ERNESTO CORTAZAR

sábado, 25 de mayo de 2019

UNA PERCEPCIÓN PERSONAL




UNA PERCEPCIÓN PERSONAL

©Giuseppe Isgró C.

Un Espírita le dice a otro:
Amigo mío: Mi percepción es la de que El Espiritismo no combate nada, ni es necesario que lo haga. El Espiritismo es un faro de la eterna Luz, que alumbra el camino de cada ser que tenga los ojos del entendimiento abiertos, y que quiera ver, realmente ver, lo que sus ojos ven, sus oídos escuchan, y los demás sentidos perciben, incluyendo la imaginación, o visión espiritual, la intuición y la inspiración.
Luego, continúa diciendo:… Con la Luz se evacúa la oscuridad por sí sola, sin necesidad de entablar lucha alguna.
La verdad se impone en contra del error sin necesidad de contienda, excepto que hay que darle tiempo al tiempo, a que las semillas de la sabiduría que contienen las enseñanzas Espíritas y las de todas las Doctrinas que conforman la Doctrina Universal, puedan germinar en las conciencias de cada quien, y dar los inherentes frutos, en la práctica de todas las virtudes.
Es decir, todo el saber acumulado por las corrientes válidas del conocimiento en las edades, que es infinitamente más de lo que se puede absorber en una sola existencia.
Todo el saber acumulado por la experiencia de incontables siglos de progreso, nos pertenece, no solamente el Espiritismo, que es, a no dudar, la Doctrina que mejor habla a la inteligencia humana.
Hay muchas personas, muchísimas, que aun viendo, no desean ver, oyendo, no anhelan oír, oliendo el perfume de las hermosas flores, prefieren ver las espinas que les acompañan, y oler el olor del charco en las cercanías.
Que aun sabiendo que el fuego quema, prefieren meter en él las manos.
Por qué la Divinidad, en su inmensa sabiduría otorgó, a cada ser en los cuatro reinos naturales, no solamente al hombre, el Libre Albedrío? Precisamente, por eso, por su infinita sabiduría, y porque cada ser, siendo una expresión indivisa de la Divinidad, emanada a la conciencia individual, tiene los mismos atributos de la Divinidad, aún el del libre albedrío.
No será, -pregunta el Espírita a su amigo-, que la Divinidad misma, encerrada en cada ser, ignorando lo que es, quién es y la potencialidad de sus atributos, anhela hacer la experiencia por sí misma, en cada ser, como un ejercicio de aprendizaje en el eterno camino de regreso a la fuente? Necesita, la Divinidad, seguir haciendo experiencia en la infinita expansión de la Creación Universal? Usted qué cree? Qué todo está dicho, o hecho? Qué sentido tendría la vida, si fuese así? Si está todo hecho, o dicho, no habría más nada que hacer o decir. La verdad que sería bien aburrido, si fuese así.
Si deja de experimentar, cada ser, el efecto de sus pensamientos, sentimientos, palabras y actos, cómo podría saber el pro y el contra de cada uno de ellos? Precisa experiencia. Sin experiencia no hay verdadero conocimiento. La misma vida va aportando las situaciones idóneas para que, afrontándolas, cada ser, o experimentando las necesidades inherentes, los deseos y anhelos de progreso, bienestar y mayores luces en el entendimiento, pueda resolverlas en forma satisfactorias, desarrollando, al mismo tiempo, sus aptitudes y actitudes, es decir: su capacidad perceptiva, comprensiva y realizadora, con enfoque creativo y positivo.
Se pueden ver las realidades y no tener comprensión de las mismas; si no se comprenden, dejan de crear experiencias positivas que aporten la visión correcta de las cosas, es decir, aquella que optimiza la aptitud de ver más allá de las apariencias. Ver más allá de las apariencias es el fruto de la experiencia, del conocimiento y la visión que éste aporta.
Estimo que es preciso respetar el estado de cada quien, y enseñar únicamente con el ejemplo, iluminando con la propia luz, exteriorizada con naturalidad, sin encandilar a nadie. Profesar la doctrina asimilada, para encender la luz del propio entendimiento, no el de otros, salvo que por el ejemplo de la buena o mala cosecha que se obtiene y con la que se prueba si es o no buena la Doctrina profesada. Si es buena, se impone por sí misma, sin esfuerzo alguno, por los frutos que obtiene, como dice el dicho: -“Por sus frutos los conoceréis”. Si no lo fuera, ni a cañonazos sería aceptada, pese a que muchas doctrinas oscurantistas han penetrado tanto, pero tanto en las conciencias de tanta gente que los cultores de las mismas, tendrán que venir durante muchas vidas para enmendar el entuerto, en el argot quijotesco, que han sembrado y cultivado con tanto empeño desde aquélla nefasta reunión en la ciudad de Iznik, en el siglo IV de nuestra era, en que tantos errores se urdieron e impusieron a partir de ahí. Esa gente que ha sembrado errores en la conciencia de millones de seres, es la que volverá una y otra vez, para corregir el efecto de falsas doctrinas. Seguramente, muchos de nosotros mismos formamos parte de ese grupo de seres que nos tocará enderezar entuertos al estilo quijotesco.
Es responsabilidad de cada quien, no obstante, tomar lo que quiera, o necesite, ya que si su taza para dar es pequeña, lo que podrá tomar es poca cosa, aunque quiera, y por mucho que se le quiera dar, el excedente se desparramará en el piso, perdiéndose, inútilmente.
Hay en el mundo muchas personas que se vanaglorian de no haber leído jamás un solo libro en su vida. Oí eso, personalmente, a incontable número de personas en Andalucía. Caso contrario no lo habría creído. Una paradoja, ya que Andalucía es un faro de Luz para el mundo, donde, también he conocido incontable número de personas con una cultura muy desarrollada y gran número de genios jóvenes dispersos por los miles de pueblos andaluces, en las ocho hermosas provincias andaluzas, que las hacen una de las regiones verdaderamente especiales de España. A esas personas que no han tomado el gusto, todavía por la lectura, como se les puede explicar las bondades de ningún libro, al igual que al hablarle de lo que es el té, mientras no se le pruebe, no lo podrá apreciar, y aun así, las primeras veces, probándolo no disfrutará su sabor, hasta que saboree su esencia y sosiegue el Espíritu con sus excelsas propiedades. Si la persona desea leer o no un libro, es asunto personal de ella, igualmente, lo es, el tomar, o dejar de hacerlo, el té. El mérito, o demérito, es de la propia persona, y es su propia responsabilidad.
Y hay muchos otros que creen que la sabiduría infinita del universo se encuentra encerrada en un solo libro, aún dentro del Espiritismo, y por supuesto, ocurre en todas las corrientes de pensamientos válidas.
Cada doctrina tiene su propio libro, que estima mejor que el de las demás. Pero, cada libro tiene su propia sabiduría, y hay que leerlos todos, y asimilar la que se pueda de cada uno. Cada libro, y la doctrina que contiene, es una ventana al mundo. El poder contemplar el exterior, puede conducir, a cada quien, a abrir la puerta inherente a cada ventana, y comenzar a recorrer el camino, para darse cuenta, oportunamente, que cualquier puerta que hubiese abierto, el camino es el único camino que esa persona ha de seguir, porque, cualquiera sea el camino que se siga, es el camino, que aportará la experiencia necesaria, y el que conduce de vuelta a casa, para darse cuenta, también, con el tiempo, que en cualquier lugar en que nos encontremos, ya estamos en casa, que los diamantes que buscamos en otra parte, los tenemos ya, en el propio patio, y que la grama del vecino no es más verde que la del propio jardín, aunque lo parezca.
Esto nos indica que es preciso, por encima de todo respetar la experiencia ajena, las decisiones de otros, y que cada quien es responsable de su propia vida, y decisiones que toma. Si les indujésemos a error con las propias impertinencias, los responsables de sus desaciertos, seríamos nosotros, pese a las buenas intenciones que nos animaran, en el mejor de los casos. Por eso, cada quien debe asumir la propia responsabilidad en la conducción de su vida, y a lo sumo hacer una que otra advertencia, o sugerencia, sembrando buenas semillas de la doctrina, cualquiera que ella sea, preferiblemente, semillas de los valores del amor, la justicia, la belleza, la fortaleza, la templanza, el trabajo y el estudio. Lo demás, implica que cada quien debe arar su propio campo y cultivarlo. Eso, sí, es buena muestra de amistad, o solidaridad, compartir los frutos cosechados con generosidad. Si todos compartiéramos más, la abundancia sería lo que prevalecería en el mundo, y en todos los mundos, ya que, como el de la tierra, deben haber unos cuantos billones de billones, haciendo experiencia: la experiencia de los inherentes grados de progresos de esta escuela de vida, hasta que nos graduamos y pasemos al grado superior ad infinitum.

miércoles, 22 de mayo de 2019

ALTRUISMO EN LA GENEROSIDAD y GENEROSIDAD EN EL ALTRUISMO




ALTRUISMO EN LA GENEROSIDAD
y GENEROSIDAD EN EL ALTRUISMO

©Giuseppe Isgró C.


Escudero, -dijo Hidalgo:
La generosidad en la mezquindad, y la mezquindad, en la generosidad, por una parte, y la generosidad en el altruismo, y el altruismo en la generosidad, son dos caras de la misma moneda, que aportan resultados diametralmente opuestos. Denotan, además, dos estados de conciencia contrapuestos, sin dejar de ser grados del mismo sentimiento, en polaridades diferentes: positiva una, negativa, otra. Son como el frío y el calor; la noche y el día; la luz y la oscuridad, el amor y el odio, la belleza y la fealdad, el bien y el mal, la bondad y la maldad, la felicidad y la insatisfacción. Lo que separa a ambos estados de conciencias, es una barrera casi imperceptible, pero, con notables diferencias: uno por debajo del cero grado; el otro, por encima a cero grado. Esa mínima diferencia en torno al cero grado, bien sea de un lado o de otro, por pequeña que sea, agrupa a los seres a unos entre los altruistas y generosos, y a otros, entre los mezquinos, con ausencia de generosidad. Es como decir; dentro de la ley, o fuera de la ley. En el camino recto, o fuera del camino recto. Hombre de bien, o mujer de bien, o personas que deben rectificar y entrar en el camino del bien. Los beneficios que se obtienen en un camino aportan elementos convincentes para desandar el otro. A veces se tarda más de una vida para comprender la diferencia, pero, en el eterno camino de los infinitos renacimientos, la Divinidad, respetando el libre albedrío de cada quien, tiene elementos convincentes para que cada quien se persuada de cuál es el mejor camino, por sí mismo, por ensayo y error: probando el amargo y el dulce, para discernir la diferencia. Si no probara el amargo, como sabría reconocer el dulce; y si no probara el dulce, como sabría darse cuenta, que algunas cosas son amargas. El fin de la vida siempre es positivo y el amor, en su mayor rigor, siempre busca un fin justo y perfecto, y siempre es amor.
Un tema para reflexionar, Escudero. Mejor dicho: muchos temas para ejercitar el discernimiento, ad infinitum.
Es como en el conocimiento, Escudero, los menos ignorantes, son cautelosos en dar consejos; los más carentes de conocimientos, son pródigos en querer enmendar la vida de todos los demás, menos la suya, en ocasiones.
Los enriquecidos en mezquindad, muchas veces son los que se creen más justos, y los que más regatean los derechos ajenos. Los más altruistas, suelen ser los más justos en reconocer los derechos de los demás, y además, los respetan. Como decía Louis Pauwels, los filántropos, por su generosidad, suelen ser gente acaudaladas, no solamente en riqueza material, sino en grandes virtudes, en grandes capacidades para servir, dar, generar, compartir, y un largo etcétera.
Los grandes mezquinos suelen estar en todas partes; pero, también los grandes altruistas. Cada persona se reúne, mental y físicamente con sus afines, con sus iguales, por la ley de afinidad, por la de justicia, por la suma existencial que los reúne y ordena, y por las simpatías en las ideas que les une. Es la ley de atracción en acción: Lo semejante atrae a lo semejante; los opuestos jamás se unen.
Lo que se piensa y siente, es lo que se atrae, aislando lo que le es opuesto. Un altruista y un mezquino, hablan el lenguaje de los sentimientos en polaridades diversas, con visiones de la vida muy distintas una de la otra, y por supuesto, cada quien cosecha los frutos de las semillas que siembra. Pero, es Ley de vida: Cómo podría saber el mezquino que lo es si no viese los frutos de la generosidad, en el altruista. Y el altruista, lo que es la mezquindad, si no conociese lo que es la generosidad y sus frutos. Muchas veces, una sola vida es insuficiente para transmutar los estados de conciencias de polaridad negativa a la positiva, en las diversas estaciones de los estados de conciencia. Pero, la Divinidad no ceja de realizar su trabajo en la conciencia de cada ser por la acción pedagógica de los sentimientos de los valores universales, o atributos divinos, en polaridad positiva, hasta lograr su propósito, gradualmente, por la ley cósmica, ad infinitum.
Hay que centrar la atención en lo que anhelamos, para expandir la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora de los frutos que anhelamos cosechar, sembrando las semillas análogas. Las semillas de las malas hierbas, dan plantas aparentemente poco deseables; pero, aún ellas, a la vista de la Divinidad, son buenas hierbas, y la finalidad de la vida es la de que ellas, también se vayan depurando, transmutando sus estados de conciencia, en niveles más elevados, siempre en polaridad positiva, y descubrir su esencia oculta, que puede ser medicinal, curativa, o nutritiva, o simplemente, estética. Pero, a no dudar, en cada ser de los cuatro reinos naturales, se encuentra emanada a la conciencia individual la esencia de la Divinidad, que, antes o después, quedará manifiesta, por Ley de vida, en la eterna polarización de un estado de conciencia a otro más elevado, sin límites algunos.
Cada quien puede educarse a sí mismo, con el esfuerzo, el estudio, y la práctica; a los demás, solo con el buen ejemplo, sin hablar, con el silencio, porque las obras son más elocuentes, en el bien y en el mal, para enseñar lo que debe hacerse, o lo que debe ser evitado.
Altruismo en la generosidad y generosidad en el altruismo, Escudero, es la cara de la moneda en la cual hay que centrar la atención para expandir la conciencia: perceptiva, comprensiva y realizadora.
Nada que tú, ya, no supieras, Escudero.
Adelante.

