sábado, 29 de junio de 2019

EL FUEGO DIVINO.



EL FUEGO DIVINO.
©Giuseppe Isgró C.


Escudero, -dijo Hidalgo:
Sin fuego, no se cocina la comida.
Sin entusiasmo, no se realizan las grandes obras.
Sin estudio, no se generan sólidos conocimientos.
Sin conocimientos sólidos, no se genera la visión clara de las cosas.
Sin visión clara de las cosas, no podrás vislumbrar la meta a la cual enfocar todo tu potencial realizador.
Sin meta clara a la cual enfocar tu potencial realizador, a cualquier lugar a donde vayas, no es el lugar en que se encuentra tu meta. Cualquier cosa que hagas, no es la cosa que satisfará tu necesidad o anhelo.
Cuando el lugar en que te encuentras no es el lugar, y la cosa que hagas, no es la cosa, la insatisfacción interior aflorará en tu conciencia, encendiendo el fuego del descontento creador divino que mueve a la acción y enciende el fuego. Es el fuego que depura el velo de la separación, y conecta con la Fuente que permite ver claro que ya, a cualquier lugar que vayas, es el lugar, que lo que haces, lo que debes hacer, y que haciendo lo que hagas, en cualquier lugar que vayas, esa es la tarea, ese es el lugar, tú eres el instrumento de la voluntad divina, el canal de la energía creadora, de la visión clara de las cosas, del contento divino que satisface, da sosiego, confianza y poder…conocimiento claro….visión de la meta, del qué del cómo, del dónde, del quién, del cuándo, del cuánto y del por qué. Te transformas en un entusiasta viviente que contagia con su luz, alegría de vivir, paz interior y armonía, restableciendo el orden justo y perfecto.
Percibirás que el Genio de la Divinidad ha tomado lugar en tu interior, aflorando en tu conciencia como guía, generando poder y conocimiento en perfecta coordinación con los planes cósmicos, y con el plan divino para tu propio ser, en esta y en la inmensas existencias pasadas, y las inmensas que esperan su turno para manifestarse como libro en blanco en el que plasmar tu experiencia de vida, y anteponer los nuevos proyectos de turnos, a los cuales enfocar el potencial desarrollado por la experiencia de vida.
Ese fuego divino que mantiene activo el movimiento universal, es el entusiasmo, es decir: la Divinidad dentro de cada ser expresando la esencia, como piedra filosofal que transmuta estados de conciencias, en las infinitas estaciones del Espíritu.


ESPÍRITU Y ALMA



ESPÍRITU Y ALMA

©Giuseppe Isgró C.


P
reguntó Escudero, a Hidalgo:

Hidalgo, -¿Qué entiendes por el alma del hombre?
Escudero, responde Hidalgo: -El Alma del ser, es el elemento de enlace que une al Espíritu con el cuerpo. También se le denomina, en la terminología de Aurobindo: Hilo de plata; en la Doctrina Espírita, Peri-espíritu, término acuñado por Allan Kardec. Otros términos que se utilizan como sinónimos, son: Cordón de Plata, ya que el Alma, además de conformar una especie de envoltura fluídica del Espíritu, que le sirve de vehículo en la dimensión espiritual, es una especie de cordón fluídico, cuya característica es su elasticidad, que le permite emanciparse del cuerpo y viajar hasta donde el potencial del Espíritu se lo permita.
Es importante percibir que el resultado de la experiencia del Espíritu, en cada pensamiento, sentimiento, palabra y acto, se le manifiesta en el mismo Espíritu, como aptitud, que es la capacidad de percibir, comprender y realizar de manera implícita al desarrollo alcanzado, o estado de conciencia inherente. También, lo hace como actitud, positivo o no, frente a la realidad de la vida. La potencia de la vida se expresa, como conocimiento y sentimiento; visión y energía; aptitud y actitud. Estado de conciencia y grado de desarrollo. Existe la experiencia obtenida, y el fruto de esa misma experiencia que se manifiesta como visión clara de las cosas de las cuales se ha adquirido conciencia, en el inherente grado o estación de progreso. A pesar de que se le suele considerar al alma como sinónimo del Espíritu, el alma y el Espíritu, son diferentes, aunque conforman un todo. Ya Platón diferenciaba claramente al Espíritu del Alma, al denominarle al primero Nous, y a la segunda: Psique (psiché). Él anteponía un ejemplo con el ojo y la mirada. No es el ojo quien mira; se contempla a través del ojo, pero, quien lo hace por medio del ojo como una ventana al mundo, es el Espíritu.
Es importante destacar que la memoria quien la conserva es el Espíritu, no el alma y mucho menos, el cerebro que es un instrumento físico. Quien recuerda es el Espíritu, y lo realiza por el recuento contable de los pensamientos, sentimientos, palabras y actos experimentados y realizados, u omitidos y la experiencia inherente recabada, que se manifiesta en el conductor: el Espíritu, como aptitud y actitud, percepción y comprensión, o percepción e incomprensión, en conocer y en el anhelo de realizar, o en la ausencia de deseo de poner en práctica lo que el deber impele a ello. La misma conciencia de la ignorancia de algo, ya es un progreso importante. Si no existe conciencia de lo que se ignora, cómo se va adquirir el conocimiento respectivo, o equivalente?
Al igual que la memoria no se encuentra, como atributo, en el cerebro físico, y existenten pruebas abundantes al respecto, la memoria espiritual no reside en el alma, sino en el Espíritu. Sin embargo, en algún sitio específico del ser, existe un archivo de cada ciclo existencial que se puede rememorar. Empero, sin recordar hechos particulares, la experiencia recabada por las situaciones afrontadas del pasado, se manifiestan, en la actualidad, al afrontar situaciones análogas, en forma instantánea, como capacidad perceptiva, comprensiva y realizadora. Son las cualidades innatas que cada ser trae de todos sus ciclos de vidas anteriores, por medio de la experiencia.
La experiencia, Escudero, es la clave a la cual hay que prestarle mucha atención para descifrar un sinnúmero de enigmas existenciales.
Aquí es importante destacar lo siguiente: El ser trae a la vida como atributos divinos los mismos de los del Ser Universal, con una capacidad potencial infinita de percibir, comprender y realizar; pero, le falta la experiencia. Empero, las situaciones afrontadas, o necesidades o anhelos, manifiestan tanto el conocimiento requerido como el poder creador inherente para resolverlas, o alcanzar un objetivo determinado. Mientras más elevado el grado de complejidad de la situación manifestada, en igual grado se expresa el potencial creador-realizador infinito que se anida en cada ser, en conocimiento y poder de hacer o dejar de hacer. Sin embargo, la experiencia que ya se posee, determina un dominio de las situaciones del cual carece quien se encuentre exento de la misma. Esa es la riqueza que cada quien lleva consigo, como decía Pitaco: -“Todo lo llevo conmigo”. Claro, así es Escudero: -La experiencia, el conocimiento, la visión y el saber hacer, o la capacidad de dejar de hacer lo que no debe ser efectuado. Cuanto tiempo perdido, y sinsabores, se habrían ahorrado los seres humanos con solo haber tomado la determinación de no llevar a cabo determinadas acciones, de las cuales, además del arrepentimiento, posteriormente han debido efectuar las compensaciones inherentes. Sin embargo, la experiencia recabada permite percatarse que nada se pierde, y que todo es ganancia: la experiencia.
Al alma se le considera formada de materia quintaesenciada, como si fuera una especie de silicón sólido-transparente, más sutil que la materia normal, pero materia al fin. Sin embargo, aún queda mucho por estudiar sobre el tema, Escudero.
Hidalgo, -Está claro que el Alma y Espíritu son cosas diferentes.
Escudero: -El alma y el Espíritu, como tú muy bien lo dices, son diferentes; el Espíritu es el conductor, la vida, la inteligencia, el carácter, la voluntad y tantos otros atributos que les son inherentes, mientras que el Alma es el medio de enlace entre el Espíritu y el cuerpo, y a la vez es el vehículo del Espíritu en la dimensión espiritual.
Hidalgo, -Es el Espíritu del hombre inmortal?
El Espíritu es inmortal y eterno, mejor dicho, ab y coeterno con el Ser Universal. Es decir, ha existido desde siempre. Es una emanación del Ser Universal en la conciencia individual de cada ser, en los cuatro reinos naturales, en el alma universal, sin dejar de Ser la Divinidad y sin separarse de la Divinidad. Es parte indivisa de la Divinidad. Posee, exactamente, todos los atributos de la Divinidad, idénticos, sólo que en estado de potencialidad infinita, que eternamente irá desarrollando, por medio de las necesidades experimentadas y de la experiencia adquirida. Mientras que, la Divinidad posee esos mismos atributos –valores universales, desarrollados en todas las vertientes y variantes, en grado infinito. La Divinidad es anhelo de ser; el Espíritu de cada ser, es la expresión de esa voluntad. El Espíritu de cada ser, posee, también, el poder potencialmente infinito de la Divinidad, pero lo expresa, -únicamente- según el grado de necesidad o anhelos que experimenta, tanto para satisfacer las necesidades, como de efectuar sus realizaciones. En el Espíritu, los atributos divinos, o valores universales, se expresan en la conciencia, como sentimientos de los valores universales cuyos parámetros le sirven de guía en sus pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. El resultado de la experiencia adquirida, en el Espíritu, se refleja como APTITUD, es decir, capacidad perceptiva, comprensiva y realizadora, mientras que en el alma, como un simple archivo contable de sus pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. Es decir, en el Espíritu se refleja el efecto de esas experiencias, como visión, capacidad de hacer o de dejar de hacer. Los atributos principales del Espíritu son: INTELIGENCIA, CARÁCTER Y CONCIENCIA. Su evolución se refleja como adquisición de estados más elevados de conciencia, inteligencia avivada y carácter más definido y firme en los valores., en grados que van del cero grado al infinito, infinito que jamás alcanzará, por cuanto, siempre encontrará un más allá. Es importante recordar la percepción de la conciencia, en la Masonería, como una réplica exacta de la conciencia de la Divinidad, atributo principal del Espíritu.
4. Qué consecuencias se derivan del conocimiento de la existencia del Espíritu y de su inmortalidad?
Un cambio de perspectivas, que transforma la visión existencial y le da un sentido a la vida, que de otra manera, no sería fácil encontrarle.
Un tema para desarrollar desde muchos puntos de vista, y que haremos, Escudero, en otras jornadas.


