sábado, 22 de noviembre de 2014

DE LA REENCARNACIÓN


Capítulo VIII
4.   PLURALIDAD DE EXISTENCIAS
DE: EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
Autor: Allan Kardec
Versión castellana y comentarios exegéticos:
Giuseppe Isgró C.

De la Reencarnación. Justicia de la Reencarnación. Encarnación en los diversos Mundos. Trasmigración progresiva. Suerte de los niños después de la desencarnación. Sexos entre los Espíritus. Parentela, Filiación. Semejanzas físicas y morales. Ideas innatas.

DE LA REENCARNACIÓN

1. En cual modo el Espíritu, que no ha conseguido la perfección durante la vida corpórea, puede terminar de purificarse?
-“Asumiendo nuevas existencias”-.
Cómo cumple el Espíritu estas nuevas existencias? Quizá trasformándose, pero quedando siempre en el estado de Espíritu?
-”El Espíritu, purificándose, es susceptible, sin duda,  de transformación; empero, para purificarse, precisa las pruebas de la vida corpórea”-.
Entonces, el Espíritu tiene más existencias corpórea?
-“Sí: nosotros todos hemos tenido muchas existencias. Quienes dicen lo contrario, quieren manteneros en la ignorancia, en la cual se encuentran ellos mismos”-.
De este principio parece resultar que el Espíritu, después de haber abandonado un cuerpo, tome otro: lo cual quiere decir que él se reencarna en otro cuerpo. Es así que debe entenderse?
-“Precisamente”-.
2.  Cuál es la finalidad de la reencarnación?
-“La expiación y el mejoramiento progresivo de la humanidad; sin lo cual, dónde estaría la justicia?”
3.  El número de las existencias corpóreas es limitado, o, en cambio, el Espíritu se reencarna perpetuamente?
–“En cada nueva existencia el Espíritu hace un paso adelante en la vía del progreso; cuando después se ha despojado de todas sus imperfecciones, no tiene más necesidad de las pruebas de la vida corpórea”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: Esto debe entenderse como que, a un cierto momento, el Espíritu se ha desarrollado en determinado grado y, habiéndose liberado de sus deudas kármicas, que le sujetaban a ciertas pruebas y vinculaciones existenciales, ahora se transforma en dueño de su destino, quedando libre para elegir sus propios objetivos de progreso, según su vocación, puntos fuertes o menos fuertes. Y de acuerdo al programa evolutivo del planeta tierra o de aquel en el cual el Espíritu se encarne, en un momento dado. Esto en ningún momento debe entenderse de que el Espíritu llegará a una etapa en que no precise más reencarnar por haber alcanzado un tope en el progreso. Ese tope no existe en el eterno presente. La reencarnación continuará ad infinitum, en este o en otros mundos más avanzados, alcanzando, siempre, niveles más elevados de conciencia.
4. El número de las encarnaciones es igual para todos los Espíritus?
-“No: quien progresa más rápidamente, se ahorra nuevas pruebas. De todos modos, estas encarnaciones sucesivas son siempre en gran número, ya que el progreso es virtualmente infinito”.
5. En que se convierte el Espíritu después de su última encarnación?
-“En Espíritu sabio, por su pureza”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: Ratificamos que, no existe una última reencarnación para el Espíritu. Debe entenderse como la última encarnación de un determinado ciclo evolutivo, después del cual dará inicio a otro de mayor nivel.
JUSTICIA DE LA REENCARNACIÓN
6. Sobre qué se apoya el principio de la reencarnación?
-“Sobre la justicia de Dios y sobre la revelación, por cuanto nosotros os lo repetimos continuamente: Un buen padre deja siempre abierta, a sus hijos, la posibilidad al arrepentimiento. No os dice, quizá, la razón, que sería injusto privar para siempre de la eterna felicidad a todos quienes no tuvieron la posibilidad de mejorarse? Acaso no son hijos de Dios todos los seres? Sólo entre los egoístas reina la iniquidad, los odios implacables y las penas sin remisión”-.
Todos los Espíritus tienden a la perfección, y Dios le tiende a ellos el medio con las pruebas de la vida corpórea; pero, su justicia quiere que ellos puedan cumplir, en nuevas existencias, todo lo que no pudieron hacer o terminar en una primera prueba.
No sería ni según justicia, ni según la bondad de Dios el condenar en eterno a quienes han podido encontrar obstáculos al propio mejoramiento, en contra de su voluntad, y por causa del ambiente mismo, en el cual se encuentran ubicados. Si la suerte del ser humano fuese irrevocablemente establecida después de la desencarnación, Dios no habría pesado las acciones de todos los seres en la misma balanza, y no les habría tratado con imparcialidad.
La doctrina de la reencarnación, es decir, aquella que consiste en el admitir para el ser humano más existencias sucesivas, es la única que responde a nuestro concepto de la justicia de Dios en relación a los seres humanos de condiciones morales inferiores; la única que pueda explicarnos el porvenir, y afirmar nuestras esperanzas, por cuanto nos ofrece el medio de expiar nuestros errores con nuevas pruebas. La razón nos lo demuestra y los Espíritus nos lo enseñan.
El ser humano que tiene la conciencia de su inferioridad, deriva de la doctrina de la reencarnación los más consoladores presagios. Si cree en la justicia de Dios, no puede esperar de devenir de repente y por la eternidad igual a quienes han actuado mejor que él; empero, el pensamiento de que esta inferioridad no le privará siempre del disfrute supremo y que podrá conquistarlo mediante nuevos esfuerzos, le sostiene en las pruebas y reanima su coraje. Quién es aquel que, al término de su peregrinaje terreno, no se lamenta de haber adquirido muy tarde una experiencia, de la cual no puede extraer provecho? Ahora bien, esta tardía experiencia no está perdida, por cuanto se aprovechará de ella en una nueva existencia.
ENCARNACIONES EN LOS DIVERSOS MUNDOS
7. Las diversas existencias corporales se efectúan todas sobre la tierra?
-“No, sino en los diversos mundos: la de aquí no es ni la primera ni la última, sino una de las más materiales y lejanas de la  perfección”-.
8. El Espíritu pasa de un mundo al otro a cada nueva existencia corpórea, o puede tener varias en el mismo globo?
-“Puede vivir muchas veces sobre el mismo globo, si no ha progresado en grado suficiente, hasta que merezca encarnarse en uno superior”-.
Por lo cual, podemos comparecer más veces sobre la tierra?
-“Ciertamente”-.
Podemos regresar después de haber vivido en otros mundos?
-“Sí: vosotros pudisteis haber vivido ya en otros mundos y sobre la tierra”-.
9.  Es, en verdad, necesario volver a vivir en la tierra?
-“No; empero, si no progresáis, podéis ir a otro mundo, que no es, ciertamente, mejor, sino que puede ser, también, peor”
10.             Tiene alguna ventaja quien regresa a vivir en la tierra?
-“Ninguna ventaja en particular, a menos que regrese con una misión”-.
No habría mayor felicidad en permanecer en el estado de Espíritu?
-“No, no! Se quedaría en estancamiento, mientras que es necesario progresar hacia Dios”-.
11.            Los Espíritus, después de haber vivido en otros mundos,            pueden encarnarse en éste, sin haberlo hecho jamás, antes?
-“Sí: de la misma manera vosotros podéis encarnaros en otras partes. Todos los mundos son solidarios: lo que no se realiza en uno puede efectuarse en otro”-.
Existen, por lo tanto, seres humanos quienes han venido por primera vez sobre la tierra?
-“Muchos, y de diversos grados”-.
Se puede reconocer, por algún signo, si un Espíritu hace su primera aparición sobre la tierra?
-“No, por cuanto no serviría de nada”-.
12.            Para alcanzar a la perfección y felicidad suprema, último fin de todos los seres, debe el Espíritu pasar por todos los mundos que existen en el universo?
-“No; por cuanto hay muchos mundos del mismo grado, en los cuales el Espíritu no aprendería nada nuevo”-.
Y, entonces, cómo explicar la pluralidad de sus existencias en el mismo planeta?
-“Con la reflexión de que él, cada vez se puede encontrar en condiciones diferentes, las cuales constituyen para él tantas ocasiones para adquirir conocimientos”-.
13.            Pueden los Espíritus reencarnados en un planeta relativamente inferior a aquel sobre el cual han ya vivido?
-“Sí, cuando han de cumplir una misión para contribuir al progreso de la humanidad que lo habita; en cuyo caso aceptan con entusiasmo las tribulaciones de aquella existencia, por cuanto le aportan el medio para progresar”-.
No sucede, de igual manera, también por expiación, pudiendo Dios enviar Espíritus rebeldes a mundos inferiores?
-“Los Espíritus pueden quedar estacionados, pero no retroceder: su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas en el medio más afín a su propia naturaleza”-.
Cuáles Espíritus deben repetir la misma existencia?
-“Aquellos que incumplen sus objetivos y las pruebas que les son inherentes”-.
14.            Los seres que habitan en cada mundo, han alcanzado todos el mismo grado de perfección?
-“No, ocurre lo mismo que en la tierra: los hay de mayor y de menor progreso”-.
15.            Al pasar de nuestro mundo a otro, el Espíritu conserva la inteligencia que tenía en éste?
–“Sin duda; pero es posible que él no tenga más los mismos medios para manifestarla: lo cual depende de su nivel evolutivo y del estado del cuerpo que estará por tomar en la nueva reencarnación”-.  (Ver “Influencia del organismo”).
16.            Los seres que viven en los diversos mundos, tienen cuerpo como nosotros?
-“Naturalmente, por cuanto es necesario que, para actuar sobre la materia, el Espíritu sea revestido de materia; pero, esta envoltura es más o menos denso según el grado de pureza del Espíritu, lo cual constituye, precisamente, la diversidad de mundos que debemos recorrer, ya que, existen muchas moradas en la casa del Creador, y por lo tanto, muchos grados. Algunos lo saben, y por cuanto se encuentran en la tierra, tienen conciencia de ello; otros no”-.
17.            Podemos, nosotros, conocer el estado físico y moral de los diversos mundos?
-“Nosotros, Espíritus, solamente os podemos transmitir conocimientos de acuerdo al grado de vuestra comprensión, lo cual quiere decir que no debemos revelar estas cosas a todos, por cuanto no todos se encuentran en el nivel adecuado para entender rectamente, lo cual les turbaría”-.
A medida que el Espíritu se va purificando, el cuerpo, que él anima, se acerca a la naturaleza espiritual. La materia es menos densa; él deja de arrastrarse penosamente en el suelo; las necesidades físicas se depuran, y los seres vivientes dejan de tener la necesidades de destruirse para alimentarse. El Espíritu es más libre, y tiene para las cosas lejanas determinadas facultades sensoriales que nos son ignotas. Él ve con los ojos del cuerpo aquello que nosotros vemos con el pensamiento.
La purificación de los Espíritus se efectúa en sus encarnaciones con el perfeccionamiento moral, que depura las pasiones y los instintos animales, y determina, sí, que el egoísmo ceda el puesto al sentimiento fraternal. Por lo cual, en los mundos superiores al nuestro no se conocen las guerras, reinando el amor y la concordia, y todos piensan en hacer el bien a sus semejantes. La intuición que tienen de su porvenir y la seguridad que derivan de una conciencia libre de remordimientos, hacen, sí, que la desencarnación no sea para ello causa de aprehensión alguna: la ven realizarse con confianza y como una simple transformación.
La duración de la vida en los diversos mundos es en proporción al grado de su excelencia física y moral; lo cual es perfectamente lógico, Cuanto el cuerpo sea más depurado, tanto más se encuentra libre de vicisitudes; cuanto más sea el Espíritu puro, tanto más se encuentra libre de pasiones, gozando de serenidad e imperturbabilidad. Y esto es, todavía, un beneficio de la Providencia, que rinde más breves las ausencias de bienestar.
18.            El ser debe pasar por la infancia en cada encarnación, también en los demás mundos?
-“La infancia es una etapa transitoria en todas partes, empero, no en todas partes es inconsciente como entre vosotros”-.
19.            La elección del mundo en el cual reencarnarse, es una facultad del Espíritu?
-“No siempre; empero, puede pedirla y obtenerla, si lo merece, por cuanto los varios mundos son asequibles a los Espíritus de acuerdo a su grado de elevación evolutiva”-.
Si el Espíritu no solicita nada, quien determina el mundo en que deberá reencarnarse?
-“Precisamente, el grado de elevación”-.
20.            El estado físico y moral de los seres vivientes es siempre el mismo en cada planeta?
-“No, ya que, también, los mundos obedecen a la ley del progreso. Todos, aún los más esplendidos, han tenido principio, como la tierra, en un estado inferior. La tierra pasará, a su vez, por tal transformación, y se convertirá en un paraíso terrestre, cuando sus habitantes sean todos buenos”-.
De esta manera, los grupos étnicos que pueblan la tierra, serán sustituidos por otros siempre más perfectos, los cuales sucederán a los presentes, tal como ellos lo hicieron con otros todavía más rudimentarios.
21.            Existen mundos en los cuales el Espíritu cesa de vestir un cuerpo material y no tiene más envoltura que el periespíritu –“o alma”?
-“Sí; y esto mismo en los Espíritus puros deviene en tal grato etéreo que es para vosotros como si no existiese”-.
No hay, por lo tanto, límites precisos entre el estado de las últimas encarnaciones y aquel de Espíritu puro?
-“En efectos, estos límites no existen: la diferencia se va disipando poco a poco insensiblemente, al igual que la noche, que se desvanece delante a los primeros albores del día”-.
22.            La sustancia del periespíritu –alma- -es la misma en todos los mundos?
-“No; ella es más o menos etérea. En el pasar sobre los varios mundos, el Espíritu se reviste de la materia adecuada de cada uno de ellos, lo cual ocurre con la velocidad del relámpago”-.
23.            Los Espíritus puros habitan en mundos especiales, o se encuentran en el espacio universal sin estar ligados más a un mundo que a otro?
-“Los Espíritus puros habitan determinados mundos; empero, no se encuentran confinados como los seres humanos en la tierra. Ellos pueden, mejor que los otros, encontrarse, por así decirlo, en todas partes”-. (*)
(*) Según los Espíritus, entre todos los planetas que componen nuestro sistema planetario, la Tierra sería uno de aquellos cuyos habitantes se encuentran menos adelantados tanto en lo moral como en el físico. Marte le sería, todavía, inferior y Júpiter muy por encima en todos los aspectos. El Sol no sería un mundo habitado por seres corpóreos, sino un lugar de reunión de Espíritus elevados, quienes, desde allí, irradian con el pensamiento hacia los demás mundos, que ellos dirigen mediante Espíritus subordinados, con los cuales comunican por intermedio del fluido universal. En cuanto a la constitución física, nuestro Sol, como todos los demás, podría ser que sea un foco de electricidad.
El volumen y la lejanía del Sol no tendría ninguna relación necesaria con el grado de progreso de los mundos, por cuanto Venus sería más progresada que la Tierra, y Saturno menos Júpiter.
Muchos Espíritus de personas que han vivido sobre la tierra han dicho de haber reencarnado en Júpiter, uno de los mundos más progresado de nuestro sistema; y esto causó maravilla, por cuanto sobre la tierra no eran estimados en ese grado. Empero, esta sorpresa, causa estupor, cuando se considera, en primer lugar, que, algunos Espíritus, quienes habitaban en aquel planeta, han podido ser enviados sobre la tierra para cumplir una misión, la cual, a nuestros ojos, no se percibía la totalidad de su valor; en segundo lugar, que entre su existencia terrestre y la de Júpiter, han podido tener otras intermedias, en las cuales mejorarse desde todos los puntos de vista; y de último, que en aquel mundo, como en el nuestro, habrán diversos grados de desarrollo y entre estos grados puede haber la distancia que, entre nosotros separa el salvaje del hombre civilizado.  Por lo cual, vivir en Júpiter no significa que alguien se encuentre en el nivel de los seres más avanzados que allí viven, como otros no se encuentran a nivel de un docto Instituto, solo porque vive en París.
También las condiciones de longevidad no son en todas partes las mismas que en la tierra, y la edad no tiene término de comparación. El Espíritu de una persona desencarnada desde hace tiempo, respondiendo a una evocación, dijo de haber reencarnado seis meses antes en un mundo para nosotros desconocido. Preguntado sobre la edad que tenía allí, replicó: -“No puedo valuarla, por cuanto aquí no medimos el tiempo como vosotros. El modo de existir no es más lo mismo, y el desarrollo es mucho más rápido. Tanto es cierto que, aunque yo no esté allí sino desde hace seis de vuestros meses, puedo decir de haber alcanzado una inteligencia equivalente a la que poseía a los treinta años sobre la tierra”.
Muchas respuestas análogas se han obtenido de otros Espíritus; encontramos en ellas inverosimilitud. No vemos, nosotros, sobre la tierra gran número de animales alcanzar normalmente su desarrollo en pocos meses? Por qué no podría ser, de la misma manera, con el ser humano, en otras esferas? Es preciso observar que el desarrollo que alcanza el ser humano a la edad de treinta años, no es, quizá, una especie de infancia, en comparación con aquel que él debe alcanzar? No es lógico creer de ser en todo los prototipos de la creación, y es un rebajar a Dios el creer que Él no pueda hacer obra de mayor envergadura de la criatura humana.

