sábado, 14 de noviembre de 2015

EL PODER DE LA MEDITACIÓN


EL PODER DE LA MEDITACIÓN

©Giuseppe Isgró C.
Del libro: Cómo potenciar el Autodominio

-“Si meditamos sobre asuntos elevados, sobre la sabiduría, el deber, el sacrificio, nuestro ser se impregna poco a poco de las cualidades de nuestro pensamiento”-.
-“…Con la meditación, el espíritu se concentra; se vuelve hacia el lado… solemne de las cosas; la luz del mundo espiritual lo baña con sus ondas. Hay alrededor del pensador, grandes seres invisibles que no desean otra cosa que inspirarlo; es en la media luz de las horas tranquilas o bien bajo el discreto reflejo de su lámpara de trabajo como pueden mejor entrar en comunicación con él”-.
León Denis

Qué es la meditación?,  -se pregunta la persona que inicia el sendero de la sabiduría.
Luego, la misma persona, en forma gradual, va percibiendo que la meditación es una comunicación con el psiconsciente, -es decir, una interiorización en el yo interno, -espíritu- previo adormecimiento de los sentidos físicos para que se activen las facultades espirituales,  conscientemente o no, en cuyo estado de conciencia expandida se reflejan, en la pantalla de la mente, los aspectos esenciales de la propia vida que es preciso atender de acuerdo a su estricto orden prioritario de acuerdo a la escala jerárquica de necesidades o propósitos existenciales.
La expansión de la conciencia, permite percibir, por intermedio de cualesquiera de las facultades espirituales del ser, -activadas durante el proceso de la meditación-, la respuesta a las inquietudes de los tiempos por medios de lecturas de contenidos mentales en las mentes de seres que contengan la información, a nivel de encarnación física o en la dimensión espiritual, en este planeta o en la inmensidad de mundos habitados en cuya evolución se haya efectuado el progreso que ahora aflora en el planeta de turno, en este caso, la tierra.
La meditación, permite reflejar, en la conciencia, los hechos que con urgencia deben resolverse y las ideas creativas que pueden facilitar su solución. Es decir, genera la percepción de las prioridades existenciales sobre cuya reflexión se alcanza un estado de iluminación, conocimiento intuitivo, inspiración, visión de la realidad, -en base a la inquietud de los tiempos-, que permite saber lo que se debe hacer, el cómo realizarlo, el cuánto, el cuándo, el dónde, el quién y el por qué.
Se obtiene la respuesta a toda pregunta, o inquietud, si se aplica la técnica correcta y se le da, a la mente creadora, el tiempo suficiente para responder, pero, sobre todo, si se le presta la debida atención a la visión percibida, aceptando como válida la primera impresión.
La mente creadora puede alcanzar, a través de la meditación, el estado de iluminación suficiente para deducir la visión precisa que le permita comprender los valores universales y su vinculación con cada hecho y acto humano.
A través de la meditación reflexiva, la mente creadora alcanza la fuente donde reside el conocimiento  anhelado, bien sea en el propio archivo psico-espiritual, o estableciendo comunicación con el contenido mental de los seres que pueblan el universo, a nivel de encarnación física o estado de espíritu, que tenga la información, o, directamente, con la Mente Cósmica, en el respectivo grado evolutivo. Este se logra centrando la mente en el Creador Universal y meditando en los atributos divinos, fuente de toda sabiduría, por contener la totalidad de la Ley Cósmica y la Conciencia Universal.
La respuesta se obtiene como conciencia intuitiva. Simplemente se sabe, se conoce y se tiene el impulso necesario para emprender,  -llevando a cabo-, la acción respectiva.
La diferencia entre la contemplación de la vía del propio proyecto y cualesquiera otros particulares relacionados, en la fase objetiva de la mente, con la contemplación en el estado de la interiorización, radica en que, en el primer caso es como contemplar a lo lejos estando al pie de una colina. En el segundo, -la meditación-, es como mirar desde la cima, -la del espíritu y su imaginación o visión perceptiva-creadora-.
El espíritu, durante la meditación, se emancipa de la conciencia objetiva, gracias a la elasticidad del alma, y se desdobla, proyectándose al lugar donde se encuentra el conocimiento o la persona que lo posee, en este o en otros mundos,  lo percibe, o lee del respectivo archivo espiritual en que se encuentra, aún, si es el caso, en el propio archivo espiritual contenido en su alma, fruto de múltiples ciclos de vidas anteriores, y al reincorporarse, a su cuerpo, en los breves instantes de conciencia fronteriza, lo transmite a su conciencia objetiva, quien lo percibe como intuición o percepción por medio de cualesquiera de la inmensidad de facultades espirituales que posee, es decir, visión, voz interior, intuición, inspiración, presentimiento, impulso para hacer o dejar de hacer algo, toma de decisiones, idea creativa, concepción de proyectos, destellos imaginativos, sentimientos de algún valor universal, emoción, sensaciones, convicción, entusiasmo, motivación, etcétera.
Mientras más se profundiza en el proceso de meditación   –contemplativa o reflexiva-, se intensifica la visión, se ve y se conoce con mayor amplitud y lucidez, expresándose dicho conocimiento como conciencia intuitiva e inspiración y cualesquiera otras facultades espirituales que en cada caso resulte idónea.
Ese ascender a la cima del yo interno –el espíritu- es una forma efectiva de penetrar en la meditación que, en última instancia es ver con la visión del espíritu, que lo penetra todo y accede a las fuentes esenciales de conocimiento, estén donde estén, sin límites de espacio ni de tiempo.
Es fácil hacerlo; simplemente se entra en estado de interiorización –adormeciendo los sentidos físicos, por medio de la relajación, comenzando desde los dedos de los pies hasta la cabeza y visualizando escenas de clama en la naturaleza, como un lago, una playa o un río de aguas claras y tranquilas, un bosque o jardín, una nube blanca o cualquier otra de tu agrado-; en la misma proporción se despiertan los sentidos psíquicos, -percepción psiconsiente de la mente creadora-, y se ve lo que se requiere conocer, tanto en la propia fuente, -si allí reside el conocimiento-, como en la que, efectivamente, esté. Con práctica se desarrolla la maestría.
Mientras mejor se auto-interioriza, en la mente creadora psiconsciente, -el espíritu-, mediante el proceso de la meditación, más claramente se percata, cada persona, de las realidades y aspectos esenciales de la propia vida.
Meditar todos los días, es como subirse, periódicamente, a la cima de la montaña y contemplar a lo lejos. Es percibir un poco más allá, lo cual permite recorrer con más seguridad el camino, con la certidumbre de estar haciendo lo correcto, oportunamente.
En el proceso de la meditación efectiva, se requiere afrontar la realidad en forma positiva y sin evasión, lo cual permite aceptar la solución real, conveniente y que debe aplicarse, en cada caso, como vehículo de realización en el mecanismo evolutivo.
A través de la contemplación objetiva de un plan, proyecto, meta u objeto cualquiera, sobreviene el adormecimiento de la percepción sensorial, en cuyo mismo grado se despierta la subjetiva que constituye la comunicación con la mente creadora psiconsciente, propia o de otras personas, vinculadas o desvinculadas de un cuerpo físico, en este planeta o en millones de millones de otros mundos, y también con la Inteligencia Infinita del Universo –el Creador Universal- de cuyos contenidos mentales, por afinidad de sintonía psico-espiritual, se obtiene la respuesta a las inquietudes del momento y el rapport con los elementos o personas que, en la realidad de la existencia diaria, deberán prestar su concurso y viceversa. Aquí reside un profundo secreto de la mente creadora psiconsciente, que es preciso escudriñar a fondo, perfeccionando su práctica.
-¿CÓMO MEDITAR CON EFECTIVIDAD Y CUÁNDO?
Todo momento en el que se requiere guía interior es bueno para meditar. Empero, hay dos periodos adecuados en los cuales es valioso hacerlo: el que antecede al sueño y el que sigue al despertar.
Temprano, en la mañana, o, en la noche, antes de dormir, durante algunos minutos, lee una obra de auto-desarrollo que a ti, particularmente, te llene de verdad.
A un cierto momento, sentirás cierto grado de recogimiento;  es el momento indicado para dejar la lectura y abandonarse a la ensoñación. En este acto, evocarás o rememorarás, espontáneamente, las cosas más importantes, en ese momento, para ti, las que ocupen tu mente; entonces, en ese estado de quietud mental pide asistencia espiritual a las fuerzas positivas de la cosmogonía, a tus guías espirituales, al CREADOR UNIVERSAL, para que iluminen tu mente y te proporcionen asesoramiento y protección en la realización de tu ideal u objetivo. Por la Ley de cooperación cósmica obtendrás la asistencia que solicitas. Empero, recuerda, prestarás tu correspondiente servicio a cambio donde los requerimientos de la vida los precisen.
Saturado de la sutil inspiración de ese estado de comunicación de tu mente creadora psiconsciente con las mentes creadoras psiconscientes y/o espirituales de tus guías, afines y el CREADOR UNIVERSAL, imagina en tu mente, pinta en la pantalla mental, a través del poder de visualización que posees, la culminación feliz de tu obra, objetivo o la solución satisfactoria de la situación que deseas corregir, o la conciencia intuitiva del conocimiento que anhelas obtener sobre cualquier inquietud, pregunta o valor universal.
Los pensamientos son cosas, tienen fuerza de atracción y repulsión, por lo cual, se crea lo que se piensa. “Como es arriba es abajo y como es adentro es afuera y viceversa”. Todas las realizaciones, grandes o pequeñas, empiezan en la mente. Actúa como el pintor, o la pintora, quien primero visualiza su obra en la pantalla mental y luego la plasma en el lienzo.
Sigue, reposadamente, todos los días, mañana o noche, como te sea más cómodo, tu período de meditación, siguiendo los siguientes sencillos pasos:
1.  Breve lectura de en una obra de auto-desarrollo.
2.  Al surgir la ensoñación, -que puede producirse, también, por contemplar fijamente un objeto oscuro o brillante, la luz de una vela, o mirándote en un espejo, en el entrecejo-, interiorízate, contemplando en la pantalla mental, las cosas que requieren prioridad.
3.  Formula a tu mente creadora psiconsciente, -o a la Inteligencia Infinita del Universo-, la pregunta necesaria –repítela tres veces- y atiende la respuesta, la cual puede llegar minutos, horas o días más tarde, pero, siempre llega si se atiende receptivamente y se presta la suficiente atención.
4.  Medita sobre el plan y estrategia del día y vislumbrarás, certeramente, lo que tienes que hacer, en cada caso.
5.  Prográmate, positivamente, con afirmaciones de éxito.
6.  Pide asistencia espiritual como se te indicó.
7.  Visualiza el resultado final satisfactorio y, luego, con confianza, ve a realizar tu labor.
8.  Después de la meditación viene la acción efectiva. Actúa, decididamente, como si……todo procede normalmente y así será.
Este método es seguro y efectivo.

LA UNIFICACIÓN DE LA CONCIENCIA
POR MEDIO DE LA MEDITACIÓN:

A continuación, se expone uno de los secretos más poderosos de la meditación. Es la herramienta más efectiva para obtener estados de iluminación muy profundos y la respuesta, prácticamente, a todas las preguntas que puedas formularte, si trabajas con asiduidad y el tiempo suficiente.
¿Qué hacer, cómo hacerlo y qué efectos se logran?
El primer paso es la relajación. El adormecimiento de los sentidos físicos, concentrándose en cada parte del cuerpo desde los dedos de los pies a la cabeza. Al mismo tiempo que se relaja cada parte, despertar la conciencia de la misma, percibir una emanación de calor, de energía y de radiación luminosa.
Al llegar a la cabeza, imaginarse una puerta en la pantalla mental con el título Puerta de la mente creadora.
Aquí te preguntas tres veces: ¿Qué hay detrás de la puerta de la mente creadora?
Luego, te imaginas que la puerta de la mente creadora se va abriendo lentamente y que tú pasa por ella y sales a un hermoso jardín de bellas y fragantes flores. Percibes la armonía del lugar y participas de su quietud y tranquilidad.
En este jardín hay catorce asientos ubicados en forma de círculo, con los siguientes y respectivos rótulos o nombres, empezando por la izquierda: LUZ, VIDA, AMOR, SABIDURÍA, JUSTICIA, FORTALEZA, TEMPLANZA, BELLEZA, PERDÓN, SERENIDAD, TOLERANCIA. RIQUEZA, CONCIENCIA y por último: ELOÍ –EL CREADOR UNIVERSAL.
Ahora, contempla frente a ti el asiento de la LUZ, siéntate en él y realiza, por orden, el siguiente ejercicio:
1.  LUZ:
·       Pregúntate:
·       ¿Qué es la luz? Percibes que es fundamental.
·       ¿Por qué es fundamental la luz? Es fundamental porque nos permite ver la realidad del universo.
·       Afirma: -Soy un ser de luz que ve claramente la realidad del universo, la comprende y actúa de acuerdo con ella.
·       ¿Qué más es la luz? –Percibes que es energía protectora, poder.
·       Afirma: -Enciendo la luz en mi vida. ELOÍ, Creador de la luz, ilumíname. –Ahora, imagina el punto de tu cabeza donde se forma el remolino de pelo, menciona el nombre de ELOÍ, una vez, e imagina como la luz penetra desde ese punto a todo tu ser, irradiando un campo de luz blanca a tu alrededor que se va expandiendo que llena tu hogar, a tus seres queridos, tu lugar de trabajo, a tus clientes y amigos, al planeta tierra y a toda la humanidad, a todo el universo y a todos los seres. Repite el proceso.
·       Ahora, percibes la armonía, el orden, la quietud y la paz.
·        ¿Qué debo hacer para tener LUZ abundante? (Una vez). Percibes la respuesta: tener conciencia de la unión indisoluble y permanente con ELOÍ.  Imagina que te levantas del asiento en que ahora te encuentras y te sientas en el que tiene el nombre de ELOÍ, el Creador Universal.
·       Afirma: Estoy en la luz permanente, eterna e infinita de ELOÍ, -el Creador Universal. Hecho está.

