miércoles, 31 de marzo de 2010

TALLER DE AUTO-MAESTRIA, SELF MASTERY, LECCION TERCERA.

















EL PODER DE ELEGIR

DEL LIBRO:

CÓMO DESARROLLAR LA AUTO-MAESTRÍA, SELF MASTERY,
LECCIÓN TERCERA.

AUTOR: ©GIUSEPPE ISGRÓ

-Siente el poder para elegir dentro de ti y úsalo acertadamente de acuerdo al esquema cósmico y a tu propia realidad-.
Giuseppe Isgró Cattafi



Posees un gran poder dentro de ti: es el poder de elección y la libertad de pedir a la vida lo que requieres para su realización.

Ejerciendo el poder de la elección del cual estás investido por el Supremo Hacedor, tomas, en las propias manos, las riendas de tu vida y le imprimes el rumbo deseado.

Eres el resultado de tus elecciones del pasado. Serás lo que eliges ser en el presente.

Del esfuerzo y entusiasmo que despliegues en su consecución, dependen los resultados que obtienes.

Una vez efectuada la elección, todo tu mundo se desarrolla a su alrededor, como un eje que busca su punto de equilibrio en el universo de tu vida.

Imantas hacia ti los elementos necesarios que han de conformar tu realidad y el éxito equivalente al nivel, calidad e índole de tu elección y pedido a la vida.

La Ley Cósmica, dice: -Según eliges, pide y das, recibes-.

En el acto de elegir existe un poder creativo que se plasma al formular el pedido, como un decreto, de lo que tú aspiras realizar; mientras que al dar, -una forma de pagar el precio, se abre la puerta por la cual, al mismo tiempo, se recibe el salario cósmico y la compensación equivalente.

Abre el camino adecuado. Recorre una sola ruta a la vez. Al final, siempre está tu meta esperándote.

Edmund Burke, dijo: -“Un camino de mil kilómetros comienza dando el primer paso”-. A su vez, Alexis Carrel, -profundo pensador francés, del siglo XX-, acertadamente refirió: -“El porvenir pertenece a los que lo consagran todo por un ideal”-.

Cada paso que das, dalo únicamente en dirección de tu meta.

Con cada elección pagas un costo de oportunidad. Por cuanto, al decidirte por un objetivo, estás dejando de lado otros entre los cuales también podías elegir.

Desarrolla tus habilidades para decidir acertadamente, eligiendo cursos de acciones que mejor aporten el mayor grado de certidumbre en cuanto a los resultados apetecidos y al más bajo costo de oportunidad.


CÓMO ELEGIR CON EFECTIVIDAD


Al percibir un requerimiento de cambio que aporte un avance más allá de la posición actual, en tu vida, empieza el proceso de la toma de decisión, el cual concluye con la elección del mejor curso de acción que lo satisfaga y su puesta en práctica.

Elegir, constituye, siempre, la selección de la mejor alternativa, como etapa fundamental del proceso decisorio.

La vida presenta tres clases de situaciones claramente identificadas, las cuales es necesario determinar para hacer más efectiva la elección.

En primer lugar se enfrentan situaciones en condiciones de certeza, donde tanto el curso de acción como el resultado, son conocidos. Los cursos de acciones pueden ser numerosos, pero cada uno sólo puede proporcionar un resultado. El secreto consiste en seleccionar el curso de acción que maximice el resultado.

En segundo lugar, la elección toca tomarla en condiciones de riesgo, donde cada curso de acción presenta varios resultados probables con factibilidad relativa. La clave consiste en tener presente el valor esperado en la toma de decisión, haciéndose cargo probable, en caso de efectos negativos, si sus consecuencias son controlables.

Las preguntas claves que es preciso formularse, son:

1. -Si adopto esta decisión, ¿qué es lo mejor que puede pasar?-
2. -¿Me satisface?-
3. -Y, ¿qué es lo peor que puede ocurrir?-
4. –¿Puedo controlarlo?-

Si lo mejor que puede pasar te satisface, y lo peor, estaría bajo tu control, entonces, toma la decisión.

Elige siempre el curso de acción que maximice o minimice el valor esperado del resultado, por ejemplo: el mejor logro o el menor riesgo, o ambos, simultáneamente.
Le siguen las decisiones en condiciones de incertidumbre, las cuales, en lo posible, se recomienda evitar. En este caso, cada curso de acción ofrece múltiples resultados inciertos, disponiéndose de escasa y poco confiable información, para hacer proyecciones futuras certeras.

Estas decisiones deben ser adoptadas solamente cuando se haya estructurado una sólida base económica, o de otra índole, que permita asumir las eventuales consecuencias sin producir desequilibrios graves e incontrolables.


EL PROCESO PARA ELEGIR


Optimiza tus habilidades para tomar decisiones efectivas, acertadamente, aplicando los siguientes pasos:

1. DEFINIR EL OBJETIVO QUE DEBE SER
ALCANZADO

Tan pronto percibas la necesidad de cambio, identifica, -definiéndolo y enunciándolo por escrito- el objetivo que, resolviendo la situación, restablezca el equilibrio original, o que, una vez realizado, implique un avance más allá de donde, ahora, te encuentras.

Los resultados ideales que deben ser alcanzados, al ser comparados con la situación actual, determinan la diferencia que constituye el objetivo de la elección.

2. ANALIZAR, Y DISTRIBUIR, EL OBJETIVO, EN
ETAPAS CON CLARO ORDEN PRIORITARIO

Analiza las posibles causas que originan la insatisfacción y qué resultados reestablecerían el equilibrio o generarían el cambio deseado. Usa las preguntas:

• -¿Qué debo lograr?
• -¿Cómo?
• -¿Dónde?
• ¿Cuándo?
• -¿En cuántas etapas puedo dividir la realización del objetivo?
• -¿Qué prioridad asignaré a cada una?
• -¿Por qué?


3. BUSCAR ALTERNATIVAS O PROBABLES
SOLUCIONES

En esta fase, se exploran todos los cursos de acciones que constituyen alternativas o probables soluciones, evitando críticas, para facilitar el proceso creativo.

4. EVALUAR LAS ALTERNATIVAS Y SELECCIONAR
LA MEJOR

Después de evaluar todas las alternativas posibles se selecciona la que mejor optimice, o minimice, los resultados esperados de la elección.

5. EJECUCIÓN

Tomada la decisión, con voluntad férrea y plena confianza en la obtención de los resultados, se emprende la acción correspondiente, hasta alcanzarlos. La Ley cósmica de la atracción, expresa: -Una mente decidida, con acción constante, siempre imanta resultados-.

6. CONTROL

Se controlan los resultados para retroalimentar cualquier eventual desviación, reiniciando el proceso decisorio, el cual culmina con una nueva elección.

PSICO-PROGRAMACIÓN:

Afirma, antes de tomar una decisión:
Entro en el nivel de mi mente psiconsciente idóneo para tomar acertadas decisiones y resolver cualquier situación con efectividad. (Tres veces).
Ahora me encuentro, ya, en el nivel de mi mente psiconsciente idóneo para tomar acertadas decisiones y resolver cualquier situación con efectividad. (Una vez).
Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente idóneo para tomar acertadas decisiones y resolver cualquier situación con efectividad durante treinta y cinco minutos para analizar el caso: (mencionarlo) y decidir la solución más conveniente en armonía con todos. Antes de quince minutos, a partir de este momento, tendré la percepción correcta de lo que debo hacer. Hecho está. Conservo pleno autodominio, el control de todas mis facultades físicas, mentales, emocionales y espirituales y de todas las circunstancias y una perfecta calma imperturbable, impasibilidad, serenidad y un estado de tranquila relajación a nivel físico, mental, emocional y espiritual y total claridad en las ideas. Hecho está; así es; así sea.
Tan pronto como tengas escritas las mejores alternativas u opciones entre las cuales te es preciso elegir, en el nivel de la mente psiconsciente en el que ya te encuentras –o si ha transcurrido un lapso mayor de los treinta y cinco minutos, vuelve a efectuar la psico-programación- pregunta tres veces a tu mente psiconsciente: -¿Cuál decisión debo tomar? Espera la respuesta durante cinco minutos.
Puedes preguntar a la mente psiconsciente:
I. -¿Debo tomar esta decisión? –Menciona la respectiva alternativa- (Tres veces). Espera la respuesta durante cinco minutos.
II. Cómo resultará si elijo esta opción? –Menciónala- (Tres veces). Espera la respuesta durante cinco minutos.
III. –Qué otra alternativa debo considerar? (Tres veces). Espera la respuesta durante cinco minutos.
IV. Repite el proceso con cada una de las alternativas en estudio.

Automáticamente, al cumplirse los treinta y cinco minutos se saldrá del estado de interiorización; empero, los estados de lucidez, calma, fortaleza, confianza y serenidad se conservarán aún después de volver a las condiciones normales. Con el tiempo y práctica, se puede hacer la psico-programación por un lapso mayor.

PLAN DE ACTUACIÓN:

o Entro en mi nivel idóneo para resolver situaciones, en mi mente psiconsciente (Tres Veces)
o Ahora, ya estoy en mi nivel idóneo para resolver situaciones, en mi mente psiconsciente. (Tres veces).
o Permanezco en este nivel idóneo para resolver situaciones, en mi mente psiconsciente, quince minutos, (o más), durante los cuales voy a analizar esta situación y encontrar la solución perfecta. Hecho está.
o El caso que deseo resolver y voy a resolver, es: Describir:
o Ahora, pregunto a mi mente psiconsciente:
¿Cuál es la mejor manera de resolver este caso?: (Describir).
Deseo la respuesta correcta que debo aplicar, antes de seis minutos; quiero percibirla claramente por el mejor medio perceptivo de mis facultades espirituales, la cual recordaré, comprenderé y aplicaré con efectividad, tan pronto la perciba. Hecho está.



EL PODER EFECTIVO DE LA DECISIÓN

En general, en mayor o menor grado, todos saben decidir; conocen el método científico de resoluciones de situaciones, el proceso creativo de toma de decisiones y cumplen perfectamente todos los pasos hasta llegar a lo más importante: la acción.

Es en la acción donde se requiere desarrollar en alto grado habilidades para plasmar en la realidad lo pensado y decidido.

Empezar, dar el primer paso, ponerse en camino, después de decidir, ése es el gran secreto. Pero, una vez iniciada la acción, con la visión clara del tiempo factible para alcanzar el respectivo logro, es preciso persistir, con confianza plena y desapego de los resultados y continuar dando todos los pasos restantes que sean necesarios, hasta alcanzar la meta. Simplemente, haz la cosa y tendrás el poder para hacerlo; esa es la clave.

El poder de la decisión crea resultados. La mente decidida adopta el propósito de alcanzar determinados logros y funge de convención mental que le sintoniza con los elementos coadyuvadores a su consecución.

La decisión de lograr algo implica la oferta de un servicio, producto, idea o beneficio, que debe ser dado a cambio y toda oferta genera, automáticamente, su demanda. En el mismo momento en que se toma la decisión, en alguna parte, todas las personas que coadyuvarán están tomando, simultáneamente, las respectivas decisiones complementarias. En la metafísica de la decisión, si se observa desde la perspectiva o dimensión adecuada, se percibe que, en el mismo instante en que un arquitecto diseña un chalet, sin darse cuenta, por vía psico-sensorial. –o intuitiva-, percibe las necesidades insatisfechas de un determinado consumidor y crea el ambiente con el cual, ese futuro consumidor, en ese momento, está soñando con uno análogo. Cuando el constructor decide construirlo, en el mismo instante, una persona, está decidiendo comprarlo. El resto es un proceso que se desenvuelve de manera tan natural que todo parece casualidad.

Lo importante es tomar la decisión ya que implica una oferta de comprar o vender, dar o recibir, hacer o dejar de hacer, etcétera, y el mecanismo de la vida sabe que puede contar con esa oferta o demanda y, la persona, sin darse cuenta, pone en movimiento una de las leyes más poderosas de la creación.

La decisión tiene fuerza de atracción y repulsión. Atrae a los elementos coadyuvantes y repele los antagónicos por medio de la ley del aislamiento cósmico.

Una vez decidido el propósito fundamental de la vida, seleccionados los objetivos a corto, mediano y largo plazo, determinada la carrera en la cual se quiere cada quien realizar, auto-expresando el genio que se anida en el interior, hay que mantenerse firme en la determinación de alcanzar las metas anheladas, en el intervalo que media entre la siembra de la semilla y la cosecha de los resultados.

Esa paciencia firme, serenidad inalterable, confianza absoluta, expectativa profética, voluntad de acero, nervios relajados y desapego de los resultados proporcionan el autodominio suficiente para imantar los resultados y de persistir firme en el propósito sin variar de rumbo hasta alcanzar lo que se ha propuesto.

Una y mil veces hay que abordar la acción y con el trabajo suficiente y el estudio necesario, con la creatividad adecuada y los métodos propicios, todo se logra, oportunamente.

El ser humano está dotado para realizar cualquier cosa que conciba en su mente siempre y cuando la aborde una a la vez.

Si concebiste la idea, planificaste el proyecto, y asumiste el reto, manteniéndote firme y actuando constantemente alcanzarás el resultado previsto, en el tiempo debido.

Pero, cuando más cerca estés de alcanzar tu meta es cuando más firme requieres estar, por cuanto, es allí donde la prueba de la vida verifica tu temple y selecciona los mejores –o más efectivos cooperadores- para seguir adelante, en cada actividad, área, etcétera. Por esta razón, la antigua sabiduría recomienda que jamás debe abandonarse la realización de un proyecto en el momento en que las situaciones se muestran en su aspecto menos favorable,

Es preciso dar ese paso que separa la decisión de la acción. Ten confianza: en ti y en la vida; ésta secunda todo esfuerzo sincero.

Tienes el poder en tus manos, úsalo. Mantente firme y alcanza, una a una, todas tus metas. Visualiza el resultado satisfactorio en tu mente. Afirma lo positivo. Di, una o mil veces, o cuantas sea necesario: -voy a lograrlo-.

Sólo la decisión activa el mecanismo cósmico del logro; actúa como si… ya lo hubieses alcanzado. Da por hecho su consecución exitosa con serena convicción, tenacidad y desapego.

Adelante.

lunes, 22 de marzo de 2010

EN LO QUE VES, TE CONVIERTES: -"En los manuscritos de Qümram, uno de los rollos revela un principio esotérico atribuido al hermano Jesús de Nazareth, el cual expresa: -“En lo que ves, te convertirás”-. Giuseppe Isgró Cattafi




EN LO QUE VES, TE CONVIERTES

©Giuseppe Isgró C.