TRANSMIGRACIÓN PROGRESIVA

24.            Goza el Espíritu de la plenitud de sus facultades desde su principio?
-“No, por cuanto, también él, como el ser humano, tiene su infancia. Los Espíritus, en su origen, tienen una existencia instintiva, y poca conciencia de sí y de sus propios actos. Sólo poco a poco se desarrolla en ellos la inteligencia”-.
25.            Cuál es el estado del Espíritu en su primera encarnación?
-“Aquello que es la infancia para la vida corpórea: la inteligencia empieza a despertarse, y se prueba a vivir”-.
26.            Los de los pueblos en condiciones primitivas de vida son Espíritus en su estado de infancia?
-“De infancia relativa; empero, están ya desarrollados, por cuanto poseen pasiones”-.
Es decir, las pasiones son signos de desarrollo?
-“De desarrollo sí, pero no de perfección: son signos de actividad de la conciencia del yo, mientras que en el Espíritu primitivo la inteligencia y la vida se encuentran en el estado de germen”-.
La vida del Espíritu, en su conjunto, recorre las mismas fases que las del cuerpo; él pasa, gradualmente, desde el estado de embrión al de infancia, y alcanza, después, por una sucesión de períodos, al de adulto, es decir, la perfección, con tales diferencias, que la vida espiritual no tiene vejez ni decrepitud; que él tuvo un principio, pero no tendrá jamás un fin; que precisa un tiempo inmenso para pasar de la infancia al desarrollo completo, y que su progreso se cumple no solamente sobre una esfera, sino sobre muchas. De esta manera, la vida del Espíritu se compone de una serie de existencias corpóreas, cada una de las cuales representa una oportunidad de progreso, como cada existencia corpórea se compone de una serie de días, en cada uno de los cuales el ser humano da un paso adelante en experiencia y en instrucción. Empero, al igual que en la vida de la persona pasan días sin fruto, en la del Espíritu pasan existencias corpóreas sin resultado, por cuanto ella no supo aprovecharlas.
27.            Se puede, con una conducta impecable en esta vida terrena, alcanzar la cima de la escala y devenir un Espíritu puro sin pasar por los grados intermedios?
-“No, por cuanto todo lo que el ser humano, aquí, cree perfecto, se encuentra muy lejos de la perfección: existen cualidades que él no conoce, y no podría comprender. Él no podría ser más perfecto de cuanto permite su naturaleza terrestre; empero, de esta perfección a la cual él debe llegar existe una gran diferencia. El niño, por cuanto se desarrolle muy precozmente, debe pasar por la juventud antes de alcanzar la edad madura; la persona cuya salud está ausente, por prodigiosos que sean sus progresos en la curación, precisa pasar por la convalecencia antes de recuperarla perfectamente. Además, el Espíritu debe progresar tanto en ciencia como en moralidad, y, si no ha progresado sino en una de estas dos áreas, precisa, para alcanzar al vértice de la escala, que progrese también en la otra; todavía, cuanto más el ser humano progrese en esta vida, tanto más breves y más felices serán las pruebas futuras”-.
Puede el ser humano, por lo menos en esta vida, asegurarse una existencia futura con un menor grado de insatisfacción y de tribulaciones?
-“Ciertamente; puede disminuir el tiempo y las dificultades del camino. Sólo el *infractor se encuentra siempre en el mismo punto”-.
28.            Puede el ser humano, en sus nuevas existencias descender más debajo de que era?
-“Como ser humano, por “condición social”, sí; como Espíritu,  no”-.
29.            Puede el Espíritu, que fuera previamente una persona de bien, in una sucesiva encarnación animar el cuerpo de un *perverso?
-“No, por cuanto no puede cambiar”
Puede el Espíritu de un perverso convertirse en el de una persona de bien?
-“Sí, si él se arrepiente, por cuanto esto sería una recompensa”-.
El camino de los Espíritus es progresivo, jamás retrógrado; ellos se elevan gradualmente en la jerarquía, empero, no descienden del grado que han alcanzado. En las diversas existencias corpóreas pueden descender hacia abajo como seres humanos, pero no como Espíritus. Es por esto que el Espíritu de un poderoso de la tierra podrá, en un momento dado, animar el más humilde artesano, o viceversa, por cuanto las condiciones sociales entre los seres humanos son, frecuentemente, en razón inversa de la elevación de los sentimientos morales. Herodes era monarca; Jesús, carpintero.
30.            La posibilidad de mejorarse en otra existencia, no podría inducir a alguien a perseverar en la vía inadecuada, pensando que, siempre, podrá corregirse más tarde?
-“Quien piensa de esta manera, no cree a nada, tomando en cuenta que la amenaza de un castigo eterno no le frena mayormente, por cuanto su razón se rebela, y esta idea le conduce a la plena incredulidad. Si para guiar a los seres humanos se hubiesen, empleado, siempre, medios racionales, no existirían, ahora, tantos escépticos. Un Espíritu imperfecto podría pensar cosas absurdas durante su vida corpórea; empero, liberado de la materia, cambia de idea, por cuanto advierte, enseguida, que se había engañado, y trae, en una nueva existencia, sólidos sentimientos contrarios. De tal manera se cumple el progreso; y es aquí la razón por la cual veis sobre la tierra una parte de los seres humanos más progresada de la otra; aquellos tienen ya una experiencia, que éstos todavía no tienen, pero que, ciertamente, conquistarán poco a poco. De vosotros, solamente, depende acelerar vuestro progreso, o el retardarlo indefinidamente”-.
El ser humano que se encuentra en condición poco favorable, desea, naturalmente, salir de ella lo más rápidamente posible,  Quien esté firmemente persuadido de que las tribulaciones de esta vida son las consecuencias de sus defectos, buscará de asegurarse una nueva existencia menos penosa, y esta convicción lo apartará de la vía del mal más fácilmente que aquella del fuego eterno, a la cual no cree.
31.            Por cuánto los Espíritus no pueden mejorar sin las tribulaciones de la vida corpórea, resultaría ésta una especie de proceso depurativo o de purgatorio, por el cual deben pasar los seres del mundo espiritual con la finalidad de alcanzar la perfección?
-“Exactamente; es así. Ellos mejoran por medio de las pruebas, evitando el mal y practicando el bien; solamente después de muchas encarnaciones y depuraciones sucesivas  alcanzan, en un tiempo más o menos largo, según sus propios esfuerzos, el objetivo al cual se centran”-.
Es, el cuerpo que, para mejorarlo, actúa sobre el Espíritu, o es el Espíritu, que, para mejorarse, actúa sobre el cuerpo?
-“El Espíritu es todo; el cuerpo es un vestido, que se transforma, nuevamente, a su estado de energía”-.
Símbolo material de los diversos grados de purificación del Espíritu es el zumo de la vid. El contiene el licor del espíritu o alcohol; pero éste, conteniendo grandes cantidades de materias extrañas que le alteran la esencia, no alcanza la pureza absoluta sino después de numerosas destilaciones en cada una de las cuales se despoja de alguna impureza. El alambique es el cuerpo, en el cual debe entrar para purificarse; las materias extrañeza son como el periespíritu, que se purifica también él a medida que el Espíritu se acerca a la perfección.



