los elementos que conforman el entorno, permitan comprenderlos y optimizarlos en obras útiles para todos.
La recta atención implica permanecer alerta a todo lo que ocurre a nuestro alrededor e identificar las señales que tengan importancia para defendernos de cualquier peligro o para aprovechar cualquier oportunidad.
Es necesario estar atento en tiempo presente, ahora, y no evadir nuestra conciencia de lo que nos compete, o distraernos con lo que pudo haber sido o con lo que debimos hacer y no fue hecho; sino en la realidad actual. ¿Qué hay que hacer con lo que tenemos enfrente, ahora? ¿Cuál es el problema? ¿Tiene solución? ¿Cuál es? ¿En cuánto tiempo es posible solucionarlo? ¿Quién puede ayudar para resolverlo? ¿A quién hay que delegárselo? ¿Por qué debemos abordarlo de determinada manera?
La clave fundamental es anclar la atención en la solución. ¿Cuál es la solución para este caso en particular? ¿Cómo resolverlo con efectividad? Es decir, es preciso centrar la atención, positivamente, en la solución, al costo que sea, sin distraerse con cosas secundarias. Esa es la recta atención.
Donde centramos la atención se expande la conciencia perceptiva y permite ver la realidad inherente. Viéndola, es fácil descifrar todos los elementos que conllevan a la solución.
La recta atención permite conservar la serenidad, la calma imperturbable, la impasibilidad por cuanto facilita el dominio de la situación a nivel físico, mental y espiritual. Con la mente serena, la atención se centra en los elementos esenciales y la percepción es nítida, clara, realista y objetiva, sin tergiversaciones, permitiendo ir más allá de las apariencias y encontrar la nuez dentro de la cáscara.
La recta atención implica contemplar:
1. La fuente cósmica: el Creador Universal.
2. Los atributos divinos del Creador Universal, es decir: los valores universales.
3. Los principios y leyes universales.
4. El espíritu inmortal del ser y los atributos espirituales con que está dotados, los cuales son de idéntica naturaleza que los del Creador Universal.
5. El alma humana con su archivo espiritual de incontables ciclos de vida.
6. El cuerpo humano y el mecanismo de necesidades que le es inherente.
7. El entorno en que vive.
8. Los demás seres que conforman ese entorno en los tres reinos naturales.
9. El inmenso universo del cual se forma parte, para tener una perspectiva universal de la vida.
10. Las actividades humanas que se desarrollan en el propio entorno para encontrar los medios suficientes de trabajo y la satisfacción de las necesidades integrales, a nivel físico, mental y espiritual.
11. Conocer todas las ciencias inherentes al conocimiento humano para poder interpretar el mundo en el que se vive y el universo del que se forma parte.
12. De los múltiples e incontables estímulos que se reciben del entorno y del propio mundo interior, la recta atención permite enfocar la facultad perceptiva a todos los elementos que despiertan el propio interés para profundizar el conocimiento de los mismos y aprovecharlos de una manera efectiva en todos los ámbitos existenciales.
13. Sin los conocimientos adecuados, -¿cómo interpretar ese mundo del cual formamos partes? -¿Cómo tomar las riendas de la propia vida?
La atención, permite percibir los elementos esenciales en los cuales la centramos, aislando todo lo que escapa a ese enfoque. Es decir, es selectiva. Permite percibir los propios pensamientos, los sentimientos y los conocimientos que se poseen sobre determinada tema, formándose una opinión de las cosas observadas o un cuadro mental sobre las mismas, deduciendo otros aspectos inherentes. Permite plantearse objetivos para aprovechar oportunidades o resolver determinadas situaciones, emprender rectas acciones, mantener rectos medios de sustentamiento de vida, sostener esfuerzos rectos y persistentes en pos de los propios objetivos, mantener fija la mirada en el blanco al que se quiere alcanzar y concentrar todos los recursos en la obtención de un resultado prioritario a la vez, realizando, a la vez, la eterna meditación que permite constantes y más elevados grados de iluminación.
La atención en un aspecto determinado, bien sea un objetivo por lograr o una necesidad insatisfecha, permite la polarización que constituye el motor del eterno progreso, es decir: en el momento que deseamos satisfacer una necesidad o realizar un objetivo, enfocamos nuestra atención en los resultados que deben constituir nuestra meta, representando ésta una polarización positiva, mientras que la posición actual en que la persona se encuentra vendría a ser la polaridad negativa.
Es decir, desde el momento en que se descubre una necesidad por satisfacer, la mente centra la atención en la solución y esta representa la eterna polarización por cuyo mecanismo avanzamos por los infinitos grados de progreso.
El enfoque de la atención activa a la ley de atracción con su doble polaridad. La índole de los propios pensamientos, sentimientos, palabras y acciones, activan, simultáneamente, a la ley de atracción, a la ley de aislamiento cósmico y a las leyes del karma y de vipaka, es decir: acción y reacción, creando las circunstancias que conformarán la realidad personal de cada quien.
-II-

Somos, el resultado de nuestra atención, por cuanto en lo que la enfocamos, se expande la conciencia y el poder creador, en su doble polaridad: positiva o negativa.
¿Cómo vemos la botella? ¿Medio llena o medio vacía? ¿Enfocamos nuestra atención en la polaridad positiva o en la negativa? ¿Es recta nuestra atención? ¿Nos distraemos en cosas insubstanciales, o en cambio mantenemos la atención fija en nuestros rectos e inquebrantables propósitos de progreso?
Es indispensable centrar la atención en los pensamientos positivos, constructivos, de fortaleza, de templanza, de belleza, en correspondencia con todos los valores universales. El cultivo de la atención en los pensamientos positivos efectúa una sintonía mental con las mentes afines que conforman la ecología mental integral, y canaliza las fuerzas creadoras universales utilizando a cada quien como canal de manifestación, en la respectiva polaridad.
La atención en cada uno de los valores universales –o atributos divinos- permite expandir la conciencia de la sabiduría que le es inherente a cada uno de ellos, permitiendo el conocimiento que servirá de guía en todas las acciones humanas. A la vez, la comprensión de los valores universales permite la de las leyes cósmicas, de las cuales constituyen el respectivo soporte. Teniendo conciencia de la sabiduría de los valores universales, la persona podrá ejercer la práctica de los las virtudes y constituirse en un instrumento idóneo de la voluntad del Creador Universal.
Es preciso que la persona contemple su ser a nivel físico y comprenda el mecanismo de necesidades que le rige, de manera que, en cualesquiera de los niveles en que se encuentre, en un momento dado, bien sea de necesidades básicas, de seguridad, afectivas o sociales, de estimación, propia o ajena, o de autorrealización, pueda, concientemente, expresar de manera efectiva el respectivo poder potencialmente infinito del cual se encuentra dotada.
Paralelamente, es preciso que enfoque la atención en las facultades espirituales de las que está dotado el espíritu humano –y el espíritu de los seres en los tres reinos naturales-; es indispensable que comprenda estas facultades con que le ha dotado la naturaleza de las cosas, por ejemplo: intuición, inspiración, desdoblamiento, clarividencia, clariaudición, premonición, sueños, imaginación, visualización, memoria, materializaciones, transfiguraciones, telepatía o comunicación de contenidos mentales, autosugestión, meditación, concentración, etcétera.
Es decir, debe conocer su cuerpo, su espíritu y el universo del que forma parte.
Además, por medio de la relajación y de la meditación, interiorizando la atención a esos niveles expandidos de conciencia que le permita leer contenidos mentales en su propio archivo espiritual o en el de los seres afines, cuyas percepciones debidamente registradas en la conciencia objetiva, permitan la unificación de conciencia que amplíe la visión existencial y del universo del que se forma parte integral.
Es preciso que centre, también, la atención en la fuente de la cual ha emanado, es decir: el Creador Universal, en una espiritualidad directa sin intermediarios, para adquirir la conciencia de la unidad. En la medida en que enfoca la atención en la fuente, se expande la conciencia perceptiva del Creador Universal y de sus atributos divinos, con lo cual comienza a percibir la comunicación constante de Él dentro de la propia conciencia por medio de los sentimientos análogos a los valores universales, por cuyo intermedio el Creador cumple sus funciones de Pedagogo Universal.
Esto significa que es preciso centrar la atención en la propia conciencia, replica de la del Creador Universal dentro del ser, en la cual Él se expresa por medio de los sentimientos análogos a los valores universales, sirviendo de guía en todas las situaciones y acciones humanas. La recta atención a los sentimientos expresados dentro de la conciencia humana constituye la guía más certera en todos los ámbitos existenciales.
Se hace necesario centrar la atención en la templanza y en el autodominio, para conservar el equilibrio en todas las cosas, vivir con buen humor, actitud agradecida frente a la vida, sosiego, serenidad, confianza, certeza mediante la expectativa positiva, disposición a la acción suficiente y oportuna, buena voluntad frente a todos y a todo, amor, humildad, sentido de justicia y equidad, y disposición al servicio, dando lo mejor de sí para recibir lo mejor de los demás.
Donde enfocamos la atención abrimos una ventana perceptiva de la mente tanto en el mundo exterior como en el interior.
La atención debe ser:
1. Expectante: con enfoque positivo, por cuanto atrae a los elementos coadyuvantes análogos y repele a los contrarios y viceversa, si la polaridad es negativa Por tal razón, cuando los resultados son insatisfactorios, en cualquier área de interés, es preciso un cambio de enfoque, centrando la atención en la polaridad positiva y en la solución, y automáticamente, se canalizarán las energías creadoras positivas que vendrán en ayuda de quien las activas mediante los rectos e inquebrantables propósitos, y de la recta atención.
2. Trascendente: es decir, que permita ver más allá de las apariencias, trascendiendo la capacidad de razonamiento de la lógica inductiva y deductiva para que por medio de la intuición y de la inspiración se perciba el qué, el cómo, el dónde, el cuándo, el quién, el cuánto y el por qué que faciliten la solución a toda situación que precisa resolverse, canalizando el poder potencialmente infinito en el grado suficiente.
3. Deliberada: Es decir: atención voluntaria sobre un determinado objetivo.
4. Involuntaria: Por efecto de los estímulos físicos del medio ambiente sobre alguno de los sentidos; o por acción de un efecto físico o mental. Cualesquiera de ellos que se puedan experimentar podrían, fácilmente, distraer la atención de lo esencial a cosas intrascendentes, o, posiblemente, enfocarla sobre aspectos que aporten elementos necesarios al fin perseguido. La propia disciplina mental y el autodominio permitirán reorientarla sobre lo que realmente importe, manteniendo el rumbo a la meta previamente establecida.
5. Objetiva: es decir, realista, sin exagerar las cosas ni subestimarlas, dimensionándola en su realidad objetiva, cuantificándola y calificándola, de manera de abordarla con toda la energía creadora y recursos necesarios, en el tiempo oportuno.
6. Subjetiva: es decir, contemplarla desde el punto de vista espiritual y de los valores universales, para percibir su grado de justicia y ecuanimidad, y demás virtudes inherentes. La percepción subjetiva permite observar elementos que trascienden la percepción física por medio de los cinco sentidos y la de la lógica inductiva y deductiva.
7. Selectiva: debe centrarse en una cosa a la vez.
8. Estimulante: enfocando siempre el lado constructivo de las cosas y de las situaciones.
La recta atención, facilita la percepción intuitiva por cuanto todo destello de idea creativa en la propia mente es detectado y registrado, aprovechándolo de forma adecuada.
La recta atención permite observar esas inspiraciones que van aflorando en la conciencia y que aportan la solución en gran número de caso; esto es lo que transforma a una persona normal en un genio.
La recta atención permite permanecer impasible frente a los múltiples estímulos del medio ambiente que dejan de relacionarse con los elementos coadyuvantes a los propios propósitos.
La recta atención permite dedicarse con amor a cualquier actividad digna antepuesta como objetivo hasta transformar el fruto del propio trabajo en una obra maestra.
La recta atención debe centrarse en lo que se tiene, con actitud agradecida, para multiplicarlo en mayor grado.
Debe centrarse en el silencio interior, por cuanto, en la propia conciencia es donde se expresa la voz de Dios mediante los sentimiento análogos a los valores universales.
Precisa centrarse en las propias cualidades positivas, para potenciarlas en una constante practica de todas las virtudes.
Enfocar la atención en la intención justa detrás de cada propósito, propio o ajeno.
Por último, centrarla en el constante recuerdo del Creador Universal para adquirir conciencia de la unidad perfecta e indisoluble que conformamos con Él, en el eterno ahora, donde cada uno de nosotros es, al mismo, tiempo, el caminante, el camino que conduce a la fuente y la fuente.
Desarrollando la recta atención se adquiere el dominio perfecto y absoluto de sí y de todas las circunstancias que afrontamos en cada etapa existencial.
Es necesario aprender a ver, oír, sentir, oler y gustar con atención tanto en el mundo circundante como en el silencio interior.
La recta atención es estimulada por: las características exclusivas de las cosas, los beneficios y las ventajas inherentes, los atributos intrínsicos y los valores universales, bajo cuyas directrices adquiere la excelencia requerida en todos los casos.
Programación de la recta atención:
o Entro en el nivel perfecto de la recta atención. (Tres veces).
o Ahora estoy ya en el nivel perfecto de la recta atención (Una vez).
o Permanezco en el nivel perfecto de la recta atención todo el tiempo que sea necesario para percibir en profundidad todos los elementos esenciales de: (mencionar el tema objeto de estudio o análisis).
o O, bien: Permanezco en el nivel perfecto de la recta atención durante: (señalar el tiempo) para realizar en forma excelente el siguiente trabajo: (describirlo).
o Dar por hecho la programación y poner manos a las obras.

Adelante.

miércoles, 24 de febrero de 2010

RECTOS ESFUERZOS


LAS TRECE CLAVES DE:
RECTOS Y PERSISTENTES ESFUERZOS
(NOBLE SENDERO ÓCTUPLE)

©GIUSEPPE ISGRÓ C.