En los manuscritos de Qümram, uno de los rollos revela un principio esotérico atribuido al hermano Jesús de Nazareth, el cual expresa: -“En lo que ves, te convertirás”-.

Las investigaciones efectuadas en el campo de la Psicología reafirman la importancia y veracidad del mismo. -¿Qué ves en la vida? -¿Abundancia, felicidad, progreso, justicia, rectitud, armonía, benevolencia, virtudes, trabajo eficiente, alegría, belleza, etcétera, o, lo contrario?

En lo que ves tenderás a convertirte, hasta hacerlo realidad. Ver uno u otro aspecto de la vida implica sintonía y una actitud determinada de pensar. Por ejemplo, al contemplar un vaso lleno hasta la mitad, ¿cómo lo ves?, ¿medio lleno o medio vacío?


Ese hecho tan sencillo indica enfoque positivo o negativo frente a la vida. Medio vacío, estaría indicando que observas el lado negativo de las cosas. Medio lleno, el positivo. La diferencia consiste en que cada quien obtiene lo mismo que refleja su visión, y, además, se va transformando, gradualmente, en el producto de la misma.

La sintonía con determinada frecuencia de la ecología mental del universo, funge de canal a través del cual se manifiestan fuerzas positivas o negativas, que, por medio de cada persona, buscan una vía de auto-expresión.

Un pensamiento positivo se carga con la fuerza de pensamientos afines y genera estímulos positivos.Es como seleccionar uno de los dos canales de una autopista: el rápido o el lento. En uno se fluye con mayor rapidez y facilidad que en el otro.

Cada quien puede contribuir a acentuar el lado positivo de la vida, por ejemplo: los medios de comunicación tienen a su alcance la vía para transformar a la sociedad, plasmando sólo mensajes positivos en las informaciones; eliminando todo lo negativo y sustituyéndolo por los aspectos favorables de las situaciones.Si una persona fue artífice de un hecho poco favorable, simplemente se le ignora; se publican solamente las acciones ejemplares, como, por ejemplo: los de honradez, los de justicia y equidad, los de éxito y triunfos, las reseñas biográficas de personajes ilustres para que sirvan de paradigmas, etcétera. Prestar atención únicamente a casos donde los administradores, públicos o privados, han logrado efectividad.

Por el principio antes expuesto: -“En lo que ves, te convertirás”-, viendo tantos ejemplos positivos, por la ley de atracción, se van emulando cada vez en mayor gradoy la gente, para tener acceso a los medios de comunicación deberá realizar obras importantes y positivas, caso contrario, se le negará, el mismo, como si inexistiera.

Es muy sencillo; y, contrariamente a lo que pudiera pensarse, se venderían más ejemplares de los periódicos y se atenderían más las noticias por radio y televisión.

Se está ya en una nueva era, la cual fue anunciada de múltiples formas por diferentes corrientes filosóficas. En una sociedad armónica, estos principios se aplican con fidelidad.

El poeta, canta el lado positivo de la vida y exalta las grandes virtudes y valores, por eso Homero, -el maestro de la edad de oro griega- sigue siendo una de las fuentes más importantes de líderes y pensadores; el pintor, plasma aspectos de belleza y armonía; el pedagogo, y los padres, estimulan las cualidades positivas del niño, con la enseñanza y el ejemplo; el trabajador, el ejecutivo, el empresario, el científico, el investigador, el inventor, el político y todas las personas en general, piensan en las posibilidades factibles en vez de las imposibilidades, alcanzando los resultados previstos.

Al hablar con cualquier persona que refiera hechos negativos ocurridos a ella misma u otros, hay que indicarle, con tacto, que cuente sólo lo bueno.Por la ley de atracción,-o asociación magnética de ideas-cada quien se va recordando de otros análogos, acentuando la sintonía correspondiente que abre los canales para atraer lo mismo que ve, habla, lee, escribe, piensa y escucha.

La pantalla de la mente solamente puede albergar una sola índole de pensamientos, a la vez: positivos o negativos. El uno desplaza al otro, por cuanto constituyen una misma escala, en diferentes grados, desde el cero al infinito, en ambas polaridades; al reubicarse, tanto cualitativa como cuantitativamente, en el nuevo rango vibratorio, la persona, en ese nivel, atrae lo que quiere, y repele, simultáneamente, lo que no desea.

Las imágenes que se canalizan en la pantalla mental tienen fuerza de atracción o repulsión. Es decir: pensamientos positivos atraen lo positivo y repelen lo negativo; pensamientos negativos, atraen lo negativo y repelen lo positivo. Los opuestos jamás se juntan.Por lo cual, hay que desarrollar una sintonía positiva frente a lo que se ve o hace, de manera que, la persona, vaya transmutándose, gradualmente, en el mismo estado –o grado- de las cosas elevadas que, en su paso por la existencia, va observando o concibiendo por medio de su conciencia intuitiva que le inspira, creativamente, nuevas y mejores formas de crear e innovar bienes y servicios.

El primer paso, para sintonizarse positivamente, es la gratitud, es decir, dar las gracias al Creador, y a la vida, por lo que se tiene, en vez de lamentarse de lo que se carece.

Si ves lo que tienes y además muestras gratitud, por la ley de atracción, aumentas tus posesiones.Esa es una de las grandes leyes del universo. Funciona en cualesquiera de las dos polaridades que elijas o en que la apliques. Haz, ahora mismo, una lista de cien o más de las cosas buenas que posees por las cuales puedas mostrar gratitud frente a la vida y al Creador Universal. Visualízalas, rememora tus momentos de grandes, o mejores, éxitos. Empieza escribiendo las que recuerdes; en las horas siguientes, comenzarás a recordar muchas más. Anota todas las que te vengan a la mente. Revisa la reseña periódicamente.


Al traer de nuevo, a la pantalla mental, las imágenes de éxitos pasados, éstas desplazan, automáticamente, otras menos positivas, y, por la ley de asociación magnética, generan imágenes análogas, que, por su fuerza de atracción, contribuyen a traer, a la propia vida, más cosas buenas de la que se poseen. Es decir, se incrementa aquello en que se centra la atención y se expresa gratitud.

Es igualmente recomendable, adoptar la costumbre de hablar de las cosas buenas que tiene el planeta tierra–y el país en que se vive-, para estimular su desarrollo. Se sugiere hacer una lista de las cien mejores cosas –o fortalezas- que tiene tanto la Nación como la propia región.

Las que requieren cambio, en vez de expresarse poco favorablemente de ellas, es deber de todos ayudar a corregirlas. Aquellos que lo hacen, aprovechan las oportunidades y fuente de riqueza y crecimiento personal y profesional que les son implícitas.


Ambas condiciones –de fortalezas y carencias- proporcionan la debida visión de liderazgo efectivo e imprimen el sentido direccional a la acción creadora, cualitativa y cuantitativamente hablando, para optimizar los beneficios de las primeras y transmutar, positivamente, las segundas, en fuente de riqueza integral segura y confiable, a corto, mediano y largo plazo.

Seleccione, cada persona, las situaciones en cuyas soluciones desea asumir un compromiso de cooperación social, como misión de vida, con lo cual experimenta, enseguida, una fuerte y poderosa sensación -y/o sentimiento- de autorrealización.

Eres artífice de un mundo cada vez mejor;de un país acorde con los elevados ideales de los Forjadores de la Patria y de la Humanidad. Ayuda a difundir, cada vez más, un mensaje positivo que ilumine el presente y abra el camino del porvenir anhelado.

Adelante.








EL PLAN DE DIOS PARA CADA SER


EL PLAN DE DIOS PARA CADA SER

©Giuseppe Isgró C.


Cada ser nace con un plan de vida elaborado por el mismo y aprobado por el concejo superior del planeta en que se vive; por cuanto, existiendo múltiples interrelaciones con una enorme cantidad de entes, el programa debe reflejar tanto los objetivos personales y colectivos que deben ser logrado, como las respectivas compensaciones en base al propio karma existencial.
El plan de vida contempla, en general, todos los aspectos existenciales de la persona en particular y de los que van a integrar su familia, reflejando diversos objetivos en el corto y en el largo plazo, por lo que, el ser que va a nacer, es probable que lo venga cumpliendo durante muchos ciclos de vida.
El citado plan al ser aprobado por el Concejo Superior del Planeta, encaja en el engranaje cósmico del mismo y pasa a convertirse en un plan de Vida para cada quien, el cual, el espíritu, una vez encarnado, por la ley que rige el libre albedrío, podrá cumplirlo o dejar de hacerlo; podrá superar las pruebas que él se ha impuesto o no; puede realizar los objetivos y alcanzar las diversas metas y las que quedan pendiente deberá llevarlas a cabo en el siguiente o sucesivos ciclos de vida.
Empero, cada Espíritu, al emanar a la conciencia individual, del mismo Creador Universal, lo hace dotado de vida eterna e inmortal y con los mismos atributos divinos de Él, análogos a los valores universales, que como Ley Cósmica se encuentran impresos en su conciencia. La misma conciencia del Espíritu es una réplica de la del Creador Universal. Los atributos divinos constituyen los sentidos espirituales que le habrán de servir de guía, dentro de cuyos parámetros enmarcar su conducta. Ya esto de por sí constituye un PLAN DE DIOS para el Espíritu. La eterna polarización, es parte de este plan. Consiste en ascender por la espiral evolutiva, si límites de ninguna naturaleza, de un estado de conciencia a otro más elevado, en el eterno ahora.


El primer objetivo, dentro de ese Plan de Dios para el Espíritu, es el de alcanzar la MAESTRÍA CÓSMICA, mediante la cual, pasa a ser uno de los participantes de los creadores y dirigentes de los mundos, en calidad de científico, artista o instructor cósmico.
Alcanzado el rango de maestro de la creación, en incontables ciclos de vida, en infinidad de mundos del inmenso universo, entra ya en una fase creadora de mayor trascendencia.
Empero, esa función creadora ya la posee desde el inicio de su carrera, con libertad de acción. Pero, precisa descubrir sus atributos divinos mediante la adquisición de la conciencia de los mismos. De igual manera, irá percibiendo, gradualmente, su poder creador potencialmente infinito, el cual expresará en la medida que afronte necesidades o situaciones por resolver.
Posee, también, el Espíritu, un cumulo de facultades espirituales mediante las cuales se puede interrelacionar con el Universo y con todos los seres, en sus funciones como individuo.


En cada ciclo debe descubrir la misión de vida que trae como objetivo existencial, la cual contempla el plan de Dios, de una manera general, como guía suprema de conducta y finalidad, por una parte, y por otra, la planificación de los objetivos existenciales que ha efectuado previamente a su encarnación, sobre la cual obtuvo la aprobación de los regidores de la vida en el planeta de turno.
La meditación, acompañada de la profunda relajación física, mental y espiritual, permite la unificación de la conciencia, mediante la cual va percibiendo su plan de vida y los objetivos existenciales a los cuales, en cada época, deberá enfocar su atención, en su respectivo orden prioritario.
Está índole de objetivos existenciales irán aflorando en la conciencia mediante las intuiciones y las percepciones periódicas que va teniendo, así como por la fuerza de empuje y la de bloqueo, que, cada persona, va experimentando en el día a día, que le permiten estar a tiempo, en el lugar adecuado, haciendo la cosa correcta, en el momento oportuno.
El plan de Dios para cada ser encuentra su ubicación precisa dentro del plan de la Creación. Empero, teniendo el Espíritu la facultad del libre albedrío, deberá por sí mismo adquirir conciencia de cuál es su ubicación dentro del orden cósmico y esto lo va llevando a cabo en la medida que percibe las necesidades y objetivos existenciales y asume el compromiso de llevar a cabo las cosas que se da cuenta de que alguien debe realizar: ese alguien es la persona misma que alcanza ese estado del darse cuenta del qué, del cómo, del cuándo, del quien, del dónde, del cuánto y del por qué.

 El secreto consiste en no evadir la responsabilidad frente a todas las pruebas que la vida va anteponiendo, en cada etapa, y en saber ver la nuez dentro de la cáscara. Es decir, es necesario afrontar con valentía y confianza todo lo que la vida presenta como situaciones que precisan solución y persistir tenazmente hasta alcanzar los resultados inherentes. Esta es la única manera mediante la cual se pueda pasar a la siguiente fase.
Se requiere practicar la espiritualidad directa centrada en el Creador Universal, sin intermediarios, que permita adquirir conciencia de la conexión espiritual con el Creador Universal. Cada ser forma una UNIDAD perfecta e indisoluble con el Creador Universal, pero, muchas veces, interrumpe la conciencia de la misma. La práctica de la espiritualidad directa con Él, permite adquirir dicha conciencia perceptiva, haciendo aflorar la luz, la fortaleza y la sabiduría de los valores universales.
Es preciso percibir que Dios ha pensado en grande para cada ser. Por lo cual es necesario revalorizarnos en el propio concepto, por cuanto somos seres emanados de Él y formados de la misma naturaleza espiritual. Somos UNO con Él. Seamos UNO con Él, ese es el plan de Dios para cada ser. Tú, también, eres CREADOR.
PRACTICA DE LA CONEXIÓN CON LA FUENTE:
AFIRMA: -con los ojos cerrados y centrado la atención en el punto de la cabeza donde nace el remolino de pelo-. Hazlo tres veces al día: en la mañana, a mediodía y en la noche, o en cualquier momento en que precisa adquirir conciencia de la UNIDAD. Recuerda, donde centra la atención se expande la conciencia. Si centra la atención en el Creador Universal, ADQUIRIRÁS CONCIENCIA DE Él y de sus atributos divinos.
1. Entro en conexión espiritual con el Creador Universal. (Tres veces)
2. Ahora estoy ya en conexión espiritual con el Creador Universal. (Tres veces).
3. Formo una unidad perfecta con el Creador Universal. (Diez veces).

Adelante.

EL PLAN DE DIOS PARA CADA SER





EL PLAN DE DIOS PARA CADA SER

©Giuseppe Isgró C.



Cada ser nace con un plan de vida elaborado por el mismo y aprobado por el concejo superior del planeta en que se vive; por cuanto, existiendo múltiples interrelaciones con una enorme cantidad de entes, el programa debe reflejar tanto los objetivos personales y colectivos que deben ser logrado, como las respectivas compensaciones en base al propio karma existencial.

El plan de vida contempla, en general, todos los aspectos existenciales de la persona en particular y de los que van a integrar su familia, reflejando diversos objetivos en el corto y en el largo plazo, por lo que, el ser que va a nacer, es probable que lo venga cumpliendo durante muchos ciclos de vida.

