LOS LIBROS DE
FATI
POR ©GIUSEPPE ISGRÓ
C.
Se encontraban
Fati y Abu, conversando, un día, y Fati, como siempre, le antepone, a su abuelo
Abu, una de sus preguntas facilitas. Es que Fati es una niña muy inteligente, y
despierta, y trae un insondable anhelo de conocimientos. Todo el tiempo, como
suelen hacerlo los niños con sus padres, o con sus abuelos, les hacen preguntas
que son bien fáciles, tomando en cuenta quien las hace, pero que a veces, por
ser tan sencillas, no se le había prestado atención. Es que, si lo pensamos bien, los niños son
filósofos natos. Siempre quieren saber el por qué de las cosas, y es por eso
que hacen tantas, y tantas, preguntas. Si no fuera por la curiosidad de las
nuevas generaciones, cómo podría renovarse el mundo?
Claro que la
vida, en la sociedad de hoy, es muy absorbente, y la mayoría precisa planificar
su tiempo para meditar con mayor frecuencia. Pero, lo cierto es que la vida es tan
fácil como lo es cada una de las preguntas de Fati.
Los niños
tienen el Don de la intuición bastante desarrollado, y la imaginación, también.
Muchos les denominan fantasía, pero en esa fantasía está encerrada toda la
potencia existencial de esa vida, al igual que el árbol gigante que es la
encina lo está en la bellota. Potencia pura en acción.
Todo es como
un juego de niños. Verdad que los juegos de los niños son fáciles? Sí, son
facilitos, para ellos, que saben como se juegan. Claro, los adultos también
podemos aprender las reglas del arte de vivir para jugar bien el juego de la
vida, y así ganar sin que el otro pierda.
La mejor
partida es aquella en la que todos los jugadores ganan, y cada uno recibe lo
suyo, como lo decía el jurisconsulto romano, Ulpiano: -“Dar a cada uno lo
suyo”. Eso es la justicia. El que gana, recibe el premio; el que pierde, la
experiencia; los espectadores, la emoción de un juego apasionante e intenso.
Mientras más fuerte el contrincante, mayor mérito para el ganador. Un juego
limpio, de altura, respetuoso de acuerdo con el nivel de los jugadores. Todos
ganan, en realidad, y se felicitan, mutuamente, por el buen desempeño que han
tenido ambos participantes. Hay que saber ganar; hay que saber perder. El que
gana elogia al que pierde; el que pierde, felicita al que gana, y tanto el uno como
el otro se hacen mejores deportistas de la vida.
Cada quien quiere
ganar, verdad?
Fati, también;
por eso, hoy, le pide a Abu, que le hable de los libros que le puedan ayudar a
comprender todas esas cosas que, pese a su corta edad, aún, va observando y
despiertan su curiosidad, y formula preguntas, que ella califica de facilitas;
por eso le dice a Abu:
-Abu, hoy te
voy a hacer una pregunta facilita. Ya he leído Las Fábula de Esopo, algunos cuentos
de Las mil y una noches, como Los viajes
de Simdbad El Marino, La historia del pescador, Hamed y el Hada Pari-Banú, La Historia del Rey Griego y
del Médico Duban, y un libro de Yoga, cuyas posturas practico. Me gustaría que
me hablaras de los mejores libros que yo pueda leer, a medida que vaya
creciendo, y si hay algunos que tú creas que son especiales, quisiera que me los
sugieras.
-Con gusto lo
haré, Fati, -le dice Abu-; escucha con atención:
-El Libro de
los Espíritus, es único e incomparable. Con sus 1.019 preguntas principales,
más las suplementarias, y sus respectivas respuestas, contemplan todos los
planteamientos que, Allan Kardec, uno de los pensadores más importantes del
siglo XIX se formuló en torno a la vida, el universo, las leyes que les rigen,
el Creador Universal, y las interrelaciones de todas las vertientes que les son
inherentes. Constituyen el conocimiento de las reglas del arte de vivir que
toda persona necesita para comprender el juego de la vida, y ganarlo, ya que
está diseñado para que todos triunfen. Contiene las respuestas a todas las
preguntas que uno se hace, y a otras que la mayoría de las personas aún no se
ha formulado, pero que sí lo han hecho las mentes más profundas que han vivido
en el planeta tierra. Allan Kardec, es una de ellas. Aporta las respuestas con
una claridad meridiana jamás observada en ningún otro libro sea cual fuere la
trascendencia que haya tenido a lo largo de la historia. Nada equiparable
existe en la bibliografía mundial, en ninguna época.