La clave esencial que debería constituir la regla de oro para quien siga las enseñanzas de la Doctrina Universal, es la de hacer una cosa a la vez, por su respectivo orden de prioridad, previamente jerarquizado.
¿De qué sirve realizar, en un día, diez cosas diferentes, dar la apariencia de haber trabajado intensamente, y al final de la tarde, la tarea que atosigaba sigue pendiente de hacer?
Aunque sea una sola cosa la que realices en un día de intenso trabajo, que ella sea la que contenga el mayor grado de importancia; las demás deberán esperar su respectivo turno. Pero, procediendo de esta manera, todas las cosas se realizan con efectividad y en poco tiempo se tendrá el trabajo al día y las metas estarán ya alcanzadas o en vía de hacerlo, oportunamente.
Igual método debe regir el propio desempeño en cuanto al fin perseguido. Es preciso centrar la atención a un solo objetivo a la vez, de acuerdo a su orden de importancia. No se pueden recorrer dos caminos diferentes al mismo tiempo; es indispensable elegir uno y seguirlo hasta alcanzar la meta. Después de lo cual, puede centrarse, cada quien, en el siguiente objetivo.
Antes de culminar la realización de un propósito, jamás debe emprenderse uno nuevo. Es decir, encontrándose a mitad del juego en curso, nadie debe retirarse de la partida, gane o pierda, hasta terminarla; de esta manera se habituará a concluir, satisfactoriamente, cualquier acción que emprenda.
Aquí encontramos la segunda clave del recto y persistente esfuerzo. Jamás debe emprenderse tarea alguna si no se tiene la firme decisión de concluirla con éxito. Dado el primer paso, debe continuarse, con expectativas positivas, hasta haber concluido los siguientes 999. Uno a la vez, se termina por darlos todos, afianzando la propia capacidad para concluir, exitosamente, cuanto se emprende en la vida, lo cual se reflejará en la faz del triunfador o de la triunfadora.
Cada acción y esfuerzo desplegados, debe darse en sentido de la meta. Todo trabajo debe realizarse con el contentamiento divino, es decir, con alegría, amor, buen humor y gratitud anticipada por los resultados satisfactorios y por la oportunidad de crecimiento que implica.
El trabajo es el mayor bien que posee todo ser en los tres reinos naturales.
Es preciso calcular bien el esfuerzo que cada tarea requiere antes de emprenderla. Si la culminación de un proyecto requiere mayor tiempo del que toda tarea promedio precisa, es preferible renunciar a ella. Si la época en que se recibe el ofrecimiento del trabajo por realizar no corresponde al mejor período de acuerdo con la realidad del mercado, es preferible posponerla hasta que las condiciones sean favorables o normales, por cuanto, si se asume la tarea y pasa el tiempo previsto para su conclusión sin obtener los resultados esenciales, se pagará un costo de ineficacia que todo profesional exitoso rehusará de asumir, por cuanto, la siguiente vez se le dejará de elegir como canal idóneo.
Esto implica que en todo trato debe acordarse el lapso suficiente para realizar bien la obra en el mejor o en el menos favorables de los casos, y debe hacerse mediante contrato por escrito, debiéndose reflejar las condiciones, remuneraciones, las formas de la negociación o variantes de la obra, según el caso, de manera que, puestas las manos a la obra, el profesional sea autónomo en su ejecución, asumiendo tanto la autoridad como la responsabilidad de los resultados que deben ser logrados.
El esfuerzo debe ser administrado por la persona que lo realiza de acuerdo a su propia visión y sin inherencias de nadie; si ese libre ejercicio es manipulado por la parte que delega el trabajo, se debe descontinuar el trato, por cuanto con una persona nerviosa y con expectativas negativas en la parte opuesta, los resultados pueden correr el riesgo de ser obstaculizados.
Haciendo todo lo que haya que hacer, en cualquier obra por realizar, en el tiempo correctamente previsto, se asegura el 80% de su realización. El resto, en un lapso breve, adicional, se concluirá con éxito. Algunas veces se obtiene el resultado al inicio; otras, al final, empero, obtenido en el lapso previsto, siempre será un resultado exitoso.
La tercera clave, es: la expectativa positiva de los resultados. Creer que en el tiempo previsto, serán alcanzados. Actuar como si…los mismos fuesen ya logrados desde el primer instante. El resto vendrá por añadidura, si se hace todo lo que debe hacerse, oportunamente.
Dentro del esfuerzo desplegado, el qué, el cómo, el cuándo, el quién, el cuánto y el por qué, irán surgiendo perceptivamente como intuiciones o inspiraciones y la fuerza de empuje y la de bloqueo determinarán que cada quien se encuentre en el lugar correcto, haciendo la cosa debida, en el momento oportuno.
Quien haya desarrollado la maestría personal en la ejecución de la obra, cualquier tarea, por compleja que sea, sabe como llevarla a cabo con la menor aplicación de esfuerzo y recursos, y en forma silenciosa, con naturalidad, sin vanagloriarse por ello, es decir, con humildad o sencillez. No tiene porque demostrar nada a nadie. Le basta su propia auto-aceptación.
En el recto y persistente esfuerzo, la paciencia es la cuarta clave. Todo a su debido tiempo, una cosa a la vez, por su orden prioritario. Empero, hay que darle tiempo al tiempo. De que sirve remover la tierra donde se ha plantado la semilla para ver si ha germinado. Oportunamente, ella brotará por si sola. Si por la impaciencia se remueve el suelo, se obstaculizará su brote y así ocurre en todas las realizaciones.
Es preciso dar el primer paso para vencer la fuerza de inercia, después de lo cual la misma fuerza de inercia mantendrá el ritmo del movimiento hasta alcanzar la meta. Puestos en acción, en la medida en que las cosas exigen mayor desempeño, las fuerzas emergerán del interior casi sin percatarse, por cuanto el poder potencialmente infinito que se posee se va expresando en la medida en que se le requiere, de acuerdo a las circunstancias. Desde el momento en que se emprende la realización de la tarea, es porque se está en condiciones de concluirlas, siendo indispensable persistir a fondo, y en el momento en que las propias energías parecen agotarse, si se persiste sin abandonar, se activarán las fuerzas creadoras internas, en conexión con la fuente, y emergerá el poder suficiente para culminar la obra en el tiempo previsto, surgiendo las coincidencias que aportan los recursos y las personas coadyuvantes de donde menos se espera.
La quinta clave: Es preciso actuar persistentemente en la búsqueda del resultado dejando que la vida aporte el canal adecuado, por cuanto ella conoce mejor, en cada caso, el que corresponde.
Se requiere abordar cada tarea estando conciente de que requerirá el esfuerzo total y no subestimando el mismo. Si se enfoca cada caso como si fuese más difícil de lo que realmente es, con toda seguridad se concluirá con éxito; empero, si se hace creyéndolo más fácil de lo que es, cuando se perciba la verdadera dificultad, ya ha pasado el tiempo real de su ejecución y se pagará un costo de oportunidad que generalmente resulta oneroso, lo cual, es preciso evitar.
Recuerda, la fuerza nace de la lucha. El ejercicio constante desarrolla las propias habilidades. Cada tarea perfecciona la capacidad de desempeño.
Si desplegado el recto y persistente esfuerzo no logra el resultado previsto, es preciso seguir adelante, por cuanto, muchas veces, en vez de lo esperado, se obtienen logros mejores de los previsto. Por eso, es importante no darse jamás por vencidos. Cuando parezca que no habrá de alcanzarse el resultado previsto, si se persevera, aparecerá de donde menos se piensa y espera.
La sexta clave: Aquí entra en juego un recurso interior de gran valor. Generalmente, la persona utiliza la lógica inductiva y deductiva en la realización de una obra determinada; empero, algunas veces, la propia capacidad de razonamiento conduce a un lugar donde pareciera que no se puede ir más allá del mismo. En estos casos, el 80% de las personas, abandonan. El 20% de quienes persisten, al llegar a un muro casi imposible de traspasar, se aquietan, y, por un momento, piensan en otra cosa, dándole tiempo a la mente para serenarse y tranquilizarse, buscando, intuitivamente, el qué, el cómo, el cuándo, el dónde, el quién, el cuánto y el por qué; algunas veces, unos dicen: -“Lo consultaré con mi almohada”-. Lo cierto es que, en un momento dado, surge la idea clara de cual es la mejor manera de concluir la obra empezada y los elementos coadyuvantes afloran de donde menos se esperan. La persona experimenta una fuerza de empuje o de bloqueo que le hace estar el lugar correcto, haciendo lo que debe, en el preciso momento. Esto represente la trascendencia de la conciencia objetiva a la subjetiva.
El genio aflora siempre si se persiste en el recto esfuerzo en pos de la obra antepuesta como objetivo.
El recto y persistente esfuerzo siempre conducirá, a toda persona que no abandona a mitad de camino, a la anhelada meta.
La séptima clave: La concentración en la realización de la obra activa el poder suficiente para concluirla, realizando el esfuerzo pertinente, en cada caso.
El esfuerzo debe ser desplegado con sabiduría, es decir, conociendo de antemano donde debe aplicar la energía, los recursos y el trabajo respectivos. Es decir: donde debe dar el golpe de martillo y la potencia requerida en cada caso. Es el recto esfuerzo: ni más ni menos de lo necesario.
El recto esfuerzo aporta la energía para culminar la obra. Esa energía fluye con fuerza imparable cuando es necesario; mientras que otras veces pareciera estar bloqueada, evitando el exceso que resultaría inútil al fin propuesto.
La octava clave: Para disponer de la energía suficiente para el esfuerzo pertinente, es necesario que la persona tenga un régimen alimenticio adecuado, que duerma en forma tal que cada mañana haya recuperado las fuerzas, que medite para que la visión correcta aflore en la conciencia, que la concentración le permita aplicarla en un punto a la vez, y así evitar el despilfarro, y trabajando relajadamente, no se malgaste, por efecto de la impaciencia y de la desatención. Se sugiere excluir, total y definitivamente, de la dieta diaria, de por vida: 1) Pollo, huevos, gallina y pavo. 2) Carne de cerdo y sus derivados. 3) Azúcar; pasta y pan, en base a harina blanca refinada. 4) Pimientos. 5) Chamomilla (Manzanilla). 6) Margarinas. 7) Elaborar una dieta de acuerdo con las sugerencias de un médico de cabecera o nutricionista competente.
La novena clave: El recto esfuerzo debe ser sosegado, relajado, sereno, concentrado, ejecutado calmadamente, centrando toda la atención en lo que se hace, para hacerlo bien.
La décima clave: El desapego sigue siendo la clave esencial en el desempeño del recto y persistente esfuerzo, buscando únicamente resultados justos y perfectos para las partes involucradas, en el tiempo oportuno, debiendo resultar indiferente su logro, por un canal determinado, por cuanto, la persona sabe, que haciendo todo lo que debe, oportunamente, el logro será obtenido de la mejor manera posible.
Desplegando el esfuerzo pertinente, todas las cosas se harán en el momento justo y de la mejor manera posible.
La undécima clave: El recto esfuerzo debe estar guiado por un pensamiento positivo, por sentimientos de justicia, belleza, equilibrio, armonía, y en correspondencia de cualesquiera otros valores universales.
La voluntad, la tenacidad, la imaginación, la confianza, la serenidad, el optimismo, el amor, la bondad, el deber, la fortaleza, la templanza, la sinceridad, la flexibilidad, constituyen elementos vigorizantes del recto esfuerzo que conducen a la excelencia en la obtención del resultado anhelado.
La duodécima clave: La visualización creativa, imaginando en la pantalla mental el resultado satisfactorio debidamente alcanzado sin imponer canal de expresión alguno, coadyuva a su manifestación oportuna.
La décima tercera clave: La conexión divina con la fuente, el constante recuerdo del nombre del Creador Universal, la meditación, la relajación, la concentración, los ejercicios de respiración profunda, el estado de ánimo confiado, la propia convicción de que serán alcanzados los resultados, les imprimen vitalidad al recto y perseverante esfuerzo que hacen posible la obtención de cualquier resultado anhelado.
La conexión con la fuente canaliza la luz, la energía, el poder, la sabiduría y el esfuerzo suficiente, siempre, en la realización de la Gran Obra.

Adelante.

EL ENCUENTRO EN LA VICTORIA



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UN ENCUENTRO EN LA VICTORIA

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Del libro: La Victoria

Capítulo I

Me encontraba un día, en una fuente de aguas tranquilas, cristalinas, cuando se me acercó un Venerable hombre, vestido a la antigua usanza, con bata blanca, larga, pelo y barba que alguna vez fueron de color pelirrojo y un báculo en la mano derecha.

Concentró sus ojos en los míos; su mirada era profunda, serena y apacible.

Con voz suave y afectiva, me dijo:

-“Hola, hijo, como estás”-.

–Bien, -le contesté-; y, ¿usted?

–Por aquí andamos; -fue su respuesta-, mientras me sonreía.

-¿Dónde estamos?, -le pregunté al Venerable hombre-.

-Este sitio es conocido como La Victoria; -me contestó-. –¿Qué haces por estos lados?

-Salí esta mañana, temprano, con el coche, a dar un paseo; luego, al llegar a esta zona, me paré a contemplar la belleza de los araguaneyes y decidí caminar un poco y la verdad que, absorto en mis reflexiones, caminé por lo menos durante dos horas, hasta llegar aquí. Desconocía este hermoso lugar. Y, usted, -¿vive por aquí cerca? -le pregunté-.

Un poco más arriba, en esa colina boscosa. Hace algunos años, -relata el Venerable hombre- decidí retirarme de la agitada vida ejecutiva en que me desenvolvía profesionalmente, como abogado, en la ciudad de Quebec, Canadá, aunque he viajado por diversos países asesorando a incontables líderes. Construí la casa, en esta zona tropical, con la idea de pasar aquí los meses de invierno. Me dedico al estudio de la vida, a la meditación y a cultivar mi jardín y de vez en cuando, a escribir mis reflexiones, las cuales, algún día, habrán de ser publicadas para esparcir un poco la luz que he podido vislumbrar en mis estudios metafísicos-espirituales.

-¿Quieres tomar un café? –Me preguntó el Venerable hombre-. Lo he traído de Caripe El Guácharo; es de los más exquisitos que he probado.

-Sí, con gusto se lo acepto; -le contesté-.

Nos fuimos caminando por un sendero rodeado de árboles cargados de mangos, aguacates, naranjas y una hilera de cayenas de diversos colores. A lo lejos, el ruido de la brisa se oía apaciblemente. Todo era quietud, armonía y paz. Pero, sobre todo, lo que más me impresionaba era la apacibilidad y el sosiego del Venerable hombre de La Victoria. Emanaba de él un flujo de fuerza que, en su presencia, me sentía con un poder y una seguridad nunca antes experimentados. Fuerzas bienhechoras se iban apoderando de mí y aquella paz y relax que buscaba en la mañana, al salir a dar un paseo, sin percatarme de ello, las estaba experimentando ya.

Después de unos quince minutos de caminar, llegamos a la casa del Venerable hombre. Su aspecto exterior humilde estaba lejos de dejar entrever lo que segundos después habría de asombrarme con lo que encontré en el interior.

Al entrar, en la casa, una joven de unos veinte años saludó al Venerable hombre.

-¡Hola, abuelo!, ¿cómo estás?

–Bien, hija, -contestó el Venerable hombre-. -Prepara un poco de café, Lucía, mientras conversamos un poco, adentro.

-Por cierto, te presento a Santiago, quien ha llegado paseando hasta La Victoria.

Después de la presentación, entramos en la biblioteca del Venerable hombre. Un salón grande, lleno de estantes de libros por todas partes, lo cual hacía inimaginable dicho cuadro desde el exterior. Algunos cuadros al óleo de morichales y de personajes históricos, presentaban un ambiente acogedor. En un rincón se encontraban diversos retratos de Tagore, Gandhi, Cicerón, Séneca, Ibn Arabi y un dibujo de Don Quijote y Sancho Panza. En un pequeño cuadro, podía leerse: -“Lo que Alá quiera. Nada se le asemeja”-.

-Le felicito por este inmenso tesoro que usted tiene aquí, -le dije al Venerable hombre-. -¿Cuáles son los temas de su interés?

A lo cual, me contestó: -Como usted puede ver, Santiago, -y me invitó a recorrer los estantes- aquí hay libros de variados temas: clásicos de todos los países y épocas, desde los Vedas, los Upanishads, el Mahabaratha, los libros de Confucio, El Tao te King, de Lao Tse, el Poema de Gilgamesh, el Código de Amurabí, autores griegos, como Homero y Hesiodo. Se encuentran las obras completas de Euclides, Platón, Aristóteles, Teofrasto, Demetrio de Falereo, de los Presocráticos, Epicteto, Plutarco, etcétera; de los latinos, autores como Séneca, Cicerón, -que son mis preferidos-, Julio César, Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso, Marco Aurelio, así como libros de Psicología, Gerencia, Sufismo, Yoga, ensayos, filosofía, parapsicología, hermetismo, El Quijote, libros de economía, filosofía, etcétera, en fin, un poco de todo lo que es preciso conocer para poder entender el significado de la vida: de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacía dónde vamos, sin lo cual, la vida no tendría sentido, sobre todo por el gran afán a que está sometido el ser humano en la agitada vida moderna.