domingo, 23 de junio de 2019

OPINIONES E IDEAS, DERECHOS Y OBLIGACIONES.



OPINIONES E IDEAS,
DERECHOS Y OBLIGACIONES.

©Giuseppe Isgró C.


Escudero, -dijo Hidalgo:
Hay opiniones e ideas, derechos y obligaciones.
Las opiniones y las ideas ajenas se respetan, aun cuando no se compartan, tal como a cada quien le gusta con las propias. Eso es signo de madurez mental: el respeto a las opiniones e ideas ajenas, aunque se sustenten otras de muy diferente naturaleza. Es respeto a la propia dignidad, respetar la dignidad ajena. Igual respeto implica hacia las propias opiniones e ideas, al respetar las opiniones e ideas diferentes de las demás personas. Si respetamos merecemos respetos. Si se falta al respeto ajeno se hace en detrimento del propio, de la íntima respetabilidad.
Igual ocurre con los derechos ajenos, erga omnes, que implican la obligación de todos de respetar.
Ahora bien, Escudero: las opiniones pueden ser correctas o falsas; los derechos, verdaderos, o inexistentes. Si verdaderos, imponen el respeto ajeno.
A las falsas opiniones, generalmente, el silencio las extingue, ya que, por sí mismas no son sustentables. Las que han persistido, en el espacio y tiempo, casi siempre lo fueron a sangre y fuego, en eras oscuras, o medievales, que luego las generaciones sucesivas, han creído por verdaderas. Hay muchas que siguen enseñándose como verdaderas, siendo incorrectas, o no ajustadas a la verdad, que los líderes mundiales deberían tomar cartas en el asunto para corregirlas. Sería inútil atacarlas, ya que implicaría echarle más leña al fuego. Al no echarle más leñas, el fuego se apaga por sí solo, en tiempo oportuno, al hacerse conciencia al respecto. La luz de la conciencia evacúa la oscuridad. por si sola, con naturalidad.
Aunque las falsas verdades sean sustentadas por reconocidas o aparentes autoridades, no por eso dejan de ser falsedades, o apreciaciones incorrectas de las verdades. Eso no ocurre, únicamente, con aquellas doctrinas que tradicionalmente provienen de trayectorias oscurantistas, no, también muchas doctrinas que se autoproclaman de luz, que sustentan verdades inamovibles promovidas por grandes mensajeros de luz, que los seguidores asumen como verdades irrefutables, son matrices de opiniones sobre las cuales, realmente, no se piensa a fondo para discernir la verdad. Sus cultores, sin quererlo, también se transforman en difusores de falsas verdades, creyendo que las mismas son verdades absolutas porque fueron dichas por un gran maestro.
Durante casi dieciocho siglos los pensadores más importantes de la historia, en el mundo occidental, creían que era imposible que Aristóteles pudiese, siquiera mínimamente equivocarse. Y estamos hablando de la gente que se supone la flor y nata del pensamiento científico o filosófico. Y sin embargo, Aristóteles se equivocó en muchas apreciaciones científicas. Pero, eso no desmerece para nada la excelencia del Gran Estagirita, que es una de las mentes más portentosas de la historia. Él mismo se habría corregido; pero, sus seguidores consideraban un sacrilegio pensar que se hubiese equivocado. Newton, Galileo y otros científicos, en torno al renacimiento, comenzaron a percibir la realidad al respecto.
Por eso, Escudero, no hay que entrar en controversias con aquellos que no tienen ideas propias y que a todo oponen una cita o comentario de algún libro o autor famoso, ignorando si lo que citan es correcto o incorrecto.
La verdad que puede ser dicha no es toda la verdad que es y que llegará a manifestarse ad infinitum, en el eterno ahora; siempre hay un más allá. Además de la verdad hoy existente, se le sumarán otras en las infinitas estaciones de la vida, viendo cada vez más lejos, más clara y correctamente.
No pierdas el tiempo, Escudero, con personas poco capaces de pensar por sí mismas, buscando corregir su manera de pensar. Ellos son tenaces en sus opiniones y buscarán convencerte, sin razón, sin ton ni son, y perderás tu tiempo. Por otra parte, Escudero, aun cuando tú estimes que las demás personas se encuentren en error, debes respetar su manera de pensar, tratando de entender por qué piensan de esa manera. Debes respetarle, al igual que tú anhelas que respeten tus opiniones e ideas, tomando en cuenta que el equivocado podría ser tú mismo, sin que por ello tu interlocutor no deje de estar, también en error.
Porqué, Escudero? Es necesario discernir al respecto: Quien tiene la verdad? Casi todos aquellos que creen tenerla, en absoluto, no la tienen en absoluto, ya que, en absoluto solo la Divinidad la posee en todas sus vertientes y variantes. Y es tanto, pero tanto lo que desconocemos, que con el tiempo, todo lo que conocemos habrá que olvidarlo, y en su lugar ir aprendiendo cosas más acordes con la verdad. Por eso, es importante respetar las opiniones ajenas para cultivar la amistad entre las personas de diversas ideologías y creencias, trascendiendo las diferencias aparentes. Es preciso tolerancia, respeto, justicia, amor, abandonar toda indebida discriminación, de cualquier tipo: étnico, espiritual, social, humano, de reinos naturales, ultural, de actividades, y de cualquier otra índole, respetando las leyes naturales, o de Derecho natural.
Tomemos nota de lo que estimamos un error, o una falsa verdad, e investiguemos a fondo sobre el tema, para discernir la verdad. Eso es lo que hacía Aristóteles cuando se disponía a escribir sobre un tema, o tópico determinado. Estudiaba a fondo todo lo existente hasta ese momento, para formarse una idea general y así compenetrarse con todos los aspectos inherentes, viendo más allá de las apariencias. Si percibes una verdad, es tu deber exponerla a quien anhele escucharla, para aprender, sin tratar de imponerla, atacando al error. Las grandes verdades, o ideas, tardaron en ser aceptadas, y muchos de sus divulgadores sufrieron los rigores de épocas inquisitoriales. Era una época en que se mezclaba la ignorancia con intereses creados con una finalidad: hacer olvidar el desarrollo de la cultura clásica, para mantener la ignorancia entre las grandes masas, que incluía, virtualmente, toda la humanidad del mundo occidental. Oriente, no sufrió esos rigores y preservó su legado antiguo de sabiduría: verdadero tesoro de la humanidad. Por eso bibliotecas como la de Alejandría y la de Córdoba, los dos casos más singulares, sufrieron los rigores del fuego. La ciencia clásica, las grandes obras de la cultura griega y la latina, y de otras regiones del mundo, allí conservadas, se perdieron en gran parte, y el resto, virtualmente olvidado. Gran labor de los humanistas florentinos del siglo XIV: Petrarca, Boccaccio y Dante Alighieri, Giotto, Cimabue, la de los Árabes, que fueron una luz en la oscuridad, en su expansión por diversas regiones del mundo, preservando, traduciendo y difundiendo las pocas obras clásicas que nos quedan en Córdoba, y Toledo, España; en Palermo, Sicilia, y Florencia, Italia, y posteriormente, al desembocar el humanismo en el Renacimiento, italiano, primero, y Europeo, posteriormente, cada país dio su aporte para recuperar un saber integral perdido de la antigüedad clásica. Los siglos XIX y XX contribuyeron en la emancipación de la humanidad de un yugo medieval, que le mantenían, adrede, en compartimientos estancos de determinada clase de ignorancia. Pero, ese riesgo, o peligro de una vuelta a acciones tendientes a volver al olvido de los avances alcanzados en los últimos siglos, no se ha extinguido. Hay señales evidentes de ello y tendencias que non deben ser disimiles de aquellas causas que, según las diversas tradiciones históricas, o leyendas, se mencionan como causas de las desapariciones de diversas civilizaciones como la Atlante, la de Lemuria o Mu, el continente perdido del océano pacifico, Palmira, y algunas más recientes.  Louis Pauwels, en los primeros años de la década de los años setenta, sel siglo XX, tuvo una lucida percepción de esta realidad, al hablar en su artículo publicado en la Revista Planeta, De un Renacimiento a otro, sobre esta realidad. Nosotros mismos, en Sevilla, a finales del año 2011, en nuestra conferencia sobre El humanismo, sus orígenes, causas y consecuencias, analizamos 1.700 años de historia del mundo occidental, y percibimos como cada determinado tiempo se manifiesta un fenómeno recurrente de esta tendencia de un regreso a situaciones tipo oscurantistas, pero, al mismo tiempo, se manifiestan, también, movimientos equilibrantes en la historia mundial. Pero, los cultores de ambas tendencias, están latentes, allí, cada uno realizando su labor, hasta que, con el tiempo, se alcance una nueva edad de oro permanente, que aún está lejana en el horizonte, y que los grandes utopistas del siglo XX previeron a partir del año 26.000 de nuestra era, y que debería estar consolidado hacía el año 30.000 de nuestra era, como base mínima para construir el verdadero desarrollo al que pareciera estar destinado el planeta tierra, algo que ahora se estaría muy lejos de imaginar. Aun así Escudero, nada cierto hay al respecto, ya que podría requerirse, todavía, un lapso mayor para que la humanidad alcance niveles de conciencia adecuados y acordes capaces de manifestar un mundo ideal que, ahora, estamos muy dejos de imaginar, en su exacto potencial. Bastaría darle una ojeada al mundo actual para darse cuenta. Pero, aún así, muchas cosas serán percibidas por una mínima cantidad de personas. El resto deberá entrenarse para ver más allá de las apariencias. El ser humano normal, imbuido del atosigamiento existencial que no le deja tiempo, y la mayoría no desean tomarlo para pensar, solo podrán percibir algunas de las pocas cosas que permite el encajonamiento en que las diversas sociedades se encuentran. Por eso la historia es una gran maestra que permite observar como los ciclos históricos se repiten, cada cierto tiempo, y que algunas conflagraciones mundiales podrían volver a ocurrir por la intolerancia en las ideas de espiritualidad, ya que predominarán, en el futuro, dos grandes grupos: Los tolerantes, de elevada conciencia y cultura; los intolerantes, encerrados en torno a unos pocos libros, con visión poco lúcidas, que constituirán  una especie de ejércitos que como hormiguitas trabajarán en cruzadas para mantener épocas medievales. Al final, todo dependerá del triunfo de los tolerantes o de los intolerantes. He ahí la importancia de la educación de los valores y de elevados estados de conciencia en torno al amor, la justicia, la belleza, el respeto, la tolerancia y la convivencia armónica entre todos. Es una gran tarea la que se tiene por delante, que trasciende a toda Doctrina individual. Es preciso la unión de todos.
A todo esto se suma el inmenso riesgo ambiental sobre el que, gran número de países están tomando conciencia, y carta en el asunto. Pero, es un peligro latente inminente a corto y mediano plazo.  El largo plazo ya llegó, está ahí, transformado en corto plazo. El deshielo del polo norte como consecuencia del calentamiento global implica graves riesgos para los cuales pareciera existir poca competencia para revertirlo, pese a los esfuerzos de unos pocos. Lo más asombroso, es que, quien toma la palabra para alertar al mundo sobre el inminente peligro en una estupenda jovencita sueca,  Greta Thunberg, centrando la atención en los jóvenes para moverle a acciones para las cuales estima que no hay tiempo que perder.  Son ejemplos para ser emulados por los adultos, y sobre todo, por los líderes, que en tal rol, tienen una inmensa responsabilidad, para las cuales, los nuevos líderes deben prepararse mejor, trascendiendo intereses grupales que inhiben la creatividad para el ejercicio de la libertad ética.
Nadie convence a nadie, Escudero. Cada quien debe convencerse a sí mismo y lo hará al adquirir conciencia de lo que ignora, en determinado grado, y así en forma gradual, ad infinitum.
Parafraseando a Lao Tse, se podría decir: Cuando percibimos lo que es la verdad, nos damos cuenta de lo que es la falsedad, en determinado grado.
Se come cuando se tiene hambre; se duerme cuando se tiene sueño; se trabaja cuando se tiene ganas o necesidad.
A quien no desea escuchar es inútil hablarle porque estará orgulloso con su ignorancia, cuya magnitud desconoce, al igual que todos nosotros. Mientras mayor sea el grado de ignorancia de una persona, por supuesto, inconsciente, -ya que la ignorancia consciente es una bendición- en igual grado se manifiesta su convicción de que su verdad, es la verdad. Y podría ser cierto en determinados casos, pero, no en la mayoría. He ahí la importancia de la tolerancia y de no perder el tiempo en quienes dicen: Convénceme usted! No, Escudero, no eres tú el que debe convencerle; es esa misma persona que debe hacerlo por el estudio serio, por la búsqueda sincera. Entonces, sí encontrará los labios que le expliquen las verdades que sea capaz de asimilar. Pero, la vida no deja de ser la auténtica pedagoga que hace aflorar en la conciencia, lo que cada ser precise, en cada momento. Hay quienes siguen las inspiraciones; y quien hace caso omiso.
Por eso Escudero, ejemplos de ese tipo deben ser luz para ti, no emulando conducta igual, creyendo que tu verdad es inmutable, o la verdad. Todo cambiará, paralelamente a que cambia la propia conciencia y se percibirán nuevos aspectos de la verdad, antes inadvertidos. De ahí, que siempre hay que respetar las opiniones ajenas, aunque no las compartamos ni estemos de acuerdo con ellas.
Eso sí, Escudero, es nuestro derecho y obligación, impartir la verdad tal como la concebimos y hasta el grado en que la asimilamos. Hagamos caso omiso de las falsas verdades, sin importar que autoridad histórica la sustente. Debemos forjarnos ideas propias, aunque nos equivoquemos una o mil veces. Parafraseando a Confucio, podríamos decir: No hay que vanagloriarse de nunca equivocarnos, sino de enmendar el error cada vez que lo percibimos. Es preciso perfeccionar el arte de ver más allá de las apariencias y observar las cosas tal como son.