2.  VIDA: Después de haber accedido al jardín interior de tu vida, por el proceso explicado en la primera parte, ahora, contempla frente a ti el asiento de la VIDA, siéntate en él y realiza, por orden, el siguiente ejercicio:
·       Pregúntate:
·       ¿Qué es la  vida? Percibes que es fundamental.
·       ¿Por qué es fundamental la vida? Es fundamental porque nos permite vivir la realidad del universo.
·       Afirma: -Soy un ser de luz, eterno e inmortal que vive la constante creación del universo, en el eterno presente.
·       ¿Qué más es la vida? –Percibes que es eterna y continuada en infinitos ciclos de vidas.
·       Afirma: -Comprendo el significado de la vida en mi ser y en el universo. ELOÍ, Creador de la Vida, ilumíname.
·       –Ahora, imagina el punto de tu cabeza donde se forma el remolino de pelo, menciona el nombre de ELOÍ, una vez y percibe como la vida es una condición inmutable en tu ser y que formas parte de Él, es decir, una unidad indisoluble de la vida del Creador Universal; tu mente es parte de la mente de Él, conectada en forma permanente.
·       Ahora, percibes que hay armonía, orden, quietud y paz en tu vida; percibes el Plan de Eloí –el Creador Universal, para ti; tienes consciencia clara de que es preciso respetar la vida de todo ser en la naturaleza como una expresión del Creador Universal.
·        ¿Qué debo hacer para optimizar mi vida? (Una vez). Percibes la respuesta que te llega.
·       Imagina, ahora, que te levantas del asiento en que ahora te encuentras y te sientas en el que tiene el nombre de ELOÍ, el Creador Universal.
·       Afirma: -Estoy viviendo la vida dinámica, eterna e infinita de ELOÍ, -el Creador Universal y coopero en sus eternos planes cósmicos, cada día mejor. Gracias, ELOÍ, por mi ser eterno y de infinita vida. Hecho está.
Siguiendo el esquema anterior, desarrolla el proceso de la meditación sobre los valores enunciados a continuación u otros que tú desee:  1) AMOR,  2) SABIDURÍA, 3) JUSTICIA, 4) FORTALEZA, 5) TEMPLANZA, 6) BELLEZA,        7) PERDÓN, 8) SERENIDAD, 9) TOLERANCIA,  10) RIQUEZA,  11) CONCIENCIA y  12) ELOÍ –EL CREADOR UNIVERSAL-.
Una vez que has realizado la meditación en cada uno de los catorce puntos, a partir de ahí, cada vez que entra en el hermoso jardín de tu vida, se ubicas en el asiento cuyo atributo, cualidad o valor precisas fortalecer en ese momento, o directamente, en el asiento de ELOÍ, el Creador Universal, en el caso de que desees meditar en un atributo diferente a los allí señalados.
Puedes, crear los asientos que tú desees y agregarlos a los ya existentes.
En el caso de que no desees meditar sobre un tema en particular, sino simplemente entrar en el estado contemplativo de la meditación, te ubicas en el asiento con el título de ELOÍ, el Creador Universal, y allí te dejas ir, libremente, en un estado contemplativo sin límites. Observas y percibes  la armonía universal y cualesquiera otros estados de la conciencia intuitiva.
Aquí es donde comienzas a llevarse a cabo los estados sublimes de iluminación, conciencia cósmica y la unificación de la conciencia.
¿Cómo se lleva a cabo la unificación de la conciencia por medio de la meditación?
Mediante la meditación, previa relajación de los sentidos físicos, se despiertan, automáticamente, los sentidos psíquicos o espirituales, pasando, la persona, de un estado objetivo de la conciencia a un estado subjetivo de percepción expandida de la misma, en la cual, por medio de la meditación contemplativa –o la meditación centrada en un objetivo o valor en particular- comienza a tener percepción del conocimiento registrado en los archivos espirituales de cada uno de los ciclos de vida anteriores que haya tenido en los múltiples mundos en que le haya tocado vivir.
Lo bueno y lo que no lo es tanto, a la luz del estado de meditación le permite percibir un caudal de conocimientos que constituyen su acervo espiritual que, en ese estado fronterizo de conciencia en que se encuentra, al aflorar la conciencia de esos conocimientos, los va registrando en su actual cerebro permitiendo la percepción de un conocimiento y de una realidad de la cual no conocía su existencia y va enriqueciendo su acervo cultural, expandiendo su conciencia y unificando la misma con el conocimiento de su archivo espiritual de  las respectivas e incontables existencias anteriores.
De igual manera, en ese estado expandido de conciencia, durante la meditación –contemplativa o centrada en un objetivo particular- la persona establece contacto con las mentes de incontables seres, encarnados o no, cuya lectura de contenidos mentales efectúa o lleva a cabo, -sobre todo de quienes en cuyos archivos espirituales se encuentra el conocimiento requerido, el cual va pasado, por medio de su estado fronterizo de conciencia, a su actual cerebro que lo va registrando y lógicamente, a la vez que va incrementando su conocimiento en el estado objetivo de su conciencia actual, va unificando su conciencia con todos sus ciclos anteriores de vida, con los ciclos anteriores de vida de incontables seres, en incontables mundos con los cuales su estado evolutivo le permita establecer contacto; y luego, al penetrar en la mente universal de ELOÍ, -el Creador Universal, y adquirir conciencia de su unión permanente, participa de un estado de lucidez espiritual muy elevado que le permite transmitir a su conciencia la percepción de unos objetivos y planes universales del mundo en que le toca vivir, su plan espiritual de su actual vida, su plan espiritual de los ciclos venideros de vida, su plan de vida asignado en el orden cósmico y el plan de vida del planeta tierra y de otros en los cuales en el futuro se prevé que vivirá. Además los planes universales de otros mundos, del universo y del adelanto existentes en los infinitos mundos del universo hasta donde su percepción y capacidad evolutiva se lo permita.
Adelante.


lunes, 12 de octubre de 2015

LA BELLEZZA


LA BELLEZZA
Enneade I, 6 

PLOTINO

Versión castellana
y comentarios exegéticos: 
©Giuseppe Isgró C.




1. La bellezza, nel suo più alto grado, è nell`àmbito della vista; è anche nell`udito –e segue gli accostamenti delle parole- è poi anche música, e in ogni specie di música, persino; e, infatti, canti e ritmi sono belli. Inoltre, al di là e al di sopra le sensazione, troveremo belleza nei costumi, nelle azioni, negli atteggiamenti, nella scienza: v`è, poi, anche la bellezza della virtù. C`è qualcosa ancora che precede queste cose belle? Ecco l`oggetto della nostra dimostrazione.

La belleza, en su mas alto grado, se encuentra en el ámbito de la vista; y también en el oído –y siguen las combinaciones de las palabras- y después, también la música, y en cada especie de música, incluso; y de hecho, cantos y ritmos son bellos. Por otra parte, más allá y por encima de la sensación, encontraremos belleza en las costumbres, en las acciones, en las actitudes, en la ciencia: existe, después, aún la belleza de la virtud. Existe algo, todavía, que precede estas cosas bellas? He aquí el objeto de nuestra demostración.

Ora, qual`è, propiamente, la causa que rende belli i corpi alla nostra rappresentazione e fa si che l`udito consenta a riconoscere che certi suoni sono belli? Come mai le cose, che si riannodano direttamente allo Spirito, sono, tutte quante, belle? Il principio della bellezza è unico e idéntico in tutte le cose. O, una è la bellezza corpórea; altra è la bellezza in altre cose? Se è una, qual’è?

Ahora, cuál es, propiamente dicho, la causa que rinde bellos los cuerpos a nuestra representación y determina que el oído reconozca que ciertos sonidos son bellos? Por qué, todas las cosas que se conectan directamente con el Espíritu, son todas bellas? El principio de la belleza es único e idéntico en todas las cosas. O, una es la belleza corpórea; otra es la belleza en otras cosas? Si es una, cuál es?

Alcune cose, infatti, come i corpi sono belle, non in ragione del soggetto stesso, ma per partecipazione; altre cose, invece, sono di per se stesse, belleza, como la natura della virtù. I corpi? Non vedete che i medesimi corpi appaiono, a volte, belli, a volte, no? Gli è come dire che ‘esser corpi’ è una cosa, ‘esser bello‘ è una cosa ben diversa. Ma, dunque, qual’è questo principio la cui presenza si rinviene nei corpi? Ecco il primo oggetto della nostra indagine sul’argomento.

Algunas cosas, de hecho como los cuerpos son bellas no en razón del sujeto mismo, sino por participación; otras cosas, en cambio, son por si mismas, belleza, como la naturaleza de la virtud. Los cuerpos? No veis que los mismos cuerpos aparecen, a veces, bellos, y otras, no? Es como decir, que ser cuerpo es una cosa, y ser bello es otra muy diversa. Pero, entonces, cuál es este principio cuya presencia se manifiesta en los cuerpos? He aquí el primer objeto de nuestra investigación sobre el argumento.

COMENTARIO EXEGÉTICO:
 ©Giuseppe Isgró C.


La belleza es uno de los atributos de la Divinidad; cada uno de estos atributos se interrelaciona con su análogo valor universal. Cada valor universal es el soporte de un principio cósmico; a su vez, cada principio constituye la base sobre la que se sustenta la Ley Cósmica. La belleza es el equivalente a la justicia estética. La armonía exterior reflejada como belleza, en cada ser o expresión de vida, en los cuatro reinos naturales, o expresión artística, u otra del ingenio humano, debe ir aparejada por una armonía interior, donde cada elemento debe ser combinado en forma justa y perfecta. Podría decirse, con certeza, para que exista verdadera belleza, deben confluir la justicia y el amor, además de todos los demás valores universales, en su justa proporción y orden. Evidentemente, cualquier expresión de la belleza no es la belleza en términos absolutos de la Divinidad, sino una manifestación relativa al estado de conciencia, y a la respectiva estación, en un momento dado. La eterna polaridad por la que avanza cada ser, manifestará, gradualmente, grados más elevados de belleza, ad infinitum, en los cuatro reinos naturales.

Plotino, acertadamente, percibe que por el sentido de la vista, es la principal forma de captar la belleza; ese sentido físico tiene dos vertientes: una percepción objetiva; otra subjetiva, por la intuición y la inspiración, en su aspecto clarividente. Ciertamente, esta forma de percepción tiene que ver con las formas, y cualesquiera combinaciones de las mismas, coloridos, tamaños, entre otros elementos.

Luego, se percibe la belleza por el oído, apreciando la armonía de los sonidos, de la música en todas sus variantes, en el canto, en la conversación o en el discurso.

Sin duda alguna, la percepción objetiva de la belleza, puede hacerse, también, por medio de los otros sentidos: el tacto, el gusto y el olfato, bajo su respectivo carácter, cualidades agradables al tacto, gustos exquisitos de cualquier fruto o tipo de alimento, y el olor, tanto de las flores, como de los frutos, y cualquier otra manifestación de la naturaleza. Son variantes de la belleza, apreciadas por esos respectivos sentidos del tacto, gusto y olfato. Constituyen estas cualidades, o virtudes, valores para apreciar la realidad en sus inmensas vertientes y variantes, de acuerdo a los inherentes valores universales.

Posteriormente, Plotino se refiere a la belleza de la virtud. De hecho, la virtud es la conducta enmarcada en los parámetros de los valores universales. Se expresa, y se reconoce, por los sentimientos: El sentimiento de la belleza, del amor, de la justicia, de la fortaleza, de la templanza, de la bondad, del deber, de la solidaridad, de la amistad, e incontables otros.

Acto seguido, Plotino hace referencia al hecho de que, cuando todas las cosas se expresan mediante la conexión con el Espíritu, -y con la Divinidad-, dichas manifestaciones siempre son bellas. La conexión espiritual con la Divinidad, trascendiendo el ego, los sentidos físicos y la percepción limitada de la conciencia objetiva, eleva el tono vibratorio, armonizando el ser con frecuencias más elevadas de armonía y orden, de sentimientos y emociones análogas a los valores universales, permiten que cualquier expresión a partir de la conexión con la Divinidad refleje la perfección, siempre relativa, pero en grado más elevado, de cualquier valor universal, o estado de conciencia, en la inherente estación temporal, o grado perceptivo de la conciencia. Se convierte, la belleza, de esta manera, en una meditación realizadora que expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora, tanto de la belleza y el sentimiento inherente que la expresa, en cada ser de los cuatro reinos naturales, como de los demás atributos divinos o valores universales. Esto es lo que se denomina el estudio de todas las ciencias, de todas las filosofías, de todas las artes, y la práctica de todas las virtudes, labor a la que se dedican los Hijos de la Luz como expresión de su autoridad moral.

Continuará…

viernes, 2 de octubre de 2015

TÚ, QUE PREPARAS EL CAMINO


TÚ, QUE PREPARAS EL CAMINO

©Giuseppe Isgró C.

 Escrito de juventud: 1970.



¡Oh, tú que avanzas con paso firme! Tu semblante irradia aura azulacea. La serenidad tus ojos trasportan de valles lejanos. Las centellas por ellos despedidas saturan campos adversos y establecen la armonía.