miércoles, 8 de mayo de 2019

LA PUREZA DE LA CONCIENCIA


LA PUREZA DE LA CONCIENCIA

©Giuseppe Isgró C.


La pureza de conciencia facilita la percepción de la Divinidad en grado análogo a la estación del atributo divino en que se encuentra el ser, de paso, en su eterno retorno hacia el Ser Universal.

En esa estación, va recorriendo, circunferencialmente, los estados de conciencia, o valores universales: amor, afinidad, prudencia, justicia, fortaleza, templanza, belleza, bondad, orden, armonía, equilibrio, serenidad, paciencia y paz, entre otros valores, hasta comprender lo que, desde esa posición percibe, hasta llenar la esfera entera, de realizaciones que aportan la experiencia y el desarrollo de la aptitud de ver, comprender, hacer o dejar de hacer, en esos variados niveles, de esa esfera, en sus múltiples estaciones de los atributos divinos.

Después, un día, accede en una nueva esfera mental de conciencia, que, nuevamente, la va llenando de experiencias, y comprensiones, desde abajo hacia arriba, de esa esfera, hasta colmarla en un giro "espiralico", para luego volver a trascenderla.

Implica, mayor grado, aún, de pureza de conciencia, que facilita un nivel más elevado de comprensión, extraída de la experiencia.

Estado de conciencia, o valores, y estaciones, o grados de pureza, todo se posee ya, en sabiduría y poder creador, pero el ser precisa descubrirlo por la experiencia, ad infinitum, al ir depurando el velo de la separación con la Divinidad.

No hay tal separación, ya que el Espíritu de cada ser en los cuatro reinos naturales conforman una unidad indivisa con la Divinidad, siendo la misma Divinidad sin haberse separado jamás de la Divinidad.

Darse cuenta de esto, es lo esencial, para encontrarle el sentido a la vida más allá de las apariencias.

Es entrar en el movimiento eterno de la esencia; entonces el eterno retorno hacia el Ser Universal se realiza sin esfuerzo, ya que se recorre el camino, montados en la carreta divina, con el motor divino, -en el “Círculo y el signo más”-, guiados por la sabiduría de los atributos.

Entonces, se participa del Gozo divino, que permite que en todos los tramos del camino circunferencial de las esferas, sea cual fuere la realidad que se perciba, los pensamientos que se cultiven, los sentimientos que se experimenten, las palabras que se expresen o los actos que se realicen, se haga siempre con ánimo contento, y con ese mismo gozo divino, como si un termostato espiritual mantuviese estable el grado de contentes anhelado, más allá de las apariencias, y a pesar de las apariencias.

Trascendidas dichas apariencias por la comprensión de los estados, en las estaciones, todo se hace uno: percepción y comprensión, realización y gozo divino, pureza y conexión perfecta e indisoluble con la Divinidad.




domingo, 21 de abril de 2019

LA CONCIENCIA AMBIENTAL Y LA JOVEN GRETA THUMBERG



LA CONCIENCIA AMBIENTAL
Y LA JOVEN GRETA THUMBERG

©Giuseppe Isgró C.


Ver el mensaje lúcido y decidido que esta estupenda joven, Greta Thumberg, con apenas 16 años de edad, está impartiendo al mundo, dando un ejemplo de conciencia digno de emular, inspira un sentimiento de esperanza, mirando al futuro. Frente a las tendencias "oscurantistas medievales" de los últimos treinta años, con un liderazgo mediocre, con ausencia de valores, que se observa en buena parte del planeta, aunque, sin generalizar, ya que existen algunas excepciones, ver que emerge una generación de elevados ideales que rápidamente acapara la atención mundial, y numerosos seguidores, genera confianza para afrontar la problemática ambiental mundial, a estas alturas con un muchos efectos irreversibles. 



Crear esa conciencia para revertir las causas amerita un tiempo que trascenderá el necesario para producir el cambio. Esa inversión de los polos que suele ocurrir aproximadamente cada 25.000, si el fenómeno ambiental sigue la presente tendencia, la podría acelerar. Estamos, ahora, a mitad del tiempo, según diversas fuentes, como la de Platón, que recopila las informaciones de Solón obtenidas en Egipto, siendo dos de sus informantes y maestros Psenofis de Eliópolis y Sonquis de Sais,  entre otras, que permiten vislumbrar que esos antiguos cataclismos que produjeron hundimientos como los de la Atlántida y Lemuria, o Mu, dejando al descubierto desiertos que antes fueron fondos marinos, y los polos actuales, antes zonas ecuatoriales, como lo reflejan los mapas de Piri Reis, podrían volver a sus posiciones de origen antes de su ciclo natural, a corto tiempo, tal como ya se evidencia de tierras vueltas a cubrir por las aguas del mar. 


Esos bloques de hielo de millones de toneladas que van a la deriva, están creando desequilibrios visibles y alarmantes, en el planeta, a nivel mundial. Estos fenómenos no discriminan como lo hacen algunos seres humanos, se llevan por delante a blancos, a negros, a amarillos y rojos, a nobles y plebeyos, entre comillas, ya que la nobleza es un rasgo del carácter, o se tiene o no se tiene, no por el color, o la riqueza material, sino el color de la pureza de los sentimientos, y la nobleza moral.


Esta admirable joven, Greta, poseedora de una conciencia elevada del peligro inminente para el planeta, frente a tantos líderes mundiales pocos efectivos, hasta ahora, al respecto, y frente a tantos empresarios que dejan de buscar un desarrollo sostenible y sustentable en el espacio y en el tiempo, para revertir los efectos nocivos en el ambiente, y para la Tierra, expresa que ha iniciado su acción en forma inmediata, sin esperar para crecer, para ayudar a despertar conciencias, ahora, porque para cuando ella tenga la edad para ser una política, ya habrá sido tarde. Y afirma: Hay que actuar ahora! Y tiene razón: ahora es el momento de actuar y tomar medidas oportunas y efectivas.


Vamos a estar claros: Desde el 16 de junio de 1972, con la Conferencia de Estocolmo, y otras que se han realizado a partir de entonces a nivel mundial, han ido creando conciencia, y se han promulgado legislaciones que se están aplicando en algún grado. Pero, como lo afirma Greta, hay que tomar acciones más contundentes y efectivas, ahora mismo.

Empero, el cambio de conciencia y la madurez en la visión de la propia responsabilidad de coadyuvar en la solución de muchas situaciones a nivel mundial, es un trabajo que empieza con uno mismo.  Si queremos mejorar el mundo, debemos empezar por mejorarnos a nosotros mismos, y luego, preparar, ahora, a los maestros del futuro con una nueva conciencia, pagándole, además, mejores sueldos para que gente con vocación, y preparada en forma acorde, pueda dedicarse a tiempo completo a su propia formación, para coadyuvar, simultáneamente, a la formación de las nuevas generaciones en los valores esenciales de la vida, fundamentalmente, para que puedan afrontar, con éxito, los retos de gran exigencia que les tocará asumir, y resolver, oportunamente, en su respectivo turno del ejercicio del poder, y actividades para el desarrollo sustentable del planeta.



Los niños que les confiamos a muchas escuelas, a nivel mundial, sus maestros precisan una formación que, en línea general, no la tienen, y con lo que ganan, no la podrán adquirir. Por eso, los mejores sueldos deberían ser pagados a los maestros de los primeros años de escuela ya que las semillas que en esa temprana edad se les siembra en sus conciencias, aflorarán generando gente con valores adecuados a las inquietudes de los tiempos, contribuyendo a la creación de la Nueva Edad de Oro, a emulación de Homero, Sócrates, Platón y Tolomeo I Soter, fundador del Museo y Biblioteca de Alejandría, y el ilustre Demetrio de Falereo, su primer director. Todavía se siguen gestando frutos de esas loables acciones ejemplares. 

Por eso, los líderes deben prepararse para ser capaces de orientar los destinos de sus respectivos países mirando a muy largo plazo por delante, es decir: por lo menos 60 años, para que las nuevas generaciones sepan en qué sentido deben prepararse, para estar prontos cuando se precise su cooperación, como fuente de progreso para todos.

Al hacerle seguimiento a la joven Greta, me viene a la mente la imagen del noruego Thor Heyerdahl que llegó a ser una persona relevante por su elevada conciencia en torno a esta temática, desde muy joven, aunque, en su época, muchos de los fenómenos ambientales que  hoy nos inquietan, no se habían presentado aún. Irán surgiendo jóvenes con conciencia avanzada, como Greta, que asumirán la misión de conducir al planeta tierra, y sus respectivas humanidades de turno, a niveles de conciencias tales, que al ver las nuevas bellezas emergentes, y los grados de justicia social ahora ni siquiera soñados, harán percibir las fealdades que ahora se miran, y sin embargo, no parecen tales.  Eso decía Lao Tse, en el Tao: -"Cuando se percibe lo que es belleza, o justicia, uno se da cuenta de lo que es la fealdad, o la injusticia". Cuestión de grados de conciencia. Pero, esa es la misión: Desarrollo sustentable en el espacio y tiempo. El planeta no espera, los cambios están sucediendo y según las causas, son los efectos: esperemos lo mejor. Adelante. 

Thor Heyerdahl




QUÉ ES EL AMOR?




QUÉ ES EL AMOR?

©Giuseppe Isgró C.