Y una cosa más, Escudero: Jamás olvides reconocer la verdad cuando cualquier persona la expresa, como te gustaría que lo hicieran contigo. Son muchos los que, percibiendo la verdad en los dichos ajenos, rehúsan reconocerla por falsos prejuicios. No, Escudero, reconocer los méritos ajenos enaltece a la persona, demuestra su madurez y nobleza de carácter. Somos todos aprendices, Escudero. Pero, por sobre todo, hay que ser buenos aprendices. La Gran pedagoga es la Divinidad. Hay que adquirir conciencia de la conexión divina, siempre existente con ella, como fuente de luz, amor, justicia, belleza, fortaleza, templanza y tolerancia. También, de humildad. La Divinidad enseña en silencio, en forma permanente.
Adelante. 


EL ENCUENTRO EN LA VICTORIA



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UN ENCUENTRO EN LA VICTORIA

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Del libro: La Victoria

Capítulo I

Me encontraba un día, en una fuente de aguas tranquilas, cristalinas, cuando se me acercó un Venerable hombre, vestido a la antigua usanza, con bata blanca, larga, pelo y barba que alguna vez fueron de color pelirrojo y un báculo en la mano derecha.

Concentró sus ojos en los míos; su mirada era profunda, serena y apacible.

Con voz suave y afectiva, me dijo:

-“Hola, hijo, como estás”-.

–Bien, -le contesté-; y, ¿usted?

–Por aquí andamos; -fue su respuesta-, mientras me sonreía.

-¿Dónde estamos?, -le pregunté al Venerable hombre-.

-Este sitio es conocido como La Victoria; -me contestó-. –¿Qué haces por estos lados?

-Salí esta mañana, temprano, con el coche, a dar un paseo; luego, al llegar a esta zona, me paré a contemplar la belleza de los araguaneyes y decidí caminar un poco y la verdad que, absorto en mis reflexiones, caminé por lo menos durante dos horas, hasta llegar aquí. Desconocía este hermoso lugar. Y, usted, -¿vive por aquí cerca? -le pregunté-.

Un poco más arriba, en esa colina boscosa. Hace algunos años, -relata el Venerable hombre- decidí retirarme de la agitada vida ejecutiva en que me desenvolvía profesionalmente, como abogado, en la ciudad de Quebec, Canadá, aunque he viajado por diversos países asesorando a incontables líderes. Construí la casa, en esta zona tropical, con la idea de pasar aquí los meses de invierno. Me dedico al estudio de la vida, a la meditación y a cultivar mi jardín y de vez en cuando, a escribir mis reflexiones, las cuales, algún día, habrán de ser publicadas para esparcir un poco la luz que he podido vislumbrar en mis estudios metafísicos-espirituales.

