lunes, 6 de agosto de 2012

EL PODER ESTÁ EN TI



EL PODER ESTÁ EN TI

POR ©Giuseppe Isgró C.

Posees un poder potencialmente infinito, el cual se anida en tu espíritu eterno e inmortal.

¿Estás consciente de este poder ilimitado y de que se encuentra a tu alcance para ser utilizado aquí y ahora?
Este poder tiene múltiples vertientes en su expresión.
En primer lugar, es preciso adquirir la conciencia de los propios orígenes. El espíritu ha emanado del Creador Universal, y es de su misma naturaleza espiritual, por lo cual también es un Creador dotado de los mismos atributos, aunque en estado potencial, los cuales va desarrollando en el eterno ahora.
Es necesario adquirir consciencia de que se conforma una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal y de que se es un instrumento de su voluntad. Esta conexión divina permite fluir el poder, la luz y la sabiduría suficientes en la realización de los propios objetivos enmarcados en los planes de la Gran Obra, en cuya misión está implícito el propósito de alcanzar la maestría del ser y de la Creación.
Esta asunción de objetivos con los cuales te propones contribuir al bien común, expresa, automáticamente, un poder direccional que le dan sentido a la existencia, ya que te orienta hacia una meta; representa, también, un poder de cuantificación, por cuanto indica los resultados de tu aporte; pero, al mismo tiempo plasma el grado de manifestación del poder potencialmente infinito que usarás.
Determinas, también, el lapso necesario a cada tarea, cuya realización desarrolla el sentido del logro y la optimización del tiempo, apartando todo lo que es ajeno a los propios intereses.
Ejerces el poder de la elección, ya que tú eres quien elige lo que quieres hacer, representar o, simplemente, ser. .
Las elecciones pasadas han producidos lo que tú eres ahora; tus decisiones actuales, lo que serás acto seguido.
El poder del deseo es el motor que activa la voluntad, quien, a su vez, ejecuta los actos y éstos son los que determinan el propio destino, o, el karma.
En esto reside la importancia de someter los propios deseos a la guía del Noble Óctuple Sendero, sugerido por Siddharta Gautama, que implica la rectitud en: las opiniones, los propósitos, las palabras, las acciones, los medios de sustentamiento de vida, los esfuerzos, la atención y la concentración. Esta disciplina asegura el bienestar integral.
Lo que, en grado sumo, expresa el poder potencialmente infinito que reside en ti, son las necesidades; de acuerdo al grado de éstas se expresa el poder creador-motivador suficiente para autosatisfacerlas.
Empero, en la realización del logro implícito, interactúan dos facultades que expresan otras vertientes de este poder grandioso, las cuales son: la intuición y la inspiración. Lo que ha transformado a miles de personas normales en genios ha sido su aplicación consciente.
Esa conciencia intuitiva es posible desarrollarla en mayor grado y es preciso hacerlo, fundamentalmente mediante las prácticas continúas de la relajación profunda, la concentración, la meditación, la autosugestión, la visualización y la psico-programación por medio de afirmaciones positivas.
Se sugiere, tan pronto como cada quien se levante, pararse frente a un espejo y afirmar 20 veces, mirándose en el entrecejo: -Cada día, en todas formas, estoy mejor y mejor. Hacer lo mismo, antes de dormir. Esto permite tomar el control del poder que hay en ti, de tu mente y de las circunstancias de tu vida. Hazlo sosegadamente.
Los pensamientos tienen un tremendo poder de atracción y repulsión regido por la ley de atracción o asociación magnética, que señala: -Lo semejante atrae a lo semejante y, los opuestos jamás se juntan. Implica que los pensamientos positivos atraen elementos análogos y repelen lo contrario; y viceversa.
¿Cómo cambiar la polaridad de los propios pensamientos para plasmar, en la realidad, las cosas que se anhelan? Es simple. Basta pensar, constantemente, en las cualidades opuestas a los efectos que se desean corregir e imaginarlas ya logradas, negándose a abandonar en el trayecto, hasta lograr el objetivo.
En el mismo acto de negarse a abandonar, cuando las cosas se ponen menos fáciles, se activa el poder potencialmente infinito en el grado suficiente, comenzando a generarse los resultados apetecidos.
Los nuevos pensamientos, al reflejar las imágenes de las respectivas ideas en la pantalla mental, por la ley de atracción, comienzan a atraer a los elementos coadyuvantes a su manifestación tangible, oportunamente.
El amor y cada uno de los valores universales constituyen vertientes que expresan el poder potencialmente infinito que está en ti. La calma imperturbable, coadyuva a activarlo y a mantenerlo fluyendo.
En lo que centras la atención se expande tu conciencia y tu poder de atracción, y, por ende, de repulsión a las cosas contrarias, como un escudo protector. De acuerdo a tus objetivos de servicio a la humanidad, canalizas el poder que hay en ti.
Adelante.


lunes, 30 de julio de 2012

DON QUIJOTE DE LA MANCHA 1



DON QUIJOTE DE LA MANCHA

Autor: Miguel de Cervantes y Saavedra
Versión modernizada: Giuseppe Isgró C.

Capítulo I

1

DE LA CONDICIÓN Y DE LAS ACTIVIDADES DEL RENOMBRADO HIDALGO LLAMADO DON QUIJOTE DE LA MANCHA.

Vivía, no hace mucho, en un lugar de la Mancha, del que no deseo recordar su nombre, un hidalgo de aquellos que tienen lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y perro cazador. Él consumía las tres cuarta parte de renta para comer más bien buey que carnero, carne en salsa las más de las noches, el sábado trozos de cordero mal encontrados, lentejas los viernes, con la añadidura de algún palomino los domingos. Utilizaba el resto para ornamentarse en los días de fiesta con un sayo de selecto paño de lana, calzones de velludo y pantuflas de igual tejido; y en el resto de la semana se hacía el gracioso llevando un vestido de la más fina tela. Un ama de más de cuarenta años, y una sobrina que aún no había cumplido los veinte, convivían con él, y además, un mozo de ciudad y campo, que sabía muy bien ensillar el caballo y podar la viña.


Rondaba los cincuenta años; era de complexión fuerte, recio, seco de carnes, enjuto de rostro; levantábase muy temprano, y era amigo de la cacería.
Algunos señalan que llevaba por sobrenombre Quijada o Quesada, y en esto existe discordancia entre los autores que trataron sobre sus hazañas: pero por verosímiles conjeturas se puede suponer que fuese denominado Quejana; lo cual, para nuestro propósito es intrascendente. Lo que importa es que la relación de sus gestas no se aparte un punto de la verdad. 


Es preciso, más bien, saber que en los intervalos de tiempo en los cuales se encontraba ocioso (que eran los más del año), se dedicaba a la lectura de los libros de caballería, con tanta predilección y complacencia que descuidó, casi por completo, el ejercicio de la cacería y el gobierno de las cuestiones domésticas: incluso, su curiosidad, habiendo llegado a la manía de  alcanzar la erudición total en tal institución, le indujo a desprenderse de no pocas propiedades con el fin de adquirir, y así leer, libros de caballería. De esta manera llevó a su casa tantos libros como llegaran a sus manos; pero ninguno de estos le pareció tan digno de ser apreciado cuanto aquellos que fueron escritos por el famoso Feliciano de Silva. La nitidez de su prosa y sus artificiosas oraciones les parecían otras tantas perlas, y más cuando se embatía en controversias amorosas, o cartas de desafíos, en muchas de las cuales hallaba escrito: -“La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, rinde sí débil mi razón que con razón me quejo de vuestra hermosura”. Y también cuando leía: -“Los elevados niveles de vuestro Espíritu van divinamente fortaleciéndose con sus influjos, y os hacen merecedora del elogio que justamente viene atribuido a vuestra excelencia”.

Con estos y semejantes razonamientos aquel singular caballero trascendía el normal juicio. Ya no dormía por dedicarse a penetrar en el significado que el mismo Aristóteles jamás habría podido descifrar, si a tal único objeto hubiese regresado entre los encarnados. No le iba muy bien con los efectos, dados o recibidos por don Belianís, pensando que, no obstante a haber sido curado por insignes médicos, las huellas habríanse reflejado, aún, en su cara. Empero, alababa enormemente al autor por cuanto concluía su libro con la promesa de aquella interminable aventura. Fue estimulado, gran número de veces, por el deseo de tomar la pluma para cumplir aquella promesa; y sin duda lo habría hecho alcanzando el objetivo inspirado por su modelo, si no le hubiesen distraído más importantes e incesantes percepciones. Entró en debate, muchas veces, con el líder espiritual de su pueblo, (que era un hombre de cultura clásica y doctorado en Sigüenza), sobre quién había sido mejor caballero: si Palmerín de Inglaterra, o Amadís de Gaula. Pero, por otra parte, maese Nicolás, barbero del pueblo, era de la opinión de que ninguno de los dos podía contender con el Caballero del Febo, y de que si alguno se le podía comparar era Don Galaor, hermano de Amadís de Gaula, quien era capaz de triunfar en las más arduas empresas; que no era un melindroso llorón como su hermano, y que, en cuanto a valentía, se le igualaba. 

 En esencia, aquella intensa lectura le entusiasmó de tal manera que no distinguía más la noche del día, ni el día de la noche; de manera que de tanto leer y poco dormir se le exaltó el juicio más allá de la normalidad. Su imaginación comenzó a fantasear con todo lo que leía, y vislumbraba encantamientos, contiendas, batallas, desafíos, requiebros, amores, afanes y acontecimientos imposibles: y a tal exceso aconteció la transmutación de la fantasía, que ninguna historia del mundo le parecía más verdadera de aquellas ideadas invenciones que iba leyendo. Sostenía él que el Cid Ruy Díaz había sido un valiente caballero, pero que debía ceder la palma al otro de la ardiente espada, quien de un solo tajo había partido en dos a dos feroces y desmesurados gigantes. Más le gustaba Bernardo del Carpio por haber enviado a mejor vida, en Roncesvalles, a Roldán, el encantado, valiéndose de de la ayuda de Hércules cuando entre sus brazos despachó a Anteo, el hijo de la Tierra. Alababa al gigante Morgante, porque descendiendo él de esta gigantea generación, en su mayoría soberbios y desconfiados, sólo él se manifestaba afable y muy bien educado.


Pero, por encima de cualquier otro, le otorgaba preferencia a Reinaldo de Montalbán, y de manera especial cuando le veía salir de su castillo, y tomar posesión de todo cuanto le era posible, sustrayendo, en ultramar, aquel ídolo de Mahoma que era todo de oro, según refiere su historia. Habría él sacrificado a su ama, y además, también a su sobrina, por el anhelo que tenía de darle una serie de patadas al poco fiable Galalón. En fin, trascendido totalmente el consciente juicio, se redujo al más extraño pensamiento que se haya jamás generado en el mundo. Le pareció conveniente y necesario para la exaltación del propio honor y para el servicio de su Nación, hacerse caballero andante, y con las propias armas y caballo, recorrer todo el mundo buscando aventuras, para ocuparse de los ejercicios de los cuales se había compenetrado con sus lecturas. El reparar cualesquiera clases de entuertos, y el exponerse a sí mismo a todo tipo de riesgos para conducirse a gloriosa meta, debían inmortalizar, fastuosamente, su nombre. Se figuraba, aquel singular hombre, ser coronado por el gobernante de Trapisonda en mérito del valor de su brazo. Inmerso en tales emocionantes pensamientos, y elevado al éxtasis de la extraordinaria satisfacción que experimentaba, se dio con la mayor prisa en pasar a la acción fecunda. Se aplicó, en primer lugar, en pulir algunas armas que habían usado sus bisabuelos, y que cubiertas de óxido yacían olvidadas en un rincón. Las repulió y las puso en condiciones lo mejor que pudo, después de lo cual se percató de que en ellas había una esencial falta. Y es que no tenían celada de encaje, sino morrión simple; pero esto fue suplido por su habilidad, haciendo de cartón una media celada, que unida al morrión tomó la apariencia de celada entera. Él, en verdad, para probar su solidez extrajo la espada y le dio dos golpes, con el primero de los cuales, en un instante destruyó el trabajo de una semana. Tampoco le agradó la facilidad con que se rompió en pedazos. Pero con la intención de que no volviese a ocurrir lo mismo, la rehízo consolidándola interiormente con unas barras de hierro, y quedó de tal manera satisfecho de su fortaleza que, sin someterla a nueva prueba, la tuvo por celada con visera de finísimo encaje.
Fue, luego, a visitar su rocín, que no tenía más cuartos que un real, y más aquejado que el caballo de Gonela, — che tantum pellis et ossa fuit — le pareció que no se les igualaban ni el Bucéfalo de Alejandro, ni el Babieca del Cid. Empleó cuatro días en imaginar con cuál nombre debía llamarle, y se decía a sí mismo que no era conveniente que el caballo de un caballero tan célebre no llevase un nombre famoso; e iba, por lo tanto, rumiando para encontrar uno que explicase lo que había sido antes de servir a un caballero andante, y en lo que se iba a transformar. Era muy razonable que, cambiando de estado el dueño, también lo hiciera el nombre del caballo, y le fuese aplicado uno célebre y sonoro. Y, después de haber propuesto, cancelado, quitado, agregado, desechado y vuelto a rehacer, siempre fantaseando, estableció en llamarle Rocinante, nombre, a cuanto le pareció, elevado y lleno de sonoridad, que indicaba que en el pasado había sido rocín, y que ahora estaba por convertirse en el más conspicuo rocín del mundo.

Establecido a su total satisfacción el nombre del caballo, se aplicó fervorosamente a determinar el propio, en el que invirtió otros ocho días, al cabo de los cuales se dio por llamarse Don Quijote. De esto, como ya fue dicho, extrajeron argumentos los autores de esta verdadera historia, que sin duda debía llamarse Quijada, y no Quesada, como otros quisieron denominarle. Pero, recordaba nuestro futuro héroe que el valeroso Amadís no se había limitado en llamarse simplemente Amadís, sino que le había agregado el nombre de su reino y patria, para su mayor celebridad, llamándose Amadís de Gaula. Por esta razón, también él, como buen caballero, agregó al propio el nombre de su patria, y así decidió llamarse Don Quijote de la Mancha, con el que, a su parecer, explicaba más vivamente el linaje y la patria, y le otorgaba honor tomando de ella el sobrenombre.