Pero, Fati, si
se nos pidiera mencionar las obras más trascendentales de la humanidad, las que
son de lectura obligada para toda persona que quiera formarse una idea precisa
de la vida, del universo, de sus leyes y de Dios, entonces, además de El libro
de los Espíritus, debemos mencionar:
1.
El I Ching, o el libro de las mutaciones.
2.
Los Upanishads
3.
El Bhagavad Gita
4.
La Odisea, de Homero.
5.
El Tao Te King,
de Lao Tse.
6.
Los Cinco Libros, de Confucio.
7.
Los Versos de Oro, de Pitágoras.
8.
El Noble Sendero Óctuple, de Sidharta Gautama.
9.
Los Aforismos del Yoga, de Pantajali.
10. Las fábulas de
Esopo
11. Los Nueve
libros de historia, de Herodoto.
12. Las Leyes, de
Platón.
13. Tratados
Morales, de Séneca.
14. Del Supremo
bien, Cicerón.
15. El Manual, de
Epicteto
16. Las Vidas
Paralelas, de Plutarco.
17. Los Discursos,
de Dion de Prusa.
18. Soliloquios,
de Marco Aurelio.
19. Las Eneadas,
de Plotino.
20. Las
Instituciones, de Justiniano.
21. El Corán, de
Mahoma.
22. El Tratado de
las Luces, de Ibn Arabi.
23. El Conde
Lucanor, de Don Juan Manuel.
24. Don Quijote,
de Cervantes.
25. Teología
Platónica, de Marsilio Ficino.
26. Ética, de Espinoza.
27. Los Ensayos,
de Ralph Waldo Emerson.
28. La Incógnita del Hombre,
de Alexis Carrel.
29. La Crisis Espiritual del Hombre,
de Paúl Brunton.
30. Las Leyes del
Éxito, de Napoleón Hill.
31. El Organón del
Arte de Curar, de Samuel Hahnemann.
32. Los
Miserables, de Víctor Hugo.
33. El Espíritu de
las Leyes, de Montesquieu.
34. El Tratado de
la igualdad, de Concepción Arenal.
35. Hechos que
prueban, de Amalia Domingo Soler.
36. Los deberes
del hombre, de José Mazzini.
37. El problema
del ser y del destino, de León Denis.
38. Plenitud, de
Amado Nervo.
39. Las Fuerzas
Morales, de José Ingenieros.
40. Las Grandes
Ideas, Editor Mortimer J. Adler.
41. Autobiografía
de un Yogui, de Yogananda.
42. Raja Yoga, de
Vivekananda.
43. Alfaqui
Vademecum, -El maestro va conmigo-, de Joaquín Trincado.
44. Valores
Humanos, de Arturo Uslar Pietri.
45. Método de
Control Mental Silva, de José Silva.
-Como puedes
ver, Fati, -dice Abu- no son tantas las obras cuya lectura pueden enriquecen a la humanidad. Con unos pocos libros, si éstos
son escogidos bien y estudiados durante toda la vida, se habrá conformado un
plan de estudios que desarrollará la visión de la vida, de sus leyes y de la
gran obra que a cada uno nos toda realizar en los planes del Gran Arquitecto
del Universo. Y esto realizado en la quietud del propio hogar, silenciosamente,
además, de ir, por supuesto, a la escuela, luego al liceo, y después a la Universidad, aunque,
la mejor de todas, sea la vida. Pero, hay que prepararse bien.