SUERTE DE LOS NIÑOS DESPUÉS DE LA TRANSICIÓN

32.            El Espíritu de un niño desencarnado en temprana edad, tiene el mismo valor que el de un adulto?
-“Tal vez mucho más, por cuanto podría haber vivido mucho más largo tiempo, por lo cual tendría mayor experiencia, especialmente si ha progresado”-.
Es decir, el Espíritu de un niño puede ser de mayor progreso que el de su padre?
-“Frecuentemente: no lo veis continuamente sobre la tierra?
33.            El Espíritu de un niño que desencarne en tierna edad, no habiendo podido cometer el mal, pertenece, a los grados superiores?
-“Si no ha cometido el mal, tampoco ha hecho el bien, y Dios no lo exime de las pruebas por las cuales debe pasar. Si, realmente, fuese superior, no lo sería ya porque entre vosotros era un niño, sino en virtud de que había progresado mucho ante de reencarnarse”-.
34.            Por qué vemos, tan frecuentemente, truncada la vida en la infancia?
-“La poca duración de la vida de un niño puede ser para el Espíritu encarnado en él el cumplimiento de una anterior existencia interrumpida antes del término establecido, y su desencarnación es, frecuentemente, una prueba o una expiación para los progenitores”-.
Cuál suerte le toca al Espíritu de un niño desencarnado en tierna edad?
-“Si desencarnó por haber venido a menos en el objetivo emprendido, él recomienza una nueva existencia”-.
Si el ser humano no tuviese más que una sola existencia corpórea, y si, después de esta, su futuro destino fuese establecido eternamente, cuál sería el mérito de la mitad de la especie humana, que desencarna en la infancia, para gozar de una felicidad sin fin? Y, con cuál derecho estaría exento de las condiciones frecuentemente duras impuestas a la otra mitad? Un tal orden de cosas contrastaría con la justicia de Dios. Con la reencarnación, en cambio, se establece la igualdad; el porvenir, sin excepción, y sin favor para alguien, pertenece a todos: quien llega último no puede inculpar más que a sí mismo.  El ser humano debe tener el mérito de sus obras, por cuanto responde por ellas.
Y, por otra parte, no es nada lógico el considerar la infancia como un estado normal de inocencia. No vemos, quizá, los instintos más malvados dominar, tal vez, en los niños en una edad, en la cual la educación no ha podido ejercitar influencia alguna? No observamos a aquellos que traen en su naturaleza la astucia, la doblez, la perfidia, e inclusive, la tendencia al robo y a los hechos de sangre, que perduran no obstante el buen ejemplo que reciben? La ley civil los absuelve de sus hechos reñidos con la justicia, disculpándoles aseverando que han actuado sin discernimiento, y a buena razón, por cuanto actúan más instintivamente que de propósito deliberado. Empero, de dónde pueden provenir entre niños de la misma edad, frecuentemente educados en las mismas condiciones, y sujetos a las mismas influencias? De dónde tal precoz perversidad si no de la bajeza del Espíritu, ya que la educación no tiene inherencia? Los niños viciosos son tales, porque su Espíritu ha progresado menos, y deriva de ello  las consecuencias, no por las obras del niño, sino por las de sus existencias anteriores. De esta manera, la ley es igual para todos y la justicia de Dios alcanza a todos.

SEXO ENTRE LOS ESPÍRITUS

35.            Existe entre los Espíritus diversidad de sexos?
-“No, en el modo que entendéis vosotros, por cuanto los sexos dependen de los organismos. También entre los Espíritus reinan amor y simpatía, pero fundados en la semejanza de los sentimientos”-.
36.            Entonces, el Espíritu que animó el cuerpo de un hombre, puede en una nueva existencia animar el de una mujer y viceversa?
-“Sin duda, el mismo Espíritu puede animar ahora el cuerpo de un hombre, o bien el de una mujer”-.
37.            El Espíritu errante prefiere encarnarse en el cuerpo de un hombre o de una mujer?
-“Tal cosa poco importa al Espíritu: eso depende de la prueba por la cual debe pasar”-.

PARENTESCO E FILIACIÓN

38.            Los progenitores, trasmiten a los hijos una parte de su Espíritu, o les dan, solamente, la vida física, a la cual, más tarde le es agregada la vida moral?
-“Los progenitores otorgan a los hijos únicamente la vida física, por cuanto el Espíritu es indivisible. Un padre poco dotado puede tener hijos de ingenio y viceversa”-.
39.            Por cuanto hemos tenido muchas existencias, el parentesco debe remontarse más allá de la actual?
-“No puede ser de manera diversa. La sucesión de las existencias corpóreas establecen, en cada una, lazos que resalen a las anteriores: de lo cual, frecuentemente, se derivan las causas de las simpatías que os ligan con personas que vosotros creéis que s son extrañas”-.
40.            A algunos puede parecer que la doctrina de la reencarnación destruya los lazos de familia al hacerlos remontar más allá de la existencia actual.
-“Los extiende, pero no los destruye. Por cuanto el parentesco está fundado sobre afectos anteriores, los vínculos que unen a los miembros de una misma familia, son, más bien, más fuertes. Refuerza y multiplica los deberes de la fraternidad, por cuanto vuestro vecino o quien os sirve en funciones domésticas, puede haber sido un Espíritu con quien os unieran vínculos de parentesco sanguíneo”-.
Ese, todavía, disminuye la importancia que, algunos, admiten a la propia descendencia, por cuanto, uno puede haber tenido por padre un Espíritu, quien pudo pertenecer a otra familia, o vivido en toda otra condición que la suya.
-“Es verdad: pero esta importancia se apoya, únicamente, en el orgullo. Lo que, en gran parte, los seres humanos honran en sus sentimientos, son los títulos, los grados, la fortuna. Muchos se avergonzarían de haber tenido por familiar a un honesto zapatero, mientras que, en cambio, se glorían de descender de un gentilhombre disoluto. Empero, a pesar de lo que digan o hagan, no impedirán, a las cosas, de ser lo que son, por cuanto Dios no ha regulado las leyes de la naturaleza sobre su vanidad”-.
41.            Al no haber filiación entre los Espíritus de los descendientes de una misma familia, significa que el culto de los antepasados sea algo vano y ridículo?
-“No, por cuanto es natural se honre de pertenecer a una familia, en la cual se han encarnado Espíritus superiores. Si bien los Espíritus no proceden los unos de los otros, no por esto sienten menor afecto hacia quienes les liga el parentesco sanguíneo, cuya raíz reside en la simpatía o en vínculos anteriores. Recordad, empero, que los Espíritus de vuestros progenitores no se tienen por honrados por el culto que rendid a ellos con motivo de orgullo. Su mérito no se refleja sobre vosotros salvo que os empleáis en seguir su ejemplo; en este único caso vuestro recuerdo puede resultarle no solamente grato, sino proficuo.

