domingo, 13 de julio de 2014

PAZ


PAZ

©Giuseppe Isgró C.


-Para que haya paz en el mundo es preciso, antes, que cada persona la cultive en su interior.

-En toda paz, hasta quienes, aparentemente,  pierden, resultan  ganadores.-
©Giuseppe Isgró C.


El camino del medio es la Paz. El que ostenta el poder no tiene por que demostrarlo, por cuanto, hacerlo, es signo de su carencia auténtica. El poder verdadero es el que cumple su objetivo sin ser notado apenas, más que por los resultados, que constituyen la única evaluación del Líder.
Estimo que la violencia jamás ha sido, ni lo será, el mejor camino para lograr la paz. La declaración de una guerra, en la cual podría involucrarse a un gran número de naciones, es preciso evitarla mediante un consejo mundial de naciones donde en forma global se analice cada caso para tomar medidas –prudentes y sabias- con una estrategia adecuada, coherente y efectiva,  que conduzca  al camino verdadero de la paz, buscando las causas en las raíces profundas que, los líderes de talla mundial, saben ver más allá de la realidad aparente, que constituyen los grupos de intereses enfrentados.
La paz del planeta debe ser asegurada y, tanto ahora como en el futuro, ella debería dejar de depender de un solo hombre,  aunque tenga sus propias razones y haya asumido –unilateralmente- el liderazgo del mundo y exista un minúsculo entorno que le aplaudan como si en vez de ir a la guerra se tratara de una fiesta o competición olímpica.
Opino que debe rehacerse el contrato social dónde se reajusten los poderes delegados al Estado, asegurándose que, jamás podrá irse a una guerra sin antes haber llevado a cabo un plebiscito nacional o mundial, donde los ciudadanos tengan la oportunidad de votar por la paz y que su voto sea obedecido fielmente.
Ya lo decía Salomón, en el siglo IX –a.n.e.-: -“No te pongas en camino con el hombre osado, por cuanto podría perderte con él”.-
Muchas naciones y sus poblaciones, -inocentes en su mayoría-, se encuentran amenazados por el simple hecho de que, el verdadero enemigo muchas veces no da la cara. Si analizamos la historia, cada vez que una nación atacó bélicamente a otra, a los pocos días una manifestación de la naturaleza caía como una plaga sobre ella como una evidente demostración de que se recibe lo mismo que se da, y que, por encima del que se cree todopoderoso se encuentra el que ostenta el poder verdadero, es  decir, el regidor de la justicia divina que imparte  a cada quien según su merecimiento. Se cosecha lo mismo que se siembra.
Sin duda el siglo XXI  comenzó con un signo evidente: la notable decadencia  de algunas naciones y el afloramiento de un nuevo orden mundial, que, gradualmente, debe ser reajustado mediante el ya mencionado nuevo contrato social.
Es preciso reflexionar, -meditar en la quietud interior- sobre cual es la vía mejor para la paz.
Pienso que es tiempo oportuno de que las naciones dejen de ser objeto de manipulación por otras de mayores influencias y poder, por cuanto el planeta es uno sólo y la humanidad, también. Hay que respetar la autonomía de los países y exigir, además, que se respete la propia dignidad.
Hay que forjar la paz. Se podría agregar que los  líderes   mundiales  cuando recurren a la violencia para resolver situaciones precisan desarrollar su habilidad de lograr los resultados idóneos por medios pacíficos, pero efectivos. El que se altera, el que amenaza, el que manipula, el que arremete con violencia no es el líder verdadero; detrás del poder aparente reside el genuino, el que mueve los hilos de los acontecimientos. Las aguas vuelven por el cauce de la paz.  Hay que meditar por la paz mundial –visualizándola- y porque el Gran Ser Supremo ilumine las mentes de todos los bandos, a los unos por cuanto sembrando el terror no van a lograr sino cargarse con un karma que los alejará indefinidamente de los logros que  pudieran anhelar, ya que el terror se le anidará en la propia alma hasta pagar la última gota de sangre y sufrimiento que han provocado. Y a los otros, por cuanto, metiéndole más leña al fuego, no es la mejor manera de extinguirlo, sino, quitándole o echándole agua u otro elemento según la clase de combustible.
Opino que el siglo XXI podría ser el escenario ideal para  concebir y llevar a cabo el nuevo contrato social, en el cual es preciso establecer una cláusula que evite que una eventual guerra pueda ser decidida por un solo individuo, ni por muchos jefes de Estados, sino por la humanidad, mediante referéndum o plebiscitos; generalmente, la gente de los bandos en conflicto no quiere la guerra; el excelente paradigma comienza a serlo la U.E.,  cuyos tratados iniciales por  vías pacíficas, después de la segunda guerra mundial, constituyeron un medio para lograr los objetivos comunes por el camino de la paz, lo cual hace posible pensar en la Unión Mundial en un tiempo cercano.

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La paz no sólo es posible sino necesaria e indispensable. Para gozarla es preciso haber actuado con equidad, y justicia, en todos los actos de la vida.

Estar en armonía con mi conciencia constituye el mayor tesoro. Sentir que el balance refleja equilibrio, orden y libertad, es un bien inestimable y da fortaleza de ánimo y serenidad inalterable en el espíritu secundada por la justicia divina que me respalda si actúo de acuerdo con sus directrices.
Empero, cuando requiero reestablecer la paz interior preciso ver donde he fallado, a quien tengo que reparar situaciones o a quien debo pedir perdón o disculpas, etcétera, de manera de quedar en libertad de conciencia y en paz, efectuando las compensaciones correspondientes y oportunas.
Cumplir con el propio deber de hijos, padres, hermanos, ciudadanos, estudiantes, amigos, cónyuges, etc., es el único camino de la paz.
Debo conocer a fondo mis deberes y derechos, de manera que, en ambos casos, cumpliendo los primeros y ejerciendo los segundos, dentro de los justos límites, pueda mantener el equilibrio de la paz, ya que, controlar que los demás respeten mis derechos también es un camino hacia la paz.
Tengo, al igual que todas las personas, el derecho cósmico para ser feliz, vivir una vida digna, tener un trabajo mediante el cual pueda servir a la humanidad y me permita cultivar los talentos y dones con que la vida me ha dotado,  auto-expresando mi potencial humano y divino, alcanzando la plenitud humana y espiritual, en un ambiente de abundancia, prosperidad,  riqueza integral, amor y armonía.
Cada día hay mayor paz en mi vida y en el planeta. Al cultivar mi paz interior irradio hacia el mundo mis efluvios de luz que, por efectos de resonancia mórfica, fortalecen los lazos de fraternidad, tolerancia, respeto, amor y prudencia en las interrelaciones y en el cuido del propio hogar privado y común: el planeta.

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Observo que entre los líderes mundiales, un gran número refleja prudencia en la toma de decisiones para el sostenimiento de la paz mundial; otros, precisan fortalecer sus convicciones.
Todo líder con funciones competentes está obligado a velar por la paz mundial o, de su respectivo país, por todos los canales regulares a su alcance, y para eso, en el respectivo contrato social, se le delegan las funciones inherentes; empero, el anhelo colectivo de paz es preciso que sea respetado.
Estimo que el deseo de paz  es unánime en todos los países del mundo. Parafraseando a un profundo pensador, Ralph Waldo Emerson, podría decirse que existen cuarenta millones de razones para la paz, pero ninguna excusa para no agotar todos los medios pacíficos posibles, salvo que el tiempo, y las circunstancias, requieran otros pasos que vayan más allá del poder de negociación inherente por los canales competentes.
Me parece que tiene sentido el espíritu del Tao cuando vislumbra que, quien demuestra el poder que ostenta quizá es porque en realidad se da cuenta de que éste es un bien compartido –no de exclusiva inherencia de una sola persona, sobre todo cuando el bienestar común debe guiar las decisiones en la elección de los mejores cursos de acciones-.
Los ciudadanos del mundo entero,  así como un gran número de líderes mundiales tienen conciencia clara de las acciones inherentes a la paz. Dale Carnegie decía, en su famoso libro “Cómo ganar amigos”, que “una gota de miel caza más moscas que un barril de hiel”. El camino de la paz cosecha siempre mejores frutos que otro diferente.
Sé que millones de personas, en todo el Planeta, diariamente, dan sus respectivos aportes mediante sus meditaciones, pidiendo al Creador Universal por la paz mundial y por las iluminación de los líderes en la toma perfecta de sus decisiones y de la ejecución efectiva de las mismas, en el desempeño del rol que se le ha confiado.
Mientras la humanidad lleve a cabo un nuevo pacto social mediante el cual se represente en forma más efectiva aún el anhelo del bien común, la meditación, y la oración, -aparte de mi propia expresión del deseo de paz y llevar a cabo acciones de buena voluntad pertinentes a la misma-, que es lo que cabe hacer a los ciudadanos del mundo-, en el fuero interno y en la propia mente, visualizo, cada día, un mundo en paz y en perfecta armonía. El amor a la paz todo lo puede.
Los líderes del futuro han de encontrar los canales institucionales suficientes para evitar que un sólo hombre pueda erigirse en dictador de un país o, que pueda decidir acciones contrarias a la paz, salvo la respectiva defensa colectiva, en el momento oportuno y con efectividad.
Algunas veces he reflexionado sobre el momento en que cada líder deja sus funciones respectivas, cuando en la quietud de su ser, y en la tranquilidad de su conciencia,  al rememorar los beneficios que aportó a la paz mundial, como percibirá las bendiciones de la humanidad –o de sus respectivos pueblos- y su nombre se llenará de gloria, aún cuando el cumplimiento del deber sea compensación suficiente; mientras que, “las lagrimas de los inocentes lloverán sobre las cabezas de quienes la hayan provocado”.  Me parece que, si el que decide una guerra tuviese conciencia de las terribles noches de tormento que le esperan cuando terminen sus funciones de poder y solitario nadie se acuerde de él, salvo los afectados que se constituyen en acreedores de los resultados de sus acciones, cuyas compensaciones, en la balanza divina, tiene que compensar inexorablemente, por cuanto, la justicia cósmica, -la del Creador Universal- paga y cobra, justamente, lógicamente, se abstendría; es un costo excesivamente elevado que, a conciencia, nadie lo asumiría.
La siguiente meditación me gusta llevarla a cabo en la quietud de mi hogar, con la cual, doy mi aporte de energía positiva para el sostenimiento de la paz y la iluminación del planeta. La paz empieza en la mente. Todo es posible si creo que puedo contribuir.
Tengo, al igual que todos, una misión en este mundo: en cada etapa la voy descubriendo interrogando mi ser  interior.
Trabajo, a mi manera,  para unificar el planeta en una sola familia; medito, periódicamente, por la paz del mundo.
Siento que formo una unidad con el cosmos y con el Creador Universal.
Estudio la obra de los sabios de todos los tiempos y países y transmito una síntesis del saber que logro asimilar en cada ciclo existencial.
 Formo una unidad con el Creador Universal; siento, cada día más y mejor mi conexión divina; permito que aflore en mi faz  la luz radiante del espíritu unido al Creador Universal, como canal de sabiduría y amor, con dedicado servicio y efectiva solución de los casos sometidos a mi consideración y competencia.
Sigo siempre adelante.