-¿Quieres tomar un café? –Me preguntó el Venerable hombre-. Lo he traído de Caripe El Guácharo; es de los más exquisitos que he probado.

-Sí, con gusto se lo acepto; -le contesté-.

Nos fuimos caminando por un sendero rodeado de árboles cargados de mangos, aguacates, naranjas y una hilera de cayenas de diversos colores. A lo lejos, el ruido de la brisa se oía apaciblemente. Todo era quietud, armonía y paz. Pero, sobre todo, lo que más me impresionaba era la apacibilidad y el sosiego del Venerable hombre de La Victoria. Emanaba de él un flujo de fuerza que, en su presencia, me sentía con un poder y una seguridad nunca antes experimentados. Fuerzas bienhechoras se iban apoderando de mí y aquella paz y relax que buscaba en la mañana, al salir a dar un paseo, sin percatarme de ello, las estaba experimentando ya.

Después de unos quince minutos de caminar, llegamos a la casa del Venerable hombre. Su aspecto exterior humilde estaba lejos de dejar entrever lo que segundos después habría de asombrarme con lo que encontré en el interior.

Al entrar, en la casa, una joven de unos veinte años saludó al Venerable hombre.

-¡Hola, abuelo!, ¿cómo estás?

–Bien, hija, -contestó el Venerable hombre-. -Prepara un poco de café, Lucía, mientras conversamos un poco, adentro.

-Por cierto, te presento a Santiago, quien ha llegado paseando hasta La Victoria.

Después de la presentación, entramos en la biblioteca del Venerable hombre. Un salón grande, lleno de estantes de libros por todas partes, lo cual hacía inimaginable dicho cuadro desde el exterior. Algunos cuadros al óleo de morichales y de personajes históricos, presentaban un ambiente acogedor. En un rincón se encontraban diversos retratos de Tagore, Gandhi, Cicerón, Séneca, Ibn Arabi y un dibujo de Don Quijote y Sancho Panza. En un pequeño cuadro, podía leerse: -“Lo que Alá quiera. Nada se le asemeja”-.

-Le felicito por este inmenso tesoro que usted tiene aquí, -le dije al Venerable hombre-. -¿Cuáles son los temas de su interés?

A lo cual, me contestó: -Como usted puede ver, Santiago, -y me invitó a recorrer los estantes- aquí hay libros de variados temas: clásicos de todos los países y épocas, desde los Vedas, los Upanishads, el Mahabaratha, los libros de Confucio, El Tao te King, de Lao Tse, el Poema de Gilgamesh, el Código de Amurabí, autores griegos, como Homero y Hesiodo. Se encuentran las obras completas de Euclides, Platón, Aristóteles, Teofrasto, Demetrio de Falereo, de los Presocráticos, Epicteto, Plutarco, etcétera; de los latinos, autores como Séneca, Cicerón, -que son mis preferidos-, Julio César, Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso, Marco Aurelio, así como libros de Psicología, Gerencia, Sufismo, Yoga, ensayos, filosofía, parapsicología, hermetismo, El Quijote, libros de economía, filosofía, etcétera, en fin, un poco de todo lo que es preciso conocer para poder entender el significado de la vida: de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacía dónde vamos, sin lo cual, la vida no tendría sentido, sobre todo por el gran afán a que está sometido el ser humano en la agitada vida moderna.

Nos sentamos en sendas butacas y nos entretuvimos conversando de temas diversos. Al poco rato, entró Lucía con dos tazas de oloroso café y unos biscochos, que degustamos con agrado en una amena e interesante conversación. Al fondo, podía oírse una suave música de Beethoven.

Pasamos cerca de una hora conversando de sobre la Atlántida, Egipto, los griegos, de Homero, de los sufíes, del budismo zen, los poderes del espíritu, meditación, etcétera, después de lo cual, le hice una pregunta directa.

-Seguramente, usted ha desarrollado alguna técnica de meditación y algún método de resolución de situaciones, en la vida, que me quisiera explicar, ya que, según observo, para tener usted una serenidad tan acentuada y una fortaleza física a la edad que imagino que usted debe tener, -cerca de noventa años- es porque ha encontrado en su larga experiencia algún secreto que quizás quisiera compartir conmigo.

Santiago, -me dijo el Venerable hombre, si vuelves a visitarme otro día, quizá te cuente algo que te pueda servir. Empero, antes de que te vayas, te haré entrega de unos apuntes que hace ya muchos años, en una época en que yo andaba a la búsqueda de sosiego y tratando de encontrarle sentido a la vida, un Venerable hombre que, en una edad similar a la mía, a su vez me entregara y cuya práctica asidua me permitió domar la mente, encarrilar mi vida y poner bajo control los hilos del destino. Son veintidós manuscritos, y una meditación diaria, –continuó diciendo el Venerable hombre, que si bien son ya un poco antiguos, podrás copiarlos de nuevo y si pones en práctica las técnicas que contienen, darás a tu vida un esplendor que habrá de sorprenderte agradablemente.

-Una vez que los hayas probado con total y absoluta satisfacción de tu parte, -me dijo, ponlos en limpio, en forma de libro y publícalo para que su mensaje llegue a mayor número de personas. Hacía tiempo que esperaba a alguien a quien confiarle este legado y creo que hoy, al llegar aquí, en la forma en que lo has hecho, tus pasos han sido dirigidos por Aquel que todo lo sabe y puede, por la Ley Cósmica, y en cuyos planes universales, todos somos sus instrumentos.

Me despedí del Venerable hombre y de su adorable nieta, sintiendo dentro de mí fuerzas desconocidas hasta entonces que preanunciaban grandes cambios en mi vida.

En los días siguientes, aparté una hora diaria, antes de dormirme, y leí y releí, todos los manuscritos, de la siguiente manera: En primer lugar copié la Meditación diaria en un cuaderno, el cual leí durante veintidós noches y mañanas seguidas, tal como lo indicaban las instrucciones de la misma.

Una nota al pie de página mencionaba que si yo la transcribía en un cuaderno, el hecho de hacerlo, grabaría en mi ordenador mental las instrucciones y me sería más fácil desarrollar, en mi personalidad, las cualidades y condiciones que formaban parte de los objetivos implícitos en la misma.

De los veintidós manuscritos, cada lunes, a las once en punto de la noche, copiaba uno en el cuaderno, y durante el resto de la semana, a la misma hora, lo leía y meditaba, siguiendo las fáciles y efectivas técnicas e indicaciones al inicio del mismo.

Cuatro semanas después de leer durante veintidós días seguidos, en la noche y en la mañana, la meditación diaria, comenzaron a manifestarse en mi vida una serie de cambios positivos que me dejaban asombrado a mi mismo, pero, también, los miembros de mi familia y a mis amistades; sobre todo mi semblante comenzó a ser más apacible; volví a sonreír desde el interior; mi estado anímico era de contento; me sentía más seguro de mi mismo; comencé a confiar más en la gente, en la vida y a vislumbrar el sentido de mi misión en la vida –percibía cosas que antes me pasaban desapercibidas, a pesar de haber estado siempre allí. Sentía fluir en mí una nueva corriente vivificadora de prosperidad, de felicidad, de alegría de vivir. Mi entusiasmo y amor por la vida y por mi familia, por mi trabajo y por las personas, crecía día a día. En aproximadamente dos meses había logrado muchas de las cosas en las cuales había soñado desde hacía años. Había dado un paso sorprendente en el camino de la autorrealización.

Efectivamente, pude comprobar que me fue relativamente muy fácil desarrollar las aptitudes y actitudes a nivel físico, mental, emocional, espiritual y en diversos aspectos de mi vida, como el financiero, que comenzó a mejorar casi inmediatamente, así como, surgieron nuevas oportunidades que comencé a aprovechar, casi sin esfuerzo de mi parte.

Transcurría el año de 1967 y mi vida había encontrado un sendero que habría de conducirme a cooperar en forma más efectiva en el plan divino que el Supremo Hacedor, en algún momento, había diseñado para mí.

Tres meses después volví a aquel lugar donde había encontrado al Venerable hombre de La Victoria y allí estaba la fuente que él dijo llamarse La Victoria; empero, cuando traté de encontrar el camino para llegar a la casa donde amablemente me ofreció un delicioso café, preparado por su nieta Lucía, no logré encontrarlo, pese a haber recorrido durante un par de horas por los alrededores. Pregunté a varias personas para ver si podían indicarme como llegar a la casa del Venerable hombre y cual fue mi sorpresa, nadie lo conocía.

