ERNESTO CORTAZAR

domingo, 12 de junio de 2016

RAIMUNDO LULIO


RAIMUNDO LULIO:

Comunicación espiritual obtenida en la Escuela del CÍRCULO FLORENCIA 77, publicada en el libro: IL FENOMENO MEDIANICO DEL CERCHIO FIRENZE 77, obra dirigida por Lorenzo Landi.

Versión castellana: 
Giuseppe Isgró C.



“Fui conocido con el nombre de Raimundo Lulio. Alguno de vosotros, esta noche, me atrajo aquí y comprendo el porqué: Vosotros seguid el Ocultismo, yo también. En el ciclo de vida en que me conocieron como Raimundo Lulio, amaba las ciencias ocultas; fui uno de los pocos afortunados que lograron transmutar el vil metal en oro. Sí, fui también alquimista, pero tuve la fortuna de conocer la verdad, porque la alquimia es una ciencia profunda y verdadera. Ella va considerada en su doble aspecto filosófico y de conocimiento de la verdad última, y el aspecto material. No en vano es ella denominada la ciencia del “trabajo dual”, es la ciencia simbólica por excelencia por cuanto ella se expresa en símbolos. Es simbólica la parte que se refiere a la Gran Obra, la que transforma al ser humano común en iniciado, en maestro; y es simbólica la “otra vía”, “la pequeña vía”, la que transforma los metales en oro.  El lenguaje es el mismo, el significado diferente. Transformar el vil metal en oro significa transformar el hombre mezquino en iniciado, más que transformar físicamente un metal en otro.

La Alquimia fue conocida como “la ciencia de la quimera” porqué si el hombre no cumple sobre sí mismo la “gran obra” no será capaz jamás de comprender “la obra pequeña”. Es necesario transformarse a sí mismos, el propio ser íntimo desde el estado de vil metal en oro, para poder transformar los verdaderos metales en aquellos nobles. La “piedra filosofal” puede ser efectuada únicamente si el hombre realiza primero en sí mismo la  realidad de su ser. Escribí esto y logré realizar el gran prodigio (de la transmutación alquímica). 

Gracias por haberme recordado. Os recordaré a vosotros.

Raimundo Lulio (1232/5-1315).






CENTRAR LA ATENCIÓN EN LA PRESENCIA DE LA DIVINIDAD.



CENTRAR LA ATENCIÓN EN LA PRESENCIA DE LA DIVINIDAD.

©Giuseppe Isgró C.

Centrar la atención en la Presencia de la Divinidad; entonces, la conciencia se expande para percibir, comprender y realizar la manifestación, en el aquí y ahora, de la presencia de la Divinidad, en todo cuanto se percibe, se siente, se hable y se haga, como un estado natural, como una segunda naturaleza, expresándose la perfección divina de los atributos divinos: el amor, la sabiduría y/o prudencia, la justicia, la fortaleza, o poder creador potencialmente infinito, la templanza, la belleza y el justo y perfecto equilibrio, por la ley de compensación y por la acción de la ley de afinidad cósmica. A qué centrar la atención en algo que no sea la Divinidad, si con la Divinidad interior se expresa todo cuanto se precisa expresar?
Con solo mantener durante un mes, todos los habitantes de un país, el solo nombre de la Divinidad, constantemente en su mente, repitiéndolo, por lo menos 1.000 veces al día, sobre todo cuando se infiltra en la mente cualquier cosa que no sea la Presencia de la Divinidad, por efectos de la resonancia magnética, o campos morfo genéticos –espirituales- se purificaría el ambiente de la propia vida, y el de todo el ámbito del escenario nacional en que se vive, y más allá de él. Es preciso excluir de la mente todo lo que no sea la Divinidad, los valores universales y la inherente ley cósmica que expresa, siempre lo justo y lo perfecto, en armonía con el Todo y con todo.
Lo demás viene dado por añadidura, instantáneamente, como estado de conciencia, en las inherentes estaciones.



viernes, 20 de mayo de 2016

VALOR: CONFIAD!!!



SOLILOQUIO:
VALOR: CONFIAD!!!
Del libro: LA ETERNA LUZ

Autor: ©Giuseppe Isgró C.