-Demás está
decirte, Fati, que, oportunamente, cada persona deseará leer el resto de las
obras de cada autor o doctrina, de los que hemos mencionado, lo cual ampliará
su visión del universo con alcances ilimitados e incrementará sus oportunidades
de alcanzar el éxito y ser feliz, disfrutando la vida sosegadamente. Esto hace
que la vida toda sea una meditación constante. Cada nueva obra que estudies te
impulsará, por la ley de asociación, a todo lo que le está interrelacionado. De
esta manera, de un punto de estudio o valor, pasarás a otro, y así
indefinidamente, dentro del Círculo y el signo más, es decir, en el infinito
universo, y en la eterna polarización, de un grado de progreso a otro más
elevado, ad infinitum.
-Fati, -continúa
Abu- si tuviera que quedarme con una docena de libros, nada más, de los
anteriormente mencionados, elegiría los siguientes:
1.
LA ODISEA, de Homero: Habla
de las virtudes heroicas que crearon la edad de oro griega. El insigne aeda
inspirado representa una de las mentes más profundas que ha venido al planeta
tierra. Alejandro Magno lo calificaba como maestro de líderes y las enseñanzas
de sus obras han inspirado a las mentes más cultivadas de todos los tiempos. Un
poeta que haya sido capaz, como Homero, de ilustrar a los hombres, y mujeres,
más brillantes de cada época, y que, todos, a pesar del tiempo transcurrido,
sigan considerándole como el maestro indiscutido sobre las virtudes heroicas en
acción, los valores universales, la historia, las leyes de la vida y las
interrelaciones del mundo espiritual con el físico, significa que, debemos
tenerlo como autor de cabecera, como así lo tenía Sócrates, Plutarco, Petrarca,
Cervantes, Goethe, y tantos otros. Igualmente, que debemos leer sus obras una
vez al año de por vida, por lo inagotable de su sabiduría y por el hermoso
estilo con que están redactadas. Su mensaje infunde estímulo para afrontar, con
confianza, todas las pruebas de la vida, con la prudencia, e inteligencia, de
Ulises, y triunfar de ellas. Homero calificaba a Ulises como a uno de los
humanos más destacados que haya tenido la humanidad, en la antigüedad.
2.
LAS LEYES, de Platón; habla de los valores universales
y de las grandes virtudes, como la prudencia, la justicia, la fortaleza, la
templanza y la belleza, entre otras, que en su conjunto, los antiguos
denominaban: Sabiduría. Son las auténticas reglas del arte de vivir.
3.
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, de Allan Kardec, es otro de
los libros de cabecera, que debe estar en nuestra mesita de noche, para leer un
capítulo semanal, y meditar, todos los días, sobre una parte del mismo.
4.
EL I CHING, o el libro de las mutaciones. Lo empezó a
escribir un pensador chino muy sabio: Fo Hsi, 3.000 años antes de nuestra era; luego
el Rey Weng y su hijo el Duque de Chou, 1000 años antes de nuestra era, lo
ampliaron; y después, Confucio, otro filósofo chino muy, pero muy sabio, lo
comentó y lo dejó en su estado actual. Es una obra de gran sabiduría. Contempla, en sus 64 exagramas, y
en la combinación de sus líneas móviles, gran número de variantes, en las
cuales se encuentran las respuestas, virtualmente, a todas las preguntas que
una persona pueda formularse en cualquier ámbito y circunstancias de la vida
humana. Su sola lectura aporta una sabiduría profunda y sosegada inspiración.
Pero, es también, un oráculo; tú le puedes preguntar, lanzando al mismo tiempo,
tres monedas, seis veces, con la pregunta en la mente de cómo resultarán las
cosas si tú realizas determinada acción. El exagrama que resulta, en el nombre,
ya contiene la respuesta; en la sentencia y en la imagen, la amplifica; en el
significado de cada línea móvil la complementa; y en el cambio –o mutación- de
las mismas, -de las líneas móviles fuertes en débiles y de las débiles en
fuertes-, se refleja cómo, en el tiempo, cambiarán o resultarán, las cosas, a
favor o en contra. Está basado en dos ruedas que giran con 8 tri-gramas, cada
una, y con cada movimiento va formando un exagrama diferente, en un ciclo de 8 movimientos
que representan al cielo, a la tierra, al trueno, al agua, a la montaña, al
viento y al leño, al fuego, al sol y al relámpago, y al lago, con lo cual forma
los 64 exagramas que contemplan, simbólicamente, en sus combinaciones, todas
las situaciones de la vida humana. Cada uno de los 64 exagramas tiene asignado
un nombre, y en su conjunto el ciclo completo representa todas las etapas de la
existencia humana. En el momento de la consulta, la persona consultante se
encuentra en una de esas etapa del gran ciclo, en la que resulta del exagrama
formado por los seis lanzamientos de la moneda, del significado del nombre del
mismo, del mensaje de la sentencia, del de la imagen y el que contiene cada una
de las líneas móviles del exagrama. Dado que las líneas móviles del exagrama,
darán por resultado un nuevo exagrama, el nombre, la sentencia, la imagen y el
significado de las líneas que cambiaron, aportan el oráculo de cómo cambiarán,
en el tiempo, las cosas, a favor o en contra, si se realiza la acción prevista.