Hidalgo, -dice Escudero-, qué es el amor?
Escudero, responde Hidalgo:

El amor es la síntesis de la sabiduría de todos los valores universales, o atributos divinos, y la suma del poder que le es inherente, en capacidad de realización creadora en todas las vertientes y variantes, ad infinitum.
Se expresa como ley matriz universal en la conciencia de cada ser: y como sentimiento que aporta el conocimiento o percepción clara de todas las cosas, la comprensión del qué, del cómo, del quién, del dónde, del cuándo, del cuánto y del por qué y optimiza la aptitud realizadora en su más elevado nivel de expresión, en cada caso sin límites algunos.
En resumen, el amor es el poder supremo del universo, el atributo principal de la Divinidad expresado en la conciencia de cada ser de los cuatro reinos naturales.
Es la manifestación potencialmente infinita, un sentimiento sublime que guía, fortalece, inmuniza, esclarece el Espíritu, sosiega el ánimo y hace aparecer a flor de labios la sonrisa que armoniza, abre caminos y conciencias, unificando a los seres de los cuatro reinos naturales en un abrazo infinito y eterno.
El amor es la sabiduría en estado de potencialidad infinita que tiene la respuesta para todo, en todas las situaciones, vertientes y variantes, sin límites algunos, que se expresa como un sentimiento inspirativo en la conciencia y poder supremo creador, en el grado precisado, para resolver todo lo que requiera solución, o realizar, uno a la vez, en su orden prioritario, cualquier objetivo que cada ser se anteponga con firme determinación alcanzarlo, hasta lograr lo imposible, porque todo es posible cuando se centra la atención en el amor y se actúa bajo la égida de los valores que le son inherentes.
Cuando todo lo demás haya dejado de funcionar, el amor está, allí, presente, esperando que se le conceda la oportunidad de tomar cartas en el asunto y cumplir su cometido.
Es preciso abrir la puerta del amor en la propia conciencia para que brille su luz, su potencia en sabiduría, prudencia, justicia, fortaleza, templanza, belleza, humildad, amistad, solidaridad, respeto y poder.
Es amor es la varita mágica a la que se hace referencia en los cuentos de hada, que todo lo puede, y concede, dentro de los parámetros de todos los valores que le son inherentes, con absoluto desapego de los resultados: es decir, si es justo sí; pero, en caso contrario, no. Y otra cosa, Escudero, respetando, siempre, el libre albedrío de los demás, al igual que te gustaría que se hiciese contigo, en iguales situaciones. Tú lo sabes, hermano Escudero, donde hay amor, no hay cabida para el abuso, "la inocente manipulación" ni nada que se le parezca.
Si se expresa el amor, también, lo hacen, simultáneamente, la justicia, la amistad, el respeto, la templanza y el equilibrio, la belleza y la armonía, la compensación y el orden, el deber, la solidaridad y la gratitud.
El amor, Escudero, -concluye Hidalgo-, es la Ley Cósmica impresa en la conciencia de la Divinidad, y por ende, en la conciencia de cada ser, en los cuatro reinos naturales, como guía divina y poder realizador.

jueves, 18 de abril de 2019

LA RUEDA DE LA VIDA




LA RUEDA DE LA VIDA

©Giuseppe Isgró C.



Desde la noche de los tiempos, se proyecta una luz, ab eterna, existida desde siempre, que ilumina el firmamento.

Es la luz del Espíritu evolucionado que ha descubierto la esencia que él posee en sí mismo, y es posible para cualquiera en grado de percibirla, por la vía húmeda, o por la seca, o real, verla.

Para algunos es mucha luz y le es imposible mirarla de frente, por cuanto se encandilan.

Empero, para otros, en cambio, es confortable ver su intensa luminosidad, y seguirla como guía.

No todos están preparados para contemplar la luz más allá de cierto grado de luminosidad, ni para interpretar verdades que trasciendan su grado de comprensión. Lo que no se comprende, da igual que sea verdad o no, se suele desechar sin discernimiento.

La luz es símbolo de sabiduría, y emblema del Gran Arquitecto del Universo, que impele a cada ser para seguir adelante, más allá de la senda en que se encuentra. El camino es largo, y no se debe permanecer estacionados, jamás, en ningún lugar más del tiempo esencial.

Es necesario trascender e ir más allá; es preciso seguir la luz. Cuando uno se acerca percibe que la luz emana de la Rueda: el Círculo y el Signo Más, símbolo del Ser Universal. Es la representación simbólica, aunque real, de la Divinidad que acompaña a cada ser en el eterno viaje de regreso del ser individual al Ser Universal.

Jamás la Rueda del Destino abandona a nadie. Siempre le permanece al lado como guía, como impulso que arenga hacia adelante, respetando, siempre, el libre albedrío inherente a cada quien. Dentro de la conciencia exprime el sentimiento de los valores universales en cuyos parámetros debe enmarcar los pensamientos, los sentimientos, las palabras y los actos. Siempre predomina el sentimiento del valor cuyo estado de conciencia se debe conquistar, en la estación de turno, en la eterna polarización.

Empero, la sabiduría mueve para ir más allá del estado actual; es ley de vida no permanecer estacionados en la gloria conquistada, por eso, satisfecha una necesidad, o alcanzado un objetivo, emerge una nueva insatisfacción que impone nuevos objetivos de cambios, o logros, que impelen a seguir adelante. Es la eterna ambición de un mayor progreso que la Divinidad ha colocado en lo íntimo de cada ser, en los cuatro reinos naturales, con lo cual logra que cada quien coopere a la expansión de la Creación universal sin obligar a nadie. Cada quien obtiene, por su trabajo, la experiencia, es decir, el Salario Cósmico. Siempre se alcanzan nuevos éxitos, ad infinitum, realizando todos los trabajos a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo.
La obra es de la Divinidad, no nuestra; a su servicio cada quien se encuentra como un administrador de los recursos que se les confían de acuerdo con sus capacidades o aptitudes, y actitudes, como instrumentos de su voluntad divina. Nuestro es el Salario Cósmico, que puntualmente nos paga por la obra realizada; es decir, la experiencia, que nos faculta para ascender a niveles más elevados de progreso, en la espiral evolutiva, y que se nos confíen misiones de mayor envergadura. Otra cosa: el placer de realizar la obra, es también salario cósmico. .

Lo que es más importante, en este salario cósmico, es el desarrollo inherente a la aptitud, es decir, la capacidad de percibir, comprender y realizar. Con esto, se adquiere el derecho de acceder a más relevantes misiones en la vida, que permiten desarrollar los propios atributos divinos, es decir: la expresión de la conciencia de los valores universales, en un mejor nivel, y, en igual grado, el poder creador inherente, de ese estado de potencialidad infinita en que se posee.

Cuando esto ocurre, significa que la comunicación con el Ser Supremo se acrecienta y se siente mejor Su guía, presencia, asistencia y expresión por medio de los sentimientos en la conciencia.

Ahora, ya nunca más se tendrá la sensación de la separación y de ir solos por la vía; siempre se percibe la Rueda de la Vida como motor que empuja, luz que guía cual faro en puerto fijo, como compañía eterna, -el eterno compañero de viaje- que se expresa en la propia conciencia como sentimiento de los valores universales, que otorgan prudencia, sabiduría, dignidad divina, humildad, pero, también poder realizador, voluntad potencialmente infinita, con sed de infinito progreso.

El sentimiento es el lenguaje que utiliza el Gran Arquitecto del Universo en su rol de Pedagogo Universal: Él es, verdaderamente, el Maestro.

El Maestro interior es la Divinidad que siempre está en nosotros, o nosotros en Ella, por formar parte indivisa de Ella, sin que jamás haya habido separación, ni jamás se haya dejado de ser Ella misma. Ella habla en la conciencia de cada ser por el lenguaje de los sentimientos, y silenciosamente, realiza su labor de Gran Pedagoga. Por eso es por lo que se puede confiar en la redención humana. Es un Maestro que sabe el qué, el cómo, el quién, el cuándo, el dónde, el cuánto y el por qué, en el tiempo perfecto de la Divinidad: el eterno ahora.

Cada ser, en los cuatro reinos naturales, posee los mismos atributos divinos de la Divinidad. También, posee su poder creador en un estado de potencialidad infinita. Nuestra conciencia es una réplica exacta de la conciencia de la Divinidad; únicamente falta la experiencia que se adquiere en el eterno presente, yendo siempre más allá en progreso, sabiduría y auto-realización sin límites.

Se descubre, finalmente, que la luz no se encuentra afuera, sino adentro: es el sentimiento de los valores universales que en nuestra conciencia ilumina el pensamiento, vigoriza la voluntad y guía a cada quien a realizar los actos correctos y a expresar las palabras justas y perfectas, en cada caso. Es luz que da claridad a las ideas y energía a la voluntad.

Al lado de la vía húmeda del conocimiento intelectual, se descubre la vía seca, la del sentimiento de los valores universales, por medio de la inspiración de la Divinidad, como el amor, la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, la belleza y tantos otros.

Descubre y percibe la Rueda, o el Círculo, símbolo de la Divinidad, sin principio y sin fin, y el Signo Más, que representa la eterna polarización del ser individual hacia el Ser Universal. Es la eterna transmutación alquímica, espiritual, de un estado de conciencia, en una estación determinada, a otra más elevada, sin límites algunos, ad infinitum.

La Rueda es siempre una y la misma: la Divinidad. La percepción de la Unidad nos permite percibir, y comprender, que no existe diferencia entre nadie, que Todo es Ella, el Eterno sin nombre.

Por qué, quién se encontraba antes del antes, para conocer su nombre? Cualquier nombre que se le asigne, siempre es Él, el Ser Supremo: la Divinidad. Es la Rueda Universal.

Adquiere conciencia de la Unión perfecta, indisoluble y eterna con la Divinidad. Porque, también tú eres la Divinidad. Cada ser de los cuatro reinos naturales: humano, animal, vegetal y mineral, es una parte indivisa de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad.

Cómo cambia la manera de mirar las cosas cuando se desarrolla la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora de esta realidad.

Adelante.

lunes, 8 de abril de 2019

QUIZÁ CALLAR CONVIENE MÁS!



QUIZÁ CALLAR CONVIENE MÁS!

©Giuseppe Isgró C.

Barcelona, 22-07-1971, 11 pm
Revisado: 08-04-2019.

-"Saber, querer, osar y callar".

Mensaje de la Gran Esfinge de Giseh




Quizá callar conviene más,
antes que exponerse
a que mal otros interpreten
lo que se piensa.

Quizá callar algunas veces se deba,
y hacerlo aisla al ser del bullicio exterior.
Pero, quien calla puede escuchar al interlocutor
y entender lo que éste dice.

Se puede escuchar la voz de la Divinidad
que a cada instante habla en la conciencia
con el lenguaje de los sentimientos
de los valores y las virtudes.
Unas veces alentando a seguir adelante,
a cumplir con el propio deber,
otras veces advirtiendo, para que se deje de hacer lo pensado,
que, de otra manera, se incurriría en error.

Quien habla mucho escucha poco,
quien habla poco escucha y entiende más,
que, en definitiva es lo único que importa.
Como decía Jagot: jamás hablar para auto elogiarse,
Ya que, como dijo Bolívar, se haría en detrimento
del propio mérito.

Si hablar de otros se trata, como expresó Franklin,
es para decir todo lo bueno que se sepa,
callando todo lo demás.
Si se elogian tus méritos, en tu presencia,
atribúyelos a la Divinidad, que guía tus pensamientos,
sentimientos, palabras y actos.
Expresa, únicamente, las gracias, y que eres un aprendiz.

Emula a la naturaleza, que ejecuta su labor, silenciosamente,
y jamás deja de hacer lo que le compete,
en los planes expansivos de la creación.
Que tus obras sean el reflejo de tus pensamientos,
que el bien que hagas, de tus sentimientos,
que el silencio que guardas, tu mejor elocuencia,
y si algo bueno tienes que enseñar,
que sea con tu ejemplo, sin pronunciar palabras.

Conserva la humildad, ya que por mucho que hayas hecho,
es incomparable con lo que queda por hacer.
Entonces, a que sirve ufanarse, o vanagloriarse?
Es allí la importancia de guardar silencio
para centrarse en lo que realmente importa.

Yo quisiera haber callado muchas veces,
y eso que en callar excedo.
Primero, que muchos no desean oír ni le interesa
lo que le tienes que decir. Segundo, es mejor esperar
a que sea solicitada tu opinión.
Y aun así, es preciso ser prudentes con lo que se dice,
y la extensión del contenido,
haciéndote cargo probable del efecto de tus palabras.

Es preciso enfocarse en la sabia lección que encierra
cualquier cosa que otros dicen, cuando se está obligado a escuchar,
por deber, cortesía, respeto, amor, buenas costumbres, o placer.
En todo busca lo que es preciso emular, o evitar,
en tus pensamientos, sentimientos, palabras y actos.

Jamás te compares con nadie, ya que en todos, debes encontrar
la misma esencia divina que yace en ti.
Por lo cual, dónde reside la superioridad, o la inferioridad?
Eso sí, de todos es preciso aprender de la experiencia
que le es inherente, ya que en ella,
cada quien nos excede en algún grado.
Y si en algo poseemos experiencia que le sea útil al prójimo,
compartámosla con generosidad y altruismo,
como incontables otros lo han hecho, antes, con nosotros.
Nuestra deuda de gratitud es inmensa con seres
que aun viviendo en remotas eras, siguen beneficiándonos
con su valiosa experiencia compartida en obras y pensamientos,
en palabras y sentimientos, registrados por la historia,
y mucho más, aún.

Callar, muchas veces, sí,
pero cuando hablar conviene,
con valor hay que expresar la propia manera de pensar, 
u opinión, aún guardando silencio;
más, después es preciso volver a callar, 
aun cuando se hable de otras cosas.
Son formas diferentes, pero con el mismo efecto
de silencio y elocuencia.

