ERNESTO CORTAZAR

sábado, 1 de julio de 2017

“YO SOY VENEZUELA”, le dijo…


“YO SOY VENEZUELA”, le dijo…

©Giuseppe Isgró C.


En una apacible noche, de madrugada, Jo se despertó de un sueño maravilloso. En la experiencia onírica se veía caminando por un hermoso valle cubierto de flores de variados colores, con un manto de verdes hierbas y arbustos, árboles diversos florecientes de amarillas y rosáceas tonalidades, que en su conjunto presentaba un paisaje de belleza indescriptible. Todo era armonía y paz; era la época del año en que florecen los araguaneyes y los apamates. Soplaba una brisa fresca agradable, que traían los exquisitos aromas y fragancias naturales que asemejan a las esencias divinas unificadas. Por encima se contemplaba un cielo azul claro con fantásticas nubes blancas, en el ambiente tropical con un sol radiante despuntando en la mañana. La noche había terminado. Era un amanecer que pre-anunciaba una espléndida jornada.
Jo va caminando por un sendero, un antiguo camino real, en una meditación profunda sobre Venezuela y su futuro inmediato y a largo plazo, lleno de sosiego y confianza, cuando se percata que a lo lejos iba hacia él una hermosa mujer. Su paso era pausado, pero seguro, lleno de dignidad y distinción. Su mirar era sereno, con la frente alta y su cabellera era frondosa, de esas que reflejan un vigor inagotable.
Jo trató de escudriñar su rostro, y mientras más se le acercaba, el mismo se transfiguraba.
Primero la vio como una india hermosa, que se transformaba, acto seguido, en una negra de rasgos finos como jamás había visto otra igual; luego le pareció verla con una infinidad de rostros que eran una mezcla de india, negra y blanca, pasando por los rasgos de todos los grupos étnicos del planeta tierra. Al final, cuando se le acercó, para saludarle, se dio cuenta que: era una mujer hermosísima de caballera dorada, alta, esbelta, de ojos azules, de mirada luminosa, como dos soles a mediodía, con un brillo inigualable, que denotaban una aguda inteligencia. Estaba vestida con el tricolor de la bandera, y en ella siete estrellas y el círculo y el signo más, -el símbolo de la Divinidad y de la eterna polarización-, como distintivos. Con una sonrisa radiante, verdaderamente cautivante, le extendió la mano y dijo:
-“Hola, Jo, yo soy Venezuela, destinada, por la Naturaleza de las cosas, a ser grande entre las Naciones más nobles de la Tierra, por sus virtudes. Tú eres mi hijo adoptivo, pero me amas igual que el que más lo hace de mis hijos nativos: Te amo”.
He venido para darte un mensaje que quiero que lo transmitas por cualquier medio a tu alcance, a través de un poema, o ensayo, para que las generaciones futuras de mi tierra y del mundo, siempre tengan presente, a lo largo de su vida. Escucha con atención lo que te diré a continuación.
Es mi deseo que se adquiera conciencia plena de lo que significa nacer o vivir en la Tierra que represento con mi nombre: Venezuela, y que la Divina Providencia asignó bajo la Tutela de mi antiguo Espíritu hasta que la madurez espiritual de todos alcance el suficiente grado en esta fase de su preparación y desarrollo integral.
Yo soy la madre de nombre Venezuela, soy una mujer joven, que en la edad según se cuenta en la tierra, es intermedia, es decir, representa la plenitud, como tú mismo puedes verlo. Soy fuerte, hermosa, por depuración espiritual, de inteligencia privilegiada por cuanto la he desarrollado en incontables y renovadas edades, y gozo de una eterna y atemporal juventud, porque el Espíritu siempre es eternamente joven.
Yo soy el Espíritu eterno e inmortal de Venezuela y tengo una misión que la Divinidad me otorgó con la humanidad del planeta tierra, porque, al final, y lo que cuenta, es que hay una sola tierra, y esto, muy pronto, la gente lo comprenderá bien. Hay un solo planeta, y mi misión es con toda la tierra, como, luego, te explicaré el por qué.
-Venezuela continuó diciéndole a Jo-:
-Soy una madre buena y generosa, por cuanto albergo no solo a los que nacen en mi terruño, sino a todo aquel que quiera hacer de Venezuela su Patria, y esto lo saben todos lo que mi suelo patrio han enriquecido con su presencia, con su savia y descendencia, con el fruto de su ingenio, al margen de cual sea su nivel. Cuando a mi tierra llegan, se transforman en seres enriquecidos que trascienden su riqueza integral, y visión, que traían de su tierra natal, sea cual ésta fuere. Con el transcurrir del tiempo, llegan a amarme cual me ama el más amoroso de mis hijos, y si algún día vuelven a su tierra nativa, descubren que su amor por mi no es menos que el que tienen a la suya, pero se dan cuenta, que aún así, no pueden vivir lejos de mi, porque el amor que le tengo como madre es tan grande y vivo, que vivifica, y así como yo no puedo ya vivir sin su compañía, al estar lejos de mi, perciben que le pasa lo mismo a ellos: nuestro amor es único e indisoluble, y los lazos de afecto nos vuelven a reunir, de una vida a otra, es decir, en cada nueva reencarnación, o a través de los instantes de la vida toda. Pueden estar en cualquier rincón del mundo, pero su pensamiento se encuentra unificado en mí.
Esto le pasó a Simón Bolívar y Simón Rodríguez, cuando deambulaban por los caminos de Europa, mientras caminaban iban disertando sobre como libertarme del dominio español. Y cuando las plantas de su pies pisó el Monte Sacro, en Roma, el pensamiento de Simoncito voló en un paseo por la historia de noble nación, señalando lo bueno y lo nefasto que aquella Roma eterna había dado a la humanidad, e inspirado en los ejemplos heroicos, en Marco Tulio Cicerón, en Séneca, en Marco Aurelio, en Trajano y Adriano, en Marco Catón, en Julio César y en Fabio Massimo, juró, ante su maestro Don Simón Rodríguez y Luís López Méndez, no descansar hasta darme la libertad del yugo imperante, tanto a mí, como a mis hermanas suramericanas.
-Yo soy madre de Libertadores, como lo demuestra la historia; de líderes visionarios y emprendedores, que asombran con sus hazañas a propios y extraños, y las gentes preclaras de mi tierra, mis hijos, son apreciados como benefactores de la humanidad aquí y en cualquier parte a donde han ido o vayan. Ejemplos tenemos por miles: Miranda es uno de los primeros que asombró al mundo con su genio inigualable y su instruido intelecto, que en su época, diez, en el mundo, no habían iguales. Era un potente sol que alumbraba el paso por donde iba. Que decir de Andrés Bello, con su Gramática para el uso de los americanos, la segunda más importante a lo largo de la historia, después de la de Antonio Nebrija, redactada en 1492. La de Bello, escrita ya cuando emprendió su viaje a Londres, es decir, antes de los 29 años, demuestra el genio fecundo que traía cultivado de incontable número de vidas. En Londres, se prepararía durante 19 años, para lo que sería su misión en la tierra de mi hermana Chile, de la que fue uno de sus maestros mas preclaros, dándole leyes como el Código Civil, el Derecho de Gente, o internacional, entre otras; fundó la Universidad de Chile, y preparó a su fértil juventud que ha seguido las directrices que impartiera para encaminar a Chile en lo que hoy es.
Yo, Venezuela, soy una tierra fértil y generosa y mi semilla esparzo por la tierra toda, repartiendo a manos llenas de lo que la Divina Providencia me dotó en abundancia: savia que fecundiza genios que enriquecen a todos quienes comparten con mis hijos sus abundantes dones.
-Luego, la bellísima Venezuela, continúa diciéndole a Jo-: 
Yo soy una madre que a lo largo de mi vida he tenido incontables noches oscuras e igual número de dorados amaneceres. Estoy acostumbrada a afrontar la adversidad y a triunfar de ella, siempre. Mi suelo han profanado gentes cuyos nombres hay que olvidar, que en diferentes épocas se constituyeron en azotes del terruño patrio. Pero ello, al final, se ha traducido en oportunidades de crecimiento para mis hijos, propios y adoptivos, que para mí todos son iguales. No distingo entre uno y otros, y su amor por mí, en nada se diferencia, porque todos me aman por igual, y a veces el amor del hijo adoptivo es más acentuado porque se encuentra acompañado por la gratitud. Pero, la gratitud es recíproca, ya que, la naturaleza de las cosas, les hace nacer en otras tierras, para que cuando a mi llegan, ya adultos, me traen el aporte integral de otras tierras: étnicos, culturales, profesionales, técnicos, espirituales y sus virtudes cultivadas por largo tiempo que ya forman parte de esos seres como una segunda naturaleza, que transmiten a mis hijos nativos, y de tantos otros particulares, que es innecesario enumerar. Empero, era su misión hacerlo así. Pero, en el fondo, el Espíritu de ese hijo adoptivo, es mi hijo, mi verdadero hijo, y como estrategia, hemos acordados, antes de que él naciera, que lo hiciese así, para traer la fecunda savia de cada país del mundo, para enriquecer mi suelo patrio. Para enriquecerme a mí, como madre fecunda y pródiga, ya que me faculta, de esta manera, para aportar más a la tierra global de la que formo parte, ya que todas las naciones del mundo, son mis hermanas, y el Planeta Tierra es una sola Madre. Es bueno que todos sepan ver esta realidad. Esto es fácil verlo hoy, cuando en la hora menguada de estos días, para el suelo patrio, que yo soy y represento, cada pequeño, o gran rincón del planeta, aúna su pensamiento y su voluntad, para brindar apoyo a mis hijos dispersos por el orbe y a los que en Venezuela, en esfuerzo titánico, trabajan para emancipar de nuevo, la Patria, a nuevos niveles de libertad, justicia y progreso.  
Luego, -Venezuela, dice-:
Yo soy una mujer que cual madre común, tiene hijos diversos, de diferente ingenio y cualidades, aptitudes y actitudes, virtudes y defectos, o carencias, fortalezas y puntos menos fuertes, que es preciso transmutarlos en puntos fuertes, pero que a todos quiere y ama, por igual. Aunque, hay que decirlo, con unos le une un sentimiento de amor más profundo, y con otros un sentimiento de justicia imperioso. Unos hijos poseen estados de conciencia mas elevados que otros; muchos son justos, y otros deben potenciar el sentido de la justicia; unos son buenos y otros no tanto, pero, para mí, como madre, todos son iguales, todos son buenos, pero unos me dan placer, alegría y contentes, y me enorgullezco de ellos: constituyen mi gloria como madre. Otros, me dejan muchas noches sin dormir,-una metáfora, ya que como Espíritu, jamás duermo-, dado que sus tendencias impredecibles y poco sólidas, moralmente hablando, inquietan mi “sueño, y mis vigilias”. Me esmero aún más en educarles, al observar sus inclinaciones innatas que encausar, y pido a la Divinidad que me ilumine y me de fortaleza, para enrumbarles por el camino de la virtud, cosa que no siempre logro, a pesar de mis constantes inspiraciones en sus conciencias, haciéndole advertencias admonitorias y coercitivas, pero muchos superan en sus afanes indebidos el sentimiento de la vergüenza, sentimiento este que de seguirlo, le permitiría mantenerse dentro de los parámetros de una vida virtuosa. Eso es motivo, para mí, de que me afane aun más, con ellos, que con los otros, que por sí mismos caminan por la senda de la virtud, como algo natural en ellos. Es mi misión corregir, y educarles, para encaminarles a su verdadera senda, la de las virtudes: la prudencia, la justicia, la templanza, la fortaleza, la belleza, el equilibrio, el orden, la honradez, el honor, la amistad sincera, el perdón, la tolerancia, la salud, la sabiduría y la riqueza integral. Si la Divinidad me delega a tanta gente desigual es porque confía en mi capacidad para educarle, y conducirle hacia rectas sendas. Pero, no siendo tarea fácil, muchos de estos hijos precisan incontables vidas para reeducarse y emanciparse, pero yo tengo paciencia, y constancia, en la realización y cumplimiento de mi misión. En el tiempo asignado por la Providencia, cumplida habré de tener la labor encomendada por el Regidor Cósmico que todo lo ordena por la ley de la afinidad. Esa es la razón por la que, de tanto en tanto, la historia de repite por ciclos. Es que cuando vuelven a reencarnar cada uno de mis hijos, que habían pasado a la dimensión espiritual, ellos reanudan su tendencia natural interrumpida al desencarnar en su vida anterior, y se reabre un ciclo donde antes había concluido. Y así empieza una nueva labor educativa con cada uno de mis hijos: propios y adoptivos. Pero, la vida, con su sabiduría me los envía, gradualmente, mezclados, unos buenos, otros no tantos, -y aun enemigos entre ellos-, para que unos y otros, conviviendo, limen sus asperezas, y se vayan haciendo amigos. Al final, los lazos de la sangre, y de la nacionalidad, van hermanando a todos en una sola familia, queriendo ser todos buenos, mostrando el orgullo de ser venezolanos, honrados de ser mis hijos. Ser venezolano, hoy y en cualquier tiempo, además de un privilegio, es una responsabilidad. Hay que estar a la altura de las situaciones y de la distinción con que se le ha honrado con la denominación de venezolano. Es preciso honrar el hecho de ser venezolano, nacido en terruño patrio, o viniendo de otros lares, por solo vivir aquí. Recuerda Jo, el venezolano es noble, virtuoso, trabajador, estudia constantemente para superarse en todos los niveles y variantes, desde el más humilde al de más encumbrada sociedad. Por eso siempre se ha dicho: El venezolano es del tamaño de las circunstancias que afronta y Venezuela, una tierra de promisión. Quién lo duda? Y si algún extranjero desde el exterior quisiera alguna vez influir negativamente en los destinos de mi terruño, aprenderá a respetar la Patria que represento. Que ya, en el siglo XIX, mis más ilustres hijos, Simón Bolívar, José Antonio Páez, Antonio José de Sucre y una constelación más, dieron la libertad a las Naciones que lo precisaron.  Bolívar Páez, mas tardíamente, quisieron darle la libertad a Cuba y Puerto Rico, dos hermanas que tardaron en conseguirla. Veintiún años después de desencarnar Bolívar, nace en Cuba el único hombre de América equiparable a Bolívar, y que tanto amó a Venezuela, hasta el punto de decir: -“Tenga en mi Venezuela, a un hijo”. Se trataba del mismo Espíritu de Bolívar reencarnado en José Martí. Esto es una evidencia más de cómo mis hijos siguen trabajando, en el espacio y tiempo, para la emancipación de mis hermanas latinoamericanas, y para que se observen las aparentes paradojas de la vida. Yo soy madre de Libertadores, y siempre habrá muchos de ellos que harán que, en mi suelo Patrio, reine la Libertad, la Justicia, la Paz, el Amor y el Progreso. Es importante que se recuerde, que yo estoy atenta y vigilante, y antes o después, aunque parezca que tarde, siempre, oportunamente, aplicaré el correctivo amoroso, justiciero y pertinente. Y si por alguna razón particular, alguien precise un escarmiento especial, que no tengan dudas ningunas que, de donde menos se espera, por la acción de la justicia divina, sin yo mover un dedo, ella se lo proporciona, en la proporción justa y correcta, no como un castigo, sino con la sola idea de aportar el aprendizaje precisado, ya que la Ley Cósmica impresa en la conciencia busca reeducar a cada ser que lo precise, para que se convierta en un elemento útil a su propio progreso y al de sus hermanos. Este es mi propio anhelo: educar correctamente a todos para cumplir la misión que ha confiado la Naturaleza de las cosas, en el concierto de las Naciones. Y esto va, precisamente, con todos mis hijos, porque, como madre justa y amorosa, debo velar que ninguno de mis hijos se extralimite con sus hermanos. Nada diferente de lo que haría cualquier madre venezolana, o del mundo entero.
