jueves, 23 de octubre de 2014

ESPÍRITUS


ESPÍRITUS

Autor: Allan Kardec
Versión castellana y comentarios exegéticos:
Giuseppe Isgró

Capítulo V de: El Libro de Los Espíritus


Origen y Naturaleza de los Espíritus. Mundo normal primitivo. Forma y Ubicuidad de los Espíritus. Periespíritu. Diferentes órdenes de Espíritus. Escala Espiritual. Evolución de los Espíritus. Ángeles y Demonios.

ORIGEN Y NATURALEZA DE LOS ESPÍRITUS
1. Cómo se pueden definir los Espíritus? (*)
-“Puede decirse que los Espíritus son los seres inteligentes de la Creación. Ellos pueblan el universo mas allá del mundo material”-.
2. Los Espíritus son seres distintos de la Divinidad, o mas bien emanaciones o partes de ella, y por lo tanto llamados hijos o criaturas de Dios?
-“Son la obra de Dios así como una maquina es la obra del ser humano, que la hizo. Es evidente que la maquina es la obra del hombre, pero ya no el ser humano. Vosotros sabéis que, cuando el ser humano hace alguna cosa bella y útil, la denomina su parto, su creación. Y bien, lo mismo puede decirse de Dios. Nosotros somos criaturas o hijos de Él por ser su Obra”-.
3. Los Espíritus han tenido un principio, o son ab aeterno como Dios?
“Si los Espíritus no hubiesen tenido un principio, serían iguales a Dios, mientras que son creación suya  sujetos a su voluntad. Que Dios sea ab aeterno no puede negarse; empero, cuando y como nos haya creado, no lo sabemos. Podéis decir que no hemos tenido principio, si entendéis con esto que Dios siendo ab aeterno, ha debido siempre crear sin interrupción; pero cuando y como cada uno de nosotros fue creado, os lo repito una vez más, nadie lo sabe. Y esto, como decís, es un misterio”-.
4. Por cuanto en el universo existen dos elementos generales, es decir, el inteligente y el material, podría decirse que los Espíritus estén formados de aquel, como los cuerpos inertes, de éste?
-“Evidentemente los Espíritus son la individualización del principio inteligente, como los cuerpos inertes la individualización del principio material; pero de esta formación ignoramos el tiempo y el modo”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: Ambos elementos son la expresión de la misma esencia en sus diversas vertientes, al igual que la moneda tiene dos caras, la energía dos polaridades, y, todo, en la naturaleza, es la manifestación de la ley de la dualidad. Energía y materia son la misma cosa en estados diferentes. Si hay materia es porque un Espíritu elemental vibró en una frecuencia determinada y la condensó, por eso tenemos el elemento hierro, el oro, la plata, el oxígeno, etcétera. El uno es el actor inteligente y el otro la manifestación para fungir de vehículo en la dimensión física, como soporte de “la vida orgánica e inorgánica”, en cada planeta.
Los Espíritus elementales, los de los vegetales y los de los animales, junto con los de los humanos, conforman un todo que se expresa en tres dimensiones:
I.   La Espiritual, como esencia de la Divinidad.
II.   La anímica, en el Alma Universal, en donde la Divinidad se individualiza, sin separarse del Todo y sin dejar de ser el Todo, en los en los Espíritus de los cuatro reinos naturales: humano, animal, vegetal y mineral.
III.   Y, la dimensión física, o plataforma estructurada por la manifestación de los Espíritus elementales de la naturaleza, que condensan la materia a partir de la energía existente ab aeterno, en todo el universo, pasando de un estado a otro, y viceversa, en ciclos alternos y continuos.
Por lo cual, podríamos decir que existen las siguientes vertientes:
A. La Divinidad.
B. Los Espíritus individualizados en el Alma Universal a partir de la Divinidad, en los cuatro reinos naturales; el Alma Universal que conforma la dimensión espiritual propiamente dicha, y en la que se individualizan y actúan los Espíritus, emancipados de la materia.
C. La Energía Universal, que llena todo el universo.
D. La dimensión física, conformada por los mundos, las diversidades de la materia, y los seres encarnados en los cuatros reinos naturales, (incluyendo el mineral), que se encuentran en ellos, cuya composición física manifiestan los Espíritus elementales de la naturaleza a partir de la energía.
Este es un tema para meditar y desarrollarlo de forma conjunta por un gran número de estudiosos; lo cual requerirá algunos milenios de análisis, antes de complementarlo, dada su profundidad, pero, vale la pena comenzar a hacerlo ya. El maestro Allan Kardec dio el primer paso anteponiendo preguntas inteligentes que denotan su profunda agudeza en la percepción de la realidad universal; emulemos su ejemplo en la búsqueda de respuestas, asumiendo el reto).
5. La creación de los Espíritus es permanente, o no tuvo lugar mas que en los orígenes de los tiempos?
-“Es permanentes: Dios no ha cesado de crear”-.
6. Los Espíritus se forman espontáneamente, o proceden los unos de los otros?
-“Dios los crea, como todas las criaturas, con su voluntad; pero, repito, su origen es un misterio”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: Cómo emanan los seres, del Creador Universal?
En primer lugar, el Creador Universal estaría formado por dos partes esenciales:
a)                   El Espíritu Universal, único, ENERGÍA comparable, si pudiésemos verle con la visión espiritual, a un FUEGO CÓSMICO en constante movimiento, o, a una luz como un fuego dorado, color equivalente al de la miel de abeja pura.
b)                   El Alma Universal: Podríamos definirle como el vehículo o cuerpo universal, del cual emana cada Espíritu a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, de la siguiente manera:
·        Cada vez que el Creador Universal desea otorgar vida individual a un nuevo ser, en los cuatro reinos naturales, el Espíritu del Creador Universal se une a esa alma individual que se encuentra inserta en el Alma Universal, -equivalente a una célula creadora- adquiriendo, a partir de ese momento, vida individual, eterna e inmortal, con todos los atributos divinos del Creador Universal, por cuanto es el mismo Creador Universal encarnado en esa alma individual e individualizado, sin separarse de la Totalidad del Ser Universal, siendo UNO con Él, indisoluble, Él –mismo- diferenciado en una UNIDAD del Alma Universal. Es el equivalente a la ENCARNACIÓNDIVINA, en todo el sentido de la palabra. Y cada Espíritu constituye una encarnación de la Divinidad en un alma individual que será su vehículo eterno individualizado y diferenciado, con libre albedrío y autonomía, sujeto a los parámetros de las leyes divinas, valores universales o atributos divinos.
·        Es un proceso de ENCARNACIÓN DIVINA continúo y eterno, en forma gradual, de acuerdo a las necesidades de la Creación y la expansión universal.
·        Esa alma individual en la cual se ha encarnado el Espíritu Universal, individualizándose, es como una célula creadora en el cuerpo humano, comparable a un espermatozoide etérico o espiritual, después de cuya unión de Dios con esa célula, emana a la conciencia individual el NUEVO SER individualizado.
·        El lugar del cual emana a la vida individualizada, esa alma individual, por la encarnación de la Divinidad como Espíritu personalizado, constituirá el espacio cósmico de cada ser en el Ser Universal, con el cual estará indefectiblemente unido con un hilo fluídico elástico,  análogo al hilo de plata, fluídico y elástico, que constituye el alma,-peri-espíritu-, que une el Espíritu con el Cuerpo.
·        Gran número de doctrinas y personajes lúcidos de diferentes épocas han expresado, en algún grado, y en diversas formas, esta verdad,  sin entrar en detalles, lo que, en síntesis, se refleja en lo antes expuesto; empero, la reseña que antecede permite formarse una idea clara de cómo se lleva a cabo el proceso con exactitud.
·        Quedaría una pregunta digna de meditación: El proceso de emanación a la conciencia individual, de acuerdo a la reseña que antecede, se realiza paralelamente y en forma diferencial, en cada uno de los seres de los cuatro reinos naturales, o en un solo ser individualizado a partir del cual va evolucionando, a nivel espiritual, -no físicamente- pasando de una especie a otra, de un reino a otro, por etapas, hasta ocupar el nivel humano?
·        Nuestra percepción personal indica un solo e idéntico proceso de la encarnación de la Divinidad en un ser individual diferenciado.
·        Cada reino natural posee Espíritu, alma y cuerpo, en un proceso idéntico.
·        Aquí caben dos preguntas: 1) En los mundos muy avanzados, existen minerales, plantas y animales? 2) Sus Espíritus son los mismos que formaron parte de aquellos mundos primitivos e intermedios por los cuales pasaron las humanidades muy evolucionadas?
·         Si estas preguntas tienen respuestas afirmativas, es decir, que: los Espíritus de los minerales, de los vegetales y de los animales que conforman los mundos muy evolucionados y que acompañan a las humanidades que los pueblan, han evolucionado paralelamente, y les han acompañados en el proceso evolutivo, hasta esta etapa superior, conservando su respectivo rango de mineral, vegetal o animal,  entonces, la respuesta correcta a la pregunta formulada sobre el proceso de la encarnación de la Divinidad a nivel del alma individualizada, sería la de que, la Divinidad, siendo la misma, se encarna en cada reino natural individualizando el Espíritu respectivo y diferenciado de cada especie.
·        Si el Espíritu humano debiese pasar por los procesos de transformación evolutiva, a nivel espiritual, por todas las variantes minerales, vegetales y animales, sería un proceso demasiado largo. Por lo menos, a nivel del planeta tierra, y de los mundos superiores en progreso al de nuestro planeta, el ser humano, desde su primera existencia, en la tierra, siempre ha sido humano. Esto se deduce claramente de la respuesta que obtiene, Allan Kardec, a la pregunta Nº 172 de El Libro de los Espíritus. Este tema, apasionante de por sí, amerita mayores análisis y meditaciones para dejarlo zanjado.
7. Es exacto decir que los Espíritus son inmateriales?
-“Como definir una cosa, si faltan los términos de comparación, y con un lenguaje insuficiente? Sería como si un ciego de nacimiento quisiera definir la luz. El vocablo inmaterial es inapropiado; la palabra incorpóreo sería más exacta, por cuanto debéis comprender que el Espíritu, siendo una criatura, debe por lo tanto ser alguna cosa: él es la quintaesencia de la materia, sin analogía con aquella que vosotros entendéis por materia, y de tal manera etérea que escapa a la percepción de vuestros sentidos”-.
Con frecuencia decimos que los Espíritus son inmateriales, porque su esencia difiere de todo lo que nosotros conocemos bajo el nombre de materia. Un pueblo ciego no tendría vocablos idóneos para referir la luz y sus efectos. El ciego de nacimiento cree de tener todas las sensaciones con el oído, el olfato, el gusto y el tacto y no comprende las ideas que requerirían el sentido que le falta. Ahora nosotros, con respeto a la esencia de los seres sobrehumanos, somos verdaderos ciegos, y no podemos definirla más que por medio de la comparación siempre imperfecta, o a través de un esfuerzo de nuestra imaginación.
8. Los Espíritus están sujetos a la muerte? Comprendemos que el principio del cual emanan es eterno; empero, preguntamos si su individualidad tiene un término, y si, en un tiempo más o menos largo, el elemento del cual están formados, se disuelve o regresa a la masa común, al igual que en los cuerpos materiales. Es difícil comprender como una cosa que tuvo un principio pueda tener un fin.
-“Muchas son las cosas que no comprendéis, por vuestra limitada inteligencia; pero esta no es un buena razón para negarlas. El niño no comprende todo lo que puede su padre, ni el ignorante en el mismo grado en que lo hace el docto. Nosotros os decimos que la existencia de los Espíritus no tiene fin, y por ahora no podemos decir más”-.
MUNDO NORMAL PRIMITIVO
9. Los Espíritus constituyen un mundo aparte diferente de aquel que vemos?
-“Sí, el mundo de los Espíritus o de las Inteligencias incorpóreas”-.
10. Cuál de los dos mundos, el espiritual o el corpóreo, es el principal en el orden de las cosas?
-“El mundo espiritual; porque ha preexistido, y sobrevive a todo”-.
11. Podría el mundo corpóreo cesar de existir, o no haber existido nunca, sin alterar la esencia del mundo espiritual?
-“Sí, por cuanto son independientes el uno del otro; pero no por eso sus relaciones son continúas, sin embargo, reaccionan continuamente el uno sobre el otro”-.
12. Los Espíritus ocupan en el espacio una región determinada o circunscrita?
-“Los Espíritus están por todas partes, y siendo infinitos, en número, pueblan los espacios infinitos. Los hay, continuamente, alrededor de vosotros, quienes os observan, actuando sobre vosotros sin que os percatéis de ello, por cuanto son una de las potencias de la naturaleza, los instrumentos de los cuales se sirve Dios para el cumplimiento de sus designios; pero, no todos van por todas partes, por cuanto existen regiones determinadas para los Espíritus inferiores”-.
FORMA Y UBICUIDAD DE LOS ESPÍRITUS
13. Los Espíritus tienen una forma determinada, limitada y constante?
–“A vuestros ojos no; a los nuestros sí. Esta forma es, por así decir, una flama, un rayo, una chispa etérea”-.
-Esta flama o chispa tiene algún color?
-“Para vosotros ella variaría de la sombra al brillo del rubí, según la menor o mayor pureza del Espíritu. Con frecuencia se representan los genios con una flama o una estela en la frente, alegoría que recuerda la naturaleza esencial de los Espíritus. Esta flama se suele poner en la parte superior de la cabeza, por cuanto ahí reside la sede de la inteligencia”-.
14. Los Espíritus emplean algún tiempo en desplazarse por el espacio?
–“Sí, pero es tan rápido y breve, como el pensamiento”-.
-El pensamiento no es el Espíritu mismo que se desplaza de un lugar a otro?
-“Por cuanto el pensamiento se reside en algún lugar, allí se encuentra, también, el Espíritu, dado que quien piensa es el Espíritu: el pensamiento es un atributo”-.
15. Siente, el Espíritu, cuando se desplaza de un lugar a otro, que está recorriendo un trayecto y  atravesando los espacios, o se transfiere instantáneamente a voluntad?
-“Según los casos: el Espíritu, a voluntad, puede muy bien tener o no el sentimiento de la distancia que recorre, es decir, depende, por un lado, de su voluntad, y, por el otro, de su naturaleza más o menos purificada”-.
16. La materia es un obstáculo a los Espíritus?
-“No, por cuanto penetran todo: el aire, la tierra, las aguas y el mismo fuego, son para ellos igualmente accesibles”-.
17. Los Espíritus tienen el don de la ubicuidad? En otros términos: puede el mismo Espíritu dividirse y estar en varios lugares a un mismo tiempo?
–“No; pero, cada Espíritu es un centro, que irradia en diversas direcciones, por lo cual pareciera que se encuentra en varios lugares al mismo tiempo. Ved, el sol es uno, pero irradia todo alrededor y envía sus rayos muy lejos, sin dividirse en varias partes”-.
-Irradian todos los Espíritus con la misma potencia?
-“Es evidente que no, por cuanto ésta depende del grado de su respectiva pureza”-.
Cada Espíritu es una unidad indivisible; pero puede extender su pensamiento en diversas direcciones al mismo tiempo. En esto solo consiste la facultad de la ubicuidad atribuida a los Espíritus. De esta manera es un cuerpo luminoso que envía lejos sus rayos y puede ser visto desde todos los puntos del horizonte; así un ser humano. Que, sin cambiar de sitio y sin dividirse, puede transmitir órdenes, señales y movimientos en diversos lugares.
PERIESPÍRITU
18. El Espíritu propiamente dicho está despojado de toda envoltura o se encuentra envuelto en alguna sustancia?
-“Se encuentra envuelto en una sustancia vaporosa para vosotros, y para nosotros, todavía, rudimentaria, empero, aún bastante sutil, para que pueda elevarse en la atmósfera y transferirse a donde le plazca”-.
Como el germen de un fruto se encuentra circundado por el periespermo, así el Espíritu propiamente dicho se encuentra revestido por una envoltura, que por analogía puede denominarse periespíritu.
19. De dónde toma el Espiritual envoltura semi-material?
-“Del fluido universal de cada planeta. Por lo cual éste no es el mismo en todos los mundos: en el pasar de un mundo a otro, el Espíritu cambia la envoltura como vosotros cambiáis de vestido”-.
Entonces, cuándo los Espíritus, que habitan en mundos superiores, vienen entre nosotros, toman un periespíritu más material?
-“Por supuesto, por cuanto, como ya os hemos dicho, deben revestir vuestra materia”-.
20. La envoltura semi-material del Espíritu toma formas determinadas, y puede ser visible?
-“Sí, a voluntad de los Espíritus: es por esto que alguna vez os aparecen en los sueños, o en la vigilia, y toman formas, además de visibles, palpables”-.
VARIOS ORDÉNES DE ESPÍRITUS
21. Los Espíritus son todos iguales, o existe entre ellos alguna jerarquía?
-“Los hay de diferentes ordenes, de acuerdo al grado de perfección al cual han llegado”-.
22. Estos ordenes o grado de perfección entre los Espíritus son en número determinado?
-“No, por cuanto no le separa un confín preciso trazado a modo de barrera, por lo cual estas divisiones se pueden alargar o restringir a voluntad. Todavía, considerando los caracteres generales, estos ordenes se pueden reducir a tres. Aquellos del primer orden han alcanzado la perfección, y son los Espíritus puros; aquellos del segundo han llegado a la mitad de la escala, y tienen como móvil el deseo del bien; aquellos del tercero se encuentran todavía abajo: Espíritus imperfectos, tienen por carácter la ignorancia, el deseo del mal y todas las malas pasiones, que retardan el avance evolutivo”-.
23. Los Espíritus del segundo orden tienen solamente el deseo del bien, o también el poder de hacerlo?
-“Este poder lo adquieren según el grado de su perfeccionamiento, por cuanto algunos tienen la ciencia, otros la sabiduría y la bondad, empero, todos deben, todavía, pasar por  otras pruebas”-.
24. Los Espíritus del tercer orden son todos esencialmente malos?
-“No; algunos no hacen ni bien ni mal, otros, en cambio, se complacen en el mal, y encuentran satisfacción cuando encuentran el modo de hacerlo. Se agregan los Espíritus ligeros, o duendes, más turbulentos que malos, quienes pecan más bien de malicia que de maldad, y se complacen en mistificar, y causar pequeñas contrariedades, de las cuales ellos se ríen”-.
ESCALA ESPIRITA
25. OBSERVACIONES PRELIMINARES: La clasificación de los Espíritus está fundada sobre el grado de su progreso, sobre los privilegios que han adquirido, y sobre las imperfecciones, de las cuales deben, todavía, liberarse. Esa, por otra parte, no es absoluta: cada categoría presenta, sí, un carácter decisivo en el conjunto, empero, de un grado a otro el tránsito es insensible, y en sus límites la gradación desaparece como en los reinos de la naturaleza, al igual que en los colores del arco iris, o bien, si se quiere, como en los diferentes períodos de la vida del ser humano. Se puede, por lo cual, formar un mayor o menor número de clases, según el modo en que se considera la cuestión. Ocurre en esto como en todos los sistemas de clasificaciones científicas, que pueden estar más o menos completos, más o menos racionales, más o menos cómodas para el intelecto; pero, sean como fueren, no cambian para nada el fondo de la ciencia. Por lo cual, los Espíritus, interrogados sobre el argumento, han podido disentir sin error en el número de las categorías. Otros han querido hacerse un arma de estas pretendidas discrepancia, sin reflexionar que ellos non dan ninguna importancia a nada de lo que sea convencional; por cuanto, para ellos el pensamiento es todo, dejando para nosotros la forma, la elección de los términos, las clasificaciones, en una palabra, los sistemas.
Se atienda, por otra parte, a recordar, siempre, que, entre los Espíritus, como entre los seres humanos, los hay en elevado número ignorantes, por cuanto los hechos demuestran que nada es más falso que el creer que todos los Espíritus, por ser tales, deben saberlo todo. Cada clasificación requiere método, análisis y perfecto conocimiento de cada cosa. Ahora bien, en la dimensión espiritual, aquellos que tienen conocimientos limitados, son, al igual que en la física, los ignorantes, inhábiles para realizar una interrelación, establecer un sistema: no conociendo ellos clasificaciones, o comprendiéndolas solo imperfectamente, reputan de primer orden a todos los Espíritus superiores a ellos, sin poder evaluar las gradaciones de sapiencia, de energía y de moralidad que le distinguen, como entre nosotros los salvajes se diferencian de los seres civilizados. Empero, también, aquellos mismos que son capaces pueden variar en los particulares según su percepción, por cuanto se trata de una división, que nos es absoluta. Linneo, Jussien y Tournefort, han desarrollado, cada uno, su propio método, y la botánica no ha cambiado por esto, por cuanto no inventaron ni las plantas ni sus caracteres, en cambio, observaron sus afinidades, y, en razón de éstas formaron los grupos o las clases. De la misma manera hemos hecho nosotros: no hemos inventado ni los Espíritus, ni sus cualidades; pero, los hemos observado y juzgado por sus palabras y actos, y después clasificados por su afinidad, según los datos que ellos mismos han proporcionado.
Los Espíritus admiten, generalmente, tres categorías principales o grandes divisiones. En la última, es decir, en el último peldaño de la escala, se encuentran los Espíritus imperfectos, caracterizados por el predominio de la materia sobre el espíritu y la propensión al mal.  Aquellos de l segunda, Espíritus buenos, tienen por carácter el predominio del espíritu sobre la materia y el deseo del bien. La primera, en fin, comprende los Espíritus puros, que han alcanzado el sumo grado de perfección.
Esta división nos parece perfectamente racional y con caracteres bien delineados por un suficiente número de subdivisiones, y la hemos hecho con la ayuda de los Espíritus mismos, cuyas benévolas instrucciones jamás nos han faltado.
Con este cuadro será fácil determinar el orden y el grado de superioridad o de inferioridad de los Espíritus, con los cuales comunicarse, y en consecuencia, el grado de confianza y estima, que merecen. Es ésta, en cierto modo, la llave de la ciencia espirita, por cuanto no sabrá jamás rendirse cuenta de las anomalías, que presentan las comunicaciones con los Espíritus, quien no aprende a conocer las disparidades intelectuales y morales. Es útil, por otra parte, advertir, que no siempre los Espíritus pertenecen a la tal o cual otra clase, por cuanto su progreso va cumpliéndose grado a grado, y con frecuencia más en un sentido que en otro. Ellos, por lo tanto, pueden reunir en sí los caracteres de más categorías, lo cual se puede, fácilmente, reconocer por su lenguaje y por sus actos.
Ellos tienen la intuición de Dios, pero no lo comprenden.
No son todos esencialmente malos: en algunos existe más ligereza, incongruencia y  malicia que verdadera maldad. Los unos no hacen ni bien ni mal, empero, ya con solo no practicar el bien demuestran la propia bajeza; los otros, en cambio, *disfrutan del mal, y gozan, cuando encuentran el modo de hacerlo.
TERCER ORDEN: ESPÍRITUS IMPERFECTOS
26. CARACTERES GENERALES. Los caracteres generales de estos Espíritus son: el predominio de la materia sobre el espíritu, la propensión al mal, la ignorancia, el orgullo, el egoísmo, y todas las malas pasiones, que resultan como consecuencia.
Pueden acoplar la inteligencia con la perversidad o con la malicia; pero, cualquiera que sea el desarrollo intelectual, sus ideas son poco elevadas, y más o menos inferiores sus sentimientos.
Sus cogniciones en torno a las cosas del mundo espiritual son limitadas, y lo poco que saben, se confunde con las ideas y los prejuicios de la vida corpórea. En consecuencia, no nos pueden dar más que nociones falsas e incompletas; empero, el observador atento encuentra, frecuentemente, en sus comunicaciones, aunque imperfectas, la confirmación de las verdades enseñadas por los Espíritus superiores.
Su carácter se revela en su lenguaje. Cada Espíritu en cuyas comunicaciones se filtra un mal pensamiento debe ser clasificado en el tercer orden, y, por consiguiente, cada pensamiento negativo que sugiera el mal, proviene de un Espíritu perteneciente a este orden.
Ven la felicidad de los buenos, y tal panorama es para ellos un continúo tormento, por cuanto experimentan todas las angustias que pueden nacer de la envidia y del celo.
Conservan el recuerdo y la sensación de los sufrimientos de la vida corpórea, y esta impresión resulta para ellos mucho más penosa de la realidad. Sufren, realmente, tanto por los males que han realizado ellos mismos, como por aquellos que han hecho realizar a otros, y, debido a que sufren largo tiempo, llegan a creer que han de sufrir eternamente. Dios, para castigarlos, lo desea así.
27.          CLASE DÉCIMA: Espíritus impuros. Los Espíritus impuros están inclinados al mal, haciendo de ello el objeto de sus ocupaciones. Dan pérfidos consejos, esparcen la discordia y la desconfianza, y se ponen cualquier mascara para engañar mejor. Se atacan a los caracteres débiles y tales de ceder a sus sugestiones, con el fin de perderlos, contentos, si pueden, al menos, retardarle el progreso, haciéndole sucumbir en las pruebas a las cuales deber someterse.
