miércoles, 13 de agosto de 2014

EJERCITAR LA VOLUNTAD DE TRABAJO





EJERCITAR LA VOLUNTAD
DE TRABAJO

Del libro: Cómo potenciar el Autodominio

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

-“…Combinar la fuerza de voluntad con una continuidad invariable”.
Aldous Husley
-“Una voluntad enérgica e invariable se convierte … en un poder tremendo, casi en una fuerza hipnótica”-.
Bryce
-“La voluntad decidida de trabajo es la que suele vencer y dominar todo obstáculo”.-
Polieno
-“The will in a state of divine tranquility comprehends the wherein the will is tranquil that has the faculty of such a comprehension”-.
Jacob Boehme
-Levantarse temprano, tan pronto se despierta,  activa la voluntad, estimula la lucidez mental y potencia la capacidad de acción efectiva-.
Giuseppe Isgró Cattafi

-Reconozcamos en nosotros, y en todas las manifestaciones de vida en la naturaleza, la voluntad
 del Ser Universal como directriz-.
Giuseppe Isgró C.


La voluntad es la facultad del espíritu que permite, al ser humano, ejecutar las decisiones que adopta y alcanzar los resultados apetecidos. Es la capacidad de querer y el poder de determinarse, conscientemente, tanto para realizar actos que permitan lograr objetivos previamente definidos como para retroalimentar, positivamente, en sí, las tendencias contrarias.
Georg Christiph Lichtemberg, expresó, en uno de sus aforismos:  -“Todo acto volitivo individual contiene germen de la voluntad general, divina”-.
El trabajo, -de cualquier índole-, es la actividad que, aplicada en cantidad y cualidad suficientes, es capaz de producir una obra, un bien, servicio o resultado determinado en todos los niveles, en los tres reinos naturales.
Se requiere visión para precisar la obra que debe ser realizada; voluntad para empezarla y persistencia tenaz durante su ejecución hasta concluirla con éxito.
En 1927, el psicólogo B. Zeigarnick observó que ciertas personas poseen una compulsión suficiente, -fuerza interior- que le permite terminar una tarea o alcanzar un resultado, devengando gran satisfacción personal.
El primer acto del ser humano, en cada etapa de su extensa carrera de logros, es el de elegir. Se requiere hacerlo sobre la base de la propia realidad objetiva. Es preciso vislumbrar el éxito en toda situación, por poco fácil que parezca, para asegurar el resultado deseado, haciendo posible lo aparentemente imposible.
La clave primordial es la visión del entorno –el inmediato y el universal,- y el auto-conocimiento, en lo que se refiere a tus aptitudes o fortalezas y las carencias o puntos menos fuertes que te indican la dirección hacia la cual debes avanzar tanto para ayudar a otros, con tus servicios, lo cual, por tus aptitudes, tienes inclinaciones vocacionales que te ubican en un área determinada de actividades, en forma de elección profesional en la cual asumes tu misión en la vida forjándote metas a corto, mediano y largo plazo, que constituyen tu medio de autorrealización y le imprimen profundo y auténtico sentido a tu vida.
El Gran Arquitecto del Universo, dentro del esquema cósmico, ha instituido la fórmula del trabajo como único medio a través del cual es factible realizar la Gran Obra Universal, auto-expresarse, asumiendo una parte de la tarea colectiva que te permite auto-realizarte de acuerdo a un proceso de evolución constante en múltiples y alternos ciclos existenciales.
El mandato del Ser Universal, a sus hijos, -dijo el filósofo Joaquín Trincado,- ha sido, siempre: -“Id hijos míos y acrecentad la Creación y cuado seáis sabios volved a mí que siempre os espero”-. La meta es alcanzar la maestría universal.
El ser humano ha sido dotado de libre albedrío y de facultades, en estado latente, que debe desarrollar, en grado suficiente, para la gran tarea cósmica que le compete.
Cada quien tiene el derecho de elegir lo que quiere hacer, cuando, como, donde y con quien, mientras se mantenga en los márgenes de las leyes cósmicas.
Tú puedes tomar decisiones acertadas, establecer objetivos realistas y alcanzables que impliquen un reto; planear estratégica y tácticamente la mejor manera de alcanzarlos y en cuanto tiempo. Pero los logros que obtengas dependen de tu voluntad y prestancia para el trabajo, manteniéndote firme e inalterable en tus propósitos.
Una máxima antigua recuerda que cualquier camino, por largo que sea, comienza dando el primer paso y que “lo que se resuelve hacer, hay que realizarlo sin dejar para mañana lo que se puede hacer hoy”.
Quien da su aporte a los logros de la humanidad, aún buscando su propio lucro en un trabajo individual, efectivo y honesto, adquiere el derecho de disfrutar –en el respectivo grado- los beneficios colectivos.
Elige cada día el trabajo al cual, por estricto orden de prioridad, centras la propia atención y esfuerzo, realizando una cosa a la vez, en concordancia con el antiguo principio de “divide y vencerás”.
Posees la voluntad como poder supremo para realizar cualesquiera objetivos que te antepongas como metas siempre y cuando lo ejecutes uno a la vez en su estricto orden prioritario.
Acompaña, cada acción, estableciendo la curva de resultados, es decir, determina, claramente, en cuanto tiempo es factible alcanzar los resultados apetecidos en el mejor y en el peor de los casos, con cuyo conocimiento optimizas adecuadamente la propia energía creativa.
Más allá de la remuneración que se perciba por el propio trabajo, se adquiere el derecho de disfrutar de los beneficios de la colectividad, del aprecio y la preferencia de los demás, por lo cual, aún sin retribución alguna, si a tales efectos se empeñó, la persona, hace el trabajo a la perfección, por cuanto en la labor bien hecha está implícito el pago correspondiente, el verdadero salario cósmico.
Prepárate diariamente. Conoce las herramientas de tu actividad, su uso y cómo se efectúa el trabajo a la perfección. Como decía Andrés Bello, -el primer humanista iberoamericano-, -“el estudio es tarea de todos los días”.
Tú posees más conocimiento del que utilizas. Usarlo más y mejor es un acto de tu voluntad que es preciso aplicar con autodisciplina.
Vence, con tu voluntad, la fuerza de inercia en cada nueva etapa. Ponte en movimiento tan pronto sea oportuno. Hacer las cosas, casi siempre, es más fácil que dejar de hacerlas.
Desarrolla la costumbre de concluir todo trabajo una vez empezado. Asumido el compromiso de una tarea, ésta debe ser terminada con éxito, a cualquier costo.
Fortalecer la voluntad y aplicar su poder en todas sus variadas formas y variantes, a nivel personal y en la realización del propio desempeño profesional, conlleva, implícito, uno de los más importantes beneficios al cumplir, con efectividad y máxima perfección posible, los objetivos forjados, además del inherente incremento de la autoridad moral y la capacidad de auto-expresión, cada vez en un mejor nivel.

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La Inteligencia Infinita del Universo se expresa por medio de cada ser, como canal de manifestación, para realizar la Gran Obra de acuerdo a la determinación de la propia voluntad y hacer tangible la abundancia universal en la proporción equivalente a la cuota de la obra asumida en correspondencia al propio sentido de responsabilidad social cumplido.
Trabaja, cada día, con dedicación y constancia, todo lo que puedas; la naturaleza de las cosas y la Inteligencia Infinita se harán cargo del resto.
-“Querer es poder”, -dice la sabiduría popular: -“más hace el que quiere que el que puede”. Por eso, quien cuando puede, oportunamente deja de querer, cuando quiere, con paciencia debe esperar, de nuevo, la ocasión de poder.
Repetirte que el trabajo es fácil, que puedes hacerlo y que lo haces bien, actuando al mismo tiempo, con empeño y plena capacidad, como si fuese de mayor envergadura, calibrando, objetivamente, su importancia, es buena táctica para canalizar con efectividad la voluntad de realización.
Sugestiónate, frente al espejo, mirándote en el entrecejo, diez o veinte veces, que realiza a la perfección el objetivo y verás como se acrecienta el poder de tu voluntad.
Haz las afirmaciones suavemente, sin gran esfuerzo, relajadamente. Al contemplarte en el espejo, en el entrecejo y efectuar las autosugestiones correspondientes al logro anhelado, vas adormeciendo el sentido de la vista y relajando, al mismo tiempo los demás sentidos objetivos, activándose al mismo tiempo los sentidos psíquicos y espirituales y tu mente psiconsciente, quien, al recibir la orden que le estás impartiendo mediante la autosugestión comienza en forma inmediata a cumplir la realización respectiva.
Es preciso repetir el proceso por lo menos durante diez hasta que tú te convenzas de que puedas hacerlo y que lo harás.
El poder realizador reside en la mente psiconsciente quien ejecuta creativamente la orden impartida objetivamente mediante la autosugestión. Posteriormente, es preciso dejarla encargada del desempeño sin interferencia alguna, actuando como si….el logro estuviese ya alcanzado, inclusive, dando gracias a la vida –o a quien tú quieras- porque ya todo está resuelto o realizado. El poder de la gratitud tiene un profundo efecto programador de la mente psiconsciente y permite que el poder de la voluntad actúe con naturalidad y con la mayor eficacia posible, por cuanto, la mente psiconsciente, tiene un piloto automático que se encarga de aplicar la voluntad suficiente hasta realizar el cómputo programado, a semejanza del mismo dispositivo con que están dotados los aviones u otros tipo de ordenadores –computadores- con la particularidad de que la mente humana es el mayor ordenador que existe en el universo en perfecta conexión con la Inteligencia Infinita.
El siguiente acto de la voluntad es encontrar la mejor manera de alcanzar los resultados en el tiempo previsto.
El mecanismo intuitivo y el psico-cinético de la mente psiconsciente, si se presta la debida cooperación, efectuando las visualizaciones acordes a los objetivos que se anhela realizar –manteniendo en la mente la imagen clara del resultado prioritario a la vez- facilitan la culminación exitosa del logro.
La perseverancia es el factor determinante de la voluntad para concluir toda realización con éxito. El secreto supremo consiste en negarse a abandonar cuando la tarea se pone poco fácil. Es preciso seguir adelante con confianza, con la creencia y la sunción del logro como si ya hubiese sido logrado; adoptando, además, la correspondiente actitud de desapego al respecto y conservando absoluto silencio sobre el logro que se anhela alcanzar para evitar la generación de fuerzas antagónicas aún de las personas más allegadas, salvo de las directamente involucradas con quienes se precisará efectuar las respectivas retroalimentaciones, cuando corresponda.
La fe –conocimiento del modus operandi y ley natural implícita, en cada caso, permiten creer en los resultados posibles y alcanzarlos. Esta fe es de la misma índole de aquella que permite mantener la confianza de que a la mañana siguiente volverá a salir el sol a la hora acostumbrada; empero, mientras tanto es preciso esperar sosegadamente, por cuanto el tiempo necesario debe transcurrir inevitablemente. Por eso se hace necesario practicar la espera sosegada y paciente hasta la hora oportuna en la cual la voluntad realiza el acto victorioso y con todo su poder intacto.
La esperanza crea y mantiene la expectativa favorable y se recibe lo mismo que se espera.
El amor, fuerza suprema del universo, permite obtener la perfección en la obra realizada. La diferencia que manifiesta el genio es un mayor grado de amor y dedicación creativa.
La motivación es la fuerza poderosa que cada necesidad genera en grado suficiente y equivalente que abre todo camino para resolver cualquier situación, oportunamente. El ser humano está dotado de un poder potencialmente infinito que se expresa como motivación y ésta es generada por la necesidad en cualquiera de sus variantes en la escala jerárquica. Es preciso recordar que sin necesidad no existe manifestación alguna de poder y que toda necesidad genera el poder equivalente que mueve a la voluntad a satisfacerla.
El deseo ardiente es una variante de la necesidad sublimada a un elevado grado de aspiración donde el resultado apetecido no es uno cualquiera sino un anhelo específico que permite desear la realización de un objetivo específico, como, por ejemplo, un coche o una casa determinada que satisfaga el propio nivel de exigencia. El deseo ardiente activa el motor de la voluntad en el grado suficiente que permite alcanzar el logro apetecido.
El entusiasmo potencia la voluntad en grado superlativo, volviendo a cada persona incansable y le lleva a recorrer el camino por muy largo o complejo que sea hasta alcanzar la respectiva meta, en cada etapa. Es el fuego divino que nace de la convicción de las bondades del propio proyecto o propósito. Las claves esenciales para su desarrollo efectivo consiste en: 
1)              Mantener una curiosidad insaciable que facilita una búsqueda constante de la perfección, de la innovación y de la creatividad.
2)              Despertar el interés que permite concentrar la propia atención en los elementos útiles al desarrollo de la propia obra.
3)              Desarrollar el conocimiento profundo de todos los elementos relativos al propio trabajo o realización de los objetivos personales, o empresariales, que transforman a la persona en una autoridad en la materia.
4)              La adquisición del conocimiento profundo sobre una determinada materia otorga la convicción de cual es el objetivo correcto y la mejor manera de realizarlo. Esta convicción se transmuta en ese entusiasmo que es el rasgo distintivo del genio capaz de sublimizar cualquier obra a la máxima excelencia y perfección.
La voluntad firme y decidida vence todos los obstáculos, de la misma manera que el agua, en un canal, al interponérsele un dique que interfiera en su curso, ella va acumulándose en ese lugar hasta sobrepasarlo y continuar, corriendo, libremente.
Por medio de la voluntad, suprema fuerza del universo, debe disciplinarse la imaginación y representarse en posesión del logro apetecido en su etapa culminante en forma satisfactoria.
La imaginación es la visión del espíritu, la cual explora todas las variantes posibles para alcanzar la realización del objetivo. Se piensa en imágenes y éstas tienen como facultad la de atraer los elementos coadyuvantes y repeler los contrarios a la obra por realizar.
La imaginación abre caminos donde se requieren, como cauces que la voluntad, libremente, sigue. Se representan, mediante la imaginación, escenas de situaciones ideales que se desean crear, cuando es la primera vez que se efectúa; empero, cuando los resultados son previamente conocidos, a este tipo de representación ideal se le denomina visualización.
Imaginar escenas ideales de logros o visualizarlas en sus etapas culminantes en forma satisfactorias constituye uno de los mecanismos más efectivos para canalizar la voluntad y llevar a cabo la realización de cualquier proyecto en cualquier magnitud o nivel.
La obra perfecta es el fruto de un trabajo asiduo y bien hecho. Goethe dedicó toda su vida para escribir Fausto, obra que concluyó a los ochenta años.
Alessandro Manzoni, perfeccionó durante muchos años su clásico Los Novios.
Virgilio, tardó nueve años en escribir su breve poema Las Bucólicas, pero ha perdurado hasta ahora.
Homero, -una de las mentes más profundas y sabias que han existido en el Planeta Tierra- cuyo verdadero nombre es Demodoco, con sus obras fundamentales La Iliada y La Odisea alcanzó, en las mismas, tal magnitud de perfección y amplitud de conocimientos que han sido compañeras constantes de los más importantes pensadores y de las mentes más brillantes desde el mismo siglo XII –a.n.e.-, en que viviera el sublime aeda inspirado. Dion de Prusa, estimaba que Homero era el verdadero maestro de Sócrates y decir de Sócrates implica también de Platón, -otra de las mentes más portentosas de todos los tiempos-, mientras que Alejandro Magno le consideraba maestro de líderes. Pero, además, Homero fue el inspirador de incontables generaciones de jóvenes griegos que emulando las virtudes heroicas descritas por él gestaron la edad de oro en los siglos V y IV antes de nuestra era. Goethe, quien estaba visiblemente impresionado por las obras de Homero, se consolaba pensando que representaban la labor de varios autores, por cuanto se resistía a pensar que un solo hombre pudiera plasmar esas prodigiosas joyas literarias, de tan profunda sabiduría. La vigencia del mensaje que contienen esas dos inmortales obras les constituyen en objeto de necesario y continuado estudio en relación a los valores universales, a la descripción de los caracteres que conforman la personalidad humana y el profundo conocimiento del mundo espiritual y su interrelación con la dimensión física de la vida.
Dostoiesky, solía decir: -“La verdadera felicidad consiste en un excesivo trabajo realizado con amor”. Luego agregaba: -“No pongas en duda que, si una poesía de Puchkin, sutil y elegante, aunque sea de escasos versos, parece escrita a vuela pluma, se debe, precisamente, a que él se ha pasado mucho tiempo corrigiéndola y puliéndola. Nada escrito sin la debida reflexión tiene densidad”-. Él tardó nueve años en terminar el libro “Humillados y Ofendidos”, el cual volvió a escribir, igual que la mayoría de sus obras, muchas veces, hasta quedar satisfecho.
Si se analiza la obra cervantina en su conjunto: el Quijote, las Novelas Ejemplares y los Entremeses, entre otras, se percata, enseguida, cada quien, de la inmensa voluntad creadora y realizadora de su autor. Cervantes se fue preparando a lo largo de toda su vida para la creación de su magna obra, la cual constituye una  fuente perdurable para el cultivo del espíritu. El profundo conocimiento de los valores universales que dichas obras contienen refleja la vida en su totalidad, imbuyéndose el lector del optimismo universal que Cervantes logró plasmar en sus páginas inmortales. Es el fruto de la voluntad poderosa e inflexible que tenazmente forja el eterno ideal en la realización de las obras acordes a las inquietudes de los tiempos, y para todos los tiempos.
Contemplar el monumento literario de Tolstoy, solo en una de sus voluminosas, y extraordinarias obras, La Guerra y la Paz, -la cual concluye con sus profundas concepciones históricas,- y pensar cuanto trabajo en concebirla y perfeccionarla, le costaría, genera admiración y estímulo.
Cuánto amor, pasión, trabajo, maestría y dedicación! Pero, son obras que perduran por la inmensa voluntad de trabajo que permitió auto-expresarse a sus autores más allá de los límites de una sola existencia humana.
El aprecio humano es la compensación que oportunamente llega; pero la tranquilidad interior, del deber cumplido, de la obra bien hecha, vale por todos los tesoros del mundo.
La auto-estima se potencia con cada logro alcanzado y estimula a forjarse más y mejores metas.
La autorrealización deja una sensación de bienestar que permite persistir en el camino de las grandes obras, donde el trabajo da sentido a la vida, siempre. –“Cada cosa es lo que por su naturaleza quiere ser”-, decía Arthur Schopenhauer.
En cada época, según el espíritu de los tiempos, el trabajo que es preciso realizar se canaliza a través de las voluntades mejores dispuestas, preparadas y prontas para la acción. Cuando llega el momento de actuar, la visión cósmica de la tarea y el estimulo motivador expresados en un impulso que pone en movimiento a la persona, más la fe en los resultados, son condiciones que caracterizan, cada día, la actividad que el propio afán lleva a cabo en concordancia con los planes cósmicos, gradual y certeramente.

