ERNESTO CORTAZAR

domingo, 17 de julio de 2016

Escudero, el noble silencio, es la clave!!!

Escudero, el noble silencio, es la clave!!!

©Giuseppe Isgró C.

Escudero, el noble silencio, es la clave.
Si hablas, no escuchas.
Si escuchas, con empatía, viendo las cosas desde el punto de vista del otro, -para comprender lo que dice-, no hablas, porque no se pueden hacer ambas cosas al mismo tiempo.
O hablas, o escuchas.
Si hablas, te gustaría ser escuchado; también al otro.
Si escuchas, aprendes.
Si aprendes, te enriqueces.
Si te enriqueces, integralmente, abres nuevas ventanas desde las cuales podrás contemplar el mundo, y el universo, desde un mayor número de ángulos, y observar la realidad en forma más amplia, tal como es.
Si observas, puedes comprender.
Si comprendes, encuentras el sentido a las cosas, y a la vida.
Cada persona, aún la más humilde, tiene escondidos, en su interior, enormes tesoros, que te asombrarían si lograras descubrirlos.
Eso es lo que hacía Sócrates, por el arte de hacer parir ideas, -por la mayéutica-, o el arte de preguntar con acierto, con discreción.
Si callas, que es el cuarto secreto de la esfinge, después de saber, querer y osar, emularás a la naturaleza, que realiza su labor en silencio.
Si callas, podrás escuchar la voz interna, que es la de la Divinidad, que se expresa en tu conciencia, para guiarte, por los sentimientos de los valores universales, y por el de la vergüenza, que te advierte lo que debes evitar; así como por el remordimiento, -acción coactiva de la ley cósmica, en la conciencia- que te indica cuando te equivocaste y precisa enmendarte, compensando el perjuicio efectuado, o pedir perdón, o escusas.
Si callas, podrás contemplar la belleza del universo, de la vida; la oportunidad diaria que te traen las circunstancias causales, para servir, y aprender, resolviendo situaciones, alcanzando nuevas metas, agradeciendo a la vida por tomarte en cuenta, asignándote tareas exigentes que te estimulan a crecer, a asumir el reto, cada día nuevos retos de vivir gloriosamente, en armonía con la naturaleza, como lo sugerían los estóicos. Por eso Séneca, Epicteto y Marco Aurelio, eran grandes prudentes.
Callando, podrás oír la voz de Dios, y la de los guías, por la inspiración divina, y la espiritual, por los sentimientos en los sentimientos, por los pensamientos en los pensamientos, cada día, a toda hora, cada minuto, a cada instante. Pero, si hablas……cómo podrás oír?
Aflorará el sentimiento del deber del servicio: a la vida y el universo, a la sociedad de la que formas parte, a tu familia y a ti mismo, cuidando el legado que se te ha confiado, y adquirirás el derecho de obtener el salario cósmico integral.
Callar, es no darte más importancia de la que tienes, -que es mucho más de lo que imaginas, pero lo ignoras- ya que nada se puede agregar con palabras a lo que se es, sino que los hechos deben reflejar lo que eres capaz de hacer, sirviendo más y mejor en los planes de la Divinidad, como instrumento de la voluntad divina.
Escucha el doble de lo que hablas, por eso la naturaleza te dotó de un par de oídos y de una sola boca.
Pero, callas aceptando los designios de la Divinidad sin quejarte de nada ni de nadie; deja que los malos políticos cumplan su rol; no te enfoques en ellos, de ellos se ocupa la Divinidad, por la ley cósmica. Busca de ser tú un buen político, probo, leal, servicial, con amor a la Patria. Involúcrate en la política, prepárate. Si los buenos ciudadanos dejan de involucrarse, lo harán los otros. Pregúntate: Qué puedo hacer para ayudar a mi Patria a alcanzar las gloriosas metas de los Padres de la Patria? Piensa en Bolívar, en Miranda, en Andrés Bello, en Páez, en Carlos Andrés Pérez, en mayor líder del siglo XX venezolano y en tantos otros que han ayudado a construir la Gran Venezuela, que ahora precisa el apoyo de todos sus hijos que le aman. Porque, de eso se trata, Escudero, del amor de sus hijos, a Venezuela. AMOR POR VENEZUELA, Y POR EL MUNDO, Y POR EL UNIVERSO. Debemos crear un mundo mejor del que hemos recibido como legado. Hay que prepararse. Hay que meditar por la paz del planeta tierra, y quien sabe cuántos mundos habrá en condiciones similares, o peores que la tierra? Te lo has preguntado, Escudero? Sabemos, que hay muchos mundos habitados que humanidades inmensamente evolucionadas que ni siquiera se podría imaginar sus niveles.
No te quejes de la escasez, ya que ésta no existe en este universo de abundancia, sabiamente provisto por la divina providencia. Si observas escases, estás viendo espejismos; calla y observa la abundancia por doquier. Pero, debes sembrar las semillas para cosechar. Este es un mundo de abundancia, y aún su aparente ausencia, forma parte de la abundancia, ya que si no hay contenedores vacíos, donde ubicarás la nueva abundancia que cada día trae la provisión divina?
Escudero, recuerda como a Kabir le resultaba inconcebible que los peces del mar pudiesen tener sed.
La vida es un constante llenarse y vaciarse. Si no te vacías, dando de lo que tienes, como podrás volver a llenarte de las cosas nuevas que precisas, cada día?
El agua que no circula, se estanca y se corrompe y de nada te servirá.
El agua debe circular; el dinero, también; el conocimiento debe impartirse gratuitamente, tal como se recibe. Pero, quién puede dar lo que no tiene?
Escucha la voz del universo que habla a flor de piel; el lenguaje de las flores, el mensaje de los animales. Percibe la sublime inspiración de contemplar las estrellas. Si el sol no declinara, con la noche, como podrías contemplar la luz de las estrellas, que en las noches más oscuras, brillan más intensamente?
Escucha el mensaje de los sabios, leyendo las obras inmortales de todos los tiempos: Homero, Platón, Plutarco, Victor Hugo, Allan Kardec, Paul Brunton, Léon Denis, Emerson, Tagore, Cevantes, y a sus personajes ilustres: Don Quijote y Sancho Panza, y el Coloquio de los perros: Cipión y Berganza, que tanto saben sobre el servicio y otros valores esenciales..
Escucha con atención y labios llenos de sabiduría vendrán a contarte infinitas historias que te transformarán en un eterno aprendiz.
El mejor conversador es el que habla poco y escucha mucho.
El hablador insulso, superfluo, sobrado de su propia importancia, desperdicia su tiempo cuando debería dedicarlo a la meditación, al estudio, al aprendizaje, y dejar que sus obras por sí mismas aporten el mensaje que puedan contener, por el ejemplo, y no por el parloteo vano.
No preguntes lo que ya sabes, para dar, acto seguido, la respuesta, alardeando de que sabes muchas e incontables cosas.
Calla como la esfinge, y la eternidad hará aflorar en tu ser los incontables ríos de sabiduría que se anidan en tu interior.
Calla, y hablarán tus obras. Calla y descubrirás la elocuencia del silencio. El silencio habla, Escudero; esta es la clave, o una de las tantas que es preciso descubrir, aprovechando su aporte.
Escucha con atención para darte cuenta de lo que te compete, Escudero.
Escudero, el noble silencio, es la clave!!!


martes, 12 de julio de 2016

Un cominciare tutto da capo


Un cominciare tutto da capo

©Giuseppe Isgró C.

Escudero, -dijo Hidalgo:
En todo ciclo de vida, cada ser, en los cuatro reinos naturales, se encuentra preparado para empezar, nuevamente, desde el inicio, para aprender.
Es un nuevo comienzo, pero desde una nueva perspectiva, en un estado de conciencia más elevado. Como percibía Arturo Uslar Pietri, en edad avanzada: Él había aprendido donde se encontraba la información que precisaba, pero que la tarea por realizar, en adelante, era una nueva, para realizar, en una fase incipiente, la obra que compete, de acuerdo con las inquietudes de los tiempos. En ese hacer y rehacer, se va logrando la perfección, -siempre relativa- que permite percibir la información en la obra anterior, y corregirla.
Hacer, rehaciendo; corregir, innovando y creando, es un eterno ir y venir, constantes, en un viaje hacia la eternidad presente: Aquí y ahora.
Aquí, es donde se encuentra la conciencia del ser; ahora, es el instante presente de la eternidad, siempre presente, en tiempo presente. Qué es lo que cambia? El estado de conciencia por la experiencia y que la perfección de los atributos divinos ya existe, de por sí. Esto, debido a la emanación a la conciencia individual, de cada ser, en los cuatro reinos naturales, en estado de perfección latente. Es decir: El ser, en los cuatro reinos naturales, emana perfecto a la conciencia individual, en el alma universal, a partir de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad. Pero, falto de experiencia, precisa adquirirla en el eterno camino de retorno desde el ser individual al Ser Universal.
Escudero, -continúa Hidalgo: Cuando creemos que ya sabemos, percibimos que no sabemos, y empezamos de nuevo para llenar ese espacio de la esfera mental que refleja la porción de ignorancia que se precisa transmutar en conocimiento, sabiduría, prudencia o experiencia. Es el grado de aptitud perceptiva, comprensiva y realizadora desarrollado como bagaje existencial.
A partir de la nueva ascensión de grado, o estado de conciencia, se percibe la emergente porción de ignorancia, de turno, que habrá de satisfacer. Jamás, afortunadamente, dejaremos de ser ignorantes, ni eternos aprendices, caso contrario, cómo adquiriríamos los nuevos estados de conciencia en las infinitas estaciones de la vida?
Es como tener hambre y comer para satisfacer esa necesidad. Pero, jamás se dejará de tener hambre, y cada vez que se tenga la misma, cada quien adquiere mayor conciencia del alimento que perciba para alimentar el cuerpo.
El Espíritu, -Escudero, tiene hambre de conocimiento. Es la necesidad de comer que siempre experimentará tras breves intervalos de satisfacción temporal. Es un estado de insatisfacción constante que jamás dejará de experimentar, nuevamente, tan pronto como satisfaga la de un breve intervalo anterior.
La naturaleza de las cosas busca que el ser esté en constante y eterno movimiento, para evitar estancarse.
Si no existiesen las necesidades básicas, las de seguridad, la de pertenencia o afectivas, las de hetero y auto-estima, y las de autorrealización, en ciclos constantes y alternos, repetitivos ad infinitum, los seres, en los cuatro reinos naturales, se achantarían: Dejarían de estar activos.
Si no hubiese insatisfacción espiritual, que impele a expresar la fuerza creadora potencialmente infinita hacía propósitos claramente definidos, en dichos reinos naturales, los seres se estancarían y dejaría de haber progreso.
Que gran visión tuvieron Sidharta Gautama y Abraham Maslow, a la distancia de 2.500 años que les separaban, guardando las distancias, que siempre podría haberlas por la misma dinámica de la vida.
Por esto y mucho más, es: Un cominciare tutto da capo.


martes, 5 de julio de 2016

UN ETERNO CAMINO DE RETORNO


UN ETERNO CAMINO DE RETORNO

©Giuseppe Isgró C.


