martes, 29 de abril de 2014

EL LÍDER Y LA LIBERTAD

Simón Bolívar, El Libertador


 EL LÍDER Y LA LIBERTAD

©Giuseppe Isgró C.



La percepción del valor universal de la libertad le faculta, al líder, con el sublime atributo de ser libre de descifrar los arcanos cósmicos hasta donde su evolución alcance, cada vez en un mejor nivel. El Líder es independiente y se mantiene en armonía y cooperación cósmica.
Con libertad, respetando las leyes naturales, las del país en que vive y amante de la Patria, realiza las concepciones, -percibidas por su  mente-, que debe llevar a cabo.
El Líder ejerce su capacidad de libertad para el bien supremo, de acuerdo a la correcta visión de las cosas, usando, adecuadamente, el poder creativo, cumpliendo sus deberes y satisfaciendo sus  necesidades plenamente.
Cada día desarrolla más y mejor el sentido de la aceptación o libre albedrío, en todas sus  actuaciones.
Ha recibido –y aceptado-, del Ser Universal, la investidura del poder de la elección y ejerce las funciones de su ejercicio con la visión de la sabiduría de los valores universales inherentes en cada caso.
Tiene  la facultad de solicitar a la vida lo que requiere en el desarrollo de su obra, de acuerdo al esquema cósmico; empero, ésta, sin él solicitarlo, siempre le  provee con tiempo de los recursos necesarios en cada etapa de su realización. Cada vez que se encuentra con la preparación suficiente, la vida le presenta la nueva oportunidad, casi siempre como situaciones por resolver, las cuales asume con firme decisión, aprovechándolas como medio efectivo de crecimiento personal y espiritual.
En cada acto de elección, el poder creativo de su mente psiconsciente actúa decretando los resultados adecuados que deben plasmarse y, siempre, oportunamente, se expresan de la mejor manera posible.
El Líder cada día desarrolla sus habilidades para decidir acertadamente, eligiendo los cursos de acciones que mejor aporten el mayor grado de certidumbre en cuanto a los resultados apetecidos y al más bajo costo de oportunidad.
En cada decisión, el Líder sigue los siguientes pasos:
    I.   Define el objetivo por realizar, por escrito.
  II.   Analiza el objetivo y lo divide en sus unidades de realizaciones parciales en estricto orden prioritario.
III.   Busca, creativamente, todas las alternativas factibles de aportar  soluciones.
 IV.   Evalúa cada una y elije la mejor.
    V.   Con cada elección, toma la decisión respectiva y emprende con expectativa positiva la acción correspondiente, en grado suficiente, hasta alcanzar los resultados esperados, con voluntad decidida y plena confianza en él, en las leyes y principios universales y en la vida.
 VI.   Cada vez que decide, entra, instantáneamente, en la fuente interior de poder de su mente psiconsciente, activando su  visión cósmica en grado suficiente y alcanza la conciencia clara del curso de acción que debe elegir, optimizando su poder de elección.
VII.   Con cada decisión adoptada genera, oportunamente, el poder creativo, en grado acorde a la magnitud de la tarea por realizar, en calidad y cantidad, de acuerdo con la ley de la libertad cósmica.
VIII.   Su determinación, asunción del logro, voluntad tenaz y constancia, imantan los resultados necesarios y adecuados, en cada caso, siempre a tiempo.
Adelante.

lunes, 28 de abril de 2014

22. La materia se define, en general, como lo que tiene extensión; lo que puede causar un efecto perceptivo sobre nuestros sentidos; lo que es impenetrable. Son exactas estas definiciones?


COMENTARIO EXEGÉTICO 22

©Giuseppe Isgró C.



22. La materia se define, en general, como lo que tiene extensión; lo que puede causar un efecto perceptivo sobre nuestros sentidos; lo que es impenetrable. Son exactas estas definiciones?
-“Según vuestra manera de ver, sí, por cuanto vosotros habláis de lo que conocéis; empero, la materia existe, también, en otros estados que vosotros desconocéis todavía. Ella puede ser, por ejemplo, tan etérea y sutil que deja de hacer el más mínimo efecto sobre vuestros sentidos; empero, ella siempre es materia aunque para vosotros no sería tal cosa”-.
Cuál definición nos daríais vosotros de la materia?
-“La materia es la unión que vincula el espíritu, y al mismo tiempo es el instrumento que le sirve, y sobre el cual ejercita su acción”-.
Esto admitido, puede decirse que la materia es el agente, o el vehículo, con la ayuda del cual y sobre el cual actúa el espíritu.

El Libro de los Espíritus
Allan Kardec



El mundo de la materia no es más que la dimensión física de la expresión de la vida.
Esta manifestación física de la vida, siendo real desde el punto de vista de lo tangible, de lo físico, de lo compacto, no deja de ser más que una apariencia, una ilusión.
Esto es debido a que la materia no es más que la condensación de la energía bajo ciertas formas y características.
Formas y características que se plasman de acuerdo con las imágenes expresadas por el respectivo Espíritu elemental de la naturaleza y por la “personalidad” inherente del elemento en sí, del cual se trate, que le imprime determinadas cualidades físico-químicas, con una función específica en el contexto universal.
Al igual que una planta, del entorno que conforma su hábitat, en la tierra, extrae las sustancias que le permitirán desarrollar la vida física que le es inherente. Así como crecer y desarrollarse, mientras culmine su ciclo biológico, lo cual ocurre también en la dimensión energética.
El Espíritu elemental vibra a una determinada frecuencia y condensa la materia equivalente al elemento en cuestión, del que se trate.
Siendo la misma energía universal del que extrae la esencia inherente al tipo de Espíritu elemental del que se trate, empero, las cualidades y características son diferentes, entre sí, según sea un elemento u otro.
Cómo es posible que, siendo la misma energía la fuente de la cual extrae cada Espíritu elemental la esencia con la que manifiesta la materia inherente, tengan las diversas expresiones de la materia, características y cualidades tan diversas entre sí?
Será que en esa aparente uniformidad de la energía cósmica existen, también, una extensa gama de variantes equivalentes a la totalidad de los elementos conocidos y por conocer, en cada planeta del que se trate?
De la misma manera que en la tierra, que a nuestra vista aparece uniforme y como si fuese una sola substancia, pero que contiene tan extensa gama de elementos, ocurrirá que, en la dimensión energética existen, también, variantes en los tipos de energía, que los Espíritus elementales utilizan de acuerdo con su “personalidad”, para condensar la energía de acuerdo al tipo de elemento?
Evidentemente, existe una dimensión espiritual en la que se desenvuelven los Espíritus elementales de la naturaleza, al igual que los de los otros tres reinos naturales. Esta dimensión no es sino la expresión de la Divinidad en tantos seres emanados a la conciencia individual, sin separarse la Divinidad de sí misma, y sin dejar de ser Ella misma.
Existe, también, la dimensión del Alma Universal, que es una especial forma de materia etérica, fluídica, más sutil, quintaesenciada, que sirve de vehículo espiritual a todos los Espíritus que conforman la dimensión espiritual. Es una forma menos densa de materia, pero, es una variante de la materia.
Esa materia que conforma el Alma Universal, que le sirve de vehículo en la dimensión espiritual, y le sirve, al mismo tiempo, de enlace entre el Espíritu y el cuerpo que funge de vehículo en la dimensión física de la vida.
Esa alma individualizada, en cada Espíritu de los cuatro reinos naturales, que no dejan de ser emanaciones individuales, en el Alma Universal, de la misma y única Divinidad, causa suprema de todo lo existente, contiene en sí todas las esencias del universo, en todas sus vertientes y variantes, pero, con una programación específica, según el Espíritu de que se trate.
Es decir, Espíritu de los respectivos cuatro reinos naturales, salvo que existan otros reinos naturales que aún no se conozcan en el planeta tierra.
En todo caso desde la forma física más densa de la materia, a la más sutil y etérica, existe una inmensa variante que podríamos, esencialmente, ubicar entre el grado cero y el infinito de densidad, o estado de depuración. Es decir, mientras más elevados sean los estados de conciencias en ese mismo grado se sensibiliza la materia adquiriendo expresiones más depuradas y bellas.
Esta es la razón de que en el ámbito Espírita se habla que el alma o periespíritu es materia quintaesenciada, menos densa que la física, pero materia en fin.
Si existen formas físicas diversas en la materia, es porque, simultáneamente, existe una análoga diversidad de Espíritus elementales capaces de condensar esas variantes en la materia. Tantos Espíritus elementales como elementos existan, conocidos o por conocer.
De igual manera, existen arquitectos cósmicos que diseñan, según el reino natural, las formas equivalentes a la especie vegetal, o elemento mineral, de acuerdo a las características respectivas de cada especie o elemento?
 Esas características especiales de cada especie animal, vegetal o mineral, han sido impresas ya  por la Divinidad en el momento en que emanan, respectivamente, a la conciencia individual?
O, cada Espíritu de los cuatro reinos naturales los va desarrollando, haciendo uso de su respectivo libre albedrío?
Tienen libre albedrío todos los Espíritus de los cuatro reinos naturales?
Por supuesto que sí. No hay duda ninguna de ello. Están dotados de los mismos atributos de la Divinidad, incluyendo la conciencia y el libre albedrío.
La única diferencia podría surgir en que el Espíritu humano utiliza la materia de los otros tres reinos naturales, al igual que el Espíritu de los animales.
El Espíritu vegetal utiliza la materia a partir del reino mineral, -conjuntamente con combinaciones con materia orgánica animal y vegetal-, y el reino mineral, utiliza la materia a partir de la energía. Cada reino sirve de enlace y soporte del otro.
Es decir: Los Espíritus elementales de la naturaleza, utilizan la energía; los Espíritus del reino vegetal utilizan la energía a partir del reino mineral; los Espíritus de los reinos animal y humano, lo hacen a partir de la energía sintetizada por el reino mineral y vegetal, y, en parte, a partir del mismo reino animal y humano.
La energía aportada por la respectiva fuente física, se combina, en los vegetales, animales y humanos, con la aportada por la respiración.
Es un proceso de cooperación recíproca e integral.
Toda esta extensa gama de variantes en la condensación de la energía, en materia, empieza en la mente de cada Espíritu. Cuando se dice que “los pensamientos son cosas”, es que las ideas, o ideogramas que contienen o expresan, son capaces de manifestar su equivalente a nivel espiritual, anímico o físico. A nivel espiritual como sentimientos, a nivel anímico, como emociones, y a nivel físico, como sensaciones. Según su índole manifiestan el equivalente físico, por las leyes de causa y efecto, y por la de la polaridad y la de atracción, entre otras.
El respectivo orden que conforman en el contexto universal tiene que ver con la densidad, o estado de depuración, suma existencial, o peso específico de cada ser en los cuatro reinos naturales.
Nos quedaría como ejercicio práctico:
1)       Realizar un estudio de la materia desde la perspectiva de la Física.
2)       Otro, desde la perspectiva de la Química.
3)       Igualmente, un análisis de la materia desde la perspectiva de la Biología.
4)       Realizar, también, un análisis de la materia desde las perspectivas de diversas corrientes de pensamiento, que permita completar el cuadro mental de la realidad de la dimensión física de la vida. 
5) Realizar un estudio actualizado sobre el éter.