¡Oh, tú que eres maestro, de la vida maestro, de la Creación sabio, en el amor fuerte, tu palabra es oída con admiración. Tus sentencias  son cumplidas con respeto! Tu visión clara y aguda permite que vislumbres la realidad. Tú preparas el camino. Aquel que viene exige las cuentas. El examen pendiente hay que rendir. Tú preparas las mentes, da el aviso oportuno. Hay ciegos, hay sordos; serán desterrados a moradas acordes a sus estados de conciencias, para hacer conciencia. Es la acción instantánea de la Ley de afinidad que ubica, y reúbica, a cada quien, por el saldo de su suma existencial. Los trabajadores asiduos disfrutarán la cosecha del viñedo. Aquel vino como ladrón de sorpresa. Pronto vendrá para lo decisivo: -“Quedar”, o “marchar”. Es importante trabajar: estudiando para la evolución del séptimo día: La era de la luz de la conciencia.

Tú que preparas el camino, uno del grupo y estás acompañado, has vuelto en la transición. Eres la trompeta que anuncia al que es “el primero” y llaman “gobernador”. La familia del planeta tierra está bajo su guía. Ésta entra en la solidaridad universal. La era de luz de la conciencia ha nacido. La luz del nuevo día de progreso alumbra al hombre consciente de su Espíritu, alma y cuerpo y de los atributos divinos, o valores universales, que les son inherentes.

Consciente avanza la gente. Presiente en su conciencia algo por acontecer. La actividad acrecienta el ritmo para alcanzar los objetivos en el tiempo prefijado. Unos prevarican, temporalmente, y descienden los peldaños de la involución y concupiscencias. Otros, más conscientes cumplen lo prometido en su plan de vida, previo a la última reencarnación. Superan los abismos pasionales. La faz de sus materias se depura y es iluminada por la luz de la evolución: estados de conciencia, conocimiento y experiencia. Lo demás ya es poseído en estado de potencialidad infinita; precisamente, lo único que falta es la experiencia para expresar el conocimiento innato y el poder potencialmente infinito por medio de las necesidades, anhelos y propósitos de vida, en el eterno presente. El amor sella la transición para dar cabida al nuevo día de luz, sabiduría y poder creador en conexión con la Divinidad.

Tú que conoces la situación, no dejas a tus hermanos menores a sus débiles fuerzas. Tú les ofreces la potencia de tu luz y sabiduría a aquellos que quieren cumplir su misión cósmica. Quienes aceptan cumplir su misión de vida, que traen a cada ciclo de vida, alcanzan la meta, y triunfan. Aquellos que la luz, de momento, resistir no pueden, y, temporalmente, emanciparse dejan, experimentarán los efectos de su rebeldía, y aprenderán por el camino del dolor.  Pero, un día han de llamar, solicitando cooperación y ayuda, luz y guía, asistencia y protección: tú le tiendes las manos. ¡Ese será un gran día!

La humanidad del momento actúa para superar su poco fácil prueba. Tú estás aquí para ayudarle. Tú limpiarás el camino, señalando la ruta a seguir. Pero el camino deben recorrerlo cada uno de los seres a quienes corresponda hacerlo. Pero, la Rueda de la Vida, la Divinidad, está presente para asistir a cada quien, en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal.

El trabajo es arduo, de largo aliento, y plazo; pero, amparado por tu potencia y la de tus afines, será posible la realización de tus ideales y cometido, para cuando llegue aquel que llaman “gobernador”, al que se ha de rendir examen. El examen para aprovechar la oportunidad para entrar en el nuevo día.

Hacia el año 30.000 de nuestra era, habremos llegado a un nivel de depuración, orden y armonía adecuado para que, a partir de ese momento, desarrollar la auténtica obra que le está asignada al planeta tierra, Muchas veces, habrá que ir y venir para optimizar los resultados. Tu presencia, siempre estará allí, como guía certero, enseñando a las nuevas generaciones, que deben conectar con la Divinidad, para expresar la sabiduría de los valores universales y la potencia creadora del Espíritu, en los cuatro reinos naturales.  Es preciso centrar la atención en la Divinidad que acompaña a cada ser. Tu misión es esa: enseñar a cada quien, la conexión en la Divinidad. Lo demás, viene por añadidura. Palabras de sabiduría le dijo el Espíritu de Gabriel a Mahoma: No hay más Dios que Dios. Cada quien es un mensajero en su respectivo nivel.


Adelante.

martes, 15 de septiembre de 2015

MORALEJAS

MORALEJAS

©Giuseppe Isgró C.


Cuando se asciende por una colina se van observando las irregularidades del terreno, de la hierba, de los arbustos y árboles; empero, al llegar a la cima, al contemplar el panorama con visión de conjunto, se observa un hermoso valle, lleno de armonía y belleza, conformando una unidad coherente y uniforme.
De igual manera acontece en la vida; el mundo en que se vive, algunas veces pareciera un caos, sin embargo, detrás de las apariencias inmediatas existe un orden perfecto acorde con los planes del Gran Ser Supremo.
Cada persona, cosa o suceso, está donde debe estar, de acuerdo a los citados planes cósmicos y en perfecta armonía con la suma existencial de cada quien, que le ubica o reubica, constantemente, de acuerdo a la variación de la misma.
El planeta tierra es una escuela de sabiduría, en múltiples grados y con un programa existencial que rige todo: naciones, pueblos, personas, acontecimientos y programas de estudios.
Por supuesto, existe el libre albedrío, en cada persona, pudiendo cooperar o dejar de hacerlo, recibiendo la compensación acorde.
Evidentemente, es más fructífero armonizar con los planes cósmicos y prestar el propio concurso.
En cada etapa y lugar, se manifiesta el programa que compete de acuerdo al espíritu de los tiempos, según el cual y la preparación colectiva y/o individual, aparecen maestros adecuados y las tareas acordes.
Se va manifestando, gradualmente, la labor de estudio que significa un nuevo avance y progreso para la humanidad.
Según la acción de una persona, existe una reacción igual que trae la enseñanza de donde menos se piensa.
Dependiendo de la lección precisada, aparece la persona adecuada, dentro de la propia familia, en el ámbito del trabajo, en contactos casuales o “causales”, etcétera, donde se observa como, alguien comienza a hablar, dando el conocimiento que se requería, o actuando de tal manera que da la lección precisa.
Las grandes lecciones, al igual que las moralejas contenidas en las antiguas fábulas, provienen de hechos sencillos que diariamente se viven, como expresión del genio pedagógico de la naturaleza de las cosas; los ejemplos expuestos a continuación, ilustran las enseñanzas, siempre oportunas, que la escuela de la vida, diariamente provee, para quien tenga ojos para ver, oídos para oír y entendimiento para comprender.
Preguntó el maestro al discípulo: -“¿Sabes utilizar este instrumento?”- A lo que, el discípulo contestó: -“Sí”-. –“Entonces, hazme esta medición”-. Por supuesto, es este caso, el discípulo desconocía el modo de hacerlo.
Acto seguido escuchó las palabras llenas de sabiduría del maestro: -“Si no sabes y me dices que sabes, yo dejo de enseñarte y el que pierdes eres tú. Si me dices la verdad, yo te enseño y tú habrás aprendido. Quien gana eres tú”-.
La moraleja es: Cuando se le pregunta a una persona algo que desconoce, si ésta es sabia reconoce la realidad y aprovecha la oportunidad para aprender, capitalizando, a su favor, positivamente, una aparente desventaja.
Este hecho contiene enseñanzas válidas en muchos aspectos de la vida.
En incontables situaciones de la actividad diaria, con frecuencia son antepuestas preguntas sobre cosas que se desconocen. La conducta correcta es reconocerlo, a lo cual se puede decir: -“La verdad es que esta información la desconozco, sin embargo, voy a averiguarlo y le haré saber el resultado”.-
En múltiples variantes de los eventuales casos, ese enfoque indica honradez, humildad y deseo de aprender, resolviendo, efectivamente, las situaciones.
Un profesor, un vendedor, un padre o una madre, un empleado o ejecutivo, etcétera, ganan mayor respeto reconociendo que desconocen algo, por cuanto, los demás se dan cuenta, tarde o temprano, y el que es agarrado “in fraganti” una vez, pierde el respeto ajeno, generalmente, por mucho tiempo.
Nadie puede molestarse si se desconoce la respuesta de alguna pregunta; en cambio, aparentar saberlo todo hace perder la autoridad en aquellas cosas que si se conocen.
La autenticidad, -es decir, ser en vez de aparentar-, la honradez, la humildad, la aceptación de la realidad, el deseo de mejorar, son valores y virtudes que consolidan el desarrollo de la propia personalidad, ganan prestigio y una sólida reputación de que se es confiable.
La persona –cliente, etcétera- confía cuando tú le das una respuesta; es preciso corresponder a dicha confianza; el alumno admira al profesor que reconoce que no lo sabe todo y éste, sabiamente, a la vez que se compromete en investigarlo, y lo cumple, impone la misma tarea al pupilo y todos se benefician.
Los padres se ganan el respeto de sus hijos, por cuanto demuestran que, al igual que ellos, tienen mucho que aprender y aprovechan para hacerlo conjuntamente.
El jefe –o la jefa- ayudará al empleado en aquellos puntos menos fuertes; el ejecutivo que tiene la visión de rodearse de seguidores capaces, tiene siempre el valor de reconocer cuando algunos de sus seguidores sabe más que él, en alguna área, dándole la merecida importancia, aprende y canaliza, útilmente, dicho potencial y, lo más importante, gana el reconocimiento de sus colaboradores que ven en él al líder capaz, generoso, con buena dosis de humildad, que propicia su crecimiento profesional y humano; en estos casos, sus seguidores se esmeraran en ayudarle con sumo agrado.
Ejercitando la práctica de todas las virtudes, y, en especial, la honradez en todos los actos de la vida, afrontando con realismo todas las situaciones, asumiendo la propia responsabilidad, cada quien tiene a su alcance dar su aporte para construir un mundo mejor cada día.
Afronta la realidad con valor. Sócrates, en el siglo de oro de Grecia, solía decir: -“Yo sólo sé que no sé aquello que no sé”-. Mientras que, Joaquín Trincado, gran filósofo español del siglo XX, -de corte espirita-, en uno de sus aforismos, señaló acertadamente: -“El sabio nunca sabe, pero sabe estudiar y sabe”-.
Haz una lista de cien temas que deseas conocer y fórjate el propósito de estudiarlos a fondo, uno a la vez. Diez temas por año y tendrás tareas para la próxima década.
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En cierta ocasión, estaba un discípulo caminando con su maestro y habiéndole hecho días antes una pregunta cuya respuesta le dejo inconforme, volvió, en esta oportunidad, a plantearla, nuevamente, en forma camuflada, a lo cual, contestó el maestro: -“No preguntes lo que ya sabes”-.
La moraleja tiene varias lecciones interesantes: la primera es que, gran número de personas conocen cual es su deber y lo que deben hacer, pero, preguntando, buscan una excusa para que alguien los libere, con su respuesta, de su responsabilidad.
La segunda, es la de que, muchas personas, conociendo la respuesta, formulan la pregunta, para acto seguido, pasar a responderla, luciéndose con sus conocimientos.
La clave de sabiduría consiste en que, si conoces la respuesta, deja de preguntar, tanto para cumplir con tu deber como para lucirte.
Actúa de acuerdo con tu conocimiento y luego asume una actitud de tranquilidad. La persona sabia habla sólo cuando es necesario.
El mismo maestro, otro día que caminaba con su discípulo, a un cierto momento de la conversación, le dijo: -“Observa, con la misma fuerza con que lanzas una pelota a la pared, ésta vuelve a ti”-. Luego, agregó: -“ Si tú vienes a mí con bien, éste se vuelve contigo”-.
La moraleja es evidente. Está basada en la ley de acción y reacción; causas y efectos.
Muchas máximas populares aseveran la sabiduría de este principio universal; por ejemplo: -“Con la misma vara con que midieres serás medido”; “lo que siembras, recoges”; “lo que das, recibes”; “lo que dices, obtienes”; “el que trabaja, progresa”; “el que estudia, aprende”; “el que perdona, es perdonado, tarde o temprano”, (aunque tenga que pagar siempre lo que debe); “el que reconoce, es reconocido”; “el que respeta, es respetado”; “el que se auto-estima, es estimado”; “el que sirve, es servido”. Y, tantas otras variables que, de una u otra forma, tienen relación, directa o indirectamente.
La regla de oro clásica, la sustenta, cuando expresa: -“Haz a los demás lo mismo que te gustaría que te hicieran en idénticas condiciones”-.
En todos los actos de la vida, la ley de acción y reacción compensa todas las situaciones, al obtener, cada persona, lo mismo que da.
Cada vez que se actúa, es preciso recordar las sabias palabras del maestro, cuando dice: -“Si das amor, recibirás amor; si amistad, amistad; si trabajo, ahorro e inversión, riqueza; si armonía, sosiego; si aprecio, estima”; etcétera.
Al concluir el paseo, llegando al frente de su casa, el maestro le dijo al discípulo: -“Es mejor que nos despidamos aquí; la amistad se mantiene más cuando no se contagia con mucha familiaridad”-.
La moraleja consiste en que, si no te invitan deja de hacer la visita.
Al mantener cada persona la privacidad de su hogar, se obtienen incontables beneficios, que, cada quien, personalmente, puede enumerar. Por supuesto, existen excepciones.
En otra ocasión, el maestro dijo al discípulo: -“Hijo, lo más grande es la humildad; es mejor caminar, por la vida, bajito”-.
La persona grande, es sencilla, humilde, con elevada dignidad que enaltece y gana admiración. No tiene porque hacer demostraciones innecesarias. Le basta su propia convicción; su auto-estima es alta; respeta y es respetado; da y recibe amor; reconoce los méritos de los demás; está consciente de lo mucho que todavía hay por hacer para tomarse, a si misma, demasiado en serio.
Hablar de sí, ensalzarse o auto-elogiarse, como decía, acertadamente, Simón Bolívar, va en detrimento del propio mérito.
En otra ocasión, el maestro dijo al discípulo: -“Mucha gente se lamenta de la carga que lleva; pero, ello de nada sirve, por cuanto, la vida, pone a cada persona la que le conviene, puede y debe llevar”-.
Es decir, si se tiene una determinada carga a cuesta, es porque se puede con ella, caso contrario, la vida no la habría puesto.
Hay que tener auto-confianza, pero, sobre todo en la bondad de las leyes de la vida que, con sabiduría, rigen todo adecuadamente.
En el momento oportuno, aparece, de donde menos se piensa, -o espera-, la ayuda adecuada; pero, es menester que cada persona asuma su carga con contento divino, serenidad, aceptación y disposición de llegar a la meta, aún cuando las cargas se incrementaran, por cuanto, de ser así, la vida proporciona, a tiempo, las fuerzas necesarias para ello.
Da las gracias al Gran Ser Supremo por tus cargas; llévalas con serenidad y paciencia. Supera tu prueba con tranquilidad, sosiego, confianza.
Después vendrán nuevas cargas, aún, para impulsar tu evolución.
Dijo el maestro al discípulo: -“Cuando todo parece perdido, de alguna parte sale la solución, siempre a tiempo”-.
La clave está en jamás abandonar; en persistir con confianza, fe y tenacidad, silenciosamente. En el acto de negarse a abandonar, se activa, automáticamente, el poder interior cuyo mecanismo lleva a la realización de las cosas esenciales que es preciso culminar con éxito.
Un paso a la vez se recorre el camino. Si tú te mantiene en el escenario, nadie te sacará de él, siempre que respetes las reglas del juego. Hazlo y tendrás el poder para hacerlo, decía, siempre, el maestro.
Estaba un día el discípulo haciendo un trabajo, cuando el maestro le preguntó: -“¿Lo mediste?” -“No, contestó el aprendiz, lo hice a ojos”-. El maestro le explicó: -“Maestro a ojos no vale un hinojo”-.
La moraleja es evidente. Muchas personas andan por la vida, calculando los fines de la existencia a ojos, es decir, improvisando; consecuencia, los resultados dejan de corresponder ala realidad que deberían conquistar.
En todo lo que hagas, calcula bien los resultados que debes obtener, en cuánto tiempo es preciso lograrlos, cómo y dónde realizarlos, y, sobre todo, ¿por qué?
Hazte cargo probable de los resultados antes de emprender la tarea. Decidida la meta, emprende el camino con firmeza, hablando poco, actuando mucho, estudiando siempre, aprendiendo de todos, ayudando constantemente, estando siempre ojos avizores.
Calcula con tino las cosas que precisas resolver. Establece, debidamente, las prioridades que te competen y desarrolla, sabiamente, el sentido de la medida en todas las acciones.
Adelante.