Recuerda, Jo, yo soy Venezuela, y si hoy observas mi rostro hermoso, en cualquier expresión en que me puedo manifestar, al igual que cada una de mis hijas, mañana, en el tiempo, cuando me vuelvas a ver, notarás que mi belleza se acentuará a medida que cultivo mi inteligencia y mis hijos se depuran, conectando con la Divinidad, o adquiriendo consciencia de su conexión eterna e inmutable con ella, que transfigura su faz, y la mía, por el fluir de la luz divina, y los sentimientos elevados de los atributos divinos o valores universales. Es importante destacar, Jo: mis hijos sabios y prudentes, fuertes y templados, justos, nobles y humildes, tolerantes y compasivos, progresistas y de ánimo sosegado, transformarán su faz y la mía.
Recuerda Jo, y así transmítalo a tus contemporáneos y a la posteridad, -dice Venezuela-:
En mi, Venezuela, se gestará el mejor país del mundo, que será modelo, paradigma, a emular, de lo que debe ser la nueva edad de oro, en torno al año 30.000 de nuestra era, en adelante.
Hoy, Jo, como toda madre, -continúa diciéndome Venezuela-, tengo alegrías y dolor, por los hijos que se quedan en mi suelo patrio, confiando en un mejor futuro en esta tierra. Estoy triste, porque muchos ya se han ido, dejando de creer en esta grande y noble Patria, buscando fortuna en otras tierras que no siempre encuentran, como pensaban, aunque la mayoría siempre se la ingenia para que le vaya bien y logran enraizarse, enriqueciéndose integralmente. Otros piensan irse, en una hora aparentemente menguada y adversa para la patria, y tengo, naturalmente, el sentimiento de los tantos hijos que se han ido, dejando de creer que su futuro se encontraba en mí y de los que estando a mi lado, sueñan con alejarse, dejándome sola, cuando yo sé a ciencia cierta, que aquí está su verdadero futuro, como en ninguna otra parte.
Esto que aquí digo, sin embargo, -dice Venezuela-, estaba así programado en los planes individuales de cada uno de mis hijos, y hay que verlo todo como que formamos parte de una sola Tierra, donde cada una de mis hermana coopera con el resto, ya que todas tenemos la misma misión de albergar a la humanidad y educarla. Luego, el mundo es una retorta, y cada quien es repartido en la patria donde se encuentra el grado aprendizaje que debe adquirir, resultando al final, que todos y cada uno de los seres, debe reencarnar en todos los países, uno por uno, para enriquecerse en todos, y amarlos. Finalmente, estimar que el planeta es no solo una sola tierra, sino un solo hogar de turno, hasta que la Providencia, agotado el ciclo terrestre, conduzca a toda la familia espiritual terrestre: a nivel humano, animal, vegetal y mineral, al nuevo planeta que en el concierto cósmico, ya, desde millones de años, se está preparando. En el universo no existe el azar, hay un plan perfecto en los designios divinos.
Y Venezuela, -dice Jo-, continuó relatándose un sinnúmero de cosas que requerirá su tiempo que las ordene, por tema y moralejas educativas, para que sirvan de guía, como ella quiere, a las nuevas generaciones, y sobre todo, a las actuales, cada vez que este escrito lea cada hijo de Venezuela.
Y de esta manera, escuchando absorto y muy atento a Venezuela, fueron pasando las horas sin darse cuenta de ello Jo, y sin cansarse, pero sí se percató como en forma gradual a su lado se iba congregando un gran número de seres, hasta formar legiones que pudieran contarse por millones. Entre los más cercanos, a su alrededor, pudo Jo distinguir a Cristóbal Colón, el primero en denominar a Venezuela “Tierra de Gracia”, cuando pasaba por las costas Paria, en 1498, creyendo que había llegado al paraíso terrenal; se encontraba Américo Vespucio, Bartolomé de Las Casas, Francisco de Miranda, Simón Bolívar, José Antonio Páez, Antonio José de Sucre, Andrés Bello, e incontable número de próceres, soldados de la Patria, literatos como Juan Germán Roscio, Juan Vicente González, Fermín Toro, Cecilio Acosta, Eduardo Blanco, Mariano Picón Salas, Rómulo Gallegos, Arturo Uslar Pietri e Isaac Pardo, entre otros; líderes como Rafael Caldera, Rómulo Betancourt, Carlos Andrés Pérez, José Gil Fortul, Antonio Guzmán Blanco, Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita, y poco a poco los rostros se hacían indefinidos a medida que se acrecentaba la gran masa de seres espirituales que rodeaban a Venezuela y la protegían. Observó, también, Jo, en hacia cierto lado una columna muy grande formada por hermosas mujeres con rasgos de todos los grupos étnicos: puedo distinguir solo a Teresa de la Parra y a Teresa Carreño, y a tantas otras que vio desconocía sus nombres.
En el lado opuesto, vio un grupo no tan numeroso, de rostros amorfos.
-Venezuela le explicó a Jo que todos esos seres eran una minoría que a lo largo de la historia han constituido el azote de la Patria, desde que vinieron al terruño patrio como conquistadores, entre quienes los había buenos, pero, otros, fueron un azote, y de vez en cuando algunos de ellos y los Espíritus de sus hombres de aquel entonces, reencarnan en determinadas épocas, ya que ellos no han renunciado de seguir dominando el terruño patrio desde la dimensión espiritual. Cuando reencarnan y cualquiera puede observar como los ciclos históricos se repiten, si se le presta un poco de atención. Basta, en con ver lo que ocurre y se podrá deducir que época histórica se está repitiendo, y así comprender lo que está pasando, y por cuanto tiempo durará esa etapa. La época actual, por ejemplo, Jo, refleja a la de los años terribles de 1813-1814. Los seres humanos, mis hijos, precisan su tiempo para depurarse y deslastrase, hasta aprender a vivir por la senda de las virtudes. Esto es lo que tú, Jo, has denominado como la Meta-historia, y ya has escrito sobre el tema, y es la razón por la que te explico estos detalles, para que se comprenda el porqué de la realidad que se vive en un momento dado, en un país determinado. La historia se repite, y es una maestra eficaz. Es preciso que los líderes estudien a fondo la historia patria y la universal, para entender de donde se viene, porque se está aquí, por el aprendizaje que se está experimentando, y hacia donde vamos, por las tendencias e inquietudes del Espíritu de los tiempos. Entre aquellos personajes del siglo XIX, de aquellos años terribles, aún se encuentran algunos en el escenario Patrio, causando la angustia de la Patria.
Llegados a este punto, -Venezuela le dijo a Jo: -“No te preocupes; ellos creen que se van a eternizar en el poder; si supieran que su tiempo en los planes de Dios está medido y mas temprano que tarde, serán sustituidos por mis hijos más nobles en la conducción de los destinos de la Patria; sus nombres serán olvidados, pero no sus deudas con la Patria, que tendrán que pagar durante muchas vidas, hasta extinguir cada una de las innumerables obligaciones contraídas con la gente de la Nación.
Venezuela, -dice Jo-, no hizo referencia a nadie en particular. Esto es algo que cada quien debe meditar en silencio y observar la parte que nos corresponde a cada quien, sin exclusión de nadie, por cuanto, todos nosotros, por alguna razón estamos participando, ahora, en el presente escenario. Es nuestra misión ser ciudadanos ejemplares, cumplir las leyes legalmente establecidas, el orden constitucional, y sobre todo, recorrer la senda de la paz, la justicia, el amor y la cooperación, en beneficio de todos. Mientras haya un hermano que sufra, nadie puede estar feliz, porque la Patria es un todo uniforme y compacto: lo que afecta a uno afecta a todos; lo que beneficia a todos es lo que debe predominar. No se debe caer en el terreno de los enemigos de la Patria que es la violencia. El futuro, como decía José Vargas, es del hombre justo. Debe lograrse el triunfo por la inteligencia utilizando medios pacíficos, por cuanto, quien realmente posee el poder, -que es la visión correcta de las cosas, fundamentalmente-, no tiene porque demostrarlo haciendo uso de la fuerza. Para muestra el ejemplo de Gandhi.
Vio, -sigue diciendo Jo-, en el grupo de la gente noble que rodeaba por millones a Venezuela, Espíritus de todos los niveles, aptitudes y vocaciones. Incluyendo, en determinado ángulo, se veían incontable número de Espíritus que acompañaban a Venezuela, que pertenecían las más variadas especies de los reinos: animal, vegetal y mineral; podría contemplarse la inmensa diversidad y belleza que representaban. -Venezuela le dijo a Jo-: Ellos también forman parte de mi ser, y son mis hijos; son: Venezuela.
Entonces, -Venezuela prosiguió, diciéndole-:
Estos seres que tú observas allí, comenzarán muy pronto a reencarnar en suelo patrio y están destinados a engrandecer mi ser, como madre, ya que estos, mis nuevos hijos, que nacerán durante los milenios por venir, -y que tienen un interés especial en la forma como se desenvolverán los acontecimientos actuales, y a no dudar, influirán positivamente, para que la balanza de las cosas se incline hacia el progreso de la Patria-, serán modelos de virtudes que todos querrán emular, cultores de las ciencias todas, de las filosofías y artes, que generarán una nueva visión existencial que será luz primigenia en el Planeta, serán un potente faro conocido con mi nombre: Venezuela. De todas partes del mundo querrán venir aquí para estudiar y ya en suelo patrio, desearán quedarse, mezclándose con mis hijas, los caballeros, y con mis hijos, las bellas damas de otros lares, fusionándose la savia viva que da nueva vida, creando cada vez un grupo étnico hermoso, fuerte, saludable, justo y perfecto, para gloria del Eterno.
Recuerda, Jo, -dijo Venezuela-, el mensaje que hoy te he dado para que lo proyectes en forma de poema, o ensayo, para que sirva de estímulo y guía para mis hijos de cada nueva generación. Pero, Jo, también de profecía del gran futuro que en el concierto de las Naciones, espera a Venezuela. Con todo mi amor, Jo, este mensaje no es solo para Venezuela, sino para toda la humanidad, porque mi destino es el mismo destino para todas mis hermanas, el Planeta Tierra, la Madre Tierra: una sola Tierra.
Adelante, hijos de Venezuela y de la Tierra toda: yo soy Venezuela eterna e inmortal, que velo sobre el terruño patrio e inspiro a todos mis hijos para que saquen a florecer sus virtudes divinas, para crear las nuevas y continúas edades de oro por los tiempos de los tiempos.
Adelante, hijos míos, yo soy Venezuela, la Patria grande. Mis siete estrellas deben recordaros a vosotros, lo que representan: las virtudes fundamentales: 1) El Amor, el poder supremo del universo, con el cual podéis triunfar en cualquier adversidad, o proyecto de progreso. 2) La Sabiduría, la de los valores universales que señalan los parámetros dentro de los cuales es preciso que enmarquéis vuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones, siguiendo la guía preclara de Sidharta Gautama, en el Noble Óctuple Sendero, para transformar la insatisfacción en estados de conciencia satisfactorios y felices. 3) Justicia, que debe sopesar el resultados de vuestros pensamientos, sentimientos, palabras y actos, única manera de vivir una vida virtuosa: dando a cada quien lo que le pertenece, y exigiendo igual reciprocidad para vosotros, única manera de vivir una vida con dignidad. 4)  Fortaleza, valor, coraje, empuje, suficiente para revertir las situaciones adversas en ventajosas, o, cuando toca afrontar el momento menos fácil en la realización de cualquier proyecto, permita persistir, sin abandonar a mitad de camino, la realización de ningún proyecto. Se gane o se pierda, jamás hay que levantarse a mitad de juego, en ningún partido, ya que, en los momentos menos fácil, la adversidad muda en situación de provecho y a las doce en punto, un segundo después, la noche en día. Fortaleza es constancia, persistencia, tenacidad en alcanzar cualquier resultado antepuesto como objetivo, a corto, mediano, largo y macro plazo. Es también confianza y fe. 5) Templanza, que aporta resistencia y equilibrio; es la moderación, el sosiego, la serenidad, el autodominio, la paciencia, la impasibilidad, la austeridad. Permite mantenerse firmes cuando las cosas se ponen menos fáciles. 6), Belleza, es la justicia estética. Debe expresarse en los modales, en el cuido del propio ser, en la elevación y depuración del Espíritu, en todos pensamientos, sentimientos, palabras y actos, en las actitudes, en los gestos, de manera integral; y 7) Orden. El orden viene dado por la suma existencial de cada ser, de acuerdo a la balanza de la justicia divina. La ley de afinidad, en base al saldo de la suma existencial, ubica o reubica, a cada ser, en el orden que le corresponde en el concierto de todas las cosas. Esto la ley cósmica lo realiza sin esfuerzo alguno. Por la ley de afinidad, se ordena el universo; por la ley de afinidad, y en base al saldo existencial, formará del orden que por derecho, y deber, le corresponde. Aquí reside el secreto de la ley del cambio. La octava estrella que se me agregó tardíamente, solicito que sea transmutada en el símbolo de la Divinidad, es decir: El círculo y el signo más en el centro, que representa: La Divinidad sin principio ni fin; y la eterna polarización, pasando, siempre, cada ser, de un estado de conciencia a otro más elevado en la perfección de las virtudes, ad infinitum. Deseo que cada uno de mis hijos practique el constante recuerdo de la Divinidad, elevando sus estados de conciencia, en las estaciones en que cada quien se encuentre, en conexión asidua con la Divinidad, adquiriendo conciencia de que forma una parte indivisible con la Divinidad, sin dejar de ser la Divinidad, y poseyendo los mismos atributos divinos que la Divinidad y su poder creador en estado de potencialidad infinita. Ambos, la sabiduría de los atributos divinos, y el poder creador potencialmente infinito, los expresará en la medida en que, cada ser, experimente necesidades, deseos, anhelos, propósitos y objetivos de realización, mediante cuyos logros va adquiriendo la experiencia, que desarrolla sus estados de conciencia y sus aptitudes y actitudes. Adquiriendo la conciencia de la conexión con la Divinidad, cada ser se eleva, vibra en armonía con la Divinidad, se depura, y va fluyendo, con naturalidad, la luz, el amor, la energía creadora, que permite vivir en armonía con la naturaleza y sus leyes cósmicas, y por ende, en armonía con la naturaleza. Donde se centra la atención, Jo, se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora. Al centrar la atención en la Divinidad, se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora de la Divinidad, dentro de la propia conciencia, en la inherente estación en que se encuentre, cada quien, en un momento dado, ascendiendo en una eterna polarización de un estado de conciencia a otro más elevado, ad infinitum.
Por último, Jo, te dejo la inquietud siguiente, en torno al Himno Nacional. Deseo que se cambie el siguiente verso: -“el vil egoísmo que otra vez triunfó”, por “el noble altruismo que otra vez triunfó”.
A este punto se encontraba en el sueño Jo, cuando se despierta, y para no olvidarlo, saltó de la cama, tomó papel y lápiz, y anoto lo que recordaba del mismo. Espero que sea del agrado de todos, dijo Jo.
Adelante.