Comentario en desarrollo y revisión……



domingo, 27 de abril de 2014

21. La materia ha existido ab aeterno como Dios, o bien ha sido creada en algún momento por Él?



COMENTARIO EXEGÉTICO 21

Giuseppe Isgró C.

 21.  La materia ha existido ab aeterno como Dios, o bien ha sido creada en algún momento por Él? 
-“Esto lo sabe sólo Dios. Vuestra imaginación no puede dejar de demostraros la imposibilidad de que Dios, amor y bondad por esencia, haya podido estar alguna vez inoperante. Por muy lejos que pudierais imaginar el principio de su acción, podríais representároslo un solo momento inactivo?
 El Libro de los Espíritus
Allan Kardec


 Sabemos, tal como lo expresa la Segunda Ley de la Termodinámica, o, Ley de la conservación de la energía, que ni la vida, ni la energía, se crean ni se destruyen; simplemente, existen. Ahora bien, qué es la materia? Podríamos definir a la materia como energía condensada en “X” grado vibratorio, según el elemento, o elementos que la conformen.

Si pudiésemos ver cualquier trozo de materia bajo una lupa poderosa, que lo permitiese, nos daríamos cuenta de que la materia no es compacta, “sólida”, en el estricto sentido de la palabra, sino que, en su estructura, existen espacios “vacíos, pero que, realmente, no es mas que energía condensada.

Cuando el respectivo ciclo de esa materia termine y pase por el proceso natural de descomposición, la energía que le conformaba vuelve al depósito universal, para ser, nuevamente, utilizada.

Cómo ocurre esto, y quién lo realiza?

Todos hemos oído, alguna vez, hablar de los “Espíritus elementales de la naturaleza”.

Qué son los Espíritus elementales de la naturaleza? Qué es un Espíritu?

Imaginemos el universo dividido en tres substratos. El primero, conformado por Dios, -el Ser Universal-, la fuente cósmica de donde emana todo.

Una energía luminosa en movimiento eterno, dotada de inteligencia infinita, con todos los atributos divinos, -valores universales-, en grado infinito de desarrollo, en todas sus vertientes y variantes, sin límites de ninguna naturaleza, que constituyen el soporte de los principios cósmicos y de las leyes universales, cuya síntesis se expresa como ley cósmica.

Por supuesto, Dios se encuentra dotado de una conciencia universal de sí y de todo lo que Él es y representa, de su poder creador infinito, y aún así, potencialmente infinito, en infinitos aspectos, variantes y vertientes.

Causa suprema del universo ab eterno, es decir, desde la eternidad, en la eternidad presente, para la eternidad. Se ha dicho: Causa suprema universal.
Todo este todo conforma lo UNO, que es la totalidad de lo que existe, y llegará a existir, en el eterno presente.

 El segundo substrato, conformado por el ALMA UNIVERSAL, que es la MATRIZ CÓSMICA, conformada por substancia etérica que llena todo el universo, que podría ser comparado a la “tierra cósmica”, equivalente a la tierra que conocemos, pero, en estado etérico.

Representa, al mismo tiempo, a la  MENTE CÓSMICA, equivalente a lo que, en pequeño, es la mente de un ser humano.

Otra comparación, necesaria: las semillas que se siembran en la tierra, a nivel de la mente estarían representadas por las ideas.

Ahora bien: en la naturaleza existen cuatro reinos conocidos: el humano, el animal, el vegetal y el mineral. Cada uno está conformado por tres entes básicos: el Espíritu, el alma y el cuerpo.

Quién crea el Espíritu, fuente de la vida? Se ha dicho ya, que la vida no se crea, porque existe ab eterno, es decir, desde la eternidad: Siempre.

Entonces, cómo emana a la conciencia individual? Cada vez que el Ser Universal precisa a una familia de Espíritus, en cada reino natural, Él, sin dejar de ser Él mismo, y sin separarse de Él mismo, toma posesión, en el ALMA UNIVERSAL, de una célula matriz, a la que dinamiza con vida eterna e inmortal, a partir de ese momento, y siendo Él mismo, sin haberse separado de Él mismo, continúa dotado de sus mismos atributos divinos, -o valores universales, de su conciencia, en la que se expresan los sentimientos de los valores universales, como guía divina de vida, o sentidos cósmicos, pero, arrancando desde un grado cero de percepción y expresión de poder creador, a partir de ese momento inicial.

Es decir, emana a la conciencia individual, el mismo Ser  Universal, pero en la conciencia de este ser individualizado no quedó registrado todo lo que era el Ser Universal desde la eternidad pasada, lo cual deberá descubrir, ese ser, a partir de entonces, en la eternidad futura, en el eterno presente: Ahora.

Evidentemente, ese nuevo ser tiene una misión y cumple un propósito del Ser Universal, que es el de acrecentar a la Creación. Este proceso de emanación a la conciencia individual, del mismo Ser Universal, ocurre, por igual, con los Espíritus de los cuatros reinos naturales: el humano, el animal, el vegetal y el mineral, salvo de que existan otros reinos que desconozcamos, por ahora, Y es aquí donde entran en escena los Espíritus elementales de la naturaleza, constituidos por los Espíritus emanados a la conciencia en el reino mineral, por ejemplo: los espíritus del hierro, del oro, del estaño, del zinc, del bronce, de la plata, etcétera.

Emanados los Espíritus a la conciencia individual,  en el ALMA UNIVERSAL, -o mente cósmica-, en los cuatros reinos naturales, en las correspondientes células matrices, -equivalentes a espermatozoides etéricos-cósmicos-, en las que el Ser Universal se une, dinamizándoles, esas ubicaciones, dentro del alma universal, van a constituir sus espacios cósmicos, respectivamente, al igual que el espacio que queda en una masa de harina, de la cual, un ama de casa, mediante un molde, extrae una galletita. Permanecerá unido a ese espacio cósmico, en el alma universal, mediante un “hilo de plata” elástico, fluídico, como su hogar. Ya, aquí, tenemos dos de los elementos de la trilogía que le conforman: Espíritu y alma.

El tercer substrato, se encuentra conformado por la materia: Los Espíritus elementales de la naturaleza, equivalentes a cada uno de los elementos minerales conocidos y por conocer, vibran, cada uno, en una determinada frecuencia, de acuerdo a su tipo, y materializan la energía, es decir, la condensan en materia, es decir: hierro, oro, plata, bronce, oxígeno, nitrógeno, carbono, etcétera.

Aquí, se sigue cumpliendo el principio de que la constitución de cada ser está integrada por: Espíritu, alma y cuerpo. Este substrato va a conformar la base y el soporte de los mundos físicos, en el cosmos. Aquí reside el secreto de la creación de los mundos, en el inmenso universo.

Cada vez que los maestros de la Creación van a formar un mundo, de acuerdo a los planes y objetivos de la humanidad que le habrá de poblarle, o habitarle, en determinado lapso, los maestros de la creación a cuyo cargo se encuentra la formación de aquel mundo, le dan una orden, a esa inmensa cantidad de Espíritus elementales que van a coadyuvar, para que condensen determinadas masas de materias, tanta como sea necesaria hasta alcanzar el volumen respectivo de acuerdo al tamaño previsto para ese mundo.

Aquí residiría, probablemente, también, el secreto de esas enormes velocidades mediante las cuales los mundos giran sobre sus propios ejes y alrededor de su respectivo sol, en un movimiento integral cósmico.
Es decir, dado que en su nivel infinitesimal la materia está constituida por Espíritus elementales, en cuya expresión física como átomos de sus respectivos elementos constituyen una energía en movimiento, la unión masiva de todos esos elementos, dotados de energía en movimiento, en su suma total, le otorgan, al respectivo mundo, sus movimientos sobre sus propios ejes, y el de la traslación en torno a su respectivo sol, en base a un determinado punto de equilibrio, por la ley de gravedad.

Pero, la unión de los mundos, de los sistemas solares, en sus respectivas galaxias, en unión con todas las galaxias del universo, todas se desplazan, uniformemente, en armonía, en un viaje perpetuo por el universo.

Prácticamente, el sistema de galaxias, en su conjunto, se encuentra en un viaje permanente por el Cosmos. Somos viajeros cósmicos en el espacio, en tiempo presente.

Siendo la ley una e igual para todos, cada especie, para expresar,  en su respectivo reino, lo relativo a su cuerpo físico, sigue un proceso análogo al mineral, con las adaptaciones, y variantes, inherentes a su índole. En síntesis, en este quehacer universal el Creador está realizando un juego consigo mismo. Pero, que juego!

En revisión, continuará…

20. Fuera de las investigaciones de la ciencia, le es permitido al ser humano recibir comunicaciones de orden más elevado en torno a aquello que escapa al examen de sus sentidos?


COMENTARIO EXEGÉTICO 20
Giuseppe Isgró C.

20.    Fuera de las investigaciones de la ciencia, le es permitido al ser humano recibir comunicaciones de orden más elevado en torno a aquello que escapa al examen de sus sentidos?
–“Sí. Dios, cuando lo estima útil, le revela al ser humano lo que la ciencia no puede enseñar”-.
Precisamente por estas comunicaciones el ser humano alcanza, dentro de ciertos límites, el conocimiento de su pasado y de sus futuros destinos-.
 Allan Kardec

La respuesta a esta pregunta ratifica la percepción de los anteriores comentarios exegéticos.
Recordemos: Las enseñanzas védicas, las de las Leyes de Manú, -o, Manava-Dharma Sâstra-, las del Mahabharata, -cuyo sexto capítulo es el Bagavad  Gita-, y otras de esa remota antigüedad, cuya profundidad de sabiduría asombran a la humanidad del siglo XXI, y continuarán haciéndolo en el futuro, -tomando en cuenta de que fueron elaboradas en una época histórica en la que se supone que vivía una humanidad primitiva-, eran conocidas como “las enseñanzas de los oidores a los pies del maestro”.
Qué significa esto?
Es muy sencillo: fueron enseñanzas impartidas por Espíritus superiores, de otros mundos más avanzados, por medio de un “sensitivo” debidamente facultado a tales efectos, que transmitían un conocimiento que no era originario del planeta tierra.
Antes de ese momento, nadie había hablado de determinados temas, en esa forma específica, como la reencarnación, la ley del karma y otros temas inherentes a cada una de las obras en cuestión. De manera que, la misma vida, en forma gradual, y oportunamente, determina que se vayan trascendiendo los límites establecidos para cada etapa evolutiva.


sábado, 26 de abril de 2014

19. Puede, el ser humano, penetrar algún secreto de la naturaleza por las investigaciones de la ciencia?


COMENTARIO EXEGÉTICO 19:

©Giuseppe Isgró C.