-“N
o tengáis miedo”-, es la expresión con la cual  estimulaba el hermano Jesús de Nazareth a sus seguidores. 
El miedo es un sentimiento generado por el desconocimiento del objeto temido. Se teme lo que no se conoce; pero, inspira confianza,  o valor,  lo  conocido.
Por tal motivo, frente al entorno cambiante, en el diario vivir, para tener pleno autodominio y confianza en mí y en la vida, preciso conocer lo más posible las leyes universales; por ejemplo: las de amor, evolución, afinidad, justicia, causa y efecto, igualdad, servicio, compensación, oferta y demanda, etcétera.
Igualmente, requiero conocer mejor todo lo relacionado con mi trabajo y el mercado en que actúo para incrementar mi competencia y autoridad profesional que, además de facilitarme un desempeño más efectivo, me permite, al mismo tiempo, la mayor suma posible de éxito integral y auto-expresión, cada día.
Ese conocimiento conlleva la fijación de objetivos a corto, mediano y largo plazo; tener claro, en la mente, la realidad de cada situación que me toca resolver; afrontar con valor y determinación de triunfar cada una de las eventuales etapas  hasta alcanzar la meta satisfactoriamente, así como asumir la responsabilidad inherente en cada caso y pagar el costo requerido en dinero, tiempo, dedicación, estudio, paciencia, persistencia y confianza de que los resultados, en el espacio y tiempo suficiente, serán alcanzados, por mí, oportunamente.
Tengo conciencia de que el amor es la máxima potencia del universo y que donde él fluye se manifiesta, simultáneamente, la fortaleza, fuente del valor y de la auto-confianza.
Debo, por lo tanto, cultivar el amor en su expresión más sublime para que el valor constituya, cada vez mejor, una fortaleza activa y eficaz en mi vida.
Preciso desarrollar en un grado más elevado aún mi amor por la vida, por el universo, por el Creador Universal, por mis semejantes, por mi familia, por mi trabajo y todo lo que hago,  por los valores universales y a mi propio ser como expresión divina del Supremo Hacedor.
El sentimiento del amor me fortalece y en forma silenciosa me permite comunicarme con todos los seres y expresiones de vida en los infinitos planos existenciales en que me desenvuelvo y me abre, armoniosamente, todas las puertas, permitiéndome el acceso a la infinita riqueza y abundancia integrales del universo de acuerdo con mi capacidad de aceptación y asunción de roles de servicio. Comprendo que mientas mayor sea mi capacidad de dar en igual grado lo será para recibir.
Es necesario que ame todo lo que soy, lo que represento, lo que hago y el universo integral del que formo parte.
El conocimiento  a fondo de la vida, del amor, de la fortaleza y el valor que engendran, me permiten identificar los principios universales pertinentes que, frente a las diversas etapas existenciales, me inspiran la confianza certera y la expectativa positiva en los resultados satisfactorios que aspiro obtener en todo cuanto realizo, así como la comprensión de que toda dificultad genera un beneficio equivalente el cual es preciso identificar, aprovechándolo  útilmente.
Estoy consciente de que los grandes árboles, en cierta fase de su desarrollo, se estancan en su  aspecto exterior mientras las raíces crecen hacia el interior de la tierra en busca de la savia que les alimentará, al mismo tiempo que ese crecimiento interno  constituirá la base para el ulterior externo.
Si observase sólo el estancamiento  aparente  dejaría de ver ese cambio interior, fuente de fortaleza,  que sustentará todo desarrollo posterior. La vida nada hace dando saltos; pero a su debido tiempo todo lo logra. El fin ulterior de cada acontecimiento es el bien  colectivo;  para tal objetivo  utiliza todos los recursos a su alcance, sacando de todas las circunstancias la mayor suma de bien posible,  -saca del mal el bien-, por lo cual, cada elemento o coadyuva al bien común o es sacado del escenario y reubicado donde pueda servir adecuadamente.
La vida es constante transformación y eterno devenir a algo mejor, pese a las apariencias o a las intenciones contrarias que eventualmente pudieran manifestarse. Pero, en el momento oportuno se manifiesta la liberación  y de manera fluida todo se enrumba nuevamente hacía el camino luminoso de un mayor progreso, bienestar, prosperidad, sabiduría, amor, armonía y paz perdurable.
Lo que preciso tener –como decían los antiguos-, es el temor de Dios; el de desobedecer sus leyes naturales y divinas, por cuanto son inflexibles, aunque justas y amorosas.
La forma más inmediata que tengo de conocer a Dios, es la de obedecer sus leyes, por cuanto el bien de su justicia divina  lo experimento enseguida.
Manteniendo el sentimiento de lo justo dentro de mí, de manera que cada uno de mis actos exprese respeto al prójimo, y a sus derechos, puedo albergar la confianza en mi propia seguridad; empero, todo perjuicio que, eventualmente, pudiese recibir será compensado con crece por la Ley de compensación, por decreto de la Justicia divina, siempre y cuando, en la propia reacción no cause un daño igual o mayor, del cual sería responsable, cuyos efectos se compensarían automáticamente y por supuesto, de ser parte acreedora podría pasarse a la opuesta.
Tengo conciencia de que todo perjuicio debe ser resarcido; a tales efectos, es conveniente, efectuar el trabajo cósmico en bien del colectivo, desinteresadamente, única manera de fortalecerme adecuadamente, y dando más recibir más, para tener saldos positivos que me permitan compensar deudas kármicas; a la vez perdonar a quienes me hayan podido perjudicar, -en éste o en anteriores ciclos de vida-, de forma que la justicia divina decrete su compensación –ya que un eventual sentimiento de resentimiento impediría recibir el pago cósmico respectivo a favor-, y, también, es necesario que yo pida  perdón, en persona o a nivel mental, según el caso, para que por el camino del pedido del perdón –y compensando, paralelamente-, reequilibre mi armonía cósmica con todos los seres.
Conservo la serenidad y la confianza en mí en todo momento.
Sé que toda persona que vive en un país determinado no es por casualidad. Bien sea que nace en ese lugar o que libremente decide vivir en él, hay un mecanismo cósmico basado en las propias sumas existenciales  y karma colectivo e individual, que ubica y reubica, a cada persona. Nada ocurre por casualidad. La Ley cósmica de causa y efecto mueve todos los hilos. Por alguna razón –temporalmente-, según las circunstancias,  hay ciertos directores de orquesta y determinados seguidores, en la marea alta –y en la baja- de  la vida. Nada es estático en el eterno presente y el inmortal espíritu tiene la misión cósmica de evolucionar y hacerse maestro de la creación.
 Cada  quien, en su avance evolutivo, recibe el maestro que merece, necesita y aprueba. Pero, el libre albedrío permite decidir al respecto, salvo el propio karma: positivo o negativo. Dar-recibir, cobrar-pagar. Todo se cobra; todo se paga.
Recuerdo que El libro de las mutaciones, el I Ching,  en su exagrama 48, denominado El Pozo, expresa: -“Se puede cambiar de pozo, pero el agua permanecerá igual”-. Se puede cambiar de ciudad, pero, debido al propio karma, las circunstancias de aprendizaje serán  las mismas. Si deseo plasmar un cambio en mi vida debo, primeramente, cambiar mi estado de conciencia y actitud frente a la vida y alcanzar la visión clara de lo que debo lograr. Acto seguido, preciso prepararme, tomar la decisión, forjarme un propósito definido y dar el primer paso. Debo empezar y luego llegar a la meta, una y otra vez en ascenso constante en la espiral evolutiva de la Rueda de la Vida, en el eterno presente.
Nada temo; tengo valor. Sigo adelante con fe, confianza, serenidad, tranquilidad de ánimo y constancia.
Afronto la realidad, sea cual fuere, cara a cara, siempre. Acepto mi responsabilidad en forma objetiva y justa. Cumplo mis compromisos para liberarme o estar libre de ataduras. Con mis cuentas saldadas conservo tranquila la conciencia  y mi espíritu en paz.  Cuando sea necesario, ofrezco acuerdos para actualizar pagos  y los respeto. 
Conduzco mi vida con libertad de conciencia. Libre y de buenas costumbres era el requisito que exigían los antiguos maestros para aceptar un nuevo discípulo en la senda de la sabiduría. Asumo mi rol, ahora. Mantengo la imperturbabilidad y el señorío personal. Soy invencible si decido serlo. Miro el porvenir con fe; me trae todos mis anhelos si  oso definirlos, precisarlos, ponerlos como metas, por escrito y abocarme con firme decisión y persistencia a su logro. Actúo como si.... ya hubiese alcanzado el objetivo. Acepto el desafío de vivir como el Espíritu de Luz y descendiente del Gran Ser Supremo que soy. Saco hacia afuera esos inmensos tesoros  que yacen escondidos en mi interior mediante obras de servicio a la humanidad. Soy un canal de Dios en el Planeta Tierra y en el país en que vivo, para todos, cada día mejor.
Con una visión positiva de la vida, sus valores y virtudes, cultivo la fortaleza para realizar el trabajo y servicio esenciales que me permitan gozar de la abundancia que el universo tiene decretada para mí. Recuerdo como al poeta Kabir le resultaba inconcebible que en el mar los peces pudiesen tener sed. Viviendo en la abundancia universal, centro la atención en ésta y en el Dador de todas las cosas, con cuya sintonía fluye lo esencial, siempre.
Actuando con la verdad por delante y con un absoluto criterio de justicia en todos mis actos, cumpliendo los propios deberes y compromisos, destierro el temor a la crítica. Mi propia razón basta; aprendo a confiar en ella, asistido por mis intuiciones y percepciones interiores.
Con hábitos de vida sanos, alimentos adecuados, relajación diaria, canalización positiva de los pensamientos, guía profesional acertada, etcétera, fortalezco la confianza de que la naturaleza me ha dotado con un organismo capaz para mantener la salud perfecta.
Habiendo desarrollado una poderosa auto-estima y un elevado auto-concepto, dominando el conocimiento de la ley de afinidad, del karma y los demás principios esenciales acordes con los grandes valores universales, mantengo una sólida confianza en las relaciones personales; tengo conciencia de que la actitud de dignidad siempre cosecha los mejores frutos. La felicidad es un estado mental y como tal, por efecto de resonancia o sintonía, me permite encontrar fuera lo mismo que tengo –o creo- adentro.
El paso del tiempo es un factor natural y los años de madurez proporcionan las mejores oportunidades de felicidad y creación. Con la edad se incrementan las potencialidades intelectuales; las facciones físicas se embellecen si me cultivo interiormente, llegando a tener una belleza atemporal. Veo con confianza el avance en el camino de la vida, empero, es preciso conocer las leyes espirituales para que yo pueda vislumbrar la realidad en la finalidad última de la existencia humana como una fase temporal de múltiples e infinitos ciclos de vida.
Cuando, fruto de mi conocimiento espiritual percibo la realidad de que mi auténtico ser no es mi cuerpo, sino que es solamente un vestido o vehículo temporal de mi inmortal espíritu y que éste constituye la verdadera personalidad del alma que ha vivido incontables ciclos existenciales y que, en la eterna y continuada vida, lo seguirá haciendo en un avance evolutivo sin límites, afianzo mi confianza en el universo del que formo parte.
Afirmo, cada día: -Puedo hacerlo todo mediante el poder del Creador Universal, ELOÍ, que me fortalece y asiste-. (Tres veces).
Soy como un águila de visión penetrante y fortaleza creciente. Oso elevarme al cumplimiento de mi verdadera misión en la vida. Siento la guía y la quietud del Creador Universal en mi interior y la serenidad del ser justo  que aflora en mi faz, desde este instante y para siempre.
Sigo siempre adelante.

