domingo, 19 de octubre de 2014

PRINCIPIO VITAL


PRINCIPIO VITAL

Capítulo IV

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
-Unos de los mejores de todos los tiempos!!!
Autor: Allan Kardec
Versión castellana y comentarios exegéticos:
Giuseppe Isgró C.



S 
eres orgánicos e inorgánicos. La Vida y la Desencarnación. Inteligencia e Instinto.

SERES ORGÁNICOS E INORGÁNICOS
Seres orgánicos son aquellos que tienen en sí mismos una fuerza de intima actividad, la cual le otorga la vida: nacen, crecen, se reproducen por sí mismos, concluyen el ciclo de vida y están provistos, para cumplir las diversas funciones de la vida, de órganos especiales, apropiados a las necesidades de su conservación: tales son los seres humanos, los animales y las plantas. Seres inorgánicos son todos aquellos que no tienen ni vitalidad, ni movimientos propios, y se forman por la simple agregación de la materia; tales son los minerales, el agua, el aire, etcétera.
17.        La fuerza, que tiene unidos los elementos de la materia, es la misma tanto en los cuerpos orgánicos como en los orgánicos?
-“Sí, la ley de atracción es la misma para todos”-.
18.      Existe alguna diferencia entre la materia de cuerpos orgánicos y  aquella de los inorgánicos?
-“Es siempre la misma materia; pero en los cuerpos orgánicos es animalizada”-.
19.      Cuál es la causa eficiente de la animalización de la materia?
-“Su unión con el principio vital”-.
20.        Reside el principio vital en un agente particular, o no es más que una propiedad de la materia organizada? En otros términos, es un efecto, o una causa?
-“Lo uno y lo otro. La vida es un efecto producido por la acción de un agente sobre la materia; pero este agente, sin la materia no es la vida, como, paralelamente, la materia no puede vivir sin este agente, el cual confiere la vida a todos los seres, que lo absorben y se lo asimilan”-.
21.        Hemos visto que el Espíritu y la materia son dos elementos constitutivos del universo. El principio vital sería, quizá, un tercero?
-“El principio vital es, ciertamente, un elemento necesario a la constitución del universo, pero no primitivo, por cuanto se origina en la materia universal modificada. Para vosotros es un elemento, como el oxigeno y el hidrógeno, los cuales todavía no son elementos primitivos, por cuanto provienen de otro principio”-.
Por lo tanto, la vitalidad no tiene su principio en un agente primitivo distinto, sino en una propiedad especial de la materia cósmica debida a ciertas modificaciones?
-“Esta es, ciertamente, la consecuencia de lo que hemos dicho”-.
22.        El principio vital reside, de manera especial, en algunos de los cuerpos que nosotros conocemos?
-“Tiene su origen en el fluido universal, y es aquel mismo que vosotros llamáis fluido magnético, y fluido eléctrico animalizado. Sirve de intermediario, de anillo de conjunción entre el Espíritu y la materia”-.
23.        El principio vital es siempre el mismo para todos los seres orgánicos?
-“Sí; modificado según la especie. Le confiere el movimiento y la actividad, y le permite distinguirse de la materia inerte; el movimiento de la materia no es la vida: por cuanto lo recibe, no lo da”-.
24.        Es la vitalidad un atributo estable del agente vital, o más bien se desenvuelve por la acción de los órganos?
-“Ella se desenvuelve solamente con el cuerpo. No hemos dicho que este agente sin la materia no es la vida? Para producir esto es necesaria la unión de ambos”-.
Por lo tanto, la vitalidad está en estado latente cuando el agente vital no se encuentra unido al cuerpo?
-“Ciertamente es así”-.
El conjunto  de los órganos constituye una especie de mecanismo, que recibe el impulso de la actividad íntima o principio vital, que existe en ellos. El principio vital es la fuerza motriz de los cuerpos orgánicos. Al mismo tiempo que el agente vital le da el impulso a los órganos, la acción de los órganos mantiene y desenvuelve la actividad del agente vital, al igual que la frotación desarrolla el calor.  
LA VIDA Y LA DESENCARNACIÓN
25.        Cuál es la causa del cese de la vida en los seres orgánicos?
-“El agotamiento de los órganos”-.
Es decir, podría compararse el cese de la vida a la descontinuación del movimiento en una maquina gastada?
-“Sí; si la maquina está mal montada, el resorte se rompe, y si el cuerpo carece de salud, la vida se va”-.
26.        Por qué una lesión del corazón produce el cese de la vida física más que ningún otro órgano?
-“El corazón es, ciertamente, un mecanismo productor de vida, pero no el único órgano cuya lesión produzca la desencarnación; constituye una de las ruedas principales, pero no la rueda principal de la maquina humana”-.
27.        Qué ocurre a la materia y al principio vital de los seres orgánicos al cese de la vida física?
-“La materia inerte se descompone, cuya esencia será el soporte de otra nueva; el principio vital regresa a la masa”-.
Cesada la vida del ser orgánico, los elementos de los cuales está formado se encuentran sujetos a nuevas combinaciones, que constituyen nuevos seres. Estos atraen de la fuente universal el principio de la vida y de la actividad, lo absorben y lo asimilan, para restituirlo a esta fuente, cuando cesa su ciclo de vida física.
Los órganos estàn, por así decirlo, impregnados de fluido vital. Éste comunica a todos las partes del organismo una actividad que obra, como en ciertas heridas, el reacercamiento, restableciendo las funciones momentáneamente suspendidas. Pero, donde los elementos esenciales a las funciones de los órganos son destruidos, o irremediablemente alterados, el fluido vital no puede transmitirle el movimiento de la vida, cesando la vida física del ser.
Los órganos reaccionan más o menos necesariamente los unos sobre los otros, y solamente de la armonía del conjunto resulta su acción recíproca. Cuando, entonces, una causa destruye esta armonía, sus funciones cesan a ejemplo del movimiento de una maquina, cuyas ruedas esenciales se hayan desajustado, como un reloj lo hace con el tiempo, o se daña por acción externa, obstaculizando que la fuerza motriz le ponga en movimiento.
Imagen todavía más exacta de la vida física y del cese de la misma, nos lo ofrece la maquina eléctrica. Ella esconde en sí misma, como todos los cuerpos de la naturaleza, la electricidad en el estado latente. Los fenómenos eléctricos no se manifiestan sino cuando el fluido sea puesto en actividad por una causa especial; y entonces, podría decirse que la maquina sea viviente. Cesada la causa de la actividad, lo hace, también, el fenómeno, regresando, la maquina, al estado de inercia. Los cuerpos orgánicos serían en cierto modo una especie de baterías o de maquinas eléctricas, en las cuales la actividad del fluido produce el fenómeno de la vida: el cese de esta actividad genera el de la vida física.
La cantidad de fluido vital no es la misma en todos los seres orgánicos: varía según la especie y no es nunca constante ni en el mismo individuo, ni en los de la misma especie. Algunos se encuentran saturados, otros tienen únicamente lo necesario; esta es la razón de que, en algunos, la vida es más activa, más tenaz y en cierto modo más exuberante.
La cantidad de fluido vital en cada ser se agota poco a poco, y puede resultar insuficiente para mantener la vida física, si no renueva con la absorción y la asimilación de las sustancias que la contengan.
El fluido vital se transmite de un ser a otro. Quien tenga de más puede darlo a quienes tienen de menos, y de esta manera reactivar la vida física, que se encontraba cercana a extinguirse.
INTELIGENCIA E INSTINTO
28.        La inteligencia es un atributo del principio vital?
-“No; por cuanto las plantas viven y no piensan: tienen solamente la vida orgánica. Inteligencia y materia son independientes una de la otra, ya que un cuerpo puede vivir sin la inteligencia, y la inteligencia no tiene necesidad de los órganos materiales más que para manifestarse. Para rendir inteligente la materia animalizada es necesariamente el Espíritu”-.
La inteligencia es una facultad especial propia de algunas clases de seres orgánicos, a quienes, de una parte confiere la voluntad de actuar y la conciencia de su ser y de su individualidad, y de la otra los medios de ponerse en comunicación con el mundo externo y de proveer a sus necesidades.
Por lo cual, se pueden distinguir:
                I.   Los seres inanimados o cuerpos brutos, formados exclusivamente de materia, sin vitalidad ni inteligencia.
             II.   Los seres animados no pensantes, formados de materia y dotados de vitalidad, pero privados de inteligencia.
           III.   Los seres animados pensantes, formados de materia, dotados de vitalidad, y, también, dotados de un principio inteligente, que le otorga la facultad de pensar.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
Esta respuesta contiene dos vertientes que analizaremos: La primera, cuando dice que “las plantas no piensan”. Los experimentos de laboratorio de Cleve Baxter, al adaptarle un polígrafo, y realizar con ellas diversos experimentos, como por ejemplo, encargar a un joven, entre un grupo que entra al azar en una sala donde se encuentra una planta, a hacerle un determinado daño, y luego salir. Al volver a entrar, el grupo de jóvenes sin un orden establecido, en el instante en que lo hace aquel que le hizo daño, el polígrafo registra un gráfico que denota que la planta le reconoció, y se encuentra atemorizada. También, la planta reconoce cuando una persona, en su presencia, dice o no la verdad en respuestas a preguntas que se les formulan. La segunda, es cuando expresa: Para rendir inteligente la materia animalizada es necesariamente el Espíritu”. Efectivamente, todos los seres, en los cuatro reinos naturales, poseen cuerpo, alma y Espíritu, por lo  cual, todos los seres, en los cuatros reinos naturales, incluyendo los minerales, piensan. La ley es una y rige todo de la misma manera, sin excepción. Es cuestión de tiempo que se demuestre este principio en todos los reinos naturales, como en efectos se está haciendo, incluyendo el reino mineral.
29.        Cuál es la fuente de la inteligencia?
-“Lo hemos ya dicho: la inteligencia universal”-.
Se podría decir, que cada ser obtiene una porción de inteligencia de la fuente universal, y se la asimila, de misma manera en que lo hace el principio de la vida material?
-“No sería más que una comparación inexacta, por cuanto la inteligencia es una facultad propia de cada ser, de la cual se constituye la individualidad moral. Del resto, ya sabéis que existen cosas que no es dado al ser humano penetrar, y ésta, de momento, es una de esas”-.
30.        El instinto es independiente de la inteligencia?
-“No del todo, por cuanto es una especie de inteligencia. El instinto es una inteligencia irracional, por medio de la cual todos los seres proveen a sus propias necesidades”-.
31.        Se puede establecer un límite entre el instinto y la inteligencia, es decir, precisar donde termina el uno y comienza la otra?
-“No, por cuanto, frecuentemente se confunden; pero, en cambio, se pueden distinguir los actos que pertenecen al instinto de aquellos que pertenecen a la inteligencia”-.
32.        Se puede afirmar que las facultades instintivas disminuyen con el crecer de las facultades intelectuales?
-“No. El instinto existe siempre, pero el ser humano lo descuida. El instinto, también él puede conducir al bien: nos guía siempre, y tal vez con mayor seguridad que la razón, ya que no puede equivocarse”-.
Por qué no es siempre guía infalible la razón?
-”Lo sería si no fuese falseada por la mala educación, por el orgullo y por el egoísmo. El instinto no razona; la razón, en cambio, deja la elección, y otorga al ser humano el libre albedrío”-.
El instinto es una inteligencia rudimentaria que difiere de la inteligencia propiamente dicha, porque sus manifestaciones son casi siempre espontáneas, mientras que las de la inteligencia son el resultado de una combinación y de un acto deliberado.

El instinto varía en sus manifestaciones según las especies y las necesidades de los seres. En aquellos que tienen la conciencia y la sensación de las cosas externas, se une a la inteligencia, es decir, al querer y a la libertad

domingo, 12 de octubre de 2014

LA BÚSQUEDA INTERIOR


LA BÚSQUEDA INTERIOR

©Giuseppe Isgró C.



Cada ser humano ocupa un lugar en la vida, el cual es acorde a la suma existencial que ha logrado acumular en el proceso evolutivo, en el eterno presente, lo que determina su grado de experiencia, conciencia y madurez, en un momento dado.

Reacciona, -a los estímulos del medio ambiente-, según la comprensión o visión que posee.
Si esa comprensión, -o visión- es ampliada, dispondrá de un mejor recurso para afrontar con éxito las situaciones existenciales en el diario quehacer, obedeciendo –en forma natural- al estricto orden universal del cual dependen todas las cosas, en correspondencia con su potencial.
Diariamente se reflexiona sobre la finalidad última de la vida; la propia misión como seres humanos y su interrelación con el universo.
Cada persona posee un cúmulo de experiencias, ha superado gran número de etapas; afronta asuntos por resolver, los cuales, a la vez que prueban su voluntad de querer elevarse por encima de su nivel actual, le brindan la oportunidad de nuevos avances evolutivos,  prosperidad, abundancia y riqueza integral. Observa como el mundo del cual forma parte, marcha en una carrera constante hacia el logro de sus metas, a corto, mediano, largo y macro alcance.  Busca la comprensión de su ser y de las leyes que le rigen, afirmando las riendas de las potencias interiores y del propio destino; quiere encontrar el sentido pleno de la vida y anhela comprender cuál es su lugar en el esquema universal, pero, de manera especial, hacia dónde tiende el Todo, por cuanto forma parte indivisible de él.
La verdadera riqueza reside en el yo superior. Comprender cuál es la propia misión en la vida constituye el primer paso en la búsqueda interior y en el descubrimiento del sentido de la vida.
Al descubrir el verdadero propósito existencial se entra en contacto con la esencia más elevada del propio ser, con el yo espiritual, –maestro interno, especie de piloto automático-, en cuyo inmenso universo se va penetrando cada vez más.
Simón Bolívar constituye un excelente paradigma, al observar como el propósito que se forjara el 15 de agosto  de 1805, con su famoso juramento en el Monte Sacro, en Roma, de libertar la América hispana, transformó su vida sin aparente rumbo en una misión que le llenó de gloria. Años más tarde, diría su maestro y amigo Simón Rodríguez, que presenció la asunción de su compromiso sublime y patriótico: -“y el muchacho cumplió su palabra”-.
Ese compromiso con el propósito vital funge de guía que orienta cada paso en pos de metas prefijadas y ciertas.
El éxito en la vida de los grandes seres radica en que saben lo que quieren y se avocan con todas sus fuerzas para conseguirlo.
El paso fundamental es el de meditar sobre el propio proyecto en la vida, inquiriendo al propio psiconsciente: -“¿cuál es mi verdadera misión en la vida?”-; es preciso preguntarlo tres veces en la quietud del propio ser interior y luego esperar la respuesta intuitiva, la cual se expresa como visión y certeza.
Redactar una afirmación personal que contenga el enunciado de los propios objetivos, la cual se lee periódicamente, en las noches antes de dormir, con verdadera promesa de realizar la propia misión en la vida.
El Espíritu, la mente universal y la asociación con las mentes afines  generan ideas estimulantes e intuiciones adecuadas, las cuales suelen secundar la realización del proyecto de vida.
Se requiere querer realizar la verdadera misión en la vida.
La culminación satisfactoria de un objetivo genera la confianza suficiente para emprender la realización de la etapa siguiente, en el eterno presente.
Se vive en un mundo cuyos avances científicos, filosóficos, éticos-morales, técnicos, psiconscientes, etcétera, cada día engrandecen el horizonte humano. La arqueología, paralelamente, con sus nuevos descubrimientos, acrecienta más y mejor los conocimientos sobre las extraordinarias civilizaciones antiguas, de quienes deriva gran parte de lo que hoy  se conoce, pero, cuya antigüedad sorprende por ser mayor de lo que se piensa.
Se amplía más la visión del futuro, pero, también la del pasado; ambas, por las proyecciones de los ciclos históricos –la historia se repite-, y de los ciclos económicos, -alternabilidad de la prosperidad-contracción-, permiten conocer de dónde se viene, dónde se está y hacia dónde se avanza, mirando al macro plazo; desde una década hasta varios milenios.
Ser participe de esta sublime emoción implica aprovechar los elementos esenciales y útiles de la auto-realización; significa conocer el legado del pasado y la ruta del futuro; es, fundamentalmente, comprender el hoy actual con la suficiente lucidez que proporciona esa visión amplia y fecunda que ilumina la propia comprensión del mundo en que se vive y le sirve de escuela en el inmenso universo.
Un programa de desarrollo personal y profesional, con lecturas amplias y variadas que ensanchen la propia visión universalista, complementa esa búsqueda constante en el encuentro con el ser interior.
El ser humano es un investigador de la naturaleza; estudia las leyes y valores cósmicos, que le permiten, al igual que a la semilla al germinar, que busca la luz exterior como fuente de vida, mientras sus raíces, a su vez, se conectan con la savia vital, en un crecimiento paralelo: interno-externo y viceversa,  profundizar en las propias potencias interiores de luz, sabiduría, amor y energía vitalizadota, en el inmortal espíritu que le anima, para cumplir su rol en la escena cósmica.
Imbuido con estas fortificadoras inquietudes evolutivas, el ser se avoca a la búsqueda interior y al descubrimiento y realización de su misión en la vida.
Busca la sabiduría de los valores universales y encuentra tu lugar en el universo por medio de la práctica de todas las virtudes, cumpliendo, cada día más y mejor, tu auténtica misión en la vida.
Cada ser, al nacer,  trae un plan de vida conformado por la suma existencial acumulado en múltiples ciclos de vidas anteriores, en cuya balanza es deudor y a la vez acreedor en incontables interrelaciones que constituyen su karma y las pruebas que deberá afrontar como medio evolutivo. El forma parte de una familia espiritual que se va alternando en los distintos ciclos de vida, y en cada etapa, él escoge las nuevas pruebas y a los miembros que formarán su nueva familia, en este ciclo, con quienes compensarse, recíprocamente, sus deudas y acreencias, y muchas veces, cumplir las promesas de ayudarse recíprocamente, que previamente se han hecho.
Cada nueva existencia constituye un plan de trabajo que cada ser, -en compañía de los miembros que conformarán la familia en la cual nacerá y la que, posteriormente formará con su cónyuge e hijos-, el cual incluye los objetivos existenciales que cada quien deberá desarrollar como misión de vida.
Oportunamente, en la vida diaria, se van presentando, en forma natural y espontánea, las situaciones que constituyen –casi sin darse cuenta- las pruebas que representan su misión de vida superar, así como, las oportunidades de trabajo que, en base a su vocación, karma  y programa personal, va eligiendo o las situaciones le van conduciendo al escenario correspondiente. Conoce, en el debido momento, a la persona que va a ser su cónyuge y siente que existen fuerzas que le llevan de las manos a cumplir su misión de vida. Afrontar esta realidad con ánimo contento, alegría, positivismo, fortaleza y espíritu de cooperación es fundamental para cumplir con éxito sus objetivos. Generalmente, los entes espirituales que nacerán como hijos -e hijas- se ocuparán de hacer conocer, recíprocamente, a sus padres, y también, les van guiando a tener las condiciones idóneas en las cuales, al nacer, ellos, se puedan desenvolver adecuadamente.
La comprensión de las leyes espirituales que rigen este proceso proporciona la visión que permite tomar las riendas de la vida en las propias manos y conducir con éxito la propia misión en la vida. Sobre todo, contemplar la vida futura con confianza por cuanto la percepción de la existencia de un programa de vida que contempla a priori los aspectos generales del actual ciclo de existencial, genera seguridad y la certeza de que todo va por el cauce correcto, oportunamente. También, permite recibir con mayor alegría y amor a los hijos e hijas que van naciendo, lo cual constituye un reencuentro con seres queridos de otras épocas y miembros de la familia espiritual de la cual se forma parte.
Adelante.


lunes, 6 de octubre de 2014

ELEMENTOS GENERALES DEL UNIVERSO





ELEMENTOS GENERALES DEL UNIVERSO
Capítulo II
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
De: Allan Kardec
Uno de los mejores libros de todos los tiempos!!!
Versión castellana y comentarios exegéticos, de:
©Giuseppe Isgró C.

Conocimiento del Principio de las Cosas. Espíritu y Materia. Propiedad de la Materia. Espacio universal.