Todo trabajo tiene por base la voluntad. Quiere y cree en lo que haces! 

LA ACTIVACIÓN DE LA VOLUNTAD:

La necesidad, generadora de una fuerza motivadora equivalente, activa la voluntad de la acción suficiente hasta lograr satisfacerla plenamente, en cualquiera de sus variantes en la escala jerárquica necesidades que, genialmente, sintetizara Abraham Maslow.
El deseo ardiente es otro de los activadores de la voluntad, dinamizándola en grado suficiente para rendirla capaz de imantar resultados de gran envergadura.
El deber, el compromiso, el patriotismo, el amor, la generosidad, la solidaridad, la justicia, la benevolencia, la amistad, la vocación de servicio, el anhelo de saber y tantos otros valores universales que se expresan como práctica de todas las virtudes, cada una en su respectivo rango, activa la voluntad del logro en la realización de todo objetivo prefijado.
Llega el momento en que, asumiendo el compromiso del logro en sus múltiples variantes, negándose a abandonar y persistiendo firme en el propósito de alcanzar la meta, la voluntad se activa generando una fuerza magnética de atracción que imanta los resultados apetecidos en el más breve tiempo posible, trasformando a la persona, simplemente, en invencible.
José Ingenieros, prudentemente, expresó: -“Después de pronunciar el sí! –claro, recto, como un rayo de luz- la voluntad debe ser inflexible”-.

LEVANTARSE TEMPRANO ACTIVA LA VOLUNTAD

En temprana edad, descubrí que en la mañana, tan pronto despertaba, si me levantaba enseguida se activaba mi voluntad de acción y conservaba la lucidez mental en un grado sorprendentemente mayor que si permanecía más tiempo en la cama o volvía a dormirme.
El secreto consiste en que, en la mañana, tan pronto cada quien se despierte, alrededor de las 5:30 A.M., dejar de dar media vuelta, continuando durmiendo o en estado semi-dormido, y levantarse enseguida. El espíritu trae la lucidez que obtuvo en su proyección espiritual durante el sueño, lo cual le permitió expandir su conciencia y amplificar su capacidad perceptiva. A su regreso al cuerpo, si se salta de la cama tan pronto se despierta, se conserva esa claridad en las ideas, activándose la voluntad, ipso facto.
Generalmente, al levantarse temprano, se conserva la lucidez y se fortalece la voluntad; el día rinde más y las cosas salen mucho mejor. Por eso los proverbios populares suelen expresar: -“Quien madruga Dios le ayuda”; y, -“Quien madruga, coge agua clara”.
Cuando se quiere resolver situaciones o alcanzar importantes metas, ensaya, lector o lectora, levantarte temprano y ponte en acción lo más pronto posible, con lo cual, verás, como en el curso de unos pocos días comienzas a controlar cualesquiera situaciones que lo ameriten.
Esa hora –o dos- que sigue al levantarse temprano, constituye uno de los períodos más creativos de la jornada, tanto para meditar o planificar como para cualquier otro propósito.
Adelante.-

Afirma, en la noche, antes de dormir, o en la mañana, al levantarte:
           (Puedes hacerlo, si lo deseas, mirándote en el entrecejo, frente a un espejo: )
I.   Estoy al mando de mi voluntad. (Tres veces).
II.   Ahora estoy ya al mando de mi voluntad. (Tres veces).
III.   Permanezco al mando de mi voluntad, ahora y siempre. (Diez veces).
·       Tengo pleno dominio sobre mi voluntad y controlo bien todas mis facultades físicas, mentales y espirituales, en los niveles objetivos y subjetivos.
·       Cada día me enriquezco  más y mejor, en todos los aspectos de mi vida.
·       Desarrollo una profunda visión y comprensión de las leyes universales. Poseo plena consciencia de los valores éticos que rigen la vida.
·       Tengo voluntad en grado suficiente para realizar con éxito todos mis objetivos y resolver toda situación que me compete, oportunamente, cada día más y mejor.
·       Mi voluntad se fortalece en el nivel óptimo requerido por cada tarea y situación.
·       Tan pronto tenga claro, en mi mente, el resultado que debo alcanzar, en el día de hoy, y, a corto, mediano y largo plazo, activo, instantáneamente, mi voluntad, pongo manos a la obra diligentemente, persisto con tenacidad, fe, valor, y alcanzo, oportunamente, los logros requeridos.
·       Puedo, quiero y realizo todo lo que debo hacer. Cada día, en todas formas, me domino más y mejor.
·       El mecanismo de Provisión de la vida, me provee de lo que requiero, en grado suficiente, y a tiempo, para todo objetivo que asumo y decido realizar.
·       Tengo confianza plena, paciencia y voluntad constante de seguir adelante y alcanzar la meta siguiente: _________________________________________(Descríbela), antes de: día:______; mes:______; año:_____; hora:_____. Las ideas que requiero vienen oportunamente a mi mente y tan pronto tenga consciencia de ella genero el poder suficiente, con confianza y efectividad, para realizarlas con éxito. Así es, así será. Hecho está.





jueves, 24 de julio de 2014

LA EDUCACIÓN DE BOLÍVAR


LA EDUCACIÓN DE BOLÍVAR
Ensayo escrito en 1995

©Giuseppe Isgró C.


Bolívar, es uno de los genios más grandes que ha dado la humanidad, al lado de líderes políticos, militares y espirituales, como Solón, Creso, Shakyamuni, Pericles, Felipe de Macedonia, Demóstenes,  Alejandro Magno, Julio Cesar, Cicerón, Jesús, Marco Aurelio, Lincoln, Napoleón, José Martí, Gandhi, entre otros. Al igual que filósofos, científicos, artistas, escritores, educadores, etcétera, como Homero, Hesiodo, Confucio, Séneca, Plutarco, Rousseau, Benjamín Franklin, Allan Kardec, etcétera.
¿Cómo se desarrolló, para estar preparado y, llevar a cabo con éxito, la gran misión que la naturaleza de las cosas y la Divina Providencia le asignaron en el escenario del Continente Suramericano y mundial?
¿Cómo, en tan pocos años, llevó a cabo una síntesis tan admirable y coherente del saber universal, a cuyas grandes concepciones y proyectos siguieron acciones realizadoras, para plasmar lo pensado en la realidad?
Bolívar, haciendo lo que parecía imposible, una y otra vez, hizo lo posible: La Independencia Latinoamericana.
Ello marca el nacimiento de un nuevo mundo de realidades y posibilidades para el progreso de las causas de la humanidad y el desarrollo de los grandes valores universales del espíritu.
Bolívar nació en una familia de elevada condición socio-económico-cultural. Su padre poseía una importante biblioteca con libros de contenido vario, tales como: las obras completas de Benito J. Feijoo, erudito y ensayista español, entre ellas el Teatro Crítico Universal y los 19 tomos de las Cartas Eruditas y Curiosas, que contenían disertaciones sobre temas tan variados como filosofía, literatura, medicina, ciencias naturales, artes, etc.; obras literarias como la Odisea, Don Quijote, las Vidas Paralelas, de Plutarco, clásicos griegos, latinos y europeos, entre otros.
Los miembros de las familias como la de Bolívar, en la sociedad caraqueña de finales del siglo XVIII e inicios del XIX, al decir de los ilustres viajeros de la época, como Humboldt y el Conde Segur, eran de elevada cultura, buen gusto y distinción; las mujeres eran consideradas con nivel cultural superior a las de la Europa de entonces.
Si bien el contacto de Bolívar con su padre duró sólo hasta los tres años, su psiconsciente se alimentó con las imágenes de su personalidad, con efectos modeladores. Su madre fue una mujer culta, disciplinada y excelente administradora, por lo cual, su contacto con ella, hasta los nueve años, modeló, con certeza, la personalidad del futuro gran hombre, con los valores éticos-morales, costumbres y actitudes positivas frente a la vida, tan propios de una familia que, por generaciones, jugó un rol de preponderancia en la sociedad caraqueña.
El temprano contacto con las negras Hipólita, que lo amamantó, y Matea, con quien realizó sus primeros juegos infantiles, le pusieron en comunicación con un mundo que, al identificarse con él, y recibir expresiones de amor y bondad, le prepararon para apreciar, y valorar, en su justa dimensión, en el futuro, a cada una de las personas con las cuales estuvo  en contacto, independientemente de su condición social.
Quedar solo, a los nueve años, le enfrentó, tempranamente, a la vida, permitiéndole aprender a valerse por sí mismo, sin desestimar la importancia que tuvieron sus tutores en la formación de su carácter y personalidad. La educación que recibió fue acorde a su nivel socio-económico y de lo mejor que un niño de su condición podía recibir en la Caracas de la época.
Entre sus primeros maestros, en forma gradual y espaciados en el tiempo, se encuentra Francisco Antonio Carrasco, empleado de confianza, contador y cajero de la familia, en una tienda de importaciones, quien, en sus ratos libres o en las horas fuera del trabajo, le daba a Simoncito, lecciones de primeras letras, escritura y aritmética. Carrasco, actuó, en 1791, en calidad de “Curador Ad litem” tanto de Simón como de Juan Vicente. Fernando Vides, el mismo que fungió de testigo cuando Simón, que tenía cinco años, acompañado de su abuelo y del licenciado Sanz, tomó posesión, el 30 de julio de 1788, de su casa de Las Gradillas, también le dio clases de primeras letras, escritura y aritmética.
Bolívar, asistió formalmente a la escuela de Manuel Zidardia, pedagogo erudito, de larga trayectoria. José Antonio Negrete, fue su maestro en historia, y espiritualidad. Guillermo Pelgrom, ilustre educador, de gran cultura, le dio clases de latín y, posiblemente, le habló de la historia de Roma, y de los clásicos latinos, en comentarios acordes con su edad. Francisco de Paula Revé y Berdura, mejor conocido como Andujar, gran humanista y científico, a partir de 1795, luego de la partida de Don Simón Rodríguez, de quien se hablará en el siguiente segmento, fue maestro, de Bolívar, a nivel más avanzado, en: Gramática, geometría, álgebra, moral y dibujo. A tales efectos le acondicionó, en su casa, un salón donde instaló una academia de matemáticas exclusivamente para él, a la cual, sin embargo, asistieron gran número de niños y jóvenes. Un principio de la filosofía educativa de Andujar, expresa: -“Es necesario orden y método para ensañar con claridad”.

-II-

El maestro que ejerció mayor influencia en Bolívar, entre los ocho y los doce años, antes de las enseñanzas del profesor Andujar y de Andrés Bello, fue el Sócrates venezolano, Don Simón Rodríguez. Esto, no tanto por la legendaria aplicación del método Rousseauniano, leyenda plasmada por Jules Manzini, en su famosa biografía, publicada en París en 1912, con el título: -“Bolívar y la Emancipación de las Colonias Españolas desde los Orígenes hasta 1851”, la cual, modernas investigaciones dejan de sustentar, pese al gran número de biógrafos que la adoptaron, posteriormente, sino porque Simón Rodríguez era un excelente maestro.
Estaba al día con los más importantes e innovadores tratados educativos de España, estaba dotado de una sincera vocación para la enseñanza, la cual lo acompañará toda su larga vida.
Supo inculcar en su discípulo Simoncito, -su alumno de primeras letras, lengua castellana y latina, aritmética e historia, por recíproca elección espontánea y por la simpatía mutua que se tuvieron, mientras el maestro era amanuense en la casa de su abuelo Don Feliciano Palacios y Blanco, un gran amor al estudio y despertar su notable curiosidad. Preguntaba mucho y constantemente, constituyendo el primer paso para desarrollar sólidos conocimientos, firmes convicciones y poderoso entusiasmo.
Le enseñó a aprender de la vida misma, de la convivencia social y escrutando la naturaleza, con aguda observación, profunda concentración y reflexión constante.
Formó su carácter, templando su personalidad. Le inculcó el orden y afianzó su sentido de responsabilidad y autodisciplina.
El 03 de septiembre de 1792, Don Feliciano escribe a su hijo Esteban, que se encontraba en España, diciéndole: -“Te incluyo una lista para que me compres y me remitas los libros que contiene. Dichos libros, encargados por requerimiento de Don Simón Rodríguez, fueron, entre otros: Reflexiones sobre el Verdadero Arte de Escribir, de Servidori, con sus respectivas láminas; Arte de Escribir, y Discurso sobre la necesidad de la mejora de las escuelas, de Don José de Anduaga; Compendio de Este Arte; Método de enseñar el conocimiento de las letras y sus uniones en sílabas y dicciones; Aritmética y Elementos de Álgebra; Prevenciones a los Maestros; además de otras, lo cual da una idea de su interés por el estudio y la actualización profesional constante.
Paralelamente, Simón Rodríguez, fue maestro en la escuela de Primeras Letras, de Caracas, desde el 31-05-1791 hasta el 19-10-1795, por lo cual, su actividad de amanuense de Don Feliciano fue desarrollada a tiempo parcial, educando voluntaria y desinteresadamente a Bolívar.
Bajo su dirección, Simoncito, fortalece su capacidad para actuar con aprovechamiento del tiempo, con modestia y sosiego. El maestro, enseña divirtiendo, narrándole fábulas instructivas, como las de Esopo; leyéndole rasgos biográficos de hombres ilustres, trayendo a colación sucesos ilustrativos, estimulantes y formativos.
Estimuló al discípulo en ser: Fiel, servicial, comedido, benéfico, agradecido, consecuente, generoso, amable, diligente, cuidadoso, aseado, respetuoso, y a cumplir con lo prometido. Dichas cualidades afianzadas en su personalidad lo llevarán a desarrollar, en cada caso, las habilidades que las circunstancias precisaban.
Le habla de las cinco clases de necesidades, fundamento del derecho natural, como son, a saber: alimentarse, vestirse, alojarse, curarse y distraerse; y, de las virtudes de los sabios, entre ellas: la prudencia, la justicia, el coraje, la fortaleza, la templanza, la modestia, el discernimiento, el respeto a la vida, a la propiedad, a la reputación, propia y ajena, que constituye la moderna auto-estima, indicándole que de la propia reputación depende el crédito.
Don Simón Rodríguez solía expresar: -“Sólo el modesto es respetable, porque tiene en que fundar sus pretensiones. Pretende con orgullo porque sabe que ha de obrar con acierto. Esta especie de hombre es la que reúne, de ordinario, mayor número de virtudes y hace mayor suma de bien, -yerra a veces, es verdad, pero, -¿quién se expondrá a errar sino el que emprende?”
Otras de las máximas del maestro, son:
1.    –“Si la ignorancia reduce al hombre a la esclavitud, instruyéndole, el esclavo será libre”-.
2.    –“Pedir lo necesario, es el derecho natural; pedir lo que es debido, derecho civil; interesarse por el prójimo, benevolencia”-.
Bolívar, aprendió tempranamente que, el cumplimiento del deber es fuente certera de satisfacción, y a ser constante y esforzado en el logro de sus metas.
Don Simón Rodríguez, expresó: -“Todo es oficio; el que hace profesión de influir, debe saber en qué influye: -por qué, cómo y para qué”-.
Con el tiempo, Don Simón Rodríguez, sintetiza, fruto de su experiencia como educador, que toda persona debe recibir cuatro tipos de instrucción:
1.    –“Social, para hacer una Nación prudente”-.
2.    Corporal, para hacerla fuerte”-.
3.    Técnica, para hacerla experta”-.
4.    Y, “científica, para hacerla pensadora”-.
Como maestro efectivo, Don Simón Rodríguez, ayudó a Bolívar a comprender los elevados valores de la vida y a aprender por sí mismo, con lo cual, se convirtió, gradualmente, en uno de los más fecundos autodidactas que ha dado la humanidad.
Es posible que la influencia mayor de Simón Rodríguez, sobre el discípulo, la ejerció en el encuentro efectuado al inicio de 1805, en París, durante el segundo viaje de Bolívar a Europa, como se verá en otro artículo.
En el próximo segmento, se analizará la influencia, en la formación de Bolívar, de uno de los más importantes forjadores intelectuales que tuvo Bolívar: El Marqués de Ustariz, quien gestó al Estadista.