El citado plan al ser aprobado por el Concejo Superior del Planeta, encaja en el engranaje cósmico del mismo y pasa a convertirse en un plan de Vida para cada quien, el cual, el espíritu, una vez encarnado, por la ley que rige el libre albedrío, podrá cumplirlo o dejar de hacerlo; podrá superar las pruebas que él se ha impuesto o no; puede realizar los objetivos y alcanzar las diversas metas y las que quedan pendiente deberá llevarlas a cabo en el siguiente o sucesivos ciclos de vida.

Empero, cada Espíritu, al emanar a la conciencia individual, del mismo Creador Universal, lo hace dotado de vida eterna e inmortal y con los mismos atributos divinos de Él, análogos a los valores universales, que como Ley Cósmica se encuentran impresos en su conciencia. La misma conciencia del Espíritu es una réplica de la del Creador Universal. Los atributos divinos constituyen los sentidos espirituales que le habrán de servir de guía, dentro de cuyos parámetros enmarcar su conducta. Ya esto de por sí constituye un PLAN DE DIOS para el Espíritu. La eterna polarización, es parte de este plan. Consiste en ascender por la espiral evolutiva, si límites de ninguna naturaleza, de un estado de conciencia a otro más elevado, en el eterno ahora.
El primer objetivo, dentro de ese Plan de Dios para el Espíritu, es el de alcanzar la MAESTRÍA CÓSMICA, mediante la cual, pasa a ser uno de los participantes de los creadores y dirigentes de los mundos, en calidad de científico, artista o instructor cósmico.

Alcanzado el rango de maestro de la creación, en incontables ciclos de vida, en infinidad de mundos del inmenso universo, entra ya en una fase creadora de mayor trascendencia.

Empero, esa función creadora ya la posee desde el inicio de su carrera, con libertad de acción. Pero, precisa descubrir sus atributos divinos mediante la adquisición de la conciencia de los mismos. De igual manera, irá percibiendo, gradualmente, su poder creador potencialmente infinito, el cual expresará en la medida que afronte necesidades o situaciones por resolver.

Posee, también, el Espíritu, un cumulo de facultades espirituales mediante las cuales se puede interrelacionar con el Universo y con todos los seres, en sus funciones como individuo.
En cada ciclo debe descubrir la misión de vida que trae como objetivo existencial, la cual contempla el plan de Dios, de una manera general, como guía suprema de conducta y finalidad, por una parte, y por otra, la planificación de los objetivos existenciales que ha efectuado previamente a su encarnación, sobre la cual obtuvo la aprobación de los regidores de la vida en el planeta de turno.

La meditación, acompañada de la profunda relajación física, mental y espiritual, permite la unificación de la conciencia, mediante la cual va percibiendo su plan de vida y los objetivos existenciales a los cuales, en cada época, deberá enfocar su atención, en su respectivo orden prioritario.

Está índole de objetivos existenciales irán aflorando en la conciencia mediante las intuiciones y las percepciones periódicas que va teniendo, así como por la fuerza de empuje y la de bloqueo, que, cada persona, va experimentando en el día a día, que le permiten estar a tiempo, en el lugar adecuado, haciendo la cosa correcta, en el momento oportuno.

El plan de Dios para cada ser encuentra su ubicación precisa dentro del plan de la Creación. Empero, teniendo el Espíritu la facultad del libre albedrío, deberá por sí mismo adquirir conciencia de cuál es su ubicación dentro del orden cósmico y esto lo va llevando a cabo en la medida que percibe las necesidades y objetivos existenciales y asume el compromiso de llevar a cabo las cosas que se da cuenta de que alguien debe realizar: ese alguien es la persona misma que alcanza ese estado del darse cuenta del qué, del cómo, del cuándo, del quien, del dónde, del cuánto y del por qué. El secreto consiste en no evadir la responsabilidad frente a todas las pruebas que la vida va anteponiendo, en cada etapa, y en saber ver la nuez dentro de la cáscara. Es decir, es necesario afrontar con valentía y confianza todo lo que la vida presenta como situaciones que precisan solución y persistir tenazmente hasta alcanzar los resultados inherentes. Esta es la única manera mediante la cual se pueda pasar a la siguiente fase.

Se requiere practicar la espiritualidad directa centrada en el Creador Universal, sin intermediarios, que permita adquirir conciencia de la conexión espiritual con el Creador Universal. Cada ser forma una UNIDAD perfecta e indisoluble con el Creador Universal, pero, muchas veces, interrumpe la conciencia de la misma. La práctica de la espiritualidad directa con Él, permite adquirir dicha conciencia perceptiva, haciendo aflorar la luz, la fortaleza y la sabiduría de los valores universales.

Es preciso percibir que Dios ha pensado en grande para cada ser. Por lo cual es necesario revalorizarnos en el propio concepto, por cuanto somos seres emanados de Él y formados de la misma naturaleza espiritual. Somos UNO con Él. Seamos UNO con Él, ese es el plan de Dios para cada ser. Tú, también, eres CREADOR.

PRACTICA DE LA CONEXIÓN CON LA FUENTE:

AFIRMA: -con los ojos cerrados y centrado la atención en el punto de la cabeza donde nace el remolino de pelo-. Hazlo tres veces al día: en la mañana, a mediodía y en la noche, o en cualquier momento en que precisa adquirir conciencia de la UNIDAD. Recuerda, donde centra la atención se expande la conciencia. Si centra la atención en el Creador Universal, ADQUIRIRÁS CONCIENCIA DE Él y de sus atributos divinos.
1. Entro en conexión espiritual con el Creador Universal. (Tres veces)

2. Ahora estoy ya en conexión espiritual con el Creador Universal. (Tres veces).

3. Formo una unidad perfecta con el Creador Universal. (Diez veces).


Adelante

martes, 16 de marzo de 2010

















DIOS

POR ALLAN KARDEC
Versión castellana, desde el italiano,
por Giuseppe Isgró Cattafi.


EXISTENCIA DE DIOS

1. Por cuanto Dios es la causa primera de todas las cosas, el punto de partida de todo, la base sobre la cual se apoya el edificio de la creación, este es el punto que va considerado antes de cualquier otro.
2. Es elemental, en principio, que se juzgue una causa por sus efectos, aun cuando la causa no es visible. Si un pájaro mientras vuela es objeto de un proyectil, se estima que lo ha sido por un hábil tirador hábil, aún cuando no sea posible verlo. Por lo cual, no siempre es necesario ver algo para saber que existe. en cada caso, se llega al conocimiento de las causas observando los efectos.
3. Otro Principio, de igual manera elemental, se ha convertido en un axioma por la fuerza de su verdad, el cual es: CADA EFECTO INTELIGENTE, DEBE TENER UNA CAUSA INTELIGENTE. Si se preguntara quien es el constructor de un determinado mecanismo ingenioso, -¿qué se pensaría de alguien que responda que ha sido hecho por sí mismo? Cuando se observa una obra maestra del arte o de la industria, se dice que debe ser el producto de un hombre de genio, ya que su concepción ha debido realizarla otra inteligencia, juzgando, al mismo tiempo, que ha debido hacerla un hombre, por cuanto se sabe que no es superior a la capacidad humana. A nadie se le ocurrirá de afirmar que salió de la mente de un idiota o de un ignorante, y menos aún que es el resultado del trabajo de un animal o el producto de la casualidad.
4. En todas partes, la presencia del hombre se reconoce por sus obras. La existencias de los hombres antidiluvianos no está probada únicamente por los restos fósiles, sino, también, y con certeza mucho mayor, por la presencia, en los terrenos de una cierta época, de objetos trabajados por seres humanos. Un fragmento de vaso, una piedra tallada, una arma y un ladrillo son suficientes para testimoniar su presencia. De la rusticidad o de la perfección del trabajo se podrá juzgar el grado de la inteligencia y del desarrollo de quienes lo han realizado Si, por lo tanto, encontrándoos en un pueblo habitado exclusivamente por salvajes , descubráis una estatua digna de Fidias, no dudarías en decir que, dado que los salvajes no han podido realizarla, debe ser la obra de una inteligencia superior a la de los indígenas.
5. Ahora bien, si miramos alrededor y se observan las obras de la naturaleza, la previsión, la sabiduría y la armonía que presiden a todas estas obras, se reconoce que no hay ninguna que no supere el grado más alto de la inteligencia humana. Por cuanto, el hombre no ha podido producirlas, ellas son el producto de una inteligencia superior a la humanidad, a menos que se quiera afirmar que existen efectos sin causas.
6. A esto, algunos contraponen el siguiente razonamiento:
-“Las obras de la naturaleza son el producto de fuerzas materiales que actúan mecánicamente, según las leyes de atracción y de repulsión; las moléculas de los cuerpos inertes se agregan y se disgregan por la acción de tales leyes. Las plantas nacen, crecen y se multiplican siempre del mismo modo, cada una en su propia especie, en virtud de las mismas leyes. Cada ejemplar es similar de aquel del cual nació. El crecimiento, la floración, la fructificación y la coloración se encuentran subordinadas a causas materiales, como el calor, la electricidad, la luz, la humedad, etcétera. Lo mismo ocurre, también, para los animales. Los astros se forman a causa de la atracción molecular y se mueven perpetuamente en sus órbitas por efecto de la gravitación. Esta regularidad mecánica de las fuerzas naturales no hace, por lo tanto, pensar a una inteligencia libre. El hombre mueve el brazo cundo quiere y como quiere, pero quien lo movería de la misma manera desde el nacimiento hasta la desencarnación sería un autómata: ahora, las fuerzas orgánicas de la naturaleza son puramente automáticas”-
Todo esto es verdad; empero, estas fuerzas son efectos que deben tener una causa y nadie pretende que ellas constituyan la Divinidad. Son materiales y mecánicas. No son inteligentes en sí mismas, y también esto es verdad; pero, son puestas en acción, distribuidas, adaptadas a las necesidades de todas las cosas gracias a una inteligencia que no es la de los hombres. El útil acomodo de estas fuerzas es un efecto inteligente que denota una causa inteligente. ¿Qué sería aquel péndulo si una inteligencia no hubiera combinado, calculado, distribuido el empleo de tal fuerza para hacerlo mover con precisión? Dado que la inteligencia no se encuentra en el mecanismo del péndulo, y por cuanto no se le ve, -¿sería, por lo tanto racional concluir que no existe? Es suficiente valuar los efectos.
La existencia del reloj prueba la existencia del relojero; la ingeniosidad del mecanismo demuestra la inteligencia y la ciencia del relojero. Cuando un péndulo os da, en un momento dado, la información que precisáis, -¿os ha llegado a la mente, acaso, la idea: he aquí un péndulo inteligente?
Lo mismo es válido para el mecanismo del universo. Dios no se muestra, pero se afirma por medio de sus obras.
7. La existencia de Dios es, por lo tanto, un hecho adquirido, no solamente por medio de la revelación, sino por medio de las evidencias materiales de los hechos. Los pueblos salvajes no han recibido revelación alguna, empero, creen, todos indistintamente, a la existencia de una potencia sobrehumana; ven cosas superiores al poder humano, y concluyen que provienen de un ser superior a la humanidad. -¿No son, quizá, más lógicos de cuantos pretenden que se han hecho por sí solos?
DE LA NATURALEZA DIVINA:
8. Al ser humano no le es dado sondear la naturaleza íntima de Dios. Para comprender a Dios ocurre, aún, el sentido que se adquiere, solamente, con la completa purificación del Espíritu. Empero, si el ser humano no puede penetrar la esencia, dado que su existencia es dada como premisa, puede, por lo tanto, a través el razonamiento, llegar al conocimiento de sus atributos necesarios; ya que, viendo que no puede no ser sin dejar de ser Dios, concluye en que debe ser.
Sin el conocimiento de los atributos de Dios, sería imposible comprender la obra de la creación: es el punto de partida de todos los grupos espirituales, y, debido a que no se han revuelto a ellos como se hace con el faro que índica el camino, muchos de estos grupos han cometidos errores en sus concepciones. Aquellos que no han atribuido a Dios la omnipotencia han imaginado numerosos dioses; los que no le han atribuido la suprema bondad han plasmado un dios celoso, colérico, parcial y vengador.
9. Dios es la suprema y soberana inteligencia. La inteligencia del hombre es limitada, por cuanto no puede ni hacer ni comprender todo lo que existe; la de Dios, que abraza el infinito, debe ser infinita. Si la supusiese limitada sobre un punto cualquiera, se podría concebir, todavía, un ser más inteligente, capaz de comprender y de hacer lo que el otro no podría hacer, y así, sucesivamente, hasta el infinito.
10. Dios es eterno, es decir, no tiene principio ni tendrá fin. Si hubiese tenido un principio, habría salido de la nada; ahora, la nada no existe y no puede producir nada; o bien, habría sido creado por otro ser preexistente, y entonces, sería este último quien sería Dios. Si se le atribuyese un principio o un fin, se podría, por lo tanto, concebir un ser existente ante de Él, o que contribuiría a que existiese después de Él, y así sucesivamente hasta el infinito.
11. Dios Es inmutable. Si estuviese sujeto a cambios, las leyes que rigen el universo no tendrían estabilidad alguna.
12. Dios es inmaterial: su naturaleza difiere de todo lo que nosotros llamamos materia; de otro modo no sería inmutable, por cuanto estaría sujeto a transformaciones de la materia.
Dios no tiene una forma que nosotros podamos valuar con los sentidos; de otro modo sería materia. Nosotros decimos: la mano de Dios, el ojo de Dios, la boca de Dios, porque el ser humano, no conociendo más que a si mismo, se toma como término de comparación de todo cuanto no comprende. Las imagines que representan Dios como un anciano de larga barba, envuelto en un manto, son ridículas; tienen el defecto de disminuir el Ser Supremo reduciéndolos a las dimensiones mezquinas de la humanidad; de aquí a que se les atribuyan las pasiones de la humanidad, que hacen de Él un Dios colérico y celoso, no hay más que un paso.
13. Dios es omnipotente: Si no poseyera la potencia suprema, se podría concebir un ser más poderoso todavía, y así sucesivamente hasta cuando se encontrase el ser que ningún otro podría superar en potencia: y sería este último Dios.
14. Dios es supremamente justo y bueno: La sabiduría providencial de las leyes divinas se revela en las más pequeñas cosas al igual que en las grandes: esta sabiduría no permite dudar ni de su justicia ni de su bondad.
El infinito de una cualidad excluye la posibilidad de la existencia de una cualidad contraria que la disminuiría o la anularía. Un ser infinitamente bueno no puede tener la mínima partícula de maldad, y el ser infinitamente malvado no puede tener la mínima partícula de bondad: de igual manera que un objeto no podría ser absolutamente negro si tuviese una pequeña mezcla de blanco, ni absolutamente blanco si tuviese una pequeña mezcla de negro.
Dios no podría ser, por lo tanto, bueno y malvado al mismo tiempo, por cuanto, en tal caso, no poseyendo en grado supremo ni la una ni la otra de estas cualidades, no sería Dios; todas las cosas serían abandonadas al capricho, y nada sería estable. Dios no podría ser, por lo tanto, que infinitamente bueno o, al contrario, infinitamente malvado. Ahora, dado que sus obras son testimonios de su sabiduría, de su bondad y de su precisión, es preciso concluir que, no pudiendo ser al mismo tiempo bueno y malvado sin dejar de ser Dios, debe ser infinitamente bueno.
La bondad suprema comporta la suprema justicia; por cuanto si Él actúa injustamente o con parcialidad en una sola circunstancia, en relación con una sola de sus criaturas, no sería supremamente justo, y de consecuencia no sería supremamente bueno.
15. Dios es infinitamente perfecto. Es imposible concebir a Dios sin el infinito de las perfecciones, sin lo cual no sería Dios, por cuanto se podría siempre concebir un ser que poseyera lo que le faltaría a Él. Para que ningún ser pueda superarlo, es necesario que Él sea infinito en todo.
Los atributos de Dios, siendo infinitos, no pueden ser aumentados ni disminuidos, de otra manera no serían infinitos y Dios no sería perfecto. Si se le quitara la más pequeña partícula de uno solo de sus atributos, no sería más Dios, ya que podría existir un ser más perfecto.
16. Dios es único. La unicidad de Dios es la consecuencia del infinito absoluto de las perfecciones. Otro Dios podría existir solamente con la condición de ser igualmente infinito en cada cosa; por cuanto si entre los dos hubiese la mínima diferencia, uno sería inferior al otro, y subordinado a su potencia, por lo cual no sería Dios. Si entre los dos hubiese una igualdad absoluta habría, desde la eternidad, un solo pensamiento, una sola voluntad, una sola potencia; y así integrados en su identidad, en realidad los dos serían un solo Dios. Si tuviesen cada uno atributos especiales, y uno haría lo que el otro no hace, entonces ya no habría entre ellos una igualdad perfecta, por cuanto ni el uno ni el otro tendrían la autoridad suprema.
17. La ignorancia del principio del infinito de las perfecciones de Dios ha generado el pliteismo, que es el culto di todos los pueblos primitivos; ellos han atribuido la divinidad a todas las potencias que parecían superiores a la humanidad; posteriormente, la razón los ha llevado a confundir en una sola estas potencias diversas. Después, a medida que los seres humanos han comprendido la esencia de los atributos divinos, han quitado de sus símbolos las creencias que constituían la negación.
18. Resumiendo, Dios no puede ser Dios sino con la condición de no ser superado en nada por otro ser; ya que, entonces, el ser que lo superase en una cosa cualquiera, sea aún por muy poco, sería el verdadero Dios; en consecuencia, Él debe ser infinito en cada cosa.
En este modo, constatada la existencia de Dios a través de sus obras, se llega, por medio de la simple deducción lógica, a determinar los atributos que le caracterizan.
19. Dios, es, por lo tanto, la suprema y soberana inteligencia; es único, eterno, inmutable, inmaterial, omnipotente, supremamente justo y bueno, infinito en todas sus perfecciones; y no puede ser otro.
Esta es la base sobre la cual se apoya el edificio universal; es el faro cuyos rayos se extienden sobre todo el universo, y es el único que puede cuidar al ser humano en la búsqueda de la verdad; siguiéndolo no equivocará jamás la vía, y si tan frecuentemente se deja desviar de su ruta, esto ocurre porque no ha seguido la ruta que le había sido indicada.
Este es, también, el criterio infalible de todas las doctrinas filosóficas y espirituales, el ser humano, para juzgarlas, dispone de una medida rigurosamente exacta, constituida por los atributos de Dios; y se puede afirmar con certeza que todas las teorías, los dogmas, las fe, los principios, las practicas que son en contradicción con uno solo de estos atributos de manera de debilitarlo o de anularlo, no podrían estar en la realidad.
En la filosofía, en la psicología, en la moral, en la espiritualidad, no puede ser verdad lo que se separa, aunque sea de poco, de las cualidades esenciales de la Divinidad. La espiritualidad perfecta aquella en la cual ni un solo artículo de fe estuviese en contrasto con estas cualidades, en las cuales los fundamentos podrían asumir las pruebas de este control, sin recibir daño.