Escudero, -dijo Hidalgo:
El ser humano es el caminante y el camino, a la vez, hacia el SER UNIVERSAL, formando una unidad perfecta e indisoluble con Él, en una ESPIRITUALIDAD directa, sin intermediarios.
Luego, percibe, que también es una parte indivisa del Ser Universal, o Divinidad, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad.
Percibe, también, que posee los mismos atributos de la Divinidad, entre ellos una conciencia que es la réplica exacta de la conciencia de la Divinidad, y el mismo poder creador de la Divinidad, en estado de potencialidad infinita.
Precisa, únicamente, la EXPERIENCIA.
Expresa la sabiduría de los atributos divinos o valores universales, y el poder creador potencialmente infinito, en el mismo grado en que experimenta necesidades, anhelos, propósitos, y concibe objetivos, para llevarlos a feliz término, tanto para resolver situaciones y restablecer el equilibrio preexistente, como para alcanzar logros que impulsen a un cambio más allá de la fase temporal en la que, cada quien, en un momento dado se encuentra, en el eterno camino de retorno desde el ser individual al Ser Universal.
Camino que jamás completará por cuanto siempre encontrará un más allá en progreso. Caso contrario, qué habría más allá del fin? La nada. La nada es el espacio infinito y eterno que contiene todas las esferas mentales del cero grado al infinito, es decir todos los estados de conciencia, en todas las estaciones, sin límites algunos, en una eterna polarización de un estado de conciencia a otro más elevado, ad infinitum.
Como decía Lao Tse: Cuando se descubre lo que es la belleza -en un estado de conciencia más avanzado-, se percibe lo que es la fealdad del nivel en que cada quien se encontraba. (parafraseado),
Lo importante, Escudero, es percibir, que no sólo el ser humano es una parte indivisa del Ser Universal, o Divinidad, sino que también lo es cada ser de los otros tres reinos naturales: Animal, vegetal y mineral. Además, cada ser de estos otros reinos, también poseen idénticos atributos divinos que la Divinidad, y el mismo poder creador en estado de potencialidad infinita. Es decir, Escudero, no existe diferencia alguna entre cada uno de los seres de los cuatro reinos naturales, ni entre ellos y la Divinidad, conforman un todo indiviso. La única diferencia que existe es en la experiencia adquirida y en el rol asumido en el concierto de todas las cosas, que, al emanar a la conciencia individual, en el alma universal, a partir de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad, cada quien con libre albedrío, comienza eligiendo el rol o camino que eternamente recorrerá para adquirir la experiencia total, que jamás alcanzará totalmente. Es una Paradoja Divina para descifrar. Este orden de ideas, Escudero, contribuye a encontrarle el sentido a la vida.
Escudero, a través de la atención constante sobre estos temas, se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora.
Quilón El Lacedemonio, Escudero, inscribió uno de los siete aforismos atribuidos a los siete sabios griegos: Solón, Tales de Mileto, Cleóbulo, Pitaco, Quilón, Bias, y Mison, el cual decía: -"Hombre, conócete a ti mismo que el estudio del hombre no es conocer sino conocerse a sí mismo". Quién se conoce a sí mismo?
Como decía Mahoma, Escudero: Conócete y conocerás a Dios.
Los sufís, Escudero, practican el constante recuerdo de Dios, el Dzickr, repitiendo el nombre de la Divinidad de mil a dos mil veces diariamente. Por el principio de la atención de: donde se centra la atención se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora, quien centra la atención en la Divinidad, y en los atributos divinos, o valores universales, meditando, a la vez, en la Divinidad y en sus atributos divinos, le percibirá, cada vez, en mayor grado de profundidad, canalizando tanto la sabiduría de los valores universales, como el poder creador potencialmente infinito, en los niveles de conciencia que va alcanzando, en las inherentes estaciones, o grados de manifestación, en la eterna polarización.
Podemos concluir, Escudero, que:
Quien recuerda al recordado, 
recuerda al recordado;
cuando le recuerda,
percibe que ya le conocía.

Hidalgo, comenta Escudero:
-Cuantos secretos se revelan con lo que antecede!!!
Percibo la importancia de poner en práctica la sugerencia del Dzickr, y la meditación en la Divinidad y en los atributos divinos o valores universales, práctica a la que estoy dedicado, pero que estoy consciente de la importancia de la persistencia en la misma, en forma sosegada, serena, como una forma de vida, que llegue a formar parte de la propia naturaleza, o esencia personal. De esta manera, elevando los niveles de conciencia, en sintonía con la Divinidad, se vibra a una frecuencia más elevada, en pureza,o depuración del velo, de esa manera, por efecto de la resonancia magnética, se puede ejercer, sin esfuerzo, un efecto benéfico sobre el entorno, en los cuatro reinos naturales.
Así es, Escudero, -comenta Hidalgo. La misma Divinidad constituye el Gran Pedagogo Universal, enseñando en la conciencia de cada ser, en los cuatro reinos naturales, por el lenguaje de los sentimientos análogos a los valores universales, o atributos divinos, según lo precise cada ser. Esas enseñanzas contienen inspiraciones sobre los valores universales, en el respectivo estado de conciencia de cada ser, y en la inherente estación, aportando los parámetros dentro de los cuales hay que enmarcar los pensamientos, los sentimientos, las palabras y los actos, para vivir una vida justa y perfecta, virtuosa, y en armonía con la naturaleza.
También, Escudero,la Divinidad, aporta las advertencias, como acción coercitiva, haciendo representar en la conciencia de cada ser, la vergúenza que experimentaría si llegara a realizar un acto indebido; pero que, si lo hiciera, enseguida, instantáneamente, se activa una acción coactiva dentro de la conciencia, en forma de reprimenda, que induce a la persona en particular, o al ser de los cuatro reinos de la naturaleza, a percibir el error en que ha incurrido. A partir de ese instante, la persona dejará de tener paz hasta que haya compensando el efecto de la acción, o palabra indebidas.
TODA ESA EXPERIENCIA acumulada, Escudero, conforma lo que se denomina: suma existencial: es el saldo de vida, en razón de la cual, Escudero, la ley de afinidad, -coadyuvada pòr las leyes de justicia, igualdad y compensación-, que es la ordenadora del universo, ubica o reubica, a cada ser, en el lugar que le corresponde, en el concierto de todas las cosas.
Esa posición es dinámica, cambiando constantemente de acuerdo a las variaciones, positivas, o no, de la suma existencial, ad infinitum.



lunes, 4 de julio de 2016

UN PARADIGMA PARA EMULAR


RECORDANDO A JOSÉ BALA

Giuseppe Isgró C.


Escudero, -dice Hidalgo:
Conocí a José Bala, en 1965; para mi siempre representó el mejor modelo de lo que es un perfecto comerciante. Co-propietario de una gran agencia automotriz, siempre estaba sonriente, amable, afable. Era correcto en todos sus negocios y gozaba de una reputación intachable. Con el tiempo, se dedicó a la construcción, y llegó a ser un constructor muy relevante, en todos los sentidos. Yo era muy joven cuando le conocí; me lo presentó Filippo Conti; ambos fueron grandes amigos míos. A pesar de mi juventud, y del salto generacional, siempre me distinguieron con su amistad, ambos. Donde quiera que encontraba al Sr. Bala, se detenía a saludarme, afablemente, con una gran sonrisa.
Hoy, Escudero, quiero comunicarte algunas lecciones de vida que aprendí del Sr. Bala. Con el tiempo, él llegó a convertirse, también, en un cliente mío y yo en su asesor, en determinadas actividades. Pero, el maestro seguía siendo él, y yo el aprendiz ávido de conocimientos.
Cierto día que me visitó en mi Oficina, cosa que solía hacer cuando venía a nuestra ciudad, ya que él, en ese entonces, vivía en otra región, nos entretuvimos durante un poco más de una hora conversando de diferentes temas, además del que le había llevado a visitarme.
Ese día, me dijo:
-Hidalgo, lo más importante en la vida es la humildad. Hay que ir por la vida bajito, muy bajito. Acompañó lo que dijo con una demostración, con un ademán con su mano derecha, trasladándola a ras del escritorio.
Luego, hablando de inversiones inmobiliarias, en las cuales él era un gran experto, me dijo:
Hay que ver hacia donde se expande la ciudad, e invertir en esa zona; a la vuelta de unos pocos años, esas propiedades acrecientan su valor, y se constituye en fuente sólida de riqueza. Eso, me dijo, puedes hacerlo tú, Hidalgo, que eres joven. En mi caso, -dijo- tengo que invertir mirando al corto plazo, máximo a seis meses, ya que la perspectiva es muy diferente entre un joven de treinta años y otro de sesenta. Luego, agregó: -Yo tengo que invertir en el lugar de la ciudad donde existe la mayor re-valorización económica inmediata.
Luego, añadió: Antes de invertir, es preciso formularse algunas preguntas: Por ejemplo: -Si adquiero hoy esta propiedad, y mañana mismo quisiera venderla, cuanto me darían por ella? Si la respuesta satisface, entonces, se puede realizar la inversión.
Concluyó, diciendo:
Hidalgo, -las mejores inversiones son las de bienes raíces, denominados bienes de refugio.
Escudero, pese a la posición privilegiada del Sr. Bala, que había llegado a ser un hombre de negocios muy exitoso, siempre conservó un trato muy amable con todos, con simplicidad. Irradiaba simpatía, sinceridad, afabilidad.
En la inmensa sabiduría de vida que había adquirido, percibió, precisamente, que lo más grande, en la vida, es la HUMILDAD.
Me confesó, Escudero, que todos los días practicaba una sesión de relajación y meditación, aplicando una técnica efectiva de auto-interiorización que había aprendido en un curso que había dictado el Profesor Ram, que por esa época de los años setenta había impartido varias veces en nuestra ciudad, y que, casualmente, yo había realizado con el Sr. Bala.
Una sesión diaria de relajación tiene múltiples efectos, Escudero, entre ellos: vivir una vida plena, y alcanzar la unificación de la conciencia, que facilita la intuición y la inspiración.
Gracias, Hidalgo, -dice Escudero-, por relatarme tan valiosas experiencias y por hablarme del Sr. Bala, cuya vida espera, aún, a su Plutarco, u Homero, para escribirla.


viernes, 1 de julio de 2016

CORRESPONDENCIA


CORRESPONDENCIA
©Giuseppe Isgró C.