-III-

El 19 de abril de 1799, a los 16 años, Simón Bolívar, se embarca para España, con el objetivo de perfeccionar sus estudios.
Allí estará hasta mayo de 1802. Lleva con él las Vidas Paralelas, de Plutarco, de las cuales es asiduo lector. Su tío Esteban, queriéndolo preparar para la carrera diplomática, le pone al frente de profesores de lengua francesa, inglés e italiano; de matemáticas, baile, esgrima y equitación, durante aproximadamente un año.
Empero, la mayor influencia en su formación la ejercerá el sabio Marqués de Uztariz, a quien Bolívar estimaba como a uno de los siete sabios de Grecia. Lo admiró, expresándose de él, siempre, con veneración.
El Marqués de Uztariz poseía una de las mejores bibliotecas personales y había cultivado una sólida y profunda cultura clásica y filosófica. Francisco de Miranda que le conoció en 1778, se expresó elogiosamente de él, por: -“sus profundos conocimientos en las ciencias morales y políticas y por sus virtudes públicas y privadas pocos comunes”-.
Fue quien convirtió a Bolívar en un verdadero estudiante y estimuló el desarrollo de su personalidad a niveles muy elevados. Bajo su guía, estudió con profesores selectos las materias de: Matemáticas, idiomas vivos, filosofía, literatura e historia.
Profundizó el estudio de los autores clásicos de la antigüedad, entre ellos: filósofos como Platón, con sus obras La República y Las Leyes; Aristóteles, de quien estudió, con toda seguridad, su libro La Política; Epitecto y su famoso Manual; Marco Tulio Cicerón y sus Discursos, Sobre las leyes, La República, De los Deberes, Del Supremo Bien, etcétera; Séneca y sus Epístolas Morales a Lucilo y los Tratados Morales; historiadores como Herodoto y sus Nueve Libros de Historia; Tucidide y La Guerra del Peloponeso; Diógenes Laercio y Sus Vidas de los más ilustres Filósofos Griegos; Polibio y su Historia Universal; Tácito y los Anales del Imperio Romano; Suétonio y la Vida de los Doce Césares; Tito Livio y su Historia de Roma desde su fundación; Julio César y su Guerra Civil y Las Guerras de las Galias, obra ésta, que será su libro de cabecera durante sus futuras campañas.
Las lecturas de Bolívar incluyeron: Oradores como: Demóstenes y sus Discursos Políticos y privados; poetas, como Homero y sus clásicos La Ilíada y La Odisea. Hesiodo: Teogonía y Los trabajos y los días. Virgilio: La Eneida y Las Bucólicas.
Entre los autores clásicos europeos, leyó a Vittorio Alfieri, el poeta de: -“Quise, siempre quise, fortísimamente quise”-; Dante: La Divina Comedia; Maquiavelo: El Principe y El Arte de la Guerra; Voltaire: El siglo de Luis XIV y Cartas Filosóficas; Rousseau: El Contrato Social, Emilio o la Educación, Confesiones, Discurso sobre la Economía, etc.;  John Lock: Ensayo sobre el Gobierno Civil y el Ensayo sobre el Entendimiento Humano. Es preciso destacar que la influencia de John Lock, además de la de Aristóteles, se observará, años más tarde, en las dos Constituciones escritas por Bolívar: la de Angostura y la de Bolivia.
Bolívar leyó, de Francis Bacon: Novum Organum y La Nueva Atlántida; de Condillac: su Ensayo sobre el origen del conocimiento humano, el comercio y el gobierno, el lenguaje del cálculo, etc.; de Lavosier: Elementos de Química; de Spinoza: Ética y Tratado Teólogico-político; de Holbach: Sistemas de la naturaleza y sistema social; de Hume: Sobre el humano entendimiento; de Adam Smith: La Riqueza de las Naciones; de Montesquieu: El Espíritu de las Leyes; de Bufón: Épocas de la Naturaleza, Historias Naturales, generales y particulares y Discurso sobre el estilo; de Hobbes: Leviatán, obra ésta que Bolívar estimaba mucho; de Diderot: Sistema Social; de Cervantes: Don Quijote; de Garcilaso de la Vega, El Inca, los Comentarios Reales y La Florida del Inca; de Bartolomé de Las Casas, Breve relación de la destrucción de India y su Vida de Cristóbal Colón.
Leyó, también, a Helvetius, D`Lambert, Filangieri, Rollin, Berthot; Labaide; Mably, Robertson, -de quien leyera su Vida de Carlos V y la Historia de América; Lord Chesterfield y los dos tomos de sus famosas Cartas a su hijo. Conoció –y leyó- la Enciclopedia, y un gran número de otros autores.
La enumeración que precede refleja las principales obras de los autores citados, de las cuales existen referencias, directas e indirectas, de que Bolívar las leyó. Es posible que algunas las leyera con mayor profundidad; que otras las haya solamente hojeado y continuado su lectura en épocas futuras, y cierto número de ellas, en su contenido las conociera por sus conversaciones, tanto con el Marqués de Ustariz, como con otros intelectuales con quienes entró en contacto.
Bolívar, solía expresar: -“Más se aprende conversando con el Marqués de Ustariz que en las obras de los sabios”. Bajo su guía, Bolívar comenzó a amar las grandes obras del espíritu humano, a meditar sobre sus ideas y a conversar con él sobre los variados temas de sus lecturas. Adquirió el hábito que lo mantendrá durante toda su vida, de alimentar su espíritu con las obras de los grandes pensadores de todos los tiempos.
El Marqués de Ustariz, es realmente quien gestó al futuro gran Estadista que luego sería Bolívar. Con él consolidó Bolívar su acervo cultural que tanta confianza le daría al emitir con brevedad juicios profundos y certeros, en cada una de sus actuaciones. En la casa del Marqués de Ustariz se efectuaban reuniones constantes con intelectuales destacados, cuyo intercambio de ideas, en el cual participó Bolívar, fue un medio importante para ampliar sus horizontes culturales y su visión de líder continental.
Cuando se va rastreando la influencia de las lecturas de Bolívar, se descubren las huellas de las mismas en muchos acontecimientos importantes de su trayectoria; por ejemplo: su decreto de la “Guerra a Muerte”, en el cual obligaba a los que vivían en Venezuela, durante la guerra de la independencia, -realistas y patriotas- a definirse por el bando de la causa patriótica, se inspiró en el emitido por Solón, cuando éste decretó que en épocas de peligro para la Patria ningún ciudadano podía permanecer indiferente.
La Carta con las instrucciones para la educación de su sobrino Fernando, -que constituye de por sí una joya de la Pedagogía moderna, de lectura obligada para todo intelectual- denota la influencia de las lecturas de Aristóteles y de Plutarco; del primero, cuando se refiere a la educación musical, -sugiriendo que no era preciso impartírsela salvo que mostrara una predisposición especial para dedicarse a este arte- reflejando el pensamiento aristotélico al respecto y del segundo, en lo referente al estudio de la historia, debiéndola estudiar comenzando desde la más reciente hasta remontarse,  gradualmente, a la más antigua, emulando el plan de Plutarco en la redacción de sus Vidas Paralelas. En el Resumen sucinto de la Vida del General Sucre, emula el arte de la biografía al estilo del gran Maestro de Queronea, al poner énfasis en los detalles edificantes, la cual constituye una auténtica obra maestra.
Adelante.



Publicado en el Diario EL TIEMPO, I) 28/07/1995; II) 04/08/1995; y III) 11/08/1995.

domingo, 13 de julio de 2014

PAZ


PAZ

©Giuseppe Isgró C.


-Para que haya paz en el mundo es preciso, antes, que cada persona la cultive en su interior.

-En toda paz, hasta quienes, aparentemente,  pierden, resultan  ganadores.-
©Giuseppe Isgró C.


El camino del medio es la Paz. El que ostenta el poder no tiene por que demostrarlo, por cuanto, hacerlo, es signo de su carencia auténtica. El poder verdadero es el que cumple su objetivo sin ser notado apenas, más que por los resultados, que constituyen la única evaluación del Líder.
Estimo que la violencia jamás ha sido, ni lo será, el mejor camino para lograr la paz. La declaración de una guerra, en la cual podría involucrarse a un gran número de naciones, es preciso evitarla mediante un consejo mundial de naciones donde en forma global se analice cada caso para tomar medidas –prudentes y sabias- con una estrategia adecuada, coherente y efectiva,  que conduzca  al camino verdadero de la paz, buscando las causas en las raíces profundas que, los líderes de talla mundial, saben ver más allá de la realidad aparente, que constituyen los grupos de intereses enfrentados.
La paz del planeta debe ser asegurada y, tanto ahora como en el futuro, ella debería dejar de depender de un solo hombre,  aunque tenga sus propias razones y haya asumido –unilateralmente- el liderazgo del mundo y exista un minúsculo entorno que le aplaudan como si en vez de ir a la guerra se tratara de una fiesta o competición olímpica.
Opino que debe rehacerse el contrato social dónde se reajusten los poderes delegados al Estado, asegurándose que, jamás podrá irse a una guerra sin antes haber llevado a cabo un plebiscito nacional o mundial, donde los ciudadanos tengan la oportunidad de votar por la paz y que su voto sea obedecido fielmente.
Ya lo decía Salomón, en el siglo IX –a.n.e.-: -“No te pongas en camino con el hombre osado, por cuanto podría perderte con él”.-
Muchas naciones y sus poblaciones, -inocentes en su mayoría-, se encuentran amenazados por el simple hecho de que, el verdadero enemigo muchas veces no da la cara. Si analizamos la historia, cada vez que una nación atacó bélicamente a otra, a los pocos días una manifestación de la naturaleza caía como una plaga sobre ella como una evidente demostración de que se recibe lo mismo que se da, y que, por encima del que se cree todopoderoso se encuentra el que ostenta el poder verdadero, es  decir, el regidor de la justicia divina que imparte  a cada quien según su merecimiento. Se cosecha lo mismo que se siembra.
Sin duda el siglo XXI  comenzó con un signo evidente: la notable decadencia  de algunas naciones y el afloramiento de un nuevo orden mundial, que, gradualmente, debe ser reajustado mediante el ya mencionado nuevo contrato social.
Es preciso reflexionar, -meditar en la quietud interior- sobre cual es la vía mejor para la paz.
Pienso que es tiempo oportuno de que las naciones dejen de ser objeto de manipulación por otras de mayores influencias y poder, por cuanto el planeta es uno sólo y la humanidad, también. Hay que respetar la autonomía de los países y exigir, además, que se respete la propia dignidad.
Hay que forjar la paz. Se podría agregar que los  líderes   mundiales  cuando recurren a la violencia para resolver situaciones precisan desarrollar su habilidad de lograr los resultados idóneos por medios pacíficos, pero efectivos. El que se altera, el que amenaza, el que manipula, el que arremete con violencia no es el líder verdadero; detrás del poder aparente reside el genuino, el que mueve los hilos de los acontecimientos. Las aguas vuelven por el cauce de la paz.  Hay que meditar por la paz mundial –visualizándola- y porque el Gran Ser Supremo ilumine las mentes de todos los bandos, a los unos por cuanto sembrando el terror no van a lograr sino cargarse con un karma que los alejará indefinidamente de los logros que  pudieran anhelar, ya que el terror se le anidará en la propia alma hasta pagar la última gota de sangre y sufrimiento que han provocado. Y a los otros, por cuanto, metiéndole más leña al fuego, no es la mejor manera de extinguirlo, sino, quitándole o echándole agua u otro elemento según la clase de combustible.
Opino que el siglo XXI podría ser el escenario ideal para  concebir y llevar a cabo el nuevo contrato social, en el cual es preciso establecer una cláusula que evite que una eventual guerra pueda ser decidida por un solo individuo, ni por muchos jefes de Estados, sino por la humanidad, mediante referéndum o plebiscitos; generalmente, la gente de los bandos en conflicto no quiere la guerra; el excelente paradigma comienza a serlo la U.E.,  cuyos tratados iniciales por  vías pacíficas, después de la segunda guerra mundial, constituyeron un medio para lograr los objetivos comunes por el camino de la paz, lo cual hace posible pensar en la Unión Mundial en un tiempo cercano.

**
La paz no sólo es posible sino necesaria e indispensable. Para gozarla es preciso haber actuado con equidad, y justicia, en todos los actos de la vida.

Estar en armonía con mi conciencia constituye el mayor tesoro. Sentir que el balance refleja equilibrio, orden y libertad, es un bien inestimable y da fortaleza de ánimo y serenidad inalterable en el espíritu secundada por la justicia divina que me respalda si actúo de acuerdo con sus directrices.
Empero, cuando requiero reestablecer la paz interior preciso ver donde he fallado, a quien tengo que reparar situaciones o a quien debo pedir perdón o disculpas, etcétera, de manera de quedar en libertad de conciencia y en paz, efectuando las compensaciones correspondientes y oportunas.
Cumplir con el propio deber de hijos, padres, hermanos, ciudadanos, estudiantes, amigos, cónyuges, etc., es el único camino de la paz.
Debo conocer a fondo mis deberes y derechos, de manera que, en ambos casos, cumpliendo los primeros y ejerciendo los segundos, dentro de los justos límites, pueda mantener el equilibrio de la paz, ya que, controlar que los demás respeten mis derechos también es un camino hacia la paz.
Tengo, al igual que todas las personas, el derecho cósmico para ser feliz, vivir una vida digna, tener un trabajo mediante el cual pueda servir a la humanidad y me permita cultivar los talentos y dones con que la vida me ha dotado,  auto-expresando mi potencial humano y divino, alcanzando la plenitud humana y espiritual, en un ambiente de abundancia, prosperidad,  riqueza integral, amor y armonía.
Cada día hay mayor paz en mi vida y en el planeta. Al cultivar mi paz interior irradio hacia el mundo mis efluvios de luz que, por efectos de resonancia mórfica, fortalecen los lazos de fraternidad, tolerancia, respeto, amor y prudencia en las interrelaciones y en el cuido del propio hogar privado y común: el planeta.