En las manifestaciones se reconocen por el lenguaje: la trivialidad y lo rudimentario de las expresiones, en los Espíritus como en los seres humanos, son siempre indicio de inferioridad moral, si no intelectual. Sus comunicaciones permiten conocer la bajeza de las tendencias, y, si, también, desean inducir en error afectando maneras sabias, no rigen, a la larga, sin dejar caer la mascara y mostrarse cual son en realidad.
Algunos pueblos han hecho de ellos divinidades maléficas; otros los llaman con nombres de demonios, genios perversos, Espíritus del mal.
Durante su encarnación, ellos están dedicados a todos los vicios que suelen generar las pasiones viles y depravadas, como la sensualidad, la crueldad, el astucia, la hipocresía, la codicia y la sórdida avaricia. Hacen el mal por el placer de hacerlo, las más de las veces sin motivo, y, porque odian el bien, eligen casi siempre sus victimas entre las personas honestas. Son verdaderos flagelos de la humanidad, a cualquier grado social al cual pertenezcan, y la vestidura de la civilización no le salva del oprobio y de la ignominia.
28.          CLASE NOVENA: Espíritus ligeros. Estos Espíritus son ignorantes, malignos, caprichosos y embusteros. Se inmiscuyen en todo, y responden a todo, sin importarle la verdad. Se complacen en contrariar, en procurar mezquinas satisfacciones, en azuzar a litigios, en inducir maliciosamente al error con engaño y actos de viveza. A esta clase pertenecen los Espíritus que el vulgo llama duendes. Se encuentran bajo la dependencia de los Espíritus superiores, de quienes se sirven con frecuencia, al igual que lo hacemos nosotros con los subalternos.
En la comunicación con los seres encarnados su lenguaje, algunas veces expresa pensamientos humoroso y chistoso, pero, casi siempre sin profundidad: toman el lado ridículo de las cosas, exponiéndolo con palabras satíricas y mordaces; con frecuencia se esconden bajo falsos nombres, empero, más por malicia que por maldad.
29.          CLASE OCTAVA: Espíritus pseudo-sabios. Los Espíritus de esta categoría tienen, en verdad, conocimientos muy extensos, empero, presumen de saber más de lo que realmente saben. Dado su progreso, hablan con cierta gravedad, lo cual puede traer a cierto engaño en relación a su sapiencia, la cual a lo sumo se reduce a un conjunto de prejuicios y de ideas sistemáticas sobre la vida  terrestre, y en un conjunto de alguna verdad con los errores más absurdos, entre los cuales afloran la presunción, el orgullo y la obstinación, de las cuales no se han podido despojar.                                                                                                 
30.          CLASE SÉPTIMA: Espíritus indiferentes. Estos Espíritus no son ni suficientemente buenos para hacer el bien, ni tan malos para hacer el mal: oscilan entre, en un dado momento hacia el bien y en otro, hacía la polaridad opuesta. Permanecen a nivel de la vulgar humanidad tanto por su moral como por su inteligencia, conservando el apego a las cosas de este mundo, cuyos groseros placeres vividos añoran.
31.          CLASE SEXTA: Espíritus golpeadores y perturbadores. Estos Espíritus no forman, propiamente hablando, una clase en sí misma por sus cualidades personales, por cuanto de tal genero los hay en todas las clases del tercer orden. Frecuentemente manifiestan su presencia con efectos sensibles y físicos, como golpes, movimientos, desplazamientos anormales de cuerpos sólidos, y otras señales análogas. Parece que, estando apegados más que los demás a la materia, sean los agentes principales de las vicisitudes elementares del planeta, operando sobre el aire, el agua, el fuego, los cuerpos duros, y también en las vísceras de la tierra. Está claro que estos fenómenos, cuando tienen un carácter intencional e inteligente, no son debido a una causa fortuita o física. Todos los Espíritus pueden producir fenómenos similares; pero, comúnmente los realizan los de nivel inferior, quienes son más sensibles a las cosas materiales. De éstos se sirven los Espíritus elevados cuando estiman que manifestaciones de ésta índole pueden aportar alguna utilidad.
SECUNDO ORDEN: Espíritus buenos
32. CARACTERES GENERALES. Las características generales de los Espíritus buenos, son: el predominio del espíritu sobre la materia y el deseo del bien. Sus cualidades y poder para realizar el bien son una consecuencia directa de su grado de perfeccionamiento: unos poseen la ciencia, los otros la sabiduría y la bondad. Los de mayor progreso unen al saber las cualidades morales. Por cuanto aún no se encuentran totalmente libres de las afecciones materiales, conservan más o menos, según el propio grado, los efectos de la existencia corpórea, bien sea en la forma del lenguaje, como en las costumbres, observándose, aún, restos de alguna pasión. Si fuese de otra manera, serían perfectos.
Esta jerarquía de Espíritus comprende bien a Dios y el infinito, y gozan ya la beatitud de los buenos. Son felices en el bien que realizan y del mal que evitan que se realice. El amor que los une es para ellos fuente de inefable felicidad, jamás turbada ni por la envidia, ni por otros remordimientos, ni por alguna de las malas pasiones que conforman el tormento de los Espíritus imperfectos: todos, empero, deben soportar, aún, pruebas hasta que no hayan alcanzado la perfección.
En el estado de Espíritu suscitan pensamientos buenos y benévolos hacia el prójimo; no les mueve ni el orgullo, ni el rencor, ni la envidia, ni los celos, y hacen el bien por amor del bien.
A este orden pertenecen los Espíritus que, comúnmente, se les denomina genios buenos, genios protectores y Espíritus del bien. En los tiempos pasados, de superstición e ignorancia, se hicieron de ellos un gran número de deidades benéficas.
Se pueden dividir en cuatro los grupos principales:
33. CLASE QUINTA: Espíritus benévolos. Predomina en ellos la bondad, y gozan prestando servicios a los seres humanos y en protegerlos, empero, su saber es limitado: su progreso es más de orden moral que intelectual.
34. CLASE CUARTA: Espíritus doctos. Lo que distingue a estos Espíritus es la amplitud de sus conocimientos. Se ocupan de cuestiones morales, empero, centran su interés en la ciencia, para la cual están dotados en elevado grado, a la cual consideran por el único lado de la verdadera utilidad, liberados de las pasiones que caracterizan a los Espíritus de grados inferiores de perfección.
35. CLASE TERCERA: Espíritus prudentes. Elevadísimas cualidades morales forman el carácter distintivo de estos Espíritus. Sin tener conocimientos del todo ilimitados, se encuentran dotados de una capacidad intelectual que le permite formarse un sano juicio sobre los seres y las cosas.
36.          CLASE SEGUNDA: Espíritus superiores. Estos Espíritus reúnen, conjuntamente, la ciencia, la sabiduría y la bondad. Su lenguaje está lleno de benevolencia, reflejando, constantemente, dignidad y elevación, alcanzando, con frecuencia, niveles de sublimidad. Su superioridad les rinde aptos más que a los demás para aportarnos, dentro de los límites asignados al humano saber, las más precisas nociones sobre las cosas del mundo incorpóreo.
Se comunican con buena disposición con aquellos que buscan desinteresadamente la verdad; tienen el espíritu suficientemente libre de los lazos terrenos para comprenderla; empero, se alejan de quienes se encuentran movidos por la sola curiosidad, o limitados, por la influencia de la materia, de practicar el bien.
Cuando, por excepción, encarnan en la tierra, es para cumplir una misión de progreso, ofreciendo, entonces, el tipo de perfección a la cual puede aspirar, en la dimensión física, la humanidad.
PRIMER ORDEN: Espíritus puros
37. CARACTERÍSTICAS GENERALES. Sobre estos Espíritus la materia no ejercita influencia alguna, y tienen una absoluta superioridad intelectual y moral respecto a los Espíritus de los demás órdenes.
38. Clase primera y única. Los Espíritus de esta clase han recorrido todos los grados de la escala espirita, y depuesto cada impureza de la materia. Por cuanto han alcanzado el vértice de la perfección, de la cual pueden ser capaces los seres humanos, no deben experimentar más prueban ni expiaciones. No estando más sujetos a la reencarnación en cuerpos caducos, viven la vida eterna en el seno de Dios. Disfrutan de una felicidad inalterable, por cuanto no están sometidos más ni a las necesidades, ni a las vicisitudes de la vida material; pero, esta felicidad no consiste en un ocio monótono desenvolviéndose en perpetua contemplación. Son los mensajeros y ministros de Dios, de quien ejecutan las órdenes para el mantenimiento de la armonía universal. Comandan a todos los demás Espíritus, les ayudan a perfeccionarse y les asignan sus tareas. Asistir a los seres humanos en sus afanes, estimularles a actuar bien y a expiar las culpas que les mantienen alejados de la suprema felicidad, es para ellos la más dulce de las ocupaciones. Algunas veces se le denomina con nombres de ángeles, arcángeles o serafines.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: Cuando se menciona que habiendo alcanzado un determinado grado de progreso, los Espíritus no precisan pasar más por pruebas ni expiaciones, y que vivirán, en eterno, en el seno de Dios, hay que entender que, habiendo alcanzado el grado de Maestros de la Creación, a partir entonces van a fungir de auténticos creadores en el desarrollo de nuevos mundos, con libertad de creación, aunque siguiendo los planes trazados por el Creador Universal. Es igual que la persona que se gradúa en la universidad y que ha realizado los cursos de especializaciones y doctorado inherentes, que le facultan a crear con cierto grado de independencia bajo la égida de su visión cósmica. Sin dejar de ser un aprendiz eterno, el Espíritu pasa de la fase de estudiante a la de maestro y creador independiente, dirigiendo determinada parte de la gran obra. Pero, ya, se encuentra emancipado de esa fase evolutiva, en la cual se encontraba depurando su ser de las impurezas que le inhibían percibir la luz con plenitud y asumir la realización de una obra desde su diseño hasta su ejecución final, y así ad infinitum. Antes era un ejecutante, solamente; ahora: diseña, dirige y ejecuta, simultáneamente, y, algunas, veces, en diversos mundos, paralelamente, en forma escalonada y continúa. 
Los seres humanos pueden ponerse en comunicación con ellos; empero, ciertamente, se equivocaría quien pretendiese de tenerlos constantemente a su disposición.
EVOLUCIÓN DE LOS ESPÍRITUS
39. Los Espíritus son por su naturaleza buenos o malos, o, en cambio, se van mejorando por su propia voluntad?
-“Son los mismos Espíritus que se mejoran por sí mismos, y, mejorándose, pasan de un orden al otro”-.
40. Los Espíritus fueron creados una parte buenos y otra malos?
-“Dios ha creado todos los Espíritus simples e ignorantes, es decir, sin ciencia alguna y dio a cada uno un objetivo con la finalidad de iluminarle y hacer que sí alcancen progresivamente la perfección por medio del conocimiento de la verdad, que a Él siempre más le acerca. En el logro de esta perfección reside para ellos la suprema y perfecta felicidad. Los Espíritus adquieren estos conocimientos pasando por las pruebas que Dios les impone. Los unos las aceptan de buen grado alcanzando con dedicación la meta; otros no las asumen que con desgano, por lo cual, por propia culpa, quedan más largo tiempo alejados de la perfección y de la felicidad prometida”-.
Podría decirse que los Espíritus en su origen sean como los niños, ignorantes y sin experiencia, y adquieren poco a poco los conocimientos que precisan, recorriendo las varias fases de la vida?
-“La comparación es exacta. El niño indómito queda ignorante e imperfecto, ya que, cada uno progresa más o menos moralmente e intelectualmente, según su docilidad; la diferencia consiste en que la vida del ser humano, como tal, en la dimensión física, tiene un término, mientras que, la del Espíritu, se extiende al infinito”-.
41. Existen Espíritus que deben permanecer perpetuamente en los ordenes inferiores?
-“No; todos, con el correr del tiempo, serán perfectos. Frecuentemente, su permanencia en los ordenes inferiores dura largo tiempo, pero luego se transforman, por cuanto, como hemos dicho antes, un padre justo y misericordioso no puede mantener separados de sí, en eterno, a los propios hijos. Quisierais, por lo tanto, que Dios, grande, bueno y justo como es fuese peor de lo que no sois vosotros mismos?”-
42. Está en la potestad de los Espíritus apresurar su progreso hacia la perfección?
-“Ciertamente que sí: ellos la alcanzan más o menos rápido de acuerdo con sus deseos y de su sumisión a la voluntad de Dios. El niño dócil, no se instruye, por cierto, más solícitamente que el indómito?”
43. Los Espíritus pueden degenerar?
-“No: mientras van progresando, comprenden lo que les alejaba de la perfección. Cuando el Espíritu ha cumplido una prueba, adquiere un aprendizaje y no lo olvida más. Puede quedar estacionado, empero, no retrocede jamás”-.
44. No habría podido Dios ahorrarle a los Espíritus las pruebas, a las cuales deben someterse para alcanzar al grado supremo?
-“Si los Espíritus hubiesen sido creados perfectos, no tendrían ningún derecho de gozar los beneficios de la perfección. Dónde estaría el mérito sin la lucha? Por otra parte, la desigualdad, que existe entre ellos, es necesaria a su personalidad; por otra parte, el desempeño que ejecutan en estos diferentes grados se encuentra en los designios de la Providencia para la armonía del universo.
Por cuanto en la vida social, a todos los seres humanos le es dado de alcanzar las funciones más elevadas, razonando de este modo cabría la pregunta de por qué el soberano de un país no hace un general de cada uno de sus soldados; por qué todos los empleados subalternos no vienen ascendidos en superiores; por qué todos los alumnos no son, en forma inmediata, nombrados maestros. Ahora bien, la diferencia entre la vida social y la vida espirita reside en esto: la primera es limitada, por lo cual no permite siempre de ascender todos los grados, mientras la segunda es infinita, y deja a todos la posibilidad de llegar a los supremos grados.
45. Para alcanzar la bondad los Espíritus deben pasar todos por la experiencia del mal?
-“No por la experiencia del mal, pero sí por la de la ignorancia”-.
46. Por qué algunos Espíritus han seguido la vía del bien, y otros, la del mal?
-“No tienen ellos el libre albedrío? Dios ha creado a los Espíritus no malos, sino simples e ignorantes, es decir, con iguales aptitudes para el bien y para el mal. Los malos, los son por propia voluntad.
47. Por qué, en los orígenes, cuando todavía no tienen consciencia de sí mismos, los Espíritus pueden tener libertad de elección entre el bien y el mal? Existe, en ellos, un principio, alguna tendencia, le les lleve a uno u otro?
-“El libre albedrío se desenvuelve a medida que el Espíritu adquiere consciencia de sí mismo. No existiría más libertad si la elección fuese solicitada por una causa independientemente de la voluntad del Espíritu. La causa no está en él, sino fuera de él, en las influencias a las cuales cede en virtud del libre querer. Esta es la gran alegoría de la caída del ser humano y del pecado original: los unos han cedido, los otros han resistido a la tentación”-.
De dónde les vienen al Espíritu estas influencias externas?
-“De los Espíritus imperfectos, quienes buscan de adueñarse de él y de dominarle, y se alegran todas las veces que logran hacerle sucumbir. Esto es lo que han querido representar con la figura de Satanás”-.
El Espíritu está sujeto a esta influencia solo en sus orígenes?
-“No; esta dura hasta que él no haya adquirido tal dominio de sí mismo, que disuada a los malos Espíritus en su esperanza de lograrlo”-.
48. Por qué ha permitido Dios a los Espíritus de poder seguir la vía del mal?
-“Cómo osaríais vosotros de pedir cuentas a Dios de sus actos? Creeríais vosotros de poder escrutar sus designios? Dios, sumamente sabio, deja a cada uno la libertad de elegir, para que tenga el mérito de sus obras”-.
49. Por cuánto algunos Espíritus siguen desde el principio la vía del bien absoluto, y otros la del mal absoluto, existen grados intermedios entre estos dos extremos?
-“Ciertamente; y éstos constituyen la mayor parte”-.
50. Los Espíritus que han seguido la vía del mal, podrán alcanzar el mismo grado de espiritualidad de los otros?
-“Si; pero las eternidades serán para ellos más largas”-.
Con este plural las eternidades se expresa la idea que tienen los Espíritus inferiores de la perpetuidad de los propios sufrimientos, por cuanto no le es dado a ellos de ver el término, y porque esta idea se renueva en cada prueba en la cual sucumben.
51. Los Espíritus, llegados al grado supremo después de haber pasado por el camino del mal, tienen menor mérito que los demás a los ojos de Dios?
-“Dios observa tanto a los unos como a los otros con los mismos ojos, y los ama a todos con el mismo amor. Unos se denominan malvados, solamente porque cayeron en culpa; en el origen no eran más que Espíritus simples”-.
52. Los Espíritus fueron creados todos iguales respecto a las facultades intelectuales?
-“Iguales; empero, por cuanto desconocen de donde vienen, es preciso que el libre albedrío siga su propio curso. Ellos progresan más o menos rápidamente en inteligencia como en moralidad”-.
Los Espíritus, que recorren desde el principio la vía del bien, no son ya perfectos por esto, ya que, si no tienen malas tendencias, deben, todavía, adquirir la experiencia y las cogniciones necesarias a la obtención de la perfección.
Podemos compararlos con los niños, quienes, aunque sean naturalmente buenos, tienen necesidad de desenvolverse, de instruirse, pasando por diversas transiciones desde la infancia a la edad madura.
Como hay seres humanos que son buenos, y otros que son malos desde la infancia, de esta manera existen Espíritus que son buenos o malos desde el inicio, pero, con la diferencia capital de que el niño tiene instintos ya formados, mientras el Espíritu en su origen no es ni malo ni bueno: poseyendo todas las tendencias, él, posteriormente, sigue una u otra dirección de acuerdo a su libre albedrío.
ANGELES Y DEMONIOS
53. Los seres que nosotros llamamos ángeles, arcángeles, serafines, y similares, forman una categoría especial de naturaleza diferente de los demás Espíritus?
-“No, son los Espíritus puros, es decir, aquellos que alcanzaron lo máximo de la escala, y reúnen en sí todas las perfecciones”-.
El vocablo ángel despierta, generalmente, la idea de la perfección moral; empero, frecuentemente, se aplica, también, a todos los seres extrahumanos, sean ellos buenos o malos. Por lo cual, se acostumbra decir: ángel bueno, ángel malo, ángel de la luz y ángel de las tinieblas; en cuyo caso la palabra ángel es sinónimo de Espíritu o genio. Nosotros, aquí, la tomamos en su significado bueno.
54. Los ángeles, entonces, han recorrido, ya, todos los grados?
-“Sí; los unos por cuanto han aceptado su misión sin murmurar, han llegado a la perfección más temprano; los demás, han empleado un tiempo más o menos largo”-.
55. Si la opinión, según la cual algunos seres fueron creados perfectos y superiores a todos los demás, es falaz, cómo es que ella se encuentra en la tradición de casi todos los pueblos?
-“Por cuanto vuestro mundo no es ab aeterno, mucho antes de que él existiese otros Espíritus habían ya alcanzado el grado supremo, los seres humano han llegado a creer que en él fueron creados”-.
56. Existen demonios en el significado común de esta palabra?
-“Si existiesen, serían obra de Dios, y, sería Dios justo y bueno si hubiese creado seres destinados eternamente al mal e infelices? Demonios, cuando así los queréis denominar, los hay, pero se encuentran en vuestro mundo inferior o en otros semejantes, y son los hipócritas, que hacen de un Dios justo un Dios malvado y vengativo, creyendo que las abominaciones que ellos cometen en su nombre puedan serle a Él de su agrado”-.
La palabra demonio, implica la idea de Espíritu malo solamente en su significado moderno, por cuanto el vocablo griego daimon, del cual ha derivado, significa genio, inteligencia; es así como los antiguos llamaban a los seres incorpóreos, buenos o malos que fuesen, sin hacer distinción.
Los demonios, según el significado común de la palabra, se suponen que seres esencialmente maléficos, los cuales pero,  como todas las cosas, serían criaturas de Dios. Ahora, Dios, que es supremamente justo y bueno, no puede haber creado seres predestinados al mal por su misma naturaleza y condenados por toda la eternidad. Y si después se quisiese afirmar que no son obra de Dios, serían ab aeterno como Él, y de esta manera habrían no una, sino muchas potencias suprema.
La primera condición de cada doctrina es la de ser lógica: ahora, la de los demonios carece de esta condición esencial. Que en las creencias de los pueblos bárbaros figuren los demonios, se entiende, y se explica fácilmente, por cuanto, no conociendo ellos los atributos de Dios, admiten también las divinidades maléficas; empero, cualquiera que considere la bondad como un atributo por excelencia de Dios, no será nunca tan ilógico de suponer que Él haya podido crear seres consagrados al mal y predestinados a hacerlo perpetuamente; por cuanto sería querer negar su bondad. Los sostenedores de la creencia en los demonios se apoyan en las palabras de Jesús; no es cierto que nosotros pondremos en duda la autoridad de su enseñanza, que, más bien, quisiéramos verlo grabado en lo más íntimo, más que en la boca, de todos los seres humanos; empero, están ellos seguros del significado que él le daba a la palabra demonio? No sabemos, quizá, que su forma alegórica es uno de los caracteres distintivo de su lenguaje? Se deberá, por lo tanto, tomar a la letra todo cuanto se encierra en el Evangelio? Sirva, por ejemplo, solamente el pasaje siguiente: -“Enseguida, después de estos días de aflicción el sol se oscurecerá, y la luna no reflejará más luz, y las estrellas caerán del firmamento, y las potencias del cielo serán removidas. En verdad os digo: la presente generación no pasará antes de que estas cosas hayan ocurrido”-.
Referente a la creación y el movimiento de la tierra hemos visto que la forma del testo bíblico es, frecuentemente, contradictorio. No puede ocurrir lo mismo en algunas figuras empleadas por Jesús, quien debía hablar adaptándose a los tiempos y a los lugares? Jesús no pudo decir falsedades; por lo cual, si en sus palabras se encuentran cosas que parecieran ofender a la razón, esto acontece porque nosotros no las comprendemos, o las interpretamos erróneamente.
Los seres humanos han hecho en relación a los demonios lo mismo que han hecho en respecto a los ángeles: como han creído  en los seres perfectos ab aeterno, han hecho lo mismo en relación a los Espíritus inferiores creyéndolos eternamente malos.
El vocablo demonios debe, por lo tanto, considerarse como sinónimos de Espíritus impuros, quienes, frecuentemente, no valen un punto más de los seres fantásticos designados con este nombre; pero, con la diferencia de que su estado es transitorio. Ellos son Espíritus imperfectos que se rebelan en contra de las pruebas a ellos antepuestas, y por esto están condenados a soportarlas más largamente: empero, a su vez, alcanzarán, también ellos, la perfección, siempre y cuando tengan la voluntad. Por lo cual, se podría aceptar el término demonio con esta restricción; pero, por cuanto ahora viene empleado con este significado exclusivo, no faltaría de ser causa continua de error, haciendo creer a la existencia de seres especiales, creados únicamente para ser malos.
En cuanto a Satanás, es evidente que él es la personificación del mal bajo la forma alegórica, por cuanto no se podría admitir un ser malvado en lucha de tú a tú con Dios, cuya sola ocupación constituyese en la oposición a sus designios. Por cuanto al ser humano le eran necesarias figuras que le estimulasen la imaginación, él se ha representado a los seres incorpóreos bajo una forma material, con atributos que permiten recordar las virtudes y los defectos. De esta manera, los antiguos, queriendo personificar el tiempo, lo representaron con la figura de un viejo con la guadaña y un reloj de arena, por cuanto, representado bajo el aspecto de un joven hubiese sido absurdo; así ocurre con las imagines alegórica de la fortuna, de la verdad, etcétera. De esta manera, los modernos han representado los ángeles y los Espíritus puros, como jovencitos radiantes con alas cándidas, símbolo de su pureza, y a Satanás con los cuernos, las garras  del león y los demás atributos de la bestialidad, símbolos de sus bajas pasiones. Pero, el vulgo, que tomas las cosas a la letra, ha visto en estos emblemas personajes reales, como una vez había visto a Saturno en la alegoría del tiempo.
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(*) Aquí el vocablo Espíritu se emplea para designar a los seres individuales extracorpóreos, y no más el elemento inteligente universal.