·                                 Meditación por la paz del mundo, los días jueves, entre las 22 y 24 horas, o cada vez que yo lo deseo.
·                                 Me he unido a esta cooperación por la paz y comparto el flujo de poder fruto de la suma magnético-espiritual conformada por quienes participan en ella.
·                                 Visualizo, el Planeta Tierra, envuelto en un círculo de luz luminosa o blanca, -transparente-;  luego:

Afirmo:
El Planeta Tierra es del Creador Universal, y de todos nosotros. 
El Creador Universal le protege, le guía y conduce por senderos de prosperidad, bienestar,   justicia y Paz;  le ilumina y le envuelve en un círculo de luz divina,  a él y a nosotros;  nos protege,  y nos lleva con éxito y felicidad  a cumplir  nuestro destino.
El orden divino y la armonía cósmica se establecen en el Planeta Tierra, y en nosotros,   aquí y ahora.  Hecho está; así es; así será.
Creador Universal, en Tus manos confiamos   el Planeta Tierra, y nuestras    vidas. Sea el Planeta Tierra, y nosotros, como Tú quieras, cuanto Tú deseas, de acuerdo a Tus Divinos Planes Cósmicos.
Seamos, el Planeta Tierra, y nosotros, conducidos por el  Camino  de la sabiduría, la prudencia, la comprensión, el progreso, la armonía y el orden divino, la  confianza y fe en un futuro mejor, el respeto mutuo, elevada y vigorosa auto-estima,  con Paz y ánimo contento, aquí y ahora.
Creador Universal, toda condición que en tu Justicia Divina lo requiera, en el Planeta Tierra, y en nosotros, transmútala –por la ley cósmica- en su condición positiva, instantáneamente, aquí y ahora. Hecho está. Seamos, el Planeta Tierra, y nosotros, tal como está decretado en Tus Divinos Designios. ¡Hoy!  Cada día mejor. Hecho está.
Gracias, Creador Universal, por haber escuchado nuestro pedido.
   



jueves, 10 de julio de 2014

EN EL CAMINO SUFÍ


EN EL CAMINO SUFÍ

©Giuseppe Isgró C.


El caminante recibió una pregunta directa de alguien que recorría la misma senda sufí: -“Si te despojas de los pensamientos de maestros como Rumi u otros y en la mañana, al despertarte, te miras en el espejo, observándote tal como eres, cómo te ve? Cómo te sientes?, Cómo amas? Cómo eres realmente? Es como decir: Quién eres tú cuando estás a solas contigo mismo, instante en que no puedes presumir con nadie o aparentar lo que no eres? Cómo tratas a los tuyos? Eres amables, cariñoso o un tirano? Te respetas, haciendo otro tanto con los demás? Te amas, valorando la divinidad que reside en tu interior? Eres capaz de amar a la divinidad interior que reside en los demás seres que te rodean o que encuentras en tu diario vivir? Poco más o menos, en esencia, esta era la pregunta, aparte de recibir las expresiones inherentes de simpatía.
Es mucho lo que una pregunta puede generar. Hay que dar las gracias al toparse con alguna que denota agudeza de esta índole, como si fuese planteada por un Sócrates, con la sabiduría añadida de Platón y de Rumi, simultáneamente. Quién puede sentirse preparado para estas profundidades desacostumbradas? Asemejan a los “leñazos” que impartían los maestros Zen a quienes querían “despertar” para que alcanzaran el estado de verdadera iluminación. Hacen pensar, comprendiendo!
No vayamos a creer que esa fue la pregunta de un discípulo a su maestro. No, en este caso la maestría reside en quien hace la pregunta que enfrenta, al otro, a la realidad exenta de apariencias.
La regla, en el camino, suele ser descentrar la atención del propio ego para centrarla en la Fuente. En la Fuente, se aviva la conciencia de Unidad que siempre ha existido. En la Unidad es fácil dar y recibir en grado sublime; fluye la luz, la energía, el amor y la sabiduría. La luz es el centro de la Verdad. Quién se atreve a ver la Verdad cara a cara? Tú? Yo? Quizá, hasta cierto punto! La Verdad es la meta eterna; es decir, la que existe y la que puede llegar a existir, -en el argot taoísta-, asimilándola cada quien por grados, hasta el infinito.
El pensamiento contenido en algunas preguntas es más profundo de lo que la persona misma que las plantea cree o percibe. La conciencia intuitiva permite que las palabras expresen contenidos que les trascienden.
Desconectarse de la Fuente para volver a centrarse en el ego. Es necesario? Para qué? Qué somos? Despojarse de todo lo añadido es descubrir la propia esencia, -o la propia ignorancia-, o el “conócete a ti mismo”, ni más ni menos equivalente a conocer a Dios, al Dios que reside en cada ser. Para ello sería necesario eliminar todas las capas que envuelven la luz interior, al igual que es preciso depurar, a elevadísima presión, el carbón, para descubrir el diamante que en él se encuentra encerrado. Requiere valor, fortaleza y humildad o simplicidad, hacerlo. En la naturaleza, todo es simple, sencillo; mucho más de lo que se cree o parece; la gente va en busca de cosas más complejas de lo que es requerido; temen dejar de ser importantes o se toman demasiado en serio. Es esencial vaciarse para adquirir la capacidad de llenarse con los nuevos nutrientes adecuados a las inquietudes de los tiempos. Sin vacuidad, cómo llenarse? Al coparse un determinado nivel de conciencia evolutiva, la propia esfera mental se activa automáticamente en el grado siguiente, como una esfera vacía que espera llenarse en la nueva etapa existencial desde el rango alcanzado en la anterior,  y así sucesivamente en el eterno ahora.
Parafraseando al sabio de Arunachala, Ramana Maharshi, el maestro de Paul Brunton, si se transmite y se recibe en la Unidad, -qué más se puede decir? Somos capaces de ello?
El caminante y el camino hacia la Fuente son la misma cosa: el caminante, el camino y la Fuente. Es un camino en apariencia solitario, pero aún dispersos en billones de mundos habitados, en determinadas esferas, formamos una Unidad con la Fuente y dentro de ella, todos los que vibramos al unísono. Son inexistentes las barreras de espacio y tiempo.
Una sola palabra puede decirlo todo; las hay que son alumbradoras al estilo socrático, capaces de inducir al “darse cuenta”, al percatarse. Gracias, es una palabra de gran poder que requiere mayor uso, aún. Doy las gracias por la pregunta que permite estas reflexiones. Es preciso, cada día, expresar gratitud por todo y a todos, como eslabones útiles de la Unidad.
Anclarse en Rumi, el segundo Mahoma es anclarse bien; o en cualquier otro maestro, como Shakyamuni, -Sidharta Gautama-, cuya inmensa obra elaborada por sus discípulos es apenas conocida; Pitágoras, Confucio, Apolonio de Tiana, o Hipolite León Denizard Rivail, por ejemplo. Empero, es indispensable trascender a todos los maestros y a todas las corrientes de pensamiento, pese a que el caminante debe conocerlos –y sintetizarlos- en su totalidad, conjuntamente con sus doctrinas,  para convertirse en un auténtico pensador, con autonomía mental y brillar con luz propia, con visión de líder, para ser, en primer lugar, dirigente de su propio aprendizaje.
Formar la Unidad en la Rueda de la Vida o en el Círculo y el Signo Más, es esencial. Adquirir conciencia de que ya se forma, -de manera indisoluble y permanente- canaliza los sentimientos de los atributos divinos, dando y recibiendo, cada quien, valor por valor, expresando gratitud al abrir los ojos y mirarse la cara en el espejo, cada mañana, tal como somos. Qué somos, si hemos emanados de la Fuente y el inmortal y eterno Espíritu es de la misma naturaleza espiritual que la Fuente?
En la trascendencia de la materia, en la Unidad de la conexión divina, es factible dar o recibir lo que ningún sentido físico es capaz de percibir o experimentar. Esa sutil vibración es la que sólo se puede transmitir y/o recibir de Espíritu a Espíritu, por medio del silencio.
Es válido preguntarse: Tanto hablar para no decir nada? Lao Tse, decía: -“El que habla no sabe; el que sabe, no habla”. Es posible. También lo es que el que no habla, en la mayoría de las veces es porque, realmente, no sabe, tal como se lo demostró Sócrates a Ión, al hacerle ver que su dominio de la escenificación de la obra homérica era por inspiración y no por el cultivo del arte. Expresaba contenidos mentales que electrizaban a sus oyentes, sin embargo, estaba muy lejos de explicar su significado o de entenderlo.
En la Apología de Sócrates, se demuestra como, al buscar el filósofo ateniense entender por qué la Pitonisa del Oráculo Délfico lo había designado como el hombre más sabio, se aprestó a visitar a todos aquellos a quienes consideraba como más sabios que él, y al formularle diversas preguntas claves se percató de que todos ellos creían saber mucho más de lo que realmente sabían, pero que no se daban cuenta de lo que ignoraban. Entonces, reflexionó, que la única razón por la cual había sido elegido como el más sabio no era porque supiera más que los otros, sino porque él sí se daba cuenta de lo que no sabía, acuñando aquel famoso aforismo, -aunque poco conocido tal como lo expresó-: -“Yo sólo sé que no sé aquello que no sé”-.
Igual le acontecía a la gata del cuento Zen que había aprendido a triunfar sin hacer daño; cuando los demás gatos le preguntaron cómo lo hacía, simplemente, no lo sabía; es decir, no sabía cómo ni porque sabía. Había desarrollado la conciencia perceptiva que le permitía saber sin saber, por intuición o por inspiración, por la fuerza de bloqueo y por la de empuje y por la percepción espiritual de los sentimientos, en la propia conciencia, equivalentes a los valores universales o atributos divinos inherentes a cada ser.
Empero, la fábula del rosal, de Niko Kazantzakis, es muy expresiva, cuando las ortigas le pidieron al rosal que le enseñara su secreto para hacer las rosas. Le contestó: -“Mi secreto es muy simple. Durante todo el invierno, con paciencia, confianza y amor yo trabajo la tierra y solo tengo una cosa en mi mente, la rosa. Las lluvias me azotan, los vientos me deshojan, las nieves me cubren, pero yo solo una cosa tengo en mi mente, la rosa. Éste es mi secreto, hermanas ortigas”-.
De igual manera, el caminante, -sufí, taoísta,  budista zen, espirita, yogui, filósofo, científico, masón, teósofo, rosacruz, martinista, cabalista, poeta, humanista, existencialista, o simplemente, libre pensador, frente a todas las pruebas de la vida, y a todas las circunstancias que afronta o asume, en la sencillez de la vida diaria, sólo una cosa tiene en su mente: la conciencia de la Unidad con la Fuente y meditando en la Fuente y en los valores que conforman los atributos divinos, adquiere la capacidad esencial, o la conciencia intuitiva, de dar valor por valor, en armonía con el Todo y con Todos, realizando la parte que le corresponde en la Gran Obra de acuerdo a los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo.