SEMEJANZAS FÍSICAS Y MORALES

42.            Los progenitores transmite, frecuentemente, a sus hijos, un parecido físico. Transmite, ellos, también una semejanza moral?
-“No, por cuanto tienen Espíritus diferentes. El cuerpo procede del cuerpo, pero el Espíritu no procede del Espíritu. Entre los descendientes de las singulares grupos étnicos no existe más que consanguinidad”-.
De dónde provienen las semejanzas morales, que, algunas veces, existen entre progenitores e hijos?
-“En el hecho de ser Espíritus afines atraídos los unos a los otros por la similitud de tendencias”-.
43.            El Espíritus de los progenitores tiene influencia sobre el de los hijos después de su nacimiento?
-“Sí, es enorme. Como ya hemos dicho, los Espíritus deben, recíprocamente, ayudarse a progresar. O, más bien: los Espíritus de los progenitores tienen por misión la de desarrollar el de sus hijos por medio de la educación: quien falta a este propósito se rinde culpable de las consecuencias”-.
44.            Por qué, algunas veces, progenitores buenos y virtuosos dan la vida a hijos de naturaleza perversa? En otros términos: Por qué, las buenas cualidades de los progenitores no atraen, siempre, por simpatía, buenos Espíritus para encarnarse como sus hijos?
-“Un Espíritu malo puede solicitar de encarnarse cerca de progenitores buenos con la esperanza que sus consejos lo separen de la vía inconveniente; frecuentemente, Dios lo concede”-.
45.            Pueden los progenitores, por la fuerza de la voluntad y de la oración, atraer en el cuerpo del hijo por nacer, un Espíritu bueno en vez de uno malo?
-“No, pero pueden mejorar el Espíritu del hijo que han hecho nacer y que les es confiado. Es para ellos un deber. Hijos malos constituyen pruebas para los padres”-.
46.            De donde proviene la semejanza de carácter que, frecuentemente, existe entre hermanos, especialmente entre gemelos?
–“Del hecho de ser Espíritus afines; por el grado de semejanza de sus sentimientos, son felices de encontrarse juntos”-.
47.            En los gemelos, cuyos cuerpos se encuentran unidos, quienes tienen órganos comunes, como es el caso de los siameses, existen dos Espíritus?
-“Sí; pero por sus semejanzas, parecieran que son uno solo a vuestros ojos”-.
48.            Por cuanto los Espíritus se encarnan en los gemelos por afinidad, de dónde proviene la aversión que algunas veces predomina entre ellos?
-“No es regla absoluta que en los gemelos hayan siempre Espíritus afines. Espíritus malos pueden querer luchar juntos en el teatro de la vida”-.
49.            Qué se debe pensar de las historias de niños que se baten ya en el seno de la madre?
-“Constituyen expresiones empleadas para expresar que su odio es de tal magnitud  que resale más allá de su nacimiento. Cuándo os habituaréis a tener en cuenta las figuras poéticas?”
50.            De donde proviene el carácter especial que distingue un pueblo de otro?
-“Los Espíritus forman familias determinadas por la similitud de las tendencias más o menos puras, según su elevación. Ahora, cada pueblo es una gran familia en la cual se reúnen Espíritus afines, y la propensión a unirse de los miembros de estas familias constituye el carácter distintivo. Creed vosotros que Espíritus buenos y humanos prefieren encarnarse entre un pueblo bárbaro y feroz? No: los Espíritus simpatizan con las masas, como simpatizan con los individuos. En ese caso, ellos se encuentran en el ambiente que les es propio”-.
51.            Manifiesta, el ser humano, expresiones del carácter moral de sus existencias anteriores?
-“Si, puede suceder; empero, él, mejorando, cambia. También la diversidad de condiciones sociales tiene sobre esto una gran influencia: si de condición social relevante se pasa a otra humilde, sus gustos cambiarán del todo, y costará reconocerlo. Es cierto, pero, que, siendo el Espíritu siempre el mismo en las diversas encarnaciones, sus manifestaciones, al pasar de una a la otra, pueden tener ciertas analogías, modificadas solamente por las costumbres de su nueva condición; pero, llega el día en el cual un notable mejoramiento le cambia del todo el carácter, por cuanto de orgulloso y malvado, si se arrepintió, puede transformarse en humilde e humano”-.
52.            El ser humano, en sus diversas encarnaciones, manifiesta los rasgos físicos de sus existencias anteriores?
-“El nuevo cuerpo no tiene con el de una existencia anterior ningún rapport.  Empero, el Espíritu se refleja en el cuerpo, y, si bien éste no sea más que materia, es modelado, por otra parte, sobre las capacidades del Espíritu, que les imprime un cierto carácter, especialmente en la cara. Se dice, generalmente, que los ojos son el espejo del Espíritu, es decir, que el Espíritu se expresa más particularmente sobre la cara, lo cual es cierto, por cuanto, una persona, aunque físicamente de poca belleza, tiene en sí algo que gusta, cuando posee un Espíritu bueno, sabio, gentil, mientras que existen caras bellísimas, que no poseen atractivo alguno, más bien inspiran aversión. A primera vista, parecería que solamente los cuerpos hermosos deberían ser los vehículos de los Espíritus mejores; empero, en realidad, cada día se encuentran seres humanos de bien bajo aspectos de menor belleza física. En conclusión: la paridad de gustos y tendencias puede dar a los cuerpos, no una semejanza pronunciada, sino lo que se dice, normalmente, un aire de familia”-.
Por cuanto el cuerpo, que reviste el Espíritu en una nueva encarnación, no tiene relación con el de la existencia precedente, sería absurdo deducir una sucesión de existencias de una semejanza fortuita. Todavía, las cualidades del Espíritu modifican, frecuentemente, los órganos, que sirven a sus manifestaciones, e imprimen, en el rostro, y en el conjunto de los modos, un carácter particular. Por lo cual, debajo de los más humildes rasgos físicos se puede encontrar la expresión de la grandeza y de la dignidad; mientras que, debajo del vestido del gran señor se observa, alguna vez, la de la bajeza y la de la ignominia. Ciertas personas, en el ambiente de su nueva existencia, toman las costumbres y las maneras de la nueva sociedad con tanta naturalidad, que parece como si se encontraran en su elemento; otras, en su polaridad opuesta, no obstante su nacimiento y condición, se encuentran siempre como peces fuera del agua. Cómo explicar estos hechos, sino como manifestaciones de lo que ha sido el Espíritu en anteriores existencias?

IDEAS INNATAS

53.            El Espíritu encarnado conserva, quizá, alguna huella de las sensaciones tenidas y de las nociones conquistadas en existencias anteriores?
-“Le queda una vaga remembranza, es decir, lo que suele denominarse ideas innatas”-.
Entonces, la teoría de las ideas innatas no es una quimera?
-“No. Las cogniciones adquiridas en cada una de las existencias no se pierden. El Espíritu, separado de la materia, las recuerda siempre. Durante la encarnación puede olvidarlas en parte; pero, la intuición que le queda, ayuda su avance evolutivo, sin el cual debería recomenzar siempre del inicio. A cada nueva encarnación, el Espíritu toma su punto de partida desde aquel en el cual quedara en la precedente”-.
Por lo cual, entre dos vidas, existe una gran conexión?
-“No siempre así de grande como podréis creer, por cuanto, como fue observado, las condiciones son, frecuentemente, muy diferentes, y, en el intervalo el Espíritu ha podido progresar”-. (ver nº 216).
54.            Cuál es el origen de las facultades extraordinarias de quienes, que, sin precedente estudio, parece que tienen la intuición de algunas partes del saber, como las lenguas, del cálculo y similares?
–“La remembranza del pasado, el progreso antecedente del Espíritu, del cual ellos mismos no tienen conciencia. De dónde quisierais que provengan? El cuerpo cambia, pero el Espíritu no, si bien muda el involucro exterior”-.
55.            En el cambiar del cuerpo, se puede perder alguna facultad intelectual? No tener más, por ejemplo, el gusto artístico?
–“Sí; si el Espíritu ha desvirtuado esta facultad haciendo mal uso. Empero, por otra parte, una facultad puede permanecer dormida durante una existencia, por cuanto el Espíritu quiere ejercitar otra con la cual no tiene relación alguna; en tal caso aquella queda en el estado latente para reaparecer más tarde”-.
56.            Es, quizá, a un recuerdo retrospectivo que el ser humano debe, aún en el estado primitivo, la noción instintiva de la existencia de Dios y l presentimiento de la vida futura?
-“Sí: a la remembranza de lo que ya sabía como Espíritu antes de haber encarnado; pero el orgullo frecuentemente sofoca este sentimiento”-.
Son debidas a este mismo recuerdo algunas creencias relativas a la doctrina espirita que reencontramos en todos los pueblos?
-“La doctrina espirita es antigua cuanto el mundo, y se reencuentra en todas partes: prueba ésta de su verdad. El Espíritu encarnado, manifestando la intuición de su estado de Espíritu, tiene la conciencia instintiva del mundo invisible; empero, frecuentemente, la falsean los prejuicios, y la ignorancia le agrega la superstición”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO 941:




COMENTARIO EXEGÉTICO 941:

Giuseppe Isgró C.


941.  El temor a la desencarnación, es para muchos, causa de desasosiego; ahora bien, de dónde nace aquella aprensión, por cuanto tienen, delante de sí, el porvenir?
-“Están en un error, es verdad, pero, qué queréis? Desde la niñez se busca de persuadirles de que existe un infierno y un paraíso, y de que es mucho más probable que vean el infierno, por cuanto se le enseña que todo lo que se encuentra en la naturaleza constituye un pecado para el Espíritu. Por lo tanto, con los años, si tienen un poco de criterio no lo pueden admitir, se convierten en ateos, o materialistas, y se reducen a creer que, después de la presente vida no hay nada más. Si después persisten en las creencias de la infancia, estarán, siempre, debajo de la preocupación de aquel fuego eterno, en el que experimentan todos sus efectos, sin ser destruidos. La desencarnación no le atemoriza a la persona justa, por cuanto su  confianza le otorga la certeza del porvenir, la esperanza le hace percibir una vida mejor, y la solidaridad, cuya ley ha practicado, que en la dimensión espiritual, no encontrará ningún ser de quien tenga que temer su mirada”-. (Ver Nº 730).
El ser humano más apegado a la vida del cuerpo que a la del Espíritu, tiene sobre la tierra las insatisfacciones y los goces de la materia; su felicidad consiste en la satisfacción fugaz de todos sus deseos. Su Espíritu, siempre preocupado por las cosas de esta vida, sufre por ansiedad y torturas continuas. La desencarnación le aterroriza por cuanto duda de su porvenir, y deja sobre la tierra todas sus afecciones y esperanzas.
La persona moral, que se ha rendido superior a las necesidades ficticias creadas por las pasiones, prueba, en esta tierra, goces desconocidos al humano material. La moderación de sus deseos le concede a su Espíritu la paz y la serenidad. Satisfecho del bien que hace, no conoce desilusiones, y las contrariedades afrontadas no le dejan en el Espíritu ninguna impresión dolorosa.
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec


El temor es una consecuencia del desconocimiento de las leyes espirituales que rigen la vida.

Al desconocer, la persona, que su cuerpo no es ella, en sí, sino un vehículo temporal, que oportunamente cambiará al igual que se hace con un vestido que ya ha dejado de ser útil, y al ignorar, también, que es poseedora de un Espíritu eterno e inmortal, que vivirá en infinitos ciclos de vida, en incontables mundos, es natural que el temor a la desencarnación cause inquietud y desasosiego, sobre todo al término de una existencia, cuando observa que, aún en la más “larga” longevidad, es muy poco lo que se ha hecho, y ver que todo "termina" no le aporta sentido a la vida.

Cuán diferente es la actitud de la persona que, conociendo la Doctrina Espírita, -y cualquier otra que aporta un conocimiento preciso sobre la existencia humana, el Espíritu eterno e inmortal, y la reencarnación como vehículo del eterno progreso-, que le otorga la certeza de que, la etapa que culmina, no es sino un recodo del camino, y un escalón que le permitirá contemplar más lejos en el horizonte universal, en el cual individuará su siguiente trayecto.

Sabe, como lo refería Sócrates en su Apología, que encontrará, a Homero, Orfeo, Hesiodo, e incontables otros amigos, y afines varios incontables, como compañeros del camino, y que retro-alimentará los resultados de su última existencia, y planificará los objetivos de la siguiente, -muchas veces, de varias futuras, como proyección de su trabajo, que precisa contemplar un macro plazo-.  Efectuará asociaciones con incontables seres para el trabajo común que le espera en el siguiente siglo de vida, y lo que para el que ignora la “Ciencia de la vida”, es temor, o desasosiego, y ausencia de sentido, por la educación previa recibida, para el cultor la filosofía de las “leyes espirituales”, es conocimiento de causa que da certeza, confianza y un sentido de vida, y de autorrealización, en la eterna polarización de un estado de conciencia a otro más elevado, que en cada ciclo existencial se va logrando.

“Poema a lo que existir no puede”:

¡Oh, tú, que existir no puedes,
agobias al ser humano
en la ignorante materia!
¿Dónde la vida tendría sentido
si tú existencia real tuvieras?

¡Tú, que alimentada yaces
en errónea concepción!
¡Para el hombre racional ya no existes,
pronto nadie ha de temer
frente a la máscara de tu existencia!

¿Acaso no ha observado el hombre
que en la natura nada muere,
que todo se transforma?
¿Habría de ser el eje del progreso
quien en momentos dados
debiera perecer?

¡Renacer, reencarnar, son frases ya comunes,
por las ciencias psíquicas divulgadas!
¡En el hombre, el velo misterioso
que de la muerte su realidad cubría,
ha sido ya rasgado!

A ti que existir no puedes,
evoqué mi canto,
y cual poema sublime.
hizo la inspiración.

Los humanos horizontes han sido esclarecidos,
ya todos mirarte tranquilos pueden
y al unísono cantar aquello que dice así:
¡Muerte, figura equívoca del fin
que no existe,
ya reposar tranquila puedes,
pues, tú sí ya has muerto,
pero, ¿qué digo?
si aún tú no has nacido,
si nacido hubieras, morir no podrías!

¡Sucede,
que en oscuras eras que ya no vuelven,
hasta el presente que tiende
a no seguir opaco,
aparente vida creyeron haberte dado,
pero ese error
en la luz de los hombres
ha sido ya borrado!