EL ENCUENTRO EN LA VICTORIA



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UN ENCUENTRO EN LA VICTORIA

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Del libro: La Victoria

Capítulo I

Me encontraba un día, en una fuente de aguas tranquilas, cristalinas, cuando se me acercó un Venerable hombre, vestido a la antigua usanza, con bata blanca, larga, pelo y barba que alguna vez fueron de color pelirrojo y un báculo en la mano derecha.

Concentró sus ojos en los míos; su mirada era profunda, serena y apacible.

Con voz suave y afectiva, me dijo:

-“Hola, hijo, como estás”-.

–Bien, -le contesté-; y, ¿usted?

–Por aquí andamos; -fue su respuesta-, mientras me sonreía.

-¿Dónde estamos?, -le pregunté al Venerable hombre-.

-Este sitio es conocido como La Victoria; -me contestó-. –¿Qué haces por estos lados?

-Salí esta mañana, temprano, con el coche, a dar un paseo; luego, al llegar a esta zona, me paré a contemplar la belleza de los araguaneyes y decidí caminar un poco y la verdad que, absorto en mis reflexiones, caminé por lo menos durante dos horas, hasta llegar aquí. Desconocía este hermoso lugar. Y, usted, -¿vive por aquí cerca? -le pregunté-.

Un poco más arriba, en esa colina boscosa. Hace algunos años, -relata el Venerable hombre- decidí retirarme de la agitada vida ejecutiva en que me desenvolvía profesionalmente, como abogado, en la ciudad de Quebec, Canadá, aunque he viajado por diversos países asesorando a incontables líderes. Construí la casa, en esta zona tropical, con la idea de pasar aquí los meses de invierno. Me dedico al estudio de la vida, a la meditación y a cultivar mi jardín y de vez en cuando, a escribir mis reflexiones, las cuales, algún día, habrán de ser publicadas para esparcir un poco la luz que he podido vislumbrar en mis estudios metafísicos-espirituales.

-¿Quieres tomar un café? –Me preguntó el Venerable hombre-. Lo he traído de Caripe El Guácharo; es de los más exquisitos que he probado.

-Sí, con gusto se lo acepto; -le contesté-.

Nos fuimos caminando por un sendero rodeado de árboles cargados de mangos, aguacates, naranjas y una hilera de cayenas de diversos colores. A lo lejos, el ruido de la brisa se oía apaciblemente. Todo era quietud, armonía y paz. Pero, sobre todo, lo que más me impresionaba era la apacibilidad y el sosiego del Venerable hombre de La Victoria. Emanaba de él un flujo de fuerza que, en su presencia, me sentía con un poder y una seguridad nunca antes experimentados. Fuerzas bienhechoras se iban apoderando de mí y aquella paz y relax que buscaba en la mañana, al salir a dar un paseo, sin percatarme de ello, las estaba experimentando ya.

Después de unos quince minutos de caminar, llegamos a la casa del Venerable hombre. Su aspecto exterior humilde estaba lejos de dejar entrever lo que segundos después habría de asombrarme con lo que encontré en el interior.

Al entrar, en la casa, una joven de unos veinte años saludó al Venerable hombre.

-¡Hola, abuelo!, ¿cómo estás?

–Bien, hija, -contestó el Venerable hombre-. -Prepara un poco de café, Lucía, mientras conversamos un poco, adentro.

-Por cierto, te presento a Santiago, quien ha llegado paseando hasta La Victoria.

Después de la presentación, entramos en la biblioteca del Venerable hombre. Un salón grande, lleno de estantes de libros por todas partes, lo cual hacía inimaginable dicho cuadro desde el exterior. Algunos cuadros al óleo de morichales y de personajes históricos, presentaban un ambiente acogedor. En un rincón se encontraban diversos retratos de Tagore, Gandhi, Cicerón, Séneca, Ibn Arabi y un dibujo de Don Quijote y Sancho Panza. En un pequeño cuadro, podía leerse: -“Lo que Alá quiera. Nada se le asemeja”-.

-Le felicito por este inmenso tesoro que usted tiene aquí, -le dije al Venerable hombre-. -¿Cuáles son los temas de su interés?

A lo cual, me contestó: -Como usted puede ver, Santiago, -y me invitó a recorrer los estantes- aquí hay libros de variados temas: clásicos de todos los países y épocas, desde los Vedas, los Upanishads, el Mahabaratha, los libros de Confucio, El Tao te King, de Lao Tse, el Poema de Gilgamesh, el Código de Amurabí, autores griegos, como Homero y Hesiodo. Se encuentran las obras completas de Euclides, Platón, Aristóteles, Teofrasto, Demetrio de Falereo, de los Presocráticos, Epicteto, Plutarco, etcétera; de los latinos, autores como Séneca, Cicerón, -que son mis preferidos-, Julio César, Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso, Marco Aurelio, así como libros de Psicología, Gerencia, Sufismo, Yoga, ensayos, filosofía, parapsicología, hermetismo, El Quijote, libros de economía, filosofía, etcétera, en fin, un poco de todo lo que es preciso conocer para poder entender el significado de la vida: de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacía dónde vamos, sin lo cual, la vida no tendría sentido, sobre todo por el gran afán a que está sometido el ser humano en la agitada vida moderna.

Nos sentamos en sendas butacas y nos entretuvimos conversando de temas diversos. Al poco rato, entró Lucía con dos tazas de oloroso café y unos biscochos, que degustamos con agrado en una amena e interesante conversación. Al fondo, podía oírse una suave música de Beethoven.

Pasamos cerca de una hora conversando de sobre la Atlántida, Egipto, los griegos, de Homero, de los sufíes, del budismo zen, los poderes del espíritu, meditación, etcétera, después de lo cual, le hice una pregunta directa.

-Seguramente, usted ha desarrollado alguna técnica de meditación y algún método de resolución de situaciones, en la vida, que me quisiera explicar, ya que, según observo, para tener usted una serenidad tan acentuada y una fortaleza física a la edad que imagino que usted debe tener, -cerca de noventa años- es porque ha encontrado en su larga experiencia algún secreto que quizás quisiera compartir conmigo.

Santiago, -me dijo el Venerable hombre, si vuelves a visitarme otro día, quizá te cuente algo que te pueda servir. Empero, antes de que te vayas, te haré entrega de unos apuntes que hace ya muchos años, en una época en que yo andaba a la búsqueda de sosiego y tratando de encontrarle sentido a la vida, un Venerable hombre que, en una edad similar a la mía, a su vez me entregara y cuya práctica asidua me permitió domar la mente, encarrilar mi vida y poner bajo control los hilos del destino. Son veintidós manuscritos, y una meditación diaria, –continuó diciendo el Venerable hombre, que si bien son ya un poco antiguos, podrás copiarlos de nuevo y si pones en práctica las técnicas que contienen, darás a tu vida un esplendor que habrá de sorprenderte agradablemente.

-Una vez que los hayas probado con total y absoluta satisfacción de tu parte, -me dijo, ponlos en limpio, en forma de libro y publícalo para que su mensaje llegue a mayor número de personas. Hacía tiempo que esperaba a alguien a quien confiarle este legado y creo que hoy, al llegar aquí, en la forma en que lo has hecho, tus pasos han sido dirigidos por Aquel que todo lo sabe y puede, por la Ley Cósmica, y en cuyos planes universales, todos somos sus instrumentos.

Me despedí del Venerable hombre y de su adorable nieta, sintiendo dentro de mí fuerzas desconocidas hasta entonces que preanunciaban grandes cambios en mi vida.

En los días siguientes, aparté una hora diaria, antes de dormirme, y leí y releí, todos los manuscritos, de la siguiente manera: En primer lugar copié la Meditación diaria en un cuaderno, el cual leí durante veintidós noches y mañanas seguidas, tal como lo indicaban las instrucciones de la misma.

Una nota al pie de página mencionaba que si yo la transcribía en un cuaderno, el hecho de hacerlo, grabaría en mi ordenador mental las instrucciones y me sería más fácil desarrollar, en mi personalidad, las cualidades y condiciones que formaban parte de los objetivos implícitos en la misma.

De los veintidós manuscritos, cada lunes, a las once en punto de la noche, copiaba uno en el cuaderno, y durante el resto de la semana, a la misma hora, lo leía y meditaba, siguiendo las fáciles y efectivas técnicas e indicaciones al inicio del mismo.

Cuatro semanas después de leer durante veintidós días seguidos, en la noche y en la mañana, la meditación diaria, comenzaron a manifestarse en mi vida una serie de cambios positivos que me dejaban asombrado a mi mismo, pero, también, los miembros de mi familia y a mis amistades; sobre todo mi semblante comenzó a ser más apacible; volví a sonreír desde el interior; mi estado anímico era de contento; me sentía más seguro de mi mismo; comencé a confiar más en la gente, en la vida y a vislumbrar el sentido de mi misión en la vida –percibía cosas que antes me pasaban desapercibidas, a pesar de haber estado siempre allí. Sentía fluir en mí una nueva corriente vivificadora de prosperidad, de felicidad, de alegría de vivir. Mi entusiasmo y amor por la vida y por mi familia, por mi trabajo y por las personas, crecía día a día. En aproximadamente dos meses había logrado muchas de las cosas en las cuales había soñado desde hacía años. Había dado un paso sorprendente en el camino de la autorrealización.

Efectivamente, pude comprobar que me fue relativamente muy fácil desarrollar las aptitudes y actitudes a nivel físico, mental, emocional, espiritual y en diversos aspectos de mi vida, como el financiero, que comenzó a mejorar casi inmediatamente, así como, surgieron nuevas oportunidades que comencé a aprovechar, casi sin esfuerzo de mi parte.

Transcurría el año de 1967 y mi vida había encontrado un sendero que habría de conducirme a cooperar en forma más efectiva en el plan divino que el Supremo Hacedor, en algún momento, había diseñado para mí.

Tres meses después volví a aquel lugar donde había encontrado al Venerable hombre de La Victoria y allí estaba la fuente que él dijo llamarse La Victoria; empero, cuando traté de encontrar el camino para llegar a la casa donde amablemente me ofreció un delicioso café, preparado por su nieta Lucía, no logré encontrarlo, pese a haber recorrido durante un par de horas por los alrededores. Pregunté a varias personas para ver si podían indicarme como llegar a la casa del Venerable hombre y cual fue mi sorpresa, nadie lo conocía.