Escudero, -dice Hidalgo:
Hace algún tiempo, planteaste la importancia que disertáramos sobre Hermes Trismegisto y su Doctrina Hermética.
Ya hemos hecho un análisis de los 23 aspectos del principio de correspondencia.
A ti, Escudero, después de haber reflexionado sobre dichas vertientes y variantes, se te ha ocurrido alguna nueva interrelación relativa al principio de correspondencia?
-Sí, -Hidalgo, responde Escudero. Me ha venido a la mente, como una inspiración, la perspectiva de la correspondencia existente entre la Divinidad y cada uno de los seres de los cuatro reinos naturales: Humano, animal, vegetal y mineral.
-Podrías, tú, Hidalgo, hoy, hablarme sobre este importantísimo tema, para comprender bien estas nuevas variantes y vertientes que estamos percibiendo?
-Con gusto lo haré, Escudero, y te felicito por tú aguda percepción. No se porqué me parece que tú ya conoces, o intuyes la respuesta. Juntos hemos realizado múltiples jornadas y escudriñado incontables temas gracias a tu insaciable curiosidad y anhelo de conocer. Escucha con atención:
Efectivamente, existen niveles de correspondencia entre los seres de los cuatro reinos naturales: Humano, animal, vegetal y mineral.
En cada ser se expresa la misma Divinidad sin separarse de la Divinidad, y sin dejar de ser la Divinidad.
En cada ser existen los mismos atributos que los de la Divinidad y el mismo poder creador en estado de potencialidad infinita.
Esa correspondencia es análoga entre los atributos de cada ser en los cuatro reinos naturales y los atributos de la Divinidad; en todos, incluyendo la Divinidad, los valores o atributos divinos y el poder creador se encuentran en estado de Potencialidad infinita, ya que, aún en la Divinidad, que posee los atributos divinos desarrollados –en grado infinito- en todas las vertientes y variantes, se encuentran en estado de potencialidad infinita.
Esto, debido a que, pese a la inmensa expresión de dichos atributos, en la eternidad pasada, aún quedan por expresarse, en grado infinito, en la eternidad futura, en tiempo presente. Es decir, siempre se encuentran en estado de potencialidad infinita.
Esa potencialidad infinita se expresa en lo infinitamente pequeño y en lo infinitamente grande, en todas las vertientes y variantes y en cada uno de los seres emanados a la conciencia individual a partir de la Divinidad, y aún, en la Divinidad.
Es una correspondencia perfecta, en cada ser de los cuatro reinos de la naturaleza, y en la interrelación entre ellos y cada uno de ellos con la Divinidad. Las necesidades, los deseos, anhelos, propósitos, objetivos, decisiones, o ausencia de decisiones, activan esas correspondencias, fundamentalmente por intermedio de los valores universales, o atributos divinos: Amor, afinidad, prudencia, justicia, fortaleza, templanza y belleza y sus inherentes valores interrelacionados, o subordinados, en todos los estados de conciencia y en respectivas las estaciones, o grados de expresión.
Sin importar la función en que se encuentre ubicado cada ser, en la marea alta y en la baja, de la vida, siempre es la misma Divinidad la que se expresa por intermedio de algunos de sus atributos divinos y con determinado grado de poder creador, de acuerdo a la magnitud de la situación experimentada, para obtener la experiencia inherente, y el desarrollo de la aptitud perceptiva, comprensiva y realizadora.


domingo, 12 de junio de 2016

RAIMUNDO LULIO


RAIMUNDO LULIO:

Comunicación espiritual obtenida en la Escuela del CÍRCULO FLORENCIA 77, publicada en el libro: IL FENOMENO MEDIANICO DEL CERCHIO FIRENZE 77, obra dirigida por Lorenzo Landi.

Versión castellana: 
Giuseppe Isgró C.



“Fui conocido con el nombre de Raimundo Lulio. Alguno de vosotros, esta noche, me atrajo aquí y comprendo el porqué: Vosotros seguid el Ocultismo, yo también. En el ciclo de vida en que me conocieron como Raimundo Lulio, amaba las ciencias ocultas; fui uno de los pocos afortunados que lograron transmutar el vil metal en oro. Sí, fui también alquimista, pero tuve la fortuna de conocer la verdad, porque la alquimia es una ciencia profunda y verdadera. Ella va considerada en su doble aspecto filosófico y de conocimiento de la verdad última, y el aspecto material. No en vano es ella denominada la ciencia del “trabajo dual”, es la ciencia simbólica por excelencia por cuanto ella se expresa en símbolos. Es simbólica la parte que se refiere a la Gran Obra, la que transforma al ser humano común en iniciado, en maestro; y es simbólica la “otra vía”, “la pequeña vía”, la que transforma los metales en oro.  El lenguaje es el mismo, el significado diferente. Transformar el vil metal en oro significa transformar el hombre mezquino en iniciado, más que transformar físicamente un metal en otro.

La Alquimia fue conocida como “la ciencia de la quimera” porqué si el hombre no cumple sobre sí mismo la “gran obra” no será capaz jamás de comprender “la obra pequeña”. Es necesario transformarse a sí mismos, el propio ser íntimo desde el estado de vil metal en oro, para poder transformar los verdaderos metales en aquellos nobles. La “piedra filosofal” puede ser efectuada únicamente si el hombre realiza primero en sí mismo la  realidad de su ser. Escribí esto y logré realizar el gran prodigio (de la transmutación alquímica). 

Gracias por haberme recordado. Os recordaré a vosotros.

Raimundo Lulio (1232/5-1315).






CENTRAR LA ATENCIÓN EN LA PRESENCIA DE LA DIVINIDAD.



CENTRAR LA ATENCIÓN EN LA PRESENCIA DE LA DIVINIDAD.

©Giuseppe Isgró C.

Centrar la atención en la Presencia de la Divinidad; entonces, la conciencia se expande para percibir, comprender y realizar la manifestación, en el aquí y ahora, de la presencia de la Divinidad, en todo cuanto se percibe, se siente, se hable y se haga, como un estado natural, como una segunda naturaleza, expresándose la perfección divina de los atributos divinos: el amor, la sabiduría y/o prudencia, la justicia, la fortaleza, o poder creador potencialmente infinito, la templanza, la belleza y el justo y perfecto equilibrio, por la ley de compensación y por la acción de la ley de afinidad cósmica. A qué centrar la atención en algo que no sea la Divinidad, si con la Divinidad interior se expresa todo cuanto se precisa expresar?
Con solo mantener durante un mes, todos los habitantes de un país, el solo nombre de la Divinidad, constantemente en su mente, repitiéndolo, por lo menos 1.000 veces al día, sobre todo cuando se infiltra en la mente cualquier cosa que no sea la Presencia de la Divinidad, por efectos de la resonancia magnética, o campos morfo genéticos –espirituales- se purificaría el ambiente de la propia vida, y el de todo el ámbito del escenario nacional en que se vive, y más allá de él. Es preciso excluir de la mente todo lo que no sea la Divinidad, los valores universales y la inherente ley cósmica que expresa, siempre lo justo y lo perfecto, en armonía con el Todo y con todo.
Lo demás viene dado por añadidura, instantáneamente, como estado de conciencia, en las inherentes estaciones.



viernes, 20 de mayo de 2016

VALOR: CONFIAD!!!



SOLILOQUIO:
VALOR: CONFIAD!!!
Del libro: LA ETERNA LUZ

Autor: ©Giuseppe Isgró C.