Empero, después de tanto buscar, volví a encontrar la casa donde vivía el Venerable hombre de La Victoria, pero se encontraba abandonada. Su aspecto indicaba que debía encontrarse en ese estado un lapso mayor del que mediaba con el encuentro de aquel ser extraordinario. Es sorprendente como los inmuebles solos acusan el paso del tiempo en mayor grado que los que son habitados. Si no fuera por los manuscritos pensaría que el encuentro no fue más que un simple sueño. -¿O se trata, acaso de un sueño combinado con un fenómeno de aporte? Personalmente, no lo creo. El encuentro fue muy vívido y real. El aromático café servido por Lucía estaba exquisito. Durante varios años volví al lugar varias veces, la casa seguía sola. La última vez que volví, no la pude ubicar y sin tener tiempo suficiente para seguir buscándola, me fui. Ahora, vivo muy lejos de aquella zona, en otro continente; han transcurrido muchos años y después de tanto tiempo es poco probable que vuelva allí; pero, los manuscritos y la meditación diaria obran en mi poder, me han transformado y han enriquecido mi vida.

Durante más de treinta y cinco años he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen los manuscritos y la meditación diaria y cada vez que los pongo en práctica, experimentos los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para mí.

Su contenido es eminentemente práctico; no hay teorías superfluas. Si lleva a cabo los ejercicios que contienen, es probable que, gradualmente, se vaya efectuando la transmutación alquímica de su ser sintonizándose con los elevados resultados existenciales, los cuales, por añadidura, al ser creados a nivel mental, se van manifestando en su propia vida, oportunamente.

Sobre todo, con estos ejercicios, me percaté, cuando el Venerable hombre me entregó los manuscritos, de que se dispone de un método para domar la mente y ejercer un pleno dominio sobre la vida en general y, por ende, sobre el destino y controlar, cuando eventualmente se presenten, todas las situaciones, manteniendo un perfecto equilibrio físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

El Venerable hombre de La Victoria me comentaba que todo se puede lograr en la vida si se siembra la respectiva semilla por medio de correctas decisiones acordes con la propia y elevada auto-estima y dignidad personal, desarrollando el convencimiento de que sí se puede hacer, por medio de las afirmaciones, las visualizaciones y meditaciones, la experimentación de un estado emocional acorde al momento de ser logrados los respectivos resultados y la practica del desapego, es decir, dejar encargada a la mente psiconsciente del logro, y además, se espera el tiempo necesario haciendo, mientras tanto, todo lo que se requiere, según el caso o los objetivos por alcanzar.

Estas técnicas funcionan, me decía una y otra vez el Venerable hombre de La Victoria; luego, agregaba: -las he probado por más de cincuenta años y quien, a su vez me las entregó, habría hecho otro tanto, aseverando que eran efectivas, si yo seguía fielmente las instrucciones y las ponía en práctica con expectativas positivas.

Desde que en 1967, el Venerable hombre me hiciera entrega de los manuscritos, han transcurrido un poco más de de treinta y cinco años, durante los cuales yo también he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen, y cada vez que me ejercito con ellos, experimento los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para todos los que hemos aplicado las enseñanzas del Venerable hombre de La Victoria.

Él me repetía constantemente: -“¡Tú puedes si crees que puedes hacerlo! ¡Hazlo y tendrás el poder!

Recuerdo que ese día el Venerable hombre me dijo: -ejercer el poder con que la naturaleza de las cosas ha dotado a cada ser, cultivando los dones inherentes y aprendiendo todo lo que se pueda de sí y del vasto universo del que se forma parte, es una manera efectiva de ser cada día más feliz. Luego, cuando me despedí de él, expresó: -“¡Que cada día brille más y mejor tu luz interior!”.- Adelante.

Capítulo 2

Meditación diaria

Es lunes en la noche, son las once en punto.

Me dispongo a copiar textualmente, en el cuaderno que he dispuesto para ello, el manuscrito identificado con el título:

Meditación diaria

Dice así:

Afirme, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desee, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubra cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en su vida:

MEDITACIÓN DIARIA

Afirma, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desees, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubre cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en tu vida. Al encender la luz en la mente se ilumina la propia existencia y todo en derredor vibra al unísono y con el mismo sentimiento de felicidad y bienestar, interrelacionándose por la ley de afinidad.

1. -Entro en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, contando de tres a uno: Tres, dos, uno.

Ø Ahora, estoy ya en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre.

Ø Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, durante quince minutos y voy a programar los siguientes efectos positivos, los cuales perduran, cada vez mejor, hasta que vuelva a realizar este acceso y programación mental:

Ø Todo va bien, siempre, en todos los aspectos de mi vida, cada día mejor. (Tres veces). –Imagínalo-.

Ø Todo va bien en mi trabajo; cada día logro mejores niveles de efectividad, prosperidad, riqueza, abundancia y bienestar. (Imagínalo).

2. Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal, -ELOÍ. (Diez veces, con los ojos cerrados). Hoy se expresa en mí la Perfección universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión en todos los aspectos de mi vida.

3. -Cada día, en todas formas y condiciones, mi cuerpo y mi mente funcionan mejor y mejor. La consciencia de mi conexión permanente e indisoluble con el Creador Universal, -ELOÍ-, restablece y mantiene en mí, diariamente, durante las veinticuatro horas del día, un perfecto estado de salud a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Creador Universal, por darme un cuerpo perfecto, saludable, lleno de energía. Aquí y ahora, me siento en perfecto equilibrio de salud, a nivel físico, mental, emocional y espiritual.

4. Afronto y resuelvo bien toda situación que me compete, siempre.

5. Todo tiene solución, en todas las situaciones de mi vida.

6. El Creador Universal, -ELOÍ-, es en mí, cada día mejor, en todos los aspectos de mi vida, fuente de amor, luz, sabiduría, éxito, riqueza, prosperidad, abundancia y armonía.

7. Permito que las leyes universales de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión actúen bien en el plan de mi vida.

8. Tengo prosperidad y poder. Cada día enriquezco mejor mi vida a través del servicio efectivo, del amor y de la práctica de todas las virtudes.

9. Mi dignidad personal me lleva a realizar las cosas que me competen con la máxima perfección posible.

10. Cada día, en todas formas y condiciones, en todos los aspectos de mi vida, estoy mejor y mejor a nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

11. Actúo con templanza, serenidad, autodominio y perfecto equilibrio en todo. Conservo plena autonomía y control sobre todas mis facultades físicas, mentales, emocionales, intelectuales y espirituales. Hecho está. (Visualizar un escudo protector de luz que te envuelve y protege; -una pirámide-).

12. Tengo fortaleza, valor, confianza y fe suficiente para triunfar y alcanzar todas mis metas, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y en armonía con sus planes cósmicos. Soy inmune e invulnerable a las influencias y sugestiones del medio ambiente y de cualquier persona a nivel físico, mental, emocional y espiritual, en las dimensiones objetivas y subjetivas y en cualesquiera otras en que sea requerido.

13. El orden universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión se establece en mi vida, en todos mis asuntos y en las personas interrelacionadas, aquí y ahora. Hecho está.

14. Asumo la responsabilidad de mis actos y cumplo bien todos mis compromisos, siempre oportunamente, de acuerdo con el orden cósmico.

15. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos da abundancia y armonía en el eterno presente. Vivo en abundancia y en armonía perfectas, aquí, ahora y siempre.

16. El Creador Universal, -ELOÍ-, se está ocupando de todo, en todos los aspectos de mi vida, y se expresa en mí conciencia intuitiva por medio de los sentimientos en correspondencia con los valores universales.

17. Gracias, Creador Universal, -ELOÍ-, por esta vida maravillosa. Que Tu Inteligencia Infinita, Amor, Sabiduría, Justicia, Luz, y Poder Creador guíen, adecuadamente, todas mis decisiones y acciones, ahora y siempre. Gracias, Eloí, por este día maravilloso.

18. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos proteja, aquí y en cualquier lugar, ahora y siempre. (Tres veces).

19. Siempre espero lo mejor, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y la Ley Cósmica, en armonía con todos.

20. Gracias, Creador Universal; todo va bien en todos los aspectos de mi vida, a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Eloí, todo va bien en mis practicas espirituales y en mi relación Contigo; Tú y yo formamos una unidad perfecta, armónica, aquí y ahora, en el eterno presente. Yo soy Tú, Tú eres yo. Te amo.

21. Voy a realizar –obtener o resolver- (mencionar), antes del: (fecha), de acuerdo al orden divino y en armonía con todos. (Si se trata de varios objetivos, anótelos y haga la afirmación y visualización con cada uno de ellos. Imagínelo concluido satisfactoriamente sin imponer canal alguno de manifestación.)

22. Tengo serenidad y calma imperturbable. Soy impasible frente a todo y a todos. No tengo temor a nada, a nadie ni de nadie en ningún nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero. Dentro de mí vibra la seguridad total. Tengo completa confianza en la vida y en mi propia capacidad de resolver situaciones y alcanzar los resultados satisfactorios que preciso, en cada caso, siempre.