domingo, 19 de octubre de 2014

PRINCIPIO VITAL


PRINCIPIO VITAL

Capítulo IV

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
-Unos de los mejores de todos los tiempos!!!
Autor: Allan Kardec
Versión castellana y comentarios exegéticos:
Giuseppe Isgró C.



S 
eres orgánicos e inorgánicos. La Vida y la Desencarnación. Inteligencia e Instinto.

SERES ORGÁNICOS E INORGÁNICOS
Seres orgánicos son aquellos que tienen en sí mismos una fuerza de intima actividad, la cual le otorga la vida: nacen, crecen, se reproducen por sí mismos, concluyen el ciclo de vida y están provistos, para cumplir las diversas funciones de la vida, de órganos especiales, apropiados a las necesidades de su conservación: tales son los seres humanos, los animales y las plantas. Seres inorgánicos son todos aquellos que no tienen ni vitalidad, ni movimientos propios, y se forman por la simple agregación de la materia; tales son los minerales, el agua, el aire, etcétera.
17.        La fuerza, que tiene unidos los elementos de la materia, es la misma tanto en los cuerpos orgánicos como en los orgánicos?
-“Sí, la ley de atracción es la misma para todos”-.
18.      Existe alguna diferencia entre la materia de cuerpos orgánicos y  aquella de los inorgánicos?
-“Es siempre la misma materia; pero en los cuerpos orgánicos es animalizada”-.
19.      Cuál es la causa eficiente de la animalización de la materia?
-“Su unión con el principio vital”-.
20.        Reside el principio vital en un agente particular, o no es más que una propiedad de la materia organizada? En otros términos, es un efecto, o una causa?
-“Lo uno y lo otro. La vida es un efecto producido por la acción de un agente sobre la materia; pero este agente, sin la materia no es la vida, como, paralelamente, la materia no puede vivir sin este agente, el cual confiere la vida a todos los seres, que lo absorben y se lo asimilan”-.
21.        Hemos visto que el Espíritu y la materia son dos elementos constitutivos del universo. El principio vital sería, quizá, un tercero?
-“El principio vital es, ciertamente, un elemento necesario a la constitución del universo, pero no primitivo, por cuanto se origina en la materia universal modificada. Para vosotros es un elemento, como el oxigeno y el hidrógeno, los cuales todavía no son elementos primitivos, por cuanto provienen de otro principio”-.
Por lo tanto, la vitalidad no tiene su principio en un agente primitivo distinto, sino en una propiedad especial de la materia cósmica debida a ciertas modificaciones?
-“Esta es, ciertamente, la consecuencia de lo que hemos dicho”-.
22.        El principio vital reside, de manera especial, en algunos de los cuerpos que nosotros conocemos?
-“Tiene su origen en el fluido universal, y es aquel mismo que vosotros llamáis fluido magnético, y fluido eléctrico animalizado. Sirve de intermediario, de anillo de conjunción entre el Espíritu y la materia”-.
23.        El principio vital es siempre el mismo para todos los seres orgánicos?
-“Sí; modificado según la especie. Le confiere el movimiento y la actividad, y le permite distinguirse de la materia inerte; el movimiento de la materia no es la vida: por cuanto lo recibe, no lo da”-.
24.        Es la vitalidad un atributo estable del agente vital, o más bien se desenvuelve por la acción de los órganos?
-“Ella se desenvuelve solamente con el cuerpo. No hemos dicho que este agente sin la materia no es la vida? Para producir esto es necesaria la unión de ambos”-.
Por lo tanto, la vitalidad está en estado latente cuando el agente vital no se encuentra unido al cuerpo?
-“Ciertamente es así”-.
El conjunto  de los órganos constituye una especie de mecanismo, que recibe el impulso de la actividad íntima o principio vital, que existe en ellos. El principio vital es la fuerza motriz de los cuerpos orgánicos. Al mismo tiempo que el agente vital le da el impulso a los órganos, la acción de los órganos mantiene y desenvuelve la actividad del agente vital, al igual que la frotación desarrolla el calor.  
LA VIDA Y LA DESENCARNACIÓN
25.        Cuál es la causa del cese de la vida en los seres orgánicos?
-“El agotamiento de los órganos”-.
Es decir, podría compararse el cese de la vida a la descontinuación del movimiento en una maquina gastada?
-“Sí; si la maquina está mal montada, el resorte se rompe, y si el cuerpo carece de salud, la vida se va”-.
26.        Por qué una lesión del corazón produce el cese de la vida física más que ningún otro órgano?
-“El corazón es, ciertamente, un mecanismo productor de vida, pero no el único órgano cuya lesión produzca la desencarnación; constituye una de las ruedas principales, pero no la rueda principal de la maquina humana”-.
27.        Qué ocurre a la materia y al principio vital de los seres orgánicos al cese de la vida física?
-“La materia inerte se descompone, cuya esencia será el soporte de otra nueva; el principio vital regresa a la masa”-.
Cesada la vida del ser orgánico, los elementos de los cuales está formado se encuentran sujetos a nuevas combinaciones, que constituyen nuevos seres. Estos atraen de la fuente universal el principio de la vida y de la actividad, lo absorben y lo asimilan, para restituirlo a esta fuente, cuando cesa su ciclo de vida física.
Los órganos estàn, por así decirlo, impregnados de fluido vital. Éste comunica a todos las partes del organismo una actividad que obra, como en ciertas heridas, el reacercamiento, restableciendo las funciones momentáneamente suspendidas. Pero, donde los elementos esenciales a las funciones de los órganos son destruidos, o irremediablemente alterados, el fluido vital no puede transmitirle el movimiento de la vida, cesando la vida física del ser.
Los órganos reaccionan más o menos necesariamente los unos sobre los otros, y solamente de la armonía del conjunto resulta su acción recíproca. Cuando, entonces, una causa destruye esta armonía, sus funciones cesan a ejemplo del movimiento de una maquina, cuyas ruedas esenciales se hayan desajustado, como un reloj lo hace con el tiempo, o se daña por acción externa, obstaculizando que la fuerza motriz le ponga en movimiento.
Imagen todavía más exacta de la vida física y del cese de la misma, nos lo ofrece la maquina eléctrica. Ella esconde en sí misma, como todos los cuerpos de la naturaleza, la electricidad en el estado latente. Los fenómenos eléctricos no se manifiestan sino cuando el fluido sea puesto en actividad por una causa especial; y entonces, podría decirse que la maquina sea viviente. Cesada la causa de la actividad, lo hace, también, el fenómeno, regresando, la maquina, al estado de inercia. Los cuerpos orgánicos serían en cierto modo una especie de baterías o de maquinas eléctricas, en las cuales la actividad del fluido produce el fenómeno de la vida: el cese de esta actividad genera el de la vida física.
La cantidad de fluido vital no es la misma en todos los seres orgánicos: varía según la especie y no es nunca constante ni en el mismo individuo, ni en los de la misma especie. Algunos se encuentran saturados, otros tienen únicamente lo necesario; esta es la razón de que, en algunos, la vida es más activa, más tenaz y en cierto modo más exuberante.
La cantidad de fluido vital en cada ser se agota poco a poco, y puede resultar insuficiente para mantener la vida física, si no renueva con la absorción y la asimilación de las sustancias que la contengan.
El fluido vital se transmite de un ser a otro. Quien tenga de más puede darlo a quienes tienen de menos, y de esta manera reactivar la vida física, que se encontraba cercana a extinguirse.
INTELIGENCIA E INSTINTO
28.        La inteligencia es un atributo del principio vital?
-“No; por cuanto las plantas viven y no piensan: tienen solamente la vida orgánica. Inteligencia y materia son independientes una de la otra, ya que un cuerpo puede vivir sin la inteligencia, y la inteligencia no tiene necesidad de los órganos materiales más que para manifestarse. Para rendir inteligente la materia animalizada es necesariamente el Espíritu”-.
La inteligencia es una facultad especial propia de algunas clases de seres orgánicos, a quienes, de una parte confiere la voluntad de actuar y la conciencia de su ser y de su individualidad, y de la otra los medios de ponerse en comunicación con el mundo externo y de proveer a sus necesidades.
Por lo cual, se pueden distinguir:
                I.   Los seres inanimados o cuerpos brutos, formados exclusivamente de materia, sin vitalidad ni inteligencia.
             II.   Los seres animados no pensantes, formados de materia y dotados de vitalidad, pero privados de inteligencia.
           III.   Los seres animados pensantes, formados de materia, dotados de vitalidad, y, también, dotados de un principio inteligente, que le otorga la facultad de pensar.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
Esta respuesta contiene dos vertientes que analizaremos: La primera, cuando dice que “las plantas no piensan”. Los experimentos de laboratorio de Cleve Baxter, al adaptarle un polígrafo, y realizar con ellas diversos experimentos, como por ejemplo, encargar a un joven, entre un grupo que entra al azar en una sala donde se encuentra una planta, a hacerle un determinado daño, y luego salir. Al volver a entrar, el grupo de jóvenes sin un orden establecido, en el instante en que lo hace aquel que le hizo daño, el polígrafo registra un gráfico que denota que la planta le reconoció, y se encuentra atemorizada. También, la planta reconoce cuando una persona, en su presencia, dice o no la verdad en respuestas a preguntas que se les formulan. La segunda, es cuando expresa: Para rendir inteligente la materia animalizada es necesariamente el Espíritu”. Efectivamente, todos los seres, en los cuatro reinos naturales, poseen cuerpo, alma y Espíritu, por lo  cual, todos los seres, en los cuatros reinos naturales, incluyendo los minerales, piensan. La ley es una y rige todo de la misma manera, sin excepción. Es cuestión de tiempo que se demuestre este principio en todos los reinos naturales, como en efectos se está haciendo, incluyendo el reino mineral.
29.        Cuál es la fuente de la inteligencia?
-“Lo hemos ya dicho: la inteligencia universal”-.
Se podría decir, que cada ser obtiene una porción de inteligencia de la fuente universal, y se la asimila, de misma manera en que lo hace el principio de la vida material?
-“No sería más que una comparación inexacta, por cuanto la inteligencia es una facultad propia de cada ser, de la cual se constituye la individualidad moral. Del resto, ya sabéis que existen cosas que no es dado al ser humano penetrar, y ésta, de momento, es una de esas”-.
30.        El instinto es independiente de la inteligencia?
-“No del todo, por cuanto es una especie de inteligencia. El instinto es una inteligencia irracional, por medio de la cual todos los seres proveen a sus propias necesidades”-.
31.        Se puede establecer un límite entre el instinto y la inteligencia, es decir, precisar donde termina el uno y comienza la otra?
-“No, por cuanto, frecuentemente se confunden; pero, en cambio, se pueden distinguir los actos que pertenecen al instinto de aquellos que pertenecen a la inteligencia”-.
32.        Se puede afirmar que las facultades instintivas disminuyen con el crecer de las facultades intelectuales?
-“No. El instinto existe siempre, pero el ser humano lo descuida. El instinto, también él puede conducir al bien: nos guía siempre, y tal vez con mayor seguridad que la razón, ya que no puede equivocarse”-.
Por qué no es siempre guía infalible la razón?
-”Lo sería si no fuese falseada por la mala educación, por el orgullo y por el egoísmo. El instinto no razona; la razón, en cambio, deja la elección, y otorga al ser humano el libre albedrío”-.
El instinto es una inteligencia rudimentaria que difiere de la inteligencia propiamente dicha, porque sus manifestaciones son casi siempre espontáneas, mientras que las de la inteligencia son el resultado de una combinación y de un acto deliberado.