Nos sentamos en sendas butacas y nos entretuvimos conversando de temas diversos. Al poco rato, entró Lucía con dos tazas de oloroso café y unos biscochos, que degustamos con agrado en una amena e interesante conversación. Al fondo, podía oírse una suave música de Beethoven.

Pasamos cerca de una hora conversando de sobre la Atlántida, Egipto, los griegos, de Homero, de los sufíes, del budismo zen, los poderes del espíritu, meditación, etcétera, después de lo cual, le hice una pregunta directa.

-Seguramente, usted ha desarrollado alguna técnica de meditación y algún método de resolución de situaciones, en la vida, que me quisiera explicar, ya que, según observo, para tener usted una serenidad tan acentuada y una fortaleza física a la edad que imagino que usted debe tener, -cerca de noventa años- es porque ha encontrado en su larga experiencia algún secreto que quizás quisiera compartir conmigo.

Santiago, -me dijo el Venerable hombre, si vuelves a visitarme otro día, quizá te cuente algo que te pueda servir. Empero, antes de que te vayas, te haré entrega de unos apuntes que hace ya muchos años, en una época en que yo andaba a la búsqueda de sosiego y tratando de encontrarle sentido a la vida, un Venerable hombre que, en una edad similar a la mía, a su vez me entregara y cuya práctica asidua me permitió domar la mente, encarrilar mi vida y poner bajo control los hilos del destino. Son veintidós manuscritos, y una meditación diaria, –continuó diciendo el Venerable hombre, que si bien son ya un poco antiguos, podrás copiarlos de nuevo y si pones en práctica las técnicas que contienen, darás a tu vida un esplendor que habrá de sorprenderte agradablemente.

-Una vez que los hayas probado con total y absoluta satisfacción de tu parte, -me dijo, ponlos en limpio, en forma de libro y publícalo para que su mensaje llegue a mayor número de personas. Hacía tiempo que esperaba a alguien a quien confiarle este legado y creo que hoy, al llegar aquí, en la forma en que lo has hecho, tus pasos han sido dirigidos por Aquel que todo lo sabe y puede, por la Ley Cósmica, y en cuyos planes universales, todos somos sus instrumentos.

Me despedí del Venerable hombre y de su adorable nieta, sintiendo dentro de mí fuerzas desconocidas hasta entonces que preanunciaban grandes cambios en mi vida.

En los días siguientes, aparté una hora diaria, antes de dormirme, y leí y releí, todos los manuscritos, de la siguiente manera: En primer lugar copié la Meditación diaria en un cuaderno, el cual leí durante veintidós noches y mañanas seguidas, tal como lo indicaban las instrucciones de la misma.

Una nota al pie de página mencionaba que si yo la transcribía en un cuaderno, el hecho de hacerlo, grabaría en mi ordenador mental las instrucciones y me sería más fácil desarrollar, en mi personalidad, las cualidades y condiciones que formaban parte de los objetivos implícitos en la misma.

De los veintidós manuscritos, cada lunes, a las once en punto de la noche, copiaba uno en el cuaderno, y durante el resto de la semana, a la misma hora, lo leía y meditaba, siguiendo las fáciles y efectivas técnicas e indicaciones al inicio del mismo.

Cuatro semanas después de leer durante veintidós días seguidos, en la noche y en la mañana, la meditación diaria, comenzaron a manifestarse en mi vida una serie de cambios positivos que me dejaban asombrado a mi mismo, pero, también, los miembros de mi familia y a mis amistades; sobre todo mi semblante comenzó a ser más apacible; volví a sonreír desde el interior; mi estado anímico era de contento; me sentía más seguro de mi mismo; comencé a confiar más en la gente, en la vida y a vislumbrar el sentido de mi misión en la vida –percibía cosas que antes me pasaban desapercibidas, a pesar de haber estado siempre allí. Sentía fluir en mí una nueva corriente vivificadora de prosperidad, de felicidad, de alegría de vivir. Mi entusiasmo y amor por la vida y por mi familia, por mi trabajo y por las personas, crecía día a día. En aproximadamente dos meses había logrado muchas de las cosas en las cuales había soñado desde hacía años. Había dado un paso sorprendente en el camino de la autorrealización.

Efectivamente, pude comprobar que me fue relativamente muy fácil desarrollar las aptitudes y actitudes a nivel físico, mental, emocional, espiritual y en diversos aspectos de mi vida, como el financiero, que comenzó a mejorar casi inmediatamente, así como, surgieron nuevas oportunidades que comencé a aprovechar, casi sin esfuerzo de mi parte.

Transcurría el año de 1967 y mi vida había encontrado un sendero que habría de conducirme a cooperar en forma más efectiva en el plan divino que el Supremo Hacedor, en algún momento, había diseñado para mí.

Tres meses después volví a aquel lugar donde había encontrado al Venerable hombre de La Victoria y allí estaba la fuente que él dijo llamarse La Victoria; empero, cuando traté de encontrar el camino para llegar a la casa donde amablemente me ofreció un delicioso café, preparado por su nieta Lucía, no logré encontrarlo, pese a haber recorrido durante un par de horas por los alrededores. Pregunté a varias personas para ver si podían indicarme como llegar a la casa del Venerable hombre y cual fue mi sorpresa, nadie lo conocía.

Empero, después de tanto buscar, volví a encontrar la casa donde vivía el Venerable hombre de La Victoria, pero se encontraba abandonada. Su aspecto indicaba que debía encontrarse en ese estado un lapso mayor del que mediaba con el encuentro de aquel ser extraordinario. Es sorprendente como los inmuebles solos acusan el paso del tiempo en mayor grado que los que son habitados. Si no fuera por los manuscritos pensaría que el encuentro no fue más que un simple sueño. -¿O se trata, acaso de un sueño combinado con un fenómeno de aporte? Personalmente, no lo creo. El encuentro fue muy vívido y real. El aromático café servido por Lucía estaba exquisito. Durante varios años volví al lugar varias veces, la casa seguía sola. La última vez que volví, no la pude ubicar y sin tener tiempo suficiente para seguir buscándola, me fui. Ahora, vivo muy lejos de aquella zona, en otro continente; han transcurrido muchos años y después de tanto tiempo es poco probable que vuelva allí; pero, los manuscritos y la meditación diaria obran en mi poder, me han transformado y han enriquecido mi vida.

Durante más de treinta y cinco años he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen los manuscritos y la meditación diaria y cada vez que los pongo en práctica, experimentos los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para mí.

Su contenido es eminentemente práctico; no hay teorías superfluas. Si lleva a cabo los ejercicios que contienen, es probable que, gradualmente, se vaya efectuando la transmutación alquímica de su ser sintonizándose con los elevados resultados existenciales, los cuales, por añadidura, al ser creados a nivel mental, se van manifestando en su propia vida, oportunamente.

Sobre todo, con estos ejercicios, me percaté, cuando el Venerable hombre me entregó los manuscritos, de que se dispone de un método para domar la mente y ejercer un pleno dominio sobre la vida en general y, por ende, sobre el destino y controlar, cuando eventualmente se presenten, todas las situaciones, manteniendo un perfecto equilibrio físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

El Venerable hombre de La Victoria me comentaba que todo se puede lograr en la vida si se siembra la respectiva semilla por medio de correctas decisiones acordes con la propia y elevada auto-estima y dignidad personal, desarrollando el convencimiento de que sí se puede hacer, por medio de las afirmaciones, las visualizaciones y meditaciones, la experimentación de un estado emocional acorde al momento de ser logrados los respectivos resultados y la practica del desapego, es decir, dejar encargada a la mente psiconsciente del logro, y además, se espera el tiempo necesario haciendo, mientras tanto, todo lo que se requiere, según el caso o los objetivos por alcanzar.

Estas técnicas funcionan, me decía una y otra vez el Venerable hombre de La Victoria; luego, agregaba: -las he probado por más de cincuenta años y quien, a su vez me las entregó, habría hecho otro tanto, aseverando que eran efectivas, si yo seguía fielmente las instrucciones y las ponía en práctica con expectativas positivas.

Desde que en 1967, el Venerable hombre me hiciera entrega de los manuscritos, han transcurrido un poco más de de treinta y cinco años, durante los cuales yo también he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen, y cada vez que me ejercito con ellos, experimento los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para todos los que hemos aplicado las enseñanzas del Venerable hombre de La Victoria.

Él me repetía constantemente: -“¡Tú puedes si crees que puedes hacerlo! ¡Hazlo y tendrás el poder!

Recuerdo que ese día el Venerable hombre me dijo: -ejercer el poder con que la naturaleza de las cosas ha dotado a cada ser, cultivando los dones inherentes y aprendiendo todo lo que se pueda de sí y del vasto universo del que se forma parte, es una manera efectiva de ser cada día más feliz. Luego, cuando me despedí de él, expresó: -“¡Que cada día brille más y mejor tu luz interior!”.- Adelante.

Capítulo 2

Meditación diaria

Es lunes en la noche, son las once en punto.

Me dispongo a copiar textualmente, en el cuaderno que he dispuesto para ello, el manuscrito identificado con el título:

Meditación diaria

Dice así:

Afirme, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desee, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubra cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en su vida:

MEDITACIÓN DIARIA

Afirma, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desees, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubre cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en tu vida. Al encender la luz en la mente se ilumina la propia existencia y todo en derredor vibra al unísono y con el mismo sentimiento de felicidad y bienestar, interrelacionándose por la ley de afinidad.

1. -Entro en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, contando de tres a uno: Tres, dos, uno.

Ø Ahora, estoy ya en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre.

Ø Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, durante quince minutos y voy a programar los siguientes efectos positivos, los cuales perduran, cada vez mejor, hasta que vuelva a realizar este acceso y programación mental:

Ø Todo va bien, siempre, en todos los aspectos de mi vida, cada día mejor. (Tres veces). –Imagínalo-.

Ø Todo va bien en mi trabajo; cada día logro mejores niveles de efectividad, prosperidad, riqueza, abundancia y bienestar. (Imagínalo).

2. Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal, -ELOÍ. (Diez veces, con los ojos cerrados). Hoy se expresa en mí la Perfección universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión en todos los aspectos de mi vida.

3. -Cada día, en todas formas y condiciones, mi cuerpo y mi mente funcionan mejor y mejor. La consciencia de mi conexión permanente e indisoluble con el Creador Universal, -ELOÍ-, restablece y mantiene en mí, diariamente, durante las veinticuatro horas del día, un perfecto estado de salud a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Creador Universal, por darme un cuerpo perfecto, saludable, lleno de energía. Aquí y ahora, me siento en perfecto equilibrio de salud, a nivel físico, mental, emocional y espiritual.

4. Afronto y resuelvo bien toda situación que me compete, siempre.

5. Todo tiene solución, en todas las situaciones de mi vida.

6. El Creador Universal, -ELOÍ-, es en mí, cada día mejor, en todos los aspectos de mi vida, fuente de amor, luz, sabiduría, éxito, riqueza, prosperidad, abundancia y armonía.

7. Permito que las leyes universales de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión actúen bien en el plan de mi vida.

8. Tengo prosperidad y poder. Cada día enriquezco mejor mi vida a través del servicio efectivo, del amor y de la práctica de todas las virtudes.

9. Mi dignidad personal me lleva a realizar las cosas que me competen con la máxima perfección posible.

10. Cada día, en todas formas y condiciones, en todos los aspectos de mi vida, estoy mejor y mejor a nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

11. Actúo con templanza, serenidad, autodominio y perfecto equilibrio en todo. Conservo plena autonomía y control sobre todas mis facultades físicas, mentales, emocionales, intelectuales y espirituales. Hecho está. (Visualizar un escudo protector de luz que te envuelve y protege; -una pirámide-).

12. Tengo fortaleza, valor, confianza y fe suficiente para triunfar y alcanzar todas mis metas, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y en armonía con sus planes cósmicos. Soy inmune e invulnerable a las influencias y sugestiones del medio ambiente y de cualquier persona a nivel físico, mental, emocional y espiritual, en las dimensiones objetivas y subjetivas y en cualesquiera otras en que sea requerido.

13. El orden universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión se establece en mi vida, en todos mis asuntos y en las personas interrelacionadas, aquí y ahora. Hecho está.

14. Asumo la responsabilidad de mis actos y cumplo bien todos mis compromisos, siempre oportunamente, de acuerdo con el orden cósmico.

15. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos da abundancia y armonía en el eterno presente. Vivo en abundancia y en armonía perfectas, aquí, ahora y siempre.

16. El Creador Universal, -ELOÍ-, se está ocupando de todo, en todos los aspectos de mi vida, y se expresa en mí conciencia intuitiva por medio de los sentimientos en correspondencia con los valores universales.

17. Gracias, Creador Universal, -ELOÍ-, por esta vida maravillosa. Que Tu Inteligencia Infinita, Amor, Sabiduría, Justicia, Luz, y Poder Creador guíen, adecuadamente, todas mis decisiones y acciones, ahora y siempre. Gracias, Eloí, por este día maravilloso.

18. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos proteja, aquí y en cualquier lugar, ahora y siempre. (Tres veces).

19. Siempre espero lo mejor, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y la Ley Cósmica, en armonía con todos.

20. Gracias, Creador Universal; todo va bien en todos los aspectos de mi vida, a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Eloí, todo va bien en mis practicas espirituales y en mi relación Contigo; Tú y yo formamos una unidad perfecta, armónica, aquí y ahora, en el eterno presente. Yo soy Tú, Tú eres yo. Te amo.

21. Voy a realizar –obtener o resolver- (mencionar), antes del: (fecha), de acuerdo al orden divino y en armonía con todos. (Si se trata de varios objetivos, anótelos y haga la afirmación y visualización con cada uno de ellos. Imagínelo concluido satisfactoriamente sin imponer canal alguno de manifestación.)

22. Tengo serenidad y calma imperturbable. Soy impasible frente a todo y a todos. No tengo temor a nada, a nadie ni de nadie en ningún nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero. Dentro de mí vibra la seguridad total. Tengo completa confianza en la vida y en mi propia capacidad de resolver situaciones y alcanzar los resultados satisfactorios que preciso, en cada caso, siempre.

A continuación anoté la fecha: Lunes 12 de agosto de 1967. Luego, tal como me lo indicó el Venerable hombre, anoté la fecha que correspondía veintidós días después: 03 de septiembre de 1967.

Acto seguido, me senté cómodamente, tomé tres respiraciones profundas y realicé la meditación.

Luego, cada noche, durante veintidós días, a las once en punto, me iba a mi cuarto, daba indicaciones de no ser interrumpido durante veinte minutos y realizaba la meditación del día, la cual, siempre complementaba con la lectura breve de uno de los libros de cabecera que siempre suelo tener en mi mesa de noche.

Iba notando, día a día como emergía de mi interior una nueva y desconocida fortaleza, seguridad, estado de ánimo contento, actitud más decidida, optimismo frente a la vida y a las situaciones; comencé a llevarme mejor en las relaciones con las demás personas, a ser más comedido en todo y sobre todo comenzaba a tener conciencia de cosas que antes me solían pasar desapercibidas.

Cabe destacar que, en el punto número veintiuno de la meditación, había anotado siete objetivos que desde hacía tiempo quería realizar y para mi sorpresa, treinta días después de haber terminado de efectuar la meditación del manuscrito número veintidós comencé a observar como, en forma aparentemente casual se iban manifestando la resultados de cada uno de ellos hasta que, algunos meses después, antes de la fechas previstas, los había realizado todos, menos dos, por lo cual, me senté y volví a anotar, en una hoja de mi cuaderno, otros diez objetivos, encabezados por los dos pendientes de la lista anterior, les puse la fecha tope a cada uno, antes de la cual debían ser logrados, para seguir visualizando, su logro, periódicamente.