EL ENCUENTRO EN LA VICTORIA



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UN ENCUENTRO EN LA VICTORIA

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Del libro: La Victoria

Capítulo I

Me encontraba un día, en una fuente de aguas tranquilas, cristalinas, cuando se me acercó un Venerable hombre, vestido a la antigua usanza, con bata blanca, larga, pelo y barba que alguna vez fueron de color pelirrojo y un báculo en la mano derecha.

Concentró sus ojos en los míos; su mirada era profunda, serena y apacible.

Con voz suave y afectiva, me dijo:

-“Hola, hijo, como estás”-.

–Bien, -le contesté-; y, ¿usted?

–Por aquí andamos; -fue su respuesta-, mientras me sonreía.

-¿Dónde estamos?, -le pregunté al Venerable hombre-.

-Este sitio es conocido como La Victoria; -me contestó-. –¿Qué haces por estos lados?

-Salí esta mañana, temprano, con el coche, a dar un paseo; luego, al llegar a esta zona, me paré a contemplar la belleza de los araguaneyes y decidí caminar un poco y la verdad que, absorto en mis reflexiones, caminé por lo menos durante dos horas, hasta llegar aquí. Desconocía este hermoso lugar. Y, usted, -¿vive por aquí cerca? -le pregunté-.

Un poco más arriba, en esa colina boscosa. Hace algunos años, -relata el Venerable hombre- decidí retirarme de la agitada vida ejecutiva en que me desenvolvía profesionalmente, como abogado, en la ciudad de Quebec, Canadá, aunque he viajado por diversos países asesorando a incontables líderes. Construí la casa, en esta zona tropical, con la idea de pasar aquí los meses de invierno. Me dedico al estudio de la vida, a la meditación y a cultivar mi jardín y de vez en cuando, a escribir mis reflexiones, las cuales, algún día, habrán de ser publicadas para esparcir un poco la luz que he podido vislumbrar en mis estudios metafísicos-espirituales.

-¿Quieres tomar un café? –Me preguntó el Venerable hombre-. Lo he traído de Caripe El Guácharo; es de los más exquisitos que he probado.

-Sí, con gusto se lo acepto; -le contesté-.

Nos fuimos caminando por un sendero rodeado de árboles cargados de mangos, aguacates, naranjas y una hilera de cayenas de diversos colores. A lo lejos, el ruido de la brisa se oía apaciblemente. Todo era quietud, armonía y paz. Pero, sobre todo, lo que más me impresionaba era la apacibilidad y el sosiego del Venerable hombre de La Victoria. Emanaba de él un flujo de fuerza que, en su presencia, me sentía con un poder y una seguridad nunca antes experimentados. Fuerzas bienhechoras se iban apoderando de mí y aquella paz y relax que buscaba en la mañana, al salir a dar un paseo, sin percatarme de ello, las estaba experimentando ya.

Después de unos quince minutos de caminar, llegamos a la casa del Venerable hombre. Su aspecto exterior humilde estaba lejos de dejar entrever lo que segundos después habría de asombrarme con lo que encontré en el interior.

Al entrar, en la casa, una joven de unos veinte años saludó al Venerable hombre.

-¡Hola, abuelo!, ¿cómo estás?

–Bien, hija, -contestó el Venerable hombre-. -Prepara un poco de café, Lucía, mientras conversamos un poco, adentro.

-Por cierto, te presento a Santiago, quien ha llegado paseando hasta La Victoria.

Después de la presentación, entramos en la biblioteca del Venerable hombre. Un salón grande, lleno de estantes de libros por todas partes, lo cual hacía inimaginable dicho cuadro desde el exterior. Algunos cuadros al óleo de morichales y de personajes históricos, presentaban un ambiente acogedor. En un rincón se encontraban diversos retratos de Tagore, Gandhi, Cicerón, Séneca, Ibn Arabi y un dibujo de Don Quijote y Sancho Panza. En un pequeño cuadro, podía leerse: -“Lo que Alá quiera. Nada se le asemeja”-.

-Le felicito por este inmenso tesoro que usted tiene aquí, -le dije al Venerable hombre-. -¿Cuáles son los temas de su interés?

A lo cual, me contestó: -Como usted puede ver, Santiago, -y me invitó a recorrer los estantes- aquí hay libros de variados temas: clásicos de todos los países y épocas, desde los Vedas, los Upanishads, el Mahabaratha, los libros de Confucio, El Tao te King, de Lao Tse, el Poema de Gilgamesh, el Código de Amurabí, autores griegos, como Homero y Hesiodo. Se encuentran las obras completas de Euclides, Platón, Aristóteles, Teofrasto, Demetrio de Falereo, de los Presocráticos, Epicteto, Plutarco, etcétera; de los latinos, autores como Séneca, Cicerón, -que son mis preferidos-, Julio César, Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso, Marco Aurelio, así como libros de Psicología, Gerencia, Sufismo, Yoga, ensayos, filosofía, parapsicología, hermetismo, El Quijote, libros de economía, filosofía, etcétera, en fin, un poco de todo lo que es preciso conocer para poder entender el significado de la vida: de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacía dónde vamos, sin lo cual, la vida no tendría sentido, sobre todo por el gran afán a que está sometido el ser humano en la agitada vida moderna.

Nos sentamos en sendas butacas y nos entretuvimos conversando de temas diversos. Al poco rato, entró Lucía con dos tazas de oloroso café y unos biscochos, que degustamos con agrado en una amena e interesante conversación. Al fondo, podía oírse una suave música de Beethoven.

Pasamos cerca de una hora conversando de sobre la Atlántida, Egipto, los griegos, de Homero, de los sufíes, del budismo zen, los poderes del espíritu, meditación, etcétera, después de lo cual, le hice una pregunta directa.

-Seguramente, usted ha desarrollado alguna técnica de meditación y algún método de resolución de situaciones, en la vida, que me quisiera explicar, ya que, según observo, para tener usted una serenidad tan acentuada y una fortaleza física a la edad que imagino que usted debe tener, -cerca de noventa años- es porque ha encontrado en su larga experiencia algún secreto que quizás quisiera compartir conmigo.

Santiago, -me dijo el Venerable hombre, si vuelves a visitarme otro día, quizá te cuente algo que te pueda servir. Empero, antes de que te vayas, te haré entrega de unos apuntes que hace ya muchos años, en una época en que yo andaba a la búsqueda de sosiego y tratando de encontrarle sentido a la vida, un Venerable hombre que, en una edad similar a la mía, a su vez me entregara y cuya práctica asidua me permitió domar la mente, encarrilar mi vida y poner bajo control los hilos del destino. Son veintidós manuscritos, y una meditación diaria, –continuó diciendo el Venerable hombre, que si bien son ya un poco antiguos, podrás copiarlos de nuevo y si pones en práctica las técnicas que contienen, darás a tu vida un esplendor que habrá de sorprenderte agradablemente.

-Una vez que los hayas probado con total y absoluta satisfacción de tu parte, -me dijo, ponlos en limpio, en forma de libro y publícalo para que su mensaje llegue a mayor número de personas. Hacía tiempo que esperaba a alguien a quien confiarle este legado y creo que hoy, al llegar aquí, en la forma en que lo has hecho, tus pasos han sido dirigidos por Aquel que todo lo sabe y puede, por la Ley Cósmica, y en cuyos planes universales, todos somos sus instrumentos.

Me despedí del Venerable hombre y de su adorable nieta, sintiendo dentro de mí fuerzas desconocidas hasta entonces que preanunciaban grandes cambios en mi vida.

En los días siguientes, aparté una hora diaria, antes de dormirme, y leí y releí, todos los manuscritos, de la siguiente manera: En primer lugar copié la Meditación diaria en un cuaderno, el cual leí durante veintidós noches y mañanas seguidas, tal como lo indicaban las instrucciones de la misma.

Una nota al pie de página mencionaba que si yo la transcribía en un cuaderno, el hecho de hacerlo, grabaría en mi ordenador mental las instrucciones y me sería más fácil desarrollar, en mi personalidad, las cualidades y condiciones que formaban parte de los objetivos implícitos en la misma.

De los veintidós manuscritos, cada lunes, a las once en punto de la noche, copiaba uno en el cuaderno, y durante el resto de la semana, a la misma hora, lo leía y meditaba, siguiendo las fáciles y efectivas técnicas e indicaciones al inicio del mismo.

Cuatro semanas después de leer durante veintidós días seguidos, en la noche y en la mañana, la meditación diaria, comenzaron a manifestarse en mi vida una serie de cambios positivos que me dejaban asombrado a mi mismo, pero, también, los miembros de mi familia y a mis amistades; sobre todo mi semblante comenzó a ser más apacible; volví a sonreír desde el interior; mi estado anímico era de contento; me sentía más seguro de mi mismo; comencé a confiar más en la gente, en la vida y a vislumbrar el sentido de mi misión en la vida –percibía cosas que antes me pasaban desapercibidas, a pesar de haber estado siempre allí. Sentía fluir en mí una nueva corriente vivificadora de prosperidad, de felicidad, de alegría de vivir. Mi entusiasmo y amor por la vida y por mi familia, por mi trabajo y por las personas, crecía día a día. En aproximadamente dos meses había logrado muchas de las cosas en las cuales había soñado desde hacía años. Había dado un paso sorprendente en el camino de la autorrealización.

Efectivamente, pude comprobar que me fue relativamente muy fácil desarrollar las aptitudes y actitudes a nivel físico, mental, emocional, espiritual y en diversos aspectos de mi vida, como el financiero, que comenzó a mejorar casi inmediatamente, así como, surgieron nuevas oportunidades que comencé a aprovechar, casi sin esfuerzo de mi parte.

Transcurría el año de 1967 y mi vida había encontrado un sendero que habría de conducirme a cooperar en forma más efectiva en el plan divino que el Supremo Hacedor, en algún momento, había diseñado para mí.

Tres meses después volví a aquel lugar donde había encontrado al Venerable hombre de La Victoria y allí estaba la fuente que él dijo llamarse La Victoria; empero, cuando traté de encontrar el camino para llegar a la casa donde amablemente me ofreció un delicioso café, preparado por su nieta Lucía, no logré encontrarlo, pese a haber recorrido durante un par de horas por los alrededores. Pregunté a varias personas para ver si podían indicarme como llegar a la casa del Venerable hombre y cual fue mi sorpresa, nadie lo conocía.