Cuando todas las líneas resultantes del exagrama son fuertes, indica que las
condiciones previstas en el exagrama resultante, serán estables en el espacio y
en el tiempo. Es muy fácil. Se fundamenta en las leyes de la naturaleza, y
demuestra la profunda capacidad de observación que tenían los pensadores chinos
desde la remota antigüedad. Podría decirse que, quien basa su conducta en la
sabiduría del I Ching, puede hacer realidad el ideal de los estoicos, de vivir
en armonía con la naturaleza. Por eso cada día mayor número de personas lo
tienen como un libro de sabiduría y de consulta cuando se precisa consejo y
orientación. Está comprobado –científicamente hablando- que el I Ching jamás se
equivoca. Sin duda, en el proceso están involucradas algunas facultades
espirituales como la intuición, la inspiración, la psicoquinesia, la
clarividencia en el espacio y en el tiempo, y la asistencia intangible de
elementos espirituales elevados y muy positivos, entre otras, que coadyuvan en
los resultados integrales. Pero, si tú le formulas dos veces seguidas la misma
pregunta, sale el exagrama número 4, con el título EL TESTARUDO, y te amonesta,
diciéndote: -“No soy yo quien busca al joven testarudo, es el joven testarudo
que me consulta; consultado una vez, doy respuesta; consultado dos o más veces,
no doy respuesta”. Además, se experimenta la sensación como si alguien,
efectivamente, te estuviese amonestando, en todo el sentido de la palabra. Entonces,
uno se hace esta pregunta: Cómo sabe el
I Ching que se le ha hecho dos veces la misma pregunta? A partir de ahí se le
comienza a respetar como a un maestro cuyos preceptos deben ser atendidos como
los de alguien que sabe lo que dice, y hay que ver porqué lo dice. A partir de
ese momento se comienza a meditar a fondo lo que nos sugirió con la primera
respuesta. En las horas siguientes, además de la respuesta implícita, de gran
sabiduría, la persona comienza a experimentar una gran paz interior, acompañada de una
acentuada lucidez mental, y percibe, intuitivamente, o en forma de
inspiraciones, las ideas creativas que aportan la solución que se buscaba.
Fuerzas bienhechoras comienzan a actuar conduciendo las situaciones a sus
verdaderos derroteros, es decir, al mejor resultado posible, y ayuda a tomar las
decisiones acertadas.
5.
EL BHAGAVAD GITA: Este libro constituye el sexto
capítulo del Mahabharata, una joya espiritual de la India, del año 3.000 antes
de nuestra era. Aquí, Krisnha le habla a Arjuna sobre temas esenciales: Lo
Supremo, la meditación, la concentración, el discernimiento, la devoción, el
desapego, el karma, la revelación de la visión divina, las tres clases de fe,
la liberación mediante la devoción, y tantos otros temas conexos, con una
sabiduría tan profunda que les constituyen en uno de los mejores libros de
todos los tiempos y de los más leídos en la India, y en el mundo. Enseña de manera magistral
la meditación en Dios y en los valores fundamentales.
6.