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lunes, 15 de marzo de 2010

DESARROLLAR LA AUTOEDUCACIÓN




DESARROLLAR LA AUTOEDUCACIÓN
Del libro: Cómo potenciar el autodominio
Por: ©GIUSEPPE ISGRÓ C.

-“Un vínculo se establece entre las personas
que han leído el mismo libro”-
Ralph Waldo Emersón

-“Leer, no para contradecir o invalidar,
ni para creer o dar por sentado,
sino para ponderar y considerar”-
Francis Bacon

-“Yo creo que en el espíritu de los que estudian sucede como en las inundaciones de los ríos, que las aguas al pasar depositan poco a poco las partículas sólidas que traen en disolución, y fertilizan el terreno”-.
Domingo Faustino Sarmiento

-“La biblioteca infinita del universo está en la mente”-.
Vivekananda

-Cuando leemos una obra, lo importante es la conexión con la fuente de la cual el autor recabó la inspiración; por medio de la cual y por la esfera mental que representa, al margen del conocimiento intelectual que se obtiene, son las intuiciones que van surgiendo en la propia conciencia y la inspiración respectiva que acto seguido se manifiesta como beneficio igual y equivalente, los efectos de mayor trascendencia que intensifican la conciencia cósmica-.
Giuseppe Isgró C.


La mente tiene tantas áreas que fungen de almacén de conocimiento como diferentes clases de saber existen.
Por tal motivo, toda persona, por medio de múltiples y variadas lecturas, estimula el desarrollo del mayor número posible de áreas de su mente.
La lectura, ensancha y amplía la visión del mundo en que se vive y del universo del cual el planeta tierra forma parte. Con mejor percepción de lo que le rodea, tanto la mujer como el hombre pueden cumplir más eficazmente su misión en la vida.
La lectura es el medio de comunicación con el área de la mente donde se archiva la clase de conocimiento que se está leyendo y abre la puerta para guardar los nuevos y en cuyo proceso se tiene la oportunidad de leer y observar el que se encuentra allí acumulado, mientras permanezca abierta, por lo cual surgen nuevas ideas y cada quien se percata de que fluye un nuevo conocimiento que, a veces, se desconoce de donde se ha “aprehendido”.
Pero, el estudio de temas determinados permite establecer contacto con las áreas mentales del autor y las de quienes participan en la ecología mental, en esa esfera perceptiva, cuya sintonía abre una perspectiva mayor a los canales de la propia, para que fluya el conocimiento de las mentes afines, -por vía de la percepción psico-sensorial-, con las cuales la potencia psico-espiritual de cada quien permite sintonizar.
La lectura amplia y variada representa el elemento fundamental para el desarrollo espiritual e intelectual del ser humano.
En las actuales condiciones de la vida moderna, es preciso desarrollar más y mejor las facultades mentales, siendo el recurso más asequible el de la lectura.
Es necesario una activa reeducación personal, enfocando, periódicamente, la propia atención hacia aquellos elementos que son indispensables para el logro de una personalidad dinámica y la perfección de los conocimientos que permitan la evolución del ser.
Se vive en un mundo que avanza sin pararse, alcanzando, cada vez, niveles evolutivos más elevados, por lo cual, para cumplir con la más sublime condición de seres pensantes y optimizar el cumplimiento del rol asignado por el orden cósmico, es conveniente conocerse más y mejor y compenetrarse con las leyes que rigen el universo y el fin último en el planeta tierra y en el cosmos.
Cada persona, en la búsqueda de ese conocimiento gradual, emplea toda su existencia, en cada ciclo evolutivo. La lectura y la investigación son los medios indispensables para la satisfacción de la necesidad que representa un mayor desarrollo cultural e intelectual y una visión más amplia del ser humano en la naturaleza.
¿Qué hace la lectura? Se verá a continuación.
El cerebro está formado por lo menos ochenta mil millones de células llamadas neuronas, las cuales forman los diferentes centros direccionales –psico-espirituales- del mismo. Ellos constituyen el mecanismo de control mediante el cual un ente denominado espíritu desarrolla las funciones que caracterizan a la persona como ser pensante y racional. Entre el espíritu y el cerebro –y el cuerpo físico en general- existe un ente intermedio denominado alma –o periespiritu-, que enlaza a ambos, y que constituye el verdadero ordenador mental –computadora- y a la vez es el archivo espiritual del ser, donde se recogen sus experiencias de múltiples ciclos de vidas, El cerebro representa el instrumento físico y centro de control receptor-emisor mediante el cual se interactúa con el mundo material. Empero, el gran disco duro de la memoria, -como archivo psico-espiritual-, lo constituye el alma, que conserva, en el eterno presente, el caudal de conocimientos acumulados en el tiempo.
Al abordar, cada persona, los diferentes campos del conocimiento, desarrolla, activamente, a las áreas que lo procesan, lo cual, la hacen más grande mentalmente no sólo por el caudal adquirido, sino por lo que el desarrollo en sí representa.
Mientras mayor sea el número de temas de estudio abordados, en igual cantidad se activan las áreas del cerebro –y de la conciencia-, cuya interrelación amplía la visión existencial y cósmica; permite, a la vez, la sintonía con dichas fuentes cognoscitivas y abre los canales correspondientes de la ecología mental de la cual fluyen nuevas ideas de acuerdo a las inquietudes de los tiempos y por la ley de asociación, cada nuevo conocimiento, generando, intuitiva e inspirativamente, estimula otros análogos, como una manera de iniciación espiritual.
Por la ley cósmica, el ser, -espíritu, alma y cuerpo- pide más de lo que se le da; mientras más se lee, se incrementa el deseo –y la capacidad- de hacerlo, por lo cual, a la vez que se lleva a cabo con mayor facilidad, proporciona estímulos más abundantes con satisfacción equivalente.
La lectura significa, para la mente, -espíritu, alma y cerebro-, lo que la gimnasia para el resto del organismo. El ejercicio revitaliza los órganos, aumentando, éstos, la capacidad para su funcionamiento óptimo. La manera de mantener activas y llenas de vitalidad a las neuronas cerebrales y todo el aparato –ordenador-, psico-espiritual, es mediante un período de una hora de lectura dinámica, reflexiva y meditativa, como mínimo.
Fórjate el hábito de leer una hora diaria y verás como, además de mantener vigorosas tus neuronas y los diferentes centros direccionales y psico-cognoscitivos de la mente, contribuyes, además de la adquisición de una personalidad dinámica, a desarrollar, activamente, la facultad de la imaginación sintética y creativa, es decir, con la primera, a interrelacionar diferentes aspectos de la realidad para innovar, o crear, nuevas aplicaciones de bienes o servicios; y, la segunda, para crear nuevos bienes y servicios conectándo con la Inteligencia Infinita, sin hacer uso de un conocimiento preexistente, facultad ésta que, al igual que los grandes genios, en estado potencial y en diferentes grados, la poseen todas las personas.
León Denis, decía: -“Es bueno vivir en contacto, por el pensamiento, con los escritores de talento, con los autores grandes de todos los tiempos y de todos los países, leyendo, meditando sus obras, impregna todo nuestro ser con la sustancia de su “espíritu”. Las radiaciones de su pensamiento despertarán en nosotros efectos semejantes y atraerán a la larga modificaciones de nuestro carácter por la naturaleza misma de las impresiones percibidas”-.
En el ser humano está latente la necesidad de una mayor preparación cultural y el desarrollo activo y continuo de su personalidad. El medio asequible es la lectura, la cual enriquece, gradualmente, la propia naturaleza humana a un nivel más alto de evolución y perfección.

¿CÓMO ORIENTAR EL PROGRAMA DE AUTO-EDUCACIÓN?

Ve cuales son las áreas prioritarias de desarrollo del país en que vives y prepárate en una carrera en cuyos servicios, además de dar tu aporte, aseguras tu éxito económico y satisfacción profesional.
A nivel de empresa, observa en que área fundamental puedes dar tu mejor cooperación, satisfaciendo necesidades y prepárate, desarrollándote, en ese sentido.
En lo personal, estudia tus carencias y aptitudes; optimizas estas últimas y transmuta, las primeras, mediante una estrategia situacional. Tanto unas como las otras imprimen un sentido direccional a tu vida. Por una parte constituyen la suma existencial de tu pasado y, por la otra, la dirección en que debes capitalizar el presente y el futuro.
Lee las biografías de los grandes seres, en loa cuales encontrarás la respuesta a muchas de las inquietudes que ocupan tu mente, a la vez que imprimen el sello modelador de los grandes genios a tu personalidad. Ten presente que tus lecturas reflejan quien realmente eres.
Entre las fuentes que es preciso incluir en un plan de lectura, se encuentran:
1. La hindú, como los Vedas, las leyes de Manú, los Upanishads, el Mahabharata, el Bagavad Gita –que conforma el sexto capítulo del anterior-, obras relativas al Jainismo, los aforismos de Patanjali, las enseñanas de Sidharta Gautama, y otras obras más recientes; las enseñanzas Zen, las de Bodhidharma; las obras de Vivekananda, Yogananda, Autobiografía de Gandhi, y otras.
2. La china: Los cinco libros de Confucio, el Tao te king, de Lao Tse; el I Ching, -o Libro de las mutaciones, de Fo Shi, y ampliado por el Rey Weng y su hijo duque de Chou, y Confucio y sus discípulos, -uno de los libros más extraordinarios de la antigüedad; Política del amor universal, de Mo Ti; El arte de la política, de Zi Han Fei; El Secreto y el Sublime, de John Blofeld, el Soplo Divino, de Maspero y otros.
3. La griega: Las obras de Homero –Demodoco-, es decir: La Íliada y la Odisea; Los aforismos de los siete sabios, Los versos de oro, de Pitágoras, Los nueve libros de Herodoto, todas las obras de Platón, Aristóteles, Demetrio de Falereo, los elementos de Geometría, de Euclides, Las vidas paralelas y Moralia, de Plutarco, el Manual y los aforismos, de Epicteto.
4. La Neoplatónica: Anmonio Saccas, Plotino, Porfirio, etcétera.
5. La latina: Las obras de Cicerón, Séneca, Marco Aurelio, Julio Cesar, Horacio, Ovidio, Apuleyo, la Codificación del Derecho Romano, etcétera.
6. La egipcia: La salida del alma a la luz del día,-Libro Egipcio de los muertos-, el Corpus hermeticum, de Hermes Trismegisto, entre otros.
7. La persa: El Zend Avesta, de Zoroastro, etc.
8. La árabe: El Corán, de Mahoma, y todas las obras sufíes, de Abulabás Ben Alarif de Almería, Ibn Arabi, Rumi, Ibn Jaldun, etc.
9. Los clásicos de todas las épocas, italianos, ingleses, castellanos, franceses, etcétera y de todas las áreas del saber humano: literatura, economía, gerencia moderna, filosofía, psicología, pedagogía, arte, Homeopatía, etc.
10. Espiritismo, Parapsicología, Reencarnación: Esta es el área de mayor relevancia para el conocimiento del ser, de la vida y del universo: Obras, de: Allan Kardec, León Denis, Gabriel Delanne, Victor Hugo, Arthur Conan Doyle, Joaquín Trincado, Amalia Domingo Soler, Ernesto Bozzano, Camilo Flamarión, Oliver Lodge, F. Myers, Gaston De Bonis, Manuel S. Porteiro, Charles Richet, Gustavo Geley, Eugene de Osty, Cosme Mariño, Rodolfo Benavides, Manuel Matos Romero, Jon Aizpurua, Joseph B. Rhine, Ian Stevenson, Ugo Déttore, Máximo Inardi, Giorgio Di Simone, Hernani Guimarâes Andrades, etc.
11. Ocultismo, Cábala, Teosofía, Antroposofía, etc., entre cuyos autores se sugiere: Madame Blavasky, Anne Besant, C. Jinarajadasa, Rudolf Steiner, Dion Fortune, Gerard Encausse (Papus), Eliphas Levi, Stanislas De Guaita, Oswald Wirth, Louis Claude de San Martin, Franz Hartmann, Henri Durville, etc.
12. Literatura de auto-superación: Napoleón Hill, William James, José Ingeniero, Og Mandino, Carl Rogers, Ralph Waldo Emerson, Abraham Maslow, Orison Swet Marden, Ralph Waldo Trine, Prentice Mulford, Paul C. Jagot, Dale Carnegie, José Silva, Robert Stone, etc.
13. Clásicos latinoamericanos: Los historiadores de Indias, el Popol Vuh, Garcilaso de la Vega, -el Inca-, Andrés Bello, Alfonso Reyes, Juan Montalvo, José Martí, Rubén Darío, Gabriela Mistral, Octavio Paz, Arturo Uslar Pietri, Mariano Picón Salas, Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, Luis Beltrán Prieto Figueroa, las Memorias de O´Leary, Amado Nervo, Pedro Henriquez Ureña, Jorge Luis Borges, José Enrique Rodó, Gabriel García Márquez, etc.
14. Obras de divulgación científica, y las principales en todas las áreas del propio interés.
-“Dediquemonos, -decía León Denis- a obras más sustanciales, a todo lo que pueda ilustrarnos acerca de las leyes profundas de la vida y facilitar nuestra evolución. Poco a poco se edificará en nosotros una inteligencia, una conciencia más fuerte, y nuestro cuerpo fluídico se iluminará con los reflejos de un pensamiento alto y puro”-.
Estudia sin límites aquellas áreas del saber universal que más inquieten tu ser interior. Desarrolla un programa para escribir cien tesis sobre temas diferentes. Imponte el objetivo de dar, periódicamente, una conferencia como un ejercicio intelectual y observarás como la mejor manera de aprender es enseñando.
Adopta el método de leer de lunes a viernes solamente obras relativas a tu actividad profesional y dejar para los viernes, sábados y domingos las lecturas de contenido general.
Fórjate una cultura sólida para tener ideas propias.
Existen, aún hoy en día, grupos de diferentes índoles, político, espiritual, socio-económicos, etcétera, que están trabajando, a nivel mundial, en ayudar a desarrollar a la humanidad en la visión real de su gran destino en el planeta tierra y en la totalidad del inmenso universo del cual formamos parte; y siguen aportando la información fidedigna a tan loables objetivos.
Por ejemplo, actualmente, en el año 2007, existen más de cinco mil casos científicamente comprobados de reencarnación por los más prestigiosas universidades y preclaros investigadores. En breve tiempo, surgirá un comité mundial, con facultades suficientes, para instituir la respectiva corrección en que, en el pasado han incurrido los diversos grupos de espiritualidad -y los pocos que aún pudiesen mantener algunos de dichos errores-, los cuales datan desde el primer concilio de Nicea, en el año 325 –d.n.e-., en el cual se elevó la figura del hermano Jesús de Nazareth a categoría divina, con la excepción del ilustre Ario y sus seguidores, que calificaron ese hecho como de aberración histórica; y a partir de ahí se tergiversó la verdad y los textos de los antiguos filósofos, de los cuales se salvaron algunos gracias a los traductores árabes, por quienes podemos leer hoy a Platón, Aristóteles, Plotino, etcétera.
Hoy en días, en el mundo occidental, millones de personas creen, erróneamente, que el hermano Jesús de Narazreth, es Dios. Ellas, esperan que este error sea corregido. Por eso, es preciso divulgar en mayor grado todo lo relativo a las leyes cósmicas, entre ellas la ley de reencarnación y la ley del karma, para que sirvan de guía en las propias acciones y se pueda orientar la existencia hacia el verdadero destino de la humanidad. Tengo el convencimiento de que, si toda persona supiese que, por la ley de causa y efecto, cosecha lo que siembra de que, paga, oportunamente, todo lo que sus acciones generan, su conducta seria ejemplar. Incluyendo, los propios pensamientos, por la ley de atracción, crean en la propia vida, las condiciones análogas a lo pensado.
Al prender la luz en la conciencia humana, la oscuridad se evacuará por sí sola.
Cuando esos millones de personas que ahora trabajan como hormiguitas, en los diversos grupos, lo hagan para divulgar –en mayor grado- la verdad universal, la humanidad adelantará a pasos agigantados.
Son tiempos de luz; etapas de esplendor inimaginable esperan a la humanidad del planeta tierra; los valores universales guían el progreso hacia nuevos estados de conciencia y realizaciones.
Es propicio elaborar el nuevo contrato social acorde con los tiempos que corren.
La persona preparada adecuadamente, con una visión universal de la vida, es libre, condición necesaria para forjarse voluntariamente los objetivos acordes a las nuevas fases evolutivas.
Se observa el incremento de líderes genuinos en todas las áreas de la actividad humana. Emergen, nuevamente, en cada época, conductores de la talla de Moisés, Homero, Solón, Pitágoras, Sidharta Gautama, Lao Tse, Confucio, Sócrates, Platón, Aristóteles, Alejandro Magno, Séneca, Cicerón, Plutarco, Marco Aurelio, Mahoma, Saladino, Rumi, Ibn Arabi, Dante, Leonardo da Vinci, Cervantes, Allan Kardec, Victor Hugo, Samuel Hahnemann, Cagliostro, Bolívar, Bello, Mozart, Beethoven, Concepción Arenal, Amalia Domingo Soler, Edisón, León Denis, Tagore, Gandhi, y miles más, capaces que señalar los nuevos caminos para la auténtica emancipación de la humanidad, sustituyendo antiguos modelos por otros cuyo elemento más valioso lo constituya el ser humano. Es un ciclo histórico que se repite en la espiral evolutiva; señalan el camino hacia la siguiente etapa de progreso, en la cual desenvolverse.
Desarrolla una personalidad dinámica y agradable. Alcanza la excelencia y la efectividad en todas tus actividades.
Cultiva la generosidad y comprométete en una obra altruista y de utilidad social. Ten presente que para recibir, primero hay que dar. Cultiva el poder del amor, de la sabiduría y de la sana y positiva humildad o sencillez.
Aspira al bienestar que produce la riqueza integral. Haz de la lectura tu instrumento para la realización personal y el dominio de la vida.