***

Observo que entre los líderes mundiales, un gran número refleja prudencia en la toma de decisiones para el sostenimiento de la paz mundial; otros, precisan fortalecer sus convicciones.
Todo líder con funciones competentes está obligado a velar por la paz mundial o, de su respectivo país, por todos los canales regulares a su alcance, y para eso, en el respectivo contrato social, se le delegan las funciones inherentes; empero, el anhelo colectivo de paz es preciso que sea respetado.
Estimo que el deseo de paz  es unánime en todos los países del mundo. Parafraseando a un profundo pensador, Ralph Waldo Emerson, podría decirse que existen cuarenta millones de razones para la paz, pero ninguna excusa para no agotar todos los medios pacíficos posibles, salvo que el tiempo, y las circunstancias, requieran otros pasos que vayan más allá del poder de negociación inherente por los canales competentes.
Me parece que tiene sentido el espíritu del Tao cuando vislumbra que, quien demuestra el poder que ostenta quizá es porque en realidad se da cuenta de que éste es un bien compartido –no de exclusiva inherencia de una sola persona, sobre todo cuando el bienestar común debe guiar las decisiones en la elección de los mejores cursos de acciones-.
Los ciudadanos del mundo entero,  así como un gran número de líderes mundiales tienen conciencia clara de las acciones inherentes a la paz. Dale Carnegie decía, en su famoso libro “Cómo ganar amigos”, que “una gota de miel caza más moscas que un barril de hiel”. El camino de la paz cosecha siempre mejores frutos que otro diferente.
Sé que millones de personas, en todo el Planeta, diariamente, dan sus respectivos aportes mediante sus meditaciones, pidiendo al Creador Universal por la paz mundial y por las iluminación de los líderes en la toma perfecta de sus decisiones y de la ejecución efectiva de las mismas, en el desempeño del rol que se le ha confiado.
Mientras la humanidad lleve a cabo un nuevo pacto social mediante el cual se represente en forma más efectiva aún el anhelo del bien común, la meditación, y la oración, -aparte de mi propia expresión del deseo de paz y llevar a cabo acciones de buena voluntad pertinentes a la misma-, que es lo que cabe hacer a los ciudadanos del mundo-, en el fuero interno y en la propia mente, visualizo, cada día, un mundo en paz y en perfecta armonía. El amor a la paz todo lo puede.
Los líderes del futuro han de encontrar los canales institucionales suficientes para evitar que un sólo hombre pueda erigirse en dictador de un país o, que pueda decidir acciones contrarias a la paz, salvo la respectiva defensa colectiva, en el momento oportuno y con efectividad.
Algunas veces he reflexionado sobre el momento en que cada líder deja sus funciones respectivas, cuando en la quietud de su ser, y en la tranquilidad de su conciencia,  al rememorar los beneficios que aportó a la paz mundial, como percibirá las bendiciones de la humanidad –o de sus respectivos pueblos- y su nombre se llenará de gloria, aún cuando el cumplimiento del deber sea compensación suficiente; mientras que, “las lagrimas de los inocentes lloverán sobre las cabezas de quienes la hayan provocado”.  Me parece que, si el que decide una guerra tuviese conciencia de las terribles noches de tormento que le esperan cuando terminen sus funciones de poder y solitario nadie se acuerde de él, salvo los afectados que se constituyen en acreedores de los resultados de sus acciones, cuyas compensaciones, en la balanza divina, tiene que compensar inexorablemente, por cuanto, la justicia cósmica, -la del Creador Universal- paga y cobra, justamente, lógicamente, se abstendría; es un costo excesivamente elevado que, a conciencia, nadie lo asumiría.
La siguiente meditación me gusta llevarla a cabo en la quietud de mi hogar, con la cual, doy mi aporte de energía positiva para el sostenimiento de la paz y la iluminación del planeta. La paz empieza en la mente. Todo es posible si creo que puedo contribuir.
Tengo, al igual que todos, una misión en este mundo: en cada etapa la voy descubriendo interrogando mi ser  interior.
Trabajo, a mi manera,  para unificar el planeta en una sola familia; medito, periódicamente, por la paz del mundo.
Siento que formo una unidad con el cosmos y con el Creador Universal.
Estudio la obra de los sabios de todos los tiempos y países y transmito una síntesis del saber que logro asimilar en cada ciclo existencial.
 Formo una unidad con el Creador Universal; siento, cada día más y mejor mi conexión divina; permito que aflore en mi faz  la luz radiante del espíritu unido al Creador Universal, como canal de sabiduría y amor, con dedicado servicio y efectiva solución de los casos sometidos a mi consideración y competencia.
Sigo siempre adelante.

·                                 Meditación por la paz del mundo, los días jueves, entre las 22 y 24 horas, o cada vez que yo lo deseo.
·                                 Me he unido a esta cooperación por la paz y comparto el flujo de poder fruto de la suma magnético-espiritual conformada por quienes participan en ella.
·                                 Visualizo, el Planeta Tierra, envuelto en un círculo de luz luminosa o blanca, -transparente-;  luego:

Afirmo:
El Planeta Tierra es del Creador Universal, y de todos nosotros. 
El Creador Universal le protege, le guía y conduce por senderos de prosperidad, bienestar,   justicia y Paz;  le ilumina y le envuelve en un círculo de luz divina,  a él y a nosotros;  nos protege,  y nos lleva con éxito y felicidad  a cumplir  nuestro destino.
El orden divino y la armonía cósmica se establecen en el Planeta Tierra, y en nosotros,   aquí y ahora.  Hecho está; así es; así será.
Creador Universal, en Tus manos confiamos   el Planeta Tierra, y nuestras    vidas. Sea el Planeta Tierra, y nosotros, como Tú quieras, cuanto Tú deseas, de acuerdo a Tus Divinos Planes Cósmicos.
Seamos, el Planeta Tierra, y nosotros, conducidos por el  Camino  de la sabiduría, la prudencia, la comprensión, el progreso, la armonía y el orden divino, la  confianza y fe en un futuro mejor, el respeto mutuo, elevada y vigorosa auto-estima,  con Paz y ánimo contento, aquí y ahora.
Creador Universal, toda condición que en tu Justicia Divina lo requiera, en el Planeta Tierra, y en nosotros, transmútala –por la ley cósmica- en su condición positiva, instantáneamente, aquí y ahora. Hecho está. Seamos, el Planeta Tierra, y nosotros, tal como está decretado en Tus Divinos Designios. ¡Hoy!  Cada día mejor. Hecho está.
Gracias, Creador Universal, por haber escuchado nuestro pedido.
   



EL ENCUENTRO EN LA VICTORIA



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UN ENCUENTRO EN LA VICTORIA

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Del libro: La Victoria

Capítulo I

Me encontraba un día, en una fuente de aguas tranquilas, cristalinas, cuando se me acercó un Venerable hombre, vestido a la antigua usanza, con bata blanca, larga, pelo y barba que alguna vez fueron de color pelirrojo y un báculo en la mano derecha.

Concentró sus ojos en los míos; su mirada era profunda, serena y apacible.

Con voz suave y afectiva, me dijo:

-“Hola, hijo, como estás”-.

–Bien, -le contesté-; y, ¿usted?

–Por aquí andamos; -fue su respuesta-, mientras me sonreía.

-¿Dónde estamos?, -le pregunté al Venerable hombre-.

-Este sitio es conocido como La Victoria; -me contestó-. –¿Qué haces por estos lados?

-Salí esta mañana, temprano, con el coche, a dar un paseo; luego, al llegar a esta zona, me paré a contemplar la belleza de los araguaneyes y decidí caminar un poco y la verdad que, absorto en mis reflexiones, caminé por lo menos durante dos horas, hasta llegar aquí. Desconocía este hermoso lugar. Y, usted, -¿vive por aquí cerca? -le pregunté-.

Un poco más arriba, en esa colina boscosa. Hace algunos años, -relata el Venerable hombre- decidí retirarme de la agitada vida ejecutiva en que me desenvolvía profesionalmente, como abogado, en la ciudad de Quebec, Canadá, aunque he viajado por diversos países asesorando a incontables líderes. Construí la casa, en esta zona tropical, con la idea de pasar aquí los meses de invierno. Me dedico al estudio de la vida, a la meditación y a cultivar mi jardín y de vez en cuando, a escribir mis reflexiones, las cuales, algún día, habrán de ser publicadas para esparcir un poco la luz que he podido vislumbrar en mis estudios metafísicos-espirituales.

-¿Quieres tomar un café? –Me preguntó el Venerable hombre-. Lo he traído de Caripe El Guácharo; es de los más exquisitos que he probado.

-Sí, con gusto se lo acepto; -le contesté-.

Nos fuimos caminando por un sendero rodeado de árboles cargados de mangos, aguacates, naranjas y una hilera de cayenas de diversos colores. A lo lejos, el ruido de la brisa se oía apaciblemente. Todo era quietud, armonía y paz. Pero, sobre todo, lo que más me impresionaba era la apacibilidad y el sosiego del Venerable hombre de La Victoria. Emanaba de él un flujo de fuerza que, en su presencia, me sentía con un poder y una seguridad nunca antes experimentados. Fuerzas bienhechoras se iban apoderando de mí y aquella paz y relax que buscaba en la mañana, al salir a dar un paseo, sin percatarme de ello, las estaba experimentando ya.

Después de unos quince minutos de caminar, llegamos a la casa del Venerable hombre. Su aspecto exterior humilde estaba lejos de dejar entrever lo que segundos después habría de asombrarme con lo que encontré en el interior.

Al entrar, en la casa, una joven de unos veinte años saludó al Venerable hombre.

-¡Hola, abuelo!, ¿cómo estás?

–Bien, hija, -contestó el Venerable hombre-. -Prepara un poco de café, Lucía, mientras conversamos un poco, adentro.

-Por cierto, te presento a Santiago, quien ha llegado paseando hasta La Victoria.

Después de la presentación, entramos en la biblioteca del Venerable hombre. Un salón grande, lleno de estantes de libros por todas partes, lo cual hacía inimaginable dicho cuadro desde el exterior. Algunos cuadros al óleo de morichales y de personajes históricos, presentaban un ambiente acogedor. En un rincón se encontraban diversos retratos de Tagore, Gandhi, Cicerón, Séneca, Ibn Arabi y un dibujo de Don Quijote y Sancho Panza. En un pequeño cuadro, podía leerse: -“Lo que Alá quiera. Nada se le asemeja”-.

-Le felicito por este inmenso tesoro que usted tiene aquí, -le dije al Venerable hombre-. -¿Cuáles son los temas de su interés?

A lo cual, me contestó: -Como usted puede ver, Santiago, -y me invitó a recorrer los estantes- aquí hay libros de variados temas: clásicos de todos los países y épocas, desde los Vedas, los Upanishads, el Mahabaratha, los libros de Confucio, El Tao te King, de Lao Tse, el Poema de Gilgamesh, el Código de Amurabí, autores griegos, como Homero y Hesiodo. Se encuentran las obras completas de Euclides, Platón, Aristóteles, Teofrasto, Demetrio de Falereo, de los Presocráticos, Epicteto, Plutarco, etcétera; de los latinos, autores como Séneca, Cicerón, -que son mis preferidos-, Julio César, Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso, Marco Aurelio, así como libros de Psicología, Gerencia, Sufismo, Yoga, ensayos, filosofía, parapsicología, hermetismo, El Quijote, libros de economía, filosofía, etcétera, en fin, un poco de todo lo que es preciso conocer para poder entender el significado de la vida: de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacía dónde vamos, sin lo cual, la vida no tendría sentido, sobre todo por el gran afán a que está sometido el ser humano en la agitada vida moderna.

Nos sentamos en sendas butacas y nos entretuvimos conversando de temas diversos. Al poco rato, entró Lucía con dos tazas de oloroso café y unos biscochos, que degustamos con agrado en una amena e interesante conversación. Al fondo, podía oírse una suave música de Beethoven.

Pasamos cerca de una hora conversando de sobre la Atlántida, Egipto, los griegos, de Homero, de los sufíes, del budismo zen, los poderes del espíritu, meditación, etcétera, después de lo cual, le hice una pregunta directa.

-Seguramente, usted ha desarrollado alguna técnica de meditación y algún método de resolución de situaciones, en la vida, que me quisiera explicar, ya que, según observo, para tener usted una serenidad tan acentuada y una fortaleza física a la edad que imagino que usted debe tener, -cerca de noventa años- es porque ha encontrado en su larga experiencia algún secreto que quizás quisiera compartir conmigo.

Santiago, -me dijo el Venerable hombre, si vuelves a visitarme otro día, quizá te cuente algo que te pueda servir. Empero, antes de que te vayas, te haré entrega de unos apuntes que hace ya muchos años, en una época en que yo andaba a la búsqueda de sosiego y tratando de encontrarle sentido a la vida, un Venerable hombre que, en una edad similar a la mía, a su vez me entregara y cuya práctica asidua me permitió domar la mente, encarrilar mi vida y poner bajo control los hilos del destino. Son veintidós manuscritos, y una meditación diaria, –continuó diciendo el Venerable hombre, que si bien son ya un poco antiguos, podrás copiarlos de nuevo y si pones en práctica las técnicas que contienen, darás a tu vida un esplendor que habrá de sorprenderte agradablemente.

-Una vez que los hayas probado con total y absoluta satisfacción de tu parte, -me dijo, ponlos en limpio, en forma de libro y publícalo para que su mensaje llegue a mayor número de personas. Hacía tiempo que esperaba a alguien a quien confiarle este legado y creo que hoy, al llegar aquí, en la forma en que lo has hecho, tus pasos han sido dirigidos por Aquel que todo lo sabe y puede, por la Ley Cósmica, y en cuyos planes universales, todos somos sus instrumentos.

Me despedí del Venerable hombre y de su adorable nieta, sintiendo dentro de mí fuerzas desconocidas hasta entonces que preanunciaban grandes cambios en mi vida.

En los días siguientes, aparté una hora diaria, antes de dormirme, y leí y releí, todos los manuscritos, de la siguiente manera: En primer lugar copié la Meditación diaria en un cuaderno, el cual leí durante veintidós noches y mañanas seguidas, tal como lo indicaban las instrucciones de la misma.

Una nota al pie de página mencionaba que si yo la transcribía en un cuaderno, el hecho de hacerlo, grabaría en mi ordenador mental las instrucciones y me sería más fácil desarrollar, en mi personalidad, las cualidades y condiciones que formaban parte de los objetivos implícitos en la misma.

De los veintidós manuscritos, cada lunes, a las once en punto de la noche, copiaba uno en el cuaderno, y durante el resto de la semana, a la misma hora, lo leía y meditaba, siguiendo las fáciles y efectivas técnicas e indicaciones al inicio del mismo.

Cuatro semanas después de leer durante veintidós días seguidos, en la noche y en la mañana, la meditación diaria, comenzaron a manifestarse en mi vida una serie de cambios positivos que me dejaban asombrado a mi mismo, pero, también, los miembros de mi familia y a mis amistades; sobre todo mi semblante comenzó a ser más apacible; volví a sonreír desde el interior; mi estado anímico era de contento; me sentía más seguro de mi mismo; comencé a confiar más en la gente, en la vida y a vislumbrar el sentido de mi misión en la vida –percibía cosas que antes me pasaban desapercibidas, a pesar de haber estado siempre allí. Sentía fluir en mí una nueva corriente vivificadora de prosperidad, de felicidad, de alegría de vivir. Mi entusiasmo y amor por la vida y por mi familia, por mi trabajo y por las personas, crecía día a día. En aproximadamente dos meses había logrado muchas de las cosas en las cuales había soñado desde hacía años. Había dado un paso sorprendente en el camino de la autorrealización.

Efectivamente, pude comprobar que me fue relativamente muy fácil desarrollar las aptitudes y actitudes a nivel físico, mental, emocional, espiritual y en diversos aspectos de mi vida, como el financiero, que comenzó a mejorar casi inmediatamente, así como, surgieron nuevas oportunidades que comencé a aprovechar, casi sin esfuerzo de mi parte.

Transcurría el año de 1967 y mi vida había encontrado un sendero que habría de conducirme a cooperar en forma más efectiva en el plan divino que el Supremo Hacedor, en algún momento, había diseñado para mí.

Tres meses después volví a aquel lugar donde había encontrado al Venerable hombre de La Victoria y allí estaba la fuente que él dijo llamarse La Victoria; empero, cuando traté de encontrar el camino para llegar a la casa donde amablemente me ofreció un delicioso café, preparado por su nieta Lucía, no logré encontrarlo, pese a haber recorrido durante un par de horas por los alrededores. Pregunté a varias personas para ver si podían indicarme como llegar a la casa del Venerable hombre y cual fue mi sorpresa, nadie lo conocía.