30 de Junio de 2017.


domingo, 25 de junio de 2017

LA VERDAD ES EL CAMINO





LA VERDAD ES EL CAMINO

©Giuseppe Isgró C.


La verdad es el camino, y se expresa en la propia conciencia mediante los sentimientos inherentes a los valores universales. Cuáles son esos valores? El amor, la prudencia, la justicia, la igualdad, la compensación, la equidad, la fortaleza, la templanza, la belleza, e equilibrio, el orden, la armonía, la verdad, la responsabilidad y el deber, la bondad, el respeto, la honradez, el honor, el bien, la ambición y la aspiración, la conciencia de lo que se ignora, la aceptación de la realidad, el progreso, entre tantos otros que valdría la pena clasificar. Los sentimientos inherentes a cada uno de dichos valores, expresados en la conciencia sirven de parámetros dentro de los cuales es preciso enmarcan los pensamientos, los sentimientos, las necesidades, los deseos y anhelos, los objetivos y aspiraciones, las palabras, las acciones y las omisiones. 
Lo hace por intuición, cuando el propio espíritu, en proyección hasta el lugar, o estado de conciencia en que se encuentra la verdad, la percibe, y la transfiere a la conciencia objetiva.
Por inspiración, cuando la misma Divinidad la inspira en la conciencia, o cualquier ente espiritual: La Divinidad lo efectúa por los sentimientos de los valores universales, o atributos divinos, mientras que los entes espirituales, generalmente, lo hacen por los pensamientos dentro de los pensamientos del perceptor.
Por supuesto, la percibe, también, y en forma más usual, por la percepción de los cinco sentidos, viendo la realidad en el entorno que le circunda, aplicando el razonamiento, regido por la lógica inductiva y deductiva, para interpretarla y comprenderla.
Por la experiencia, es la manera directa mediante la cual se percibe, comprende y realiza la verdad, en todas sus formas, vertientes y variantes. Esto permite un conocimiento vivo de la realidad. La experiencia, además de permitir un recuento contable de los hechos y actos que representan el medio de expresión de la verdad, desarrolla la aptitud de la percepción, de la comprensión y de la realización de la verdad en el propio ser que la experimenta, en los cuatro reinos naturales. Esta aptitud perceptiva, comprensiva y realizadora, le preparara para ascender por la escala evolutiva de la eterna polarización, pasando de un estado de conciencia a otro más elevado, ad infinitum. Es que la verdad se encontraba ya en su conciencia, en estado de potencialidad infinita. Pero, lo ignoraba, y aún desconoce ese grado infinito de potencialidad de la conciencia. La verdad, como camino, es el único medio de percibirla, en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal, por medio de la experiencia. Podríamos decir: la verdad es el camino de la experiencia mediante la eterna polarización de un estado de conciencia a otro más elevado, sin alcanzar jamás a percibirla, comprenderla y realizarla totalmente. Una razón demás para sentir humildad frente a todos y al Todo, y darse cuenta del eterno aprendizaje que nos espera bajo la égida de los valores universales y la Divinidad, para ensanchar la conciencia de la verdad universal.
Pero, aún cuando el perceptor la pueda percibir, si todavía no ha desarrollado la aptitud comprensiva, pudiera percibirla y dejarla de comprender. Empero, le señalaría la verdad como camino, que habrá de recorrer por el estudio, la investigación, y sobre todo, por la meditación y la experiencia que, aún, le falta por adquirir.
Aún más, sin meditación, o meditando sin meditar, desprovistos de apegos, con la sola intención de percibir la verdad tal como es. Dejando que la mente comprenda y vea la verdad por sí misma mediante un tiempo suficiente de maduración de las ideas, pensando sobre las mismas, sin esfuerzo, sosegadamente, centrando la atención en los argumentos inherentes, estudiando las fuentes bibliográficas existentes, o por lo menos, al alcance de las propias manos. Mejor todavía, si se tiene acceso a la fuente primaria, directamente. Se trata de un estudio meditativo, sin meditar, colocando la mente en un estado receptivo, enfocada sobre el objeto de la verdad que se desea percibir, comprender y realizar. Por la ley cósmica, mientras más tiempo se centra la atención sobre un tema, más se desarrolla la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora sobre el mismo, y van aflorando las ideas que aportan el conocimiento del qué, del cómo, del cuándo, del dónde, del quién, del cuánto y del por qué.
Ver, comprendiendo sin esfuerzo y sin interferencia del ego, o de la mente objetiva. El qué, el cómo, el quién, el cuándo, el dónde, el cuánto y el por qué, fluirán con naturalidad. Hay que colocarse en el estado perceptivo, comprensivo y realizador, viendo las cosas tal como son, que es lo único que, en definitiva, importa. De nada sirve auto-engañarse dejando de reconocer la realidad. Reconocer la verdad, tal como es, en el estado de conciencia inherente al propio desarrollo, es un acto de honestidad consigo mismo y con los demás. Si sabe, es importante estar consciente de ello; si no se sabe, y se reconoce que se ignora, se abre el camino de la verdad que es preciso recorrer hasta compenetrarse el estado de conciencia que la aporte en todas sus vertientes y variantes, en determinado grado, siempre ascensional.
La verdad es un camino interior, circunferencial, en forma de espiral, que se va expresando en la conciencia como conciencia de la Divinidad y de los atributos divinos o valores universales. Si no se interfiere, la verdad misma va abriendo el camino de su propia expresión, mediante las necesidades, los deseos y las propias aspiraciones. Lo más importante, es que la verdad, paralelamente, va expresando su propio poder de realización, para realizarse a sí misma en la conciencia de quien la experimenta, y en la conciencia de quienes por perciben por efectos de la resonancia magnética: comunicación de conciencia a conciencia y por el ejemplo.
Al experimentar la conciencia de la propia ignorancia, en determinado grado, dándose cuenta de la misma, es preciso dejar que la mente, por si sola, encuentre la verdad inherente, siempre relativa, sin interferencias por los apegos. A un cierto momento, aflora el estado de conciencia que contiene el grado de verdad equivalente, en una eterna polarización.
Aún así, para optimizar la verdad y vivificarla, es preciso el estudio a fondo, mediante la búsqueda sin búsqueda. Una paradoja. Esto significa, mente abierta sin apego a una creencia previa, o matriz de pensamiento, que, aún percibiendo la verdad, impediría comprenderla y realizarla.
Esta es la razón por la cual Séneca decía: -"Muchos habrían alcanzado la sabiduría si no se hubiesen creído ya sabios"-.
Hay que cultivar el hábito de ver las cosas tal como son, verlas donde están, como están y comprenderlas sin juicios previos o prejuzgarlas. Simplemente, verlas y aceptarlas como son, sin la distorsión del juicio de autoridades previamente constituidas.
Es necesario deslastrarse del temor de ofender a las autoridades auto-proclamadas sobre determinadas materias imponiendo límites arbitrarios a la verdad.
Hay que trascender las matrices de opiniones que se han formado sobre determinadas verdades, por generación espontánea, y sobre todo, por las matrices de opiniones hábilmente dirigidas por los enemigos naturales del progreso humano, Tales enemigos de la verdad jamás se muestran y se encuentran donde menos se pueda pensar: en la propia casa, en la política, en cualquier corriente de espiritualidad, en el trabajo, en los estudios de cualquier ciencia, y en todos aquellos grupos que durante milenios han buscado de mantener a la humanidad en el oscurantismo medioeval.
Algunos grupos son fácilmente observables, y detectables, leyendo algún libro de historia de la ciencia, o de corrientes espirituales.
Aún hoy, en muchos de esos grupos hay una parte visible que trabaja a plena luz. En muchas áreas en que se han descubierto grandes verdades, en torno a múltiples temas, siguen difundiendo, y manteniendo, matrices de opiniones obsoletas. Cuál es su finalidad? Pareciera existir un interés de mantener encasillada a la humanidad dentro de unos parámetros de progreso mental en los cuales sea fácilmente manipulable, y controlada. Qué ejemplos se podrían anteponer sobre algunas áreas? La reencarnación y las leyes que le rigen; la supervivencia del Espíritu después de la desencarnación; conocimientos sobre civilización antiguas, muchos de cuyos descubrimientos se ha ocultado, destruido o hecho olvidar, como ocurrió después del descubrimiento de América. Quién puede imaginar todo lo que se destruyó, en América, en relación a las civilizaciones preexistentes? Una parte de la misma, la describe Bartolomé de Las Casas, en su obra. No hay que ir muy lejos para darse cuenta:
a) La destrucción de grandes bibliotecas, como la de Alejandría, la de Córdoba, que son las más importantes, que hizo olvidar la cultura clásica, durante toda la edad media, con excepción de la civilización árabe, y de el acervo conservado en los países asiáticos. Ese saber se recuperó, en parte, con el surgimiento del humanismo, en el siglo XIV, en Florencia, Italia, y el posterior surgimiento del Renacimiento italiano, primero, y europeo, después. Pero, cuántos tesoros se perdieron? Quién podría decirlo?
b) Muchos de los descubrimientos efectuados en los siglos XIX y XX que dieron una importante apertura sobre el camino de la verdad integral, se están haciendo olvidar nuevamente, desde 1960 en adelante, y de manera más profunda, a partir de 1990, radicalismo que, se ha ido acentuando inhibiendo la libertad de pensamiento a nivel mundial. Uno de estos campos es el de la Parapsicología, por mencionar uno solo.
c) El conocimiento de la vida en otros planetas, que cambiaría la perspectiva de la verdad, sobre muchas ideas ya obsoletas, que aún se conservan, y enseñan, en muchas corrientes de pensamientos, y de espiritualidad. Hay cruzadas a nivel mundial para seguir proyectando errores de fondo, cuyas matrices de opiniones, muchas personas creen que son verdad, sin serlo.
Los líderes mundiales sí saben cuales son esos errores de fondo, y tienen la responsabilidad y el deber de contribuir en las inherentes actualizaciones en las nuevas Legislaciones. Es preciso, establecer, legalmente, la obligación de que, todos los grupos –de cualquier índole: cultural, espiritual, científicos, etc., que ahora siguen enseñando errores de fondo de acuerdo con lo que la ciencia ha descubierto con clara evidencia de la verdad, deben reajustar sus enseñanzas, divulgando los nuevos progresos, desechando los errores inherentes. De todas maneras, dichos grupos, si dejaran de actualizarse a los nuevos progresos, serían gradualmente abandonados por sus seguidores, en el espacio y tiempo, ya que, la humanidad seguirá avanzado hacia nuevos niveles de conocimientos, acordes con la realidad, en una eterna polarización.
d) Esas verdades son relativas, también, en torno a la salud. Ha habido grandes aportes en la medicina homeopática, en la dietética, en la psicología y en la psiquiatría, en las ciencias del Espíritu, por citar solo algunos casos, que pese a su divulgación cada día mayor, se mantiene casi en el olvido su puesta en práctica de tales conocimientos, que deberían impartirse desde la escuela primaria, en muchos casos. Esta omisión se realiza, consciente, o inconscientemente, en detrimento de la humanidad. Si lo que está en uso sería lo pertinente, sería evidente que tendríamos a una humanidad saludable a nivel físico, mental y espiritualmente. Es así?
e) Qué grupos de poder, a nivel mundial, se encuentran detrás de los gobiernos de corte autoritario, que, en sus proyectos, buscan hacer retroceder a los habitantes de sus respectivos países cincuenta o más años en el progreso, imponiendo inhibición de pensamiento, y aislándolos del resto del mundo, con efectos nocivos a nivel integral? Estos grupos visibles algunos, y otros que no los son, manejan matrices de opiniones con apariencia de verdades, sin serlo realmente, por lo menos en su totalidad, a sangre y fuego, si es necesario, al estilo post Nicea, a partir del año 325 de nuestra era. Hay, también, incontables casos en la antigüedad.  A quién beneficia ese retroceso intencional en el progreso de los pueblos? No vayamos a creer que esto ocurre únicamente en los países denominados del tercer mundo; no, en muchos de estos países, sus habitantes han desarrollado un nivel de libertad de conciencia, amplitud de pensamiento y progreso espiritual, que trascienden en algunos aspectos a los denominados de primer mundo. Quienes son esos grupos, ahora, y quienes fueron a lo largo de la historia? Evidentemente, se han sumado nuevos grupos, en el siglo XX. Quién puede saber quienes son? No es fácil la respuesta porque ellos no dan la cara y manejan matrices de opiniones en contra de los grupos que sí, en forma auténtica, son portadores de la antorcha de la verdad, siempre relativa, por supuesto. Los manipuladores de la verdad, se encuentran en todas partes, donde menos se piensa, sobre todo, es fácil observarlos en donde se inhibe la libertad de pensamiento, descalificando a los trabajadores del progreso. Lo que sí es cierto, son una mínima parte de la humanidad, que gradualmente, más temprano que tarde, a su vez deberán transformarse en difusores de la verdad. Es ley de vida, y la humanidad, gradualmente, alcanza niveles de conciencia más elevados; va percibiendo la verdad tal como es, en todas sus vertientes y variantes, gradualmente, sin pararse jamás.
La solución, al alcance de todos, es una efectiva educación masiva sobre los valores universales, desarrollando estados de conciencia éticos, mediante los cuales, cada ser, sea capaz de discernir la verdad por sí mismo.
Es decir, hay que trascender las apariencias de la verdad. El sentimiento de los valores universales, en la conciencia, señala el cauce de la verdad que conduce, ad infinitum, a la verdad total, sin jamás llegar a percibirla, totalmente, ya que siempre, se encontrará un más allá, en todas sus vertientes y variantes.
En la verdad, como camino de la experiencia, cada ser, en los cuatro reinos naturales, cosecha lo que siembra, y siendo los frutos obtenidos cada día mejores, cada quien se entusiasmará para hacer de la verdad su camino, ad infinitum.

Adelante.

sábado, 24 de junio de 2017

UN PODER MORAL



UN PODER MORAL

©Giuseppe Isgró C.


Arthur Schopenhauer estableció tres tipos de poderes, sustentados por lo que se es, por lo que se tiene y por lo que se representa.
La autoridad de lo que se representa, en primer lugar, es la que confiere la titularidad de un cargo determinado. Un juez, por ejemplo, verifica su competencia por la materia, por la cuantía y por el territorio, entre otros elementos inherentes.
El poder de lo que se tiene, es de relevante importancia; empero, dada las variaciones de la fortuna, podría, en un momento dado dejar de tenerse. Ahí es donde entra en escena el poder más importante: lo que se es.
Quien ha sido capaz de crear una fortuna, en un momento dado, podrá volver a crearla, si tuviese que empezar de nuevo, desde cero, a cualquier edad. Pitaco, uno de los siete sabios, en cierta época, expresó: -“Todo lo llevo conmigo”-.
Decía José Ingenieros: -“Algo necesita cada ser humano de los demás: respeto. Debe conquistarlo con su conducta”. Luego agrega: -“La independencia moral es el sostén de la dignidad. Si el hombre aplica su vida al servicio de sus propios ideales, no se rebaja nunca”.
La autoridad moral, además de estar sustentada por un dominio del arte, en todas sus vertientes o variantes, en el rol que se desempeña, viene dada por la experiencia adquirida a lo largo de la propia carrera y por los triunfos obtenidos en situaciones favorables o adversas. Sobre todo, por la probidad que se ha demostrado en las vicisitudes propias del rol humano.
Mantener la propia conducta dentro de los parámetros de los valores universales, como práctica de todas las virtudes, obteniendo los mejores resultados factibles en las situaciones menos favorables, en forma repetitiva y constante, otorga la autoridad moral frente al entorno.
Evidentemente, la autoridad moral también se granjea la preferencia de los conciudadanos a la hora de elegir los servicios que les son inherentes a quien la sustenta, en todas las variantes y vertientes sociales.
La autoridad moral de un Rómulo Gallegos, cuando en la hora menguada de su carrera política, en forma obstinada y digna, con firmeza y decisión, rehusó regir su conducta presionado por los actos de violencia ejercidos por quienes buscaban negociar con él, su renuncia o un cambio de gabinete. Es admirable la demostración de valentía de Rómulo Gallegos, aunado, todo ello, a la probidad en el manejo de sus cuentas públicas.
Decía Séneca, que la vergüenza es un elemento de advertencia coercitiva que mantiene a la persona dentro de los parámetros de la autoridad moral.
Quienes superan el escenario de las virtudes, experimentan silenciosa vergüenza, como acción coactiva de la conciencia. Pero, siempre se está a tiempo de rectificar, en el eterno ahora.
Las generaciones emergentes se inspiran en los actos ejemplares de Cicerón, Marco Aurelio, Arrio, Apolonio de Tiana, Homero, Confucio, Platón, Sidharta Gautama, Plutarco, Saladino, Cervantes Allan Kardec, Victor Hugo, Andrés Bello, José Mazzini, Alexis Carrel y Paul Brunton.
Luz fulgurante es para los nuevos conductores de la Patria la que emiten personajes descollantes como Simón Bolívar, Francisco de Miranda, Andrés Bello, José Antonio Páez Herrera, Rafael Urdaneta, Antonio José de Sucre, Cecilio Acosta, Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita, José Antonio Giacopini Zárraga, Arturo Uslar Pietri, por nombrar sólo algunos.
La juventud que emerge, con renovados ideales revitaliza a la sociedad. Los viejos jerarcas que ya han dejado de ser útiles al progreso luminoso, y armonioso, dejarán paso libre a nuevos estados de conciencia, de bienestar, crecimiento personal y riqueza integral.
La historia debe estudiarse y enseñarse, para emular los grandes caracteres que han ostentado la autoridad moral que guía y dignifica.
Es preciso recordar, también, la autoridad moral del profesional, o del experto, en un determinado arte, o ciencia, que le faculta para obtener los mejores resultados a favor del mercado en que actúa, obteniendo elevados y justos honorarios, o salarios, por sus prestaciones. Generalmente, este tipo de persona forma parte del 20% de la sociedad que obtiene el 80% de los resultados factibles, en todo lo que realiza.
La justicia divina nivela, por la ley de afinidad, por la de compensación y la de la igualdad, todo lo que debe ser nivelado y coloca, en su justo lugar, cada persona y cosa, estableciendo, oportunamente, el orden perfecto y la armonía cósmica. Cada quien recibe su respectivo salario cósmico.
Aquí y ahora, en el planeta tierra, y en cada persona, se establece el orden divino y la armonía cósmica. Hecho está. Así es, así será. Seamos canales de la Luz del Creador Universal. 
Adelante.