CONOCIMIENTO DEL PRINCIPIO DE LAS COSAS                                                                                                           

17. Puede, el ser humano, conocer el principio de las cosas?
–“No. Dios no permite que se le descubra todo aquí abajo”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:

Evidentemente, los seres de los cuatro reinos naturales, jamás podrán agotar la totalidad de la fuente universal que constituye tanto el universo, en sí, como el Supremo Hacedor, como causa primera de todo lo existente.
Es decir, ni aquí abajo, entendido como la dimensión física de la vida, ni en la dimensión espiritual, podrá ninguno de los seres absorber el Todo, relativo al Principio de las cosas.
El Principio de las cosas, lo hemos delineado en sus aspectos generales. Ciertamente, la percepción de que cada Espíritu de los cuatro reinos naturales es una emanación a la conciencia individual, a partir de la Divinidad, permite descifrar gran número de enigmas en el universo.
Empero, para llegar a absorber la totalidad de lo que, como atributos divinos, valores universales y ley cósmica, posee desarrollados en todas las vertientes y variantes, el Ser Universal, transcurrirá toda la eternidad y jamás la agotará, ya que, siempre encontrará un más allá.
Pero, esa es la función de cada ser en los cuatro reinos naturales: Cooperar en la expansión de la Creación. En la medida que más avanza en la espiral evolutiva, percibe en mayor grado, y en nuevos niveles, conocimientos de cómo realizar facetas más avanzadas de la Gran Obra.
De qué sirve tratar de abarcar el Todo cuando nuestra misión es comprender lo inmediato, para resolver los enigmas que nos ocupan en todos los ámbitos de las ciencias, de las filosofías y de las artes?
Sin embargo, en nuestra realidad inmediata, el conocimiento de nuestra naturaleza humana, y el de los demás seres de los restantes reinos naturales, permite regirnos adecuadamente para resolver, positivamente, lo que es sometido a nuestro análisis.
El conocimiento de nuestros atributos divinos, valores universales, contribuye a compenetrarnos con los parámetros dentro de los cuales precisamos mantener nuestra conducta.
Iniciando nuestra labor por la senda justa del progreso universal, nos propondremos, en cada etapa, nuevos objetivos de realización espiritual, en un proceso que se denomina: La eterna polarización.
**
Si el ser humano, o cualquier ser de los cuatro reinos naturales, se planteara, o percibiera un objetivo de conocimiento en grado infinito, por su capacidad potencialmente infinita de conocer, y de realizar, sería capaz de obtener ese conocimiento, aunque en su búsqueda tuviese que trabajar toda la eternidad para lograrlo.
Empero, como el poder potencial que posee es de la misma índole que el del Creador, sería capaz de satisfacer su necesidad en tiempo oportuno, de acuerdo con la ley de causa y efecto.
En teoría, esa capacidad de autosatisfacción de conocimiento sería en forma instantánea a nivel de conciencia perceptiva. Pero, él ignora que tiene esa capacidad de conocer al instante, ya que, en su esencia, posee todo el conocimiento del Ser Universal en sí mismo. Empero, aun percibiendo la realidad, por grados, le faltaría, todavía, la experiencia práctica de ese conocimiento.
El ser humano jamás podrá expresar un conocimiento, o el poder para realizar cualquier objetivo concebido, o la solución o satisfacción de toda necesidad que experimente, si no tiene, antes, la conciencia de esa necesidad. Es lo que se conoce como Docta Ignorancia y/o el Poder de la conciencia de la Ignorancia.
Tan pronto adquiera conciencia de cualquier necesidad, instantáneamente manifiesta tanto el conocimiento del qué, del cómo, del cuándo, del dónde, del quién, del cuánto, y del por qué, así como el poder realizador equivalente, y en ese mismo grado de conciencia perceptiva de la necesidad. ESTO ES, SE ENTIENDE, A NIVEL MENTAL, o espiritual. Pero, aún, en la dimensión de la manifestación física, precisará el tiempo suficiente para expresar el resultado práctico, efectivo, como experiencia de vida, para que ese conocimiento, o realización, tenga autenticidad y valor, y desarrolle la aptitud inherente, y equivalente, en cada ser, según se trate.
Dada la poco probable posibilidad de que el ser humano, en su estado de potencialidad, adquiera conciencia, en forma instantánea de la totalidad de lo que ignora, en un momento dado, en todos los grados que ignora que desconoce, dejará de expresar tanto el conocimiento como el poder realizador.
En la medida en que, por grados, en la eterna polarización, vaya adquiriendo conciencia de determinadas necesidades y/o ignorancias, expresará, simultáneamente, el respectivo conocimiento y grado de poder realizador.

18.  Penetrará el ser humano, un día, el misterio de las cosas, que ahora le están ocultas?
–“Los ojos se le abren al mismo tiempo que él se purifica; pero, para comprender algunas cosas, necesita facultades que todavía no posee”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC.:

El Espíritu está dotado de un poder potencialmente infinito, expresado en dos vertientes: la primera, de percepción del conocimiento, y su respectiva comprensión en determinado grado; la segunda, de acción creadora.
Cuando en la primera parte de la respuesta se indica: –“Los ojos se le abren al mismo tiempo que él se purifica”, el estado de purificación de la persona, implicaría una depuración de su Espíritu en los asuntos “materiales” de la existencia, sensibilizando su ser en las cosas elevadas de la vida.Centrando su atención en las preguntas que inquietan su conciencia, se les abren los ojos de la comprensión intuitiva, e inspirativa, que le permiten percibir la información que precisa, sabiendo lo que quiere saber.
Esto implica descentrar la atención del ego, de los sentidos físicos, de la lógica inductiva y deductiva, emancipándose de la conciencia objetiva para acceder a la visión espiritual, a un nivel de conciencia trascendental. La segunda parte de la respuesta, expresa: “pero, para comprender algunas cosas, necesita facultades que todavía no posee”- Preguntamos: “Facultades que todavía no posee”, o, que no posee, todavía, desarrolladas? Recordemos que el Espíritu se encuentra dotado de los mismos atributos divinos del Creador Universal, en estado potencial.
Esto quiere decir que posee, exactamente, todas las facultades que les son inherentes al Creador, pero, en estado potencial, que, eternamente habrá de desarrollar.
En este desarrollo eterno, irá percibiendo, gradualmente, en la medida en que se purifica, y desarrolla sus atributos divinos, todo el conocimiento del cual perciba su ignorancia, en un momento dado.
Es decir, la conciencia de lo que ignora, le irá creando el molde que expresará el respectivo conocimiento, y la fuerza creadora inherente, que precisa en ese estado evolutivo.

 19. Puede, el ser humano, penetrar algún secreto de la naturaleza por las investigaciones de la ciencia?
–“La ciencia le ha sido dada para que progresase en todas las cosas; pero él no puede sobrepasar los límites establecidos por Dios”-.
Cuanto más el ser humano logra penetrar dentro de estos misterios, tanto más debe ser grande su admiración por la potencia y la sabiduría del Creador. Empero, sea por orgullo, o por ausencia de fortaleza, su misma inteligencia le convierte en presa de la ilusión: él acumula sistemas, y en algún momento le será evidente cuantos errores ha cambiado por verdades y cuantas verdades ha repudiado como errores. Constituyen otras tantas desilusiones para su orgullo.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

El ser humano ha ido penetrando en los secretos de la naturaleza, gradualmente, sin tomar en cuenta la clase de conocimiento que puedan poseer los seres en los demás reinos: animal, vegetal y mineral, que, aún, el ser humano desconoce, por la razón que fuere. Pero, evidentemente, en cada etapa evolutiva, existe un límite que, gradualmente, habrá que ir trascendiendo. Por ejemplo, el método científico utiliza la lógica inductiva y deductiva en su búsqueda del conocimiento. 
Pero, la percepción por los cinco sentidos físicos y la capacidad de razonamiento tienen sus respectivos límites los cuales son trascendidos por la intuición y la inspiración.
 Es decir, que la mente humana es capaz de obtener informaciones utilizando facultades espirituales, cuyos límites los constituyen el estado de desarrollo de las mismas, y la pureza de conciencia, que se traduce en la intención de la persona, en determinado grado evolutivo.
 El ser humano, como lo ha ido demostrando en la historia, va superando todas las barreras que encuentra en su búsqueda del conocimiento, y así lo seguirá haciendo en el eterno presente, en forma gradual, sin límites de ninguna naturaleza. 
No se deben, ni pueden aceptarse, por lo tanto, límites algunos, en el desarrollo de la propia misión existencial, por cuanto nadie conoce los alcances ilimitados de su capacidad. Por cada límite que encuentre en su camino, el ser se preguntará: Qué hay más allá? Cómo puedo llegar allí? Siempre encuentra la manera de hacerlo. 
Pero, primeramente, en cada caso, debe llegar a ese límite “temporal”, en su eterno camino, no pararse allí y, luego, seguir siempre adelante.
Para vivificar el respectivo grado de percepción y el inherente grado de poder realizador, es preciso que la persona los aplique a las necesidades, deseos, sentimientos, y objetivos, que va experimentando en su conciencia, o anteponiéndose como metas de solución, para auto-expresarlos como experiencia de vida. Un camino para toda la eternidad, en tiempo presente, sin agotarlo jamás, afortunadamente. Adelante.

20.    Fuera de las investigaciones de la ciencia, le es permitido al ser humano recibir comunicaciones de orden más elevado en torno a aquello que escapa al examen de sus sentidos?
–“Sí. Dios, cuando lo estima útil, le revela al ser humano lo que la ciencia no puede enseñar”-.
Precisamente por estas comunicaciones el ser humano alcanza, dentro de ciertos límites, el conocimiento de su pasado y de sus futuros destinos-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

La respuesta a esta pregunta ratifica la percepción de los anteriores comentarios exegéticos.
Recordemos: Las enseñanzas védicas, las de las Leyes de Manú, -o, Manava-Dharma Sâstra-, las del Mahabharata, -cuyo sexto capítulo es el Bagavad Gita-, y otras de esa remota antigüedad, cuya profundidad de sabiduría asombran a la humanidad del siglo XXI, y continuarán haciéndolo en el futuro, -tomando en cuenta de que fueron elaboradas en una época histórica en la que se supone que vivía una humanidad primitiva-, eran conocidas como “las enseñanzas de los oidores a los pies del maestro”.
Qué significa esto?
Es muy sencillo: fueron enseñanzas impartidas por Espíritus superiores, de otros mundos más avanzados, por medio de un “sensitivo” debidamente facultado a tales efectos, que transmitían un conocimiento que no era originario del planeta tierra.
Antes de ese momento, nadie había hablado de determinados temas, en esa forma específica, como la reencarnación, la ley del karma y otros temas inherentes a cada una de las obras en cuestión. De manera que, la misma vida, en forma gradual, y oportunamente, determina que se vayan trascendiendo los límites establecidos para cada etapa evolutiva.

21.  La materia ha existido ab aeterno como Dios, o bien ha sido creada en algún momento por Él?
-“Esto lo sabe sólo Dios. Vuestra imaginación no puede dejar de demostraros la imposibilidad de que Dios, amor y bondad por esencia, haya podido estar alguna vez inoperante. Por muy lejos que pudierais imaginar el principio de su acción, podríais representároslo un solo momento inactivo?

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

Sabemos, tal como lo expresa la Segunda Ley de la Termodinámica, o, Ley de la conservación de la energía, que ni la vida, ni la energía, se crean ni se destruyen; simplemente, existen. Ahora bien, qué es la materia? Podríamos definir a la materia como energía condensada en “X” grado vibratorio, según el elemento, o elementos que la conformen. 
Si pudiésemos ver cualquier trozo de materia bajo una lupa poderosa, que lo permitiese, nos daríamos cuenta de que la materia no es compacta, “sólida”, en el estricto sentido de la palabra, sino que, en su estructura, existen espacios “vacíos”, pero que, realmente, no es mas que energía condensada. 
Cuando el respectivo ciclo de esa materia termine y pase por el proceso natural de descomposición, la energía que le conformaba vuelve al depósito universal, para ser, nuevamente, utilizada. 
Cómo ocurre esto, y quién lo realiza? 
Todos hemos oído, alguna vez, hablar de los “Espíritus elementales de la naturaleza”. 
Qué son los Espíritus elementales de la naturaleza? Qué es un Espíritu? 
Imaginemos el universo dividido en tres substratos. El primero, conformado por Dios, -el Ser Universal-, la fuente cósmica de donde emana todo. 
Una energía luminosa en movimiento eterno, dotada de inteligencia infinita, con todos los atributos divinos, -valores universales-, en grado infinito de desarrollo, en todas sus vertientes y variantes, sin límites de ninguna naturaleza, que constituyen el soporte de los principios cósmicos y de las leyes universales, cuya síntesis se expresa como ley cósmica. 
Por supuesto, Dios se encuentra dotado de una conciencia universal de sí y de todo lo que Él es y representa, de su poder creador infinito, y aún así, potencialmente infinito, en infinitos aspectos, variantes y vertientes. 
Causa suprema del universo ab eterno, es decir, desde la eternidad, en la eternidad presente, para la eternidad. Se ha dicho: Causa suprema universal. 
Todo este todo conforma lo UNO, que es la totalidad de lo que existe, y llegará a existir, en el eterno presente.
 El segundo substrato, conformado por el ALMA UNIVERSAL, que es la MATRIZ CÓSMICA, conformada por substancia etérica que llena todo el universo, que podría ser comparado a la “tierra cósmica”, equivalente a la tierra que conocemos, pero, en estado etérico. 
Representa, al mismo tiempo, a la  MENTE CÓSMICA, equivalente a lo que, en pequeño, es la mente de un ser humano. 
Otra comparación, necesaria: las semillas que se siembran en la tierra, a nivel de la mente estarían representadas por las ideas. 
Ahora bien: en la naturaleza existen cuatro reinos conocidos: el humano, el animal, el vegetal y el mineral. Cada uno está conformado por tres entes básicos: el Espíritu, el alma y el cuerpo. 
Quién crea el Espíritu, fuente de la vida? Se ha dicho ya, que la vida no se crea, porque existe ab eterno, es decir, desde la eternidad: Siempre. 
Entonces, cómo emana a la conciencia individual? Cada vez que el Ser Universal precisa a una familia de Espíritus, en cada reino natural, Él, sin dejar de ser Él mismo, y sin separarse de Él mismo, toma posesión, en el ALMA UNIVERSAL, de una célula matriz, a la que dinamiza con vida eterna e inmortal, a partir de ese momento, y siendo Él mismo, sin haberse separado de Él mismo, continúa dotado de sus mismos atributos divinos, -o valores universales, de su conciencia, en la que se expresan los sentimientos de los valores universales, como guía divina de vida, o sentidos cósmicos, pero, arrancando desde un grado cero de percepción y expresión de poder creador, a partir de ese momento inicial. 
Es decir, emana a la conciencia individual, el mismo Ser  Universal, pero en la conciencia de este ser individualizado no quedó registrado todo lo que era el Ser Universal desde la eternidad pasada, lo cual deberá descubrir, ese ser, a partir de entonces, en la eternidad futura, en el eterno presente: Ahora. 
Evidentemente, ese nuevo ser tiene una misión y cumple un propósito del Ser Universal, que es el de acrecentar a la Creación. Esteproceso de emanación a la conciencia individual, del mismo Ser Universal, ocurre, por igual, con los Espíritus de los cuatros reinos naturales: el humano, el animal, el vegetal y el mineral, salvo de que existan otros reinos que desconozcamos, por ahora, Y es aquí donde entran en escena los Espíritus elementales de la naturaleza, constituidos por los Espíritus emanados a la conciencia en el reino mineral, por ejemplo: los espíritus del hierro, del oro, del estaño, del zinc, del bronce, de la plata, etcétera.
Emanados los Espíritus a la conciencia individual,  en el ALMA UNIVERSAL, -o mente cósmica-, en los cuatros reinos naturales, en las correspondientes células matrices, -equivalentes a espermatozoides etéricos-cósmicos-, en las que el Ser Universal se une, dinamizándoles, esas ubicaciones, dentro del alma universal, van a constituir sus espacios cósmicos, respectivamente, al igual que el espacio que queda en una masa de harina, de la cual, un ama de casa, mediante un molde, extrae una galletita. Permanecerá unido a ese espacio cósmico, en el alma universal, mediante un “hilo de plata” elástico, fluídico, como su hogar. Ya, aquí, tenemos dos de los elementos de la trilogía que le conforman: Espíritu y alma.
El tercer substrato, se encuentra conformado por la materia: Los Espíritus elementales de la naturaleza, equivalentes a cada uno de los elementos minerales conocidos y por conocer, vibran, cada uno, en una determinada frecuencia, de acuerdo a su tipo, y materializan la energía, es decir, la condensan en materia, es decir: hierro, oro, plata, bronce, oxígeno, nitrógeno, carbono, etcétera. 
Aquí, se sigue cumpliendo el principio de que la constitución de cada ser está integrada por: Espíritu, alma y cuerpo. Este substrato va a conformar la base y el soporte de los mundos físicos, en el cosmos. Aquí reside el secreto de la creación de los mundos, en el inmenso universo. 
Cada vez que los maestros de la Creación van a formar un mundo, de acuerdo a los planes y objetivos de la humanidad que le habrá de poblarle, o habitarle, en determinado lapso, los maestros de la creación a cuyo cargo se encuentra la formación de aquel mundo, le dan una orden, a esa inmensa cantidad de Espíritus elementales que van a coadyuvar, para que condensen determinadas masas de materias, tanta como sea necesaria hasta alcanzar el volumen respectivo de acuerdo al tamaño previsto para ese mundo. 
Aquí residiría, probablemente, también, el secreto de esas enormes velocidades mediante las cuales los mundos giran sobre sus propios ejes y alrededor de su respectivo sol, en un movimiento integral cósmico. 
Es decir, dado que en su nivel infinitesimal la materia está constituida por Espíritus elementales, en cuya expresión física como átomos de sus respectivos elementos constituyen una energía en movimiento, la unión masiva de todos esos elementos, dotados de energía en movimiento, en su suma total, le otorgan, al respectivo mundo, sus movimientos sobre sus propios ejes, y el de la traslación en torno a su respectivo sol, en base a un determinado punto de equilibrio, por la ley de gravedad. 
Pero, la unión de los mundos, de los sistemas solares, en sus respectivas galaxias, en unión con todas las galaxias del universo, todas se desplazan, uniformemente, en armonía, en un viaje perpetuo por el universo. 
Prácticamente, el sistema de galaxias, en su conjunto, se encuentra en un viaje permanente por el Cosmos. Somos viajeros cósmicos en el espacio, en tiempo presente.
Siendo la ley una e igual para todos, cada especie, para expresar,  en su respectivo reino, lo relativo a su cuerpo físico, sigue un proceso análogo al mineral, con las adaptaciones, y variantes, inherentes a su índole. En síntesis, en este quehacer universal el Creador está realizando un juego consigo mismo. Pero, que juego!

22. La materia se define, en general, como lo que tiene extensión; lo que puede causar un efecto perceptivo sobre nuestros sentidos; lo que es impenetrable. Son exactas estas definiciones?
-“Según vuestra manera de ver, sí, por cuanto vosotros habláis de lo que conocéis; empero, la materia existe, también, en otros estados que vosotros desconocéis todavía. Ella puede ser, por ejemplo, tan etérea y sutil que deja de hacer el más mínimo efecto sobre vuestros sentidos; empero, ella siempre es materia aunque para vosotros no sería tal cosa”-.
Cuál definición nos daríais vosotros de la materia?
-“La materia es la unión que vincula el espíritu, y al mismo tiempo es el instrumento que le sirve, y sobre el cual ejercita su acción”-.
Esto admitido, puede decirse que la materia es el agente, o el vehículo, con la ayuda del cual y sobre el cual actúa el espíritu.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

