martes, 16 de septiembre de 2014

TERCERA EPÍSTOLA A SOPHÍA


TERCERA EPÍSTOLA A SOPHÍA

©Giuseppe Isgró C.

Apreciada Sophia:
Gracias, por su carta y sus comentarios.
A continuación le comento los aspectos relativos a sus planteamientos:
Usted me pregunta: -“Por qué es contraproducente hacer confidencias a una persona allegada, acerca de los propósitos que queramos realizar?”
·                    Salvo las excepciones válidas, en cada caso, como las de informar a personas vinculadas, (a quienes se está, por deber moral, obligados de contar determinados proyectos que les involucre, con la verdad por delante, sea cual fuere), como el cónyuge, los hijos, u otros familiares, un socio, una persona con quien se vaya a contraer matrimonio u otra clase de compromiso, como noviazgo, etc., personal o comercial, es preferible ser reservados en los proyecto, por las siguientes razones:
·                    PRINCIPIOS GENERALES:
A) Sea quien fuere la persona que se le comente el proyecto que se desea realizar, instantáneamente se activan fuerzas contrarias, o antagónicas, cuya resistencia inherente se asemeja a un campo de fuerza adversa que será preciso dominar como un “handicap” extra. Es decir, para realizar el mismo proyecto costará más esfuerzo lograrlo con éxito si se comenta, sin importar quien sea el, o la confidente, -salvo los casos de rigor, y las excepciones que luego analizaremos-, que si se mantuviese en silencio, o en secreto.
·                    Podría decirse, como una constante: Si se habla del proyecto, dejará de realizarse.  
·                    Si el proyecto que se desea llevar a cabo es muy importante, es preferible no decir nada a nadie; salvo, por supuesto, las muy pocas, y puntuales, excepciones.
B)                     A nivel mundial, muchas personas se han dado cuenta de este principio, razón por la cual, mantienen sus proyectos en silencio, mientras estén, aún, por concluir exitosamente. Esa es la regla: Hasta no realizar algo, no decirlo a nadie. Después ya no importa, por cuanto el objetivo está logrado.
·                    En el argot popular se suele decir: -“En boca cerrada no entran moscas”-. En algunos sentidos, esto tiene alguna vinculación. Hemos mencionado, en diversas partes, que: La naturaleza trabaja en silencio; es preciso emularla.
2.         Mientras mas allegada sea  la persona, más fuerza antagónica genera.
·                     Esto se explica por cuanto la persona más allegada puede tener más intereses en contra de la realización del proyecto;  pongamos unos ejemplos:
A)                En el caso de un joven con sus padres: Éste le cuenta sus proyectos, -de la índole que fueren-. Ambos progenitores, o uno de ellos, enseguida comienza a pensar en los peligros, imaginarios o reales, que su hijo, o hija, correrá, y en silencio, o por medio de la persuasión, comenzará(n) a sabotearle para que no realice su proyecto, sugiriéndole una enorme cantidad de razones en contra, -que de todas maneras, casi siempre, dándose el caso, hay que tomar en cuenta, porque muchas veces son realistas. Hay excepciones a la regla, y estos constituyen el 20% de los casos, sin que por ello, se deje de activar la fuerza antagónica en contra. Lo que ocurre es que el joven se impone sobre la resistencia y frente a las evidencias de que nada doblegará su voluntad, los demás se ven obligados a respetar su propósito. Pero, hubo un combate entre fuerzas, y se sigue manteniendo, aún, en el tiempo, lo que está acallada es la voz antagónica, pero tan pronto el joven tenga un pequeño tropiezo, emerge enseguida, diciéndole: -“Hijo, no te lo dije yo que no te metieras en eso, y un largo etcétera que cada quien ha oído, u observado, muchas veces.
 Pero hay cualquier clase de variantes, y los padres suelen tener muchos intereses ocultos en relación con los hijos. Asesorando a un gran número de personas, en el ámbito de nuestra actividad como consultor jurídico-inmobiliario, hemos podido observar casos que son inauditos. Esa es la razón por la cual se dice: -“Una cosa es lo que piensa el burro y otra quien lo arrea”-.
B) El hombre le cuenta a la esposa que piensa desarrollar un proyecto a nivel nacional, o internacional: lo que le significará tener que viajar, constantemente. En este caso, la esposa se la ingeniará, sutilmente, disuadiéndole para que no haga tal cosa, con miles de imaginarias circunstancias, o reales, tal vez, cuyos efectos maximizará. El temor del riesgo de las “aventuras” que podrá tener el hombre, -en las cuales él ni siquiera ha pensado- generará fuerzas adversas en contra del proyecto, a nivel objetivo, y al subjetivo: Invisible y/o mental. (Psicoquinesia, o telequinesia, es decir, la acción de la mente a distancia, por medio de la imaginación, del temor y de las expectativas negativas. Por supuesto, en personas positivas al 100%, se activan fuerzas  creadoras favorables).
C)     La esposa le cuenta al esposo su proyecto –de la índole que fuere-, y él se va a representar, mentalmente, que si la señora tiene éxito va a adquirir excesiva independencia, y él perderá poder sobre ella.
·  O bien, el desarrollo del proyecto significará viajar, salir, visitar gente, todo ello le da más independencia a la señora, posibilidades de aventuras, entre otras cosas, entonces él comenzará a sabotearle, con muchas sutilezas, con tacto y habilidad, en los más recatados; en otros, con la imposición poco respetuosa, y hasta rayando en poca cortesía. (Por supuesto que, hoy en día, la mujer es más independiente que antes, pero, salvo excepciones, el principio sigue siendo válido, porque tenemos al mismo hombre, y a la misma mujer, en el fondo).
·  Hemos visto, también, todas clases de variantes, por supuesto muchas de ellas inimaginables, que no merece la pena reseñarlas. Cuestión de egoísmo, tal vez, o de ausencia de amor, o simplemente de confianza en sí.
D)            Al mismo tiempo se suelta la imagen del proyecto que se desea realizar:
·             Al hablar del proyecto que se desea ejecutar, se suelta la imagen del mismo, y otras ideas van a suplantarle en la mente, y éstas son las que van a activar las fuerzas regidas por la ley de atracción.
·             Estas otras ideas son las antagónicas que en forma verbal, o telepáticamente, las personas a quien se les comunica el proyecto, comienzan a enviar, sistemáticamente, a veces hasta muchos meses después, o años. (Hay numerosas observaciones al respecto).
·             En algunos casos, es de tal magnitud la reacción antagónica, y tan notable, que se hace preciso usar esta estrategia: En conversación normal con la persona a quien se le contó el proyecto, como quien no quiere la cosa, se le dice: -Oye, sabe que desistí de aquel proyecto que te había contado; llegué a la conclusión de que no valía la pena. Acto seguido se pasa a otra cosa. Pese a lo cual, no dejarán de ser reveladores los comentarios de la otra persona. En todo caso, se notará como aquella persona experimenta un “alivio” al saber que usted se ha dejado de eso. (Realizando el proyecto, el amigo, o la amiga, sale del montón del cual él forma parte. El egoísmo tiene muchas vertientes ocultas de expresiones).
E)      Si no se habla, se mantiene la idea en la pantalla mental, con mayor posibilidad de lograr el éxito en el proyecto.
·  Pese a todo, es preciso escribir los objetivos, para darle carácter de permanencia, practicar la autosugestión, para fijarlos en la mente objetiva, y transferirlos en la subjetiva, -ordenador mental, y visualizarlos ya realizados, en su etapa culminante, sin anteponer canal de manifestación alguno, dejando a la mente psiconciente encargada del logro.
·  Esto quiere decir, que hay que dejar que la vida traiga el resultado por el canal que ella –por la ley cósmica- lo crea mejor, sin imponerle que sea obtenido a través de un conducto determinado, que podría ser el inadecuado. La sabiduría de la vida es infinita.
F)      Es decir: de por sí, las ideas suelen saltar de la pantalla mental, con facilidad, pero, se sueltan totalmente al hablar de los proyectos. Entonces, el esfuerzo por sujetarlas, es mayor, y se corre el riesgo de no llevar a cabo el proyecto.  Al hacerlo, la mente lo aleja de su centro de poder, que es la imagen en la pantalla mental, donde crea un campo de fuerza magnética que atrae a los elementos coadyuvantes y repele a los contrarios, por la ley de atracción cósmica.