EL SUFISMO Y LA MUJER

 Si tomamos en cuenta que el inmortal Espíritu del ser humano no tiene sexo y que de igual manera puede animar un cuerpo de hombre u otro de mujer según el plan de vida elegido para un determinado ciclo de vida, la práctica mística del sufismo tiene igual importancia y trascendencia tanto para el hombre como para la mujer.

Dónde reside, entonces, la diferencia?

Hay alguna diferencia?

En principio, no existe diferencia alguna, sobre todo si centramos nuestra atención en el inmortal Espíritu y en la esencia del ser y la relación espiritual con su creador, mediante una practica de espiritualidad directa, sin intermediarios, centrada en Él y en la meditación de sus atributos divinos o valores universales, como fuente de ejercicio de todas las virtudes.

Ahora, que ya existe un reconocimiento más real sobre la equivalencia de las capacidades generales de ambos seres, la práctica mística del sufismo aporta beneficios por igual tanto a la mujer como al hombre. -Dónde podría existir una ligera ventaja para la mujer en relación al hombre? En la sensibilidad femenina, que por su misma naturaleza le hace más perceptiva o intuitiva; más creativa y receptiva, sin olvidarnos que por el rol de creadora física de la vida, en cooperación con el hombre, cumple funciones que trascienden las de éste y convierten a la mujer en un ser verdaderamente especial.

Precisamente, ese rol especial de la mujer, sublimizado con una práctica espiritual elevada, como lo es la del sufismo, que permite adquirir conciencia de la unidad que el ser conforma con su Creador, y por medio de esa conexión con la fuente, el ser se eleva, depura y embellece integralmente, volviéndose un ser majestuoso.

La constante meditación en los atributos divinos, además de la práctica del Dzikr, o el constante recuerdo del Creador, -mediante la repetición de su nombre- le permite desarrollar una elevada conciencia de los valores universales, soporte de las leyes cósmicas y fundamento y guía en la práctica de todas las virtudes, evidentemente, la mujer, inspirada por esa sabiduría divina que fluirá sin límites, al cumplir su rol de compañera, madre y guía de las nuevas generaciones, podrá imprimir en los niños que va educando esos mismos principios y valores, encaminando a la humanidad hacia su verdadera misión.

Es preciso recordar que, además, la mujer, hoy en día, está asumiendo roles importantes en todas las actividades humanas y lo está haciendo muy bien, compitiendo ventajosamente con el hombre, a tal punto que gran número de empresas, a nivel mundial, la prefieren como trabajadora en un grado muy superior al del hombre, para una gran diversidad de cargos.

Cuando a la mujer le toque jugar roles de legisladora, si se ha cultivado en los valores universales del sufismo, y los sustentados por corrientes de pensamientos similares, tales como el Budismo Zen, el Taoismo, el Espiritismo, la Teosofía, el Martinismo, la Cábala, la Masonería, y la filosofía platónica, es decir: la Doctrina Universal, sin duda prestará un valioso concurso para gestar esa sociedad que será lo más parecido a esa nueva edad de oro con que han soñado los grandes utopistas.

Una mujer cultivada en la espiritualidad mística del sufismo, desarrollando al máximo su potencial humano, comenzará a dejar de ser un simple objeto físico, y su dignidad autodefinida le impedirá ser explotada de múltiples formas como hasta ahora y directamente, obligará al hombre, de manera general, a valorarla y respetarla en mayor grado aún.

Sin duda que, al descubrir la mujer su divinidad interior y cultivar su ser de acuerdo a los atributos divinos del Creador, contribuirá a transformar, automáticamente, a toda la sociedad, encaminándola hacia su verdadero derrotero.

Imaginemos, por un momento, como se sublimizará la belleza femenina con un Espíritu depurado espiritualmente por la meditación de los valores universales y la práctica de todas las virtudes, en conexión divina. Cuan enriquecedor será compartir una existencia tan llena de contenido superior y el efecto positivo en su compañero e hijos, y en la sociedad en general por efecto de la resonancia magnética o campo morfo-genético.

Es preciso educar a la mujer para su emancipación total. Todavía, grupos de intereses que no se resignan en la transformación de la humanidad hacia la verdadera nueva era, aún por medio de la manipulación de la mujer quieren ejercer un control tipo inquisitorial en la sociedad. Al adoctrinar a la mujer, ésta se ocupa de hacerlo con sus cónyuges e hijos, y de esta manera, existen grupos que quieren perpetuar el oscurantismo en forma camuflada. Pero, la emancipación de la humanidad y de la mujer, es inevitable, por ser llegado el momento y el sufismo, al igual que todas las corrientes de pensamiento válidas de que se dispone, como herencia de todos, debe constituir una fuente de estudio constante.

Ese estudio de todas las fuentes constituye la Doctrina Universal; su único objetivo: la búsqueda de la verdad universal en todas sus vertientes.

El sufismo es un camino muy importante hacia la búsqueda de la verdad universal y acerca a cada ser a la fuente: el Ser Universal, en una espiritualidad directa, por medio del constante recuerdo, hasta percibir la Rueda de la vida o el Círculo y el Signo Más, meditando en Él y sus atributos divinos, adquiriendo, cada vez, una más clara conciencia de la Unidad perfecta e indisoluble.

Recordemos algunos aforismos de Ibn Arabi:

1.   –“Dedícate al recuerdo de Allah con cualquier tipo de dzikr. El más elevado de ellos es el Nombre, la repetición de la palabra Allah, Allah, Allah, sin añadir más”. –

2.   –“Que tu resolución al entrar en el retiro sea: “Lo que Allah quiera” y “Nada se le asemeja”-.

3.   –“Insiste en tu dzikr-recuerdo hasta que descubras a aquel al que recuerdas”-.

4.   –“Sabrás –ahí- que todos los caminos son circunferenciales y que no hay ninguno lineal”-.


miércoles, 9 de julio de 2014

EXCELENTES RELACIONES


EXCELENTES RELACIONES

©GIUSEPPE ISGRÓ C.