Es responsabilidad del oyente,
usar o dejar de aplicar, lo que se le ha sugerido,
y las consecuencias, o beneficios, de los resultados, también.
Es el mismo respeto a la libertad de pensamiento,
que anhelamos para nosotros.
Cuanto más debemos respetar el libre albedrío ajeno.
Recordemos: no siempre nuestra opinión es de mayor valor
que las de otros, y el que más más busca convencer,
generalmente es quien más ignora.

Sócrates lo demostró con sabio ejemplo,
al conocer la respuesta de la Pitia
a una pregunta de su amigo Querefonte,
afirmando que nadie había más sabio en Grecia que él.

Empero, después de tanto hurgar, explorando,
se dio cuenta de que ignoraba las mismas cosas que los demás,
solo le diferenciaba, que él si tenía conciencia de de su ignorancia.
Por eso afirmó: -“Yo sólo sé que no se aquello que no sé”.
Sin duda alguna, Sócrates exageraba, pero aun así es loable su actitud.
Quién podría conocer todo lo que ignora? Usted, yo?
Sin duda, la Divinidad.
Y aun así, es dable dudar, pese al exabrupto de solo pensarlo. 
Si cada ser tiene libre albedrío, cómo podría conocer, la Divinidad,
ahora, todo lo que se le ocurrirá hacer, a cada ser,
de los cuatro reinos naturales, en la expansión de la creación?
Si el Universo fuera un experimento ya acabado,
estas preguntas no cabrían.
Si la Divinidad que se expresa en cada ser,
en los cuatro reinos naturales, 
no tiene límites en su potencialidades infinitas,
tendría que tenerlos en los alcances de sus percepciones,
sabiendo ya, todo, lo que llegará a manifestarse en el eterno presente?
Una paradoja, de las muchas que existen.
Por eso, frente a preguntas como éstas que osan descifrar los arcanos,
incógnitos todavía, por mucho tiempo, quizás callar conviene más!

El que quiere busca.
El que busca encuentra.
Al que encuentra,
hablar se puede.

Calla, pues,
pero, habla cuando es preciso hacerlo.
Recuerda el ejemplo de la Gran Esfinge de Giseh,
que después de saber, querer y osar, sugiere: callar!

EL ENCUENTRO EN LA VICTORIA



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UN ENCUENTRO EN LA VICTORIA

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Del libro: La Victoria

Capítulo I

Me encontraba un día, en una fuente de aguas tranquilas, cristalinas, cuando se me acercó un Venerable hombre, vestido a la antigua usanza, con bata blanca, larga, pelo y barba que alguna vez fueron de color pelirrojo y un báculo en la mano derecha.

Concentró sus ojos en los míos; su mirada era profunda, serena y apacible.

Con voz suave y afectiva, me dijo:

-“Hola, hijo, como estás”-.

–Bien, -le contesté-; y, ¿usted?

–Por aquí andamos; -fue su respuesta-, mientras me sonreía.

-¿Dónde estamos?, -le pregunté al Venerable hombre-.

-Este sitio es conocido como La Victoria; -me contestó-. –¿Qué haces por estos lados?

-Salí esta mañana, temprano, con el coche, a dar un paseo; luego, al llegar a esta zona, me paré a contemplar la belleza de los araguaneyes y decidí caminar un poco y la verdad que, absorto en mis reflexiones, caminé por lo menos durante dos horas, hasta llegar aquí. Desconocía este hermoso lugar. Y, usted, -¿vive por aquí cerca? -le pregunté-.

Un poco más arriba, en esa colina boscosa. Hace algunos años, -relata el Venerable hombre- decidí retirarme de la agitada vida ejecutiva en que me desenvolvía profesionalmente, como abogado, en la ciudad de Quebec, Canadá, aunque he viajado por diversos países asesorando a incontables líderes. Construí la casa, en esta zona tropical, con la idea de pasar aquí los meses de invierno. Me dedico al estudio de la vida, a la meditación y a cultivar mi jardín y de vez en cuando, a escribir mis reflexiones, las cuales, algún día, habrán de ser publicadas para esparcir un poco la luz que he podido vislumbrar en mis estudios metafísicos-espirituales.

-¿Quieres tomar un café? –Me preguntó el Venerable hombre-. Lo he traído de Caripe El Guácharo; es de los más exquisitos que he probado.

-Sí, con gusto se lo acepto; -le contesté-.

Nos fuimos caminando por un sendero rodeado de árboles cargados de mangos, aguacates, naranjas y una hilera de cayenas de diversos colores. A lo lejos, el ruido de la brisa se oía apaciblemente. Todo era quietud, armonía y paz. Pero, sobre todo, lo que más me impresionaba era la apacibilidad y el sosiego del Venerable hombre de La Victoria. Emanaba de él un flujo de fuerza que, en su presencia, me sentía con un poder y una seguridad nunca antes experimentados. Fuerzas bienhechoras se iban apoderando de mí y aquella paz y relax que buscaba en la mañana, al salir a dar un paseo, sin percatarme de ello, las estaba experimentando ya.

Después de unos quince minutos de caminar, llegamos a la casa del Venerable hombre. Su aspecto exterior humilde estaba lejos de dejar entrever lo que segundos después habría de asombrarme con lo que encontré en el interior.

Al entrar, en la casa, una joven de unos veinte años saludó al Venerable hombre.

-¡Hola, abuelo!, ¿cómo estás?

–Bien, hija, -contestó el Venerable hombre-. -Prepara un poco de café, Lucía, mientras conversamos un poco, adentro.

-Por cierto, te presento a Santiago, quien ha llegado paseando hasta La Victoria.

Después de la presentación, entramos en la biblioteca del Venerable hombre. Un salón grande, lleno de estantes de libros por todas partes, lo cual hacía inimaginable dicho cuadro desde el exterior. Algunos cuadros al óleo de morichales y de personajes históricos, presentaban un ambiente acogedor. En un rincón se encontraban diversos retratos de Tagore, Gandhi, Cicerón, Séneca, Ibn Arabi y un dibujo de Don Quijote y Sancho Panza. En un pequeño cuadro, podía leerse: -“Lo que Alá quiera. Nada se le asemeja”-.

-Le felicito por este inmenso tesoro que usted tiene aquí, -le dije al Venerable hombre-. -¿Cuáles son los temas de su interés?

A lo cual, me contestó: -Como usted puede ver, Santiago, -y me invitó a recorrer los estantes- aquí hay libros de variados temas: clásicos de todos los países y épocas, desde los Vedas, los Upanishads, el Mahabaratha, los libros de Confucio, El Tao te King, de Lao Tse, el Poema de Gilgamesh, el Código de Amurabí, autores griegos, como Homero y Hesiodo. Se encuentran las obras completas de Euclides, Platón, Aristóteles, Teofrasto, Demetrio de Falereo, de los Presocráticos, Epicteto, Plutarco, etcétera; de los latinos, autores como Séneca, Cicerón, -que son mis preferidos-, Julio César, Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso, Marco Aurelio, así como libros de Psicología, Gerencia, Sufismo, Yoga, ensayos, filosofía, parapsicología, hermetismo, El Quijote, libros de economía, filosofía, etcétera, en fin, un poco de todo lo que es preciso conocer para poder entender el significado de la vida: de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacía dónde vamos, sin lo cual, la vida no tendría sentido, sobre todo por el gran afán a que está sometido el ser humano en la agitada vida moderna.

Nos sentamos en sendas butacas y nos entretuvimos conversando de temas diversos. Al poco rato, entró Lucía con dos tazas de oloroso café y unos biscochos, que degustamos con agrado en una amena e interesante conversación. Al fondo, podía oírse una suave música de Beethoven.

Pasamos cerca de una hora conversando de sobre la Atlántida, Egipto, los griegos, de Homero, de los sufíes, del budismo zen, los poderes del espíritu, meditación, etcétera, después de lo cual, le hice una pregunta directa.

-Seguramente, usted ha desarrollado alguna técnica de meditación y algún método de resolución de situaciones, en la vida, que me quisiera explicar, ya que, según observo, para tener usted una serenidad tan acentuada y una fortaleza física a la edad que imagino que usted debe tener, -cerca de noventa años- es porque ha encontrado en su larga experiencia algún secreto que quizás quisiera compartir conmigo.

Santiago, -me dijo el Venerable hombre, si vuelves a visitarme otro día, quizá te cuente algo que te pueda servir. Empero, antes de que te vayas, te haré entrega de unos apuntes que hace ya muchos años, en una época en que yo andaba a la búsqueda de sosiego y tratando de encontrarle sentido a la vida, un Venerable hombre que, en una edad similar a la mía, a su vez me entregara y cuya práctica asidua me permitió domar la mente, encarrilar mi vida y poner bajo control los hilos del destino. Son veintidós manuscritos, y una meditación diaria, –continuó diciendo el Venerable hombre, que si bien son ya un poco antiguos, podrás copiarlos de nuevo y si pones en práctica las técnicas que contienen, darás a tu vida un esplendor que habrá de sorprenderte agradablemente.

-Una vez que los hayas probado con total y absoluta satisfacción de tu parte, -me dijo, ponlos en limpio, en forma de libro y publícalo para que su mensaje llegue a mayor número de personas. Hacía tiempo que esperaba a alguien a quien confiarle este legado y creo que hoy, al llegar aquí, en la forma en que lo has hecho, tus pasos han sido dirigidos por Aquel que todo lo sabe y puede, por la Ley Cósmica, y en cuyos planes universales, todos somos sus instrumentos.

Me despedí del Venerable hombre y de su adorable nieta, sintiendo dentro de mí fuerzas desconocidas hasta entonces que preanunciaban grandes cambios en mi vida.

En los días siguientes, aparté una hora diaria, antes de dormirme, y leí y releí, todos los manuscritos, de la siguiente manera: En primer lugar copié la Meditación diaria en un cuaderno, el cual leí durante veintidós noches y mañanas seguidas, tal como lo indicaban las instrucciones de la misma.

Una nota al pie de página mencionaba que si yo la transcribía en un cuaderno, el hecho de hacerlo, grabaría en mi ordenador mental las instrucciones y me sería más fácil desarrollar, en mi personalidad, las cualidades y condiciones que formaban parte de los objetivos implícitos en la misma.

De los veintidós manuscritos, cada lunes, a las once en punto de la noche, copiaba uno en el cuaderno, y durante el resto de la semana, a la misma hora, lo leía y meditaba, siguiendo las fáciles y efectivas técnicas e indicaciones al inicio del mismo.

Cuatro semanas después de leer durante veintidós días seguidos, en la noche y en la mañana, la meditación diaria, comenzaron a manifestarse en mi vida una serie de cambios positivos que me dejaban asombrado a mi mismo, pero, también, los miembros de mi familia y a mis amistades; sobre todo mi semblante comenzó a ser más apacible; volví a sonreír desde el interior; mi estado anímico era de contento; me sentía más seguro de mi mismo; comencé a confiar más en la gente, en la vida y a vislumbrar el sentido de mi misión en la vida –percibía cosas que antes me pasaban desapercibidas, a pesar de haber estado siempre allí. Sentía fluir en mí una nueva corriente vivificadora de prosperidad, de felicidad, de alegría de vivir. Mi entusiasmo y amor por la vida y por mi familia, por mi trabajo y por las personas, crecía día a día. En aproximadamente dos meses había logrado muchas de las cosas en las cuales había soñado desde hacía años. Había dado un paso sorprendente en el camino de la autorrealización.

Efectivamente, pude comprobar que me fue relativamente muy fácil desarrollar las aptitudes y actitudes a nivel físico, mental, emocional, espiritual y en diversos aspectos de mi vida, como el financiero, que comenzó a mejorar casi inmediatamente, así como, surgieron nuevas oportunidades que comencé a aprovechar, casi sin esfuerzo de mi parte.

Transcurría el año de 1967 y mi vida había encontrado un sendero que habría de conducirme a cooperar en forma más efectiva en el plan divino que el Supremo Hacedor, en algún momento, había diseñado para mí.

Tres meses después volví a aquel lugar donde había encontrado al Venerable hombre de La Victoria y allí estaba la fuente que él dijo llamarse La Victoria; empero, cuando traté de encontrar el camino para llegar a la casa donde amablemente me ofreció un delicioso café, preparado por su nieta Lucía, no logré encontrarlo, pese a haber recorrido durante un par de horas por los alrededores. Pregunté a varias personas para ver si podían indicarme como llegar a la casa del Venerable hombre y cual fue mi sorpresa, nadie lo conocía.