EL TAO TE KING, de Lao Tse. Es conocido como: “El
libro del camino recto”. Se le podrá leer cien veces o más y siempre se le
descubrirá nuevas enseñanzas, por cuanto “el Tao del que se puede hablar no es
el Tao, Tao es todo lo que existe y llegará a existir”, razón por la cual, al
estudiarlo, y meditar en su sabiduría, afloran en la mente, por intuición, y por
inspiración, nuevas y más elevadas ideas, por la conexión con la fuente, que
propicia, y por la interrelación con las mentes de la dimensión espiritual, y
de la física, que se le encuentran interrelacionadas. Entre otras cosas,
explica, en forma admirable, la Eterna Polarización, por medio de la cual la
persona pasa, constantemente, de un estado determinado de progreso, a otro más
avanzado. A tal efecto enseña que: -“Cuando la persona percibe lo que es la
belleza, descubre lo que es la fealdad”. Esto encierra una profunda sabiduría y
es importante meditar en ello. Ocurre lo mismo con la verdad y el error, con lo
justo y lo injusto, entre otros aspectos, y refleja la ley de la dualidad, y la
de la polaridad, por medio de la cual se expresa toda creación en el universo.
7.
LOS CINCO LIBROS, de Confucio. Para hacernos una idea
de quien es Confucio, podríamos compararlo con Sócrates. Sus libros expresan la
más profunda sabiduría sobre las reglas del arte de vivir y la vida virtuosa.
El Tahio, -o Gran Estudio-, que es el primero de los cinco libros, enseña como
ser una persona virtuosa; en primer lugar, como ser humano, luego como
ciudadano, después en cada uno de los roles de: hijo, padre, profesional y
gobernante, etcétera. Es decir, contempla todas las facetas de la vida. Fue
escrito 500 años antes de nuestra era.
8.
LAS VIDAS PARALELAS, de Plutarco. Esta es la obra que
más ha contribuido a formar los grandes caracteres de la humanidad a partir del
siglo II de nuestra era. Enseña a cultivar una vida virtuosa; para ello,
Plutarco, el Maestro de Queronea, estudia las vidas paralelas de ilustres
griegos comparándolas con personajes equivalentes romanos. Por ejemplo, al
orador griego Demóstenes, el mayor de la antigüedad clásica, y uno de los
mejores de todos los tiempos, lo compara con el orador romano, Cicerón, y
además de describir los rasgos personales por los cuales cada uno se destacó en
su propio país y rol, estable las comparaciones que permiten establecer las
similitudes y las diferencias. De cada uno destaca la anécdota ejemplar y
moralizante, capaz de educar al lector y de estimularlo en la emulación de los
grandes ejemplos. A Alejandro Magno lo compara con Julio César; a Aníbal con
Fabio Máximo, a Teseo con Rómulo y así sucesivamente con el resto de los personajes.
Debe ser otro de tus libros de cabecera.
9.
EL QUIJOTE, de Cervantes. Este, también, debe formar
parte de los libros que debes tener sobre tu mesita de noche, como uno de tus
preferidos. Contiene una enseñanza para todos los tiempos. Cada nueva generación
ve en las aventuras de Don Quijote y Sancho Panza, cosas que no vieron las
anteriores. La sabiduría que el Quijote contiene sirve de guía en todas las
situaciones de la vida; y se aprende, con Alonso Quijano, que el ser humano es
bueno, y con Sancho Panza, lo que es la sensatez y la acción justa. Don Quijote
asombra a todos hablando con propiedad sobre todos los temas y asuntos, y lo
hace con un Don sublime de la lúcida percepción de la realidad universal, que
perdura inalterable a través de los tiempos. Es el fruto del conocimiento del
Espíritu humano de su autor: Miguel de Cervantes y Saavedra. Leyéndolo, la
persona aprende a ser mejor persona; el comerciante, mejor comerciante, el
político, mejor político, el gobernante, mejor gobernante. Cada quien, emulando
al Quijote, trasciende la propia realidad, y al igual que Sancho Panza, se
convierte en un Quijote más Quijote que el mismo Quijote, por la asunción del
ideal guiara las hazañas del ilustre Hidalgo y de su Escudero. Es el genio
quijotesco que inspira nobles y elevadas hazañas, a cada quien, en su
respectiva vida. Se aprende, con Cervantes, a afrontar la vida con optimismo y
confianza, con buen humor y alegría, sosegadamente, y a encontrarle las cosas
buenas que tienen las situaciones aunque éstas a simple vista no lo parecieran
tanto. Don Quijote y Sancho Panza, sabían ver la vida como es, para
transformarla en lo que debe ser, con las virtudes de los valores universales,
como la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, la nobleza, la belleza,
la bondad, la alegría y el sosiego.