Estando ya limpias sus armas, hecho del morrión una celada, establecido el nombre del rocín, y conformado el propio, se persuadió que solamente le faltaba una dama a la cual declararle su amor. El caballero andante sin amores es como el árbol sin hojas y privado de fruto; es como el cuerpo sin el Espíritu, y se iba diciendo a sí mismo: -Si por castigo de mis faltas, o por mi buena ventura me encuentro con algún gigante, como de ordinario ocurre a los caballeros andantes, y le derribo en el primer encuentro, o le parto por mitad, y vencido le obligo a rendirse, ¿no será bueno tener a quien enviárselo presentado, que entre y se arrodille frente a mi dulce señora, y con voz humilde y suplicante, diga: -“Yo, señora, soy el gigante Caraculiambro, dominador de la isla Malindrania, vencido en singular combate por el jamás celebrado suficientemente caballero Don Quijote de la Mancha, de quien tuve la orden de presentarme ante vuestra merced, para que su excelencia disponga de mi a su mejor criterio?”-. Oh, cómo se alegró nuestro caballero en cuanto así se hubo expresado! Pero, cuanto más se complació después al haber encontrado a quien elegir en calidad de su dama! –Vivía, en un pueblo cercano al suyo, una joven labradora de bello aspecto, de la cual él desde hacía tiempo estaba enamorado sin que ella lo supiese, ni se hubiese dado cuenta nunca, quien se llamaba: Aldonza Lorenzo. Y ésta le pareció indicada para ser la señora de sus pensamientos. 

Después, buscando un nombre que no discordara mucho del suyo, y que pudiese, en cierto modo, reflejarla como princesa y gran señora, la llamó Dulcinea del Toboso, por cuanto del Toboso, precisamente, era oriunda. Este nombre le pareció armonioso, peregrino y expresivo, a semejanza de aquellos que, entonces, había puesto tanto a sí mismo como a sus cosas. 


lunes, 23 de julio de 2012

EL ARTE DE ESCUCHAR




EL ARTE DE ESCUCHAR

POR ©GIUSEPPE ISGRÓ C.

Bias, El Prienio, uno de los siete sabios, dijo: –“Escucha mucho”.
Es preciso desarrollar en elevado grado la propia aptitud para escuchar, prestando total atención al interlocutor, con la intención de entender lo que dice.
Sobre todo, con lo que dice, o con lo que hace, por las señales imperceptibles del cuerpo, o de las adaptaciones del yo, percibir lo que verdaderamente quiere decir, o hacer, una persona determinada.
Muchas veces, un observador atento es capaz de deducir cosas que trascienden la percepción de la propia persona a quien se escucha o presta atención.
La idiosincrasia de la gente indica, claramente, la confiabilidad de su carácter, o de lo que dice, o de lo que hace, o se propone realizar.
Son señales imperceptibles que, para un observador agudo, no pasan desapercibidas, y les sirven de guía para descifrar lo interno a partir de lo externo.
Una palabra, una pregunta, un gesto, una insinuación, una ausencia de atención, un gesto nervioso, o atento, una sonrisa, o una actitud preocupada, un semblante feliz, o risueño, un ceño fruncido, u otro relajado, todas son señales que indican, a las claras, las intenciones, o propósitos de quien las expresa.
Deben ser tomadas en cuenta, como señales certeras. Además, es preciso prestar atención, también, a las propias intuiciones, o inspiraciones, que aportan un conocimiento preciso de qué, del cómo, del cuándo, del dónde, del quién, del cuánto, y del por qué, en relación a toda persona, trato e interrelación. 
Cervantes, genialmente, pone en boca de Don Quijote: –“..Mira sus acciones y movimientos; porque si tú me los relatares como ellos fueron, sacaré yo lo que de ella tiene escondido en lo secreto de su corazón acerca de lo que al hecho de mis amores toca; que has de saber, Sancho, si no lo sabes, que entre los amantes, las acciones y movimientos exteriores que muestran, cuando de sus amores se trata, son certísimos correos que traen las nuevas de lo que allá en lo interior del alma pasa”-.
Si no escuchare, prestando la debida atención, cómo podrías captar lo que dice el interlocutor? Si no le captas, cómo le entenderás?
El arte de escuchar es preciso aprenderlo desde temprana edad, y cultivarlo, prestando la debida atención para descifrar las intenciones ocultas, los mensajes subliminales, o el contenido que servirá de base para concluir una negociación, en todas sus variantes, o vertientes.
         Bias, El Prienio, también dijo: –“Habla a su tiempo”-.
Todo tiene su momento oportuno, para hablar, o para callar.
El silencio suele ser una modalidad del lenguaje. Un silencio adecuado, conservando la calma, reflejando serenidad, mirando a la cara del interlocutor, suele tener efectos mágicos cuando se es abordado inadecuadamente por alguien.
Escuchar con impasibilidad permite el dominio de la situación y hace recapacitar a la otra parte.
Pocas palabras, precisas, en el momento adecuado causan un impacto psicológico que ayuda al entendimiento, y a hacerse respetar, como una autoridad en la materia de que se trate.
La mirada, la actitud, un gesto, una sonrisa, una mueca, una mímica, un asentimiento con la cabeza, o una negación, una expresión decidida en el rostro, constituyen un lenguaje vivo que realza el efecto de cualquier otra expresión verbal.

Adelante.

sábado, 21 de julio de 2012

EL PODER DE LA VISUALIZACIÓN



EL PODER DE VISUALIZACIÓN

Por ©Giuseppe Isgró

La mente humana está dotada de una poderosa facultad denominada imaginación. Es la capacidad de visión del espíritu humano. Por medio de la imaginación se puede explorar la realidad universal en todos sus niveles, variantes y posibilidades y percibirla como conciencia intuitiva, de acuerdo con el propio grado de progreso.
Al interiorizarse e imaginar como debe desarrollarse un plan o alcanzar un objetivo, simplemente, se están explorando las posibilidades existentes y percibir el mejor curso de acción. Si puede verse mentalmente, puede realizarse.  Es una realidad.
La imaginación puede dividirse en dos grupos esenciales: la creativa, en la cual, no existen antecedentes que sirvan de base o soporte y todo debe ser generado desde el inicio.
Y, la imaginación sintética, en la cual existen ya experiencias previas sobre determinados objetivos que se desean realizar y aunando aspectos esenciales de las mismas, establecer un plan de ejecución que permita llevar a cabo la acción y alcanzar el logro.
Cuando se trata de aspectos ya conocidos, y se desea representar el resultado final satisfactoriamente logrado, se habla de visualización.
En todo caso, en la visualización siempre existe un elemento imaginativo al representar, en la pantalla mental, el resultado debidamente alcanzado, en su fase culminante.
Es una poderosa herramienta para alcanzar metas.
La visualización es aplicable al logro de cualquier objetivo, solución de situaciones, desarrollo de cualidades personales o destrezas físicas, superación de exámenes, optimización de resultados en todos los desempeños de la vida, en el arte de hablar en público, en el desarrollo de una conferencia, en mantener mejores relaciones sexuales, en conservarse físicamente con el aspecto deseado, en lograr mejores métodos de trabajo, en crear nuevos bienes y servicios o innovar los ya existentes en todas sus variantes y formas, sin límite de ninguna naturaleza.
La imaginación como visión del espíritu canaliza el poder creativo del universo mediante la conciencia intuitiva y la ley de atracción;  su base la constituye el pensamiento y la génesis creadora reside en las ideas. Todo está regido por la ley de causa y efecto y por la de la polaridad, entre otras, en la ecología mental.
Se ha dicho que, -“cuando la imaginación entra en conflicto con la voluntad, casi siempre es aquella la que vence sobre ésta”. Este aserto, no deja de tener su razón de ser. Empero, quien debe subordinar a la imaginación para que coopere al logro del objetivo, es la voluntad. Esto puede hacerse por medio de diversas técnicas; en primer lugar, es preciso dejar de confrontar la imaginación con la voluntad y ésta debe tomar el control, enunciando por escrito bien sea la situación que, resolviéndola vuelva a reestablecer el equilibrio original, o, el objetivo que, una vez alcanzado implique un cambio que vaya más allá de la situación actual que se anhela transmutar.
Al establecer el objetivo por escrito, esa fuerza creativa interior, acumulada como insatisfacción creadora en busca de expresión que, al no hacerlo hacia el exterior en forma de logros por ausencia de propósitos definidos, suele hacerlo hacia adentro como sentimiento de frustración, comienza a canalizarse positivamente hacia el logro del objetivo, proporcionando, en forma inmediata la emoción de la auto-liberación y el sentimiento de la autorrealización.
El acto de escribir el objetivo encierra grandes secretos. Al pasar la idea de la dimensión abstracta a la objetiva, en su recorrido programa la computadora mental y comienzan a surgir coincidencias sorprendentes.
Al escribir las cosas que precisan cambios o logros de objetivos, se redimensionan en su realidad, tal cual es y se establecen las prioridades sobre las cuales, una a la vez, se centrará la atención y la propia capacidad realizadora.
La imagen del objetivo a lograr funge de un imán cuya fuerza de atracción comienza a atraer, en forma automática, a los elementos coadyuvadores que son esas coincidencias que obedecen a la ley de causalidad, es decir, los nuevos objetivos enunciados por escrito constituyen la causa que generará el efecto correspondiente, oportunamente, si se persiste en la acción con expectativa positiva.
Es aquí donde entra en juego la visualización como poderosa herramienta creadora de resultados, subordinando la imaginación, quien abre el cauce que la voluntad sigue dócilmente.
Empero, la practica de la visualización es una acción de la voluntad, por cuanto el querer intensamente alcanzar los resultados o evitar determinadas consecuencias, activa tanto la voluntad, como el extenso bagaje de facultades espirituales que el ser posee, en forma automáticas, como son: la proyección espiritual o eje alrededor del cual gira  la imaginación para percibir la visión del espíritu que oportunamente transfiere a la conciencia objetiva como intuición; además, la inspiración fruto del propio entorno de guías y afines espirituales que constantemente brindan su apoyo, por cuanto existen fuerzas positivas que buscan ayudar, es decir, no se está solos en la realización de la tarea que a cada quien le corresponde en los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo, donde la ley de atracción actúa por medio de la fuerza psico-cinética, haciendo vibrar por efectos de la resonancia magnética los campos morfo-genéticos produciendo cambios significativos en la conciencia colectiva.
Es necesario actuar con calma imperturbable y serenidad para activar los poderes creadores de la mente y conservar la lucidez mental, así como aplicar el uso de afirmaciones o la autosugestión, entrenándose, diariamente, en la relajación profunda y la visualización creativa de los resultados que se anhelan alcanzar como si ya hubiesen sido logrados, en su nivel óptimo, sin involucrar canal de manifestación alguno, dejando esto a la inteligencia infinita que conoce cual es el más indicado, en el momento oportuno, en armonía con todos.
Recuerda tus éxitos pasados. Anticipa las gracias por los logros en curso como si ya hubiesen sido alcanzados y visualízalos en su etapa culminante, ya logrados satisfactoriamente.
La imaginación permite percibir el plan que la inteligencia infinita tiene para cada quien, en un momento dado.
Es preciso fijarse objetivos claramente definidos y elevados; hay que aspirar a las grandes  realizaciones sin límites de ninguna naturaleza, ya que, la imaginación bien utilizada y pensando en posibilidades, se abren caminos inexplorados y se alcanzan todas las metas si se persiste con suficiente intensidad y tiempo, negándose a abandonar cuando las cosas se ponen duras o menos fácil. Es en ese instante en que se tiene la tentación de abandonar cuando se está más cerca de alcanzar los resultados apetecidos. La fuerza creativa busca una vía de salida, siempre; si le negamos la posibilidad de retroceder, abandonando el plan, ella avanzará, siguiendo adelante, encontrando el camino hacía la meta y por sí sola, la encontrará, por cuanto es creativa y la programación de los objetivos le sirve de instrumento orientador de lo que debe lograr y lo logra.
Piensa en grande; de la misma manera que la inteligencia infinita pensó en grande para ti. Acepta el inmenso poder que existe en ti y el plan universal que te destinó a las grandes realizaciones. ¿Por qué aceptar menos de lo que la vida tiene destinado para cada ser?
Tú eres mejor de lo que crees.
Adelante.



MANIFESTACIONES VISUALES - Primera Parte



MANIFESTACIONES VISUALES
Autor: Allan Kardec
Versión castellana y comentarios exegéticos:
 Giuseppe Isgró C.

Capítulo X (Primera parte)
EL LIBRO DE LOS SENSITIVOS


Cuestiones sobre las apariciones. Ensayo sobre las apariciones. Espíritus glóbulos. Teorías de las alucinaciones.