Afirmación:

Yo,  (menciona tu nombre),  estoy en conexión armónica con el Creador Universal, ELOÍ.
ELOÍ me  guía y conduce por senderos de prosperidad, bienestar,  justicia y Paz; me ilumina y envuelve en un círculo de luz divina, protegiéndome y llevándome con éxito y felicidad a cumplir mi verdadera misión en la vida.

 El orden divino y la armonía cósmica  se establecen  en mí,   aquí y ahora.  Hecho está; así es; así será.

 ELOÍ, en Tus manos confío mi vida; revélame lo que Tú esperas de mí y lo que debo hacer en cada situación  y enséñame como realizarlo.

Sea yo  como Tú quieras, cuanto Tú deseas, de acuerdo a Tus  Planes Cósmicos.

Condúceme por el  Camino  de la sabiduría, la prudencia, la comprensión, el progreso, la armonía y el orden divino, la  confianza y fe en un futuro mejor, el auto-respeto y una elevada y vigorosa auto-estima,  con Paz y ánimo contento, aquí y ahora.

ELOÍ, toda condición que en mí lo requiera,  de acuerdo con tu Justicia Divina, transmútala en su condición positiva, instantáneamente, aquí y ahora. Hecho está.

¡Oh Creador Universal!,  sea yo tal como está decretado en Tus  designios.  ¡Hoy!  Cada día mejor. Hecho está. Así es; así será.
Gracias, ELOÍ, por haber escuchado mi pedido.




sábado, 7 de mayo de 2016

Todo tiene una razón de ser


Todo tiene una razón de ser

©Giuseppe Isgró C.



Todo tiene una razón de ser; pero más que enfocarlo como un eventual "castigo" por acciones pasadas, y aún siendo el efecto de una causa, generalmente, es una prueba que la misma persona se ha impuesto, en su programación de vida como medio de aprendizaje, o adquisición de determinado estado de conciencia. Dicha prueba auto impuesta, tiene la aprobación de los regidores cósmicos del planeta de turno en que la persona habita.

La clave esencial reside en aceptar la realidad tal como es, aún sin comprender del todo la razón, o causa, de momento, confiando en la sabiduría de la Divinidad y de la Ley cósmica.

Al aceptar, afrontando la realidad, tal como es, cara a cara, ocurren efectos maravillosos.

Comienzan a verse las bondades de esa situación aparentemente adversa, y se comienzan a aprovecharse.

Hay casos notables de seres que vienen a la actual existencia con determinadas características, aparentemente adversas, que hacen aflorar dones preciosos que constituyen hermosos tesoros espirituales que de otra manera habrían dejado de hacerlo.

En primer lugar, hay que dar las gracias a la Divinidad de que esa es la prueba de vida, o una de ellas, ya que suelen ser múltiples y variadas, y no otra más severas. La gratitud denota comprensión, aceptación y actitud mental positiva; canaliza fuerzas creadoras, y permite transformar la adversidad en situaciones ventajosas, imantando, en la propia existencia, un mundo de posibilidades auto-realizadoras.

Muchas veces se dispondrá más tiempo para el estudio, el cultivo de un arte, técnica o ciencia; también, de ayudar a otros con la propia experiencia. Es importante, estimular a la persona al estudio de obras esenciales para adquirir comprensión de las leyes de la vida, en todas las corrientes de pensamiento posible.

Algunas de esas características especiales son las que han permitido que aflore el genio de grandes hombres y mujeres. Valdría la pena leer la vida de Hellen Keller, extraordinaria mujer que, pese a carecer de la visión y de la audición, fue una brillante escritora, oradora y activista política, destacando, en forma incomparable, a nivel mundial.

Constituyó un factor de estímulo para la humanidad de su época, y aún ejerce una influencia positiva en quienes se acercan al estudio de su obra y vida.

La aceptación y la gratitud, afrontando la realidad cara a cara, permiten canalizar tanto las propias fuerzas creadoras, como las del entorno cósmico, y la asistencia espiritual de los afines, y de los guías y protectores espirituales, que, de otra manera, frente a la ausencia de la aceptación y de anteponerse un propósito de vida, con objetivos a corto, mediano y largo plazo, poco pueden hacer para ayudarle.