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La lectura es una activa y continua conversación con la gente más sabia de todos los tiempos y países. La influencia positiva que los escritores ejercen sobre quienes leen sus obras es tangible y palpable desde el primer contacto. Un solo libro puede transformar la vida de millones de personas, en diferentes naciones, durante generaciones o siglos.
Se observa, fácilmente, como en las personas cultivadas mediante hábitos activos de lectura, su personalidad se va desarrollando constantemente, y, con el pasar de los años, su presencia física va embelleciéndose, tal como se desprende de los análisis efectuados de la secuencia de fotos, a partir de cierta edad.
De igual manera, con el estudio, todas las facultades mentales mejoran con el pasar del tiempo. Por eso, se ve como en la edad madura la capacidad de hacer más con menor esfuerzo y tiempo es una condición natural, lo cual se potencia, óptimamente, con la amplia y variada lectura, que incrementa, además, la visión de la vida, característica esencial para convertirse en líder.
Cuando se leen las obras de grandes escritores y escritoras y se compara el contenido de sus escritos en las diversas etapas de su vida, se va observando como el efecto de la lectura va modelando, gradualmente, la profundidad de su pensamiento, fruto del alimento constante recibido con su contacto asiduo con las obras de todos los tiempos y épocas. Los primeros poemas del siciliano Salvatore Guasimodo, Premio Nóbel de literatura, no dicen mucho, salvo el reflejo del talento poético potencial; empero, cuando profundizó en el cultivo de los clásicos griegos, latinos y otros, se va viendo como se perfila el pensador profundo, el verdadero Guasimodo, alimentado por la sabiduría de los maestros universales.
Quienes han alcanzado un excelente nivel como intelectuales, relatan que, desde temprana edad, se abocaron a la lectura, sobre todo de los clásicos universales. Gabriel García Márquez, sistemáticamente los fue leyendo, todos, obra tras obra, sin dejar de lado, al inicio, el Amadís de Gaula. De igual manera hizo Arturo Uslar Pietri, quien hasta las dos obras clásicas de Bufalo Bill, -masón ilustre y héroe legendario del oeste americano- incluyó en sus tempranas lecturas, pasando por el análisis de los grandes valores humanos y universales, como lo denotan sus diferentes obras.
La biblioteca de Alfonso Reyes, conservada en la Capilla Alfonsina, en México, permite ver como abordó, en profundidad, una extensa variedad de temas, como se aprecia en los veintiséis tomos de sus obras completas, que recogen, poco más o menos, sus 155 libros, llegando a ser uno de los escritores iberoamericanos más universales del siglo XX.
Gran lector fue Francisco de Miranda, -el Precursor de la Independencia Latinoamericana y uno de los personajes más extraordinarios nacidos en el siglo XVIII-, cuya biblioteca londinense era de tal magnitud que contenía una selección de las obras más importantes, en casi todas las áreas del saber humano.
Andrés Bello, -el primer humanista de América-, no dejó tema alguno sin estudiar, como se observa en los 24 volúmenes de sus obras completas. El maestro Bello es uno de los más grandes paradigmas y la mejor guía para orientar un programa efectivo de lectura y de estudios con enfoque integral. Su libro sobre Critica Literaria es una de las mejores síntesis de la literatura universal.
Lector profundo fue Simón Bolívar; es factible imaginar cuanto libros habrá leído durante sus largas travesías, en sus ratos de descanso, o mientras cabalgaba; siempre les acompañaban obras como Las Guerras de las Galias, de Julio César, entre otras; muchas de las cuales comentaba con su brillante Edecán, Daniel Florencio O´Leary, a su vez cultivado, en alto grado, en el arte de la lectura.
Es fácil prever como los excelentes hábitos de lectura han formado a los grandes líderes, pensadores, científicos etcétera, de todos los tiempos. La biblioteca de Tomás Alva Edison albergaba, en sus estantes, más de 60.000 volúmenes en todas las áreas de su interés y estaba suscrito a las revistas más importantes de su época, a nivel mundial.
La biblioteca de Antonio Cánovas del Castillo, -gran estadista e historiador español del siglo XIX-, contenía 35.000 volúmenes, con gran contenido de obras de Derecho, Historia, Economía, Política y de los Clásicos, etcétera. Sin duda, tan amplias y variadas lecturas le proporcionaron esa profunda visión que le convirtieron en uno de los personajes más admirables de su época.
Otra de las ventajas de la lectura diaria es que permite ejercitar un área cerebral diferente de la usada durante el día, aportando verdadero descanso, por cuanto la mejor manera de reposar es pasando de una actividad a otra, con lo cual se utilizan diferentes departamentos mentales.
Con la lectura variada se van usando nuevas áreas de la mente –a nivel físico, anímico y espiritual-, que va activan otros centros direccionales evitando el desgaste de una sola.
Las nuevas investigaciones sugerirán, cada vez más, que cada cierto tiempo las personas deberán interesarse por un nuevo tema del saber humano, como medio de utilizar diferentes áreas de su mente –espíritu, alma y cerebro- ya que cada sector es un comando, un centro de control-direccional, un departamento o archivo, -y un canal del conocimiento universal-, por lo cual, mientras mayor número se empleen, se proporciona más descanso, respectivamente; así como, un más elevado desarrollo de la personalidad y una gran diversidad de alternativas que, de alguna manera, por medio de la lectura variada, se logra un efecto de longevidad, con pleno uso de las propias facultades como es fácil observarlo en las personas intelectuales con hábitos activos de estudio.
Se comprende fácilmente que, al mantenerse vivas, y activas, las neuronas, por el ejercicio de la lectura, se alarga en algún grado la vida, sobre todo con pleno uso, y goce, de las facultades mentales, como beneficio colateral.
Por supuesto, aparte de la cantidad, aquí lo importante es la calidad de la lectura, como medio de mejorar la excelencia existencial; lo cual se va logrando en la misma proporción en que se va estableciendo contacto con los escritores y escritoras importantes de todo tiempo y país, por la visión que genera, por la plenitud y vivencia que permite, así como por el placer y la emoción de reposar, -meditando-, en compañía de los grandes seres y temas del pensamiento universal.
La lectura tiene una enorme cantidad de objetivos, como son, por ejemplo: placer; trabajo-investigación; para el desarrollo profesional; estimulante, para el auto-cultivo de la personalidad; etcétera; pero, en cada una de ellas hay que llevar a cabo una rigurosa selección, para optimizar los resultados.
Leer permite cultivar la amistad de Homero, Pitágoras, Sidharta Gautama, Pantajali, Platón, Sócrates, Aristóteles, Confucio, Lao Tse, Esopo, Cicerón, Apolonio de Tiana, Jesús de Nazareth, Séneca, Plutarco, Epicteto, Marco Aurelio, Plotino, Marsilio Ficino, Giordano Bruno, Simón Bolívar, Andrés Bello, Amado Nervo, Johann W. Goethe, Alfonso Reyes, José Martí, Octavio Paz, Luigi Pirandello, Mahoma, Víctor Hugo, Allan Kardec, Alexis Carrel, José Ingenieros, Amalia Domingo Soler, León Denis, Ralph Waldo Emersón, Dante, Rumi, Abulabás Ben Alarif de Almería, Ibn Arabi, Maimónides, Averróes, Napoleón Hill, Cervantes, Cagliostro, etcétera, y pasar largas horas en su grata compañía, conociendo íntimamente sus pensamientos, lo que ocupó sus mentes , sus experiencias, actitudes frente a la vida y a los acontecimientos, etcétera, el conocimiento acumulado hasta su respectiva época, las inquietudes de los tiempos que percibieron, la visión del futuro tal como la tuvieron; y, permite, a la vez, retomar el hilo de la Gran Conversación, en el nivel en que ellos la dejaron, continuándola, -en la concepción de Mortimer J. Adler-, y ser un eslabón activo, y, gradualmente, convertirse en un factor decisivo en el Quehacer Cósmico, cuya opinión importe consultar, por la profunda y sabia comprensión del entorno universal.
También en la lectura puede aplicarse una variante de la Ley de Pareto. El 20% de todos los libros escritos –y conservados- representa el 80% de lo que realmente vale el esfuerzo de leer, y conocer su contenido.
Haz una selección de 100 obras maestras del pensamiento universal, cuya lectura y estudio, por sí solas, proporcionarán la visión integral suficiente que, dejando de lado todas las demás, se habrá leído, verdaderamente, lo más importante del saber de todos los tiempos y países; cuya relectura ocupará gran parte de la existencia humana, ya que, al final, después de leer miles de ejemplares, cada persona encuentra que, los libros que realmente vale la pena leer, -una y otra vez-, se puede concentrar en un centenar. Un buen ejercicio es, el de imaginar si hubiera que quedarse sólo con diez, cinco o tres libros, ¿cuáles escogería cada quién?; y, si habría que hacerlo con uno, ¿cuál?
Por mi parte, lector o lectora, si tuviese que quedarme con un solo libro, me quedaría con la Odisea, de Homero, -o, mejor dicho, de Demodoco-. Homero, es el maestro en cuyas obras se inspiraron muchas generaciones de jóvenes griegos, emulando las virtudes heroicas en acción, en todos los actos de la vida humana, contribuyendo a gestar la edad de oro griega. Ha sido la fuente de inspiración de todos los grandes pensadores desde su tiempo hasta nuestra época; entre ellos Solón, Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, Alejandro Magno, Plutarco, Dión de Prusa, Petrarca, Cervantes y Goethe, sólo por nombrar algunos. La Odisea, aparte de un conocimiento preciso de la historia y los valores universales, contiene una magnífica descripción de la interrelación del mundo espiritual con el material, que es preciso analizar más a fondo.
Si fuesen tres, además de la Odisea, elegiría las obras completas de Platón –y si hubiese que ser mas preciso, de toda la obra de Platón me quedaría con el Fedón-, y la tercera, El libro de los Espíritus, de Allan Kardec. Platón, es el filósofo de mayor prestigio de la historia; es de lectura esencial. Y, con El libro de los Espíritus, se inicia una etapa de luz para la humanidad, siendo, en el mundo occidental, a partir del siglo XIX, un pionero sobre el tema de la Reencarnación, -o pluralidad de existencias-; la interrelación entre el mundo espiritual con el material; así como aporta una percepción amplía del universo que abre una perspectiva que va más allá de los estrechos límites del minúsculo planeta tierra, es decir: pluralidad de mundos habitados; describe, con maestría, las leyes fundamentales de la vida. Estas tres obras constituyen un trípode sobre el cual se puede sustentar la existencia humana como una sólida base en la cual erigir el edificio del propio desarrollo.
La cuarta obra, dentro de las diez, son Los cinco libros de Confucio; es uno de los más profundos maestros de todos los tiempos, equiparable a Sócrates.
El quinto de mi selección, es el I Ching, -o el libro de las mutaciones. Uno de los más extraordinarios libros de la antigüedad.
El sexto: El tao te ching, de Lao Tse.
El séptimo: El Corán, de Mahoma.
El octavo: Los ensayos, de Séneca.
El noveno: Las vidas paralelas, de Plutarco.
El décimo: Don Quijote de la Mancha, de Cervantes.
Quizá, el lector -o la lectora- se pregunte cuáles serían las diez obras maestras que podría sugerirle de autores del siglo XX, por lo cual, a continuación las dejamos anotadas:
1. La incógnita del hombre: de Alexis Carrel
2. El sendero secreto, de Paul Brunton
3. Piense y hágase rico: de Napoleón Hill.
4. Las fuerzas morales: de José Ingenieros.
5. El poder de la voluntad: de Paul C. Jagot
6. El problema del ser y del destino: León Denis
7. La Gerencia: de Peter Drucker.
8. Veinte casos de reencarnación comprobados: de Ian Stevenson
9. Cómo ganar amigos: de Dale Carnegie
10. La universidad del éxito: de Og Mandino.
Lea, el lector o la lectora, cada una de estas veinte obras, con análisis reflexivo y meditando a fondo su contenido; observará, fácilmente, el porque de la elección. 
Empero, nuestra sugerencia es que la persona elija cien obras maestras; -al final, el autor presenta una lista de 200 libros sugeridos, entre los cuales hacer la propia selección, al margen de que se puedan elegir otras obras fuera de las allí descritas, que se hace únicamente a título de ejemplo y guía.
Con un buen programa diario, con un promedio de 10 obras anuales, como mínimo, en solo diez años, se habrán leído las cien obras maestras indispensables que deben ser lectura obligatoria de toda persona intelectual, que le proporcionen una visión universal de la vida.
La capacidad normal de lectura varía desde dos libros semanales hasta uno mensual, salvo casos excepcionales, como el de Jacques Bergier, -uno de los dos autores de El Retorno de los Brujos, obra que, en 1959, marcó el inicio del realismo fantástico-, quien en cinco horas, diariamente, leía, en ocho idiomas, un promedio de cuatro a cinco libros, tres revistas y cinco o seis periódicos.
El placer de leer, es como saborear los alimentos; cada lector –o lectora- tiene su ritmo; es preciso encontrar el propio; pero, recuerda, nadie te está apurando, tómate tu tiempo y disfruta tu período diario de lectura, de ser posible escuchando música clásica de Beethoven, Mozart, Chopin, Paganini, Vivaldi, Wagner, Bach, Segovia, y otros maestros de tu preferencia, con lo cual se alcanzan niveles profundos, y creativos, de conciencia y comprensión.
Con el tiempo, la capacidad de leer mejora integralmente, y el gusto, -y la experiencia-, también.
La guía infalible es la prueba del tiempo que deja intactos a los clásicos inmortales.
Esta extraordinaria y gratificante aventura cósmica empieza con la lectura del primero de los cien libros, que ahora mismo anotas en tu programas personal, experimentando, inmediatamente, el más enriquecedor sentimiento de auto-realización. Con persistencia llegas a tu sublime meta.