10.
LOS ENSAYOS, de Ralph Waldo Emerson. Veinte ensayos
sobre valores fundamentales, entre otras selecciones, escribió el sabio de
Concord. De ellos, hay dos que deben ser leídos en primer lugar: La confianza
en sí mismo y la Compensación. La
visión que ambos ensayos aportan permiten engrandecer la visión de la vida y
asumir el propio rol a que la naturaleza de las cosas tiene destinado a cada
ser. En el desempeño de sus funciones, toda persona, con la percepción de que
todo acto tiene en sí mismo su propia compensación, buscará, valor por valor, la
excelencia por la excelencia, el bien por el bien mismo, el amor por el amor,
la verdad por la verdad, y la justicia por la justicia, siendo lo demás,
obtenido por añadidura. Por esta ley, todo exceso será nivelado; toda
disminución, compensada, y todo perjuicio, resarcido. A quien quita, le será
quitado, a quien da, le será dado, por la ley de reciprocidad y la de
equilibrio en el orden universal. Está sustentado, este valor, por la ley de
causa y efecto, por la siembra y recogida, por la acción y reacción, es decir, el
Karma y el Vipaka, y por supuesto: la justicia. Su comprensión cambia la
perspectiva de la vida humana y enriquece a quien la practica mediante un
servicio efectivo, haciendo más de aquello por lo que se recibe pago económico,
percibiéndose el salario cósmico. Los demás ensayos tratan sobre el amor, la
historia, la poesía, la prudencia, la amistad, las leyes espirituales, el
carácter y los dones, entre otros.
11.
LA CRISIS ESPIRITUAL DEL HOMBRE,
de Paúl Brunton. Este autor es uno de los diez pensadores más importantes del
siglo XX. Esta es la última de las doce obras que publicó mientras se
encontraba en la dimensión física. Es un trabajo de madurez, que denota la profundidad de su
visión. Trata de la justicia divina, del karma y de todas las leyes y
principios que les son inherentes. Es una síntesis existencial para comprender
el por qué de las pruebas de la vida y como vivir en armonía con la naturaleza.
Después de esta obra, Brunton, no quiso publicar nada más, y las 16 Agendas, (Magnas
obras), que escribió a partir de ese momento, han sido publicadas posteriormente.
Sus 12 libros y las 16 Agendas, -de estas
últimas se encuentran tres tomos traducidos al castellano-, son todos de
lectura obligada, para contemplar la vida con la visión profunda de este gran
pensador que aunó la percepción de Oriente con la de Occidente. Entre los temas
trascendentales que estudia, se encuentran, también: La intuición que está más
allá del pensamiento, Dónde está la riqueza del hombre?, Los Momentos de la
iluminación, la Aventura
de la Meditación,
y un Ejercicio Práctico de Relajamiento, entre otros más.
12.
LA INCÓGNITA DEL HOMBRE, de Alexis Carrel. También Carrel merece ser
incluido entre los diez pensadores más importantes del siglo XX. Esta obra
constituyó lectura obligada de los más importantes pensadores, y líderes, en
todos los ámbitos, del siglo XX, e influyó, positivamente, en su formación
intelectual con una visión profunda del ser humano, de sus facultades
espirituales y de las perspectivas futuras del desarrollo de sus
potencialidades integrales. Percibió el papel de la intuición y de la
inspiración en la vida de todo ser, así como: La actividad mística, las
técnicas de la mística, el concepto operacional de la experiencia mística, las
relaciones de las actividades de la conciencia entre sí, la inteligencia y el
sentido moral, además de sintetizar todos los avances científicos en relación
al ser humano, hasta su época, entre otros temas esenciales.
-Oye, Abu, -le pregunta Fati-: Si tuvieras que elegir tres libros, de
todos esos, para comenzar un plan de lecturas, cuáles escogerías?