Empero, después de tanto buscar, volví a encontrar la casa donde vivía el Venerable hombre de La Victoria, pero se encontraba abandonada. Su aspecto indicaba que debía encontrarse en ese estado un lapso mayor del que mediaba con el encuentro de aquel ser extraordinario. Es sorprendente como los inmuebles solos acusan el paso del tiempo en mayor grado que los que son habitados. Si no fuera por los manuscritos pensaría que el encuentro no fue más que un simple sueño. -¿O se trata, acaso de un sueño combinado con un fenómeno de aporte? Personalmente, no lo creo. El encuentro fue muy vívido y real. El aromático café servido por Lucía estaba exquisito. Durante varios años volví al lugar varias veces, la casa seguía sola. La última vez que volví, no la pude ubicar y sin tener tiempo suficiente para seguir buscándola, me fui. Ahora, vivo muy lejos de aquella zona, en otro continente; han transcurrido muchos años y después de tanto tiempo es poco probable que vuelva allí; pero, los manuscritos y la meditación diaria obran en mi poder, me han transformado y han enriquecido mi vida.

Durante más de treinta y cinco años he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen los manuscritos y la meditación diaria y cada vez que los pongo en práctica, experimentos los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para mí.

Su contenido es eminentemente práctico; no hay teorías superfluas. Si lleva a cabo los ejercicios que contienen, es probable que, gradualmente, se vaya efectuando la transmutación alquímica de su ser sintonizándose con los elevados resultados existenciales, los cuales, por añadidura, al ser creados a nivel mental, se van manifestando en su propia vida, oportunamente.

Sobre todo, con estos ejercicios, me percaté, cuando el Venerable hombre me entregó los manuscritos, de que se dispone de un método para domar la mente y ejercer un pleno dominio sobre la vida en general y, por ende, sobre el destino y controlar, cuando eventualmente se presenten, todas las situaciones, manteniendo un perfecto equilibrio físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

El Venerable hombre de La Victoria me comentaba que todo se puede lograr en la vida si se siembra la respectiva semilla por medio de correctas decisiones acordes con la propia y elevada auto-estima y dignidad personal, desarrollando el convencimiento de que sí se puede hacer, por medio de las afirmaciones, las visualizaciones y meditaciones, la experimentación de un estado emocional acorde al momento de ser logrados los respectivos resultados y la practica del desapego, es decir, dejar encargada a la mente psiconsciente del logro, y además, se espera el tiempo necesario haciendo, mientras tanto, todo lo que se requiere, según el caso o los objetivos por alcanzar.

Estas técnicas funcionan, me decía una y otra vez el Venerable hombre de La Victoria; luego, agregaba: -las he probado por más de cincuenta años y quien, a su vez me las entregó, habría hecho otro tanto, aseverando que eran efectivas, si yo seguía fielmente las instrucciones y las ponía en práctica con expectativas positivas.

Desde que en 1967, el Venerable hombre me hiciera entrega de los manuscritos, han transcurrido un poco más de de treinta y cinco años, durante los cuales yo también he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen, y cada vez que me ejercito con ellos, experimento los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para todos los que hemos aplicado las enseñanzas del Venerable hombre de La Victoria.

Él me repetía constantemente: -“¡Tú puedes si crees que puedes hacerlo! ¡Hazlo y tendrás el poder!

Recuerdo que ese día el Venerable hombre me dijo: -ejercer el poder con que la naturaleza de las cosas ha dotado a cada ser, cultivando los dones inherentes y aprendiendo todo lo que se pueda de sí y del vasto universo del que se forma parte, es una manera efectiva de ser cada día más feliz. Luego, cuando me despedí de él, expresó: -“¡Que cada día brille más y mejor tu luz interior!”.- Adelante.

Capítulo 2

Meditación diaria

Es lunes en la noche, son las once en punto.

Me dispongo a copiar textualmente, en el cuaderno que he dispuesto para ello, el manuscrito identificado con el título:

Meditación diaria

Dice así:

Afirme, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desee, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubra cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en su vida:

MEDITACIÓN DIARIA

Afirma, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desees, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubre cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en tu vida. Al encender la luz en la mente se ilumina la propia existencia y todo en derredor vibra al unísono y con el mismo sentimiento de felicidad y bienestar, interrelacionándose por la ley de afinidad.

1. -Entro en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, contando de tres a uno: Tres, dos, uno.

Ø Ahora, estoy ya en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre.

Ø Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, durante quince minutos y voy a programar los siguientes efectos positivos, los cuales perduran, cada vez mejor, hasta que vuelva a realizar este acceso y programación mental:

Ø Todo va bien, siempre, en todos los aspectos de mi vida, cada día mejor. (Tres veces). –Imagínalo-.

Ø Todo va bien en mi trabajo; cada día logro mejores niveles de efectividad, prosperidad, riqueza, abundancia y bienestar. (Imagínalo).

2. Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal, -ELOÍ. (Diez veces, con los ojos cerrados). Hoy se expresa en mí la Perfección universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión en todos los aspectos de mi vida.

3. -Cada día, en todas formas y condiciones, mi cuerpo y mi mente funcionan mejor y mejor. La consciencia de mi conexión permanente e indisoluble con el Creador Universal, -ELOÍ-, restablece y mantiene en mí, diariamente, durante las veinticuatro horas del día, un perfecto estado de salud a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Creador Universal, por darme un cuerpo perfecto, saludable, lleno de energía. Aquí y ahora, me siento en perfecto equilibrio de salud, a nivel físico, mental, emocional y espiritual.

4. Afronto y resuelvo bien toda situación que me compete, siempre.

5. Todo tiene solución, en todas las situaciones de mi vida.

6. El Creador Universal, -ELOÍ-, es en mí, cada día mejor, en todos los aspectos de mi vida, fuente de amor, luz, sabiduría, éxito, riqueza, prosperidad, abundancia y armonía.

7. Permito que las leyes universales de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión actúen bien en el plan de mi vida.

8. Tengo prosperidad y poder. Cada día enriquezco mejor mi vida a través del servicio efectivo, del amor y de la práctica de todas las virtudes.

9. Mi dignidad personal me lleva a realizar las cosas que me competen con la máxima perfección posible.

10. Cada día, en todas formas y condiciones, en todos los aspectos de mi vida, estoy mejor y mejor a nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

11. Actúo con templanza, serenidad, autodominio y perfecto equilibrio en todo. Conservo plena autonomía y control sobre todas mis facultades físicas, mentales, emocionales, intelectuales y espirituales. Hecho está. (Visualizar un escudo protector de luz que te envuelve y protege; -una pirámide-).

12. Tengo fortaleza, valor, confianza y fe suficiente para triunfar y alcanzar todas mis metas, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y en armonía con sus planes cósmicos. Soy inmune e invulnerable a las influencias y sugestiones del medio ambiente y de cualquier persona a nivel físico, mental, emocional y espiritual, en las dimensiones objetivas y subjetivas y en cualesquiera otras en que sea requerido.

13. El orden universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión se establece en mi vida, en todos mis asuntos y en las personas interrelacionadas, aquí y ahora. Hecho está.

14. Asumo la responsabilidad de mis actos y cumplo bien todos mis compromisos, siempre oportunamente, de acuerdo con el orden cósmico.

15. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos da abundancia y armonía en el eterno presente. Vivo en abundancia y en armonía perfectas, aquí, ahora y siempre.

16. El Creador Universal, -ELOÍ-, se está ocupando de todo, en todos los aspectos de mi vida, y se expresa en mí conciencia intuitiva por medio de los sentimientos en correspondencia con los valores universales.

17. Gracias, Creador Universal, -ELOÍ-, por esta vida maravillosa. Que Tu Inteligencia Infinita, Amor, Sabiduría, Justicia, Luz, y Poder Creador guíen, adecuadamente, todas mis decisiones y acciones, ahora y siempre. Gracias, Eloí, por este día maravilloso.

18. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos proteja, aquí y en cualquier lugar, ahora y siempre. (Tres veces).

19. Siempre espero lo mejor, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y la Ley Cósmica, en armonía con todos.

20. Gracias, Creador Universal; todo va bien en todos los aspectos de mi vida, a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Eloí, todo va bien en mis practicas espirituales y en mi relación Contigo; Tú y yo formamos una unidad perfecta, armónica, aquí y ahora, en el eterno presente. Yo soy Tú, Tú eres yo. Te amo.

21. Voy a realizar –obtener o resolver- (mencionar), antes del: (fecha), de acuerdo al orden divino y en armonía con todos. (Si se trata de varios objetivos, anótelos y haga la afirmación y visualización con cada uno de ellos. Imagínelo concluido satisfactoriamente sin imponer canal alguno de manifestación.)

22. Tengo serenidad y calma imperturbable. Soy impasible frente a todo y a todos. No tengo temor a nada, a nadie ni de nadie en ningún nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero. Dentro de mí vibra la seguridad total. Tengo completa confianza en la vida y en mi propia capacidad de resolver situaciones y alcanzar los resultados satisfactorios que preciso, en cada caso, siempre.

A continuación anoté la fecha: Lunes 12 de agosto de 1967. Luego, tal como me lo indicó el Venerable hombre, anoté la fecha que correspondía veintidós días después: 03 de septiembre de 1967.

Acto seguido, me senté cómodamente, tomé tres respiraciones profundas y realicé la meditación.

Luego, cada noche, durante veintidós días, a las once en punto, me iba a mi cuarto, daba indicaciones de no ser interrumpido durante veinte minutos y realizaba la meditación del día, la cual, siempre complementaba con la lectura breve de uno de los libros de cabecera que siempre suelo tener en mi mesa de noche.

Iba notando, día a día como emergía de mi interior una nueva y desconocida fortaleza, seguridad, estado de ánimo contento, actitud más decidida, optimismo frente a la vida y a las situaciones; comencé a llevarme mejor en las relaciones con las demás personas, a ser más comedido en todo y sobre todo comenzaba a tener conciencia de cosas que antes me solían pasar desapercibidas.

Cabe destacar que, en el punto número veintiuno de la meditación, había anotado siete objetivos que desde hacía tiempo quería realizar y para mi sorpresa, treinta días después de haber terminado de efectuar la meditación del manuscrito número veintidós comencé a observar como, en forma aparentemente casual se iban manifestando la resultados de cada uno de ellos hasta que, algunos meses después, antes de la fechas previstas, los había realizado todos, menos dos, por lo cual, me senté y volví a anotar, en una hoja de mi cuaderno, otros diez objetivos, encabezados por los dos pendientes de la lista anterior, les puse la fecha tope a cada uno, antes de la cual debían ser logrados, para seguir visualizando, su logro, periódicamente.

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miércoles, 13 de agosto de 2014

EJERCITAR LA VOLUNTAD DE TRABAJO





EJERCITAR LA VOLUNTAD
DE TRABAJO

Del libro: Cómo potenciar el Autodominio

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

-“…Combinar la fuerza de voluntad con una continuidad invariable”.
Aldous Husley
-“Una voluntad enérgica e invariable se convierte … en un poder tremendo, casi en una fuerza hipnótica”-.
Bryce
-“La voluntad decidida de trabajo es la que suele vencer y dominar todo obstáculo”.-
Polieno
-“The will in a state of divine tranquility comprehends the wherein the will is tranquil that has the faculty of such a comprehension”-.
Jacob Boehme
-Levantarse temprano, tan pronto se despierta,  activa la voluntad, estimula la lucidez mental y potencia la capacidad de acción efectiva-.
Giuseppe Isgró Cattafi

-Reconozcamos en nosotros, y en todas las manifestaciones de vida en la naturaleza, la voluntad
 del Ser Universal como directriz-.
Giuseppe Isgró C.


La voluntad es la facultad del espíritu que permite, al ser humano, ejecutar las decisiones que adopta y alcanzar los resultados apetecidos. Es la capacidad de querer y el poder de determinarse, conscientemente, tanto para realizar actos que permitan lograr objetivos previamente definidos como para retroalimentar, positivamente, en sí, las tendencias contrarias.
Georg Christiph Lichtemberg, expresó, en uno de sus aforismos:  -“Todo acto volitivo individual contiene germen de la voluntad general, divina”-.
El trabajo, -de cualquier índole-, es la actividad que, aplicada en cantidad y cualidad suficientes, es capaz de producir una obra, un bien, servicio o resultado determinado en todos los niveles, en los tres reinos naturales.
Se requiere visión para precisar la obra que debe ser realizada; voluntad para empezarla y persistencia tenaz durante su ejecución hasta concluirla con éxito.
En 1927, el psicólogo B. Zeigarnick observó que ciertas personas poseen una compulsión suficiente, -fuerza interior- que le permite terminar una tarea o alcanzar un resultado, devengando gran satisfacción personal.
El primer acto del ser humano, en cada etapa de su extensa carrera de logros, es el de elegir. Se requiere hacerlo sobre la base de la propia realidad objetiva. Es preciso vislumbrar el éxito en toda situación, por poco fácil que parezca, para asegurar el resultado deseado, haciendo posible lo aparentemente imposible.
La clave primordial es la visión del entorno –el inmediato y el universal,- y el auto-conocimiento, en lo que se refiere a tus aptitudes o fortalezas y las carencias o puntos menos fuertes que te indican la dirección hacia la cual debes avanzar tanto para ayudar a otros, con tus servicios, lo cual, por tus aptitudes, tienes inclinaciones vocacionales que te ubican en un área determinada de actividades, en forma de elección profesional en la cual asumes tu misión en la vida forjándote metas a corto, mediano y largo plazo, que constituyen tu medio de autorrealización y le imprimen profundo y auténtico sentido a tu vida.
El Gran Arquitecto del Universo, dentro del esquema cósmico, ha instituido la fórmula del trabajo como único medio a través del cual es factible realizar la Gran Obra Universal, auto-expresarse, asumiendo una parte de la tarea colectiva que te permite auto-realizarte de acuerdo a un proceso de evolución constante en múltiples y alternos ciclos existenciales.
El mandato del Ser Universal, a sus hijos, -dijo el filósofo Joaquín Trincado,- ha sido, siempre: -“Id hijos míos y acrecentad la Creación y cuado seáis sabios volved a mí que siempre os espero”-. La meta es alcanzar la maestría universal.
El ser humano ha sido dotado de libre albedrío y de facultades, en estado latente, que debe desarrollar, en grado suficiente, para la gran tarea cósmica que le compete.
Cada quien tiene el derecho de elegir lo que quiere hacer, cuando, como, donde y con quien, mientras se mantenga en los márgenes de las leyes cósmicas.
Tú puedes tomar decisiones acertadas, establecer objetivos realistas y alcanzables que impliquen un reto; planear estratégica y tácticamente la mejor manera de alcanzarlos y en cuanto tiempo. Pero los logros que obtengas dependen de tu voluntad y prestancia para el trabajo, manteniéndote firme e inalterable en tus propósitos.
Una máxima antigua recuerda que cualquier camino, por largo que sea, comienza dando el primer paso y que “lo que se resuelve hacer, hay que realizarlo sin dejar para mañana lo que se puede hacer hoy”.
Quien da su aporte a los logros de la humanidad, aún buscando su propio lucro en un trabajo individual, efectivo y honesto, adquiere el derecho de disfrutar –en el respectivo grado- los beneficios colectivos.
Elige cada día el trabajo al cual, por estricto orden de prioridad, centras la propia atención y esfuerzo, realizando una cosa a la vez, en concordancia con el antiguo principio de “divide y vencerás”.
Posees la voluntad como poder supremo para realizar cualesquiera objetivos que te antepongas como metas siempre y cuando lo ejecutes uno a la vez en su estricto orden prioritario.
Acompaña, cada acción, estableciendo la curva de resultados, es decir, determina, claramente, en cuanto tiempo es factible alcanzar los resultados apetecidos en el mejor y en el peor de los casos, con cuyo conocimiento optimizas adecuadamente la propia energía creativa.
Más allá de la remuneración que se perciba por el propio trabajo, se adquiere el derecho de disfrutar de los beneficios de la colectividad, del aprecio y la preferencia de los demás, por lo cual, aún sin retribución alguna, si a tales efectos se empeñó, la persona, hace el trabajo a la perfección, por cuanto en la labor bien hecha está implícito el pago correspondiente, el verdadero salario cósmico.
Prepárate diariamente. Conoce las herramientas de tu actividad, su uso y cómo se efectúa el trabajo a la perfección. Como decía Andrés Bello, -el primer humanista iberoamericano-, -“el estudio es tarea de todos los días”.
Tú posees más conocimiento del que utilizas. Usarlo más y mejor es un acto de tu voluntad que es preciso aplicar con autodisciplina.
Vence, con tu voluntad, la fuerza de inercia en cada nueva etapa. Ponte en movimiento tan pronto sea oportuno. Hacer las cosas, casi siempre, es más fácil que dejar de hacerlas.
Desarrolla la costumbre de concluir todo trabajo una vez empezado. Asumido el compromiso de una tarea, ésta debe ser terminada con éxito, a cualquier costo.
Fortalecer la voluntad y aplicar su poder en todas sus variadas formas y variantes, a nivel personal y en la realización del propio desempeño profesional, conlleva, implícito, uno de los más importantes beneficios al cumplir, con efectividad y máxima perfección posible, los objetivos forjados, además del inherente incremento de la autoridad moral y la capacidad de auto-expresión, cada vez en un mejor nivel.