-“N
o tengáis miedo”-, es la expresión con la cual  estimulaba el hermano Jesús de Nazareth a sus seguidores. 
El miedo es un sentimiento generado por el desconocimiento del objeto temido. Se teme lo que no se conoce; pero, inspira confianza,  o valor,  lo  conocido.
Por tal motivo, frente al entorno cambiante, en el diario vivir, para tener pleno autodominio y confianza en mí y en la vida, preciso conocer lo más posible las leyes universales; por ejemplo: las de amor, evolución, afinidad, justicia, causa y efecto, igualdad, servicio, compensación, oferta y demanda, etcétera.
Igualmente, requiero conocer mejor todo lo relacionado con mi trabajo y el mercado en que actúo para incrementar mi competencia y autoridad profesional que, además de facilitarme un desempeño más efectivo, me permite, al mismo tiempo, la mayor suma posible de éxito integral y auto-expresión, cada día.
Ese conocimiento conlleva la fijación de objetivos a corto, mediano y largo plazo; tener claro, en la mente, la realidad de cada situación que me toca resolver; afrontar con valor y determinación de triunfar cada una de las eventuales etapas  hasta alcanzar la meta satisfactoriamente, así como asumir la responsabilidad inherente en cada caso y pagar el costo requerido en dinero, tiempo, dedicación, estudio, paciencia, persistencia y confianza de que los resultados, en el espacio y tiempo suficiente, serán alcanzados, por mí, oportunamente.
Tengo conciencia de que el amor es la máxima potencia del universo y que donde él fluye se manifiesta, simultáneamente, la fortaleza, fuente del valor y de la auto-confianza.
Debo, por lo tanto, cultivar el amor en su expresión más sublime para que el valor constituya, cada vez mejor, una fortaleza activa y eficaz en mi vida.
Preciso desarrollar en un grado más elevado aún mi amor por la vida, por el universo, por el Creador Universal, por mis semejantes, por mi familia, por mi trabajo y todo lo que hago,  por los valores universales y a mi propio ser como expresión divina del Supremo Hacedor.
El sentimiento del amor me fortalece y en forma silenciosa me permite comunicarme con todos los seres y expresiones de vida en los infinitos planos existenciales en que me desenvuelvo y me abre, armoniosamente, todas las puertas, permitiéndome el acceso a la infinita riqueza y abundancia integrales del universo de acuerdo con mi capacidad de aceptación y asunción de roles de servicio. Comprendo que mientas mayor sea mi capacidad de dar en igual grado lo será para recibir.
Es necesario que ame todo lo que soy, lo que represento, lo que hago y el universo integral del que formo parte.
El conocimiento  a fondo de la vida, del amor, de la fortaleza y el valor que engendran, me permiten identificar los principios universales pertinentes que, frente a las diversas etapas existenciales, me inspiran la confianza certera y la expectativa positiva en los resultados satisfactorios que aspiro obtener en todo cuanto realizo, así como la comprensión de que toda dificultad genera un beneficio equivalente el cual es preciso identificar, aprovechándolo  útilmente.
Estoy consciente de que los grandes árboles, en cierta fase de su desarrollo, se estancan en su  aspecto exterior mientras las raíces crecen hacia el interior de la tierra en busca de la savia que les alimentará, al mismo tiempo que ese crecimiento interno  constituirá la base para el ulterior externo.
Si observase sólo el estancamiento  aparente  dejaría de ver ese cambio interior, fuente de fortaleza,  que sustentará todo desarrollo posterior. La vida nada hace dando saltos; pero a su debido tiempo todo lo logra. El fin ulterior de cada acontecimiento es el bien  colectivo;  para tal objetivo  utiliza todos los recursos a su alcance, sacando de todas las circunstancias la mayor suma de bien posible,  -saca del mal el bien-, por lo cual, cada elemento o coadyuva al bien común o es sacado del escenario y reubicado donde pueda servir adecuadamente.
La vida es constante transformación y eterno devenir a algo mejor, pese a las apariencias o a las intenciones contrarias que eventualmente pudieran manifestarse. Pero, en el momento oportuno se manifiesta la liberación  y de manera fluida todo se enrumba nuevamente hacía el camino luminoso de un mayor progreso, bienestar, prosperidad, sabiduría, amor, armonía y paz perdurable.
Lo que preciso tener –como decían los antiguos-, es el temor de Dios; el de desobedecer sus leyes naturales y divinas, por cuanto son inflexibles, aunque justas y amorosas.
La forma más inmediata que tengo de conocer a Dios, es la de obedecer sus leyes, por cuanto el bien de su justicia divina  lo experimento enseguida.
Manteniendo el sentimiento de lo justo dentro de mí, de manera que cada uno de mis actos exprese respeto al prójimo, y a sus derechos, puedo albergar la confianza en mi propia seguridad; empero, todo perjuicio que, eventualmente, pudiese recibir será compensado con crece por la Ley de compensación, por decreto de la Justicia divina, siempre y cuando, en la propia reacción no cause un daño igual o mayor, del cual sería responsable, cuyos efectos se compensarían automáticamente y por supuesto, de ser parte acreedora podría pasarse a la opuesta.
Tengo conciencia de que todo perjuicio debe ser resarcido; a tales efectos, es conveniente, efectuar el trabajo cósmico en bien del colectivo, desinteresadamente, única manera de fortalecerme adecuadamente, y dando más recibir más, para tener saldos positivos que me permitan compensar deudas kármicas; a la vez perdonar a quienes me hayan podido perjudicar, -en éste o en anteriores ciclos de vida-, de forma que la justicia divina decrete su compensación –ya que un eventual sentimiento de resentimiento impediría recibir el pago cósmico respectivo a favor-, y, también, es necesario que yo pida  perdón, en persona o a nivel mental, según el caso, para que por el camino del pedido del perdón –y compensando, paralelamente-, reequilibre mi armonía cósmica con todos los seres.
Conservo la serenidad y la confianza en mí en todo momento.
Sé que toda persona que vive en un país determinado no es por casualidad. Bien sea que nace en ese lugar o que libremente decide vivir en él, hay un mecanismo cósmico basado en las propias sumas existenciales  y karma colectivo e individual, que ubica y reubica, a cada persona. Nada ocurre por casualidad. La Ley cósmica de causa y efecto mueve todos los hilos. Por alguna razón –temporalmente-, según las circunstancias,  hay ciertos directores de orquesta y determinados seguidores, en la marea alta –y en la baja- de  la vida. Nada es estático en el eterno presente y el inmortal espíritu tiene la misión cósmica de evolucionar y hacerse maestro de la creación.
 Cada  quien, en su avance evolutivo, recibe el maestro que merece, necesita y aprueba. Pero, el libre albedrío permite decidir al respecto, salvo el propio karma: positivo o negativo. Dar-recibir, cobrar-pagar. Todo se cobra; todo se paga.
Recuerdo que El libro de las mutaciones, el I Ching,  en su exagrama 48, denominado El Pozo, expresa: -“Se puede cambiar de pozo, pero el agua permanecerá igual”-. Se puede cambiar de ciudad, pero, debido al propio karma, las circunstancias de aprendizaje serán  las mismas. Si deseo plasmar un cambio en mi vida debo, primeramente, cambiar mi estado de conciencia y actitud frente a la vida y alcanzar la visión clara de lo que debo lograr. Acto seguido, preciso prepararme, tomar la decisión, forjarme un propósito definido y dar el primer paso. Debo empezar y luego llegar a la meta, una y otra vez en ascenso constante en la espiral evolutiva de la Rueda de la Vida, en el eterno presente.
Nada temo; tengo valor. Sigo adelante con fe, confianza, serenidad, tranquilidad de ánimo y constancia.
Afronto la realidad, sea cual fuere, cara a cara, siempre. Acepto mi responsabilidad en forma objetiva y justa. Cumplo mis compromisos para liberarme o estar libre de ataduras. Con mis cuentas saldadas conservo tranquila la conciencia  y mi espíritu en paz.  Cuando sea necesario, ofrezco acuerdos para actualizar pagos  y los respeto. 
Conduzco mi vida con libertad de conciencia. Libre y de buenas costumbres era el requisito que exigían los antiguos maestros para aceptar un nuevo discípulo en la senda de la sabiduría. Asumo mi rol, ahora. Mantengo la imperturbabilidad y el señorío personal. Soy invencible si decido serlo. Miro el porvenir con fe; me trae todos mis anhelos si  oso definirlos, precisarlos, ponerlos como metas, por escrito y abocarme con firme decisión y persistencia a su logro. Actúo como si.... ya hubiese alcanzado el objetivo. Acepto el desafío de vivir como el Espíritu de Luz y descendiente del Gran Ser Supremo que soy. Saco hacia afuera esos inmensos tesoros  que yacen escondidos en mi interior mediante obras de servicio a la humanidad. Soy un canal de Dios en el Planeta Tierra y en el país en que vivo, para todos, cada día mejor.
Con una visión positiva de la vida, sus valores y virtudes, cultivo la fortaleza para realizar el trabajo y servicio esenciales que me permitan gozar de la abundancia que el universo tiene decretada para mí. Recuerdo como al poeta Kabir le resultaba inconcebible que en el mar los peces pudiesen tener sed. Viviendo en la abundancia universal, centro la atención en ésta y en el Dador de todas las cosas, con cuya sintonía fluye lo esencial, siempre.
Actuando con la verdad por delante y con un absoluto criterio de justicia en todos mis actos, cumpliendo los propios deberes y compromisos, destierro el temor a la crítica. Mi propia razón basta; aprendo a confiar en ella, asistido por mis intuiciones y percepciones interiores.
Con hábitos de vida sanos, alimentos adecuados, relajación diaria, canalización positiva de los pensamientos, guía profesional acertada, etcétera, fortalezco la confianza de que la naturaleza me ha dotado con un organismo capaz para mantener la salud perfecta.
Habiendo desarrollado una poderosa auto-estima y un elevado auto-concepto, dominando el conocimiento de la ley de afinidad, del karma y los demás principios esenciales acordes con los grandes valores universales, mantengo una sólida confianza en las relaciones personales; tengo conciencia de que la actitud de dignidad siempre cosecha los mejores frutos. La felicidad es un estado mental y como tal, por efecto de resonancia o sintonía, me permite encontrar fuera lo mismo que tengo –o creo- adentro.
El paso del tiempo es un factor natural y los años de madurez proporcionan las mejores oportunidades de felicidad y creación. Con la edad se incrementan las potencialidades intelectuales; las facciones físicas se embellecen si me cultivo interiormente, llegando a tener una belleza atemporal. Veo con confianza el avance en el camino de la vida, empero, es preciso conocer las leyes espirituales para que yo pueda vislumbrar la realidad en la finalidad última de la existencia humana como una fase temporal de múltiples e infinitos ciclos de vida.
Cuando, fruto de mi conocimiento espiritual percibo la realidad de que mi auténtico ser no es mi cuerpo, sino que es solamente un vestido o vehículo temporal de mi inmortal espíritu y que éste constituye la verdadera personalidad del alma que ha vivido incontables ciclos existenciales y que, en la eterna y continuada vida, lo seguirá haciendo en un avance evolutivo sin límites, afianzo mi confianza en el universo del que formo parte.
Afirmo, cada día: -Puedo hacerlo todo mediante el poder del Creador Universal, ELOÍ, que me fortalece y asiste-. (Tres veces).
Soy como un águila de visión penetrante y fortaleza creciente. Oso elevarme al cumplimiento de mi verdadera misión en la vida. Siento la guía y la quietud del Creador Universal en mi interior y la serenidad del ser justo  que aflora en mi faz, desde este instante y para siempre.
Sigo siempre adelante.

Afirmación:

Yo,  (menciona tu nombre),  estoy en conexión armónica con el Creador Universal, ELOÍ.
ELOÍ me  guía y conduce por senderos de prosperidad, bienestar,  justicia y Paz; me ilumina y envuelve en un círculo de luz divina, protegiéndome y llevándome con éxito y felicidad a cumplir mi verdadera misión en la vida.

 El orden divino y la armonía cósmica  se establecen  en mí,   aquí y ahora.  Hecho está; así es; así será.

 ELOÍ, en Tus manos confío mi vida; revélame lo que Tú esperas de mí y lo que debo hacer en cada situación  y enséñame como realizarlo.

Sea yo  como Tú quieras, cuanto Tú deseas, de acuerdo a Tus  Planes Cósmicos.

Condúceme por el  Camino  de la sabiduría, la prudencia, la comprensión, el progreso, la armonía y el orden divino, la  confianza y fe en un futuro mejor, el auto-respeto y una elevada y vigorosa auto-estima,  con Paz y ánimo contento, aquí y ahora.

ELOÍ, toda condición que en mí lo requiera,  de acuerdo con tu Justicia Divina, transmútala en su condición positiva, instantáneamente, aquí y ahora. Hecho está.

¡Oh Creador Universal!,  sea yo tal como está decretado en Tus  designios.  ¡Hoy!  Cada día mejor. Hecho está. Así es; así será.
Gracias, ELOÍ, por haber escuchado mi pedido.