-Es buena tu
pregunta, Fati, y como tú siempre dice, muy facilita, -le responde Abu-.
Acto seguido,
agrega:
-Cualesquiera de
los doce libros que se elijan servirían para tal propósito: Formarse una idea
universal de la vida, para comprenderla y así, dar comienzo al largo camino de
la sabiduría y vivir, como decían los estoicos, en armonía con la naturaleza. Empero, elegiría los primeros tres: LA ODISEA, de Homero; LAS
LEYES, -la obra de madurez-, de Platón; y, EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, de Allan
Kardec.
-Abu, -dice
Fati-, te voy a hacer la pregunta más facilita de todas: Si tuvieras que elegir
un solo libro, con cual te quedarías?
-En verdad que
es muy facilita tu pregunta, Fati, -le responde Abu-:
-Vamos a ver,
se queda pensativo Abu, unos breves instantes. Abu percibe que para Fati es muy
fácil hacer preguntas. Se da cuenta, también, de que esa es la manera de como
los niños aprenden: preguntando. Pero, con ello ponen en embarazo a los adultos
que no siempre tienen la respuesta adecuada, y a veces no saben que responderles.
En estos casos, como en todos, la mejor vía de salida es la verdad: Decirle la verdad,
de que no conoce la respuesta, pero se les invita a buscarla en forma conjunta y
así emprender una maravillosa aventura de descubrimientos, juntos. Se habrá recibido
un doble beneficio: En primer lugar, aprendido algo que se desconocía. En el segundo,
se habrá ganado puntos frente al niño, porque descubrirá que no lo sabemos
todo, y de que somos capaces de reconocerlo y nos respetarán por ello. Además,
les estamos enseñando, paralelamente, en forma práctica, el valor de la
honradez. Ellos tendrán un modelo a seguir en casos análogos. La siguiente vez
que se les da una respuesta, sabrán que es cierto lo que se les dice, y se fortalece
la credibilidad en la propia palabra. En verdad que no se le debería
inventar cuentos a los niños; ellos se
dan cuenta de la verdad, y por sobre todo, es lo que quieren: la simple verdad.
Por eso, la verdad por delante siempre, pase lo que pase. Así, nadie podrá
decir jamás que no se dijo la verdad. Y la verdad es simple: o se sabe o no se
sabe. Aquí viene un aforismo de Joaquín Trincado, al pelo: -“El sabio nunca sabe, pero sabe estudiar y sabe”-.
-Hace algunos años, Fati, -le dice Abu-, habría
elegido el I CHING, uno de los mejores libros de la antigüedad; después, LA ODISEA, que me gusta
muchísimo; hoy, tendría que pensarlo durante treinta segundos, para elegir
entre EL QUIJOTE y EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS; demás está decir que me
inclinaría por el del Maestro de Lyon, pero, igualmente sería acertado si lo
hiciese con el Quijote, que es una obra para todos los tiempos.
Así como
Confucio, a la edad de 70 años, declaró que si hubiese tenido por delante 50
años más, lo habría dedicado, exclusivamente, al estudio del I CHING, -la cual
obra comentó y dejó en su estado actual-, lo mismo podríamos decir, nosotros,
de EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS.
-Empero, Fati,
hoy, nosotros estamos conscientes de que, por delante tenemos la eternidad, en
una eterna polarización, por lo tanto, la temática de EL LIBRO DE LOS
ESPÍRITUS, nos estará esperando, hoy, mañana y siempre. Son los temas inherentes
a la vida misma y en ellos se encuentra reflejada. Antes o después, tendremos
que encararlos, -cara a cara-, para estudiarlos a fondo. Existe una ventaja
leerlo cuanto antes: el conocimiento que contiene nos facilitará descifrar los
grandes misterios de la vida, del universo y de las leyes que nos
interrelacionan con todos, con el todo y, aún, con nosotros mismos: con nuestro
yo interno y su conexión con la
Divinidad: el Creador Universal y sus atributos divinos o
valores universales.