 Una lectora nos pregunta: -“¿Por qué algunas veces, o en diversas etapas de la vida las relaciones personales parecieran no ser las más adecuadas?”
a.     En las relaciones humanas debe imperar el principio de valor por valor.
b.     Debe aplicarse rigurosamente la regla de oro en sus dos vertientes:
 1) La confuciana: No hacer a los demás lo que no se desea para sí.
2) La clásica: Hacer a los demás lo mismo que se desearía para sí, en idénticas condiciones.
c.      Es preciso evaluar lo que se desea en las relaciones con las demás personas. Hay una regla que es preciso observar rigurosamente: -Jamás buscar la aprobación de nadie, bajo ningún aspecto y circunstancias-.
d.     Debe bastar la propia aprobación. En el momento en que comienza a buscar la aprobación ajena, la persona estaría descentrando las riendas de su poder personal.
e.      AUTO-ESTIMA: Es necesario desarrollar en elevado grado una auto-estima poderosa, positiva, confiada, valorizándose en lo que usted vale. Recuerde: Usted es mucho mejor de lo que se cree.  Descubra su propio valor. Usted es parte de la DIVINIDAD, con un espíritu eterno e inmortal, dotado de un poder potencialmente infinito, capaz de resolver y alcanzar cualquier cosa razonable, realista y alcanzable, si persiste confiadamente, sin abandonar jamás a mitad de camino. Es la conciencia de la propia dignidad personal. Usted vale, descubra sus dones, sus bondades, y transmute sus puntos menos fuertes.
f.       AUTO-CONCEPTO: ¿Qué es lo que usted piensa de sí? Eso mismo pensarán los demás. Eleve su auto-concepto, cultive su espíritu con buenas lecturas, con prácticas espirituales elevadas, escuche buena música, apartase de las personas con modales vulgares y cuide los suyos con estricta disciplina.
g.     AUTO-IMAGEN: Los demás captan su propia auto-imagen por vía extrasensorial, o telepática; es decir: Comunicación de contenidos mentales por vía psiconsciente. Cultive una auto-imagen elevada, positiva, vigorosa. Vístase bien, con gusto.
h.     AUTO-RESPETO: Respétese, y respete a los demás, aún a los animales, las plantas y la naturaleza en general, y, cada día aumentará su auto-respeto y el de las personas con quienes se relaciona hacia usted. Es un efecto de acción instantánea y proporcional al de la propia actitud, pensamientos, sentimientos y auto-imagen.
i.        AMOR: Amar a los demás de la misma manera en que se ama a sí. ¿Cuánto se ama usted? Si usted no se ama y aprecia, en grado suficiente, -¿cómo lo harán los demás? De amor a todos los seres -de los cuatro reinos naturales- que encuentra en su camino. No espere recibir el amor, antes de darlo. Adelantase, delo usted primero. Al darlo lo recibirá.  Al abrir las puertas de su mente para dar el amor integral, -generoso, desinteresado, altruista-, éstas permanecerán abiertas para recibirlo; así de simple. Mire a su alrededor. ¿Cuántas personas conoce usted a quienes una palabra de aliento, amable, sincera, aportaría un gran bien? ¿Cuántos pequeños servicios o cosas sencillas podría hacer para gran número de personas que se encuentran a su alrededor? ¿A cuántos amigos ha dejado de enviarle una nota agradeciéndoles los pequeños servicios que les han prestado, los maravillosos que son, lo mucho que les aprecia y los útiles que les han sido? Obra maravillas, si usted lo realiza con sinceridad y desapego. Comience a expresar su gratitud y aprecio: su amor auténtico, leal. El amor es todo ojos, percibe más allá de las apariencias y constituye la mayor potencia del universo; busca, siempre, su propia autonomía y hace libres a las personas que lo dan y reciben valor por valor; se potencia cuando se le deja en libertad, y se le corresponde con la debida lealtad.
j.       EXPRESE SU GRATITUD: A la vida, a Dios –el Creador Universal-, por las cosas buenas que posee, por su salud, por la familia, por los amigos, por estar aquí, etc. Escriba una lista de cien cosas por las cuales pueda expresar gratitud. Descubra el maravilloso poder de la gratitud. Canaliza el poder creativo. Diga: -Gracias Creador Universal porque esta situación en tus planes cósmicos ya está resuelta. Gracias, Creador Universal porque ya formé familia. Gracias, gracias por todo.
k.     El pensamiento y las expectativas positivas lo pueden todo si usted persiste hasta que su mente psiconsciente se haga cargo del asunto. Visualice lo que anhela, como si estuviese ya realizado, sin imponer canal alguno de manifestación; es decir, deje que la vida elija el canal, anteponga usted el objetivo.
l.        SONRÍA MÁS, todo el tiempo, desde su ser interior. Sea agradable, cultive pensamientos y sentimientos positivos, de armonía. Recuerde cosas agradables. Céntrese en lo positivo.
m.  Active la ley de atracción: Pensamientos y sentimientos positivos atraen situaciones positivas. Pensamientos y sentimientos negativos, lo contrario. Lo semejante atrae lo semejante.
n.     SERVICIO: Brinde el mejor servicio que le sea factible, generosamente; haga más de lo que la gente espera de usted. Active  el poder de la ley de compensación. Mientras más dé, más recibirá. Dé, dé…, sea altruista. La copa que usted utilice para dar, será la misma que la vida empleará para otorgarle la respectiva retribución, es decir: El salario cósmico; integral, en ambas polaridades, con reciprocidad. Causa y efecto, siembra y recogida, actos y consecuencias, dar y recibir valor por valor.
o.     Vive en un mundo de abundancia…disfrútela….aprovéchela. Escriba sus objetivos….todo lo que usted quiera lograr a corto, mediano y largo plazo. Aborde la realización de un objetivo a la vez, por su estricto orden prioritario.
p.     AUTOSUGESTIÓN: Cada mañana, al levantarse, y cada noche, antes de acostarse, afirme 20 veces mirándose en el espejo, en el entrecejo: -Cada día estoy mejor, mejor y mejor. Siembre en su mente, mediante afirmaciones positivas, las ideas de los resultados que anhela alcanzar, visualizándolos en su etapa final satisfactoria, sin imponer canal alguno de manifestación, dejando que la vida, en su infinita sabiduría, aporte el que estime más conveniente, justo y perfecto para todas las partes involucradas. 
q.     REPITA EL NOMBRE DE DIOS cien veces, o más, diariamente: Es el Dzikr de los Sufís. Hágalo cada vez que precisa tomar el control de sus pensamientos, sentimientos y emociones. El sufí, suele hacerlo mil o más veces al día. Después de setecientas veces se observan efectos sorprendentes. 
r.      Repita varias veces: Lo que Alá quiera, nada se le asemeja.
s.       ¿Qué es lo que Alá quiere? Dios, quiere lo mejor para usted. Usted es lo mejor que Dios diseñó en el universo y es hechura de la misma substancia espiritual que la de Él, usted es parte de Dios, sin haberse separado de Él, y sin dejar de ser Él, en estado de potencialidad, que, únicamente, precisa la infinita y eterna experiencia. Descubra su Divinidad interior y tome las riendas de sus pensamientos, sentimientos, palabras y actos, y de su vida. Usted puede hacerlo bien; lo hará cada día mejor, en el eterno camino de retorno a casa, a la fuente, de la que, paradojicamente, jamás ha salido, o separado. Adquiera conciencia de la Unicidad de Dios, -La Divinidad-, y de su unidad cósmica perfecta e indisoluble con Él. Permita que la Divinidad actúe por intermedio suyo por medio de la Ley Cósmica y de los valores universales, o atributos divinos. Reconozca, en cada expresión de vida, con la cual entra en contacto, diariamente, en los cuatro reinos naturales, una expresión indivisa de la Divinidad, siendo la Divinidad sin haberse separado de Ella misma, y sin haber dejado de ser Ella misma. Este tipo de conciencia facilitará las excelentes relaciones con cualquier ser de los cuatro reinos naturales, auto-incluyéndose. 
Adelante.



jueves, 3 de julio de 2014

ALIENTO COSMICO


ALIENTO COSMICO

©Giuseppe Isgró C.



Al realizar objetivos claramente definidos y programados, en el espacio y tiempo, o, enfrentar situaciones para resolverlas, se dispone, internamente, de un aliento cósmico que empuja a seguir adelante, hasta alcanzar la meta prefijada.

 Es la fuerza creativa interior que busca expresarse, en todo momento, de la mejor forma posible. Una pelota, sumergida en el agua, siempre emerge a la superficie.

Una semilla introducida en la tierra, germina y la nueva planta crece saliendo al exterior. Tanto la pelota como la semilla, están dotadas de una fuerza, aliento, que han absorbido del medio ambiente, la cual le imprime el dinamismo necesario para mantenerse a flote o, crecer adecuadamente según el fin natural de cada especie.

La ley cósmica, expresa: “Todo ser absorbe el aliento cósmico, energía o vibraciones electro-cósmicas, en grado proporcional a las aspiraciones existenciales, en un momento dado”.

Para optimizar el poder creativo se requiere centrarlo al igual que los rayos del sol a través de una lupa, en un minúsculo punto u objetivo, a la vez, para encender la llama de la realización.

 La fuerza del aliento cósmico potencia al ser para alcanzar el éxito en cualquier propósito.

 En la medida en que, los objetivos son más elevados, la sintonía mental con dichos resultados, lleva a la persona a respirar de una manera diferente que lo carga de la vitalidad  requerida; paralelamente, existe una especie de respiración anímico espiritual, la cual aporta la energía psico-mental en grado suficiente y equivalente a la magnitud de la tarea por realizar.

 La propia dinamo psico-mental, al requerir mayor carga de energía cósmica, se conecta, automáticamente, con la dinamo cósmica, cargándose con la potencia requerida.

 Por eso los antiguos decían: “Hazlo y tendrás el poder”; el poder para hacerlo.

 Mientras más elevadas las metas, se aspira mayor cantidad de aliento cósmico, casi en forma imperceptible, pero real y efectivamente.

 Cuando existen diferentes objetivos  por realizar, para aprovechar al máximo la potencia del aliento cósmico que dinamiza la voluntad realizadora, se requiere planificar, los resultados apetecidos, en base a un estricto orden prioritario, por escrito, realizándolos uno a la vez.

 Desde el acto de planificar, a la realización de los resultados que deben ser alcanzados, existe un trecho en cuyo recorrido el aliento cósmico, acompañado de esa fé que mueve montañas, es el fuego constante que permite persistir, tenazmente, en pos de las metas hasta alcanzarlas una y otra vez, siempre a niveles más elevados. Mientras más lejanos parezcan los resultados, más intensamente debe ser concentrado el aliento cósmico en un pequeño punto de realización a la vez.

 Con cada logro se gana en confianza, acrecentándose el poder de la fe, en la vida, en los principios cósmicos, sus leyes y valores universales, en sí mismo y en los demás aplicando siempre las regla de oro de “hacer a los demás lo mismo que se gustaría recibir”. Mientras persista un ciclo existencial, el aliento cósmico manifestará siempre su potencia empujando al cumplimiento de la verdadera misión en la vida. A medida que los objetivos alcanzan niveles más elevados y se asume mayor grado de compromiso social, se crea, en cada uno, la necesidad de absorber el aliento cósmico, en la magnitud precisada.

Casi imperceptiblemente, cada ser va adoptando la actitud mental correcta y creando modificaciones psicosomáticas, en sí mismo, e indirectamente, influye en la modelación del medio en que se desenvuelve, donde, desde el ritmo respiratorio que permite acumular, manteniendo mayor potencia vital, hasta el aliento cósmico, que por la sintonía psico-mental establece a nivel psiconsciente con las mentes capaces de cooperar, se van abriendo canales mentales a través de los cuales las fuerzas cósmicas se manifiestan para realizar los propósitos universales.

 El místico ve, el sabio comprende, la persona de éxito ve, comprende y realiza, actuando en consecuencia, logrando los resultados que le permiten el grado de compromiso social asumido en las tareas cósmicas, acorde con las propias fuerzas, capacidades y visión existencial.

 El aliento cósmico suficiente está presente para secundar la obra iniciada.

 Mientras más altas las aspiraciones personales de cada uno, debe esforzase en mayor grado y en ese esfuerzo va absorbiendo el aliento cósmico requerido.

 Si las aspiraciones son elevadas la carga de aliento cósmico es equivalente. Si la fuerza acumulada es excesiva, la naturaleza desarrolla paralelamente grandes virtudes para equilibrar los resultados.

Adelante.