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domingo, 17 de julio de 2016

Escudero, el noble silencio, es la clave!!!

Escudero, el noble silencio, es la clave!!!

©Giuseppe Isgró C.

Escudero, el noble silencio, es la clave.
Si hablas, no escuchas.
Si escuchas, con empatía, viendo las cosas desde el punto de vista del otro, -para comprender lo que dice-, no hablas, porque no se pueden hacer ambas cosas al mismo tiempo.
O hablas, o escuchas.
Si hablas, te gustaría ser escuchado; también al otro.
Si escuchas, aprendes.
Si aprendes, te enriqueces.
Si te enriqueces, integralmente, abres nuevas ventanas desde las cuales podrás contemplar el mundo, y el universo, desde un mayor número de ángulos, y observar la realidad en forma más amplia, tal como es.
Si observas, puedes comprender.
Si comprendes, encuentras el sentido a las cosas, y a la vida.
Cada persona, aún la más humilde, tiene escondidos, en su interior, enormes tesoros, que te asombrarían si lograras descubrirlos.
Eso es lo que hacía Sócrates, por el arte de hacer parir ideas, -por la mayéutica-, o el arte de preguntar con acierto, con discreción.
Si callas, que es el cuarto secreto de la esfinge, después de saber, querer y osar, emularás a la naturaleza, que realiza su labor en silencio.
Si callas, podrás escuchar la voz interna, que es la de la Divinidad, que se expresa en tu conciencia, para guiarte, por los sentimientos de los valores universales, y por el de la vergüenza, que te advierte lo que debes evitar; así como por el remordimiento, -acción coactiva de la ley cósmica, en la conciencia- que te indica cuando te equivocaste y precisa enmendarte, compensando el perjuicio efectuado, o pedir perdón, o escusas.
Si callas, podrás contemplar la belleza del universo, de la vida; la oportunidad diaria que te traen las circunstancias causales, para servir, y aprender, resolviendo situaciones, alcanzando nuevas metas, agradeciendo a la vida por tomarte en cuenta, asignándote tareas exigentes que te estimulan a crecer, a asumir el reto, cada día nuevos retos de vivir gloriosamente, en armonía con la naturaleza, como lo sugerían los estóicos. Por eso Séneca, Epicteto y Marco Aurelio, eran grandes prudentes.
Callando, podrás oír la voz de Dios, y la de los guías, por la inspiración divina, y la espiritual, por los sentimientos en los sentimientos, por los pensamientos en los pensamientos, cada día, a toda hora, cada minuto, a cada instante. Pero, si hablas……cómo podrás oír?
Aflorará el sentimiento del deber del servicio: a la vida y el universo, a la sociedad de la que formas parte, a tu familia y a ti mismo, cuidando el legado que se te ha confiado, y adquirirás el derecho de obtener el salario cósmico integral.
Callar, es no darte más importancia de la que tienes, -que es mucho más de lo que imaginas, pero lo ignoras- ya que nada se puede agregar con palabras a lo que se es, sino que los hechos deben reflejar lo que eres capaz de hacer, sirviendo más y mejor en los planes de la Divinidad, como instrumento de la voluntad divina.
Escucha el doble de lo que hablas, por eso la naturaleza te dotó de un par de oídos y de una sola boca.
Pero, callas aceptando los designios de la Divinidad sin quejarte de nada ni de nadie; deja que los malos políticos cumplan su rol; no te enfoques en ellos, de ellos se ocupa la Divinidad, por la ley cósmica. Busca de ser tú un buen político, probo, leal, servicial, con amor a la Patria. Involúcrate en la política, prepárate. Si los buenos ciudadanos dejan de involucrarse, lo harán los otros. Pregúntate: Qué puedo hacer para ayudar a mi Patria a alcanzar las gloriosas metas de los Padres de la Patria? Piensa en Bolívar, en Miranda, en Andrés Bello, en Páez, en Carlos Andrés Pérez, en mayor líder del siglo XX venezolano y en tantos otros que han ayudado a construir la Gran Venezuela, que ahora precisa el apoyo de todos sus hijos que le aman. Porque, de eso se trata, Escudero, del amor de sus hijos, a Venezuela. AMOR POR VENEZUELA, Y POR EL MUNDO, Y POR EL UNIVERSO. Debemos crear un mundo mejor del que hemos recibido como legado. Hay que prepararse. Hay que meditar por la paz del planeta tierra, y quien sabe cuántos mundos habrá en condiciones similares, o peores que la tierra? Te lo has preguntado, Escudero? Sabemos, que hay muchos mundos habitados que humanidades inmensamente evolucionadas que ni siquiera se podría imaginar sus niveles.
No te quejes de la escasez, ya que ésta no existe en este universo de abundancia, sabiamente provisto por la divina providencia. Si observas escases, estás viendo espejismos; calla y observa la abundancia por doquier. Pero, debes sembrar las semillas para cosechar. Este es un mundo de abundancia, y aún su aparente ausencia, forma parte de la abundancia, ya que si no hay contenedores vacíos, donde ubicarás la nueva abundancia que cada día trae la provisión divina?
Escudero, recuerda como a Kabir le resultaba inconcebible que los peces del mar pudiesen tener sed.
La vida es un constante llenarse y vaciarse. Si no te vacías, dando de lo que tienes, como podrás volver a llenarte de las cosas nuevas que precisas, cada día?
El agua que no circula, se estanca y se corrompe y de nada te servirá.
El agua debe circular; el dinero, también; el conocimiento debe impartirse gratuitamente, tal como se recibe. Pero, quién puede dar lo que no tiene?
Escucha la voz del universo que habla a flor de piel; el lenguaje de las flores, el mensaje de los animales. Percibe la sublime inspiración de contemplar las estrellas. Si el sol no declinara, con la noche, como podrías contemplar la luz de las estrellas, que en las noches más oscuras, brillan más intensamente?
Escucha el mensaje de los sabios, leyendo las obras inmortales de todos los tiempos: Homero, Platón, Plutarco, Victor Hugo, Allan Kardec, Paul Brunton, Léon Denis, Emerson, Tagore, Cevantes, y a sus personajes ilustres: Don Quijote y Sancho Panza, y el Coloquio de los perros: Cipión y Berganza, que tanto saben sobre el servicio y otros valores esenciales..
Escucha con atención y labios llenos de sabiduría vendrán a contarte infinitas historias que te transformarán en un eterno aprendiz.
El mejor conversador es el que habla poco y escucha mucho.
El hablador insulso, superfluo, sobrado de su propia importancia, desperdicia su tiempo cuando debería dedicarlo a la meditación, al estudio, al aprendizaje, y dejar que sus obras por sí mismas aporten el mensaje que puedan contener, por el ejemplo, y no por el parloteo vano.
No preguntes lo que ya sabes, para dar, acto seguido, la respuesta, alardeando de que sabes muchas e incontables cosas.
Calla como la esfinge, y la eternidad hará aflorar en tu ser los incontables ríos de sabiduría que se anidan en tu interior.
Calla, y hablarán tus obras. Calla y descubrirás la elocuencia del silencio. El silencio habla, Escudero; esta es la clave, o una de las tantas que es preciso descubrir, aprovechando su aporte.
Escucha con atención para darte cuenta de lo que te compete, Escudero.
Escudero, el noble silencio, es la clave!!!


martes, 12 de julio de 2016

Un cominciare tutto da capo


Un cominciare tutto da capo

©Giuseppe Isgró C.

Escudero, -dijo Hidalgo:
En todo ciclo de vida, cada ser, en los cuatro reinos naturales, se encuentra preparado para empezar, nuevamente, desde el inicio, para aprender.
Es un nuevo comienzo, pero desde una nueva perspectiva, en un estado de conciencia más elevado. Como percibía Arturo Uslar Pietri, en edad avanzada: Él había aprendido donde se encontraba la información que precisaba, pero que la tarea por realizar, en adelante, era una nueva, para realizar, en una fase incipiente, la obra que compete, de acuerdo con las inquietudes de los tiempos. En ese hacer y rehacer, se va logrando la perfección, -siempre relativa- que permite percibir la información en la obra anterior, y corregirla.
Hacer, rehaciendo; corregir, innovando y creando, es un eterno ir y venir, constantes, en un viaje hacia la eternidad presente: Aquí y ahora.
Aquí, es donde se encuentra la conciencia del ser; ahora, es el instante presente de la eternidad, siempre presente, en tiempo presente. Qué es lo que cambia? El estado de conciencia por la experiencia y que la perfección de los atributos divinos ya existe, de por sí. Esto, debido a la emanación a la conciencia individual, de cada ser, en los cuatro reinos naturales, en estado de perfección latente. Es decir: El ser, en los cuatro reinos naturales, emana perfecto a la conciencia individual, en el alma universal, a partir de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad. Pero, falto de experiencia, precisa adquirirla en el eterno camino de retorno desde el ser individual al Ser Universal.
Escudero, -continúa Hidalgo: Cuando creemos que ya sabemos, percibimos que no sabemos, y empezamos de nuevo para llenar ese espacio de la esfera mental que refleja la porción de ignorancia que se precisa transmutar en conocimiento, sabiduría, prudencia o experiencia. Es el grado de aptitud perceptiva, comprensiva y realizadora desarrollado como bagaje existencial.
A partir de la nueva ascensión de grado, o estado de conciencia, se percibe la emergente porción de ignorancia, de turno, que habrá de satisfacer. Jamás, afortunadamente, dejaremos de ser ignorantes, ni eternos aprendices, caso contrario, cómo adquiriríamos los nuevos estados de conciencia en las infinitas estaciones de la vida?
Es como tener hambre y comer para satisfacer esa necesidad. Pero, jamás se dejará de tener hambre, y cada vez que se tenga la misma, cada quien adquiere mayor conciencia del alimento que perciba para alimentar el cuerpo.
El Espíritu, -Escudero, tiene hambre de conocimiento. Es la necesidad de comer que siempre experimentará tras breves intervalos de satisfacción temporal. Es un estado de insatisfacción constante que jamás dejará de experimentar, nuevamente, tan pronto como satisfaga la de un breve intervalo anterior.
La naturaleza de las cosas busca que el ser esté en constante y eterno movimiento, para evitar estancarse.
Si no existiesen las necesidades básicas, las de seguridad, la de pertenencia o afectivas, las de hetero y auto-estima, y las de autorrealización, en ciclos constantes y alternos, repetitivos ad infinitum, los seres, en los cuatro reinos naturales, se achantarían: Dejarían de estar activos.
Si no hubiese insatisfacción espiritual, que impele a expresar la fuerza creadora potencialmente infinita hacía propósitos claramente definidos, en dichos reinos naturales, los seres se estancarían y dejaría de haber progreso.
Que gran visión tuvieron Sidharta Gautama y Abraham Maslow, a la distancia de 2.500 años que les separaban, guardando las distancias, que siempre podría haberlas por la misma dinámica de la vida.
Por esto y mucho más, es: Un cominciare tutto da capo.


martes, 5 de julio de 2016

UN ETERNO CAMINO DE RETORNO


UN ETERNO CAMINO DE RETORNO

©Giuseppe Isgró C.