El mundo de la materia no es más que la dimensión física de la expresión de la vida.
Esta manifestación física de la vida, siendo real desde el punto de vista de lo tangible, de lo físico, de lo compacto, no deja de ser más que una apariencia, una ilusión.
Esto es debido a que la materia no es más que la condensación de la energía bajo ciertas formas y características.
Formas y características que se plasman de acuerdo con las imágenes expresadas por el respectivo Espíritu elemental de la naturaleza y por la “personalidad” inherente del elemento en sí, del cual se trate, que le imprime determinadas cualidades físico-químicas, con una función específica en el contexto universal.
Al igual que una planta, del entorno que conforma su hábitat, en la tierra, extrae las sustancias que le permitirán desarrollar la vida física que le es inherente. Así como crecer y desarrollarse, mientras culmine su ciclo biológico, lo cual ocurre también en la dimensión energética.
El Espíritu elemental vibra a una determinada frecuencia y condensa la materia equivalente al elemento en cuestión, del que se trate.
Siendo la misma energía universal del que extrae la esencia inherente al tipo de Espíritu elemental del que se trate, empero, las cualidades y características son diferentes, entre sí, según sea un elemento u otro.
Cómo es posible que, siendo la misma energía la fuente de la cual extrae cada Espíritu elemental la esencia con la que manifiesta la materia inherente, tengan las diversas expresiones de la materia, características y cualidades tan diversas entre sí?
Será que en esa aparente uniformidad de la energía cósmica existen, también, una extensa gama de variantes equivalentes a la totalidad de los elementos conocidos y por conocer, en cada planeta del que se trate?
De la misma manera que en la tierra, que a nuestra vista aparece uniforme y como si fuese una sola substancia, pero que contiene tan extensa gama de elementos, ocurrirá que, en la dimensión energética existen, también, variantes en los tipos de energía, que los Espíritus elementales utilizan de acuerdo con su “personalidad”, para condensar la energía de acuerdo al tipo de elemento?
Evidentemente, existe una dimensión espiritual en la que se desenvuelven los Espíritus elementales de la naturaleza, al igual que los de los otros tres reinos naturales. Esta dimensión no es sino la expresión de la Divinidad en tantos seres emanados a la conciencia individual, sin separarse la Divinidad de sí misma, y sin dejar de ser Ella misma.
Existe, también, la dimensión del Alma Universal, que es una especial forma de materia etérica, fluídica, más sutil, quintaesenciada, que sirve de vehículo espiritual a todos los Espíritus que conforman la dimensión espiritual. Es una forma menos densa de materia, pero, es una variante de la materia.
Esa materia que conforma el Alma Universal, que le sirve de vehículo en la dimensión espiritual, y le sirve, al mismo tiempo, de enlace entre el Espíritu y el cuerpo que funge de vehículo en la dimensión física de la vida.
Esa alma individualizada, en cada Espíritu de los cuatro reinos naturales, que no dejan de ser emanaciones individuales, en el Alma Universal, de la misma y única Divinidad, causa suprema de todo lo existente, contiene en sí todas las esencias del universo, en todas sus vertientes y variantes, pero, con una programación específica, según el Espíritu de que se trate.
Es decir, Espíritu de los respectivos cuatro reinos naturales, salvo que existan otros reinos naturales que aún no se conozcan en el planeta tierra.
En todo caso desde la forma física más densa de la materia, a la más sutil y etérica, existe una inmensa variante que podríamos, esencialmente, ubicar entre el grado cero y el infinito de densidad, o estado de depuración. Es decir, mientras más elevados sean los estados de conciencias en ese mismo grado se sensibiliza la materia adquiriendo expresiones más depuradas y bellas.
Esta es la razón de que en el ámbito Espírita se habla que el alma o periespíritu es materia quintaesenciada, menos densa que la física, pero materia en fin.
Si existen formas físicas diversas en la materia, es porque, simultáneamente, existe una análoga diversidad de Espíritus elementales capaces de condensar esas variantes en la materia. Tantos Espíritus elementales como elementos existan, conocidos o por conocer.
De igual manera, existen arquitectos cósmicos que diseñan, según el reino natural, las formas equivalentes a la especie vegetal, o elemento mineral, de acuerdo a las características respectivas de cada especie o elemento?
 Esas características especiales de cada especie animal, vegetal o mineral, han sido impresas ya  por la Divinidad en el momento en que emanan, respectivamente, a la conciencia individual?
O, cada Espíritu de los cuatro reinos naturales los va desarrollando, haciendo uso de su respectivo libre albedrío?
Tienen libre albedrío todos los Espíritus de los cuatro reinos naturales?
Por supuesto que sí. No hay duda ninguna de ello. Están dotados de los mismos atributos de la Divinidad, incluyendo la conciencia y el libre albedrío.
La única diferencia podría surgir en que el Espíritu humano utiliza la materia de los otros tres reinos naturales, al igual que el Espíritu de los animales.
El Espíritu vegetal utiliza la materia a partir del reino mineral, y el reino mineral, utiliza la materia a partir de la energía. Cada reino sirve de enlace y soporte del otro.
Es decir: Los Espíritus elementales de la naturaleza, utilizan la energía; los Espíritus del reino vegetal utilizan la energía a partir del reino mineral; los Espíritus de los reinos animal y humano, lo hacen a partir de la energía sintetizada por el reino mineral y vegetal, y, en parte, a partir del mismo reino animal y humano.
Es un proceso de cooperación recíproca e integral.
Toda esta extensa gama de variantes en la condensación de la energía, en materia, empieza en la mente de cada Espíritu. Cuando se dice que “los pensamientos son cosas”, es que las ideas, o ideogramas que contienen o expresan, son capaces de manifestar su equivalente a nivel espiritual, anímico o físico. A nivel espiritual como sentimientos, a nivel anímico, como emociones, y a nivel físico, como sensaciones. Según su índole manifiestan el equivalente físico, por las leyes de causa y efecto, y por la de la polaridad y la de atracción, entre otras.
El respectivo orden que conforman en el contexto universal tiene que ver con la densidad, o estado de depuración, suma existencial, o peso específico de cada ser en los cuatro reinos naturales.
Nos quedaría como ejercicio práctico:
1)       Realizar un estudio de la materia desde la perspectiva de la Física.
2)       Otro, desde la perspectiva de la Química.
3)       Igualmente, un análisis de la materia desde la perspectiva de la Biología.
4)       Realizar, también, un análisis de la materia desde las perspectivas de diversas corrientes de pensamiento, que permita completar el cuadro mental de la realidad de la dimensión física de la vida. 
5) Realizar un estudio actualizado sobre el éter.

23. Qué es el Espíritu? (*)
-“El principio inteligente del universo”-.
Cuál es la naturaleza íntima del Espíritu?
-“El Espíritu, no se puede analizar fácilmente en vuestro lenguaje. Él, para vosotros no es nada, por cuanto no es cosa palpable; pero, para nosotros sí lo es. Recordad, que nada es lo inexistente y lo inexistente no existe”-.
(*) Este principio explica el fenómeno, conocido por todos los magnetizadores, de poder dar, con la voluntad, a cualquier sustancia, por ejemplo, al agua, propiedades muy diversas, con un gusto determinado, y también las cualidades activas de otras sustancias. Por cuanto no existe más que un solo elemento primitivo, y las propiedades de los diferentes cuerpos no son más de modificaciones de él, resultando que la sustancia más inocua tiene el mismo principio de la más nociva. Así el agua, que está formada de una parte de oxígeno y de dos de hidrógeno, se vuelve corrosiva, si se dobla la proporción del primero. Una análoga transformación puede producir la acción magnética dirigida por la voluntad.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

El Espíritu es, como expresa la respuesta a la pregunta formulada en el epígrafe 23: -“El principio inteligente del universo”-.
La respuesta es más profunda y completa de lo que, a simple vista, parece. Define al Espíritu como: -“El principio inteligente del universo”-.
Desde antigua data se ha mencionado que todo es: Uno. Al referirse la pregunta a lo qué es el Espíritu, se refiere, en su respuesta, al Principio Inteligente del Universo. Un solo principio. Indiviso e indivisible. Que se manifiesta en todos los Espíritus de los cuatro reinos naturales, sin separarse de sí mismo, y sin dejar de ser Él mismo.
Es la inteligencia infinita del Universo, que se expresa en toda manifestación de vida, en cada ser de los cuatro reinos naturales, de acuerdo a las propias e inherentes necesidades del eterno presente, en el aquí y ahora.
Es la misma Divinidad que emana a la conciencia individual, en cada ser de los cuatro reinos naturales, sin separarse de sí misma y sin dejar de ser ella misma. Cada ser está dotado, por ende, de los mismos atributos de la Divinidad, y de su conciencia. Es decir, los atributos de cada Espíritu, en los cuatro reinos de la naturaleza, son los mismos que los de la Divinidad, y su conciencia, una réplica de la conciencia de la Divinidad.
Es la misma vida de la Divinidad que fluye en cada Espíritu de los cuatro reinos de la naturaleza: Humano, animal, vegetal y mineral.
En la Divinidad, los atributos divinos, o valores universales, se encuentran desarrollados en todas sus vertientes y variantes: -Estados de conciencia y estaciones, o grados-. En cada ser individual, emanado a la conciencia individual, en el Alma Universal, los atributos divinos se encuentran en estado potencial, en todas sus vertientes y variantes, que eternamente desarrollará en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal. Se encuentra dotado, también, de un poder potencialmente infinito, que expresará según afronte necesidades o anhelos y deseos de realización personal, por medio de objetivos claramente definidos.
El Ser Universal es anhelo de ser; todos los Espíritus emanados a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, son la expresión de ese anhelo de ser del Creador Universal, y de su voluntad divina.
El Espíritu está dotado, de vida eterna e inmortal. Siempre vivirá en el eterno ahora. Siempre ha existido, ya que es la misma Divinidad, solo que, cada ser, emana a la conciencia individual, en un momento dado, dando comienzo al proceso del eterno retorno, desde ese instante. Esa es la razón de que, quienes iniciaron antes el proceso del eterno retorno se encuentran en una fase más adelantada del camino. Empero, todos siguen, y seguirán el mismo camino, en la eterna expansión del Universo, de acuerdo a los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo.
En cada expresión de vida universal, se encuentra presente el Espíritu, además del cuerpo, y del elemento de enlace, que es el alma, o periespíritu.
La naturaleza del Espíritu es la misma naturaleza espiritual de la Divinidad: La esencia, energía en eterno movimiento, es la vida por excelencia, consciente de sí misma, e inteligente. Dotada, también, de libre albedrío, con autonomía enmarcada dentro de los valores universales, sustento de la ley cósmica impresa en la conciencia de cada Espíritu, o expresión de vida.
24.  Espíritu es sinónimo de inteligencia?
-“La inteligencia es un atributo esencial del espíritu; pero, tanto el uno como la otra, se confunden en un principio común, de modo que para vosotros son la misma cosa”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

La inteligencia es un atributo que posee el Espíritu, pero no es el Espíritu. Es una facultad del Espíritu, una APTITUD, o estado de conciencia, y una actitud, que le faculta para percibir y entender, hacer o dejar de hacer, sentir o dejar de sentir.
En la medida en que el Espíritu evoluciona, y amplía sus estados de conciencia perceptiva, y realizadora, la inteligencia se aviva, y será capaz de penetrar en la comprensión de áreas y aspectos de conocimientos, con mayor amplitud y profundidad, en el entorno universal.
El conocimiento de la verdad universal conformado por los valores universales, permite, al Espíritu, penetrar en una más extensa gama de estados de conciencias, y dentro de los mismos, alcanzar estaciones más elevadas, o grados perceptivos de la realidad, con sus inherentes grados de poder realizador, potencialmente infinito, pero expresado en el mismo nivel en que manifiesta necesidades insatisfechas y anhelos por realizar.
La inteligencia potencialmente infinita del Espíritu, en los cuatro reinos de la naturaleza, se ejercita, para su desarrollo, mediante el mecanismo de necesidades y los deseos y anhelos de realización, en una eterna polarización. 
La rueda de la vida está constituida por los valores universales, o atributos divinos y dentro de ella la eterna polarización, trasmutando cada estado de conciencia en un nivel más elevado de percepción y realización. 
Cada valor universal es uno de los incontables caminos existenciales que eternamente recorrerá cada Espíritu, pasando por grados de conciencia, o estaciones, que van del cero grado al infinito.
Es la espiral evolutiva de la conciencia, un camino circunferencial, que mientras más avanza, más se expande en capacidad perceptiva, comprensiva, y de poder realizador.

25. El Espíritu es independiente de la materia, o es, en cambio, una propiedad de ella, como los colores los son de la luz, y el sonido, del aire?
-“El uno es distinto de la otra; empero, es necesaria la unión de ambos para dar una inteligencia a la materia”-.
Es, quizá, igualmente necesaria esta unión también para la manifestación del Espíritu?
-“Es necesaria para vosotros, ya que no estáis organizados para percibir el Espíritu libre de la materia: las limitaciones de vuestros sentidos no lo permite”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

Toda expresión de vida, en la dimensión física del planeta Tierra, y en cualquier mundo del universo, -siempre físicamente hablando-, está conformada, por lo menos, por tres entes claramente diferenciados, entre sí: El Espíritu, o ente inteligente;el Alma, o periespíritu, como elemento neutro de enlace entre el Espíritu y el cuerpo; y el cuerpo, vehículo que funge como elemento fundamental para la expresión física de la vida, en los cuatro reinos naturales.
Una es la ley cósmica que rige todo en la Creación Universal. Cada ser, en los cuatro reinos naturales, está conformado por Espíritu, Alma y cuerpo. Dejamos sentado este principio en forma clara, precisa y contundente, para corregir, definitivamente, cualquier equívoco al respecto. Hasta los animales, los vegetales y los minerales, están conformados por Espíritu, Alma y cuerpo; es decir, en toda expresión física, la fuente de la vida es el Espíritu.
El Espíritu, como se ha expresado reiteradamente, está conformado por la misma esencia de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad.
Igualmente, el Espíritu está dotado de todos los atributos divinos del Ser Universal, y del poder potencialmente infinito que le es inherente, que expresará sin límites de ninguna naturaleza, en la eterna polarización, en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal.
Esto, algunas corrientes de pensamiento lo han denominado un proceso de involución-evolución. Es la teoría del eterno retorno. El viaje de regreso a la fuente, de la cual, en un momento dado, se ha emanado a la conciencia individual: No creado, sino emanado de la Divinidad, sin separarse de la divinidad que ha existido siempre, y sin dejar de ser la Divinidad.
Cada ser emana perfecto a la conciencia individual;  lo que evoluciona, en sí, es cada uno de los estados de conciencias relativos a los valores universales, o atributos divinos, pasando por todas las estaciones –o grados-, del cero al infinito, mediante cuyo proceso encuentra siempre un más allá en conocimiento de la verdad universal, de los valores universales, del uso del poder creador -potencialmente infinito- que le es inherente, y de los objetivos de cooperación en la realización de la Gran Obra, en la expansión de la Creación universal.
Todo este bagaje de realización cósmica se encuentra regido por los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo en la Ley Cósmica, cuyo soporte constituye cada uno de los valores universales.
Igualmente, en cada uno de los Espíritus de los cuatro reinos naturales se encuentra una réplica exacta de la Conciencia del Ser Universal, en la cual se expresa, por medio del lenguaje de los sentimientos relativos a los valores universales, la misma Divinidad, en una acción pedagógica constante, y perenne.
Al mismo tiempo, toda expresión de vida es la única vida que existe: la de la Divinidad. Por eso se habla que todo es UNO.
La Divinidad es voluntad y anhelo de ser a nivel universal, en la eterna expansión de la Creación, y cada ser que emana a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, sin separarse de la Divinidad, y sin dejar de ser la Divinidad.
Cada ser es el instrumento de ese anhelo de realización y la voluntad de su expresión, en todas sus vertientes y variantes, desde un grado cero al infinito, encontrando, como ya fue dicho, siempre un más allá sin límites de ninguna naturaleza.
La Divinidad Universal jamás agotará el total del caudal de su potencial realizador, y de sabiduría de los valores universales impresa en la ley cósmica y en la conciencia de cada ser, o toda expresión de vida, en los cuatro reinos naturales conocidos, y en los eventuales otros por conocer.
Es importante destacar que el Espíritu interactúa, simultáneamente, en ambas dimensiones: Espiritual y física, en forma constante, aun cuando no tenga conciencia objetiva de ello.
El fenómeno, de interrelación entre ambas dimensiones, se realiza por medio de la facultad de desdoblamiento, o proyección espiritual.
Pero, lo que el Espíritu realiza en la dimensión espiritual no lo registran los sentidos físicos, razón por la cual no conserva un recuerdo claro en la conciencia objetiva.
Esto se explica por el viejo aforismo de que, lo que no pasa por los cinco sentidos no se encuentra en la conciencia, cuyo primer exponente fuera Aristóteles, y posteriormente, Francis Bacón. Empero, esto es, únicamente, una verdad a media, ya que, muchas de las realizaciones, o percepciones que el Espíritu realiza en esos breves intervalos, en la dimensión espiritual, aunque sean de escasos segundos, las recuerda como intuiciones, o ideas que les vienen a la mente sin saber de dónde las obtiene: Es decir, sabe sin saber cómo ni porque sabe. De esa interrelación con el mundo espiritual, obtiene, también, incontables inspiraciones, que no son más que la comunicación de contenidos mentales de entes encarnados, o desencarnados, comunicando pensamientos dentro del pensamiento, que aportan ideas que le conducirán, a cada quien, al desarrollo de las mismas, o de orientación, o guía, en la realización del propio trabajo. Homero es uno de los genios que describió con precisión esta interrelación entre ambas dimensiones, tanto en la Ilíada como en la Odisea. Es una faceta de la obra homérica que es preciso profundizar. Platón, en el diálogo Ion, también desarrolla este tema en forma admirable. (En el Blog Verdad Universal Divina, se encuentran tres amplios trabajos sobre la Intuición, la Inspiración y el Desdoblamiento, o proyección espiritual).
El Espíritu interactúa, como fue dicho, en ambas dimensiones: La Espiritual y la física, simultáneamente.
Sería beneficioso que los seres humanos se abocasen al estudio serio y profundo de las facultades del Espíritu, para optimizar esa interrelación. La primera obra que estudia a fondo, en la historia de la humanidad, y con conocimiento de causa, las facultades espirituales, es El Libro de las facultades espirituales, del ilustre maestro de Lyon, Allan Kardec. Esta obra, que estamos traduciendo, podrá leerse en nuestro Blog: El libro de las facultades.
Quilón, el Lacedemonio, en el siglo VI antes de nuestra era, inscribió su precepto, en Delfos: -“Hombre, conócete a ti mismo, que el estudio propio del hombre no es conocer a Dios, sino conocerse a sí mismo”. Mahoma, al inicio del siglo VII de nuestra era, acuño el aforismo: -“Conócete, y conocerás a Dios”.
Cada ser debe centrar su atención en conocer su propio ser en los tres entes que le conforman, con el fin de aprovechar al máximo su misión existencial en la expresión física de la vida.
Se tendrá ocasión, a lo largo de estos comentarios exegéticos, y del estudio de la obra que se comenta, de analizar a fondo, dentro de lo posible, cada uno de los entes que conforman cada ser, o expresión de vida, en sus tres elementos constitutivos: Espíritu, Alma y Cuerpo.

26. Se puede concebir el espíritu sin la materia y la materia sin el Espíritu?
–“Sí, ciertamente, con el pensamiento”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

Ciertamente, el pensamiento es un atributo del Espíritu.
El Espíritu piensa en imágenes. Pensamientos e imágenes conforman ideogramas, o cuadros mentales, que permiten la percepción del conocimiento.
La matriz de este conocimiento es la idea,
Al tener la idea ya se posee la base y el fundamento para desarrollar, con mayor amplitud, el cuadro mental que conforma el conocimiento.
Las imágenes son percepciones del Espíritu, por observarlas, éste, directamente, del lugar mismo en que se encuentra el conocimiento, o el objeto de este. Esto ocurre bien sea que se encuentre en un lugar determinado, o en el propio archivo espiritual de la persona, o en el archivo espiritual –en el alma- de seres encarnados, o desencarnados, donde el Espíritu, en desdoblamiento, o proyección espiritual, lee esa información.
Dicha información, o contenido mental, lo transfiere a la conciencia objetiva, como intuición, en el acto de reincorporarse a la materia, o al propio cuerpo.
Si el Espíritu, en desdoblamiento, o proyección espiritual, es capaz de observar el objeto del conocimiento que percibe, también lo es para concebir, o percibir, al Espíritu exento de materia, en la dimensión espiritual.
Esa percepción del Espíritu, al margen de la materia, efectuada por el pensamiento, no es más que una observación efectuada directamente por el Espíritu, con la visión espiritual, y no con el sentido físico de la vista, y la capacidad de análisis por la lógica inductiva y deductiva.
Trasciende la visión física.
Al proyectarse el pensamiento al objeto que le ocupa la atención, y al centrar la atención en el mismo, expande la conciencia perceptiva, y observa directamente, ve con la visión del Espíritu, al Espíritu de otros seres, en la dimensión espiritual.
Al retrotraerse a la materia, en la conciencia objetiva, le concibe como una realidad.
La imagen de lo que vio la traduce en idea, ésta en pensamiento –o símbolo-, y el pensamiento de la idea, en el que medita, o reflexiona, se traduce en conocimiento.
Son concepciones de la realidad que se obtienen por intuición, -percepción del propio Espíritu proyectado- o por inspiración –comunicación de contenidos mentales por el pensamiento en el pensamiento, de un emisor a un receptor.
Se sabe sin conocer porque se sabe, en un momento dado. La concepción por conciencia perceptiva, es automática, efectuada sin el uso de la voluntad.
Es un dejarse ir hacia el objeto de los propios pensamientos, y estos se proyectan –junto con el Espíritu, de quien constituyen un atributo- percibiendo la realidad.
Se puede no solo concebir, sino ver objetivamente, la materia sin el Espíritu. Por ejemplo, el cuerpo de un ser cuyo Espíritu ha desencarnado.
Empero, sería ese un cuerpo inerte, ya que la causa de la vida se emancipó.
Pero, en sentido general, toda materia inerte, o cualquier tipo de materia, aparentemente inerte, está imbuida de un Espíritu elemental de la naturaleza, o de varios, cuando se conforman aleaciones.
Ver dentro de la materia, y más allá de ésta al Espíritu, es una percepción que transciende a los sentidos físicos.
Es más fácil verlo en un ser humano, que en los demás seres de los restantes reinos naturales: animal, vegetal y mineral.
Pero, en cada reino natural, cada cuerpo, y expresión de vida, y cada elemento, se encuentra conformado por tres entes básicos, y claramente definidos: Espíritu, Alma y cuerpo.
Aún en ese cuerpo del que se ha separado el Espíritu, percibir esa separación, precisa una concepción efectuada a nivel de los pensamientos.
A través de los pensamientos, proyectados en el espacio y en el tiempo, se percibe la realidad inherente. Esta trasciende a los propios pensamientos, que constituyen la fuente de los ideogramas que canalizan el conocimiento.
Esa es la razón por la cual se afirma, constantemente, que es preciso ver más allá de las apariencias para observar la realidad, en su esencia.

Por otra parte, para concluir, es preciso destacar que no es posible concebir la materia sin Espíritu, ya que, en los cuatro reinos naturales, toda materia, así como expresión de vida, está animada por su respectivo Espíritu. Es decir, viendo más allá de las apariencias, no existe materia sin Espíritu, en ninguno de los reinos naturales conocidos ni por conocer. 