19. Puede, el ser humano, penetrar algún secreto de la naturaleza por las investigaciones de la ciencia?
–“La ciencia le ha sido dada para que progresase en todas las cosas; pero él no puede sobrepasar los límites establecidos por Dios”-.
Cuanto más el ser humano logra penetrar dentro de estos misterios, tanto más debe ser grande su admiración por la potencia y la sabiduría del Creador. Empero, sea por orgullo, o por ausencia de fortaleza, su misma inteligencia le convierte en presa de la ilusión: él acumula sistemas, y en algún momento le será evidente cuantos errores ha cambiado por verdades y cuantas verdades ha repudiado como errores. Constituyen otras tantas desilusiones para su orgullo.
Allan Kardec
El Libro de los Espíritus


El ser humano ha ido penetrando en los secretos de la naturaleza, gradualmente, sin tomar en cuenta la clase de conocimiento que puedan poseer los seres en los demás reinos: animal, vegetal y mineral, que, aún, el ser humano desconoce, por la razón que fuere. Pero, evidentemente, en cada etapa evolutiva, existe un límite que, gradualmente, habrá que ir trascendiendo. Por ejemplo, el método científico utiliza la lógica inductiva y deductiva en su búsqueda del conocimiento.
Pero, la percepción por los cinco sentidos físicos y la capacidad de razonamiento tienen sus respectivos límites los cuales son trascendidos por la intuición y la inspiración.
Es decir, que la mente humana es capaz de obtener informaciones utilizando facultades espirituales, cuyos límites los constituyen el estado de desarrollo de las mismas, y la pureza de conciencia, que se traduce en la intención de la persona, en determinado grado evolutivo.
El ser humano, como lo ha ido demostrando en la historia, va superando todas las barreras que encuentra en su búsqueda del conocimiento, y así lo seguirá haciendo en el eterno presente, en forma gradual, sin límites de ninguna naturaleza.
No se deben, ni pueden aceptarse, por lo tanto, límites algunos, en el desarrollo de la propia misión existencial, por cuanto nadie conoce los alcances ilimitados de su capacidad. Por cada límite que encuentre en su camino, el ser se preguntará: Qué hay más allá? Cómo puedo llegar allí? Siempre encuentra la manera de hacerlo.
Pero, primeramente, en cada caso, debe llegar a ese límite “temporal”, en su eterno camino, no pararse allí y, luego, seguir siempre adelante.
Si el ser humano, o cualquier ser de los cuatro reinos naturales, se planteara un objetivo de conocimiento en grado infinito, por su capacidad potencialmente infinita de conocer, y de realizar, sería capaz de obtener ese conocimiento, aunque en su búsqueda tuviese que trabajar toda la eternidad para lograrlo. Empero, como el poder potencial que posee es de la misma índole que el del Creador, sería capaz de satisfacer su necesidad en tiempo oportuno, de acuerdo con la ley de causa y efecto.
En teoría, esa capacidad de autosatisfacción de conocimiento sería en forma instantánea a nivel de conciencia perceptiva.
Pero, él ignora que tiene esa capacidad de conocer al instante, ya que, en su esencia, posee todo el conocimiento del Ser Universal en sí mismo.
Empero, aún percibiendo la realidad, por grados, le faltaría la experiencia práctica de ese conocimiento.
El ser humano jamás podrá expresar un conocimiento, o el poder para realizar cualquier objetivo concebido, o la solución o satisfacción de toda necesidad que experimente, si no tiene, antes, la conciencia de esa necesidad.
Tan pronto adquiera conciencia de cualquier necesidad, instantáneamente manifiesta tanto el conocimiento del qué, del cómo, del cuándo, del dónde, del quién, del cuánto, y del por qué, así como el poder realizador equivalente, y en ese mismo grado de conciencia perceptiva de la necesidad.
Para vivificar el respectivo grado de percepción y el inherente grado de poder realizador, es preciso que la persona los aplique a las necesidades, deseos, sentimientos, y objetivos, que va experimentando en su conciencia, o anteponiéndose como metas de solución, para auto-expresarlos como experiencia de vida.

Un camino para toda la eternidad, en tiempo presente, sin agotarlo jamás, afortunadamente. Adelante.

sábado, 19 de abril de 2014

VOLUNTAD Y LIBRE ALBEDRÍO


VOLUNTAD Y LIBRE ALBEDRÍO
 (602)

Giuseppe Isgró C.


Qué debemos entender cuando se dice que los animales progresan por una causa independiente de su voluntad y de que no existe para ellos la expiación?
Tanto la respuesta como la pregunta, cada una contempla dos vertientes, y entre ambas, tres aspectos diferentes: la voluntad como atributo del Espíritu en cualesquiera de sus variantes; el libre albedrío, atributo paralelo al de la voluntad, es decir, si posee voluntad para hacer o dejar de hacer algo, es porque puede elegir una de las dos cosas, y la voluntad respalda la elección, en uno u otro sentido.
Nosotros vemos como todos los seres, o elementos, en los cuatro reinos naturales están dotados de Espíritu, con individualidad propia e independiente, con atributos que les son inherentes, entre ellos la voluntad y el libre albedrío.
En todas las expresiones de vida, en los cuatro reinos naturales, observamos como la voluntad de vivir lleva a cada especie o elementos a los más rigurosos actos de la voluntad, que denotan ser inteligentes y volitivos. Vemos a unos individuos de una especie u otra, más hermosos, inteligentes, hábiles y resistentes que otros, lo cual indica un adelanto de unos sobre los otros.
En las luchas que afrontan, los machos, en algunas especies animales, denotan la voluntad de unos de sobreponerse, a los otros, en la conquista de la hembra.
Los animales adiestrados, son susceptibles de realizar proezas que van más allá en habilidades de quienes carezcan de este entrenamiento. Evidentemente, unos serán más hábiles que otros, dependiendo de su aprendizaje, lo cual permite percibir que unos, por las causas que fueren, pueden adelantar a otros, en progreso, al igual que los seres humanos.
Dado que hay especies domésticas y otras en estado salvaje, unos estarán más sujetos que los otros a la voluntad ajena, y condicionados a las limitaciones que les son impuestas por los seres humanos que les crían, en el caso de los primeros.
Mientras que, los que viven en estado natural, se rigen en sus modos de vida, por su libre albedrío y voluntad, en cuanto a los libres actos que ejecutan, en los cuales su autonomía se desenvuelve sin la inherencia de los seres humanos.
También, entre los que viven en estado de libertad, unos progresan más que otros. Empero, cada especie denota estar dotada para una función especial y se rige por leyes naturales, de las cuales parecieran estar más conscientes que los seres humanos, obedeciéndolas más fielmente.
En todos sus actos demuestran sentimientos de análoga naturaleza que los de los seres humanos y conductas que les son semejantes. Se ocupan de la crianza de los hijos al igual que los humanos, los defienden de los peligros, en semejante modo; y regresan a casa, aun cuando alguien pudiese habérselos llevado lejos, en el caso de los domésticos, en demostración de su afectos a los dueños de la casa o de su apego, o identificación con el hábitat en que se criaron, o en demostración de su sentido de pertenencia.
En el caso de los salvajes, éstos, aun cuando se alejan por las razones que fueran, como lo es la búsqueda de alimentos, de agua, de parejas para aparearse, siempre vuelven a los lugares en que la naturaleza pareciera haberle destinado, según la época del año, estación o temporada, recorriendo distancias enormes, con un sentido de la orientación, admirable. Pareciera que sus facultades espirituales se encuentran en un estado de libre desenvolvimiento que les permite percibir, espiritualmente, cosas que los humanos, para poder hacerlo, requerirían entrenamiento especial, y aun así, los animales, en muchos casos, les son superiores.
Es posible, también, que, desde la dimensión espiritual, los maestros de la creación, o los Espíritus guías de la naturaleza, según la especie a su cargo, se ocupen de orientarle o dirigirle, casos éstos en los cuales, las dos vertientes de la respuesta dada a la pregunta, como son: la primera, cuando quien la otorga, expresa: -“Por una causa que les es independiente”; esta causa que les es independiente seria, en primer lugar, las leyes naturales que rigen a cada especie, cuya conciencia imperturbada de ellos, les permite cumplirlas con mayor exactitud que los seres humanos. Además de las leyes naturales antes referidas, estaría la dirección grupal por los Espíritus guías a cuyo cargo se encuentra cada especie, y la mejor interrelación entre los Espíritus de cada especie, que les permite recibir la asistencia espiritual directa, facilitándole el aprendizaje, la comunicación intuitiva e inspirativa, el desdoblamiento y otras extensa gama de facultades ejecutadas libremente, que les dan una mayor autonomía y capacidad de percepción, cuyo conocimiento, y capacidad de hacer o dejar de hacer, trasciende el libre albedrío, la voluntad, y la capacidad de razonamiento por la lógica inductiva y deductiva.
Es decir: los animales, fruto de la percepción intuitiva o inspirativa, simplemente saben y actúan en consecuencia; lo que saben por inspiración, lo ejecutan con conciencia de la guía que reciben.
Esto, lógicamente, parecería ir más allá de la voluntad y del libre albedrío, ya que constituyen facultades que ejercitan libremente y les ayudan a cumplir las funciones que les asignó la naturaleza y a satisfacer sus necesidades, y de una manera natural, el grupo va avanzando paralelamente, en armonía grupal, es decir, todos, simultáneamente, a un determinado momento, progresan en forma pareja, habiendo poco margen para los extremos.

La segunda vertiente, en cambio, cuando expresa: “por cuanto no existe para ellos la expiación”, qué significa? Los animales no están sujetos a le ley de la justicia divina, a la de compensación, a la de igualdad, a la ley de la afinidad, la de la evolución, entre otras? Pareciera improbable, por cuanto todos los seres, en los cuatro reinos naturales, se encuentran sometidos al cumplimiento de la ley cósmica, siendo ésta sustentada por los valores universales en su totalidad.
Las diferentes demostraciones, en cada especie, denota este cumplimiento de la les naturales. Lo que pareciera ocurrir, es que, en los cuatro reinos naturales, cada una de las especies, cumple mejor que los seres humanos las respectivas leyes que les son inherentes, razón por la cual, son menos susceptibles de sufrir expiaciones al igual que lo suelen hacer los integrantes del género humano. Es casi seguro, que los animales recuerdan con facilidad sus vidas anteriores, no teniendo, la naturaleza, ningún motivo para restringirle el recuerdo, ya que los que conservan carecen de elementos perturbadores como en el caso de los humanos, que, por bondad divina, se le restringe, ya que ningún ser humano normal soportaría determinados recuerdos de existencias pasadas, significando una carga que trastornaría el progreso humano.
De lo anterior concluimos: Cada especie, en los cuatro reinos naturales, está regida por una programación grupal, con determinadas leyes naturales que les son inherentes, por lo cual, dentro de los objetivos existenciales, sus funciones son cumplidas sin aparente uso del libre albedrío y de la voluntad individual, lo cual, en cuanto a causa ajena a la voluntad de cada especie, es cierto, cumpliendo, cada quien, individualmente, los objetivos que les son inherentes.
Empero, en el ejercicio individual de esas funciones comunes que les son asignadas, cada especie, voluntariamente cumple sus funciones y existe un progreso individual cuyo mérito les es inherente a cada quien, individualmente. Por su docilidad a las leyes naturales, en línea general, cada miembro, en su respectiva especie, vive en armonía con la naturaleza; empero, muchas de las vicisitudes que les son propias, las afrontan en análoga forma, en muchos casos, a las de los seres humanos. -Quedaría por estudiar, más profundamente, cuál sería la diferencia de la aplicación de la ley del karma en los casos inherentes a los animales, a los vegetales y a los minerales. Un tema abierto para todos.