G)     LA IMAGEN EN LA PANTALLA MENTAL: si la idea del proyecto permanece constantemente, allí, por la rememoración continúa, por la imaginación del proyecto realizado, visualizándolo, etc.; dado que las imágenes tienen fuerzas de atracción y de repulsión, si las mantenemos en la mente, relativas al proyectos, ellas son como un imán: Atraen a los elementos análogos y coadyuvantes a su logro, y repelen los contrarios.
·       El centro de poder es la pantalla mental, las semillas son las ideas del proyecto, y las ideas son, a la vez, imágenes mantenidas en la pantalla mental. Son fuerzas, de doble polaridad, que atraen como un imán.
·       Atraen las mismas cosas que se piensa o se siente, o se imagina, o se teme. Lo semejante atrae lo semejante. Los opuestos jamás se juntan. El aceite se mezcla con el aceite, el agua con el agua. El aceite y el agua no se mezclan, aunque estén juntos.
H)      Quiere decir que cuando deseamos realizar un proyecto, la mente lo atrae, pero si lo comentamos con alguien, la mente lo aleja? Por qué? Por lo siguiente:
PRIMERO: Al hablar del proyecto, la idea del mismo sale de la mente, Se suelta, y otras pasan a ocupar su lugar, y cuesta volver a reubicarla. (Hasta se llega a olvidarse de ella).  Es algo que se puede observar con un poco de atención. Al salir la idea de la mente, donde fungía de imán, deja de atraer a los elementos coadyuvantes inherentes. Es decir, se alejó la idea del centro de poder que es la pantalla mental, donde, al centrar la atención en la misma, se expande la conciencia sobre ella, y se activa el poder creador, tanto para su realización, atrayendo a los elementos coadyuvantes, como, también, un medio protector, aislando los elementos antagónicos, esa es la razón por la cual, a la fuerza de repulsión se de denomina: Ley de aislamiento cósmico.
SEGUNDO: La fuerza antagónica que se ha creado, es un poder adverso que va a obstaculizar la realización del proyecto, lo cual significa que habrá de emplearse más a fondo para realizarlo, pero, la mayoría de las veces, deja de hacerse.
·                          Entonces, por qué correr riesgos? Es mejor realizar los proyectos emulando a la naturaleza; en silencio. De esta manera, uno se asegura de que no interferirán fuerzas antagónicas que habrá, luego, que vencer, con un esfuerzo extra.
El libro Cómo desarrollar la Auto-Maestría, en sus dos primeros capítulos habla de este aspecto, y de otros inherentes, pero las ideas son, en esencia, las reseñadas aquí.
Entonces, surge la pregunta: -A quién podemos comentar nuestros proyectos?
·                   A LOS ASESORES PROFESIONALES: Están acostumbrados a ayudar a la gente a alcanzar sus propósitos, de cualquier índole. Generan fuerzas positivas y estimulantes. Hay que elegir bien al asesor, sea cual fuere el área inherente. Siempre es bueno centrar la atención sobre el paso en que se desea recibir la cooperación, sin entrar en detalles sobre el proyecto total, que debe permanecer en reserva, aún con los expertos.
·                   A los socios, a los usuarios, a la gente interesada en el proyecto, quienes sí van a prestar su concurso para su logro. Con todo, hay que hacerlo, cuando ya se haya consolidado y esté firme, y siempre, hablando de un paso a la vez, sin revelar la meta final a nadie.
·                   Hay excepciones, que cada quien sabrá cuales son.
       Es preciso mantener en silencio, también:
 1) Cuando el proyecto atraviesa por sus fases críticas o menos fáciles. No hay que hablar de ellas con nadie, ya que ello maximiza los efectos negativos. Hay excepciones: las personas de las cuales se precisa ayuda, -y sin entrar en detalles-, dando por hecho que todo está bien, ya que, si la persona no tiene confianza, cómo la va a estimular en los demás?
·                   Los problemas, son la salsa de la vida, los que mueven el mundo, y le dan sentido direccional a la existencia. Esto quiere decir, que si no hubiesen situaciones por resolver, no existiría la vida. Por lo cual, las situaciones por resolver, suelen constituir  las mayores oportunidades que la vida aporta, al igual que la nuez dentro de la cáscara.
·                   Las situaciones y los proyectos, en todas sus variantes, expresan el poder potencialmente infinito que posee el ser humano, siempre que los atienda, los asuma y los afronte, sin abandonar a mitad del camino, siguiendo hasta haberlos resuelto, o alcanzado.  
·                   En el momento en que cada quien se niega en abandonar, se activa el poder creador de la mente, y comienzan a surgir las coincidencias coadyuvantes a la solución o al logro, respectivamente.
Aquí pasa algo similar con los proyectos, pero en sentido inverso:
·                   Cuando hablamos de las situaciones por resolver, en sus fases menos fáciles: Una persona escucha el relato de los problemas, los maximiza, y luego, lo cuenta a otra, y ésta, a su vez a otra, y así sucesivamente. (Cada persona tiene un promedio de 250, o más, interrelacionados, por lo cual, en pocos días, pueden conocer esa situaciones miles de personas, con solo contar el caso a una amiga, o amigo, de estrecha amistad).  Cada una los maximiza más, se los supone más grandes de los que son al hablar  y al imaginarlos los crea por el principio de donde se centra la atención se expande la conciencia y el poder creador. Se va creando un campo de fuerzas abrumadoras en un gran número de personas comentadoras, quienes, centrando la atención en la que contó, originalmente, la situación, las recibe, telepáticamente, las cuales son fuerzas adicionales que tiene que vencer. Es el mismo principio: Donde centramos la atención, se expande la conciencia, y se activa el poder creador.  
·                   Si se centra la atención en los problemas, se activa la ley de atracción en ellos. Si se centra la atención en la solución, o en los objetivos, se canaliza positivamente, tanto las ideas obtenidas por la lógica inductiva y deductiva, como por la intuición y la inspiración, sobre el qué, el cómo, el cuándo, el dónde, el quién, el cuánto y el por qué, así como la fuerza creadora-motivadora inherente y suficiente a la magnitud de cada caso. Pero, en ambas vertientes, el silencio es creador, coadyuvante, y positivo, para cualquier persona.
·                   Probablemente, el problema ya esté resulto a los tres días, y, sin embargo, varios meses después, ese grupo de personas por donde ha circulado la información, probablemente sigan pensando que la que lo contó, lo siga teniendo, y muchas de ellas, hasta se le pueden alejar, ya que, un buen número de personas no quieren tratar con quienes tienen problemas, salvo excepciones.
·                   Esto puede afectar, también, el crédito personal. Cosas de humanos.
DESGASTE DE ENERGÍA:
·        Hablar de los propios objetivos, o situaciones desgasta la energía.
·        Activa la atención a nivel objetivo, y aquí está el verdadero secreto: Conversar, necesariamente, retrae a la persona a la dimensión objetiva, sustrayéndola de la dimensión subjetiva, que es donde se encuentran los poderes creadores de la mente; es decir: En el interior.  
·        Por eso se dice que para conectar con la Divinidad es preciso descentrar la atención del ego, e interiorizarla en el yo interno, y desde este centro de poder, conectarla con la fuente. En esa dimensión interior, creadora, sosegadora, inspiradora, se activan las ideas y las fuerzas coadyuvantes.
·        Por todo esto, es preciso hablar solo de cosas positivas, y cuando alguien cuenta cosas negativas de otros, atajarle, sugiriéndole: -Háblame de todo lo bueno que sepa de otros, nada negativo y salir de ese círculo cuanto antes.
·        Otro punto, es el de la conveniencia de no hablar sobre la salud. Sea cual fuere el estado en que la persona se encuentre, siempre debe decir que está bien; luego, cambiar de tema, enseguida.
Sophia, he colocado estas breves  ideas tal como han surgido. De haber algún aspecto adicional, será un placer comentarlo. Es un tema muy interesante.
Adelante.