27.De tal modo, habrían dos elementos generales en el universo: la materia y el Espíritu?
-“Sí, y, por encima de ellos, Dios, Creador de cada cosa. Es aquí el principio de todo cuanto existe, la triada del universo. Empero, al elemento materia es preciso agregar el fluido universal, que constituye la parte intermedia entre el Espíritu y la materia propiamente dicha, la cual es muy densa para que el Espíritu pueda actuar directamente sobre ella”.
-“Este fluido, aunque, en cierto modo, haya que considerarlo como parte del elemento material, se diferencia por algunas propiedades especiales”.
-“Si este fluido fuese materia, no habría razón para no suponer como tal también al Espíritu. Se encuentra entre el Espíritu y la materia; es fluido, como la materia es materia, y, por las innumerables combinaciones con ésta, bajo la acción del Espíritu puede producir una infinita variedad de cosas, de las cuales vosotros solamente conocéis una pequeñísima parte”.
-“Este fluido universal o cósmico, o primitivo, o elemental, como el agente de quien se sirve el Espíritu, es el principio sin el cual la materia quedaría en estado de perpetua disolución, y no conquistaría jamás los caracteres que le dan la gravedad”-.
Este fluido sería, quizá, aquel que nosotros definimos con el nombre de electricidad?
-“Hemos dicho ya que puede producir innumerables combinaciones. Los agentes físicos que vosotros denomináis  fluido eléctrico y fluido magnético, son simples modificaciones del fluido cósmico, el cual, propiamente hablando, no es sino materia más noble, más sutil que la propiamente denominada así”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

Quizá sería más propicio decir: Espíritu, Alma -elemento de enlace- y Materia, -condensación de energía-.
El Espíritu, como emanación de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad, en cada expresión de vida, en los cuatro reinos naturales conocidos, y en los que, eventualmente, aún queden por descubrirse.
Podríamos imaginar tres dimensiones claramente definidas, o determinadas:
La primera, la de la Divinidad, separada por una tenue barrera, que no es otra cosa que una diferenciación vibratoria. Es decir, un nivel absoluto. Esa barrera podría imaginarse como una pared divisoria entre una dimensión y la que le sigue.
La segunda: El Alma Universal. En la que emana la Divinidad a la conciencia individual tantas veces como sea necesario en la eterna expansión de la Creación universal. Es el elemento de enlace entre la Divinidad y el ser emanado a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales. Además, es el hábitat, o  la dimensión espiritual en  que se desenvuelve el Espíritu, mientras se encuentre en estado de Espíritu. Es lo que se denomina fluido universal en la respuesta dada a la pregunta que comentamos. Es un departamento intermedio entre la dimensión de la Divinidad y la de la materia, que se analizará en el epígrafe siguiente. Hay una puerta de entrada de una dimensión a otra y es la del alma.
En la dimensión del Alma Universal existen una inmensa variante de Espíritus emanados a la conciencia individual, tantos como Espíritus existen en los cuatros reinos naturales, y con gradaciones de estados de conciencia que varían del cero grado al infinito, aunque jamás se agotará el infinito ascensional de la espiral evolutiva.
En el Alma Universal, cada Espíritu emanado a la conciencia individual, adquiere su propia alma individualizada. Es como decir, “su hogar personal” en el entorno cósmico, ubicado en el “lugar” en que adquirió conciencia individualizada. Constantemente se reubicará de acuerdo con sus estados, y grados, de conciencia, según su suma existencial, o densidad espiritual, regido por la ley de afinidad y las leyes que les son interrelacionadas: Amor, afinidad, justicia, igualdad y compensación, entre otras. Es como decir: -“Donde amas, allí está tu Espíritu y hábitat”. El grado de amor es el que ubica, o reubica, el hogar personal, en el eterno viaje de retorno a la fuente universal.
La tercera: La materia. Es condensación de la energía de acuerdo al grado vibratorio de los Espíritus elementales de la naturaleza. Esta dimensión es la que sirve de manifestación física a los demás reinos de la naturaleza: el humano, el animal y el vegetal.
Cada reino utiliza su propia e inherente combinación de la materia, de acuerdo al fin que le corresponde en el contexto de todas las cosas y a la naturaleza misma del Espíritu, en cada uno de estos reinos naturales.  
Por cada tipo de materia fundamentalespecífica, existe un Espíritu elemental, o la cooperación de un conjunto de ellos, simultáneamente, de acuerdo con las leyes de la física, de la química, y de la ley cósmica, en general.

28. Por cuanto el Espíritu es, también él, alguna cosa, no sería más exacto y menos vago denominar a estos dos elementos generales materia inerte y materia inteligente?
-“Las palabras nos importan poco, a nosotros; precisad vuestro lenguaje de modo que os podáis entender. Vuestras disputas provienen casi siempre por estar en desacuerdo sobre el significado de los vocablos, por ser vuestra capacidad  insuficiente para expresar las cosas que dejan de entrar dentro de la percepción de vuestros sentidos”-.
 Comentario de Allan Kardec: Un hecho evidente domina todas las hipótesis, el cual es que vemos, por una parte, la materia no inteligente; por la otra, un principio inteligente que no depende de la materia. Pero, cuáles son el origen y las conexiones de estas dos cosas, lo ignoramos. Si tenemos o no un origen común, o puntos de contacto necesarios; si la inteligencia existe de por sí, o es solamente una propiedad, un efecto; si ella, según la opinión de algunos, es una emanación de la Divinidad; lo desconocemos. Materia e inteligencia nos parecen diferentes, por lo cual las vemos como dos principios que constituyen el universo. Por encima, además, de cada cosa, vemos una inteligencia que domina todas las demás, las gobierna, y se distingue por sus atributos esenciales; a esta inteligencia suprema, la denominamos Dios.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.
La materia y el Espíritu, constituyen partes de dos dimensiones diferentes: La física y la espiritual. Ya se ha estudiado como la materia es condensada a partir de la energía por el respectivo Espíritu elemental de la naturaleza. Por ejemplo: El hierro, la plata, el oro, el plomo, el estaño, etcétera.
Viendo más allá de las apariencias, en la materia inerte existe un estado vibratorio constante, que es el del Espíritu que lo trae a la manifestación física, y lo mantiene en ese estado. Es una energía en constante movimiento. Al separarse el Espíritu de la materia, se efectúa un proceso de desintegración de la misma y la energía que la conformaba retorna al depósito universal. El Espíritu, a su vez, queda libre de la materia y automáticamente se encuentra en la dimensión espiritual, en la frecuencia vibratoria que le es inherente.
En cuanto a la materia inteligente, lo es, en los cuatro reinos naturales, por el atributo de la inteligencia que posee el Espíritu que la anima, en determinado ser de los cuatro reinos naturales.
Todo el maravilloso proceso inteligente que realiza la materia, en cualesquiera de sus formas: mineral, vegetal, animal y humana, se lleva a cabo por la programación espiritual que se encuentra en el alma, como elemento de enlace, entre el Espíritu y el cuerpo y por la dirección del Espíritu en calidad de conductor. La diferencia entre las manifestaciones inteligentes en cada ser de los cuatro reinos naturales, se deben a las variaciones en el desarrollo de las aptitudes del respectivo Espíritu.
Estas variaciones en el grado de expresión de la inteligencia, entre un ser y otro de la misma especie, se debe a la desigualdad en el nivel evolutivo, o estado de conciencia, del Espíritu en cuestión.
Cada Espíritu tiene su propia historia. Si ha evolucionado más, lo expresará en el mayor desarrollo de sus aptitudes. Por supuesto, esas aptitudes, que constituyen capacidades de ver, comprender, hacer o dejar de hacer, entre otras cosas, denotan, claramente, esa diferencia evolutiva.
En toda materia inteligente, lo que se expresa es la inteligencia del Espíritu que la anima.

A su vez, toda inteligencia individualizada, es el mismo atributo divino que posee el Ser Universal, o Divinidad. 

29. La ponderabilidad es un atributo esencial de la materia?
-“De la materia tal como vosotros la entendéis, sí; empero, no de la materia considerada como fluido universal. La materia etérea y sutil, que forma este fluido, cualquiera sea el principio de vuestra materia pesante, es para vosotros imponderable”-.
La gravedad es una propiedad relativa: si no hubiese la atracción de los mundos no habría peso, como no habría alto ni bajo.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

La ponderabilidad de la materia significa que tiene peso, es decir: se puede pesar. Es la propiedad de la materia que determina que todo cuerpo esté sujeto a las leyes de la gravitación.
El peso de un cuerpo equivale a la fuerza con que es atraído hacia el centro de la tierra.
A medida en que un cuerpo se desplaza desde el ecuador hacia los polos, su peso aumenta.
Igualmente, el peso de los cuerpos disminuye hasta anularse, al alejarse de la tierra y llegar a una zona denominada: No gravitacional.
Al mismo tiempo, le hace susceptible a la atracción recíproca con otros cuerpos.
Dado que existe una materia más depurada como la del alma, o periespíritu, que es, pese a todo, materia quintaesenciada, fluídica, evidentemente su ponderabilidad le hace susceptible de estar sujeta a otro tipo de fuerza gravitacional. Por ejemplo, utilizando al alma como vehículo, el Espíritu puede desplazarse a la velocidad del “pensamiento”. La depuración del alma puede permitir al Espíritu encarnado una mayor percepción de la dimensión espiritual. O, proyectarse a mundos más evolucionados donde impera un nivel de frecuencia vibratoria acorde con un alma más depurada.
Evidentemente, la depuración del alma va acorde con la del Espíritu, quien incide a que la misma se manifieste, también, en su cuerpo, como mayor belleza o suavidad en los rasgos físicos.
Esta depuración del alma, como materia quintaesenciada, equivale a la suma espiritual acumulada por el Espíritu en sus incontables existencias materiales, en el planeta tierra, y en incontables otros mundos en que haya vivido.
Esa suma existencial ubica, o reubica, al Espíritu, en el orden cósmico que le corresponde, en el contexto de todas las cosas, regido por la ley de afinidad.
En ese nivel, la fuerza de atracción, o de repulsión, que se opera a nivel del alma, y del Espíritu, se interrelaciona a partir de los pensamientos, sentimientos, emociones, vibraciones, aura espiritual, y sensibilidad espiritual-anímica, que le circunscribe a esferas mentales-espirituales determinadas.
Todo va parejo: depuración espiritual-anímica,  que incide en los pensamientos, sentimientos, deseos, palabras, actos y práctica de todas las virtudes.
Se va pasando, gradualmente, a esferas mentales donde imperan niveles más depurados de Espíritus, en sus respectivos vehículos anímicos, o peri-espirituales.
La ponderabilidad es la propiedad de la substancia que conforma los distintos cuerpos, en la naturaleza, que le hace susceptible de tener peso, densidad y solubilidad. Dichos cuerpos pueden encontrarse, en un momento dado, en estado: Sólido, líquido o gaseoso. Y, por supuesto, en una variedad de estados, aún por conocer.
Hasta los pensamientos son considerados cosas, los cuales se encuentran sujetos a la ley de atracción y de repulsión.
El Espíritu piensa en imágenes, y éstas están, igualmente, sujetas a la ley de atracción y repulsión.
Los sentimientos, también están sujetos a las mismas leyes de atracción y repulsión. Es la fuerza que les impele, en algún grado, un determinado tipo de materia, o simplemente, energía?
Ya se ha visto, en otra parte, como las vibraciones del Espíritu condensan la energía y manifiestan determinadas expresiones físicas a nivel de los Espíritus elementales de la naturaleza. Empero, la ley rige en los cuatro reinos naturales, en las dimensiones: Espiritual y física.
La ciencia ha determinado otras propiedades de las substancias que conforman los cuerpos, como son:

A)       Forma, color, sabor, olor, impenetrabilidad, inercia, indestructibilidad, divisibilidad, organolépticas (apreciadas por los sentidos físicos), por su impresión al tacto, sonido, y propiedades químicas, que determinan acciones sobre otras substancias como descomposiciones y combinaciones, entre otras.

B)       Otras propiedades son:

1)       Masa, volumen, longitud y capacidad.
2)       Peso específico, dureza, índice de refracción y coeficiente de solubilidad.

30. -La materia consta de uno solo, o de más elementos?
-“El elemento primitivo es uno solo. Los cuerpos, que vosotros consideráis como sencillos, no son elementos verdaderos, sino modificaciones y transformaciones de la materia primitiva”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

La fuente energética universal es una sola. Se ha mencionado, en diversas ocasiones, como los Espíritus elementales de la naturaleza, a partir de la energía, y de acuerdo a su propia índole y frecuencia vibratoria, condensan la energía y la manifiestan en materia, en la extensa gama de elementos conocidos y por conocer.
De ahí en adelante, de acuerdo a la ley cósmica, y a las respectivas leyes de la física, de la química y de la biología, entre otras, se manifiestan todas las variantes de la materia, en todas las vertientes posibles, de acuerdo con los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo.
De la misma tierra cada especie vegetal extrae su respectivo fruto, o substancia. Esa tierra, aparentemente uniforme, estaba conformada por múltiples elementos y substancias. Hay una inteligencia rectora, en cada elemento y substancia, que realiza ese trabajo, evolucionando ad infinitum en el proceso.
La energía cósmica, siendo la misma y única, aparentemente, contiene la esencia de todas las variables posibles, sin límites de ninguna clase. Es el trabajo de cada Espíritu, en los cuatro reinos naturales, que realiza esa labor, cada quien en su respectiva esfera mental, en la infinita espiral evolutiva. Cada uno de los cuatro reinos sirve de soporte para todos los demás, tanto en la dimensión física como en la espiritual.
Esa energía cósmica, pese a ser la misma, no contiene en sí misma toda la infinita gama vibratoria?
De ser así, cada uno de los Espíritus elementales de la naturaleza, al vibrar en su respectiva frecuencia, no extraería, de la misma energía universal, la que más, o mejor, se adapta a su propia frecuencia vibratoria?
Cada Espíritu de los cuatro reinos naturales se encuentra ubicado, en la dimensión espiritual, en su propia frecuencia vibratoria; es a partir de ese nivel vibratorio, en la eterna e infinita escala vibratoria del universo, que cada Espíritu elemental condensa la energía y la manifiesta en la dimensión física de la vida, base y soporte para la manifestación de los otros tres reinos naturales. De igual manera, para todas las gamas de combinaciones físicas, químicas y biológicas.
En Radiestesia se se sabe medir, con el instrumento pendular, el tono vibratorio de cada persona, animal, vegetal o elemento mineral, y ubicar, de esta manera, a cada quien, por su tono vibratorio, en el respectivo grado, en una circunferencia, entre el cero y los 360 grados. Con mayor detenimiento prospectivo, se ubicaría, también, a cada quien, en un círculo-nivel diferente, en la espiral evolutiva. 
Es a partir de ese tono vibratorio específico, de cada persona, animal, vegetal o sustancia determinada, que el radiestesista realiza su trabajo de prospección, con precisión matemática. 
Podríamos concluir que cada Espíritu elemental, al igual que los demás Espíritus en los restantes reinos naturales, emprenden un camino a partir del grado cero de manifestación de la conciencia. Empero, en el eterno camino de Retorno del ser individual, en los cuatro reinos naturales, al Ser universal, cada Espíritu elemental va manifestando, a partir de la condensación de la energía, el respectivo elemento que le es inherente, en una materia más depurada, y sutil, (menos densa, hasta más trasparente, en algunos casos) tal como debe estar manifestada en los mundos inmensamente más evolucionados que el Planeta Tierra. 
Esto marcaría un proceso evolutivo, de ascenso en los estados y grados de conciencia, de cada Espíritu elemental, perfeccionando su trabajo de manifestación "elemental" en la dimensión física, siempre en un mejor nivel de depuración, y perfección.
Es decir, en un proceso evolutivo paralelo en los cuatro reinos de la naturaleza, en el cual cada reino se prepara para servir de soporte en el siguiente nivel, en la infinita escala de la polarización alquímica-espiritual del universo.
Es la infinita expansión de la Creación universal hacia mejores niveles de expresión de la Conciencia de la Divinidad en cada ser de los cuatro reinos de la naturaleza.  
Si se pudiese comparar el elemento hierro del planeta tierra con el de un mundo inmensamente más evolucionado que el Planeta Tierra, se observaría, seguramente, un estado de depuración, o cualidades inherentes al hierro más desarrolladas, para adecuarse a la realidad de aquel mundo. Esto indicaría que ese elemento hierro, al igual que los seres humanos de aquel mundo, también evolucionaron, adquiriendo mejores y más elevados niveles de conciencia, ya que todos los seres emanan a la conciencia individual, a partir de la Divinidad, en grado cero. Recordemos: En grado cero de manifestación, pero poseyendo en grado infinito, potencialmente hablando, todos los atributos divinos y poder creador de la Divinidad, que los va expresando, en grado equivalente, en la medida que afronta necesidades, deseos, o situaciones por resolver. Si persiste en la acción, expresará el conocimiento necesario y el poder para resolver toda situación, en cada caso, aunque tenga que repetir la acción miles de veces, hasta que adquiera el dominio suficiente para hacerlo bien, en un determinado nivel, para luego pasar al siguiente. Es la eterna polarización.
En cada nuevo mundo en que esa extensa familia de Espíritus elementales participe, lo harán a partir del grado de progreso evolutivo alcanzado en el mundo anterior. En cada mundo, cada ser de los cuatro reinos naturales alcanza un determinado grado de progreso, o estado de conciencia. 
Si esto no fuera así, a qué serviría todo ese inmenso trabajo que despliega cada ser, en los otros tres reinos naturales?

31.  De donde provienen las diversas propiedades de la materia?
-“De las modificaciones, a las cuales las moléculas elementares están sujetas para su unión y en determinadas circunstancias”.

32. Entonces, los sabores, los olores, los colores, el sonido, las cualidades benéficas y saludables de los cuerpos, -no serían más que modificaciones de una misma sustancia primitiva?
-“Sí, ciertamente, y no existen más que por la disposición de los órganos destinados a percibirlos”-.
Este principio está demostrado por el hecho de que no todos perciben en el mismo modo las cualidades de los cuerpos: uno encuentra una determinada cosa agradable a su gusto, otro la encuentra desagradable; algunos ven azul lo que otros ven rojo; lo que es veneno para unos es inocuo, e incluso saludable, para otros.

33. La misma y única materia elemental se encuentra en condiciones de recibir todas las modificaciones y de adquirir todas las propiedades?
-“Sí, y es en este sentido que debéis interpretarnos, cuando decimos que el todo está en el todo (*).
El oxígeno, el hidrógeno, el nitrógeno, el carbono y todos los cuerpos que nosotros consideramos como simples, no son más que modificaciones de una misma sustancia primitiva. Pero, como es imposible llegar a ésta más que con el pensamiento,  estos cuerpos son para nosotros verdaderos elementos, y podemos, sin ningún prejuicio, considerarlos como tales hasta nuevas disposiciones.
Esta teoría, pareciera dar razón quienes opinan que en la materia solamente existen dos propiedades esenciales: la fuerza y el movimiento, y piensan que todas las otras propiedades son simples efectos secundarios, los cuales varían según la intensidad de aquella y la dirección de éste.

(*) Este principio explica el fenómeno, conocido por todos los magnetizadores, de poder dar, con la voluntad, a cualquier sustancia, por ejemplo, al agua, propiedades muy diversas, con un gusto determinado, y también las cualidades activas de otras sustancias. Por cuanto no existe más que un solo elemento primitivo, y las propiedades de los diferentes cuerpos no son más de modificaciones de él, resultando que la sustancia más inocua tiene el mismo principio de la más nociva. Así el agua, que está formada de una parte de oxigeno y de dos de hidrógeno, se vuelve corrosiva, si se dobla la proporción del primero. Una análoga transformación puede producir la acción magnética dirigida por la voluntad.

34. Las moléculas tienen una forma determinada?
-“Sin duda tienen una forma; pero, vosotros no podéis percibirla”-.
Esta forma es constante, o variable?
-“Constante para las moléculas elementales primitivas; variables para las moléculas secundarias, las cuales no son más que aglomeraciones de las primeras, por cuanto  lo que vosotros llamáis molécula, está todavía lejos  de ser una molécula elemental”.

35.  El espacio universal es infinito, o limitado?
-“Infinito. Si tuviese límites, qué habría más allá? Bien sé, que esto confunde vuestra razón; pero, ella misma os dice que no puede ser de otra manera. Así es el infinito en cada cosa. No es de vuestro pequeño mundo comprenderlo”-.
Suponiendo un límite en el espacio, por cuanto lejano pueda concebirlo el pensamiento, la razón dice que más allá de este límite debe existir algo, y de esta manera de grado en grado hasta el infinito, por cuanto este algo, aunque fuese el vacío absoluto, sería siempre espacio.

36. Existe el vacío absoluto en algún punto del espacio?
-“No. Lo que es vacío para vosotros, se encuentra ocupado por una materia que escapa a vuestros sentidos y a vuestros instrumentos”-.