EL ENCUENTRO EN LA VICTORIA



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UN ENCUENTRO EN LA VICTORIA

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Del libro: La Victoria

Capítulo I

Me encontraba un día, en una fuente de aguas tranquilas, cristalinas, cuando se me acercó un Venerable hombre, vestido a la antigua usanza, con bata blanca, larga, pelo y barba que alguna vez fueron de color pelirrojo y un báculo en la mano derecha.

Concentró sus ojos en los míos; su mirada era profunda, serena y apacible.

Con voz suave y afectiva, me dijo:

-“Hola, hijo, como estás”-.

–Bien, -le contesté-; y, ¿usted?

–Por aquí andamos; -fue su respuesta-, mientras me sonreía.

-¿Dónde estamos?, -le pregunté al Venerable hombre-.

-Este sitio es conocido como La Victoria; -me contestó-. –¿Qué haces por estos lados?

-Salí esta mañana, temprano, con el coche, a dar un paseo; luego, al llegar a esta zona, me paré a contemplar la belleza de los araguaneyes y decidí caminar un poco y la verdad que, absorto en mis reflexiones, caminé por lo menos durante dos horas, hasta llegar aquí. Desconocía este hermoso lugar. Y, usted, -¿vive por aquí cerca? -le pregunté-.

Un poco más arriba, en esa colina boscosa. Hace algunos años, -relata el Venerable hombre- decidí retirarme de la agitada vida ejecutiva en que me desenvolvía profesionalmente, como abogado, en la ciudad de Quebec, Canadá, aunque he viajado por diversos países asesorando a incontables líderes. Construí la casa, en esta zona tropical, con la idea de pasar aquí los meses de invierno. Me dedico al estudio de la vida, a la meditación y a cultivar mi jardín y de vez en cuando, a escribir mis reflexiones, las cuales, algún día, habrán de ser publicadas para esparcir un poco la luz que he podido vislumbrar en mis estudios metafísicos-espirituales.

-¿Quieres tomar un café? –Me preguntó el Venerable hombre-. Lo he traído de Caripe El Guácharo; es de los más exquisitos que he probado.

-Sí, con gusto se lo acepto; -le contesté-.

Nos fuimos caminando por un sendero rodeado de árboles cargados de mangos, aguacates, naranjas y una hilera de cayenas de diversos colores. A lo lejos, el ruido de la brisa se oía apaciblemente. Todo era quietud, armonía y paz. Pero, sobre todo, lo que más me impresionaba era la apacibilidad y el sosiego del Venerable hombre de La Victoria. Emanaba de él un flujo de fuerza que, en su presencia, me sentía con un poder y una seguridad nunca antes experimentados. Fuerzas bienhechoras se iban apoderando de mí y aquella paz y relax que buscaba en la mañana, al salir a dar un paseo, sin percatarme de ello, las estaba experimentando ya.

Después de unos quince minutos de caminar, llegamos a la casa del Venerable hombre. Su aspecto exterior humilde estaba lejos de dejar entrever lo que segundos después habría de asombrarme con lo que encontré en el interior.

Al entrar, en la casa, una joven de unos veinte años saludó al Venerable hombre.

-¡Hola, abuelo!, ¿cómo estás?

–Bien, hija, -contestó el Venerable hombre-. -Prepara un poco de café, Lucía, mientras conversamos un poco, adentro.

-Por cierto, te presento a Santiago, quien ha llegado paseando hasta La Victoria.

Después de la presentación, entramos en la biblioteca del Venerable hombre. Un salón grande, lleno de estantes de libros por todas partes, lo cual hacía inimaginable dicho cuadro desde el exterior. Algunos cuadros al óleo de morichales y de personajes históricos, presentaban un ambiente acogedor. En un rincón se encontraban diversos retratos de Tagore, Gandhi, Cicerón, Séneca, Ibn Arabi y un dibujo de Don Quijote y Sancho Panza. En un pequeño cuadro, podía leerse: -“Lo que Alá quiera. Nada se le asemeja”-.

-Le felicito por este inmenso tesoro que usted tiene aquí, -le dije al Venerable hombre-. -¿Cuáles son los temas de su interés?

A lo cual, me contestó: -Como usted puede ver, Santiago, -y me invitó a recorrer los estantes- aquí hay libros de variados temas: clásicos de todos los países y épocas, desde los Vedas, los Upanishads, el Mahabaratha, los libros de Confucio, El Tao te King, de Lao Tse, el Poema de Gilgamesh, el Código de Amurabí, autores griegos, como Homero y Hesiodo. Se encuentran las obras completas de Euclides, Platón, Aristóteles, Teofrasto, Demetrio de Falereo, de los Presocráticos, Epicteto, Plutarco, etcétera; de los latinos, autores como Séneca, Cicerón, -que son mis preferidos-, Julio César, Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso, Marco Aurelio, así como libros de Psicología, Gerencia, Sufismo, Yoga, ensayos, filosofía, parapsicología, hermetismo, El Quijote, libros de economía, filosofía, etcétera, en fin, un poco de todo lo que es preciso conocer para poder entender el significado de la vida: de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacía dónde vamos, sin lo cual, la vida no tendría sentido, sobre todo por el gran afán a que está sometido el ser humano en la agitada vida moderna.

Nos sentamos en sendas butacas y nos entretuvimos conversando de temas diversos. Al poco rato, entró Lucía con dos tazas de oloroso café y unos biscochos, que degustamos con agrado en una amena e interesante conversación. Al fondo, podía oírse una suave música de Beethoven.

Pasamos cerca de una hora conversando de sobre la Atlántida, Egipto, los griegos, de Homero, de los sufíes, del budismo zen, los poderes del espíritu, meditación, etcétera, después de lo cual, le hice una pregunta directa.

-Seguramente, usted ha desarrollado alguna técnica de meditación y algún método de resolución de situaciones, en la vida, que me quisiera explicar, ya que, según observo, para tener usted una serenidad tan acentuada y una fortaleza física a la edad que imagino que usted debe tener, -cerca de noventa años- es porque ha encontrado en su larga experiencia algún secreto que quizás quisiera compartir conmigo.

Santiago, -me dijo el Venerable hombre, si vuelves a visitarme otro día, quizá te cuente algo que te pueda servir. Empero, antes de que te vayas, te haré entrega de unos apuntes que hace ya muchos años, en una época en que yo andaba a la búsqueda de sosiego y tratando de encontrarle sentido a la vida, un Venerable hombre que, en una edad similar a la mía, a su vez me entregara y cuya práctica asidua me permitió domar la mente, encarrilar mi vida y poner bajo control los hilos del destino. Son veintidós manuscritos, y una meditación diaria, –continuó diciendo el Venerable hombre, que si bien son ya un poco antiguos, podrás copiarlos de nuevo y si pones en práctica las técnicas que contienen, darás a tu vida un esplendor que habrá de sorprenderte agradablemente.

-Una vez que los hayas probado con total y absoluta satisfacción de tu parte, -me dijo, ponlos en limpio, en forma de libro y publícalo para que su mensaje llegue a mayor número de personas. Hacía tiempo que esperaba a alguien a quien confiarle este legado y creo que hoy, al llegar aquí, en la forma en que lo has hecho, tus pasos han sido dirigidos por Aquel que todo lo sabe y puede, por la Ley Cósmica, y en cuyos planes universales, todos somos sus instrumentos.

Me despedí del Venerable hombre y de su adorable nieta, sintiendo dentro de mí fuerzas desconocidas hasta entonces que preanunciaban grandes cambios en mi vida.

En los días siguientes, aparté una hora diaria, antes de dormirme, y leí y releí, todos los manuscritos, de la siguiente manera: En primer lugar copié la Meditación diaria en un cuaderno, el cual leí durante veintidós noches y mañanas seguidas, tal como lo indicaban las instrucciones de la misma.

Una nota al pie de página mencionaba que si yo la transcribía en un cuaderno, el hecho de hacerlo, grabaría en mi ordenador mental las instrucciones y me sería más fácil desarrollar, en mi personalidad, las cualidades y condiciones que formaban parte de los objetivos implícitos en la misma.

De los veintidós manuscritos, cada lunes, a las once en punto de la noche, copiaba uno en el cuaderno, y durante el resto de la semana, a la misma hora, lo leía y meditaba, siguiendo las fáciles y efectivas técnicas e indicaciones al inicio del mismo.

Cuatro semanas después de leer durante veintidós días seguidos, en la noche y en la mañana, la meditación diaria, comenzaron a manifestarse en mi vida una serie de cambios positivos que me dejaban asombrado a mi mismo, pero, también, los miembros de mi familia y a mis amistades; sobre todo mi semblante comenzó a ser más apacible; volví a sonreír desde el interior; mi estado anímico era de contento; me sentía más seguro de mi mismo; comencé a confiar más en la gente, en la vida y a vislumbrar el sentido de mi misión en la vida –percibía cosas que antes me pasaban desapercibidas, a pesar de haber estado siempre allí. Sentía fluir en mí una nueva corriente vivificadora de prosperidad, de felicidad, de alegría de vivir. Mi entusiasmo y amor por la vida y por mi familia, por mi trabajo y por las personas, crecía día a día. En aproximadamente dos meses había logrado muchas de las cosas en las cuales había soñado desde hacía años. Había dado un paso sorprendente en el camino de la autorrealización.

Efectivamente, pude comprobar que me fue relativamente muy fácil desarrollar las aptitudes y actitudes a nivel físico, mental, emocional, espiritual y en diversos aspectos de mi vida, como el financiero, que comenzó a mejorar casi inmediatamente, así como, surgieron nuevas oportunidades que comencé a aprovechar, casi sin esfuerzo de mi parte.

Transcurría el año de 1967 y mi vida había encontrado un sendero que habría de conducirme a cooperar en forma más efectiva en el plan divino que el Supremo Hacedor, en algún momento, había diseñado para mí.

Tres meses después volví a aquel lugar donde había encontrado al Venerable hombre de La Victoria y allí estaba la fuente que él dijo llamarse La Victoria; empero, cuando traté de encontrar el camino para llegar a la casa donde amablemente me ofreció un delicioso café, preparado por su nieta Lucía, no logré encontrarlo, pese a haber recorrido durante un par de horas por los alrededores. Pregunté a varias personas para ver si podían indicarme como llegar a la casa del Venerable hombre y cual fue mi sorpresa, nadie lo conocía.