* *

Existe un aspecto de gran interés relativo a la lectura que es preciso tener en cuenta. Al leerse un libro, es probable que, en forma inmediata, al tratar de recordar el contenido de lo que se ha leído, pese al respectivo esfuerzo, sólo pueda recordarse una parte y a veces mínima. Empero, en los días siguientes, y cuando menos se piensa en ello, comienzan a recordarse aspectos de lo leído y van surgiendo ideas adicionales al respecto, como una meditación espontánea y natural. La persona, generalmente, suele recrearse, mentalmente, con los recuerdos y/o imágenes que van emergiendo en la pantalla mental.
¿Qué es lo que ha ocurrido o suele ocurrir en estos casos? Al terminar la lectura del libro o del respectivo capítulo a que hace referencia el recuerdo, la mente busca los contenidos mentales de las informaciones o conocimientos objeto de la lectura, ya no en el libro, en forma objetiva, sino hacia dentro, en forma subjetiva, es decir, en la memoria. Realmente, ¿dónde reside la memoria? La memoria, contrariamente a lo que se piensa, no está archivada en el cerebro físico, quien únicamente cumple funciones de receptor, sino, en el archivo espiritual del alma, -periespíritu o cuerpo psíquico- , que es el verdadero asiento de la misma. Al terminar la lectura y pasar la mente objetiva a pensar en otras cosas, ésta queda desenfocada del mismo y en los momentos en que la mente subjetiva –o psiconsciente, o el espíritu-, se emancipa de la materia, por la elasticidad del alma, queda en libertad para reflexionar sobre el contenido de lo que ha leído, revisando la información registrada en el alma, la cual aflora fácilmente a su visión o percepción espiritual, cuya revisión funge de sintonía con el tema y el espíritu, en ese estado de emancipación, amplía la percepción buscando el conocimiento sobre el mismo tema en cualquier archivo espiritual en que se encuentre, donde, por telepatía –es decir, lectura de contenidos mentales- copia toda la información que precisa, la cual, como ese proceso se lleva a cabo en estado de vigilia, es decir, despierto, empero, abstraído de la materia o en recogimiento interior, en el cual se encuentra en un estado fronterizo de conciencia, donde, lo que va percibiendo en estado de emancipación lo va registrando a nivel de conciencia objetiva, lo cual, ya, pasa a recordar objetivamente.
Dentro del mismo proceso, podría ocurrir que, en vez de ser el mismo espíritu de la persona que, emancipado mediante la facultad de desdoblamiento, sean espíritus afines, guías o protectores, que, por la afinidad de ideas en las cuales se está reflexionando, se proyectan al lugar en que la persona se encuentra, y por telepatía, intuición o visión clarividente, le inspiren ideas a ampliaciones relativa al área de conocimiento sobre cuyo tema, la persona, ha leído.
Prácticamente, la lectura, como elemento dinámico de percepción de conocimiento, conecta la mente del lector, con todas las fuentes en las cuales se encuentra archivado, en las múltiples esferas mentales –o evolutivas- a las cuales su propio progreso le permita acceder.
Es por eso que, el cultivo de un área determinada del saber universal, permite acceder a la mente del autor del tema tratado en conexión con la mente de todos los lectores del mismo tema y de todos los autores que lo han tratado, pero, no solo de la época en que el autor lo estudió y plasmó en su obra, sino, se llega a percibir, vía psiconsciente, todo el progreso que sobre el mismo tema ha alcanzado ese mismo autor y las respectivas esferas mentales que han tratado el mismo tema a partir de ese momento hasta el instante en que la persona lee el libro y acto seguido experimente este tipo de evocación mental.
Este proceso de percepción psico-espiritual realmente es fantástico, cuya conciencia del mecanismo operativo permite acceder a una fuente universal de conocimiento, sin límites de ninguna naturaleza, dentro de los propios niveles de desenvolvimiento, en cada etapa evolutiva.
Este proceso -y el mecanismo inherente- es el mismo que se utiliza en la intuición, en la inspiración y en la meditación, así como en cualesquiera otras manifestaciones de las facultades espirituales.
Es decir, la lectura estimula, paralelamente, el proceso de percepción extra-sensorial en cualesquiera de sus formas o variantes de expresión: telepatía, clarividencia, retro-cognición, precognición, intuición, inspiración, voz interior, percepción táctil, olfativa y gustativa, imaginación creativa o sintética, expresión psico-cinética, es decir de incitación a la acción o al reposo.
Lectura meditativa o reflexiva es importante en la adquisición de una cultura de corte universal, bien sea en vertiente clásica o en la profesional.
Adelante.

viernes, 5 de marzo de 2010

RECTA CONCENTRACIÓN (NOBLE SENDERO ÓCTUPLE) ©Giuseppe Isgró C.





RECTA CONCENTRACIÓN
(NOBLE SENDERO ÓCTUPLE)

©GIUSEPPE ISGRÓ C.


La concentración intensifica cualquier estado de la mente y la orienta en sentido único enfocándola en un punto: allí, donde se centra la atención se expande la conciencia perceptiva y el poder creador, absorbiendo todos los elementos cognoscitivos que les son inherentes, canalizando, al mismo tiempo, la fuerza de empuje y la de bloqueo en la realización de la tarea implícita.
La mente únicamente puede estar centrada, al mismo tiempo, en un solo punto perceptivo, en cualesquiera de sus variantes, es decir: en el estudio y en el aprendizaje, en la solución de situaciones y en la realización de objetivos, o, simplemente, en la recreación, en el descanso y en la meditación.
Empero, es imposible que se pueda ocupar, en forma correcta y adecuada, de dos cosas diferentes, o albergar pensamientos en las dos polaridades, simultáneamente. El emperador Adriano solía decir: -“Nadie puede recorrer dos caminos al mismo tiempo”, y tenía razón. De igual manera, la mente, en un momento dado puede albergar solo pensamientos positivos o negativos; o lo uno o lo otro. Los pensamientos positivos desplazan de la mente a los negativos de la misma manera en que la luz lo hace con la oscuridad. Aquí reside uno de los mayores secretos de la naturaleza y su conocimiento otorga a su poseedor un gran poder de realización, constituyendo la clave del autodominio.
Cada quien precisa elegir por el orden de importancia y enfocar la mente en lo que realmente importa, si quiere realizar algo de valor.
La mente, concentrada en el logro de un objetivo, con persistencia, desapego, expectativas positivas y durante todo el tiempo que razonablemente sea requerido, es capaz de alcanzarlo indefectiblemente. Centrada en la búsqueda de la respuesta adecuada, mediante la meditación la obtendrá sobre cualquier pregunta que se formule, por cuanto no hay nada que con la mente rectamente concentrada no pueda percibir ni dejar de discernir. Donde centra la atención puede ver todo lo que allí existe; empero, aún precisa de entendimiento para poder descifrarlo adecuadamente. No todos los que ven, son capaces de entender lo observado; aún viéndolo, mucha gente deja de percibirlo. Los secretos esenciales: las rectas atención y concentración.
La mente, concentrada en cualquier objeto antepuesto como meta es invencible si no abandona, persistiendo en la férrea y sosegada acción cuando las cosas se ponen menos fáciles. Es preciso recordar que, a las doce y un segundo de la noche, es cuando ésta comienza a transformarse en día, en un ciclo eterno. Igual ocurre con las situaciones cuando se afrontan pruebas severas; cuando más intensa se vuelve la acción por alcanzar la meta, más cerca se encuentra la persona persistente de activar los poderes de la mente que trascienden la percepción objetiva y la capacidad de razonamiento basada en la lógica inductiva y deductiva, transmutándose la situación en favorable y surgiendo las coincidencias que aportan a los elementos coadyuvantes de donde menos se piensa y espera. La condición sine qua non es la de negarse en abandonar a mitad del juego, cuando el partido se vuelve cuesta arriba. Allí es cuando se está más cerca de la victoria y se decide el triunfo: Jamás debe abandonarse ningún proyecto sin antes haberlo concluido en las mejores condiciones factibles según las circunstancias, después de lo cual se podrá pasar a otra cosa. Mientras se encuentre pendiente de concluir la tarea la lección respectiva está todavía por ser aprendida y en cualquier cosa que se haga ella está esperando y habrá de ser asimilada; de todas formas, es imposible evadirla. Es mejor realizarla cuanto antes, para liberarse.
La mente concentrada es omnipotente, omnipresente y omnisciente, en estado potencial, es decir: puede manifestar el poder suficiente para resolver cualquier situación o alcanzar el objetivo propuesto, siempre que sea realista y alcanzable e implique un reto existencial. Puede proyectarse a cualquier lugar del planeta y del universo y percibir el objeto de su búsqueda donde se encuentre, sin límites algunos excepto el del nivel de conciencia: es decir: el grado de percepción de la propia ignorancia. Si no conoce lo que ignora, -¿cómo va a encontrar un determinado conocimiento? La conciencia de lo que se anhela imanta su manifestación equivalente.
La mente puede obtener la información pertinente a cualquier pregunta por compleja que sea, si persiste el tiempo suficiente aunque éste represente la eternidad. De hecho, tenemos el eterno presente por delante y siempre encontraremos un más allá en progreso y sabiduría, pero, haciendo una cosa a la vez. Este es el secreto de la recta concentración. Una cosa a la vez, después de lo cual, el mismo logro alcanzado aportará las semillas de la tarea emergente que habrá de anteponerse como objetivo.
Nada de valor es logrado sin esfuerzo, tiempo y dedicación.
La concentración precisa el dominio total de sí: del espíritu, de la mente y del cuerpo; dominándose, podrá, la persona, hacerlo con todo lo que le rodea, respetando, siempre, los derechos ajenos.
La concentración, en meditación, permite la visión integral: de sí, de la vida, del entorno en que se interactúa y del universo. La visión es la clave el líder.
La percepción lúcida otorga la serenidad, la confianza, la seguridad, la claridad en los objetivos y la persistencia en el triunfo.
La concentración permite disciplinar todas las facultades espirituales, mentales –o intelectuales- y físicas.
La concentración debe efectuarse sobre:
1. El Creador Universal, mediante la meditación en Él o por el Dzikr, es decir: el constante recuerdo de Él, por la repetición de su nombre: ELOÍ, Alá, o cualesquiera otros que la persona prefiera, de los incontables existentes.
2. Los atributos divinos o valores universales, para percibir la sabiduría inherente a cada uno de ellos, cuya guía permite realizar en forma efectiva la practica de todas las virtudes.
3. El estudio de todas las ciencias, filosofías y artes, en forma gradual, y por el respectivo orden prioritario, para adquirir conciencia de la Doctrina Universal, en eterna expansión.
4. El inmortal espíritu que se es y las facultades que les son inherentes para conocerlas, desarrollarlas y utilizarlas óptimamente.
5. Los incontables ciclos de vida anteriores para alcanzar la unificación de la conciencia. Rememorando, gradualmente, hacia atrás, en el tiempo, se va recordando cada etapa de la vida pasada, primeramente, en el presente ciclo de vida, después en cada uno de los anteriores hasta llegar a al momento de la emanación del Creador Universal. Recordando al recordado se llega a percibir que ya se le conoce.
6. La historia universal, conocida y por conocer, para adquirir conciencia de dónde venimos, dónde estamos y hacía dónde vamos.
7. La salud: la observación de todo cuanto ocurre en el propio cuerpo, cuyas señales percibidas permitirán tomar las providencias oportunas; estando atentos al efecto de cada alimento una vez ingerido, de manera que se pueda detectar por sí mismos lo qué conviene o no comer, cuándo y cómo hacerlo. No todo lo que los expertos dicen al respecto es correcto, por lo cual cada quien debe velar que todo lo que se introduce en el cuerpo sea benéfico y saludable, suprimiendo todo alimento que se observe que produce efectos secundarios inapropiados para la salud perfecta. Tomar en cuenta de que la adecuada respiración, los pensamientos y los sentimientos, son factores esenciales en una salud equilibrada, además de una efectiva practica espiritual.
8. El universo circundante, para adquirir conciencia de los mundos que los integran, lo cual permite una percepción universal de la vida, con lo cual se puede comprender mejor muchos de los grandes enigmas de la historia en el planeta tierra.
9. La propia actividad profesional para dominar todos los elementos del arte en que se presta servicio.
10. Los niveles: espiritual, mental, o intelectual, y físico.
11. La ley cósmica.
12. Cada parte del cuerpo,
13. La respiración.
14. El punto de luz dentro de la mente.
15. La unificación de la conciencia por la relajación y la meditación.
Adelante.

sábado, 27 de febrero de 2010

LA TETRATKIS PITÁGORICA





TETRATKIS PITÁGORICA

©Giuseppe Isgró C.


-¿Qué es la Tetratkis? Para comprenderlo fácilmente, vamos a referirnos a la tétrada, la cual está representada por el tetraedro, o pirámide triangular, conformada por cuatro caras, tres laterales y una que constituye su base.
Representa al ser humano, como universo en miniatura, -o microcosmos-, que contiene todo lo existente en el Gran Universo o Macrocosmos, dentro del cual, en armonía con el todo, se desenvuelve.
La tétrada, es equivalente al Tetragrama, cuyas cuatro letras: Yod, hé, vau, hé, simbolizan el nombre inefable del Creador.
Constituye el cuaternario, expresado por la Monada, la Díada, la Tríada y la Tétrada, cuya suma de los cuatros números es decir: 1 + 2 + 3 + 4 = 10; donde, el diez, representa la Tetratkis pitagórica, que simboliza la fuente perenne de la naturaleza. También, se expresa mediante un triángulo con diez puntos interiores que significan, uno, la Monada, dos, la Díada, tres, a la Tríada, y cuatro, el cuaternario.
Como lo señala la Doctrina Universal, todo se origina de la Unidad, es decir, el Creador Universal; se expresa a través de la Díada –la polaridad, en sus variantes-; se manifiesta en la Tríada, -es decir: Espíritu, alma y cuerpo-; y actúa en el Cuaternario: la unidad en el todo; el todo, en la unidad.
La tétrada, está simbolizada por el triángulo y el punto en el centro, que equivale al ojo que todo lo ve.
Las tres caras laterales de la tétrada, simbolizan el espíritu, el alma y el cuerpo.
El espíritu es la vida; es inmortal y eterno, emanado del Creador Universal y constituido de su misma naturaleza espiritual. Conforma una unidad perfecta e indisoluble con Él, cuya conciencia de la misma canaliza el poder y la sabiduría de los atributos o valores.
El mecanismo de las necesidades y la planificación de los objetivos por realizar activan, automáticamente, en el grado acorde, su poder potencialmente infinito.
El alma es la intermediaria entre el espíritu y el cuerpo y le sirve de enlace. Tiene una cualidad importante: es elástica, la cual le permite, al espíritu, emanciparse del cuerpo y llegar, sin límite de espacio ni de tiempo, a cualquier lugar en donde se encuentre la información que precisa.
En el alma, los sentimientos se expresan como emociones, en cualquiera de sus dos polaridades, y se encuentran representados por los dos ángulos que permiten unir el triángulo que representa al alma, con el respectivo lado de la base del tetraedro, cuyo equilibrio en el vértice viene expresado como felicidad, equilibrio y armonía.
El cuerpo, representa el vehículo en el mundo de la manifestación física y simboliza el tercer triángulo de la tétrada.
En cuanto al cuerpo y a la polaridad que expresa toda manifestación, simbolizada por los dos ángulos inferiores, uno representa las fuerzas creadoras; el otro, las fuerzas destructoras.
El equilibrio entre la polarización de estas fuerzas opuestas constituye la salud y el bienestar físico y mental.
En el dominio del alma, las emociones, equivalentes a los sentimientos experimentados por el espíritu, son de polaridad polivalente, es decir: positivos y negativos. Según sean las acciones ejecutadas en correspondencia con una de las dos polaridades expresadas, se obtiene la alegría del deber cumplido o la insatisfacción creadora.
Alegrías o desilusiones emocionales están representadas en la segunda cara lateral de la tétrada, por los dos ángulos inferiores.
Las tres caras de la tétrada simbolizan el ser humano, tendientes a la unidad por la expresión del equilibrio, quien rige y debe hacerlo, siempre, los tres ámbitos de la realidad, a nivel físico, anímico y espiritual, en los estados de potencialidad, de creación y de manifestación.
La voluntad, que, en armonía con el universo, expresa la del Supremo Artífice, encuentra su asiento en la cúspide de la pirámide, desde cuya posición domina toda la estructura de la manifestación, dando estabilidad y equilibrio al conjunto.
Por ejemplo: en el cuerpo, el equilibrio se expresa como salud. En el alma, como armonía, y, en el espíritu, como conciencia intuitiva, confianza y entusiasmo.
Para el espíritu, la verdad, acorde con los valores universales, en todas sus variantes, constituye el polo positivo, siendo la única que proporciona al pensamiento la certeza que se refleja como paz y equilibrio en la conciencia.
Verdad y error tienen su representación en los dos ángulos inferiores del tercer triángulo.
La cúspide del tercer triángulo es el equilibrio del centro, otorgando al espíritu la serenidad, la templanza y el autodominio total, manifestándose en el cuerpo como salud perfecta y en el alma, como felicidad suprema, termómetro que refleja el perfecto equilibrio que, siempre, debe imperar de acuerdo con los designios del Gran Arquitecto del Universo.