1.   Entre todas las manifestaciones espirituales, las más interesantes son aquellas en las cuales los Espíritus pueden hacerse visibles. Se verá, de la explicación de este fenómeno, que no es más sobrenatural que los demás. Nosotros damos antes de todo las respuestas que sobre estos argumentos nos hicieron los Espíritus.
I.           Pueden los Espíritus hacerse visibles?
–“Sí, sobre todo durante el sueño; todavía, ciertos individuos los ven, también, durante la vigilia, pero esto es más raro”.
Observaciones: Durante el reposo del cuerpo, el Espíritu se desdobla; él, entonces, es más libre y puede ver más fácilmente los demás Espíritus con los quienes entra en comunicación. El sueño es el recuerdo de este estado; por cuanto, despertándonos, no recordamos nada, decimos que no hemos soñado, pero el Espíritu no ha dejado de ver y ha, igualmente, disfrutado de su libertad. Nosotros aquí nos ocuparemos más directamente de las apariciones en el estado de vigilia. Ver, para mayores explicaciones sobre el estado del Espíritu durante el sueño El Libro de los Espíritus, capítulo Emancipación del Espíritu, Nº 409.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: El peri-espíritu, o alma, que une el Espíritu con el cuerpo, es un filamento fluídico elástico. Esta elasticidad del alma, durante el sueño, o en los momentos de relajación del cuerpo, le permite al Espíritu de desdoblarse o proyectarse, y viajar en la dimensión espiritual, entrando en contacto con otros Espíritus encarnados, en el mismo estado de proyección, o desencarnados. El Espíritu desdoblado se encuentra en la misma condición que la de los Espíritus desencarnados, excepto que los encarnados, por intermedio de su hilo de plata, o periespíritu, se encuentran unidos al cuerpo. Todas las actividades realizadas en ese estado de desdoblamiento no es registrada por los sentidos físicos, por cuanto éstos no participan como receptores de dichas actividades. Empero, cuando el Espíritu regresa a la materia, durante esas fracciones de segundos en los cuales se reincorpora al cuerpo, las ideas que más le han impresionados, durante su excursión espiritual, al rememorarlas, durante el breve instante de reincorporación, encontrándose la persona en un estado fronterizo de conciencia, el cerebro los registra y los transfiere a la conciencia objetiva, por una parte, y al archivo espiritual en el alma, por otra, y los recuerda como sueños.
II.              Los Espíritus que se manifiestan a la vista, pertenecen, más bien, a una clase que a otra?
-“No, ellos pueden pertenecer a todas las clases, desde las más elevadas a las más ínfimas”-.
III.   Está permitido a todos los Espíritus de manifestarse visiblemente?
-“Todos lo pueden; pero ellos no siempre tienen el permiso, ni la voluntad”-.
IV.             Cuál es la finalidad de los Espíritus que se manifiestan visiblemente?
-“Según su propia naturaleza, la finalidad puede ser buena o mala”-.
V.  Cómo es posible que pueda ser dado este permiso cuando la finalidad es mala?
–“Esta es una prueba para quienes ellos se les aparecen. La intención del Espíritu puede ser mala, pero el resultado puede ser bueno”.

VI.             Cuál puede ser la finalidad de los Espíritus que tienen una mala intención, en el hacerse ver?
-“Aterrorizar, y con frecuencia vengarse”-.
-Cuál es, en cambio, el objetivo de los Espíritus que vienen con una buena intención?
-“Consolar las personas que sufren por ellos; probarles que existen y que están cerca de vosotros; dar consejos, y alguna vez reclamar asistencia para sí mismos”-.
VII.  Cuál inconveniente habría, si la posibilidad de ver los Espíritus fuese permanente y general? No sería este el medio de quitar las dudas a los más incrédulos?
.”Siendo el ser humano constantemente rodeado por Espíritus, su percepción permanente le perturbaría, le inhibiría en sus acciones y le quitaría su iniciativa  en la mayor parte de los casos; mientras, en cambio, creyéndose solo él actúa con más libertad”-.
-“En cuanto a los incrédulos, ellos tienen medios suficientes para convencerse, si quieren hacerlo y no se encuentran cegados por el orgullo. Vosotros sabéis bien que hay personas que han visto y todavía no creen.  Ellas dicen que es una ilusión. No os inquietéis por gente de esa índole, Dios se ocupará de ellos”-.
Observación. –Habrían otros inconvenientes que podrían verse en presencia de los Espíritus, al igual que el aire que nos circunda, o las miríadas de de seres microscópicos que pululan en torno y arriba de nosotros. De lo que debemos concluir que todo lo que Dios ha hecho, está bien realizado, y que Él conoce mejor lo que nos conviene.

VIII.     Si la percepción de los Espíritus tiene algunos inconvenientes, por qué está permitida en ciertos casos?
-“Está permitida para probar que no todo termina con el cuerpo, y que el Espíritu conserva su individualidad después de la desencarnación. Esta vida pasajera basta para dar tal prueba y atestiguar la presencia de vuestros amigos cerca de vosotros; pero ella no tiene los inconvenientes de la permanencia”.
En los mundos más avanzados que el nuestro, es más frecuente la percepción de los Espíritus?
-“Cuanto más el ser humano se aproxima a la naturaleza espiritual, tanto más fácilmente entra en relación con los Espíritus; únicamente la densidad de vuestra envoltura rinde más difícil y más rara la percepción de los seres etéreos”.
IX.              Es razonable asustarse por la aparición de un Espíritu?
-“Quien reflexiona debe comprender que un Espíritu, quienquiera que sea, es menos peligroso que un encarnado. Los Espíritus, por otra parte, van por todas partes, y no se precisa verlos para saber que puede haberlos a nuestro lado”.
-“El Espíritu que quisiese molestar, podría, sin hacerse ver, ocasionar daño con más seguridad. No es peligroso por su cualidad de Espíritu, sino por la influencia que puede ejercer sobre el pensamiento, desviando del bien, e incitando al mal”.
Observación: -Los individuos que tienen temor en la soledad y en la oscuridad, se percatan muy raramente de la causa del mismo; ellos no sabrían decir de qué tienen miedo, pero ciertamente deberían temer más a los humanos que a los Espíritus, por cuanto un ser de índole nociva es más peligroso encarnado, que después de su desencarnación. Una señora conocida nuestra tuvo, una noche, en su dormitorio, una aparición tan bien caracterizada, que ella creyó tratarse de la presencia física de alguien, y su primera reacción fue la de asustarse. Habiéndose asegurado de que no había nadie, se dijo a sí misma: -“Por lo que parece, no se trata más que de un Espíritu; entonces puedo dormir tranquila”-.

X. Podría, aquel a quien se le aparece un Espíritu, entablar una conversación con él?
-“Perfectamente; inclusive, es precisamente esto lo que se debe hacer en un caso similar, preguntándole quién es, qué desea, y lo que se puede hacer para serle útil. Si el Espíritu es infeliz y precisa sosiego, la comprensión que se le demuestra, le estimula;  si, en cambio, es un Espíritu benévolo, puede haber venido para dar buenos consejos”.
-En este caso, cómo puede responder el Espíritu?
-“Lo hace, alguna vez, con algunos gestos, cono lo haría una persona encarnada; pero, mayormente, por la comunicación de contenidos mentales”-.
XI.             Los Espíritus que aparecen con las alas, las tienen realmente, o más bien esto es, únicamente, una apariencia simbólica?
-“Los Espíritus no tienen alas; ellos no las necesitan, porque, como Espíritus, pueden viajar por todas partes. Ellos aparecen en la manera como quieren ser percibidos por la persona a la cual se muestran. Los unos aparecen con ropa común, los otros en ropajes, y algunos con las alas, como atributos de las categorías de Espíritus que representa”-.

XII.         Las personas que se ven en sueños, son siempre aquellas de las cuales presentan el aspecto?
-“Son casi siempre las mismas personas, que vuestro Espíritu va a encontrar, o que vienen a encontraros”-.
XIII.     Los Espíritus ligeros no podrían asumir la apariencia de las personas que nos son queridas para inducirnos en error?
-“Ellos asumen apariencias fantásticas sólo para divertirse a costa vuestra, pera hay cosas de las cuales no les es posible tomarlas a juego”-.
XIV.        El pensamiento, constituyendo una especie de evocación, se comprende que pueda provocar la presencia del Espíritu; pero, por qué, con frecuencia, las personas en las cuales se piensa más, y que ardientemente se desean ver, no se presentan nunca en un sueño, mientras se ven personas indiferentes a las cuales no se piensa para nada?
-“Los Espíritus no tienen siempre la posibilidad de manifestarse a la vista, aún en sueño, y pese al deseo que se tiene de verlos; pueden estar limitados por causas independientes de su voluntad. Muchas veces, por otra parte, es una prueba, que se debe asumir pese al ardiente deseo. En cuanto a las personas indiferentes, si no pensáis a ellos, es posible que ellos piensen en vosotros. Por otra parte, no podéis haceros una idea de las relaciones del mundo de los Espíritus. Vosotros os encontraríais en un cúmulo de conocimientos íntimos, antiguos o nuevo, de los cuales no tenéis idea alguna en el estado de vigilia”.
Observaciones: -Por cuanto no hay ningún medio para controlar las visiones o apariciones, se pueden considerar como alucinaciones; pero dado que ellas son conformadas por los acontecimientos, no se podría atribuirlas a la imaginación; tales son, por ejemplo, las apariciones al momento de la desencarnación, en sueño o en el estado de vigilia, de las personas a las cuales no se piensa para nada, y que, con diversas señales, nos revelan las circunstancias totalmente inesperadas en relación a su transición. Se han visto, con frecuencia, caballos que se encabritan y niegan de seguir adelante por las apariciones que asustaban, también, a aquellos que los conducían. Si la imaginación puede influir los seres humanos, ella no debería hacerlo, seguramente, cuando se trata de animales. Por otra parte, si las imágenes que se ven en sueño fuesen siempre un efecto de la preocupaciones de la vigilia, nada podría explicar el por qué, con frecuencia, no se sueñe, nunca, con las cosas a las cuales se piensa más”.

XV.             Por qué ciertas visiones son más frecuentes en estado de ausencia de salud?
–“Ellas tienen lugar, igualmente, en el estado de perfecta salud; pero en el estado opuesto, los ligámenes materiales se aflojan y la poca fortaleza del cuerpo deja mayor libertad al Espíritu, que entra más fácilmente en comunicación con los demás Espíritus.
XVI. Las apariciones espontáneas parecen ser más frecuentes en ciertos lugares; algunos pueblos están, quizá, mejores dotados que otros por tener esta clase de manifestaciones?
Compiláis, vosotros, algunos procesos verbales por cada aparición? Las apariciones, los ruidos, todas las manifestaciones, en fin, son igualmente esparcidas sobre toda la tierra, pero ellas presentan algunos caracteres propios de acuerdo con los pueblos en los cuales se realizan. Por ejemplo, donde la escritura es poco difundida, no hay sensitivos escribientes; en cambio, abundan en otra parte. En otros lugares, después, encontramos más frecuentemente los ruidos y los movimientos, pero no las comunicaciones inteligentes, por cuanto estas son menos estimadas y buscadas”.

XVII.     Por qué las apariciones tienen lugar, preferentemente, en la noche? No sería esto un efecto del silencio o de la oscuridad sobre la imaginación?
-“Por la misma razón por la cual no veis las estrellas en pleno día. La luz clara puede hacer imperceptible una aparición sutil. Pero es un error creer que la noche tenga alguna relación. Interrogad a todos quienes han tenido apariciones, y veréis que casi todos la tuvieron de día”.
Observación: -Los hechos de aparición son más generales y frecuentes de lo que se cree; pero muchos no los comentan por el temor del ridículo, otros los atribuyen a la ilusión. Si cerca de algunos pueblos parecen más complicados, esto depende del hecho que se observan también mayormente las tradiciones, verdaderas o falsas, pero casi siempre amplificadas por el prestigio de lo maravilloso, al cual se presta más o menos el aspecto de la localidad. La credulidad hace ver, entonces, efectos sobrenaturales en los fenómenos más comunes: el silencio de la soledad, la escabrosidad de los torrentes, el mugido del bosque, el soplo impetuoso del huracán, el eco de la montaña, la forma fantástica de las nubes, las sombras, las ilusiones ópticas, todo, en fin, se presta a la ilusión, para las imaginaciones simples e ingenuas, que relatan en buena fe todo lo que han visto, o creyeron ver. Pero, cerca de la ficción reside la verdad; y el estudio serio del Espiritismo ayuda, por lo tanto, a liberarla de todos los ridículos accesorios de la superstición.


XVIII.                La visión de los Espíritus se produce en el estado normal, o solamente en el estático?
-“Ella puede tener lugar en condiciones perfectamente normales; todavía, quienes las ven se encuentran, muchas veces, en un estado que se acerca al éxtasis, lo que le permite, a ellos, una doble vista”. (El Libro de los Espíritus, Nº 447).
XIX.        Quienes ven los Espíritus, los ven por medio de los ojos?
-“Ellos lo creen, pero en realidad es el Espíritu que ve, y esto está probado por el hecho de que se les puede ver con los ojos cerrados”-.
XX.            Cómo puede el Espíritu hacerse visible?
-“El principio es el mismo que el de todas las manifestaciones; ello depende de las propiedades del periespíritu, que puede asumir diversas modificaciones, a gusto del Espíritu”.
XXI.        Puede el Espíritu propiamente dicho hacerse visible, o lo puede hacer, únicamente, con la ayuda del periespíritu, o alma?
-“En vuestro estado material, los Espíritus no se os pueden manifestar, sino con la ayuda de su envoltura semi-material, porque esta es la intermediaria con el cual actúan sobre vuestros sentidos. Bajo esta envoltura ellos aparecen, alguna vez bajo la una o la otra forma humana, bien sea en los sueños o en el estado de vigilia; tanto en la luz como en la oscuridad”.

XXII.    Podría decirse que el Espíritu se hace visible por la condensación del fluido del periespíritu?
-“Condensación no es la expresión correcta. Es más bien, una comparación, que puede ayudaros a comprender los fenómenos, por cuanto, en realidad, no hay condensación. Por medio de la combinación de los fluidos, se produce en el periespíritu un particular fenómeno que no tiene, entre vosotros, nada que se le pueda comparar y que lo rinde perceptible”.
XXIII.               Los Espíritus que aparecen no se pueden agarrar, ni tocar?
-“No se pueden agarrar, como sucede en los sueños, en su estado natural; todavía, pueden hacer impresiones sobre el tacto o dejar trazas de su presencia, y también, en ciertos casos, convertirse en tangibles totalmente, lo que prueba que entre ellos y vosotros existe una materia”-.