domingo, 18 de junio de 2017

CÓMO DESARROLLAR UNA PODEROSA AUTO-CONFIANZA


CÓMO DESARROLLAR
 UNA PODEROSA AUTO-CONFIANZA

©Giuseppe Isgró C.
Del libro: Cómo potenciar el Autodominio


-“Si uno avanza con confianza en la dirección de su sueños y se empeña en vivir la vida que ha imaginado, se encontrará con un éxito inesperado en horas comunes”-.
Henry David Thoreau

-“La confiada expectación propende a poner en actividad todas las facultades mentales e infundirles el ardor y el entusiasmo por la obra, basados en la fe y confianza en el feliz resultado final”-.
W. W. Atkinson


En su famoso ensayo sobre la confianza en sí mismo, Ralph Waldo Emerson, señaló: -“Creer en el propio pensamiento y que, lo que es verdadero para vosotros, en la intimidad de vuestro ser, es verdadero para todos, esto es genio. Expresad vuestra convicción latente y ella se convertirá en el sentido universal; porque en el momento oportuno lo interno se convierte en lo externo”-.
La auto-confianza denota seguridad, convicción, fe y expectación positiva en los resultados. Genera una poderosa fuerza de realización que permite seguir, con paciencia y tenacidad, para superar las pruebas de la vida, en todas sus fases, e induce, a cada persona, a expresar: -Yo sigo adelante, venzo todos los obstáculos y llego a mi meta-.
Aquí reside la clave fundamental de la auto-confianza: Tener una meta u objetivos básicos en la vida.
Toda persona exitosa, al desarrollar el poder de la confianza, ha definido, primeramente, su objetivo, al cual, a corto, mediano y largo plazo, concentra toda su capacidad creativa y poder de realización.
Conociendo que cada uno de los esfuerzos desplegados conduce a un fin determinado –y satisfactorio-, con una curva factible de resultados, debidamente planeados –y abordados- por su estricto orden de prioridad, en el espacio y tiempo, proporciona una profunda sensación de seguridad y mantiene estable, en la pantalla mental, una idea, un proyecto, objetivo o meta, cuya constancia confiada, en la acción, coadyuva a su realización o éxito.
El conocimiento es la base del poder de la confianza. Se teme lo que se desconoce, empero, lo que se conoce inspira confianza. Ese es el gran secreto.
En primer lugar se requiere conocer la vida, sus leyes y valores universales, lo cual implica un programa sistemático –y gradual-, de estudio de todas las ciencias, filosofías y doctrinas, antiguas y modernas, que amplíen tu visión del entorno, para descifrar de dónde vienes, ubicarte en que posición te encuentras, vislumbrando las tendencias cuya dirección sigues.
En segundo lugar, el auto-conocimiento, siguiendo el precepto que Quilón, el Lacedemonio, -uno de los siete sabios-, inscribiera en el Templo de Apolo, en Delfos de la antigua Grecia, de: -“Conocete a ti mismo”-,  el cual permite tener conciencia de tus aptitudes, carencias o necesidades, -fortalezas y puntos menos fuertes-, y, deseos y aspiraciones, que te indican el camino que debes seguir para optimizar el uso de las primeras y desarrollar las segundas para impulsar tu propia evolución y autorrealización.
Auto-conocerse, significa, también, conocer a los demás. La visión del entorno, permite percatarte donde estás y en que dirección puedes ir. La vocación y las propias necesidades, hacia dónde debes ir. Tus aptitudes, cuan lejos puedes llegar; y, tus aspiraciones y/o necesidades, las metas que elegirás y que estás en disposición anímica de alcanzar.
Tu confianza en la vida, en ti y en los demás y en las bondades y factibilidad de tu objetivo, permite mantenerte firme en tus propósitos y alcanzarlos con certeza.
Conocer, en cada caso, el objetivo a lograr, el tiempo en que se alcanzará, los elementos de la tarea o trabajo, las alternativas posibles, además de las propias capacidades o limitaciones, estimula el poder de la confianza, el cual atrae, como un poderoso imán, a los elementos coadyuvantes: personas o recursos adecuados a las metas propuestas.
El poder de la confianza es la base de una de las cuatro virtudes de los antiguos, es decir, el coraje o valor, que permite seguir adelante, persistir, actuando con seguridad, y triunfar; alimenta la fortaleza de espíritu necesaria para superar, creativamente, todos los obstáculos.
Se tiene coraje hasta donde alcanza la fortaleza, y ésta, en el grado de aquél.
La otras tres virtudes que requieren práctica constante como elementos coadyuvantes del poder de la confianza, son: la sabiduría y/o la prudencia, la primera, permite ver claramente el camino bajo la égida de los valores universales; la segunda, indica hasta dónde debe recorrerse; la justicia, cuya confianza en ella facilita recibir con seguridad, así como dar, la debida compensación, oportunamente, y, actuar, además, justamente, en todos los actos; y, la templanza o moderación, conlleva administrar adecuadamente la provisión de recursos con que la naturaleza de las cosas, y la providencia universal, en cada etapa, ponen a la propia disposición.
Empero, las demás virtudes deben ser practicadas como evidencia del autodominio inherente, entre ellas encontrar el propio orden en la vida, siguiendo las directrices de la ley de afinidad cósmica.
La auto-independencia, mediante la cual se elige, libremente, dentro del cumplimiento de las leyes cósmicas, las propias metas, de acuerdo a la suma existencial inherente.
La paciencia, cuando hay que esperar el momento oportuno para plasmar la victoria o triunfo, insta a perseverar, de acuerdo al esquema cósmico, hasta alcanzar los propios objetivos.
La tolerancia, dentro de los parámetros permisibles, es una poderosa clave del autodominio y facilita que las cosas caigan –o se impulsen- por su propio peso, armonizando situaciones. En todo, lo que importa es el resultado final.
La autodisciplina, mantiene firme el timón de la vida, en las propias manos, hasta alcanzar cada una de las metas prefijadas.
La actitud mental positiva: enfoque que, en cada situación, ve el lado bueno de las cosas, para que, como decía el maestro Jesús de Nazareth, -“en lo que ves, te convertirás”-, puedas sintonizarte con los canales creativos que conducen a la autorrealización.
La humildad, fuerza aerodinámica que vence resistencias.
La bondad, la generosidad y el altruismo, conjuntamente con la equidad y la justicia, permiten hacer el bien desinteresadamente. En esto consiste la Regla de oro: -“Hacer a otros lo mismo que a cada quien le gustaría recibir, en idénticas situaciones”. O su enfoque opuesto: -“No hacer a nadie lo que no se quisiera para sí”.
El amor, poder supremo del universo, supera todas las barreras y/o fronteras, vivifica el espíritu, armoniza la vida universal, crea lazos de afecto fraternal en los seres y los unifica en el ideal cósmico de la luz divina, de la sabiduría y de la gradual evolución, hasta alcanzar la maestría de la creación y ascender siempre a un más allá de progreso y autorrealización.
La quietud, la calma y la serenidad, para mantener el control de la situación, el equilibrio, la energía vital constante y la lucidez mental, para actuar en el momento justo, haciendo la cosa correcta, aplicando la fuerza suficiente, logrando los resultados adecuados, en cada caso; cuyas prácticas asiduas fortalecen el poder de la confianza.

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El poder de la confianza facilita la auto-aceptación y convertirse, en las prudentes palabras de Sören Kiekegaard: -“En la persona que se anhela ser”-.
Ralph Waldo Emerson, expresó: -“Ten confianza; cada ser vibra a esta cuerda de acero. Acepta el puesto que la Divina Providencia ha encontrado para ti, la necesidad de tus contemporáneos y la conexión de los eventos. Los grandes hombres siempre han hecho así y se han confiado, como niños, al genio de su tiempo, testimoniando su conciencia de que Aquél que posee, absolutamente, mérito de confianza, había tomado puesto en ellos trabajando a través de sus manos y dominando en la totalidad de cada ser”-.
En el desarrollo del poder de la confianza, es preciso seguir varios pasos:
1.           Es imperativo que tú realmente desees tener éxito en la vida, en tu profesión, en la convivencia familiar, en los estudios y en todos los ámbitos existenciales y sientas la urgente necesidad de tenerlo aquí y ahora.
2.           Si tú quieres, puedes. El secreto consiste en vivir con plenitud; aborda cada tarea con total dedicación y entusiasmo. Cuando la actividad alcanza su mayor intensidad, y resistencia, la persona  que utiliza el poder de la confianza persiste  y logra los resultados positivos apetecidos.
3.           Concentra tu capacidad en objetivos claramente definidos, en estricto orden prioritario, en todas las áreas de tu interés: Trabajo profesional, vida familiar, estudios, recreación y actividades sociales en general. Desarrolla el poder de la confianza dedicándote en cuerpo, alma y espíritu a lo que te gusta, a conquistar tus objetivos cada vez en un mejor y más elevado nivel de resultados. Vive realizando tus metas. Duerme, imaginando la realización exitosa de tus estrategias; ejecuta intensa y sosegadamente, con desapego y dedicación creativa, las cosas que te gustan y la confianza emerge, gradualmente, con naturalidad, generando la visión y el poder suficientes para seguir adelante cuando más ardua se vuelve la tarea, optimizando cada vez mayor grado de persistencia capaz de alcanzar los resultados apetecidos.
4.           Repítete: -Es fácil;  voy a lograrlo. Visualiza en la pantalla mental el resultado final claramente realizado. Luego, afirma: -Gracias, Ser Universal, esto: (especifícalo) -o algo mejor- ya está logrado en armonía con todos y con el Todo. Realiza tus objetivos sin esfuerzo objetivo alguno, con expectativas positivas, dejando encargada a la mente psiconsciente el logro prefijado, sin interferir.
v Procedimiento: Relájate física, mental y espiritualmente desde los dedos de los pies hasta la cabeza; imagina que te encuentras en un escenario de paz, en contacto armónico con la naturaleza, en una playa, lago o río, flotando en el agua en posición flotante sobre las espaldas y rodeado de una nube blanca que te envuelve como un manto protector dando por hecho que es el Ser Universal que te protege de esta manera.
v Imagina o visualiza el resultado final debidamente realizado.
v Da las gracias al Ser Universal por cuanto el logro apetecido u otro equivalente o mejor está ya logrado en armonía con todos.
v Ahora, ejecuta la acción adecuada, con confianza, naturalidad, serenidad, calma imperturbable y un absoluto silencio, una y otra vez, hasta lograr los objetivos.
v Con este procedimiento has programado la mente psiconsciente que es la creadora  y la verdadera realizadora  del objetivo planificado. Una vez llevada a cabo dicha programación, mediante la enunciación por escrito de los objetivos y la visualización de los mismos debidamente alcanzados, y expresado gratitud por su logro, es preciso actuar con desapego, sin interferir el proceso puesto en marcha  en la mente creadora interior. Hay que dar por hecho el logro, actuando como si ya fue realizado exitosamente.
5.           La constancia confiada logra todas las metas. Recuerda, la vida te dotó para triunfar y, además, espera tu éxito para que seas un instrumento útil en los planes del Gran Arquitecto del Universo.
6.           Actúa con absoluta ética para potenciar tu autoridad moral la cual permite ejecutar en mayor grado el poder de la confianza, por cuanto no tienes nada que temer. Puedes continuar andando por la vida con la frente alta, el caminar tranquilo, la conciencia en paz, el espíritu radiante, y el futuro deparándote, cada vez más, mejores tareas para acrecentar tu evolución integral.
7.           Organiza tu trabajo diario: Sepas lo que tienes que hacer todos los días, programando, cada noche, en estricto orden prioritario, lo que debes realizar en la jornada siguiente.
v      Clasifica tus actividades en urgentes e importantes, enumerándolas por el orden de importancia, estableciendo, claramente, prioridades.
v      Empieza por la número uno y así sucesivamente.  Concentra toda tu capacidad creadora en una actividad a la vez. Luego vas pasando a la siguiente hasta realizarlas todas o lo que sea factible realizar.
v      Las tareas pendientes encabezarán la lista del día siguiente. Con este método se mantiene el trabajo realizado y se gana en auto-confianza y efectividad.
v      Aplica el mismo sistema a tus obligaciones y compromisos: resuelve todas las situaciones.
v      Hazlo por escrito para imprimirle la verdadera dimensión a cada tarea. Controlado todo en el papel, en la práctica se hace más fácil su ejecución, generando una autentica auto-confianza.
8.           Acrecienta tu fortaleza y valor. William James,  -pensador del siglo XX-, destacó la importancia de sustituir el temor por la confianza y la determinación, lo cual produce, en cada quien, un profundo efecto tonificante. Cada vez que un pensamiento de temor se infiltra en la mente, sustitúyelo por otro de valor. La mente tiene cabida sólo para un pensamiento a la vez, positivo o negativo. El uno desplaza al otro, al igual que la luz evacua la oscuridad. Escoge los pensamientos positivos opuestos a los que, eventualmente, deseas corregir y fortalece, en ti, automáticamente, los de auto-confianza, amor, calma, tranquilidad, serenidad, seguridad, salud, bienestar, abundancia, sabiduría, alegría y gratitud, entre otros.
9.           Afirma: -Todo me está yendo en excelente forma. Tengo confianza. Las cosas siempre salen bien si les da, a la vida, la oportunidad de ayudarte, y haces, además, lo que está a tu alcance realizar.
10. Los objetivos, en general, resultan más fácil alcanzarlos, que dejar de hacerlo, si se abordan rápidamente, con resolución; querer es poder. La auto-confianza activa tu poder creativo-realizador. Tú, siempre puedes si realmente crees, y, además, quieres. En la vida, por ley cósmica, todo tiende a la realización positiva, aún en los momentos menos fáciles.
11. Toma la decisión de afrontar las situaciones de la vida, tan pronto se presenten, con agilidad, prestancia, confianza, serenidad, coraje y valentía, aplicando toda tu capacidad creativa y observa como las cosas las resuelves, con rapidez y efectividad.
12. Valora cada situación en su exacta dimensión. Jamás sobreestimes ni subestimes una situación, tanto en sus beneficios como en sus consecuencias; aplica, siempre, el método científico de resolución de situaciones, el cual consiste en:

v      Definir, por escrito, la situación que requiere solución.
v      Analizar la misma, con serenidad, objetivamente, y dividirla en sus unidades más pequeñas, jerarquizándolas por su orden prioritario.
v      Buscar todas las eventuales soluciones posibles, y escribirlas.
v      Evaluarlas y seleccionar la mejor. Es preciso hacerse cargo probable de los resultados factibles, preguntándose: Si llevo a cabo este curso de acción y sucede lo mejor, resuelve satisfactoriamente la situación? Y, si ocurriese lo menos favorable, podré controlarla sin consecuencias negativas? Si ambas premisas se cumplen, se puede tomar la decisión.
v      Tan pronto hayas elegido la mejor solución, es preciso ponerse de inmediato a la acción, actuando con firmeza, confianza y constancia, hasta resolver, satisfactoriamente, el caso respectivo.
v      Todas las noches, al acostarte, relájate -física, mental y espiritualmente-;  y duérmete dando las gracias al Ser Universal por cuanto el caso  ya está resuelto.
v      Visualiza la solución en su etapa culminante, dejando libre el canal de manifestación.
13.        Haz todo lo que debes hacer, -sabia y prudentemente-, y verás como, con cada logro obtenido, aumenta tu poder de auto-confianza. Esta es la regla máxima. Conserva tu autenticidad. Comprende la causa de los acontecimientos y tendrás el valor de aceptar las cosas tal como son, transmutando, cada situación, en oportunidad.
Adelante.