Adelante.

RECTA ATENCIÓN





RECTA ATENCIÓN
(NOBLE SENDERO ÓCTUPLE)

©GIUSEPPE ISGRÓ C.

 El objetivo esencial del ser humano, en la vida, es percibir la realidad inherente a cualquier etapa evolutiva en la cual se encuentre, en un momento dado.
La facultad mental que permite alcanzar este resultado, de una manera efectiva, es la recta atención.
Esto significa que, frente al entorno físico en que interactúa y a la dimensión espiritual con la cual se encuentra vinculado, aun sin percatarse de ello, el ser humano está dotado de un mecanismo de necesidades que le impelen a realizar actos conducentes a su satisfacción.
Este mecanismo de necesidades contempla, en primer lugar, el logro de objetivos existenciales que como misión de vida trae el ser humano de acuerdo al pensum cósmico de desarrollo, en el planeta, y en una etapa determinada.
Paralelamente, un conjunto de necesidades que deberá llenar para su propia supervivencia en el planeta y la de los demás miembros de su familia y de la humanidad, en general, además de la de las demás especies en los diferentes reinos naturales.
En primer lugar, la persona debe prestar atención a las necesidades que va experimentando, para identificarlas y jerarquizarlas, de manera que las pueda abordar por su orden de prioridad.
Una vez identificadas las necesidades que experimenta y debidamente jerarquizadas, es preciso que preste atención en el entorno para ver dónde se encuentran los elementos que les permitan satisfacerlas.
Esto implica prestar atención al qué, al cómo, al dónde, al quien, al cuándo, al cuánto y al por qué, lo cual le hace iniciar un proceso de contemplación especializada hasta que identifica lo que necesita, centrándose, acto seguido, en ello.
Aquí reside la clave de la recta atención. Es un enfoque de la conciencia o de la facultad perceptiva con un objetivo específico de búsqueda hasta que lo encuentra y lo aprovecha de la mejor manera posible.
Es decir: debe ser una atención orientada a la búsqueda de un resultado previamente determinado, y que además contribuya de manera adecuada a satisfacer la necesidad experimentada y que, al mismo tiempo, lo haga respetando los derechos de terceras personas.
Cuando no existe un objetivo de búsqueda determinado la mente centrará la atención a cualesquiera de los múltiples estímulos del medio ambiente, con lo cual, en vez de acercarse a la meta lo más seguro es que se aleje de la misma.
El secreto del éxito integral en la vida consiste en la capacidad suprema de contemplar el entorno en que se actúa y en saber descifrarlo, es decir: captar los elementos que constituyen las fortalezas aprovechables en los aspectos esenciales y las carencias que, llenándolas con servicios o bienes, constituyan una fuente de riqueza en todos los ámbitos existenciales.
Lógicamente, esta contemplación del entorno requiere la posesión de conocimientos de los valores y de las leyes universales, de los principios de la economía y sus respectivos ciclos económicos e históricos y de la meta-historia y de las diferentes ciencias, filosofías y artes que, además de captar los elementos que conforman el entorno, permitan comprenderlos y optimizarlos en obras útiles para todos.
La recta atención implica permanecer alerta a todo lo que ocurre a nuestro alrededor e identificar las señales que tengan importancia para defendernos de cualquier peligro o para aprovechar cualquier oportunidad.
Es necesario estar atento en tiempo presente, ahora, y no evadir nuestra conciencia de lo que nos compete, o distraernos con lo que pudo haber sido o con lo que debimos hacer y no fue hecho; sino en la realidad actual. ¿Qué hay que hacer con lo que tenemos enfrente, ahora? ¿Cuál es el problema? ¿Tiene solución? ¿Cuál es? ¿En cuánto tiempo es posible solucionarlo? ¿Quién puede ayudar para resolverlo? ¿A quién hay que delegárselo? ¿Por qué debemos abordarlo de determinada manera?
La clave fundamental es anclar la atención en la solución. ¿Cuál es la solución para este caso en particular? ¿Cómo resolverlo con efectividad? Es decir, es preciso centrar la atención, positivamente, en la solución, al costo que sea, sin distraerse con cosas secundarias. Esa es la recta atención.
Donde centramos la atención se expande la conciencia perceptiva y permite ver la realidad inherente. Viéndola, es fácil descifrar todos los elementos que conllevan a la solución.
La recta atención permite conservar la serenidad, la calma imperturbable, la impasibilidad por cuanto facilita el dominio de la situación a nivel físico, mental y espiritual. Con la mente serena, la atención se centra en los elementos esenciales y la percepción es nítida, clara, realista y objetiva, sin tergiversaciones, permitiendo ir más allá de las apariencias y encontrar la nuez dentro de la cáscara.
La recta atención implica contemplar:
1. La fuente cósmica: el Creador Universal.
2. Los atributos divinos del Creador Universal, es decir: los valores universales.
3. Los principios y leyes universales.
4. El espíritu inmortal del ser y los atributos espirituales con que está dotados, los cuales son de idéntica naturaleza que los del Creador Universal.
5. El alma humana con su archivo espiritual de incontables ciclos de vida.
6. El cuerpo humano y el mecanismo de necesidades que le es inherente.
7. El entorno en que vive.
8. Los demás seres que conforman ese entorno en los tres reinos naturales.
9. El inmenso universo del cual se forma parte, para tener una perspectiva universal de la vida.
10. Las actividades humanas que se desarrollan en el propio entorno para encontrar los medios suficientes de trabajo y la satisfacción de las necesidades integrales, a nivel físico, mental y espiritual.
11. Conocer todas las ciencias inherentes al conocimiento humano para poder interpretar el mundo en el que se vive y el universo del que se forma parte.
12. De los múltiples e incontables estímulos que se reciben del entorno y del propio mundo interior, la recta atención permite enfocar la facultad perceptiva a todos los elementos que despiertan el propio interés para profundizar el conocimiento de los mismos y aprovecharlos de una manera efectiva en todos los ámbitos existenciales.
13. Sin los conocimientos adecuados, -¿cómo interpretar ese mundo del cual formamos partes? -¿Cómo tomar las riendas de la propia vida?
La atención, permite percibir los elementos esenciales en los cuales la centramos, aislando todo lo que escapa a ese enfoque. Es decir, es selectiva. Permite percibir los propios pensamientos, los sentimientos y los conocimientos que se poseen sobre determinada tema, formándose una opinión de las cosas observadas o un cuadro mental sobre las mismas, deduciendo otros aspectos inherentes. Permite plantearse objetivos para aprovechar oportunidades o resolver determinadas situaciones, emprender rectas acciones, mantener rectos medios de sustentamiento de vida, sostener esfuerzos rectos y persistentes en pos de los propios objetivos, mantener fija la mirada en el blanco al que se quiere alcanzar y concentrar todos los recursos en la obtención de un resultado prioritario a la vez, realizando, a la vez, la eterna meditación que permite constantes y más elevados grados de iluminación.
La atención en un aspecto determinado, bien sea un objetivo por lograr o una necesidad insatisfecha, permite la polarización que constituye el motor del eterno progreso, es decir: en el momento que deseamos satisfacer una necesidad o realizar un objetivo, enfocamos nuestra atención en los resultados que deben constituir nuestra meta, representando ésta una polarización positiva, mientras que la posición actual en que la persona se encuentra vendría a ser la polaridad negativa.
Es decir, desde el momento en que se descubre una necesidad por satisfacer, la mente centra la atención en la solución y esta representa la eterna polarización por cuyo mecanismo avanzamos por los infinitos grados de progreso.
El enfoque de la atención activa a la ley de atracción con su doble polaridad. La índole de los propios pensamientos, sentimientos, palabras y acciones, activan, simultáneamente, a la ley de atracción, a la ley de aislamiento cósmico y a las leyes del karma y de vipaka, es decir: acción y reacción, creando las circunstancias que conformarán la realidad personal de cada quien.
-II-

Somos, el resultado de nuestra atención, por cuanto en lo que la enfocamos, se expande la conciencia y el poder creador, en su doble polaridad: positiva o negativa.
¿Cómo vemos la botella? ¿Medio llena o medio vacía? ¿Enfocamos nuestra atención en la polaridad positiva o en la negativa? ¿Es recta nuestra atención? ¿Nos distraemos en cosas insubstanciales, o en cambio mantenemos la atención fija en nuestros rectos e inquebrantables propósitos de progreso?
Es indispensable centrar la atención en los pensamientos positivos, constructivos, de fortaleza, de templanza, de belleza, en correspondencia con todos los valores universales. El cultivo de la atención en los pensamientos positivos efectúa una sintonía mental con las mentes afines que conforman la ecología mental integral, y canaliza las fuerzas creadoras universales utilizando a cada quien como canal de manifestación, en la respectiva polaridad.
La atención en cada uno de los valores universales –o atributos divinos- permite expandir la conciencia de la sabiduría que le es inherente a cada uno de ellos, permitiendo el conocimiento que servirá de guía en todas las acciones humanas. A la vez, la comprensión de los valores universales permite la de las leyes cósmicas, de las cuales constituyen el respectivo soporte. Teniendo conciencia de la sabiduría de los valores universales, la persona podrá ejercer la práctica de los las virtudes y constituirse en un instrumento idóneo de la voluntad del Creador Universal.
Es preciso que la persona contemple su ser a nivel físico y comprenda el mecanismo de necesidades que le rige, de manera que, en cualesquiera de los niveles en que se encuentre, en un momento dado, bien sea de necesidades básicas, de seguridad, afectivas o sociales, de estimación, propia o ajena, o de autorrealización, pueda, concientemente, expresar de manera efectiva el respectivo poder potencialmente infinito del cual se encuentra dotada.
Paralelamente, es preciso que enfoque la atención en las facultades espirituales de las que está dotado el espíritu humano –y el espíritu de los seres en los tres reinos naturales-; es indispensable que comprenda estas facultades con que le ha dotado la naturaleza de las cosas, por ejemplo: intuición, inspiración, desdoblamiento, clarividencia, clariaudición, premonición, sueños, imaginación, visualización, memoria, materializaciones, transfiguraciones, telepatía o comunicación de contenidos mentales, autosugestión, meditación, concentración, etcétera.
Es decir, debe conocer su cuerpo, su espíritu y el universo del que forma parte.
Además, por medio de la relajación y de la meditación, interiorizando la atención a esos niveles expandidos de conciencia que le permita leer contenidos mentales en su propio archivo espiritual o en el de los seres afines, cuyas percepciones debidamente registradas en la conciencia objetiva, permitan la unificación de conciencia que amplíe la visión existencial y del universo del que se forma parte integral.
Es preciso que centre, también, la atención en la fuente de la cual ha emanado, es decir: el Creador Universal, en una espiritualidad directa sin intermediarios, para adquirir la conciencia de la unidad. En la medida en que enfoca la atención en la fuente, se expande la conciencia perceptiva del Creador Universal y de sus atributos divinos, con lo cual comienza a percibir la comunicación constante de Él dentro de la propia conciencia por medio de los sentimientos análogos a los valores universales, por cuyo intermedio el Creador cumple sus funciones de Pedagogo Universal.
Esto significa que es preciso centrar la atención en la propia conciencia, replica de la del Creador Universal dentro del ser, en la cual Él se expresa por medio de los sentimientos análogos a los valores universales, sirviendo de guía en todas las situaciones y acciones humanas. La recta atención a los sentimientos expresados dentro de la conciencia humana constituye la guía más certera en todos los ámbitos existenciales.
Se hace necesario centrar la atención en la templanza y en el autodominio, para conservar el equilibrio en todas las cosas, vivir con buen humor, actitud agradecida frente a la vida, sosiego, serenidad, confianza, certeza mediante la expectativa positiva, disposición a la acción suficiente y oportuna, buena voluntad frente a todos y a todo, amor, humildad, sentido de justicia y equidad, y disposición al servicio, dando lo mejor de sí para recibir lo mejor de los demás.
Donde enfocamos la atención abrimos una ventana perceptiva de la mente tanto en el mundo exterior como en el interior.
La atención debe ser:
1. Expectante: con enfoque positivo, por cuanto atrae a los elementos coadyuvantes análogos y repele a los contrarios y viceversa, si la polaridad es negativa Por tal razón, cuando los resultados son insatisfactorios, en cualquier área de interés, es preciso un cambio de enfoque, centrando la atención en la polaridad positiva y en la solución, y automáticamente, se canalizarán las energías creadoras positivas que vendrán en ayuda de quien las activas mediante los rectos e inquebrantables propósitos, y de la recta atención.
2. Trascendente: es decir, que permita ver más allá de las apariencias, trascendiendo la capacidad de razonamiento de la lógica inductiva y deductiva para que por medio de la intuición y de la inspiración se perciba el qué, el cómo, el dónde, el cuándo, el quién, el cuánto y el por qué que faciliten la solución a toda situación que precisa resolverse, canalizando el poder potencialmente infinito en el grado suficiente.
3. Deliberada: Es decir: atención voluntaria sobre un determinado objetivo.
4. Involuntaria: Por efecto de los estímulos físicos del medio ambiente sobre alguno de los sentidos; o por acción de un efecto físico o mental. Cualesquiera de ellos que se puedan experimentar podrían, fácilmente, distraer la atención de lo esencial a cosas intrascendentes, o, posiblemente, enfocarla sobre aspectos que aporten elementos necesarios al fin perseguido. La propia disciplina mental y el autodominio permitirán reorientarla sobre lo que realmente importe, manteniendo el rumbo a la meta previamente establecida.
5. Objetiva: es decir, realista, sin exagerar las cosas ni subestimarlas, dimensionándola en su realidad objetiva, cuantificándola y calificándola, de manera de abordarla con toda la energía creadora y recursos necesarios, en el tiempo oportuno.
6. Subjetiva: es decir, contemplarla desde el punto de vista espiritual y de los valores universales, para percibir su grado de justicia y ecuanimidad, y demás virtudes inherentes. La percepción subjetiva permite observar elementos que trascienden la percepción física por medio de los cinco sentidos y la de la lógica inductiva y deductiva.
7. Selectiva: debe centrarse en una cosa a la vez.
8. Estimulante: enfocando siempre el lado constructivo de las cosas y de las situaciones.
La recta atención, facilita la percepción intuitiva por cuanto todo destello de idea creativa en la propia mente es detectado y registrado, aprovechándolo de forma adecuada.
La recta atención permite observar esas inspiraciones que van aflorando en la conciencia y que aportan la solución en gran número de caso; esto es lo que transforma a una persona normal en un genio.
La recta atención permite permanecer impasible frente a los múltiples estímulos del medio ambiente que dejan de relacionarse con los elementos coadyuvantes a los propios propósitos.
La recta atención permite dedicarse con amor a cualquier actividad digna antepuesta como objetivo hasta transformar el fruto del propio trabajo en una obra maestra.
La recta atención debe centrarse en lo que se tiene, con actitud agradecida, para multiplicarlo en mayor grado.
Debe centrarse en el silencio interior, por cuanto, en la propia conciencia es donde se expresa la voz de Dios mediante los sentimiento análogos a los valores universales.
Precisa centrarse en las propias cualidades positivas, para potenciarlas en una constante practica de todas las virtudes.
Enfocar la atención en la intención justa detrás de cada propósito, propio o ajeno.
Por último, centrarla en el constante recuerdo del Creador Universal para adquirir conciencia de la unidad perfecta e indisoluble que conformamos con Él, en el eterno ahora, donde cada uno de nosotros es, al mismo, tiempo, el caminante, el camino que conduce a la fuente y la fuente.
Desarrollando la recta atención se adquiere el dominio perfecto y absoluto de sí y de todas las circunstancias que afrontamos en cada etapa existencial.
Es necesario aprender a ver, oír, sentir, oler y gustar con atención tanto en el mundo circundante como en el silencio interior.
La recta atención es estimulada por: las características exclusivas de las cosas, los beneficios y las ventajas inherentes, los atributos intrínsicos y los valores universales, bajo cuyas directrices adquiere la excelencia requerida en todos los casos.
Programación de la recta atención:
o Entro en el nivel perfecto de la recta atención. (Tres veces).
o Ahora estoy ya en el nivel perfecto de la recta atención (Una vez).
o Permanezco en el nivel perfecto de la recta atención todo el tiempo que sea necesario para percibir en profundidad todos los elementos esenciales de: (mencionar el tema objeto de estudio o análisis).
o O, bien: Permanezco en el nivel perfecto de la recta atención durante: (señalar el tiempo) para realizar en forma excelente el siguiente trabajo: (describirlo).
o Dar por hecho la programación y poner manos a las obras.