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sábado, 22 de noviembre de 2014

DE LA REENCARNACIÓN


Capítulo VIII
4.   PLURALIDAD DE EXISTENCIAS
DE: EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
Autor: Allan Kardec
Versión castellana y comentarios exegéticos:
Giuseppe Isgró C.

De la Reencarnación. Justicia de la Reencarnación. Encarnación en los diversos Mundos. Trasmigración progresiva. Suerte de los niños después de la desencarnación. Sexos entre los Espíritus. Parentela, Filiación. Semejanzas físicas y morales. Ideas innatas.

DE LA REENCARNACIÓN

1. En cual modo el Espíritu, que no ha conseguido la perfección durante la vida corpórea, puede terminar de purificarse?
-“Asumiendo nuevas existencias”-.
Cómo cumple el Espíritu estas nuevas existencias? Quizá trasformándose, pero quedando siempre en el estado de Espíritu?
-”El Espíritu, purificándose, es susceptible, sin duda,  de transformación; empero, para purificarse, precisa las pruebas de la vida corpórea”-.
Entonces, el Espíritu tiene más existencias corpórea?
-“Sí: nosotros todos hemos tenido muchas existencias. Quienes dicen lo contrario, quieren manteneros en la ignorancia, en la cual se encuentran ellos mismos”-.
De este principio parece resultar que el Espíritu, después de haber abandonado un cuerpo, tome otro: lo cual quiere decir que él se reencarna en otro cuerpo. Es así que debe entenderse?
-“Precisamente”-.
2.  Cuál es la finalidad de la reencarnación?
-“La expiación y el mejoramiento progresivo de la humanidad; sin lo cual, dónde estaría la justicia?”
3.  El número de las existencias corpóreas es limitado, o, en cambio, el Espíritu se reencarna perpetuamente?
–“En cada nueva existencia el Espíritu hace un paso adelante en la vía del progreso; cuando después se ha despojado de todas sus imperfecciones, no tiene más necesidad de las pruebas de la vida corpórea”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: Esto debe entenderse como que, a un cierto momento, el Espíritu se ha desarrollado en determinado grado y, habiéndose liberado de sus deudas kármicas, que le sujetaban a ciertas pruebas y vinculaciones existenciales, ahora se transforma en dueño de su destino, quedando libre para elegir sus propios objetivos de progreso, según su vocación, puntos fuertes o menos fuertes. Y de acuerdo al programa evolutivo del planeta tierra o de aquel en el cual el Espíritu se encarne, en un momento dado. Esto en ningún momento debe entenderse de que el Espíritu llegará a una etapa en que no precise más reencarnar por haber alcanzado un tope en el progreso. Ese tope no existe en el eterno presente. La reencarnación continuará ad infinitum, en este o en otros mundos más avanzados, alcanzando, siempre, niveles más elevados de conciencia.
4. El número de las encarnaciones es igual para todos los Espíritus?
-“No: quien progresa más rápidamente, se ahorra nuevas pruebas. De todos modos, estas encarnaciones sucesivas son siempre en gran número, ya que el progreso es virtualmente infinito”.
5. En que se convierte el Espíritu después de su última encarnación?
-“En Espíritu sabio, por su pureza”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: Ratificamos que, no existe una última reencarnación para el Espíritu. Debe entenderse como la última encarnación de un determinado ciclo evolutivo, después del cual dará inicio a otro de mayor nivel.
JUSTICIA DE LA REENCARNACIÓN
6. Sobre qué se apoya el principio de la reencarnación?
-“Sobre la justicia de Dios y sobre la revelación, por cuanto nosotros os lo repetimos continuamente: Un buen padre deja siempre abierta, a sus hijos, la posibilidad al arrepentimiento. No os dice, quizá, la razón, que sería injusto privar para siempre de la eterna felicidad a todos quienes no tuvieron la posibilidad de mejorarse? Acaso no son hijos de Dios todos los seres? Sólo entre los egoístas reina la iniquidad, los odios implacables y las penas sin remisión”-.
Todos los Espíritus tienden a la perfección, y Dios le tiende a ellos el medio con las pruebas de la vida corpórea; pero, su justicia quiere que ellos puedan cumplir, en nuevas existencias, todo lo que no pudieron hacer o terminar en una primera prueba.
No sería ni según justicia, ni según la bondad de Dios el condenar en eterno a quienes han podido encontrar obstáculos al propio mejoramiento, en contra de su voluntad, y por causa del ambiente mismo, en el cual se encuentran ubicados. Si la suerte del ser humano fuese irrevocablemente establecida después de la desencarnación, Dios no habría pesado las acciones de todos los seres en la misma balanza, y no les habría tratado con imparcialidad.
La doctrina de la reencarnación, es decir, aquella que consiste en el admitir para el ser humano más existencias sucesivas, es la única que responde a nuestro concepto de la justicia de Dios en relación a los seres humanos de condiciones morales inferiores; la única que pueda explicarnos el porvenir, y afirmar nuestras esperanzas, por cuanto nos ofrece el medio de expiar nuestros errores con nuevas pruebas. La razón nos lo demuestra y los Espíritus nos lo enseñan.
El ser humano que tiene la conciencia de su inferioridad, deriva de la doctrina de la reencarnación los más consoladores presagios. Si cree en la justicia de Dios, no puede esperar de devenir de repente y por la eternidad igual a quienes han actuado mejor que él; empero, el pensamiento de que esta inferioridad no le privará siempre del disfrute supremo y que podrá conquistarlo mediante nuevos esfuerzos, le sostiene en las pruebas y reanima su coraje. Quién es aquel que, al término de su peregrinaje terreno, no se lamenta de haber adquirido muy tarde una experiencia, de la cual no puede extraer provecho? Ahora bien, esta tardía experiencia no está perdida, por cuanto se aprovechará de ella en una nueva existencia.
ENCARNACIONES EN LOS DIVERSOS MUNDOS
7. Las diversas existencias corporales se efectúan todas sobre la tierra?
-“No, sino en los diversos mundos: la de aquí no es ni la primera ni la última, sino una de las más materiales y lejanas de la  perfección”-.
8. El Espíritu pasa de un mundo al otro a cada nueva existencia corpórea, o puede tener varias en el mismo globo?
-“Puede vivir muchas veces sobre el mismo globo, si no ha progresado en grado suficiente, hasta que merezca encarnarse en uno superior”-.
Por lo cual, podemos comparecer más veces sobre la tierra?
-“Ciertamente”-.
Podemos regresar después de haber vivido en otros mundos?
-“Sí: vosotros pudisteis haber vivido ya en otros mundos y sobre la tierra”-.
9.  Es, en verdad, necesario volver a vivir en la tierra?
-“No; empero, si no progresáis, podéis ir a otro mundo, que no es, ciertamente, mejor, sino que puede ser, también, peor”
10.             Tiene alguna ventaja quien regresa a vivir en la tierra?
-“Ninguna ventaja en particular, a menos que regrese con una misión”-.
No habría mayor felicidad en permanecer en el estado de Espíritu?
-“No, no! Se quedaría en estancamiento, mientras que es necesario progresar hacia Dios”-.
11.            Los Espíritus, después de haber vivido en otros mundos,            pueden encarnarse en éste, sin haberlo hecho jamás, antes?
-“Sí: de la misma manera vosotros podéis encarnaros en otras partes. Todos los mundos son solidarios: lo que no se realiza en uno puede efectuarse en otro”-.
Existen, por lo tanto, seres humanos quienes han venido por primera vez sobre la tierra?
-“Muchos, y de diversos grados”-.
Se puede reconocer, por algún signo, si un Espíritu hace su primera aparición sobre la tierra?
-“No, por cuanto no serviría de nada”-.
12.            Para alcanzar a la perfección y felicidad suprema, último fin de todos los seres, debe el Espíritu pasar por todos los mundos que existen en el universo?
-“No; por cuanto hay muchos mundos del mismo grado, en los cuales el Espíritu no aprendería nada nuevo”-.
Y, entonces, cómo explicar la pluralidad de sus existencias en el mismo planeta?
-“Con la reflexión de que él, cada vez se puede encontrar en condiciones diferentes, las cuales constituyen para él tantas ocasiones para adquirir conocimientos”-.
13.            Pueden los Espíritus reencarnados en un planeta relativamente inferior a aquel sobre el cual han ya vivido?
-“Sí, cuando han de cumplir una misión para contribuir al progreso de la humanidad que lo habita; en cuyo caso aceptan con entusiasmo las tribulaciones de aquella existencia, por cuanto le aportan el medio para progresar”-.
No sucede, de igual manera, también por expiación, pudiendo Dios enviar Espíritus rebeldes a mundos inferiores?
-“Los Espíritus pueden quedar estacionados, pero no retroceder: su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas en el medio más afín a su propia naturaleza”-.
Cuáles Espíritus deben repetir la misma existencia?
-“Aquellos que incumplen sus objetivos y las pruebas que les son inherentes”-.
14.            Los seres que habitan en cada mundo, han alcanzado todos el mismo grado de perfección?
-“No, ocurre lo mismo que en la tierra: los hay de mayor y de menor progreso”-.
15.            Al pasar de nuestro mundo a otro, el Espíritu conserva la inteligencia que tenía en éste?
–“Sin duda; pero es posible que él no tenga más los mismos medios para manifestarla: lo cual depende de su nivel evolutivo y del estado del cuerpo que estará por tomar en la nueva reencarnación”-.  (Ver “Influencia del organismo”).
16.            Los seres que viven en los diversos mundos, tienen cuerpo como nosotros?
-“Naturalmente, por cuanto es necesario que, para actuar sobre la materia, el Espíritu sea revestido de materia; pero, esta envoltura es más o menos denso según el grado de pureza del Espíritu, lo cual constituye, precisamente, la diversidad de mundos que debemos recorrer, ya que, existen muchas moradas en la casa del Creador, y por lo tanto, muchos grados. Algunos lo saben, y por cuanto se encuentran en la tierra, tienen conciencia de ello; otros no”-.
17.            Podemos, nosotros, conocer el estado físico y moral de los diversos mundos?
-“Nosotros, Espíritus, solamente os podemos transmitir conocimientos de acuerdo al grado de vuestra comprensión, lo cual quiere decir que no debemos revelar estas cosas a todos, por cuanto no todos se encuentran en el nivel adecuado para entender rectamente, lo cual les turbaría”-.
A medida que el Espíritu se va purificando, el cuerpo, que él anima, se acerca a la naturaleza espiritual. La materia es menos densa; él deja de arrastrarse penosamente en el suelo; las necesidades físicas se depuran, y los seres vivientes dejan de tener la necesidades de destruirse para alimentarse. El Espíritu es más libre, y tiene para las cosas lejanas determinadas facultades sensoriales que nos son ignotas. Él ve con los ojos del cuerpo aquello que nosotros vemos con el pensamiento.
La purificación de los Espíritus se efectúa en sus encarnaciones con el perfeccionamiento moral, que depura las pasiones y los instintos animales, y determina, sí, que el egoísmo ceda el puesto al sentimiento fraternal. Por lo cual, en los mundos superiores al nuestro no se conocen las guerras, reinando el amor y la concordia, y todos piensan en hacer el bien a sus semejantes. La intuición que tienen de su porvenir y la seguridad que derivan de una conciencia libre de remordimientos, hacen, sí, que la desencarnación no sea para ello causa de aprehensión alguna: la ven realizarse con confianza y como una simple transformación.
La duración de la vida en los diversos mundos es en proporción al grado de su excelencia física y moral; lo cual es perfectamente lógico, Cuanto el cuerpo sea más depurado, tanto más se encuentra libre de vicisitudes; cuanto más sea el Espíritu puro, tanto más se encuentra libre de pasiones, gozando de serenidad e imperturbabilidad. Y esto es, todavía, un beneficio de la Providencia, que rinde más breves las ausencias de bienestar.
18.            El ser debe pasar por la infancia en cada encarnación, también en los demás mundos?
-“La infancia es una etapa transitoria en todas partes, empero, no en todas partes es inconsciente como entre vosotros”-.
19.            La elección del mundo en el cual reencarnarse, es una facultad del Espíritu?
-“No siempre; empero, puede pedirla y obtenerla, si lo merece, por cuanto los varios mundos son asequibles a los Espíritus de acuerdo a su grado de elevación evolutiva”-.
Si el Espíritu no solicita nada, quien determina el mundo en que deberá reencarnarse?
-“Precisamente, el grado de elevación”-.
20.            El estado físico y moral de los seres vivientes es siempre el mismo en cada planeta?
-“No, ya que, también, los mundos obedecen a la ley del progreso. Todos, aún los más esplendidos, han tenido principio, como la tierra, en un estado inferior. La tierra pasará, a su vez, por tal transformación, y se convertirá en un paraíso terrestre, cuando sus habitantes sean todos buenos”-.
De esta manera, los grupos étnicos que pueblan la tierra, serán sustituidos por otros siempre más perfectos, los cuales sucederán a los presentes, tal como ellos lo hicieron con otros todavía más rudimentarios.
21.            Existen mundos en los cuales el Espíritu cesa de vestir un cuerpo material y no tiene más envoltura que el periespíritu –“o alma”?
-“Sí; y esto mismo en los Espíritus puros deviene en tal grato etéreo que es para vosotros como si no existiese”-.
No hay, por lo tanto, límites precisos entre el estado de las últimas encarnaciones y aquel de Espíritu puro?
-“En efectos, estos límites no existen: la diferencia se va disipando poco a poco insensiblemente, al igual que la noche, que se desvanece delante a los primeros albores del día”-.
22.            La sustancia del periespíritu –alma- -es la misma en todos los mundos?
-“No; ella es más o menos etérea. En el pasar sobre los varios mundos, el Espíritu se reviste de la materia adecuada de cada uno de ellos, lo cual ocurre con la velocidad del relámpago”-.
23.            Los Espíritus puros habitan en mundos especiales, o se encuentran en el espacio universal sin estar ligados más a un mundo que a otro?
-“Los Espíritus puros habitan determinados mundos; empero, no se encuentran confinados como los seres humanos en la tierra. Ellos pueden, mejor que los otros, encontrarse, por así decirlo, en todas partes”-. (*)
(*) Según los Espíritus, entre todos los planetas que componen nuestro sistema planetario, la Tierra sería uno de aquellos cuyos habitantes se encuentran menos adelantados tanto en lo moral como en el físico. Marte le sería, todavía, inferior y Júpiter muy por encima en todos los aspectos. El Sol no sería un mundo habitado por seres corpóreos, sino un lugar de reunión de Espíritus elevados, quienes, desde allí, irradian con el pensamiento hacia los demás mundos, que ellos dirigen mediante Espíritus subordinados, con los cuales comunican por intermedio del fluido universal. En cuanto a la constitución física, nuestro Sol, como todos los demás, podría ser que sea un foco de electricidad.
El volumen y la lejanía del Sol no tendría ninguna relación necesaria con el grado de progreso de los mundos, por cuanto Venus sería más progresada que la Tierra, y Saturno menos Júpiter.
Muchos Espíritus de personas que han vivido sobre la tierra han dicho de haber reencarnado en Júpiter, uno de los mundos más progresado de nuestro sistema; y esto causó maravilla, por cuanto sobre la tierra no eran estimados en ese grado. Empero, esta sorpresa, causa estupor, cuando se considera, en primer lugar, que, algunos Espíritus, quienes habitaban en aquel planeta, han podido ser enviados sobre la tierra para cumplir una misión, la cual, a nuestros ojos, no se percibía la totalidad de su valor; en segundo lugar, que entre su existencia terrestre y la de Júpiter, han podido tener otras intermedias, en las cuales mejorarse desde todos los puntos de vista; y de último, que en aquel mundo, como en el nuestro, habrán diversos grados de desarrollo y entre estos grados puede haber la distancia que, entre nosotros separa el salvaje del hombre civilizado.  Por lo cual, vivir en Júpiter no significa que alguien se encuentre en el nivel de los seres más avanzados que allí viven, como otros no se encuentran a nivel de un docto Instituto, solo porque vive en París.
También las condiciones de longevidad no son en todas partes las mismas que en la tierra, y la edad no tiene término de comparación. El Espíritu de una persona desencarnada desde hace tiempo, respondiendo a una evocación, dijo de haber reencarnado seis meses antes en un mundo para nosotros desconocido. Preguntado sobre la edad que tenía allí, replicó: -“No puedo valuarla, por cuanto aquí no medimos el tiempo como vosotros. El modo de existir no es más lo mismo, y el desarrollo es mucho más rápido. Tanto es cierto que, aunque yo no esté allí sino desde hace seis de vuestros meses, puedo decir de haber alcanzado una inteligencia equivalente a la que poseía a los treinta años sobre la tierra”.
Muchas respuestas análogas se han obtenido de otros Espíritus; encontramos en ellas inverosimilitud. No vemos, nosotros, sobre la tierra gran número de animales alcanzar normalmente su desarrollo en pocos meses? Por qué no podría ser, de la misma manera, con el ser humano, en otras esferas? Es preciso observar que el desarrollo que alcanza el ser humano a la edad de treinta años, no es, quizá, una especie de infancia, en comparación con aquel que él debe alcanzar? No es lógico creer de ser en todo los prototipos de la creación, y es un rebajar a Dios el creer que Él no pueda hacer obra de mayor envergadura de la criatura humana.