Empero, después de tanto buscar, volví a encontrar la casa donde vivía el Venerable hombre de La Victoria, pero se encontraba abandonada. Su aspecto indicaba que debía encontrarse en ese estado un lapso mayor del que mediaba con el encuentro de aquel ser extraordinario. Es sorprendente como los inmuebles solos acusan el paso del tiempo en mayor grado que los que son habitados. Si no fuera por los manuscritos pensaría que el encuentro no fue más que un simple sueño. -¿O se trata, acaso de un sueño combinado con un fenómeno de aporte? Personalmente, no lo creo. El encuentro fue muy vívido y real. El aromático café servido por Lucía estaba exquisito. Durante varios años volví al lugar varias veces, la casa seguía sola. La última vez que volví, no la pude ubicar y sin tener tiempo suficiente para seguir buscándola, me fui. Ahora, vivo muy lejos de aquella zona, en otro continente; han transcurrido muchos años y después de tanto tiempo es poco probable que vuelva allí; pero, los manuscritos y la meditación diaria obran en mi poder, me han transformado y han enriquecido mi vida.

Durante más de treinta y cinco años he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen los manuscritos y la meditación diaria y cada vez que los pongo en práctica, experimentos los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para mí.

Su contenido es eminentemente práctico; no hay teorías superfluas. Si lleva a cabo los ejercicios que contienen, es probable que, gradualmente, se vaya efectuando la transmutación alquímica de su ser sintonizándose con los elevados resultados existenciales, los cuales, por añadidura, al ser creados a nivel mental, se van manifestando en su propia vida, oportunamente.

Sobre todo, con estos ejercicios, me percaté, cuando el Venerable hombre me entregó los manuscritos, de que se dispone de un método para domar la mente y ejercer un pleno dominio sobre la vida en general y, por ende, sobre el destino y controlar, cuando eventualmente se presenten, todas las situaciones, manteniendo un perfecto equilibrio físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

El Venerable hombre de La Victoria me comentaba que todo se puede lograr en la vida si se siembra la respectiva semilla por medio de correctas decisiones acordes con la propia y elevada auto-estima y dignidad personal, desarrollando el convencimiento de que sí se puede hacer, por medio de las afirmaciones, las visualizaciones y meditaciones, la experimentación de un estado emocional acorde al momento de ser logrados los respectivos resultados y la practica del desapego, es decir, dejar encargada a la mente psiconsciente del logro, y además, se espera el tiempo necesario haciendo, mientras tanto, todo lo que se requiere, según el caso o los objetivos por alcanzar.

Estas técnicas funcionan, me decía una y otra vez el Venerable hombre de La Victoria; luego, agregaba: -las he probado por más de cincuenta años y quien, a su vez me las entregó, habría hecho otro tanto, aseverando que eran efectivas, si yo seguía fielmente las instrucciones y las ponía en práctica con expectativas positivas.

Desde que en 1967, el Venerable hombre me hiciera entrega de los manuscritos, han transcurrido un poco más de de treinta y cinco años, durante los cuales yo también he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen, y cada vez que me ejercito con ellos, experimento los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para todos los que hemos aplicado las enseñanzas del Venerable hombre de La Victoria.

Él me repetía constantemente: -“¡Tú puedes si crees que puedes hacerlo! ¡Hazlo y tendrás el poder!

Recuerdo que ese día el Venerable hombre me dijo: -ejercer el poder con que la naturaleza de las cosas ha dotado a cada ser, cultivando los dones inherentes y aprendiendo todo lo que se pueda de sí y del vasto universo del que se forma parte, es una manera efectiva de ser cada día más feliz. Luego, cuando me despedí de él, expresó: -“¡Que cada día brille más y mejor tu luz interior!”.- Adelante.

Capítulo 2

Meditación diaria

Es lunes en la noche, son las once en punto.

Me dispongo a copiar textualmente, en el cuaderno que he dispuesto para ello, el manuscrito identificado con el título:

Meditación diaria

Dice así:

Afirme, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desee, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubra cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en su vida:

MEDITACIÓN DIARIA

Afirma, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desees, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubre cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en tu vida. Al encender la luz en la mente se ilumina la propia existencia y todo en derredor vibra al unísono y con el mismo sentimiento de felicidad y bienestar, interrelacionándose por la ley de afinidad.

1. -Entro en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, contando de tres a uno: Tres, dos, uno.

Ø Ahora, estoy ya en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre.

Ø Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, durante quince minutos y voy a programar los siguientes efectos positivos, los cuales perduran, cada vez mejor, hasta que vuelva a realizar este acceso y programación mental:

Ø Todo va bien, siempre, en todos los aspectos de mi vida, cada día mejor. (Tres veces). –Imagínalo-.

Ø Todo va bien en mi trabajo; cada día logro mejores niveles de efectividad, prosperidad, riqueza, abundancia y bienestar. (Imagínalo).

2. Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal, -ELOÍ. (Diez veces, con los ojos cerrados). Hoy se expresa en mí la Perfección universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión en todos los aspectos de mi vida.

3. -Cada día, en todas formas y condiciones, mi cuerpo y mi mente funcionan mejor y mejor. La consciencia de mi conexión permanente e indisoluble con el Creador Universal, -ELOÍ-, restablece y mantiene en mí, diariamente, durante las veinticuatro horas del día, un perfecto estado de salud a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Creador Universal, por darme un cuerpo perfecto, saludable, lleno de energía. Aquí y ahora, me siento en perfecto equilibrio de salud, a nivel físico, mental, emocional y espiritual.

4. Afronto y resuelvo bien toda situación que me compete, siempre.

5. Todo tiene solución, en todas las situaciones de mi vida.

6. El Creador Universal, -ELOÍ-, es en mí, cada día mejor, en todos los aspectos de mi vida, fuente de amor, luz, sabiduría, éxito, riqueza, prosperidad, abundancia y armonía.

7. Permito que las leyes universales de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión actúen bien en el plan de mi vida.

8. Tengo prosperidad y poder. Cada día enriquezco mejor mi vida a través del servicio efectivo, del amor y de la práctica de todas las virtudes.

9. Mi dignidad personal me lleva a realizar las cosas que me competen con la máxima perfección posible.

10. Cada día, en todas formas y condiciones, en todos los aspectos de mi vida, estoy mejor y mejor a nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

11. Actúo con templanza, serenidad, autodominio y perfecto equilibrio en todo. Conservo plena autonomía y control sobre todas mis facultades físicas, mentales, emocionales, intelectuales y espirituales. Hecho está. (Visualizar un escudo protector de luz que te envuelve y protege; -una pirámide-).

12. Tengo fortaleza, valor, confianza y fe suficiente para triunfar y alcanzar todas mis metas, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y en armonía con sus planes cósmicos. Soy inmune e invulnerable a las influencias y sugestiones del medio ambiente y de cualquier persona a nivel físico, mental, emocional y espiritual, en las dimensiones objetivas y subjetivas y en cualesquiera otras en que sea requerido.

13. El orden universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión se establece en mi vida, en todos mis asuntos y en las personas interrelacionadas, aquí y ahora. Hecho está.

14. Asumo la responsabilidad de mis actos y cumplo bien todos mis compromisos, siempre oportunamente, de acuerdo con el orden cósmico.

15. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos da abundancia y armonía en el eterno presente. Vivo en abundancia y en armonía perfectas, aquí, ahora y siempre.

16. El Creador Universal, -ELOÍ-, se está ocupando de todo, en todos los aspectos de mi vida, y se expresa en mí conciencia intuitiva por medio de los sentimientos en correspondencia con los valores universales.

17. Gracias, Creador Universal, -ELOÍ-, por esta vida maravillosa. Que Tu Inteligencia Infinita, Amor, Sabiduría, Justicia, Luz, y Poder Creador guíen, adecuadamente, todas mis decisiones y acciones, ahora y siempre. Gracias, Eloí, por este día maravilloso.

18. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos proteja, aquí y en cualquier lugar, ahora y siempre. (Tres veces).

19. Siempre espero lo mejor, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y la Ley Cósmica, en armonía con todos.

20. Gracias, Creador Universal; todo va bien en todos los aspectos de mi vida, a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Eloí, todo va bien en mis practicas espirituales y en mi relación Contigo; Tú y yo formamos una unidad perfecta, armónica, aquí y ahora, en el eterno presente. Yo soy Tú, Tú eres yo. Te amo.

21. Voy a realizar –obtener o resolver- (mencionar), antes del: (fecha), de acuerdo al orden divino y en armonía con todos. (Si se trata de varios objetivos, anótelos y haga la afirmación y visualización con cada uno de ellos. Imagínelo concluido satisfactoriamente sin imponer canal alguno de manifestación.)

22. Tengo serenidad y calma imperturbable. Soy impasible frente a todo y a todos. No tengo temor a nada, a nadie ni de nadie en ningún nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero. Dentro de mí vibra la seguridad total. Tengo completa confianza en la vida y en mi propia capacidad de resolver situaciones y alcanzar los resultados satisfactorios que preciso, en cada caso, siempre.

A continuación anoté la fecha: Lunes 12 de agosto de 1967. Luego, tal como me lo indicó el Venerable hombre, anoté la fecha que correspondía veintidós días después: 03 de septiembre de 1967.

Acto seguido, me senté cómodamente, tomé tres respiraciones profundas y realicé la meditación.

Luego, cada noche, durante veintidós días, a las once en punto, me iba a mi cuarto, daba indicaciones de no ser interrumpido durante veinte minutos y realizaba la meditación del día, la cual, siempre complementaba con la lectura breve de uno de los libros de cabecera que siempre suelo tener en mi mesa de noche.

Iba notando, día a día como emergía de mi interior una nueva y desconocida fortaleza, seguridad, estado de ánimo contento, actitud más decidida, optimismo frente a la vida y a las situaciones; comencé a llevarme mejor en las relaciones con las demás personas, a ser más comedido en todo y sobre todo comenzaba a tener conciencia de cosas que antes me solían pasar desapercibidas.

Cabe destacar que, en el punto número veintiuno de la meditación, había anotado siete objetivos que desde hacía tiempo quería realizar y para mi sorpresa, treinta días después de haber terminado de efectuar la meditación del manuscrito número veintidós comencé a observar como, en forma aparentemente casual se iban manifestando la resultados de cada uno de ellos hasta que, algunos meses después, antes de la fechas previstas, los había realizado todos, menos dos, por lo cual, me senté y volví a anotar, en una hoja de mi cuaderno, otros diez objetivos, encabezados por los dos pendientes de la lista anterior, les puse la fecha tope a cada uno, antes de la cual debían ser logrados, para seguir visualizando, su logro, periódicamente.

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sábado, 14 de noviembre de 2015

EL PODER DE LA MEDITACIÓN


EL PODER DE LA MEDITACIÓN

©Giuseppe Isgró C.
Del libro: Cómo potenciar el Autodominio

-“Si meditamos sobre asuntos elevados, sobre la sabiduría, el deber, el sacrificio, nuestro ser se impregna poco a poco de las cualidades de nuestro pensamiento”-.
-“…Con la meditación, el espíritu se concentra; se vuelve hacia el lado… solemne de las cosas; la luz del mundo espiritual lo baña con sus ondas. Hay alrededor del pensador, grandes seres invisibles que no desean otra cosa que inspirarlo; es en la media luz de las horas tranquilas o bien bajo el discreto reflejo de su lámpara de trabajo como pueden mejor entrar en comunicación con él”-.
León Denis