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sábado, 1 de julio de 2017

“YO SOY VENEZUELA”, le dijo…


“YO SOY VENEZUELA”, le dijo…

©Giuseppe Isgró C.


En una apacible noche, de madrugada, Jo se despertó de un sueño maravilloso. En la experiencia onírica se veía caminando por un hermoso valle cubierto de flores de variados colores, con un manto de verdes hierbas y arbustos, árboles diversos florecientes de amarillas y rosáceas tonalidades, que en su conjunto presentaba un paisaje de belleza indescriptible. Todo era armonía y paz; era la época del año en que florecen los araguaneyes y los apamates. Soplaba una brisa fresca agradable, que traían los exquisitos aromas y fragancias naturales que asemejan a las esencias divinas unificadas. Por encima se contemplaba un cielo azul claro con fantásticas nubes blancas, en el ambiente tropical con un sol radiante despuntando en la mañana. La noche había terminado. Era un amanecer que pre-anunciaba una espléndida jornada.
Jo va caminando por un sendero, un antiguo camino real, en una meditación profunda sobre Venezuela y su futuro inmediato y a largo plazo, lleno de sosiego y confianza, cuando se percata que a lo lejos iba hacia él una hermosa mujer. Su paso era pausado, pero seguro, lleno de dignidad y distinción. Su mirar era sereno, con la frente alta y su cabellera era frondosa, de esas que reflejan un vigor inagotable.
Jo trató de escudriñar su rostro, y mientras más se le acercaba, el mismo se transfiguraba.
Primero la vio como una india hermosa, que se transformaba, acto seguido, en una negra de rasgos finos como jamás había visto otra igual; luego le pareció verla con una infinidad de rostros que eran una mezcla de india, negra y blanca, pasando por los rasgos de todos los grupos étnicos del planeta tierra. Al final, cuando se le acercó, para saludarle, se dio cuenta que: era una mujer hermosísima de caballera dorada, alta, esbelta, de ojos azules, de mirada luminosa, como dos soles a mediodía, con un brillo inigualable, que denotaban una aguda inteligencia. Estaba vestida con el tricolor de la bandera, y en ella siete estrellas y el círculo y el signo más, -el símbolo de la Divinidad y de la eterna polarización-, como distintivos. Con una sonrisa radiante, verdaderamente cautivante, le extendió la mano y dijo:
-“Hola, Jo, yo soy Venezuela, destinada, por la Naturaleza de las cosas, a ser grande entre las Naciones más nobles de la Tierra, por sus virtudes. Tú eres mi hijo adoptivo, pero me amas igual que el que más lo hace de mis hijos nativos: Te amo”.
He venido para darte un mensaje que quiero que lo transmitas por cualquier medio a tu alcance, a través de un poema, o ensayo, para que las generaciones futuras de mi tierra y del mundo, siempre tengan presente, a lo largo de su vida. Escucha con atención lo que te diré a continuación.
Es mi deseo que se adquiera conciencia plena de lo que significa nacer o vivir en la Tierra que represento con mi nombre: Venezuela, y que la Divina Providencia asignó bajo la Tutela de mi antiguo Espíritu hasta que la madurez espiritual de todos alcance el suficiente grado en esta fase de su preparación y desarrollo integral.
Yo soy la madre de nombre Venezuela, soy una mujer joven, que en la edad según se cuenta en la tierra, es intermedia, es decir, representa la plenitud, como tú mismo puedes verlo. Soy fuerte, hermosa, por depuración espiritual, de inteligencia privilegiada por cuanto la he desarrollado en incontables y renovadas edades, y gozo de una eterna y atemporal juventud, porque el Espíritu siempre es eternamente joven.
Yo soy el Espíritu eterno e inmortal de Venezuela y tengo una misión que la Divinidad me otorgó con la humanidad del planeta tierra, porque, al final, y lo que cuenta, es que hay una sola tierra, y esto, muy pronto, la gente lo comprenderá bien. Hay un solo planeta, y mi misión es con toda la tierra, como, luego, te explicaré el por qué.
-Venezuela continuó diciéndole a Jo-:
-Soy una madre buena y generosa, por cuanto albergo no solo a los que nacen en mi terruño, sino a todo aquel que quiera hacer de Venezuela su Patria, y esto lo saben todos lo que mi suelo patrio han enriquecido con su presencia, con su savia y descendencia, con el fruto de su ingenio, al margen de cual sea su nivel. Cuando a mi tierra llegan, se transforman en seres enriquecidos que trascienden su riqueza integral, y visión, que traían de su tierra natal, sea cual ésta fuere. Con el transcurrir del tiempo, llegan a amarme cual me ama el más amoroso de mis hijos, y si algún día vuelven a su tierra nativa, descubren que su amor por mi no es menos que el que tienen a la suya, pero se dan cuenta, que aún así, no pueden vivir lejos de mi, porque el amor que le tengo como madre es tan grande y vivo, que vivifica, y así como yo no puedo ya vivir sin su compañía, al estar lejos de mi, perciben que le pasa lo mismo a ellos: nuestro amor es único e indisoluble, y los lazos de afecto nos vuelven a reunir, de una vida a otra, es decir, en cada nueva reencarnación, o a través de los instantes de la vida toda. Pueden estar en cualquier rincón del mundo, pero su pensamiento se encuentra unificado en mí.
Esto le pasó a Simón Bolívar y Simón Rodríguez, cuando deambulaban por los caminos de Europa, mientras caminaban iban disertando sobre como libertarme del dominio español. Y cuando las plantas de su pies pisó el Monte Sacro, en Roma, el pensamiento de Simoncito voló en un paseo por la historia de noble nación, señalando lo bueno y lo nefasto que aquella Roma eterna había dado a la humanidad, e inspirado en los ejemplos heroicos, en Marco Tulio Cicerón, en Séneca, en Marco Aurelio, en Trajano y Adriano, en Marco Catón, en Julio César y en Fabio Massimo, juró, ante su maestro Don Simón Rodríguez y Luís López Méndez, no descansar hasta darme la libertad del yugo imperante, tanto a mí, como a mis hermanas suramericanas.
-Yo soy madre de Libertadores, como lo demuestra la historia; de líderes visionarios y emprendedores, que asombran con sus hazañas a propios y extraños, y las gentes preclaras de mi tierra, mis hijos, son apreciados como benefactores de la humanidad aquí y en cualquier parte a donde han ido o vayan. Ejemplos tenemos por miles: Miranda es uno de los primeros que asombró al mundo con su genio inigualable y su instruido intelecto, que en su época, diez, en el mundo, no habían iguales. Era un potente sol que alumbraba el paso por donde iba. Que decir de Andrés Bello, con su Gramática para el uso de los americanos, la segunda más importante a lo largo de la historia, después de la de Antonio Nebrija, redactada en 1492. La de Bello, escrita ya cuando emprendió su viaje a Londres, es decir, antes de los 29 años, demuestra el genio fecundo que traía cultivado de incontable número de vidas. En Londres, se prepararía durante 19 años, para lo que sería su misión en la tierra de mi hermana Chile, de la que fue uno de sus maestros mas preclaros, dándole leyes como el Código Civil, el Derecho de Gente, o internacional, entre otras; fundó la Universidad de Chile, y preparó a su fértil juventud que ha seguido las directrices que impartiera para encaminar a Chile en lo que hoy es.
Yo, Venezuela, soy una tierra fértil y generosa y mi semilla esparzo por la tierra toda, repartiendo a manos llenas de lo que la Divina Providencia me dotó en abundancia: savia que fecundiza genios que enriquecen a todos quienes comparten con mis hijos sus abundantes dones.
-Luego, la bellísima Venezuela, continúa diciéndole a Jo-: 
Yo soy una madre que a lo largo de mi vida he tenido incontables noches oscuras e igual número de dorados amaneceres. Estoy acostumbrada a afrontar la adversidad y a triunfar de ella, siempre. Mi suelo han profanado gentes cuyos nombres hay que olvidar, que en diferentes épocas se constituyeron en azotes del terruño patrio. Pero ello, al final, se ha traducido en oportunidades de crecimiento para mis hijos, propios y adoptivos, que para mí todos son iguales. No distingo entre uno y otros, y su amor por mí, en nada se diferencia, porque todos me aman por igual, y a veces el amor del hijo adoptivo es más acentuado porque se encuentra acompañado por la gratitud. Pero, la gratitud es recíproca, ya que, la naturaleza de las cosas, les hace nacer en otras tierras, para que cuando a mi llegan, ya adultos, me traen el aporte integral de otras tierras: étnicos, culturales, profesionales, técnicos, espirituales y sus virtudes cultivadas por largo tiempo que ya forman parte de esos seres como una segunda naturaleza, que transmiten a mis hijos nativos, y de tantos otros particulares, que es innecesario enumerar. Empero, era su misión hacerlo así. Pero, en el fondo, el Espíritu de ese hijo adoptivo, es mi hijo, mi verdadero hijo, y como estrategia, hemos acordados, antes de que él naciera, que lo hiciese así, para traer la fecunda savia de cada país del mundo, para enriquecer mi suelo patrio. Para enriquecerme a mí, como madre fecunda y pródiga, ya que me faculta, de esta manera, para aportar más a la tierra global de la que formo parte, ya que todas las naciones del mundo, son mis hermanas, y el Planeta Tierra es una sola Madre. Es bueno que todos sepan ver esta realidad. Esto es fácil verlo hoy, cuando en la hora menguada de estos días, para el suelo patrio, que yo soy y represento, cada pequeño, o gran rincón del planeta, aúna su pensamiento y su voluntad, para brindar apoyo a mis hijos dispersos por el orbe y a los que en Venezuela, en esfuerzo titánico, trabajan para emancipar de nuevo, la Patria, a nuevos niveles de libertad, justicia y progreso.  
Luego, -Venezuela, dice-:
Yo soy una mujer que cual madre común, tiene hijos diversos, de diferente ingenio y cualidades, aptitudes y actitudes, virtudes y defectos, o carencias, fortalezas y puntos menos fuertes, que es preciso transmutarlos en puntos fuertes, pero que a todos quiere y ama, por igual. Aunque, hay que decirlo, con unos le une un sentimiento de amor más profundo, y con otros un sentimiento de justicia imperioso. Unos hijos poseen estados de conciencia mas elevados que otros; muchos son justos, y otros deben potenciar el sentido de la justicia; unos son buenos y otros no tanto, pero, para mí, como madre, todos son iguales, todos son buenos, pero unos me dan placer, alegría y contentes, y me enorgullezco de ellos: constituyen mi gloria como madre. Otros, me dejan muchas noches sin dormir,-una metáfora, ya que como Espíritu, jamás duermo-, dado que sus tendencias impredecibles y poco sólidas, moralmente hablando, inquietan mi “sueño, y mis vigilias”. Me esmero aún más en educarles, al observar sus inclinaciones innatas que encausar, y pido a la Divinidad que me ilumine y me de fortaleza, para enrumbarles por el camino de la virtud, cosa que no siempre logro, a pesar de mis constantes inspiraciones en sus conciencias, haciéndole advertencias admonitorias y coercitivas, pero muchos superan en sus afanes indebidos el sentimiento de la vergüenza, sentimiento este que de seguirlo, le permitiría mantenerse dentro de los parámetros de una vida virtuosa. Eso es motivo, para mí, de que me afane aun más, con ellos, que con los otros, que por sí mismos caminan por la senda de la virtud, como algo natural en ellos. Es mi misión corregir, y educarles, para encaminarles a su verdadera senda, la de las virtudes: la prudencia, la justicia, la templanza, la fortaleza, la belleza, el equilibrio, el orden, la honradez, el honor, la amistad sincera, el perdón, la tolerancia, la salud, la sabiduría y la riqueza integral. Si la Divinidad me delega a tanta gente desigual es porque confía en mi capacidad para educarle, y conducirle hacia rectas sendas. Pero, no siendo tarea fácil, muchos de estos hijos precisan incontables vidas para reeducarse y emanciparse, pero yo tengo paciencia, y constancia, en la realización y cumplimiento de mi misión. En el tiempo asignado por la Providencia, cumplida habré de tener la labor encomendada por el Regidor Cósmico que todo lo ordena por la ley de la afinidad. Esa es la razón por la que, de tanto en tanto, la historia de repite por ciclos. Es que cuando vuelven a reencarnar cada uno de mis hijos, que habían pasado a la dimensión espiritual, ellos reanudan su tendencia natural interrumpida al desencarnar en su vida anterior, y se reabre un ciclo donde antes había concluido. Y así empieza una nueva labor educativa con cada uno de mis hijos: propios y adoptivos. Pero, la vida, con su sabiduría me los envía, gradualmente, mezclados, unos buenos, otros no tantos, -y aun enemigos entre ellos-, para que unos y otros, conviviendo, limen sus asperezas, y se vayan haciendo amigos. Al final, los lazos de la sangre, y de la nacionalidad, van hermanando a todos en una sola familia, queriendo ser todos buenos, mostrando el orgullo de ser venezolanos, honrados de ser mis hijos. Ser venezolano, hoy y en cualquier tiempo, además de un privilegio, es una responsabilidad. Hay que estar a la altura de las situaciones y de la distinción con que se le ha honrado con la denominación de venezolano. Es preciso honrar el hecho de ser venezolano, nacido en terruño patrio, o viniendo de otros lares, por solo vivir aquí. Recuerda Jo, el venezolano es noble, virtuoso, trabajador, estudia constantemente para superarse en todos los niveles y variantes, desde el más humilde al de más encumbrada sociedad. Por eso siempre se ha dicho: El venezolano es del tamaño de las circunstancias que afronta y Venezuela, una tierra de promisión. Quién lo duda? Y si algún extranjero desde el exterior quisiera alguna vez influir negativamente en los destinos de mi terruño, aprenderá a respetar la Patria que represento. Que ya, en el siglo XIX, mis más ilustres hijos, Simón Bolívar, José Antonio Páez, Antonio José de Sucre y una constelación más, dieron la libertad a las Naciones que lo precisaron.  Bolívar Páez, mas tardíamente, quisieron darle la libertad a Cuba y Puerto Rico, dos hermanas que tardaron en conseguirla. Veintiún años después de desencarnar Bolívar, nace en Cuba el único hombre de América equiparable a Bolívar, y que tanto amó a Venezuela, hasta el punto de decir: -“Tenga en mi Venezuela, a un hijo”. Se trataba del mismo Espíritu de Bolívar reencarnado en José Martí. Esto es una evidencia más de cómo mis hijos siguen trabajando, en el espacio y tiempo, para la emancipación de mis hermanas latinoamericanas, y para que se observen las aparentes paradojas de la vida. Yo soy madre de Libertadores, y siempre habrá muchos de ellos que harán que, en mi suelo Patrio, reine la Libertad, la Justicia, la Paz, el Amor y el Progreso. Es importante que se recuerde, que yo estoy atenta y vigilante, y antes o después, aunque parezca que tarde, siempre, oportunamente, aplicaré el correctivo amoroso, justiciero y pertinente. Y si por alguna razón particular, alguien precise un escarmiento especial, que no tengan dudas ningunas que, de donde menos se espera, por la acción de la justicia divina, sin yo mover un dedo, ella se lo proporciona, en la proporción justa y correcta, no como un castigo, sino con la sola idea de aportar el aprendizaje precisado, ya que la Ley Cósmica impresa en la conciencia busca reeducar a cada ser que lo precise, para que se convierta en un elemento útil a su propio progreso y al de sus hermanos. Este es mi propio anhelo: educar correctamente a todos para cumplir la misión que ha confiado la Naturaleza de las cosas, en el concierto de las Naciones. Y esto va, precisamente, con todos mis hijos, porque, como madre justa y amorosa, debo velar que ninguno de mis hijos se extralimite con sus hermanos. Nada diferente de lo que haría cualquier madre venezolana, o del mundo entero.