Hay que recordar, que una existencia con tales pruebas, es con un fin de aprendizaje, y si este aprendizaje no se realiza en forma completa, la persona, seguramente, vendrá a nuevas existencias con tales pruebas hasta que aflore el estado de conciencia adecuado para pasar a otras áreas de aprendizaje.

Al comprender estas realidades, la persona no cambiaría su situación actual por ninguna otra, ya que ésta es la que permite aflorar su felicidad, aquí y ahora, y siempre.

Decía Epicteto, el prudente estoico, que “lo importante no son las cosas en si mismas, sino nuestra propia comprensión y actitud frente a ellas”.

Al apartar la atención del propio ego, o de sí, para centrarla en la Divinidad, y en los propósitos existenciales, pasan a segundo plano las propias condiciones, ya que comienza a aflorar el verdadero genio, la esencia de la vida.



domingo, 24 de abril de 2016

CONEXIÓN ESPIRITUAL CON EL SER UNIVERSAL:






 CONEXIÓN ESPIRITUAL CON EL SER UNIVERSAL:

Del libro: EL MAGO BLANCO
Autor: ©Giuseppe Isgró C.


Siéntate cómodamente, apoyando las manos en los muslos, o acostado. Efectúa tres respiraciones profundas, exhalando lentamente. Cierra los ojos suavemente.

o   PROGRAMACIÓN ESPIRITUAL:

Afirma:

o   –“Entro en conexión divina con el Ser Universal”. (Tres veces).
o   Ahora estoy ya en conexión divina con el Ser Universal. (Tres veces).
o   Formo una unidad cósmica perfecta y eterna con el Ser Universal, -ELOÍ-.  (Diez veces).
o   Tengo conciencia de mi conexión divina con el Ser Universal, aquí y ahora.  (Tres veces).

o   Ahora, centra la atención en el punto donde nace el remolino del pelo, en la cabeza. Ese es el punto de conexión con el Ser Universal. Imagina allí un círculo blanco con el signo más en el centro. Repite tres veces el nombre: ELOÍ.

o   Ahora, centra la atención en el hombro izquierdo. Repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, centra la atención en el hombro derecho. Repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Completa el triángulo, centrando nuevamente la atención en el punto donde nace el remolino del pelo, en el centro de conexión con el Ser Universal; repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, baja hasta la nuca y centra allí la atención; repite diez veces el nombre: ELOÍ. Este es el centro donde reside el ojo que todo lo ve; si sigues concentrando la atención en este punto un largo tiempo con la repetición del nombre ELOÍ, observarás como se va desarrollando la capacidad de percepción intuitiva clarividente o conciencia cósmica. 
o   Ahora, centra la atención en la garganta; repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, centra la atención en el punto hara o tan tien, -tres centímetros debajo del ombligo y tres centímetros hacia dentro, en dirección de la columna vertebral-; este es el punto de equilibrio del cuerpo y del ser; repite diez veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, concentra la atención en el cóccix; repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, centra la atención en el tobillo derecho; repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, centra la atención en el tobillo izquierdo; repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, vuelve a concentrar la atención en el cóccix; repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, vuelve de nuevo a centrar la atención en la nuca; repite diez veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, vuelve a centrar la atención en el punto donde nace el remolino del pelo, visualiza el círculo blanco y el signo más, -la Rueda de la Vida o el símbolo del Ser Universal, repite tres veces: ELOÍ.
o   Ahora, da por hecho que te encuentras en conexión perfecta y permanente con el Ser Universal, ELOÍ; imagina que desde el punto de conexión divina, -nacimiento del remolino de  pelo-, en el cual ubicas, mentalmente, el Círculo blanco y el signo más en el centro, que la luz fluye y va saturando todo tu ser desde la cabeza hasta los pies. Al llegar a este punto, relaja los pies y siente las plantas y los tobillos intensamente, lo más que puedas y quieras.  (Muy importante). Ahora, afirma: ELOÍ, guíame, asísteme, protégeme e ilumíname.
o   Si eliges esta forma abreviada, puede practicar este ejercicio todas las mañanas antes de salir de casa; a mediodía y en la noche, antes de dormir, o en cualquier momento del día en que precises potenciar tu conexión espiritual con la fuente. Adelante.

PD.: Puedes utilizar el nombre de la Divinidad que tú desees; al autor le gustan particularmente, los de Eloí, y Allah. Sirve, también: Dios, Ser Universal, Divinidad, Gran Arquitecto del Universo.


domingo, 17 de abril de 2016

TALLER: CONCIENCIA DE LA DIVINIDAD, y de los atributos divinos, o valores universales -Espiritualidad centrada en la Divinidad: El Ser Universal-





TALLER

CONCIENCIA
DE LA DIVINIDAD,
y de los atributos divinos, o valores universales
-Espiritualidad centrada en la Divinidad: El Ser Universal-

Fecha: Sábado: 14 de enero 2017

Lechería - Venezuela

Pensum:

1.       DIOS: Un enfoque basado en El Libro de los Espíritus, de Allan Kardec.

2.      LA PARADOJA DIVINA, o, el Principio de Correspondencia. El eterno retorno del ser individual, en los cuatro reinos naturales, al Ser Universal. La eterna polarización.

3.      LA PERCEPCIÓN DE DIOS: Conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora. El Ser Universal como Gran Pedagogo. Visión de Dios y de los valores universales según el Quijote.

4.     GNOSIS INTUITIVA E INSPIRATIVA DE DIOS Y LOS VALORES UNIVERSALES, o Atributos de Dios: Una visión Sufí desde la perspectiva de Abulabás Ben Alarif de Almería:  1) Gnosis e intuición - inspiración extática de Dios; 2) La voluntad y la fortaleza: Poder potencialmente infinito; 3) La templanza, el ascetismo o la abstinencia; 4)  La confianza o el abandono en Dios; 5) La paciencia; 6) La tristeza y el temor; 7) La esperanza y el poder de la expectativa; 8) La gratitud; 9) El amor, la justicia, la belleza como justicia estética, la igualdad y la compensación: Sabiduría de los valores universales;  10) El deseo, las necesidades, los anhelos y los propósitos. 11) La penitencia, la disciplina, la austeridad y la depuración; y 12) La familiaridad con Dios.

5.      EL SERVICIO y el salario cósmico. Los seres como instrumentos de la Divinidad en la Creación Universal y en la expansión del Universo.

6.     EL PODER DE LA MEDITACIÓN: Un camino interior para el conocimiento. LA CONEXIÓN DIVINA: Una espiritualidad centrada en la Divinidad, día a día. EL DZICKR, o el constante recuerdo del nombre de Dios.