TRANSMIGRACIÓN PROGRESIVA

24.            Goza el Espíritu de la plenitud de sus facultades desde su principio?
-“No, por cuanto, también él, como el ser humano, tiene su infancia. Los Espíritus, en su origen, tienen una existencia instintiva, y poca conciencia de sí y de sus propios actos. Sólo poco a poco se desarrolla en ellos la inteligencia”-.
25.            Cuál es el estado del Espíritu en su primera encarnación?
-“Aquello que es la infancia para la vida corpórea: la inteligencia empieza a despertarse, y se prueba a vivir”-.
26.            Los de los pueblos en condiciones primitivas de vida son Espíritus en su estado de infancia?
-“De infancia relativa; empero, están ya desarrollados, por cuanto poseen pasiones”-.
Es decir, las pasiones son signos de desarrollo?
-“De desarrollo sí, pero no de perfección: son signos de actividad de la conciencia del yo, mientras que en el Espíritu primitivo la inteligencia y la vida se encuentran en el estado de germen”-.
La vida del Espíritu, en su conjunto, recorre las mismas fases que las del cuerpo; él pasa, gradualmente, desde el estado de embrión al de infancia, y alcanza, después, por una sucesión de períodos, al de adulto, es decir, la perfección, con tales diferencias, que la vida espiritual no tiene vejez ni decrepitud; que él tuvo un principio, pero no tendrá jamás un fin; que precisa un tiempo inmenso para pasar de la infancia al desarrollo completo, y que su progreso se cumple no solamente sobre una esfera, sino sobre muchas. De esta manera, la vida del Espíritu se compone de una serie de existencias corpóreas, cada una de las cuales representa una oportunidad de progreso, como cada existencia corpórea se compone de una serie de días, en cada uno de los cuales el ser humano da un paso adelante en experiencia y en instrucción. Empero, al igual que en la vida de la persona pasan días sin fruto, en la del Espíritu pasan existencias corpóreas sin resultado, por cuanto ella no supo aprovecharlas.
27.            Se puede, con una conducta impecable en esta vida terrena, alcanzar la cima de la escala y devenir un Espíritu puro sin pasar por los grados intermedios?
-“No, por cuanto todo lo que el ser humano, aquí, cree perfecto, se encuentra muy lejos de la perfección: existen cualidades que él no conoce, y no podría comprender. Él no podría ser más perfecto de cuanto permite su naturaleza terrestre; empero, de esta perfección a la cual él debe llegar existe una gran diferencia. El niño, por cuanto se desarrolle muy precozmente, debe pasar por la juventud antes de alcanzar la edad madura; la persona cuya salud está ausente, por prodigiosos que sean sus progresos en la curación, precisa pasar por la convalecencia antes de recuperarla perfectamente. Además, el Espíritu debe progresar tanto en ciencia como en moralidad, y, si no ha progresado sino en una de estas dos áreas, precisa, para alcanzar al vértice de la escala, que progrese también en la otra; todavía, cuanto más el ser humano progrese en esta vida, tanto más breves y más felices serán las pruebas futuras”-.
Puede el ser humano, por lo menos en esta vida, asegurarse una existencia futura con un menor grado de insatisfacción y de tribulaciones?
-“Ciertamente; puede disminuir el tiempo y las dificultades del camino. Sólo el *infractor se encuentra siempre en el mismo punto”-.
28.            Puede el ser humano, en sus nuevas existencias descender más debajo de que era?
-“Como ser humano, por “condición social”, sí; como Espíritu,  no”-.
29.            Puede el Espíritu, que fuera previamente una persona de bien, in una sucesiva encarnación animar el cuerpo de un *perverso?
-“No, por cuanto no puede cambiar”
Puede el Espíritu de un perverso convertirse en el de una persona de bien?
-“Sí, si él se arrepiente, por cuanto esto sería una recompensa”-.
El camino de los Espíritus es progresivo, jamás retrógrado; ellos se elevan gradualmente en la jerarquía, empero, no descienden del grado que han alcanzado. En las diversas existencias corpóreas pueden descender hacia abajo como seres humanos, pero no como Espíritus. Es por esto que el Espíritu de un poderoso de la tierra podrá, en un momento dado, animar el más humilde artesano, o viceversa, por cuanto las condiciones sociales entre los seres humanos son, frecuentemente, en razón inversa de la elevación de los sentimientos morales. Herodes era monarca; Jesús, carpintero.
30.            La posibilidad de mejorarse en otra existencia, no podría inducir a alguien a perseverar en la vía inadecuada, pensando que, siempre, podrá corregirse más tarde?
-“Quien piensa de esta manera, no cree a nada, tomando en cuenta que la amenaza de un castigo eterno no le frena mayormente, por cuanto su razón se rebela, y esta idea le conduce a la plena incredulidad. Si para guiar a los seres humanos se hubiesen, empleado, siempre, medios racionales, no existirían, ahora, tantos escépticos. Un Espíritu imperfecto podría pensar cosas absurdas durante su vida corpórea; empero, liberado de la materia, cambia de idea, por cuanto advierte, enseguida, que se había engañado, y trae, en una nueva existencia, sólidos sentimientos contrarios. De tal manera se cumple el progreso; y es aquí la razón por la cual veis sobre la tierra una parte de los seres humanos más progresada de la otra; aquellos tienen ya una experiencia, que éstos todavía no tienen, pero que, ciertamente, conquistarán poco a poco. De vosotros, solamente, depende acelerar vuestro progreso, o el retardarlo indefinidamente”-.
El ser humano que se encuentra en condición poco favorable, desea, naturalmente, salir de ella lo más rápidamente posible,  Quien esté firmemente persuadido de que las tribulaciones de esta vida son las consecuencias de sus defectos, buscará de asegurarse una nueva existencia menos penosa, y esta convicción lo apartará de la vía del mal más fácilmente que aquella del fuego eterno, a la cual no cree.
31.            Por cuánto los Espíritus no pueden mejorar sin las tribulaciones de la vida corpórea, resultaría ésta una especie de proceso depurativo o de purgatorio, por el cual deben pasar los seres del mundo espiritual con la finalidad de alcanzar la perfección?
-“Exactamente; es así. Ellos mejoran por medio de las pruebas, evitando el mal y practicando el bien; solamente después de muchas encarnaciones y depuraciones sucesivas  alcanzan, en un tiempo más o menos largo, según sus propios esfuerzos, el objetivo al cual se centran”-.
Es, el cuerpo que, para mejorarlo, actúa sobre el Espíritu, o es el Espíritu, que, para mejorarse, actúa sobre el cuerpo?
-“El Espíritu es todo; el cuerpo es un vestido, que se transforma, nuevamente, a su estado de energía”-.
Símbolo material de los diversos grados de purificación del Espíritu es el zumo de la vid. El contiene el licor del espíritu o alcohol; pero éste, conteniendo grandes cantidades de materias extrañas que le alteran la esencia, no alcanza la pureza absoluta sino después de numerosas destilaciones en cada una de las cuales se despoja de alguna impureza. El alambique es el cuerpo, en el cual debe entrar para purificarse; las materias extrañeza son como el periespíritu, que se purifica también él a medida que el Espíritu se acerca a la perfección.