martes, 9 de septiembre de 2014

LA FLOR Y EL JARDINERO






LA FLOR Y EL JARDINERO

©Giuseppe Isgró C.


Era un aprendiz de jardinero, que practicaba su arte como un hobby en su tiempo libre.
Aquella mañana soleada, encontró una flor, hermosa variante de margaritas, de color anaranjado, de las que tanto cultivaba su madre, cuando era un niño, en el jardín de su casa, en su pueblo natal. Alguien la había arrancado de un pequeño jardín, al frente de una oficina, en la avenida principal. El joven la recoge, se la coloca en el bolsillo izquierdo de su pantalón, y se forja el propósito de sembrarla en la jardinera de su casa.
Así lo hace y al poco tiempo nacen dos pequeñas planticas, de las cuales solo una llega a desarrollarse medianamente, y alcanza a dar dos margaritas.
Una vez secas las dos flores, el jardinero siembra las semillas, y esta vez nacen un mayor número de planticas. Luego, repite el proceso, sembrando las semillas de las nuevas flores; al germinar, la jardinera se pobló abundantemente.
Cada nueva flor seca, le aportaba las semillas que volvía a sembrar con el propósito de llenar su jardín de aquella maravillosa margarita, que en su crecimiento y desarrollo adoptaba una gran variedad de colores.
En la segunda generación, el jardinero observa con asombro, que algunas plantas dan flores que son diferentes unas de otras; es decir, unas plantas dan la misma flor pero sin los pétalos. Es como si fuera el “macho” de la planta, al igual que ocurre con otras especies, por ejemplo, la lechosa, o papaya. Por lo menos, esto es lo que pensaba el novel jardinero.
Pero, allí estaban las dos variedades que habían salido de una sola y única planta.
Cada mañana, al salir al jardín, experimentaba una profunda emoción al contemplar la inmensa variedad de colores de aquellas exóticas flores, que alegraban la vista de todos quienes pasaban por el frente.
Las flores parecían decirle al jardinero: Gracias!!! Porque las plantas, aunque alguien pueda no creerlo, experimentan sentimientos y emociones, y, también “piensan”; están conscientes de lo que ocurre a su alrededor. Saben quien les ha sembrado, y quien las cuida, y se esmeran en agradarle hermoseando sus formas con coloridos más brillantes y atractivos. Y le sonríen; sí, le sonríen alegres y agradecidas.
Esa belleza y respuesta a los cuidos del jardinero, le estimulan para que le siga cultivando, limpiando el jardín de la maleza, y regarla con agua, todas las noches, o casi.
Al prosperar su jardín, lo hace, también, la persona, por cuanto se armoniza con la naturaleza, y su vida comienza a fluir con una energía vivificante. Se integra con la naturaleza, y ésta le utiliza como su instrumento, para lograr sus objetivos cósmicos.
De las semillas encontradas por pura y aparente casualidad, han nacido ya, centenares de plantas y miles de flores. Muchos de los transeúntes, al pasar, arrancan una flor, con la emoción de sembrar las semillas en su propio jardín. Otros, mas respetuosos, se acercan y solicitan permiso para tomar una flor seca para sembrar sus semillas en sus casas.
De esta manera, las hermosas plantas se van expandiendo en su reproducción, abarcando inmensos territorios, y seguramente, van pasando de un continente a otro, inspirando a quienes les contemplan, la idea de que les siembren en sus propios jardines.
O, acaso no fue pura casualidad que el joven jardinero encontrara aquella mañana la flor, destinada al basurero? O, al estar arrinconada, y secarse, quizá, sería arrastrada por el viento, y habría nacido en cualquier lugar a donde aquel le condujese? Pero, el jardinero nunca iba por aquel lugar por donde recogió la flor. Qué extraña coincidencia le llevó allí? Y, luego, viendo la flor, fue inspirado para acacharse y recogerla, y, posteriormente, sembrar las semillas, cuidar su crecimiento hasta verle florecer, esperando con intensa emoción mientras eso ocurría.
No deja de ser extraña dicha constancia. Pero, es el caso que en su mente se imaginó el jardín lleno de hermosas margaritas anaranjadas, tal como ahora lo contemplaba. No será que el Espíritu de aquella hermosa planta, y flor, le inspirara aquel cuadro mental, para moverle a la acción?
Hoy se sabe que las plantas perciben, y comprenden. También, que se comunican telepáticamente. Y, quien sabe cuantas cosas más hacen, muchas de las cuales, la ciencia ha ido desentrañando.
Los experimentos realizados por científicos de todo el mundo, han verificado que las plantas son capaces de percibir cuando las personas dicen la verdad, o no. También, reconocen a las personas que les hacen daño, y a aquellas que les cuidan.
Responden a las emociones de la música agradable, a la conversación amistosas del jardinero que les habla. Esta es la razón por la cual Luther Burbank logró que los cactus de su jardín crecieran sin espinas. El les decía, mientras las regaba, que crecieran sin espinas, porque no las iban a necesitar, ya que él las cuidaría. Los cactus, atendiendo al mensaje de aquel ilustre genio, le complacieron y, al crecer, lo hicieron sin espinas.
El jardinero recordaba un día, que al salir de su apartamento, la imagen de una planta seca y una fuerza irresistible le hicieron asomarse en un área escondida, por la que nunca se asomaba. Allí se encontraba una planta olvidada que estaba secándose, Fue a buscar un balde de agua y la regó. Con el tiempo, dos veces más sintió la misma impresión y fuerza, con el mismo resultado. En otro lugar, con el mismo tipo de planta, experimentó idéntico fenómeno. El jardinero, alberga la certeza de que las plantas se comunican telepáticamente entre ellas, y también con las personas, animales y con los Espíritus elementales de la naturaleza, en el reino mineral.
El novel jardinero recuerda, también, como al sembrar, en años anteriores, en su jardín, algunos carpachos, al poco tiempo, al manifestarse las primeras flores, parecían sonreírle, como dándole las gracias. Cuántas mañanas experimentó profundas emociones contemplando a aquellas flores de hermosas tonalidades de colores entre el blanco, anaranjado y el amarillo.
Lo mismo experimentó al brotar del capullo la primera rosa roja, en un rosal que sembrara. Él recuerda como, caminando por Madrid, al pasar por un hermoso jardín en la zona de “Ventas”, una fuerza irresistible le indujo a voltear, y con asombro contempló unas rosas y otras hermosas flores que parecían sonreírle. Sintió como si ellas supieran que él, aunque aprendiz, era un jardinero en potencia, que, sentía un profundo amor hacía las plantas, y se ocupaba en cuidar un jardín que, día tras día, iba de mejor en mejor. Para las plantas, cada jardinero, representa un benefactor del reino vegetal. Ellas están conscientes de esto, y siempre quieren estimular a quienes muestran aptitudes para seguir por ese hermoso camino de autorrealización.
Con razón, muchos aprendices del budismo zen, y taoístas, practican la meditación mediante el cultivo de la jardinería, u otro arte análogo, por ejemplo, el del bonsái. Por este medio alcanzan elevados niveles de iluminación.
Es natural que a través del arte del cultivo de un jardín se alcancen profundos estados de conciencia y sus respectivas estaciones de comprensión. Primeramente, el jardinero se antepone un propósito: Cultivar su jardín, Elige las plantas que desea. Aunque no sabemos si él es quien elige, o alguien de la dimensión espiritual del reino vegetal le inspira las plantas que debe elegir. A veces pienso que, los Espíritus de las plantas que desean encontrar un instrumento para lograr su objetivo de expansión, eligen al jardinero, y el lugar, a donde quieren expandirse. Le inspiran la imagen de la planta, y el deseo de cultivarla, se la recrean en la mente del mismo una y otra vez, hasta que el anhelo de tener tan hermosas plantas, le mueve a la acción y va en busca de las semillas, las siembra con emoción, y atención expectante, y espera hasta que aparezcan las primeras flores, cultivándolas con amor y dedicación.
Se da cuenta, tan pronto como se forja el propósito de cultivar dichas plantas, como se manifiesta un sentimiento de felicidad. Por todas partes las observa donde antes jamás las había visto. Es que ya, su mente, se encuentra en perfecta sintonía, y la ley de atracción comienza a realizar su trabajo. Donde se centra la atención se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora.
Y esto mismo ocurre en el arte zen, y también en el taoísta, en el sufís, en el espirita, y en el místico, o en el de cualquier otra clase. Se manifiesta el sentimiento de un propósito claramente definido, los objetivos enunciados por escrito con la descripción los resultados que se desean alcanzar a corto, mediano y largo plazo, que aportan un sentido de dirección y cuantificación; se experimenta la emoción del logro como si ya lo hubiese alcanzado; fluye la energía creadora hacia la realización del ideal cultivado, primeramente, en la imaginación sintética o creativa, de la mente, y luego, plasmándolo en la realidad objetiva por la firme constancia que logra hasta lo que aparentemente pareciera imposible. Con dedicación y amor se transforma en realidad tangible cualquier resultado que ardientemente se desee, cuya conquista aporta un motivo poderoso de vida, proporcionando felicidad, autorrealización e iluminación. A esto se le denomina Nirvana, Satori, Conciencia Cósmica, y tantas otras cosas que, cada quien, en su caso particular, sabe a que se refiere. Se alcanza el éxtasis místico que aporta la comprensión de las leyes de la naturaleza; entra en perfecta armonía con las mismas; y a través de la compenetración con la naturaleza divina de las plantas, por el cultivo de las plantas de su jardín, va observando, descubriendo y comprendiendo, en cada una de las plantas, y de los seres de su jardín, a Dios. Sí, en su jardín, comienza a contemplar la presencia de Dios. Allí está la vida fluyendo, y por lo tanto, también está Dios y le percibe con un profundo sentimiento de amor. Se da cuenta de que, cultivar su jardín representa una forma de adoración a Dios, y Él responde haciendo manifestar la Divina Presencia, también con Amor; con Su Amor.
Cada mañana vienen hermosas mariposas, algunas de ellas, las denominadas Monarcas, y abejas, a absorber el néctar de las flores; también se han visto colibríes, canarios y potoquitas. Recientemente, se ve con emoción a una pequeñísima iguanita, bebé, apenas, que hizo del jardín su hogar, ya que, dos meses más tarde, aún permanecía allí. La mañana de un domingo, la iguanita se introduce en las rejas de su puerta, como diciéndole: Mira, aquí estoy yo! Quien la descubre, es la perrita de la casa, una caniche, de nombre Pepa, que la contempla como a una vieja amiga y compañera.


El jardín comienza a tomar mejor forma cuando al jardinero se le suma el apoyo de su esposa. Entonces, al poco tiempo, se vuelve en un espectáculo digno de verse. Y ya las personas se atreven más a pedir las semillas para sembrarlas en sus propios jardines.
Un día, a la esposa del jardinero se le ocurre de poner en el jardín un puñado de alpiste. A partir de ese momento, los canarios fluyen a todas horas y también pájaros de diversas especies. Ya, es un propósito firme, cada semana proveerse de un paquete de alpiste para los nuevos amigos que, a diario, vienen a alimentarse en aquel hermoso jardín, impregnándolo de mágica vida.  
Tanto el jardinero, como su esposa, e hijos, y la perrita Pepa, que comparte como un miembro “humano” más de la familia, disfrutan la emoción de contemplar, a todas horas, aquel espectáculo de flores, mariposas, canarios, pájaros diversos, la iguanita y quien sabe cuántas cosas más se experimentarán. La esposa del jardinero anhela que en su jardín llegue una ranita, que ella denomina: “Ranita de la suerte”. A tal fin le colocó un envase plástico con agua, entre los carpachos, que, de momento, parece que quien la usa es la iguanita, a quien, aún, no se le ha puesto nombre. Pero, ya se le ocurrirá uno, o se lo inspirará la misma interesada. Para que vengan los Azulejos, plantó una higuera, ya que, cada mañana vienen a comer su ración de higos, casi siempre la mitad de uno, por día.
Ahora, hay muchísima plantas naciendo en aquel lugar. La otra mañana, el jardinero, al salir a contemplar las flores, sintió dentro de su conciencia, lo que le pareció un mensaje claro, nítido. En él percibía a las flores que le decían: -“Hay muchas semillas que aquí no tienes suficiente espacio para sembrarlas; cada vez que sales, o cuando puedas, llévate algunas semillas, y las dejas caer por los jardines por donde vayas, o pases. De esta manera, contribuirás a nuestra propagación por otras partes, donde, al igual que a ti, podamos alegrarle la vida a muchas más personas, con nuestra belleza y sensibilidad, y además, cumplir con la misión que nos ha encomendado el Creador. Recuerda que en nosotras se encierran profundos secretos que un día la ciencia descubrirá, y entonces, se percibirá que en nuestra aparente sencillez e insignificancia somos valiosas benefactoras de la humanidad y que compartimos el planeta tierra como iguales del reino humano, animal y mineral”.
El jardinero, a partir de aquel día, ha comenzado a esparcir por lugares idóneos las semillas de sus amigas, las margaritas de hermosos colores anaranjados, cuyo nombre científico ignora. Ya ha visto con emoción, un rincón olvidado de un edificio, como han nacido, y están creciendo, por lo menos, una cincuenta planticas, que alegrarán la vista de todos los transeúntes que por allí pasen. Muchos, alargarán las manos para llevarse una flor y sembrar sus semillas. Y así se va expandiendo la Creación, y nosotros, sin darnos cuenta, vamos dando el propio aporte, creyendo que es una iniciativa nuestra, y quizá lo sea. Pero, no deja de ser cierto, que, al fin y al cabo, no dejamos de ser instrumentos de la naturaleza de las cosas, que nos usas creativamente, si escuchamos el llamados de embellecer a la creación, y en el cultivo del arte de jardinero, alcanzar la iluminación, y en la misma, contemplar a Dios. Cada una de las plantas, es un ser que ha emanado del Ser Universal, sin separarse de Él, y sin dejar de ser Él. Al percibir esto, se habrá alcanzado la iluminación suprema.
El jardinero se ha dado cuenta ya, de cómo, a partir de una pequeña semilla, o idea, si se cree en ella y se quiere realizar un propósito claramente definido, se puede alcanzar cualquier prodigio de embellecer a la Creación con los valores inherentes al cultivo de un arte cualquiera, a ejemplo del que ejercita el jardinero, y que, jamás faltarán la inspiración y la intuición que aporten el conocimiento del qué, del cómo, del cuándo, del quién, del dónde, del cuándo y del por qué.
Haciendo lo que debe hacer con rectos propósitos, pensamientos positivos, acciones justas y perfectas, esfuerzo suficiente, atención sostenida, intención correcta, y concentración de recursos y energía en el logro de un objetivo a la vez, en el tiempo perfecto de Dios, se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora, por la que fluyen los sentimientos del amor, de la prudencia, de la justicia, de la fortaleza, de la belleza, de la armonía y la sabiduría de los demás valores universales, o atributos de la Divinidad. Esa es la conciencia cósmica que permite percibir la Unidad en la diversidad, y de que, todo es Uno.
Adelante.