Adelante.

miércoles, 24 de febrero de 2010

RECTOS ESFUERZOS


LAS TRECE CLAVES DE:
RECTOS Y PERSISTENTES ESFUERZOS
(NOBLE SENDERO ÓCTUPLE)

©GIUSEPPE ISGRÓ C.




La clave esencial que debería constituir la regla de oro para quien siga las enseñanzas de la Doctrina Universal, es la de hacer una cosa a la vez, por su respectivo orden de prioridad, previamente jerarquizado.
¿De qué sirve realizar, en un día, diez cosas diferentes, dar la apariencia de haber trabajado intensamente, y al final de la tarde, la tarea que atosigaba sigue pendiente de hacer?
Aunque sea una sola cosa la que realices en un día de intenso trabajo, que ella sea la que contenga el mayor grado de importancia; las demás deberán esperar su respectivo turno. Pero, procediendo de esta manera, todas las cosas se realizan con efectividad y en poco tiempo se tendrá el trabajo al día y las metas estarán ya alcanzadas o en vía de hacerlo, oportunamente.
Igual método debe regir el propio desempeño en cuanto al fin perseguido. Es preciso centrar la atención a un solo objetivo a la vez, de acuerdo a su orden de importancia. No se pueden recorrer dos caminos diferentes al mismo tiempo; es indispensable elegir uno y seguirlo hasta alcanzar la meta. Después de lo cual, puede centrarse, cada quien, en el siguiente objetivo.
Antes de culminar la realización de un propósito, jamás debe emprenderse uno nuevo. Es decir, encontrándose a mitad del juego en curso, nadie debe retirarse de la partida, gane o pierda, hasta terminarla; de esta manera se habituará a concluir, satisfactoriamente, cualquier acción que emprenda.
Aquí encontramos la segunda clave del recto y persistente esfuerzo. Jamás debe emprenderse tarea alguna si no se tiene la firme decisión de concluirla con éxito. Dado el primer paso, debe continuarse, con expectativas positivas, hasta haber concluido los siguientes 999. Uno a la vez, se termina por darlos todos, afianzando la propia capacidad para concluir, exitosamente, cuanto se emprende en la vida, lo cual se reflejará en la faz del triunfador o de la triunfadora.
Cada acción y esfuerzo desplegados, debe darse en sentido de la meta. Todo trabajo debe realizarse con el contentamiento divino, es decir, con alegría, amor, buen humor y gratitud anticipada por los resultados satisfactorios y por la oportunidad de crecimiento que implica.
El trabajo es el mayor bien que posee todo ser en los tres reinos naturales.
Es preciso calcular bien el esfuerzo que cada tarea requiere antes de emprenderla. Si la culminación de un proyecto requiere mayor tiempo del que toda tarea promedio precisa, es preferible renunciar a ella. Si la época en que se recibe el ofrecimiento del trabajo por realizar no corresponde al mejor período de acuerdo con la realidad del mercado, es preferible posponerla hasta que las condiciones sean favorables o normales, por cuanto, si se asume la tarea y pasa el tiempo previsto para su conclusión sin obtener los resultados esenciales, se pagará un costo de ineficacia que todo profesional exitoso rehusará de asumir, por cuanto, la siguiente vez se le dejará de elegir como canal idóneo.
Esto implica que en todo trato debe acordarse el lapso suficiente para realizar bien la obra en el mejor o en el menos favorables de los casos, y debe hacerse mediante contrato por escrito, debiéndose reflejar las condiciones, remuneraciones, las formas de la negociación o variantes de la obra, según el caso, de manera que, puestas las manos a la obra, el profesional sea autónomo en su ejecución, asumiendo tanto la autoridad como la responsabilidad de los resultados que deben ser logrados.
El esfuerzo debe ser administrado por la persona que lo realiza de acuerdo a su propia visión y sin inherencias de nadie; si ese libre ejercicio es manipulado por la parte que delega el trabajo, se debe descontinuar el trato, por cuanto con una persona nerviosa y con expectativas negativas en la parte opuesta, los resultados pueden correr el riesgo de ser obstaculizados.
Haciendo todo lo que haya que hacer, en cualquier obra por realizar, en el tiempo correctamente previsto, se asegura el 80% de su realización. El resto, en un lapso breve, adicional, se concluirá con éxito. Algunas veces se obtiene el resultado al inicio; otras, al final, empero, obtenido en el lapso previsto, siempre será un resultado exitoso.
La tercera clave, es: la expectativa positiva de los resultados. Creer que en el tiempo previsto, serán alcanzados. Actuar como si…los mismos fuesen ya logrados desde el primer instante. El resto vendrá por añadidura, si se hace todo lo que debe hacerse, oportunamente.
Dentro del esfuerzo desplegado, el qué, el cómo, el cuándo, el quién, el cuánto y el por qué, irán surgiendo perceptivamente como intuiciones o inspiraciones y la fuerza de empuje y la de bloqueo determinarán que cada quien se encuentre en el lugar correcto, haciendo la cosa debida, en el momento oportuno.
Quien haya desarrollado la maestría personal en la ejecución de la obra, cualquier tarea, por compleja que sea, sabe como llevarla a cabo con la menor aplicación de esfuerzo y recursos, y en forma silenciosa, con naturalidad, sin vanagloriarse por ello, es decir, con humildad o sencillez. No tiene porque demostrar nada a nadie. Le basta su propia auto-aceptación.
En el recto y persistente esfuerzo, la paciencia es la cuarta clave. Todo a su debido tiempo, una cosa a la vez, por su orden prioritario. Empero, hay que darle tiempo al tiempo. De que sirve remover la tierra donde se ha plantado la semilla para ver si ha germinado. Oportunamente, ella brotará por si sola. Si por la impaciencia se remueve el suelo, se obstaculizará su brote y así ocurre en todas las realizaciones.
Es preciso dar el primer paso para vencer la fuerza de inercia, después de lo cual la misma fuerza de inercia mantendrá el ritmo del movimiento hasta alcanzar la meta. Puestos en acción, en la medida en que las cosas exigen mayor desempeño, las fuerzas emergerán del interior casi sin percatarse, por cuanto el poder potencialmente infinito que se posee se va expresando en la medida en que se le requiere, de acuerdo a las circunstancias. Desde el momento en que se emprende la realización de la tarea, es porque se está en condiciones de concluirlas, siendo indispensable persistir a fondo, y en el momento en que las propias energías parecen agotarse, si se persiste sin abandonar, se activarán las fuerzas creadoras internas, en conexión con la fuente, y emergerá el poder suficiente para culminar la obra en el tiempo previsto, surgiendo las coincidencias que aportan los recursos y las personas coadyuvantes de donde menos se espera.
La quinta clave: Es preciso actuar persistentemente en la búsqueda del resultado dejando que la vida aporte el canal adecuado, por cuanto ella conoce mejor, en cada caso, el que corresponde.
Se requiere abordar cada tarea estando conciente de que requerirá el esfuerzo total y no subestimando el mismo. Si se enfoca cada caso como si fuese más difícil de lo que realmente es, con toda seguridad se concluirá con éxito; empero, si se hace creyéndolo más fácil de lo que es, cuando se perciba la verdadera dificultad, ya ha pasado el tiempo real de su ejecución y se pagará un costo de oportunidad que generalmente resulta oneroso, lo cual, es preciso evitar.
Recuerda, la fuerza nace de la lucha. El ejercicio constante desarrolla las propias habilidades. Cada tarea perfecciona la capacidad de desempeño.
Si desplegado el recto y persistente esfuerzo no logra el resultado previsto, es preciso seguir adelante, por cuanto, muchas veces, en vez de lo esperado, se obtienen logros mejores de los previsto. Por eso, es importante no darse jamás por vencidos. Cuando parezca que no habrá de alcanzarse el resultado previsto, si se persevera, aparecerá de donde menos se piensa y espera.
La sexta clave: Aquí entra en juego un recurso interior de gran valor. Generalmente, la persona utiliza la lógica inductiva y deductiva en la realización de una obra determinada; empero, algunas veces, la propia capacidad de razonamiento conduce a un lugar donde pareciera que no se puede ir más allá del mismo. En estos casos, el 80% de las personas, abandonan. El 20% de quienes persisten, al llegar a un muro casi imposible de traspasar, se aquietan, y, por un momento, piensan en otra cosa, dándole tiempo a la mente para serenarse y tranquilizarse, buscando, intuitivamente, el qué, el cómo, el cuándo, el dónde, el quién, el cuánto y el por qué; algunas veces, unos dicen: -“Lo consultaré con mi almohada”-. Lo cierto es que, en un momento dado, surge la idea clara de cual es la mejor manera de concluir la obra empezada y los elementos coadyuvantes afloran de donde menos se esperan. La persona experimenta una fuerza de empuje o de bloqueo que le hace estar el lugar correcto, haciendo lo que debe, en el preciso momento. Esto represente la trascendencia de la conciencia objetiva a la subjetiva.
El genio aflora siempre si se persiste en el recto esfuerzo en pos de la obra antepuesta como objetivo.
El recto y persistente esfuerzo siempre conducirá, a toda persona que no abandona a mitad de camino, a la anhelada meta.
La séptima clave: La concentración en la realización de la obra activa el poder suficiente para concluirla, realizando el esfuerzo pertinente, en cada caso.
El esfuerzo debe ser desplegado con sabiduría, es decir, conociendo de antemano donde debe aplicar la energía, los recursos y el trabajo respectivos. Es decir: donde debe dar el golpe de martillo y la potencia requerida en cada caso. Es el recto esfuerzo: ni más ni menos de lo necesario.
El recto esfuerzo aporta la energía para culminar la obra. Esa energía fluye con fuerza imparable cuando es necesario; mientras que otras veces pareciera estar bloqueada, evitando el exceso que resultaría inútil al fin propuesto.
La octava clave: Para disponer de la energía suficiente para el esfuerzo pertinente, es necesario que la persona tenga un régimen alimenticio adecuado, que duerma en forma tal que cada mañana haya recuperado las fuerzas, que medite para que la visión correcta aflore en la conciencia, que la concentración le permita aplicarla en un punto a la vez, y así evitar el despilfarro, y trabajando relajadamente, no se malgaste, por efecto de la impaciencia y de la desatención. Se sugiere excluir, total y definitivamente, de la dieta diaria, de por vida: 1) Pollo, huevos, gallina y pavo. 2) Carne de cerdo y sus derivados. 3) Azúcar; pasta y pan, en base a harina blanca refinada. 4) Pimientos. 5) Chamomilla (Manzanilla). 6) Margarinas. 7) Elaborar una dieta de acuerdo con las sugerencias de un médico de cabecera o nutricionista competente.
La novena clave: El recto esfuerzo debe ser sosegado, relajado, sereno, concentrado, ejecutado calmadamente, centrando toda la atención en lo que se hace, para hacerlo bien.
La décima clave: El desapego sigue siendo la clave esencial en el desempeño del recto y persistente esfuerzo, buscando únicamente resultados justos y perfectos para las partes involucradas, en el tiempo oportuno, debiendo resultar indiferente su logro, por un canal determinado, por cuanto, la persona sabe, que haciendo todo lo que debe, oportunamente, el logro será obtenido de la mejor manera posible.
Desplegando el esfuerzo pertinente, todas las cosas se harán en el momento justo y de la mejor manera posible.
La undécima clave: El recto esfuerzo debe estar guiado por un pensamiento positivo, por sentimientos de justicia, belleza, equilibrio, armonía, y en correspondencia de cualesquiera otros valores universales.
La voluntad, la tenacidad, la imaginación, la confianza, la serenidad, el optimismo, el amor, la bondad, el deber, la fortaleza, la templanza, la sinceridad, la flexibilidad, constituyen elementos vigorizantes del recto esfuerzo que conducen a la excelencia en la obtención del resultado anhelado.
La duodécima clave: La visualización creativa, imaginando en la pantalla mental el resultado satisfactorio debidamente alcanzado sin imponer canal de expresión alguno, coadyuva a su manifestación oportuna.
La décima tercera clave: La conexión divina con la fuente, el constante recuerdo del nombre del Creador Universal, la meditación, la relajación, la concentración, los ejercicios de respiración profunda, el estado de ánimo confiado, la propia convicción de que serán alcanzados los resultados, les imprimen vitalidad al recto y perseverante esfuerzo que hacen posible la obtención de cualquier resultado anhelado.
La conexión con la fuente canaliza la luz, la energía, el poder, la sabiduría y el esfuerzo suficiente, siempre, en la realización de la Gran Obra.

Adelante.