Copyright Text

domingo, 12 de junio de 2016

RAIMUNDO LULIO


RAIMUNDO LULIO:

Comunicación espiritual obtenida en la Escuela del CÍRCULO FLORENCIA 77, publicada en el libro: IL FENOMENO MEDIANICO DEL CERCHIO FIRENZE 77, obra dirigida por Lorenzo Landi.

Versión castellana: 
Giuseppe Isgró C.



“Fui conocido con el nombre de Raimundo Lulio. Alguno de vosotros, esta noche, me atrajo aquí y comprendo el porqué: Vosotros seguid el Ocultismo, yo también. En el ciclo de vida en que me conocieron como Raimundo Lulio, amaba las ciencias ocultas; fui uno de los pocos afortunados que lograron transmutar el vil metal en oro. Sí, fui también alquimista, pero tuve la fortuna de conocer la verdad, porque la alquimia es una ciencia profunda y verdadera. Ella va considerada en su doble aspecto filosófico y de conocimiento de la verdad última, y el aspecto material. No en vano es ella denominada la ciencia del “trabajo dual”, es la ciencia simbólica por excelencia por cuanto ella se expresa en símbolos. Es simbólica la parte que se refiere a la Gran Obra, la que transforma al ser humano común en iniciado, en maestro; y es simbólica la “otra vía”, “la pequeña vía”, la que transforma los metales en oro.  El lenguaje es el mismo, el significado diferente. Transformar el vil metal en oro significa transformar el hombre mezquino en iniciado, más que transformar físicamente un metal en otro.

La Alquimia fue conocida como “la ciencia de la quimera” porqué si el hombre no cumple sobre sí mismo la “gran obra” no será capaz jamás de comprender “la obra pequeña”. Es necesario transformarse a sí mismos, el propio ser íntimo desde el estado de vil metal en oro, para poder transformar los verdaderos metales en aquellos nobles. La “piedra filosofal” puede ser efectuada únicamente si el hombre realiza primero en sí mismo la  realidad de su ser. Escribí esto y logré realizar el gran prodigio (de la transmutación alquímica). 

Gracias por haberme recordado. Os recordaré a vosotros.

Raimundo Lulio (1232/5-1315).






CENTRAR LA ATENCIÓN EN LA PRESENCIA DE LA DIVINIDAD.



CENTRAR LA ATENCIÓN EN LA PRESENCIA DE LA DIVINIDAD.

©Giuseppe Isgró C.

Centrar la atención en la Presencia de la Divinidad; entonces, la conciencia se expande para percibir, comprender y realizar la manifestación, en el aquí y ahora, de la presencia de la Divinidad, en todo cuanto se percibe, se siente, se hable y se haga, como un estado natural, como una segunda naturaleza, expresándose la perfección divina de los atributos divinos: el amor, la sabiduría y/o prudencia, la justicia, la fortaleza, o poder creador potencialmente infinito, la templanza, la belleza y el justo y perfecto equilibrio, por la ley de compensación y por la acción de la ley de afinidad cósmica. A qué centrar la atención en algo que no sea la Divinidad, si con la Divinidad interior se expresa todo cuanto se precisa expresar?
Con solo mantener durante un mes, todos los habitantes de un país, el solo nombre de la Divinidad, constantemente en su mente, repitiéndolo, por lo menos 1.000 veces al día, sobre todo cuando se infiltra en la mente cualquier cosa que no sea la Presencia de la Divinidad, por efectos de la resonancia magnética, o campos morfo genéticos –espirituales- se purificaría el ambiente de la propia vida, y el de todo el ámbito del escenario nacional en que se vive, y más allá de él. Es preciso excluir de la mente todo lo que no sea la Divinidad, los valores universales y la inherente ley cósmica que expresa, siempre lo justo y lo perfecto, en armonía con el Todo y con todo.
Lo demás viene dado por añadidura, instantáneamente, como estado de conciencia, en las inherentes estaciones.



viernes, 20 de mayo de 2016

VALOR: CONFIAD!!!



SOLILOQUIO:
VALOR: CONFIAD!!!
Del libro: LA ETERNA LUZ

Autor: ©Giuseppe Isgró C.