domingo, 7 de septiembre de 2014

SOLILOQUIO SOBRE LA EXPANSIÓN


SOLILOQUIO
SOBRE LA EXPANSIÓN

Del libro: La Eterna Luz

©Giuseppe Isgró C.



Expansión significa prosperidad, crecimiento, riqueza en todos los niveles, desarrollo, oportunidad, inversión, ventas, creación o innovación de nuevos bienes y servicios, reactivación de la economía, renovación personal, empresarial o de la naturaleza.
Es la primavera y el verano de la economía. Es la época de la siembra y de la cosecha.
Todo en la vida se expande en un proceso evolutivo en forma de espiral. Se amplía la conciencia, la visión, el conocimiento, la experiencia, las ideas, la confianza y el entusiasmo.
Cuando se viene de las etapas de recesión y contracción –denominada esta última “época de crisis”-, en las cuales después de haber alcanzado un crecimiento insostenible, en la etapa de expansión anterior, la economía entra en recesión y luego, gradualmente, en contracción, buscando equilibrarse, reponerse y normalizarse. Es el otoño y el invierno de la economía. Empero, el ciclo es aplicable en todas las facetas de la vida, en los tres reinos naturales.
El ciclo evolutivo en forma de espiral marca el retorno a una de las fases: reactivación, expansión, recesión y contracción, que constituyen las cuatro estaciones de la economía y de la vida. En cada fase, por seguir el modelo de la espiral, se repite el ciclo, pero, me encuentra en un nivel de comprensión más elevado que en el anterior.
Es una época propicia para mirar en los cuatro puntos cardinales, para ver en qué región o lugar es más propicia la expansión o el crecimiento personal o profesional.
Estoy consciente de que es una etapa de exploración que me invita a interesarme en las nuevas oportunidades emergentes y conocer a fondo las alternativas  y elegir las opciones que mejor satisfagan las propias aspiraciones o necesidades de crecimiento.
Las convicciones que genera en mí el conocimiento a fondo del mercado crean el entusiasmo esencial que me permite dar los pasos necesarios para invertir o actuar a fondo en  mi actividad económica.
Observo las tendencias a corto, mediano y largo plazo que me facilitan la programación de la expansión o desarrollo profesional o personal.
Las inversiones, en esta época, permiten, en el espacio y tiempo, obtener importantes revalorizaciones, ya que, el período empieza en un determinado nivel hasta alcanzar, al final del proceso, cotas más elevadas que implican el respectivo beneficio que, en varios ciclos optimizarían resultados en forma notable.  El momento de invertir es al inicio del proceso de expansión cuando los precios se encuentran en su fase inicial o después que termina el ciclo de expansión, por cuanto, en la fase recesiva o de contracción, muchas veces, por la falta de demanda del mercado los precios se ven forzados hacia niveles inferiores para estimular la demanda.
Es una etapa propicia para fijarse objetivos elevados y trabajar asiduamente para su consecución satisfactoria.
Empero, es preciso moderación para mantenerme dentro del rango de las propias fuerzas, pero, dado que se ignora dónde termina el potencial de expansión y dentro de los límites de la prudencia, preciso plantearme metas ambiciosas, realistas y que impliquen un reto o desafío de crecimiento a un nivel que optimice mis recursos disponibles, que llene carencias o satisfaga necesidades o deseos insatisfechos.
Tengo que administrar los propios recursos con efectividad para que, cuando llegue la época recesiva o de contracción, la pueda superar con facilidad; por cuanto, la ley de la vida es la del péndulo, oscila de un lado a otro, cumpliendo el ciclo de las cuatro estaciones y en el verano de la economía hay que prever para el respectivo invierno.
Con un conocimiento profundo de los ciclos –económicos, históricos y espirituales, etcétera- siempre tengo amplia confianza frente a las crisis de la índole que sean.
Toda crisis tiene efectos positivos que reequilibran las propias energías, recursos y aprovechan experiencias y aptitudes que han estado hasta ese momento inactivas.
Sin importar lo duras que puedan ser, las crisis, -de cualquier índole-, siempre se superan con un plan inteligente de acción, atacando una cosa a la vez, con paciencia, dedicación, constancia y firmeza en los propósitos. Algunas veces se denominan estos períodos como “la noche oscura del alma”, después de la cual, viene el alba dorada o la luz al final del túnel, que reinicia la expansión en todos los aspectos de la propia vida o actividad.
Me mantengo con plena convicción en el camino del bien, de los valores éticos y sustento todo crecimiento sobre la realidad para que la prosperidad sea verdaderamente sólida, con tranquilidad de conciencia y paz mental.
Al final, siempre llega la etapa de la bonanza, la prosperidad y la expansión. Es preciso prepararme más y mejor para optimizar resultados.
Toda obra de expansión debe embellecer mi vida y a la creación  y propiciar la estabilidad duradera, sólida y fértil que me permita mantener en el espacio y tiempo, como un eslabón vital en la gran cadena de la fraternidad y solidaridad universal.
La belleza debo sustentarla en la sinceridad interior, en el cultivo del amor y los elevados sentimientos que, al embellecer el espíritu, se refleje en las propias facciones, pero, sobre todo, en las obras humanas, llenas de virtud, generosidad y altruismo, como siembra en el inmenso jardín del Creador del cual todos somos sus cooperadores.
Soy, al igual que todos, un instrumento de la Inteligencia Infinita, en la expansión evolutiva universal, en la respectiva cuota de cooperación que asumo como proyecto de vida.
La belleza es algo más que la forma exterior; implica armonía interior, serenidad, calma, elevación espiritual y orden equilibrado en las propias fuerzas, cuyo estado interior se refleja en lo externo como una obra maestra en honor del Gran Arquitecto del Universo, el Supremo Hacedor dentro del ser humano.
Sigo siempre adelante.

Afirmación:
Comprendo los ciclos de la vida, entre ellos, los económicos, los históricos y los espirituales;  domino a fondo la ley de oferta y demanda y cualesquiera otros conocimientos relacionados con la economía. Me pongo como meta de estudiar diez buenos libros que versen sobre economía en general, los ciclos y las crisis económicas, la gerencia moderna y el arte de negociar con eficacia, para que, mediante su estudio pueda yo ampliar mi visión del mercado y aprovechar mejor las oportunidades de expansión y riqueza, en mi actividad profesional o empresarial. Hecho está. Así es; así será.
La meta que me propongo, es leer por lo menos diez de los siguientes libros:

1.                 Samuelson/Nordhaus: Economía; Mc Graw Hill, España.
2.                 Peter Druker: La gerencia, tareas, responsabilidades y prácticas; u otro libro del mismo autor. Editorial Ateneo, Argentina.
3.                 Adam Smith: La Riqueza de las Naciones; Fondo de Cultura Económica, México.
4.                 Joseph Schumpeter: Historia del Análisis Económico; Fondo de Cultura Económica; México. (Tiene, además, un estudio sobre los ciclos económicos).
5.                 J. A. Estey: Tratado de los ciclos económicos: Fondo de Cultura Económica: México.
6.                 Thomás J. Hailstones: Economía Fundamental; Editorial Trilla, México. (Es un excelente tratado sobre los ciclos económicos).
7.                 Napoleón Hill: Piense y hágase rico. Editorial Brughera; España.
8.                 Una buena historia de la economía del país en que vivo.
9.                 Tres biografías de empresarios exitosos de mi país.
10.              Tres biografías de grandes personajes de la humanidad.
11.               León Tolstoy: La Guerra y la Paz. Editorial Porrúa; México. (Al final de la obra se refleja una interesante visión sobre los ciclos históricos.)