Escudero, -dijo Hidalgo:
El ser humano es el caminante y el camino, a la vez, hacia el SER UNIVERSAL, formando una unidad perfecta e indisoluble con Él, en una ESPIRITUALIDAD directa, sin intermediarios.
Luego, percibe, que también es una parte indivisa del Ser Universal, o Divinidad, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad.
Percibe, también, que posee los mismos atributos de la Divinidad, entre ellos una conciencia que es la réplica exacta de la conciencia de la Divinidad, y el mismo poder creador de la Divinidad, en estado de potencialidad infinita.
Precisa, únicamente, la EXPERIENCIA.
Expresa la sabiduría de los atributos divinos o valores universales, y el poder creador potencialmente infinito, en el mismo grado en que experimenta necesidades, anhelos, propósitos, y concibe objetivos, para llevarlos a feliz término, tanto para resolver situaciones y restablecer el equilibrio preexistente, como para alcanzar logros que impulsen a un cambio más allá de la fase temporal en la que, cada quien, en un momento dado se encuentra, en el eterno camino de retorno desde el ser individual al Ser Universal.
Camino que jamás completará por cuanto siempre encontrará un más allá en progreso. Caso contrario, qué habría más allá del fin? La nada. La nada es el espacio infinito y eterno que contiene todas las esferas mentales del cero grado al infinito, es decir todos los estados de conciencia, en todas las estaciones, sin límites algunos, en una eterna polarización de un estado de conciencia a otro más elevado, ad infinitum.
Como decía Lao Tse: Cuando se descubre lo que es la belleza -en un estado de conciencia más avanzado-, se percibe lo que es la fealdad del nivel en que cada quien se encontraba. (parafraseado),
Lo importante, Escudero, es percibir, que no sólo el ser humano es una parte indivisa del Ser Universal, o Divinidad, sino que también lo es cada ser de los otros tres reinos naturales: Animal, vegetal y mineral. Además, cada ser de estos otros reinos, también poseen idénticos atributos divinos que la Divinidad, y el mismo poder creador en estado de potencialidad infinita. Es decir, Escudero, no existe diferencia alguna entre cada uno de los seres de los cuatro reinos naturales, ni entre ellos y la Divinidad, conforman un todo indiviso. La única diferencia que existe es en la experiencia adquirida y en el rol asumido en el concierto de todas las cosas, que, al emanar a la conciencia individual, en el alma universal, a partir de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad, cada quien con libre albedrío, comienza eligiendo el rol o camino que eternamente recorrerá para adquirir la experiencia total, que jamás alcanzará totalmente. Es una Paradoja Divina para descifrar. Este orden de ideas, Escudero, contribuye a encontrarle el sentido a la vida.
Escudero, a través de la atención constante sobre estos temas, se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora.
Quilón El Lacedemonio, Escudero, inscribió uno de los siete aforismos atribuidos a los siete sabios griegos: Solón, Tales de Mileto, Cleóbulo, Pitaco, Quilón, Bias, y Mison, el cual decía: -"Hombre, conócete a ti mismo que el estudio del hombre no es conocer sino conocerse a sí mismo". Quién se conoce a sí mismo?
Como decía Mahoma, Escudero: Conócete y conocerás a Dios.
Los sufís, Escudero, practican el constante recuerdo de Dios, el Dzickr, repitiendo el nombre de la Divinidad de mil a dos mil veces diariamente. Por el principio de la atención de: donde se centra la atención se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora, quien centra la atención en la Divinidad, y en los atributos divinos, o valores universales, meditando, a la vez, en la Divinidad y en sus atributos divinos, le percibirá, cada vez, en mayor grado de profundidad, canalizando tanto la sabiduría de los valores universales, como el poder creador potencialmente infinito, en los niveles de conciencia que va alcanzando, en las inherentes estaciones, o grados de manifestación, en la eterna polarización.
Podemos concluir, Escudero, que:
Quien recuerda al recordado, 
recuerda al recordado;
cuando le recuerda,
percibe que ya le conocía.

Hidalgo, comenta Escudero:
-Cuantos secretos se revelan con lo que antecede!!!
Percibo la importancia de poner en práctica la sugerencia del Dzickr, y la meditación en la Divinidad y en los atributos divinos o valores universales, práctica a la que estoy dedicado, pero que estoy consciente de la importancia de la persistencia en la misma, en forma sosegada, serena, como una forma de vida, que llegue a formar parte de la propia naturaleza, o esencia personal. De esta manera, elevando los niveles de conciencia, en sintonía con la Divinidad, se vibra a una frecuencia más elevada, en pureza,o depuración del velo, de esa manera, por efecto de la resonancia magnética, se puede ejercer, sin esfuerzo, un efecto benéfico sobre el entorno, en los cuatro reinos naturales.
Así es, Escudero, -comenta Hidalgo. La misma Divinidad constituye el Gran Pedagogo Universal, enseñando en la conciencia de cada ser, en los cuatro reinos naturales, por el lenguaje de los sentimientos análogos a los valores universales, o atributos divinos, según lo precise cada ser. Esas enseñanzas contienen inspiraciones sobre los valores universales, en el respectivo estado de conciencia de cada ser, y en la inherente estación, aportando los parámetros dentro de los cuales hay que enmarcar los pensamientos, los sentimientos, las palabras y los actos, para vivir una vida justa y perfecta, virtuosa, y en armonía con la naturaleza.
También, Escudero,la Divinidad, aporta las advertencias, como acción coercitiva, haciendo representar en la conciencia de cada ser, la vergúenza que experimentaría si llegara a realizar un acto indebido; pero que, si lo hiciera, enseguida, instantáneamente, se activa una acción coactiva dentro de la conciencia, en forma de reprimenda, que induce a la persona en particular, o al ser de los cuatro reinos de la naturaleza, a percibir el error en que ha incurrido. A partir de ese instante, la persona dejará de tener paz hasta que haya compensando el efecto de la acción, o palabra indebidas.
TODA ESA EXPERIENCIA acumulada, Escudero, conforma lo que se denomina: suma existencial: es el saldo de vida, en razón de la cual, Escudero, la ley de afinidad, -coadyuvada pòr las leyes de justicia, igualdad y compensación-, que es la ordenadora del universo, ubica o reubica, a cada ser, en el lugar que le corresponde, en el concierto de todas las cosas.
Esa posición es dinámica, cambiando constantemente de acuerdo a las variaciones, positivas, o no, de la suma existencial, ad infinitum.



lunes, 4 de julio de 2016

UN PARADIGMA PARA EMULAR


RECORDANDO A JOSÉ BALA

Giuseppe Isgró C.


Escudero, -dice Hidalgo:
Conocí a José Bala, en 1965; para mi siempre representó el mejor modelo de lo que es un perfecto comerciante. Co-propietario de una gran agencia automotriz, siempre estaba sonriente, amable, afable. Era correcto en todos sus negocios y gozaba de una reputación intachable. Con el tiempo, se dedicó a la construcción, y llegó a ser un constructor muy relevante, en todos los sentidos. Yo era muy joven cuando le conocí; me lo presentó Filippo Conti; ambos fueron grandes amigos míos. A pesar de mi juventud, y del salto generacional, siempre me distinguieron con su amistad, ambos. Donde quiera que encontraba al Sr. Bala, se detenía a saludarme, afablemente, con una gran sonrisa.
Hoy, Escudero, quiero comunicarte algunas lecciones de vida que aprendí del Sr. Bala. Con el tiempo, él llegó a convertirse, también, en un cliente mío y yo en su asesor, en determinadas actividades. Pero, el maestro seguía siendo él, y yo el aprendiz ávido de conocimientos.
Cierto día que me visitó en mi Oficina, cosa que solía hacer cuando venía a nuestra ciudad, ya que él, en ese entonces, vivía en otra región, nos entretuvimos durante un poco más de una hora conversando de diferentes temas, además del que le había llevado a visitarme.
Ese día, me dijo:
-Hidalgo, lo más importante en la vida es la humildad. Hay que ir por la vida bajito, muy bajito. Acompañó lo que dijo con una demostración, con un ademán con su mano derecha, trasladándola a ras del escritorio.
Luego, hablando de inversiones inmobiliarias, en las cuales él era un gran experto, me dijo:
Hay que ver hacia donde se expande la ciudad, e invertir en esa zona; a la vuelta de unos pocos años, esas propiedades acrecientan su valor, y se constituye en fuente sólida de riqueza. Eso, me dijo, puedes hacerlo tú, Hidalgo, que eres joven. En mi caso, -dijo- tengo que invertir mirando al corto plazo, máximo a seis meses, ya que la perspectiva es muy diferente entre un joven de treinta años y otro de sesenta. Luego, agregó: -Yo tengo que invertir en el lugar de la ciudad donde existe la mayor re-valorización económica inmediata.
Luego, añadió: Antes de invertir, es preciso formularse algunas preguntas: Por ejemplo: -Si adquiero hoy esta propiedad, y mañana mismo quisiera venderla, cuanto me darían por ella? Si la respuesta satisface, entonces, se puede realizar la inversión.
Concluyó, diciendo:
Hidalgo, -las mejores inversiones son las de bienes raíces, denominados bienes de refugio.
Escudero, pese a la posición privilegiada del Sr. Bala, que había llegado a ser un hombre de negocios muy exitoso, siempre conservó un trato muy amable con todos, con simplicidad. Irradiaba simpatía, sinceridad, afabilidad.
En la inmensa sabiduría de vida que había adquirido, percibió, precisamente, que lo más grande, en la vida, es la HUMILDAD.
Me confesó, Escudero, que todos los días practicaba una sesión de relajación y meditación, aplicando una técnica efectiva de auto-interiorización que había aprendido en un curso que había dictado el Profesor Ram, que por esa época de los años setenta había impartido varias veces en nuestra ciudad, y que, casualmente, yo había realizado con el Sr. Bala.
Una sesión diaria de relajación tiene múltiples efectos, Escudero, entre ellos: vivir una vida plena, y alcanzar la unificación de la conciencia, que facilita la intuición y la inspiración.
Gracias, Hidalgo, -dice Escudero-, por relatarme tan valiosas experiencias y por hablarme del Sr. Bala, cuya vida espera, aún, a su Plutarco, u Homero, para escribirla.


viernes, 1 de julio de 2016

CORRESPONDENCIA


CORRESPONDENCIA
©Giuseppe Isgró C.