Empero, después de tanto buscar, volví a encontrar la casa donde vivía el Venerable hombre de La Victoria, pero se encontraba abandonada. Su aspecto indicaba que debía encontrarse en ese estado un lapso mayor del que mediaba con el encuentro de aquel ser extraordinario. Es sorprendente como los inmuebles solos acusan el paso del tiempo en mayor grado que los que son habitados. Si no fuera por los manuscritos pensaría que el encuentro no fue más que un simple sueño. -¿O se trata, acaso de un sueño combinado con un fenómeno de aporte? Personalmente, no lo creo. El encuentro fue muy vívido y real. El aromático café servido por Lucía estaba exquisito. Durante varios años volví al lugar varias veces, la casa seguía sola. La última vez que volví, no la pude ubicar y sin tener tiempo suficiente para seguir buscándola, me fui. Ahora, vivo muy lejos de aquella zona, en otro continente; han transcurrido muchos años y después de tanto tiempo es poco probable que vuelva allí; pero, los manuscritos y la meditación diaria obran en mi poder, me han transformado y han enriquecido mi vida.

Durante más de treinta y cinco años he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen los manuscritos y la meditación diaria y cada vez que los pongo en práctica, experimentos los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para mí.

Su contenido es eminentemente práctico; no hay teorías superfluas. Si lleva a cabo los ejercicios que contienen, es probable que, gradualmente, se vaya efectuando la transmutación alquímica de su ser sintonizándose con los elevados resultados existenciales, los cuales, por añadidura, al ser creados a nivel mental, se van manifestando en su propia vida, oportunamente.

Sobre todo, con estos ejercicios, me percaté, cuando el Venerable hombre me entregó los manuscritos, de que se dispone de un método para domar la mente y ejercer un pleno dominio sobre la vida en general y, por ende, sobre el destino y controlar, cuando eventualmente se presenten, todas las situaciones, manteniendo un perfecto equilibrio físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

El Venerable hombre de La Victoria me comentaba que todo se puede lograr en la vida si se siembra la respectiva semilla por medio de correctas decisiones acordes con la propia y elevada auto-estima y dignidad personal, desarrollando el convencimiento de que sí se puede hacer, por medio de las afirmaciones, las visualizaciones y meditaciones, la experimentación de un estado emocional acorde al momento de ser logrados los respectivos resultados y la practica del desapego, es decir, dejar encargada a la mente psiconsciente del logro, y además, se espera el tiempo necesario haciendo, mientras tanto, todo lo que se requiere, según el caso o los objetivos por alcanzar.

Estas técnicas funcionan, me decía una y otra vez el Venerable hombre de La Victoria; luego, agregaba: -las he probado por más de cincuenta años y quien, a su vez me las entregó, habría hecho otro tanto, aseverando que eran efectivas, si yo seguía fielmente las instrucciones y las ponía en práctica con expectativas positivas.

Desde que en 1967, el Venerable hombre me hiciera entrega de los manuscritos, han transcurrido un poco más de de treinta y cinco años, durante los cuales yo también he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen, y cada vez que me ejercito con ellos, experimento los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para todos los que hemos aplicado las enseñanzas del Venerable hombre de La Victoria.

Él me repetía constantemente: -“¡Tú puedes si crees que puedes hacerlo! ¡Hazlo y tendrás el poder!

Recuerdo que ese día el Venerable hombre me dijo: -ejercer el poder con que la naturaleza de las cosas ha dotado a cada ser, cultivando los dones inherentes y aprendiendo todo lo que se pueda de sí y del vasto universo del que se forma parte, es una manera efectiva de ser cada día más feliz. Luego, cuando me despedí de él, expresó: -“¡Que cada día brille más y mejor tu luz interior!”.- Adelante.

Capítulo 2

Meditación diaria

Es lunes en la noche, son las once en punto.

Me dispongo a copiar textualmente, en el cuaderno que he dispuesto para ello, el manuscrito identificado con el título:

Meditación diaria

Dice así:

Afirme, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desee, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubra cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en su vida:

MEDITACIÓN DIARIA

Afirma, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desees, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubre cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en tu vida. Al encender la luz en la mente se ilumina la propia existencia y todo en derredor vibra al unísono y con el mismo sentimiento de felicidad y bienestar, interrelacionándose por la ley de afinidad.

1. -Entro en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, contando de tres a uno: Tres, dos, uno.

Ø Ahora, estoy ya en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre.

Ø Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, durante quince minutos y voy a programar los siguientes efectos positivos, los cuales perduran, cada vez mejor, hasta que vuelva a realizar este acceso y programación mental:

Ø Todo va bien, siempre, en todos los aspectos de mi vida, cada día mejor. (Tres veces). –Imagínalo-.

Ø Todo va bien en mi trabajo; cada día logro mejores niveles de efectividad, prosperidad, riqueza, abundancia y bienestar. (Imagínalo).

2. Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal, -ELOÍ. (Diez veces, con los ojos cerrados). Hoy se expresa en mí la Perfección universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión en todos los aspectos de mi vida.

3. -Cada día, en todas formas y condiciones, mi cuerpo y mi mente funcionan mejor y mejor. La consciencia de mi conexión permanente e indisoluble con el Creador Universal, -ELOÍ-, restablece y mantiene en mí, diariamente, durante las veinticuatro horas del día, un perfecto estado de salud a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Creador Universal, por darme un cuerpo perfecto, saludable, lleno de energía. Aquí y ahora, me siento en perfecto equilibrio de salud, a nivel físico, mental, emocional y espiritual.

4. Afronto y resuelvo bien toda situación que me compete, siempre.

5. Todo tiene solución, en todas las situaciones de mi vida.

6. El Creador Universal, -ELOÍ-, es en mí, cada día mejor, en todos los aspectos de mi vida, fuente de amor, luz, sabiduría, éxito, riqueza, prosperidad, abundancia y armonía.

7. Permito que las leyes universales de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión actúen bien en el plan de mi vida.

8. Tengo prosperidad y poder. Cada día enriquezco mejor mi vida a través del servicio efectivo, del amor y de la práctica de todas las virtudes.

9. Mi dignidad personal me lleva a realizar las cosas que me competen con la máxima perfección posible.

10. Cada día, en todas formas y condiciones, en todos los aspectos de mi vida, estoy mejor y mejor a nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

11. Actúo con templanza, serenidad, autodominio y perfecto equilibrio en todo. Conservo plena autonomía y control sobre todas mis facultades físicas, mentales, emocionales, intelectuales y espirituales. Hecho está. (Visualizar un escudo protector de luz que te envuelve y protege; -una pirámide-).

12. Tengo fortaleza, valor, confianza y fe suficiente para triunfar y alcanzar todas mis metas, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y en armonía con sus planes cósmicos. Soy inmune e invulnerable a las influencias y sugestiones del medio ambiente y de cualquier persona a nivel físico, mental, emocional y espiritual, en las dimensiones objetivas y subjetivas y en cualesquiera otras en que sea requerido.

13. El orden universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión se establece en mi vida, en todos mis asuntos y en las personas interrelacionadas, aquí y ahora. Hecho está.

14. Asumo la responsabilidad de mis actos y cumplo bien todos mis compromisos, siempre oportunamente, de acuerdo con el orden cósmico.

15. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos da abundancia y armonía en el eterno presente. Vivo en abundancia y en armonía perfectas, aquí, ahora y siempre.

16. El Creador Universal, -ELOÍ-, se está ocupando de todo, en todos los aspectos de mi vida, y se expresa en mí conciencia intuitiva por medio de los sentimientos en correspondencia con los valores universales.

17. Gracias, Creador Universal, -ELOÍ-, por esta vida maravillosa. Que Tu Inteligencia Infinita, Amor, Sabiduría, Justicia, Luz, y Poder Creador guíen, adecuadamente, todas mis decisiones y acciones, ahora y siempre. Gracias, Eloí, por este día maravilloso.

18. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos proteja, aquí y en cualquier lugar, ahora y siempre. (Tres veces).

19. Siempre espero lo mejor, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y la Ley Cósmica, en armonía con todos.

20. Gracias, Creador Universal; todo va bien en todos los aspectos de mi vida, a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Eloí, todo va bien en mis practicas espirituales y en mi relación Contigo; Tú y yo formamos una unidad perfecta, armónica, aquí y ahora, en el eterno presente. Yo soy Tú, Tú eres yo. Te amo.

21. Voy a realizar –obtener o resolver- (mencionar), antes del: (fecha), de acuerdo al orden divino y en armonía con todos. (Si se trata de varios objetivos, anótelos y haga la afirmación y visualización con cada uno de ellos. Imagínelo concluido satisfactoriamente sin imponer canal alguno de manifestación.)

22. Tengo serenidad y calma imperturbable. Soy impasible frente a todo y a todos. No tengo temor a nada, a nadie ni de nadie en ningún nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero. Dentro de mí vibra la seguridad total. Tengo completa confianza en la vida y en mi propia capacidad de resolver situaciones y alcanzar los resultados satisfactorios que preciso, en cada caso, siempre.

A continuación anoté la fecha: Lunes 12 de agosto de 1967. Luego, tal como me lo indicó el Venerable hombre, anoté la fecha que correspondía veintidós días después: 03 de septiembre de 1967.

Acto seguido, me senté cómodamente, tomé tres respiraciones profundas y realicé la meditación.

Luego, cada noche, durante veintidós días, a las once en punto, me iba a mi cuarto, daba indicaciones de no ser interrumpido durante veinte minutos y realizaba la meditación del día, la cual, siempre complementaba con la lectura breve de uno de los libros de cabecera que siempre suelo tener en mi mesa de noche.

Iba notando, día a día como emergía de mi interior una nueva y desconocida fortaleza, seguridad, estado de ánimo contento, actitud más decidida, optimismo frente a la vida y a las situaciones; comencé a llevarme mejor en las relaciones con las demás personas, a ser más comedido en todo y sobre todo comenzaba a tener conciencia de cosas que antes me solían pasar desapercibidas.

Cabe destacar que, en el punto número veintiuno de la meditación, había anotado siete objetivos que desde hacía tiempo quería realizar y para mi sorpresa, treinta días después de haber terminado de efectuar la meditación del manuscrito número veintidós comencé a observar como, en forma aparentemente casual se iban manifestando la resultados de cada uno de ellos hasta que, algunos meses después, antes de la fechas previstas, los había realizado todos, menos dos, por lo cual, me senté y volví a anotar, en una hoja de mi cuaderno, otros diez objetivos, encabezados por los dos pendientes de la lista anterior, les puse la fecha tope a cada uno, antes de la cual debían ser logrados, para seguir visualizando, su logro, periódicamente.

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martes, 29 de abril de 2014

EL LÍDER Y LA LIBERTAD

Simón Bolívar, El Libertador


 EL LÍDER Y LA LIBERTAD

©Giuseppe Isgró C.