XXIV.   Es posible para todos ver los Espíritus?
-“En el sueño sí, pero no en el estado de vigilia. En el sueño el Espíritu ve sin intermediario; en la vigilia él está más o menos influenciado por el organismo, por lo cual las condiciones no son idénticas”.
XXV.       De qué depende la facultad de ver los Espíritus durante la vigilia?
-“Esta facultad depende del organismo y de la facilidad más o menos grande, que tiene el fluido del vidente de combinarse con el del Espíritu. De esta manera, no le es suficiente al Espíritu querer mostrarse; es preciso que él encuentre en la persona de la cual quiere hacerse ver la aptitud necesaria”-.
-Puede esta facultad desarrollarse con el ejercicio?
-“Ella lo puede al igual que todas las demás facultades; pero es algo de lo que más vale esperar el desarrollo natural y no provocarlo, por el temor de excitar demasiado la imaginación. La visión general y permanente de los Espíritus es excepcional, y no se encuentra en las condiciones normales del ser humano”-.
XXVI.   Es posible provocar la aparición de los Espíritus?
-“Alguna vez se puede, pero muy raramente”. Ella es, casi siempre, espontánea. Para poder hacerlo, es preciso estar dotado de una facultad especial”-.

XXVII.               Pueden los Espíritus hacerse visible bajo otra apariencia que no sea la forma humana?
-“La forma humana es la forma normal. El Espíritu puede variar la apariencia, pero el tipo es siempre el humano”-.
-No pueden ellos manifestarse bajo forma de flama?
-“Ellos pueden producir flamas y luces, como cualquier otro efecto, para demostrar su presencia; pero las mencionadas luces no son los Espíritus. La flama no es, frecuentemente, más que una ilusión óptica o una emanación del periespíritu, o alma; no sería, en todos los casos más que una parte; el periespíritu no aparece entero sino en las visiones”.
XXVIII.           Qué debemos pensar de la creencia que atribuye los fuegos fatuos a la presencia de Espíritus?
-“Superstición producida por la ignorancia. La causa física de los fuegos fatuos es bien conocida”-.
-La flama azul que apareció, según se dice, sobre la cabeza de Servio Tulio niño, es una leyenda o una realidad?
-“Una realidad; ella fue producida por el Espíritu familiar, que quería advertir a la madre. Esta madre, sensitiva vidente, había visto un rayo del Espíritu protector de su hijo. No todos los sensitivos videntes ven con la misma intensidad, de igual manera que vuestros sensitivos escribientes no escriben todos lo mismo. Mientras esta madre veía solamente una flama, otro sensitivo habría podido ver el mismo cuerpo del Espíritu”-.
XXIX.   Podrían los Espíritus presentarse bajo forma de animales?
-“Esto puede suceder; pero son siempre Espíritus de bajo nivel evolutivo que asumen estas apariencias. En todos los casos, esta no podría ser más que una apariencia momentánea; ya que sería absurdo creer que un verdadero animal pudiese ser la encarnación de un Espíritu humano cualquiera. Los animales son siempre animales, y nada más”-.
Observación: -La sola superstición puede crear la creencia que ciertos animales sean animados por los Espíritus –humanos-; y ocurriría una imaginación bien complaciente y férvida, para ver algo sobrenatural en las circunstancias, un poco extravagantes, en las cuales ellos alguna vez se presentan; pero el temor hace ver, frecuentemente, lo que no existe. El temor no es, siempre, fuente de esta idea. Hemos conocido una señora, de notable inteligencia, que era, más allá de la justa medida, aficionada a un enorme gato negro, poro lo creía de una naturaleza por encima del animal. Ella no había oído hablar de la Doctrina Espírita, caso contrario habría entendido lo ridículo de la causa de su predilección, conociendo la prueba de la imposibilidad de una metamorfosis similar.




EL ENCUENTRO EN LA VICTORIA



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UN ENCUENTRO EN LA VICTORIA

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Del libro: La Victoria

Capítulo I

Me encontraba un día, en una fuente de aguas tranquilas, cristalinas, cuando se me acercó un Venerable hombre, vestido a la antigua usanza, con bata blanca, larga, pelo y barba que alguna vez fueron de color pelirrojo y un báculo en la mano derecha.

Concentró sus ojos en los míos; su mirada era profunda, serena y apacible.

Con voz suave y afectiva, me dijo:

-“Hola, hijo, como estás”-.

–Bien, -le contesté-; y, ¿usted?

–Por aquí andamos; -fue su respuesta-, mientras me sonreía.

-¿Dónde estamos?, -le pregunté al Venerable hombre-.

-Este sitio es conocido como La Victoria; -me contestó-. –¿Qué haces por estos lados?

-Salí esta mañana, temprano, con el coche, a dar un paseo; luego, al llegar a esta zona, me paré a contemplar la belleza de los araguaneyes y decidí caminar un poco y la verdad que, absorto en mis reflexiones, caminé por lo menos durante dos horas, hasta llegar aquí. Desconocía este hermoso lugar. Y, usted, -¿vive por aquí cerca? -le pregunté-.

Un poco más arriba, en esa colina boscosa. Hace algunos años, -relata el Venerable hombre- decidí retirarme de la agitada vida ejecutiva en que me desenvolvía profesionalmente, como abogado, en la ciudad de Quebec, Canadá, aunque he viajado por diversos países asesorando a incontables líderes. Construí la casa, en esta zona tropical, con la idea de pasar aquí los meses de invierno. Me dedico al estudio de la vida, a la meditación y a cultivar mi jardín y de vez en cuando, a escribir mis reflexiones, las cuales, algún día, habrán de ser publicadas para esparcir un poco la luz que he podido vislumbrar en mis estudios metafísicos-espirituales.

-¿Quieres tomar un café? –Me preguntó el Venerable hombre-. Lo he traído de Caripe El Guácharo; es de los más exquisitos que he probado.

-Sí, con gusto se lo acepto; -le contesté-.

Nos fuimos caminando por un sendero rodeado de árboles cargados de mangos, aguacates, naranjas y una hilera de cayenas de diversos colores. A lo lejos, el ruido de la brisa se oía apaciblemente. Todo era quietud, armonía y paz. Pero, sobre todo, lo que más me impresionaba era la apacibilidad y el sosiego del Venerable hombre de La Victoria. Emanaba de él un flujo de fuerza que, en su presencia, me sentía con un poder y una seguridad nunca antes experimentados. Fuerzas bienhechoras se iban apoderando de mí y aquella paz y relax que buscaba en la mañana, al salir a dar un paseo, sin percatarme de ello, las estaba experimentando ya.

Después de unos quince minutos de caminar, llegamos a la casa del Venerable hombre. Su aspecto exterior humilde estaba lejos de dejar entrever lo que segundos después habría de asombrarme con lo que encontré en el interior.

Al entrar, en la casa, una joven de unos veinte años saludó al Venerable hombre.

-¡Hola, abuelo!, ¿cómo estás?

–Bien, hija, -contestó el Venerable hombre-. -Prepara un poco de café, Lucía, mientras conversamos un poco, adentro.

-Por cierto, te presento a Santiago, quien ha llegado paseando hasta La Victoria.

Después de la presentación, entramos en la biblioteca del Venerable hombre. Un salón grande, lleno de estantes de libros por todas partes, lo cual hacía inimaginable dicho cuadro desde el exterior. Algunos cuadros al óleo de morichales y de personajes históricos, presentaban un ambiente acogedor. En un rincón se encontraban diversos retratos de Tagore, Gandhi, Cicerón, Séneca, Ibn Arabi y un dibujo de Don Quijote y Sancho Panza. En un pequeño cuadro, podía leerse: -“Lo que Alá quiera. Nada se le asemeja”-.

-Le felicito por este inmenso tesoro que usted tiene aquí, -le dije al Venerable hombre-. -¿Cuáles son los temas de su interés?

A lo cual, me contestó: -Como usted puede ver, Santiago, -y me invitó a recorrer los estantes- aquí hay libros de variados temas: clásicos de todos los países y épocas, desde los Vedas, los Upanishads, el Mahabaratha, los libros de Confucio, El Tao te King, de Lao Tse, el Poema de Gilgamesh, el Código de Amurabí, autores griegos, como Homero y Hesiodo. Se encuentran las obras completas de Euclides, Platón, Aristóteles, Teofrasto, Demetrio de Falereo, de los Presocráticos, Epicteto, Plutarco, etcétera; de los latinos, autores como Séneca, Cicerón, -que son mis preferidos-, Julio César, Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso, Marco Aurelio, así como libros de Psicología, Gerencia, Sufismo, Yoga, ensayos, filosofía, parapsicología, hermetismo, El Quijote, libros de economía, filosofía, etcétera, en fin, un poco de todo lo que es preciso conocer para poder entender el significado de la vida: de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacía dónde vamos, sin lo cual, la vida no tendría sentido, sobre todo por el gran afán a que está sometido el ser humano en la agitada vida moderna.

Nos sentamos en sendas butacas y nos entretuvimos conversando de temas diversos. Al poco rato, entró Lucía con dos tazas de oloroso café y unos biscochos, que degustamos con agrado en una amena e interesante conversación. Al fondo, podía oírse una suave música de Beethoven.

Pasamos cerca de una hora conversando de sobre la Atlántida, Egipto, los griegos, de Homero, de los sufíes, del budismo zen, los poderes del espíritu, meditación, etcétera, después de lo cual, le hice una pregunta directa.

-Seguramente, usted ha desarrollado alguna técnica de meditación y algún método de resolución de situaciones, en la vida, que me quisiera explicar, ya que, según observo, para tener usted una serenidad tan acentuada y una fortaleza física a la edad que imagino que usted debe tener, -cerca de noventa años- es porque ha encontrado en su larga experiencia algún secreto que quizás quisiera compartir conmigo.

Santiago, -me dijo el Venerable hombre, si vuelves a visitarme otro día, quizá te cuente algo que te pueda servir. Empero, antes de que te vayas, te haré entrega de unos apuntes que hace ya muchos años, en una época en que yo andaba a la búsqueda de sosiego y tratando de encontrarle sentido a la vida, un Venerable hombre que, en una edad similar a la mía, a su vez me entregara y cuya práctica asidua me permitió domar la mente, encarrilar mi vida y poner bajo control los hilos del destino. Son veintidós manuscritos, y una meditación diaria, –continuó diciendo el Venerable hombre, que si bien son ya un poco antiguos, podrás copiarlos de nuevo y si pones en práctica las técnicas que contienen, darás a tu vida un esplendor que habrá de sorprenderte agradablemente.

-Una vez que los hayas probado con total y absoluta satisfacción de tu parte, -me dijo, ponlos en limpio, en forma de libro y publícalo para que su mensaje llegue a mayor número de personas. Hacía tiempo que esperaba a alguien a quien confiarle este legado y creo que hoy, al llegar aquí, en la forma en que lo has hecho, tus pasos han sido dirigidos por Aquel que todo lo sabe y puede, por la Ley Cósmica, y en cuyos planes universales, todos somos sus instrumentos.

Me despedí del Venerable hombre y de su adorable nieta, sintiendo dentro de mí fuerzas desconocidas hasta entonces que preanunciaban grandes cambios en mi vida.

En los días siguientes, aparté una hora diaria, antes de dormirme, y leí y releí, todos los manuscritos, de la siguiente manera: En primer lugar copié la Meditación diaria en un cuaderno, el cual leí durante veintidós noches y mañanas seguidas, tal como lo indicaban las instrucciones de la misma.

Una nota al pie de página mencionaba que si yo la transcribía en un cuaderno, el hecho de hacerlo, grabaría en mi ordenador mental las instrucciones y me sería más fácil desarrollar, en mi personalidad, las cualidades y condiciones que formaban parte de los objetivos implícitos en la misma.

De los veintidós manuscritos, cada lunes, a las once en punto de la noche, copiaba uno en el cuaderno, y durante el resto de la semana, a la misma hora, lo leía y meditaba, siguiendo las fáciles y efectivas técnicas e indicaciones al inicio del mismo.

Cuatro semanas después de leer durante veintidós días seguidos, en la noche y en la mañana, la meditación diaria, comenzaron a manifestarse en mi vida una serie de cambios positivos que me dejaban asombrado a mi mismo, pero, también, los miembros de mi familia y a mis amistades; sobre todo mi semblante comenzó a ser más apacible; volví a sonreír desde el interior; mi estado anímico era de contento; me sentía más seguro de mi mismo; comencé a confiar más en la gente, en la vida y a vislumbrar el sentido de mi misión en la vida –percibía cosas que antes me pasaban desapercibidas, a pesar de haber estado siempre allí. Sentía fluir en mí una nueva corriente vivificadora de prosperidad, de felicidad, de alegría de vivir. Mi entusiasmo y amor por la vida y por mi familia, por mi trabajo y por las personas, crecía día a día. En aproximadamente dos meses había logrado muchas de las cosas en las cuales había soñado desde hacía años. Había dado un paso sorprendente en el camino de la autorrealización.

Efectivamente, pude comprobar que me fue relativamente muy fácil desarrollar las aptitudes y actitudes a nivel físico, mental, emocional, espiritual y en diversos aspectos de mi vida, como el financiero, que comenzó a mejorar casi inmediatamente, así como, surgieron nuevas oportunidades que comencé a aprovechar, casi sin esfuerzo de mi parte.

Transcurría el año de 1967 y mi vida había encontrado un sendero que habría de conducirme a cooperar en forma más efectiva en el plan divino que el Supremo Hacedor, en algún momento, había diseñado para mí.

Tres meses después volví a aquel lugar donde había encontrado al Venerable hombre de La Victoria y allí estaba la fuente que él dijo llamarse La Victoria; empero, cuando traté de encontrar el camino para llegar a la casa donde amablemente me ofreció un delicioso café, preparado por su nieta Lucía, no logré encontrarlo, pese a haber recorrido durante un par de horas por los alrededores. Pregunté a varias personas para ver si podían indicarme como llegar a la casa del Venerable hombre y cual fue mi sorpresa, nadie lo conocía.