A continuación anoté la fecha: Lunes 12 de agosto de 1967. Luego, tal como me lo indicó el Venerable hombre, anoté la fecha que correspondía veintidós días después: 03 de septiembre de 1967.

Acto seguido, me senté cómodamente, tomé tres respiraciones profundas y realicé la meditación.

Luego, cada noche, durante veintidós días, a las once en punto, me iba a mi cuarto, daba indicaciones de no ser interrumpido durante veinte minutos y realizaba la meditación del día, la cual, siempre complementaba con la lectura breve de uno de los libros de cabecera que siempre suelo tener en mi mesa de noche.

Iba notando, día a día como emergía de mi interior una nueva y desconocida fortaleza, seguridad, estado de ánimo contento, actitud más decidida, optimismo frente a la vida y a las situaciones; comencé a llevarme mejor en las relaciones con las demás personas, a ser más comedido en todo y sobre todo comenzaba a tener conciencia de cosas que antes me solían pasar desapercibidas.

Cabe destacar que, en el punto número veintiuno de la meditación, había anotado siete objetivos que desde hacía tiempo quería realizar y para mi sorpresa, treinta días después de haber terminado de efectuar la meditación del manuscrito número veintidós comencé a observar como, en forma aparentemente casual se iban manifestando la resultados de cada uno de ellos hasta que, algunos meses después, antes de la fechas previstas, los había realizado todos, menos dos, por lo cual, me senté y volví a anotar, en una hoja de mi cuaderno, otros diez objetivos, encabezados por los dos pendientes de la lista anterior, les puse la fecha tope a cada uno, antes de la cual debían ser logrados, para seguir visualizando, su logro, periódicamente.

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sábado, 29 de junio de 2019

EL FUEGO DIVINO.



EL FUEGO DIVINO.
©Giuseppe Isgró C.


Escudero, -dijo Hidalgo:
Sin fuego, no se cocina la comida.
Sin entusiasmo, no se realizan las grandes obras.
Sin estudio, no se generan sólidos conocimientos.
Sin conocimientos sólidos, no se genera la visión clara de las cosas.
Sin visión clara de las cosas, no podrás vislumbrar la meta a la cual enfocar todo tu potencial realizador.
Sin meta clara a la cual enfocar tu potencial realizador, a cualquier lugar a donde vayas, no es el lugar en que se encuentra tu meta. Cualquier cosa que hagas, no es la cosa que satisfará tu necesidad o anhelo.
Cuando el lugar en que te encuentras no es el lugar, y la cosa que hagas, no es la cosa, la insatisfacción interior aflorará en tu conciencia, encendiendo el fuego del descontento creador divino que mueve a la acción y enciende el fuego. Es el fuego que depura el velo de la separación, y conecta con la Fuente que permite ver claro que ya, a cualquier lugar que vayas, es el lugar, que lo que haces, lo que debes hacer, y que haciendo lo que hagas, en cualquier lugar que vayas, esa es la tarea, ese es el lugar, tú eres el instrumento de la voluntad divina, el canal de la energía creadora, de la visión clara de las cosas, del contento divino que satisface, da sosiego, confianza y poder…conocimiento claro….visión de la meta, del qué del cómo, del dónde, del quién, del cuándo, del cuánto y del por qué. Te transformas en un entusiasta viviente que contagia con su luz, alegría de vivir, paz interior y armonía, restableciendo el orden justo y perfecto.
Percibirás que el Genio de la Divinidad ha tomado lugar en tu interior, aflorando en tu conciencia como guía, generando poder y conocimiento en perfecta coordinación con los planes cósmicos, y con el plan divino para tu propio ser, en esta y en la inmensas existencias pasadas, y las inmensas que esperan su turno para manifestarse como libro en blanco en el que plasmar tu experiencia de vida, y anteponer los nuevos proyectos de turnos, a los cuales enfocar el potencial desarrollado por la experiencia de vida.
Ese fuego divino que mantiene activo el movimiento universal, es el entusiasmo, es decir: la Divinidad dentro de cada ser expresando la esencia, como piedra filosofal que transmuta estados de conciencias, en las infinitas estaciones del Espíritu.


ESPÍRITU Y ALMA



ESPÍRITU Y ALMA

©Giuseppe Isgró C.


P
reguntó Escudero, a Hidalgo:

Hidalgo, -¿Qué entiendes por el alma del hombre?
Escudero, responde Hidalgo: -El Alma del ser, es el elemento de enlace que une al Espíritu con el cuerpo. También se le denomina, en la terminología de Aurobindo: Hilo de plata; en la Doctrina Espírita, Peri-espíritu, término acuñado por Allan Kardec. Otros términos que se utilizan como sinónimos, son: Cordón de Plata, ya que el Alma, además de conformar una especie de envoltura fluídica del Espíritu, que le sirve de vehículo en la dimensión espiritual, es una especie de cordón fluídico, cuya característica es su elasticidad, que le permite emanciparse del cuerpo y viajar hasta donde el potencial del Espíritu se lo permita.
Es importante percibir que el resultado de la experiencia del Espíritu, en cada pensamiento, sentimiento, palabra y acto, se le manifiesta en el mismo Espíritu, como aptitud, que es la capacidad de percibir, comprender y realizar de manera implícita al desarrollo alcanzado, o estado de conciencia inherente. También, lo hace como actitud, positivo o no, frente a la realidad de la vida. La potencia de la vida se expresa, como conocimiento y sentimiento; visión y energía; aptitud y actitud. Estado de conciencia y grado de desarrollo. Existe la experiencia obtenida, y el fruto de esa misma experiencia que se manifiesta como visión clara de las cosas de las cuales se ha adquirido conciencia, en el inherente grado o estación de progreso. A pesar de que se le suele considerar al alma como sinónimo del Espíritu, el alma y el Espíritu, son diferentes, aunque conforman un todo. Ya Platón diferenciaba claramente al Espíritu del Alma, al denominarle al primero Nous, y a la segunda: Psique (psiché). Él anteponía un ejemplo con el ojo y la mirada. No es el ojo quien mira; se contempla a través del ojo, pero, quien lo hace por medio del ojo como una ventana al mundo, es el Espíritu.
Es importante destacar que la memoria quien la conserva es el Espíritu, no el alma y mucho menos, el cerebro que es un instrumento físico. Quien recuerda es el Espíritu, y lo realiza por el recuento contable de los pensamientos, sentimientos, palabras y actos experimentados y realizados, u omitidos y la experiencia inherente recabada, que se manifiesta en el conductor: el Espíritu, como aptitud y actitud, percepción y comprensión, o percepción e incomprensión, en conocer y en el anhelo de realizar, o en la ausencia de deseo de poner en práctica lo que el deber impele a ello. La misma conciencia de la ignorancia de algo, ya es un progreso importante. Si no existe conciencia de lo que se ignora, cómo se va adquirir el conocimiento respectivo, o equivalente?
Al igual que la memoria no se encuentra, como atributo, en el cerebro físico, y existenten pruebas abundantes al respecto, la memoria espiritual no reside en el alma, sino en el Espíritu. Sin embargo, en algún sitio específico del ser, existe un archivo de cada ciclo existencial que se puede rememorar. Empero, sin recordar hechos particulares, la experiencia recabada por las situaciones afrontadas del pasado, se manifiestan, en la actualidad, al afrontar situaciones análogas, en forma instantánea, como capacidad perceptiva, comprensiva y realizadora. Son las cualidades innatas que cada ser trae de todos sus ciclos de vidas anteriores, por medio de la experiencia.
La experiencia, Escudero, es la clave a la cual hay que prestarle mucha atención para descifrar un sinnúmero de enigmas existenciales.
Aquí es importante destacar lo siguiente: El ser trae a la vida como atributos divinos los mismos de los del Ser Universal, con una capacidad potencial infinita de percibir, comprender y realizar; pero, le falta la experiencia. Empero, las situaciones afrontadas, o necesidades o anhelos, manifiestan tanto el conocimiento requerido como el poder creador inherente para resolverlas, o alcanzar un objetivo determinado. Mientras más elevado el grado de complejidad de la situación manifestada, en igual grado se expresa el potencial creador-realizador infinito que se anida en cada ser, en conocimiento y poder de hacer o dejar de hacer. Sin embargo, la experiencia que ya se posee, determina un dominio de las situaciones del cual carece quien se encuentre exento de la misma. Esa es la riqueza que cada quien lleva consigo, como decía Pitaco: -“Todo lo llevo conmigo”. Claro, así es Escudero: -La experiencia, el conocimiento, la visión y el saber hacer, o la capacidad de dejar de hacer lo que no debe ser efectuado. Cuanto tiempo perdido, y sinsabores, se habrían ahorrado los seres humanos con solo haber tomado la determinación de no llevar a cabo determinadas acciones, de las cuales, además del arrepentimiento, posteriormente han debido efectuar las compensaciones inherentes. Sin embargo, la experiencia recabada permite percatarse que nada se pierde, y que todo es ganancia: la experiencia.
Al alma se le considera formada de materia quintaesenciada, como si fuera una especie de silicón sólido-transparente, más sutil que la materia normal, pero materia al fin. Sin embargo, aún queda mucho por estudiar sobre el tema, Escudero.
Hidalgo, -Está claro que el Alma y Espíritu son cosas diferentes.
Escudero: -El alma y el Espíritu, como tú muy bien lo dices, son diferentes; el Espíritu es el conductor, la vida, la inteligencia, el carácter, la voluntad y tantos otros atributos que les son inherentes, mientras que el Alma es el medio de enlace entre el Espíritu y el cuerpo, y a la vez es el vehículo del Espíritu en la dimensión espiritual.
Hidalgo, -Es el Espíritu del hombre inmortal?
El Espíritu es inmortal y eterno, mejor dicho, ab y coeterno con el Ser Universal. Es decir, ha existido desde siempre. Es una emanación del Ser Universal en la conciencia individual de cada ser, en los cuatro reinos naturales, en el alma universal, sin dejar de Ser la Divinidad y sin separarse de la Divinidad. Es parte indivisa de la Divinidad. Posee, exactamente, todos los atributos de la Divinidad, idénticos, sólo que en estado de potencialidad infinita, que eternamente irá desarrollando, por medio de las necesidades experimentadas y de la experiencia adquirida. Mientras que, la Divinidad posee esos mismos atributos –valores universales, desarrollados en todas las vertientes y variantes, en grado infinito. La Divinidad es anhelo de ser; el Espíritu de cada ser, es la expresión de esa voluntad. El Espíritu de cada ser, posee, también, el poder potencialmente infinito de la Divinidad, pero lo expresa, -únicamente- según el grado de necesidad o anhelos que experimenta, tanto para satisfacer las necesidades, como de efectuar sus realizaciones. En el Espíritu, los atributos divinos, o valores universales, se expresan en la conciencia, como sentimientos de los valores universales cuyos parámetros le sirven de guía en sus pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. El resultado de la experiencia adquirida, en el Espíritu, se refleja como APTITUD, es decir, capacidad perceptiva, comprensiva y realizadora, mientras que en el alma, como un simple archivo contable de sus pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. Es decir, en el Espíritu se refleja el efecto de esas experiencias, como visión, capacidad de hacer o de dejar de hacer. Los atributos principales del Espíritu son: INTELIGENCIA, CARÁCTER Y CONCIENCIA. Su evolución se refleja como adquisición de estados más elevados de conciencia, inteligencia avivada y carácter más definido y firme en los valores., en grados que van del cero grado al infinito, infinito que jamás alcanzará, por cuanto, siempre encontrará un más allá. Es importante recordar la percepción de la conciencia, en la Masonería, como una réplica exacta de la conciencia de la Divinidad, atributo principal del Espíritu.
4. Qué consecuencias se derivan del conocimiento de la existencia del Espíritu y de su inmortalidad?
Un cambio de perspectivas, que transforma la visión existencial y le da un sentido a la vida, que de otra manera, no sería fácil encontrarle.
Un tema para desarrollar desde muchos puntos de vista, y que haremos, Escudero, en otras jornadas.