**

La Inteligencia Infinita del Universo se expresa por medio de cada ser, como canal de manifestación, para realizar la Gran Obra de acuerdo a la determinación de la propia voluntad y hacer tangible la abundancia universal en la proporción equivalente a la cuota de la obra asumida en correspondencia al propio sentido de responsabilidad social cumplido.
Trabaja, cada día, con dedicación y constancia, todo lo que puedas; la naturaleza de las cosas y la Inteligencia Infinita se harán cargo del resto.
-“Querer es poder”, -dice la sabiduría popular: -“más hace el que quiere que el que puede”. Por eso, quien cuando puede, oportunamente deja de querer, cuando quiere, con paciencia debe esperar, de nuevo, la ocasión de poder.
Repetirte que el trabajo es fácil, que puedes hacerlo y que lo haces bien, actuando al mismo tiempo, con empeño y plena capacidad, como si fuese de mayor envergadura, calibrando, objetivamente, su importancia, es buena táctica para canalizar con efectividad la voluntad de realización.
Sugestiónate, frente al espejo, mirándote en el entrecejo, diez o veinte veces, que realiza a la perfección el objetivo y verás como se acrecienta el poder de tu voluntad.
Haz las afirmaciones suavemente, sin gran esfuerzo, relajadamente. Al contemplarte en el espejo, en el entrecejo y efectuar las autosugestiones correspondientes al logro anhelado, vas adormeciendo el sentido de la vista y relajando, al mismo tiempo los demás sentidos objetivos, activándose al mismo tiempo los sentidos psíquicos y espirituales y tu mente psiconsciente, quien, al recibir la orden que le estás impartiendo mediante la autosugestión comienza en forma inmediata a cumplir la realización respectiva.
Es preciso repetir el proceso por lo menos durante diez hasta que tú te convenzas de que puedas hacerlo y que lo harás.
El poder realizador reside en la mente psiconsciente quien ejecuta creativamente la orden impartida objetivamente mediante la autosugestión. Posteriormente, es preciso dejarla encargada del desempeño sin interferencia alguna, actuando como si….el logro estuviese ya alcanzado, inclusive, dando gracias a la vida –o a quien tú quieras- porque ya todo está resuelto o realizado. El poder de la gratitud tiene un profundo efecto programador de la mente psiconsciente y permite que el poder de la voluntad actúe con naturalidad y con la mayor eficacia posible, por cuanto, la mente psiconsciente, tiene un piloto automático que se encarga de aplicar la voluntad suficiente hasta realizar el cómputo programado, a semejanza del mismo dispositivo con que están dotados los aviones u otros tipo de ordenadores –computadores- con la particularidad de que la mente humana es el mayor ordenador que existe en el universo en perfecta conexión con la Inteligencia Infinita.
El siguiente acto de la voluntad es encontrar la mejor manera de alcanzar los resultados en el tiempo previsto.
El mecanismo intuitivo y el psico-cinético de la mente psiconsciente, si se presta la debida cooperación, efectuando las visualizaciones acordes a los objetivos que se anhela realizar –manteniendo en la mente la imagen clara del resultado prioritario a la vez- facilitan la culminación exitosa del logro.
La perseverancia es el factor determinante de la voluntad para concluir toda realización con éxito. El secreto supremo consiste en negarse a abandonar cuando la tarea se pone poco fácil. Es preciso seguir adelante con confianza, con la creencia y la sunción del logro como si ya hubiese sido logrado; adoptando, además, la correspondiente actitud de desapego al respecto y conservando absoluto silencio sobre el logro que se anhela alcanzar para evitar la generación de fuerzas antagónicas aún de las personas más allegadas, salvo de las directamente involucradas con quienes se precisará efectuar las respectivas retroalimentaciones, cuando corresponda.
La fe –conocimiento del modus operandi y ley natural implícita, en cada caso, permiten creer en los resultados posibles y alcanzarlos. Esta fe es de la misma índole de aquella que permite mantener la confianza de que a la mañana siguiente volverá a salir el sol a la hora acostumbrada; empero, mientras tanto es preciso esperar sosegadamente, por cuanto el tiempo necesario debe transcurrir inevitablemente. Por eso se hace necesario practicar la espera sosegada y paciente hasta la hora oportuna en la cual la voluntad realiza el acto victorioso y con todo su poder intacto.
La esperanza crea y mantiene la expectativa favorable y se recibe lo mismo que se espera.
El amor, fuerza suprema del universo, permite obtener la perfección en la obra realizada. La diferencia que manifiesta el genio es un mayor grado de amor y dedicación creativa.
La motivación es la fuerza poderosa que cada necesidad genera en grado suficiente y equivalente que abre todo camino para resolver cualquier situación, oportunamente. El ser humano está dotado de un poder potencialmente infinito que se expresa como motivación y ésta es generada por la necesidad en cualquiera de sus variantes en la escala jerárquica. Es preciso recordar que sin necesidad no existe manifestación alguna de poder y que toda necesidad genera el poder equivalente que mueve a la voluntad a satisfacerla.
El deseo ardiente es una variante de la necesidad sublimada a un elevado grado de aspiración donde el resultado apetecido no es uno cualquiera sino un anhelo específico que permite desear la realización de un objetivo específico, como, por ejemplo, un coche o una casa determinada que satisfaga el propio nivel de exigencia. El deseo ardiente activa el motor de la voluntad en el grado suficiente que permite alcanzar el logro apetecido.
El entusiasmo potencia la voluntad en grado superlativo, volviendo a cada persona incansable y le lleva a recorrer el camino por muy largo o complejo que sea hasta alcanzar la respectiva meta, en cada etapa. Es el fuego divino que nace de la convicción de las bondades del propio proyecto o propósito. Las claves esenciales para su desarrollo efectivo consiste en: 
1)              Mantener una curiosidad insaciable que facilita una búsqueda constante de la perfección, de la innovación y de la creatividad.
2)              Despertar el interés que permite concentrar la propia atención en los elementos útiles al desarrollo de la propia obra.
3)              Desarrollar el conocimiento profundo de todos los elementos relativos al propio trabajo o realización de los objetivos personales, o empresariales, que transforman a la persona en una autoridad en la materia.
4)              La adquisición del conocimiento profundo sobre una determinada materia otorga la convicción de cual es el objetivo correcto y la mejor manera de realizarlo. Esta convicción se transmuta en ese entusiasmo que es el rasgo distintivo del genio capaz de sublimizar cualquier obra a la máxima excelencia y perfección.
La voluntad firme y decidida vence todos los obstáculos, de la misma manera que el agua, en un canal, al interponérsele un dique que interfiera en su curso, ella va acumulándose en ese lugar hasta sobrepasarlo y continuar, corriendo, libremente.
Por medio de la voluntad, suprema fuerza del universo, debe disciplinarse la imaginación y representarse en posesión del logro apetecido en su etapa culminante en forma satisfactoria.
La imaginación es la visión del espíritu, la cual explora todas las variantes posibles para alcanzar la realización del objetivo. Se piensa en imágenes y éstas tienen como facultad la de atraer los elementos coadyuvantes y repeler los contrarios a la obra por realizar.
La imaginación abre caminos donde se requieren, como cauces que la voluntad, libremente, sigue. Se representan, mediante la imaginación, escenas de situaciones ideales que se desean crear, cuando es la primera vez que se efectúa; empero, cuando los resultados son previamente conocidos, a este tipo de representación ideal se le denomina visualización.
Imaginar escenas ideales de logros o visualizarlas en sus etapas culminantes en forma satisfactorias constituye uno de los mecanismos más efectivos para canalizar la voluntad y llevar a cabo la realización de cualquier proyecto en cualquier magnitud o nivel.
La obra perfecta es el fruto de un trabajo asiduo y bien hecho. Goethe dedicó toda su vida para escribir Fausto, obra que concluyó a los ochenta años.
Alessandro Manzoni, perfeccionó durante muchos años su clásico Los Novios.
Virgilio, tardó nueve años en escribir su breve poema Las Bucólicas, pero ha perdurado hasta ahora.
Homero, -una de las mentes más profundas y sabias que han existido en el Planeta Tierra- cuyo verdadero nombre es Demodoco, con sus obras fundamentales La Iliada y La Odisea alcanzó, en las mismas, tal magnitud de perfección y amplitud de conocimientos que han sido compañeras constantes de los más importantes pensadores y de las mentes más brillantes desde el mismo siglo XII –a.n.e.-, en que viviera el sublime aeda inspirado. Dion de Prusa, estimaba que Homero era el verdadero maestro de Sócrates y decir de Sócrates implica también de Platón, -otra de las mentes más portentosas de todos los tiempos-, mientras que Alejandro Magno le consideraba maestro de líderes. Pero, además, Homero fue el inspirador de incontables generaciones de jóvenes griegos que emulando las virtudes heroicas descritas por él gestaron la edad de oro en los siglos V y IV antes de nuestra era. Goethe, quien estaba visiblemente impresionado por las obras de Homero, se consolaba pensando que representaban la labor de varios autores, por cuanto se resistía a pensar que un solo hombre pudiera plasmar esas prodigiosas joyas literarias, de tan profunda sabiduría. La vigencia del mensaje que contienen esas dos inmortales obras les constituyen en objeto de necesario y continuado estudio en relación a los valores universales, a la descripción de los caracteres que conforman la personalidad humana y el profundo conocimiento del mundo espiritual y su interrelación con la dimensión física de la vida.
Dostoiesky, solía decir: -“La verdadera felicidad consiste en un excesivo trabajo realizado con amor”. Luego agregaba: -“No pongas en duda que, si una poesía de Puchkin, sutil y elegante, aunque sea de escasos versos, parece escrita a vuela pluma, se debe, precisamente, a que él se ha pasado mucho tiempo corrigiéndola y puliéndola. Nada escrito sin la debida reflexión tiene densidad”-. Él tardó nueve años en terminar el libro “Humillados y Ofendidos”, el cual volvió a escribir, igual que la mayoría de sus obras, muchas veces, hasta quedar satisfecho.
Si se analiza la obra cervantina en su conjunto: el Quijote, las Novelas Ejemplares y los Entremeses, entre otras, se percata, enseguida, cada quien, de la inmensa voluntad creadora y realizadora de su autor. Cervantes se fue preparando a lo largo de toda su vida para la creación de su magna obra, la cual constituye una  fuente perdurable para el cultivo del espíritu. El profundo conocimiento de los valores universales que dichas obras contienen refleja la vida en su totalidad, imbuyéndose el lector del optimismo universal que Cervantes logró plasmar en sus páginas inmortales. Es el fruto de la voluntad poderosa e inflexible que tenazmente forja el eterno ideal en la realización de las obras acordes a las inquietudes de los tiempos, y para todos los tiempos.
Contemplar el monumento literario de Tolstoy, solo en una de sus voluminosas, y extraordinarias obras, La Guerra y la Paz, -la cual concluye con sus profundas concepciones históricas,- y pensar cuanto trabajo en concebirla y perfeccionarla, le costaría, genera admiración y estímulo.
Cuánto amor, pasión, trabajo, maestría y dedicación! Pero, son obras que perduran por la inmensa voluntad de trabajo que permitió auto-expresarse a sus autores más allá de los límites de una sola existencia humana.
El aprecio humano es la compensación que oportunamente llega; pero la tranquilidad interior, del deber cumplido, de la obra bien hecha, vale por todos los tesoros del mundo.
La auto-estima se potencia con cada logro alcanzado y estimula a forjarse más y mejores metas.
La autorrealización deja una sensación de bienestar que permite persistir en el camino de las grandes obras, donde el trabajo da sentido a la vida, siempre. –“Cada cosa es lo que por su naturaleza quiere ser”-, decía Arthur Schopenhauer.
En cada época, según el espíritu de los tiempos, el trabajo que es preciso realizar se canaliza a través de las voluntades mejores dispuestas, preparadas y prontas para la acción. Cuando llega el momento de actuar, la visión cósmica de la tarea y el estimulo motivador expresados en un impulso que pone en movimiento a la persona, más la fe en los resultados, son condiciones que caracterizan, cada día, la actividad que el propio afán lleva a cabo en concordancia con los planes cósmicos, gradual y certeramente.

Todo trabajo tiene por base la voluntad. Quiere y cree en lo que haces! 

LA ACTIVACIÓN DE LA VOLUNTAD:

La necesidad, generadora de una fuerza motivadora equivalente, activa la voluntad de la acción suficiente hasta lograr satisfacerla plenamente, en cualquiera de sus variantes en la escala jerárquica necesidades que, genialmente, sintetizara Abraham Maslow.
El deseo ardiente es otro de los activadores de la voluntad, dinamizándola en grado suficiente para rendirla capaz de imantar resultados de gran envergadura.
El deber, el compromiso, el patriotismo, el amor, la generosidad, la solidaridad, la justicia, la benevolencia, la amistad, la vocación de servicio, el anhelo de saber y tantos otros valores universales que se expresan como práctica de todas las virtudes, cada una en su respectivo rango, activa la voluntad del logro en la realización de todo objetivo prefijado.
Llega el momento en que, asumiendo el compromiso del logro en sus múltiples variantes, negándose a abandonar y persistiendo firme en el propósito de alcanzar la meta, la voluntad se activa generando una fuerza magnética de atracción que imanta los resultados apetecidos en el más breve tiempo posible, trasformando a la persona, simplemente, en invencible.
José Ingenieros, prudentemente, expresó: -“Después de pronunciar el sí! –claro, recto, como un rayo de luz- la voluntad debe ser inflexible”-.

LEVANTARSE TEMPRANO ACTIVA LA VOLUNTAD

En temprana edad, descubrí que en la mañana, tan pronto despertaba, si me levantaba enseguida se activaba mi voluntad de acción y conservaba la lucidez mental en un grado sorprendentemente mayor que si permanecía más tiempo en la cama o volvía a dormirme.
El secreto consiste en que, en la mañana, tan pronto cada quien se despierte, alrededor de las 5:30 A.M., dejar de dar media vuelta, continuando durmiendo o en estado semi-dormido, y levantarse enseguida. El espíritu trae la lucidez que obtuvo en su proyección espiritual durante el sueño, lo cual le permitió expandir su conciencia y amplificar su capacidad perceptiva. A su regreso al cuerpo, si se salta de la cama tan pronto se despierta, se conserva esa claridad en las ideas, activándose la voluntad, ipso facto.
Generalmente, al levantarse temprano, se conserva la lucidez y se fortalece la voluntad; el día rinde más y las cosas salen mucho mejor. Por eso los proverbios populares suelen expresar: -“Quien madruga Dios le ayuda”; y, -“Quien madruga, coge agua clara”.
Cuando se quiere resolver situaciones o alcanzar importantes metas, ensaya, lector o lectora, levantarte temprano y ponte en acción lo más pronto posible, con lo cual, verás, como en el curso de unos pocos días comienzas a controlar cualesquiera situaciones que lo ameriten.
Esa hora –o dos- que sigue al levantarse temprano, constituye uno de los períodos más creativos de la jornada, tanto para meditar o planificar como para cualquier otro propósito.
Adelante.-

Afirma, en la noche, antes de dormir, o en la mañana, al levantarte:
           (Puedes hacerlo, si lo deseas, mirándote en el entrecejo, frente a un espejo: )
I.   Estoy al mando de mi voluntad. (Tres veces).
II.   Ahora estoy ya al mando de mi voluntad. (Tres veces).
III.   Permanezco al mando de mi voluntad, ahora y siempre. (Diez veces).
·       Tengo pleno dominio sobre mi voluntad y controlo bien todas mis facultades físicas, mentales y espirituales, en los niveles objetivos y subjetivos.
·       Cada día me enriquezco  más y mejor, en todos los aspectos de mi vida.
·       Desarrollo una profunda visión y comprensión de las leyes universales. Poseo plena consciencia de los valores éticos que rigen la vida.
·       Tengo voluntad en grado suficiente para realizar con éxito todos mis objetivos y resolver toda situación que me compete, oportunamente, cada día más y mejor.
·       Mi voluntad se fortalece en el nivel óptimo requerido por cada tarea y situación.
·       Tan pronto tenga claro, en mi mente, el resultado que debo alcanzar, en el día de hoy, y, a corto, mediano y largo plazo, activo, instantáneamente, mi voluntad, pongo manos a la obra diligentemente, persisto con tenacidad, fe, valor, y alcanzo, oportunamente, los logros requeridos.
·       Puedo, quiero y realizo todo lo que debo hacer. Cada día, en todas formas, me domino más y mejor.
·       El mecanismo de Provisión de la vida, me provee de lo que requiero, en grado suficiente, y a tiempo, para todo objetivo que asumo y decido realizar.
·       Tengo confianza plena, paciencia y voluntad constante de seguir adelante y alcanzar la meta siguiente: _________________________________________(Descríbela), antes de: día:______; mes:______; año:_____; hora:_____. Las ideas que requiero vienen oportunamente a mi mente y tan pronto tenga consciencia de ella genero el poder suficiente, con confianza y efectividad, para realizarlas con éxito. Así es, así será. Hecho está.





jueves, 24 de julio de 2014

LA EDUCACIÓN DE BOLÍVAR


LA EDUCACIÓN DE BOLÍVAR
Ensayo escrito en 1995

©Giuseppe Isgró C.