Empero, después de tanto buscar, volví a encontrar la casa donde vivía el Venerable hombre de La Victoria, pero se encontraba abandonada. Su aspecto indicaba que debía encontrarse en ese estado un lapso mayor del que mediaba con el encuentro de aquel ser extraordinario. Es sorprendente como los inmuebles solos acusan el paso del tiempo en mayor grado que los que son habitados. Si no fuera por los manuscritos pensaría que el encuentro no fue más que un simple sueño. -¿O se trata, acaso de un sueño combinado con un fenómeno de aporte? Personalmente, no lo creo. El encuentro fue muy vívido y real. El aromático café servido por Lucía estaba exquisito. Durante varios años volví al lugar varias veces, la casa seguía sola. La última vez que volví, no la pude ubicar y sin tener tiempo suficiente para seguir buscándola, me fui. Ahora, vivo muy lejos de aquella zona, en otro continente; han transcurrido muchos años y después de tanto tiempo es poco probable que vuelva allí; pero, los manuscritos y la meditación diaria obran en mi poder, me han transformado y han enriquecido mi vida.

Durante más de treinta y cinco años he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen los manuscritos y la meditación diaria y cada vez que los pongo en práctica, experimentos los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para mí.

Su contenido es eminentemente práctico; no hay teorías superfluas. Si lleva a cabo los ejercicios que contienen, es probable que, gradualmente, se vaya efectuando la transmutación alquímica de su ser sintonizándose con los elevados resultados existenciales, los cuales, por añadidura, al ser creados a nivel mental, se van manifestando en su propia vida, oportunamente.

Sobre todo, con estos ejercicios, me percaté, cuando el Venerable hombre me entregó los manuscritos, de que se dispone de un método para domar la mente y ejercer un pleno dominio sobre la vida en general y, por ende, sobre el destino y controlar, cuando eventualmente se presenten, todas las situaciones, manteniendo un perfecto equilibrio físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

El Venerable hombre de La Victoria me comentaba que todo se puede lograr en la vida si se siembra la respectiva semilla por medio de correctas decisiones acordes con la propia y elevada auto-estima y dignidad personal, desarrollando el convencimiento de que sí se puede hacer, por medio de las afirmaciones, las visualizaciones y meditaciones, la experimentación de un estado emocional acorde al momento de ser logrados los respectivos resultados y la practica del desapego, es decir, dejar encargada a la mente psiconsciente del logro, y además, se espera el tiempo necesario haciendo, mientras tanto, todo lo que se requiere, según el caso o los objetivos por alcanzar.

Estas técnicas funcionan, me decía una y otra vez el Venerable hombre de La Victoria; luego, agregaba: -las he probado por más de cincuenta años y quien, a su vez me las entregó, habría hecho otro tanto, aseverando que eran efectivas, si yo seguía fielmente las instrucciones y las ponía en práctica con expectativas positivas.

Desde que en 1967, el Venerable hombre me hiciera entrega de los manuscritos, han transcurrido un poco más de de treinta y cinco años, durante los cuales yo también he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen, y cada vez que me ejercito con ellos, experimento los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para todos los que hemos aplicado las enseñanzas del Venerable hombre de La Victoria.

Él me repetía constantemente: -“¡Tú puedes si crees que puedes hacerlo! ¡Hazlo y tendrás el poder!

Recuerdo que ese día el Venerable hombre me dijo: -ejercer el poder con que la naturaleza de las cosas ha dotado a cada ser, cultivando los dones inherentes y aprendiendo todo lo que se pueda de sí y del vasto universo del que se forma parte, es una manera efectiva de ser cada día más feliz. Luego, cuando me despedí de él, expresó: -“¡Que cada día brille más y mejor tu luz interior!”.- Adelante.

Capítulo 2

Meditación diaria

Es lunes en la noche, son las once en punto.

Me dispongo a copiar textualmente, en el cuaderno que he dispuesto para ello, el manuscrito identificado con el título:

Meditación diaria

Dice así:

Afirme, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desee, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubra cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en su vida:

MEDITACIÓN DIARIA

Afirma, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desees, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubre cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en tu vida. Al encender la luz en la mente se ilumina la propia existencia y todo en derredor vibra al unísono y con el mismo sentimiento de felicidad y bienestar, interrelacionándose por la ley de afinidad.

1. -Entro en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, contando de tres a uno: Tres, dos, uno.

Ø Ahora, estoy ya en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre.

Ø Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, durante quince minutos y voy a programar los siguientes efectos positivos, los cuales perduran, cada vez mejor, hasta que vuelva a realizar este acceso y programación mental:

Ø Todo va bien, siempre, en todos los aspectos de mi vida, cada día mejor. (Tres veces). –Imagínalo-.

Ø Todo va bien en mi trabajo; cada día logro mejores niveles de efectividad, prosperidad, riqueza, abundancia y bienestar. (Imagínalo).

2. Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal, -ELOÍ. (Diez veces, con los ojos cerrados). Hoy se expresa en mí la Perfección universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión en todos los aspectos de mi vida.

3. -Cada día, en todas formas y condiciones, mi cuerpo y mi mente funcionan mejor y mejor. La consciencia de mi conexión permanente e indisoluble con el Creador Universal, -ELOÍ-, restablece y mantiene en mí, diariamente, durante las veinticuatro horas del día, un perfecto estado de salud a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Creador Universal, por darme un cuerpo perfecto, saludable, lleno de energía. Aquí y ahora, me siento en perfecto equilibrio de salud, a nivel físico, mental, emocional y espiritual.

4. Afronto y resuelvo bien toda situación que me compete, siempre.

5. Todo tiene solución, en todas las situaciones de mi vida.

6. El Creador Universal, -ELOÍ-, es en mí, cada día mejor, en todos los aspectos de mi vida, fuente de amor, luz, sabiduría, éxito, riqueza, prosperidad, abundancia y armonía.

7. Permito que las leyes universales de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión actúen bien en el plan de mi vida.

8. Tengo prosperidad y poder. Cada día enriquezco mejor mi vida a través del servicio efectivo, del amor y de la práctica de todas las virtudes.

9. Mi dignidad personal me lleva a realizar las cosas que me competen con la máxima perfección posible.

10. Cada día, en todas formas y condiciones, en todos los aspectos de mi vida, estoy mejor y mejor a nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

11. Actúo con templanza, serenidad, autodominio y perfecto equilibrio en todo. Conservo plena autonomía y control sobre todas mis facultades físicas, mentales, emocionales, intelectuales y espirituales. Hecho está. (Visualizar un escudo protector de luz que te envuelve y protege; -una pirámide-).

12. Tengo fortaleza, valor, confianza y fe suficiente para triunfar y alcanzar todas mis metas, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y en armonía con sus planes cósmicos. Soy inmune e invulnerable a las influencias y sugestiones del medio ambiente y de cualquier persona a nivel físico, mental, emocional y espiritual, en las dimensiones objetivas y subjetivas y en cualesquiera otras en que sea requerido.

13. El orden universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión se establece en mi vida, en todos mis asuntos y en las personas interrelacionadas, aquí y ahora. Hecho está.

14. Asumo la responsabilidad de mis actos y cumplo bien todos mis compromisos, siempre oportunamente, de acuerdo con el orden cósmico.

15. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos da abundancia y armonía en el eterno presente. Vivo en abundancia y en armonía perfectas, aquí, ahora y siempre.

16. El Creador Universal, -ELOÍ-, se está ocupando de todo, en todos los aspectos de mi vida, y se expresa en mí conciencia intuitiva por medio de los sentimientos en correspondencia con los valores universales.

17. Gracias, Creador Universal, -ELOÍ-, por esta vida maravillosa. Que Tu Inteligencia Infinita, Amor, Sabiduría, Justicia, Luz, y Poder Creador guíen, adecuadamente, todas mis decisiones y acciones, ahora y siempre. Gracias, Eloí, por este día maravilloso.

18. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos proteja, aquí y en cualquier lugar, ahora y siempre. (Tres veces).

19. Siempre espero lo mejor, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y la Ley Cósmica, en armonía con todos.

20. Gracias, Creador Universal; todo va bien en todos los aspectos de mi vida, a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Eloí, todo va bien en mis practicas espirituales y en mi relación Contigo; Tú y yo formamos una unidad perfecta, armónica, aquí y ahora, en el eterno presente. Yo soy Tú, Tú eres yo. Te amo.

21. Voy a realizar –obtener o resolver- (mencionar), antes del: (fecha), de acuerdo al orden divino y en armonía con todos. (Si se trata de varios objetivos, anótelos y haga la afirmación y visualización con cada uno de ellos. Imagínelo concluido satisfactoriamente sin imponer canal alguno de manifestación.)

22. Tengo serenidad y calma imperturbable. Soy impasible frente a todo y a todos. No tengo temor a nada, a nadie ni de nadie en ningún nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero. Dentro de mí vibra la seguridad total. Tengo completa confianza en la vida y en mi propia capacidad de resolver situaciones y alcanzar los resultados satisfactorios que preciso, en cada caso, siempre.

A continuación anoté la fecha: Lunes 12 de agosto de 1967. Luego, tal como me lo indicó el Venerable hombre, anoté la fecha que correspondía veintidós días después: 03 de septiembre de 1967.

Acto seguido, me senté cómodamente, tomé tres respiraciones profundas y realicé la meditación.

Luego, cada noche, durante veintidós días, a las once en punto, me iba a mi cuarto, daba indicaciones de no ser interrumpido durante veinte minutos y realizaba la meditación del día, la cual, siempre complementaba con la lectura breve de uno de los libros de cabecera que siempre suelo tener en mi mesa de noche.

Iba notando, día a día como emergía de mi interior una nueva y desconocida fortaleza, seguridad, estado de ánimo contento, actitud más decidida, optimismo frente a la vida y a las situaciones; comencé a llevarme mejor en las relaciones con las demás personas, a ser más comedido en todo y sobre todo comenzaba a tener conciencia de cosas que antes me solían pasar desapercibidas.

Cabe destacar que, en el punto número veintiuno de la meditación, había anotado siete objetivos que desde hacía tiempo quería realizar y para mi sorpresa, treinta días después de haber terminado de efectuar la meditación del manuscrito número veintidós comencé a observar como, en forma aparentemente casual se iban manifestando la resultados de cada uno de ellos hasta que, algunos meses después, antes de la fechas previstas, los había realizado todos, menos dos, por lo cual, me senté y volví a anotar, en una hoja de mi cuaderno, otros diez objetivos, encabezados por los dos pendientes de la lista anterior, les puse la fecha tope a cada uno, antes de la cual debían ser logrados, para seguir visualizando, su logro, periódicamente.

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sábado, 25 de mayo de 2019

UNA PERCEPCIÓN PERSONAL




UNA PERCEPCIÓN PERSONAL

©Giuseppe Isgró C.