La percepción del valor universal de la libertad le faculta, al líder, con el sublime atributo de ser libre de descifrar los arcanos cósmicos hasta donde su evolución alcance, cada vez en un mejor nivel. El Líder es independiente y se mantiene en armonía y cooperación cósmica.
Con libertad, respetando las leyes naturales, las del país en que vive y amante de la Patria, realiza las concepciones, -percibidas por su  mente-, que debe llevar a cabo.
El Líder ejerce su capacidad de libertad para el bien supremo, de acuerdo a la correcta visión de las cosas, usando, adecuadamente, el poder creativo, cumpliendo sus deberes y satisfaciendo sus  necesidades plenamente.
Cada día desarrolla más y mejor el sentido de la aceptación o libre albedrío, en todas sus  actuaciones.
Ha recibido –y aceptado-, del Ser Universal, la investidura del poder de la elección y ejerce las funciones de su ejercicio con la visión de la sabiduría de los valores universales inherentes en cada caso.
Tiene  la facultad de solicitar a la vida lo que requiere en el desarrollo de su obra, de acuerdo al esquema cósmico; empero, ésta, sin él solicitarlo, siempre le  provee con tiempo de los recursos necesarios en cada etapa de su realización. Cada vez que se encuentra con la preparación suficiente, la vida le presenta la nueva oportunidad, casi siempre como situaciones por resolver, las cuales asume con firme decisión, aprovechándolas como medio efectivo de crecimiento personal y espiritual.
En cada acto de elección, el poder creativo de su mente psiconsciente actúa decretando los resultados adecuados que deben plasmarse y, siempre, oportunamente, se expresan de la mejor manera posible.
El Líder cada día desarrolla sus habilidades para decidir acertadamente, eligiendo los cursos de acciones que mejor aporten el mayor grado de certidumbre en cuanto a los resultados apetecidos y al más bajo costo de oportunidad.
En cada decisión, el Líder sigue los siguientes pasos:
    I.   Define el objetivo por realizar, por escrito.
  II.   Analiza el objetivo y lo divide en sus unidades de realizaciones parciales en estricto orden prioritario.
III.   Busca, creativamente, todas las alternativas factibles de aportar  soluciones.
 IV.   Evalúa cada una y elije la mejor.
    V.   Con cada elección, toma la decisión respectiva y emprende con expectativa positiva la acción correspondiente, en grado suficiente, hasta alcanzar los resultados esperados, con voluntad decidida y plena confianza en él, en las leyes y principios universales y en la vida.
 VI.   Cada vez que decide, entra, instantáneamente, en la fuente interior de poder de su mente psiconsciente, activando su  visión cósmica en grado suficiente y alcanza la conciencia clara del curso de acción que debe elegir, optimizando su poder de elección.
VII.   Con cada decisión adoptada genera, oportunamente, el poder creativo, en grado acorde a la magnitud de la tarea por realizar, en calidad y cantidad, de acuerdo con la ley de la libertad cósmica.
VIII.   Su determinación, asunción del logro, voluntad tenaz y constancia, imantan los resultados necesarios y adecuados, en cada caso, siempre a tiempo.
Adelante.

lunes, 28 de abril de 2014

22. La materia se define, en general, como lo que tiene extensión; lo que puede causar un efecto perceptivo sobre nuestros sentidos; lo que es impenetrable. Son exactas estas definiciones?


COMENTARIO EXEGÉTICO 22

©Giuseppe Isgró C.



22. La materia se define, en general, como lo que tiene extensión; lo que puede causar un efecto perceptivo sobre nuestros sentidos; lo que es impenetrable. Son exactas estas definiciones?
-“Según vuestra manera de ver, sí, por cuanto vosotros habláis de lo que conocéis; empero, la materia existe, también, en otros estados que vosotros desconocéis todavía. Ella puede ser, por ejemplo, tan etérea y sutil que deja de hacer el más mínimo efecto sobre vuestros sentidos; empero, ella siempre es materia aunque para vosotros no sería tal cosa”-.
Cuál definición nos daríais vosotros de la materia?
-“La materia es la unión que vincula el espíritu, y al mismo tiempo es el instrumento que le sirve, y sobre el cual ejercita su acción”-.
Esto admitido, puede decirse que la materia es el agente, o el vehículo, con la ayuda del cual y sobre el cual actúa el espíritu.

El Libro de los Espíritus
Allan Kardec



El mundo de la materia no es más que la dimensión física de la expresión de la vida.
Esta manifestación física de la vida, siendo real desde el punto de vista de lo tangible, de lo físico, de lo compacto, no deja de ser más que una apariencia, una ilusión.
Esto es debido a que la materia no es más que la condensación de la energía bajo ciertas formas y características.
Formas y características que se plasman de acuerdo con las imágenes expresadas por el respectivo Espíritu elemental de la naturaleza y por la “personalidad” inherente del elemento en sí, del cual se trate, que le imprime determinadas cualidades físico-químicas, con una función específica en el contexto universal.
Al igual que una planta, del entorno que conforma su hábitat, en la tierra, extrae las sustancias que le permitirán desarrollar la vida física que le es inherente. Así como crecer y desarrollarse, mientras culmine su ciclo biológico, lo cual ocurre también en la dimensión energética.
El Espíritu elemental vibra a una determinada frecuencia y condensa la materia equivalente al elemento en cuestión, del que se trate.
Siendo la misma energía universal del que extrae la esencia inherente al tipo de Espíritu elemental del que se trate, empero, las cualidades y características son diferentes, entre sí, según sea un elemento u otro.
Cómo es posible que, siendo la misma energía la fuente de la cual extrae cada Espíritu elemental la esencia con la que manifiesta la materia inherente, tengan las diversas expresiones de la materia, características y cualidades tan diversas entre sí?
Será que en esa aparente uniformidad de la energía cósmica existen, también, una extensa gama de variantes equivalentes a la totalidad de los elementos conocidos y por conocer, en cada planeta del que se trate?
De la misma manera que en la tierra, que a nuestra vista aparece uniforme y como si fuese una sola substancia, pero que contiene tan extensa gama de elementos, ocurrirá que, en la dimensión energética existen, también, variantes en los tipos de energía, que los Espíritus elementales utilizan de acuerdo con su “personalidad”, para condensar la energía de acuerdo al tipo de elemento?
Evidentemente, existe una dimensión espiritual en la que se desenvuelven los Espíritus elementales de la naturaleza, al igual que los de los otros tres reinos naturales. Esta dimensión no es sino la expresión de la Divinidad en tantos seres emanados a la conciencia individual, sin separarse la Divinidad de sí misma, y sin dejar de ser Ella misma.
Existe, también, la dimensión del Alma Universal, que es una especial forma de materia etérica, fluídica, más sutil, quintaesenciada, que sirve de vehículo espiritual a todos los Espíritus que conforman la dimensión espiritual. Es una forma menos densa de materia, pero, es una variante de la materia.
Esa materia que conforma el Alma Universal, que le sirve de vehículo en la dimensión espiritual, y le sirve, al mismo tiempo, de enlace entre el Espíritu y el cuerpo que funge de vehículo en la dimensión física de la vida.
Esa alma individualizada, en cada Espíritu de los cuatro reinos naturales, que no dejan de ser emanaciones individuales, en el Alma Universal, de la misma y única Divinidad, causa suprema de todo lo existente, contiene en sí todas las esencias del universo, en todas sus vertientes y variantes, pero, con una programación específica, según el Espíritu de que se trate.
Es decir, Espíritu de los respectivos cuatro reinos naturales, salvo que existan otros reinos naturales que aún no se conozcan en el planeta tierra.
En todo caso desde la forma física más densa de la materia, a la más sutil y etérica, existe una inmensa variante que podríamos, esencialmente, ubicar entre el grado cero y el infinito de densidad, o estado de depuración. Es decir, mientras más elevados sean los estados de conciencias en ese mismo grado se sensibiliza la materia adquiriendo expresiones más depuradas y bellas.
Esta es la razón de que en el ámbito Espírita se habla que el alma o periespíritu es materia quintaesenciada, menos densa que la física, pero materia en fin.
Si existen formas físicas diversas en la materia, es porque, simultáneamente, existe una análoga diversidad de Espíritus elementales capaces de condensar esas variantes en la materia. Tantos Espíritus elementales como elementos existan, conocidos o por conocer.
De igual manera, existen arquitectos cósmicos que diseñan, según el reino natural, las formas equivalentes a la especie vegetal, o elemento mineral, de acuerdo a las características respectivas de cada especie o elemento?
 Esas características especiales de cada especie animal, vegetal o mineral, han sido impresas ya  por la Divinidad en el momento en que emanan, respectivamente, a la conciencia individual?
O, cada Espíritu de los cuatro reinos naturales los va desarrollando, haciendo uso de su respectivo libre albedrío?
Tienen libre albedrío todos los Espíritus de los cuatro reinos naturales?
Por supuesto que sí. No hay duda ninguna de ello. Están dotados de los mismos atributos de la Divinidad, incluyendo la conciencia y el libre albedrío.
La única diferencia podría surgir en que el Espíritu humano utiliza la materia de los otros tres reinos naturales, al igual que el Espíritu de los animales.
El Espíritu vegetal utiliza la materia a partir del reino mineral, -conjuntamente con combinaciones con materia orgánica animal y vegetal-, y el reino mineral, utiliza la materia a partir de la energía. Cada reino sirve de enlace y soporte del otro.
Es decir: Los Espíritus elementales de la naturaleza, utilizan la energía; los Espíritus del reino vegetal utilizan la energía a partir del reino mineral; los Espíritus de los reinos animal y humano, lo hacen a partir de la energía sintetizada por el reino mineral y vegetal, y, en parte, a partir del mismo reino animal y humano.
La energía aportada por la respectiva fuente física, se combina, en los vegetales, animales y humanos, con la aportada por la respiración.
Es un proceso de cooperación recíproca e integral.
Toda esta extensa gama de variantes en la condensación de la energía, en materia, empieza en la mente de cada Espíritu. Cuando se dice que “los pensamientos son cosas”, es que las ideas, o ideogramas que contienen o expresan, son capaces de manifestar su equivalente a nivel espiritual, anímico o físico. A nivel espiritual como sentimientos, a nivel anímico, como emociones, y a nivel físico, como sensaciones. Según su índole manifiestan el equivalente físico, por las leyes de causa y efecto, y por la de la polaridad y la de atracción, entre otras.
El respectivo orden que conforman en el contexto universal tiene que ver con la densidad, o estado de depuración, suma existencial, o peso específico de cada ser en los cuatro reinos naturales.
Nos quedaría como ejercicio práctico:
1)       Realizar un estudio de la materia desde la perspectiva de la Física.
2)       Otro, desde la perspectiva de la Química.
3)       Igualmente, un análisis de la materia desde la perspectiva de la Biología.
4)       Realizar, también, un análisis de la materia desde las perspectivas de diversas corrientes de pensamiento, que permita completar el cuadro mental de la realidad de la dimensión física de la vida. 
5) Realizar un estudio actualizado sobre el éter.

Comentario en desarrollo y revisión……



domingo, 27 de abril de 2014

21. La materia ha existido ab aeterno como Dios, o bien ha sido creada en algún momento por Él?



COMENTARIO EXEGÉTICO 21

Giuseppe Isgró C.