Recuerda, Jo, yo soy Venezuela, y si hoy observas mi rostro hermoso, en cualquier expresión en que me puedo manifestar, al igual que cada una de mis hijas, mañana, en el tiempo, cuando me vuelvas a ver, notarás que mi belleza se acentuará a medida que cultivo mi inteligencia y mis hijos se depuran, conectando con la Divinidad, o adquiriendo consciencia de su conexión eterna e inmutable con ella, que transfigura su faz, y la mía, por el fluir de la luz divina, y los sentimientos elevados de los atributos divinos o valores universales. Es importante destacar, Jo: mis hijos sabios y prudentes, fuertes y templados, justos, nobles y humildes, tolerantes y compasivos, progresistas y de ánimo sosegado, transformarán su faz y la mía.
Recuerda Jo, y así transmítalo a tus contemporáneos y a la posteridad, -dice Venezuela-:
En mi, Venezuela, se gestará el mejor país del mundo, que será modelo, paradigma, a emular, de lo que debe ser la nueva edad de oro, en torno al año 30.000 de nuestra era, en adelante.
Hoy, Jo, como toda madre, -continúa diciéndome Venezuela-, tengo alegrías y dolor, por los hijos que se quedan en mi suelo patrio, confiando en un mejor futuro en esta tierra. Estoy triste, porque muchos ya se han ido, dejando de creer en esta grande y noble Patria, buscando fortuna en otras tierras que no siempre encuentran, como pensaban, aunque la mayoría siempre se la ingenia para que le vaya bien y logran enraizarse, enriqueciéndose integralmente. Otros piensan irse, en una hora aparentemente menguada y adversa para la patria, y tengo, naturalmente, el sentimiento de los tantos hijos que se han ido, dejando de creer que su futuro se encontraba en mí y de los que estando a mi lado, sueñan con alejarse, dejándome sola, cuando yo sé a ciencia cierta, que aquí está su verdadero futuro, como en ninguna otra parte.
Esto que aquí digo, sin embargo, -dice Venezuela-, estaba así programado en los planes individuales de cada uno de mis hijos, y hay que verlo todo como que formamos parte de una sola Tierra, donde cada una de mis hermana coopera con el resto, ya que todas tenemos la misma misión de albergar a la humanidad y educarla. Luego, el mundo es una retorta, y cada quien es repartido en la patria donde se encuentra el grado aprendizaje que debe adquirir, resultando al final, que todos y cada uno de los seres, debe reencarnar en todos los países, uno por uno, para enriquecerse en todos, y amarlos. Finalmente, estimar que el planeta es no solo una sola tierra, sino un solo hogar de turno, hasta que la Providencia, agotado el ciclo terrestre, conduzca a toda la familia espiritual terrestre: a nivel humano, animal, vegetal y mineral, al nuevo planeta que en el concierto cósmico, ya, desde millones de años, se está preparando. En el universo no existe el azar, hay un plan perfecto en los designios divinos.
Y Venezuela, -dice Jo-, continuó relatándose un sinnúmero de cosas que requerirá su tiempo que las ordene, por tema y moralejas educativas, para que sirvan de guía, como ella quiere, a las nuevas generaciones, y sobre todo, a las actuales, cada vez que este escrito lea cada hijo de Venezuela.
Y de esta manera, escuchando absorto y muy atento a Venezuela, fueron pasando las horas sin darse cuenta de ello Jo, y sin cansarse, pero sí se percató como en forma gradual a su lado se iba congregando un gran número de seres, hasta formar legiones que pudieran contarse por millones. Entre los más cercanos, a su alrededor, pudo Jo distinguir a Cristóbal Colón, el primero en denominar a Venezuela “Tierra de Gracia”, cuando pasaba por las costas Paria, en 1498, creyendo que había llegado al paraíso terrenal; se encontraba Américo Vespucio, Bartolomé de Las Casas, Francisco de Miranda, Simón Bolívar, José Antonio Páez, Antonio José de Sucre, Andrés Bello, e incontable número de próceres, soldados de la Patria, literatos como Juan Germán Roscio, Juan Vicente González, Fermín Toro, Cecilio Acosta, Eduardo Blanco, Mariano Picón Salas, Rómulo Gallegos, Arturo Uslar Pietri e Isaac Pardo, entre otros; líderes como Rafael Caldera, Rómulo Betancourt, Carlos Andrés Pérez, José Gil Fortul, Antonio Guzmán Blanco, Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita, y poco a poco los rostros se hacían indefinidos a medida que se acrecentaba la gran masa de seres espirituales que rodeaban a Venezuela y la protegían. Observó, también, Jo, en hacia cierto lado una columna muy grande formada por hermosas mujeres con rasgos de todos los grupos étnicos: puedo distinguir solo a Teresa de la Parra y a Teresa Carreño, y a tantas otras que vio desconocía sus nombres.
En el lado opuesto, vio un grupo no tan numeroso, de rostros amorfos.
-Venezuela le explicó a Jo que todos esos seres eran una minoría que a lo largo de la historia han constituido el azote de la Patria, desde que vinieron al terruño patrio como conquistadores, entre quienes los había buenos, pero, otros, fueron un azote, y de vez en cuando algunos de ellos y los Espíritus de sus hombres de aquel entonces, reencarnan en determinadas épocas, ya que ellos no han renunciado de seguir dominando el terruño patrio desde la dimensión espiritual. Cuando reencarnan y cualquiera puede observar como los ciclos históricos se repiten, si se le presta un poco de atención. Basta, en con ver lo que ocurre y se podrá deducir que época histórica se está repitiendo, y así comprender lo que está pasando, y por cuanto tiempo durará esa etapa. La época actual, por ejemplo, Jo, refleja a la de los años terribles de 1813-1814. Los seres humanos, mis hijos, precisan su tiempo para depurarse y deslastrase, hasta aprender a vivir por la senda de las virtudes. Esto es lo que tú, Jo, has denominado como la Meta-historia, y ya has escrito sobre el tema, y es la razón por la que te explico estos detalles, para que se comprenda el porqué de la realidad que se vive en un momento dado, en un país determinado. La historia se repite, y es una maestra eficaz. Es preciso que los líderes estudien a fondo la historia patria y la universal, para entender de donde se viene, porque se está aquí, por el aprendizaje que se está experimentando, y hacia donde vamos, por las tendencias e inquietudes del Espíritu de los tiempos. Entre aquellos personajes del siglo XIX, de aquellos años terribles, aún se encuentran algunos en el escenario Patrio, causando la angustia de la Patria.
Llegados a este punto, -Venezuela le dijo a Jo: -“No te preocupes; ellos creen que se van a eternizar en el poder; si supieran que su tiempo en los planes de Dios está medido y mas temprano que tarde, serán sustituidos por mis hijos más nobles en la conducción de los destinos de la Patria; sus nombres serán olvidados, pero no sus deudas con la Patria, que tendrán que pagar durante muchas vidas, hasta extinguir cada una de las innumerables obligaciones contraídas con la gente de la Nación.
Venezuela, -dice Jo-, no hizo referencia a nadie en particular. Esto es algo que cada quien debe meditar en silencio y observar la parte que nos corresponde a cada quien, sin exclusión de nadie, por cuanto, todos nosotros, por alguna razón estamos participando, ahora, en el presente escenario. Es nuestra misión ser ciudadanos ejemplares, cumplir las leyes legalmente establecidas, el orden constitucional, y sobre todo, recorrer la senda de la paz, la justicia, el amor y la cooperación, en beneficio de todos. Mientras haya un hermano que sufra, nadie puede estar feliz, porque la Patria es un todo uniforme y compacto: lo que afecta a uno afecta a todos; lo que beneficia a todos es lo que debe predominar. No se debe caer en el terreno de los enemigos de la Patria que es la violencia. El futuro, como decía José Vargas, es del hombre justo. Debe lograrse el triunfo por la inteligencia utilizando medios pacíficos, por cuanto, quien realmente posee el poder, -que es la visión correcta de las cosas, fundamentalmente-, no tiene porque demostrarlo haciendo uso de la fuerza. Para muestra el ejemplo de Gandhi.
Vio, -sigue diciendo Jo-, en el grupo de la gente noble que rodeaba por millones a Venezuela, Espíritus de todos los niveles, aptitudes y vocaciones. Incluyendo, en determinado ángulo, se veían incontable número de Espíritus que acompañaban a Venezuela, que pertenecían las más variadas especies de los reinos: animal, vegetal y mineral; podría contemplarse la inmensa diversidad y belleza que representaban. -Venezuela le dijo a Jo-: Ellos también forman parte de mi ser, y son mis hijos; son: Venezuela.
Entonces, -Venezuela prosiguió, diciéndole-:
Estos seres que tú observas allí, comenzarán muy pronto a reencarnar en suelo patrio y están destinados a engrandecer mi ser, como madre, ya que estos, mis nuevos hijos, que nacerán durante los milenios por venir, -y que tienen un interés especial en la forma como se desenvolverán los acontecimientos actuales, y a no dudar, influirán positivamente, para que la balanza de las cosas se incline hacia el progreso de la Patria-, serán modelos de virtudes que todos querrán emular, cultores de las ciencias todas, de las filosofías y artes, que generarán una nueva visión existencial que será luz primigenia en el Planeta, serán un potente faro conocido con mi nombre: Venezuela. De todas partes del mundo querrán venir aquí para estudiar y ya en suelo patrio, desearán quedarse, mezclándose con mis hijas, los caballeros, y con mis hijos, las bellas damas de otros lares, fusionándose la savia viva que da nueva vida, creando cada vez un grupo étnico hermoso, fuerte, saludable, justo y perfecto, para gloria del Eterno.
Recuerda, Jo, -dijo Venezuela-, el mensaje que hoy te he dado para que lo proyectes en forma de poema, o ensayo, para que sirva de estímulo y guía para mis hijos de cada nueva generación. Pero, Jo, también de profecía del gran futuro que en el concierto de las Naciones, espera a Venezuela. Con todo mi amor, Jo, este mensaje no es solo para Venezuela, sino para toda la humanidad, porque mi destino es el mismo destino para todas mis hermanas, el Planeta Tierra, la Madre Tierra: una sola Tierra.
Adelante, hijos de Venezuela y de la Tierra toda: yo soy Venezuela eterna e inmortal, que velo sobre el terruño patrio e inspiro a todos mis hijos para que saquen a florecer sus virtudes divinas, para crear las nuevas y continúas edades de oro por los tiempos de los tiempos.
Adelante, hijos míos, yo soy Venezuela, la Patria grande. Mis siete estrellas deben recordaros a vosotros, lo que representan: las virtudes fundamentales: 1) El Amor, el poder supremo del universo, con el cual podéis triunfar en cualquier adversidad, o proyecto de progreso. 2) La Sabiduría, la de los valores universales que señalan los parámetros dentro de los cuales es preciso que enmarquéis vuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones, siguiendo la guía preclara de Sidharta Gautama, en el Noble Óctuple Sendero, para transformar la insatisfacción en estados de conciencia satisfactorios y felices. 3) Justicia, que debe sopesar el resultados de vuestros pensamientos, sentimientos, palabras y actos, única manera de vivir una vida virtuosa: dando a cada quien lo que le pertenece, y exigiendo igual reciprocidad para vosotros, única manera de vivir una vida con dignidad. 4)  Fortaleza, valor, coraje, empuje, suficiente para revertir las situaciones adversas en ventajosas, o, cuando toca afrontar el momento menos fácil en la realización de cualquier proyecto, permita persistir, sin abandonar a mitad de camino, la realización de ningún proyecto. Se gane o se pierda, jamás hay que levantarse a mitad de juego, en ningún partido, ya que, en los momentos menos fácil, la adversidad muda en situación de provecho y a las doce en punto, un segundo después, la noche en día. Fortaleza es constancia, persistencia, tenacidad en alcanzar cualquier resultado antepuesto como objetivo, a corto, mediano, largo y macro plazo. Es también confianza y fe. 5) Templanza, que aporta resistencia y equilibrio; es la moderación, el sosiego, la serenidad, el autodominio, la paciencia, la impasibilidad, la austeridad. Permite mantenerse firmes cuando las cosas se ponen menos fáciles. 6), Belleza, es la justicia estética. Debe expresarse en los modales, en el cuido del propio ser, en la elevación y depuración del Espíritu, en todos pensamientos, sentimientos, palabras y actos, en las actitudes, en los gestos, de manera integral; y 7) Orden. El orden viene dado por la suma existencial de cada ser, de acuerdo a la balanza de la justicia divina. La ley de afinidad, en base al saldo de la suma existencial, ubica o reubica, a cada ser, en el orden que le corresponde en el concierto de todas las cosas. Esto la ley cósmica lo realiza sin esfuerzo alguno. Por la ley de afinidad, se ordena el universo; por la ley de afinidad, y en base al saldo existencial, formará del orden que por derecho, y deber, le corresponde. Aquí reside el secreto de la ley del cambio. La octava estrella que se me agregó tardíamente, solicito que sea transmutada en el símbolo de la Divinidad, es decir: El círculo y el signo más en el centro, que representa: La Divinidad sin principio ni fin; y la eterna polarización, pasando, siempre, cada ser, de un estado de conciencia a otro más elevado en la perfección de las virtudes, ad infinitum. Deseo que cada uno de mis hijos practique el constante recuerdo de la Divinidad, elevando sus estados de conciencia, en las estaciones en que cada quien se encuentre, en conexión asidua con la Divinidad, adquiriendo conciencia de que forma una parte indivisible con la Divinidad, sin dejar de ser la Divinidad, y poseyendo los mismos atributos divinos que la Divinidad y su poder creador en estado de potencialidad infinita. Ambos, la sabiduría de los atributos divinos, y el poder creador potencialmente infinito, los expresará en la medida en que, cada ser, experimente necesidades, deseos, anhelos, propósitos y objetivos de realización, mediante cuyos logros va adquiriendo la experiencia, que desarrolla sus estados de conciencia y sus aptitudes y actitudes. Adquiriendo la conciencia de la conexión con la Divinidad, cada ser se eleva, vibra en armonía con la Divinidad, se depura, y va fluyendo, con naturalidad, la luz, el amor, la energía creadora, que permite vivir en armonía con la naturaleza y sus leyes cósmicas, y por ende, en armonía con la naturaleza. Donde se centra la atención, Jo, se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora. Al centrar la atención en la Divinidad, se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora de la Divinidad, dentro de la propia conciencia, en la inherente estación en que se encuentre, cada quien, en un momento dado, ascendiendo en una eterna polarización de un estado de conciencia a otro más elevado, ad infinitum.
Por último, Jo, te dejo la inquietud siguiente, en torno al Himno Nacional. Deseo que se cambie el siguiente verso: -“el vil egoísmo que otra vez triunfó”, por “el noble altruismo que otra vez triunfó”.
A este punto se encontraba en el sueño Jo, cuando se despierta, y para no olvidarlo, saltó de la cama, tomó papel y lápiz, y anoto lo que recordaba del mismo. Espero que sea del agrado de todos, dijo Jo.
Adelante.