Empero, después de tanto buscar, volví a encontrar la casa donde vivía el Venerable hombre de La Victoria, pero se encontraba abandonada. Su aspecto indicaba que debía encontrarse en ese estado un lapso mayor del que mediaba con el encuentro de aquel ser extraordinario. Es sorprendente como los inmuebles solos acusan el paso del tiempo en mayor grado que los que son habitados. Si no fuera por los manuscritos pensaría que el encuentro no fue más que un simple sueño. -¿O se trata, acaso de un sueño combinado con un fenómeno de aporte? Personalmente, no lo creo. El encuentro fue muy vívido y real. El aromático café servido por Lucía estaba exquisito. Durante varios años volví al lugar varias veces, la casa seguía sola. La última vez que volví, no la pude ubicar y sin tener tiempo suficiente para seguir buscándola, me fui. Ahora, vivo muy lejos de aquella zona, en otro continente; han transcurrido muchos años y después de tanto tiempo es poco probable que vuelva allí; pero, los manuscritos y la meditación diaria obran en mi poder, me han transformado y han enriquecido mi vida.

Durante más de treinta y cinco años he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen los manuscritos y la meditación diaria y cada vez que los pongo en práctica, experimentos los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para mí.

Su contenido es eminentemente práctico; no hay teorías superfluas. Si lleva a cabo los ejercicios que contienen, es probable que, gradualmente, se vaya efectuando la transmutación alquímica de su ser sintonizándose con los elevados resultados existenciales, los cuales, por añadidura, al ser creados a nivel mental, se van manifestando en su propia vida, oportunamente.

Sobre todo, con estos ejercicios, me percaté, cuando el Venerable hombre me entregó los manuscritos, de que se dispone de un método para domar la mente y ejercer un pleno dominio sobre la vida en general y, por ende, sobre el destino y controlar, cuando eventualmente se presenten, todas las situaciones, manteniendo un perfecto equilibrio físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

El Venerable hombre de La Victoria me comentaba que todo se puede lograr en la vida si se siembra la respectiva semilla por medio de correctas decisiones acordes con la propia y elevada auto-estima y dignidad personal, desarrollando el convencimiento de que sí se puede hacer, por medio de las afirmaciones, las visualizaciones y meditaciones, la experimentación de un estado emocional acorde al momento de ser logrados los respectivos resultados y la practica del desapego, es decir, dejar encargada a la mente psiconsciente del logro, y además, se espera el tiempo necesario haciendo, mientras tanto, todo lo que se requiere, según el caso o los objetivos por alcanzar.

Estas técnicas funcionan, me decía una y otra vez el Venerable hombre de La Victoria; luego, agregaba: -las he probado por más de cincuenta años y quien, a su vez me las entregó, habría hecho otro tanto, aseverando que eran efectivas, si yo seguía fielmente las instrucciones y las ponía en práctica con expectativas positivas.

Desde que en 1967, el Venerable hombre me hiciera entrega de los manuscritos, han transcurrido un poco más de de treinta y cinco años, durante los cuales yo también he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen, y cada vez que me ejercito con ellos, experimento los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para todos los que hemos aplicado las enseñanzas del Venerable hombre de La Victoria.

Él me repetía constantemente: -“¡Tú puedes si crees que puedes hacerlo! ¡Hazlo y tendrás el poder!

Recuerdo que ese día el Venerable hombre me dijo: -ejercer el poder con que la naturaleza de las cosas ha dotado a cada ser, cultivando los dones inherentes y aprendiendo todo lo que se pueda de sí y del vasto universo del que se forma parte, es una manera efectiva de ser cada día más feliz. Luego, cuando me despedí de él, expresó: -“¡Que cada día brille más y mejor tu luz interior!”.- Adelante.

Capítulo 2

Meditación diaria

Es lunes en la noche, son las once en punto.

Me dispongo a copiar textualmente, en el cuaderno que he dispuesto para ello, el manuscrito identificado con el título:

Meditación diaria

Dice así:

Afirme, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desee, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubra cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en su vida:

MEDITACIÓN DIARIA

Afirma, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desees, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubre cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en tu vida. Al encender la luz en la mente se ilumina la propia existencia y todo en derredor vibra al unísono y con el mismo sentimiento de felicidad y bienestar, interrelacionándose por la ley de afinidad.

1. -Entro en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, contando de tres a uno: Tres, dos, uno.

Ø Ahora, estoy ya en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre.

Ø Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, durante quince minutos y voy a programar los siguientes efectos positivos, los cuales perduran, cada vez mejor, hasta que vuelva a realizar este acceso y programación mental:

Ø Todo va bien, siempre, en todos los aspectos de mi vida, cada día mejor. (Tres veces). –Imagínalo-.

Ø Todo va bien en mi trabajo; cada día logro mejores niveles de efectividad, prosperidad, riqueza, abundancia y bienestar. (Imagínalo).

2. Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal, -ELOÍ. (Diez veces, con los ojos cerrados). Hoy se expresa en mí la Perfección universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión en todos los aspectos de mi vida.

3. -Cada día, en todas formas y condiciones, mi cuerpo y mi mente funcionan mejor y mejor. La consciencia de mi conexión permanente e indisoluble con el Creador Universal, -ELOÍ-, restablece y mantiene en mí, diariamente, durante las veinticuatro horas del día, un perfecto estado de salud a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Creador Universal, por darme un cuerpo perfecto, saludable, lleno de energía. Aquí y ahora, me siento en perfecto equilibrio de salud, a nivel físico, mental, emocional y espiritual.

4. Afronto y resuelvo bien toda situación que me compete, siempre.

5. Todo tiene solución, en todas las situaciones de mi vida.

6. El Creador Universal, -ELOÍ-, es en mí, cada día mejor, en todos los aspectos de mi vida, fuente de amor, luz, sabiduría, éxito, riqueza, prosperidad, abundancia y armonía.

7. Permito que las leyes universales de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión actúen bien en el plan de mi vida.

8. Tengo prosperidad y poder. Cada día enriquezco mejor mi vida a través del servicio efectivo, del amor y de la práctica de todas las virtudes.

9. Mi dignidad personal me lleva a realizar las cosas que me competen con la máxima perfección posible.

10. Cada día, en todas formas y condiciones, en todos los aspectos de mi vida, estoy mejor y mejor a nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

11. Actúo con templanza, serenidad, autodominio y perfecto equilibrio en todo. Conservo plena autonomía y control sobre todas mis facultades físicas, mentales, emocionales, intelectuales y espirituales. Hecho está. (Visualizar un escudo protector de luz que te envuelve y protege; -una pirámide-).

12. Tengo fortaleza, valor, confianza y fe suficiente para triunfar y alcanzar todas mis metas, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y en armonía con sus planes cósmicos. Soy inmune e invulnerable a las influencias y sugestiones del medio ambiente y de cualquier persona a nivel físico, mental, emocional y espiritual, en las dimensiones objetivas y subjetivas y en cualesquiera otras en que sea requerido.

13. El orden universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión se establece en mi vida, en todos mis asuntos y en las personas interrelacionadas, aquí y ahora. Hecho está.

14. Asumo la responsabilidad de mis actos y cumplo bien todos mis compromisos, siempre oportunamente, de acuerdo con el orden cósmico.

15. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos da abundancia y armonía en el eterno presente. Vivo en abundancia y en armonía perfectas, aquí, ahora y siempre.

16. El Creador Universal, -ELOÍ-, se está ocupando de todo, en todos los aspectos de mi vida, y se expresa en mí conciencia intuitiva por medio de los sentimientos en correspondencia con los valores universales.

17. Gracias, Creador Universal, -ELOÍ-, por esta vida maravillosa. Que Tu Inteligencia Infinita, Amor, Sabiduría, Justicia, Luz, y Poder Creador guíen, adecuadamente, todas mis decisiones y acciones, ahora y siempre. Gracias, Eloí, por este día maravilloso.

18. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos proteja, aquí y en cualquier lugar, ahora y siempre. (Tres veces).

19. Siempre espero lo mejor, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y la Ley Cósmica, en armonía con todos.

20. Gracias, Creador Universal; todo va bien en todos los aspectos de mi vida, a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Eloí, todo va bien en mis practicas espirituales y en mi relación Contigo; Tú y yo formamos una unidad perfecta, armónica, aquí y ahora, en el eterno presente. Yo soy Tú, Tú eres yo. Te amo.

21. Voy a realizar –obtener o resolver- (mencionar), antes del: (fecha), de acuerdo al orden divino y en armonía con todos. (Si se trata de varios objetivos, anótelos y haga la afirmación y visualización con cada uno de ellos. Imagínelo concluido satisfactoriamente sin imponer canal alguno de manifestación.)

22. Tengo serenidad y calma imperturbable. Soy impasible frente a todo y a todos. No tengo temor a nada, a nadie ni de nadie en ningún nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero. Dentro de mí vibra la seguridad total. Tengo completa confianza en la vida y en mi propia capacidad de resolver situaciones y alcanzar los resultados satisfactorios que preciso, en cada caso, siempre.

A continuación anoté la fecha: Lunes 12 de agosto de 1967. Luego, tal como me lo indicó el Venerable hombre, anoté la fecha que correspondía veintidós días después: 03 de septiembre de 1967.

Acto seguido, me senté cómodamente, tomé tres respiraciones profundas y realicé la meditación.

Luego, cada noche, durante veintidós días, a las once en punto, me iba a mi cuarto, daba indicaciones de no ser interrumpido durante veinte minutos y realizaba la meditación del día, la cual, siempre complementaba con la lectura breve de uno de los libros de cabecera que siempre suelo tener en mi mesa de noche.

Iba notando, día a día como emergía de mi interior una nueva y desconocida fortaleza, seguridad, estado de ánimo contento, actitud más decidida, optimismo frente a la vida y a las situaciones; comencé a llevarme mejor en las relaciones con las demás personas, a ser más comedido en todo y sobre todo comenzaba a tener conciencia de cosas que antes me solían pasar desapercibidas.

Cabe destacar que, en el punto número veintiuno de la meditación, había anotado siete objetivos que desde hacía tiempo quería realizar y para mi sorpresa, treinta días después de haber terminado de efectuar la meditación del manuscrito número veintidós comencé a observar como, en forma aparentemente casual se iban manifestando la resultados de cada uno de ellos hasta que, algunos meses después, antes de la fechas previstas, los había realizado todos, menos dos, por lo cual, me senté y volví a anotar, en una hoja de mi cuaderno, otros diez objetivos, encabezados por los dos pendientes de la lista anterior, les puse la fecha tope a cada uno, antes de la cual debían ser logrados, para seguir visualizando, su logro, periódicamente.

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miércoles, 31 de marzo de 2010

TALLER DE AUTO-MAESTRIA, SELF MASTERY, LECCION TERCERA.

















EL PODER DE ELEGIR

DEL LIBRO:

CÓMO DESARROLLAR LA AUTO-MAESTRÍA, SELF MASTERY,
LECCIÓN TERCERA.

AUTOR: ©GIUSEPPE ISGRÓ

-Siente el poder para elegir dentro de ti y úsalo acertadamente de acuerdo al esquema cósmico y a tu propia realidad-.
Giuseppe Isgró Cattafi



Posees un gran poder dentro de ti: es el poder de elección y la libertad de pedir a la vida lo que requieres para su realización.

Ejerciendo el poder de la elección del cual estás investido por el Supremo Hacedor, tomas, en las propias manos, las riendas de tu vida y le imprimes el rumbo deseado.

Eres el resultado de tus elecciones del pasado. Serás lo que eliges ser en el presente.

Del esfuerzo y entusiasmo que despliegues en su consecución, dependen los resultados que obtienes.

Una vez efectuada la elección, todo tu mundo se desarrolla a su alrededor, como un eje que busca su punto de equilibrio en el universo de tu vida.

Imantas hacia ti los elementos necesarios que han de conformar tu realidad y el éxito equivalente al nivel, calidad e índole de tu elección y pedido a la vida.

La Ley Cósmica, dice: -Según eliges, pide y das, recibes-.

En el acto de elegir existe un poder creativo que se plasma al formular el pedido, como un decreto, de lo que tú aspiras realizar; mientras que al dar, -una forma de pagar el precio, se abre la puerta por la cual, al mismo tiempo, se recibe el salario cósmico y la compensación equivalente.

Abre el camino adecuado. Recorre una sola ruta a la vez. Al final, siempre está tu meta esperándote.

Edmund Burke, dijo: -“Un camino de mil kilómetros comienza dando el primer paso”-. A su vez, Alexis Carrel, -profundo pensador francés, del siglo XX-, acertadamente refirió: -“El porvenir pertenece a los que lo consagran todo por un ideal”-.

Cada paso que das, dalo únicamente en dirección de tu meta.

Con cada elección pagas un costo de oportunidad. Por cuanto, al decidirte por un objetivo, estás dejando de lado otros entre los cuales también podías elegir.

Desarrolla tus habilidades para decidir acertadamente, eligiendo cursos de acciones que mejor aporten el mayor grado de certidumbre en cuanto a los resultados apetecidos y al más bajo costo de oportunidad.


CÓMO ELEGIR CON EFECTIVIDAD


Al percibir un requerimiento de cambio que aporte un avance más allá de la posición actual, en tu vida, empieza el proceso de la toma de decisión, el cual concluye con la elección del mejor curso de acción que lo satisfaga y su puesta en práctica.

Elegir, constituye, siempre, la selección de la mejor alternativa, como etapa fundamental del proceso decisorio.

La vida presenta tres clases de situaciones claramente identificadas, las cuales es necesario determinar para hacer más efectiva la elección.

En primer lugar se enfrentan situaciones en condiciones de certeza, donde tanto el curso de acción como el resultado, son conocidos. Los cursos de acciones pueden ser numerosos, pero cada uno sólo puede proporcionar un resultado. El secreto consiste en seleccionar el curso de acción que maximice el resultado.

En segundo lugar, la elección toca tomarla en condiciones de riesgo, donde cada curso de acción presenta varios resultados probables con factibilidad relativa. La clave consiste en tener presente el valor esperado en la toma de decisión, haciéndose cargo probable, en caso de efectos negativos, si sus consecuencias son controlables.

Las preguntas claves que es preciso formularse, son:

1. -Si adopto esta decisión, ¿qué es lo mejor que puede pasar?-
2. -¿Me satisface?-
3. -Y, ¿qué es lo peor que puede ocurrir?-
4. –¿Puedo controlarlo?-

Si lo mejor que puede pasar te satisface, y lo peor, estaría bajo tu control, entonces, toma la decisión.

Elige siempre el curso de acción que maximice o minimice el valor esperado del resultado, por ejemplo: el mejor logro o el menor riesgo, o ambos, simultáneamente.
Le siguen las decisiones en condiciones de incertidumbre, las cuales, en lo posible, se recomienda evitar. En este caso, cada curso de acción ofrece múltiples resultados inciertos, disponiéndose de escasa y poco confiable información, para hacer proyecciones futuras certeras.