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martes, 16 de septiembre de 2014

TERCERA EPÍSTOLA A SOPHÍA


TERCERA EPÍSTOLA A SOPHÍA

©Giuseppe Isgró C.

Apreciada Sophia:
Gracias, por su carta y sus comentarios.
A continuación le comento los aspectos relativos a sus planteamientos:
Usted me pregunta: -“Por qué es contraproducente hacer confidencias a una persona allegada, acerca de los propósitos que queramos realizar?”
·                    Salvo las excepciones válidas, en cada caso, como las de informar a personas vinculadas, (a quienes se está, por deber moral, obligados de contar determinados proyectos que les involucre, con la verdad por delante, sea cual fuere), como el cónyuge, los hijos, u otros familiares, un socio, una persona con quien se vaya a contraer matrimonio u otra clase de compromiso, como noviazgo, etc., personal o comercial, es preferible ser reservados en los proyecto, por las siguientes razones:
·                    PRINCIPIOS GENERALES:
A) Sea quien fuere la persona que se le comente el proyecto que se desea realizar, instantáneamente se activan fuerzas contrarias, o antagónicas, cuya resistencia inherente se asemeja a un campo de fuerza adversa que será preciso dominar como un “handicap” extra. Es decir, para realizar el mismo proyecto costará más esfuerzo lograrlo con éxito si se comenta, sin importar quien sea el, o la confidente, -salvo los casos de rigor, y las excepciones que luego analizaremos-, que si se mantuviese en silencio, o en secreto.
·                    Podría decirse, como una constante: Si se habla del proyecto, dejará de realizarse.  
·                    Si el proyecto que se desea llevar a cabo es muy importante, es preferible no decir nada a nadie; salvo, por supuesto, las muy pocas, y puntuales, excepciones.
B)                     A nivel mundial, muchas personas se han dado cuenta de este principio, razón por la cual, mantienen sus proyectos en silencio, mientras estén, aún, por concluir exitosamente. Esa es la regla: Hasta no realizar algo, no decirlo a nadie. Después ya no importa, por cuanto el objetivo está logrado.
·                    En el argot popular se suele decir: -“En boca cerrada no entran moscas”-. En algunos sentidos, esto tiene alguna vinculación. Hemos mencionado, en diversas partes, que: La naturaleza trabaja en silencio; es preciso emularla.
2.         Mientras mas allegada sea  la persona, más fuerza antagónica genera.
·                     Esto se explica por cuanto la persona más allegada puede tener más intereses en contra de la realización del proyecto;  pongamos unos ejemplos:
A)                En el caso de un joven con sus padres: Éste le cuenta sus proyectos, -de la índole que fueren-. Ambos progenitores, o uno de ellos, enseguida comienza a pensar en los peligros, imaginarios o reales, que su hijo, o hija, correrá, y en silencio, o por medio de la persuasión, comenzará(n) a sabotearle para que no realice su proyecto, sugiriéndole una enorme cantidad de razones en contra, -que de todas maneras, casi siempre, dándose el caso, hay que tomar en cuenta, porque muchas veces son realistas. Hay excepciones a la regla, y estos constituyen el 20% de los casos, sin que por ello, se deje de activar la fuerza antagónica en contra. Lo que ocurre es que el joven se impone sobre la resistencia y frente a las evidencias de que nada doblegará su voluntad, los demás se ven obligados a respetar su propósito. Pero, hubo un combate entre fuerzas, y se sigue manteniendo, aún, en el tiempo, lo que está acallada es la voz antagónica, pero tan pronto el joven tenga un pequeño tropiezo, emerge enseguida, diciéndole: -“Hijo, no te lo dije yo que no te metieras en eso, y un largo etcétera que cada quien ha oído, u observado, muchas veces.
 Pero hay cualquier clase de variantes, y los padres suelen tener muchos intereses ocultos en relación con los hijos. Asesorando a un gran número de personas, en el ámbito de nuestra actividad como consultor jurídico-inmobiliario, hemos podido observar casos que son inauditos. Esa es la razón por la cual se dice: -“Una cosa es lo que piensa el burro y otra quien lo arrea”-.
B) El hombre le cuenta a la esposa que piensa desarrollar un proyecto a nivel nacional, o internacional: lo que le significará tener que viajar, constantemente. En este caso, la esposa se la ingeniará, sutilmente, disuadiéndole para que no haga tal cosa, con miles de imaginarias circunstancias, o reales, tal vez, cuyos efectos maximizará. El temor del riesgo de las “aventuras” que podrá tener el hombre, -en las cuales él ni siquiera ha pensado- generará fuerzas adversas en contra del proyecto, a nivel objetivo, y al subjetivo: Invisible y/o mental. (Psicoquinesia, o telequinesia, es decir, la acción de la mente a distancia, por medio de la imaginación, del temor y de las expectativas negativas. Por supuesto, en personas positivas al 100%, se activan fuerzas  creadoras favorables).
C)     La esposa le cuenta al esposo su proyecto –de la índole que fuere-, y él se va a representar, mentalmente, que si la señora tiene éxito va a adquirir excesiva independencia, y él perderá poder sobre ella.
·  O bien, el desarrollo del proyecto significará viajar, salir, visitar gente, todo ello le da más independencia a la señora, posibilidades de aventuras, entre otras cosas, entonces él comenzará a sabotearle, con muchas sutilezas, con tacto y habilidad, en los más recatados; en otros, con la imposición poco respetuosa, y hasta rayando en poca cortesía. (Por supuesto que, hoy en día, la mujer es más independiente que antes, pero, salvo excepciones, el principio sigue siendo válido, porque tenemos al mismo hombre, y a la misma mujer, en el fondo).
·  Hemos visto, también, todas clases de variantes, por supuesto muchas de ellas inimaginables, que no merece la pena reseñarlas. Cuestión de egoísmo, tal vez, o de ausencia de amor, o simplemente de confianza en sí.
D)            Al mismo tiempo se suelta la imagen del proyecto que se desea realizar:
·             Al hablar del proyecto que se desea ejecutar, se suelta la imagen del mismo, y otras ideas van a suplantarle en la mente, y éstas son las que van a activar las fuerzas regidas por la ley de atracción.
·             Estas otras ideas son las antagónicas que en forma verbal, o telepáticamente, las personas a quien se les comunica el proyecto, comienzan a enviar, sistemáticamente, a veces hasta muchos meses después, o años. (Hay numerosas observaciones al respecto).
·             En algunos casos, es de tal magnitud la reacción antagónica, y tan notable, que se hace preciso usar esta estrategia: En conversación normal con la persona a quien se le contó el proyecto, como quien no quiere la cosa, se le dice: -Oye, sabe que desistí de aquel proyecto que te había contado; llegué a la conclusión de que no valía la pena. Acto seguido se pasa a otra cosa. Pese a lo cual, no dejarán de ser reveladores los comentarios de la otra persona. En todo caso, se notará como aquella persona experimenta un “alivio” al saber que usted se ha dejado de eso. (Realizando el proyecto, el amigo, o la amiga, sale del montón del cual él forma parte. El egoísmo tiene muchas vertientes ocultas de expresiones).
E)      Si no se habla, se mantiene la idea en la pantalla mental, con mayor posibilidad de lograr el éxito en el proyecto.
·  Pese a todo, es preciso escribir los objetivos, para darle carácter de permanencia, practicar la autosugestión, para fijarlos en la mente objetiva, y transferirlos en la subjetiva, -ordenador mental, y visualizarlos ya realizados, en su etapa culminante, sin anteponer canal de manifestación alguno, dejando a la mente psiconciente encargada del logro.
·  Esto quiere decir, que hay que dejar que la vida traiga el resultado por el canal que ella –por la ley cósmica- lo crea mejor, sin imponerle que sea obtenido a través de un conducto determinado, que podría ser el inadecuado. La sabiduría de la vida es infinita.
F)      Es decir: de por sí, las ideas suelen saltar de la pantalla mental, con facilidad, pero, se sueltan totalmente al hablar de los proyectos. Entonces, el esfuerzo por sujetarlas, es mayor, y se corre el riesgo de no llevar a cabo el proyecto.  Al hacerlo, la mente lo aleja de su centro de poder, que es la imagen en la pantalla mental, donde crea un campo de fuerza magnética que atrae a los elementos coadyuvantes y repele a los contrarios, por la ley de atracción cósmica.