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domingo, 19 de octubre de 2014

PRINCIPIO VITAL


PRINCIPIO VITAL

Capítulo IV

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
-Unos de los mejores de todos los tiempos!!!
Autor: Allan Kardec
Versión castellana y comentarios exegéticos:
Giuseppe Isgró C.



S 
eres orgánicos e inorgánicos. La Vida y la Desencarnación. Inteligencia e Instinto.

SERES ORGÁNICOS E INORGÁNICOS
Seres orgánicos son aquellos que tienen en sí mismos una fuerza de intima actividad, la cual le otorga la vida: nacen, crecen, se reproducen por sí mismos, concluyen el ciclo de vida y están provistos, para cumplir las diversas funciones de la vida, de órganos especiales, apropiados a las necesidades de su conservación: tales son los seres humanos, los animales y las plantas. Seres inorgánicos son todos aquellos que no tienen ni vitalidad, ni movimientos propios, y se forman por la simple agregación de la materia; tales son los minerales, el agua, el aire, etcétera.
17.        La fuerza, que tiene unidos los elementos de la materia, es la misma tanto en los cuerpos orgánicos como en los orgánicos?
-“Sí, la ley de atracción es la misma para todos”-.
18.      Existe alguna diferencia entre la materia de cuerpos orgánicos y  aquella de los inorgánicos?
-“Es siempre la misma materia; pero en los cuerpos orgánicos es animalizada”-.
19.      Cuál es la causa eficiente de la animalización de la materia?
-“Su unión con el principio vital”-.
20.        Reside el principio vital en un agente particular, o no es más que una propiedad de la materia organizada? En otros términos, es un efecto, o una causa?
-“Lo uno y lo otro. La vida es un efecto producido por la acción de un agente sobre la materia; pero este agente, sin la materia no es la vida, como, paralelamente, la materia no puede vivir sin este agente, el cual confiere la vida a todos los seres, que lo absorben y se lo asimilan”-.
21.        Hemos visto que el Espíritu y la materia son dos elementos constitutivos del universo. El principio vital sería, quizá, un tercero?
-“El principio vital es, ciertamente, un elemento necesario a la constitución del universo, pero no primitivo, por cuanto se origina en la materia universal modificada. Para vosotros es un elemento, como el oxigeno y el hidrógeno, los cuales todavía no son elementos primitivos, por cuanto provienen de otro principio”-.
Por lo tanto, la vitalidad no tiene su principio en un agente primitivo distinto, sino en una propiedad especial de la materia cósmica debida a ciertas modificaciones?
-“Esta es, ciertamente, la consecuencia de lo que hemos dicho”-.
22.        El principio vital reside, de manera especial, en algunos de los cuerpos que nosotros conocemos?
-“Tiene su origen en el fluido universal, y es aquel mismo que vosotros llamáis fluido magnético, y fluido eléctrico animalizado. Sirve de intermediario, de anillo de conjunción entre el Espíritu y la materia”-.
23.        El principio vital es siempre el mismo para todos los seres orgánicos?
-“Sí; modificado según la especie. Le confiere el movimiento y la actividad, y le permite distinguirse de la materia inerte; el movimiento de la materia no es la vida: por cuanto lo recibe, no lo da”-.
24.        Es la vitalidad un atributo estable del agente vital, o más bien se desenvuelve por la acción de los órganos?
-“Ella se desenvuelve solamente con el cuerpo. No hemos dicho que este agente sin la materia no es la vida? Para producir esto es necesaria la unión de ambos”-.
Por lo tanto, la vitalidad está en estado latente cuando el agente vital no se encuentra unido al cuerpo?
-“Ciertamente es así”-.
El conjunto  de los órganos constituye una especie de mecanismo, que recibe el impulso de la actividad íntima o principio vital, que existe en ellos. El principio vital es la fuerza motriz de los cuerpos orgánicos. Al mismo tiempo que el agente vital le da el impulso a los órganos, la acción de los órganos mantiene y desenvuelve la actividad del agente vital, al igual que la frotación desarrolla el calor.  
LA VIDA Y LA DESENCARNACIÓN
25.        Cuál es la causa del cese de la vida en los seres orgánicos?
-“El agotamiento de los órganos”-.
Es decir, podría compararse el cese de la vida a la descontinuación del movimiento en una maquina gastada?
-“Sí; si la maquina está mal montada, el resorte se rompe, y si el cuerpo carece de salud, la vida se va”-.
26.        Por qué una lesión del corazón produce el cese de la vida física más que ningún otro órgano?
-“El corazón es, ciertamente, un mecanismo productor de vida, pero no el único órgano cuya lesión produzca la desencarnación; constituye una de las ruedas principales, pero no la rueda principal de la maquina humana”-.
27.        Qué ocurre a la materia y al principio vital de los seres orgánicos al cese de la vida física?
-“La materia inerte se descompone, cuya esencia será el soporte de otra nueva; el principio vital regresa a la masa”-.
Cesada la vida del ser orgánico, los elementos de los cuales está formado se encuentran sujetos a nuevas combinaciones, que constituyen nuevos seres. Estos atraen de la fuente universal el principio de la vida y de la actividad, lo absorben y lo asimilan, para restituirlo a esta fuente, cuando cesa su ciclo de vida física.
Los órganos estàn, por así decirlo, impregnados de fluido vital. Éste comunica a todos las partes del organismo una actividad que obra, como en ciertas heridas, el reacercamiento, restableciendo las funciones momentáneamente suspendidas. Pero, donde los elementos esenciales a las funciones de los órganos son destruidos, o irremediablemente alterados, el fluido vital no puede transmitirle el movimiento de la vida, cesando la vida física del ser.
Los órganos reaccionan más o menos necesariamente los unos sobre los otros, y solamente de la armonía del conjunto resulta su acción recíproca. Cuando, entonces, una causa destruye esta armonía, sus funciones cesan a ejemplo del movimiento de una maquina, cuyas ruedas esenciales se hayan desajustado, como un reloj lo hace con el tiempo, o se daña por acción externa, obstaculizando que la fuerza motriz le ponga en movimiento.
Imagen todavía más exacta de la vida física y del cese de la misma, nos lo ofrece la maquina eléctrica. Ella esconde en sí misma, como todos los cuerpos de la naturaleza, la electricidad en el estado latente. Los fenómenos eléctricos no se manifiestan sino cuando el fluido sea puesto en actividad por una causa especial; y entonces, podría decirse que la maquina sea viviente. Cesada la causa de la actividad, lo hace, también, el fenómeno, regresando, la maquina, al estado de inercia. Los cuerpos orgánicos serían en cierto modo una especie de baterías o de maquinas eléctricas, en las cuales la actividad del fluido produce el fenómeno de la vida: el cese de esta actividad genera el de la vida física.
La cantidad de fluido vital no es la misma en todos los seres orgánicos: varía según la especie y no es nunca constante ni en el mismo individuo, ni en los de la misma especie. Algunos se encuentran saturados, otros tienen únicamente lo necesario; esta es la razón de que, en algunos, la vida es más activa, más tenaz y en cierto modo más exuberante.
La cantidad de fluido vital en cada ser se agota poco a poco, y puede resultar insuficiente para mantener la vida física, si no renueva con la absorción y la asimilación de las sustancias que la contengan.
El fluido vital se transmite de un ser a otro. Quien tenga de más puede darlo a quienes tienen de menos, y de esta manera reactivar la vida física, que se encontraba cercana a extinguirse.
INTELIGENCIA E INSTINTO
28.        La inteligencia es un atributo del principio vital?
-“No; por cuanto las plantas viven y no piensan: tienen solamente la vida orgánica. Inteligencia y materia son independientes una de la otra, ya que un cuerpo puede vivir sin la inteligencia, y la inteligencia no tiene necesidad de los órganos materiales más que para manifestarse. Para rendir inteligente la materia animalizada es necesariamente el Espíritu”-.
La inteligencia es una facultad especial propia de algunas clases de seres orgánicos, a quienes, de una parte confiere la voluntad de actuar y la conciencia de su ser y de su individualidad, y de la otra los medios de ponerse en comunicación con el mundo externo y de proveer a sus necesidades.
Por lo cual, se pueden distinguir:
                I.   Los seres inanimados o cuerpos brutos, formados exclusivamente de materia, sin vitalidad ni inteligencia.
             II.   Los seres animados no pensantes, formados de materia y dotados de vitalidad, pero privados de inteligencia.
           III.   Los seres animados pensantes, formados de materia, dotados de vitalidad, y, también, dotados de un principio inteligente, que le otorga la facultad de pensar.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
Esta respuesta contiene dos vertientes que analizaremos: La primera, cuando dice que “las plantas no piensan”. Los experimentos de laboratorio de Cleve Baxter, al adaptarle un polígrafo, y realizar con ellas diversos experimentos, como por ejemplo, encargar a un joven, entre un grupo que entra al azar en una sala donde se encuentra una planta, a hacerle un determinado daño, y luego salir. Al volver a entrar, el grupo de jóvenes sin un orden establecido, en el instante en que lo hace aquel que le hizo daño, el polígrafo registra un gráfico que denota que la planta le reconoció, y se encuentra atemorizada. También, la planta reconoce cuando una persona, en su presencia, dice o no la verdad en respuestas a preguntas que se les formulan. La segunda, es cuando expresa: Para rendir inteligente la materia animalizada es necesariamente el Espíritu”. Efectivamente, todos los seres, en los cuatro reinos naturales, poseen cuerpo, alma y Espíritu, por lo  cual, todos los seres, en los cuatros reinos naturales, incluyendo los minerales, piensan. La ley es una y rige todo de la misma manera, sin excepción. Es cuestión de tiempo que se demuestre este principio en todos los reinos naturales, como en efectos se está haciendo, incluyendo el reino mineral.
29.        Cuál es la fuente de la inteligencia?
-“Lo hemos ya dicho: la inteligencia universal”-.
Se podría decir, que cada ser obtiene una porción de inteligencia de la fuente universal, y se la asimila, de misma manera en que lo hace el principio de la vida material?
-“No sería más que una comparación inexacta, por cuanto la inteligencia es una facultad propia de cada ser, de la cual se constituye la individualidad moral. Del resto, ya sabéis que existen cosas que no es dado al ser humano penetrar, y ésta, de momento, es una de esas”-.
30.        El instinto es independiente de la inteligencia?
-“No del todo, por cuanto es una especie de inteligencia. El instinto es una inteligencia irracional, por medio de la cual todos los seres proveen a sus propias necesidades”-.
31.        Se puede establecer un límite entre el instinto y la inteligencia, es decir, precisar donde termina el uno y comienza la otra?
-“No, por cuanto, frecuentemente se confunden; pero, en cambio, se pueden distinguir los actos que pertenecen al instinto de aquellos que pertenecen a la inteligencia”-.
32.        Se puede afirmar que las facultades instintivas disminuyen con el crecer de las facultades intelectuales?
-“No. El instinto existe siempre, pero el ser humano lo descuida. El instinto, también él puede conducir al bien: nos guía siempre, y tal vez con mayor seguridad que la razón, ya que no puede equivocarse”-.
Por qué no es siempre guía infalible la razón?
-”Lo sería si no fuese falseada por la mala educación, por el orgullo y por el egoísmo. El instinto no razona; la razón, en cambio, deja la elección, y otorga al ser humano el libre albedrío”-.
El instinto es una inteligencia rudimentaria que difiere de la inteligencia propiamente dicha, porque sus manifestaciones son casi siempre espontáneas, mientras que las de la inteligencia son el resultado de una combinación y de un acto deliberado.

El instinto varía en sus manifestaciones según las especies y las necesidades de los seres. En aquellos que tienen la conciencia y la sensación de las cosas externas, se une a la inteligencia, es decir, al querer y a la libertad

domingo, 12 de octubre de 2014

LA BÚSQUEDA INTERIOR


LA BÚSQUEDA INTERIOR

©Giuseppe Isgró C.



Cada ser humano ocupa un lugar en la vida, el cual es acorde a la suma existencial que ha logrado acumular en el proceso evolutivo, en el eterno presente, lo que determina su grado de experiencia, conciencia y madurez, en un momento dado.

Reacciona, -a los estímulos del medio ambiente-, según la comprensión o visión que posee.
Si esa comprensión, -o visión- es ampliada, dispondrá de un mejor recurso para afrontar con éxito las situaciones existenciales en el diario quehacer, obedeciendo –en forma natural- al estricto orden universal del cual dependen todas las cosas, en correspondencia con su potencial.
Diariamente se reflexiona sobre la finalidad última de la vida; la propia misión como seres humanos y su interrelación con el universo.
Cada persona posee un cúmulo de experiencias, ha superado gran número de etapas; afronta asuntos por resolver, los cuales, a la vez que prueban su voluntad de querer elevarse por encima de su nivel actual, le brindan la oportunidad de nuevos avances evolutivos,  prosperidad, abundancia y riqueza integral. Observa como el mundo del cual forma parte, marcha en una carrera constante hacia el logro de sus metas, a corto, mediano, largo y macro alcance.  Busca la comprensión de su ser y de las leyes que le rigen, afirmando las riendas de las potencias interiores y del propio destino; quiere encontrar el sentido pleno de la vida y anhela comprender cuál es su lugar en el esquema universal, pero, de manera especial, hacia dónde tiende el Todo, por cuanto forma parte indivisible de él.
La verdadera riqueza reside en el yo superior. Comprender cuál es la propia misión en la vida constituye el primer paso en la búsqueda interior y en el descubrimiento del sentido de la vida.
Al descubrir el verdadero propósito existencial se entra en contacto con la esencia más elevada del propio ser, con el yo espiritual, –maestro interno, especie de piloto automático-, en cuyo inmenso universo se va penetrando cada vez más.
Simón Bolívar constituye un excelente paradigma, al observar como el propósito que se forjara el 15 de agosto  de 1805, con su famoso juramento en el Monte Sacro, en Roma, de libertar la América hispana, transformó su vida sin aparente rumbo en una misión que le llenó de gloria. Años más tarde, diría su maestro y amigo Simón Rodríguez, que presenció la asunción de su compromiso sublime y patriótico: -“y el muchacho cumplió su palabra”-.
Ese compromiso con el propósito vital funge de guía que orienta cada paso en pos de metas prefijadas y ciertas.
El éxito en la vida de los grandes seres radica en que saben lo que quieren y se avocan con todas sus fuerzas para conseguirlo.
El paso fundamental es el de meditar sobre el propio proyecto en la vida, inquiriendo al propio psiconsciente: -“¿cuál es mi verdadera misión en la vida?”-; es preciso preguntarlo tres veces en la quietud del propio ser interior y luego esperar la respuesta intuitiva, la cual se expresa como visión y certeza.
Redactar una afirmación personal que contenga el enunciado de los propios objetivos, la cual se lee periódicamente, en las noches antes de dormir, con verdadera promesa de realizar la propia misión en la vida.
El Espíritu, la mente universal y la asociación con las mentes afines  generan ideas estimulantes e intuiciones adecuadas, las cuales suelen secundar la realización del proyecto de vida.
Se requiere querer realizar la verdadera misión en la vida.
La culminación satisfactoria de un objetivo genera la confianza suficiente para emprender la realización de la etapa siguiente, en el eterno presente.
Se vive en un mundo cuyos avances científicos, filosóficos, éticos-morales, técnicos, psiconscientes, etcétera, cada día engrandecen el horizonte humano. La arqueología, paralelamente, con sus nuevos descubrimientos, acrecienta más y mejor los conocimientos sobre las extraordinarias civilizaciones antiguas, de quienes deriva gran parte de lo que hoy  se conoce, pero, cuya antigüedad sorprende por ser mayor de lo que se piensa.
Se amplía más la visión del futuro, pero, también la del pasado; ambas, por las proyecciones de los ciclos históricos –la historia se repite-, y de los ciclos económicos, -alternabilidad de la prosperidad-contracción-, permiten conocer de dónde se viene, dónde se está y hacia dónde se avanza, mirando al macro plazo; desde una década hasta varios milenios.
Ser participe de esta sublime emoción implica aprovechar los elementos esenciales y útiles de la auto-realización; significa conocer el legado del pasado y la ruta del futuro; es, fundamentalmente, comprender el hoy actual con la suficiente lucidez que proporciona esa visión amplia y fecunda que ilumina la propia comprensión del mundo en que se vive y le sirve de escuela en el inmenso universo.
Un programa de desarrollo personal y profesional, con lecturas amplias y variadas que ensanchen la propia visión universalista, complementa esa búsqueda constante en el encuentro con el ser interior.
El ser humano es un investigador de la naturaleza; estudia las leyes y valores cósmicos, que le permiten, al igual que a la semilla al germinar, que busca la luz exterior como fuente de vida, mientras sus raíces, a su vez, se conectan con la savia vital, en un crecimiento paralelo: interno-externo y viceversa,  profundizar en las propias potencias interiores de luz, sabiduría, amor y energía vitalizadota, en el inmortal espíritu que le anima, para cumplir su rol en la escena cósmica.
Imbuido con estas fortificadoras inquietudes evolutivas, el ser se avoca a la búsqueda interior y al descubrimiento y realización de su misión en la vida.
Busca la sabiduría de los valores universales y encuentra tu lugar en el universo por medio de la práctica de todas las virtudes, cumpliendo, cada día más y mejor, tu auténtica misión en la vida.
Cada ser, al nacer,  trae un plan de vida conformado por la suma existencial acumulado en múltiples ciclos de vidas anteriores, en cuya balanza es deudor y a la vez acreedor en incontables interrelaciones que constituyen su karma y las pruebas que deberá afrontar como medio evolutivo. El forma parte de una familia espiritual que se va alternando en los distintos ciclos de vida, y en cada etapa, él escoge las nuevas pruebas y a los miembros que formarán su nueva familia, en este ciclo, con quienes compensarse, recíprocamente, sus deudas y acreencias, y muchas veces, cumplir las promesas de ayudarse recíprocamente, que previamente se han hecho.
Cada nueva existencia constituye un plan de trabajo que cada ser, -en compañía de los miembros que conformarán la familia en la cual nacerá y la que, posteriormente formará con su cónyuge e hijos-, el cual incluye los objetivos existenciales que cada quien deberá desarrollar como misión de vida.
Oportunamente, en la vida diaria, se van presentando, en forma natural y espontánea, las situaciones que constituyen –casi sin darse cuenta- las pruebas que representan su misión de vida superar, así como, las oportunidades de trabajo que, en base a su vocación, karma  y programa personal, va eligiendo o las situaciones le van conduciendo al escenario correspondiente. Conoce, en el debido momento, a la persona que va a ser su cónyuge y siente que existen fuerzas que le llevan de las manos a cumplir su misión de vida. Afrontar esta realidad con ánimo contento, alegría, positivismo, fortaleza y espíritu de cooperación es fundamental para cumplir con éxito sus objetivos. Generalmente, los entes espirituales que nacerán como hijos -e hijas- se ocuparán de hacer conocer, recíprocamente, a sus padres, y también, les van guiando a tener las condiciones idóneas en las cuales, al nacer, ellos, se puedan desenvolver adecuadamente.
La comprensión de las leyes espirituales que rigen este proceso proporciona la visión que permite tomar las riendas de la vida en las propias manos y conducir con éxito la propia misión en la vida. Sobre todo, contemplar la vida futura con confianza por cuanto la percepción de la existencia de un programa de vida que contempla a priori los aspectos generales del actual ciclo de existencial, genera seguridad y la certeza de que todo va por el cauce correcto, oportunamente. También, permite recibir con mayor alegría y amor a los hijos e hijas que van naciendo, lo cual constituye un reencuentro con seres queridos de otras épocas y miembros de la familia espiritual de la cual se forma parte.
Adelante.


lunes, 6 de octubre de 2014

ELEMENTOS GENERALES DEL UNIVERSO





ELEMENTOS GENERALES DEL UNIVERSO
Capítulo II
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
De: Allan Kardec
Uno de los mejores libros de todos los tiempos!!!
Versión castellana y comentarios exegéticos, de:
©Giuseppe Isgró C.

Conocimiento del Principio de las Cosas. Espíritu y Materia. Propiedad de la Materia. Espacio universal.