Bolívar, es uno de los genios más grandes que ha dado la humanidad, al lado de líderes políticos, militares y espirituales, como Solón, Creso, Shakyamuni, Pericles, Felipe de Macedonia, Demóstenes,  Alejandro Magno, Julio Cesar, Cicerón, Jesús, Marco Aurelio, Lincoln, Napoleón, José Martí, Gandhi, entre otros. Al igual que filósofos, científicos, artistas, escritores, educadores, etcétera, como Homero, Hesiodo, Confucio, Séneca, Plutarco, Rousseau, Benjamín Franklin, Allan Kardec, etcétera.
¿Cómo se desarrolló, para estar preparado y, llevar a cabo con éxito, la gran misión que la naturaleza de las cosas y la Divina Providencia le asignaron en el escenario del Continente Suramericano y mundial?
¿Cómo, en tan pocos años, llevó a cabo una síntesis tan admirable y coherente del saber universal, a cuyas grandes concepciones y proyectos siguieron acciones realizadoras, para plasmar lo pensado en la realidad?
Bolívar, haciendo lo que parecía imposible, una y otra vez, hizo lo posible: La Independencia Latinoamericana.
Ello marca el nacimiento de un nuevo mundo de realidades y posibilidades para el progreso de las causas de la humanidad y el desarrollo de los grandes valores universales del espíritu.
Bolívar nació en una familia de elevada condición socio-económico-cultural. Su padre poseía una importante biblioteca con libros de contenido vario, tales como: las obras completas de Benito J. Feijoo, erudito y ensayista español, entre ellas el Teatro Crítico Universal y los 19 tomos de las Cartas Eruditas y Curiosas, que contenían disertaciones sobre temas tan variados como filosofía, literatura, medicina, ciencias naturales, artes, etc.; obras literarias como la Odisea, Don Quijote, las Vidas Paralelas, de Plutarco, clásicos griegos, latinos y europeos, entre otros.
Los miembros de las familias como la de Bolívar, en la sociedad caraqueña de finales del siglo XVIII e inicios del XIX, al decir de los ilustres viajeros de la época, como Humboldt y el Conde Segur, eran de elevada cultura, buen gusto y distinción; las mujeres eran consideradas con nivel cultural superior a las de la Europa de entonces.
Si bien el contacto de Bolívar con su padre duró sólo hasta los tres años, su psiconsciente se alimentó con las imágenes de su personalidad, con efectos modeladores. Su madre fue una mujer culta, disciplinada y excelente administradora, por lo cual, su contacto con ella, hasta los nueve años, modeló, con certeza, la personalidad del futuro gran hombre, con los valores éticos-morales, costumbres y actitudes positivas frente a la vida, tan propios de una familia que, por generaciones, jugó un rol de preponderancia en la sociedad caraqueña.
El temprano contacto con las negras Hipólita, que lo amamantó, y Matea, con quien realizó sus primeros juegos infantiles, le pusieron en comunicación con un mundo que, al identificarse con él, y recibir expresiones de amor y bondad, le prepararon para apreciar, y valorar, en su justa dimensión, en el futuro, a cada una de las personas con las cuales estuvo  en contacto, independientemente de su condición social.
Quedar solo, a los nueve años, le enfrentó, tempranamente, a la vida, permitiéndole aprender a valerse por sí mismo, sin desestimar la importancia que tuvieron sus tutores en la formación de su carácter y personalidad. La educación que recibió fue acorde a su nivel socio-económico y de lo mejor que un niño de su condición podía recibir en la Caracas de la época.
Entre sus primeros maestros, en forma gradual y espaciados en el tiempo, se encuentra Francisco Antonio Carrasco, empleado de confianza, contador y cajero de la familia, en una tienda de importaciones, quien, en sus ratos libres o en las horas fuera del trabajo, le daba a Simoncito, lecciones de primeras letras, escritura y aritmética. Carrasco, actuó, en 1791, en calidad de “Curador Ad litem” tanto de Simón como de Juan Vicente. Fernando Vides, el mismo que fungió de testigo cuando Simón, que tenía cinco años, acompañado de su abuelo y del licenciado Sanz, tomó posesión, el 30 de julio de 1788, de su casa de Las Gradillas, también le dio clases de primeras letras, escritura y aritmética.
Bolívar, asistió formalmente a la escuela de Manuel Zidardia, pedagogo erudito, de larga trayectoria. José Antonio Negrete, fue su maestro en historia, y espiritualidad. Guillermo Pelgrom, ilustre educador, de gran cultura, le dio clases de latín y, posiblemente, le habló de la historia de Roma, y de los clásicos latinos, en comentarios acordes con su edad. Francisco de Paula Revé y Berdura, mejor conocido como Andujar, gran humanista y científico, a partir de 1795, luego de la partida de Don Simón Rodríguez, de quien se hablará en el siguiente segmento, fue maestro, de Bolívar, a nivel más avanzado, en: Gramática, geometría, álgebra, moral y dibujo. A tales efectos le acondicionó, en su casa, un salón donde instaló una academia de matemáticas exclusivamente para él, a la cual, sin embargo, asistieron gran número de niños y jóvenes. Un principio de la filosofía educativa de Andujar, expresa: -“Es necesario orden y método para ensañar con claridad”.

-II-

El maestro que ejerció mayor influencia en Bolívar, entre los ocho y los doce años, antes de las enseñanzas del profesor Andujar y de Andrés Bello, fue el Sócrates venezolano, Don Simón Rodríguez. Esto, no tanto por la legendaria aplicación del método Rousseauniano, leyenda plasmada por Jules Manzini, en su famosa biografía, publicada en París en 1912, con el título: -“Bolívar y la Emancipación de las Colonias Españolas desde los Orígenes hasta 1851”, la cual, modernas investigaciones dejan de sustentar, pese al gran número de biógrafos que la adoptaron, posteriormente, sino porque Simón Rodríguez era un excelente maestro.
Estaba al día con los más importantes e innovadores tratados educativos de España, estaba dotado de una sincera vocación para la enseñanza, la cual lo acompañará toda su larga vida.
Supo inculcar en su discípulo Simoncito, -su alumno de primeras letras, lengua castellana y latina, aritmética e historia, por recíproca elección espontánea y por la simpatía mutua que se tuvieron, mientras el maestro era amanuense en la casa de su abuelo Don Feliciano Palacios y Blanco, un gran amor al estudio y despertar su notable curiosidad. Preguntaba mucho y constantemente, constituyendo el primer paso para desarrollar sólidos conocimientos, firmes convicciones y poderoso entusiasmo.
Le enseñó a aprender de la vida misma, de la convivencia social y escrutando la naturaleza, con aguda observación, profunda concentración y reflexión constante.
Formó su carácter, templando su personalidad. Le inculcó el orden y afianzó su sentido de responsabilidad y autodisciplina.
El 03 de septiembre de 1792, Don Feliciano escribe a su hijo Esteban, que se encontraba en España, diciéndole: -“Te incluyo una lista para que me compres y me remitas los libros que contiene. Dichos libros, encargados por requerimiento de Don Simón Rodríguez, fueron, entre otros: Reflexiones sobre el Verdadero Arte de Escribir, de Servidori, con sus respectivas láminas; Arte de Escribir, y Discurso sobre la necesidad de la mejora de las escuelas, de Don José de Anduaga; Compendio de Este Arte; Método de enseñar el conocimiento de las letras y sus uniones en sílabas y dicciones; Aritmética y Elementos de Álgebra; Prevenciones a los Maestros; además de otras, lo cual da una idea de su interés por el estudio y la actualización profesional constante.
Paralelamente, Simón Rodríguez, fue maestro en la escuela de Primeras Letras, de Caracas, desde el 31-05-1791 hasta el 19-10-1795, por lo cual, su actividad de amanuense de Don Feliciano fue desarrollada a tiempo parcial, educando voluntaria y desinteresadamente a Bolívar.
Bajo su dirección, Simoncito, fortalece su capacidad para actuar con aprovechamiento del tiempo, con modestia y sosiego. El maestro, enseña divirtiendo, narrándole fábulas instructivas, como las de Esopo; leyéndole rasgos biográficos de hombres ilustres, trayendo a colación sucesos ilustrativos, estimulantes y formativos.
Estimuló al discípulo en ser: Fiel, servicial, comedido, benéfico, agradecido, consecuente, generoso, amable, diligente, cuidadoso, aseado, respetuoso, y a cumplir con lo prometido. Dichas cualidades afianzadas en su personalidad lo llevarán a desarrollar, en cada caso, las habilidades que las circunstancias precisaban.
Le habla de las cinco clases de necesidades, fundamento del derecho natural, como son, a saber: alimentarse, vestirse, alojarse, curarse y distraerse; y, de las virtudes de los sabios, entre ellas: la prudencia, la justicia, el coraje, la fortaleza, la templanza, la modestia, el discernimiento, el respeto a la vida, a la propiedad, a la reputación, propia y ajena, que constituye la moderna auto-estima, indicándole que de la propia reputación depende el crédito.
Don Simón Rodríguez solía expresar: -“Sólo el modesto es respetable, porque tiene en que fundar sus pretensiones. Pretende con orgullo porque sabe que ha de obrar con acierto. Esta especie de hombre es la que reúne, de ordinario, mayor número de virtudes y hace mayor suma de bien, -yerra a veces, es verdad, pero, -¿quién se expondrá a errar sino el que emprende?”
Otras de las máximas del maestro, son:
1.    –“Si la ignorancia reduce al hombre a la esclavitud, instruyéndole, el esclavo será libre”-.
2.    –“Pedir lo necesario, es el derecho natural; pedir lo que es debido, derecho civil; interesarse por el prójimo, benevolencia”-.
Bolívar, aprendió tempranamente que, el cumplimiento del deber es fuente certera de satisfacción, y a ser constante y esforzado en el logro de sus metas.
Don Simón Rodríguez, expresó: -“Todo es oficio; el que hace profesión de influir, debe saber en qué influye: -por qué, cómo y para qué”-.
Con el tiempo, Don Simón Rodríguez, sintetiza, fruto de su experiencia como educador, que toda persona debe recibir cuatro tipos de instrucción:
1.    –“Social, para hacer una Nación prudente”-.
2.    Corporal, para hacerla fuerte”-.
3.    Técnica, para hacerla experta”-.
4.    Y, “científica, para hacerla pensadora”-.
Como maestro efectivo, Don Simón Rodríguez, ayudó a Bolívar a comprender los elevados valores de la vida y a aprender por sí mismo, con lo cual, se convirtió, gradualmente, en uno de los más fecundos autodidactas que ha dado la humanidad.
Es posible que la influencia mayor de Simón Rodríguez, sobre el discípulo, la ejerció en el encuentro efectuado al inicio de 1805, en París, durante el segundo viaje de Bolívar a Europa, como se verá en otro artículo.
En el próximo segmento, se analizará la influencia, en la formación de Bolívar, de uno de los más importantes forjadores intelectuales que tuvo Bolívar: El Marqués de Ustariz, quien gestó al Estadista.

-III-

El 19 de abril de 1799, a los 16 años, Simón Bolívar, se embarca para España, con el objetivo de perfeccionar sus estudios.
Allí estará hasta mayo de 1802. Lleva con él las Vidas Paralelas, de Plutarco, de las cuales es asiduo lector. Su tío Esteban, queriéndolo preparar para la carrera diplomática, le pone al frente de profesores de lengua francesa, inglés e italiano; de matemáticas, baile, esgrima y equitación, durante aproximadamente un año.
Empero, la mayor influencia en su formación la ejercerá el sabio Marqués de Uztariz, a quien Bolívar estimaba como a uno de los siete sabios de Grecia. Lo admiró, expresándose de él, siempre, con veneración.
El Marqués de Uztariz poseía una de las mejores bibliotecas personales y había cultivado una sólida y profunda cultura clásica y filosófica. Francisco de Miranda que le conoció en 1778, se expresó elogiosamente de él, por: -“sus profundos conocimientos en las ciencias morales y políticas y por sus virtudes públicas y privadas pocos comunes”-.
Fue quien convirtió a Bolívar en un verdadero estudiante y estimuló el desarrollo de su personalidad a niveles muy elevados. Bajo su guía, estudió con profesores selectos las materias de: Matemáticas, idiomas vivos, filosofía, literatura e historia.
Profundizó el estudio de los autores clásicos de la antigüedad, entre ellos: filósofos como Platón, con sus obras La República y Las Leyes; Aristóteles, de quien estudió, con toda seguridad, su libro La Política; Epitecto y su famoso Manual; Marco Tulio Cicerón y sus Discursos, Sobre las leyes, La República, De los Deberes, Del Supremo Bien, etcétera; Séneca y sus Epístolas Morales a Lucilo y los Tratados Morales; historiadores como Herodoto y sus Nueve Libros de Historia; Tucidide y La Guerra del Peloponeso; Diógenes Laercio y Sus Vidas de los más ilustres Filósofos Griegos; Polibio y su Historia Universal; Tácito y los Anales del Imperio Romano; Suétonio y la Vida de los Doce Césares; Tito Livio y su Historia de Roma desde su fundación; Julio César y su Guerra Civil y Las Guerras de las Galias, obra ésta, que será su libro de cabecera durante sus futuras campañas.
Las lecturas de Bolívar incluyeron: Oradores como: Demóstenes y sus Discursos Políticos y privados; poetas, como Homero y sus clásicos La Ilíada y La Odisea. Hesiodo: Teogonía y Los trabajos y los días. Virgilio: La Eneida y Las Bucólicas.
Entre los autores clásicos europeos, leyó a Vittorio Alfieri, el poeta de: -“Quise, siempre quise, fortísimamente quise”-; Dante: La Divina Comedia; Maquiavelo: El Principe y El Arte de la Guerra; Voltaire: El siglo de Luis XIV y Cartas Filosóficas; Rousseau: El Contrato Social, Emilio o la Educación, Confesiones, Discurso sobre la Economía, etc.;  John Lock: Ensayo sobre el Gobierno Civil y el Ensayo sobre el Entendimiento Humano. Es preciso destacar que la influencia de John Lock, además de la de Aristóteles, se observará, años más tarde, en las dos Constituciones escritas por Bolívar: la de Angostura y la de Bolivia.
Bolívar leyó, de Francis Bacon: Novum Organum y La Nueva Atlántida; de Condillac: su Ensayo sobre el origen del conocimiento humano, el comercio y el gobierno, el lenguaje del cálculo, etc.; de Lavosier: Elementos de Química; de Spinoza: Ética y Tratado Teólogico-político; de Holbach: Sistemas de la naturaleza y sistema social; de Hume: Sobre el humano entendimiento; de Adam Smith: La Riqueza de las Naciones; de Montesquieu: El Espíritu de las Leyes; de Bufón: Épocas de la Naturaleza, Historias Naturales, generales y particulares y Discurso sobre el estilo; de Hobbes: Leviatán, obra ésta que Bolívar estimaba mucho; de Diderot: Sistema Social; de Cervantes: Don Quijote; de Garcilaso de la Vega, El Inca, los Comentarios Reales y La Florida del Inca; de Bartolomé de Las Casas, Breve relación de la destrucción de India y su Vida de Cristóbal Colón.
Leyó, también, a Helvetius, D`Lambert, Filangieri, Rollin, Berthot; Labaide; Mably, Robertson, -de quien leyera su Vida de Carlos V y la Historia de América; Lord Chesterfield y los dos tomos de sus famosas Cartas a su hijo. Conoció –y leyó- la Enciclopedia, y un gran número de otros autores.
La enumeración que precede refleja las principales obras de los autores citados, de las cuales existen referencias, directas e indirectas, de que Bolívar las leyó. Es posible que algunas las leyera con mayor profundidad; que otras las haya solamente hojeado y continuado su lectura en épocas futuras, y cierto número de ellas, en su contenido las conociera por sus conversaciones, tanto con el Marqués de Ustariz, como con otros intelectuales con quienes entró en contacto.
Bolívar, solía expresar: -“Más se aprende conversando con el Marqués de Ustariz que en las obras de los sabios”. Bajo su guía, Bolívar comenzó a amar las grandes obras del espíritu humano, a meditar sobre sus ideas y a conversar con él sobre los variados temas de sus lecturas. Adquirió el hábito que lo mantendrá durante toda su vida, de alimentar su espíritu con las obras de los grandes pensadores de todos los tiempos.
El Marqués de Ustariz, es realmente quien gestó al futuro gran Estadista que luego sería Bolívar. Con él consolidó Bolívar su acervo cultural que tanta confianza le daría al emitir con brevedad juicios profundos y certeros, en cada una de sus actuaciones. En la casa del Marqués de Ustariz se efectuaban reuniones constantes con intelectuales destacados, cuyo intercambio de ideas, en el cual participó Bolívar, fue un medio importante para ampliar sus horizontes culturales y su visión de líder continental.
Cuando se va rastreando la influencia de las lecturas de Bolívar, se descubren las huellas de las mismas en muchos acontecimientos importantes de su trayectoria; por ejemplo: su decreto de la “Guerra a Muerte”, en el cual obligaba a los que vivían en Venezuela, durante la guerra de la independencia, -realistas y patriotas- a definirse por el bando de la causa patriótica, se inspiró en el emitido por Solón, cuando éste decretó que en épocas de peligro para la Patria ningún ciudadano podía permanecer indiferente.
La Carta con las instrucciones para la educación de su sobrino Fernando, -que constituye de por sí una joya de la Pedagogía moderna, de lectura obligada para todo intelectual- denota la influencia de las lecturas de Aristóteles y de Plutarco; del primero, cuando se refiere a la educación musical, -sugiriendo que no era preciso impartírsela salvo que mostrara una predisposición especial para dedicarse a este arte- reflejando el pensamiento aristotélico al respecto y del segundo, en lo referente al estudio de la historia, debiéndola estudiar comenzando desde la más reciente hasta remontarse,  gradualmente, a la más antigua, emulando el plan de Plutarco en la redacción de sus Vidas Paralelas. En el Resumen sucinto de la Vida del General Sucre, emula el arte de la biografía al estilo del gran Maestro de Queronea, al poner énfasis en los detalles edificantes, la cual constituye una auténtica obra maestra.
Adelante.