Estas decisiones deben ser adoptadas solamente cuando se haya estructurado una sólida base económica, o de otra índole, que permita asumir las eventuales consecuencias sin producir desequilibrios graves e incontrolables.


EL PROCESO PARA ELEGIR


Optimiza tus habilidades para tomar decisiones efectivas, acertadamente, aplicando los siguientes pasos:

1. DEFINIR EL OBJETIVO QUE DEBE SER
ALCANZADO

Tan pronto percibas la necesidad de cambio, identifica, -definiéndolo y enunciándolo por escrito- el objetivo que, resolviendo la situación, restablezca el equilibrio original, o que, una vez realizado, implique un avance más allá de donde, ahora, te encuentras.

Los resultados ideales que deben ser alcanzados, al ser comparados con la situación actual, determinan la diferencia que constituye el objetivo de la elección.

2. ANALIZAR, Y DISTRIBUIR, EL OBJETIVO, EN
ETAPAS CON CLARO ORDEN PRIORITARIO

Analiza las posibles causas que originan la insatisfacción y qué resultados reestablecerían el equilibrio o generarían el cambio deseado. Usa las preguntas:

• -¿Qué debo lograr?
• -¿Cómo?
• -¿Dónde?
• ¿Cuándo?
• -¿En cuántas etapas puedo dividir la realización del objetivo?
• -¿Qué prioridad asignaré a cada una?
• -¿Por qué?


3. BUSCAR ALTERNATIVAS O PROBABLES
SOLUCIONES

En esta fase, se exploran todos los cursos de acciones que constituyen alternativas o probables soluciones, evitando críticas, para facilitar el proceso creativo.

4. EVALUAR LAS ALTERNATIVAS Y SELECCIONAR
LA MEJOR

Después de evaluar todas las alternativas posibles se selecciona la que mejor optimice, o minimice, los resultados esperados de la elección.

5. EJECUCIÓN

Tomada la decisión, con voluntad férrea y plena confianza en la obtención de los resultados, se emprende la acción correspondiente, hasta alcanzarlos. La Ley cósmica de la atracción, expresa: -Una mente decidida, con acción constante, siempre imanta resultados-.

6. CONTROL

Se controlan los resultados para retroalimentar cualquier eventual desviación, reiniciando el proceso decisorio, el cual culmina con una nueva elección.

PSICO-PROGRAMACIÓN:

Afirma, antes de tomar una decisión:
Entro en el nivel de mi mente psiconsciente idóneo para tomar acertadas decisiones y resolver cualquier situación con efectividad. (Tres veces).
Ahora me encuentro, ya, en el nivel de mi mente psiconsciente idóneo para tomar acertadas decisiones y resolver cualquier situación con efectividad. (Una vez).
Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente idóneo para tomar acertadas decisiones y resolver cualquier situación con efectividad durante treinta y cinco minutos para analizar el caso: (mencionarlo) y decidir la solución más conveniente en armonía con todos. Antes de quince minutos, a partir de este momento, tendré la percepción correcta de lo que debo hacer. Hecho está. Conservo pleno autodominio, el control de todas mis facultades físicas, mentales, emocionales y espirituales y de todas las circunstancias y una perfecta calma imperturbable, impasibilidad, serenidad y un estado de tranquila relajación a nivel físico, mental, emocional y espiritual y total claridad en las ideas. Hecho está; así es; así sea.
Tan pronto como tengas escritas las mejores alternativas u opciones entre las cuales te es preciso elegir, en el nivel de la mente psiconsciente en el que ya te encuentras –o si ha transcurrido un lapso mayor de los treinta y cinco minutos, vuelve a efectuar la psico-programación- pregunta tres veces a tu mente psiconsciente: -¿Cuál decisión debo tomar? Espera la respuesta durante cinco minutos.
Puedes preguntar a la mente psiconsciente:
I. -¿Debo tomar esta decisión? –Menciona la respectiva alternativa- (Tres veces). Espera la respuesta durante cinco minutos.
II. Cómo resultará si elijo esta opción? –Menciónala- (Tres veces). Espera la respuesta durante cinco minutos.
III. –Qué otra alternativa debo considerar? (Tres veces). Espera la respuesta durante cinco minutos.
IV. Repite el proceso con cada una de las alternativas en estudio.

Automáticamente, al cumplirse los treinta y cinco minutos se saldrá del estado de interiorización; empero, los estados de lucidez, calma, fortaleza, confianza y serenidad se conservarán aún después de volver a las condiciones normales. Con el tiempo y práctica, se puede hacer la psico-programación por un lapso mayor.

PLAN DE ACTUACIÓN:

o Entro en mi nivel idóneo para resolver situaciones, en mi mente psiconsciente (Tres Veces)
o Ahora, ya estoy en mi nivel idóneo para resolver situaciones, en mi mente psiconsciente. (Tres veces).
o Permanezco en este nivel idóneo para resolver situaciones, en mi mente psiconsciente, quince minutos, (o más), durante los cuales voy a analizar esta situación y encontrar la solución perfecta. Hecho está.
o El caso que deseo resolver y voy a resolver, es: Describir:
o Ahora, pregunto a mi mente psiconsciente:
¿Cuál es la mejor manera de resolver este caso?: (Describir).
Deseo la respuesta correcta que debo aplicar, antes de seis minutos; quiero percibirla claramente por el mejor medio perceptivo de mis facultades espirituales, la cual recordaré, comprenderé y aplicaré con efectividad, tan pronto la perciba. Hecho está.



EL PODER EFECTIVO DE LA DECISIÓN

En general, en mayor o menor grado, todos saben decidir; conocen el método científico de resoluciones de situaciones, el proceso creativo de toma de decisiones y cumplen perfectamente todos los pasos hasta llegar a lo más importante: la acción.

Es en la acción donde se requiere desarrollar en alto grado habilidades para plasmar en la realidad lo pensado y decidido.

Empezar, dar el primer paso, ponerse en camino, después de decidir, ése es el gran secreto. Pero, una vez iniciada la acción, con la visión clara del tiempo factible para alcanzar el respectivo logro, es preciso persistir, con confianza plena y desapego de los resultados y continuar dando todos los pasos restantes que sean necesarios, hasta alcanzar la meta. Simplemente, haz la cosa y tendrás el poder para hacerlo; esa es la clave.

El poder de la decisión crea resultados. La mente decidida adopta el propósito de alcanzar determinados logros y funge de convención mental que le sintoniza con los elementos coadyuvadores a su consecución.

La decisión de lograr algo implica la oferta de un servicio, producto, idea o beneficio, que debe ser dado a cambio y toda oferta genera, automáticamente, su demanda. En el mismo momento en que se toma la decisión, en alguna parte, todas las personas que coadyuvarán están tomando, simultáneamente, las respectivas decisiones complementarias. En la metafísica de la decisión, si se observa desde la perspectiva o dimensión adecuada, se percibe que, en el mismo instante en que un arquitecto diseña un chalet, sin darse cuenta, por vía psico-sensorial. –o intuitiva-, percibe las necesidades insatisfechas de un determinado consumidor y crea el ambiente con el cual, ese futuro consumidor, en ese momento, está soñando con uno análogo. Cuando el constructor decide construirlo, en el mismo instante, una persona, está decidiendo comprarlo. El resto es un proceso que se desenvuelve de manera tan natural que todo parece casualidad.

Lo importante es tomar la decisión ya que implica una oferta de comprar o vender, dar o recibir, hacer o dejar de hacer, etcétera, y el mecanismo de la vida sabe que puede contar con esa oferta o demanda y, la persona, sin darse cuenta, pone en movimiento una de las leyes más poderosas de la creación.

La decisión tiene fuerza de atracción y repulsión. Atrae a los elementos coadyuvantes y repele los antagónicos por medio de la ley del aislamiento cósmico.

Una vez decidido el propósito fundamental de la vida, seleccionados los objetivos a corto, mediano y largo plazo, determinada la carrera en la cual se quiere cada quien realizar, auto-expresando el genio que se anida en el interior, hay que mantenerse firme en la determinación de alcanzar las metas anheladas, en el intervalo que media entre la siembra de la semilla y la cosecha de los resultados.

Esa paciencia firme, serenidad inalterable, confianza absoluta, expectativa profética, voluntad de acero, nervios relajados y desapego de los resultados proporcionan el autodominio suficiente para imantar los resultados y de persistir firme en el propósito sin variar de rumbo hasta alcanzar lo que se ha propuesto.

Una y mil veces hay que abordar la acción y con el trabajo suficiente y el estudio necesario, con la creatividad adecuada y los métodos propicios, todo se logra, oportunamente.

El ser humano está dotado para realizar cualquier cosa que conciba en su mente siempre y cuando la aborde una a la vez.

Si concebiste la idea, planificaste el proyecto, y asumiste el reto, manteniéndote firme y actuando constantemente alcanzarás el resultado previsto, en el tiempo debido.

Pero, cuando más cerca estés de alcanzar tu meta es cuando más firme requieres estar, por cuanto, es allí donde la prueba de la vida verifica tu temple y selecciona los mejores –o más efectivos cooperadores- para seguir adelante, en cada actividad, área, etcétera. Por esta razón, la antigua sabiduría recomienda que jamás debe abandonarse la realización de un proyecto en el momento en que las situaciones se muestran en su aspecto menos favorable,

Es preciso dar ese paso que separa la decisión de la acción. Ten confianza: en ti y en la vida; ésta secunda todo esfuerzo sincero.

Tienes el poder en tus manos, úsalo. Mantente firme y alcanza, una a una, todas tus metas. Visualiza el resultado satisfactorio en tu mente. Afirma lo positivo. Di, una o mil veces, o cuantas sea necesario: -voy a lograrlo-.

Sólo la decisión activa el mecanismo cósmico del logro; actúa como si… ya lo hubieses alcanzado. Da por hecho su consecución exitosa con serena convicción, tenacidad y desapego.

Adelante.

lunes, 22 de marzo de 2010

EN LO QUE VES, TE CONVIERTES: -"En los manuscritos de Qümram, uno de los rollos revela un principio esotérico atribuido al hermano Jesús de Nazareth, el cual expresa: -“En lo que ves, te convertirás”-. Giuseppe Isgró Cattafi




EN LO QUE VES, TE CONVIERTES

©Giuseppe Isgró C.



En los manuscritos de Qümram, uno de los rollos revela un principio esotérico atribuido al hermano Jesús de Nazareth, el cual expresa: -“En lo que ves, te convertirás”-.

Las investigaciones efectuadas en el campo de la Psicología reafirman la importancia y veracidad del mismo. -¿Qué ves en la vida? -¿Abundancia, felicidad, progreso, justicia, rectitud, armonía, benevolencia, virtudes, trabajo eficiente, alegría, belleza, etcétera, o, lo contrario?

En lo que ves tenderás a convertirte, hasta hacerlo realidad. Ver uno u otro aspecto de la vida implica sintonía y una actitud determinada de pensar. Por ejemplo, al contemplar un vaso lleno hasta la mitad, ¿cómo lo ves?, ¿medio lleno o medio vacío?


Ese hecho tan sencillo indica enfoque positivo o negativo frente a la vida. Medio vacío, estaría indicando que observas el lado negativo de las cosas. Medio lleno, el positivo. La diferencia consiste en que cada quien obtiene lo mismo que refleja su visión, y, además, se va transformando, gradualmente, en el producto de la misma.

La sintonía con determinada frecuencia de la ecología mental del universo, funge de canal a través del cual se manifiestan fuerzas positivas o negativas, que, por medio de cada persona, buscan una vía de auto-expresión.

Un pensamiento positivo se carga con la fuerza de pensamientos afines y genera estímulos positivos.Es como seleccionar uno de los dos canales de una autopista: el rápido o el lento. En uno se fluye con mayor rapidez y facilidad que en el otro.

Cada quien puede contribuir a acentuar el lado positivo de la vida, por ejemplo: los medios de comunicación tienen a su alcance la vía para transformar a la sociedad, plasmando sólo mensajes positivos en las informaciones; eliminando todo lo negativo y sustituyéndolo por los aspectos favorables de las situaciones.Si una persona fue artífice de un hecho poco favorable, simplemente se le ignora; se publican solamente las acciones ejemplares, como, por ejemplo: los de honradez, los de justicia y equidad, los de éxito y triunfos, las reseñas biográficas de personajes ilustres para que sirvan de paradigmas, etcétera. Prestar atención únicamente a casos donde los administradores, públicos o privados, han logrado efectividad.

Por el principio antes expuesto: -“En lo que ves, te convertirás”-, viendo tantos ejemplos positivos, por la ley de atracción, se van emulando cada vez en mayor gradoy la gente, para tener acceso a los medios de comunicación deberá realizar obras importantes y positivas, caso contrario, se le negará, el mismo, como si inexistiera.

Es muy sencillo; y, contrariamente a lo que pudiera pensarse, se venderían más ejemplares de los periódicos y se atenderían más las noticias por radio y televisión.

Se está ya en una nueva era, la cual fue anunciada de múltiples formas por diferentes corrientes filosóficas. En una sociedad armónica, estos principios se aplican con fidelidad.

El poeta, canta el lado positivo de la vida y exalta las grandes virtudes y valores, por eso Homero, -el maestro de la edad de oro griega- sigue siendo una de las fuentes más importantes de líderes y pensadores; el pintor, plasma aspectos de belleza y armonía; el pedagogo, y los padres, estimulan las cualidades positivas del niño, con la enseñanza y el ejemplo; el trabajador, el ejecutivo, el empresario, el científico, el investigador, el inventor, el político y todas las personas en general, piensan en las posibilidades factibles en vez de las imposibilidades, alcanzando los resultados previstos.

Al hablar con cualquier persona que refiera hechos negativos ocurridos a ella misma u otros, hay que indicarle, con tacto, que cuente sólo lo bueno.Por la ley de atracción,-o asociación magnética de ideas-cada quien se va recordando de otros análogos, acentuando la sintonía correspondiente que abre los canales para atraer lo mismo que ve, habla, lee, escribe, piensa y escucha.

La pantalla de la mente solamente puede albergar una sola índole de pensamientos, a la vez: positivos o negativos. El uno desplaza al otro, por cuanto constituyen una misma escala, en diferentes grados, desde el cero al infinito, en ambas polaridades; al reubicarse, tanto cualitativa como cuantitativamente, en el nuevo rango vibratorio, la persona, en ese nivel, atrae lo que quiere, y repele, simultáneamente, lo que no desea.