G)     LA IMAGEN EN LA PANTALLA MENTAL: si la idea del proyecto permanece constantemente, allí, por la rememoración continúa, por la imaginación del proyecto realizado, visualizándolo, etc.; dado que las imágenes tienen fuerzas de atracción y de repulsión, si las mantenemos en la mente, relativas al proyectos, ellas son como un imán: Atraen a los elementos análogos y coadyuvantes a su logro, y repelen los contrarios.
·       El centro de poder es la pantalla mental, las semillas son las ideas del proyecto, y las ideas son, a la vez, imágenes mantenidas en la pantalla mental. Son fuerzas, de doble polaridad, que atraen como un imán.
·       Atraen las mismas cosas que se piensa o se siente, o se imagina, o se teme. Lo semejante atrae lo semejante. Los opuestos jamás se juntan. El aceite se mezcla con el aceite, el agua con el agua. El aceite y el agua no se mezclan, aunque estén juntos.
H)      Quiere decir que cuando deseamos realizar un proyecto, la mente lo atrae, pero si lo comentamos con alguien, la mente lo aleja? Por qué? Por lo siguiente:
PRIMERO: Al hablar del proyecto, la idea del mismo sale de la mente, Se suelta, y otras pasan a ocupar su lugar, y cuesta volver a reubicarla. (Hasta se llega a olvidarse de ella).  Es algo que se puede observar con un poco de atención. Al salir la idea de la mente, donde fungía de imán, deja de atraer a los elementos coadyuvantes inherentes. Es decir, se alejó la idea del centro de poder que es la pantalla mental, donde, al centrar la atención en la misma, se expande la conciencia sobre ella, y se activa el poder creador, tanto para su realización, atrayendo a los elementos coadyuvantes, como, también, un medio protector, aislando los elementos antagónicos, esa es la razón por la cual, a la fuerza de repulsión se de denomina: Ley de aislamiento cósmico.
SEGUNDO: La fuerza antagónica que se ha creado, es un poder adverso que va a obstaculizar la realización del proyecto, lo cual significa que habrá de emplearse más a fondo para realizarlo, pero, la mayoría de las veces, deja de hacerse.
·                          Entonces, por qué correr riesgos? Es mejor realizar los proyectos emulando a la naturaleza; en silencio. De esta manera, uno se asegura de que no interferirán fuerzas antagónicas que habrá, luego, que vencer, con un esfuerzo extra.
El libro Cómo desarrollar la Auto-Maestría, en sus dos primeros capítulos habla de este aspecto, y de otros inherentes, pero las ideas son, en esencia, las reseñadas aquí.
Entonces, surge la pregunta: -A quién podemos comentar nuestros proyectos?
·                   A LOS ASESORES PROFESIONALES: Están acostumbrados a ayudar a la gente a alcanzar sus propósitos, de cualquier índole. Generan fuerzas positivas y estimulantes. Hay que elegir bien al asesor, sea cual fuere el área inherente. Siempre es bueno centrar la atención sobre el paso en que se desea recibir la cooperación, sin entrar en detalles sobre el proyecto total, que debe permanecer en reserva, aún con los expertos.
·                   A los socios, a los usuarios, a la gente interesada en el proyecto, quienes sí van a prestar su concurso para su logro. Con todo, hay que hacerlo, cuando ya se haya consolidado y esté firme, y siempre, hablando de un paso a la vez, sin revelar la meta final a nadie.
·                   Hay excepciones, que cada quien sabrá cuales son.
       Es preciso mantener en silencio, también:
 1) Cuando el proyecto atraviesa por sus fases críticas o menos fáciles. No hay que hablar de ellas con nadie, ya que ello maximiza los efectos negativos. Hay excepciones: las personas de las cuales se precisa ayuda, -y sin entrar en detalles-, dando por hecho que todo está bien, ya que, si la persona no tiene confianza, cómo la va a estimular en los demás?
·                   Los problemas, son la salsa de la vida, los que mueven el mundo, y le dan sentido direccional a la existencia. Esto quiere decir, que si no hubiesen situaciones por resolver, no existiría la vida. Por lo cual, las situaciones por resolver, suelen constituir  las mayores oportunidades que la vida aporta, al igual que la nuez dentro de la cáscara.
·                   Las situaciones y los proyectos, en todas sus variantes, expresan el poder potencialmente infinito que posee el ser humano, siempre que los atienda, los asuma y los afronte, sin abandonar a mitad del camino, siguiendo hasta haberlos resuelto, o alcanzado.  
·                   En el momento en que cada quien se niega en abandonar, se activa el poder creador de la mente, y comienzan a surgir las coincidencias coadyuvantes a la solución o al logro, respectivamente.
Aquí pasa algo similar con los proyectos, pero en sentido inverso:
·                   Cuando hablamos de las situaciones por resolver, en sus fases menos fáciles: Una persona escucha el relato de los problemas, los maximiza, y luego, lo cuenta a otra, y ésta, a su vez a otra, y así sucesivamente. (Cada persona tiene un promedio de 250, o más, interrelacionados, por lo cual, en pocos días, pueden conocer esa situaciones miles de personas, con solo contar el caso a una amiga, o amigo, de estrecha amistad).  Cada una los maximiza más, se los supone más grandes de los que son al hablar  y al imaginarlos los crea por el principio de donde se centra la atención se expande la conciencia y el poder creador. Se va creando un campo de fuerzas abrumadoras en un gran número de personas comentadoras, quienes, centrando la atención en la que contó, originalmente, la situación, las recibe, telepáticamente, las cuales son fuerzas adicionales que tiene que vencer. Es el mismo principio: Donde centramos la atención, se expande la conciencia, y se activa el poder creador.  
·                   Si se centra la atención en los problemas, se activa la ley de atracción en ellos. Si se centra la atención en la solución, o en los objetivos, se canaliza positivamente, tanto las ideas obtenidas por la lógica inductiva y deductiva, como por la intuición y la inspiración, sobre el qué, el cómo, el cuándo, el dónde, el quién, el cuánto y el por qué, así como la fuerza creadora-motivadora inherente y suficiente a la magnitud de cada caso. Pero, en ambas vertientes, el silencio es creador, coadyuvante, y positivo, para cualquier persona.
·                   Probablemente, el problema ya esté resulto a los tres días, y, sin embargo, varios meses después, ese grupo de personas por donde ha circulado la información, probablemente sigan pensando que la que lo contó, lo siga teniendo, y muchas de ellas, hasta se le pueden alejar, ya que, un buen número de personas no quieren tratar con quienes tienen problemas, salvo excepciones.
·                   Esto puede afectar, también, el crédito personal. Cosas de humanos.
DESGASTE DE ENERGÍA:
·        Hablar de los propios objetivos, o situaciones desgasta la energía.
·        Activa la atención a nivel objetivo, y aquí está el verdadero secreto: Conversar, necesariamente, retrae a la persona a la dimensión objetiva, sustrayéndola de la dimensión subjetiva, que es donde se encuentran los poderes creadores de la mente; es decir: En el interior.  
·        Por eso se dice que para conectar con la Divinidad es preciso descentrar la atención del ego, e interiorizarla en el yo interno, y desde este centro de poder, conectarla con la fuente. En esa dimensión interior, creadora, sosegadora, inspiradora, se activan las ideas y las fuerzas coadyuvantes.
·        Por todo esto, es preciso hablar solo de cosas positivas, y cuando alguien cuenta cosas negativas de otros, atajarle, sugiriéndole: -Háblame de todo lo bueno que sepa de otros, nada negativo y salir de ese círculo cuanto antes.
·        Otro punto, es el de la conveniencia de no hablar sobre la salud. Sea cual fuere el estado en que la persona se encuentre, siempre debe decir que está bien; luego, cambiar de tema, enseguida.
Sophia, he colocado estas breves  ideas tal como han surgido. De haber algún aspecto adicional, será un placer comentarlo. Es un tema muy interesante.
Adelante.