El instinto varía en sus manifestaciones según las especies y las necesidades de los seres. En aquellos que tienen la conciencia y la sensación de las cosas externas, se une a la inteligencia, es decir, al querer y a la libertad

domingo, 12 de octubre de 2014

LA BÚSQUEDA INTERIOR


LA BÚSQUEDA INTERIOR

©Giuseppe Isgró C.



Cada ser humano ocupa un lugar en la vida, el cual es acorde a la suma existencial que ha logrado acumular en el proceso evolutivo, en el eterno presente, lo que determina su grado de experiencia, conciencia y madurez, en un momento dado.

Reacciona, -a los estímulos del medio ambiente-, según la comprensión o visión que posee.
Si esa comprensión, -o visión- es ampliada, dispondrá de un mejor recurso para afrontar con éxito las situaciones existenciales en el diario quehacer, obedeciendo –en forma natural- al estricto orden universal del cual dependen todas las cosas, en correspondencia con su potencial.
Diariamente se reflexiona sobre la finalidad última de la vida; la propia misión como seres humanos y su interrelación con el universo.
Cada persona posee un cúmulo de experiencias, ha superado gran número de etapas; afronta asuntos por resolver, los cuales, a la vez que prueban su voluntad de querer elevarse por encima de su nivel actual, le brindan la oportunidad de nuevos avances evolutivos,  prosperidad, abundancia y riqueza integral. Observa como el mundo del cual forma parte, marcha en una carrera constante hacia el logro de sus metas, a corto, mediano, largo y macro alcance.  Busca la comprensión de su ser y de las leyes que le rigen, afirmando las riendas de las potencias interiores y del propio destino; quiere encontrar el sentido pleno de la vida y anhela comprender cuál es su lugar en el esquema universal, pero, de manera especial, hacia dónde tiende el Todo, por cuanto forma parte indivisible de él.
La verdadera riqueza reside en el yo superior. Comprender cuál es la propia misión en la vida constituye el primer paso en la búsqueda interior y en el descubrimiento del sentido de la vida.
Al descubrir el verdadero propósito existencial se entra en contacto con la esencia más elevada del propio ser, con el yo espiritual, –maestro interno, especie de piloto automático-, en cuyo inmenso universo se va penetrando cada vez más.
Simón Bolívar constituye un excelente paradigma, al observar como el propósito que se forjara el 15 de agosto  de 1805, con su famoso juramento en el Monte Sacro, en Roma, de libertar la América hispana, transformó su vida sin aparente rumbo en una misión que le llenó de gloria. Años más tarde, diría su maestro y amigo Simón Rodríguez, que presenció la asunción de su compromiso sublime y patriótico: -“y el muchacho cumplió su palabra”-.
Ese compromiso con el propósito vital funge de guía que orienta cada paso en pos de metas prefijadas y ciertas.
El éxito en la vida de los grandes seres radica en que saben lo que quieren y se avocan con todas sus fuerzas para conseguirlo.
El paso fundamental es el de meditar sobre el propio proyecto en la vida, inquiriendo al propio psiconsciente: -“¿cuál es mi verdadera misión en la vida?”-; es preciso preguntarlo tres veces en la quietud del propio ser interior y luego esperar la respuesta intuitiva, la cual se expresa como visión y certeza.
Redactar una afirmación personal que contenga el enunciado de los propios objetivos, la cual se lee periódicamente, en las noches antes de dormir, con verdadera promesa de realizar la propia misión en la vida.
El Espíritu, la mente universal y la asociación con las mentes afines  generan ideas estimulantes e intuiciones adecuadas, las cuales suelen secundar la realización del proyecto de vida.
Se requiere querer realizar la verdadera misión en la vida.
La culminación satisfactoria de un objetivo genera la confianza suficiente para emprender la realización de la etapa siguiente, en el eterno presente.
Se vive en un mundo cuyos avances científicos, filosóficos, éticos-morales, técnicos, psiconscientes, etcétera, cada día engrandecen el horizonte humano. La arqueología, paralelamente, con sus nuevos descubrimientos, acrecienta más y mejor los conocimientos sobre las extraordinarias civilizaciones antiguas, de quienes deriva gran parte de lo que hoy  se conoce, pero, cuya antigüedad sorprende por ser mayor de lo que se piensa.
Se amplía más la visión del futuro, pero, también la del pasado; ambas, por las proyecciones de los ciclos históricos –la historia se repite-, y de los ciclos económicos, -alternabilidad de la prosperidad-contracción-, permiten conocer de dónde se viene, dónde se está y hacia dónde se avanza, mirando al macro plazo; desde una década hasta varios milenios.
Ser participe de esta sublime emoción implica aprovechar los elementos esenciales y útiles de la auto-realización; significa conocer el legado del pasado y la ruta del futuro; es, fundamentalmente, comprender el hoy actual con la suficiente lucidez que proporciona esa visión amplia y fecunda que ilumina la propia comprensión del mundo en que se vive y le sirve de escuela en el inmenso universo.
Un programa de desarrollo personal y profesional, con lecturas amplias y variadas que ensanchen la propia visión universalista, complementa esa búsqueda constante en el encuentro con el ser interior.
El ser humano es un investigador de la naturaleza; estudia las leyes y valores cósmicos, que le permiten, al igual que a la semilla al germinar, que busca la luz exterior como fuente de vida, mientras sus raíces, a su vez, se conectan con la savia vital, en un crecimiento paralelo: interno-externo y viceversa,  profundizar en las propias potencias interiores de luz, sabiduría, amor y energía vitalizadota, en el inmortal espíritu que le anima, para cumplir su rol en la escena cósmica.
Imbuido con estas fortificadoras inquietudes evolutivas, el ser se avoca a la búsqueda interior y al descubrimiento y realización de su misión en la vida.
Busca la sabiduría de los valores universales y encuentra tu lugar en el universo por medio de la práctica de todas las virtudes, cumpliendo, cada día más y mejor, tu auténtica misión en la vida.
Cada ser, al nacer,  trae un plan de vida conformado por la suma existencial acumulado en múltiples ciclos de vidas anteriores, en cuya balanza es deudor y a la vez acreedor en incontables interrelaciones que constituyen su karma y las pruebas que deberá afrontar como medio evolutivo. El forma parte de una familia espiritual que se va alternando en los distintos ciclos de vida, y en cada etapa, él escoge las nuevas pruebas y a los miembros que formarán su nueva familia, en este ciclo, con quienes compensarse, recíprocamente, sus deudas y acreencias, y muchas veces, cumplir las promesas de ayudarse recíprocamente, que previamente se han hecho.
Cada nueva existencia constituye un plan de trabajo que cada ser, -en compañía de los miembros que conformarán la familia en la cual nacerá y la que, posteriormente formará con su cónyuge e hijos-, el cual incluye los objetivos existenciales que cada quien deberá desarrollar como misión de vida.
Oportunamente, en la vida diaria, se van presentando, en forma natural y espontánea, las situaciones que constituyen –casi sin darse cuenta- las pruebas que representan su misión de vida superar, así como, las oportunidades de trabajo que, en base a su vocación, karma  y programa personal, va eligiendo o las situaciones le van conduciendo al escenario correspondiente. Conoce, en el debido momento, a la persona que va a ser su cónyuge y siente que existen fuerzas que le llevan de las manos a cumplir su misión de vida. Afrontar esta realidad con ánimo contento, alegría, positivismo, fortaleza y espíritu de cooperación es fundamental para cumplir con éxito sus objetivos. Generalmente, los entes espirituales que nacerán como hijos -e hijas- se ocuparán de hacer conocer, recíprocamente, a sus padres, y también, les van guiando a tener las condiciones idóneas en las cuales, al nacer, ellos, se puedan desenvolver adecuadamente.
La comprensión de las leyes espirituales que rigen este proceso proporciona la visión que permite tomar las riendas de la vida en las propias manos y conducir con éxito la propia misión en la vida. Sobre todo, contemplar la vida futura con confianza por cuanto la percepción de la existencia de un programa de vida que contempla a priori los aspectos generales del actual ciclo de existencial, genera seguridad y la certeza de que todo va por el cauce correcto, oportunamente. También, permite recibir con mayor alegría y amor a los hijos e hijas que van naciendo, lo cual constituye un reencuentro con seres queridos de otras épocas y miembros de la familia espiritual de la cual se forma parte.
Adelante.


EL ENCUENTRO EN LA VICTORIA



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UN ENCUENTRO EN LA VICTORIA

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Del libro: La Victoria

Capítulo I

Me encontraba un día, en una fuente de aguas tranquilas, cristalinas, cuando se me acercó un Venerable hombre, vestido a la antigua usanza, con bata blanca, larga, pelo y barba que alguna vez fueron de color pelirrojo y un báculo en la mano derecha.

Concentró sus ojos en los míos; su mirada era profunda, serena y apacible.

Con voz suave y afectiva, me dijo:

-“Hola, hijo, como estás”-.

–Bien, -le contesté-; y, ¿usted?

–Por aquí andamos; -fue su respuesta-, mientras me sonreía.

-¿Dónde estamos?, -le pregunté al Venerable hombre-.

-Este sitio es conocido como La Victoria; -me contestó-. –¿Qué haces por estos lados?

-Salí esta mañana, temprano, con el coche, a dar un paseo; luego, al llegar a esta zona, me paré a contemplar la belleza de los araguaneyes y decidí caminar un poco y la verdad que, absorto en mis reflexiones, caminé por lo menos durante dos horas, hasta llegar aquí. Desconocía este hermoso lugar. Y, usted, -¿vive por aquí cerca? -le pregunté-.

Un poco más arriba, en esa colina boscosa. Hace algunos años, -relata el Venerable hombre- decidí retirarme de la agitada vida ejecutiva en que me desenvolvía profesionalmente, como abogado, en la ciudad de Quebec, Canadá, aunque he viajado por diversos países asesorando a incontables líderes. Construí la casa, en esta zona tropical, con la idea de pasar aquí los meses de invierno. Me dedico al estudio de la vida, a la meditación y a cultivar mi jardín y de vez en cuando, a escribir mis reflexiones, las cuales, algún día, habrán de ser publicadas para esparcir un poco la luz que he podido vislumbrar en mis estudios metafísicos-espirituales.

-¿Quieres tomar un café? –Me preguntó el Venerable hombre-. Lo he traído de Caripe El Guácharo; es de los más exquisitos que he probado.

-Sí, con gusto se lo acepto; -le contesté-.

Nos fuimos caminando por un sendero rodeado de árboles cargados de mangos, aguacates, naranjas y una hilera de cayenas de diversos colores. A lo lejos, el ruido de la brisa se oía apaciblemente. Todo era quietud, armonía y paz. Pero, sobre todo, lo que más me impresionaba era la apacibilidad y el sosiego del Venerable hombre de La Victoria. Emanaba de él un flujo de fuerza que, en su presencia, me sentía con un poder y una seguridad nunca antes experimentados. Fuerzas bienhechoras se iban apoderando de mí y aquella paz y relax que buscaba en la mañana, al salir a dar un paseo, sin percatarme de ello, las estaba experimentando ya.

Después de unos quince minutos de caminar, llegamos a la casa del Venerable hombre. Su aspecto exterior humilde estaba lejos de dejar entrever lo que segundos después habría de asombrarme con lo que encontré en el interior.

Al entrar, en la casa, una joven de unos veinte años saludó al Venerable hombre.

-¡Hola, abuelo!, ¿cómo estás?

–Bien, hija, -contestó el Venerable hombre-. -Prepara un poco de café, Lucía, mientras conversamos un poco, adentro.

-Por cierto, te presento a Santiago, quien ha llegado paseando hasta La Victoria.

Después de la presentación, entramos en la biblioteca del Venerable hombre. Un salón grande, lleno de estantes de libros por todas partes, lo cual hacía inimaginable dicho cuadro desde el exterior. Algunos cuadros al óleo de morichales y de personajes históricos, presentaban un ambiente acogedor. En un rincón se encontraban diversos retratos de Tagore, Gandhi, Cicerón, Séneca, Ibn Arabi y un dibujo de Don Quijote y Sancho Panza. En un pequeño cuadro, podía leerse: -“Lo que Alá quiera. Nada se le asemeja”-.

-Le felicito por este inmenso tesoro que usted tiene aquí, -le dije al Venerable hombre-. -¿Cuáles son los temas de su interés?

A lo cual, me contestó: -Como usted puede ver, Santiago, -y me invitó a recorrer los estantes- aquí hay libros de variados temas: clásicos de todos los países y épocas, desde los Vedas, los Upanishads, el Mahabaratha, los libros de Confucio, El Tao te King, de Lao Tse, el Poema de Gilgamesh, el Código de Amurabí, autores griegos, como Homero y Hesiodo. Se encuentran las obras completas de Euclides, Platón, Aristóteles, Teofrasto, Demetrio de Falereo, de los Presocráticos, Epicteto, Plutarco, etcétera; de los latinos, autores como Séneca, Cicerón, -que son mis preferidos-, Julio César, Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso, Marco Aurelio, así como libros de Psicología, Gerencia, Sufismo, Yoga, ensayos, filosofía, parapsicología, hermetismo, El Quijote, libros de economía, filosofía, etcétera, en fin, un poco de todo lo que es preciso conocer para poder entender el significado de la vida: de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacía dónde vamos, sin lo cual, la vida no tendría sentido, sobre todo por el gran afán a que está sometido el ser humano en la agitada vida moderna.

Nos sentamos en sendas butacas y nos entretuvimos conversando de temas diversos. Al poco rato, entró Lucía con dos tazas de oloroso café y unos biscochos, que degustamos con agrado en una amena e interesante conversación. Al fondo, podía oírse una suave música de Beethoven.

Pasamos cerca de una hora conversando de sobre la Atlántida, Egipto, los griegos, de Homero, de los sufíes, del budismo zen, los poderes del espíritu, meditación, etcétera, después de lo cual, le hice una pregunta directa.

-Seguramente, usted ha desarrollado alguna técnica de meditación y algún método de resolución de situaciones, en la vida, que me quisiera explicar, ya que, según observo, para tener usted una serenidad tan acentuada y una fortaleza física a la edad que imagino que usted debe tener, -cerca de noventa años- es porque ha encontrado en su larga experiencia algún secreto que quizás quisiera compartir conmigo.

Santiago, -me dijo el Venerable hombre, si vuelves a visitarme otro día, quizá te cuente algo que te pueda servir. Empero, antes de que te vayas, te haré entrega de unos apuntes que hace ya muchos años, en una época en que yo andaba a la búsqueda de sosiego y tratando de encontrarle sentido a la vida, un Venerable hombre que, en una edad similar a la mía, a su vez me entregara y cuya práctica asidua me permitió domar la mente, encarrilar mi vida y poner bajo control los hilos del destino. Son veintidós manuscritos, y una meditación diaria, –continuó diciendo el Venerable hombre, que si bien son ya un poco antiguos, podrás copiarlos de nuevo y si pones en práctica las técnicas que contienen, darás a tu vida un esplendor que habrá de sorprenderte agradablemente.

-Una vez que los hayas probado con total y absoluta satisfacción de tu parte, -me dijo, ponlos en limpio, en forma de libro y publícalo para que su mensaje llegue a mayor número de personas. Hacía tiempo que esperaba a alguien a quien confiarle este legado y creo que hoy, al llegar aquí, en la forma en que lo has hecho, tus pasos han sido dirigidos por Aquel que todo lo sabe y puede, por la Ley Cósmica, y en cuyos planes universales, todos somos sus instrumentos.

Me despedí del Venerable hombre y de su adorable nieta, sintiendo dentro de mí fuerzas desconocidas hasta entonces que preanunciaban grandes cambios en mi vida.

En los días siguientes, aparté una hora diaria, antes de dormirme, y leí y releí, todos los manuscritos, de la siguiente manera: En primer lugar copié la Meditación diaria en un cuaderno, el cual leí durante veintidós noches y mañanas seguidas, tal como lo indicaban las instrucciones de la misma.

Una nota al pie de página mencionaba que si yo la transcribía en un cuaderno, el hecho de hacerlo, grabaría en mi ordenador mental las instrucciones y me sería más fácil desarrollar, en mi personalidad, las cualidades y condiciones que formaban parte de los objetivos implícitos en la misma.

De los veintidós manuscritos, cada lunes, a las once en punto de la noche, copiaba uno en el cuaderno, y durante el resto de la semana, a la misma hora, lo leía y meditaba, siguiendo las fáciles y efectivas técnicas e indicaciones al inicio del mismo.

Cuatro semanas después de leer durante veintidós días seguidos, en la noche y en la mañana, la meditación diaria, comenzaron a manifestarse en mi vida una serie de cambios positivos que me dejaban asombrado a mi mismo, pero, también, los miembros de mi familia y a mis amistades; sobre todo mi semblante comenzó a ser más apacible; volví a sonreír desde el interior; mi estado anímico era de contento; me sentía más seguro de mi mismo; comencé a confiar más en la gente, en la vida y a vislumbrar el sentido de mi misión en la vida –percibía cosas que antes me pasaban desapercibidas, a pesar de haber estado siempre allí. Sentía fluir en mí una nueva corriente vivificadora de prosperidad, de felicidad, de alegría de vivir. Mi entusiasmo y amor por la vida y por mi familia, por mi trabajo y por las personas, crecía día a día. En aproximadamente dos meses había logrado muchas de las cosas en las cuales había soñado desde hacía años. Había dado un paso sorprendente en el camino de la autorrealización.

Efectivamente, pude comprobar que me fue relativamente muy fácil desarrollar las aptitudes y actitudes a nivel físico, mental, emocional, espiritual y en diversos aspectos de mi vida, como el financiero, que comenzó a mejorar casi inmediatamente, así como, surgieron nuevas oportunidades que comencé a aprovechar, casi sin esfuerzo de mi parte.

Transcurría el año de 1967 y mi vida había encontrado un sendero que habría de conducirme a cooperar en forma más efectiva en el plan divino que el Supremo Hacedor, en algún momento, había diseñado para mí.

Tres meses después volví a aquel lugar donde había encontrado al Venerable hombre de La Victoria y allí estaba la fuente que él dijo llamarse La Victoria; empero, cuando traté de encontrar el camino para llegar a la casa donde amablemente me ofreció un delicioso café, preparado por su nieta Lucía, no logré encontrarlo, pese a haber recorrido durante un par de horas por los alrededores. Pregunté a varias personas para ver si podían indicarme como llegar a la casa del Venerable hombre y cual fue mi sorpresa, nadie lo conocía.