Las imágenes que se canalizan en la pantalla mental tienen fuerza de atracción o repulsión. Es decir: pensamientos positivos atraen lo positivo y repelen lo negativo; pensamientos negativos, atraen lo negativo y repelen lo positivo. Los opuestos jamás se juntan.Por lo cual, hay que desarrollar una sintonía positiva frente a lo que se ve o hace, de manera que, la persona, vaya transmutándose, gradualmente, en el mismo estado –o grado- de las cosas elevadas que, en su paso por la existencia, va observando o concibiendo por medio de su conciencia intuitiva que le inspira, creativamente, nuevas y mejores formas de crear e innovar bienes y servicios.

El primer paso, para sintonizarse positivamente, es la gratitud, es decir, dar las gracias al Creador, y a la vida, por lo que se tiene, en vez de lamentarse de lo que se carece.

Si ves lo que tienes y además muestras gratitud, por la ley de atracción, aumentas tus posesiones.Esa es una de las grandes leyes del universo. Funciona en cualesquiera de las dos polaridades que elijas o en que la apliques. Haz, ahora mismo, una lista de cien o más de las cosas buenas que posees por las cuales puedas mostrar gratitud frente a la vida y al Creador Universal. Visualízalas, rememora tus momentos de grandes, o mejores, éxitos. Empieza escribiendo las que recuerdes; en las horas siguientes, comenzarás a recordar muchas más. Anota todas las que te vengan a la mente. Revisa la reseña periódicamente.


Al traer de nuevo, a la pantalla mental, las imágenes de éxitos pasados, éstas desplazan, automáticamente, otras menos positivas, y, por la ley de asociación magnética, generan imágenes análogas, que, por su fuerza de atracción, contribuyen a traer, a la propia vida, más cosas buenas de la que se poseen. Es decir, se incrementa aquello en que se centra la atención y se expresa gratitud.

Es igualmente recomendable, adoptar la costumbre de hablar de las cosas buenas que tiene el planeta tierra–y el país en que se vive-, para estimular su desarrollo. Se sugiere hacer una lista de las cien mejores cosas –o fortalezas- que tiene tanto la Nación como la propia región.

Las que requieren cambio, en vez de expresarse poco favorablemente de ellas, es deber de todos ayudar a corregirlas. Aquellos que lo hacen, aprovechan las oportunidades y fuente de riqueza y crecimiento personal y profesional que les son implícitas.


Ambas condiciones –de fortalezas y carencias- proporcionan la debida visión de liderazgo efectivo e imprimen el sentido direccional a la acción creadora, cualitativa y cuantitativamente hablando, para optimizar los beneficios de las primeras y transmutar, positivamente, las segundas, en fuente de riqueza integral segura y confiable, a corto, mediano y largo plazo.

Seleccione, cada persona, las situaciones en cuyas soluciones desea asumir un compromiso de cooperación social, como misión de vida, con lo cual experimenta, enseguida, una fuerte y poderosa sensación -y/o sentimiento- de autorrealización.

Eres artífice de un mundo cada vez mejor;de un país acorde con los elevados ideales de los Forjadores de la Patria y de la Humanidad. Ayuda a difundir, cada vez más, un mensaje positivo que ilumine el presente y abra el camino del porvenir anhelado.

Adelante.








EL PLAN DE DIOS PARA CADA SER


EL PLAN DE DIOS PARA CADA SER

©Giuseppe Isgró C.


Cada ser nace con un plan de vida elaborado por el mismo y aprobado por el concejo superior del planeta en que se vive; por cuanto, existiendo múltiples interrelaciones con una enorme cantidad de entes, el programa debe reflejar tanto los objetivos personales y colectivos que deben ser logrado, como las respectivas compensaciones en base al propio karma existencial.
El plan de vida contempla, en general, todos los aspectos existenciales de la persona en particular y de los que van a integrar su familia, reflejando diversos objetivos en el corto y en el largo plazo, por lo que, el ser que va a nacer, es probable que lo venga cumpliendo durante muchos ciclos de vida.
El citado plan al ser aprobado por el Concejo Superior del Planeta, encaja en el engranaje cósmico del mismo y pasa a convertirse en un plan de Vida para cada quien, el cual, el espíritu, una vez encarnado, por la ley que rige el libre albedrío, podrá cumplirlo o dejar de hacerlo; podrá superar las pruebas que él se ha impuesto o no; puede realizar los objetivos y alcanzar las diversas metas y las que quedan pendiente deberá llevarlas a cabo en el siguiente o sucesivos ciclos de vida.
Empero, cada Espíritu, al emanar a la conciencia individual, del mismo Creador Universal, lo hace dotado de vida eterna e inmortal y con los mismos atributos divinos de Él, análogos a los valores universales, que como Ley Cósmica se encuentran impresos en su conciencia. La misma conciencia del Espíritu es una réplica de la del Creador Universal. Los atributos divinos constituyen los sentidos espirituales que le habrán de servir de guía, dentro de cuyos parámetros enmarcar su conducta. Ya esto de por sí constituye un PLAN DE DIOS para el Espíritu. La eterna polarización, es parte de este plan. Consiste en ascender por la espiral evolutiva, si límites de ninguna naturaleza, de un estado de conciencia a otro más elevado, en el eterno ahora.


El primer objetivo, dentro de ese Plan de Dios para el Espíritu, es el de alcanzar la MAESTRÍA CÓSMICA, mediante la cual, pasa a ser uno de los participantes de los creadores y dirigentes de los mundos, en calidad de científico, artista o instructor cósmico.
Alcanzado el rango de maestro de la creación, en incontables ciclos de vida, en infinidad de mundos del inmenso universo, entra ya en una fase creadora de mayor trascendencia.
Empero, esa función creadora ya la posee desde el inicio de su carrera, con libertad de acción. Pero, precisa descubrir sus atributos divinos mediante la adquisición de la conciencia de los mismos. De igual manera, irá percibiendo, gradualmente, su poder creador potencialmente infinito, el cual expresará en la medida que afronte necesidades o situaciones por resolver.
Posee, también, el Espíritu, un cumulo de facultades espirituales mediante las cuales se puede interrelacionar con el Universo y con todos los seres, en sus funciones como individuo.


En cada ciclo debe descubrir la misión de vida que trae como objetivo existencial, la cual contempla el plan de Dios, de una manera general, como guía suprema de conducta y finalidad, por una parte, y por otra, la planificación de los objetivos existenciales que ha efectuado previamente a su encarnación, sobre la cual obtuvo la aprobación de los regidores de la vida en el planeta de turno.
La meditación, acompañada de la profunda relajación física, mental y espiritual, permite la unificación de la conciencia, mediante la cual va percibiendo su plan de vida y los objetivos existenciales a los cuales, en cada época, deberá enfocar su atención, en su respectivo orden prioritario.
Está índole de objetivos existenciales irán aflorando en la conciencia mediante las intuiciones y las percepciones periódicas que va teniendo, así como por la fuerza de empuje y la de bloqueo, que, cada persona, va experimentando en el día a día, que le permiten estar a tiempo, en el lugar adecuado, haciendo la cosa correcta, en el momento oportuno.
El plan de Dios para cada ser encuentra su ubicación precisa dentro del plan de la Creación. Empero, teniendo el Espíritu la facultad del libre albedrío, deberá por sí mismo adquirir conciencia de cuál es su ubicación dentro del orden cósmico y esto lo va llevando a cabo en la medida que percibe las necesidades y objetivos existenciales y asume el compromiso de llevar a cabo las cosas que se da cuenta de que alguien debe realizar: ese alguien es la persona misma que alcanza ese estado del darse cuenta del qué, del cómo, del cuándo, del quien, del dónde, del cuánto y del por qué.

 El secreto consiste en no evadir la responsabilidad frente a todas las pruebas que la vida va anteponiendo, en cada etapa, y en saber ver la nuez dentro de la cáscara. Es decir, es necesario afrontar con valentía y confianza todo lo que la vida presenta como situaciones que precisan solución y persistir tenazmente hasta alcanzar los resultados inherentes. Esta es la única manera mediante la cual se pueda pasar a la siguiente fase.
Se requiere practicar la espiritualidad directa centrada en el Creador Universal, sin intermediarios, que permita adquirir conciencia de la conexión espiritual con el Creador Universal. Cada ser forma una UNIDAD perfecta e indisoluble con el Creador Universal, pero, muchas veces, interrumpe la conciencia de la misma. La práctica de la espiritualidad directa con Él, permite adquirir dicha conciencia perceptiva, haciendo aflorar la luz, la fortaleza y la sabiduría de los valores universales.
Es preciso percibir que Dios ha pensado en grande para cada ser. Por lo cual es necesario revalorizarnos en el propio concepto, por cuanto somos seres emanados de Él y formados de la misma naturaleza espiritual. Somos UNO con Él. Seamos UNO con Él, ese es el plan de Dios para cada ser. Tú, también, eres CREADOR.
PRACTICA DE LA CONEXIÓN CON LA FUENTE:
AFIRMA: -con los ojos cerrados y centrado la atención en el punto de la cabeza donde nace el remolino de pelo-. Hazlo tres veces al día: en la mañana, a mediodía y en la noche, o en cualquier momento en que precisa adquirir conciencia de la UNIDAD. Recuerda, donde centra la atención se expande la conciencia. Si centra la atención en el Creador Universal, ADQUIRIRÁS CONCIENCIA DE Él y de sus atributos divinos.
1. Entro en conexión espiritual con el Creador Universal. (Tres veces)
2. Ahora estoy ya en conexión espiritual con el Creador Universal. (Tres veces).
3. Formo una unidad perfecta con el Creador Universal. (Diez veces).

Adelante.

EL PLAN DE DIOS PARA CADA SER





EL PLAN DE DIOS PARA CADA SER

©Giuseppe Isgró C.



Cada ser nace con un plan de vida elaborado por el mismo y aprobado por el concejo superior del planeta en que se vive; por cuanto, existiendo múltiples interrelaciones con una enorme cantidad de entes, el programa debe reflejar tanto los objetivos personales y colectivos que deben ser logrado, como las respectivas compensaciones en base al propio karma existencial.

El plan de vida contempla, en general, todos los aspectos existenciales de la persona en particular y de los que van a integrar su familia, reflejando diversos objetivos en el corto y en el largo plazo, por lo que, el ser que va a nacer, es probable que lo venga cumpliendo durante muchos ciclos de vida.

El citado plan al ser aprobado por el Concejo Superior del Planeta, encaja en el engranaje cósmico del mismo y pasa a convertirse en un plan de Vida para cada quien, el cual, el espíritu, una vez encarnado, por la ley que rige el libre albedrío, podrá cumplirlo o dejar de hacerlo; podrá superar las pruebas que él se ha impuesto o no; puede realizar los objetivos y alcanzar las diversas metas y las que quedan pendiente deberá llevarlas a cabo en el siguiente o sucesivos ciclos de vida.

Empero, cada Espíritu, al emanar a la conciencia individual, del mismo Creador Universal, lo hace dotado de vida eterna e inmortal y con los mismos atributos divinos de Él, análogos a los valores universales, que como Ley Cósmica se encuentran impresos en su conciencia. La misma conciencia del Espíritu es una réplica de la del Creador Universal. Los atributos divinos constituyen los sentidos espirituales que le habrán de servir de guía, dentro de cuyos parámetros enmarcar su conducta. Ya esto de por sí constituye un PLAN DE DIOS para el Espíritu. La eterna polarización, es parte de este plan. Consiste en ascender por la espiral evolutiva, si límites de ninguna naturaleza, de un estado de conciencia a otro más elevado, en el eterno ahora.
El primer objetivo, dentro de ese Plan de Dios para el Espíritu, es el de alcanzar la MAESTRÍA CÓSMICA, mediante la cual, pasa a ser uno de los participantes de los creadores y dirigentes de los mundos, en calidad de científico, artista o instructor cósmico.

Alcanzado el rango de maestro de la creación, en incontables ciclos de vida, en infinidad de mundos del inmenso universo, entra ya en una fase creadora de mayor trascendencia.

Empero, esa función creadora ya la posee desde el inicio de su carrera, con libertad de acción. Pero, precisa descubrir sus atributos divinos mediante la adquisición de la conciencia de los mismos. De igual manera, irá percibiendo, gradualmente, su poder creador potencialmente infinito, el cual expresará en la medida que afronte necesidades o situaciones por resolver.

Posee, también, el Espíritu, un cumulo de facultades espirituales mediante las cuales se puede interrelacionar con el Universo y con todos los seres, en sus funciones como individuo.
En cada ciclo debe descubrir la misión de vida que trae como objetivo existencial, la cual contempla el plan de Dios, de una manera general, como guía suprema de conducta y finalidad, por una parte, y por otra, la planificación de los objetivos existenciales que ha efectuado previamente a su encarnación, sobre la cual obtuvo la aprobación de los regidores de la vida en el planeta de turno.

La meditación, acompañada de la profunda relajación física, mental y espiritual, permite la unificación de la conciencia, mediante la cual va percibiendo su plan de vida y los objetivos existenciales a los cuales, en cada época, deberá enfocar su atención, en su respectivo orden prioritario.

Está índole de objetivos existenciales irán aflorando en la conciencia mediante las intuiciones y las percepciones periódicas que va teniendo, así como por la fuerza de empuje y la de bloqueo, que, cada persona, va experimentando en el día a día, que le permiten estar a tiempo, en el lugar adecuado, haciendo la cosa correcta, en el momento oportuno.

El plan de Dios para cada ser encuentra su ubicación precisa dentro del plan de la Creación. Empero, teniendo el Espíritu la facultad del libre albedrío, deberá por sí mismo adquirir conciencia de cuál es su ubicación dentro del orden cósmico y esto lo va llevando a cabo en la medida que percibe las necesidades y objetivos existenciales y asume el compromiso de llevar a cabo las cosas que se da cuenta de que alguien debe realizar: ese alguien es la persona misma que alcanza ese estado del darse cuenta del qué, del cómo, del cuándo, del quien, del dónde, del cuánto y del por qué. El secreto consiste en no evadir la responsabilidad frente a todas las pruebas que la vida va anteponiendo, en cada etapa, y en saber ver la nuez dentro de la cáscara. Es decir, es necesario afrontar con valentía y confianza todo lo que la vida presenta como situaciones que precisan solución y persistir tenazmente hasta alcanzar los resultados inherentes. Esta es la única manera mediante la cual se pueda pasar a la siguiente fase.

Se requiere practicar la espiritualidad directa centrada en el Creador Universal, sin intermediarios, que permita adquirir conciencia de la conexión espiritual con el Creador Universal. Cada ser forma una UNIDAD perfecta e indisoluble con el Creador Universal, pero, muchas veces, interrumpe la conciencia de la misma. La práctica de la espiritualidad directa con Él, permite adquirir dicha conciencia perceptiva, haciendo aflorar la luz, la fortaleza y la sabiduría de los valores universales.