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domingo, 13 de julio de 2014

PAZ


PAZ

©Giuseppe Isgró C.


-Para que haya paz en el mundo es preciso, antes, que cada persona la cultive en su interior.

-En toda paz, hasta quienes, aparentemente,  pierden, resultan  ganadores.-
©Giuseppe Isgró C.


El camino del medio es la Paz. El que ostenta el poder no tiene por que demostrarlo, por cuanto, hacerlo, es signo de su carencia auténtica. El poder verdadero es el que cumple su objetivo sin ser notado apenas, más que por los resultados, que constituyen la única evaluación del Líder.
Estimo que la violencia jamás ha sido, ni lo será, el mejor camino para lograr la paz. La declaración de una guerra, en la cual podría involucrarse a un gran número de naciones, es preciso evitarla mediante un consejo mundial de naciones donde en forma global se analice cada caso para tomar medidas –prudentes y sabias- con una estrategia adecuada, coherente y efectiva,  que conduzca  al camino verdadero de la paz, buscando las causas en las raíces profundas que, los líderes de talla mundial, saben ver más allá de la realidad aparente, que constituyen los grupos de intereses enfrentados.
La paz del planeta debe ser asegurada y, tanto ahora como en el futuro, ella debería dejar de depender de un solo hombre,  aunque tenga sus propias razones y haya asumido –unilateralmente- el liderazgo del mundo y exista un minúsculo entorno que le aplaudan como si en vez de ir a la guerra se tratara de una fiesta o competición olímpica.
Opino que debe rehacerse el contrato social dónde se reajusten los poderes delegados al Estado, asegurándose que, jamás podrá irse a una guerra sin antes haber llevado a cabo un plebiscito nacional o mundial, donde los ciudadanos tengan la oportunidad de votar por la paz y que su voto sea obedecido fielmente.
Ya lo decía Salomón, en el siglo IX –a.n.e.-: -“No te pongas en camino con el hombre osado, por cuanto podría perderte con él”.-
Muchas naciones y sus poblaciones, -inocentes en su mayoría-, se encuentran amenazados por el simple hecho de que, el verdadero enemigo muchas veces no da la cara. Si analizamos la historia, cada vez que una nación atacó bélicamente a otra, a los pocos días una manifestación de la naturaleza caía como una plaga sobre ella como una evidente demostración de que se recibe lo mismo que se da, y que, por encima del que se cree todopoderoso se encuentra el que ostenta el poder verdadero, es  decir, el regidor de la justicia divina que imparte  a cada quien según su merecimiento. Se cosecha lo mismo que se siembra.
Sin duda el siglo XXI  comenzó con un signo evidente: la notable decadencia  de algunas naciones y el afloramiento de un nuevo orden mundial, que, gradualmente, debe ser reajustado mediante el ya mencionado nuevo contrato social.
Es preciso reflexionar, -meditar en la quietud interior- sobre cual es la vía mejor para la paz.
Pienso que es tiempo oportuno de que las naciones dejen de ser objeto de manipulación por otras de mayores influencias y poder, por cuanto el planeta es uno sólo y la humanidad, también. Hay que respetar la autonomía de los países y exigir, además, que se respete la propia dignidad.
Hay que forjar la paz. Se podría agregar que los  líderes   mundiales  cuando recurren a la violencia para resolver situaciones precisan desarrollar su habilidad de lograr los resultados idóneos por medios pacíficos, pero efectivos. El que se altera, el que amenaza, el que manipula, el que arremete con violencia no es el líder verdadero; detrás del poder aparente reside el genuino, el que mueve los hilos de los acontecimientos. Las aguas vuelven por el cauce de la paz.  Hay que meditar por la paz mundial –visualizándola- y porque el Gran Ser Supremo ilumine las mentes de todos los bandos, a los unos por cuanto sembrando el terror no van a lograr sino cargarse con un karma que los alejará indefinidamente de los logros que  pudieran anhelar, ya que el terror se le anidará en la propia alma hasta pagar la última gota de sangre y sufrimiento que han provocado. Y a los otros, por cuanto, metiéndole más leña al fuego, no es la mejor manera de extinguirlo, sino, quitándole o echándole agua u otro elemento según la clase de combustible.
Opino que el siglo XXI podría ser el escenario ideal para  concebir y llevar a cabo el nuevo contrato social, en el cual es preciso establecer una cláusula que evite que una eventual guerra pueda ser decidida por un solo individuo, ni por muchos jefes de Estados, sino por la humanidad, mediante referéndum o plebiscitos; generalmente, la gente de los bandos en conflicto no quiere la guerra; el excelente paradigma comienza a serlo la U.E.,  cuyos tratados iniciales por  vías pacíficas, después de la segunda guerra mundial, constituyeron un medio para lograr los objetivos comunes por el camino de la paz, lo cual hace posible pensar en la Unión Mundial en un tiempo cercano.

**
La paz no sólo es posible sino necesaria e indispensable. Para gozarla es preciso haber actuado con equidad, y justicia, en todos los actos de la vida.

Estar en armonía con mi conciencia constituye el mayor tesoro. Sentir que el balance refleja equilibrio, orden y libertad, es un bien inestimable y da fortaleza de ánimo y serenidad inalterable en el espíritu secundada por la justicia divina que me respalda si actúo de acuerdo con sus directrices.
Empero, cuando requiero reestablecer la paz interior preciso ver donde he fallado, a quien tengo que reparar situaciones o a quien debo pedir perdón o disculpas, etcétera, de manera de quedar en libertad de conciencia y en paz, efectuando las compensaciones correspondientes y oportunas.
Cumplir con el propio deber de hijos, padres, hermanos, ciudadanos, estudiantes, amigos, cónyuges, etc., es el único camino de la paz.
Debo conocer a fondo mis deberes y derechos, de manera que, en ambos casos, cumpliendo los primeros y ejerciendo los segundos, dentro de los justos límites, pueda mantener el equilibrio de la paz, ya que, controlar que los demás respeten mis derechos también es un camino hacia la paz.
Tengo, al igual que todas las personas, el derecho cósmico para ser feliz, vivir una vida digna, tener un trabajo mediante el cual pueda servir a la humanidad y me permita cultivar los talentos y dones con que la vida me ha dotado,  auto-expresando mi potencial humano y divino, alcanzando la plenitud humana y espiritual, en un ambiente de abundancia, prosperidad,  riqueza integral, amor y armonía.
Cada día hay mayor paz en mi vida y en el planeta. Al cultivar mi paz interior irradio hacia el mundo mis efluvios de luz que, por efectos de resonancia mórfica, fortalecen los lazos de fraternidad, tolerancia, respeto, amor y prudencia en las interrelaciones y en el cuido del propio hogar privado y común: el planeta.

***

Observo que entre los líderes mundiales, un gran número refleja prudencia en la toma de decisiones para el sostenimiento de la paz mundial; otros, precisan fortalecer sus convicciones.
Todo líder con funciones competentes está obligado a velar por la paz mundial o, de su respectivo país, por todos los canales regulares a su alcance, y para eso, en el respectivo contrato social, se le delegan las funciones inherentes; empero, el anhelo colectivo de paz es preciso que sea respetado.
Estimo que el deseo de paz  es unánime en todos los países del mundo. Parafraseando a un profundo pensador, Ralph Waldo Emerson, podría decirse que existen cuarenta millones de razones para la paz, pero ninguna excusa para no agotar todos los medios pacíficos posibles, salvo que el tiempo, y las circunstancias, requieran otros pasos que vayan más allá del poder de negociación inherente por los canales competentes.
Me parece que tiene sentido el espíritu del Tao cuando vislumbra que, quien demuestra el poder que ostenta quizá es porque en realidad se da cuenta de que éste es un bien compartido –no de exclusiva inherencia de una sola persona, sobre todo cuando el bienestar común debe guiar las decisiones en la elección de los mejores cursos de acciones-.
Los ciudadanos del mundo entero,  así como un gran número de líderes mundiales tienen conciencia clara de las acciones inherentes a la paz. Dale Carnegie decía, en su famoso libro “Cómo ganar amigos”, que “una gota de miel caza más moscas que un barril de hiel”. El camino de la paz cosecha siempre mejores frutos que otro diferente.
Sé que millones de personas, en todo el Planeta, diariamente, dan sus respectivos aportes mediante sus meditaciones, pidiendo al Creador Universal por la paz mundial y por las iluminación de los líderes en la toma perfecta de sus decisiones y de la ejecución efectiva de las mismas, en el desempeño del rol que se le ha confiado.
Mientras la humanidad lleve a cabo un nuevo pacto social mediante el cual se represente en forma más efectiva aún el anhelo del bien común, la meditación, y la oración, -aparte de mi propia expresión del deseo de paz y llevar a cabo acciones de buena voluntad pertinentes a la misma-, que es lo que cabe hacer a los ciudadanos del mundo-, en el fuero interno y en la propia mente, visualizo, cada día, un mundo en paz y en perfecta armonía. El amor a la paz todo lo puede.
Los líderes del futuro han de encontrar los canales institucionales suficientes para evitar que un sólo hombre pueda erigirse en dictador de un país o, que pueda decidir acciones contrarias a la paz, salvo la respectiva defensa colectiva, en el momento oportuno y con efectividad.
Algunas veces he reflexionado sobre el momento en que cada líder deja sus funciones respectivas, cuando en la quietud de su ser, y en la tranquilidad de su conciencia,  al rememorar los beneficios que aportó a la paz mundial, como percibirá las bendiciones de la humanidad –o de sus respectivos pueblos- y su nombre se llenará de gloria, aún cuando el cumplimiento del deber sea compensación suficiente; mientras que, “las lagrimas de los inocentes lloverán sobre las cabezas de quienes la hayan provocado”.  Me parece que, si el que decide una guerra tuviese conciencia de las terribles noches de tormento que le esperan cuando terminen sus funciones de poder y solitario nadie se acuerde de él, salvo los afectados que se constituyen en acreedores de los resultados de sus acciones, cuyas compensaciones, en la balanza divina, tiene que compensar inexorablemente, por cuanto, la justicia cósmica, -la del Creador Universal- paga y cobra, justamente, lógicamente, se abstendría; es un costo excesivamente elevado que, a conciencia, nadie lo asumiría.
La siguiente meditación me gusta llevarla a cabo en la quietud de mi hogar, con la cual, doy mi aporte de energía positiva para el sostenimiento de la paz y la iluminación del planeta. La paz empieza en la mente. Todo es posible si creo que puedo contribuir.
Tengo, al igual que todos, una misión en este mundo: en cada etapa la voy descubriendo interrogando mi ser  interior.
Trabajo, a mi manera,  para unificar el planeta en una sola familia; medito, periódicamente, por la paz del mundo.
Siento que formo una unidad con el cosmos y con el Creador Universal.
Estudio la obra de los sabios de todos los tiempos y países y transmito una síntesis del saber que logro asimilar en cada ciclo existencial.
 Formo una unidad con el Creador Universal; siento, cada día más y mejor mi conexión divina; permito que aflore en mi faz  la luz radiante del espíritu unido al Creador Universal, como canal de sabiduría y amor, con dedicado servicio y efectiva solución de los casos sometidos a mi consideración y competencia.
Sigo siempre adelante.