SUERTE DE LOS NIÑOS DESPUÉS DE LA TRANSICIÓN

32.            El Espíritu de un niño desencarnado en temprana edad, tiene el mismo valor que el de un adulto?
-“Tal vez mucho más, por cuanto podría haber vivido mucho más largo tiempo, por lo cual tendría mayor experiencia, especialmente si ha progresado”-.
Es decir, el Espíritu de un niño puede ser de mayor progreso que el de su padre?
-“Frecuentemente: no lo veis continuamente sobre la tierra?
33.            El Espíritu de un niño que desencarne en tierna edad, no habiendo podido cometer el mal, pertenece, a los grados superiores?
-“Si no ha cometido el mal, tampoco ha hecho el bien, y Dios no lo exime de las pruebas por las cuales debe pasar. Si, realmente, fuese superior, no lo sería ya porque entre vosotros era un niño, sino en virtud de que había progresado mucho ante de reencarnarse”-.
34.            Por qué vemos, tan frecuentemente, truncada la vida en la infancia?
-“La poca duración de la vida de un niño puede ser para el Espíritu encarnado en él el cumplimiento de una anterior existencia interrumpida antes del término establecido, y su desencarnación es, frecuentemente, una prueba o una expiación para los progenitores”-.
Cuál suerte le toca al Espíritu de un niño desencarnado en tierna edad?
-“Si desencarnó por haber venido a menos en el objetivo emprendido, él recomienza una nueva existencia”-.
Si el ser humano no tuviese más que una sola existencia corpórea, y si, después de esta, su futuro destino fuese establecido eternamente, cuál sería el mérito de la mitad de la especie humana, que desencarna en la infancia, para gozar de una felicidad sin fin? Y, con cuál derecho estaría exento de las condiciones frecuentemente duras impuestas a la otra mitad? Un tal orden de cosas contrastaría con la justicia de Dios. Con la reencarnación, en cambio, se establece la igualdad; el porvenir, sin excepción, y sin favor para alguien, pertenece a todos: quien llega último no puede inculpar más que a sí mismo.  El ser humano debe tener el mérito de sus obras, por cuanto responde por ellas.
Y, por otra parte, no es nada lógico el considerar la infancia como un estado normal de inocencia. No vemos, quizá, los instintos más malvados dominar, tal vez, en los niños en una edad, en la cual la educación no ha podido ejercitar influencia alguna? No observamos a aquellos que traen en su naturaleza la astucia, la doblez, la perfidia, e inclusive, la tendencia al robo y a los hechos de sangre, que perduran no obstante el buen ejemplo que reciben? La ley civil los absuelve de sus hechos reñidos con la justicia, disculpándoles aseverando que han actuado sin discernimiento, y a buena razón, por cuanto actúan más instintivamente que de propósito deliberado. Empero, de dónde pueden provenir entre niños de la misma edad, frecuentemente educados en las mismas condiciones, y sujetos a las mismas influencias? De dónde tal precoz perversidad si no de la bajeza del Espíritu, ya que la educación no tiene inherencia? Los niños viciosos son tales, porque su Espíritu ha progresado menos, y deriva de ello  las consecuencias, no por las obras del niño, sino por las de sus existencias anteriores. De esta manera, la ley es igual para todos y la justicia de Dios alcanza a todos.

SEXO ENTRE LOS ESPÍRITUS

35.            Existe entre los Espíritus diversidad de sexos?
-“No, en el modo que entendéis vosotros, por cuanto los sexos dependen de los organismos. También entre los Espíritus reinan amor y simpatía, pero fundados en la semejanza de los sentimientos”-.
36.            Entonces, el Espíritu que animó el cuerpo de un hombre, puede en una nueva existencia animar el de una mujer y viceversa?
-“Sin duda, el mismo Espíritu puede animar ahora el cuerpo de un hombre, o bien el de una mujer”-.
37.            El Espíritu errante prefiere encarnarse en el cuerpo de un hombre o de una mujer?
-“Tal cosa poco importa al Espíritu: eso depende de la prueba por la cual debe pasar”-.

PARENTESCO E FILIACIÓN

38.            Los progenitores, trasmiten a los hijos una parte de su Espíritu, o les dan, solamente, la vida física, a la cual, más tarde le es agregada la vida moral?
-“Los progenitores otorgan a los hijos únicamente la vida física, por cuanto el Espíritu es indivisible. Un padre poco dotado puede tener hijos de ingenio y viceversa”-.
39.            Por cuanto hemos tenido muchas existencias, el parentesco debe remontarse más allá de la actual?
-“No puede ser de manera diversa. La sucesión de las existencias corpóreas establecen, en cada una, lazos que resalen a las anteriores: de lo cual, frecuentemente, se derivan las causas de las simpatías que os ligan con personas que vosotros creéis que s son extrañas”-.
40.            A algunos puede parecer que la doctrina de la reencarnación destruya los lazos de familia al hacerlos remontar más allá de la existencia actual.
-“Los extiende, pero no los destruye. Por cuanto el parentesco está fundado sobre afectos anteriores, los vínculos que unen a los miembros de una misma familia, son, más bien, más fuertes. Refuerza y multiplica los deberes de la fraternidad, por cuanto vuestro vecino o quien os sirve en funciones domésticas, puede haber sido un Espíritu con quien os unieran vínculos de parentesco sanguíneo”-.
Ese, todavía, disminuye la importancia que, algunos, admiten a la propia descendencia, por cuanto, uno puede haber tenido por padre un Espíritu, quien pudo pertenecer a otra familia, o vivido en toda otra condición que la suya.
-“Es verdad: pero esta importancia se apoya, únicamente, en el orgullo. Lo que, en gran parte, los seres humanos honran en sus sentimientos, son los títulos, los grados, la fortuna. Muchos se avergonzarían de haber tenido por familiar a un honesto zapatero, mientras que, en cambio, se glorían de descender de un gentilhombre disoluto. Empero, a pesar de lo que digan o hagan, no impedirán, a las cosas, de ser lo que son, por cuanto Dios no ha regulado las leyes de la naturaleza sobre su vanidad”-.
41.            Al no haber filiación entre los Espíritus de los descendientes de una misma familia, significa que el culto de los antepasados sea algo vano y ridículo?
-“No, por cuanto es natural se honre de pertenecer a una familia, en la cual se han encarnado Espíritus superiores. Si bien los Espíritus no proceden los unos de los otros, no por esto sienten menor afecto hacia quienes les liga el parentesco sanguíneo, cuya raíz reside en la simpatía o en vínculos anteriores. Recordad, empero, que los Espíritus de vuestros progenitores no se tienen por honrados por el culto que rendid a ellos con motivo de orgullo. Su mérito no se refleja sobre vosotros salvo que os empleáis en seguir su ejemplo; en este único caso vuestro recuerdo puede resultarle no solamente grato, sino proficuo.