Es preciso percibir que Dios ha pensado en grande para cada ser. Por lo cual es necesario revalorizarnos en el propio concepto, por cuanto somos seres emanados de Él y formados de la misma naturaleza espiritual. Somos UNO con Él. Seamos UNO con Él, ese es el plan de Dios para cada ser. Tú, también, eres CREADOR.

PRACTICA DE LA CONEXIÓN CON LA FUENTE:

AFIRMA: -con los ojos cerrados y centrado la atención en el punto de la cabeza donde nace el remolino de pelo-. Hazlo tres veces al día: en la mañana, a mediodía y en la noche, o en cualquier momento en que precisa adquirir conciencia de la UNIDAD. Recuerda, donde centra la atención se expande la conciencia. Si centra la atención en el Creador Universal, ADQUIRIRÁS CONCIENCIA DE Él y de sus atributos divinos.
1. Entro en conexión espiritual con el Creador Universal. (Tres veces)

2. Ahora estoy ya en conexión espiritual con el Creador Universal. (Tres veces).

3. Formo una unidad perfecta con el Creador Universal. (Diez veces).


Adelante

martes, 16 de marzo de 2010

















DIOS

POR ALLAN KARDEC
Versión castellana, desde el italiano,
por Giuseppe Isgró Cattafi.


EXISTENCIA DE DIOS

1. Por cuanto Dios es la causa primera de todas las cosas, el punto de partida de todo, la base sobre la cual se apoya el edificio de la creación, este es el punto que va considerado antes de cualquier otro.
2. Es elemental, en principio, que se juzgue una causa por sus efectos, aun cuando la causa no es visible. Si un pájaro mientras vuela es objeto de un proyectil, se estima que lo ha sido por un hábil tirador hábil, aún cuando no sea posible verlo. Por lo cual, no siempre es necesario ver algo para saber que existe. en cada caso, se llega al conocimiento de las causas observando los efectos.
3. Otro Principio, de igual manera elemental, se ha convertido en un axioma por la fuerza de su verdad, el cual es: CADA EFECTO INTELIGENTE, DEBE TENER UNA CAUSA INTELIGENTE. Si se preguntara quien es el constructor de un determinado mecanismo ingenioso, -¿qué se pensaría de alguien que responda que ha sido hecho por sí mismo? Cuando se observa una obra maestra del arte o de la industria, se dice que debe ser el producto de un hombre de genio, ya que su concepción ha debido realizarla otra inteligencia, juzgando, al mismo tiempo, que ha debido hacerla un hombre, por cuanto se sabe que no es superior a la capacidad humana. A nadie se le ocurrirá de afirmar que salió de la mente de un idiota o de un ignorante, y menos aún que es el resultado del trabajo de un animal o el producto de la casualidad.
4. En todas partes, la presencia del hombre se reconoce por sus obras. La existencias de los hombres antidiluvianos no está probada únicamente por los restos fósiles, sino, también, y con certeza mucho mayor, por la presencia, en los terrenos de una cierta época, de objetos trabajados por seres humanos. Un fragmento de vaso, una piedra tallada, una arma y un ladrillo son suficientes para testimoniar su presencia. De la rusticidad o de la perfección del trabajo se podrá juzgar el grado de la inteligencia y del desarrollo de quienes lo han realizado Si, por lo tanto, encontrándoos en un pueblo habitado exclusivamente por salvajes , descubráis una estatua digna de Fidias, no dudarías en decir que, dado que los salvajes no han podido realizarla, debe ser la obra de una inteligencia superior a la de los indígenas.
5. Ahora bien, si miramos alrededor y se observan las obras de la naturaleza, la previsión, la sabiduría y la armonía que presiden a todas estas obras, se reconoce que no hay ninguna que no supere el grado más alto de la inteligencia humana. Por cuanto, el hombre no ha podido producirlas, ellas son el producto de una inteligencia superior a la humanidad, a menos que se quiera afirmar que existen efectos sin causas.
6. A esto, algunos contraponen el siguiente razonamiento:
-“Las obras de la naturaleza son el producto de fuerzas materiales que actúan mecánicamente, según las leyes de atracción y de repulsión; las moléculas de los cuerpos inertes se agregan y se disgregan por la acción de tales leyes. Las plantas nacen, crecen y se multiplican siempre del mismo modo, cada una en su propia especie, en virtud de las mismas leyes. Cada ejemplar es similar de aquel del cual nació. El crecimiento, la floración, la fructificación y la coloración se encuentran subordinadas a causas materiales, como el calor, la electricidad, la luz, la humedad, etcétera. Lo mismo ocurre, también, para los animales. Los astros se forman a causa de la atracción molecular y se mueven perpetuamente en sus órbitas por efecto de la gravitación. Esta regularidad mecánica de las fuerzas naturales no hace, por lo tanto, pensar a una inteligencia libre. El hombre mueve el brazo cundo quiere y como quiere, pero quien lo movería de la misma manera desde el nacimiento hasta la desencarnación sería un autómata: ahora, las fuerzas orgánicas de la naturaleza son puramente automáticas”-
Todo esto es verdad; empero, estas fuerzas son efectos que deben tener una causa y nadie pretende que ellas constituyan la Divinidad. Son materiales y mecánicas. No son inteligentes en sí mismas, y también esto es verdad; pero, son puestas en acción, distribuidas, adaptadas a las necesidades de todas las cosas gracias a una inteligencia que no es la de los hombres. El útil acomodo de estas fuerzas es un efecto inteligente que denota una causa inteligente. ¿Qué sería aquel péndulo si una inteligencia no hubiera combinado, calculado, distribuido el empleo de tal fuerza para hacerlo mover con precisión? Dado que la inteligencia no se encuentra en el mecanismo del péndulo, y por cuanto no se le ve, -¿sería, por lo tanto racional concluir que no existe? Es suficiente valuar los efectos.
La existencia del reloj prueba la existencia del relojero; la ingeniosidad del mecanismo demuestra la inteligencia y la ciencia del relojero. Cuando un péndulo os da, en un momento dado, la información que precisáis, -¿os ha llegado a la mente, acaso, la idea: he aquí un péndulo inteligente?
Lo mismo es válido para el mecanismo del universo. Dios no se muestra, pero se afirma por medio de sus obras.
7. La existencia de Dios es, por lo tanto, un hecho adquirido, no solamente por medio de la revelación, sino por medio de las evidencias materiales de los hechos. Los pueblos salvajes no han recibido revelación alguna, empero, creen, todos indistintamente, a la existencia de una potencia sobrehumana; ven cosas superiores al poder humano, y concluyen que provienen de un ser superior a la humanidad. -¿No son, quizá, más lógicos de cuantos pretenden que se han hecho por sí solos?
DE LA NATURALEZA DIVINA:
8. Al ser humano no le es dado sondear la naturaleza íntima de Dios. Para comprender a Dios ocurre, aún, el sentido que se adquiere, solamente, con la completa purificación del Espíritu. Empero, si el ser humano no puede penetrar la esencia, dado que su existencia es dada como premisa, puede, por lo tanto, a través el razonamiento, llegar al conocimiento de sus atributos necesarios; ya que, viendo que no puede no ser sin dejar de ser Dios, concluye en que debe ser.
Sin el conocimiento de los atributos de Dios, sería imposible comprender la obra de la creación: es el punto de partida de todos los grupos espirituales, y, debido a que no se han revuelto a ellos como se hace con el faro que índica el camino, muchos de estos grupos han cometidos errores en sus concepciones. Aquellos que no han atribuido a Dios la omnipotencia han imaginado numerosos dioses; los que no le han atribuido la suprema bondad han plasmado un dios celoso, colérico, parcial y vengador.
9. Dios es la suprema y soberana inteligencia. La inteligencia del hombre es limitada, por cuanto no puede ni hacer ni comprender todo lo que existe; la de Dios, que abraza el infinito, debe ser infinita. Si la supusiese limitada sobre un punto cualquiera, se podría concebir, todavía, un ser más inteligente, capaz de comprender y de hacer lo que el otro no podría hacer, y así, sucesivamente, hasta el infinito.
10. Dios es eterno, es decir, no tiene principio ni tendrá fin. Si hubiese tenido un principio, habría salido de la nada; ahora, la nada no existe y no puede producir nada; o bien, habría sido creado por otro ser preexistente, y entonces, sería este último quien sería Dios. Si se le atribuyese un principio o un fin, se podría, por lo tanto, concebir un ser existente ante de Él, o que contribuiría a que existiese después de Él, y así sucesivamente hasta el infinito.
11. Dios Es inmutable. Si estuviese sujeto a cambios, las leyes que rigen el universo no tendrían estabilidad alguna.
12. Dios es inmaterial: su naturaleza difiere de todo lo que nosotros llamamos materia; de otro modo no sería inmutable, por cuanto estaría sujeto a transformaciones de la materia.
Dios no tiene una forma que nosotros podamos valuar con los sentidos; de otro modo sería materia. Nosotros decimos: la mano de Dios, el ojo de Dios, la boca de Dios, porque el ser humano, no conociendo más que a si mismo, se toma como término de comparación de todo cuanto no comprende. Las imagines que representan Dios como un anciano de larga barba, envuelto en un manto, son ridículas; tienen el defecto de disminuir el Ser Supremo reduciéndolos a las dimensiones mezquinas de la humanidad; de aquí a que se les atribuyan las pasiones de la humanidad, que hacen de Él un Dios colérico y celoso, no hay más que un paso.
13. Dios es omnipotente: Si no poseyera la potencia suprema, se podría concebir un ser más poderoso todavía, y así sucesivamente hasta cuando se encontrase el ser que ningún otro podría superar en potencia: y sería este último Dios.
14. Dios es supremamente justo y bueno: La sabiduría providencial de las leyes divinas se revela en las más pequeñas cosas al igual que en las grandes: esta sabiduría no permite dudar ni de su justicia ni de su bondad.
El infinito de una cualidad excluye la posibilidad de la existencia de una cualidad contraria que la disminuiría o la anularía. Un ser infinitamente bueno no puede tener la mínima partícula de maldad, y el ser infinitamente malvado no puede tener la mínima partícula de bondad: de igual manera que un objeto no podría ser absolutamente negro si tuviese una pequeña mezcla de blanco, ni absolutamente blanco si tuviese una pequeña mezcla de negro.
Dios no podría ser, por lo tanto, bueno y malvado al mismo tiempo, por cuanto, en tal caso, no poseyendo en grado supremo ni la una ni la otra de estas cualidades, no sería Dios; todas las cosas serían abandonadas al capricho, y nada sería estable. Dios no podría ser, por lo tanto, que infinitamente bueno o, al contrario, infinitamente malvado. Ahora, dado que sus obras son testimonios de su sabiduría, de su bondad y de su precisión, es preciso concluir que, no pudiendo ser al mismo tiempo bueno y malvado sin dejar de ser Dios, debe ser infinitamente bueno.
La bondad suprema comporta la suprema justicia; por cuanto si Él actúa injustamente o con parcialidad en una sola circunstancia, en relación con una sola de sus criaturas, no sería supremamente justo, y de consecuencia no sería supremamente bueno.
15. Dios es infinitamente perfecto. Es imposible concebir a Dios sin el infinito de las perfecciones, sin lo cual no sería Dios, por cuanto se podría siempre concebir un ser que poseyera lo que le faltaría a Él. Para que ningún ser pueda superarlo, es necesario que Él sea infinito en todo.
Los atributos de Dios, siendo infinitos, no pueden ser aumentados ni disminuidos, de otra manera no serían infinitos y Dios no sería perfecto. Si se le quitara la más pequeña partícula de uno solo de sus atributos, no sería más Dios, ya que podría existir un ser más perfecto.
16. Dios es único. La unicidad de Dios es la consecuencia del infinito absoluto de las perfecciones. Otro Dios podría existir solamente con la condición de ser igualmente infinito en cada cosa; por cuanto si entre los dos hubiese la mínima diferencia, uno sería inferior al otro, y subordinado a su potencia, por lo cual no sería Dios. Si entre los dos hubiese una igualdad absoluta habría, desde la eternidad, un solo pensamiento, una sola voluntad, una sola potencia; y así integrados en su identidad, en realidad los dos serían un solo Dios. Si tuviesen cada uno atributos especiales, y uno haría lo que el otro no hace, entonces ya no habría entre ellos una igualdad perfecta, por cuanto ni el uno ni el otro tendrían la autoridad suprema.
17. La ignorancia del principio del infinito de las perfecciones de Dios ha generado el pliteismo, que es el culto di todos los pueblos primitivos; ellos han atribuido la divinidad a todas las potencias que parecían superiores a la humanidad; posteriormente, la razón los ha llevado a confundir en una sola estas potencias diversas. Después, a medida que los seres humanos han comprendido la esencia de los atributos divinos, han quitado de sus símbolos las creencias que constituían la negación.
18. Resumiendo, Dios no puede ser Dios sino con la condición de no ser superado en nada por otro ser; ya que, entonces, el ser que lo superase en una cosa cualquiera, sea aún por muy poco, sería el verdadero Dios; en consecuencia, Él debe ser infinito en cada cosa.
En este modo, constatada la existencia de Dios a través de sus obras, se llega, por medio de la simple deducción lógica, a determinar los atributos que le caracterizan.
19. Dios, es, por lo tanto, la suprema y soberana inteligencia; es único, eterno, inmutable, inmaterial, omnipotente, supremamente justo y bueno, infinito en todas sus perfecciones; y no puede ser otro.
Esta es la base sobre la cual se apoya el edificio universal; es el faro cuyos rayos se extienden sobre todo el universo, y es el único que puede cuidar al ser humano en la búsqueda de la verdad; siguiéndolo no equivocará jamás la vía, y si tan frecuentemente se deja desviar de su ruta, esto ocurre porque no ha seguido la ruta que le había sido indicada.
Este es, también, el criterio infalible de todas las doctrinas filosóficas y espirituales, el ser humano, para juzgarlas, dispone de una medida rigurosamente exacta, constituida por los atributos de Dios; y se puede afirmar con certeza que todas las teorías, los dogmas, las fe, los principios, las practicas que son en contradicción con uno solo de estos atributos de manera de debilitarlo o de anularlo, no podrían estar en la realidad.
En la filosofía, en la psicología, en la moral, en la espiritualidad, no puede ser verdad lo que se separa, aunque sea de poco, de las cualidades esenciales de la Divinidad. La espiritualidad perfecta aquella en la cual ni un solo artículo de fe estuviese en contrasto con estas cualidades, en las cuales los fundamentos podrían asumir las pruebas de este control, sin recibir daño.