domingo, 23 de junio de 2019

OPINIONES E IDEAS, DERECHOS Y OBLIGACIONES.



OPINIONES E IDEAS,
DERECHOS Y OBLIGACIONES.

©Giuseppe Isgró C.


Escudero, -dijo Hidalgo:
Hay opiniones e ideas, derechos y obligaciones.
Las opiniones y las ideas ajenas se respetan, aun cuando no se compartan, tal como a cada quien le gusta con las propias. Eso es signo de madurez mental: el respeto a las opiniones e ideas ajenas, aunque se sustenten otras de muy diferente naturaleza. Es respeto a la propia dignidad, respetar la dignidad ajena. Igual respeto implica hacia las propias opiniones e ideas, al respetar las opiniones e ideas diferentes de las demás personas. Si respetamos merecemos respetos. Si se falta al respeto ajeno se hace en detrimento del propio, de la íntima respetabilidad.
Igual ocurre con los derechos ajenos, erga omnes, que implican la obligación de todos de respetar.
Ahora bien, Escudero: las opiniones pueden ser correctas o falsas; los derechos, verdaderos, o inexistentes. Si verdaderos, imponen el respeto ajeno.
A las falsas opiniones, generalmente, el silencio las extingue, ya que, por sí mismas no son sustentables. Las que han persistido, en el espacio y tiempo, casi siempre lo fueron a sangre y fuego, en eras oscuras, o medievales, que luego las generaciones sucesivas, han creído por verdaderas. Hay muchas que siguen enseñándose como verdaderas, siendo incorrectas, o no ajustadas a la verdad, que los líderes mundiales deberían tomar cartas en el asunto para corregirlas. Sería inútil atacarlas, ya que implicaría echarle más leña al fuego. Al no echarle más leñas, el fuego se apaga por sí solo, en tiempo oportuno, al hacerse conciencia al respecto. La luz de la conciencia evacúa la oscuridad. por si sola, con naturalidad.
Aunque las falsas verdades sean sustentadas por reconocidas o aparentes autoridades, no por eso dejan de ser falsedades, o apreciaciones incorrectas de las verdades. Eso no ocurre, únicamente, con aquellas doctrinas que tradicionalmente provienen de trayectorias oscurantistas, no, también muchas doctrinas que se autoproclaman de luz, que sustentan verdades inamovibles promovidas por grandes mensajeros de luz, que los seguidores asumen como verdades irrefutables, son matrices de opiniones sobre las cuales, realmente, no se piensa a fondo para discernir la verdad. Sus cultores, sin quererlo, también se transforman en difusores de falsas verdades, creyendo que las mismas son verdades absolutas porque fueron dichas por un gran maestro.
Durante casi dieciocho siglos los pensadores más importantes de la historia, en el mundo occidental, creían que era imposible que Aristóteles pudiese, siquiera mínimamente equivocarse. Y estamos hablando de la gente que se supone la flor y nata del pensamiento científico o filosófico. Y sin embargo, Aristóteles se equivocó en muchas apreciaciones científicas. Pero, eso no desmerece para nada la excelencia del Gran Estagirita, que es una de las mentes más portentosas de la historia. Él mismo se habría corregido; pero, sus seguidores consideraban un sacrilegio pensar que se hubiese equivocado. Newton, Galileo y otros científicos, en torno al renacimiento, comenzaron a percibir la realidad al respecto.
Por eso, Escudero, no hay que entrar en controversias con aquellos que no tienen ideas propias y que a todo oponen una cita o comentario de algún libro o autor famoso, ignorando si lo que citan es correcto o incorrecto.
La verdad que puede ser dicha no es toda la verdad que es y que llegará a manifestarse ad infinitum, en el eterno ahora; siempre hay un más allá. Además de la verdad hoy existente, se le sumarán otras en las infinitas estaciones de la vida, viendo cada vez más lejos, más clara y correctamente.
No pierdas el tiempo, Escudero, con personas poco capaces de pensar por sí mismas, buscando corregir su manera de pensar. Ellos son tenaces en sus opiniones y buscarán convencerte, sin razón, sin ton ni son, y perderás tu tiempo. Por otra parte, Escudero, aun cuando tú estimes que las demás personas se encuentren en error, debes respetar su manera de pensar, tratando de entender por qué piensan de esa manera. Debes respetarle, al igual que tú anhelas que respeten tus opiniones e ideas, tomando en cuenta que el equivocado podría ser tú mismo, sin que por ello tu interlocutor no deje de estar, también en error.
Porqué, Escudero? Es necesario discernir al respecto: Quien tiene la verdad? Casi todos aquellos que creen tenerla, en absoluto, no la tienen en absoluto, ya que, en absoluto solo la Divinidad la posee en todas sus vertientes y variantes. Y es tanto, pero tanto lo que desconocemos, que con el tiempo, todo lo que conocemos habrá que olvidarlo, y en su lugar ir aprendiendo cosas más acordes con la verdad. Por eso, es importante respetar las opiniones ajenas para cultivar la amistad entre las personas de diversas ideologías y creencias, trascendiendo las diferencias aparentes. Es preciso tolerancia, respeto, justicia, amor, abandonar toda indebida discriminación, de cualquier tipo: étnico, espiritual, social, humano, de reinos naturales, ultural, de actividades, y de cualquier otra índole, respetando las leyes naturales, o de Derecho natural.
Tomemos nota de lo que estimamos un error, o una falsa verdad, e investiguemos a fondo sobre el tema, para discernir la verdad. Eso es lo que hacía Aristóteles cuando se disponía a escribir sobre un tema, o tópico determinado. Estudiaba a fondo todo lo existente hasta ese momento, para formarse una idea general y así compenetrarse con todos los aspectos inherentes, viendo más allá de las apariencias. Si percibes una verdad, es tu deber exponerla a quien anhele escucharla, para aprender, sin tratar de imponerla, atacando al error. Las grandes verdades, o ideas, tardaron en ser aceptadas, y muchos de sus divulgadores sufrieron los rigores de épocas inquisitoriales. Era una época en que se mezclaba la ignorancia con intereses creados con una finalidad: hacer olvidar el desarrollo de la cultura clásica, para mantener la ignorancia entre las grandes masas, que incluía, virtualmente, toda la humanidad del mundo occidental. Oriente, no sufrió esos rigores y preservó su legado antiguo de sabiduría: verdadero tesoro de la humanidad. Por eso bibliotecas como la de Alejandría y la de Córdoba, los dos casos más singulares, sufrieron los rigores del fuego. La ciencia clásica, las grandes obras de la cultura griega y la latina, y de otras regiones del mundo, allí conservadas, se perdieron en gran parte, y el resto, virtualmente olvidado. Gran labor de los humanistas florentinos del siglo XIV: Petrarca, Boccaccio y Dante Alighieri, Giotto, Cimabue, la de los Árabes, que fueron una luz en la oscuridad, en su expansión por diversas regiones del mundo, preservando, traduciendo y difundiendo las pocas obras clásicas que nos quedan en Córdoba, y Toledo, España; en Palermo, Sicilia, y Florencia, Italia, y posteriormente, al desembocar el humanismo en el Renacimiento, italiano, primero, y Europeo, posteriormente, cada país dio su aporte para recuperar un saber integral perdido de la antigüedad clásica. Los siglos XIX y XX contribuyeron en la emancipación de la humanidad de un yugo medieval, que le mantenían, adrede, en compartimientos estancos de determinada clase de ignorancia. Pero, ese riesgo, o peligro de una vuelta a acciones tendientes a volver al olvido de los avances alcanzados en los últimos siglos, no se ha extinguido. Hay señales evidentes de ello y tendencias que non deben ser disimiles de aquellas causas que, según las diversas tradiciones históricas, o leyendas, se mencionan como causas de las desapariciones de diversas civilizaciones como la Atlante, la de Lemuria o Mu, el continente perdido del océano pacifico, Palmira, y algunas más recientes.  