·                                 Meditación por la paz del mundo, los días jueves, entre las 22 y 24 horas, o cada vez que yo lo deseo.
·                                 Me he unido a esta cooperación por la paz y comparto el flujo de poder fruto de la suma magnético-espiritual conformada por quienes participan en ella.
·                                 Visualizo, el Planeta Tierra, envuelto en un círculo de luz luminosa o blanca, -transparente-;  luego:

Afirmo:
El Planeta Tierra es del Creador Universal, y de todos nosotros. 
El Creador Universal le protege, le guía y conduce por senderos de prosperidad, bienestar,   justicia y Paz;  le ilumina y le envuelve en un círculo de luz divina,  a él y a nosotros;  nos protege,  y nos lleva con éxito y felicidad  a cumplir  nuestro destino.
El orden divino y la armonía cósmica se establecen en el Planeta Tierra, y en nosotros,   aquí y ahora.  Hecho está; así es; así será.
Creador Universal, en Tus manos confiamos   el Planeta Tierra, y nuestras    vidas. Sea el Planeta Tierra, y nosotros, como Tú quieras, cuanto Tú deseas, de acuerdo a Tus Divinos Planes Cósmicos.
Seamos, el Planeta Tierra, y nosotros, conducidos por el  Camino  de la sabiduría, la prudencia, la comprensión, el progreso, la armonía y el orden divino, la  confianza y fe en un futuro mejor, el respeto mutuo, elevada y vigorosa auto-estima,  con Paz y ánimo contento, aquí y ahora.
Creador Universal, toda condición que en tu Justicia Divina lo requiera, en el Planeta Tierra, y en nosotros, transmútala –por la ley cósmica- en su condición positiva, instantáneamente, aquí y ahora. Hecho está. Seamos, el Planeta Tierra, y nosotros, tal como está decretado en Tus Divinos Designios. ¡Hoy!  Cada día mejor. Hecho está.
Gracias, Creador Universal, por haber escuchado nuestro pedido.
   



jueves, 10 de julio de 2014

EN EL CAMINO SUFÍ


EN EL CAMINO SUFÍ

©Giuseppe Isgró C.


El caminante recibió una pregunta directa de alguien que recorría la misma senda sufí: -“Si te despojas de los pensamientos de maestros como Rumi u otros y en la mañana, al despertarte, te miras en el espejo, observándote tal como eres, cómo te ve? Cómo te sientes?, Cómo amas? Cómo eres realmente? Es como decir: Quién eres tú cuando estás a solas contigo mismo, instante en que no puedes presumir con nadie o aparentar lo que no eres? Cómo tratas a los tuyos? Eres amables, cariñoso o un tirano? Te respetas, haciendo otro tanto con los demás? Te amas, valorando la divinidad que reside en tu interior? Eres capaz de amar a la divinidad interior que reside en los demás seres que te rodean o que encuentras en tu diario vivir? Poco más o menos, en esencia, esta era la pregunta, aparte de recibir las expresiones inherentes de simpatía.
Es mucho lo que una pregunta puede generar. Hay que dar las gracias al toparse con alguna que denota agudeza de esta índole, como si fuese planteada por un Sócrates, con la sabiduría añadida de Platón y de Rumi, simultáneamente. Quién puede sentirse preparado para estas profundidades desacostumbradas? Asemejan a los “leñazos” que impartían los maestros Zen a quienes querían “despertar” para que alcanzaran el estado de verdadera iluminación. Hacen pensar, comprendiendo!
No vayamos a creer que esa fue la pregunta de un discípulo a su maestro. No, en este caso la maestría reside en quien hace la pregunta que enfrenta, al otro, a la realidad exenta de apariencias.
La regla, en el camino, suele ser descentrar la atención del propio ego para centrarla en la Fuente. En la Fuente, se aviva la conciencia de Unidad que siempre ha existido. En la Unidad es fácil dar y recibir en grado sublime; fluye la luz, la energía, el amor y la sabiduría. La luz es el centro de la Verdad. Quién se atreve a ver la Verdad cara a cara? Tú? Yo? Quizá, hasta cierto punto! La Verdad es la meta eterna; es decir, la que existe y la que puede llegar a existir, -en el argot taoísta-, asimilándola cada quien por grados, hasta el infinito.
El pensamiento contenido en algunas preguntas es más profundo de lo que la persona misma que las plantea cree o percibe. La conciencia intuitiva permite que las palabras expresen contenidos que les trascienden.
Desconectarse de la Fuente para volver a centrarse en el ego. Es necesario? Para qué? Qué somos? Despojarse de todo lo añadido es descubrir la propia esencia, -o la propia ignorancia-, o el “conócete a ti mismo”, ni más ni menos equivalente a conocer a Dios, al Dios que reside en cada ser. Para ello sería necesario eliminar todas las capas que envuelven la luz interior, al igual que es preciso depurar, a elevadísima presión, el carbón, para descubrir el diamante que en él se encuentra encerrado. Requiere valor, fortaleza y humildad o simplicidad, hacerlo. En la naturaleza, todo es simple, sencillo; mucho más de lo que se cree o parece; la gente va en busca de cosas más complejas de lo que es requerido; temen dejar de ser importantes o se toman demasiado en serio. Es esencial vaciarse para adquirir la capacidad de llenarse con los nuevos nutrientes adecuados a las inquietudes de los tiempos. Sin vacuidad, cómo llenarse? Al coparse un determinado nivel de conciencia evolutiva, la propia esfera mental se activa automáticamente en el grado siguiente, como una esfera vacía que espera llenarse en la nueva etapa existencial desde el rango alcanzado en la anterior,  y así sucesivamente en el eterno ahora.
Parafraseando al sabio de Arunachala, Ramana Maharshi, el maestro de Paul Brunton, si se transmite y se recibe en la Unidad, -qué más se puede decir? Somos capaces de ello?
El caminante y el camino hacia la Fuente son la misma cosa: el caminante, el camino y la Fuente. Es un camino en apariencia solitario, pero aún dispersos en billones de mundos habitados, en determinadas esferas, formamos una Unidad con la Fuente y dentro de ella, todos los que vibramos al unísono. Son inexistentes las barreras de espacio y tiempo.
Una sola palabra puede decirlo todo; las hay que son alumbradoras al estilo socrático, capaces de inducir al “darse cuenta”, al percatarse. Gracias, es una palabra de gran poder que requiere mayor uso, aún. Doy las gracias por la pregunta que permite estas reflexiones. Es preciso, cada día, expresar gratitud por todo y a todos, como eslabones útiles de la Unidad.
Anclarse en Rumi, el segundo Mahoma es anclarse bien; o en cualquier otro maestro, como Shakyamuni, -Sidharta Gautama-, cuya inmensa obra elaborada por sus discípulos es apenas conocida; Pitágoras, Confucio, Apolonio de Tiana, o Hipolite León Denizard Rivail, por ejemplo. Empero, es indispensable trascender a todos los maestros y a todas las corrientes de pensamiento, pese a que el caminante debe conocerlos –y sintetizarlos- en su totalidad, conjuntamente con sus doctrinas,  para convertirse en un auténtico pensador, con autonomía mental y brillar con luz propia, con visión de líder, para ser, en primer lugar, dirigente de su propio aprendizaje.
Formar la Unidad en la Rueda de la Vida o en el Círculo y el Signo Más, es esencial. Adquirir conciencia de que ya se forma, -de manera indisoluble y permanente- canaliza los sentimientos de los atributos divinos, dando y recibiendo, cada quien, valor por valor, expresando gratitud al abrir los ojos y mirarse la cara en el espejo, cada mañana, tal como somos. Qué somos, si hemos emanados de la Fuente y el inmortal y eterno Espíritu es de la misma naturaleza espiritual que la Fuente?
En la trascendencia de la materia, en la Unidad de la conexión divina, es factible dar o recibir lo que ningún sentido físico es capaz de percibir o experimentar. Esa sutil vibración es la que sólo se puede transmitir y/o recibir de Espíritu a Espíritu, por medio del silencio.
Es válido preguntarse: Tanto hablar para no decir nada? Lao Tse, decía: -“El que habla no sabe; el que sabe, no habla”. Es posible. También lo es que el que no habla, en la mayoría de las veces es porque, realmente, no sabe, tal como se lo demostró Sócrates a Ión, al hacerle ver que su dominio de la escenificación de la obra homérica era por inspiración y no por el cultivo del arte. Expresaba contenidos mentales que electrizaban a sus oyentes, sin embargo, estaba muy lejos de explicar su significado o de entenderlo.
En la Apología de Sócrates, se demuestra como, al buscar el filósofo ateniense entender por qué la Pitonisa del Oráculo Délfico lo había designado como el hombre más sabio, se aprestó a visitar a todos aquellos a quienes consideraba como más sabios que él, y al formularle diversas preguntas claves se percató de que todos ellos creían saber mucho más de lo que realmente sabían, pero que no se daban cuenta de lo que ignoraban. Entonces, reflexionó, que la única razón por la cual había sido elegido como el más sabio no era porque supiera más que los otros, sino porque él sí se daba cuenta de lo que no sabía, acuñando aquel famoso aforismo, -aunque poco conocido tal como lo expresó-: -“Yo sólo sé que no sé aquello que no sé”-.
Igual le acontecía a la gata del cuento Zen que había aprendido a triunfar sin hacer daño; cuando los demás gatos le preguntaron cómo lo hacía, simplemente, no lo sabía; es decir, no sabía cómo ni porque sabía. Había desarrollado la conciencia perceptiva que le permitía saber sin saber, por intuición o por inspiración, por la fuerza de bloqueo y por la de empuje y por la percepción espiritual de los sentimientos, en la propia conciencia, equivalentes a los valores universales o atributos divinos inherentes a cada ser.
Empero, la fábula del rosal, de Niko Kazantzakis, es muy expresiva, cuando las ortigas le pidieron al rosal que le enseñara su secreto para hacer las rosas. Le contestó: -“Mi secreto es muy simple. Durante todo el invierno, con paciencia, confianza y amor yo trabajo la tierra y solo tengo una cosa en mi mente, la rosa. Las lluvias me azotan, los vientos me deshojan, las nieves me cubren, pero yo solo una cosa tengo en mi mente, la rosa. Éste es mi secreto, hermanas ortigas”-.
De igual manera, el caminante, -sufí, taoísta,  budista zen, espirita, yogui, filósofo, científico, masón, teósofo, rosacruz, martinista, cabalista, poeta, humanista, existencialista, o simplemente, libre pensador, frente a todas las pruebas de la vida, y a todas las circunstancias que afronta o asume, en la sencillez de la vida diaria, sólo una cosa tiene en su mente: la conciencia de la Unidad con la Fuente y meditando en la Fuente y en los valores que conforman los atributos divinos, adquiere la capacidad esencial, o la conciencia intuitiva, de dar valor por valor, en armonía con el Todo y con Todos, realizando la parte que le corresponde en la Gran Obra de acuerdo a los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo.