CONOCIMIENTO DEL PRINCIPIO DE LAS COSAS                                                                                                           

17. Puede, el ser humano, conocer el principio de las cosas?
–“No. Dios no permite que se le descubra todo aquí abajo”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:

Evidentemente, los seres de los cuatro reinos naturales, jamás podrán agotar la totalidad de la fuente universal que constituye tanto el universo, en sí, como el Supremo Hacedor, como causa primera de todo lo existente.
Es decir, ni aquí abajo, entendido como la dimensión física de la vida, ni en la dimensión espiritual, podrá ninguno de los seres absorber el Todo, relativo al Principio de las cosas.
El Principio de las cosas, lo hemos delineado en sus aspectos generales. Ciertamente, la percepción de que cada Espíritu de los cuatro reinos naturales es una emanación a la conciencia individual, a partir de la Divinidad, permite descifrar gran número de enigmas en el universo.
Empero, para llegar a absorber la totalidad de lo que, como atributos divinos, valores universales y ley cósmica, posee desarrollados en todas las vertientes y variantes, el Ser Universal, transcurrirá toda la eternidad y jamás la agotará, ya que, siempre encontrará un más allá.
Pero, esa es la función de cada ser en los cuatro reinos naturales: Cooperar en la expansión de la Creación. En la medida que más avanza en la espiral evolutiva, percibe en mayor grado, y en nuevos niveles, conocimientos de cómo realizar facetas más avanzadas de la Gran Obra.
De qué sirve tratar de abarcar el Todo cuando nuestra misión es comprender lo inmediato, para resolver los enigmas que nos ocupan en todos los ámbitos de las ciencias, de las filosofías y de las artes?
Sin embargo, en nuestra realidad inmediata, el conocimiento de nuestra naturaleza humana, y el de los demás seres de los restantes reinos naturales, permite regirnos adecuadamente para resolver, positivamente, lo que es sometido a nuestro análisis.
El conocimiento de nuestros atributos divinos, valores universales, contribuye a compenetrarnos con los parámetros dentro de los cuales precisamos mantener nuestra conducta.
Iniciando nuestra labor por la senda justa del progreso universal, nos propondremos, en cada etapa, nuevos objetivos de realización espiritual, en un proceso que se denomina: La eterna polarización.
**
Si el ser humano, o cualquier ser de los cuatro reinos naturales, se planteara, o percibiera un objetivo de conocimiento en grado infinito, por su capacidad potencialmente infinita de conocer, y de realizar, sería capaz de obtener ese conocimiento, aunque en su búsqueda tuviese que trabajar toda la eternidad para lograrlo.
Empero, como el poder potencial que posee es de la misma índole que el del Creador, sería capaz de satisfacer su necesidad en tiempo oportuno, de acuerdo con la ley de causa y efecto.
En teoría, esa capacidad de autosatisfacción de conocimiento sería en forma instantánea a nivel de conciencia perceptiva. Pero, él ignora que tiene esa capacidad de conocer al instante, ya que, en su esencia, posee todo el conocimiento del Ser Universal en sí mismo. Empero, aun percibiendo la realidad, por grados, le faltaría, todavía, la experiencia práctica de ese conocimiento.
El ser humano jamás podrá expresar un conocimiento, o el poder para realizar cualquier objetivo concebido, o la solución o satisfacción de toda necesidad que experimente, si no tiene, antes, la conciencia de esa necesidad. Es lo que se conoce como Docta Ignorancia y/o el Poder de la conciencia de la Ignorancia.
Tan pronto adquiera conciencia de cualquier necesidad, instantáneamente manifiesta tanto el conocimiento del qué, del cómo, del cuándo, del dónde, del quién, del cuánto, y del por qué, así como el poder realizador equivalente, y en ese mismo grado de conciencia perceptiva de la necesidad. ESTO ES, SE ENTIENDE, A NIVEL MENTAL, o espiritual. Pero, aún, en la dimensión de la manifestación física, precisará el tiempo suficiente para expresar el resultado práctico, efectivo, como experiencia de vida, para que ese conocimiento, o realización, tenga autenticidad y valor, y desarrolle la aptitud inherente, y equivalente, en cada ser, según se trate.
Dada la poco probable posibilidad de que el ser humano, en su estado de potencialidad, adquiera conciencia, en forma instantánea de la totalidad de lo que ignora, en un momento dado, en todos los grados que ignora que desconoce, dejará de expresar tanto el conocimiento como el poder realizador.
En la medida en que, por grados, en la eterna polarización, vaya adquiriendo conciencia de determinadas necesidades y/o ignorancias, expresará, simultáneamente, el respectivo conocimiento y grado de poder realizador.

18.  Penetrará el ser humano, un día, el misterio de las cosas, que ahora le están ocultas?
–“Los ojos se le abren al mismo tiempo que él se purifica; pero, para comprender algunas cosas, necesita facultades que todavía no posee”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC.:

El Espíritu está dotado de un poder potencialmente infinito, expresado en dos vertientes: la primera, de percepción del conocimiento, y su respectiva comprensión en determinado grado; la segunda, de acción creadora.
Cuando en la primera parte de la respuesta se indica: –“Los ojos se le abren al mismo tiempo que él se purifica”, el estado de purificación de la persona, implicaría una depuración de su Espíritu en los asuntos “materiales” de la existencia, sensibilizando su ser en las cosas elevadas de la vida.Centrando su atención en las preguntas que inquietan su conciencia, se les abren los ojos de la comprensión intuitiva, e inspirativa, que le permiten percibir la información que precisa, sabiendo lo que quiere saber.
Esto implica descentrar la atención del ego, de los sentidos físicos, de la lógica inductiva y deductiva, emancipándose de la conciencia objetiva para acceder a la visión espiritual, a un nivel de conciencia trascendental. La segunda parte de la respuesta, expresa: “pero, para comprender algunas cosas, necesita facultades que todavía no posee”- Preguntamos: “Facultades que todavía no posee”, o, que no posee, todavía, desarrolladas? Recordemos que el Espíritu se encuentra dotado de los mismos atributos divinos del Creador Universal, en estado potencial.
Esto quiere decir que posee, exactamente, todas las facultades que les son inherentes al Creador, pero, en estado potencial, que, eternamente habrá de desarrollar.
En este desarrollo eterno, irá percibiendo, gradualmente, en la medida en que se purifica, y desarrolla sus atributos divinos, todo el conocimiento del cual perciba su ignorancia, en un momento dado.
Es decir, la conciencia de lo que ignora, le irá creando el molde que expresará el respectivo conocimiento, y la fuerza creadora inherente, que precisa en ese estado evolutivo.

 19. Puede, el ser humano, penetrar algún secreto de la naturaleza por las investigaciones de la ciencia?
–“La ciencia le ha sido dada para que progresase en todas las cosas; pero él no puede sobrepasar los límites establecidos por Dios”-.
Cuanto más el ser humano logra penetrar dentro de estos misterios, tanto más debe ser grande su admiración por la potencia y la sabiduría del Creador. Empero, sea por orgullo, o por ausencia de fortaleza, su misma inteligencia le convierte en presa de la ilusión: él acumula sistemas, y en algún momento le será evidente cuantos errores ha cambiado por verdades y cuantas verdades ha repudiado como errores. Constituyen otras tantas desilusiones para su orgullo.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

El ser humano ha ido penetrando en los secretos de la naturaleza, gradualmente, sin tomar en cuenta la clase de conocimiento que puedan poseer los seres en los demás reinos: animal, vegetal y mineral, que, aún, el ser humano desconoce, por la razón que fuere. Pero, evidentemente, en cada etapa evolutiva, existe un límite que, gradualmente, habrá que ir trascendiendo. Por ejemplo, el método científico utiliza la lógica inductiva y deductiva en su búsqueda del conocimiento. 
Pero, la percepción por los cinco sentidos físicos y la capacidad de razonamiento tienen sus respectivos límites los cuales son trascendidos por la intuición y la inspiración.
 Es decir, que la mente humana es capaz de obtener informaciones utilizando facultades espirituales, cuyos límites los constituyen el estado de desarrollo de las mismas, y la pureza de conciencia, que se traduce en la intención de la persona, en determinado grado evolutivo.
 El ser humano, como lo ha ido demostrando en la historia, va superando todas las barreras que encuentra en su búsqueda del conocimiento, y así lo seguirá haciendo en el eterno presente, en forma gradual, sin límites de ninguna naturaleza. 
No se deben, ni pueden aceptarse, por lo tanto, límites algunos, en el desarrollo de la propia misión existencial, por cuanto nadie conoce los alcances ilimitados de su capacidad. Por cada límite que encuentre en su camino, el ser se preguntará: Qué hay más allá? Cómo puedo llegar allí? Siempre encuentra la manera de hacerlo. 
Pero, primeramente, en cada caso, debe llegar a ese límite “temporal”, en su eterno camino, no pararse allí y, luego, seguir siempre adelante.
Para vivificar el respectivo grado de percepción y el inherente grado de poder realizador, es preciso que la persona los aplique a las necesidades, deseos, sentimientos, y objetivos, que va experimentando en su conciencia, o anteponiéndose como metas de solución, para auto-expresarlos como experiencia de vida. Un camino para toda la eternidad, en tiempo presente, sin agotarlo jamás, afortunadamente. Adelante.

20.    Fuera de las investigaciones de la ciencia, le es permitido al ser humano recibir comunicaciones de orden más elevado en torno a aquello que escapa al examen de sus sentidos?
–“Sí. Dios, cuando lo estima útil, le revela al ser humano lo que la ciencia no puede enseñar”-.
Precisamente por estas comunicaciones el ser humano alcanza, dentro de ciertos límites, el conocimiento de su pasado y de sus futuros destinos-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

La respuesta a esta pregunta ratifica la percepción de los anteriores comentarios exegéticos.
Recordemos: Las enseñanzas védicas, las de las Leyes de Manú, -o, Manava-Dharma Sâstra-, las del Mahabharata, -cuyo sexto capítulo es el Bagavad Gita-, y otras de esa remota antigüedad, cuya profundidad de sabiduría asombran a la humanidad del siglo XXI, y continuarán haciéndolo en el futuro, -tomando en cuenta de que fueron elaboradas en una época histórica en la que se supone que vivía una humanidad primitiva-, eran conocidas como “las enseñanzas de los oidores a los pies del maestro”.
Qué significa esto?
Es muy sencillo: fueron enseñanzas impartidas por Espíritus superiores, de otros mundos más avanzados, por medio de un “sensitivo” debidamente facultado a tales efectos, que transmitían un conocimiento que no era originario del planeta tierra.
Antes de ese momento, nadie había hablado de determinados temas, en esa forma específica, como la reencarnación, la ley del karma y otros temas inherentes a cada una de las obras en cuestión. De manera que, la misma vida, en forma gradual, y oportunamente, determina que se vayan trascendiendo los límites establecidos para cada etapa evolutiva.

21.  La materia ha existido ab aeterno como Dios, o bien ha sido creada en algún momento por Él?
-“Esto lo sabe sólo Dios. Vuestra imaginación no puede dejar de demostraros la imposibilidad de que Dios, amor y bondad por esencia, haya podido estar alguna vez inoperante. Por muy lejos que pudierais imaginar el principio de su acción, podríais representároslo un solo momento inactivo?

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

Sabemos, tal como lo expresa la Segunda Ley de la Termodinámica, o, Ley de la conservación de la energía, que ni la vida, ni la energía, se crean ni se destruyen; simplemente, existen. Ahora bien, qué es la materia? Podríamos definir a la materia como energía condensada en “X” grado vibratorio, según el elemento, o elementos que la conformen. 
Si pudiésemos ver cualquier trozo de materia bajo una lupa poderosa, que lo permitiese, nos daríamos cuenta de que la materia no es compacta, “sólida”, en el estricto sentido de la palabra, sino que, en su estructura, existen espacios “vacíos”, pero que, realmente, no es mas que energía condensada. 
Cuando el respectivo ciclo de esa materia termine y pase por el proceso natural de descomposición, la energía que le conformaba vuelve al depósito universal, para ser, nuevamente, utilizada. 
Cómo ocurre esto, y quién lo realiza? 
Todos hemos oído, alguna vez, hablar de los “Espíritus elementales de la naturaleza”. 
Qué son los Espíritus elementales de la naturaleza? Qué es un Espíritu? 
Imaginemos el universo dividido en tres substratos. El primero, conformado por Dios, -el Ser Universal-, la fuente cósmica de donde emana todo. 
Una energía luminosa en movimiento eterno, dotada de inteligencia infinita, con todos los atributos divinos, -valores universales-, en grado infinito de desarrollo, en todas sus vertientes y variantes, sin límites de ninguna naturaleza, que constituyen el soporte de los principios cósmicos y de las leyes universales, cuya síntesis se expresa como ley cósmica. 
Por supuesto, Dios se encuentra dotado de una conciencia universal de sí y de todo lo que Él es y representa, de su poder creador infinito, y aún así, potencialmente infinito, en infinitos aspectos, variantes y vertientes. 
Causa suprema del universo ab eterno, es decir, desde la eternidad, en la eternidad presente, para la eternidad. Se ha dicho: Causa suprema universal. 
Todo este todo conforma lo UNO, que es la totalidad de lo que existe, y llegará a existir, en el eterno presente.
 El segundo substrato, conformado por el ALMA UNIVERSAL, que es la MATRIZ CÓSMICA, conformada por substancia etérica que llena todo el universo, que podría ser comparado a la “tierra cósmica”, equivalente a la tierra que conocemos, pero, en estado etérico. 
Representa, al mismo tiempo, a la  MENTE CÓSMICA, equivalente a lo que, en pequeño, es la mente de un ser humano. 
Otra comparación, necesaria: las semillas que se siembran en la tierra, a nivel de la mente estarían representadas por las ideas. 
Ahora bien: en la naturaleza existen cuatro reinos conocidos: el humano, el animal, el vegetal y el mineral. Cada uno está conformado por tres entes básicos: el Espíritu, el alma y el cuerpo. 
Quién crea el Espíritu, fuente de la vida? Se ha dicho ya, que la vida no se crea, porque existe ab eterno, es decir, desde la eternidad: Siempre. 
Entonces, cómo emana a la conciencia individual? Cada vez que el Ser Universal precisa a una familia de Espíritus, en cada reino natural, Él, sin dejar de ser Él mismo, y sin separarse de Él mismo, toma posesión, en el ALMA UNIVERSAL, de una célula matriz, a la que dinamiza con vida eterna e inmortal, a partir de ese momento, y siendo Él mismo, sin haberse separado de Él mismo, continúa dotado de sus mismos atributos divinos, -o valores universales, de su conciencia, en la que se expresan los sentimientos de los valores universales, como guía divina de vida, o sentidos cósmicos, pero, arrancando desde un grado cero de percepción y expresión de poder creador, a partir de ese momento inicial. 
Es decir, emana a la conciencia individual, el mismo Ser  Universal, pero en la conciencia de este ser individualizado no quedó registrado todo lo que era el Ser Universal desde la eternidad pasada, lo cual deberá descubrir, ese ser, a partir de entonces, en la eternidad futura, en el eterno presente: Ahora. 
Evidentemente, ese nuevo ser tiene una misión y cumple un propósito del Ser Universal, que es el de acrecentar a la Creación. Esteproceso de emanación a la conciencia individual, del mismo Ser Universal, ocurre, por igual, con los Espíritus de los cuatros reinos naturales: el humano, el animal, el vegetal y el mineral, salvo de que existan otros reinos que desconozcamos, por ahora, Y es aquí donde entran en escena los Espíritus elementales de la naturaleza, constituidos por los Espíritus emanados a la conciencia en el reino mineral, por ejemplo: los espíritus del hierro, del oro, del estaño, del zinc, del bronce, de la plata, etcétera.
Emanados los Espíritus a la conciencia individual,  en el ALMA UNIVERSAL, -o mente cósmica-, en los cuatros reinos naturales, en las correspondientes células matrices, -equivalentes a espermatozoides etéricos-cósmicos-, en las que el Ser Universal se une, dinamizándoles, esas ubicaciones, dentro del alma universal, van a constituir sus espacios cósmicos, respectivamente, al igual que el espacio que queda en una masa de harina, de la cual, un ama de casa, mediante un molde, extrae una galletita. Permanecerá unido a ese espacio cósmico, en el alma universal, mediante un “hilo de plata” elástico, fluídico, como su hogar. Ya, aquí, tenemos dos de los elementos de la trilogía que le conforman: Espíritu y alma.
El tercer substrato, se encuentra conformado por la materia: Los Espíritus elementales de la naturaleza, equivalentes a cada uno de los elementos minerales conocidos y por conocer, vibran, cada uno, en una determinada frecuencia, de acuerdo a su tipo, y materializan la energía, es decir, la condensan en materia, es decir: hierro, oro, plata, bronce, oxígeno, nitrógeno, carbono, etcétera. 
Aquí, se sigue cumpliendo el principio de que la constitución de cada ser está integrada por: Espíritu, alma y cuerpo. Este substrato va a conformar la base y el soporte de los mundos físicos, en el cosmos. Aquí reside el secreto de la creación de los mundos, en el inmenso universo. 
Cada vez que los maestros de la Creación van a formar un mundo, de acuerdo a los planes y objetivos de la humanidad que le habrá de poblarle, o habitarle, en determinado lapso, los maestros de la creación a cuyo cargo se encuentra la formación de aquel mundo, le dan una orden, a esa inmensa cantidad de Espíritus elementales que van a coadyuvar, para que condensen determinadas masas de materias, tanta como sea necesaria hasta alcanzar el volumen respectivo de acuerdo al tamaño previsto para ese mundo. 
Aquí residiría, probablemente, también, el secreto de esas enormes velocidades mediante las cuales los mundos giran sobre sus propios ejes y alrededor de su respectivo sol, en un movimiento integral cósmico. 
Es decir, dado que en su nivel infinitesimal la materia está constituida por Espíritus elementales, en cuya expresión física como átomos de sus respectivos elementos constituyen una energía en movimiento, la unión masiva de todos esos elementos, dotados de energía en movimiento, en su suma total, le otorgan, al respectivo mundo, sus movimientos sobre sus propios ejes, y el de la traslación en torno a su respectivo sol, en base a un determinado punto de equilibrio, por la ley de gravedad. 
Pero, la unión de los mundos, de los sistemas solares, en sus respectivas galaxias, en unión con todas las galaxias del universo, todas se desplazan, uniformemente, en armonía, en un viaje perpetuo por el universo. 
Prácticamente, el sistema de galaxias, en su conjunto, se encuentra en un viaje permanente por el Cosmos. Somos viajeros cósmicos en el espacio, en tiempo presente.
Siendo la ley una e igual para todos, cada especie, para expresar,  en su respectivo reino, lo relativo a su cuerpo físico, sigue un proceso análogo al mineral, con las adaptaciones, y variantes, inherentes a su índole. En síntesis, en este quehacer universal el Creador está realizando un juego consigo mismo. Pero, que juego!

22. La materia se define, en general, como lo que tiene extensión; lo que puede causar un efecto perceptivo sobre nuestros sentidos; lo que es impenetrable. Son exactas estas definiciones?
-“Según vuestra manera de ver, sí, por cuanto vosotros habláis de lo que conocéis; empero, la materia existe, también, en otros estados que vosotros desconocéis todavía. Ella puede ser, por ejemplo, tan etérea y sutil que deja de hacer el más mínimo efecto sobre vuestros sentidos; empero, ella siempre es materia aunque para vosotros no sería tal cosa”-.
Cuál definición nos daríais vosotros de la materia?
-“La materia es la unión que vincula el espíritu, y al mismo tiempo es el instrumento que le sirve, y sobre el cual ejercita su acción”-.
Esto admitido, puede decirse que la materia es el agente, o el vehículo, con la ayuda del cual y sobre el cual actúa el espíritu.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