 21.  La materia ha existido ab aeterno como Dios, o bien ha sido creada en algún momento por Él? 
-“Esto lo sabe sólo Dios. Vuestra imaginación no puede dejar de demostraros la imposibilidad de que Dios, amor y bondad por esencia, haya podido estar alguna vez inoperante. Por muy lejos que pudierais imaginar el principio de su acción, podríais representároslo un solo momento inactivo?
 El Libro de los Espíritus
Allan Kardec


 Sabemos, tal como lo expresa la Segunda Ley de la Termodinámica, o, Ley de la conservación de la energía, que ni la vida, ni la energía, se crean ni se destruyen; simplemente, existen. Ahora bien, qué es la materia? Podríamos definir a la materia como energía condensada en “X” grado vibratorio, según el elemento, o elementos que la conformen.

Si pudiésemos ver cualquier trozo de materia bajo una lupa poderosa, que lo permitiese, nos daríamos cuenta de que la materia no es compacta, “sólida”, en el estricto sentido de la palabra, sino que, en su estructura, existen espacios “vacíos, pero que, realmente, no es mas que energía condensada.

Cuando el respectivo ciclo de esa materia termine y pase por el proceso natural de descomposición, la energía que le conformaba vuelve al depósito universal, para ser, nuevamente, utilizada.

Cómo ocurre esto, y quién lo realiza?

Todos hemos oído, alguna vez, hablar de los “Espíritus elementales de la naturaleza”.

Qué son los Espíritus elementales de la naturaleza? Qué es un Espíritu?

Imaginemos el universo dividido en tres substratos. El primero, conformado por Dios, -el Ser Universal-, la fuente cósmica de donde emana todo.

Una energía luminosa en movimiento eterno, dotada de inteligencia infinita, con todos los atributos divinos, -valores universales-, en grado infinito de desarrollo, en todas sus vertientes y variantes, sin límites de ninguna naturaleza, que constituyen el soporte de los principios cósmicos y de las leyes universales, cuya síntesis se expresa como ley cósmica.

Por supuesto, Dios se encuentra dotado de una conciencia universal de sí y de todo lo que Él es y representa, de su poder creador infinito, y aún así, potencialmente infinito, en infinitos aspectos, variantes y vertientes.

Causa suprema del universo ab eterno, es decir, desde la eternidad, en la eternidad presente, para la eternidad. Se ha dicho: Causa suprema universal.
Todo este todo conforma lo UNO, que es la totalidad de lo que existe, y llegará a existir, en el eterno presente.

 El segundo substrato, conformado por el ALMA UNIVERSAL, que es la MATRIZ CÓSMICA, conformada por substancia etérica que llena todo el universo, que podría ser comparado a la “tierra cósmica”, equivalente a la tierra que conocemos, pero, en estado etérico.

Representa, al mismo tiempo, a la  MENTE CÓSMICA, equivalente a lo que, en pequeño, es la mente de un ser humano.

Otra comparación, necesaria: las semillas que se siembran en la tierra, a nivel de la mente estarían representadas por las ideas.

Ahora bien: en la naturaleza existen cuatro reinos conocidos: el humano, el animal, el vegetal y el mineral. Cada uno está conformado por tres entes básicos: el Espíritu, el alma y el cuerpo.

Quién crea el Espíritu, fuente de la vida? Se ha dicho ya, que la vida no se crea, porque existe ab eterno, es decir, desde la eternidad: Siempre.

Entonces, cómo emana a la conciencia individual? Cada vez que el Ser Universal precisa a una familia de Espíritus, en cada reino natural, Él, sin dejar de ser Él mismo, y sin separarse de Él mismo, toma posesión, en el ALMA UNIVERSAL, de una célula matriz, a la que dinamiza con vida eterna e inmortal, a partir de ese momento, y siendo Él mismo, sin haberse separado de Él mismo, continúa dotado de sus mismos atributos divinos, -o valores universales, de su conciencia, en la que se expresan los sentimientos de los valores universales, como guía divina de vida, o sentidos cósmicos, pero, arrancando desde un grado cero de percepción y expresión de poder creador, a partir de ese momento inicial.

Es decir, emana a la conciencia individual, el mismo Ser  Universal, pero en la conciencia de este ser individualizado no quedó registrado todo lo que era el Ser Universal desde la eternidad pasada, lo cual deberá descubrir, ese ser, a partir de entonces, en la eternidad futura, en el eterno presente: Ahora.

Evidentemente, ese nuevo ser tiene una misión y cumple un propósito del Ser Universal, que es el de acrecentar a la Creación. Este proceso de emanación a la conciencia individual, del mismo Ser Universal, ocurre, por igual, con los Espíritus de los cuatros reinos naturales: el humano, el animal, el vegetal y el mineral, salvo de que existan otros reinos que desconozcamos, por ahora, Y es aquí donde entran en escena los Espíritus elementales de la naturaleza, constituidos por los Espíritus emanados a la conciencia en el reino mineral, por ejemplo: los espíritus del hierro, del oro, del estaño, del zinc, del bronce, de la plata, etcétera.

Emanados los Espíritus a la conciencia individual,  en el ALMA UNIVERSAL, -o mente cósmica-, en los cuatros reinos naturales, en las correspondientes células matrices, -equivalentes a espermatozoides etéricos-cósmicos-, en las que el Ser Universal se une, dinamizándoles, esas ubicaciones, dentro del alma universal, van a constituir sus espacios cósmicos, respectivamente, al igual que el espacio que queda en una masa de harina, de la cual, un ama de casa, mediante un molde, extrae una galletita. Permanecerá unido a ese espacio cósmico, en el alma universal, mediante un “hilo de plata” elástico, fluídico, como su hogar. Ya, aquí, tenemos dos de los elementos de la trilogía que le conforman: Espíritu y alma.

El tercer substrato, se encuentra conformado por la materia: Los Espíritus elementales de la naturaleza, equivalentes a cada uno de los elementos minerales conocidos y por conocer, vibran, cada uno, en una determinada frecuencia, de acuerdo a su tipo, y materializan la energía, es decir, la condensan en materia, es decir: hierro, oro, plata, bronce, oxígeno, nitrógeno, carbono, etcétera.

Aquí, se sigue cumpliendo el principio de que la constitución de cada ser está integrada por: Espíritu, alma y cuerpo. Este substrato va a conformar la base y el soporte de los mundos físicos, en el cosmos. Aquí reside el secreto de la creación de los mundos, en el inmenso universo.

Cada vez que los maestros de la Creación van a formar un mundo, de acuerdo a los planes y objetivos de la humanidad que le habrá de poblarle, o habitarle, en determinado lapso, los maestros de la creación a cuyo cargo se encuentra la formación de aquel mundo, le dan una orden, a esa inmensa cantidad de Espíritus elementales que van a coadyuvar, para que condensen determinadas masas de materias, tanta como sea necesaria hasta alcanzar el volumen respectivo de acuerdo al tamaño previsto para ese mundo.

Aquí residiría, probablemente, también, el secreto de esas enormes velocidades mediante las cuales los mundos giran sobre sus propios ejes y alrededor de su respectivo sol, en un movimiento integral cósmico.
Es decir, dado que en su nivel infinitesimal la materia está constituida por Espíritus elementales, en cuya expresión física como átomos de sus respectivos elementos constituyen una energía en movimiento, la unión masiva de todos esos elementos, dotados de energía en movimiento, en su suma total, le otorgan, al respectivo mundo, sus movimientos sobre sus propios ejes, y el de la traslación en torno a su respectivo sol, en base a un determinado punto de equilibrio, por la ley de gravedad.

Pero, la unión de los mundos, de los sistemas solares, en sus respectivas galaxias, en unión con todas las galaxias del universo, todas se desplazan, uniformemente, en armonía, en un viaje perpetuo por el universo.

Prácticamente, el sistema de galaxias, en su conjunto, se encuentra en un viaje permanente por el Cosmos. Somos viajeros cósmicos en el espacio, en tiempo presente.

Siendo la ley una e igual para todos, cada especie, para expresar,  en su respectivo reino, lo relativo a su cuerpo físico, sigue un proceso análogo al mineral, con las adaptaciones, y variantes, inherentes a su índole. En síntesis, en este quehacer universal el Creador está realizando un juego consigo mismo. Pero, que juego!

En revisión, continuará…

20. Fuera de las investigaciones de la ciencia, le es permitido al ser humano recibir comunicaciones de orden más elevado en torno a aquello que escapa al examen de sus sentidos?


COMENTARIO EXEGÉTICO 20
Giuseppe Isgró C.

20.    Fuera de las investigaciones de la ciencia, le es permitido al ser humano recibir comunicaciones de orden más elevado en torno a aquello que escapa al examen de sus sentidos?
–“Sí. Dios, cuando lo estima útil, le revela al ser humano lo que la ciencia no puede enseñar”-.
Precisamente por estas comunicaciones el ser humano alcanza, dentro de ciertos límites, el conocimiento de su pasado y de sus futuros destinos-.
 Allan Kardec

La respuesta a esta pregunta ratifica la percepción de los anteriores comentarios exegéticos.
Recordemos: Las enseñanzas védicas, las de las Leyes de Manú, -o, Manava-Dharma Sâstra-, las del Mahabharata, -cuyo sexto capítulo es el Bagavad  Gita-, y otras de esa remota antigüedad, cuya profundidad de sabiduría asombran a la humanidad del siglo XXI, y continuarán haciéndolo en el futuro, -tomando en cuenta de que fueron elaboradas en una época histórica en la que se supone que vivía una humanidad primitiva-, eran conocidas como “las enseñanzas de los oidores a los pies del maestro”.
Qué significa esto?
Es muy sencillo: fueron enseñanzas impartidas por Espíritus superiores, de otros mundos más avanzados, por medio de un “sensitivo” debidamente facultado a tales efectos, que transmitían un conocimiento que no era originario del planeta tierra.
Antes de ese momento, nadie había hablado de determinados temas, en esa forma específica, como la reencarnación, la ley del karma y otros temas inherentes a cada una de las obras en cuestión. De manera que, la misma vida, en forma gradual, y oportunamente, determina que se vayan trascendiendo los límites establecidos para cada etapa evolutiva.


sábado, 26 de abril de 2014

19. Puede, el ser humano, penetrar algún secreto de la naturaleza por las investigaciones de la ciencia?


COMENTARIO EXEGÉTICO 19:

©Giuseppe Isgró C.