EL SUFISMO Y LA MUJER

 Si tomamos en cuenta que el inmortal Espíritu del ser humano no tiene sexo y que de igual manera puede animar un cuerpo de hombre u otro de mujer según el plan de vida elegido para un determinado ciclo de vida, la práctica mística del sufismo tiene igual importancia y trascendencia tanto para el hombre como para la mujer.

Dónde reside, entonces, la diferencia?

Hay alguna diferencia?

En principio, no existe diferencia alguna, sobre todo si centramos nuestra atención en el inmortal Espíritu y en la esencia del ser y la relación espiritual con su creador, mediante una practica de espiritualidad directa, sin intermediarios, centrada en Él y en la meditación de sus atributos divinos o valores universales, como fuente de ejercicio de todas las virtudes.

Ahora, que ya existe un reconocimiento más real sobre la equivalencia de las capacidades generales de ambos seres, la práctica mística del sufismo aporta beneficios por igual tanto a la mujer como al hombre. -Dónde podría existir una ligera ventaja para la mujer en relación al hombre? En la sensibilidad femenina, que por su misma naturaleza le hace más perceptiva o intuitiva; más creativa y receptiva, sin olvidarnos que por el rol de creadora física de la vida, en cooperación con el hombre, cumple funciones que trascienden las de éste y convierten a la mujer en un ser verdaderamente especial.

Precisamente, ese rol especial de la mujer, sublimizado con una práctica espiritual elevada, como lo es la del sufismo, que permite adquirir conciencia de la unidad que el ser conforma con su Creador, y por medio de esa conexión con la fuente, el ser se eleva, depura y embellece integralmente, volviéndose un ser majestuoso.

La constante meditación en los atributos divinos, además de la práctica del Dzikr, o el constante recuerdo del Creador, -mediante la repetición de su nombre- le permite desarrollar una elevada conciencia de los valores universales, soporte de las leyes cósmicas y fundamento y guía en la práctica de todas las virtudes, evidentemente, la mujer, inspirada por esa sabiduría divina que fluirá sin límites, al cumplir su rol de compañera, madre y guía de las nuevas generaciones, podrá imprimir en los niños que va educando esos mismos principios y valores, encaminando a la humanidad hacia su verdadera misión.

Es preciso recordar que, además, la mujer, hoy en día, está asumiendo roles importantes en todas las actividades humanas y lo está haciendo muy bien, compitiendo ventajosamente con el hombre, a tal punto que gran número de empresas, a nivel mundial, la prefieren como trabajadora en un grado muy superior al del hombre, para una gran diversidad de cargos.

Cuando a la mujer le toque jugar roles de legisladora, si se ha cultivado en los valores universales del sufismo, y los sustentados por corrientes de pensamientos similares, tales como el Budismo Zen, el Taoismo, el Espiritismo, la Teosofía, el Martinismo, la Cábala, la Masonería, y la filosofía platónica, es decir: la Doctrina Universal, sin duda prestará un valioso concurso para gestar esa sociedad que será lo más parecido a esa nueva edad de oro con que han soñado los grandes utopistas.

Una mujer cultivada en la espiritualidad mística del sufismo, desarrollando al máximo su potencial humano, comenzará a dejar de ser un simple objeto físico, y su dignidad autodefinida le impedirá ser explotada de múltiples formas como hasta ahora y directamente, obligará al hombre, de manera general, a valorarla y respetarla en mayor grado aún.

Sin duda que, al descubrir la mujer su divinidad interior y cultivar su ser de acuerdo a los atributos divinos del Creador, contribuirá a transformar, automáticamente, a toda la sociedad, encaminándola hacia su verdadero derrotero.

Imaginemos, por un momento, como se sublimizará la belleza femenina con un Espíritu depurado espiritualmente por la meditación de los valores universales y la práctica de todas las virtudes, en conexión divina. Cuan enriquecedor será compartir una existencia tan llena de contenido superior y el efecto positivo en su compañero e hijos, y en la sociedad en general por efecto de la resonancia magnética o campo morfo-genético.

Es preciso educar a la mujer para su emancipación total. Todavía, grupos de intereses que no se resignan en la transformación de la humanidad hacia la verdadera nueva era, aún por medio de la manipulación de la mujer quieren ejercer un control tipo inquisitorial en la sociedad. Al adoctrinar a la mujer, ésta se ocupa de hacerlo con sus cónyuges e hijos, y de esta manera, existen grupos que quieren perpetuar el oscurantismo en forma camuflada. Pero, la emancipación de la humanidad y de la mujer, es inevitable, por ser llegado el momento y el sufismo, al igual que todas las corrientes de pensamiento válidas de que se dispone, como herencia de todos, debe constituir una fuente de estudio constante.

Ese estudio de todas las fuentes constituye la Doctrina Universal; su único objetivo: la búsqueda de la verdad universal en todas sus vertientes.

El sufismo es un camino muy importante hacia la búsqueda de la verdad universal y acerca a cada ser a la fuente: el Ser Universal, en una espiritualidad directa, por medio del constante recuerdo, hasta percibir la Rueda de la vida o el Círculo y el Signo Más, meditando en Él y sus atributos divinos, adquiriendo, cada vez, una más clara conciencia de la Unidad perfecta e indisoluble.

Recordemos algunos aforismos de Ibn Arabi:

1.   –“Dedícate al recuerdo de Allah con cualquier tipo de dzikr. El más elevado de ellos es el Nombre, la repetición de la palabra Allah, Allah, Allah, sin añadir más”. –

2.   –“Que tu resolución al entrar en el retiro sea: “Lo que Allah quiera” y “Nada se le asemeja”-.

3.   –“Insiste en tu dzikr-recuerdo hasta que descubras a aquel al que recuerdas”-.

4.   –“Sabrás –ahí- que todos los caminos son circunferenciales y que no hay ninguno lineal”-.


miércoles, 9 de julio de 2014

EXCELENTES RELACIONES


EXCELENTES RELACIONES

©GIUSEPPE ISGRÓ C.