Qué es la meditación?,  -se pregunta la persona que inicia el sendero de la sabiduría.
Luego, la misma persona, en forma gradual, va percibiendo que la meditación es una comunicación con el psiconsciente, -es decir, una interiorización en el yo interno, -espíritu- previo adormecimiento de los sentidos físicos para que se activen las facultades espirituales,  conscientemente o no, en cuyo estado de conciencia expandida se reflejan, en la pantalla de la mente, los aspectos esenciales de la propia vida que es preciso atender de acuerdo a su estricto orden prioritario de acuerdo a la escala jerárquica de necesidades o propósitos existenciales.
La expansión de la conciencia, permite percibir, por intermedio de cualesquiera de las facultades espirituales del ser, -activadas durante el proceso de la meditación-, la respuesta a las inquietudes de los tiempos por medios de lecturas de contenidos mentales en las mentes de seres que contengan la información, a nivel de encarnación física o en la dimensión espiritual, en este planeta o en la inmensidad de mundos habitados en cuya evolución se haya efectuado el progreso que ahora aflora en el planeta de turno, en este caso, la tierra.
La meditación, permite reflejar, en la conciencia, los hechos que con urgencia deben resolverse y las ideas creativas que pueden facilitar su solución. Es decir, genera la percepción de las prioridades existenciales sobre cuya reflexión se alcanza un estado de iluminación, conocimiento intuitivo, inspiración, visión de la realidad, -en base a la inquietud de los tiempos-, que permite saber lo que se debe hacer, el cómo realizarlo, el cuánto, el cuándo, el dónde, el quién y el por qué.
Se obtiene la respuesta a toda pregunta, o inquietud, si se aplica la técnica correcta y se le da, a la mente creadora, el tiempo suficiente para responder, pero, sobre todo, si se le presta la debida atención a la visión percibida, aceptando como válida la primera impresión.
La mente creadora puede alcanzar, a través de la meditación, el estado de iluminación suficiente para deducir la visión precisa que le permita comprender los valores universales y su vinculación con cada hecho y acto humano.
A través de la meditación reflexiva, la mente creadora alcanza la fuente donde reside el conocimiento  anhelado, bien sea en el propio archivo psico-espiritual, o estableciendo comunicación con el contenido mental de los seres que pueblan el universo, a nivel de encarnación física o estado de espíritu, que tenga la información, o, directamente, con la Mente Cósmica, en el respectivo grado evolutivo. Este se logra centrando la mente en el Creador Universal y meditando en los atributos divinos, fuente de toda sabiduría, por contener la totalidad de la Ley Cósmica y la Conciencia Universal.
La respuesta se obtiene como conciencia intuitiva. Simplemente se sabe, se conoce y se tiene el impulso necesario para emprender,  -llevando a cabo-, la acción respectiva.
La diferencia entre la contemplación de la vía del propio proyecto y cualesquiera otros particulares relacionados, en la fase objetiva de la mente, con la contemplación en el estado de la interiorización, radica en que, en el primer caso es como contemplar a lo lejos estando al pie de una colina. En el segundo, -la meditación-, es como mirar desde la cima, -la del espíritu y su imaginación o visión perceptiva-creadora-.
El espíritu, durante la meditación, se emancipa de la conciencia objetiva, gracias a la elasticidad del alma, y se desdobla, proyectándose al lugar donde se encuentra el conocimiento o la persona que lo posee, en este o en otros mundos,  lo percibe, o lee del respectivo archivo espiritual en que se encuentra, aún, si es el caso, en el propio archivo espiritual contenido en su alma, fruto de múltiples ciclos de vidas anteriores, y al reincorporarse, a su cuerpo, en los breves instantes de conciencia fronteriza, lo transmite a su conciencia objetiva, quien lo percibe como intuición o percepción por medio de cualesquiera de la inmensidad de facultades espirituales que posee, es decir, visión, voz interior, intuición, inspiración, presentimiento, impulso para hacer o dejar de hacer algo, toma de decisiones, idea creativa, concepción de proyectos, destellos imaginativos, sentimientos de algún valor universal, emoción, sensaciones, convicción, entusiasmo, motivación, etcétera.
Mientras más se profundiza en el proceso de meditación   –contemplativa o reflexiva-, se intensifica la visión, se ve y se conoce con mayor amplitud y lucidez, expresándose dicho conocimiento como conciencia intuitiva e inspiración y cualesquiera otras facultades espirituales que en cada caso resulte idónea.
Ese ascender a la cima del yo interno –el espíritu- es una forma efectiva de penetrar en la meditación que, en última instancia es ver con la visión del espíritu, que lo penetra todo y accede a las fuentes esenciales de conocimiento, estén donde estén, sin límites de espacio ni de tiempo.
Es fácil hacerlo; simplemente se entra en estado de interiorización –adormeciendo los sentidos físicos, por medio de la relajación, comenzando desde los dedos de los pies hasta la cabeza y visualizando escenas de clama en la naturaleza, como un lago, una playa o un río de aguas claras y tranquilas, un bosque o jardín, una nube blanca o cualquier otra de tu agrado-; en la misma proporción se despiertan los sentidos psíquicos, -percepción psiconsiente de la mente creadora-, y se ve lo que se requiere conocer, tanto en la propia fuente, -si allí reside el conocimiento-, como en la que, efectivamente, esté. Con práctica se desarrolla la maestría.
Mientras mejor se auto-interioriza, en la mente creadora psiconsciente, -el espíritu-, mediante el proceso de la meditación, más claramente se percata, cada persona, de las realidades y aspectos esenciales de la propia vida.
Meditar todos los días, es como subirse, periódicamente, a la cima de la montaña y contemplar a lo lejos. Es percibir un poco más allá, lo cual permite recorrer con más seguridad el camino, con la certidumbre de estar haciendo lo correcto, oportunamente.
En el proceso de la meditación efectiva, se requiere afrontar la realidad en forma positiva y sin evasión, lo cual permite aceptar la solución real, conveniente y que debe aplicarse, en cada caso, como vehículo de realización en el mecanismo evolutivo.
A través de la contemplación objetiva de un plan, proyecto, meta u objeto cualquiera, sobreviene el adormecimiento de la percepción sensorial, en cuyo mismo grado se despierta la subjetiva que constituye la comunicación con la mente creadora psiconsciente, propia o de otras personas, vinculadas o desvinculadas de un cuerpo físico, en este planeta o en millones de millones de otros mundos, y también con la Inteligencia Infinita del Universo –el Creador Universal- de cuyos contenidos mentales, por afinidad de sintonía psico-espiritual, se obtiene la respuesta a las inquietudes del momento y el rapport con los elementos o personas que, en la realidad de la existencia diaria, deberán prestar su concurso y viceversa. Aquí reside un profundo secreto de la mente creadora psiconsciente, que es preciso escudriñar a fondo, perfeccionando su práctica.
-¿CÓMO MEDITAR CON EFECTIVIDAD Y CUÁNDO?
Todo momento en el que se requiere guía interior es bueno para meditar. Empero, hay dos periodos adecuados en los cuales es valioso hacerlo: el que antecede al sueño y el que sigue al despertar.
Temprano, en la mañana, o, en la noche, antes de dormir, durante algunos minutos, lee una obra de auto-desarrollo que a ti, particularmente, te llene de verdad.
A un cierto momento, sentirás cierto grado de recogimiento;  es el momento indicado para dejar la lectura y abandonarse a la ensoñación. En este acto, evocarás o rememorarás, espontáneamente, las cosas más importantes, en ese momento, para ti, las que ocupen tu mente; entonces, en ese estado de quietud mental pide asistencia espiritual a las fuerzas positivas de la cosmogonía, a tus guías espirituales, al CREADOR UNIVERSAL, para que iluminen tu mente y te proporcionen asesoramiento y protección en la realización de tu ideal u objetivo. Por la Ley de cooperación cósmica obtendrás la asistencia que solicitas. Empero, recuerda, prestarás tu correspondiente servicio a cambio donde los requerimientos de la vida los precisen.
Saturado de la sutil inspiración de ese estado de comunicación de tu mente creadora psiconsciente con las mentes creadoras psiconscientes y/o espirituales de tus guías, afines y el CREADOR UNIVERSAL, imagina en tu mente, pinta en la pantalla mental, a través del poder de visualización que posees, la culminación feliz de tu obra, objetivo o la solución satisfactoria de la situación que deseas corregir, o la conciencia intuitiva del conocimiento que anhelas obtener sobre cualquier inquietud, pregunta o valor universal.
Los pensamientos son cosas, tienen fuerza de atracción y repulsión, por lo cual, se crea lo que se piensa. “Como es arriba es abajo y como es adentro es afuera y viceversa”. Todas las realizaciones, grandes o pequeñas, empiezan en la mente. Actúa como el pintor, o la pintora, quien primero visualiza su obra en la pantalla mental y luego la plasma en el lienzo.
Sigue, reposadamente, todos los días, mañana o noche, como te sea más cómodo, tu período de meditación, siguiendo los siguientes sencillos pasos:
1.  Breve lectura de en una obra de auto-desarrollo.
2.  Al surgir la ensoñación, -que puede producirse, también, por contemplar fijamente un objeto oscuro o brillante, la luz de una vela, o mirándote en un espejo, en el entrecejo-, interiorízate, contemplando en la pantalla mental, las cosas que requieren prioridad.
3.  Formula a tu mente creadora psiconsciente, -o a la Inteligencia Infinita del Universo-, la pregunta necesaria –repítela tres veces- y atiende la respuesta, la cual puede llegar minutos, horas o días más tarde, pero, siempre llega si se atiende receptivamente y se presta la suficiente atención.
4.  Medita sobre el plan y estrategia del día y vislumbrarás, certeramente, lo que tienes que hacer, en cada caso.
5.  Prográmate, positivamente, con afirmaciones de éxito.
6.  Pide asistencia espiritual como se te indicó.
7.  Visualiza el resultado final satisfactorio y, luego, con confianza, ve a realizar tu labor.
8.  Después de la meditación viene la acción efectiva. Actúa, decididamente, como si……todo procede normalmente y así será.
Este método es seguro y efectivo.

LA UNIFICACIÓN DE LA CONCIENCIA
POR MEDIO DE LA MEDITACIÓN:

A continuación, se expone uno de los secretos más poderosos de la meditación. Es la herramienta más efectiva para obtener estados de iluminación muy profundos y la respuesta, prácticamente, a todas las preguntas que puedas formularte, si trabajas con asiduidad y el tiempo suficiente.
¿Qué hacer, cómo hacerlo y qué efectos se logran?
El primer paso es la relajación. El adormecimiento de los sentidos físicos, concentrándose en cada parte del cuerpo desde los dedos de los pies a la cabeza. Al mismo tiempo que se relaja cada parte, despertar la conciencia de la misma, percibir una emanación de calor, de energía y de radiación luminosa.
Al llegar a la cabeza, imaginarse una puerta en la pantalla mental con el título Puerta de la mente creadora.
Aquí te preguntas tres veces: ¿Qué hay detrás de la puerta de la mente creadora?
Luego, te imaginas que la puerta de la mente creadora se va abriendo lentamente y que tú pasa por ella y sales a un hermoso jardín de bellas y fragantes flores. Percibes la armonía del lugar y participas de su quietud y tranquilidad.
En este jardín hay catorce asientos ubicados en forma de círculo, con los siguientes y respectivos rótulos o nombres, empezando por la izquierda: LUZ, VIDA, AMOR, SABIDURÍA, JUSTICIA, FORTALEZA, TEMPLANZA, BELLEZA, PERDÓN, SERENIDAD, TOLERANCIA. RIQUEZA, CONCIENCIA y por último: ELOÍ –EL CREADOR UNIVERSAL.
Ahora, contempla frente a ti el asiento de la LUZ, siéntate en él y realiza, por orden, el siguiente ejercicio:
1.  LUZ:
·       Pregúntate:
·       ¿Qué es la luz? Percibes que es fundamental.
·       ¿Por qué es fundamental la luz? Es fundamental porque nos permite ver la realidad del universo.
·       Afirma: -Soy un ser de luz que ve claramente la realidad del universo, la comprende y actúa de acuerdo con ella.
·       ¿Qué más es la luz? –Percibes que es energía protectora, poder.
·       Afirma: -Enciendo la luz en mi vida. ELOÍ, Creador de la luz, ilumíname. –Ahora, imagina el punto de tu cabeza donde se forma el remolino de pelo, menciona el nombre de ELOÍ, una vez, e imagina como la luz penetra desde ese punto a todo tu ser, irradiando un campo de luz blanca a tu alrededor que se va expandiendo que llena tu hogar, a tus seres queridos, tu lugar de trabajo, a tus clientes y amigos, al planeta tierra y a toda la humanidad, a todo el universo y a todos los seres. Repite el proceso.
·       Ahora, percibes la armonía, el orden, la quietud y la paz.
·        ¿Qué debo hacer para tener LUZ abundante? (Una vez). Percibes la respuesta: tener conciencia de la unión indisoluble y permanente con ELOÍ.  Imagina que te levantas del asiento en que ahora te encuentras y te sientas en el que tiene el nombre de ELOÍ, el Creador Universal.
·       Afirma: Estoy en la luz permanente, eterna e infinita de ELOÍ, -el Creador Universal. Hecho está.