Un Espírita le dice a otro:
Amigo mío: Mi percepción es la de que El Espiritismo no combate nada, ni es necesario que lo haga. El Espiritismo es un faro de la eterna Luz, que alumbra el camino de cada ser que tenga los ojos del entendimiento abiertos, y que quiera ver, realmente ver, lo que sus ojos ven, sus oídos escuchan, y los demás sentidos perciben, incluyendo la imaginación, o visión espiritual, la intuición y la inspiración.
Luego, continúa diciendo:… Con la Luz se evacúa la oscuridad por sí sola, sin necesidad de entablar lucha alguna.
La verdad se impone en contra del error sin necesidad de contienda, excepto que hay que darle tiempo al tiempo, a que las semillas de la sabiduría que contienen las enseñanzas Espíritas y las de todas las Doctrinas que conforman la Doctrina Universal, puedan germinar en las conciencias de cada quien, y dar los inherentes frutos, en la práctica de todas las virtudes.
Es decir, todo el saber acumulado por las corrientes válidas del conocimiento en las edades, que es infinitamente más de lo que se puede absorber en una sola existencia.
Todo el saber acumulado por la experiencia de incontables siglos de progreso, nos pertenece, no solamente el Espiritismo, que es, a no dudar, la Doctrina que mejor habla a la inteligencia humana.
Hay muchas personas, muchísimas, que aun viendo, no desean ver, oyendo, no anhelan oír, oliendo el perfume de las hermosas flores, prefieren ver las espinas que les acompañan, y oler el olor del charco en las cercanías.
Que aun sabiendo que el fuego quema, prefieren meter en él las manos.
Por qué la Divinidad, en su inmensa sabiduría otorgó, a cada ser en los cuatro reinos naturales, no solamente al hombre, el Libre Albedrío? Precisamente, por eso, por su infinita sabiduría, y porque cada ser, siendo una expresión indivisa de la Divinidad, emanada a la conciencia individual, tiene los mismos atributos de la Divinidad, aún el del libre albedrío.
No será, -pregunta el Espírita a su amigo-, que la Divinidad misma, encerrada en cada ser, ignorando lo que es, quién es y la potencialidad de sus atributos, anhela hacer la experiencia por sí misma, en cada ser, como un ejercicio de aprendizaje en el eterno camino de regreso a la fuente? Necesita, la Divinidad, seguir haciendo experiencia en la infinita expansión de la Creación Universal? Usted qué cree? Qué todo está dicho, o hecho? Qué sentido tendría la vida, si fuese así? Si está todo hecho, o dicho, no habría más nada que hacer o decir. La verdad que sería bien aburrido, si fuese así.
Si deja de experimentar, cada ser, el efecto de sus pensamientos, sentimientos, palabras y actos, cómo podría saber el pro y el contra de cada uno de ellos? Precisa experiencia. Sin experiencia no hay verdadero conocimiento. La misma vida va aportando las situaciones idóneas para que, afrontándolas, cada ser, o experimentando las necesidades inherentes, los deseos y anhelos de progreso, bienestar y mayores luces en el entendimiento, pueda resolverlas en forma satisfactorias, desarrollando, al mismo tiempo, sus aptitudes y actitudes, es decir: su capacidad perceptiva, comprensiva y realizadora, con enfoque creativo y positivo.
Se pueden ver las realidades y no tener comprensión de las mismas; si no se comprenden, dejan de crear experiencias positivas que aporten la visión correcta de las cosas, es decir, aquella que optimiza la aptitud de ver más allá de las apariencias. Ver más allá de las apariencias es el fruto de la experiencia, del conocimiento y la visión que éste aporta.
Estimo que es preciso respetar el estado de cada quien, y enseñar únicamente con el ejemplo, iluminando con la propia luz, exteriorizada con naturalidad, sin encandilar a nadie. Profesar la doctrina asimilada, para encender la luz del propio entendimiento, no el de otros, salvo que por el ejemplo de la buena o mala cosecha que se obtiene y con la que se prueba si es o no buena la Doctrina profesada. Si es buena, se impone por sí misma, sin esfuerzo alguno, por los frutos que obtiene, como dice el dicho: -“Por sus frutos los conoceréis”. Si no lo fuera, ni a cañonazos sería aceptada, pese a que muchas doctrinas oscurantistas han penetrado tanto, pero tanto en las conciencias de tanta gente que los cultores de las mismas, tendrán que venir durante muchas vidas para enmendar el entuerto, en el argot quijotesco, que han sembrado y cultivado con tanto empeño desde aquélla nefasta reunión en la ciudad de Iznik, en el siglo IV de nuestra era, en que tantos errores se urdieron e impusieron a partir de ahí. Esa gente que ha sembrado errores en la conciencia de millones de seres, es la que volverá una y otra vez, para corregir el efecto de falsas doctrinas. Seguramente, muchos de nosotros mismos formamos parte de ese grupo de seres que nos tocará enderezar entuertos al estilo quijotesco.
Es responsabilidad de cada quien, no obstante, tomar lo que quiera, o necesite, ya que si su taza para dar es pequeña, lo que podrá tomar es poca cosa, aunque quiera, y por mucho que se le quiera dar, el excedente se desparramará en el piso, perdiéndose, inútilmente.
Hay en el mundo muchas personas que se vanaglorian de no haber leído jamás un solo libro en su vida. Oí eso, personalmente, a incontable número de personas en Andalucía. Caso contrario no lo habría creído. Una paradoja, ya que Andalucía es un faro de Luz para el mundo, donde, también he conocido incontable número de personas con una cultura muy desarrollada y gran número de genios jóvenes dispersos por los miles de pueblos andaluces, en las ocho hermosas provincias andaluzas, que las hacen una de las regiones verdaderamente especiales de España. A esas personas que no han tomado el gusto, todavía por la lectura, como se les puede explicar las bondades de ningún libro, al igual que al hablarle de lo que es el té, mientras no se le pruebe, no lo podrá apreciar, y aun así, las primeras veces, probándolo no disfrutará su sabor, hasta que saboree su esencia y sosiegue el Espíritu con sus excelsas propiedades. Si la persona desea leer o no un libro, es asunto personal de ella, igualmente, lo es, el tomar, o dejar de hacerlo, el té. El mérito, o demérito, es de la propia persona, y es su propia responsabilidad.
Y hay muchos otros que creen que la sabiduría infinita del universo se encuentra encerrada en un solo libro, aún dentro del Espiritismo, y por supuesto, ocurre en todas las corrientes de pensamientos válidas.
Cada doctrina tiene su propio libro, que estima mejor que el de las demás. Pero, cada libro tiene su propia sabiduría, y hay que leerlos todos, y asimilar la que se pueda de cada uno. Cada libro, y la doctrina que contiene, es una ventana al mundo. El poder contemplar el exterior, puede conducir, a cada quien, a abrir la puerta inherente a cada ventana, y comenzar a recorrer el camino, para darse cuenta, oportunamente, que cualquier puerta que hubiese abierto, el camino es el único camino que esa persona ha de seguir, porque, cualquiera sea el camino que se siga, es el camino, que aportará la experiencia necesaria, y el que conduce de vuelta a casa, para darse cuenta, también, con el tiempo, que en cualquier lugar en que nos encontremos, ya estamos en casa, que los diamantes que buscamos en otra parte, los tenemos ya, en el propio patio, y que la grama del vecino no es más verde que la del propio jardín, aunque lo parezca.
Esto nos indica que es preciso, por encima de todo respetar la experiencia ajena, las decisiones de otros, y que cada quien es responsable de su propia vida, y decisiones que toma. Si les indujésemos a error con las propias impertinencias, los responsables de sus desaciertos, seríamos nosotros, pese a las buenas intenciones que nos animaran, en el mejor de los casos. Por eso, cada quien debe asumir la propia responsabilidad en la conducción de su vida, y a lo sumo hacer una que otra advertencia, o sugerencia, sembrando buenas semillas de la doctrina, cualquiera que ella sea, preferiblemente, semillas de los valores del amor, la justicia, la belleza, la fortaleza, la templanza, el trabajo y el estudio. Lo demás, implica que cada quien debe arar su propio campo y cultivarlo. Eso, sí, es buena muestra de amistad, o solidaridad, compartir los frutos cosechados con generosidad. Si todos compartiéramos más, la abundancia sería lo que prevalecería en el mundo, y en todos los mundos, ya que, como el de la tierra, deben haber unos cuantos billones de billones, haciendo experiencia: la experiencia de los inherentes grados de progresos de esta escuela de vida, hasta que nos graduamos y pasemos al grado superior ad infinitum.

miércoles, 22 de mayo de 2019

ALTRUISMO EN LA GENEROSIDAD y GENEROSIDAD EN EL ALTRUISMO




ALTRUISMO EN LA GENEROSIDAD
y GENEROSIDAD EN EL ALTRUISMO

©Giuseppe Isgró C.


Escudero, -dijo Hidalgo:
La generosidad en la mezquindad, y la mezquindad, en la generosidad, por una parte, y la generosidad en el altruismo, y el altruismo en la generosidad, son dos caras de la misma moneda, que aportan resultados diametralmente opuestos. Denotan, además, dos estados de conciencia contrapuestos, sin dejar de ser grados del mismo sentimiento, en polaridades diferentes: positiva una, negativa, otra. Son como el frío y el calor; la noche y el día; la luz y la oscuridad, el amor y el odio, la belleza y la fealdad, el bien y el mal, la bondad y la maldad, la felicidad y la insatisfacción. Lo que separa a ambos estados de conciencias, es una barrera casi imperceptible, pero, con notables diferencias: uno por debajo del cero grado; el otro, por encima a cero grado. Esa mínima diferencia en torno al cero grado, bien sea de un lado o de otro, por pequeña que sea, agrupa a los seres a unos entre los altruistas y generosos, y a otros, entre los mezquinos, con ausencia de generosidad. Es como decir; dentro de la ley, o fuera de la ley. En el camino recto, o fuera del camino recto. Hombre de bien, o mujer de bien, o personas que deben rectificar y entrar en el camino del bien. Los beneficios que se obtienen en un camino aportan elementos convincentes para desandar el otro. A veces se tarda más de una vida para comprender la diferencia, pero, en el eterno camino de los infinitos renacimientos, la Divinidad, respetando el libre albedrío de cada quien, tiene elementos convincentes para que cada quien se persuada de cuál es el mejor camino, por sí mismo, por ensayo y error: probando el amargo y el dulce, para discernir la diferencia. Si no probara el amargo, como sabría reconocer el dulce; y si no probara el dulce, como sabría darse cuenta, que algunas cosas son amargas. El fin de la vida siempre es positivo y el amor, en su mayor rigor, siempre busca un fin justo y perfecto, y siempre es amor.
Un tema para reflexionar, Escudero. Mejor dicho: muchos temas para ejercitar el discernimiento, ad infinitum.
Es como en el conocimiento, Escudero, los menos ignorantes, son cautelosos en dar consejos; los más carentes de conocimientos, son pródigos en querer enmendar la vida de todos los demás, menos la suya, en ocasiones.
Los enriquecidos en mezquindad, muchas veces son los que se creen más justos, y los que más regatean los derechos ajenos. Los más altruistas, suelen ser los más justos en reconocer los derechos de los demás, y además, los respetan. Como decía Louis Pauwels, los filántropos, por su generosidad, suelen ser gente acaudaladas, no solamente en riqueza material, sino en grandes virtudes, en grandes capacidades para servir, dar, generar, compartir, y un largo etcétera.
Los grandes mezquinos suelen estar en todas partes; pero, también los grandes altruistas. Cada persona se reúne, mental y físicamente con sus afines, con sus iguales, por la ley de afinidad, por la de justicia, por la suma existencial que los reúne y ordena, y por las simpatías en las ideas que les une. Es la ley de atracción en acción: Lo semejante atrae a lo semejante; los opuestos jamás se unen.
Lo que se piensa y siente, es lo que se atrae, aislando lo que le es opuesto. Un altruista y un mezquino, hablan el lenguaje de los sentimientos en polaridades diversas, con visiones de la vida muy distintas una de la otra, y por supuesto, cada quien cosecha los frutos de las semillas que siembra. Pero, es Ley de vida: Cómo podría saber el mezquino que lo es si no viese los frutos de la generosidad, en el altruista. Y el altruista, lo que es la mezquindad, si no conociese lo que es la generosidad y sus frutos. Muchas veces, una sola vida es insuficiente para transmutar los estados de conciencias de polaridad negativa a la positiva, en las diversas estaciones de los estados de conciencia. Pero, la Divinidad no ceja de realizar su trabajo en la conciencia de cada ser por la acción pedagógica de los sentimientos de los valores universales, o atributos divinos, en polaridad positiva, hasta lograr su propósito, gradualmente, por la ley cósmica, ad infinitum.
Hay que centrar la atención en lo que anhelamos, para expandir la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora de los frutos que anhelamos cosechar, sembrando las semillas análogas. Las semillas de las malas hierbas, dan plantas aparentemente poco deseables; pero, aún ellas, a la vista de la Divinidad, son buenas hierbas, y la finalidad de la vida es la de que ellas, también se vayan depurando, transmutando sus estados de conciencia, en niveles más elevados, siempre en polaridad positiva, y descubrir su esencia oculta, que puede ser medicinal, curativa, o nutritiva, o simplemente, estética. Pero, a no dudar, en cada ser de los cuatro reinos naturales, se encuentra emanada a la conciencia individual la esencia de la Divinidad, que, antes o después, quedará manifiesta, por Ley de vida, en la eterna polarización de un estado de conciencia a otro más elevado, sin límites algunos.
Cada quien puede educarse a sí mismo, con el esfuerzo, el estudio, y la práctica; a los demás, solo con el buen ejemplo, sin hablar, con el silencio, porque las obras son más elocuentes, en el bien y en el mal, para enseñar lo que debe hacerse, o lo que debe ser evitado.
Altruismo en la generosidad y generosidad en el altruismo, Escudero, es la cara de la moneda en la cual hay que centrar la atención para expandir la conciencia: perceptiva, comprensiva y realizadora.
Nada que tú, ya, no supieras, Escudero.
Adelante.

miércoles, 8 de mayo de 2019

LA PUREZA DE LA CONCIENCIA


LA PUREZA DE LA CONCIENCIA

©Giuseppe Isgró C.