Empero, después de tanto buscar, volví a encontrar la casa donde vivía el Venerable hombre de La Victoria, pero se encontraba abandonada. Su aspecto indicaba que debía encontrarse en ese estado un lapso mayor del que mediaba con el encuentro de aquel ser extraordinario. Es sorprendente como los inmuebles solos acusan el paso del tiempo en mayor grado que los que son habitados. Si no fuera por los manuscritos pensaría que el encuentro no fue más que un simple sueño. -¿O se trata, acaso de un sueño combinado con un fenómeno de aporte? Personalmente, no lo creo. El encuentro fue muy vívido y real. El aromático café servido por Lucía estaba exquisito. Durante varios años volví al lugar varias veces, la casa seguía sola. La última vez que volví, no la pude ubicar y sin tener tiempo suficiente para seguir buscándola, me fui. Ahora, vivo muy lejos de aquella zona, en otro continente; han transcurrido muchos años y después de tanto tiempo es poco probable que vuelva allí; pero, los manuscritos y la meditación diaria obran en mi poder, me han transformado y han enriquecido mi vida.

Durante más de treinta y cinco años he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen los manuscritos y la meditación diaria y cada vez que los pongo en práctica, experimentos los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para mí.

Su contenido es eminentemente práctico; no hay teorías superfluas. Si lleva a cabo los ejercicios que contienen, es probable que, gradualmente, se vaya efectuando la transmutación alquímica de su ser sintonizándose con los elevados resultados existenciales, los cuales, por añadidura, al ser creados a nivel mental, se van manifestando en su propia vida, oportunamente.

Sobre todo, con estos ejercicios, me percaté, cuando el Venerable hombre me entregó los manuscritos, de que se dispone de un método para domar la mente y ejercer un pleno dominio sobre la vida en general y, por ende, sobre el destino y controlar, cuando eventualmente se presenten, todas las situaciones, manteniendo un perfecto equilibrio físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

El Venerable hombre de La Victoria me comentaba que todo se puede lograr en la vida si se siembra la respectiva semilla por medio de correctas decisiones acordes con la propia y elevada auto-estima y dignidad personal, desarrollando el convencimiento de que sí se puede hacer, por medio de las afirmaciones, las visualizaciones y meditaciones, la experimentación de un estado emocional acorde al momento de ser logrados los respectivos resultados y la practica del desapego, es decir, dejar encargada a la mente psiconsciente del logro, y además, se espera el tiempo necesario haciendo, mientras tanto, todo lo que se requiere, según el caso o los objetivos por alcanzar.

Estas técnicas funcionan, me decía una y otra vez el Venerable hombre de La Victoria; luego, agregaba: -las he probado por más de cincuenta años y quien, a su vez me las entregó, habría hecho otro tanto, aseverando que eran efectivas, si yo seguía fielmente las instrucciones y las ponía en práctica con expectativas positivas.

Desde que en 1967, el Venerable hombre me hiciera entrega de los manuscritos, han transcurrido un poco más de de treinta y cinco años, durante los cuales yo también he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen, y cada vez que me ejercito con ellos, experimento los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para todos los que hemos aplicado las enseñanzas del Venerable hombre de La Victoria.

Él me repetía constantemente: -“¡Tú puedes si crees que puedes hacerlo! ¡Hazlo y tendrás el poder!

Recuerdo que ese día el Venerable hombre me dijo: -ejercer el poder con que la naturaleza de las cosas ha dotado a cada ser, cultivando los dones inherentes y aprendiendo todo lo que se pueda de sí y del vasto universo del que se forma parte, es una manera efectiva de ser cada día más feliz. Luego, cuando me despedí de él, expresó: -“¡Que cada día brille más y mejor tu luz interior!”.- Adelante.

Capítulo 2

Meditación diaria

Es lunes en la noche, son las once en punto.

Me dispongo a copiar textualmente, en el cuaderno que he dispuesto para ello, el manuscrito identificado con el título:

Meditación diaria

Dice así:

Afirme, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desee, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubra cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en su vida:

MEDITACIÓN DIARIA

Afirma, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desees, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubre cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en tu vida. Al encender la luz en la mente se ilumina la propia existencia y todo en derredor vibra al unísono y con el mismo sentimiento de felicidad y bienestar, interrelacionándose por la ley de afinidad.

1. -Entro en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, contando de tres a uno: Tres, dos, uno.

Ø Ahora, estoy ya en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre.

Ø Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, durante quince minutos y voy a programar los siguientes efectos positivos, los cuales perduran, cada vez mejor, hasta que vuelva a realizar este acceso y programación mental:

Ø Todo va bien, siempre, en todos los aspectos de mi vida, cada día mejor. (Tres veces). –Imagínalo-.

Ø Todo va bien en mi trabajo; cada día logro mejores niveles de efectividad, prosperidad, riqueza, abundancia y bienestar. (Imagínalo).

2. Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal, -ELOÍ. (Diez veces, con los ojos cerrados). Hoy se expresa en mí la Perfección universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión en todos los aspectos de mi vida.

3. -Cada día, en todas formas y condiciones, mi cuerpo y mi mente funcionan mejor y mejor. La consciencia de mi conexión permanente e indisoluble con el Creador Universal, -ELOÍ-, restablece y mantiene en mí, diariamente, durante las veinticuatro horas del día, un perfecto estado de salud a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Creador Universal, por darme un cuerpo perfecto, saludable, lleno de energía. Aquí y ahora, me siento en perfecto equilibrio de salud, a nivel físico, mental, emocional y espiritual.

4. Afronto y resuelvo bien toda situación que me compete, siempre.

5. Todo tiene solución, en todas las situaciones de mi vida.

6. El Creador Universal, -ELOÍ-, es en mí, cada día mejor, en todos los aspectos de mi vida, fuente de amor, luz, sabiduría, éxito, riqueza, prosperidad, abundancia y armonía.

7. Permito que las leyes universales de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión actúen bien en el plan de mi vida.

8. Tengo prosperidad y poder. Cada día enriquezco mejor mi vida a través del servicio efectivo, del amor y de la práctica de todas las virtudes.

9. Mi dignidad personal me lleva a realizar las cosas que me competen con la máxima perfección posible.

10. Cada día, en todas formas y condiciones, en todos los aspectos de mi vida, estoy mejor y mejor a nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

11. Actúo con templanza, serenidad, autodominio y perfecto equilibrio en todo. Conservo plena autonomía y control sobre todas mis facultades físicas, mentales, emocionales, intelectuales y espirituales. Hecho está. (Visualizar un escudo protector de luz que te envuelve y protege; -una pirámide-).

12. Tengo fortaleza, valor, confianza y fe suficiente para triunfar y alcanzar todas mis metas, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y en armonía con sus planes cósmicos. Soy inmune e invulnerable a las influencias y sugestiones del medio ambiente y de cualquier persona a nivel físico, mental, emocional y espiritual, en las dimensiones objetivas y subjetivas y en cualesquiera otras en que sea requerido.

13. El orden universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión se establece en mi vida, en todos mis asuntos y en las personas interrelacionadas, aquí y ahora. Hecho está.

14. Asumo la responsabilidad de mis actos y cumplo bien todos mis compromisos, siempre oportunamente, de acuerdo con el orden cósmico.

15. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos da abundancia y armonía en el eterno presente. Vivo en abundancia y en armonía perfectas, aquí, ahora y siempre.

16. El Creador Universal, -ELOÍ-, se está ocupando de todo, en todos los aspectos de mi vida, y se expresa en mí conciencia intuitiva por medio de los sentimientos en correspondencia con los valores universales.

17. Gracias, Creador Universal, -ELOÍ-, por esta vida maravillosa. Que Tu Inteligencia Infinita, Amor, Sabiduría, Justicia, Luz, y Poder Creador guíen, adecuadamente, todas mis decisiones y acciones, ahora y siempre. Gracias, Eloí, por este día maravilloso.

18. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos proteja, aquí y en cualquier lugar, ahora y siempre. (Tres veces).

19. Siempre espero lo mejor, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y la Ley Cósmica, en armonía con todos.

20. Gracias, Creador Universal; todo va bien en todos los aspectos de mi vida, a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Eloí, todo va bien en mis practicas espirituales y en mi relación Contigo; Tú y yo formamos una unidad perfecta, armónica, aquí y ahora, en el eterno presente. Yo soy Tú, Tú eres yo. Te amo.

21. Voy a realizar –obtener o resolver- (mencionar), antes del: (fecha), de acuerdo al orden divino y en armonía con todos. (Si se trata de varios objetivos, anótelos y haga la afirmación y visualización con cada uno de ellos. Imagínelo concluido satisfactoriamente sin imponer canal alguno de manifestación.)

22. Tengo serenidad y calma imperturbable. Soy impasible frente a todo y a todos. No tengo temor a nada, a nadie ni de nadie en ningún nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero. Dentro de mí vibra la seguridad total. Tengo completa confianza en la vida y en mi propia capacidad de resolver situaciones y alcanzar los resultados satisfactorios que preciso, en cada caso, siempre.

A continuación anoté la fecha: Lunes 12 de agosto de 1967. Luego, tal como me lo indicó el Venerable hombre, anoté la fecha que correspondía veintidós días después: 03 de septiembre de 1967.

Acto seguido, me senté cómodamente, tomé tres respiraciones profundas y realicé la meditación.

Luego, cada noche, durante veintidós días, a las once en punto, me iba a mi cuarto, daba indicaciones de no ser interrumpido durante veinte minutos y realizaba la meditación del día, la cual, siempre complementaba con la lectura breve de uno de los libros de cabecera que siempre suelo tener en mi mesa de noche.

Iba notando, día a día como emergía de mi interior una nueva y desconocida fortaleza, seguridad, estado de ánimo contento, actitud más decidida, optimismo frente a la vida y a las situaciones; comencé a llevarme mejor en las relaciones con las demás personas, a ser más comedido en todo y sobre todo comenzaba a tener conciencia de cosas que antes me solían pasar desapercibidas.

Cabe destacar que, en el punto número veintiuno de la meditación, había anotado siete objetivos que desde hacía tiempo quería realizar y para mi sorpresa, treinta días después de haber terminado de efectuar la meditación del manuscrito número veintidós comencé a observar como, en forma aparentemente casual se iban manifestando la resultados de cada uno de ellos hasta que, algunos meses después, antes de la fechas previstas, los había realizado todos, menos dos, por lo cual, me senté y volví a anotar, en una hoja de mi cuaderno, otros diez objetivos, encabezados por los dos pendientes de la lista anterior, les puse la fecha tope a cada uno, antes de la cual debían ser logrados, para seguir visualizando, su logro, periódicamente.

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lunes, 6 de agosto de 2012

EL PODER ESTÁ EN TI



EL PODER ESTÁ EN TI

POR ©Giuseppe Isgró C.

Posees un poder potencialmente infinito, el cual se anida en tu espíritu eterno e inmortal.

¿Estás consciente de este poder ilimitado y de que se encuentra a tu alcance para ser utilizado aquí y ahora?
Este poder tiene múltiples vertientes en su expresión.
En primer lugar, es preciso adquirir la conciencia de los propios orígenes. El espíritu ha emanado del Creador Universal, y es de su misma naturaleza espiritual, por lo cual también es un Creador dotado de los mismos atributos, aunque en estado potencial, los cuales va desarrollando en el eterno ahora.
Es necesario adquirir consciencia de que se conforma una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal y de que se es un instrumento de su voluntad. Esta conexión divina permite fluir el poder, la luz y la sabiduría suficientes en la realización de los propios objetivos enmarcados en los planes de la Gran Obra, en cuya misión está implícito el propósito de alcanzar la maestría del ser y de la Creación.
Esta asunción de objetivos con los cuales te propones contribuir al bien común, expresa, automáticamente, un poder direccional que le dan sentido a la existencia, ya que te orienta hacia una meta; representa, también, un poder de cuantificación, por cuanto indica los resultados de tu aporte; pero, al mismo tiempo plasma el grado de manifestación del poder potencialmente infinito que usarás.
Determinas, también, el lapso necesario a cada tarea, cuya realización desarrolla el sentido del logro y la optimización del tiempo, apartando todo lo que es ajeno a los propios intereses.
Ejerces el poder de la elección, ya que tú eres quien elige lo que quieres hacer, representar o, simplemente, ser. .
Las elecciones pasadas han producidos lo que tú eres ahora; tus decisiones actuales, lo que serás acto seguido.
El poder del deseo es el motor que activa la voluntad, quien, a su vez, ejecuta los actos y éstos son los que determinan el propio destino, o, el karma.
En esto reside la importancia de someter los propios deseos a la guía del Noble Óctuple Sendero, sugerido por Siddharta Gautama, que implica la rectitud en: las opiniones, los propósitos, las palabras, las acciones, los medios de sustentamiento de vida, los esfuerzos, la atención y la concentración. Esta disciplina asegura el bienestar integral.
Lo que, en grado sumo, expresa el poder potencialmente infinito que reside en ti, son las necesidades; de acuerdo al grado de éstas se expresa el poder creador-motivador suficiente para autosatisfacerlas.
Empero, en la realización del logro implícito, interactúan dos facultades que expresan otras vertientes de este poder grandioso, las cuales son: la intuición y la inspiración. Lo que ha transformado a miles de personas normales en genios ha sido su aplicación consciente.
Esa conciencia intuitiva es posible desarrollarla en mayor grado y es preciso hacerlo, fundamentalmente mediante las prácticas continúas de la relajación profunda, la concentración, la meditación, la autosugestión, la visualización y la psico-programación por medio de afirmaciones positivas.
Se sugiere, tan pronto como cada quien se levante, pararse frente a un espejo y afirmar 20 veces, mirándose en el entrecejo: -Cada día, en todas formas, estoy mejor y mejor. Hacer lo mismo, antes de dormir. Esto permite tomar el control del poder que hay en ti, de tu mente y de las circunstancias de tu vida. Hazlo sosegadamente.
Los pensamientos tienen un tremendo poder de atracción y repulsión regido por la ley de atracción o asociación magnética, que señala: -Lo semejante atrae a lo semejante y, los opuestos jamás se juntan. Implica que los pensamientos positivos atraen elementos análogos y repelen lo contrario; y viceversa.
¿Cómo cambiar la polaridad de los propios pensamientos para plasmar, en la realidad, las cosas que se anhelan? Es simple. Basta pensar, constantemente, en las cualidades opuestas a los efectos que se desean corregir e imaginarlas ya logradas, negándose a abandonar en el trayecto, hasta lograr el objetivo.
En el mismo acto de negarse a abandonar, cuando las cosas se ponen menos fáciles, se activa el poder potencialmente infinito en el grado suficiente, comenzando a generarse los resultados apetecidos.
Los nuevos pensamientos, al reflejar las imágenes de las respectivas ideas en la pantalla mental, por la ley de atracción, comienzan a atraer a los elementos coadyuvantes a su manifestación tangible, oportunamente.
El amor y cada uno de los valores universales constituyen vertientes que expresan el poder potencialmente infinito que está en ti. La calma imperturbable, coadyuva a activarlo y a mantenerlo fluyendo.
En lo que centras la atención se expande tu conciencia y tu poder de atracción, y, por ende, de repulsión a las cosas contrarias, como un escudo protector. De acuerdo a tus objetivos de servicio a la humanidad, canalizas el poder que hay en ti.
Adelante.


lunes, 30 de julio de 2012

DON QUIJOTE DE LA MANCHA 1



DON QUIJOTE DE LA MANCHA

Autor: Miguel de Cervantes y Saavedra
Versión modernizada: Giuseppe Isgró C.