El mundo de la materia no es más que la dimensión física de la expresión de la vida.
Esta manifestación física de la vida, siendo real desde el punto de vista de lo tangible, de lo físico, de lo compacto, no deja de ser más que una apariencia, una ilusión.
Esto es debido a que la materia no es más que la condensación de la energía bajo ciertas formas y características.
Formas y características que se plasman de acuerdo con las imágenes expresadas por el respectivo Espíritu elemental de la naturaleza y por la “personalidad” inherente del elemento en sí, del cual se trate, que le imprime determinadas cualidades físico-químicas, con una función específica en el contexto universal.
Al igual que una planta, del entorno que conforma su hábitat, en la tierra, extrae las sustancias que le permitirán desarrollar la vida física que le es inherente. Así como crecer y desarrollarse, mientras culmine su ciclo biológico, lo cual ocurre también en la dimensión energética.
El Espíritu elemental vibra a una determinada frecuencia y condensa la materia equivalente al elemento en cuestión, del que se trate.
Siendo la misma energía universal del que extrae la esencia inherente al tipo de Espíritu elemental del que se trate, empero, las cualidades y características son diferentes, entre sí, según sea un elemento u otro.
Cómo es posible que, siendo la misma energía la fuente de la cual extrae cada Espíritu elemental la esencia con la que manifiesta la materia inherente, tengan las diversas expresiones de la materia, características y cualidades tan diversas entre sí?
Será que en esa aparente uniformidad de la energía cósmica existen, también, una extensa gama de variantes equivalentes a la totalidad de los elementos conocidos y por conocer, en cada planeta del que se trate?
De la misma manera que en la tierra, que a nuestra vista aparece uniforme y como si fuese una sola substancia, pero que contiene tan extensa gama de elementos, ocurrirá que, en la dimensión energética existen, también, variantes en los tipos de energía, que los Espíritus elementales utilizan de acuerdo con su “personalidad”, para condensar la energía de acuerdo al tipo de elemento?
Evidentemente, existe una dimensión espiritual en la que se desenvuelven los Espíritus elementales de la naturaleza, al igual que los de los otros tres reinos naturales. Esta dimensión no es sino la expresión de la Divinidad en tantos seres emanados a la conciencia individual, sin separarse la Divinidad de sí misma, y sin dejar de ser Ella misma.
Existe, también, la dimensión del Alma Universal, que es una especial forma de materia etérica, fluídica, más sutil, quintaesenciada, que sirve de vehículo espiritual a todos los Espíritus que conforman la dimensión espiritual. Es una forma menos densa de materia, pero, es una variante de la materia.
Esa materia que conforma el Alma Universal, que le sirve de vehículo en la dimensión espiritual, y le sirve, al mismo tiempo, de enlace entre el Espíritu y el cuerpo que funge de vehículo en la dimensión física de la vida.
Esa alma individualizada, en cada Espíritu de los cuatro reinos naturales, que no dejan de ser emanaciones individuales, en el Alma Universal, de la misma y única Divinidad, causa suprema de todo lo existente, contiene en sí todas las esencias del universo, en todas sus vertientes y variantes, pero, con una programación específica, según el Espíritu de que se trate.
Es decir, Espíritu de los respectivos cuatro reinos naturales, salvo que existan otros reinos naturales que aún no se conozcan en el planeta tierra.
En todo caso desde la forma física más densa de la materia, a la más sutil y etérica, existe una inmensa variante que podríamos, esencialmente, ubicar entre el grado cero y el infinito de densidad, o estado de depuración. Es decir, mientras más elevados sean los estados de conciencias en ese mismo grado se sensibiliza la materia adquiriendo expresiones más depuradas y bellas.
Esta es la razón de que en el ámbito Espírita se habla que el alma o periespíritu es materia quintaesenciada, menos densa que la física, pero materia en fin.
Si existen formas físicas diversas en la materia, es porque, simultáneamente, existe una análoga diversidad de Espíritus elementales capaces de condensar esas variantes en la materia. Tantos Espíritus elementales como elementos existan, conocidos o por conocer.
De igual manera, existen arquitectos cósmicos que diseñan, según el reino natural, las formas equivalentes a la especie vegetal, o elemento mineral, de acuerdo a las características respectivas de cada especie o elemento?
 Esas características especiales de cada especie animal, vegetal o mineral, han sido impresas ya  por la Divinidad en el momento en que emanan, respectivamente, a la conciencia individual?
O, cada Espíritu de los cuatro reinos naturales los va desarrollando, haciendo uso de su respectivo libre albedrío?
Tienen libre albedrío todos los Espíritus de los cuatro reinos naturales?
Por supuesto que sí. No hay duda ninguna de ello. Están dotados de los mismos atributos de la Divinidad, incluyendo la conciencia y el libre albedrío.
La única diferencia podría surgir en que el Espíritu humano utiliza la materia de los otros tres reinos naturales, al igual que el Espíritu de los animales.
El Espíritu vegetal utiliza la materia a partir del reino mineral, y el reino mineral, utiliza la materia a partir de la energía. Cada reino sirve de enlace y soporte del otro.
Es decir: Los Espíritus elementales de la naturaleza, utilizan la energía; los Espíritus del reino vegetal utilizan la energía a partir del reino mineral; los Espíritus de los reinos animal y humano, lo hacen a partir de la energía sintetizada por el reino mineral y vegetal, y, en parte, a partir del mismo reino animal y humano.
Es un proceso de cooperación recíproca e integral.
Toda esta extensa gama de variantes en la condensación de la energía, en materia, empieza en la mente de cada Espíritu. Cuando se dice que “los pensamientos son cosas”, es que las ideas, o ideogramas que contienen o expresan, son capaces de manifestar su equivalente a nivel espiritual, anímico o físico. A nivel espiritual como sentimientos, a nivel anímico, como emociones, y a nivel físico, como sensaciones. Según su índole manifiestan el equivalente físico, por las leyes de causa y efecto, y por la de la polaridad y la de atracción, entre otras.
El respectivo orden que conforman en el contexto universal tiene que ver con la densidad, o estado de depuración, suma existencial, o peso específico de cada ser en los cuatro reinos naturales.
Nos quedaría como ejercicio práctico:
1)       Realizar un estudio de la materia desde la perspectiva de la Física.
2)       Otro, desde la perspectiva de la Química.
3)       Igualmente, un análisis de la materia desde la perspectiva de la Biología.
4)       Realizar, también, un análisis de la materia desde las perspectivas de diversas corrientes de pensamiento, que permita completar el cuadro mental de la realidad de la dimensión física de la vida. 
5) Realizar un estudio actualizado sobre el éter.

23. Qué es el Espíritu? (*)
-“El principio inteligente del universo”-.
Cuál es la naturaleza íntima del Espíritu?
-“El Espíritu, no se puede analizar fácilmente en vuestro lenguaje. Él, para vosotros no es nada, por cuanto no es cosa palpable; pero, para nosotros sí lo es. Recordad, que nada es lo inexistente y lo inexistente no existe”-.
(*) Este principio explica el fenómeno, conocido por todos los magnetizadores, de poder dar, con la voluntad, a cualquier sustancia, por ejemplo, al agua, propiedades muy diversas, con un gusto determinado, y también las cualidades activas de otras sustancias. Por cuanto no existe más que un solo elemento primitivo, y las propiedades de los diferentes cuerpos no son más de modificaciones de él, resultando que la sustancia más inocua tiene el mismo principio de la más nociva. Así el agua, que está formada de una parte de oxígeno y de dos de hidrógeno, se vuelve corrosiva, si se dobla la proporción del primero. Una análoga transformación puede producir la acción magnética dirigida por la voluntad.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

El Espíritu es, como expresa la respuesta a la pregunta formulada en el epígrafe 23: -“El principio inteligente del universo”-.
La respuesta es más profunda y completa de lo que, a simple vista, parece. Define al Espíritu como: -“El principio inteligente del universo”-.
Desde antigua data se ha mencionado que todo es: Uno. Al referirse la pregunta a lo qué es el Espíritu, se refiere, en su respuesta, al Principio Inteligente del Universo. Un solo principio. Indiviso e indivisible. Que se manifiesta en todos los Espíritus de los cuatro reinos naturales, sin separarse de sí mismo, y sin dejar de ser Él mismo.
Es la inteligencia infinita del Universo, que se expresa en toda manifestación de vida, en cada ser de los cuatro reinos naturales, de acuerdo a las propias e inherentes necesidades del eterno presente, en el aquí y ahora.
Es la misma Divinidad que emana a la conciencia individual, en cada ser de los cuatro reinos naturales, sin separarse de sí misma y sin dejar de ser ella misma. Cada ser está dotado, por ende, de los mismos atributos de la Divinidad, y de su conciencia. Es decir, los atributos de cada Espíritu, en los cuatro reinos de la naturaleza, son los mismos que los de la Divinidad, y su conciencia, una réplica de la conciencia de la Divinidad.
Es la misma vida de la Divinidad que fluye en cada Espíritu de los cuatro reinos de la naturaleza: Humano, animal, vegetal y mineral.
En la Divinidad, los atributos divinos, o valores universales, se encuentran desarrollados en todas sus vertientes y variantes: -Estados de conciencia y estaciones, o grados-. En cada ser individual, emanado a la conciencia individual, en el Alma Universal, los atributos divinos se encuentran en estado potencial, en todas sus vertientes y variantes, que eternamente desarrollará en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal. Se encuentra dotado, también, de un poder potencialmente infinito, que expresará según afronte necesidades o anhelos y deseos de realización personal, por medio de objetivos claramente definidos.
El Ser Universal es anhelo de ser; todos los Espíritus emanados a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, son la expresión de ese anhelo de ser del Creador Universal, y de su voluntad divina.
El Espíritu está dotado, de vida eterna e inmortal. Siempre vivirá en el eterno ahora. Siempre ha existido, ya que es la misma Divinidad, solo que, cada ser, emana a la conciencia individual, en un momento dado, dando comienzo al proceso del eterno retorno, desde ese instante. Esa es la razón de que, quienes iniciaron antes el proceso del eterno retorno se encuentran en una fase más adelantada del camino. Empero, todos siguen, y seguirán el mismo camino, en la eterna expansión del Universo, de acuerdo a los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo.
En cada expresión de vida universal, se encuentra presente el Espíritu, además del cuerpo, y del elemento de enlace, que es el alma, o periespíritu.
La naturaleza del Espíritu es la misma naturaleza espiritual de la Divinidad: La esencia, energía en eterno movimiento, es la vida por excelencia, consciente de sí misma, e inteligente. Dotada, también, de libre albedrío, con autonomía enmarcada dentro de los valores universales, sustento de la ley cósmica impresa en la conciencia de cada Espíritu, o expresión de vida.
24.  Espíritu es sinónimo de inteligencia?
-“La inteligencia es un atributo esencial del espíritu; pero, tanto el uno como la otra, se confunden en un principio común, de modo que para vosotros son la misma cosa”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

La inteligencia es un atributo que posee el Espíritu, pero no es el Espíritu. Es una facultad del Espíritu, una APTITUD, o estado de conciencia, y una actitud, que le faculta para percibir y entender, hacer o dejar de hacer, sentir o dejar de sentir.
En la medida en que el Espíritu evoluciona, y amplía sus estados de conciencia perceptiva, y realizadora, la inteligencia se aviva, y será capaz de penetrar en la comprensión de áreas y aspectos de conocimientos, con mayor amplitud y profundidad, en el entorno universal.
El conocimiento de la verdad universal conformado por los valores universales, permite, al Espíritu, penetrar en una más extensa gama de estados de conciencias, y dentro de los mismos, alcanzar estaciones más elevadas, o grados perceptivos de la realidad, con sus inherentes grados de poder realizador, potencialmente infinito, pero expresado en el mismo nivel en que manifiesta necesidades insatisfechas y anhelos por realizar.
La inteligencia potencialmente infinita del Espíritu, en los cuatro reinos de la naturaleza, se ejercita, para su desarrollo, mediante el mecanismo de necesidades y los deseos y anhelos de realización, en una eterna polarización. 
La rueda de la vida está constituida por los valores universales, o atributos divinos y dentro de ella la eterna polarización, trasmutando cada estado de conciencia en un nivel más elevado de percepción y realización. 
Cada valor universal es uno de los incontables caminos existenciales que eternamente recorrerá cada Espíritu, pasando por grados de conciencia, o estaciones, que van del cero grado al infinito.
Es la espiral evolutiva de la conciencia, un camino circunferencial, que mientras más avanza, más se expande en capacidad perceptiva, comprensiva, y de poder realizador.

25. El Espíritu es independiente de la materia, o es, en cambio, una propiedad de ella, como los colores los son de la luz, y el sonido, del aire?
-“El uno es distinto de la otra; empero, es necesaria la unión de ambos para dar una inteligencia a la materia”-.
Es, quizá, igualmente necesaria esta unión también para la manifestación del Espíritu?
-“Es necesaria para vosotros, ya que no estáis organizados para percibir el Espíritu libre de la materia: las limitaciones de vuestros sentidos no lo permite”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

Toda expresión de vida, en la dimensión física del planeta Tierra, y en cualquier mundo del universo, -siempre físicamente hablando-, está conformada, por lo menos, por tres entes claramente diferenciados, entre sí: El Espíritu, o ente inteligente;el Alma, o periespíritu, como elemento neutro de enlace entre el Espíritu y el cuerpo; y el cuerpo, vehículo que funge como elemento fundamental para la expresión física de la vida, en los cuatro reinos naturales.
Una es la ley cósmica que rige todo en la Creación Universal. Cada ser, en los cuatro reinos naturales, está conformado por Espíritu, Alma y cuerpo. Dejamos sentado este principio en forma clara, precisa y contundente, para corregir, definitivamente, cualquier equívoco al respecto. Hasta los animales, los vegetales y los minerales, están conformados por Espíritu, Alma y cuerpo; es decir, en toda expresión física, la fuente de la vida es el Espíritu.
El Espíritu, como se ha expresado reiteradamente, está conformado por la misma esencia de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad.
Igualmente, el Espíritu está dotado de todos los atributos divinos del Ser Universal, y del poder potencialmente infinito que le es inherente, que expresará sin límites de ninguna naturaleza, en la eterna polarización, en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal.
Esto, algunas corrientes de pensamiento lo han denominado un proceso de involución-evolución. Es la teoría del eterno retorno. El viaje de regreso a la fuente, de la cual, en un momento dado, se ha emanado a la conciencia individual: No creado, sino emanado de la Divinidad, sin separarse de la divinidad que ha existido siempre, y sin dejar de ser la Divinidad.
Cada ser emana perfecto a la conciencia individual;  lo que evoluciona, en sí, es cada uno de los estados de conciencias relativos a los valores universales, o atributos divinos, pasando por todas las estaciones –o grados-, del cero al infinito, mediante cuyo proceso encuentra siempre un más allá en conocimiento de la verdad universal, de los valores universales, del uso del poder creador -potencialmente infinito- que le es inherente, y de los objetivos de cooperación en la realización de la Gran Obra, en la expansión de la Creación universal.
Todo este bagaje de realización cósmica se encuentra regido por los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo en la Ley Cósmica, cuyo soporte constituye cada uno de los valores universales.
Igualmente, en cada uno de los Espíritus de los cuatro reinos naturales se encuentra una réplica exacta de la Conciencia del Ser Universal, en la cual se expresa, por medio del lenguaje de los sentimientos relativos a los valores universales, la misma Divinidad, en una acción pedagógica constante, y perenne.
Al mismo tiempo, toda expresión de vida es la única vida que existe: la de la Divinidad. Por eso se habla que todo es UNO.
La Divinidad es voluntad y anhelo de ser a nivel universal, en la eterna expansión de la Creación, y cada ser que emana a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, sin separarse de la Divinidad, y sin dejar de ser la Divinidad.
Cada ser es el instrumento de ese anhelo de realización y la voluntad de su expresión, en todas sus vertientes y variantes, desde un grado cero al infinito, encontrando, como ya fue dicho, siempre un más allá sin límites de ninguna naturaleza.
La Divinidad Universal jamás agotará el total del caudal de su potencial realizador, y de sabiduría de los valores universales impresa en la ley cósmica y en la conciencia de cada ser, o toda expresión de vida, en los cuatro reinos naturales conocidos, y en los eventuales otros por conocer.
Es importante destacar que el Espíritu interactúa, simultáneamente, en ambas dimensiones: Espiritual y física, en forma constante, aun cuando no tenga conciencia objetiva de ello.
El fenómeno, de interrelación entre ambas dimensiones, se realiza por medio de la facultad de desdoblamiento, o proyección espiritual.
Pero, lo que el Espíritu realiza en la dimensión espiritual no lo registran los sentidos físicos, razón por la cual no conserva un recuerdo claro en la conciencia objetiva.
Esto se explica por el viejo aforismo de que, lo que no pasa por los cinco sentidos no se encuentra en la conciencia, cuyo primer exponente fuera Aristóteles, y posteriormente, Francis Bacón. Empero, esto es, únicamente, una verdad a media, ya que, muchas de las realizaciones, o percepciones que el Espíritu realiza en esos breves intervalos, en la dimensión espiritual, aunque sean de escasos segundos, las recuerda como intuiciones, o ideas que les vienen a la mente sin saber de dónde las obtiene: Es decir, sabe sin saber cómo ni porque sabe. De esa interrelación con el mundo espiritual, obtiene, también, incontables inspiraciones, que no son más que la comunicación de contenidos mentales de entes encarnados, o desencarnados, comunicando pensamientos dentro del pensamiento, que aportan ideas que le conducirán, a cada quien, al desarrollo de las mismas, o de orientación, o guía, en la realización del propio trabajo. Homero es uno de los genios que describió con precisión esta interrelación entre ambas dimensiones, tanto en la Ilíada como en la Odisea. Es una faceta de la obra homérica que es preciso profundizar. Platón, en el diálogo Ion, también desarrolla este tema en forma admirable. (En el Blog Verdad Universal Divina, se encuentran tres amplios trabajos sobre la Intuición, la Inspiración y el Desdoblamiento, o proyección espiritual).
El Espíritu interactúa, como fue dicho, en ambas dimensiones: La Espiritual y la física, simultáneamente.
Sería beneficioso que los seres humanos se abocasen al estudio serio y profundo de las facultades del Espíritu, para optimizar esa interrelación. La primera obra que estudia a fondo, en la historia de la humanidad, y con conocimiento de causa, las facultades espirituales, es El Libro de las facultades espirituales, del ilustre maestro de Lyon, Allan Kardec. Esta obra, que estamos traduciendo, podrá leerse en nuestro Blog: El libro de las facultades.
Quilón, el Lacedemonio, en el siglo VI antes de nuestra era, inscribió su precepto, en Delfos: -“Hombre, conócete a ti mismo, que el estudio propio del hombre no es conocer a Dios, sino conocerse a sí mismo”. Mahoma, al inicio del siglo VII de nuestra era, acuño el aforismo: -“Conócete, y conocerás a Dios”.
Cada ser debe centrar su atención en conocer su propio ser en los tres entes que le conforman, con el fin de aprovechar al máximo su misión existencial en la expresión física de la vida.
Se tendrá ocasión, a lo largo de estos comentarios exegéticos, y del estudio de la obra que se comenta, de analizar a fondo, dentro de lo posible, cada uno de los entes que conforman cada ser, o expresión de vida, en sus tres elementos constitutivos: Espíritu, Alma y Cuerpo.

26. Se puede concebir el espíritu sin la materia y la materia sin el Espíritu?
–“Sí, ciertamente, con el pensamiento”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

Ciertamente, el pensamiento es un atributo del Espíritu.
El Espíritu piensa en imágenes. Pensamientos e imágenes conforman ideogramas, o cuadros mentales, que permiten la percepción del conocimiento.
La matriz de este conocimiento es la idea,
Al tener la idea ya se posee la base y el fundamento para desarrollar, con mayor amplitud, el cuadro mental que conforma el conocimiento.
Las imágenes son percepciones del Espíritu, por observarlas, éste, directamente, del lugar mismo en que se encuentra el conocimiento, o el objeto de este. Esto ocurre bien sea que se encuentre en un lugar determinado, o en el propio archivo espiritual de la persona, o en el archivo espiritual –en el alma- de seres encarnados, o desencarnados, donde el Espíritu, en desdoblamiento, o proyección espiritual, lee esa información.
Dicha información, o contenido mental, lo transfiere a la conciencia objetiva, como intuición, en el acto de reincorporarse a la materia, o al propio cuerpo.
Si el Espíritu, en desdoblamiento, o proyección espiritual, es capaz de observar el objeto del conocimiento que percibe, también lo es para concebir, o percibir, al Espíritu exento de materia, en la dimensión espiritual.
Esa percepción del Espíritu, al margen de la materia, efectuada por el pensamiento, no es más que una observación efectuada directamente por el Espíritu, con la visión espiritual, y no con el sentido físico de la vista, y la capacidad de análisis por la lógica inductiva y deductiva.
Trasciende la visión física.
Al proyectarse el pensamiento al objeto que le ocupa la atención, y al centrar la atención en el mismo, expande la conciencia perceptiva, y observa directamente, ve con la visión del Espíritu, al Espíritu de otros seres, en la dimensión espiritual.
Al retrotraerse a la materia, en la conciencia objetiva, le concibe como una realidad.
La imagen de lo que vio la traduce en idea, ésta en pensamiento –o símbolo-, y el pensamiento de la idea, en el que medita, o reflexiona, se traduce en conocimiento.
Son concepciones de la realidad que se obtienen por intuición, -percepción del propio Espíritu proyectado- o por inspiración –comunicación de contenidos mentales por el pensamiento en el pensamiento, de un emisor a un receptor.
Se sabe sin conocer porque se sabe, en un momento dado. La concepción por conciencia perceptiva, es automática, efectuada sin el uso de la voluntad.
Es un dejarse ir hacia el objeto de los propios pensamientos, y estos se proyectan –junto con el Espíritu, de quien constituyen un atributo- percibiendo la realidad.
Se puede no solo concebir, sino ver objetivamente, la materia sin el Espíritu. Por ejemplo, el cuerpo de un ser cuyo Espíritu ha desencarnado.
Empero, sería ese un cuerpo inerte, ya que la causa de la vida se emancipó.
Pero, en sentido general, toda materia inerte, o cualquier tipo de materia, aparentemente inerte, está imbuida de un Espíritu elemental de la naturaleza, o de varios, cuando se conforman aleaciones.
Ver dentro de la materia, y más allá de ésta al Espíritu, es una percepción que transciende a los sentidos físicos.
Es más fácil verlo en un ser humano, que en los demás seres de los restantes reinos naturales: animal, vegetal y mineral.
Pero, en cada reino natural, cada cuerpo, y expresión de vida, y cada elemento, se encuentra conformado por tres entes básicos, y claramente definidos: Espíritu, Alma y cuerpo.
Aún en ese cuerpo del que se ha separado el Espíritu, percibir esa separación, precisa una concepción efectuada a nivel de los pensamientos.
A través de los pensamientos, proyectados en el espacio y en el tiempo, se percibe la realidad inherente. Esta trasciende a los propios pensamientos, que constituyen la fuente de los ideogramas que canalizan el conocimiento.
Esa es la razón por la cual se afirma, constantemente, que es preciso ver más allá de las apariencias para observar la realidad, en su esencia.

Por otra parte, para concluir, es preciso destacar que no es posible concebir la materia sin Espíritu, ya que, en los cuatro reinos naturales, toda materia, así como expresión de vida, está animada por su respectivo Espíritu. Es decir, viendo más allá de las apariencias, no existe materia sin Espíritu, en ninguno de los reinos naturales conocidos ni por conocer. 