-“N
o tengáis miedo”-, es la expresión con la cual  estimulaba el hermano Jesús de Nazareth a sus seguidores. 
El miedo es un sentimiento generado por el desconocimiento del objeto temido. Se teme lo que no se conoce; pero, inspira confianza,  o valor,  lo  conocido.
Por tal motivo, frente al entorno cambiante, en el diario vivir, para tener pleno autodominio y confianza en mí y en la vida, preciso conocer lo más posible las leyes universales; por ejemplo: las de amor, evolución, afinidad, justicia, causa y efecto, igualdad, servicio, compensación, oferta y demanda, etcétera.
Igualmente, requiero conocer mejor todo lo relacionado con mi trabajo y el mercado en que actúo para incrementar mi competencia y autoridad profesional que, además de facilitarme un desempeño más efectivo, me permite, al mismo tiempo, la mayor suma posible de éxito integral y auto-expresión, cada día.
Ese conocimiento conlleva la fijación de objetivos a corto, mediano y largo plazo; tener claro, en la mente, la realidad de cada situación que me toca resolver; afrontar con valor y determinación de triunfar cada una de las eventuales etapas  hasta alcanzar la meta satisfactoriamente, así como asumir la responsabilidad inherente en cada caso y pagar el costo requerido en dinero, tiempo, dedicación, estudio, paciencia, persistencia y confianza de que los resultados, en el espacio y tiempo suficiente, serán alcanzados, por mí, oportunamente.
Tengo conciencia de que el amor es la máxima potencia del universo y que donde él fluye se manifiesta, simultáneamente, la fortaleza, fuente del valor y de la auto-confianza.
Debo, por lo tanto, cultivar el amor en su expresión más sublime para que el valor constituya, cada vez mejor, una fortaleza activa y eficaz en mi vida.
Preciso desarrollar en un grado más elevado aún mi amor por la vida, por el universo, por el Creador Universal, por mis semejantes, por mi familia, por mi trabajo y todo lo que hago,  por los valores universales y a mi propio ser como expresión divina del Supremo Hacedor.
El sentimiento del amor me fortalece y en forma silenciosa me permite comunicarme con todos los seres y expresiones de vida en los infinitos planos existenciales en que me desenvuelvo y me abre, armoniosamente, todas las puertas, permitiéndome el acceso a la infinita riqueza y abundancia integrales del universo de acuerdo con mi capacidad de aceptación y asunción de roles de servicio. Comprendo que mientas mayor sea mi capacidad de dar en igual grado lo será para recibir.
Es necesario que ame todo lo que soy, lo que represento, lo que hago y el universo integral del que formo parte.
El conocimiento  a fondo de la vida, del amor, de la fortaleza y el valor que engendran, me permiten identificar los principios universales pertinentes que, frente a las diversas etapas existenciales, me inspiran la confianza certera y la expectativa positiva en los resultados satisfactorios que aspiro obtener en todo cuanto realizo, así como la comprensión de que toda dificultad genera un beneficio equivalente el cual es preciso identificar, aprovechándolo  útilmente.
Estoy consciente de que los grandes árboles, en cierta fase de su desarrollo, se estancan en su  aspecto exterior mientras las raíces crecen hacia el interior de la tierra en busca de la savia que les alimentará, al mismo tiempo que ese crecimiento interno  constituirá la base para el ulterior externo.
Si observase sólo el estancamiento  aparente  dejaría de ver ese cambio interior, fuente de fortaleza,  que sustentará todo desarrollo posterior. La vida nada hace dando saltos; pero a su debido tiempo todo lo logra. El fin ulterior de cada acontecimiento es el bien  colectivo;  para tal objetivo  utiliza todos los recursos a su alcance, sacando de todas las circunstancias la mayor suma de bien posible,  -saca del mal el bien-, por lo cual, cada elemento o coadyuva al bien común o es sacado del escenario y reubicado donde pueda servir adecuadamente.
La vida es constante transformación y eterno devenir a algo mejor, pese a las apariencias o a las intenciones contrarias que eventualmente pudieran manifestarse. Pero, en el momento oportuno se manifiesta la liberación  y de manera fluida todo se enrumba nuevamente hacía el camino luminoso de un mayor progreso, bienestar, prosperidad, sabiduría, amor, armonía y paz perdurable.
Lo que preciso tener –como decían los antiguos-, es el temor de Dios; el de desobedecer sus leyes naturales y divinas, por cuanto son inflexibles, aunque justas y amorosas.
La forma más inmediata que tengo de conocer a Dios, es la de obedecer sus leyes, por cuanto el bien de su justicia divina  lo experimento enseguida.
Manteniendo el sentimiento de lo justo dentro de mí, de manera que cada uno de mis actos exprese respeto al prójimo, y a sus derechos, puedo albergar la confianza en mi propia seguridad; empero, todo perjuicio que, eventualmente, pudiese recibir será compensado con crece por la Ley de compensación, por decreto de la Justicia divina, siempre y cuando, en la propia reacción no cause un daño igual o mayor, del cual sería responsable, cuyos efectos se compensarían automáticamente y por supuesto, de ser parte acreedora podría pasarse a la opuesta.
Tengo conciencia de que todo perjuicio debe ser resarcido; a tales efectos, es conveniente, efectuar el trabajo cósmico en bien del colectivo, desinteresadamente, única manera de fortalecerme adecuadamente, y dando más recibir más, para tener saldos positivos que me permitan compensar deudas kármicas; a la vez perdonar a quienes me hayan podido perjudicar, -en éste o en anteriores ciclos de vida-, de forma que la justicia divina decrete su compensación –ya que un eventual sentimiento de resentimiento impediría recibir el pago cósmico respectivo a favor-, y, también, es necesario que yo pida  perdón, en persona o a nivel mental, según el caso, para que por el camino del pedido del perdón –y compensando, paralelamente-, reequilibre mi armonía cósmica con todos los seres.
Conservo la serenidad y la confianza en mí en todo momento.
Sé que toda persona que vive en un país determinado no es por casualidad. Bien sea que nace en ese lugar o que libremente decide vivir en él, hay un mecanismo cósmico basado en las propias sumas existenciales  y karma colectivo e individual, que ubica y reubica, a cada persona. Nada ocurre por casualidad. La Ley cósmica de causa y efecto mueve todos los hilos. Por alguna razón –temporalmente-, según las circunstancias,  hay ciertos directores de orquesta y determinados seguidores, en la marea alta –y en la baja- de  la vida. Nada es estático en el eterno presente y el inmortal espíritu tiene la misión cósmica de evolucionar y hacerse maestro de la creación.
 Cada  quien, en su avance evolutivo, recibe el maestro que merece, necesita y aprueba. Pero, el libre albedrío permite decidir al respecto, salvo el propio karma: positivo o negativo. Dar-recibir, cobrar-pagar. Todo se cobra; todo se paga.
Recuerdo que El libro de las mutaciones, el I Ching,  en su exagrama 48, denominado El Pozo, expresa: -“Se puede cambiar de pozo, pero el agua permanecerá igual”-. Se puede cambiar de ciudad, pero, debido al propio karma, las circunstancias de aprendizaje serán  las mismas. Si deseo plasmar un cambio en mi vida debo, primeramente, cambiar mi estado de conciencia y actitud frente a la vida y alcanzar la visión clara de lo que debo lograr. Acto seguido, preciso prepararme, tomar la decisión, forjarme un propósito definido y dar el primer paso. Debo empezar y luego llegar a la meta, una y otra vez en ascenso constante en la espiral evolutiva de la Rueda de la Vida, en el eterno presente.
Nada temo; tengo valor. Sigo adelante con fe, confianza, serenidad, tranquilidad de ánimo y constancia.
Afronto la realidad, sea cual fuere, cara a cara, siempre. Acepto mi responsabilidad en forma objetiva y justa. Cumplo mis compromisos para liberarme o estar libre de ataduras. Con mis cuentas saldadas conservo tranquila la conciencia  y mi espíritu en paz.  Cuando sea necesario, ofrezco acuerdos para actualizar pagos  y los respeto. 
Conduzco mi vida con libertad de conciencia. Libre y de buenas costumbres era el requisito que exigían los antiguos maestros para aceptar un nuevo discípulo en la senda de la sabiduría. Asumo mi rol, ahora. Mantengo la imperturbabilidad y el señorío personal. Soy invencible si decido serlo. Miro el porvenir con fe; me trae todos mis anhelos si  oso definirlos, precisarlos, ponerlos como metas, por escrito y abocarme con firme decisión y persistencia a su logro. Actúo como si.... ya hubiese alcanzado el objetivo. Acepto el desafío de vivir como el Espíritu de Luz y descendiente del Gran Ser Supremo que soy. Saco hacia afuera esos inmensos tesoros  que yacen escondidos en mi interior mediante obras de servicio a la humanidad. Soy un canal de Dios en el Planeta Tierra y en el país en que vivo, para todos, cada día mejor.
Con una visión positiva de la vida, sus valores y virtudes, cultivo la fortaleza para realizar el trabajo y servicio esenciales que me permitan gozar de la abundancia que el universo tiene decretada para mí. Recuerdo como al poeta Kabir le resultaba inconcebible que en el mar los peces pudiesen tener sed. Viviendo en la abundancia universal, centro la atención en ésta y en el Dador de todas las cosas, con cuya sintonía fluye lo esencial, siempre.
Actuando con la verdad por delante y con un absoluto criterio de justicia en todos mis actos, cumpliendo los propios deberes y compromisos, destierro el temor a la crítica. Mi propia razón basta; aprendo a confiar en ella, asistido por mis intuiciones y percepciones interiores.
Con hábitos de vida sanos, alimentos adecuados, relajación diaria, canalización positiva de los pensamientos, guía profesional acertada, etcétera, fortalezco la confianza de que la naturaleza me ha dotado con un organismo capaz para mantener la salud perfecta.
Habiendo desarrollado una poderosa auto-estima y un elevado auto-concepto, dominando el conocimiento de la ley de afinidad, del karma y los demás principios esenciales acordes con los grandes valores universales, mantengo una sólida confianza en las relaciones personales; tengo conciencia de que la actitud de dignidad siempre cosecha los mejores frutos. La felicidad es un estado mental y como tal, por efecto de resonancia o sintonía, me permite encontrar fuera lo mismo que tengo –o creo- adentro.
El paso del tiempo es un factor natural y los años de madurez proporcionan las mejores oportunidades de felicidad y creación. Con la edad se incrementan las potencialidades intelectuales; las facciones físicas se embellecen si me cultivo interiormente, llegando a tener una belleza atemporal. Veo con confianza el avance en el camino de la vida, empero, es preciso conocer las leyes espirituales para que yo pueda vislumbrar la realidad en la finalidad última de la existencia humana como una fase temporal de múltiples e infinitos ciclos de vida.
Cuando, fruto de mi conocimiento espiritual percibo la realidad de que mi auténtico ser no es mi cuerpo, sino que es solamente un vestido o vehículo temporal de mi inmortal espíritu y que éste constituye la verdadera personalidad del alma que ha vivido incontables ciclos existenciales y que, en la eterna y continuada vida, lo seguirá haciendo en un avance evolutivo sin límites, afianzo mi confianza en el universo del que formo parte.
Afirmo, cada día: -Puedo hacerlo todo mediante el poder del Creador Universal, ELOÍ, que me fortalece y asiste-. (Tres veces).
Soy como un águila de visión penetrante y fortaleza creciente. Oso elevarme al cumplimiento de mi verdadera misión en la vida. Siento la guía y la quietud del Creador Universal en mi interior y la serenidad del ser justo  que aflora en mi faz, desde este instante y para siempre.
Sigo siempre adelante.