Escudero, -dice Hidalgo:
Hace algún tiempo, planteaste la importancia que disertáramos sobre Hermes Trismegisto y su Doctrina Hermética.
Ya hemos hecho un análisis de los 23 aspectos del principio de correspondencia.
A ti, Escudero, después de haber reflexionado sobre dichas vertientes y variantes, se te ha ocurrido alguna nueva interrelación relativa al principio de correspondencia?
-Sí, -Hidalgo, responde Escudero. Me ha venido a la mente, como una inspiración, la perspectiva de la correspondencia existente entre la Divinidad y cada uno de los seres de los cuatro reinos naturales: Humano, animal, vegetal y mineral.
-Podrías, tú, Hidalgo, hoy, hablarme sobre este importantísimo tema, para comprender bien estas nuevas variantes y vertientes que estamos percibiendo?
-Con gusto lo haré, Escudero, y te felicito por tú aguda percepción. No se porqué me parece que tú ya conoces, o intuyes la respuesta. Juntos hemos realizado múltiples jornadas y escudriñado incontables temas gracias a tu insaciable curiosidad y anhelo de conocer. Escucha con atención:
Efectivamente, existen niveles de correspondencia entre los seres de los cuatro reinos naturales: Humano, animal, vegetal y mineral.
En cada ser se expresa la misma Divinidad sin separarse de la Divinidad, y sin dejar de ser la Divinidad.
En cada ser existen los mismos atributos que los de la Divinidad y el mismo poder creador en estado de potencialidad infinita.
Esa correspondencia es análoga entre los atributos de cada ser en los cuatro reinos naturales y los atributos de la Divinidad; en todos, incluyendo la Divinidad, los valores o atributos divinos y el poder creador se encuentran en estado de Potencialidad infinita, ya que, aún en la Divinidad, que posee los atributos divinos desarrollados –en grado infinito- en todas las vertientes y variantes, se encuentran en estado de potencialidad infinita.
Esto, debido a que, pese a la inmensa expresión de dichos atributos, en la eternidad pasada, aún quedan por expresarse, en grado infinito, en la eternidad futura, en tiempo presente. Es decir, siempre se encuentran en estado de potencialidad infinita.
Esa potencialidad infinita se expresa en lo infinitamente pequeño y en lo infinitamente grande, en todas las vertientes y variantes y en cada uno de los seres emanados a la conciencia individual a partir de la Divinidad, y aún, en la Divinidad.
Es una correspondencia perfecta, en cada ser de los cuatro reinos de la naturaleza, y en la interrelación entre ellos y cada uno de ellos con la Divinidad. Las necesidades, los deseos, anhelos, propósitos, objetivos, decisiones, o ausencia de decisiones, activan esas correspondencias, fundamentalmente por intermedio de los valores universales, o atributos divinos: Amor, afinidad, prudencia, justicia, fortaleza, templanza y belleza y sus inherentes valores interrelacionados, o subordinados, en todos los estados de conciencia y en respectivas las estaciones, o grados de expresión.
Sin importar la función en que se encuentre ubicado cada ser, en la marea alta y en la baja, de la vida, siempre es la misma Divinidad la que se expresa por intermedio de algunos de sus atributos divinos y con determinado grado de poder creador, de acuerdo a la magnitud de la situación experimentada, para obtener la experiencia inherente, y el desarrollo de la aptitud perceptiva, comprensiva y realizadora.


domingo, 12 de junio de 2016

RAIMUNDO LULIO


RAIMUNDO LULIO:

Comunicación espiritual obtenida en la Escuela del CÍRCULO FLORENCIA 77, publicada en el libro: IL FENOMENO MEDIANICO DEL CERCHIO FIRENZE 77, obra dirigida por Lorenzo Landi.

Versión castellana: 
Giuseppe Isgró C.



“Fui conocido con el nombre de Raimundo Lulio. Alguno de vosotros, esta noche, me atrajo aquí y comprendo el porqué: Vosotros seguid el Ocultismo, yo también. En el ciclo de vida en que me conocieron como Raimundo Lulio, amaba las ciencias ocultas; fui uno de los pocos afortunados que lograron transmutar el vil metal en oro. Sí, fui también alquimista, pero tuve la fortuna de conocer la verdad, porque la alquimia es una ciencia profunda y verdadera. Ella va considerada en su doble aspecto filosófico y de conocimiento de la verdad última, y el aspecto material. No en vano es ella denominada la ciencia del “trabajo dual”, es la ciencia simbólica por excelencia por cuanto ella se expresa en símbolos. Es simbólica la parte que se refiere a la Gran Obra, la que transforma al ser humano común en iniciado, en maestro; y es simbólica la “otra vía”, “la pequeña vía”, la que transforma los metales en oro.  El lenguaje es el mismo, el significado diferente. Transformar el vil metal en oro significa transformar el hombre mezquino en iniciado, más que transformar físicamente un metal en otro.

La Alquimia fue conocida como “la ciencia de la quimera” porqué si el hombre no cumple sobre sí mismo la “gran obra” no será capaz jamás de comprender “la obra pequeña”. Es necesario transformarse a sí mismos, el propio ser íntimo desde el estado de vil metal en oro, para poder transformar los verdaderos metales en aquellos nobles. La “piedra filosofal” puede ser efectuada únicamente si el hombre realiza primero en sí mismo la  realidad de su ser. Escribí esto y logré realizar el gran prodigio (de la transmutación alquímica). 

Gracias por haberme recordado. Os recordaré a vosotros.

Raimundo Lulio (1232/5-1315).






CENTRAR LA ATENCIÓN EN LA PRESENCIA DE LA DIVINIDAD.



CENTRAR LA ATENCIÓN EN LA PRESENCIA DE LA DIVINIDAD.

©Giuseppe Isgró C.

Centrar la atención en la Presencia de la Divinidad; entonces, la conciencia se expande para percibir, comprender y realizar la manifestación, en el aquí y ahora, de la presencia de la Divinidad, en todo cuanto se percibe, se siente, se hable y se haga, como un estado natural, como una segunda naturaleza, expresándose la perfección divina de los atributos divinos: el amor, la sabiduría y/o prudencia, la justicia, la fortaleza, o poder creador potencialmente infinito, la templanza, la belleza y el justo y perfecto equilibrio, por la ley de compensación y por la acción de la ley de afinidad cósmica. A qué centrar la atención en algo que no sea la Divinidad, si con la Divinidad interior se expresa todo cuanto se precisa expresar?
Con solo mantener durante un mes, todos los habitantes de un país, el solo nombre de la Divinidad, constantemente en su mente, repitiéndolo, por lo menos 1.000 veces al día, sobre todo cuando se infiltra en la mente cualquier cosa que no sea la Presencia de la Divinidad, por efectos de la resonancia magnética, o campos morfo genéticos –espirituales- se purificaría el ambiente de la propia vida, y el de todo el ámbito del escenario nacional en que se vive, y más allá de él. Es preciso excluir de la mente todo lo que no sea la Divinidad, los valores universales y la inherente ley cósmica que expresa, siempre lo justo y lo perfecto, en armonía con el Todo y con todo.
Lo demás viene dado por añadidura, instantáneamente, como estado de conciencia, en las inherentes estaciones.



viernes, 20 de mayo de 2016

VALOR: CONFIAD!!!



SOLILOQUIO:
VALOR: CONFIAD!!!
Del libro: LA ETERNA LUZ

Autor: ©Giuseppe Isgró C.