Publicado en el Diario EL TIEMPO, I) 28/07/1995; II) 04/08/1995; y III) 11/08/1995.

domingo, 13 de julio de 2014

PAZ


PAZ

©Giuseppe Isgró C.


-Para que haya paz en el mundo es preciso, antes, que cada persona la cultive en su interior.

-En toda paz, hasta quienes, aparentemente,  pierden, resultan  ganadores.-
©Giuseppe Isgró C.


El camino del medio es la Paz. El que ostenta el poder no tiene por que demostrarlo, por cuanto, hacerlo, es signo de su carencia auténtica. El poder verdadero es el que cumple su objetivo sin ser notado apenas, más que por los resultados, que constituyen la única evaluación del Líder.
Estimo que la violencia jamás ha sido, ni lo será, el mejor camino para lograr la paz. La declaración de una guerra, en la cual podría involucrarse a un gran número de naciones, es preciso evitarla mediante un consejo mundial de naciones donde en forma global se analice cada caso para tomar medidas –prudentes y sabias- con una estrategia adecuada, coherente y efectiva,  que conduzca  al camino verdadero de la paz, buscando las causas en las raíces profundas que, los líderes de talla mundial, saben ver más allá de la realidad aparente, que constituyen los grupos de intereses enfrentados.
La paz del planeta debe ser asegurada y, tanto ahora como en el futuro, ella debería dejar de depender de un solo hombre,  aunque tenga sus propias razones y haya asumido –unilateralmente- el liderazgo del mundo y exista un minúsculo entorno que le aplaudan como si en vez de ir a la guerra se tratara de una fiesta o competición olímpica.
Opino que debe rehacerse el contrato social dónde se reajusten los poderes delegados al Estado, asegurándose que, jamás podrá irse a una guerra sin antes haber llevado a cabo un plebiscito nacional o mundial, donde los ciudadanos tengan la oportunidad de votar por la paz y que su voto sea obedecido fielmente.
Ya lo decía Salomón, en el siglo IX –a.n.e.-: -“No te pongas en camino con el hombre osado, por cuanto podría perderte con él”.-
Muchas naciones y sus poblaciones, -inocentes en su mayoría-, se encuentran amenazados por el simple hecho de que, el verdadero enemigo muchas veces no da la cara. Si analizamos la historia, cada vez que una nación atacó bélicamente a otra, a los pocos días una manifestación de la naturaleza caía como una plaga sobre ella como una evidente demostración de que se recibe lo mismo que se da, y que, por encima del que se cree todopoderoso se encuentra el que ostenta el poder verdadero, es  decir, el regidor de la justicia divina que imparte  a cada quien según su merecimiento. Se cosecha lo mismo que se siembra.
Sin duda el siglo XXI  comenzó con un signo evidente: la notable decadencia  de algunas naciones y el afloramiento de un nuevo orden mundial, que, gradualmente, debe ser reajustado mediante el ya mencionado nuevo contrato social.
Es preciso reflexionar, -meditar en la quietud interior- sobre cual es la vía mejor para la paz.
Pienso que es tiempo oportuno de que las naciones dejen de ser objeto de manipulación por otras de mayores influencias y poder, por cuanto el planeta es uno sólo y la humanidad, también. Hay que respetar la autonomía de los países y exigir, además, que se respete la propia dignidad.
Hay que forjar la paz. Se podría agregar que los  líderes   mundiales  cuando recurren a la violencia para resolver situaciones precisan desarrollar su habilidad de lograr los resultados idóneos por medios pacíficos, pero efectivos. El que se altera, el que amenaza, el que manipula, el que arremete con violencia no es el líder verdadero; detrás del poder aparente reside el genuino, el que mueve los hilos de los acontecimientos. Las aguas vuelven por el cauce de la paz.  Hay que meditar por la paz mundial –visualizándola- y porque el Gran Ser Supremo ilumine las mentes de todos los bandos, a los unos por cuanto sembrando el terror no van a lograr sino cargarse con un karma que los alejará indefinidamente de los logros que  pudieran anhelar, ya que el terror se le anidará en la propia alma hasta pagar la última gota de sangre y sufrimiento que han provocado. Y a los otros, por cuanto, metiéndole más leña al fuego, no es la mejor manera de extinguirlo, sino, quitándole o echándole agua u otro elemento según la clase de combustible.
Opino que el siglo XXI podría ser el escenario ideal para  concebir y llevar a cabo el nuevo contrato social, en el cual es preciso establecer una cláusula que evite que una eventual guerra pueda ser decidida por un solo individuo, ni por muchos jefes de Estados, sino por la humanidad, mediante referéndum o plebiscitos; generalmente, la gente de los bandos en conflicto no quiere la guerra; el excelente paradigma comienza a serlo la U.E.,  cuyos tratados iniciales por  vías pacíficas, después de la segunda guerra mundial, constituyeron un medio para lograr los objetivos comunes por el camino de la paz, lo cual hace posible pensar en la Unión Mundial en un tiempo cercano.

**
La paz no sólo es posible sino necesaria e indispensable. Para gozarla es preciso haber actuado con equidad, y justicia, en todos los actos de la vida.

Estar en armonía con mi conciencia constituye el mayor tesoro. Sentir que el balance refleja equilibrio, orden y libertad, es un bien inestimable y da fortaleza de ánimo y serenidad inalterable en el espíritu secundada por la justicia divina que me respalda si actúo de acuerdo con sus directrices.
Empero, cuando requiero reestablecer la paz interior preciso ver donde he fallado, a quien tengo que reparar situaciones o a quien debo pedir perdón o disculpas, etcétera, de manera de quedar en libertad de conciencia y en paz, efectuando las compensaciones correspondientes y oportunas.
Cumplir con el propio deber de hijos, padres, hermanos, ciudadanos, estudiantes, amigos, cónyuges, etc., es el único camino de la paz.
Debo conocer a fondo mis deberes y derechos, de manera que, en ambos casos, cumpliendo los primeros y ejerciendo los segundos, dentro de los justos límites, pueda mantener el equilibrio de la paz, ya que, controlar que los demás respeten mis derechos también es un camino hacia la paz.
Tengo, al igual que todas las personas, el derecho cósmico para ser feliz, vivir una vida digna, tener un trabajo mediante el cual pueda servir a la humanidad y me permita cultivar los talentos y dones con que la vida me ha dotado,  auto-expresando mi potencial humano y divino, alcanzando la plenitud humana y espiritual, en un ambiente de abundancia, prosperidad,  riqueza integral, amor y armonía.
Cada día hay mayor paz en mi vida y en el planeta. Al cultivar mi paz interior irradio hacia el mundo mis efluvios de luz que, por efectos de resonancia mórfica, fortalecen los lazos de fraternidad, tolerancia, respeto, amor y prudencia en las interrelaciones y en el cuido del propio hogar privado y común: el planeta.

***

Observo que entre los líderes mundiales, un gran número refleja prudencia en la toma de decisiones para el sostenimiento de la paz mundial; otros, precisan fortalecer sus convicciones.
Todo líder con funciones competentes está obligado a velar por la paz mundial o, de su respectivo país, por todos los canales regulares a su alcance, y para eso, en el respectivo contrato social, se le delegan las funciones inherentes; empero, el anhelo colectivo de paz es preciso que sea respetado.
Estimo que el deseo de paz  es unánime en todos los países del mundo. Parafraseando a un profundo pensador, Ralph Waldo Emerson, podría decirse que existen cuarenta millones de razones para la paz, pero ninguna excusa para no agotar todos los medios pacíficos posibles, salvo que el tiempo, y las circunstancias, requieran otros pasos que vayan más allá del poder de negociación inherente por los canales competentes.
Me parece que tiene sentido el espíritu del Tao cuando vislumbra que, quien demuestra el poder que ostenta quizá es porque en realidad se da cuenta de que éste es un bien compartido –no de exclusiva inherencia de una sola persona, sobre todo cuando el bienestar común debe guiar las decisiones en la elección de los mejores cursos de acciones-.
Los ciudadanos del mundo entero,  así como un gran número de líderes mundiales tienen conciencia clara de las acciones inherentes a la paz. Dale Carnegie decía, en su famoso libro “Cómo ganar amigos”, que “una gota de miel caza más moscas que un barril de hiel”. El camino de la paz cosecha siempre mejores frutos que otro diferente.
Sé que millones de personas, en todo el Planeta, diariamente, dan sus respectivos aportes mediante sus meditaciones, pidiendo al Creador Universal por la paz mundial y por las iluminación de los líderes en la toma perfecta de sus decisiones y de la ejecución efectiva de las mismas, en el desempeño del rol que se le ha confiado.
Mientras la humanidad lleve a cabo un nuevo pacto social mediante el cual se represente en forma más efectiva aún el anhelo del bien común, la meditación, y la oración, -aparte de mi propia expresión del deseo de paz y llevar a cabo acciones de buena voluntad pertinentes a la misma-, que es lo que cabe hacer a los ciudadanos del mundo-, en el fuero interno y en la propia mente, visualizo, cada día, un mundo en paz y en perfecta armonía. El amor a la paz todo lo puede.
Los líderes del futuro han de encontrar los canales institucionales suficientes para evitar que un sólo hombre pueda erigirse en dictador de un país o, que pueda decidir acciones contrarias a la paz, salvo la respectiva defensa colectiva, en el momento oportuno y con efectividad.
Algunas veces he reflexionado sobre el momento en que cada líder deja sus funciones respectivas, cuando en la quietud de su ser, y en la tranquilidad de su conciencia,  al rememorar los beneficios que aportó a la paz mundial, como percibirá las bendiciones de la humanidad –o de sus respectivos pueblos- y su nombre se llenará de gloria, aún cuando el cumplimiento del deber sea compensación suficiente; mientras que, “las lagrimas de los inocentes lloverán sobre las cabezas de quienes la hayan provocado”.  Me parece que, si el que decide una guerra tuviese conciencia de las terribles noches de tormento que le esperan cuando terminen sus funciones de poder y solitario nadie se acuerde de él, salvo los afectados que se constituyen en acreedores de los resultados de sus acciones, cuyas compensaciones, en la balanza divina, tiene que compensar inexorablemente, por cuanto, la justicia cósmica, -la del Creador Universal- paga y cobra, justamente, lógicamente, se abstendría; es un costo excesivamente elevado que, a conciencia, nadie lo asumiría.
La siguiente meditación me gusta llevarla a cabo en la quietud de mi hogar, con la cual, doy mi aporte de energía positiva para el sostenimiento de la paz y la iluminación del planeta. La paz empieza en la mente. Todo es posible si creo que puedo contribuir.
Tengo, al igual que todos, una misión en este mundo: en cada etapa la voy descubriendo interrogando mi ser  interior.
Trabajo, a mi manera,  para unificar el planeta en una sola familia; medito, periódicamente, por la paz del mundo.
Siento que formo una unidad con el cosmos y con el Creador Universal.
Estudio la obra de los sabios de todos los tiempos y países y transmito una síntesis del saber que logro asimilar en cada ciclo existencial.
 Formo una unidad con el Creador Universal; siento, cada día más y mejor mi conexión divina; permito que aflore en mi faz  la luz radiante del espíritu unido al Creador Universal, como canal de sabiduría y amor, con dedicado servicio y efectiva solución de los casos sometidos a mi consideración y competencia.
Sigo siempre adelante.

·                                 Meditación por la paz del mundo, los días jueves, entre las 22 y 24 horas, o cada vez que yo lo deseo.
·                                 Me he unido a esta cooperación por la paz y comparto el flujo de poder fruto de la suma magnético-espiritual conformada por quienes participan en ella.
·                                 Visualizo, el Planeta Tierra, envuelto en un círculo de luz luminosa o blanca, -transparente-;  luego:

Afirmo:
El Planeta Tierra es del Creador Universal, y de todos nosotros. 
El Creador Universal le protege, le guía y conduce por senderos de prosperidad, bienestar,   justicia y Paz;  le ilumina y le envuelve en un círculo de luz divina,  a él y a nosotros;  nos protege,  y nos lleva con éxito y felicidad  a cumplir  nuestro destino.
El orden divino y la armonía cósmica se establecen en el Planeta Tierra, y en nosotros,   aquí y ahora.  Hecho está; así es; así será.
Creador Universal, en Tus manos confiamos   el Planeta Tierra, y nuestras    vidas. Sea el Planeta Tierra, y nosotros, como Tú quieras, cuanto Tú deseas, de acuerdo a Tus Divinos Planes Cósmicos.
Seamos, el Planeta Tierra, y nosotros, conducidos por el  Camino  de la sabiduría, la prudencia, la comprensión, el progreso, la armonía y el orden divino, la  confianza y fe en un futuro mejor, el respeto mutuo, elevada y vigorosa auto-estima,  con Paz y ánimo contento, aquí y ahora.
Creador Universal, toda condición que en tu Justicia Divina lo requiera, en el Planeta Tierra, y en nosotros, transmútala –por la ley cósmica- en su condición positiva, instantáneamente, aquí y ahora. Hecho está. Seamos, el Planeta Tierra, y nosotros, tal como está decretado en Tus Divinos Designios. ¡Hoy!  Cada día mejor. Hecho está.
Gracias, Creador Universal, por haber escuchado nuestro pedido.