Afirmación:

Yo,  (menciona tu nombre),  estoy en conexión armónica con el Creador Universal, ELOÍ.
ELOÍ me  guía y conduce por senderos de prosperidad, bienestar,  justicia y Paz; me ilumina y envuelve en un círculo de luz divina, protegiéndome y llevándome con éxito y felicidad a cumplir mi verdadera misión en la vida.

 El orden divino y la armonía cósmica  se establecen  en mí,   aquí y ahora.  Hecho está; así es; así será.

 ELOÍ, en Tus manos confío mi vida; revélame lo que Tú esperas de mí y lo que debo hacer en cada situación  y enséñame como realizarlo.

Sea yo  como Tú quieras, cuanto Tú deseas, de acuerdo a Tus  Planes Cósmicos.

Condúceme por el  Camino  de la sabiduría, la prudencia, la comprensión, el progreso, la armonía y el orden divino, la  confianza y fe en un futuro mejor, el auto-respeto y una elevada y vigorosa auto-estima,  con Paz y ánimo contento, aquí y ahora.

ELOÍ, toda condición que en mí lo requiera,  de acuerdo con tu Justicia Divina, transmútala en su condición positiva, instantáneamente, aquí y ahora. Hecho está.

¡Oh Creador Universal!,  sea yo tal como está decretado en Tus  designios.  ¡Hoy!  Cada día mejor. Hecho está. Así es; así será.
Gracias, ELOÍ, por haber escuchado mi pedido.




sábado, 7 de mayo de 2016

Todo tiene una razón de ser


Todo tiene una razón de ser

©Giuseppe Isgró C.



Todo tiene una razón de ser; pero más que enfocarlo como un eventual "castigo" por acciones pasadas, y aún siendo el efecto de una causa, generalmente, es una prueba que la misma persona se ha impuesto, en su programación de vida como medio de aprendizaje, o adquisición de determinado estado de conciencia. Dicha prueba auto impuesta, tiene la aprobación de los regidores cósmicos del planeta de turno en que la persona habita.

La clave esencial reside en aceptar la realidad tal como es, aún sin comprender del todo la razón, o causa, de momento, confiando en la sabiduría de la Divinidad y de la Ley cósmica.

Al aceptar, afrontando la realidad, tal como es, cara a cara, ocurren efectos maravillosos.

Comienzan a verse las bondades de esa situación aparentemente adversa, y se comienzan a aprovecharse.

Hay casos notables de seres que vienen a la actual existencia con determinadas características, aparentemente adversas, que hacen aflorar dones preciosos que constituyen hermosos tesoros espirituales que de otra manera habrían dejado de hacerlo.

En primer lugar, hay que dar las gracias a la Divinidad de que esa es la prueba de vida, o una de ellas, ya que suelen ser múltiples y variadas, y no otra más severas. La gratitud denota comprensión, aceptación y actitud mental positiva; canaliza fuerzas creadoras, y permite transformar la adversidad en situaciones ventajosas, imantando, en la propia existencia, un mundo de posibilidades auto-realizadoras.

Muchas veces se dispondrá más tiempo para el estudio, el cultivo de un arte, técnica o ciencia; también, de ayudar a otros con la propia experiencia. Es importante, estimular a la persona al estudio de obras esenciales para adquirir comprensión de las leyes de la vida, en todas las corrientes de pensamiento posible.

Algunas de esas características especiales son las que han permitido que aflore el genio de grandes hombres y mujeres. Valdría la pena leer la vida de Hellen Keller, extraordinaria mujer que, pese a carecer de la visión y de la audición, fue una brillante escritora, oradora y activista política, destacando, en forma incomparable, a nivel mundial.

Constituyó un factor de estímulo para la humanidad de su época, y aún ejerce una influencia positiva en quienes se acercan al estudio de su obra y vida.

La aceptación y la gratitud, afrontando la realidad cara a cara, permiten canalizar tanto las propias fuerzas creadoras, como las del entorno cósmico, y la asistencia espiritual de los afines, y de los guías y protectores espirituales, que, de otra manera, frente a la ausencia de la aceptación y de anteponerse un propósito de vida, con objetivos a corto, mediano y largo plazo, poco pueden hacer para ayudarle.