Capítulo I

1

DE LA CONDICIÓN Y DE LAS ACTIVIDADES DEL RENOMBRADO HIDALGO LLAMADO DON QUIJOTE DE LA MANCHA.

Vivía, no hace mucho, en un lugar de la Mancha, del que no deseo recordar su nombre, un hidalgo de aquellos que tienen lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y perro cazador. Él consumía las tres cuarta parte de renta para comer más bien buey que carnero, carne en salsa las más de las noches, el sábado trozos de cordero mal encontrados, lentejas los viernes, con la añadidura de algún palomino los domingos. Utilizaba el resto para ornamentarse en los días de fiesta con un sayo de selecto paño de lana, calzones de velludo y pantuflas de igual tejido; y en el resto de la semana se hacía el gracioso llevando un vestido de la más fina tela. Un ama de más de cuarenta años, y una sobrina que aún no había cumplido los veinte, convivían con él, y además, un mozo de ciudad y campo, que sabía muy bien ensillar el caballo y podar la viña.


Rondaba los cincuenta años; era de complexión fuerte, recio, seco de carnes, enjuto de rostro; levantábase muy temprano, y era amigo de la cacería.
Algunos señalan que llevaba por sobrenombre Quijada o Quesada, y en esto existe discordancia entre los autores que trataron sobre sus hazañas: pero por verosímiles conjeturas se puede suponer que fuese denominado Quejana; lo cual, para nuestro propósito es intrascendente. Lo que importa es que la relación de sus gestas no se aparte un punto de la verdad. 


Es preciso, más bien, saber que en los intervalos de tiempo en los cuales se encontraba ocioso (que eran los más del año), se dedicaba a la lectura de los libros de caballería, con tanta predilección y complacencia que descuidó, casi por completo, el ejercicio de la cacería y el gobierno de las cuestiones domésticas: incluso, su curiosidad, habiendo llegado a la manía de  alcanzar la erudición total en tal institución, le indujo a desprenderse de no pocas propiedades con el fin de adquirir, y así leer, libros de caballería. De esta manera llevó a su casa tantos libros como llegaran a sus manos; pero ninguno de estos le pareció tan digno de ser apreciado cuanto aquellos que fueron escritos por el famoso Feliciano de Silva. La nitidez de su prosa y sus artificiosas oraciones les parecían otras tantas perlas, y más cuando se embatía en controversias amorosas, o cartas de desafíos, en muchas de las cuales hallaba escrito: -“La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, rinde sí débil mi razón que con razón me quejo de vuestra hermosura”. Y también cuando leía: -“Los elevados niveles de vuestro Espíritu van divinamente fortaleciéndose con sus influjos, y os hacen merecedora del elogio que justamente viene atribuido a vuestra excelencia”.

Con estos y semejantes razonamientos aquel singular caballero trascendía el normal juicio. Ya no dormía por dedicarse a penetrar en el significado que el mismo Aristóteles jamás habría podido descifrar, si a tal único objeto hubiese regresado entre los encarnados. No le iba muy bien con los efectos, dados o recibidos por don Belianís, pensando que, no obstante a haber sido curado por insignes médicos, las huellas habríanse reflejado, aún, en su cara. Empero, alababa enormemente al autor por cuanto concluía su libro con la promesa de aquella interminable aventura. Fue estimulado, gran número de veces, por el deseo de tomar la pluma para cumplir aquella promesa; y sin duda lo habría hecho alcanzando el objetivo inspirado por su modelo, si no le hubiesen distraído más importantes e incesantes percepciones. Entró en debate, muchas veces, con el líder espiritual de su pueblo, (que era un hombre de cultura clásica y doctorado en Sigüenza), sobre quién había sido mejor caballero: si Palmerín de Inglaterra, o Amadís de Gaula. Pero, por otra parte, maese Nicolás, barbero del pueblo, era de la opinión de que ninguno de los dos podía contender con el Caballero del Febo, y de que si alguno se le podía comparar era Don Galaor, hermano de Amadís de Gaula, quien era capaz de triunfar en las más arduas empresas; que no era un melindroso llorón como su hermano, y que, en cuanto a valentía, se le igualaba. 

 En esencia, aquella intensa lectura le entusiasmó de tal manera que no distinguía más la noche del día, ni el día de la noche; de manera que de tanto leer y poco dormir se le exaltó el juicio más allá de la normalidad. Su imaginación comenzó a fantasear con todo lo que leía, y vislumbraba encantamientos, contiendas, batallas, desafíos, requiebros, amores, afanes y acontecimientos imposibles: y a tal exceso aconteció la transmutación de la fantasía, que ninguna historia del mundo le parecía más verdadera de aquellas ideadas invenciones que iba leyendo. Sostenía él que el Cid Ruy Díaz había sido un valiente caballero, pero que debía ceder la palma al otro de la ardiente espada, quien de un solo tajo había partido en dos a dos feroces y desmesurados gigantes. Más le gustaba Bernardo del Carpio por haber enviado a mejor vida, en Roncesvalles, a Roldán, el encantado, valiéndose de de la ayuda de Hércules cuando entre sus brazos despachó a Anteo, el hijo de la Tierra. Alababa al gigante Morgante, porque descendiendo él de esta gigantea generación, en su mayoría soberbios y desconfiados, sólo él se manifestaba afable y muy bien educado.


Pero, por encima de cualquier otro, le otorgaba preferencia a Reinaldo de Montalbán, y de manera especial cuando le veía salir de su castillo, y tomar posesión de todo cuanto le era posible, sustrayendo, en ultramar, aquel ídolo de Mahoma que era todo de oro, según refiere su historia. Habría él sacrificado a su ama, y además, también a su sobrina, por el anhelo que tenía de darle una serie de patadas al poco fiable Galalón. En fin, trascendido totalmente el consciente juicio, se redujo al más extraño pensamiento que se haya jamás generado en el mundo. Le pareció conveniente y necesario para la exaltación del propio honor y para el servicio de su Nación, hacerse caballero andante, y con las propias armas y caballo, recorrer todo el mundo buscando aventuras, para ocuparse de los ejercicios de los cuales se había compenetrado con sus lecturas. El reparar cualesquiera clases de entuertos, y el exponerse a sí mismo a todo tipo de riesgos para conducirse a gloriosa meta, debían inmortalizar, fastuosamente, su nombre. Se figuraba, aquel singular hombre, ser coronado por el gobernante de Trapisonda en mérito del valor de su brazo. Inmerso en tales emocionantes pensamientos, y elevado al éxtasis de la extraordinaria satisfacción que experimentaba, se dio con la mayor prisa en pasar a la acción fecunda. Se aplicó, en primer lugar, en pulir algunas armas que habían usado sus bisabuelos, y que cubiertas de óxido yacían olvidadas en un rincón. Las repulió y las puso en condiciones lo mejor que pudo, después de lo cual se percató de que en ellas había una esencial falta. Y es que no tenían celada de encaje, sino morrión simple; pero esto fue suplido por su habilidad, haciendo de cartón una media celada, que unida al morrión tomó la apariencia de celada entera. Él, en verdad, para probar su solidez extrajo la espada y le dio dos golpes, con el primero de los cuales, en un instante destruyó el trabajo de una semana. Tampoco le agradó la facilidad con que se rompió en pedazos. Pero con la intención de que no volviese a ocurrir lo mismo, la rehízo consolidándola interiormente con unas barras de hierro, y quedó de tal manera satisfecho de su fortaleza que, sin someterla a nueva prueba, la tuvo por celada con visera de finísimo encaje.
Fue, luego, a visitar su rocín, que no tenía más cuartos que un real, y más aquejado que el caballo de Gonela, — che tantum pellis et ossa fuit — le pareció que no se les igualaban ni el Bucéfalo de Alejandro, ni el Babieca del Cid. Empleó cuatro días en imaginar con cuál nombre debía llamarle, y se decía a sí mismo que no era conveniente que el caballo de un caballero tan célebre no llevase un nombre famoso; e iba, por lo tanto, rumiando para encontrar uno que explicase lo que había sido antes de servir a un caballero andante, y en lo que se iba a transformar. Era muy razonable que, cambiando de estado el dueño, también lo hiciera el nombre del caballo, y le fuese aplicado uno célebre y sonoro. Y, después de haber propuesto, cancelado, quitado, agregado, desechado y vuelto a rehacer, siempre fantaseando, estableció en llamarle Rocinante, nombre, a cuanto le pareció, elevado y lleno de sonoridad, que indicaba que en el pasado había sido rocín, y que ahora estaba por convertirse en el más conspicuo rocín del mundo.

Establecido a su total satisfacción el nombre del caballo, se aplicó fervorosamente a determinar el propio, en el que invirtió otros ocho días, al cabo de los cuales se dio por llamarse Don Quijote. De esto, como ya fue dicho, extrajeron argumentos los autores de esta verdadera historia, que sin duda debía llamarse Quijada, y no Quesada, como otros quisieron denominarle. Pero, recordaba nuestro futuro héroe que el valeroso Amadís no se había limitado en llamarse simplemente Amadís, sino que le había agregado el nombre de su reino y patria, para su mayor celebridad, llamándose Amadís de Gaula. Por esta razón, también él, como buen caballero, agregó al propio el nombre de su patria, y así decidió llamarse Don Quijote de la Mancha, con el que, a su parecer, explicaba más vivamente el linaje y la patria, y le otorgaba honor tomando de ella el sobrenombre.

Estando ya limpias sus armas, hecho del morrión una celada, establecido el nombre del rocín, y conformado el propio, se persuadió que solamente le faltaba una dama a la cual declararle su amor. El caballero andante sin amores es como el árbol sin hojas y privado de fruto; es como el cuerpo sin el Espíritu, y se iba diciendo a sí mismo: -Si por castigo de mis faltas, o por mi buena ventura me encuentro con algún gigante, como de ordinario ocurre a los caballeros andantes, y le derribo en el primer encuentro, o le parto por mitad, y vencido le obligo a rendirse, ¿no será bueno tener a quien enviárselo presentado, que entre y se arrodille frente a mi dulce señora, y con voz humilde y suplicante, diga: -“Yo, señora, soy el gigante Caraculiambro, dominador de la isla Malindrania, vencido en singular combate por el jamás celebrado suficientemente caballero Don Quijote de la Mancha, de quien tuve la orden de presentarme ante vuestra merced, para que su excelencia disponga de mi a su mejor criterio?”-. Oh, cómo se alegró nuestro caballero en cuanto así se hubo expresado! Pero, cuanto más se complació después al haber encontrado a quien elegir en calidad de su dama! –Vivía, en un pueblo cercano al suyo, una joven labradora de bello aspecto, de la cual él desde hacía tiempo estaba enamorado sin que ella lo supiese, ni se hubiese dado cuenta nunca, quien se llamaba: Aldonza Lorenzo. Y ésta le pareció indicada para ser la señora de sus pensamientos. 

Después, buscando un nombre que no discordara mucho del suyo, y que pudiese, en cierto modo, reflejarla como princesa y gran señora, la llamó Dulcinea del Toboso, por cuanto del Toboso, precisamente, era oriunda. Este nombre le pareció armonioso, peregrino y expresivo, a semejanza de aquellos que, entonces, había puesto tanto a sí mismo como a sus cosas. 


lunes, 23 de julio de 2012

EL ARTE DE ESCUCHAR




EL ARTE DE ESCUCHAR

POR ©GIUSEPPE ISGRÓ C.