-“N
o tengáis miedo”-, es la expresión con la cual  estimulaba el hermano Jesús de Nazareth a sus seguidores. 
El miedo es un sentimiento generado por el desconocimiento del objeto temido. Se teme lo que no se conoce; pero, inspira confianza,  o valor,  lo  conocido.
Por tal motivo, frente al entorno cambiante, en el diario vivir, para tener pleno autodominio y confianza en mí y en la vida, preciso conocer lo más posible las leyes universales; por ejemplo: las de amor, evolución, afinidad, justicia, causa y efecto, igualdad, servicio, compensación, oferta y demanda, etcétera.
Igualmente, requiero conocer mejor todo lo relacionado con mi trabajo y el mercado en que actúo para incrementar mi competencia y autoridad profesional que, además de facilitarme un desempeño más efectivo, me permite, al mismo tiempo, la mayor suma posible de éxito integral y auto-expresión, cada día.
Ese conocimiento conlleva la fijación de objetivos a corto, mediano y largo plazo; tener claro, en la mente, la realidad de cada situación que me toca resolver; afrontar con valor y determinación de triunfar cada una de las eventuales etapas  hasta alcanzar la meta satisfactoriamente, así como asumir la responsabilidad inherente en cada caso y pagar el costo requerido en dinero, tiempo, dedicación, estudio, paciencia, persistencia y confianza de que los resultados, en el espacio y tiempo suficiente, serán alcanzados, por mí, oportunamente.
Tengo conciencia de que el amor es la máxima potencia del universo y que donde él fluye se manifiesta, simultáneamente, la fortaleza, fuente del valor y de la auto-confianza.
Debo, por lo tanto, cultivar el amor en su expresión más sublime para que el valor constituya, cada vez mejor, una fortaleza activa y eficaz en mi vida.
Preciso desarrollar en un grado más elevado aún mi amor por la vida, por el universo, por el Creador Universal, por mis semejantes, por mi familia, por mi trabajo y todo lo que hago,  por los valores universales y a mi propio ser como expresión divina del Supremo Hacedor.
El sentimiento del amor me fortalece y en forma silenciosa me permite comunicarme con todos los seres y expresiones de vida en los infinitos planos existenciales en que me desenvuelvo y me abre, armoniosamente, todas las puertas, permitiéndome el acceso a la infinita riqueza y abundancia integrales del universo de acuerdo con mi capacidad de aceptación y asunción de roles de servicio. Comprendo que mientas mayor sea mi capacidad de dar en igual grado lo será para recibir.
Es necesario que ame todo lo que soy, lo que represento, lo que hago y el universo integral del que formo parte.
El conocimiento  a fondo de la vida, del amor, de la fortaleza y el valor que engendran, me permiten identificar los principios universales pertinentes que, frente a las diversas etapas existenciales, me inspiran la confianza certera y la expectativa positiva en los resultados satisfactorios que aspiro obtener en todo cuanto realizo, así como la comprensión de que toda dificultad genera un beneficio equivalente el cual es preciso identificar, aprovechándolo  útilmente.
Estoy consciente de que los grandes árboles, en cierta fase de su desarrollo, se estancan en su  aspecto exterior mientras las raíces crecen hacia el interior de la tierra en busca de la savia que les alimentará, al mismo tiempo que ese crecimiento interno  constituirá la base para el ulterior externo.
Si observase sólo el estancamiento  aparente  dejaría de ver ese cambio interior, fuente de fortaleza,  que sustentará todo desarrollo posterior. La vida nada hace dando saltos; pero a su debido tiempo todo lo logra. El fin ulterior de cada acontecimiento es el bien  colectivo;  para tal objetivo  utiliza todos los recursos a su alcance, sacando de todas las circunstancias la mayor suma de bien posible,  -saca del mal el bien-, por lo cual, cada elemento o coadyuva al bien común o es sacado del escenario y reubicado donde pueda servir adecuadamente.
La vida es constante transformación y eterno devenir a algo mejor, pese a las apariencias o a las intenciones contrarias que eventualmente pudieran manifestarse. Pero, en el momento oportuno se manifiesta la liberación  y de manera fluida todo se enrumba nuevamente hacía el camino luminoso de un mayor progreso, bienestar, prosperidad, sabiduría, amor, armonía y paz perdurable.
Lo que preciso tener –como decían los antiguos-, es el temor de Dios; el de desobedecer sus leyes naturales y divinas, por cuanto son inflexibles, aunque justas y amorosas.
La forma más inmediata que tengo de conocer a Dios, es la de obedecer sus leyes, por cuanto el bien de su justicia divina  lo experimento enseguida.
Manteniendo el sentimiento de lo justo dentro de mí, de manera que cada uno de mis actos exprese respeto al prójimo, y a sus derechos, puedo albergar la confianza en mi propia seguridad; empero, todo perjuicio que, eventualmente, pudiese recibir será compensado con crece por la Ley de compensación, por decreto de la Justicia divina, siempre y cuando, en la propia reacción no cause un daño igual o mayor, del cual sería responsable, cuyos efectos se compensarían automáticamente y por supuesto, de ser parte acreedora podría pasarse a la opuesta.
Tengo conciencia de que todo perjuicio debe ser resarcido; a tales efectos, es conveniente, efectuar el trabajo cósmico en bien del colectivo, desinteresadamente, única manera de fortalecerme adecuadamente, y dando más recibir más, para tener saldos positivos que me permitan compensar deudas kármicas; a la vez perdonar a quienes me hayan podido perjudicar, -en éste o en anteriores ciclos de vida-, de forma que la justicia divina decrete su compensación –ya que un eventual sentimiento de resentimiento impediría recibir el pago cósmico respectivo a favor-, y, también, es necesario que yo pida  perdón, en persona o a nivel mental, según el caso, para que por el camino del pedido del perdón –y compensando, paralelamente-, reequilibre mi armonía cósmica con todos los seres.
Conservo la serenidad y la confianza en mí en todo momento.
Sé que toda persona que vive en un país determinado no es por casualidad. Bien sea que nace en ese lugar o que libremente decide vivir en él, hay un mecanismo cósmico basado en las propias sumas existenciales  y karma colectivo e individual, que ubica y reubica, a cada persona. Nada ocurre por casualidad. La Ley cósmica de causa y efecto mueve todos los hilos. Por alguna razón –temporalmente-, según las circunstancias,  hay ciertos directores de orquesta y determinados seguidores, en la marea alta –y en la baja- de  la vida. Nada es estático en el eterno presente y el inmortal espíritu tiene la misión cósmica de evolucionar y hacerse maestro de la creación.
 Cada  quien, en su avance evolutivo, recibe el maestro que merece, necesita y aprueba. Pero, el libre albedrío permite decidir al respecto, salvo el propio karma: positivo o negativo. Dar-recibir, cobrar-pagar. Todo se cobra; todo se paga.
Recuerdo que El libro de las mutaciones, el I Ching,  en su exagrama 48, denominado El Pozo, expresa: -“Se puede cambiar de pozo, pero el agua permanecerá igual”-. Se puede cambiar de ciudad, pero, debido al propio karma, las circunstancias de aprendizaje serán  las mismas. Si deseo plasmar un cambio en mi vida debo, primeramente, cambiar mi estado de conciencia y actitud frente a la vida y alcanzar la visión clara de lo que debo lograr. Acto seguido, preciso prepararme, tomar la decisión, forjarme un propósito definido y dar el primer paso. Debo empezar y luego llegar a la meta, una y otra vez en ascenso constante en la espiral evolutiva de la Rueda de la Vida, en el eterno presente.
Nada temo; tengo valor. Sigo adelante con fe, confianza, serenidad, tranquilidad de ánimo y constancia.
Afronto la realidad, sea cual fuere, cara a cara, siempre. Acepto mi responsabilidad en forma objetiva y justa. Cumplo mis compromisos para liberarme o estar libre de ataduras. Con mis cuentas saldadas conservo tranquila la conciencia  y mi espíritu en paz.  Cuando sea necesario, ofrezco acuerdos para actualizar pagos  y los respeto. 
Conduzco mi vida con libertad de conciencia. Libre y de buenas costumbres era el requisito que exigían los antiguos maestros para aceptar un nuevo discípulo en la senda de la sabiduría. Asumo mi rol, ahora. Mantengo la imperturbabilidad y el señorío personal. Soy invencible si decido serlo. Miro el porvenir con fe; me trae todos mis anhelos si  oso definirlos, precisarlos, ponerlos como metas, por escrito y abocarme con firme decisión y persistencia a su logro. Actúo como si.... ya hubiese alcanzado el objetivo. Acepto el desafío de vivir como el Espíritu de Luz y descendiente del Gran Ser Supremo que soy. Saco hacia afuera esos inmensos tesoros  que yacen escondidos en mi interior mediante obras de servicio a la humanidad. Soy un canal de Dios en el Planeta Tierra y en el país en que vivo, para todos, cada día mejor.
Con una visión positiva de la vida, sus valores y virtudes, cultivo la fortaleza para realizar el trabajo y servicio esenciales que me permitan gozar de la abundancia que el universo tiene decretada para mí. Recuerdo como al poeta Kabir le resultaba inconcebible que en el mar los peces pudiesen tener sed. Viviendo en la abundancia universal, centro la atención en ésta y en el Dador de todas las cosas, con cuya sintonía fluye lo esencial, siempre.
Actuando con la verdad por delante y con un absoluto criterio de justicia en todos mis actos, cumpliendo los propios deberes y compromisos, destierro el temor a la crítica. Mi propia razón basta; aprendo a confiar en ella, asistido por mis intuiciones y percepciones interiores.
Con hábitos de vida sanos, alimentos adecuados, relajación diaria, canalización positiva de los pensamientos, guía profesional acertada, etcétera, fortalezco la confianza de que la naturaleza me ha dotado con un organismo capaz para mantener la salud perfecta.
Habiendo desarrollado una poderosa auto-estima y un elevado auto-concepto, dominando el conocimiento de la ley de afinidad, del karma y los demás principios esenciales acordes con los grandes valores universales, mantengo una sólida confianza en las relaciones personales; tengo conciencia de que la actitud de dignidad siempre cosecha los mejores frutos. La felicidad es un estado mental y como tal, por efecto de resonancia o sintonía, me permite encontrar fuera lo mismo que tengo –o creo- adentro.
El paso del tiempo es un factor natural y los años de madurez proporcionan las mejores oportunidades de felicidad y creación. Con la edad se incrementan las potencialidades intelectuales; las facciones físicas se embellecen si me cultivo interiormente, llegando a tener una belleza atemporal. Veo con confianza el avance en el camino de la vida, empero, es preciso conocer las leyes espirituales para que yo pueda vislumbrar la realidad en la finalidad última de la existencia humana como una fase temporal de múltiples e infinitos ciclos de vida.
Cuando, fruto de mi conocimiento espiritual percibo la realidad de que mi auténtico ser no es mi cuerpo, sino que es solamente un vestido o vehículo temporal de mi inmortal espíritu y que éste constituye la verdadera personalidad del alma que ha vivido incontables ciclos existenciales y que, en la eterna y continuada vida, lo seguirá haciendo en un avance evolutivo sin límites, afianzo mi confianza en el universo del que formo parte.
Afirmo, cada día: -Puedo hacerlo todo mediante el poder del Creador Universal, ELOÍ, que me fortalece y asiste-. (Tres veces).
Soy como un águila de visión penetrante y fortaleza creciente. Oso elevarme al cumplimiento de mi verdadera misión en la vida. Siento la guía y la quietud del Creador Universal en mi interior y la serenidad del ser justo  que aflora en mi faz, desde este instante y para siempre.
Sigo siempre adelante.

Afirmación:

Yo,  (menciona tu nombre),  estoy en conexión armónica con el Creador Universal, ELOÍ.
ELOÍ me  guía y conduce por senderos de prosperidad, bienestar,  justicia y Paz; me ilumina y envuelve en un círculo de luz divina, protegiéndome y llevándome con éxito y felicidad a cumplir mi verdadera misión en la vida.

 El orden divino y la armonía cósmica  se establecen  en mí,   aquí y ahora.  Hecho está; así es; así será.

 ELOÍ, en Tus manos confío mi vida; revélame lo que Tú esperas de mí y lo que debo hacer en cada situación  y enséñame como realizarlo.

Sea yo  como Tú quieras, cuanto Tú deseas, de acuerdo a Tus  Planes Cósmicos.

Condúceme por el  Camino  de la sabiduría, la prudencia, la comprensión, el progreso, la armonía y el orden divino, la  confianza y fe en un futuro mejor, el auto-respeto y una elevada y vigorosa auto-estima,  con Paz y ánimo contento, aquí y ahora.

ELOÍ, toda condición que en mí lo requiera,  de acuerdo con tu Justicia Divina, transmútala en su condición positiva, instantáneamente, aquí y ahora. Hecho está.

¡Oh Creador Universal!,  sea yo tal como está decretado en Tus  designios.  ¡Hoy!  Cada día mejor. Hecho está. Así es; así será.
Gracias, ELOÍ, por haber escuchado mi pedido.