Hay que recordar, que una existencia con tales pruebas, es con un fin de aprendizaje, y si este aprendizaje no se realiza en forma completa, la persona, seguramente, vendrá a nuevas existencias con tales pruebas hasta que aflore el estado de conciencia adecuado para pasar a otras áreas de aprendizaje.

Al comprender estas realidades, la persona no cambiaría su situación actual por ninguna otra, ya que ésta es la que permite aflorar su felicidad, aquí y ahora, y siempre.

Decía Epicteto, el prudente estoico, que “lo importante no son las cosas en si mismas, sino nuestra propia comprensión y actitud frente a ellas”.

Al apartar la atención del propio ego, o de sí, para centrarla en la Divinidad, y en los propósitos existenciales, pasan a segundo plano las propias condiciones, ya que comienza a aflorar el verdadero genio, la esencia de la vida.



domingo, 24 de abril de 2016

CONEXIÓN ESPIRITUAL CON EL SER UNIVERSAL:






 CONEXIÓN ESPIRITUAL CON EL SER UNIVERSAL:

Del libro: EL MAGO BLANCO
Autor: ©Giuseppe Isgró C.


Siéntate cómodamente, apoyando las manos en los muslos, o acostado. Efectúa tres respiraciones profundas, exhalando lentamente. Cierra los ojos suavemente.

o   PROGRAMACIÓN ESPIRITUAL:

Afirma:

o   –“Entro en conexión divina con el Ser Universal”. (Tres veces).
o   Ahora estoy ya en conexión divina con el Ser Universal. (Tres veces).
o   Formo una unidad cósmica perfecta y eterna con el Ser Universal, -ELOÍ-.  (Diez veces).
o   Tengo conciencia de mi conexión divina con el Ser Universal, aquí y ahora.  (Tres veces).

o   Ahora, centra la atención en el punto donde nace el remolino del pelo, en la cabeza. Ese es el punto de conexión con el Ser Universal. Imagina allí un círculo blanco con el signo más en el centro. Repite tres veces el nombre: ELOÍ.

o   Ahora, centra la atención en el hombro izquierdo. Repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, centra la atención en el hombro derecho. Repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Completa el triángulo, centrando nuevamente la atención en el punto donde nace el remolino del pelo, en el centro de conexión con el Ser Universal; repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, baja hasta la nuca y centra allí la atención; repite diez veces el nombre: ELOÍ. Este es el centro donde reside el ojo que todo lo ve; si sigues concentrando la atención en este punto un largo tiempo con la repetición del nombre ELOÍ, observarás como se va desarrollando la capacidad de percepción intuitiva clarividente o conciencia cósmica. 
o   Ahora, centra la atención en la garganta; repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, centra la atención en el punto hara o tan tien, -tres centímetros debajo del ombligo y tres centímetros hacia dentro, en dirección de la columna vertebral-; este es el punto de equilibrio del cuerpo y del ser; repite diez veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, concentra la atención en el cóccix; repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, centra la atención en el tobillo derecho; repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, centra la atención en el tobillo izquierdo; repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, vuelve a concentrar la atención en el cóccix; repite tres veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, vuelve de nuevo a centrar la atención en la nuca; repite diez veces el nombre: ELOÍ.
o   Ahora, vuelve a centrar la atención en el punto donde nace el remolino del pelo, visualiza el círculo blanco y el signo más, -la Rueda de la Vida o el símbolo del Ser Universal, repite tres veces: ELOÍ.
o   Ahora, da por hecho que te encuentras en conexión perfecta y permanente con el Ser Universal, ELOÍ; imagina que desde el punto de conexión divina, -nacimiento del remolino de  pelo-, en el cual ubicas, mentalmente, el Círculo blanco y el signo más en el centro, que la luz fluye y va saturando todo tu ser desde la cabeza hasta los pies. Al llegar a este punto, relaja los pies y siente las plantas y los tobillos intensamente, lo más que puedas y quieras.  (Muy importante). Ahora, afirma: ELOÍ, guíame, asísteme, protégeme e ilumíname.
o   Si eliges esta forma abreviada, puede practicar este ejercicio todas las mañanas antes de salir de casa; a mediodía y en la noche, antes de dormir, o en cualquier momento del día en que precises potenciar tu conexión espiritual con la fuente. Adelante.

PD.: Puedes utilizar el nombre de la Divinidad que tú desees; al autor le gustan particularmente, los de Eloí, y Allah. Sirve, también: Dios, Ser Universal, Divinidad, Gran Arquitecto del Universo.


domingo, 17 de abril de 2016

TALLER: CONCIENCIA DE LA DIVINIDAD, y de los atributos divinos, o valores universales -Espiritualidad centrada en la Divinidad: El Ser Universal-





TALLER

CONCIENCIA
DE LA DIVINIDAD,
y de los atributos divinos, o valores universales
-Espiritualidad centrada en la Divinidad: El Ser Universal-

Fecha: Sábado: 14 de enero 2017

Lechería - Venezuela

Pensum:

1.       DIOS: Un enfoque basado en El Libro de los Espíritus, de Allan Kardec.

2.      LA PARADOJA DIVINA, o, el Principio de Correspondencia. El eterno retorno del ser individual, en los cuatro reinos naturales, al Ser Universal. La eterna polarización.

3.      LA PERCEPCIÓN DE DIOS: Conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora. El Ser Universal como Gran Pedagogo. Visión de Dios y de los valores universales según el Quijote.

4.     GNOSIS INTUITIVA E INSPIRATIVA DE DIOS Y LOS VALORES UNIVERSALES, o Atributos de Dios: Una visión Sufí desde la perspectiva de Abulabás Ben Alarif de Almería:  1) Gnosis e intuición - inspiración extática de Dios; 2) La voluntad y la fortaleza: Poder potencialmente infinito; 3) La templanza, el ascetismo o la abstinencia; 4)  La confianza o el abandono en Dios; 5) La paciencia; 6) La tristeza y el temor; 7) La esperanza y el poder de la expectativa; 8) La gratitud; 9) El amor, la justicia, la belleza como justicia estética, la igualdad y la compensación: Sabiduría de los valores universales;  10) El deseo, las necesidades, los anhelos y los propósitos. 11) La penitencia, la disciplina, la austeridad y la depuración; y 12) La familiaridad con Dios.

5.      EL SERVICIO y el salario cósmico. Los seres como instrumentos de la Divinidad en la Creación Universal y en la expansión del Universo.

6.     EL PODER DE LA MEDITACIÓN: Un camino interior para el conocimiento. LA CONEXIÓN DIVINA: Una espiritualidad centrada en la Divinidad, día a día. EL DZICKR, o el constante recuerdo del nombre de Dios.