Empero, después de tanto buscar, volví a encontrar la casa donde vivía el Venerable hombre de La Victoria, pero se encontraba abandonada. Su aspecto indicaba que debía encontrarse en ese estado un lapso mayor del que mediaba con el encuentro de aquel ser extraordinario. Es sorprendente como los inmuebles solos acusan el paso del tiempo en mayor grado que los que son habitados. Si no fuera por los manuscritos pensaría que el encuentro no fue más que un simple sueño. -¿O se trata, acaso de un sueño combinado con un fenómeno de aporte? Personalmente, no lo creo. El encuentro fue muy vívido y real. El aromático café servido por Lucía estaba exquisito. Durante varios años volví al lugar varias veces, la casa seguía sola. La última vez que volví, no la pude ubicar y sin tener tiempo suficiente para seguir buscándola, me fui. Ahora, vivo muy lejos de aquella zona, en otro continente; han transcurrido muchos años y después de tanto tiempo es poco probable que vuelva allí; pero, los manuscritos y la meditación diaria obran en mi poder, me han transformado y han enriquecido mi vida.

Durante más de treinta y cinco años he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen los manuscritos y la meditación diaria y cada vez que los pongo en práctica, experimentos los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para mí.

Su contenido es eminentemente práctico; no hay teorías superfluas. Si lleva a cabo los ejercicios que contienen, es probable que, gradualmente, se vaya efectuando la transmutación alquímica de su ser sintonizándose con los elevados resultados existenciales, los cuales, por añadidura, al ser creados a nivel mental, se van manifestando en su propia vida, oportunamente.

Sobre todo, con estos ejercicios, me percaté, cuando el Venerable hombre me entregó los manuscritos, de que se dispone de un método para domar la mente y ejercer un pleno dominio sobre la vida en general y, por ende, sobre el destino y controlar, cuando eventualmente se presenten, todas las situaciones, manteniendo un perfecto equilibrio físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

El Venerable hombre de La Victoria me comentaba que todo se puede lograr en la vida si se siembra la respectiva semilla por medio de correctas decisiones acordes con la propia y elevada auto-estima y dignidad personal, desarrollando el convencimiento de que sí se puede hacer, por medio de las afirmaciones, las visualizaciones y meditaciones, la experimentación de un estado emocional acorde al momento de ser logrados los respectivos resultados y la practica del desapego, es decir, dejar encargada a la mente psiconsciente del logro, y además, se espera el tiempo necesario haciendo, mientras tanto, todo lo que se requiere, según el caso o los objetivos por alcanzar.

Estas técnicas funcionan, me decía una y otra vez el Venerable hombre de La Victoria; luego, agregaba: -las he probado por más de cincuenta años y quien, a su vez me las entregó, habría hecho otro tanto, aseverando que eran efectivas, si yo seguía fielmente las instrucciones y las ponía en práctica con expectativas positivas.

Desde que en 1967, el Venerable hombre me hiciera entrega de los manuscritos, han transcurrido un poco más de de treinta y cinco años, durante los cuales yo también he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen, y cada vez que me ejercito con ellos, experimento los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para todos los que hemos aplicado las enseñanzas del Venerable hombre de La Victoria.

Él me repetía constantemente: -“¡Tú puedes si crees que puedes hacerlo! ¡Hazlo y tendrás el poder!

Recuerdo que ese día el Venerable hombre me dijo: -ejercer el poder con que la naturaleza de las cosas ha dotado a cada ser, cultivando los dones inherentes y aprendiendo todo lo que se pueda de sí y del vasto universo del que se forma parte, es una manera efectiva de ser cada día más feliz. Luego, cuando me despedí de él, expresó: -“¡Que cada día brille más y mejor tu luz interior!”.- Adelante.

Capítulo 2

Meditación diaria

Es lunes en la noche, son las once en punto.

Me dispongo a copiar textualmente, en el cuaderno que he dispuesto para ello, el manuscrito identificado con el título:

Meditación diaria

Dice así:

Afirme, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desee, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubra cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en su vida:

MEDITACIÓN DIARIA

Afirma, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desees, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubre cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en tu vida. Al encender la luz en la mente se ilumina la propia existencia y todo en derredor vibra al unísono y con el mismo sentimiento de felicidad y bienestar, interrelacionándose por la ley de afinidad.

1. -Entro en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, contando de tres a uno: Tres, dos, uno.

Ø Ahora, estoy ya en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre.

Ø Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, durante quince minutos y voy a programar los siguientes efectos positivos, los cuales perduran, cada vez mejor, hasta que vuelva a realizar este acceso y programación mental:

Ø Todo va bien, siempre, en todos los aspectos de mi vida, cada día mejor. (Tres veces). –Imagínalo-.

Ø Todo va bien en mi trabajo; cada día logro mejores niveles de efectividad, prosperidad, riqueza, abundancia y bienestar. (Imagínalo).

2. Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal, -ELOÍ. (Diez veces, con los ojos cerrados). Hoy se expresa en mí la Perfección universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión en todos los aspectos de mi vida.

3. -Cada día, en todas formas y condiciones, mi cuerpo y mi mente funcionan mejor y mejor. La consciencia de mi conexión permanente e indisoluble con el Creador Universal, -ELOÍ-, restablece y mantiene en mí, diariamente, durante las veinticuatro horas del día, un perfecto estado de salud a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Creador Universal, por darme un cuerpo perfecto, saludable, lleno de energía. Aquí y ahora, me siento en perfecto equilibrio de salud, a nivel físico, mental, emocional y espiritual.

4. Afronto y resuelvo bien toda situación que me compete, siempre.

5. Todo tiene solución, en todas las situaciones de mi vida.

6. El Creador Universal, -ELOÍ-, es en mí, cada día mejor, en todos los aspectos de mi vida, fuente de amor, luz, sabiduría, éxito, riqueza, prosperidad, abundancia y armonía.

7. Permito que las leyes universales de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión actúen bien en el plan de mi vida.

8. Tengo prosperidad y poder. Cada día enriquezco mejor mi vida a través del servicio efectivo, del amor y de la práctica de todas las virtudes.

9. Mi dignidad personal me lleva a realizar las cosas que me competen con la máxima perfección posible.

10. Cada día, en todas formas y condiciones, en todos los aspectos de mi vida, estoy mejor y mejor a nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

11. Actúo con templanza, serenidad, autodominio y perfecto equilibrio en todo. Conservo plena autonomía y control sobre todas mis facultades físicas, mentales, emocionales, intelectuales y espirituales. Hecho está. (Visualizar un escudo protector de luz que te envuelve y protege; -una pirámide-).

12. Tengo fortaleza, valor, confianza y fe suficiente para triunfar y alcanzar todas mis metas, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y en armonía con sus planes cósmicos. Soy inmune e invulnerable a las influencias y sugestiones del medio ambiente y de cualquier persona a nivel físico, mental, emocional y espiritual, en las dimensiones objetivas y subjetivas y en cualesquiera otras en que sea requerido.

13. El orden universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión se establece en mi vida, en todos mis asuntos y en las personas interrelacionadas, aquí y ahora. Hecho está.

14. Asumo la responsabilidad de mis actos y cumplo bien todos mis compromisos, siempre oportunamente, de acuerdo con el orden cósmico.

15. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos da abundancia y armonía en el eterno presente. Vivo en abundancia y en armonía perfectas, aquí, ahora y siempre.

16. El Creador Universal, -ELOÍ-, se está ocupando de todo, en todos los aspectos de mi vida, y se expresa en mí conciencia intuitiva por medio de los sentimientos en correspondencia con los valores universales.

17. Gracias, Creador Universal, -ELOÍ-, por esta vida maravillosa. Que Tu Inteligencia Infinita, Amor, Sabiduría, Justicia, Luz, y Poder Creador guíen, adecuadamente, todas mis decisiones y acciones, ahora y siempre. Gracias, Eloí, por este día maravilloso.

18. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos proteja, aquí y en cualquier lugar, ahora y siempre. (Tres veces).

19. Siempre espero lo mejor, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y la Ley Cósmica, en armonía con todos.

20. Gracias, Creador Universal; todo va bien en todos los aspectos de mi vida, a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Eloí, todo va bien en mis practicas espirituales y en mi relación Contigo; Tú y yo formamos una unidad perfecta, armónica, aquí y ahora, en el eterno presente. Yo soy Tú, Tú eres yo. Te amo.

21. Voy a realizar –obtener o resolver- (mencionar), antes del: (fecha), de acuerdo al orden divino y en armonía con todos. (Si se trata de varios objetivos, anótelos y haga la afirmación y visualización con cada uno de ellos. Imagínelo concluido satisfactoriamente sin imponer canal alguno de manifestación.)

22. Tengo serenidad y calma imperturbable. Soy impasible frente a todo y a todos. No tengo temor a nada, a nadie ni de nadie en ningún nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero. Dentro de mí vibra la seguridad total. Tengo completa confianza en la vida y en mi propia capacidad de resolver situaciones y alcanzar los resultados satisfactorios que preciso, en cada caso, siempre.

A continuación anoté la fecha: Lunes 12 de agosto de 1967. Luego, tal como me lo indicó el Venerable hombre, anoté la fecha que correspondía veintidós días después: 03 de septiembre de 1967.

Acto seguido, me senté cómodamente, tomé tres respiraciones profundas y realicé la meditación.

Luego, cada noche, durante veintidós días, a las once en punto, me iba a mi cuarto, daba indicaciones de no ser interrumpido durante veinte minutos y realizaba la meditación del día, la cual, siempre complementaba con la lectura breve de uno de los libros de cabecera que siempre suelo tener en mi mesa de noche.

Iba notando, día a día como emergía de mi interior una nueva y desconocida fortaleza, seguridad, estado de ánimo contento, actitud más decidida, optimismo frente a la vida y a las situaciones; comencé a llevarme mejor en las relaciones con las demás personas, a ser más comedido en todo y sobre todo comenzaba a tener conciencia de cosas que antes me solían pasar desapercibidas.

Cabe destacar que, en el punto número veintiuno de la meditación, había anotado siete objetivos que desde hacía tiempo quería realizar y para mi sorpresa, treinta días después de haber terminado de efectuar la meditación del manuscrito número veintidós comencé a observar como, en forma aparentemente casual se iban manifestando la resultados de cada uno de ellos hasta que, algunos meses después, antes de la fechas previstas, los había realizado todos, menos dos, por lo cual, me senté y volví a anotar, en una hoja de mi cuaderno, otros diez objetivos, encabezados por los dos pendientes de la lista anterior, les puse la fecha tope a cada uno, antes de la cual debían ser logrados, para seguir visualizando, su logro, periódicamente.

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jueves, 23 de octubre de 2014

ESPÍRITUS


ESPÍRITUS

Autor: Allan Kardec
Versión castellana y comentarios exegéticos:
Giuseppe Isgró

Capítulo V de: El Libro de Los Espíritus


Origen y Naturaleza de los Espíritus. Mundo normal primitivo. Forma y Ubicuidad de los Espíritus. Periespíritu. Diferentes órdenes de Espíritus. Escala Espiritual. Evolución de los Espíritus. Ángeles y Demonios.