Bias, El Prienio, uno de los siete sabios, dijo: –“Escucha mucho”.
Es preciso desarrollar en elevado grado la propia aptitud para escuchar, prestando total atención al interlocutor, con la intención de entender lo que dice.
Sobre todo, con lo que dice, o con lo que hace, por las señales imperceptibles del cuerpo, o de las adaptaciones del yo, percibir lo que verdaderamente quiere decir, o hacer, una persona determinada.
Muchas veces, un observador atento es capaz de deducir cosas que trascienden la percepción de la propia persona a quien se escucha o presta atención.
La idiosincrasia de la gente indica, claramente, la confiabilidad de su carácter, o de lo que dice, o de lo que hace, o se propone realizar.
Son señales imperceptibles que, para un observador agudo, no pasan desapercibidas, y les sirven de guía para descifrar lo interno a partir de lo externo.
Una palabra, una pregunta, un gesto, una insinuación, una ausencia de atención, un gesto nervioso, o atento, una sonrisa, o una actitud preocupada, un semblante feliz, o risueño, un ceño fruncido, u otro relajado, todas son señales que indican, a las claras, las intenciones, o propósitos de quien las expresa.
Deben ser tomadas en cuenta, como señales certeras. Además, es preciso prestar atención, también, a las propias intuiciones, o inspiraciones, que aportan un conocimiento preciso de qué, del cómo, del cuándo, del dónde, del quién, del cuánto, y del por qué, en relación a toda persona, trato e interrelación. 
Cervantes, genialmente, pone en boca de Don Quijote: –“..Mira sus acciones y movimientos; porque si tú me los relatares como ellos fueron, sacaré yo lo que de ella tiene escondido en lo secreto de su corazón acerca de lo que al hecho de mis amores toca; que has de saber, Sancho, si no lo sabes, que entre los amantes, las acciones y movimientos exteriores que muestran, cuando de sus amores se trata, son certísimos correos que traen las nuevas de lo que allá en lo interior del alma pasa”-.
Si no escuchare, prestando la debida atención, cómo podrías captar lo que dice el interlocutor? Si no le captas, cómo le entenderás?
El arte de escuchar es preciso aprenderlo desde temprana edad, y cultivarlo, prestando la debida atención para descifrar las intenciones ocultas, los mensajes subliminales, o el contenido que servirá de base para concluir una negociación, en todas sus variantes, o vertientes.
         Bias, El Prienio, también dijo: –“Habla a su tiempo”-.
Todo tiene su momento oportuno, para hablar, o para callar.
El silencio suele ser una modalidad del lenguaje. Un silencio adecuado, conservando la calma, reflejando serenidad, mirando a la cara del interlocutor, suele tener efectos mágicos cuando se es abordado inadecuadamente por alguien.
Escuchar con impasibilidad permite el dominio de la situación y hace recapacitar a la otra parte.
Pocas palabras, precisas, en el momento adecuado causan un impacto psicológico que ayuda al entendimiento, y a hacerse respetar, como una autoridad en la materia de que se trate.
La mirada, la actitud, un gesto, una sonrisa, una mueca, una mímica, un asentimiento con la cabeza, o una negación, una expresión decidida en el rostro, constituyen un lenguaje vivo que realza el efecto de cualquier otra expresión verbal.

Adelante.

sábado, 21 de julio de 2012

EL PODER DE LA VISUALIZACIÓN



EL PODER DE VISUALIZACIÓN

Por ©Giuseppe Isgró

La mente humana está dotada de una poderosa facultad denominada imaginación. Es la capacidad de visión del espíritu humano. Por medio de la imaginación se puede explorar la realidad universal en todos sus niveles, variantes y posibilidades y percibirla como conciencia intuitiva, de acuerdo con el propio grado de progreso.
Al interiorizarse e imaginar como debe desarrollarse un plan o alcanzar un objetivo, simplemente, se están explorando las posibilidades existentes y percibir el mejor curso de acción. Si puede verse mentalmente, puede realizarse.  Es una realidad.
La imaginación puede dividirse en dos grupos esenciales: la creativa, en la cual, no existen antecedentes que sirvan de base o soporte y todo debe ser generado desde el inicio.
Y, la imaginación sintética, en la cual existen ya experiencias previas sobre determinados objetivos que se desean realizar y aunando aspectos esenciales de las mismas, establecer un plan de ejecución que permita llevar a cabo la acción y alcanzar el logro.
Cuando se trata de aspectos ya conocidos, y se desea representar el resultado final satisfactoriamente logrado, se habla de visualización.
En todo caso, en la visualización siempre existe un elemento imaginativo al representar, en la pantalla mental, el resultado debidamente alcanzado, en su fase culminante.
Es una poderosa herramienta para alcanzar metas.
La visualización es aplicable al logro de cualquier objetivo, solución de situaciones, desarrollo de cualidades personales o destrezas físicas, superación de exámenes, optimización de resultados en todos los desempeños de la vida, en el arte de hablar en público, en el desarrollo de una conferencia, en mantener mejores relaciones sexuales, en conservarse físicamente con el aspecto deseado, en lograr mejores métodos de trabajo, en crear nuevos bienes y servicios o innovar los ya existentes en todas sus variantes y formas, sin límite de ninguna naturaleza.
La imaginación como visión del espíritu canaliza el poder creativo del universo mediante la conciencia intuitiva y la ley de atracción;  su base la constituye el pensamiento y la génesis creadora reside en las ideas. Todo está regido por la ley de causa y efecto y por la de la polaridad, entre otras, en la ecología mental.
Se ha dicho que, -“cuando la imaginación entra en conflicto con la voluntad, casi siempre es aquella la que vence sobre ésta”. Este aserto, no deja de tener su razón de ser. Empero, quien debe subordinar a la imaginación para que coopere al logro del objetivo, es la voluntad. Esto puede hacerse por medio de diversas técnicas; en primer lugar, es preciso dejar de confrontar la imaginación con la voluntad y ésta debe tomar el control, enunciando por escrito bien sea la situación que, resolviéndola vuelva a reestablecer el equilibrio original, o, el objetivo que, una vez alcanzado implique un cambio que vaya más allá de la situación actual que se anhela transmutar.
Al establecer el objetivo por escrito, esa fuerza creativa interior, acumulada como insatisfacción creadora en busca de expresión que, al no hacerlo hacia el exterior en forma de logros por ausencia de propósitos definidos, suele hacerlo hacia adentro como sentimiento de frustración, comienza a canalizarse positivamente hacia el logro del objetivo, proporcionando, en forma inmediata la emoción de la auto-liberación y el sentimiento de la autorrealización.
El acto de escribir el objetivo encierra grandes secretos. Al pasar la idea de la dimensión abstracta a la objetiva, en su recorrido programa la computadora mental y comienzan a surgir coincidencias sorprendentes.
Al escribir las cosas que precisan cambios o logros de objetivos, se redimensionan en su realidad, tal cual es y se establecen las prioridades sobre las cuales, una a la vez, se centrará la atención y la propia capacidad realizadora.
La imagen del objetivo a lograr funge de un imán cuya fuerza de atracción comienza a atraer, en forma automática, a los elementos coadyuvadores que son esas coincidencias que obedecen a la ley de causalidad, es decir, los nuevos objetivos enunciados por escrito constituyen la causa que generará el efecto correspondiente, oportunamente, si se persiste en la acción con expectativa positiva.
Es aquí donde entra en juego la visualización como poderosa herramienta creadora de resultados, subordinando la imaginación, quien abre el cauce que la voluntad sigue dócilmente.
Empero, la practica de la visualización es una acción de la voluntad, por cuanto el querer intensamente alcanzar los resultados o evitar determinadas consecuencias, activa tanto la voluntad, como el extenso bagaje de facultades espirituales que el ser posee, en forma automáticas, como son: la proyección espiritual o eje alrededor del cual gira  la imaginación para percibir la visión del espíritu que oportunamente transfiere a la conciencia objetiva como intuición; además, la inspiración fruto del propio entorno de guías y afines espirituales que constantemente brindan su apoyo, por cuanto existen fuerzas positivas que buscan ayudar, es decir, no se está solos en la realización de la tarea que a cada quien le corresponde en los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo, donde la ley de atracción actúa por medio de la fuerza psico-cinética, haciendo vibrar por efectos de la resonancia magnética los campos morfo-genéticos produciendo cambios significativos en la conciencia colectiva.
Es necesario actuar con calma imperturbable y serenidad para activar los poderes creadores de la mente y conservar la lucidez mental, así como aplicar el uso de afirmaciones o la autosugestión, entrenándose, diariamente, en la relajación profunda y la visualización creativa de los resultados que se anhelan alcanzar como si ya hubiesen sido logrados, en su nivel óptimo, sin involucrar canal de manifestación alguno, dejando esto a la inteligencia infinita que conoce cual es el más indicado, en el momento oportuno, en armonía con todos.
Recuerda tus éxitos pasados. Anticipa las gracias por los logros en curso como si ya hubiesen sido alcanzados y visualízalos en su etapa culminante, ya logrados satisfactoriamente.
La imaginación permite percibir el plan que la inteligencia infinita tiene para cada quien, en un momento dado.
Es preciso fijarse objetivos claramente definidos y elevados; hay que aspirar a las grandes  realizaciones sin límites de ninguna naturaleza, ya que, la imaginación bien utilizada y pensando en posibilidades, se abren caminos inexplorados y se alcanzan todas las metas si se persiste con suficiente intensidad y tiempo, negándose a abandonar cuando las cosas se ponen duras o menos fácil. Es en ese instante en que se tiene la tentación de abandonar cuando se está más cerca de alcanzar los resultados apetecidos. La fuerza creativa busca una vía de salida, siempre; si le negamos la posibilidad de retroceder, abandonando el plan, ella avanzará, siguiendo adelante, encontrando el camino hacía la meta y por sí sola, la encontrará, por cuanto es creativa y la programación de los objetivos le sirve de instrumento orientador de lo que debe lograr y lo logra.
Piensa en grande; de la misma manera que la inteligencia infinita pensó en grande para ti. Acepta el inmenso poder que existe en ti y el plan universal que te destinó a las grandes realizaciones. ¿Por qué aceptar menos de lo que la vida tiene destinado para cada ser?
Tú eres mejor de lo que crees.
Adelante.



MANIFESTACIONES VISUALES - Primera Parte



MANIFESTACIONES VISUALES
Autor: Allan Kardec
Versión castellana y comentarios exegéticos:
 Giuseppe Isgró C.

Capítulo X (Primera parte)
EL LIBRO DE LOS SENSITIVOS


Cuestiones sobre las apariciones. Ensayo sobre las apariciones. Espíritus glóbulos. Teorías de las alucinaciones.

1.   Entre todas las manifestaciones espirituales, las más interesantes son aquellas en las cuales los Espíritus pueden hacerse visibles. Se verá, de la explicación de este fenómeno, que no es más sobrenatural que los demás. Nosotros damos antes de todo las respuestas que sobre estos argumentos nos hicieron los Espíritus.
I.           Pueden los Espíritus hacerse visibles?
–“Sí, sobre todo durante el sueño; todavía, ciertos individuos los ven, también, durante la vigilia, pero esto es más raro”.
Observaciones: Durante el reposo del cuerpo, el Espíritu se desdobla; él, entonces, es más libre y puede ver más fácilmente los demás Espíritus con los quienes entra en comunicación. El sueño es el recuerdo de este estado; por cuanto, despertándonos, no recordamos nada, decimos que no hemos soñado, pero el Espíritu no ha dejado de ver y ha, igualmente, disfrutado de su libertad. Nosotros aquí nos ocuparemos más directamente de las apariciones en el estado de vigilia. Ver, para mayores explicaciones sobre el estado del Espíritu durante el sueño El Libro de los Espíritus, capítulo Emancipación del Espíritu, Nº 409.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: El peri-espíritu, o alma, que une el Espíritu con el cuerpo, es un filamento fluídico elástico. Esta elasticidad del alma, durante el sueño, o en los momentos de relajación del cuerpo, le permite al Espíritu de desdoblarse o proyectarse, y viajar en la dimensión espiritual, entrando en contacto con otros Espíritus encarnados, en el mismo estado de proyección, o desencarnados. El Espíritu desdoblado se encuentra en la misma condición que la de los Espíritus desencarnados, excepto que los encarnados, por intermedio de su hilo de plata, o periespíritu, se encuentran unidos al cuerpo. Todas las actividades realizadas en ese estado de desdoblamiento no es registrada por los sentidos físicos, por cuanto éstos no participan como receptores de dichas actividades. Empero, cuando el Espíritu regresa a la materia, durante esas fracciones de segundos en los cuales se reincorpora al cuerpo, las ideas que más le han impresionados, durante su excursión espiritual, al rememorarlas, durante el breve instante de reincorporación, encontrándose la persona en un estado fronterizo de conciencia, el cerebro los registra y los transfiere a la conciencia objetiva, por una parte, y al archivo espiritual en el alma, por otra, y los recuerda como sueños.
II.              Los Espíritus que se manifiestan a la vista, pertenecen, más bien, a una clase que a otra?
-“No, ellos pueden pertenecer a todas las clases, desde las más elevadas a las más ínfimas”-.
III.   Está permitido a todos los Espíritus de manifestarse visiblemente?
-“Todos lo pueden; pero ellos no siempre tienen el permiso, ni la voluntad”-.
IV.             Cuál es la finalidad de los Espíritus que se manifiestan visiblemente?
-“Según su propia naturaleza, la finalidad puede ser buena o mala”-.
V.  Cómo es posible que pueda ser dado este permiso cuando la finalidad es mala?
–“Esta es una prueba para quienes ellos se les aparecen. La intención del Espíritu puede ser mala, pero el resultado puede ser bueno”.

VI.             Cuál puede ser la finalidad de los Espíritus que tienen una mala intención, en el hacerse ver?
-“Aterrorizar, y con frecuencia vengarse”-.
-Cuál es, en cambio, el objetivo de los Espíritus que vienen con una buena intención?
-“Consolar las personas que sufren por ellos; probarles que existen y que están cerca de vosotros; dar consejos, y alguna vez reclamar asistencia para sí mismos”-.
VII.  Cuál inconveniente habría, si la posibilidad de ver los Espíritus fuese permanente y general? No sería este el medio de quitar las dudas a los más incrédulos?
.”Siendo el ser humano constantemente rodeado por Espíritus, su percepción permanente le perturbaría, le inhibiría en sus acciones y le quitaría su iniciativa  en la mayor parte de los casos; mientras, en cambio, creyéndose solo él actúa con más libertad”-.
-“En cuanto a los incrédulos, ellos tienen medios suficientes para convencerse, si quieren hacerlo y no se encuentran cegados por el orgullo. Vosotros sabéis bien que hay personas que han visto y todavía no creen.  Ellas dicen que es una ilusión. No os inquietéis por gente de esa índole, Dios se ocupará de ellos”-.
Observación. –Habrían otros inconvenientes que podrían verse en presencia de los Espíritus, al igual que el aire que nos circunda, o las miríadas de de seres microscópicos que pululan en torno y arriba de nosotros. De lo que debemos concluir que todo lo que Dios ha hecho, está bien realizado, y que Él conoce mejor lo que nos conviene.