CONOCER o IGNORAR,
es una elección netamente personal. Cada quien puede ser un Águila de
penetrante visión, o un Avestruz, que esconde la cabeza dentro de un hueco, en
la tierra, creyendo que, de esta manera, escapará a la realidad circundante y
al progreso eterno.
-Oye, Abu,
-pregunta Fati-, a qué edad leíste tú el El libro de los Espíritus?
-A los catorce
años y medio, Fati.
-Y de qué
habla, el libro, Abu?, -pregunta Fati-.
-Son temas que
te gustan a ti, Fati, -le responde el abuelo-: Escucha: Habla de Dios, para
conocerlo; del amor, para aprender a amar: amarse, en primer lugar a sí, ya
que, si una persona no se ama a si misma, cómo puede amar a los demás? Luego,
amar a las demás personas, porque todos somos hijos de Dios; amar a Dios, a la
vida, a la belleza, a la sabiduría y sobre todo, a las virtudes. También habla
de la ley de la libertad, que nos explica que somos libres para elegir, pero
responsables de las consecuencias de las acciones de lo que escogemos; de la
ley del progreso, que nos enseña que siempre debemos mejorar, cada día más; de
la ley de la justicia, que nos enseña a ser justos, y dar a cada quien lo suyo,
pero, también, defender lo nuestro; y cumpliendo nuestro deber, podemos gozar
de nuestros derechos y tener tranquilidad de conciencia. Habla de que tenemos
un Espíritu eterno e inmortal, y de que podemos nacer muchas, muchas veces y en
cada vida ser mejores y felices, aprendiendo siempre un poco más, y volver a
encontrar a las personas que queremos, en el eterno presente. En síntesis,
trata, sobre Dios, el Espíritu eterno e inmortal, la pluralidad de existencias,
la pluralidad de mundos habitados, las leyes morales, la interrelación del
mundo espiritual con el físico y otros temas interrelacionados.
-Oye Abu,
-dice Fati-, me gusta todo lo que me explicas que tiene tanto éste como los
demás libros. También, me gustaron los otros títulos, que con el tiempo iré
leyendo uno a uno. Que hermoso es leer, Abu! Cuántas cosas se aprenden que nos
emocionan!
-Es cierto,
Fati. Cada libro es como una ventana abierta al mundo que nos permite
contemplar cosas que antes desconocíamos. Con la lectura de cada libro nos
hacemos amigos de sus autores; teniendo sus libros en casa, una noche podemos
estar en compañía de Platón, otra con Homero, otra con Herodoto, contándonos
sus viajes por Egipto, en algunas ocasiones, con Plutarco, quien nos hablará de
Rómulo y la fundación de Roma, en otra, nos relatará las hazañas de Alejandro
Magno. Cervantes, a su vez, será un amigo incomparable, narrándonos las
andanzas de Don Quijote y Sancho Panza. Napoleón Hill, nos enseñará las leyes
que harán más fácil nuestras vidas, permitiéndonos alcanzar mayor éxito, felicidad,
y una profunda autorrealización integral. Emerson nos dirá como tener mayor
confianza en nosotros mismos y nos comunicará los secretos de la ley de
compensación. Aprenderemos que es fácil cultivar la amistad de los grandes
hombres -y de las grandes mujeres- de todos los tiempos, eligiéndoles entre
nuestras amistades más selectas, y pasando todo el tiempo posible en su grata
compañía. Hay un dicho que dice: -“Dime con quien andas, te diré quien eres”-.
Al estar mucho tiempo en compañía de gente tan especial, como los son estos
insignes escritores y pensadores, nos iremos transformando en uno de ellos, emulando
sus virtudes, y las de los personajes cuyas vidas relatan, poniendo en práctica
las enseñanzas que transmiten, las cuales nos permiten el desarrollo de nuestro
ser y descubriremos, gradualmente, la Divinidad que hay en
nosotros, y en todo lo que existe y de que, todos, somos UNO.
-Gracias, Abu,
-le dice Fati, a Abu-. Poco a poco se me irán ocurriendo nuevas preguntas
facilitas, y te las iré haciendo para que me sigas hablando de todas estas
cosas que quiero conocer.
-Gracias, a
ti, Fati, por tus preguntas tan facilitas-.
Adelante.