ORIGEN Y NATURALEZA DE LOS ESPÍRITUS
1. Cómo se pueden definir los Espíritus? (*)
-“Puede decirse que los Espíritus son los seres inteligentes de la Creación. Ellos pueblan el universo mas allá del mundo material”-.
2. Los Espíritus son seres distintos de la Divinidad, o mas bien emanaciones o partes de ella, y por lo tanto llamados hijos o criaturas de Dios?
-“Son la obra de Dios así como una maquina es la obra del ser humano, que la hizo. Es evidente que la maquina es la obra del hombre, pero ya no el ser humano. Vosotros sabéis que, cuando el ser humano hace alguna cosa bella y útil, la denomina su parto, su creación. Y bien, lo mismo puede decirse de Dios. Nosotros somos criaturas o hijos de Él por ser su Obra”-.
3. Los Espíritus han tenido un principio, o son ab aeterno como Dios?
“Si los Espíritus no hubiesen tenido un principio, serían iguales a Dios, mientras que son creación suya  sujetos a su voluntad. Que Dios sea ab aeterno no puede negarse; empero, cuando y como nos haya creado, no lo sabemos. Podéis decir que no hemos tenido principio, si entendéis con esto que Dios siendo ab aeterno, ha debido siempre crear sin interrupción; pero cuando y como cada uno de nosotros fue creado, os lo repito una vez más, nadie lo sabe. Y esto, como decís, es un misterio”-.
4. Por cuanto en el universo existen dos elementos generales, es decir, el inteligente y el material, podría decirse que los Espíritus estén formados de aquel, como los cuerpos inertes, de éste?
-“Evidentemente los Espíritus son la individualización del principio inteligente, como los cuerpos inertes la individualización del principio material; pero de esta formación ignoramos el tiempo y el modo”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: Ambos elementos son la expresión de la misma esencia en sus diversas vertientes, al igual que la moneda tiene dos caras, la energía dos polaridades, y, todo, en la naturaleza, es la manifestación de la ley de la dualidad. Energía y materia son la misma cosa en estados diferentes. Si hay materia es porque un Espíritu elemental vibró en una frecuencia determinada y la condensó, por eso tenemos el elemento hierro, el oro, la plata, el oxígeno, etcétera. El uno es el actor inteligente y el otro la manifestación para fungir de vehículo en la dimensión física, como soporte de “la vida orgánica e inorgánica”, en cada planeta.
Los Espíritus elementales, los de los vegetales y los de los animales, junto con los de los humanos, conforman un todo que se expresa en tres dimensiones:
I.   La Espiritual, como esencia de la Divinidad.
II.   La anímica, en el Alma Universal, en donde la Divinidad se individualiza, sin separarse del Todo y sin dejar de ser el Todo, en los en los Espíritus de los cuatro reinos naturales: humano, animal, vegetal y mineral.
III.   Y, la dimensión física, o plataforma estructurada por la manifestación de los Espíritus elementales de la naturaleza, que condensan la materia a partir de la energía existente ab aeterno, en todo el universo, pasando de un estado a otro, y viceversa, en ciclos alternos y continuos.
Por lo cual, podríamos decir que existen las siguientes vertientes:
A. La Divinidad.
B. Los Espíritus individualizados en el Alma Universal a partir de la Divinidad, en los cuatro reinos naturales; el Alma Universal que conforma la dimensión espiritual propiamente dicha, y en la que se individualizan y actúan los Espíritus, emancipados de la materia.
C. La Energía Universal, que llena todo el universo.
D. La dimensión física, conformada por los mundos, las diversidades de la materia, y los seres encarnados en los cuatros reinos naturales, (incluyendo el mineral), que se encuentran en ellos, cuya composición física manifiestan los Espíritus elementales de la naturaleza a partir de la energía.
Este es un tema para meditar y desarrollarlo de forma conjunta por un gran número de estudiosos; lo cual requerirá algunos milenios de análisis, antes de complementarlo, dada su profundidad, pero, vale la pena comenzar a hacerlo ya. El maestro Allan Kardec dio el primer paso anteponiendo preguntas inteligentes que denotan su profunda agudeza en la percepción de la realidad universal; emulemos su ejemplo en la búsqueda de respuestas, asumiendo el reto).
5. La creación de los Espíritus es permanente, o no tuvo lugar mas que en los orígenes de los tiempos?
-“Es permanentes: Dios no ha cesado de crear”-.
6. Los Espíritus se forman espontáneamente, o proceden los unos de los otros?
-“Dios los crea, como todas las criaturas, con su voluntad; pero, repito, su origen es un misterio”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: Cómo emanan los seres, del Creador Universal?
En primer lugar, el Creador Universal estaría formado por dos partes esenciales:
a)                   El Espíritu Universal, único, ENERGÍA comparable, si pudiésemos verle con la visión espiritual, a un FUEGO CÓSMICO en constante movimiento, o, a una luz como un fuego dorado, color equivalente al de la miel de abeja pura.
b)                   El Alma Universal: Podríamos definirle como el vehículo o cuerpo universal, del cual emana cada Espíritu a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, de la siguiente manera:
·        Cada vez que el Creador Universal desea otorgar vida individual a un nuevo ser, en los cuatro reinos naturales, el Espíritu del Creador Universal se une a esa alma individual que se encuentra inserta en el Alma Universal, -equivalente a una célula creadora- adquiriendo, a partir de ese momento, vida individual, eterna e inmortal, con todos los atributos divinos del Creador Universal, por cuanto es el mismo Creador Universal encarnado en esa alma individual e individualizado, sin separarse de la Totalidad del Ser Universal, siendo UNO con Él, indisoluble, Él –mismo- diferenciado en una UNIDAD del Alma Universal. Es el equivalente a la ENCARNACIÓNDIVINA, en todo el sentido de la palabra. Y cada Espíritu constituye una encarnación de la Divinidad en un alma individual que será su vehículo eterno individualizado y diferenciado, con libre albedrío y autonomía, sujeto a los parámetros de las leyes divinas, valores universales o atributos divinos.
·        Es un proceso de ENCARNACIÓN DIVINA continúo y eterno, en forma gradual, de acuerdo a las necesidades de la Creación y la expansión universal.
·        Esa alma individual en la cual se ha encarnado el Espíritu Universal, individualizándose, es como una célula creadora en el cuerpo humano, comparable a un espermatozoide etérico o espiritual, después de cuya unión de Dios con esa célula, emana a la conciencia individual el NUEVO SER individualizado.
·        El lugar del cual emana a la vida individualizada, esa alma individual, por la encarnación de la Divinidad como Espíritu personalizado, constituirá el espacio cósmico de cada ser en el Ser Universal, con el cual estará indefectiblemente unido con un hilo fluídico elástico,  análogo al hilo de plata, fluídico y elástico, que constituye el alma,-peri-espíritu-, que une el Espíritu con el Cuerpo.
·        Gran número de doctrinas y personajes lúcidos de diferentes épocas han expresado, en algún grado, y en diversas formas, esta verdad,  sin entrar en detalles, lo que, en síntesis, se refleja en lo antes expuesto; empero, la reseña que antecede permite formarse una idea clara de cómo se lleva a cabo el proceso con exactitud.
·        Quedaría una pregunta digna de meditación: El proceso de emanación a la conciencia individual, de acuerdo a la reseña que antecede, se realiza paralelamente y en forma diferencial, en cada uno de los seres de los cuatro reinos naturales, o en un solo ser individualizado a partir del cual va evolucionando, a nivel espiritual, -no físicamente- pasando de una especie a otra, de un reino a otro, por etapas, hasta ocupar el nivel humano?
·        Nuestra percepción personal indica un solo e idéntico proceso de la encarnación de la Divinidad en un ser individual diferenciado.
·        Cada reino natural posee Espíritu, alma y cuerpo, en un proceso idéntico.
·        Aquí caben dos preguntas: 1) En los mundos muy avanzados, existen minerales, plantas y animales? 2) Sus Espíritus son los mismos que formaron parte de aquellos mundos primitivos e intermedios por los cuales pasaron las humanidades muy evolucionadas?
·         Si estas preguntas tienen respuestas afirmativas, es decir, que: los Espíritus de los minerales, de los vegetales y de los animales que conforman los mundos muy evolucionados y que acompañan a las humanidades que los pueblan, han evolucionado paralelamente, y les han acompañados en el proceso evolutivo, hasta esta etapa superior, conservando su respectivo rango de mineral, vegetal o animal,  entonces, la respuesta correcta a la pregunta formulada sobre el proceso de la encarnación de la Divinidad a nivel del alma individualizada, sería la de que, la Divinidad, siendo la misma, se encarna en cada reino natural individualizando el Espíritu respectivo y diferenciado de cada especie.
·        Si el Espíritu humano debiese pasar por los procesos de transformación evolutiva, a nivel espiritual, por todas las variantes minerales, vegetales y animales, sería un proceso demasiado largo. Por lo menos, a nivel del planeta tierra, y de los mundos superiores en progreso al de nuestro planeta, el ser humano, desde su primera existencia, en la tierra, siempre ha sido humano. Esto se deduce claramente de la respuesta que obtiene, Allan Kardec, a la pregunta Nº 172 de El Libro de los Espíritus. Este tema, apasionante de por sí, amerita mayores análisis y meditaciones para dejarlo zanjado.
7. Es exacto decir que los Espíritus son inmateriales?
-“Como definir una cosa, si faltan los términos de comparación, y con un lenguaje insuficiente? Sería como si un ciego de nacimiento quisiera definir la luz. El vocablo inmaterial es inapropiado; la palabra incorpóreo sería más exacta, por cuanto debéis comprender que el Espíritu, siendo una criatura, debe por lo tanto ser alguna cosa: él es la quintaesencia de la materia, sin analogía con aquella que vosotros entendéis por materia, y de tal manera etérea que escapa a la percepción de vuestros sentidos”-.
Con frecuencia decimos que los Espíritus son inmateriales, porque su esencia difiere de todo lo que nosotros conocemos bajo el nombre de materia. Un pueblo ciego no tendría vocablos idóneos para referir la luz y sus efectos. El ciego de nacimiento cree de tener todas las sensaciones con el oído, el olfato, el gusto y el tacto y no comprende las ideas que requerirían el sentido que le falta. Ahora nosotros, con respeto a la esencia de los seres sobrehumanos, somos verdaderos ciegos, y no podemos definirla más que por medio de la comparación siempre imperfecta, o a través de un esfuerzo de nuestra imaginación.
8. Los Espíritus están sujetos a la muerte? Comprendemos que el principio del cual emanan es eterno; empero, preguntamos si su individualidad tiene un término, y si, en un tiempo más o menos largo, el elemento del cual están formados, se disuelve o regresa a la masa común, al igual que en los cuerpos materiales. Es difícil comprender como una cosa que tuvo un principio pueda tener un fin.
-“Muchas son las cosas que no comprendéis, por vuestra limitada inteligencia; pero esta no es un buena razón para negarlas. El niño no comprende todo lo que puede su padre, ni el ignorante en el mismo grado en que lo hace el docto. Nosotros os decimos que la existencia de los Espíritus no tiene fin, y por ahora no podemos decir más”-.
MUNDO NORMAL PRIMITIVO
9. Los Espíritus constituyen un mundo aparte diferente de aquel que vemos?
-“Sí, el mundo de los Espíritus o de las Inteligencias incorpóreas”-.
10. Cuál de los dos mundos, el espiritual o el corpóreo, es el principal en el orden de las cosas?
-“El mundo espiritual; porque ha preexistido, y sobrevive a todo”-.
11. Podría el mundo corpóreo cesar de existir, o no haber existido nunca, sin alterar la esencia del mundo espiritual?
-“Sí, por cuanto son independientes el uno del otro; pero no por eso sus relaciones son continúas, sin embargo, reaccionan continuamente el uno sobre el otro”-.
12. Los Espíritus ocupan en el espacio una región determinada o circunscrita?
-“Los Espíritus están por todas partes, y siendo infinitos, en número, pueblan los espacios infinitos. Los hay, continuamente, alrededor de vosotros, quienes os observan, actuando sobre vosotros sin que os percatéis de ello, por cuanto son una de las potencias de la naturaleza, los instrumentos de los cuales se sirve Dios para el cumplimiento de sus designios; pero, no todos van por todas partes, por cuanto existen regiones determinadas para los Espíritus inferiores”-.
FORMA Y UBICUIDAD DE LOS ESPÍRITUS
13. Los Espíritus tienen una forma determinada, limitada y constante?
–“A vuestros ojos no; a los nuestros sí. Esta forma es, por así decir, una flama, un rayo, una chispa etérea”-.
-Esta flama o chispa tiene algún color?
-“Para vosotros ella variaría de la sombra al brillo del rubí, según la menor o mayor pureza del Espíritu. Con frecuencia se representan los genios con una flama o una estela en la frente, alegoría que recuerda la naturaleza esencial de los Espíritus. Esta flama se suele poner en la parte superior de la cabeza, por cuanto ahí reside la sede de la inteligencia”-.
14. Los Espíritus emplean algún tiempo en desplazarse por el espacio?
–“Sí, pero es tan rápido y breve, como el pensamiento”-.
-El pensamiento no es el Espíritu mismo que se desplaza de un lugar a otro?
-“Por cuanto el pensamiento se reside en algún lugar, allí se encuentra, también, el Espíritu, dado que quien piensa es el Espíritu: el pensamiento es un atributo”-.
15. Siente, el Espíritu, cuando se desplaza de un lugar a otro, que está recorriendo un trayecto y  atravesando los espacios, o se transfiere instantáneamente a voluntad?
-“Según los casos: el Espíritu, a voluntad, puede muy bien tener o no el sentimiento de la distancia que recorre, es decir, depende, por un lado, de su voluntad, y, por el otro, de su naturaleza más o menos purificada”-.
16. La materia es un obstáculo a los Espíritus?
-“No, por cuanto penetran todo: el aire, la tierra, las aguas y el mismo fuego, son para ellos igualmente accesibles”-.
17. Los Espíritus tienen el don de la ubicuidad? En otros términos: puede el mismo Espíritu dividirse y estar en varios lugares a un mismo tiempo?
–“No; pero, cada Espíritu es un centro, que irradia en diversas direcciones, por lo cual pareciera que se encuentra en varios lugares al mismo tiempo. Ved, el sol es uno, pero irradia todo alrededor y envía sus rayos muy lejos, sin dividirse en varias partes”-.
-Irradian todos los Espíritus con la misma potencia?
-“Es evidente que no, por cuanto ésta depende del grado de su respectiva pureza”-.
Cada Espíritu es una unidad indivisible; pero puede extender su pensamiento en diversas direcciones al mismo tiempo. En esto solo consiste la facultad de la ubicuidad atribuida a los Espíritus. De esta manera es un cuerpo luminoso que envía lejos sus rayos y puede ser visto desde todos los puntos del horizonte; así un ser humano. Que, sin cambiar de sitio y sin dividirse, puede transmitir órdenes, señales y movimientos en diversos lugares.
PERIESPÍRITU
18. El Espíritu propiamente dicho está despojado de toda envoltura o se encuentra envuelto en alguna sustancia?
-“Se encuentra envuelto en una sustancia vaporosa para vosotros, y para nosotros, todavía, rudimentaria, empero, aún bastante sutil, para que pueda elevarse en la atmósfera y transferirse a donde le plazca”-.
Como el germen de un fruto se encuentra circundado por el periespermo, así el Espíritu propiamente dicho se encuentra revestido por una envoltura, que por analogía puede denominarse periespíritu.
19. De dónde toma el Espiritual envoltura semi-material?
-“Del fluido universal de cada planeta. Por lo cual éste no es el mismo en todos los mundos: en el pasar de un mundo a otro, el Espíritu cambia la envoltura como vosotros cambiáis de vestido”-.
Entonces, cuándo los Espíritus, que habitan en mundos superiores, vienen entre nosotros, toman un periespíritu más material?
-“Por supuesto, por cuanto, como ya os hemos dicho, deben revestir vuestra materia”-.
20. La envoltura semi-material del Espíritu toma formas determinadas, y puede ser visible?
-“Sí, a voluntad de los Espíritus: es por esto que alguna vez os aparecen en los sueños, o en la vigilia, y toman formas, además de visibles, palpables”-.
VARIOS ORDÉNES DE ESPÍRITUS
21. Los Espíritus son todos iguales, o existe entre ellos alguna jerarquía?
-“Los hay de diferentes ordenes, de acuerdo al grado de perfección al cual han llegado”-.
22. Estos ordenes o grado de perfección entre los Espíritus son en número determinado?
-“No, por cuanto no le separa un confín preciso trazado a modo de barrera, por lo cual estas divisiones se pueden alargar o restringir a voluntad. Todavía, considerando los caracteres generales, estos ordenes se pueden reducir a tres. Aquellos del primer orden han alcanzado la perfección, y son los Espíritus puros; aquellos del segundo han llegado a la mitad de la escala, y tienen como móvil el deseo del bien; aquellos del tercero se encuentran todavía abajo: Espíritus imperfectos, tienen por carácter la ignorancia, el deseo del mal y todas las malas pasiones, que retardan el avance evolutivo”-.
23. Los Espíritus del segundo orden tienen solamente el deseo del bien, o también el poder de hacerlo?
-“Este poder lo adquieren según el grado de su perfeccionamiento, por cuanto algunos tienen la ciencia, otros la sabiduría y la bondad, empero, todos deben, todavía, pasar por  otras pruebas”-.
24. Los Espíritus del tercer orden son todos esencialmente malos?
-“No; algunos no hacen ni bien ni mal, otros, en cambio, se complacen en el mal, y encuentran satisfacción cuando encuentran el modo de hacerlo. Se agregan los Espíritus ligeros, o duendes, más turbulentos que malos, quienes pecan más bien de malicia que de maldad, y se complacen en mistificar, y causar pequeñas contrariedades, de las cuales ellos se ríen”-.
ESCALA ESPIRITA
25. OBSERVACIONES PRELIMINARES: La clasificación de los Espíritus está fundada sobre el grado de su progreso, sobre los privilegios que han adquirido, y sobre las imperfecciones, de las cuales deben, todavía, liberarse. Esa, por otra parte, no es absoluta: cada categoría presenta, sí, un carácter decisivo en el conjunto, empero, de un grado a otro el tránsito es insensible, y en sus límites la gradación desaparece como en los reinos de la naturaleza, al igual que en los colores del arco iris, o bien, si se quiere, como en los diferentes períodos de la vida del ser humano. Se puede, por lo cual, formar un mayor o menor número de clases, según el modo en que se considera la cuestión. Ocurre en esto como en todos los sistemas de clasificaciones científicas, que pueden estar más o menos completos, más o menos racionales, más o menos cómodas para el intelecto; pero, sean como fueren, no cambian para nada el fondo de la ciencia. Por lo cual, los Espíritus, interrogados sobre el argumento, han podido disentir sin error en el número de las categorías. Otros han querido hacerse un arma de estas pretendidas discrepancia, sin reflexionar que ellos non dan ninguna importancia a nada de lo que sea convencional; por cuanto, para ellos el pensamiento es todo, dejando para nosotros la forma, la elección de los términos, las clasificaciones, en una palabra, los sistemas.
Se atienda, por otra parte, a recordar, siempre, que, entre los Espíritus, como entre los seres humanos, los hay en elevado número ignorantes, por cuanto los hechos demuestran que nada es más falso que el creer que todos los Espíritus, por ser tales, deben saberlo todo. Cada clasificación requiere método, análisis y perfecto conocimiento de cada cosa. Ahora bien, en la dimensión espiritual, aquellos que tienen conocimientos limitados, son, al igual que en la física, los ignorantes, inhábiles para realizar una interrelación, establecer un sistema: no conociendo ellos clasificaciones, o comprendiéndolas solo imperfectamente, reputan de primer orden a todos los Espíritus superiores a ellos, sin poder evaluar las gradaciones de sapiencia, de energía y de moralidad que le distinguen, como entre nosotros los salvajes se diferencian de los seres civilizados. Empero, también, aquellos mismos que son capaces pueden variar en los particulares según su percepción, por cuanto se trata de una división, que nos es absoluta. Linneo, Jussien y Tournefort, han desarrollado, cada uno, su propio método, y la botánica no ha cambiado por esto, por cuanto no inventaron ni las plantas ni sus caracteres, en cambio, observaron sus afinidades, y, en razón de éstas formaron los grupos o las clases. De la misma manera hemos hecho nosotros: no hemos inventado ni los Espíritus, ni sus cualidades; pero, los hemos observado y juzgado por sus palabras y actos, y después clasificados por su afinidad, según los datos que ellos mismos han proporcionado.
Los Espíritus admiten, generalmente, tres categorías principales o grandes divisiones. En la última, es decir, en el último peldaño de la escala, se encuentran los Espíritus imperfectos, caracterizados por el predominio de la materia sobre el espíritu y la propensión al mal.  Aquellos de l segunda, Espíritus buenos, tienen por carácter el predominio del espíritu sobre la materia y el deseo del bien. La primera, en fin, comprende los Espíritus puros, que han alcanzado el sumo grado de perfección.
Esta división nos parece perfectamente racional y con caracteres bien delineados por un suficiente número de subdivisiones, y la hemos hecho con la ayuda de los Espíritus mismos, cuyas benévolas instrucciones jamás nos han faltado.
Con este cuadro será fácil determinar el orden y el grado de superioridad o de inferioridad de los Espíritus, con los cuales comunicarse, y en consecuencia, el grado de confianza y estima, que merecen. Es ésta, en cierto modo, la llave de la ciencia espirita, por cuanto no sabrá jamás rendirse cuenta de las anomalías, que presentan las comunicaciones con los Espíritus, quien no aprende a conocer las disparidades intelectuales y morales. Es útil, por otra parte, advertir, que no siempre los Espíritus pertenecen a la tal o cual otra clase, por cuanto su progreso va cumpliéndose grado a grado, y con frecuencia más en un sentido que en otro. Ellos, por lo tanto, pueden reunir en sí los caracteres de más categorías, lo cual se puede, fácilmente, reconocer por su lenguaje y por sus actos.
Ellos tienen la intuición de Dios, pero no lo comprenden.
No son todos esencialmente malos: en algunos existe más ligereza, incongruencia y  malicia que verdadera maldad. Los unos no hacen ni bien ni mal, empero, ya con solo no practicar el bien demuestran la propia bajeza; los otros, en cambio, *disfrutan del mal, y gozan, cuando encuentran el modo de hacerlo.
TERCER ORDEN: ESPÍRITUS IMPERFECTOS
26. CARACTERES GENERALES. Los caracteres generales de estos Espíritus son: el predominio de la materia sobre el espíritu, la propensión al mal, la ignorancia, el orgullo, el egoísmo, y todas las malas pasiones, que resultan como consecuencia.
Pueden acoplar la inteligencia con la perversidad o con la malicia; pero, cualquiera que sea el desarrollo intelectual, sus ideas son poco elevadas, y más o menos inferiores sus sentimientos.
Sus cogniciones en torno a las cosas del mundo espiritual son limitadas, y lo poco que saben, se confunde con las ideas y los prejuicios de la vida corpórea. En consecuencia, no nos pueden dar más que nociones falsas e incompletas; empero, el observador atento encuentra, frecuentemente, en sus comunicaciones, aunque imperfectas, la confirmación de las verdades enseñadas por los Espíritus superiores.
Su carácter se revela en su lenguaje. Cada Espíritu en cuyas comunicaciones se filtra un mal pensamiento debe ser clasificado en el tercer orden, y, por consiguiente, cada pensamiento negativo que sugiera el mal, proviene de un Espíritu perteneciente a este orden.
Ven la felicidad de los buenos, y tal panorama es para ellos un continúo tormento, por cuanto experimentan todas las angustias que pueden nacer de la envidia y del celo.
Conservan el recuerdo y la sensación de los sufrimientos de la vida corpórea, y esta impresión resulta para ellos mucho más penosa de la realidad. Sufren, realmente, tanto por los males que han realizado ellos mismos, como por aquellos que han hecho realizar a otros, y, debido a que sufren largo tiempo, llegan a creer que han de sufrir eternamente. Dios, para castigarlos, lo desea así.
27.          CLASE DÉCIMA: Espíritus impuros. Los Espíritus impuros están inclinados al mal, haciendo de ello el objeto de sus ocupaciones. Dan pérfidos consejos, esparcen la discordia y la desconfianza, y se ponen cualquier mascara para engañar mejor. Se atacan a los caracteres débiles y tales de ceder a sus sugestiones, con el fin de perderlos, contentos, si pueden, al menos, retardarle el progreso, haciéndole sucumbir en las pruebas a las cuales deber someterse.