La pureza de conciencia facilita la percepción de la Divinidad en grado análogo a la estación del atributo divino en que se encuentra el ser, de paso, en su eterno retorno hacia el Ser Universal.

En esa estación, va recorriendo, circunferencialmente, los estados de conciencia, o valores universales: amor, afinidad, prudencia, justicia, fortaleza, templanza, belleza, bondad, orden, armonía, equilibrio, serenidad, paciencia y paz, entre otros valores, hasta comprender lo que, desde esa posición percibe, hasta llenar la esfera entera, de realizaciones que aportan la experiencia y el desarrollo de la aptitud de ver, comprender, hacer o dejar de hacer, en esos variados niveles, de esa esfera, en sus múltiples estaciones de los atributos divinos.

Después, un día, accede en una nueva esfera mental de conciencia, que, nuevamente, la va llenando de experiencias, y comprensiones, desde abajo hacia arriba, de esa esfera, hasta colmarla en un giro "espiralico", para luego volver a trascenderla.

Implica, mayor grado, aún, de pureza de conciencia, que facilita un nivel más elevado de comprensión, extraída de la experiencia.

Estado de conciencia, o valores, y estaciones, o grados de pureza, todo se posee ya, en sabiduría y poder creador, pero el ser precisa descubrirlo por la experiencia, ad infinitum, al ir depurando el velo de la separación con la Divinidad.

No hay tal separación, ya que el Espíritu de cada ser en los cuatro reinos naturales conforman una unidad indivisa con la Divinidad, siendo la misma Divinidad sin haberse separado jamás de la Divinidad.

Darse cuenta de esto, es lo esencial, para encontrarle el sentido a la vida más allá de las apariencias.

Es entrar en el movimiento eterno de la esencia; entonces el eterno retorno hacia el Ser Universal se realiza sin esfuerzo, ya que se recorre el camino, montados en la carreta divina, con el motor divino, -en el “Círculo y el signo más”-, guiados por la sabiduría de los atributos.

Entonces, se participa del Gozo divino, que permite que en todos los tramos del camino circunferencial de las esferas, sea cual fuere la realidad que se perciba, los pensamientos que se cultiven, los sentimientos que se experimenten, las palabras que se expresen o los actos que se realicen, se haga siempre con ánimo contento, y con ese mismo gozo divino, como si un termostato espiritual mantuviese estable el grado de contentes anhelado, más allá de las apariencias, y a pesar de las apariencias.

Trascendidas dichas apariencias por la comprensión de los estados, en las estaciones, todo se hace uno: percepción y comprensión, realización y gozo divino, pureza y conexión perfecta e indisoluble con la Divinidad.




domingo, 21 de abril de 2019

LA CONCIENCIA AMBIENTAL Y LA JOVEN GRETA THUMBERG



LA CONCIENCIA AMBIENTAL
Y LA JOVEN GRETA THUMBERG

©Giuseppe Isgró C.


Ver el mensaje lúcido y decidido que esta estupenda joven, Greta Thumberg, con apenas 16 años de edad, está impartiendo al mundo, dando un ejemplo de conciencia digno de emular, inspira un sentimiento de esperanza, mirando al futuro. Frente a las tendencias "oscurantistas medievales" de los últimos treinta años, con un liderazgo mediocre, con ausencia de valores, que se observa en buena parte del planeta, aunque, sin generalizar, ya que existen algunas excepciones, ver que emerge una generación de elevados ideales que rápidamente acapara la atención mundial, y numerosos seguidores, genera confianza para afrontar la problemática ambiental mundial, a estas alturas con un muchos efectos irreversibles. 



Crear esa conciencia para revertir las causas amerita un tiempo que trascenderá el necesario para producir el cambio. Esa inversión de los polos que suele ocurrir aproximadamente cada 25.000, si el fenómeno ambiental sigue la presente tendencia, la podría acelerar. Estamos, ahora, a mitad del tiempo, según diversas fuentes, como la de Platón, que recopila las informaciones de Solón obtenidas en Egipto, siendo dos de sus informantes y maestros Psenofis de Eliópolis y Sonquis de Sais,  entre otras, que permiten vislumbrar que esos antiguos cataclismos que produjeron hundimientos como los de la Atlántida y Lemuria, o Mu, dejando al descubierto desiertos que antes fueron fondos marinos, y los polos actuales, antes zonas ecuatoriales, como lo reflejan los mapas de Piri Reis, podrían volver a sus posiciones de origen antes de su ciclo natural, a corto tiempo, tal como ya se evidencia de tierras vueltas a cubrir por las aguas del mar. 


Esos bloques de hielo de millones de toneladas que van a la deriva, están creando desequilibrios visibles y alarmantes, en el planeta, a nivel mundial. Estos fenómenos no discriminan como lo hacen algunos seres humanos, se llevan por delante a blancos, a negros, a amarillos y rojos, a nobles y plebeyos, entre comillas, ya que la nobleza es un rasgo del carácter, o se tiene o no se tiene, no por el color, o la riqueza material, sino el color de la pureza de los sentimientos, y la nobleza moral.


Esta admirable joven, Greta, poseedora de una conciencia elevada del peligro inminente para el planeta, frente a tantos líderes mundiales pocos efectivos, hasta ahora, al respecto, y frente a tantos empresarios que dejan de buscar un desarrollo sostenible y sustentable en el espacio y en el tiempo, para revertir los efectos nocivos en el ambiente, y para la Tierra, expresa que ha iniciado su acción en forma inmediata, sin esperar para crecer, para ayudar a despertar conciencias, ahora, porque para cuando ella tenga la edad para ser una política, ya habrá sido tarde. Y afirma: Hay que actuar ahora! Y tiene razón: ahora es el momento de actuar y tomar medidas oportunas y efectivas.


Vamos a estar claros: Desde el 16 de junio de 1972, con la Conferencia de Estocolmo, y otras que se han realizado a partir de entonces a nivel mundial, han ido creando conciencia, y se han promulgado legislaciones que se están aplicando en algún grado. Pero, como lo afirma Greta, hay que tomar acciones más contundentes y efectivas, ahora mismo.

Empero, el cambio de conciencia y la madurez en la visión de la propia responsabilidad de coadyuvar en la solución de muchas situaciones a nivel mundial, es un trabajo que empieza con uno mismo.  Si queremos mejorar el mundo, debemos empezar por mejorarnos a nosotros mismos, y luego, preparar, ahora, a los maestros del futuro con una nueva conciencia, pagándole, además, mejores sueldos para que gente con vocación, y preparada en forma acorde, pueda dedicarse a tiempo completo a su propia formación, para coadyuvar, simultáneamente, a la formación de las nuevas generaciones en los valores esenciales de la vida, fundamentalmente, para que puedan afrontar, con éxito, los retos de gran exigencia que les tocará asumir, y resolver, oportunamente, en su respectivo turno del ejercicio del poder, y actividades para el desarrollo sustentable del planeta.



Los niños que les confiamos a muchas escuelas, a nivel mundial, sus maestros precisan una formación que, en línea general, no la tienen, y con lo que ganan, no la podrán adquirir. Por eso, los mejores sueldos deberían ser pagados a los maestros de los primeros años de escuela ya que las semillas que en esa temprana edad se les siembra en sus conciencias, aflorarán generando gente con valores adecuados a las inquietudes de los tiempos, contribuyendo a la creación de la Nueva Edad de Oro, a emulación de Homero, Sócrates, Platón y Tolomeo I Soter, fundador del Museo y Biblioteca de Alejandría, y el ilustre Demetrio de Falereo, su primer director. Todavía se siguen gestando frutos de esas loables acciones ejemplares. 

Por eso, los líderes deben prepararse para ser capaces de orientar los destinos de sus respectivos países mirando a muy largo plazo por delante, es decir: por lo menos 60 años, para que las nuevas generaciones sepan en qué sentido deben prepararse, para estar prontos cuando se precise su cooperación, como fuente de progreso para todos.

Al hacerle seguimiento a la joven Greta, me viene a la mente la imagen del noruego Thor Heyerdahl que llegó a ser una persona relevante por su elevada conciencia en torno a esta temática, desde muy joven, aunque, en su época, muchos de los fenómenos ambientales que  hoy nos inquietan, no se habían presentado aún. Irán surgiendo jóvenes con conciencia avanzada, como Greta, que asumirán la misión de conducir al planeta tierra, y sus respectivas humanidades de turno, a niveles de conciencias tales, que al ver las nuevas bellezas emergentes, y los grados de justicia social ahora ni siquiera soñados, harán percibir las fealdades que ahora se miran, y sin embargo, no parecen tales.  Eso decía Lao Tse, en el Tao: -"Cuando se percibe lo que es belleza, o justicia, uno se da cuenta de lo que es la fealdad, o la injusticia". Cuestión de grados de conciencia. Pero, esa es la misión: Desarrollo sustentable en el espacio y tiempo. El planeta no espera, los cambios están sucediendo y según las causas, son los efectos: esperemos lo mejor. Adelante. 

Thor Heyerdahl




QUÉ ES EL AMOR?




QUÉ ES EL AMOR?

©Giuseppe Isgró C.


Hidalgo, -dice Escudero-, qué es el amor?
Escudero, responde Hidalgo:

El amor es la síntesis de la sabiduría de todos los valores universales, o atributos divinos, y la suma del poder que le es inherente, en capacidad de realización creadora en todas las vertientes y variantes, ad infinitum.
Se expresa como ley matriz universal en la conciencia de cada ser: y como sentimiento que aporta el conocimiento o percepción clara de todas las cosas, la comprensión del qué, del cómo, del quién, del dónde, del cuándo, del cuánto y del por qué y optimiza la aptitud realizadora en su más elevado nivel de expresión, en cada caso sin límites algunos.
En resumen, el amor es el poder supremo del universo, el atributo principal de la Divinidad expresado en la conciencia de cada ser de los cuatro reinos naturales.
Es la manifestación potencialmente infinita, un sentimiento sublime que guía, fortalece, inmuniza, esclarece el Espíritu, sosiega el ánimo y hace aparecer a flor de labios la sonrisa que armoniza, abre caminos y conciencias, unificando a los seres de los cuatro reinos naturales en un abrazo infinito y eterno.
El amor es la sabiduría en estado de potencialidad infinita que tiene la respuesta para todo, en todas las situaciones, vertientes y variantes, sin límites algunos, que se expresa como un sentimiento inspirativo en la conciencia y poder supremo creador, en el grado precisado, para resolver todo lo que requiera solución, o realizar, uno a la vez, en su orden prioritario, cualquier objetivo que cada ser se anteponga con firme determinación alcanzarlo, hasta lograr lo imposible, porque todo es posible cuando se centra la atención en el amor y se actúa bajo la égida de los valores que le son inherentes.
Cuando todo lo demás haya dejado de funcionar, el amor está, allí, presente, esperando que se le conceda la oportunidad de tomar cartas en el asunto y cumplir su cometido.
Es preciso abrir la puerta del amor en la propia conciencia para que brille su luz, su potencia en sabiduría, prudencia, justicia, fortaleza, templanza, belleza, humildad, amistad, solidaridad, respeto y poder.
Es amor es la varita mágica a la que se hace referencia en los cuentos de hada, que todo lo puede, y concede, dentro de los parámetros de todos los valores que le son inherentes, con absoluto desapego de los resultados: es decir, si es justo sí; pero, en caso contrario, no. Y otra cosa, Escudero, respetando, siempre, el libre albedrío de los demás, al igual que te gustaría que se hiciese contigo, en iguales situaciones. Tú lo sabes, hermano Escudero, donde hay amor, no hay cabida para el abuso, "la inocente manipulación" ni nada que se le parezca.
Si se expresa el amor, también, lo hacen, simultáneamente, la justicia, la amistad, el respeto, la templanza y el equilibrio, la belleza y la armonía, la compensación y el orden, el deber, la solidaridad y la gratitud.
El amor, Escudero, -concluye Hidalgo-, es la Ley Cósmica impresa en la conciencia de la Divinidad, y por ende, en la conciencia de cada ser, en los cuatro reinos naturales, como guía divina y poder realizador.

jueves, 18 de abril de 2019

LA RUEDA DE LA VIDA




LA RUEDA DE LA VIDA

©Giuseppe Isgró C.



Desde la noche de los tiempos, se proyecta una luz, ab eterna, existida desde siempre, que ilumina el firmamento.

Es la luz del Espíritu evolucionado que ha descubierto la esencia que él posee en sí mismo, y es posible para cualquiera en grado de percibirla, por la vía húmeda, o por la seca, o real, verla.

Para algunos es mucha luz y le es imposible mirarla de frente, por cuanto se encandilan.