2.  VIDA: Después de haber accedido al jardín interior de tu vida, por el proceso explicado en la primera parte, ahora, contempla frente a ti el asiento de la VIDA, siéntate en él y realiza, por orden, el siguiente ejercicio:
·       Pregúntate:
·       ¿Qué es la  vida? Percibes que es fundamental.
·       ¿Por qué es fundamental la vida? Es fundamental porque nos permite vivir la realidad del universo.
·       Afirma: -Soy un ser de luz, eterno e inmortal que vive la constante creación del universo, en el eterno presente.
·       ¿Qué más es la vida? –Percibes que es eterna y continuada en infinitos ciclos de vidas.
·       Afirma: -Comprendo el significado de la vida en mi ser y en el universo. ELOÍ, Creador de la Vida, ilumíname.
·       –Ahora, imagina el punto de tu cabeza donde se forma el remolino de pelo, menciona el nombre de ELOÍ, una vez y percibe como la vida es una condición inmutable en tu ser y que formas parte de Él, es decir, una unidad indisoluble de la vida del Creador Universal; tu mente es parte de la mente de Él, conectada en forma permanente.
·       Ahora, percibes que hay armonía, orden, quietud y paz en tu vida; percibes el Plan de Eloí –el Creador Universal, para ti; tienes consciencia clara de que es preciso respetar la vida de todo ser en la naturaleza como una expresión del Creador Universal.
·        ¿Qué debo hacer para optimizar mi vida? (Una vez). Percibes la respuesta que te llega.
·       Imagina, ahora, que te levantas del asiento en que ahora te encuentras y te sientas en el que tiene el nombre de ELOÍ, el Creador Universal.
·       Afirma: -Estoy viviendo la vida dinámica, eterna e infinita de ELOÍ, -el Creador Universal y coopero en sus eternos planes cósmicos, cada día mejor. Gracias, ELOÍ, por mi ser eterno y de infinita vida. Hecho está.
Siguiendo el esquema anterior, desarrolla el proceso de la meditación sobre los valores enunciados a continuación u otros que tú desee:  1) AMOR,  2) SABIDURÍA, 3) JUSTICIA, 4) FORTALEZA, 5) TEMPLANZA, 6) BELLEZA,        7) PERDÓN, 8) SERENIDAD, 9) TOLERANCIA,  10) RIQUEZA,  11) CONCIENCIA y  12) ELOÍ –EL CREADOR UNIVERSAL-.
Una vez que has realizado la meditación en cada uno de los catorce puntos, a partir de ahí, cada vez que entra en el hermoso jardín de tu vida, se ubicas en el asiento cuyo atributo, cualidad o valor precisas fortalecer en ese momento, o directamente, en el asiento de ELOÍ, el Creador Universal, en el caso de que desees meditar en un atributo diferente a los allí señalados.
Puedes, crear los asientos que tú desees y agregarlos a los ya existentes.
En el caso de que no desees meditar sobre un tema en particular, sino simplemente entrar en el estado contemplativo de la meditación, te ubicas en el asiento con el título de ELOÍ, el Creador Universal, y allí te dejas ir, libremente, en un estado contemplativo sin límites. Observas y percibes  la armonía universal y cualesquiera otros estados de la conciencia intuitiva.
Aquí es donde comienzas a llevarse a cabo los estados sublimes de iluminación, conciencia cósmica y la unificación de la conciencia.
¿Cómo se lleva a cabo la unificación de la conciencia por medio de la meditación?
Mediante la meditación, previa relajación de los sentidos físicos, se despiertan, automáticamente, los sentidos psíquicos o espirituales, pasando, la persona, de un estado objetivo de la conciencia a un estado subjetivo de percepción expandida de la misma, en la cual, por medio de la meditación contemplativa –o la meditación centrada en un objetivo o valor en particular- comienza a tener percepción del conocimiento registrado en los archivos espirituales de cada uno de los ciclos de vida anteriores que haya tenido en los múltiples mundos en que le haya tocado vivir.
Lo bueno y lo que no lo es tanto, a la luz del estado de meditación le permite percibir un caudal de conocimientos que constituyen su acervo espiritual que, en ese estado fronterizo de conciencia en que se encuentra, al aflorar la conciencia de esos conocimientos, los va registrando en su actual cerebro permitiendo la percepción de un conocimiento y de una realidad de la cual no conocía su existencia y va enriqueciendo su acervo cultural, expandiendo su conciencia y unificando la misma con el conocimiento de su archivo espiritual de  las respectivas e incontables existencias anteriores.
De igual manera, en ese estado expandido de conciencia, durante la meditación –contemplativa o centrada en un objetivo particular- la persona establece contacto con las mentes de incontables seres, encarnados o no, cuya lectura de contenidos mentales efectúa o lleva a cabo, -sobre todo de quienes en cuyos archivos espirituales se encuentra el conocimiento requerido, el cual va pasado, por medio de su estado fronterizo de conciencia, a su actual cerebro que lo va registrando y lógicamente, a la vez que va incrementando su conocimiento en el estado objetivo de su conciencia actual, va unificando su conciencia con todos sus ciclos anteriores de vida, con los ciclos anteriores de vida de incontables seres, en incontables mundos con los cuales su estado evolutivo le permita establecer contacto; y luego, al penetrar en la mente universal de ELOÍ, -el Creador Universal, y adquirir conciencia de su unión permanente, participa de un estado de lucidez espiritual muy elevado que le permite transmitir a su conciencia la percepción de unos objetivos y planes universales del mundo en que le toca vivir, su plan espiritual de su actual vida, su plan espiritual de los ciclos venideros de vida, su plan de vida asignado en el orden cósmico y el plan de vida del planeta tierra y de otros en los cuales en el futuro se prevé que vivirá. Además los planes universales de otros mundos, del universo y del adelanto existentes en los infinitos mundos del universo hasta donde su percepción y capacidad evolutiva se lo permita.
Adelante.


lunes, 12 de octubre de 2015

LA BELLEZZA


LA BELLEZZA
Enneade I, 6 

PLOTINO

Versión castellana
y comentarios exegéticos: 
©Giuseppe Isgró C.




1. La bellezza, nel suo più alto grado, è nell`àmbito della vista; è anche nell`udito –e segue gli accostamenti delle parole- è poi anche música, e in ogni specie di música, persino; e, infatti, canti e ritmi sono belli. Inoltre, al di là e al di sopra le sensazione, troveremo belleza nei costumi, nelle azioni, negli atteggiamenti, nella scienza: v`è, poi, anche la bellezza della virtù. C`è qualcosa ancora che precede queste cose belle? Ecco l`oggetto della nostra dimostrazione.

La belleza, en su mas alto grado, se encuentra en el ámbito de la vista; y también en el oído –y siguen las combinaciones de las palabras- y después, también la música, y en cada especie de música, incluso; y de hecho, cantos y ritmos son bellos. Por otra parte, más allá y por encima de la sensación, encontraremos belleza en las costumbres, en las acciones, en las actitudes, en la ciencia: existe, después, aún la belleza de la virtud. Existe algo, todavía, que precede estas cosas bellas? He aquí el objeto de nuestra demostración.

Ora, qual`è, propiamente, la causa que rende belli i corpi alla nostra rappresentazione e fa si che l`udito consenta a riconoscere che certi suoni sono belli? Come mai le cose, che si riannodano direttamente allo Spirito, sono, tutte quante, belle? Il principio della bellezza è unico e idéntico in tutte le cose. O, una è la bellezza corpórea; altra è la bellezza in altre cose? Se è una, qual’è?

Ahora, cuál es, propiamente dicho, la causa que rinde bellos los cuerpos a nuestra representación y determina que el oído reconozca que ciertos sonidos son bellos? Por qué, todas las cosas que se conectan directamente con el Espíritu, son todas bellas? El principio de la belleza es único e idéntico en todas las cosas. O, una es la belleza corpórea; otra es la belleza en otras cosas? Si es una, cuál es?

Alcune cose, infatti, come i corpi sono belle, non in ragione del soggetto stesso, ma per partecipazione; altre cose, invece, sono di per se stesse, belleza, como la natura della virtù. I corpi? Non vedete che i medesimi corpi appaiono, a volte, belli, a volte, no? Gli è come dire che ‘esser corpi’ è una cosa, ‘esser bello‘ è una cosa ben diversa. Ma, dunque, qual’è questo principio la cui presenza si rinviene nei corpi? Ecco il primo oggetto della nostra indagine sul’argomento.

Algunas cosas, de hecho como los cuerpos son bellas no en razón del sujeto mismo, sino por participación; otras cosas, en cambio, son por si mismas, belleza, como la naturaleza de la virtud. Los cuerpos? No veis que los mismos cuerpos aparecen, a veces, bellos, y otras, no? Es como decir, que ser cuerpo es una cosa, y ser bello es otra muy diversa. Pero, entonces, cuál es este principio cuya presencia se manifiesta en los cuerpos? He aquí el primer objeto de nuestra investigación sobre el argumento.

COMENTARIO EXEGÉTICO:
 ©Giuseppe Isgró C.


La belleza es uno de los atributos de la Divinidad; cada uno de estos atributos se interrelaciona con su análogo valor universal. Cada valor universal es el soporte de un principio cósmico; a su vez, cada principio constituye la base sobre la que se sustenta la Ley Cósmica. La belleza es el equivalente a la justicia estética. La armonía exterior reflejada como belleza, en cada ser o expresión de vida, en los cuatro reinos naturales, o expresión artística, u otra del ingenio humano, debe ir aparejada por una armonía interior, donde cada elemento debe ser combinado en forma justa y perfecta. Podría decirse, con certeza, para que exista verdadera belleza, deben confluir la justicia y el amor, además de todos los demás valores universales, en su justa proporción y orden. Evidentemente, cualquier expresión de la belleza no es la belleza en términos absolutos de la Divinidad, sino una manifestación relativa al estado de conciencia, y a la respectiva estación, en un momento dado. La eterna polaridad por la que avanza cada ser, manifestará, gradualmente, grados más elevados de belleza, ad infinitum, en los cuatro reinos naturales.

Plotino, acertadamente, percibe que por el sentido de la vista, es la principal forma de captar la belleza; ese sentido físico tiene dos vertientes: una percepción objetiva; otra subjetiva, por la intuición y la inspiración, en su aspecto clarividente. Ciertamente, esta forma de percepción tiene que ver con las formas, y cualesquiera combinaciones de las mismas, coloridos, tamaños, entre otros elementos.

Luego, se percibe la belleza por el oído, apreciando la armonía de los sonidos, de la música en todas sus variantes, en el canto, en la conversación o en el discurso.

Sin duda alguna, la percepción objetiva de la belleza, puede hacerse, también, por medio de los otros sentidos: el tacto, el gusto y el olfato, bajo su respectivo carácter, cualidades agradables al tacto, gustos exquisitos de cualquier fruto o tipo de alimento, y el olor, tanto de las flores, como de los frutos, y cualquier otra manifestación de la naturaleza. Son variantes de la belleza, apreciadas por esos respectivos sentidos del tacto, gusto y olfato. Constituyen estas cualidades, o virtudes, valores para apreciar la realidad en sus inmensas vertientes y variantes, de acuerdo a los inherentes valores universales.

Posteriormente, Plotino se refiere a la belleza de la virtud. De hecho, la virtud es la conducta enmarcada en los parámetros de los valores universales. Se expresa, y se reconoce, por los sentimientos: El sentimiento de la belleza, del amor, de la justicia, de la fortaleza, de la templanza, de la bondad, del deber, de la solidaridad, de la amistad, e incontables otros.

Acto seguido, Plotino hace referencia al hecho de que, cuando todas las cosas se expresan mediante la conexión con el Espíritu, -y con la Divinidad-, dichas manifestaciones siempre son bellas. La conexión espiritual con la Divinidad, trascendiendo el ego, los sentidos físicos y la percepción limitada de la conciencia objetiva, eleva el tono vibratorio, armonizando el ser con frecuencias más elevadas de armonía y orden, de sentimientos y emociones análogas a los valores universales, permiten que cualquier expresión a partir de la conexión con la Divinidad refleje la perfección, siempre relativa, pero en grado más elevado, de cualquier valor universal, o estado de conciencia, en la inherente estación temporal, o grado perceptivo de la conciencia. Se convierte, la belleza, de esta manera, en una meditación realizadora que expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora, tanto de la belleza y el sentimiento inherente que la expresa, en cada ser de los cuatro reinos naturales, como de los demás atributos divinos o valores universales. Esto es lo que se denomina el estudio de todas las ciencias, de todas las filosofías, de todas las artes, y la práctica de todas las virtudes, labor a la que se dedican los Hijos de la Luz como expresión de su autoridad moral.

Continuará…

viernes, 2 de octubre de 2015

TÚ, QUE PREPARAS EL CAMINO


TÚ, QUE PREPARAS EL CAMINO

©Giuseppe Isgró C.

 Escrito de juventud: 1970.



¡Oh, tú que avanzas con paso firme! Tu semblante irradia aura azulacea. La serenidad tus ojos trasportan de valles lejanos. Las centellas por ellos despedidas saturan campos adversos y establecen la armonía.

¡Oh, tú que eres maestro, de la vida maestro, de la Creación sabio, en el amor fuerte, tu palabra es oída con admiración. Tus sentencias  son cumplidas con respeto! Tu visión clara y aguda permite que vislumbres la realidad. Tú preparas el camino. Aquel que viene exige las cuentas. El examen pendiente hay que rendir. Tú preparas las mentes, da el aviso oportuno. Hay ciegos, hay sordos; serán desterrados a moradas acordes a sus estados de conciencias, para hacer conciencia. Es la acción instantánea de la Ley de afinidad que ubica, y reúbica, a cada quien, por el saldo de su suma existencial. Los trabajadores asiduos disfrutarán la cosecha del viñedo. Aquel vino como ladrón de sorpresa. Pronto vendrá para lo decisivo: -“Quedar”, o “marchar”. Es importante trabajar: estudiando para la evolución del séptimo día: La era de la luz de la conciencia.

Tú que preparas el camino, uno del grupo y estás acompañado, has vuelto en la transición. Eres la trompeta que anuncia al que es “el primero” y llaman “gobernador”. La familia del planeta tierra está bajo su guía. Ésta entra en la solidaridad universal. La era de luz de la conciencia ha nacido. La luz del nuevo día de progreso alumbra al hombre consciente de su Espíritu, alma y cuerpo y de los atributos divinos, o valores universales, que les son inherentes.

Consciente avanza la gente. Presiente en su conciencia algo por acontecer. La actividad acrecienta el ritmo para alcanzar los objetivos en el tiempo prefijado. Unos prevarican, temporalmente, y descienden los peldaños de la involución y concupiscencias. Otros, más conscientes cumplen lo prometido en su plan de vida, previo a la última reencarnación. Superan los abismos pasionales. La faz de sus materias se depura y es iluminada por la luz de la evolución: estados de conciencia, conocimiento y experiencia. Lo demás ya es poseído en estado de potencialidad infinita; precisamente, lo único que falta es la experiencia para expresar el conocimiento innato y el poder potencialmente infinito por medio de las necesidades, anhelos y propósitos de vida, en el eterno presente. El amor sella la transición para dar cabida al nuevo día de luz, sabiduría y poder creador en conexión con la Divinidad.

Tú que conoces la situación, no dejas a tus hermanos menores a sus débiles fuerzas. Tú les ofreces la potencia de tu luz y sabiduría a aquellos que quieren cumplir su misión cósmica. Quienes aceptan cumplir su misión de vida, que traen a cada ciclo de vida, alcanzan la meta, y triunfan. Aquellos que la luz, de momento, resistir no pueden, y, temporalmente, emanciparse dejan, experimentarán los efectos de su rebeldía, y aprenderán por el camino del dolor.  Pero, un día han de llamar, solicitando cooperación y ayuda, luz y guía, asistencia y protección: tú le tiendes las manos. ¡Ese será un gran día!

La humanidad del momento actúa para superar su poco fácil prueba. Tú estás aquí para ayudarle. Tú limpiarás el camino, señalando la ruta a seguir. Pero el camino deben recorrerlo cada uno de los seres a quienes corresponda hacerlo. Pero, la Rueda de la Vida, la Divinidad, está presente para asistir a cada quien, en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal.