En las manifestaciones se reconocen por el lenguaje: la trivialidad y lo rudimentario de las expresiones, en los Espíritus como en los seres humanos, son siempre indicio de inferioridad moral, si no intelectual. Sus comunicaciones permiten conocer la bajeza de las tendencias, y, si, también, desean inducir en error afectando maneras sabias, no rigen, a la larga, sin dejar caer la mascara y mostrarse cual son en realidad.
Algunos pueblos han hecho de ellos divinidades maléficas; otros los llaman con nombres de demonios, genios perversos, Espíritus del mal.
Durante su encarnación, ellos están dedicados a todos los vicios que suelen generar las pasiones viles y depravadas, como la sensualidad, la crueldad, el astucia, la hipocresía, la codicia y la sórdida avaricia. Hacen el mal por el placer de hacerlo, las más de las veces sin motivo, y, porque odian el bien, eligen casi siempre sus victimas entre las personas honestas. Son verdaderos flagelos de la humanidad, a cualquier grado social al cual pertenezcan, y la vestidura de la civilización no le salva del oprobio y de la ignominia.
28.          CLASE NOVENA: Espíritus ligeros. Estos Espíritus son ignorantes, malignos, caprichosos y embusteros. Se inmiscuyen en todo, y responden a todo, sin importarle la verdad. Se complacen en contrariar, en procurar mezquinas satisfacciones, en azuzar a litigios, en inducir maliciosamente al error con engaño y actos de viveza. A esta clase pertenecen los Espíritus que el vulgo llama duendes. Se encuentran bajo la dependencia de los Espíritus superiores, de quienes se sirven con frecuencia, al igual que lo hacemos nosotros con los subalternos.
En la comunicación con los seres encarnados su lenguaje, algunas veces expresa pensamientos humoroso y chistoso, pero, casi siempre sin profundidad: toman el lado ridículo de las cosas, exponiéndolo con palabras satíricas y mordaces; con frecuencia se esconden bajo falsos nombres, empero, más por malicia que por maldad.
29.          CLASE OCTAVA: Espíritus pseudo-sabios. Los Espíritus de esta categoría tienen, en verdad, conocimientos muy extensos, empero, presumen de saber más de lo que realmente saben. Dado su progreso, hablan con cierta gravedad, lo cual puede traer a cierto engaño en relación a su sapiencia, la cual a lo sumo se reduce a un conjunto de prejuicios y de ideas sistemáticas sobre la vida  terrestre, y en un conjunto de alguna verdad con los errores más absurdos, entre los cuales afloran la presunción, el orgullo y la obstinación, de las cuales no se han podido despojar.                                                                                                 
30.          CLASE SÉPTIMA: Espíritus indiferentes. Estos Espíritus no son ni suficientemente buenos para hacer el bien, ni tan malos para hacer el mal: oscilan entre, en un dado momento hacia el bien y en otro, hacía la polaridad opuesta. Permanecen a nivel de la vulgar humanidad tanto por su moral como por su inteligencia, conservando el apego a las cosas de este mundo, cuyos groseros placeres vividos añoran.
31.          CLASE SEXTA: Espíritus golpeadores y perturbadores. Estos Espíritus no forman, propiamente hablando, una clase en sí misma por sus cualidades personales, por cuanto de tal genero los hay en todas las clases del tercer orden. Frecuentemente manifiestan su presencia con efectos sensibles y físicos, como golpes, movimientos, desplazamientos anormales de cuerpos sólidos, y otras señales análogas. Parece que, estando apegados más que los demás a la materia, sean los agentes principales de las vicisitudes elementares del planeta, operando sobre el aire, el agua, el fuego, los cuerpos duros, y también en las vísceras de la tierra. Está claro que estos fenómenos, cuando tienen un carácter intencional e inteligente, no son debido a una causa fortuita o física. Todos los Espíritus pueden producir fenómenos similares; pero, comúnmente los realizan los de nivel inferior, quienes son más sensibles a las cosas materiales. De éstos se sirven los Espíritus elevados cuando estiman que manifestaciones de ésta índole pueden aportar alguna utilidad.
SECUNDO ORDEN: Espíritus buenos
32. CARACTERES GENERALES. Las características generales de los Espíritus buenos, son: el predominio del espíritu sobre la materia y el deseo del bien. Sus cualidades y poder para realizar el bien son una consecuencia directa de su grado de perfeccionamiento: unos poseen la ciencia, los otros la sabiduría y la bondad. Los de mayor progreso unen al saber las cualidades morales. Por cuanto aún no se encuentran totalmente libres de las afecciones materiales, conservan más o menos, según el propio grado, los efectos de la existencia corpórea, bien sea en la forma del lenguaje, como en las costumbres, observándose, aún, restos de alguna pasión. Si fuese de otra manera, serían perfectos.
Esta jerarquía de Espíritus comprende bien a Dios y el infinito, y gozan ya la beatitud de los buenos. Son felices en el bien que realizan y del mal que evitan que se realice. El amor que los une es para ellos fuente de inefable felicidad, jamás turbada ni por la envidia, ni por otros remordimientos, ni por alguna de las malas pasiones que conforman el tormento de los Espíritus imperfectos: todos, empero, deben soportar, aún, pruebas hasta que no hayan alcanzado la perfección.
En el estado de Espíritu suscitan pensamientos buenos y benévolos hacia el prójimo; no les mueve ni el orgullo, ni el rencor, ni la envidia, ni los celos, y hacen el bien por amor del bien.
A este orden pertenecen los Espíritus que, comúnmente, se les denomina genios buenos, genios protectores y Espíritus del bien. En los tiempos pasados, de superstición e ignorancia, se hicieron de ellos un gran número de deidades benéficas.
Se pueden dividir en cuatro los grupos principales:
33. CLASE QUINTA: Espíritus benévolos. Predomina en ellos la bondad, y gozan prestando servicios a los seres humanos y en protegerlos, empero, su saber es limitado: su progreso es más de orden moral que intelectual.
34. CLASE CUARTA: Espíritus doctos. Lo que distingue a estos Espíritus es la amplitud de sus conocimientos. Se ocupan de cuestiones morales, empero, centran su interés en la ciencia, para la cual están dotados en elevado grado, a la cual consideran por el único lado de la verdadera utilidad, liberados de las pasiones que caracterizan a los Espíritus de grados inferiores de perfección.
35. CLASE TERCERA: Espíritus prudentes. Elevadísimas cualidades morales forman el carácter distintivo de estos Espíritus. Sin tener conocimientos del todo ilimitados, se encuentran dotados de una capacidad intelectual que le permite formarse un sano juicio sobre los seres y las cosas.
36.          CLASE SEGUNDA: Espíritus superiores. Estos Espíritus reúnen, conjuntamente, la ciencia, la sabiduría y la bondad. Su lenguaje está lleno de benevolencia, reflejando, constantemente, dignidad y elevación, alcanzando, con frecuencia, niveles de sublimidad. Su superioridad les rinde aptos más que a los demás para aportarnos, dentro de los límites asignados al humano saber, las más precisas nociones sobre las cosas del mundo incorpóreo.
Se comunican con buena disposición con aquellos que buscan desinteresadamente la verdad; tienen el espíritu suficientemente libre de los lazos terrenos para comprenderla; empero, se alejan de quienes se encuentran movidos por la sola curiosidad, o limitados, por la influencia de la materia, de practicar el bien.
Cuando, por excepción, encarnan en la tierra, es para cumplir una misión de progreso, ofreciendo, entonces, el tipo de perfección a la cual puede aspirar, en la dimensión física, la humanidad.
PRIMER ORDEN: Espíritus puros
37. CARACTERÍSTICAS GENERALES. Sobre estos Espíritus la materia no ejercita influencia alguna, y tienen una absoluta superioridad intelectual y moral respecto a los Espíritus de los demás órdenes.
38. Clase primera y única. Los Espíritus de esta clase han recorrido todos los grados de la escala espirita, y depuesto cada impureza de la materia. Por cuanto han alcanzado el vértice de la perfección, de la cual pueden ser capaces los seres humanos, no deben experimentar más prueban ni expiaciones. No estando más sujetos a la reencarnación en cuerpos caducos, viven la vida eterna en el seno de Dios. Disfrutan de una felicidad inalterable, por cuanto no están sometidos más ni a las necesidades, ni a las vicisitudes de la vida material; pero, esta felicidad no consiste en un ocio monótono desenvolviéndose en perpetua contemplación. Son los mensajeros y ministros de Dios, de quien ejecutan las órdenes para el mantenimiento de la armonía universal. Comandan a todos los demás Espíritus, les ayudan a perfeccionarse y les asignan sus tareas. Asistir a los seres humanos en sus afanes, estimularles a actuar bien y a expiar las culpas que les mantienen alejados de la suprema felicidad, es para ellos la más dulce de las ocupaciones. Algunas veces se le denomina con nombres de ángeles, arcángeles o serafines.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: Cuando se menciona que habiendo alcanzado un determinado grado de progreso, los Espíritus no precisan pasar más por pruebas ni expiaciones, y que vivirán, en eterno, en el seno de Dios, hay que entender que, habiendo alcanzado el grado de Maestros de la Creación, a partir entonces van a fungir de auténticos creadores en el desarrollo de nuevos mundos, con libertad de creación, aunque siguiendo los planes trazados por el Creador Universal. Es igual que la persona que se gradúa en la universidad y que ha realizado los cursos de especializaciones y doctorado inherentes, que le facultan a crear con cierto grado de independencia bajo la égida de su visión cósmica. Sin dejar de ser un aprendiz eterno, el Espíritu pasa de la fase de estudiante a la de maestro y creador independiente, dirigiendo determinada parte de la gran obra. Pero, ya, se encuentra emancipado de esa fase evolutiva, en la cual se encontraba depurando su ser de las impurezas que le inhibían percibir la luz con plenitud y asumir la realización de una obra desde su diseño hasta su ejecución final, y así ad infinitum. Antes era un ejecutante, solamente; ahora: diseña, dirige y ejecuta, simultáneamente, y, algunas, veces, en diversos mundos, paralelamente, en forma escalonada y continúa. 
Los seres humanos pueden ponerse en comunicación con ellos; empero, ciertamente, se equivocaría quien pretendiese de tenerlos constantemente a su disposición.
EVOLUCIÓN DE LOS ESPÍRITUS
39. Los Espíritus son por su naturaleza buenos o malos, o, en cambio, se van mejorando por su propia voluntad?
-“Son los mismos Espíritus que se mejoran por sí mismos, y, mejorándose, pasan de un orden al otro”-.
40. Los Espíritus fueron creados una parte buenos y otra malos?
-“Dios ha creado todos los Espíritus simples e ignorantes, es decir, sin ciencia alguna y dio a cada uno un objetivo con la finalidad de iluminarle y hacer que sí alcancen progresivamente la perfección por medio del conocimiento de la verdad, que a Él siempre más le acerca. En el logro de esta perfección reside para ellos la suprema y perfecta felicidad. Los Espíritus adquieren estos conocimientos pasando por las pruebas que Dios les impone. Los unos las aceptan de buen grado alcanzando con dedicación la meta; otros no las asumen que con desgano, por lo cual, por propia culpa, quedan más largo tiempo alejados de la perfección y de la felicidad prometida”-.
Podría decirse que los Espíritus en su origen sean como los niños, ignorantes y sin experiencia, y adquieren poco a poco los conocimientos que precisan, recorriendo las varias fases de la vida?
-“La comparación es exacta. El niño indómito queda ignorante e imperfecto, ya que, cada uno progresa más o menos moralmente e intelectualmente, según su docilidad; la diferencia consiste en que la vida del ser humano, como tal, en la dimensión física, tiene un término, mientras que, la del Espíritu, se extiende al infinito”-.
41. Existen Espíritus que deben permanecer perpetuamente en los ordenes inferiores?
-“No; todos, con el correr del tiempo, serán perfectos. Frecuentemente, su permanencia en los ordenes inferiores dura largo tiempo, pero luego se transforman, por cuanto, como hemos dicho antes, un padre justo y misericordioso no puede mantener separados de sí, en eterno, a los propios hijos. Quisierais, por lo tanto, que Dios, grande, bueno y justo como es fuese peor de lo que no sois vosotros mismos?”-
42. Está en la potestad de los Espíritus apresurar su progreso hacia la perfección?
-“Ciertamente que sí: ellos la alcanzan más o menos rápido de acuerdo con sus deseos y de su sumisión a la voluntad de Dios. El niño dócil, no se instruye, por cierto, más solícitamente que el indómito?”
43. Los Espíritus pueden degenerar?
-“No: mientras van progresando, comprenden lo que les alejaba de la perfección. Cuando el Espíritu ha cumplido una prueba, adquiere un aprendizaje y no lo olvida más. Puede quedar estacionado, empero, no retrocede jamás”-.
44. No habría podido Dios ahorrarle a los Espíritus las pruebas, a las cuales deben someterse para alcanzar al grado supremo?
-“Si los Espíritus hubiesen sido creados perfectos, no tendrían ningún derecho de gozar los beneficios de la perfección. Dónde estaría el mérito sin la lucha? Por otra parte, la desigualdad, que existe entre ellos, es necesaria a su personalidad; por otra parte, el desempeño que ejecutan en estos diferentes grados se encuentra en los designios de la Providencia para la armonía del universo.
Por cuanto en la vida social, a todos los seres humanos le es dado de alcanzar las funciones más elevadas, razonando de este modo cabría la pregunta de por qué el soberano de un país no hace un general de cada uno de sus soldados; por qué todos los empleados subalternos no vienen ascendidos en superiores; por qué todos los alumnos no son, en forma inmediata, nombrados maestros. Ahora bien, la diferencia entre la vida social y la vida espirita reside en esto: la primera es limitada, por lo cual no permite siempre de ascender todos los grados, mientras la segunda es infinita, y deja a todos la posibilidad de llegar a los supremos grados.
45. Para alcanzar la bondad los Espíritus deben pasar todos por la experiencia del mal?
-“No por la experiencia del mal, pero sí por la de la ignorancia”-.
46. Por qué algunos Espíritus han seguido la vía del bien, y otros, la del mal?
-“No tienen ellos el libre albedrío? Dios ha creado a los Espíritus no malos, sino simples e ignorantes, es decir, con iguales aptitudes para el bien y para el mal. Los malos, los son por propia voluntad.
47. Por qué, en los orígenes, cuando todavía no tienen consciencia de sí mismos, los Espíritus pueden tener libertad de elección entre el bien y el mal? Existe, en ellos, un principio, alguna tendencia, le les lleve a uno u otro?
-“El libre albedrío se desenvuelve a medida que el Espíritu adquiere consciencia de sí mismo. No existiría más libertad si la elección fuese solicitada por una causa independientemente de la voluntad del Espíritu. La causa no está en él, sino fuera de él, en las influencias a las cuales cede en virtud del libre querer. Esta es la gran alegoría de la caída del ser humano y del pecado original: los unos han cedido, los otros han resistido a la tentación”-.
De dónde les vienen al Espíritu estas influencias externas?
-“De los Espíritus imperfectos, quienes buscan de adueñarse de él y de dominarle, y se alegran todas las veces que logran hacerle sucumbir. Esto es lo que han querido representar con la figura de Satanás”-.
El Espíritu está sujeto a esta influencia solo en sus orígenes?
-“No; esta dura hasta que él no haya adquirido tal dominio de sí mismo, que disuada a los malos Espíritus en su esperanza de lograrlo”-.
48. Por qué ha permitido Dios a los Espíritus de poder seguir la vía del mal?
-“Cómo osaríais vosotros de pedir cuentas a Dios de sus actos? Creeríais vosotros de poder escrutar sus designios? Dios, sumamente sabio, deja a cada uno la libertad de elegir, para que tenga el mérito de sus obras”-.
49. Por cuánto algunos Espíritus siguen desde el principio la vía del bien absoluto, y otros la del mal absoluto, existen grados intermedios entre estos dos extremos?
-“Ciertamente; y éstos constituyen la mayor parte”-.
50. Los Espíritus que han seguido la vía del mal, podrán alcanzar el mismo grado de espiritualidad de los otros?
-“Si; pero las eternidades serán para ellos más largas”-.
Con este plural las eternidades se expresa la idea que tienen los Espíritus inferiores de la perpetuidad de los propios sufrimientos, por cuanto no le es dado a ellos de ver el término, y porque esta idea se renueva en cada prueba en la cual sucumben.
51. Los Espíritus, llegados al grado supremo después de haber pasado por el camino del mal, tienen menor mérito que los demás a los ojos de Dios?
-“Dios observa tanto a los unos como a los otros con los mismos ojos, y los ama a todos con el mismo amor. Unos se denominan malvados, solamente porque cayeron en culpa; en el origen no eran más que Espíritus simples”-.
52. Los Espíritus fueron creados todos iguales respecto a las facultades intelectuales?
-“Iguales; empero, por cuanto desconocen de donde vienen, es preciso que el libre albedrío siga su propio curso. Ellos progresan más o menos rápidamente en inteligencia como en moralidad”-.
Los Espíritus, que recorren desde el principio la vía del bien, no son ya perfectos por esto, ya que, si no tienen malas tendencias, deben, todavía, adquirir la experiencia y las cogniciones necesarias a la obtención de la perfección.
Podemos compararlos con los niños, quienes, aunque sean naturalmente buenos, tienen necesidad de desenvolverse, de instruirse, pasando por diversas transiciones desde la infancia a la edad madura.
Como hay seres humanos que son buenos, y otros que son malos desde la infancia, de esta manera existen Espíritus que son buenos o malos desde el inicio, pero, con la diferencia capital de que el niño tiene instintos ya formados, mientras el Espíritu en su origen no es ni malo ni bueno: poseyendo todas las tendencias, él, posteriormente, sigue una u otra dirección de acuerdo a su libre albedrío.
ANGELES Y DEMONIOS
53. Los seres que nosotros llamamos ángeles, arcángeles, serafines, y similares, forman una categoría especial de naturaleza diferente de los demás Espíritus?
-“No, son los Espíritus puros, es decir, aquellos que alcanzaron lo máximo de la escala, y reúnen en sí todas las perfecciones”-.
El vocablo ángel despierta, generalmente, la idea de la perfección moral; empero, frecuentemente, se aplica, también, a todos los seres extrahumanos, sean ellos buenos o malos. Por lo cual, se acostumbra decir: ángel bueno, ángel malo, ángel de la luz y ángel de las tinieblas; en cuyo caso la palabra ángel es sinónimo de Espíritu o genio. Nosotros, aquí, la tomamos en su significado bueno.
54. Los ángeles, entonces, han recorrido, ya, todos los grados?
-“Sí; los unos por cuanto han aceptado su misión sin murmurar, han llegado a la perfección más temprano; los demás, han empleado un tiempo más o menos largo”-.
55. Si la opinión, según la cual algunos seres fueron creados perfectos y superiores a todos los demás, es falaz, cómo es que ella se encuentra en la tradición de casi todos los pueblos?
-“Por cuanto vuestro mundo no es ab aeterno, mucho antes de que él existiese otros Espíritus habían ya alcanzado el grado supremo, los seres humano han llegado a creer que en él fueron creados”-.
56. Existen demonios en el significado común de esta palabra?
-“Si existiesen, serían obra de Dios, y, sería Dios justo y bueno si hubiese creado seres destinados eternamente al mal e infelices? Demonios, cuando así los queréis denominar, los hay, pero se encuentran en vuestro mundo inferior o en otros semejantes, y son los hipócritas, que hacen de un Dios justo un Dios malvado y vengativo, creyendo que las abominaciones que ellos cometen en su nombre puedan serle a Él de su agrado”-.
La palabra demonio, implica la idea de Espíritu malo solamente en su significado moderno, por cuanto el vocablo griego daimon, del cual ha derivado, significa genio, inteligencia; es así como los antiguos llamaban a los seres incorpóreos, buenos o malos que fuesen, sin hacer distinción.
Los demonios, según el significado común de la palabra, se suponen que seres esencialmente maléficos, los cuales pero,  como todas las cosas, serían criaturas de Dios. Ahora, Dios, que es supremamente justo y bueno, no puede haber creado seres predestinados al mal por su misma naturaleza y condenados por toda la eternidad. Y si después se quisiese afirmar que no son obra de Dios, serían ab aeterno como Él, y de esta manera habrían no una, sino muchas potencias suprema.
La primera condición de cada doctrina es la de ser lógica: ahora, la de los demonios carece de esta condición esencial. Que en las creencias de los pueblos bárbaros figuren los demonios, se entiende, y se explica fácilmente, por cuanto, no conociendo ellos los atributos de Dios, admiten también las divinidades maléficas; empero, cualquiera que considere la bondad como un atributo por excelencia de Dios, no será nunca tan ilógico de suponer que Él haya podido crear seres consagrados al mal y predestinados a hacerlo perpetuamente; por cuanto sería querer negar su bondad. Los sostenedores de la creencia en los demonios se apoyan en las palabras de Jesús; no es cierto que nosotros pondremos en duda la autoridad de su enseñanza, que, más bien, quisiéramos verlo grabado en lo más íntimo, más que en la boca, de todos los seres humanos; empero, están ellos seguros del significado que él le daba a la palabra demonio? No sabemos, quizá, que su forma alegórica es uno de los caracteres distintivo de su lenguaje? Se deberá, por lo tanto, tomar a la letra todo cuanto se encierra en el Evangelio? Sirva, por ejemplo, solamente el pasaje siguiente: -“Enseguida, después de estos días de aflicción el sol se oscurecerá, y la luna no reflejará más luz, y las estrellas caerán del firmamento, y las potencias del cielo serán removidas. En verdad os digo: la presente generación no pasará antes de que estas cosas hayan ocurrido”-.
Referente a la creación y el movimiento de la tierra hemos visto que la forma del testo bíblico es, frecuentemente, contradictorio. No puede ocurrir lo mismo en algunas figuras empleadas por Jesús, quien debía hablar adaptándose a los tiempos y a los lugares? Jesús no pudo decir falsedades; por lo cual, si en sus palabras se encuentran cosas que parecieran ofender a la razón, esto acontece porque nosotros no las comprendemos, o las interpretamos erróneamente.
Los seres humanos han hecho en relación a los demonios lo mismo que han hecho en respecto a los ángeles: como han creído  en los seres perfectos ab aeterno, han hecho lo mismo en relación a los Espíritus inferiores creyéndolos eternamente malos.
El vocablo demonios debe, por lo tanto, considerarse como sinónimos de Espíritus impuros, quienes, frecuentemente, no valen un punto más de los seres fantásticos designados con este nombre; pero, con la diferencia de que su estado es transitorio. Ellos son Espíritus imperfectos que se rebelan en contra de las pruebas a ellos antepuestas, y por esto están condenados a soportarlas más largamente: empero, a su vez, alcanzarán, también ellos, la perfección, siempre y cuando tengan la voluntad. Por lo cual, se podría aceptar el término demonio con esta restricción; pero, por cuanto ahora viene empleado con este significado exclusivo, no faltaría de ser causa continua de error, haciendo creer a la existencia de seres especiales, creados únicamente para ser malos.
En cuanto a Satanás, es evidente que él es la personificación del mal bajo la forma alegórica, por cuanto no se podría admitir un ser malvado en lucha de tú a tú con Dios, cuya sola ocupación constituyese en la oposición a sus designios. Por cuanto al ser humano le eran necesarias figuras que le estimulasen la imaginación, él se ha representado a los seres incorpóreos bajo una forma material, con atributos que permiten recordar las virtudes y los defectos. De esta manera, los antiguos, queriendo personificar el tiempo, lo representaron con la figura de un viejo con la guadaña y un reloj de arena, por cuanto, representado bajo el aspecto de un joven hubiese sido absurdo; así ocurre con las imagines alegórica de la fortuna, de la verdad, etcétera. De esta manera, los modernos han representado los ángeles y los Espíritus puros, como jovencitos radiantes con alas cándidas, símbolo de su pureza, y a Satanás con los cuernos, las garras  del león y los demás atributos de la bestialidad, símbolos de sus bajas pasiones. Pero, el vulgo, que tomas las cosas a la letra, ha visto en estos emblemas personajes reales, como una vez había visto a Saturno en la alegoría del tiempo.
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(*) Aquí el vocablo Espíritu se emplea para designar a los seres individuales extracorpóreos, y no más el elemento inteligente universal.