30 de Junio de 2017.


domingo, 25 de junio de 2017

LA VERDAD ES EL CAMINO





LA VERDAD ES EL CAMINO

©Giuseppe Isgró C.


La verdad es el camino, y se expresa en la propia conciencia mediante los sentimientos inherentes a los valores universales. Cuáles son esos valores? El amor, la prudencia, la justicia, la igualdad, la compensación, la equidad, la fortaleza, la templanza, la belleza, e equilibrio, el orden, la armonía, la verdad, la responsabilidad y el deber, la bondad, el respeto, la honradez, el honor, el bien, la ambición y la aspiración, la conciencia de lo que se ignora, la aceptación de la realidad, el progreso, entre tantos otros que valdría la pena clasificar. Los sentimientos inherentes a cada uno de dichos valores, expresados en la conciencia sirven de parámetros dentro de los cuales es preciso enmarcan los pensamientos, los sentimientos, las necesidades, los deseos y anhelos, los objetivos y aspiraciones, las palabras, las acciones y las omisiones. 
Lo hace por intuición, cuando el propio espíritu, en proyección hasta el lugar, o estado de conciencia en que se encuentra la verdad, la percibe, y la transfiere a la conciencia objetiva.
Por inspiración, cuando la misma Divinidad la inspira en la conciencia, o cualquier ente espiritual: La Divinidad lo efectúa por los sentimientos de los valores universales, o atributos divinos, mientras que los entes espirituales, generalmente, lo hacen por los pensamientos dentro de los pensamientos del perceptor.
Por supuesto, la percibe, también, y en forma más usual, por la percepción de los cinco sentidos, viendo la realidad en el entorno que le circunda, aplicando el razonamiento, regido por la lógica inductiva y deductiva, para interpretarla y comprenderla.
Por la experiencia, es la manera directa mediante la cual se percibe, comprende y realiza la verdad, en todas sus formas, vertientes y variantes. Esto permite un conocimiento vivo de la realidad. La experiencia, además de permitir un recuento contable de los hechos y actos que representan el medio de expresión de la verdad, desarrolla la aptitud de la percepción, de la comprensión y de la realización de la verdad en el propio ser que la experimenta, en los cuatro reinos naturales. Esta aptitud perceptiva, comprensiva y realizadora, le preparara para ascender por la escala evolutiva de la eterna polarización, pasando de un estado de conciencia a otro más elevado, ad infinitum. Es que la verdad se encontraba ya en su conciencia, en estado de potencialidad infinita. Pero, lo ignoraba, y aún desconoce ese grado infinito de potencialidad de la conciencia. La verdad, como camino, es el único medio de percibirla, en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal, por medio de la experiencia. Podríamos decir: la verdad es el camino de la experiencia mediante la eterna polarización de un estado de conciencia a otro más elevado, sin alcanzar jamás a percibirla, comprenderla y realizarla totalmente. Una razón demás para sentir humildad frente a todos y al Todo, y darse cuenta del eterno aprendizaje que nos espera bajo la égida de los valores universales y la Divinidad, para ensanchar la conciencia de la verdad universal.
Pero, aún cuando el perceptor la pueda percibir, si todavía no ha desarrollado la aptitud comprensiva, pudiera percibirla y dejarla de comprender. Empero, le señalaría la verdad como camino, que habrá de recorrer por el estudio, la investigación, y sobre todo, por la meditación y la experiencia que, aún, le falta por adquirir.
Aún más, sin meditación, o meditando sin meditar, desprovistos de apegos, con la sola intención de percibir la verdad tal como es. Dejando que la mente comprenda y vea la verdad por sí misma mediante un tiempo suficiente de maduración de las ideas, pensando sobre las mismas, sin esfuerzo, sosegadamente, centrando la atención en los argumentos inherentes, estudiando las fuentes bibliográficas existentes, o por lo menos, al alcance de las propias manos. Mejor todavía, si se tiene acceso a la fuente primaria, directamente. Se trata de un estudio meditativo, sin meditar, colocando la mente en un estado receptivo, enfocada sobre el objeto de la verdad que se desea percibir, comprender y realizar. Por la ley cósmica, mientras más tiempo se centra la atención sobre un tema, más se desarrolla la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora sobre el mismo, y van aflorando las ideas que aportan el conocimiento del qué, del cómo, del cuándo, del dónde, del quién, del cuánto y del por qué.
Ver, comprendiendo sin esfuerzo y sin interferencia del ego, o de la mente objetiva. El qué, el cómo, el quién, el cuándo, el dónde, el cuánto y el por qué, fluirán con naturalidad. Hay que colocarse en el estado perceptivo, comprensivo y realizador, viendo las cosas tal como son, que es lo único que, en definitiva, importa. De nada sirve auto-engañarse dejando de reconocer la realidad. Reconocer la verdad, tal como es, en el estado de conciencia inherente al propio desarrollo, es un acto de honestidad consigo mismo y con los demás. Si sabe, es importante estar consciente de ello; si no se sabe, y se reconoce que se ignora, se abre el camino de la verdad que es preciso recorrer hasta compenetrarse el estado de conciencia que la aporte en todas sus vertientes y variantes, en determinado grado, siempre ascensional.
La verdad es un camino interior, circunferencial, en forma de espiral, que se va expresando en la conciencia como conciencia de la Divinidad y de los atributos divinos o valores universales. Si no se interfiere, la verdad misma va abriendo el camino de su propia expresión, mediante las necesidades, los deseos y las propias aspiraciones. Lo más importante, es que la verdad, paralelamente, va expresando su propio poder de realización, para realizarse a sí misma en la conciencia de quien la experimenta, y en la conciencia de quienes por perciben por efectos de la resonancia magnética: comunicación de conciencia a conciencia y por el ejemplo.
Al experimentar la conciencia de la propia ignorancia, en determinado grado, dándose cuenta de la misma, es preciso dejar que la mente, por si sola, encuentre la verdad inherente, siempre relativa, sin interferencias por los apegos. A un cierto momento, aflora el estado de conciencia que contiene el grado de verdad equivalente, en una eterna polarización.
Aún así, para optimizar la verdad y vivificarla, es preciso el estudio a fondo, mediante la búsqueda sin búsqueda. Una paradoja. Esto significa, mente abierta sin apego a una creencia previa, o matriz de pensamiento, que, aún percibiendo la verdad, impediría comprenderla y realizarla.
Esta es la razón por la cual Séneca decía: -"Muchos habrían alcanzado la sabiduría si no se hubiesen creído ya sabios"-.
Hay que cultivar el hábito de ver las cosas tal como son, verlas donde están, como están y comprenderlas sin juicios previos o prejuzgarlas. Simplemente, verlas y aceptarlas como son, sin la distorsión del juicio de autoridades previamente constituidas.
Es necesario deslastrarse del temor de ofender a las autoridades auto-proclamadas sobre determinadas materias imponiendo límites arbitrarios a la verdad.
Hay que trascender las matrices de opiniones que se han formado sobre determinadas verdades, por generación espontánea, y sobre todo, por las matrices de opiniones hábilmente dirigidas por los enemigos naturales del progreso humano, Tales enemigos de la verdad jamás se muestran y se encuentran donde menos se pueda pensar: en la propia casa, en la política, en cualquier corriente de espiritualidad, en el trabajo, en los estudios de cualquier ciencia, y en todos aquellos grupos que durante milenios han buscado de mantener a la humanidad en el oscurantismo medioeval.
Algunos grupos son fácilmente observables, y detectables, leyendo algún libro de historia de la ciencia, o de corrientes espirituales.
Aún hoy, en muchos de esos grupos hay una parte visible que trabaja a plena luz. En muchas áreas en que se han descubierto grandes verdades, en torno a múltiples temas, siguen difundiendo, y manteniendo, matrices de opiniones obsoletas. Cuál es su finalidad? Pareciera existir un interés de mantener encasillada a la humanidad dentro de unos parámetros de progreso mental en los cuales sea fácilmente manipulable, y controlada. Qué ejemplos se podrían anteponer sobre algunas áreas? La reencarnación y las leyes que le rigen; la supervivencia del Espíritu después de la desencarnación; conocimientos sobre civilización antiguas, muchos de cuyos descubrimientos se ha ocultado, destruido o hecho olvidar, como ocurrió después del descubrimiento de América. Quién puede imaginar todo lo que se destruyó, en América, en relación a las civilizaciones preexistentes? Una parte de la misma, la describe Bartolomé de Las Casas, en su obra. No hay que ir muy lejos para darse cuenta:
a) La destrucción de grandes bibliotecas, como la de Alejandría, la de Córdoba, que son las más importantes, que hizo olvidar la cultura clásica, durante toda la edad media, con excepción de la civilización árabe, y de el acervo conservado en los países asiáticos. Ese saber se recuperó, en parte, con el surgimiento del humanismo, en el siglo XIV, en Florencia, Italia, y el posterior surgimiento del Renacimiento italiano, primero, y europeo, después. Pero, cuántos tesoros se perdieron? Quién podría decirlo?
b) Muchos de los descubrimientos efectuados en los siglos XIX y XX que dieron una importante apertura sobre el camino de la verdad integral, se están haciendo olvidar nuevamente, desde 1960 en adelante, y de manera más profunda, a partir de 1990, radicalismo que, se ha ido acentuando inhibiendo la libertad de pensamiento a nivel mundial. Uno de estos campos es el de la Parapsicología, por mencionar uno solo.
c) El conocimiento de la vida en otros planetas, que cambiaría la perspectiva de la verdad, sobre muchas ideas ya obsoletas, que aún se conservan, y enseñan, en muchas corrientes de pensamientos, y de espiritualidad. Hay cruzadas a nivel mundial para seguir proyectando errores de fondo, cuyas matrices de opiniones, muchas personas creen que son verdad, sin serlo.
Los líderes mundiales sí saben cuales son esos errores de fondo, y tienen la responsabilidad y el deber de contribuir en las inherentes actualizaciones en las nuevas Legislaciones. Es preciso, establecer, legalmente, la obligación de que, todos los grupos –de cualquier índole: cultural, espiritual, científicos, etc., que ahora siguen enseñando errores de fondo de acuerdo con lo que la ciencia ha descubierto con clara evidencia de la verdad, deben reajustar sus enseñanzas, divulgando los nuevos progresos, desechando los errores inherentes. De todas maneras, dichos grupos, si dejaran de actualizarse a los nuevos progresos, serían gradualmente abandonados por sus seguidores, en el espacio y tiempo, ya que, la humanidad seguirá avanzado hacia nuevos niveles de conocimientos, acordes con la realidad, en una eterna polarización.
d) Esas verdades son relativas, también, en torno a la salud. Ha habido grandes aportes en la medicina homeopática, en la dietética, en la psicología y en la psiquiatría, en las ciencias del Espíritu, por citar solo algunos casos, que pese a su divulgación cada día mayor, se mantiene casi en el olvido su puesta en práctica de tales conocimientos, que deberían impartirse desde la escuela primaria, en muchos casos. Esta omisión se realiza, consciente, o inconscientemente, en detrimento de la humanidad. Si lo que está en uso sería lo pertinente, sería evidente que tendríamos a una humanidad saludable a nivel físico, mental y espiritualmente. Es así?
e) Qué grupos de poder, a nivel mundial, se encuentran detrás de los gobiernos de corte autoritario, que, en sus proyectos, buscan hacer retroceder a los habitantes de sus respectivos países cincuenta o más años en el progreso, imponiendo inhibición de pensamiento, y aislándolos del resto del mundo, con efectos nocivos a nivel integral? Estos grupos visibles algunos, y otros que no los son, manejan matrices de opiniones con apariencia de verdades, sin serlo realmente, por lo menos en su totalidad, a sangre y fuego, si es necesario, al estilo post Nicea, a partir del año 325 de nuestra era. Hay, también, incontables casos en la antigüedad.  A quién beneficia ese retroceso intencional en el progreso de los pueblos? No vayamos a creer que esto ocurre únicamente en los países denominados del tercer mundo; no, en muchos de estos países, sus habitantes han desarrollado un nivel de libertad de conciencia, amplitud de pensamiento y progreso espiritual, que trascienden en algunos aspectos a los denominados de primer mundo. Quienes son esos grupos, ahora, y quienes fueron a lo largo de la historia? Evidentemente, se han sumado nuevos grupos, en el siglo XX. Quién puede saber quienes son? No es fácil la respuesta porque ellos no dan la cara y manejan matrices de opiniones en contra de los grupos que sí, en forma auténtica, son portadores de la antorcha de la verdad, siempre relativa, por supuesto. Los manipuladores de la verdad, se encuentran en todas partes, donde menos se piensa, sobre todo, es fácil observarlos en donde se inhibe la libertad de pensamiento, descalificando a los trabajadores del progreso. Lo que sí es cierto, son una mínima parte de la humanidad, que gradualmente, más temprano que tarde, a su vez deberán transformarse en difusores de la verdad. Es ley de vida, y la humanidad, gradualmente, alcanza niveles de conciencia más elevados; va percibiendo la verdad tal como es, en todas sus vertientes y variantes, gradualmente, sin pararse jamás.
La solución, al alcance de todos, es una efectiva educación masiva sobre los valores universales, desarrollando estados de conciencia éticos, mediante los cuales, cada ser, sea capaz de discernir la verdad por sí mismo.
Es decir, hay que trascender las apariencias de la verdad. El sentimiento de los valores universales, en la conciencia, señala el cauce de la verdad que conduce, ad infinitum, a la verdad total, sin jamás llegar a percibirla, totalmente, ya que siempre, se encontrará un más allá, en todas sus vertientes y variantes.
En la verdad, como camino de la experiencia, cada ser, en los cuatro reinos naturales, cosecha lo que siembra, y siendo los frutos obtenidos cada día mejores, cada quien se entusiasmará para hacer de la verdad su camino, ad infinitum.

Adelante.

sábado, 24 de junio de 2017

UN PODER MORAL



UN PODER MORAL

©Giuseppe Isgró C.


Arthur Schopenhauer estableció tres tipos de poderes, sustentados por lo que se es, por lo que se tiene y por lo que se representa.
La autoridad de lo que se representa, en primer lugar, es la que confiere la titularidad de un cargo determinado. Un juez, por ejemplo, verifica su competencia por la materia, por la cuantía y por el territorio, entre otros elementos inherentes.
El poder de lo que se tiene, es de relevante importancia; empero, dada las variaciones de la fortuna, podría, en un momento dado dejar de tenerse. Ahí es donde entra en escena el poder más importante: lo que se es.
Quien ha sido capaz de crear una fortuna, en un momento dado, podrá volver a crearla, si tuviese que empezar de nuevo, desde cero, a cualquier edad. Pitaco, uno de los siete sabios, en cierta época, expresó: -“Todo lo llevo conmigo”-.
Decía José Ingenieros: -“Algo necesita cada ser humano de los demás: respeto. Debe conquistarlo con su conducta”. Luego agrega: -“La independencia moral es el sostén de la dignidad. Si el hombre aplica su vida al servicio de sus propios ideales, no se rebaja nunca”.
La autoridad moral, además de estar sustentada por un dominio del arte, en todas sus vertientes o variantes, en el rol que se desempeña, viene dada por la experiencia adquirida a lo largo de la propia carrera y por los triunfos obtenidos en situaciones favorables o adversas. Sobre todo, por la probidad que se ha demostrado en las vicisitudes propias del rol humano.
Mantener la propia conducta dentro de los parámetros de los valores universales, como práctica de todas las virtudes, obteniendo los mejores resultados factibles en las situaciones menos favorables, en forma repetitiva y constante, otorga la autoridad moral frente al entorno.
Evidentemente, la autoridad moral también se granjea la preferencia de los conciudadanos a la hora de elegir los servicios que les son inherentes a quien la sustenta, en todas las variantes y vertientes sociales.
La autoridad moral de un Rómulo Gallegos, cuando en la hora menguada de su carrera política, en forma obstinada y digna, con firmeza y decisión, rehusó regir su conducta presionado por los actos de violencia ejercidos por quienes buscaban negociar con él, su renuncia o un cambio de gabinete. Es admirable la demostración de valentía de Rómulo Gallegos, aunado, todo ello, a la probidad en el manejo de sus cuentas públicas.
Decía Séneca, que la vergüenza es un elemento de advertencia coercitiva que mantiene a la persona dentro de los parámetros de la autoridad moral.
Quienes superan el escenario de las virtudes, experimentan silenciosa vergüenza, como acción coactiva de la conciencia. Pero, siempre se está a tiempo de rectificar, en el eterno ahora.
Las generaciones emergentes se inspiran en los actos ejemplares de Cicerón, Marco Aurelio, Arrio, Apolonio de Tiana, Homero, Confucio, Platón, Sidharta Gautama, Plutarco, Saladino, Cervantes Allan Kardec, Victor Hugo, Andrés Bello, José Mazzini, Alexis Carrel y Paul Brunton.
Luz fulgurante es para los nuevos conductores de la Patria la que emiten personajes descollantes como Simón Bolívar, Francisco de Miranda, Andrés Bello, José Antonio Páez Herrera, Rafael Urdaneta, Antonio José de Sucre, Cecilio Acosta, Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita, José Antonio Giacopini Zárraga, Arturo Uslar Pietri, por nombrar sólo algunos.
La juventud que emerge, con renovados ideales revitaliza a la sociedad. Los viejos jerarcas que ya han dejado de ser útiles al progreso luminoso, y armonioso, dejarán paso libre a nuevos estados de conciencia, de bienestar, crecimiento personal y riqueza integral.
La historia debe estudiarse y enseñarse, para emular los grandes caracteres que han ostentado la autoridad moral que guía y dignifica.
Es preciso recordar, también, la autoridad moral del profesional, o del experto, en un determinado arte, o ciencia, que le faculta para obtener los mejores resultados a favor del mercado en que actúa, obteniendo elevados y justos honorarios, o salarios, por sus prestaciones. Generalmente, este tipo de persona forma parte del 20% de la sociedad que obtiene el 80% de los resultados factibles, en todo lo que realiza.
La justicia divina nivela, por la ley de afinidad, por la de compensación y la de la igualdad, todo lo que debe ser nivelado y coloca, en su justo lugar, cada persona y cosa, estableciendo, oportunamente, el orden perfecto y la armonía cósmica. Cada quien recibe su respectivo salario cósmico.
Aquí y ahora, en el planeta tierra, y en cada persona, se establece el orden divino y la armonía cósmica. Hecho está. Así es, así será. Seamos canales de la Luz del Creador Universal. 
Adelante.