martes, 9 de septiembre de 2014

LA FLOR Y EL JARDINERO






LA FLOR Y EL JARDINERO

©Giuseppe Isgró C.


Era un aprendiz de jardinero, que practicaba su arte como un hobby en su tiempo libre.
Aquella mañana soleada, encontró una flor, hermosa variante de margaritas, de color anaranjado, de las que tanto cultivaba su madre, cuando era un niño, en el jardín de su casa, en su pueblo natal. Alguien la había arrancado de un pequeño jardín, al frente de una oficina, en la avenida principal. El joven la recoge, se la coloca en el bolsillo izquierdo de su pantalón, y se forja el propósito de sembrarla en la jardinera de su casa.
Así lo hace y al poco tiempo nacen dos pequeñas planticas, de las cuales solo una llega a desarrollarse medianamente, y alcanza a dar dos margaritas.
Una vez secas las dos flores, el jardinero siembra las semillas, y esta vez nacen un mayor número de planticas. Luego, repite el proceso, sembrando las semillas de las nuevas flores; al germinar, la jardinera se pobló abundantemente.
Cada nueva flor seca, le aportaba las semillas que volvía a sembrar con el propósito de llenar su jardín de aquella maravillosa margarita, que en su crecimiento y desarrollo adoptaba una gran variedad de colores.
En la segunda generación, el jardinero observa con asombro, que algunas plantas dan flores que son diferentes unas de otras; es decir, unas plantas dan la misma flor pero sin los pétalos. Es como si fuera el “macho” de la planta, al igual que ocurre con otras especies, por ejemplo, la lechosa, o papaya. Por lo menos, esto es lo que pensaba el novel jardinero.
Pero, allí estaban las dos variedades que habían salido de una sola y única planta.
Cada mañana, al salir al jardín, experimentaba una profunda emoción al contemplar la inmensa variedad de colores de aquellas exóticas flores, que alegraban la vista de todos quienes pasaban por el frente.
Las flores parecían decirle al jardinero: Gracias!!! Porque las plantas, aunque alguien pueda no creerlo, experimentan sentimientos y emociones, y, también “piensan”; están conscientes de lo que ocurre a su alrededor. Saben quien les ha sembrado, y quien las cuida, y se esmeran en agradarle hermoseando sus formas con coloridos más brillantes y atractivos. Y le sonríen; sí, le sonríen alegres y agradecidas.
Esa belleza y respuesta a los cuidos del jardinero, le estimulan para que le siga cultivando, limpiando el jardín de la maleza, y regarla con agua, todas las noches, o casi.
Al prosperar su jardín, lo hace, también, la persona, por cuanto se armoniza con la naturaleza, y su vida comienza a fluir con una energía vivificante. Se integra con la naturaleza, y ésta le utiliza como su instrumento, para lograr sus objetivos cósmicos.
De las semillas encontradas por pura y aparente casualidad, han nacido ya, centenares de plantas y miles de flores. Muchos de los transeúntes, al pasar, arrancan una flor, con la emoción de sembrar las semillas en su propio jardín. Otros, mas respetuosos, se acercan y solicitan permiso para tomar una flor seca para sembrar sus semillas en sus casas.
De esta manera, las hermosas plantas se van expandiendo en su reproducción, abarcando inmensos territorios, y seguramente, van pasando de un continente a otro, inspirando a quienes les contemplan, la idea de que les siembren en sus propios jardines.
O, acaso no fue pura casualidad que el joven jardinero encontrara aquella mañana la flor, destinada al basurero? O, al estar arrinconada, y secarse, quizá, sería arrastrada por el viento, y habría nacido en cualquier lugar a donde aquel le condujese? Pero, el jardinero nunca iba por aquel lugar por donde recogió la flor. Qué extraña coincidencia le llevó allí? Y, luego, viendo la flor, fue inspirado para acacharse y recogerla, y, posteriormente, sembrar las semillas, cuidar su crecimiento hasta verle florecer, esperando con intensa emoción mientras eso ocurría.
No deja de ser extraña dicha constancia. Pero, es el caso que en su mente se imaginó el jardín lleno de hermosas margaritas anaranjadas, tal como ahora lo contemplaba. No será que el Espíritu de aquella hermosa planta, y flor, le inspirara aquel cuadro mental, para moverle a la acción?
Hoy se sabe que las plantas perciben, y comprenden. También, que se comunican telepáticamente. Y, quien sabe cuantas cosas más hacen, muchas de las cuales, la ciencia ha ido desentrañando.
Los experimentos realizados por científicos de todo el mundo, han verificado que las plantas son capaces de percibir cuando las personas dicen la verdad, o no. También, reconocen a las personas que les hacen daño, y a aquellas que les cuidan.
Responden a las emociones de la música agradable, a la conversación amistosas del jardinero que les habla. Esta es la razón por la cual Luther Burbank logró que los cactus de su jardín crecieran sin espinas. El les decía, mientras las regaba, que crecieran sin espinas, porque no las iban a necesitar, ya que él las cuidaría. Los cactus, atendiendo al mensaje de aquel ilustre genio, le complacieron y, al crecer, lo hicieron sin espinas.
El jardinero recordaba un día, que al salir de su apartamento, la imagen de una planta seca y una fuerza irresistible le hicieron asomarse en un área escondida, por la que nunca se asomaba. Allí se encontraba una planta olvidada que estaba secándose, Fue a buscar un balde de agua y la regó. Con el tiempo, dos veces más sintió la misma impresión y fuerza, con el mismo resultado. En otro lugar, con el mismo tipo de planta, experimentó idéntico fenómeno. El jardinero, alberga la certeza de que las plantas se comunican telepáticamente entre ellas, y también con las personas, animales y con los Espíritus elementales de la naturaleza, en el reino mineral.
El novel jardinero recuerda, también, como al sembrar, en años anteriores, en su jardín, algunos carpachos, al poco tiempo, al manifestarse las primeras flores, parecían sonreírle, como dándole las gracias. Cuántas mañanas experimentó profundas emociones contemplando a aquellas flores de hermosas tonalidades de colores entre el blanco, anaranjado y el amarillo.
Lo mismo experimentó al brotar del capullo la primera rosa roja, en un rosal que sembrara. Él recuerda como, caminando por Madrid, al pasar por un hermoso jardín en la zona de “Ventas”, una fuerza irresistible le indujo a voltear, y con asombro contempló unas rosas y otras hermosas flores que parecían sonreírle. Sintió como si ellas supieran que él, aunque aprendiz, era un jardinero en potencia, que, sentía un profundo amor hacía las plantas, y se ocupaba en cuidar un jardín que, día tras día, iba de mejor en mejor. Para las plantas, cada jardinero, representa un benefactor del reino vegetal. Ellas están conscientes de esto, y siempre quieren estimular a quienes muestran aptitudes para seguir por ese hermoso camino de autorrealización.
Con razón, muchos aprendices del budismo zen, y taoístas, practican la meditación mediante el cultivo de la jardinería, u otro arte análogo, por ejemplo, el del bonsái. Por este medio alcanzan elevados niveles de iluminación.
Es natural que a través del arte del cultivo de un jardín se alcancen profundos estados de conciencia y sus respectivas estaciones de comprensión. Primeramente, el jardinero se antepone un propósito: Cultivar su jardín, Elige las plantas que desea. Aunque no sabemos si él es quien elige, o alguien de la dimensión espiritual del reino vegetal le inspira las plantas que debe elegir. A veces pienso que, los Espíritus de las plantas que desean encontrar un instrumento para lograr su objetivo de expansión, eligen al jardinero, y el lugar, a donde quieren expandirse. Le inspiran la imagen de la planta, y el deseo de cultivarla, se la recrean en la mente del mismo una y otra vez, hasta que el anhelo de tener tan hermosas plantas, le mueve a la acción y va en busca de las semillas, las siembra con emoción, y atención expectante, y espera hasta que aparezcan las primeras flores, cultivándolas con amor y dedicación.
Se da cuenta, tan pronto como se forja el propósito de cultivar dichas plantas, como se manifiesta un sentimiento de felicidad. Por todas partes las observa donde antes jamás las había visto. Es que ya, su mente, se encuentra en perfecta sintonía, y la ley de atracción comienza a realizar su trabajo. Donde se centra la atención se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora.
Y esto mismo ocurre en el arte zen, y también en el taoísta, en el sufís, en el espirita, y en el místico, o en el de cualquier otra clase. Se manifiesta el sentimiento de un propósito claramente definido, los objetivos enunciados por escrito con la descripción los resultados que se desean alcanzar a corto, mediano y largo plazo, que aportan un sentido de dirección y cuantificación; se experimenta la emoción del logro como si ya lo hubiese alcanzado; fluye la energía creadora hacia la realización del ideal cultivado, primeramente, en la imaginación sintética o creativa, de la mente, y luego, plasmándolo en la realidad objetiva por la firme constancia que logra hasta lo que aparentemente pareciera imposible. Con dedicación y amor se transforma en realidad tangible cualquier resultado que ardientemente se desee, cuya conquista aporta un motivo poderoso de vida, proporcionando felicidad, autorrealización e iluminación. A esto se le denomina Nirvana, Satori, Conciencia Cósmica, y tantas otras cosas que, cada quien, en su caso particular, sabe a que se refiere. Se alcanza el éxtasis místico que aporta la comprensión de las leyes de la naturaleza; entra en perfecta armonía con las mismas; y a través de la compenetración con la naturaleza divina de las plantas, por el cultivo de las plantas de su jardín, va observando, descubriendo y comprendiendo, en cada una de las plantas, y de los seres de su jardín, a Dios. Sí, en su jardín, comienza a contemplar la presencia de Dios. Allí está la vida fluyendo, y por lo tanto, también está Dios y le percibe con un profundo sentimiento de amor. Se da cuenta de que, cultivar su jardín representa una forma de adoración a Dios, y Él responde haciendo manifestar la Divina Presencia, también con Amor; con Su Amor.
Cada mañana vienen hermosas mariposas, algunas de ellas, las denominadas Monarcas, y abejas, a absorber el néctar de las flores; también se han visto colibríes, canarios y potoquitas. Recientemente, se ve con emoción a una pequeñísima iguanita, bebé, apenas, que hizo del jardín su hogar, ya que, dos meses más tarde, aún permanecía allí. La mañana de un domingo, la iguanita se introduce en las rejas de su puerta, como diciéndole: Mira, aquí estoy yo! Quien la descubre, es la perrita de la casa, una caniche, de nombre Pepa, que la contempla como a una vieja amiga y compañera.


El jardín comienza a tomar mejor forma cuando al jardinero se le suma el apoyo de su esposa. Entonces, al poco tiempo, se vuelve en un espectáculo digno de verse. Y ya las personas se atreven más a pedir las semillas para sembrarlas en sus propios jardines.
Un día, a la esposa del jardinero se le ocurre de poner en el jardín un puñado de alpiste. A partir de ese momento, los canarios fluyen a todas horas y también pájaros de diversas especies. Ya, es un propósito firme, cada semana proveerse de un paquete de alpiste para los nuevos amigos que, a diario, vienen a alimentarse en aquel hermoso jardín, impregnándolo de mágica vida.  
Tanto el jardinero, como su esposa, e hijos, y la perrita Pepa, que comparte como un miembro “humano” más de la familia, disfrutan la emoción de contemplar, a todas horas, aquel espectáculo de flores, mariposas, canarios, pájaros diversos, la iguanita y quien sabe cuántas cosas más se experimentarán. La esposa del jardinero anhela que en su jardín llegue una ranita, que ella denomina: “Ranita de la suerte”. A tal fin le colocó un envase plástico con agua, entre los carpachos, que, de momento, parece que quien la usa es la iguanita, a quien, aún, no se le ha puesto nombre. Pero, ya se le ocurrirá uno, o se lo inspirará la misma interesada. Para que vengan los Azulejos, plantó una higuera, ya que, cada mañana vienen a comer su ración de higos, casi siempre la mitad de uno, por día.
Ahora, hay muchísima plantas naciendo en aquel lugar. La otra mañana, el jardinero, al salir a contemplar las flores, sintió dentro de su conciencia, lo que le pareció un mensaje claro, nítido. En él percibía a las flores que le decían: -“Hay muchas semillas que aquí no tienes suficiente espacio para sembrarlas; cada vez que sales, o cuando puedas, llévate algunas semillas, y las dejas caer por los jardines por donde vayas, o pases. De esta manera, contribuirás a nuestra propagación por otras partes, donde, al igual que a ti, podamos alegrarle la vida a muchas más personas, con nuestra belleza y sensibilidad, y además, cumplir con la misión que nos ha encomendado el Creador. Recuerda que en nosotras se encierran profundos secretos que un día la ciencia descubrirá, y entonces, se percibirá que en nuestra aparente sencillez e insignificancia somos valiosas benefactoras de la humanidad y que compartimos el planeta tierra como iguales del reino humano, animal y mineral”.
El jardinero, a partir de aquel día, ha comenzado a esparcir por lugares idóneos las semillas de sus amigas, las margaritas de hermosos colores anaranjados, cuyo nombre científico ignora. Ya ha visto con emoción, un rincón olvidado de un edificio, como han nacido, y están creciendo, por lo menos, una cincuenta planticas, que alegrarán la vista de todos los transeúntes que por allí pasen. Muchos, alargarán las manos para llevarse una flor y sembrar sus semillas. Y así se va expandiendo la Creación, y nosotros, sin darnos cuenta, vamos dando el propio aporte, creyendo que es una iniciativa nuestra, y quizá lo sea. Pero, no deja de ser cierto, que, al fin y al cabo, no dejamos de ser instrumentos de la naturaleza de las cosas, que nos usas creativamente, si escuchamos el llamados de embellecer a la creación, y en el cultivo del arte de jardinero, alcanzar la iluminación, y en la misma, contemplar a Dios. Cada una de las plantas, es un ser que ha emanado del Ser Universal, sin separarse de Él, y sin dejar de ser Él. Al percibir esto, se habrá alcanzado la iluminación suprema.
El jardinero se ha dado cuenta ya, de cómo, a partir de una pequeña semilla, o idea, si se cree en ella y se quiere realizar un propósito claramente definido, se puede alcanzar cualquier prodigio de embellecer a la Creación con los valores inherentes al cultivo de un arte cualquiera, a ejemplo del que ejercita el jardinero, y que, jamás faltarán la inspiración y la intuición que aporten el conocimiento del qué, del cómo, del cuándo, del quién, del dónde, del cuándo y del por qué.
Haciendo lo que debe hacer con rectos propósitos, pensamientos positivos, acciones justas y perfectas, esfuerzo suficiente, atención sostenida, intención correcta, y concentración de recursos y energía en el logro de un objetivo a la vez, en el tiempo perfecto de Dios, se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora, por la que fluyen los sentimientos del amor, de la prudencia, de la justicia, de la fortaleza, de la belleza, de la armonía y la sabiduría de los demás valores universales, o atributos de la Divinidad. Esa es la conciencia cósmica que permite percibir la Unidad en la diversidad, y de que, todo es Uno.
Adelante.