El trabajo es arduo, de largo aliento, y plazo; pero, amparado por tu potencia y la de tus afines, será posible la realización de tus ideales y cometido, para cuando llegue aquel que llaman “gobernador”, al que se ha de rendir examen. El examen para aprovechar la oportunidad para entrar en el nuevo día.

Hacia el año 30.000 de nuestra era, habremos llegado a un nivel de depuración, orden y armonía adecuado para que, a partir de ese momento, desarrollar la auténtica obra que le está asignada al planeta tierra, Muchas veces, habrá que ir y venir para optimizar los resultados. Tu presencia, siempre estará allí, como guía certero, enseñando a las nuevas generaciones, que deben conectar con la Divinidad, para expresar la sabiduría de los valores universales y la potencia creadora del Espíritu, en los cuatro reinos naturales.  Es preciso centrar la atención en la Divinidad que acompaña a cada ser. Tu misión es esa: enseñar a cada quien, la conexión en la Divinidad. Lo demás, viene por añadidura. Palabras de sabiduría le dijo el Espíritu de Gabriel a Mahoma: No hay más Dios que Dios. Cada quien es un mensajero en su respectivo nivel.


Adelante.

martes, 15 de septiembre de 2015

MORALEJAS

MORALEJAS

©Giuseppe Isgró C.


Cuando se asciende por una colina se van observando las irregularidades del terreno, de la hierba, de los arbustos y árboles; empero, al llegar a la cima, al contemplar el panorama con visión de conjunto, se observa un hermoso valle, lleno de armonía y belleza, conformando una unidad coherente y uniforme.
De igual manera acontece en la vida; el mundo en que se vive, algunas veces pareciera un caos, sin embargo, detrás de las apariencias inmediatas existe un orden perfecto acorde con los planes del Gran Ser Supremo.
Cada persona, cosa o suceso, está donde debe estar, de acuerdo a los citados planes cósmicos y en perfecta armonía con la suma existencial de cada quien, que le ubica o reubica, constantemente, de acuerdo a la variación de la misma.
El planeta tierra es una escuela de sabiduría, en múltiples grados y con un programa existencial que rige todo: naciones, pueblos, personas, acontecimientos y programas de estudios.
Por supuesto, existe el libre albedrío, en cada persona, pudiendo cooperar o dejar de hacerlo, recibiendo la compensación acorde.
Evidentemente, es más fructífero armonizar con los planes cósmicos y prestar el propio concurso.
En cada etapa y lugar, se manifiesta el programa que compete de acuerdo al espíritu de los tiempos, según el cual y la preparación colectiva y/o individual, aparecen maestros adecuados y las tareas acordes.
Se va manifestando, gradualmente, la labor de estudio que significa un nuevo avance y progreso para la humanidad.
Según la acción de una persona, existe una reacción igual que trae la enseñanza de donde menos se piensa.
Dependiendo de la lección precisada, aparece la persona adecuada, dentro de la propia familia, en el ámbito del trabajo, en contactos casuales o “causales”, etcétera, donde se observa como, alguien comienza a hablar, dando el conocimiento que se requería, o actuando de tal manera que da la lección precisa.
Las grandes lecciones, al igual que las moralejas contenidas en las antiguas fábulas, provienen de hechos sencillos que diariamente se viven, como expresión del genio pedagógico de la naturaleza de las cosas; los ejemplos expuestos a continuación, ilustran las enseñanzas, siempre oportunas, que la escuela de la vida, diariamente provee, para quien tenga ojos para ver, oídos para oír y entendimiento para comprender.
Preguntó el maestro al discípulo: -“¿Sabes utilizar este instrumento?”- A lo que, el discípulo contestó: -“Sí”-. –“Entonces, hazme esta medición”-. Por supuesto, es este caso, el discípulo desconocía el modo de hacerlo.
Acto seguido escuchó las palabras llenas de sabiduría del maestro: -“Si no sabes y me dices que sabes, yo dejo de enseñarte y el que pierdes eres tú. Si me dices la verdad, yo te enseño y tú habrás aprendido. Quien gana eres tú”-.
La moraleja es: Cuando se le pregunta a una persona algo que desconoce, si ésta es sabia reconoce la realidad y aprovecha la oportunidad para aprender, capitalizando, a su favor, positivamente, una aparente desventaja.
Este hecho contiene enseñanzas válidas en muchos aspectos de la vida.
En incontables situaciones de la actividad diaria, con frecuencia son antepuestas preguntas sobre cosas que se desconocen. La conducta correcta es reconocerlo, a lo cual se puede decir: -“La verdad es que esta información la desconozco, sin embargo, voy a averiguarlo y le haré saber el resultado”.-
En múltiples variantes de los eventuales casos, ese enfoque indica honradez, humildad y deseo de aprender, resolviendo, efectivamente, las situaciones.
Un profesor, un vendedor, un padre o una madre, un empleado o ejecutivo, etcétera, ganan mayor respeto reconociendo que desconocen algo, por cuanto, los demás se dan cuenta, tarde o temprano, y el que es agarrado “in fraganti” una vez, pierde el respeto ajeno, generalmente, por mucho tiempo.
Nadie puede molestarse si se desconoce la respuesta de alguna pregunta; en cambio, aparentar saberlo todo hace perder la autoridad en aquellas cosas que si se conocen.
La autenticidad, -es decir, ser en vez de aparentar-, la honradez, la humildad, la aceptación de la realidad, el deseo de mejorar, son valores y virtudes que consolidan el desarrollo de la propia personalidad, ganan prestigio y una sólida reputación de que se es confiable.
La persona –cliente, etcétera- confía cuando tú le das una respuesta; es preciso corresponder a dicha confianza; el alumno admira al profesor que reconoce que no lo sabe todo y éste, sabiamente, a la vez que se compromete en investigarlo, y lo cumple, impone la misma tarea al pupilo y todos se benefician.
Los padres se ganan el respeto de sus hijos, por cuanto demuestran que, al igual que ellos, tienen mucho que aprender y aprovechan para hacerlo conjuntamente.
El jefe –o la jefa- ayudará al empleado en aquellos puntos menos fuertes; el ejecutivo que tiene la visión de rodearse de seguidores capaces, tiene siempre el valor de reconocer cuando algunos de sus seguidores sabe más que él, en alguna área, dándole la merecida importancia, aprende y canaliza, útilmente, dicho potencial y, lo más importante, gana el reconocimiento de sus colaboradores que ven en él al líder capaz, generoso, con buena dosis de humildad, que propicia su crecimiento profesional y humano; en estos casos, sus seguidores se esmeraran en ayudarle con sumo agrado.
Ejercitando la práctica de todas las virtudes, y, en especial, la honradez en todos los actos de la vida, afrontando con realismo todas las situaciones, asumiendo la propia responsabilidad, cada quien tiene a su alcance dar su aporte para construir un mundo mejor cada día.
Afronta la realidad con valor. Sócrates, en el siglo de oro de Grecia, solía decir: -“Yo sólo sé que no sé aquello que no sé”-. Mientras que, Joaquín Trincado, gran filósofo español del siglo XX, -de corte espirita-, en uno de sus aforismos, señaló acertadamente: -“El sabio nunca sabe, pero sabe estudiar y sabe”-.
Haz una lista de cien temas que deseas conocer y fórjate el propósito de estudiarlos a fondo, uno a la vez. Diez temas por año y tendrás tareas para la próxima década.
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En cierta ocasión, estaba un discípulo caminando con su maestro y habiéndole hecho días antes una pregunta cuya respuesta le dejo inconforme, volvió, en esta oportunidad, a plantearla, nuevamente, en forma camuflada, a lo cual, contestó el maestro: -“No preguntes lo que ya sabes”-.
La moraleja tiene varias lecciones interesantes: la primera es que, gran número de personas conocen cual es su deber y lo que deben hacer, pero, preguntando, buscan una excusa para que alguien los libere, con su respuesta, de su responsabilidad.
La segunda, es la de que, muchas personas, conociendo la respuesta, formulan la pregunta, para acto seguido, pasar a responderla, luciéndose con sus conocimientos.
La clave de sabiduría consiste en que, si conoces la respuesta, deja de preguntar, tanto para cumplir con tu deber como para lucirte.
Actúa de acuerdo con tu conocimiento y luego asume una actitud de tranquilidad. La persona sabia habla sólo cuando es necesario.
El mismo maestro, otro día que caminaba con su discípulo, a un cierto momento de la conversación, le dijo: -“Observa, con la misma fuerza con que lanzas una pelota a la pared, ésta vuelve a ti”-. Luego, agregó: -“ Si tú vienes a mí con bien, éste se vuelve contigo”-.
La moraleja es evidente. Está basada en la ley de acción y reacción; causas y efectos.
Muchas máximas populares aseveran la sabiduría de este principio universal; por ejemplo: -“Con la misma vara con que midieres serás medido”; “lo que siembras, recoges”; “lo que das, recibes”; “lo que dices, obtienes”; “el que trabaja, progresa”; “el que estudia, aprende”; “el que perdona, es perdonado, tarde o temprano”, (aunque tenga que pagar siempre lo que debe); “el que reconoce, es reconocido”; “el que respeta, es respetado”; “el que se auto-estima, es estimado”; “el que sirve, es servido”. Y, tantas otras variables que, de una u otra forma, tienen relación, directa o indirectamente.
La regla de oro clásica, la sustenta, cuando expresa: -“Haz a los demás lo mismo que te gustaría que te hicieran en idénticas condiciones”-.
En todos los actos de la vida, la ley de acción y reacción compensa todas las situaciones, al obtener, cada persona, lo mismo que da.
Cada vez que se actúa, es preciso recordar las sabias palabras del maestro, cuando dice: -“Si das amor, recibirás amor; si amistad, amistad; si trabajo, ahorro e inversión, riqueza; si armonía, sosiego; si aprecio, estima”; etcétera.
Al concluir el paseo, llegando al frente de su casa, el maestro le dijo al discípulo: -“Es mejor que nos despidamos aquí; la amistad se mantiene más cuando no se contagia con mucha familiaridad”-.
La moraleja consiste en que, si no te invitan deja de hacer la visita.
Al mantener cada persona la privacidad de su hogar, se obtienen incontables beneficios, que, cada quien, personalmente, puede enumerar. Por supuesto, existen excepciones.
En otra ocasión, el maestro dijo al discípulo: -“Hijo, lo más grande es la humildad; es mejor caminar, por la vida, bajito”-.
La persona grande, es sencilla, humilde, con elevada dignidad que enaltece y gana admiración. No tiene porque hacer demostraciones innecesarias. Le basta su propia convicción; su auto-estima es alta; respeta y es respetado; da y recibe amor; reconoce los méritos de los demás; está consciente de lo mucho que todavía hay por hacer para tomarse, a si misma, demasiado en serio.
Hablar de sí, ensalzarse o auto-elogiarse, como decía, acertadamente, Simón Bolívar, va en detrimento del propio mérito.
En otra ocasión, el maestro dijo al discípulo: -“Mucha gente se lamenta de la carga que lleva; pero, ello de nada sirve, por cuanto, la vida, pone a cada persona la que le conviene, puede y debe llevar”-.
Es decir, si se tiene una determinada carga a cuesta, es porque se puede con ella, caso contrario, la vida no la habría puesto.
Hay que tener auto-confianza, pero, sobre todo en la bondad de las leyes de la vida que, con sabiduría, rigen todo adecuadamente.
En el momento oportuno, aparece, de donde menos se piensa, -o espera-, la ayuda adecuada; pero, es menester que cada persona asuma su carga con contento divino, serenidad, aceptación y disposición de llegar a la meta, aún cuando las cargas se incrementaran, por cuanto, de ser así, la vida proporciona, a tiempo, las fuerzas necesarias para ello.
Da las gracias al Gran Ser Supremo por tus cargas; llévalas con serenidad y paciencia. Supera tu prueba con tranquilidad, sosiego, confianza.
Después vendrán nuevas cargas, aún, para impulsar tu evolución.
Dijo el maestro al discípulo: -“Cuando todo parece perdido, de alguna parte sale la solución, siempre a tiempo”-.
La clave está en jamás abandonar; en persistir con confianza, fe y tenacidad, silenciosamente. En el acto de negarse a abandonar, se activa, automáticamente, el poder interior cuyo mecanismo lleva a la realización de las cosas esenciales que es preciso culminar con éxito.
Un paso a la vez se recorre el camino. Si tú te mantiene en el escenario, nadie te sacará de él, siempre que respetes las reglas del juego. Hazlo y tendrás el poder para hacerlo, decía, siempre, el maestro.
Estaba un día el discípulo haciendo un trabajo, cuando el maestro le preguntó: -“¿Lo mediste?” -“No, contestó el aprendiz, lo hice a ojos”-. El maestro le explicó: -“Maestro a ojos no vale un hinojo”-.
La moraleja es evidente. Muchas personas andan por la vida, calculando los fines de la existencia a ojos, es decir, improvisando; consecuencia, los resultados dejan de corresponder ala realidad que deberían conquistar.
En todo lo que hagas, calcula bien los resultados que debes obtener, en cuánto tiempo es preciso lograrlos, cómo y dónde realizarlos, y, sobre todo, ¿por qué?
Hazte cargo probable de los resultados antes de emprender la tarea. Decidida la meta, emprende el camino con firmeza, hablando poco, actuando mucho, estudiando siempre, aprendiendo de todos, ayudando constantemente, estando siempre ojos avizores.
Calcula con tino las cosas que precisas resolver. Establece, debidamente, las prioridades que te competen y desarrolla, sabiamente, el sentido de la medida en todas las acciones.
Adelante.