SEMEJANZAS FÍSICAS Y MORALES

42.            Los progenitores transmite, frecuentemente, a sus hijos, un parecido físico. Transmite, ellos, también una semejanza moral?
-“No, por cuanto tienen Espíritus diferentes. El cuerpo procede del cuerpo, pero el Espíritu no procede del Espíritu. Entre los descendientes de las singulares grupos étnicos no existe más que consanguinidad”-.
De dónde provienen las semejanzas morales, que, algunas veces, existen entre progenitores e hijos?
-“En el hecho de ser Espíritus afines atraídos los unos a los otros por la similitud de tendencias”-.
43.            El Espíritus de los progenitores tiene influencia sobre el de los hijos después de su nacimiento?
-“Sí, es enorme. Como ya hemos dicho, los Espíritus deben, recíprocamente, ayudarse a progresar. O, más bien: los Espíritus de los progenitores tienen por misión la de desarrollar el de sus hijos por medio de la educación: quien falta a este propósito se rinde culpable de las consecuencias”-.
44.            Por qué, algunas veces, progenitores buenos y virtuosos dan la vida a hijos de naturaleza perversa? En otros términos: Por qué, las buenas cualidades de los progenitores no atraen, siempre, por simpatía, buenos Espíritus para encarnarse como sus hijos?
-“Un Espíritu malo puede solicitar de encarnarse cerca de progenitores buenos con la esperanza que sus consejos lo separen de la vía inconveniente; frecuentemente, Dios lo concede”-.
45.            Pueden los progenitores, por la fuerza de la voluntad y de la oración, atraer en el cuerpo del hijo por nacer, un Espíritu bueno en vez de uno malo?
-“No, pero pueden mejorar el Espíritu del hijo que han hecho nacer y que les es confiado. Es para ellos un deber. Hijos malos constituyen pruebas para los padres”-.
46.            De donde proviene la semejanza de carácter que, frecuentemente, existe entre hermanos, especialmente entre gemelos?
–“Del hecho de ser Espíritus afines; por el grado de semejanza de sus sentimientos, son felices de encontrarse juntos”-.
47.            En los gemelos, cuyos cuerpos se encuentran unidos, quienes tienen órganos comunes, como es el caso de los siameses, existen dos Espíritus?
-“Sí; pero por sus semejanzas, parecieran que son uno solo a vuestros ojos”-.
48.            Por cuanto los Espíritus se encarnan en los gemelos por afinidad, de dónde proviene la aversión que algunas veces predomina entre ellos?
-“No es regla absoluta que en los gemelos hayan siempre Espíritus afines. Espíritus malos pueden querer luchar juntos en el teatro de la vida”-.
49.            Qué se debe pensar de las historias de niños que se baten ya en el seno de la madre?
-“Constituyen expresiones empleadas para expresar que su odio es de tal magnitud  que resale más allá de su nacimiento. Cuándo os habituaréis a tener en cuenta las figuras poéticas?”
50.            De donde proviene el carácter especial que distingue un pueblo de otro?
-“Los Espíritus forman familias determinadas por la similitud de las tendencias más o menos puras, según su elevación. Ahora, cada pueblo es una gran familia en la cual se reúnen Espíritus afines, y la propensión a unirse de los miembros de estas familias constituye el carácter distintivo. Creed vosotros que Espíritus buenos y humanos prefieren encarnarse entre un pueblo bárbaro y feroz? No: los Espíritus simpatizan con las masas, como simpatizan con los individuos. En ese caso, ellos se encuentran en el ambiente que les es propio”-.
51.            Manifiesta, el ser humano, expresiones del carácter moral de sus existencias anteriores?
-“Si, puede suceder; empero, él, mejorando, cambia. También la diversidad de condiciones sociales tiene sobre esto una gran influencia: si de condición social relevante se pasa a otra humilde, sus gustos cambiarán del todo, y costará reconocerlo. Es cierto, pero, que, siendo el Espíritu siempre el mismo en las diversas encarnaciones, sus manifestaciones, al pasar de una a la otra, pueden tener ciertas analogías, modificadas solamente por las costumbres de su nueva condición; pero, llega el día en el cual un notable mejoramiento le cambia del todo el carácter, por cuanto de orgulloso y malvado, si se arrepintió, puede transformarse en humilde e humano”-.
52.            El ser humano, en sus diversas encarnaciones, manifiesta los rasgos físicos de sus existencias anteriores?
-“El nuevo cuerpo no tiene con el de una existencia anterior ningún rapport.  Empero, el Espíritu se refleja en el cuerpo, y, si bien éste no sea más que materia, es modelado, por otra parte, sobre las capacidades del Espíritu, que les imprime un cierto carácter, especialmente en la cara. Se dice, generalmente, que los ojos son el espejo del Espíritu, es decir, que el Espíritu se expresa más particularmente sobre la cara, lo cual es cierto, por cuanto, una persona, aunque físicamente de poca belleza, tiene en sí algo que gusta, cuando posee un Espíritu bueno, sabio, gentil, mientras que existen caras bellísimas, que no poseen atractivo alguno, más bien inspiran aversión. A primera vista, parecería que solamente los cuerpos hermosos deberían ser los vehículos de los Espíritus mejores; empero, en realidad, cada día se encuentran seres humanos de bien bajo aspectos de menor belleza física. En conclusión: la paridad de gustos y tendencias puede dar a los cuerpos, no una semejanza pronunciada, sino lo que se dice, normalmente, un aire de familia”-.
Por cuanto el cuerpo, que reviste el Espíritu en una nueva encarnación, no tiene relación con el de la existencia precedente, sería absurdo deducir una sucesión de existencias de una semejanza fortuita. Todavía, las cualidades del Espíritu modifican, frecuentemente, los órganos, que sirven a sus manifestaciones, e imprimen, en el rostro, y en el conjunto de los modos, un carácter particular. Por lo cual, debajo de los más humildes rasgos físicos se puede encontrar la expresión de la grandeza y de la dignidad; mientras que, debajo del vestido del gran señor se observa, alguna vez, la de la bajeza y la de la ignominia. Ciertas personas, en el ambiente de su nueva existencia, toman las costumbres y las maneras de la nueva sociedad con tanta naturalidad, que parece como si se encontraran en su elemento; otras, en su polaridad opuesta, no obstante su nacimiento y condición, se encuentran siempre como peces fuera del agua. Cómo explicar estos hechos, sino como manifestaciones de lo que ha sido el Espíritu en anteriores existencias?

IDEAS INNATAS

53.            El Espíritu encarnado conserva, quizá, alguna huella de las sensaciones tenidas y de las nociones conquistadas en existencias anteriores?
-“Le queda una vaga remembranza, es decir, lo que suele denominarse ideas innatas”-.
Entonces, la teoría de las ideas innatas no es una quimera?
-“No. Las cogniciones adquiridas en cada una de las existencias no se pierden. El Espíritu, separado de la materia, las recuerda siempre. Durante la encarnación puede olvidarlas en parte; pero, la intuición que le queda, ayuda su avance evolutivo, sin el cual debería recomenzar siempre del inicio. A cada nueva encarnación, el Espíritu toma su punto de partida desde aquel en el cual quedara en la precedente”-.
Por lo cual, entre dos vidas, existe una gran conexión?
-“No siempre así de grande como podréis creer, por cuanto, como fue observado, las condiciones son, frecuentemente, muy diferentes, y, en el intervalo el Espíritu ha podido progresar”-. (ver nº 216).
54.            Cuál es el origen de las facultades extraordinarias de quienes, que, sin precedente estudio, parece que tienen la intuición de algunas partes del saber, como las lenguas, del cálculo y similares?
–“La remembranza del pasado, el progreso antecedente del Espíritu, del cual ellos mismos no tienen conciencia. De dónde quisierais que provengan? El cuerpo cambia, pero el Espíritu no, si bien muda el involucro exterior”-.
55.            En el cambiar del cuerpo, se puede perder alguna facultad intelectual? No tener más, por ejemplo, el gusto artístico?
–“Sí; si el Espíritu ha desvirtuado esta facultad haciendo mal uso. Empero, por otra parte, una facultad puede permanecer dormida durante una existencia, por cuanto el Espíritu quiere ejercitar otra con la cual no tiene relación alguna; en tal caso aquella queda en el estado latente para reaparecer más tarde”-.
56.            Es, quizá, a un recuerdo retrospectivo que el ser humano debe, aún en el estado primitivo, la noción instintiva de la existencia de Dios y l presentimiento de la vida futura?
-“Sí: a la remembranza de lo que ya sabía como Espíritu antes de haber encarnado; pero el orgullo frecuentemente sofoca este sentimiento”-.
Son debidas a este mismo recuerdo algunas creencias relativas a la doctrina espirita que reencontramos en todos los pueblos?
-“La doctrina espirita es antigua cuanto el mundo, y se reencuentra en todas partes: prueba ésta de su verdad. El Espíritu encarnado, manifestando la intuición de su estado de Espíritu, tiene la conciencia instintiva del mundo invisible; empero, frecuentemente, la falsean los prejuicios, y la ignorancia le agrega la superstición”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO 941:




COMENTARIO EXEGÉTICO 941:

Giuseppe Isgró C.


941.  El temor a la desencarnación, es para muchos, causa de desasosiego; ahora bien, de dónde nace aquella aprensión, por cuanto tienen, delante de sí, el porvenir?
-“Están en un error, es verdad, pero, qué queréis? Desde la niñez se busca de persuadirles de que existe un infierno y un paraíso, y de que es mucho más probable que vean el infierno, por cuanto se le enseña que todo lo que se encuentra en la naturaleza constituye un pecado para el Espíritu. Por lo tanto, con los años, si tienen un poco de criterio no lo pueden admitir, se convierten en ateos, o materialistas, y se reducen a creer que, después de la presente vida no hay nada más. Si después persisten en las creencias de la infancia, estarán, siempre, debajo de la preocupación de aquel fuego eterno, en el que experimentan todos sus efectos, sin ser destruidos. La desencarnación no le atemoriza a la persona justa, por cuanto su  confianza le otorga la certeza del porvenir, la esperanza le hace percibir una vida mejor, y la solidaridad, cuya ley ha practicado, que en la dimensión espiritual, no encontrará ningún ser de quien tenga que temer su mirada”-. (Ver Nº 730).
El ser humano más apegado a la vida del cuerpo que a la del Espíritu, tiene sobre la tierra las insatisfacciones y los goces de la materia; su felicidad consiste en la satisfacción fugaz de todos sus deseos. Su Espíritu, siempre preocupado por las cosas de esta vida, sufre por ansiedad y torturas continuas. La desencarnación le aterroriza por cuanto duda de su porvenir, y deja sobre la tierra todas sus afecciones y esperanzas.
La persona moral, que se ha rendido superior a las necesidades ficticias creadas por las pasiones, prueba, en esta tierra, goces desconocidos al humano material. La moderación de sus deseos le concede a su Espíritu la paz y la serenidad. Satisfecho del bien que hace, no conoce desilusiones, y las contrariedades afrontadas no le dejan en el Espíritu ninguna impresión dolorosa.
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec


El temor es una consecuencia del desconocimiento de las leyes espirituales que rigen la vida.

Al desconocer, la persona, que su cuerpo no es ella, en sí, sino un vehículo temporal, que oportunamente cambiará al igual que se hace con un vestido que ya ha dejado de ser útil, y al ignorar, también, que es poseedora de un Espíritu eterno e inmortal, que vivirá en infinitos ciclos de vida, en incontables mundos, es natural que el temor a la desencarnación cause inquietud y desasosiego, sobre todo al término de una existencia, cuando observa que, aún en la más “larga” longevidad, es muy poco lo que se ha hecho, y ver que todo "termina" no le aporta sentido a la vida.

Cuán diferente es la actitud de la persona que, conociendo la Doctrina Espírita, -y cualquier otra que aporta un conocimiento preciso sobre la existencia humana, el Espíritu eterno e inmortal, y la reencarnación como vehículo del eterno progreso-, que le otorga la certeza de que, la etapa que culmina, no es sino un recodo del camino, y un escalón que le permitirá contemplar más lejos en el horizonte universal, en el cual individuará su siguiente trayecto.

Sabe, como lo refería Sócrates en su Apología, que encontrará, a Homero, Orfeo, Hesiodo, e incontables otros amigos, y afines varios incontables, como compañeros del camino, y que retro-alimentará los resultados de su última existencia, y planificará los objetivos de la siguiente, -muchas veces, de varias futuras, como proyección de su trabajo, que precisa contemplar un macro plazo-.  Efectuará asociaciones con incontables seres para el trabajo común que le espera en el siguiente siglo de vida, y lo que para el que ignora la “Ciencia de la vida”, es temor, o desasosiego, y ausencia de sentido, por la educación previa recibida, para el cultor la filosofía de las “leyes espirituales”, es conocimiento de causa que da certeza, confianza y un sentido de vida, y de autorrealización, en la eterna polarización de un estado de conciencia a otro más elevado, que en cada ciclo existencial se va logrando.

“Poema a lo que existir no puede”:

¡Oh, tú, que existir no puedes,
agobias al ser humano
en la ignorante materia!
¿Dónde la vida tendría sentido
si tú existencia real tuvieras?

¡Tú, que alimentada yaces
en errónea concepción!
¡Para el hombre racional ya no existes,
pronto nadie ha de temer
frente a la máscara de tu existencia!

¿Acaso no ha observado el hombre
que en la natura nada muere,
que todo se transforma?
¿Habría de ser el eje del progreso
quien en momentos dados
debiera perecer?

¡Renacer, reencarnar, son frases ya comunes,
por las ciencias psíquicas divulgadas!
¡En el hombre, el velo misterioso
que de la muerte su realidad cubría,
ha sido ya rasgado!

A ti que existir no puedes,
evoqué mi canto,
y cual poema sublime.
hizo la inspiración.

Los humanos horizontes han sido esclarecidos,
ya todos mirarte tranquilos pueden
y al unísono cantar aquello que dice así:
¡Muerte, figura equívoca del fin
que no existe,
ya reposar tranquila puedes,
pues, tú sí ya has muerto,
pero, ¿qué digo?
si aún tú no has nacido,
si nacido hubieras, morir no podrías!

¡Sucede,
que en oscuras eras que ya no vuelven,
hasta el presente que tiende
a no seguir opaco,
aparente vida creyeron haberte dado,
pero ese error
en la luz de los hombres
ha sido ya borrado!