Empero, para otros, en cambio, es confortable ver su intensa luminosidad, y seguirla como guía.

No todos están preparados para contemplar la luz más allá de cierto grado de luminosidad, ni para interpretar verdades que trasciendan su grado de comprensión. Lo que no se comprende, da igual que sea verdad o no, se suele desechar sin discernimiento.

La luz es símbolo de sabiduría, y emblema del Gran Arquitecto del Universo, que impele a cada ser para seguir adelante, más allá de la senda en que se encuentra. El camino es largo, y no se debe permanecer estacionados, jamás, en ningún lugar más del tiempo esencial.

Es necesario trascender e ir más allá; es preciso seguir la luz. Cuando uno se acerca percibe que la luz emana de la Rueda: el Círculo y el Signo Más, símbolo del Ser Universal. Es la representación simbólica, aunque real, de la Divinidad que acompaña a cada ser en el eterno viaje de regreso del ser individual al Ser Universal.

Jamás la Rueda del Destino abandona a nadie. Siempre le permanece al lado como guía, como impulso que arenga hacia adelante, respetando, siempre, el libre albedrío inherente a cada quien. Dentro de la conciencia exprime el sentimiento de los valores universales en cuyos parámetros debe enmarcar los pensamientos, los sentimientos, las palabras y los actos. Siempre predomina el sentimiento del valor cuyo estado de conciencia se debe conquistar, en la estación de turno, en la eterna polarización.

Empero, la sabiduría mueve para ir más allá del estado actual; es ley de vida no permanecer estacionados en la gloria conquistada, por eso, satisfecha una necesidad, o alcanzado un objetivo, emerge una nueva insatisfacción que impone nuevos objetivos de cambios, o logros, que impelen a seguir adelante. Es la eterna ambición de un mayor progreso que la Divinidad ha colocado en lo íntimo de cada ser, en los cuatro reinos naturales, con lo cual logra que cada quien coopere a la expansión de la Creación universal sin obligar a nadie. Cada quien obtiene, por su trabajo, la experiencia, es decir, el Salario Cósmico. Siempre se alcanzan nuevos éxitos, ad infinitum, realizando todos los trabajos a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo.
La obra es de la Divinidad, no nuestra; a su servicio cada quien se encuentra como un administrador de los recursos que se les confían de acuerdo con sus capacidades o aptitudes, y actitudes, como instrumentos de su voluntad divina. Nuestro es el Salario Cósmico, que puntualmente nos paga por la obra realizada; es decir, la experiencia, que nos faculta para ascender a niveles más elevados de progreso, en la espiral evolutiva, y que se nos confíen misiones de mayor envergadura. Otra cosa: el placer de realizar la obra, es también salario cósmico. .

Lo que es más importante, en este salario cósmico, es el desarrollo inherente a la aptitud, es decir, la capacidad de percibir, comprender y realizar. Con esto, se adquiere el derecho de acceder a más relevantes misiones en la vida, que permiten desarrollar los propios atributos divinos, es decir: la expresión de la conciencia de los valores universales, en un mejor nivel, y, en igual grado, el poder creador inherente, de ese estado de potencialidad infinita en que se posee.

Cuando esto ocurre, significa que la comunicación con el Ser Supremo se acrecienta y se siente mejor Su guía, presencia, asistencia y expresión por medio de los sentimientos en la conciencia.

Ahora, ya nunca más se tendrá la sensación de la separación y de ir solos por la vía; siempre se percibe la Rueda de la Vida como motor que empuja, luz que guía cual faro en puerto fijo, como compañía eterna, -el eterno compañero de viaje- que se expresa en la propia conciencia como sentimiento de los valores universales, que otorgan prudencia, sabiduría, dignidad divina, humildad, pero, también poder realizador, voluntad potencialmente infinita, con sed de infinito progreso.

El sentimiento es el lenguaje que utiliza el Gran Arquitecto del Universo en su rol de Pedagogo Universal: Él es, verdaderamente, el Maestro.

El Maestro interior es la Divinidad que siempre está en nosotros, o nosotros en Ella, por formar parte indivisa de Ella, sin que jamás haya habido separación, ni jamás se haya dejado de ser Ella misma. Ella habla en la conciencia de cada ser por el lenguaje de los sentimientos, y silenciosamente, realiza su labor de Gran Pedagoga. Por eso es por lo que se puede confiar en la redención humana. Es un Maestro que sabe el qué, el cómo, el quién, el cuándo, el dónde, el cuánto y el por qué, en el tiempo perfecto de la Divinidad: el eterno ahora.

Cada ser, en los cuatro reinos naturales, posee los mismos atributos divinos de la Divinidad. También, posee su poder creador en un estado de potencialidad infinita. Nuestra conciencia es una réplica exacta de la conciencia de la Divinidad; únicamente falta la experiencia que se adquiere en el eterno presente, yendo siempre más allá en progreso, sabiduría y auto-realización sin límites.

Se descubre, finalmente, que la luz no se encuentra afuera, sino adentro: es el sentimiento de los valores universales que en nuestra conciencia ilumina el pensamiento, vigoriza la voluntad y guía a cada quien a realizar los actos correctos y a expresar las palabras justas y perfectas, en cada caso. Es luz que da claridad a las ideas y energía a la voluntad.

Al lado de la vía húmeda del conocimiento intelectual, se descubre la vía seca, la del sentimiento de los valores universales, por medio de la inspiración de la Divinidad, como el amor, la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, la belleza y tantos otros.

Descubre y percibe la Rueda, o el Círculo, símbolo de la Divinidad, sin principio y sin fin, y el Signo Más, que representa la eterna polarización del ser individual hacia el Ser Universal. Es la eterna transmutación alquímica, espiritual, de un estado de conciencia, en una estación determinada, a otra más elevada, sin límites algunos, ad infinitum.

La Rueda es siempre una y la misma: la Divinidad. La percepción de la Unidad nos permite percibir, y comprender, que no existe diferencia entre nadie, que Todo es Ella, el Eterno sin nombre.

Por qué, quién se encontraba antes del antes, para conocer su nombre? Cualquier nombre que se le asigne, siempre es Él, el Ser Supremo: la Divinidad. Es la Rueda Universal.

Adquiere conciencia de la Unión perfecta, indisoluble y eterna con la Divinidad. Porque, también tú eres la Divinidad. Cada ser de los cuatro reinos naturales: humano, animal, vegetal y mineral, es una parte indivisa de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad.

Cómo cambia la manera de mirar las cosas cuando se desarrolla la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora de esta realidad.

Adelante.

lunes, 8 de abril de 2019

QUIZÁ CALLAR CONVIENE MÁS!



QUIZÁ CALLAR CONVIENE MÁS!

©Giuseppe Isgró C.

Barcelona, 22-07-1971, 11 pm
Revisado: 08-04-2019.

-"Saber, querer, osar y callar".

Mensaje de la Gran Esfinge de Giseh




Quizá callar conviene más,
antes que exponerse
a que mal otros interpreten
lo que se piensa.

Quizá callar algunas veces se deba,
y hacerlo aisla al ser del bullicio exterior.
Pero, quien calla puede escuchar al interlocutor
y entender lo que éste dice.

Se puede escuchar la voz de la Divinidad
que a cada instante habla en la conciencia
con el lenguaje de los sentimientos
de los valores y las virtudes.
Unas veces alentando a seguir adelante,
a cumplir con el propio deber,
otras veces advirtiendo, para que se deje de hacer lo pensado,
que, de otra manera, se incurriría en error.

Quien habla mucho escucha poco,
quien habla poco escucha y entiende más,
que, en definitiva es lo único que importa.
Como decía Jagot: jamás hablar para auto elogiarse,
Ya que, como dijo Bolívar, se haría en detrimento
del propio mérito.

Si hablar de otros se trata, como expresó Franklin,
es para decir todo lo bueno que se sepa,
callando todo lo demás.
Si se elogian tus méritos, en tu presencia,
atribúyelos a la Divinidad, que guía tus pensamientos,
sentimientos, palabras y actos.
Expresa, únicamente, las gracias, y que eres un aprendiz.

Emula a la naturaleza, que ejecuta su labor, silenciosamente,
y jamás deja de hacer lo que le compete,
en los planes expansivos de la creación.
Que tus obras sean el reflejo de tus pensamientos,
que el bien que hagas, de tus sentimientos,
que el silencio que guardas, tu mejor elocuencia,
y si algo bueno tienes que enseñar,
que sea con tu ejemplo, sin pronunciar palabras.

Conserva la humildad, ya que por mucho que hayas hecho,
es incomparable con lo que queda por hacer.
Entonces, a que sirve ufanarse, o vanagloriarse?
Es allí la importancia de guardar silencio
para centrarse en lo que realmente importa.

Yo quisiera haber callado muchas veces,
y eso que en callar excedo.
Primero, que muchos no desean oír ni le interesa
lo que le tienes que decir. Segundo, es mejor esperar
a que sea solicitada tu opinión.
Y aun así, es preciso ser prudentes con lo que se dice,
y la extensión del contenido,
haciéndote cargo probable del efecto de tus palabras.

Es preciso enfocarse en la sabia lección que encierra
cualquier cosa que otros dicen, cuando se está obligado a escuchar,
por deber, cortesía, respeto, amor, buenas costumbres, o placer.
En todo busca lo que es preciso emular, o evitar,
en tus pensamientos, sentimientos, palabras y actos.

Jamás te compares con nadie, ya que en todos, debes encontrar
la misma esencia divina que yace en ti.
Por lo cual, dónde reside la superioridad, o la inferioridad?
Eso sí, de todos es preciso aprender de la experiencia
que le es inherente, ya que en ella,
cada quien nos excede en algún grado.
Y si en algo poseemos experiencia que le sea útil al prójimo,
compartámosla con generosidad y altruismo,
como incontables otros lo han hecho, antes, con nosotros.
Nuestra deuda de gratitud es inmensa con seres
que aun viviendo en remotas eras, siguen beneficiándonos
con su valiosa experiencia compartida en obras y pensamientos,
en palabras y sentimientos, registrados por la historia,
y mucho más, aún.

Callar, muchas veces, sí,
pero cuando hablar conviene,
con valor hay que expresar la propia manera de pensar, 
u opinión, aún guardando silencio;
más, después es preciso volver a callar, 
aun cuando se hable de otras cosas.
Son formas diferentes, pero con el mismo efecto
de silencio y elocuencia.

Es responsabilidad del oyente,
usar o dejar de aplicar, lo que se le ha sugerido,
y las consecuencias, o beneficios, de los resultados, también.
Es el mismo respeto a la libertad de pensamiento,
que anhelamos para nosotros.
Cuanto más debemos respetar el libre albedrío ajeno.
Recordemos: no siempre nuestra opinión es de mayor valor
que las de otros, y el que más más busca convencer,
generalmente es quien más ignora.

Sócrates lo demostró con sabio ejemplo,
al conocer la respuesta de la Pitia
a una pregunta de su amigo Querefonte,
afirmando que nadie había más sabio en Grecia que él.

Empero, después de tanto hurgar, explorando,
se dio cuenta de que ignoraba las mismas cosas que los demás,
solo le diferenciaba, que él si tenía conciencia de de su ignorancia.
Por eso afirmó: -“Yo sólo sé que no se aquello que no sé”.
Sin duda alguna, Sócrates exageraba, pero aun así es loable su actitud.
Quién podría conocer todo lo que ignora? Usted, yo?
Sin duda, la Divinidad.
Y aun así, es dable dudar, pese al exabrupto de solo pensarlo. 
Si cada ser tiene libre albedrío, cómo podría conocer, la Divinidad,
ahora, todo lo que se le ocurrirá hacer, a cada ser,
de los cuatro reinos naturales, en la expansión de la creación?
Si el Universo fuera un experimento ya acabado,
estas preguntas no cabrían.
Si la Divinidad que se expresa en cada ser,
en los cuatro reinos naturales, 
no tiene límites en su potencialidades infinitas,
tendría que tenerlos en los alcances de sus percepciones,
sabiendo ya, todo, lo que llegará a manifestarse en el eterno presente?
Una paradoja, de las muchas que existen.
Por eso, frente a preguntas como éstas que osan descifrar los arcanos,
incógnitos todavía, por mucho tiempo, quizás callar conviene más!

El que quiere busca.
El que busca encuentra.
Al que encuentra,
hablar se puede.

Calla, pues,
pero, habla cuando es preciso hacerlo.
Recuerda el ejemplo de la Gran Esfinge de Giseh,
que después de saber, querer y osar, sugiere: callar!