domingo, 19 de octubre de 2014

PRINCIPIO VITAL


PRINCIPIO VITAL

Capítulo IV

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
-Unos de los mejores de todos los tiempos!!!
Autor: Allan Kardec
Versión castellana y comentarios exegéticos:
Giuseppe Isgró C.



S 
eres orgánicos e inorgánicos. La Vida y la Desencarnación. Inteligencia e Instinto.

SERES ORGÁNICOS E INORGÁNICOS
Seres orgánicos son aquellos que tienen en sí mismos una fuerza de intima actividad, la cual le otorga la vida: nacen, crecen, se reproducen por sí mismos, concluyen el ciclo de vida y están provistos, para cumplir las diversas funciones de la vida, de órganos especiales, apropiados a las necesidades de su conservación: tales son los seres humanos, los animales y las plantas. Seres inorgánicos son todos aquellos que no tienen ni vitalidad, ni movimientos propios, y se forman por la simple agregación de la materia; tales son los minerales, el agua, el aire, etcétera.
17.        La fuerza, que tiene unidos los elementos de la materia, es la misma tanto en los cuerpos orgánicos como en los orgánicos?
-“Sí, la ley de atracción es la misma para todos”-.
18.      Existe alguna diferencia entre la materia de cuerpos orgánicos y  aquella de los inorgánicos?
-“Es siempre la misma materia; pero en los cuerpos orgánicos es animalizada”-.
19.      Cuál es la causa eficiente de la animalización de la materia?
-“Su unión con el principio vital”-.
20.        Reside el principio vital en un agente particular, o no es más que una propiedad de la materia organizada? En otros términos, es un efecto, o una causa?
-“Lo uno y lo otro. La vida es un efecto producido por la acción de un agente sobre la materia; pero este agente, sin la materia no es la vida, como, paralelamente, la materia no puede vivir sin este agente, el cual confiere la vida a todos los seres, que lo absorben y se lo asimilan”-.
21.        Hemos visto que el Espíritu y la materia son dos elementos constitutivos del universo. El principio vital sería, quizá, un tercero?
-“El principio vital es, ciertamente, un elemento necesario a la constitución del universo, pero no primitivo, por cuanto se origina en la materia universal modificada. Para vosotros es un elemento, como el oxigeno y el hidrógeno, los cuales todavía no son elementos primitivos, por cuanto provienen de otro principio”-.
Por lo tanto, la vitalidad no tiene su principio en un agente primitivo distinto, sino en una propiedad especial de la materia cósmica debida a ciertas modificaciones?
-“Esta es, ciertamente, la consecuencia de lo que hemos dicho”-.
22.        El principio vital reside, de manera especial, en algunos de los cuerpos que nosotros conocemos?
-“Tiene su origen en el fluido universal, y es aquel mismo que vosotros llamáis fluido magnético, y fluido eléctrico animalizado. Sirve de intermediario, de anillo de conjunción entre el Espíritu y la materia”-.
23.        El principio vital es siempre el mismo para todos los seres orgánicos?
-“Sí; modificado según la especie. Le confiere el movimiento y la actividad, y le permite distinguirse de la materia inerte; el movimiento de la materia no es la vida: por cuanto lo recibe, no lo da”-.
24.        Es la vitalidad un atributo estable del agente vital, o más bien se desenvuelve por la acción de los órganos?
-“Ella se desenvuelve solamente con el cuerpo. No hemos dicho que este agente sin la materia no es la vida? Para producir esto es necesaria la unión de ambos”-.
Por lo tanto, la vitalidad está en estado latente cuando el agente vital no se encuentra unido al cuerpo?
-“Ciertamente es así”-.
El conjunto  de los órganos constituye una especie de mecanismo, que recibe el impulso de la actividad íntima o principio vital, que existe en ellos. El principio vital es la fuerza motriz de los cuerpos orgánicos. Al mismo tiempo que el agente vital le da el impulso a los órganos, la acción de los órganos mantiene y desenvuelve la actividad del agente vital, al igual que la frotación desarrolla el calor.  
LA VIDA Y LA DESENCARNACIÓN
25.        Cuál es la causa del cese de la vida en los seres orgánicos?
-“El agotamiento de los órganos”-.
Es decir, podría compararse el cese de la vida a la descontinuación del movimiento en una maquina gastada?
-“Sí; si la maquina está mal montada, el resorte se rompe, y si el cuerpo carece de salud, la vida se va”-.
26.        Por qué una lesión del corazón produce el cese de la vida física más que ningún otro órgano?
-“El corazón es, ciertamente, un mecanismo productor de vida, pero no el único órgano cuya lesión produzca la desencarnación; constituye una de las ruedas principales, pero no la rueda principal de la maquina humana”-.
27.        Qué ocurre a la materia y al principio vital de los seres orgánicos al cese de la vida física?
-“La materia inerte se descompone, cuya esencia será el soporte de otra nueva; el principio vital regresa a la masa”-.
Cesada la vida del ser orgánico, los elementos de los cuales está formado se encuentran sujetos a nuevas combinaciones, que constituyen nuevos seres. Estos atraen de la fuente universal el principio de la vida y de la actividad, lo absorben y lo asimilan, para restituirlo a esta fuente, cuando cesa su ciclo de vida física.
Los órganos estàn, por así decirlo, impregnados de fluido vital. Éste comunica a todos las partes del organismo una actividad que obra, como en ciertas heridas, el reacercamiento, restableciendo las funciones momentáneamente suspendidas. Pero, donde los elementos esenciales a las funciones de los órganos son destruidos, o irremediablemente alterados, el fluido vital no puede transmitirle el movimiento de la vida, cesando la vida física del ser.
Los órganos reaccionan más o menos necesariamente los unos sobre los otros, y solamente de la armonía del conjunto resulta su acción recíproca. Cuando, entonces, una causa destruye esta armonía, sus funciones cesan a ejemplo del movimiento de una maquina, cuyas ruedas esenciales se hayan desajustado, como un reloj lo hace con el tiempo, o se daña por acción externa, obstaculizando que la fuerza motriz le ponga en movimiento.
Imagen todavía más exacta de la vida física y del cese de la misma, nos lo ofrece la maquina eléctrica. Ella esconde en sí misma, como todos los cuerpos de la naturaleza, la electricidad en el estado latente. Los fenómenos eléctricos no se manifiestan sino cuando el fluido sea puesto en actividad por una causa especial; y entonces, podría decirse que la maquina sea viviente. Cesada la causa de la actividad, lo hace, también, el fenómeno, regresando, la maquina, al estado de inercia. Los cuerpos orgánicos serían en cierto modo una especie de baterías o de maquinas eléctricas, en las cuales la actividad del fluido produce el fenómeno de la vida: el cese de esta actividad genera el de la vida física.
La cantidad de fluido vital no es la misma en todos los seres orgánicos: varía según la especie y no es nunca constante ni en el mismo individuo, ni en los de la misma especie. Algunos se encuentran saturados, otros tienen únicamente lo necesario; esta es la razón de que, en algunos, la vida es más activa, más tenaz y en cierto modo más exuberante.
La cantidad de fluido vital en cada ser se agota poco a poco, y puede resultar insuficiente para mantener la vida física, si no renueva con la absorción y la asimilación de las sustancias que la contengan.
El fluido vital se transmite de un ser a otro. Quien tenga de más puede darlo a quienes tienen de menos, y de esta manera reactivar la vida física, que se encontraba cercana a extinguirse.
INTELIGENCIA E INSTINTO
28.        La inteligencia es un atributo del principio vital?
-“No; por cuanto las plantas viven y no piensan: tienen solamente la vida orgánica. Inteligencia y materia son independientes una de la otra, ya que un cuerpo puede vivir sin la inteligencia, y la inteligencia no tiene necesidad de los órganos materiales más que para manifestarse. Para rendir inteligente la materia animalizada es necesariamente el Espíritu”-.
La inteligencia es una facultad especial propia de algunas clases de seres orgánicos, a quienes, de una parte confiere la voluntad de actuar y la conciencia de su ser y de su individualidad, y de la otra los medios de ponerse en comunicación con el mundo externo y de proveer a sus necesidades.
Por lo cual, se pueden distinguir:
                I.   Los seres inanimados o cuerpos brutos, formados exclusivamente de materia, sin vitalidad ni inteligencia.
             II.   Los seres animados no pensantes, formados de materia y dotados de vitalidad, pero privados de inteligencia.
           III.   Los seres animados pensantes, formados de materia, dotados de vitalidad, y, también, dotados de un principio inteligente, que le otorga la facultad de pensar.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
Esta respuesta contiene dos vertientes que analizaremos: La primera, cuando dice que “las plantas no piensan”. Los experimentos de laboratorio de Cleve Baxter, al adaptarle un polígrafo, y realizar con ellas diversos experimentos, como por ejemplo, encargar a un joven, entre un grupo que entra al azar en una sala donde se encuentra una planta, a hacerle un determinado daño, y luego salir. Al volver a entrar, el grupo de jóvenes sin un orden establecido, en el instante en que lo hace aquel que le hizo daño, el polígrafo registra un gráfico que denota que la planta le reconoció, y se encuentra atemorizada. También, la planta reconoce cuando una persona, en su presencia, dice o no la verdad en respuestas a preguntas que se les formulan. La segunda, es cuando expresa: Para rendir inteligente la materia animalizada es necesariamente el Espíritu”. Efectivamente, todos los seres, en los cuatro reinos naturales, poseen cuerpo, alma y Espíritu, por lo  cual, todos los seres, en los cuatros reinos naturales, incluyendo los minerales, piensan. La ley es una y rige todo de la misma manera, sin excepción. Es cuestión de tiempo que se demuestre este principio en todos los reinos naturales, como en efectos se está haciendo, incluyendo el reino mineral.
29.        Cuál es la fuente de la inteligencia?
-“Lo hemos ya dicho: la inteligencia universal”-.
Se podría decir, que cada ser obtiene una porción de inteligencia de la fuente universal, y se la asimila, de misma manera en que lo hace el principio de la vida material?
-“No sería más que una comparación inexacta, por cuanto la inteligencia es una facultad propia de cada ser, de la cual se constituye la individualidad moral. Del resto, ya sabéis que existen cosas que no es dado al ser humano penetrar, y ésta, de momento, es una de esas”-.
30.        El instinto es independiente de la inteligencia?
-“No del todo, por cuanto es una especie de inteligencia. El instinto es una inteligencia irracional, por medio de la cual todos los seres proveen a sus propias necesidades”-.
31.        Se puede establecer un límite entre el instinto y la inteligencia, es decir, precisar donde termina el uno y comienza la otra?
-“No, por cuanto, frecuentemente se confunden; pero, en cambio, se pueden distinguir los actos que pertenecen al instinto de aquellos que pertenecen a la inteligencia”-.
32.        Se puede afirmar que las facultades instintivas disminuyen con el crecer de las facultades intelectuales?
-“No. El instinto existe siempre, pero el ser humano lo descuida. El instinto, también él puede conducir al bien: nos guía siempre, y tal vez con mayor seguridad que la razón, ya que no puede equivocarse”-.
Por qué no es siempre guía infalible la razón?
-”Lo sería si no fuese falseada por la mala educación, por el orgullo y por el egoísmo. El instinto no razona; la razón, en cambio, deja la elección, y otorga al ser humano el libre albedrío”-.
El instinto es una inteligencia rudimentaria que difiere de la inteligencia propiamente dicha, porque sus manifestaciones son casi siempre espontáneas, mientras que las de la inteligencia son el resultado de una combinación y de un acto deliberado.

El instinto varía en sus manifestaciones según las especies y las necesidades de los seres. En aquellos que tienen la conciencia y la sensación de las cosas externas, se une a la inteligencia, es decir, al querer y a la libertad

domingo, 12 de octubre de 2014

LA BÚSQUEDA INTERIOR


LA BÚSQUEDA INTERIOR

©Giuseppe Isgró C.



Cada ser humano ocupa un lugar en la vida, el cual es acorde a la suma existencial que ha logrado acumular en el proceso evolutivo, en el eterno presente, lo que determina su grado de experiencia, conciencia y madurez, en un momento dado.

Reacciona, -a los estímulos del medio ambiente-, según la comprensión o visión que posee.
Si esa comprensión, -o visión- es ampliada, dispondrá de un mejor recurso para afrontar con éxito las situaciones existenciales en el diario quehacer, obedeciendo –en forma natural- al estricto orden universal del cual dependen todas las cosas, en correspondencia con su potencial.
Diariamente se reflexiona sobre la finalidad última de la vida; la propia misión como seres humanos y su interrelación con el universo.
Cada persona posee un cúmulo de experiencias, ha superado gran número de etapas; afronta asuntos por resolver, los cuales, a la vez que prueban su voluntad de querer elevarse por encima de su nivel actual, le brindan la oportunidad de nuevos avances evolutivos,  prosperidad, abundancia y riqueza integral. Observa como el mundo del cual forma parte, marcha en una carrera constante hacia el logro de sus metas, a corto, mediano, largo y macro alcance.  Busca la comprensión de su ser y de las leyes que le rigen, afirmando las riendas de las potencias interiores y del propio destino; quiere encontrar el sentido pleno de la vida y anhela comprender cuál es su lugar en el esquema universal, pero, de manera especial, hacia dónde tiende el Todo, por cuanto forma parte indivisible de él.
La verdadera riqueza reside en el yo superior. Comprender cuál es la propia misión en la vida constituye el primer paso en la búsqueda interior y en el descubrimiento del sentido de la vida.
Al descubrir el verdadero propósito existencial se entra en contacto con la esencia más elevada del propio ser, con el yo espiritual, –maestro interno, especie de piloto automático-, en cuyo inmenso universo se va penetrando cada vez más.
Simón Bolívar constituye un excelente paradigma, al observar como el propósito que se forjara el 15 de agosto  de 1805, con su famoso juramento en el Monte Sacro, en Roma, de libertar la América hispana, transformó su vida sin aparente rumbo en una misión que le llenó de gloria. Años más tarde, diría su maestro y amigo Simón Rodríguez, que presenció la asunción de su compromiso sublime y patriótico: -“y el muchacho cumplió su palabra”-.
Ese compromiso con el propósito vital funge de guía que orienta cada paso en pos de metas prefijadas y ciertas.
El éxito en la vida de los grandes seres radica en que saben lo que quieren y se avocan con todas sus fuerzas para conseguirlo.
El paso fundamental es el de meditar sobre el propio proyecto en la vida, inquiriendo al propio psiconsciente: -“¿cuál es mi verdadera misión en la vida?”-; es preciso preguntarlo tres veces en la quietud del propio ser interior y luego esperar la respuesta intuitiva, la cual se expresa como visión y certeza.
Redactar una afirmación personal que contenga el enunciado de los propios objetivos, la cual se lee periódicamente, en las noches antes de dormir, con verdadera promesa de realizar la propia misión en la vida.
El Espíritu, la mente universal y la asociación con las mentes afines  generan ideas estimulantes e intuiciones adecuadas, las cuales suelen secundar la realización del proyecto de vida.
Se requiere querer realizar la verdadera misión en la vida.
La culminación satisfactoria de un objetivo genera la confianza suficiente para emprender la realización de la etapa siguiente, en el eterno presente.
Se vive en un mundo cuyos avances científicos, filosóficos, éticos-morales, técnicos, psiconscientes, etcétera, cada día engrandecen el horizonte humano. La arqueología, paralelamente, con sus nuevos descubrimientos, acrecienta más y mejor los conocimientos sobre las extraordinarias civilizaciones antiguas, de quienes deriva gran parte de lo que hoy  se conoce, pero, cuya antigüedad sorprende por ser mayor de lo que se piensa.
Se amplía más la visión del futuro, pero, también la del pasado; ambas, por las proyecciones de los ciclos históricos –la historia se repite-, y de los ciclos económicos, -alternabilidad de la prosperidad-contracción-, permiten conocer de dónde se viene, dónde se está y hacia dónde se avanza, mirando al macro plazo; desde una década hasta varios milenios.
Ser participe de esta sublime emoción implica aprovechar los elementos esenciales y útiles de la auto-realización; significa conocer el legado del pasado y la ruta del futuro; es, fundamentalmente, comprender el hoy actual con la suficiente lucidez que proporciona esa visión amplia y fecunda que ilumina la propia comprensión del mundo en que se vive y le sirve de escuela en el inmenso universo.
Un programa de desarrollo personal y profesional, con lecturas amplias y variadas que ensanchen la propia visión universalista, complementa esa búsqueda constante en el encuentro con el ser interior.
El ser humano es un investigador de la naturaleza; estudia las leyes y valores cósmicos, que le permiten, al igual que a la semilla al germinar, que busca la luz exterior como fuente de vida, mientras sus raíces, a su vez, se conectan con la savia vital, en un crecimiento paralelo: interno-externo y viceversa,  profundizar en las propias potencias interiores de luz, sabiduría, amor y energía vitalizadota, en el inmortal espíritu que le anima, para cumplir su rol en la escena cósmica.
Imbuido con estas fortificadoras inquietudes evolutivas, el ser se avoca a la búsqueda interior y al descubrimiento y realización de su misión en la vida.
Busca la sabiduría de los valores universales y encuentra tu lugar en el universo por medio de la práctica de todas las virtudes, cumpliendo, cada día más y mejor, tu auténtica misión en la vida.
Cada ser, al nacer,  trae un plan de vida conformado por la suma existencial acumulado en múltiples ciclos de vidas anteriores, en cuya balanza es deudor y a la vez acreedor en incontables interrelaciones que constituyen su karma y las pruebas que deberá afrontar como medio evolutivo. El forma parte de una familia espiritual que se va alternando en los distintos ciclos de vida, y en cada etapa, él escoge las nuevas pruebas y a los miembros que formarán su nueva familia, en este ciclo, con quienes compensarse, recíprocamente, sus deudas y acreencias, y muchas veces, cumplir las promesas de ayudarse recíprocamente, que previamente se han hecho.
Cada nueva existencia constituye un plan de trabajo que cada ser, -en compañía de los miembros que conformarán la familia en la cual nacerá y la que, posteriormente formará con su cónyuge e hijos-, el cual incluye los objetivos existenciales que cada quien deberá desarrollar como misión de vida.
Oportunamente, en la vida diaria, se van presentando, en forma natural y espontánea, las situaciones que constituyen –casi sin darse cuenta- las pruebas que representan su misión de vida superar, así como, las oportunidades de trabajo que, en base a su vocación, karma  y programa personal, va eligiendo o las situaciones le van conduciendo al escenario correspondiente. Conoce, en el debido momento, a la persona que va a ser su cónyuge y siente que existen fuerzas que le llevan de las manos a cumplir su misión de vida. Afrontar esta realidad con ánimo contento, alegría, positivismo, fortaleza y espíritu de cooperación es fundamental para cumplir con éxito sus objetivos. Generalmente, los entes espirituales que nacerán como hijos -e hijas- se ocuparán de hacer conocer, recíprocamente, a sus padres, y también, les van guiando a tener las condiciones idóneas en las cuales, al nacer, ellos, se puedan desenvolver adecuadamente.
La comprensión de las leyes espirituales que rigen este proceso proporciona la visión que permite tomar las riendas de la vida en las propias manos y conducir con éxito la propia misión en la vida. Sobre todo, contemplar la vida futura con confianza por cuanto la percepción de la existencia de un programa de vida que contempla a priori los aspectos generales del actual ciclo de existencial, genera seguridad y la certeza de que todo va por el cauce correcto, oportunamente. También, permite recibir con mayor alegría y amor a los hijos e hijas que van naciendo, lo cual constituye un reencuentro con seres queridos de otras épocas y miembros de la familia espiritual de la cual se forma parte.
Adelante.