domingo, 7 de septiembre de 2014

SOLILOQUIO SOBRE LA EXPANSIÓN


SOLILOQUIO
SOBRE LA EXPANSIÓN

Del libro: La Eterna Luz

©Giuseppe Isgró C.



Expansión significa prosperidad, crecimiento, riqueza en todos los niveles, desarrollo, oportunidad, inversión, ventas, creación o innovación de nuevos bienes y servicios, reactivación de la economía, renovación personal, empresarial o de la naturaleza.
Es la primavera y el verano de la economía. Es la época de la siembra y de la cosecha.
Todo en la vida se expande en un proceso evolutivo en forma de espiral. Se amplía la conciencia, la visión, el conocimiento, la experiencia, las ideas, la confianza y el entusiasmo.
Cuando se viene de las etapas de recesión y contracción –denominada esta última “época de crisis”-, en las cuales después de haber alcanzado un crecimiento insostenible, en la etapa de expansión anterior, la economía entra en recesión y luego, gradualmente, en contracción, buscando equilibrarse, reponerse y normalizarse. Es el otoño y el invierno de la economía. Empero, el ciclo es aplicable en todas las facetas de la vida, en los tres reinos naturales.
El ciclo evolutivo en forma de espiral marca el retorno a una de las fases: reactivación, expansión, recesión y contracción, que constituyen las cuatro estaciones de la economía y de la vida. En cada fase, por seguir el modelo de la espiral, se repite el ciclo, pero, me encuentra en un nivel de comprensión más elevado que en el anterior.
Es una época propicia para mirar en los cuatro puntos cardinales, para ver en qué región o lugar es más propicia la expansión o el crecimiento personal o profesional.
Estoy consciente de que es una etapa de exploración que me invita a interesarme en las nuevas oportunidades emergentes y conocer a fondo las alternativas  y elegir las opciones que mejor satisfagan las propias aspiraciones o necesidades de crecimiento.
Las convicciones que genera en mí el conocimiento a fondo del mercado crean el entusiasmo esencial que me permite dar los pasos necesarios para invertir o actuar a fondo en  mi actividad económica.
Observo las tendencias a corto, mediano y largo plazo que me facilitan la programación de la expansión o desarrollo profesional o personal.
Las inversiones, en esta época, permiten, en el espacio y tiempo, obtener importantes revalorizaciones, ya que, el período empieza en un determinado nivel hasta alcanzar, al final del proceso, cotas más elevadas que implican el respectivo beneficio que, en varios ciclos optimizarían resultados en forma notable.  El momento de invertir es al inicio del proceso de expansión cuando los precios se encuentran en su fase inicial o después que termina el ciclo de expansión, por cuanto, en la fase recesiva o de contracción, muchas veces, por la falta de demanda del mercado los precios se ven forzados hacia niveles inferiores para estimular la demanda.
Es una etapa propicia para fijarse objetivos elevados y trabajar asiduamente para su consecución satisfactoria.
Empero, es preciso moderación para mantenerme dentro del rango de las propias fuerzas, pero, dado que se ignora dónde termina el potencial de expansión y dentro de los límites de la prudencia, preciso plantearme metas ambiciosas, realistas y que impliquen un reto o desafío de crecimiento a un nivel que optimice mis recursos disponibles, que llene carencias o satisfaga necesidades o deseos insatisfechos.
Tengo que administrar los propios recursos con efectividad para que, cuando llegue la época recesiva o de contracción, la pueda superar con facilidad; por cuanto, la ley de la vida es la del péndulo, oscila de un lado a otro, cumpliendo el ciclo de las cuatro estaciones y en el verano de la economía hay que prever para el respectivo invierno.
Con un conocimiento profundo de los ciclos –económicos, históricos y espirituales, etcétera- siempre tengo amplia confianza frente a las crisis de la índole que sean.
Toda crisis tiene efectos positivos que reequilibran las propias energías, recursos y aprovechan experiencias y aptitudes que han estado hasta ese momento inactivas.
Sin importar lo duras que puedan ser, las crisis, -de cualquier índole-, siempre se superan con un plan inteligente de acción, atacando una cosa a la vez, con paciencia, dedicación, constancia y firmeza en los propósitos. Algunas veces se denominan estos períodos como “la noche oscura del alma”, después de la cual, viene el alba dorada o la luz al final del túnel, que reinicia la expansión en todos los aspectos de la propia vida o actividad.
Me mantengo con plena convicción en el camino del bien, de los valores éticos y sustento todo crecimiento sobre la realidad para que la prosperidad sea verdaderamente sólida, con tranquilidad de conciencia y paz mental.
Al final, siempre llega la etapa de la bonanza, la prosperidad y la expansión. Es preciso prepararme más y mejor para optimizar resultados.
Toda obra de expansión debe embellecer mi vida y a la creación  y propiciar la estabilidad duradera, sólida y fértil que me permita mantener en el espacio y tiempo, como un eslabón vital en la gran cadena de la fraternidad y solidaridad universal.
La belleza debo sustentarla en la sinceridad interior, en el cultivo del amor y los elevados sentimientos que, al embellecer el espíritu, se refleje en las propias facciones, pero, sobre todo, en las obras humanas, llenas de virtud, generosidad y altruismo, como siembra en el inmenso jardín del Creador del cual todos somos sus cooperadores.
Soy, al igual que todos, un instrumento de la Inteligencia Infinita, en la expansión evolutiva universal, en la respectiva cuota de cooperación que asumo como proyecto de vida.
La belleza es algo más que la forma exterior; implica armonía interior, serenidad, calma, elevación espiritual y orden equilibrado en las propias fuerzas, cuyo estado interior se refleja en lo externo como una obra maestra en honor del Gran Arquitecto del Universo, el Supremo Hacedor dentro del ser humano.
Sigo siempre adelante.

Afirmación:
Comprendo los ciclos de la vida, entre ellos, los económicos, los históricos y los espirituales;  domino a fondo la ley de oferta y demanda y cualesquiera otros conocimientos relacionados con la economía. Me pongo como meta de estudiar diez buenos libros que versen sobre economía en general, los ciclos y las crisis económicas, la gerencia moderna y el arte de negociar con eficacia, para que, mediante su estudio pueda yo ampliar mi visión del mercado y aprovechar mejor las oportunidades de expansión y riqueza, en mi actividad profesional o empresarial. Hecho está. Así es; así será.
La meta que me propongo, es leer por lo menos diez de los siguientes libros:

1.                 Samuelson/Nordhaus: Economía; Mc Graw Hill, España.
2.                 Peter Druker: La gerencia, tareas, responsabilidades y prácticas; u otro libro del mismo autor. Editorial Ateneo, Argentina.
3.                 Adam Smith: La Riqueza de las Naciones; Fondo de Cultura Económica, México.
4.                 Joseph Schumpeter: Historia del Análisis Económico; Fondo de Cultura Económica; México. (Tiene, además, un estudio sobre los ciclos económicos).
5.                 J. A. Estey: Tratado de los ciclos económicos: Fondo de Cultura Económica: México.
6.                 Thomás J. Hailstones: Economía Fundamental; Editorial Trilla, México. (Es un excelente tratado sobre los ciclos económicos).
7.                 Napoleón Hill: Piense y hágase rico. Editorial Brughera; España.
8.                 Una buena historia de la economía del país en que vivo.
9.                 Tres biografías de empresarios exitosos de mi país.
10.              Tres biografías de grandes personajes de la humanidad.
11.               León Tolstoy: La Guerra y la Paz. Editorial Porrúa; México. (Al final de la obra se refleja una interesante visión sobre los ciclos históricos.)