VIII.     Si la percepción de los Espíritus tiene algunos inconvenientes, por qué está permitida en ciertos casos?
-“Está permitida para probar que no todo termina con el cuerpo, y que el Espíritu conserva su individualidad después de la desencarnación. Esta vida pasajera basta para dar tal prueba y atestiguar la presencia de vuestros amigos cerca de vosotros; pero ella no tiene los inconvenientes de la permanencia”.
En los mundos más avanzados que el nuestro, es más frecuente la percepción de los Espíritus?
-“Cuanto más el ser humano se aproxima a la naturaleza espiritual, tanto más fácilmente entra en relación con los Espíritus; únicamente la densidad de vuestra envoltura rinde más difícil y más rara la percepción de los seres etéreos”.
IX.              Es razonable asustarse por la aparición de un Espíritu?
-“Quien reflexiona debe comprender que un Espíritu, quienquiera que sea, es menos peligroso que un encarnado. Los Espíritus, por otra parte, van por todas partes, y no se precisa verlos para saber que puede haberlos a nuestro lado”.
-“El Espíritu que quisiese molestar, podría, sin hacerse ver, ocasionar daño con más seguridad. No es peligroso por su cualidad de Espíritu, sino por la influencia que puede ejercer sobre el pensamiento, desviando del bien, e incitando al mal”.
Observación: -Los individuos que tienen temor en la soledad y en la oscuridad, se percatan muy raramente de la causa del mismo; ellos no sabrían decir de qué tienen miedo, pero ciertamente deberían temer más a los humanos que a los Espíritus, por cuanto un ser de índole nociva es más peligroso encarnado, que después de su desencarnación. Una señora conocida nuestra tuvo, una noche, en su dormitorio, una aparición tan bien caracterizada, que ella creyó tratarse de la presencia física de alguien, y su primera reacción fue la de asustarse. Habiéndose asegurado de que no había nadie, se dijo a sí misma: -“Por lo que parece, no se trata más que de un Espíritu; entonces puedo dormir tranquila”-.

X. Podría, aquel a quien se le aparece un Espíritu, entablar una conversación con él?
-“Perfectamente; inclusive, es precisamente esto lo que se debe hacer en un caso similar, preguntándole quién es, qué desea, y lo que se puede hacer para serle útil. Si el Espíritu es infeliz y precisa sosiego, la comprensión que se le demuestra, le estimula;  si, en cambio, es un Espíritu benévolo, puede haber venido para dar buenos consejos”.
-En este caso, cómo puede responder el Espíritu?
-“Lo hace, alguna vez, con algunos gestos, cono lo haría una persona encarnada; pero, mayormente, por la comunicación de contenidos mentales”-.
XI.             Los Espíritus que aparecen con las alas, las tienen realmente, o más bien esto es, únicamente, una apariencia simbólica?
-“Los Espíritus no tienen alas; ellos no las necesitan, porque, como Espíritus, pueden viajar por todas partes. Ellos aparecen en la manera como quieren ser percibidos por la persona a la cual se muestran. Los unos aparecen con ropa común, los otros en ropajes, y algunos con las alas, como atributos de las categorías de Espíritus que representa”-.

XII.         Las personas que se ven en sueños, son siempre aquellas de las cuales presentan el aspecto?
-“Son casi siempre las mismas personas, que vuestro Espíritu va a encontrar, o que vienen a encontraros”-.
XIII.     Los Espíritus ligeros no podrían asumir la apariencia de las personas que nos son queridas para inducirnos en error?
-“Ellos asumen apariencias fantásticas sólo para divertirse a costa vuestra, pera hay cosas de las cuales no les es posible tomarlas a juego”-.
XIV.        El pensamiento, constituyendo una especie de evocación, se comprende que pueda provocar la presencia del Espíritu; pero, por qué, con frecuencia, las personas en las cuales se piensa más, y que ardientemente se desean ver, no se presentan nunca en un sueño, mientras se ven personas indiferentes a las cuales no se piensa para nada?
-“Los Espíritus no tienen siempre la posibilidad de manifestarse a la vista, aún en sueño, y pese al deseo que se tiene de verlos; pueden estar limitados por causas independientes de su voluntad. Muchas veces, por otra parte, es una prueba, que se debe asumir pese al ardiente deseo. En cuanto a las personas indiferentes, si no pensáis a ellos, es posible que ellos piensen en vosotros. Por otra parte, no podéis haceros una idea de las relaciones del mundo de los Espíritus. Vosotros os encontraríais en un cúmulo de conocimientos íntimos, antiguos o nuevo, de los cuales no tenéis idea alguna en el estado de vigilia”.
Observaciones: -Por cuanto no hay ningún medio para controlar las visiones o apariciones, se pueden considerar como alucinaciones; pero dado que ellas son conformadas por los acontecimientos, no se podría atribuirlas a la imaginación; tales son, por ejemplo, las apariciones al momento de la desencarnación, en sueño o en el estado de vigilia, de las personas a las cuales no se piensa para nada, y que, con diversas señales, nos revelan las circunstancias totalmente inesperadas en relación a su transición. Se han visto, con frecuencia, caballos que se encabritan y niegan de seguir adelante por las apariciones que asustaban, también, a aquellos que los conducían. Si la imaginación puede influir los seres humanos, ella no debería hacerlo, seguramente, cuando se trata de animales. Por otra parte, si las imágenes que se ven en sueño fuesen siempre un efecto de la preocupaciones de la vigilia, nada podría explicar el por qué, con frecuencia, no se sueñe, nunca, con las cosas a las cuales se piensa más”.

XV.             Por qué ciertas visiones son más frecuentes en estado de ausencia de salud?
–“Ellas tienen lugar, igualmente, en el estado de perfecta salud; pero en el estado opuesto, los ligámenes materiales se aflojan y la poca fortaleza del cuerpo deja mayor libertad al Espíritu, que entra más fácilmente en comunicación con los demás Espíritus.
XVI. Las apariciones espontáneas parecen ser más frecuentes en ciertos lugares; algunos pueblos están, quizá, mejores dotados que otros por tener esta clase de manifestaciones?
Compiláis, vosotros, algunos procesos verbales por cada aparición? Las apariciones, los ruidos, todas las manifestaciones, en fin, son igualmente esparcidas sobre toda la tierra, pero ellas presentan algunos caracteres propios de acuerdo con los pueblos en los cuales se realizan. Por ejemplo, donde la escritura es poco difundida, no hay sensitivos escribientes; en cambio, abundan en otra parte. En otros lugares, después, encontramos más frecuentemente los ruidos y los movimientos, pero no las comunicaciones inteligentes, por cuanto estas son menos estimadas y buscadas”.

XVII.     Por qué las apariciones tienen lugar, preferentemente, en la noche? No sería esto un efecto del silencio o de la oscuridad sobre la imaginación?
-“Por la misma razón por la cual no veis las estrellas en pleno día. La luz clara puede hacer imperceptible una aparición sutil. Pero es un error creer que la noche tenga alguna relación. Interrogad a todos quienes han tenido apariciones, y veréis que casi todos la tuvieron de día”.
Observación: -Los hechos de aparición son más generales y frecuentes de lo que se cree; pero muchos no los comentan por el temor del ridículo, otros los atribuyen a la ilusión. Si cerca de algunos pueblos parecen más complicados, esto depende del hecho que se observan también mayormente las tradiciones, verdaderas o falsas, pero casi siempre amplificadas por el prestigio de lo maravilloso, al cual se presta más o menos el aspecto de la localidad. La credulidad hace ver, entonces, efectos sobrenaturales en los fenómenos más comunes: el silencio de la soledad, la escabrosidad de los torrentes, el mugido del bosque, el soplo impetuoso del huracán, el eco de la montaña, la forma fantástica de las nubes, las sombras, las ilusiones ópticas, todo, en fin, se presta a la ilusión, para las imaginaciones simples e ingenuas, que relatan en buena fe todo lo que han visto, o creyeron ver. Pero, cerca de la ficción reside la verdad; y el estudio serio del Espiritismo ayuda, por lo tanto, a liberarla de todos los ridículos accesorios de la superstición.


XVIII.                La visión de los Espíritus se produce en el estado normal, o solamente en el estático?
-“Ella puede tener lugar en condiciones perfectamente normales; todavía, quienes las ven se encuentran, muchas veces, en un estado que se acerca al éxtasis, lo que le permite, a ellos, una doble vista”. (El Libro de los Espíritus, Nº 447).
XIX.        Quienes ven los Espíritus, los ven por medio de los ojos?
-“Ellos lo creen, pero en realidad es el Espíritu que ve, y esto está probado por el hecho de que se les puede ver con los ojos cerrados”-.
XX.            Cómo puede el Espíritu hacerse visible?
-“El principio es el mismo que el de todas las manifestaciones; ello depende de las propiedades del periespíritu, que puede asumir diversas modificaciones, a gusto del Espíritu”.
XXI.        Puede el Espíritu propiamente dicho hacerse visible, o lo puede hacer, únicamente, con la ayuda del periespíritu, o alma?
-“En vuestro estado material, los Espíritus no se os pueden manifestar, sino con la ayuda de su envoltura semi-material, porque esta es la intermediaria con el cual actúan sobre vuestros sentidos. Bajo esta envoltura ellos aparecen, alguna vez bajo la una o la otra forma humana, bien sea en los sueños o en el estado de vigilia; tanto en la luz como en la oscuridad”.

XXII.    Podría decirse que el Espíritu se hace visible por la condensación del fluido del periespíritu?
-“Condensación no es la expresión correcta. Es más bien, una comparación, que puede ayudaros a comprender los fenómenos, por cuanto, en realidad, no hay condensación. Por medio de la combinación de los fluidos, se produce en el periespíritu un particular fenómeno que no tiene, entre vosotros, nada que se le pueda comparar y que lo rinde perceptible”.
XXIII.               Los Espíritus que aparecen no se pueden agarrar, ni tocar?
-“No se pueden agarrar, como sucede en los sueños, en su estado natural; todavía, pueden hacer impresiones sobre el tacto o dejar trazas de su presencia, y también, en ciertos casos, convertirse en tangibles totalmente, lo que prueba que entre ellos y vosotros existe una materia”-.

XXIV.   Es posible para todos ver los Espíritus?
-“En el sueño sí, pero no en el estado de vigilia. En el sueño el Espíritu ve sin intermediario; en la vigilia él está más o menos influenciado por el organismo, por lo cual las condiciones no son idénticas”.
XXV.       De qué depende la facultad de ver los Espíritus durante la vigilia?
-“Esta facultad depende del organismo y de la facilidad más o menos grande, que tiene el fluido del vidente de combinarse con el del Espíritu. De esta manera, no le es suficiente al Espíritu querer mostrarse; es preciso que él encuentre en la persona de la cual quiere hacerse ver la aptitud necesaria”-.
-Puede esta facultad desarrollarse con el ejercicio?
-“Ella lo puede al igual que todas las demás facultades; pero es algo de lo que más vale esperar el desarrollo natural y no provocarlo, por el temor de excitar demasiado la imaginación. La visión general y permanente de los Espíritus es excepcional, y no se encuentra en las condiciones normales del ser humano”-.
XXVI.   Es posible provocar la aparición de los Espíritus?
-“Alguna vez se puede, pero muy raramente”. Ella es, casi siempre, espontánea. Para poder hacerlo, es preciso estar dotado de una facultad especial”-.

XXVII.               Pueden los Espíritus hacerse visible bajo otra apariencia que no sea la forma humana?
-“La forma humana es la forma normal. El Espíritu puede variar la apariencia, pero el tipo es siempre el humano”-.
-No pueden ellos manifestarse bajo forma de flama?
-“Ellos pueden producir flamas y luces, como cualquier otro efecto, para demostrar su presencia; pero las mencionadas luces no son los Espíritus. La flama no es, frecuentemente, más que una ilusión óptica o una emanación del periespíritu, o alma; no sería, en todos los casos más que una parte; el periespíritu no aparece entero sino en las visiones”.
XXVIII.           Qué debemos pensar de la creencia que atribuye los fuegos fatuos a la presencia de Espíritus?
-“Superstición producida por la ignorancia. La causa física de los fuegos fatuos es bien conocida”-.
-La flama azul que apareció, según se dice, sobre la cabeza de Servio Tulio niño, es una leyenda o una realidad?
-“Una realidad; ella fue producida por el Espíritu familiar, que quería advertir a la madre. Esta madre, sensitiva vidente, había visto un rayo del Espíritu protector de su hijo. No todos los sensitivos videntes ven con la misma intensidad, de igual manera que vuestros sensitivos escribientes no escriben todos lo mismo. Mientras esta madre veía solamente una flama, otro sensitivo habría podido ver el mismo cuerpo del Espíritu”-.
XXIX.   Podrían los Espíritus presentarse bajo forma de animales?
-“Esto puede suceder; pero son siempre Espíritus de bajo nivel evolutivo que asumen estas apariencias. En todos los casos, esta no podría ser más que una apariencia momentánea; ya que sería absurdo creer que un verdadero animal pudiese ser la encarnación de un Espíritu humano cualquiera. Los animales son siempre animales, y nada más”-.
Observación: -La sola superstición puede crear la creencia que ciertos animales sean animados por los Espíritus –humanos-; y ocurriría una imaginación bien complaciente y férvida, para ver algo sobrenatural en las circunstancias, un poco extravagantes, en las cuales ellos alguna vez se presentan; pero el temor hace ver, frecuentemente, lo que no existe. El temor no es, siempre, fuente de esta idea. Hemos conocido una señora, de notable inteligencia, que era, más allá de la justa medida, aficionada a un enorme gato negro, poro lo creía de una naturaleza por encima del animal. Ella no había oído hablar de la Doctrina Espírita, caso contrario habría entendido lo ridículo de la causa de su predilección, conociendo la prueba de la imposibilidad de una metamorfosis similar.