 Una lectora nos pregunta: -“¿Por qué algunas veces, o en diversas etapas de la vida las relaciones personales parecieran no ser las más adecuadas?”
a.     En las relaciones humanas debe imperar el principio de valor por valor.
b.     Debe aplicarse rigurosamente la regla de oro en sus dos vertientes:
 1) La confuciana: No hacer a los demás lo que no se desea para sí.
2) La clásica: Hacer a los demás lo mismo que se desearía para sí, en idénticas condiciones.
c.      Es preciso evaluar lo que se desea en las relaciones con las demás personas. Hay una regla que es preciso observar rigurosamente: -Jamás buscar la aprobación de nadie, bajo ningún aspecto y circunstancias-.
d.     Debe bastar la propia aprobación. En el momento en que comienza a buscar la aprobación ajena, la persona estaría descentrando las riendas de su poder personal.
e.      AUTO-ESTIMA: Es necesario desarrollar en elevado grado una auto-estima poderosa, positiva, confiada, valorizándose en lo que usted vale. Recuerde: Usted es mucho mejor de lo que se cree.  Descubra su propio valor. Usted es parte de la DIVINIDAD, con un espíritu eterno e inmortal, dotado de un poder potencialmente infinito, capaz de resolver y alcanzar cualquier cosa razonable, realista y alcanzable, si persiste confiadamente, sin abandonar jamás a mitad de camino. Es la conciencia de la propia dignidad personal. Usted vale, descubra sus dones, sus bondades, y transmute sus puntos menos fuertes.
f.       AUTO-CONCEPTO: ¿Qué es lo que usted piensa de sí? Eso mismo pensarán los demás. Eleve su auto-concepto, cultive su espíritu con buenas lecturas, con prácticas espirituales elevadas, escuche buena música, apartase de las personas con modales vulgares y cuide los suyos con estricta disciplina.
g.     AUTO-IMAGEN: Los demás captan su propia auto-imagen por vía extrasensorial, o telepática; es decir: Comunicación de contenidos mentales por vía psiconsciente. Cultive una auto-imagen elevada, positiva, vigorosa. Vístase bien, con gusto.
h.     AUTO-RESPETO: Respétese, y respete a los demás, aún a los animales, las plantas y la naturaleza en general, y, cada día aumentará su auto-respeto y el de las personas con quienes se relaciona hacia usted. Es un efecto de acción instantánea y proporcional al de la propia actitud, pensamientos, sentimientos y auto-imagen.
i.        AMOR: Amar a los demás de la misma manera en que se ama a sí. ¿Cuánto se ama usted? Si usted no se ama y aprecia, en grado suficiente, -¿cómo lo harán los demás? De amor a todos los seres -de los cuatro reinos naturales- que encuentra en su camino. No espere recibir el amor, antes de darlo. Adelantase, delo usted primero. Al darlo lo recibirá.  Al abrir las puertas de su mente para dar el amor integral, -generoso, desinteresado, altruista-, éstas permanecerán abiertas para recibirlo; así de simple. Mire a su alrededor. ¿Cuántas personas conoce usted a quienes una palabra de aliento, amable, sincera, aportaría un gran bien? ¿Cuántos pequeños servicios o cosas sencillas podría hacer para gran número de personas que se encuentran a su alrededor? ¿A cuántos amigos ha dejado de enviarle una nota agradeciéndoles los pequeños servicios que les han prestado, los maravillosos que son, lo mucho que les aprecia y los útiles que les han sido? Obra maravillas, si usted lo realiza con sinceridad y desapego. Comience a expresar su gratitud y aprecio: su amor auténtico, leal. El amor es todo ojos, percibe más allá de las apariencias y constituye la mayor potencia del universo; busca, siempre, su propia autonomía y hace libres a las personas que lo dan y reciben valor por valor; se potencia cuando se le deja en libertad, y se le corresponde con la debida lealtad.
j.       EXPRESE SU GRATITUD: A la vida, a Dios –el Creador Universal-, por las cosas buenas que posee, por su salud, por la familia, por los amigos, por estar aquí, etc. Escriba una lista de cien cosas por las cuales pueda expresar gratitud. Descubra el maravilloso poder de la gratitud. Canaliza el poder creativo. Diga: -Gracias Creador Universal porque esta situación en tus planes cósmicos ya está resuelta. Gracias, Creador Universal porque ya formé familia. Gracias, gracias por todo.
k.     El pensamiento y las expectativas positivas lo pueden todo si usted persiste hasta que su mente psiconsciente se haga cargo del asunto. Visualice lo que anhela, como si estuviese ya realizado, sin imponer canal alguno de manifestación; es decir, deje que la vida elija el canal, anteponga usted el objetivo.
l.        SONRÍA MÁS, todo el tiempo, desde su ser interior. Sea agradable, cultive pensamientos y sentimientos positivos, de armonía. Recuerde cosas agradables. Céntrese en lo positivo.
m.  Active la ley de atracción: Pensamientos y sentimientos positivos atraen situaciones positivas. Pensamientos y sentimientos negativos, lo contrario. Lo semejante atrae lo semejante.
n.     SERVICIO: Brinde el mejor servicio que le sea factible, generosamente; haga más de lo que la gente espera de usted. Active  el poder de la ley de compensación. Mientras más dé, más recibirá. Dé, dé…, sea altruista. La copa que usted utilice para dar, será la misma que la vida empleará para otorgarle la respectiva retribución, es decir: El salario cósmico; integral, en ambas polaridades, con reciprocidad. Causa y efecto, siembra y recogida, actos y consecuencias, dar y recibir valor por valor.
o.     Vive en un mundo de abundancia…disfrútela….aprovéchela. Escriba sus objetivos….todo lo que usted quiera lograr a corto, mediano y largo plazo. Aborde la realización de un objetivo a la vez, por su estricto orden prioritario.
p.     AUTOSUGESTIÓN: Cada mañana, al levantarse, y cada noche, antes de acostarse, afirme 20 veces mirándose en el espejo, en el entrecejo: -Cada día estoy mejor, mejor y mejor. Siembre en su mente, mediante afirmaciones positivas, las ideas de los resultados que anhela alcanzar, visualizándolos en su etapa final satisfactoria, sin imponer canal alguno de manifestación, dejando que la vida, en su infinita sabiduría, aporte el que estime más conveniente, justo y perfecto para todas las partes involucradas. 
q.     REPITA EL NOMBRE DE DIOS cien veces, o más, diariamente: Es el Dzikr de los Sufís. Hágalo cada vez que precisa tomar el control de sus pensamientos, sentimientos y emociones. El sufí, suele hacerlo mil o más veces al día. Después de setecientas veces se observan efectos sorprendentes. 
r.      Repita varias veces: Lo que Alá quiera, nada se le asemeja.
s.       ¿Qué es lo que Alá quiere? Dios, quiere lo mejor para usted. Usted es lo mejor que Dios diseñó en el universo y es hechura de la misma substancia espiritual que la de Él, usted es parte de Dios, sin haberse separado de Él, y sin dejar de ser Él, en estado de potencialidad, que, únicamente, precisa la infinita y eterna experiencia. Descubra su Divinidad interior y tome las riendas de sus pensamientos, sentimientos, palabras y actos, y de su vida. Usted puede hacerlo bien; lo hará cada día mejor, en el eterno camino de retorno a casa, a la fuente, de la que, paradojicamente, jamás ha salido, o separado. Adquiera conciencia de la Unicidad de Dios, -La Divinidad-, y de su unidad cósmica perfecta e indisoluble con Él. Permita que la Divinidad actúe por intermedio suyo por medio de la Ley Cósmica y de los valores universales, o atributos divinos. Reconozca, en cada expresión de vida, con la cual entra en contacto, diariamente, en los cuatro reinos naturales, una expresión indivisa de la Divinidad, siendo la Divinidad sin haberse separado de Ella misma, y sin haber dejado de ser Ella misma. Este tipo de conciencia facilitará las excelentes relaciones con cualquier ser de los cuatro reinos naturales, auto-incluyéndose. 
Adelante.



jueves, 3 de julio de 2014

ALIENTO COSMICO


ALIENTO COSMICO

©Giuseppe Isgró C.



Al realizar objetivos claramente definidos y programados, en el espacio y tiempo, o, enfrentar situaciones para resolverlas, se dispone, internamente, de un aliento cósmico que empuja a seguir adelante, hasta alcanzar la meta prefijada.

 Es la fuerza creativa interior que busca expresarse, en todo momento, de la mejor forma posible. Una pelota, sumergida en el agua, siempre emerge a la superficie.

Una semilla introducida en la tierra, germina y la nueva planta crece saliendo al exterior. Tanto la pelota como la semilla, están dotadas de una fuerza, aliento, que han absorbido del medio ambiente, la cual le imprime el dinamismo necesario para mantenerse a flote o, crecer adecuadamente según el fin natural de cada especie.

La ley cósmica, expresa: “Todo ser absorbe el aliento cósmico, energía o vibraciones electro-cósmicas, en grado proporcional a las aspiraciones existenciales, en un momento dado”.

Para optimizar el poder creativo se requiere centrarlo al igual que los rayos del sol a través de una lupa, en un minúsculo punto u objetivo, a la vez, para encender la llama de la realización.

 La fuerza del aliento cósmico potencia al ser para alcanzar el éxito en cualquier propósito.

 En la medida en que, los objetivos son más elevados, la sintonía mental con dichos resultados, lleva a la persona a respirar de una manera diferente que lo carga de la vitalidad  requerida; paralelamente, existe una especie de respiración anímico espiritual, la cual aporta la energía psico-mental en grado suficiente y equivalente a la magnitud de la tarea por realizar.

 La propia dinamo psico-mental, al requerir mayor carga de energía cósmica, se conecta, automáticamente, con la dinamo cósmica, cargándose con la potencia requerida.

 Por eso los antiguos decían: “Hazlo y tendrás el poder”; el poder para hacerlo.

 Mientras más elevadas las metas, se aspira mayor cantidad de aliento cósmico, casi en forma imperceptible, pero real y efectivamente.

 Cuando existen diferentes objetivos  por realizar, para aprovechar al máximo la potencia del aliento cósmico que dinamiza la voluntad realizadora, se requiere planificar, los resultados apetecidos, en base a un estricto orden prioritario, por escrito, realizándolos uno a la vez.

 Desde el acto de planificar, a la realización de los resultados que deben ser alcanzados, existe un trecho en cuyo recorrido el aliento cósmico, acompañado de esa fé que mueve montañas, es el fuego constante que permite persistir, tenazmente, en pos de las metas hasta alcanzarlas una y otra vez, siempre a niveles más elevados. Mientras más lejanos parezcan los resultados, más intensamente debe ser concentrado el aliento cósmico en un pequeño punto de realización a la vez.

 Con cada logro se gana en confianza, acrecentándose el poder de la fe, en la vida, en los principios cósmicos, sus leyes y valores universales, en sí mismo y en los demás aplicando siempre las regla de oro de “hacer a los demás lo mismo que se gustaría recibir”. Mientras persista un ciclo existencial, el aliento cósmico manifestará siempre su potencia empujando al cumplimiento de la verdadera misión en la vida. A medida que los objetivos alcanzan niveles más elevados y se asume mayor grado de compromiso social, se crea, en cada uno, la necesidad de absorber el aliento cósmico, en la magnitud precisada.

Casi imperceptiblemente, cada ser va adoptando la actitud mental correcta y creando modificaciones psicosomáticas, en sí mismo, e indirectamente, influye en la modelación del medio en que se desenvuelve, donde, desde el ritmo respiratorio que permite acumular, manteniendo mayor potencia vital, hasta el aliento cósmico, que por la sintonía psico-mental establece a nivel psiconsciente con las mentes capaces de cooperar, se van abriendo canales mentales a través de los cuales las fuerzas cósmicas se manifiestan para realizar los propósitos universales.

 El místico ve, el sabio comprende, la persona de éxito ve, comprende y realiza, actuando en consecuencia, logrando los resultados que le permiten el grado de compromiso social asumido en las tareas cósmicas, acorde con las propias fuerzas, capacidades y visión existencial.

 El aliento cósmico suficiente está presente para secundar la obra iniciada.

 Mientras más altas las aspiraciones personales de cada uno, debe esforzase en mayor grado y en ese esfuerzo va absorbiendo el aliento cósmico requerido.

 Si las aspiraciones son elevadas la carga de aliento cósmico es equivalente. Si la fuerza acumulada es excesiva, la naturaleza desarrolla paralelamente grandes virtudes para equilibrar los resultados.

Adelante.