27.De tal modo, habrían dos elementos generales en el universo: la materia y el Espíritu?
-“Sí, y, por encima de ellos, Dios, Creador de cada cosa. Es aquí el principio de todo cuanto existe, la triada del universo. Empero, al elemento materia es preciso agregar el fluido universal, que constituye la parte intermedia entre el Espíritu y la materia propiamente dicha, la cual es muy densa para que el Espíritu pueda actuar directamente sobre ella”.
-“Este fluido, aunque, en cierto modo, haya que considerarlo como parte del elemento material, se diferencia por algunas propiedades especiales”.
-“Si este fluido fuese materia, no habría razón para no suponer como tal también al Espíritu. Se encuentra entre el Espíritu y la materia; es fluido, como la materia es materia, y, por las innumerables combinaciones con ésta, bajo la acción del Espíritu puede producir una infinita variedad de cosas, de las cuales vosotros solamente conocéis una pequeñísima parte”.
-“Este fluido universal o cósmico, o primitivo, o elemental, como el agente de quien se sirve el Espíritu, es el principio sin el cual la materia quedaría en estado de perpetua disolución, y no conquistaría jamás los caracteres que le dan la gravedad”-.
Este fluido sería, quizá, aquel que nosotros definimos con el nombre de electricidad?
-“Hemos dicho ya que puede producir innumerables combinaciones. Los agentes físicos que vosotros denomináis  fluido eléctrico y fluido magnético, son simples modificaciones del fluido cósmico, el cual, propiamente hablando, no es sino materia más noble, más sutil que la propiamente denominada así”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

Quizá sería más propicio decir: Espíritu, Alma -elemento de enlace- y Materia, -condensación de energía-.
El Espíritu, como emanación de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad, en cada expresión de vida, en los cuatro reinos naturales conocidos, y en los que, eventualmente, aún queden por descubrirse.
Podríamos imaginar tres dimensiones claramente definidas, o determinadas:
La primera, la de la Divinidad, separada por una tenue barrera, que no es otra cosa que una diferenciación vibratoria. Es decir, un nivel absoluto. Esa barrera podría imaginarse como una pared divisoria entre una dimensión y la que le sigue.
La segunda: El Alma Universal. En la que emana la Divinidad a la conciencia individual tantas veces como sea necesario en la eterna expansión de la Creación universal. Es el elemento de enlace entre la Divinidad y el ser emanado a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales. Además, es el hábitat, o  la dimensión espiritual en  que se desenvuelve el Espíritu, mientras se encuentre en estado de Espíritu. Es lo que se denomina fluido universal en la respuesta dada a la pregunta que comentamos. Es un departamento intermedio entre la dimensión de la Divinidad y la de la materia, que se analizará en el epígrafe siguiente. Hay una puerta de entrada de una dimensión a otra y es la del alma.
En la dimensión del Alma Universal existen una inmensa variante de Espíritus emanados a la conciencia individual, tantos como Espíritus existen en los cuatros reinos naturales, y con gradaciones de estados de conciencia que varían del cero grado al infinito, aunque jamás se agotará el infinito ascensional de la espiral evolutiva.
En el Alma Universal, cada Espíritu emanado a la conciencia individual, adquiere su propia alma individualizada. Es como decir, “su hogar personal” en el entorno cósmico, ubicado en el “lugar” en que adquirió conciencia individualizada. Constantemente se reubicará de acuerdo con sus estados, y grados, de conciencia, según su suma existencial, o densidad espiritual, regido por la ley de afinidad y las leyes que les son interrelacionadas: Amor, afinidad, justicia, igualdad y compensación, entre otras. Es como decir: -“Donde amas, allí está tu Espíritu y hábitat”. El grado de amor es el que ubica, o reubica, el hogar personal, en el eterno viaje de retorno a la fuente universal.
La tercera: La materia. Es condensación de la energía de acuerdo al grado vibratorio de los Espíritus elementales de la naturaleza. Esta dimensión es la que sirve de manifestación física a los demás reinos de la naturaleza: el humano, el animal y el vegetal.
Cada reino utiliza su propia e inherente combinación de la materia, de acuerdo al fin que le corresponde en el contexto de todas las cosas y a la naturaleza misma del Espíritu, en cada uno de estos reinos naturales.  
Por cada tipo de materia fundamentalespecífica, existe un Espíritu elemental, o la cooperación de un conjunto de ellos, simultáneamente, de acuerdo con las leyes de la física, de la química, y de la ley cósmica, en general.

28. Por cuanto el Espíritu es, también él, alguna cosa, no sería más exacto y menos vago denominar a estos dos elementos generales materia inerte y materia inteligente?
-“Las palabras nos importan poco, a nosotros; precisad vuestro lenguaje de modo que os podáis entender. Vuestras disputas provienen casi siempre por estar en desacuerdo sobre el significado de los vocablos, por ser vuestra capacidad  insuficiente para expresar las cosas que dejan de entrar dentro de la percepción de vuestros sentidos”-.
 Comentario de Allan Kardec: Un hecho evidente domina todas las hipótesis, el cual es que vemos, por una parte, la materia no inteligente; por la otra, un principio inteligente que no depende de la materia. Pero, cuáles son el origen y las conexiones de estas dos cosas, lo ignoramos. Si tenemos o no un origen común, o puntos de contacto necesarios; si la inteligencia existe de por sí, o es solamente una propiedad, un efecto; si ella, según la opinión de algunos, es una emanación de la Divinidad; lo desconocemos. Materia e inteligencia nos parecen diferentes, por lo cual las vemos como dos principios que constituyen el universo. Por encima, además, de cada cosa, vemos una inteligencia que domina todas las demás, las gobierna, y se distingue por sus atributos esenciales; a esta inteligencia suprema, la denominamos Dios.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.
La materia y el Espíritu, constituyen partes de dos dimensiones diferentes: La física y la espiritual. Ya se ha estudiado como la materia es condensada a partir de la energía por el respectivo Espíritu elemental de la naturaleza. Por ejemplo: El hierro, la plata, el oro, el plomo, el estaño, etcétera.
Viendo más allá de las apariencias, en la materia inerte existe un estado vibratorio constante, que es el del Espíritu que lo trae a la manifestación física, y lo mantiene en ese estado. Es una energía en constante movimiento. Al separarse el Espíritu de la materia, se efectúa un proceso de desintegración de la misma y la energía que la conformaba retorna al depósito universal. El Espíritu, a su vez, queda libre de la materia y automáticamente se encuentra en la dimensión espiritual, en la frecuencia vibratoria que le es inherente.
En cuanto a la materia inteligente, lo es, en los cuatro reinos naturales, por el atributo de la inteligencia que posee el Espíritu que la anima, en determinado ser de los cuatro reinos naturales.
Todo el maravilloso proceso inteligente que realiza la materia, en cualesquiera de sus formas: mineral, vegetal, animal y humana, se lleva a cabo por la programación espiritual que se encuentra en el alma, como elemento de enlace, entre el Espíritu y el cuerpo y por la dirección del Espíritu en calidad de conductor. La diferencia entre las manifestaciones inteligentes en cada ser de los cuatro reinos naturales, se deben a las variaciones en el desarrollo de las aptitudes del respectivo Espíritu.
Estas variaciones en el grado de expresión de la inteligencia, entre un ser y otro de la misma especie, se debe a la desigualdad en el nivel evolutivo, o estado de conciencia, del Espíritu en cuestión.
Cada Espíritu tiene su propia historia. Si ha evolucionado más, lo expresará en el mayor desarrollo de sus aptitudes. Por supuesto, esas aptitudes, que constituyen capacidades de ver, comprender, hacer o dejar de hacer, entre otras cosas, denotan, claramente, esa diferencia evolutiva.
En toda materia inteligente, lo que se expresa es la inteligencia del Espíritu que la anima.

A su vez, toda inteligencia individualizada, es el mismo atributo divino que posee el Ser Universal, o Divinidad. 

29. La ponderabilidad es un atributo esencial de la materia?
-“De la materia tal como vosotros la entendéis, sí; empero, no de la materia considerada como fluido universal. La materia etérea y sutil, que forma este fluido, cualquiera sea el principio de vuestra materia pesante, es para vosotros imponderable”-.
La gravedad es una propiedad relativa: si no hubiese la atracción de los mundos no habría peso, como no habría alto ni bajo.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

La ponderabilidad de la materia significa que tiene peso, es decir: se puede pesar. Es la propiedad de la materia que determina que todo cuerpo esté sujeto a las leyes de la gravitación.
El peso de un cuerpo equivale a la fuerza con que es atraído hacia el centro de la tierra.
A medida en que un cuerpo se desplaza desde el ecuador hacia los polos, su peso aumenta.
Igualmente, el peso de los cuerpos disminuye hasta anularse, al alejarse de la tierra y llegar a una zona denominada: No gravitacional.
Al mismo tiempo, le hace susceptible a la atracción recíproca con otros cuerpos.
Dado que existe una materia más depurada como la del alma, o periespíritu, que es, pese a todo, materia quintaesenciada, fluídica, evidentemente su ponderabilidad le hace susceptible de estar sujeta a otro tipo de fuerza gravitacional. Por ejemplo, utilizando al alma como vehículo, el Espíritu puede desplazarse a la velocidad del “pensamiento”. La depuración del alma puede permitir al Espíritu encarnado una mayor percepción de la dimensión espiritual. O, proyectarse a mundos más evolucionados donde impera un nivel de frecuencia vibratoria acorde con un alma más depurada.
Evidentemente, la depuración del alma va acorde con la del Espíritu, quien incide a que la misma se manifieste, también, en su cuerpo, como mayor belleza o suavidad en los rasgos físicos.
Esta depuración del alma, como materia quintaesenciada, equivale a la suma espiritual acumulada por el Espíritu en sus incontables existencias materiales, en el planeta tierra, y en incontables otros mundos en que haya vivido.
Esa suma existencial ubica, o reubica, al Espíritu, en el orden cósmico que le corresponde, en el contexto de todas las cosas, regido por la ley de afinidad.
En ese nivel, la fuerza de atracción, o de repulsión, que se opera a nivel del alma, y del Espíritu, se interrelaciona a partir de los pensamientos, sentimientos, emociones, vibraciones, aura espiritual, y sensibilidad espiritual-anímica, que le circunscribe a esferas mentales-espirituales determinadas.
Todo va parejo: depuración espiritual-anímica,  que incide en los pensamientos, sentimientos, deseos, palabras, actos y práctica de todas las virtudes.
Se va pasando, gradualmente, a esferas mentales donde imperan niveles más depurados de Espíritus, en sus respectivos vehículos anímicos, o peri-espirituales.
La ponderabilidad es la propiedad de la substancia que conforma los distintos cuerpos, en la naturaleza, que le hace susceptible de tener peso, densidad y solubilidad. Dichos cuerpos pueden encontrarse, en un momento dado, en estado: Sólido, líquido o gaseoso. Y, por supuesto, en una variedad de estados, aún por conocer.
Hasta los pensamientos son considerados cosas, los cuales se encuentran sujetos a la ley de atracción y de repulsión.
El Espíritu piensa en imágenes, y éstas están, igualmente, sujetas a la ley de atracción y repulsión.
Los sentimientos, también están sujetos a las mismas leyes de atracción y repulsión. Es la fuerza que les impele, en algún grado, un determinado tipo de materia, o simplemente, energía?
Ya se ha visto, en otra parte, como las vibraciones del Espíritu condensan la energía y manifiestan determinadas expresiones físicas a nivel de los Espíritus elementales de la naturaleza. Empero, la ley rige en los cuatro reinos naturales, en las dimensiones: Espiritual y física.
La ciencia ha determinado otras propiedades de las substancias que conforman los cuerpos, como son:

A)       Forma, color, sabor, olor, impenetrabilidad, inercia, indestructibilidad, divisibilidad, organolépticas (apreciadas por los sentidos físicos), por su impresión al tacto, sonido, y propiedades químicas, que determinan acciones sobre otras substancias como descomposiciones y combinaciones, entre otras.

B)       Otras propiedades son:

1)       Masa, volumen, longitud y capacidad.
2)       Peso específico, dureza, índice de refracción y coeficiente de solubilidad.

30. -La materia consta de uno solo, o de más elementos?
-“El elemento primitivo es uno solo. Los cuerpos, que vosotros consideráis como sencillos, no son elementos verdaderos, sino modificaciones y transformaciones de la materia primitiva”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:.

La fuente energética universal es una sola. Se ha mencionado, en diversas ocasiones, como los Espíritus elementales de la naturaleza, a partir de la energía, y de acuerdo a su propia índole y frecuencia vibratoria, condensan la energía y la manifiestan en materia, en la extensa gama de elementos conocidos y por conocer.
De ahí en adelante, de acuerdo a la ley cósmica, y a las respectivas leyes de la física, de la química y de la biología, entre otras, se manifiestan todas las variantes de la materia, en todas las vertientes posibles, de acuerdo con los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo.
De la misma tierra cada especie vegetal extrae su respectivo fruto, o substancia. Esa tierra, aparentemente uniforme, estaba conformada por múltiples elementos y substancias. Hay una inteligencia rectora, en cada elemento y substancia, que realiza ese trabajo, evolucionando ad infinitum en el proceso.
La energía cósmica, siendo la misma y única, aparentemente, contiene la esencia de todas las variables posibles, sin límites de ninguna clase. Es el trabajo de cada Espíritu, en los cuatro reinos naturales, que realiza esa labor, cada quien en su respectiva esfera mental, en la infinita espiral evolutiva. Cada uno de los cuatro reinos sirve de soporte para todos los demás, tanto en la dimensión física como en la espiritual.
Esa energía cósmica, pese a ser la misma, no contiene en sí misma toda la infinita gama vibratoria?
De ser así, cada uno de los Espíritus elementales de la naturaleza, al vibrar en su respectiva frecuencia, no extraería, de la misma energía universal, la que más, o mejor, se adapta a su propia frecuencia vibratoria?
Cada Espíritu de los cuatro reinos naturales se encuentra ubicado, en la dimensión espiritual, en su propia frecuencia vibratoria; es a partir de ese nivel vibratorio, en la eterna e infinita escala vibratoria del universo, que cada Espíritu elemental condensa la energía y la manifiesta en la dimensión física de la vida, base y soporte para la manifestación de los otros tres reinos naturales. De igual manera, para todas las gamas de combinaciones físicas, químicas y biológicas.
En Radiestesia se se sabe medir, con el instrumento pendular, el tono vibratorio de cada persona, animal, vegetal o elemento mineral, y ubicar, de esta manera, a cada quien, por su tono vibratorio, en el respectivo grado, en una circunferencia, entre el cero y los 360 grados. Con mayor detenimiento prospectivo, se ubicaría, también, a cada quien, en un círculo-nivel diferente, en la espiral evolutiva. 
Es a partir de ese tono vibratorio específico, de cada persona, animal, vegetal o sustancia determinada, que el radiestesista realiza su trabajo de prospección, con precisión matemática. 
Podríamos concluir que cada Espíritu elemental, al igual que los demás Espíritus en los restantes reinos naturales, emprenden un camino a partir del grado cero de manifestación de la conciencia. Empero, en el eterno camino de Retorno del ser individual, en los cuatro reinos naturales, al Ser universal, cada Espíritu elemental va manifestando, a partir de la condensación de la energía, el respectivo elemento que le es inherente, en una materia más depurada, y sutil, (menos densa, hasta más trasparente, en algunos casos) tal como debe estar manifestada en los mundos inmensamente más evolucionados que el Planeta Tierra. 
Esto marcaría un proceso evolutivo, de ascenso en los estados y grados de conciencia, de cada Espíritu elemental, perfeccionando su trabajo de manifestación "elemental" en la dimensión física, siempre en un mejor nivel de depuración, y perfección.
Es decir, en un proceso evolutivo paralelo en los cuatro reinos de la naturaleza, en el cual cada reino se prepara para servir de soporte en el siguiente nivel, en la infinita escala de la polarización alquímica-espiritual del universo.
Es la infinita expansión de la Creación universal hacia mejores niveles de expresión de la Conciencia de la Divinidad en cada ser de los cuatro reinos de la naturaleza.  
Si se pudiese comparar el elemento hierro del planeta tierra con el de un mundo inmensamente más evolucionado que el Planeta Tierra, se observaría, seguramente, un estado de depuración, o cualidades inherentes al hierro más desarrolladas, para adecuarse a la realidad de aquel mundo. Esto indicaría que ese elemento hierro, al igual que los seres humanos de aquel mundo, también evolucionaron, adquiriendo mejores y más elevados niveles de conciencia, ya que todos los seres emanan a la conciencia individual, a partir de la Divinidad, en grado cero. Recordemos: En grado cero de manifestación, pero poseyendo en grado infinito, potencialmente hablando, todos los atributos divinos y poder creador de la Divinidad, que los va expresando, en grado equivalente, en la medida que afronta necesidades, deseos, o situaciones por resolver. Si persiste en la acción, expresará el conocimiento necesario y el poder para resolver toda situación, en cada caso, aunque tenga que repetir la acción miles de veces, hasta que adquiera el dominio suficiente para hacerlo bien, en un determinado nivel, para luego pasar al siguiente. Es la eterna polarización.
En cada nuevo mundo en que esa extensa familia de Espíritus elementales participe, lo harán a partir del grado de progreso evolutivo alcanzado en el mundo anterior. En cada mundo, cada ser de los cuatro reinos naturales alcanza un determinado grado de progreso, o estado de conciencia. 
Si esto no fuera así, a qué serviría todo ese inmenso trabajo que despliega cada ser, en los otros tres reinos naturales?

31.  De donde provienen las diversas propiedades de la materia?
-“De las modificaciones, a las cuales las moléculas elementares están sujetas para su unión y en determinadas circunstancias”.

32. Entonces, los sabores, los olores, los colores, el sonido, las cualidades benéficas y saludables de los cuerpos, -no serían más que modificaciones de una misma sustancia primitiva?
-“Sí, ciertamente, y no existen más que por la disposición de los órganos destinados a percibirlos”-.
Este principio está demostrado por el hecho de que no todos perciben en el mismo modo las cualidades de los cuerpos: uno encuentra una determinada cosa agradable a su gusto, otro la encuentra desagradable; algunos ven azul lo que otros ven rojo; lo que es veneno para unos es inocuo, e incluso saludable, para otros.

33. La misma y única materia elemental se encuentra en condiciones de recibir todas las modificaciones y de adquirir todas las propiedades?
-“Sí, y es en este sentido que debéis interpretarnos, cuando decimos que el todo está en el todo (*).
El oxígeno, el hidrógeno, el nitrógeno, el carbono y todos los cuerpos que nosotros consideramos como simples, no son más que modificaciones de una misma sustancia primitiva. Pero, como es imposible llegar a ésta más que con el pensamiento,  estos cuerpos son para nosotros verdaderos elementos, y podemos, sin ningún prejuicio, considerarlos como tales hasta nuevas disposiciones.
Esta teoría, pareciera dar razón quienes opinan que en la materia solamente existen dos propiedades esenciales: la fuerza y el movimiento, y piensan que todas las otras propiedades son simples efectos secundarios, los cuales varían según la intensidad de aquella y la dirección de éste.

(*) Este principio explica el fenómeno, conocido por todos los magnetizadores, de poder dar, con la voluntad, a cualquier sustancia, por ejemplo, al agua, propiedades muy diversas, con un gusto determinado, y también las cualidades activas de otras sustancias. Por cuanto no existe más que un solo elemento primitivo, y las propiedades de los diferentes cuerpos no son más de modificaciones de él, resultando que la sustancia más inocua tiene el mismo principio de la más nociva. Así el agua, que está formada de una parte de oxigeno y de dos de hidrógeno, se vuelve corrosiva, si se dobla la proporción del primero. Una análoga transformación puede producir la acción magnética dirigida por la voluntad.

34. Las moléculas tienen una forma determinada?
-“Sin duda tienen una forma; pero, vosotros no podéis percibirla”-.
Esta forma es constante, o variable?
-“Constante para las moléculas elementales primitivas; variables para las moléculas secundarias, las cuales no son más que aglomeraciones de las primeras, por cuanto  lo que vosotros llamáis molécula, está todavía lejos  de ser una molécula elemental”.

35.  El espacio universal es infinito, o limitado?
-“Infinito. Si tuviese límites, qué habría más allá? Bien sé, que esto confunde vuestra razón; pero, ella misma os dice que no puede ser de otra manera. Así es el infinito en cada cosa. No es de vuestro pequeño mundo comprenderlo”-.
Suponiendo un límite en el espacio, por cuanto lejano pueda concebirlo el pensamiento, la razón dice que más allá de este límite debe existir algo, y de esta manera de grado en grado hasta el infinito, por cuanto este algo, aunque fuese el vacío absoluto, sería siempre espacio.

36. Existe el vacío absoluto en algún punto del espacio?
-“No. Lo que es vacío para vosotros, se encuentra ocupado por una materia que escapa a vuestros sentidos y a vuestros instrumentos”-.