domingo, 18 de junio de 2017

CÓMO DESARROLLAR UNA PODEROSA AUTO-CONFIANZA


CÓMO DESARROLLAR
 UNA PODEROSA AUTO-CONFIANZA

©Giuseppe Isgró C.
Del libro: Cómo potenciar el Autodominio


-“Si uno avanza con confianza en la dirección de su sueños y se empeña en vivir la vida que ha imaginado, se encontrará con un éxito inesperado en horas comunes”-.
Henry David Thoreau

-“La confiada expectación propende a poner en actividad todas las facultades mentales e infundirles el ardor y el entusiasmo por la obra, basados en la fe y confianza en el feliz resultado final”-.
W. W. Atkinson


En su famoso ensayo sobre la confianza en sí mismo, Ralph Waldo Emerson, señaló: -“Creer en el propio pensamiento y que, lo que es verdadero para vosotros, en la intimidad de vuestro ser, es verdadero para todos, esto es genio. Expresad vuestra convicción latente y ella se convertirá en el sentido universal; porque en el momento oportuno lo interno se convierte en lo externo”-.
La auto-confianza denota seguridad, convicción, fe y expectación positiva en los resultados. Genera una poderosa fuerza de realización que permite seguir, con paciencia y tenacidad, para superar las pruebas de la vida, en todas sus fases, e induce, a cada persona, a expresar: -Yo sigo adelante, venzo todos los obstáculos y llego a mi meta-.
Aquí reside la clave fundamental de la auto-confianza: Tener una meta u objetivos básicos en la vida.
Toda persona exitosa, al desarrollar el poder de la confianza, ha definido, primeramente, su objetivo, al cual, a corto, mediano y largo plazo, concentra toda su capacidad creativa y poder de realización.
Conociendo que cada uno de los esfuerzos desplegados conduce a un fin determinado –y satisfactorio-, con una curva factible de resultados, debidamente planeados –y abordados- por su estricto orden de prioridad, en el espacio y tiempo, proporciona una profunda sensación de seguridad y mantiene estable, en la pantalla mental, una idea, un proyecto, objetivo o meta, cuya constancia confiada, en la acción, coadyuva a su realización o éxito.
El conocimiento es la base del poder de la confianza. Se teme lo que se desconoce, empero, lo que se conoce inspira confianza. Ese es el gran secreto.
En primer lugar se requiere conocer la vida, sus leyes y valores universales, lo cual implica un programa sistemático –y gradual-, de estudio de todas las ciencias, filosofías y doctrinas, antiguas y modernas, que amplíen tu visión del entorno, para descifrar de dónde vienes, ubicarte en que posición te encuentras, vislumbrando las tendencias cuya dirección sigues.
En segundo lugar, el auto-conocimiento, siguiendo el precepto que Quilón, el Lacedemonio, -uno de los siete sabios-, inscribiera en el Templo de Apolo, en Delfos de la antigua Grecia, de: -“Conocete a ti mismo”-,  el cual permite tener conciencia de tus aptitudes, carencias o necesidades, -fortalezas y puntos menos fuertes-, y, deseos y aspiraciones, que te indican el camino que debes seguir para optimizar el uso de las primeras y desarrollar las segundas para impulsar tu propia evolución y autorrealización.
Auto-conocerse, significa, también, conocer a los demás. La visión del entorno, permite percatarte donde estás y en que dirección puedes ir. La vocación y las propias necesidades, hacia dónde debes ir. Tus aptitudes, cuan lejos puedes llegar; y, tus aspiraciones y/o necesidades, las metas que elegirás y que estás en disposición anímica de alcanzar.
Tu confianza en la vida, en ti y en los demás y en las bondades y factibilidad de tu objetivo, permite mantenerte firme en tus propósitos y alcanzarlos con certeza.
Conocer, en cada caso, el objetivo a lograr, el tiempo en que se alcanzará, los elementos de la tarea o trabajo, las alternativas posibles, además de las propias capacidades o limitaciones, estimula el poder de la confianza, el cual atrae, como un poderoso imán, a los elementos coadyuvantes: personas o recursos adecuados a las metas propuestas.
El poder de la confianza es la base de una de las cuatro virtudes de los antiguos, es decir, el coraje o valor, que permite seguir adelante, persistir, actuando con seguridad, y triunfar; alimenta la fortaleza de espíritu necesaria para superar, creativamente, todos los obstáculos.
Se tiene coraje hasta donde alcanza la fortaleza, y ésta, en el grado de aquél.
La otras tres virtudes que requieren práctica constante como elementos coadyuvantes del poder de la confianza, son: la sabiduría y/o la prudencia, la primera, permite ver claramente el camino bajo la égida de los valores universales; la segunda, indica hasta dónde debe recorrerse; la justicia, cuya confianza en ella facilita recibir con seguridad, así como dar, la debida compensación, oportunamente, y, actuar, además, justamente, en todos los actos; y, la templanza o moderación, conlleva administrar adecuadamente la provisión de recursos con que la naturaleza de las cosas, y la providencia universal, en cada etapa, ponen a la propia disposición.
Empero, las demás virtudes deben ser practicadas como evidencia del autodominio inherente, entre ellas encontrar el propio orden en la vida, siguiendo las directrices de la ley de afinidad cósmica.
La auto-independencia, mediante la cual se elige, libremente, dentro del cumplimiento de las leyes cósmicas, las propias metas, de acuerdo a la suma existencial inherente.
La paciencia, cuando hay que esperar el momento oportuno para plasmar la victoria o triunfo, insta a perseverar, de acuerdo al esquema cósmico, hasta alcanzar los propios objetivos.
La tolerancia, dentro de los parámetros permisibles, es una poderosa clave del autodominio y facilita que las cosas caigan –o se impulsen- por su propio peso, armonizando situaciones. En todo, lo que importa es el resultado final.
La autodisciplina, mantiene firme el timón de la vida, en las propias manos, hasta alcanzar cada una de las metas prefijadas.
La actitud mental positiva: enfoque que, en cada situación, ve el lado bueno de las cosas, para que, como decía el maestro Jesús de Nazareth, -“en lo que ves, te convertirás”-, puedas sintonizarte con los canales creativos que conducen a la autorrealización.
La humildad, fuerza aerodinámica que vence resistencias.
La bondad, la generosidad y el altruismo, conjuntamente con la equidad y la justicia, permiten hacer el bien desinteresadamente. En esto consiste la Regla de oro: -“Hacer a otros lo mismo que a cada quien le gustaría recibir, en idénticas situaciones”. O su enfoque opuesto: -“No hacer a nadie lo que no se quisiera para sí”.
El amor, poder supremo del universo, supera todas las barreras y/o fronteras, vivifica el espíritu, armoniza la vida universal, crea lazos de afecto fraternal en los seres y los unifica en el ideal cósmico de la luz divina, de la sabiduría y de la gradual evolución, hasta alcanzar la maestría de la creación y ascender siempre a un más allá de progreso y autorrealización.
La quietud, la calma y la serenidad, para mantener el control de la situación, el equilibrio, la energía vital constante y la lucidez mental, para actuar en el momento justo, haciendo la cosa correcta, aplicando la fuerza suficiente, logrando los resultados adecuados, en cada caso; cuyas prácticas asiduas fortalecen el poder de la confianza.

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El poder de la confianza facilita la auto-aceptación y convertirse, en las prudentes palabras de Sören Kiekegaard: -“En la persona que se anhela ser”-.
Ralph Waldo Emerson, expresó: -“Ten confianza; cada ser vibra a esta cuerda de acero. Acepta el puesto que la Divina Providencia ha encontrado para ti, la necesidad de tus contemporáneos y la conexión de los eventos. Los grandes hombres siempre han hecho así y se han confiado, como niños, al genio de su tiempo, testimoniando su conciencia de que Aquél que posee, absolutamente, mérito de confianza, había tomado puesto en ellos trabajando a través de sus manos y dominando en la totalidad de cada ser”-.
En el desarrollo del poder de la confianza, es preciso seguir varios pasos:
1.           Es imperativo que tú realmente desees tener éxito en la vida, en tu profesión, en la convivencia familiar, en los estudios y en todos los ámbitos existenciales y sientas la urgente necesidad de tenerlo aquí y ahora.
2.           Si tú quieres, puedes. El secreto consiste en vivir con plenitud; aborda cada tarea con total dedicación y entusiasmo. Cuando la actividad alcanza su mayor intensidad, y resistencia, la persona  que utiliza el poder de la confianza persiste  y logra los resultados positivos apetecidos.
3.           Concentra tu capacidad en objetivos claramente definidos, en estricto orden prioritario, en todas las áreas de tu interés: Trabajo profesional, vida familiar, estudios, recreación y actividades sociales en general. Desarrolla el poder de la confianza dedicándote en cuerpo, alma y espíritu a lo que te gusta, a conquistar tus objetivos cada vez en un mejor y más elevado nivel de resultados. Vive realizando tus metas. Duerme, imaginando la realización exitosa de tus estrategias; ejecuta intensa y sosegadamente, con desapego y dedicación creativa, las cosas que te gustan y la confianza emerge, gradualmente, con naturalidad, generando la visión y el poder suficientes para seguir adelante cuando más ardua se vuelve la tarea, optimizando cada vez mayor grado de persistencia capaz de alcanzar los resultados apetecidos.
4.           Repítete: -Es fácil;  voy a lograrlo. Visualiza en la pantalla mental el resultado final claramente realizado. Luego, afirma: -Gracias, Ser Universal, esto: (especifícalo) -o algo mejor- ya está logrado en armonía con todos y con el Todo. Realiza tus objetivos sin esfuerzo objetivo alguno, con expectativas positivas, dejando encargada a la mente psiconsciente el logro prefijado, sin interferir.
v Procedimiento: Relájate física, mental y espiritualmente desde los dedos de los pies hasta la cabeza; imagina que te encuentras en un escenario de paz, en contacto armónico con la naturaleza, en una playa, lago o río, flotando en el agua en posición flotante sobre las espaldas y rodeado de una nube blanca que te envuelve como un manto protector dando por hecho que es el Ser Universal que te protege de esta manera.
v Imagina o visualiza el resultado final debidamente realizado.
v Da las gracias al Ser Universal por cuanto el logro apetecido u otro equivalente o mejor está ya logrado en armonía con todos.
v Ahora, ejecuta la acción adecuada, con confianza, naturalidad, serenidad, calma imperturbable y un absoluto silencio, una y otra vez, hasta lograr los objetivos.
v Con este procedimiento has programado la mente psiconsciente que es la creadora  y la verdadera realizadora  del objetivo planificado. Una vez llevada a cabo dicha programación, mediante la enunciación por escrito de los objetivos y la visualización de los mismos debidamente alcanzados, y expresado gratitud por su logro, es preciso actuar con desapego, sin interferir el proceso puesto en marcha  en la mente creadora interior. Hay que dar por hecho el logro, actuando como si ya fue realizado exitosamente.
5.           La constancia confiada logra todas las metas. Recuerda, la vida te dotó para triunfar y, además, espera tu éxito para que seas un instrumento útil en los planes del Gran Arquitecto del Universo.
6.           Actúa con absoluta ética para potenciar tu autoridad moral la cual permite ejecutar en mayor grado el poder de la confianza, por cuanto no tienes nada que temer. Puedes continuar andando por la vida con la frente alta, el caminar tranquilo, la conciencia en paz, el espíritu radiante, y el futuro deparándote, cada vez más, mejores tareas para acrecentar tu evolución integral.
7.           Organiza tu trabajo diario: Sepas lo que tienes que hacer todos los días, programando, cada noche, en estricto orden prioritario, lo que debes realizar en la jornada siguiente.
v      Clasifica tus actividades en urgentes e importantes, enumerándolas por el orden de importancia, estableciendo, claramente, prioridades.
v      Empieza por la número uno y así sucesivamente.  Concentra toda tu capacidad creadora en una actividad a la vez. Luego vas pasando a la siguiente hasta realizarlas todas o lo que sea factible realizar.
v      Las tareas pendientes encabezarán la lista del día siguiente. Con este método se mantiene el trabajo realizado y se gana en auto-confianza y efectividad.
v      Aplica el mismo sistema a tus obligaciones y compromisos: resuelve todas las situaciones.
v      Hazlo por escrito para imprimirle la verdadera dimensión a cada tarea. Controlado todo en el papel, en la práctica se hace más fácil su ejecución, generando una autentica auto-confianza.
8.           Acrecienta tu fortaleza y valor. William James,  -pensador del siglo XX-, destacó la importancia de sustituir el temor por la confianza y la determinación, lo cual produce, en cada quien, un profundo efecto tonificante. Cada vez que un pensamiento de temor se infiltra en la mente, sustitúyelo por otro de valor. La mente tiene cabida sólo para un pensamiento a la vez, positivo o negativo. El uno desplaza al otro, al igual que la luz evacua la oscuridad. Escoge los pensamientos positivos opuestos a los que, eventualmente, deseas corregir y fortalece, en ti, automáticamente, los de auto-confianza, amor, calma, tranquilidad, serenidad, seguridad, salud, bienestar, abundancia, sabiduría, alegría y gratitud, entre otros.
9.           Afirma: -Todo me está yendo en excelente forma. Tengo confianza. Las cosas siempre salen bien si les da, a la vida, la oportunidad de ayudarte, y haces, además, lo que está a tu alcance realizar.
10. Los objetivos, en general, resultan más fácil alcanzarlos, que dejar de hacerlo, si se abordan rápidamente, con resolución; querer es poder. La auto-confianza activa tu poder creativo-realizador. Tú, siempre puedes si realmente crees, y, además, quieres. En la vida, por ley cósmica, todo tiende a la realización positiva, aún en los momentos menos fáciles.
11. Toma la decisión de afrontar las situaciones de la vida, tan pronto se presenten, con agilidad, prestancia, confianza, serenidad, coraje y valentía, aplicando toda tu capacidad creativa y observa como las cosas las resuelves, con rapidez y efectividad.
12. Valora cada situación en su exacta dimensión. Jamás sobreestimes ni subestimes una situación, tanto en sus beneficios como en sus consecuencias; aplica, siempre, el método científico de resolución de situaciones, el cual consiste en:

v      Definir, por escrito, la situación que requiere solución.
v      Analizar la misma, con serenidad, objetivamente, y dividirla en sus unidades más pequeñas, jerarquizándolas por su orden prioritario.
v      Buscar todas las eventuales soluciones posibles, y escribirlas.
v      Evaluarlas y seleccionar la mejor. Es preciso hacerse cargo probable de los resultados factibles, preguntándose: Si llevo a cabo este curso de acción y sucede lo mejor, resuelve satisfactoriamente la situación? Y, si ocurriese lo menos favorable, podré controlarla sin consecuencias negativas? Si ambas premisas se cumplen, se puede tomar la decisión.
v      Tan pronto hayas elegido la mejor solución, es preciso ponerse de inmediato a la acción, actuando con firmeza, confianza y constancia, hasta resolver, satisfactoriamente, el caso respectivo.
v      Todas las noches, al acostarte, relájate -física, mental y espiritualmente-;  y duérmete dando las gracias al Ser Universal por cuanto el caso  ya está resuelto.
v      Visualiza la solución en su etapa culminante, dejando libre el canal de manifestación.
13.        Haz todo lo que debes hacer, -sabia y prudentemente-, y verás como, con cada logro obtenido, aumenta tu poder de auto-confianza. Esta es la regla máxima. Conserva tu autenticidad. Comprende la causa de los acontecimientos y tendrás el valor de aceptar las cosas tal como son, transmutando, cada situación, en oportunidad.
Adelante.