19. Puede, el ser humano, penetrar algún secreto de la naturaleza por las investigaciones de la ciencia?
–“La ciencia le ha sido dada para que progresase en todas las cosas; pero él no puede sobrepasar los límites establecidos por Dios”-.
Cuanto más el ser humano logra penetrar dentro de estos misterios, tanto más debe ser grande su admiración por la potencia y la sabiduría del Creador. Empero, sea por orgullo, o por ausencia de fortaleza, su misma inteligencia le convierte en presa de la ilusión: él acumula sistemas, y en algún momento le será evidente cuantos errores ha cambiado por verdades y cuantas verdades ha repudiado como errores. Constituyen otras tantas desilusiones para su orgullo.
Allan Kardec
El Libro de los Espíritus


El ser humano ha ido penetrando en los secretos de la naturaleza, gradualmente, sin tomar en cuenta la clase de conocimiento que puedan poseer los seres en los demás reinos: animal, vegetal y mineral, que, aún, el ser humano desconoce, por la razón que fuere. Pero, evidentemente, en cada etapa evolutiva, existe un límite que, gradualmente, habrá que ir trascendiendo. Por ejemplo, el método científico utiliza la lógica inductiva y deductiva en su búsqueda del conocimiento.
Pero, la percepción por los cinco sentidos físicos y la capacidad de razonamiento tienen sus respectivos límites los cuales son trascendidos por la intuición y la inspiración.
Es decir, que la mente humana es capaz de obtener informaciones utilizando facultades espirituales, cuyos límites los constituyen el estado de desarrollo de las mismas, y la pureza de conciencia, que se traduce en la intención de la persona, en determinado grado evolutivo.
El ser humano, como lo ha ido demostrando en la historia, va superando todas las barreras que encuentra en su búsqueda del conocimiento, y así lo seguirá haciendo en el eterno presente, en forma gradual, sin límites de ninguna naturaleza.
No se deben, ni pueden aceptarse, por lo tanto, límites algunos, en el desarrollo de la propia misión existencial, por cuanto nadie conoce los alcances ilimitados de su capacidad. Por cada límite que encuentre en su camino, el ser se preguntará: Qué hay más allá? Cómo puedo llegar allí? Siempre encuentra la manera de hacerlo.
Pero, primeramente, en cada caso, debe llegar a ese límite “temporal”, en su eterno camino, no pararse allí y, luego, seguir siempre adelante.
Si el ser humano, o cualquier ser de los cuatro reinos naturales, se planteara un objetivo de conocimiento en grado infinito, por su capacidad potencialmente infinita de conocer, y de realizar, sería capaz de obtener ese conocimiento, aunque en su búsqueda tuviese que trabajar toda la eternidad para lograrlo. Empero, como el poder potencial que posee es de la misma índole que el del Creador, sería capaz de satisfacer su necesidad en tiempo oportuno, de acuerdo con la ley de causa y efecto.
En teoría, esa capacidad de autosatisfacción de conocimiento sería en forma instantánea a nivel de conciencia perceptiva.
Pero, él ignora que tiene esa capacidad de conocer al instante, ya que, en su esencia, posee todo el conocimiento del Ser Universal en sí mismo.
Empero, aún percibiendo la realidad, por grados, le faltaría la experiencia práctica de ese conocimiento.
El ser humano jamás podrá expresar un conocimiento, o el poder para realizar cualquier objetivo concebido, o la solución o satisfacción de toda necesidad que experimente, si no tiene, antes, la conciencia de esa necesidad.
Tan pronto adquiera conciencia de cualquier necesidad, instantáneamente manifiesta tanto el conocimiento del qué, del cómo, del cuándo, del dónde, del quién, del cuánto, y del por qué, así como el poder realizador equivalente, y en ese mismo grado de conciencia perceptiva de la necesidad.
Para vivificar el respectivo grado de percepción y el inherente grado de poder realizador, es preciso que la persona los aplique a las necesidades, deseos, sentimientos, y objetivos, que va experimentando en su conciencia, o anteponiéndose como metas de solución, para auto-expresarlos como experiencia de vida.

Un camino para toda la eternidad, en tiempo presente, sin agotarlo jamás, afortunadamente. Adelante.

sábado, 19 de abril de 2014

VOLUNTAD Y LIBRE ALBEDRÍO


VOLUNTAD Y LIBRE ALBEDRÍO
 (602)

Giuseppe Isgró C.


Qué debemos entender cuando se dice que los animales progresan por una causa independiente de su voluntad y de que no existe para ellos la expiación?
Tanto la respuesta como la pregunta, cada una contempla dos vertientes, y entre ambas, tres aspectos diferentes: la voluntad como atributo del Espíritu en cualesquiera de sus variantes; el libre albedrío, atributo paralelo al de la voluntad, es decir, si posee voluntad para hacer o dejar de hacer algo, es porque puede elegir una de las dos cosas, y la voluntad respalda la elección, en uno u otro sentido.
Nosotros vemos como todos los seres, o elementos, en los cuatro reinos naturales están dotados de Espíritu, con individualidad propia e independiente, con atributos que les son inherentes, entre ellos la voluntad y el libre albedrío.
En todas las expresiones de vida, en los cuatro reinos naturales, observamos como la voluntad de vivir lleva a cada especie o elementos a los más rigurosos actos de la voluntad, que denotan ser inteligentes y volitivos. Vemos a unos individuos de una especie u otra, más hermosos, inteligentes, hábiles y resistentes que otros, lo cual indica un adelanto de unos sobre los otros.
En las luchas que afrontan, los machos, en algunas especies animales, denotan la voluntad de unos de sobreponerse, a los otros, en la conquista de la hembra.
Los animales adiestrados, son susceptibles de realizar proezas que van más allá en habilidades de quienes carezcan de este entrenamiento. Evidentemente, unos serán más hábiles que otros, dependiendo de su aprendizaje, lo cual permite percibir que unos, por las causas que fueren, pueden adelantar a otros, en progreso, al igual que los seres humanos.
Dado que hay especies domésticas y otras en estado salvaje, unos estarán más sujetos que los otros a la voluntad ajena, y condicionados a las limitaciones que les son impuestas por los seres humanos que les crían, en el caso de los primeros.
Mientras que, los que viven en estado natural, se rigen en sus modos de vida, por su libre albedrío y voluntad, en cuanto a los libres actos que ejecutan, en los cuales su autonomía se desenvuelve sin la inherencia de los seres humanos.
También, entre los que viven en estado de libertad, unos progresan más que otros. Empero, cada especie denota estar dotada para una función especial y se rige por leyes naturales, de las cuales parecieran estar más conscientes que los seres humanos, obedeciéndolas más fielmente.
En todos sus actos demuestran sentimientos de análoga naturaleza que los de los seres humanos y conductas que les son semejantes. Se ocupan de la crianza de los hijos al igual que los humanos, los defienden de los peligros, en semejante modo; y regresan a casa, aun cuando alguien pudiese habérselos llevado lejos, en el caso de los domésticos, en demostración de su afectos a los dueños de la casa o de su apego, o identificación con el hábitat en que se criaron, o en demostración de su sentido de pertenencia.
En el caso de los salvajes, éstos, aun cuando se alejan por las razones que fueran, como lo es la búsqueda de alimentos, de agua, de parejas para aparearse, siempre vuelven a los lugares en que la naturaleza pareciera haberle destinado, según la época del año, estación o temporada, recorriendo distancias enormes, con un sentido de la orientación, admirable. Pareciera que sus facultades espirituales se encuentran en un estado de libre desenvolvimiento que les permite percibir, espiritualmente, cosas que los humanos, para poder hacerlo, requerirían entrenamiento especial, y aun así, los animales, en muchos casos, les son superiores.
Es posible, también, que, desde la dimensión espiritual, los maestros de la creación, o los Espíritus guías de la naturaleza, según la especie a su cargo, se ocupen de orientarle o dirigirle, casos éstos en los cuales, las dos vertientes de la respuesta dada a la pregunta, como son: la primera, cuando quien la otorga, expresa: -“Por una causa que les es independiente”; esta causa que les es independiente seria, en primer lugar, las leyes naturales que rigen a cada especie, cuya conciencia imperturbada de ellos, les permite cumplirlas con mayor exactitud que los seres humanos. Además de las leyes naturales antes referidas, estaría la dirección grupal por los Espíritus guías a cuyo cargo se encuentra cada especie, y la mejor interrelación entre los Espíritus de cada especie, que les permite recibir la asistencia espiritual directa, facilitándole el aprendizaje, la comunicación intuitiva e inspirativa, el desdoblamiento y otras extensa gama de facultades ejecutadas libremente, que les dan una mayor autonomía y capacidad de percepción, cuyo conocimiento, y capacidad de hacer o dejar de hacer, trasciende el libre albedrío, la voluntad, y la capacidad de razonamiento por la lógica inductiva y deductiva.
Es decir: los animales, fruto de la percepción intuitiva o inspirativa, simplemente saben y actúan en consecuencia; lo que saben por inspiración, lo ejecutan con conciencia de la guía que reciben.
Esto, lógicamente, parecería ir más allá de la voluntad y del libre albedrío, ya que constituyen facultades que ejercitan libremente y les ayudan a cumplir las funciones que les asignó la naturaleza y a satisfacer sus necesidades, y de una manera natural, el grupo va avanzando paralelamente, en armonía grupal, es decir, todos, simultáneamente, a un determinado momento, progresan en forma pareja, habiendo poco margen para los extremos.

La segunda vertiente, en cambio, cuando expresa: “por cuanto no existe para ellos la expiación”, qué significa? Los animales no están sujetos a le ley de la justicia divina, a la de compensación, a la de igualdad, a la ley de la afinidad, la de la evolución, entre otras? Pareciera improbable, por cuanto todos los seres, en los cuatro reinos naturales, se encuentran sometidos al cumplimiento de la ley cósmica, siendo ésta sustentada por los valores universales en su totalidad.
Las diferentes demostraciones, en cada especie, denota este cumplimiento de la les naturales. Lo que pareciera ocurrir, es que, en los cuatro reinos naturales, cada una de las especies, cumple mejor que los seres humanos las respectivas leyes que les son inherentes, razón por la cual, son menos susceptibles de sufrir expiaciones al igual que lo suelen hacer los integrantes del género humano. Es casi seguro, que los animales recuerdan con facilidad sus vidas anteriores, no teniendo, la naturaleza, ningún motivo para restringirle el recuerdo, ya que los que conservan carecen de elementos perturbadores como en el caso de los humanos, que, por bondad divina, se le restringe, ya que ningún ser humano normal soportaría determinados recuerdos de existencias pasadas, significando una carga que trastornaría el progreso humano.
De lo anterior concluimos: Cada especie, en los cuatro reinos naturales, está regida por una programación grupal, con determinadas leyes naturales que les son inherentes, por lo cual, dentro de los objetivos existenciales, sus funciones son cumplidas sin aparente uso del libre albedrío y de la voluntad individual, lo cual, en cuanto a causa ajena a la voluntad de cada especie, es cierto, cumpliendo, cada quien, individualmente, los objetivos que les son inherentes.
Empero, en el ejercicio individual de esas funciones comunes que les son asignadas, cada especie, voluntariamente cumple sus funciones y existe un progreso individual cuyo mérito les es inherente a cada quien, individualmente. Por su docilidad a las leyes naturales, en línea general, cada miembro, en su respectiva especie, vive en armonía con la naturaleza; empero, muchas de las vicisitudes que les son propias, las afrontan en análoga forma, en muchos casos, a las de los seres humanos. -Quedaría por estudiar, más profundamente, cuál sería la diferencia de la aplicación de la ley del karma en los casos inherentes a los animales, a los vegetales y a los minerales. Un tema abierto para todos.