Louis Pauwels, en los primeros años de la década de los años setenta, sel siglo XX, tuvo una lucida percepción de esta realidad, al hablar en su artículo publicado en la Revista Planeta, De un Renacimiento a otro, sobre esta realidad. Nosotros mismos, en Sevilla, a finales del año 2011, en nuestra conferencia sobre El humanismo, sus orígenes, causas y consecuencias, analizamos 1.700 años de historia del mundo occidental, y percibimos como cada determinado tiempo se manifiesta un fenómeno recurrente de esta tendencia de un regreso a situaciones tipo oscurantistas, pero, al mismo tiempo, se manifiestan, también, movimientos equilibrantes en la historia mundial. Pero, los cultores de ambas tendencias, están latentes, allí, cada uno realizando su labor, hasta que, con el tiempo, se alcance una nueva edad de oro permanente, que aún está lejana en el horizonte, y que los grandes utopistas del siglo XX previeron a partir del año 26.000 de nuestra era, y que debería estar consolidado hacía el año 30.000 de nuestra era, como base mínima para construir el verdadero desarrollo al que pareciera estar destinado el planeta tierra, algo que ahora se estaría muy lejos de imaginar. Aun así Escudero, nada cierto hay al respecto, ya que podría requerirse, todavía, un lapso mayor para que la humanidad alcance niveles de conciencia adecuados y acordes capaces de manifestar un mundo ideal que, ahora, estamos muy dejos de imaginar, en su exacto potencial. Bastaría darle una ojeada al mundo actual para darse cuenta. Pero, aún así, muchas cosas serán percibidas por una mínima cantidad de personas. El resto deberá entrenarse para ver más allá de las apariencias. El ser humano normal, imbuido del atosigamiento existencial que no le deja tiempo, y la mayoría no desean tomarlo para pensar, solo podrán percibir algunas de las pocas cosas que permite el encajonamiento en que las diversas sociedades se encuentran. Por eso la historia es una gran maestra que permite observar como los ciclos históricos se repiten, cada cierto tiempo, y que algunas conflagraciones mundiales podrían volver a ocurrir por la intolerancia en las ideas de espiritualidad, ya que predominarán, en el futuro, dos grandes grupos: Los tolerantes, de elevada conciencia y cultura; los intolerantes, encerrados en torno a unos pocos libros, con visión poco lúcidas, que constituirán  una especie de ejércitos que como hormiguitas trabajarán en cruzadas para mantener épocas medievales. Al final, todo dependerá del triunfo de los tolerantes o de los intolerantes. He ahí la importancia de la educación de los valores y de elevados estados de conciencia en torno al amor, la justicia, la belleza, el respeto, la tolerancia y la convivencia armónica entre todos. Es una gran tarea la que se tiene por delante, que trasciende a toda Doctrina individual. Es preciso la unión de todos.
A todo esto se suma el inmenso riesgo ambiental sobre el que, gran número de países están tomando conciencia, y carta en el asunto. Pero, es un peligro latente inminente a corto y mediano plazo.  El largo plazo ya llegó, está ahí, transformado en corto plazo. El deshielo del polo norte como consecuencia del calentamiento global implica graves riesgos para los cuales pareciera existir poca competencia para revertirlo, pese a los esfuerzos de unos pocos. Lo más asombroso, es que, quien toma la palabra para alertar al mundo sobre el inminente peligro en una estupenda jovencita sueca,  Greta Thunberg, centrando la atención en los jóvenes para moverle a acciones para las cuales estima que no hay tiempo que perder.  Son ejemplos para ser emulados por los adultos, y sobre todo, por los líderes, que en tal rol, tienen una inmensa responsabilidad, para las cuales, los nuevos líderes deben prepararse mejor, trascendiendo intereses grupales que inhiben la creatividad para el ejercicio de la libertad ética.
Nadie convence a nadie, Escudero. Cada quien debe convencerse a sí mismo y lo hará al adquirir conciencia de lo que ignora, en determinado grado, y así en forma gradual, ad infinitum.
Parafraseando a Lao Tse, se podría decir: Cuando percibimos lo que es la verdad, nos damos cuenta de lo que es la falsedad, en determinado grado.
Se come cuando se tiene hambre; se duerme cuando se tiene sueño; se trabaja cuando se tiene ganas o necesidad.
A quien no desea escuchar es inútil hablarle porque estará orgulloso con su ignorancia, cuya magnitud desconoce, al igual que todos nosotros. Mientras mayor sea el grado de ignorancia de una persona, por supuesto, inconsciente, -ya que la ignorancia consciente es una bendición- en igual grado se manifiesta su convicción de que su verdad, es la verdad. Y podría ser cierto en determinados casos, pero, no en la mayoría. He ahí la importancia de la tolerancia y de no perder el tiempo en quienes dicen: Convénceme usted! No, Escudero, no eres tú el que debe convencerle; es esa misma persona que debe hacerlo por el estudio serio, por la búsqueda sincera. Entonces, sí encontrará los labios que le expliquen las verdades que sea capaz de asimilar. Pero, la vida no deja de ser la auténtica pedagoga que hace aflorar en la conciencia, lo que cada ser precise, en cada momento. Hay quienes siguen las inspiraciones; y quien hace caso omiso.
Por eso Escudero, ejemplos de ese tipo deben ser luz para ti, no emulando conducta igual, creyendo que tu verdad es inmutable, o la verdad. Todo cambiará, paralelamente a que cambia la propia conciencia y se percibirán nuevos aspectos de la verdad, antes inadvertidos. De ahí, que siempre hay que respetar las opiniones ajenas, aunque no las compartamos ni estemos de acuerdo con ellas.
Eso sí, Escudero, es nuestro derecho y obligación, impartir la verdad tal como la concebimos y hasta el grado en que la asimilamos. Hagamos caso omiso de las falsas verdades, sin importar que autoridad histórica la sustente. Debemos forjarnos ideas propias, aunque nos equivoquemos una o mil veces. Parafraseando a Confucio, podríamos decir: No hay que vanagloriarse de nunca equivocarnos, sino de enmendar el error cada vez que lo percibimos. Es preciso perfeccionar el arte de ver más allá de las apariencias y observar las cosas tal como son.

Y una cosa más, Escudero: Jamás olvides reconocer la verdad cuando cualquier persona la expresa, como te gustaría que lo hicieran contigo. Son muchos los que, percibiendo la verdad en los dichos ajenos, rehúsan reconocerla por falsos prejuicios. No, Escudero, reconocer los méritos ajenos enaltece a la persona, demuestra su madurez y nobleza de carácter. Somos todos aprendices, Escudero. Pero, por sobre todo, hay que ser buenos aprendices. La Gran pedagoga es la Divinidad. Hay que adquirir conciencia de la conexión divina, siempre existente con ella, como fuente de luz, amor, justicia, belleza, fortaleza, templanza y tolerancia. También, de humildad. La Divinidad enseña en silencio, en forma permanente.
Adelante.