jueves, 17 de junio de 2010

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©GIUSEPPE ISGRÓ C.


-”Cuando el mundo parece que se acaba, comienza de nuevo-, solía decir Michele Isgró Scibilia, padre del autor.


Después de una etapa concluida, se inicia otra. Sigue adelante; avanza en el propio camino de la vida. Desarrolla tu visión; descubre tu vocación; asume tu misión; fórjate propósitos u objetivos; alcanza metas de auto-realización. Sé feliz, con constante ánimo contento. Sé útil; haz que la honestidad y la sinceridad sean partes indisolubles de tu naturaleza íntima. Lo demás vendrá por añadidura. Sé perseverante en la realización de tus objetivos, hasta alcanzar la meta, sin abandonar jamás a mitad del camino por poco fáciles que se vean las perspectivas; es, precisamente, cuando más cerca estarás de los resultados positivos y un pequeño esfuerzo adicional te habrá acercado al logro apetecido. Hay ejemplos miles de ello.

Sigue adelante; realiza, en todo momento, las innovaciones que los tiempos requieren, con perseverancia, tenacidad y resolución firme. Busca, siempre, en toda acción, el mayor bien para los demás y para ti. La fuente efectiva de la riqueza es el servicio excelente para satisfacer las necesidades insatisfechas del entorno o colectividad en que se vive.

Toda acción que conduce a metas útiles tiene su respectiva etapa de descanso. Durante el día trabaja con férrea voluntad. En la noche descansa para reponer la energía y el equilibrio, además de hacer las debidas retroalimentaciones en la planeación de resultados, controlando las eventuales desviaciones y aplicando los respectivos correctivos.

Las circunstancias decisivas de la vida cambian constantemente, pero la perseverancia en la realización de los propósitos debe ser inmutable, adaptándose a los cambios en forma creativa.

Desarrolla una elevada comprensión de las leyes universales, de sus valores y de los principios que rigen la vida, lo cual aporta la perfecta visión para superar, con éxito, toda situación vital.

Observa, estudia, viaja, investiga, encuentra, organiza, aplica, resuelve y realiza activamente, en un proceso constante de evolución. Exterioriza tu energía creativa por medio de elevados propósitos acordes con tus aptitudes o necesidades, y a la realidad según la inquietud de los tiempos, de cuyas obras conviértete en uno de sus sumos artífices, creadores de las nuevas realidades, de progreso y avances constantes.

Actúa, siempre, en el momento oportuno, lo cual significa: hacerlo constantemente, ora pensando, ora actuando, ora descansando. Aún en el reposo existe acción creadora, si la mente está centrada en el logro de un objetivo claramente definido y enunciado por escrito, condición esta última que le otorga carácter de permanencia. Párate cuando debes estar quieto. La paciencia es fuerza contenida que aumenta mientras se espera la hora propicia para la acción. Podría decirse, parafraseando a Lao Tse, que el prudente, aún sin hacer nada, -aparentemente-, lo realiza todo en armonía con los tiempos.
El valor, es la virtud que optimiza dicha fuerza si cuando te toca actuar lo haces con determinación, firmeza, seguridad en ti, confianza, comprensión y plena conciencia de cuales son los resultados que debes gestar en la realidad, en cada momento, en el espacio y en el tiempo.

Entra en el escenario de la vida y transfórmate en un activo ente del progreso. Resuelve las situaciones que las circunstancias te anteponen, aprovechando la oportunidad contenida en cada una que, positivamente, superas.

Sé prudente en la elección de todos tus actos o propósitos. Si fortaleces tus puntos débiles, pronto desarrollarás, más y mejor, el ser fuerte que con mayores potencialidades existe en ti.

Sigue adelante: encuentra lo que la vida tiene deparado para ti. Persevera.

Descubre, en cada momento, lo que verdaderamente quieres, ejecutando acciones en pos de beneficios duraderos, sólidos y elevados.

Cultiva las cualidades positivas de la vida, las virtudes fundamentales de la prudencia, de la justicia, de la fortaleza, de la templanza y de la belleza, así como las nobles aspiraciones del espíritu humano. Realiza el plan divino que te ha sido asignado en el instante en que has emanado a la vida consciente, en el Creador Universal. Estás dotado de un espíritu eterno e inmortal. Posee todos los atributos divinos del Supremo Artífice. Utiliza tu poder potencialmente infinito de acuerdo con las necesidades afrontadas y triunfa con seguridad y confianza. Nada temas. Sé impasible, imperturbable. Conserva la serenidad siempre. Refleja tu apacibilidad interior. Deja de utilizar la fuerza para lograr las cosas; deja que éstas fluyan en perfecta armonía y justicia, oportunamente.

Toda gran obra requiere trabajo asiduo y tenaz, con expectación positiva. Disfruta el proceso en la realización de tus objetivos; recaba el máximo aprendizaje posible en la perfección del arte de vivir. Persiste; sigue adelante creando el éxito precisado. Recorre todo camino con la veracidad por delante para optimizar la lucidez mental y la tranquilidad de la conciencia.

Sé recto en todas tus actuaciones. Los actos justos son los que facilitan la mejor compensación en armonía con todos y con el Todo. Busca el bien de todas las partes involucradas, en cada acto, y siente, dentro de ti, como el vigor, la energía y la voluntad se acrecientan cada día más y mejor.
Ayuda a tus semejantes mediante el servicio vocacional. Dando recibirás más y mejores cosas inherentes a tu actual etapa existencial. La vida es un perfecto mecanismo de cooperación recíproca, mediante el cual toda oferta crea su demanda y cada demanda, su respectiva oferta, de acuerdo con la Ley de Say.

Avanza y encuentra, en cada época, tu lugar y el rol respectivo en la vida, en el esquema cósmico, en el quehacer universal, por medio de la asunción objetivos de responsabilidad social, de acuerdo a tu suma existencial y a los planes del Gran Arquitecto del Universo.

Alimenta adecuadamente tu espíritu con conocimientos que eleven tu comprensión de las leyes cósmicas y sus valores, en conexión espiritual con el Creador Universal. Expresa, en tu conciencia, elevados sentimientos de amor, justicia, equidad, libertad, belleza, fortaleza, templanza, tolerancia, bondad, compasión, confianza, perdón, compensación, entre otros.

Cultiva tu espíritu con emociones e imágenes agradables.
Rodéate de cosas hermosas. Habla positivamente o calla.
Escucha sólo música elevada, para expandir la conciencia a niveles profundos de percepción.

Nutre tu cuerpo con los alimentos y bebidas adecuados. Elimina de tu dieta, previa consulta con tu médico de cabecera, los siguientes alimentos: pollo, huevos, pavo, cerdo, azúcar, pimientos y manzanilla. Solamente con esto se incrementará 80% más tu salud, desapareciendo, virtualmente, todas las dolencias físicas. El resto es cosa fácil si, además, te asesoras con un buen médico homeópata u otro profesional competente.

Practica ejercicios de relajación, de respiración, de concentración y una espiritualidad directa centrada en el Creador Universal, meditando en los atributos divinos o valores universales, sustento de una vida equilibrada y virtuosa. La practica efectiva de la espiritualidad centrada en el Creador Universal intensifica una salud perfecta.
Mantén el perfecto equilibrio entre trabajo, estudio y descanso.

Busca la fuente de toda vida, poder y sabiduría y desarrolla, en forma integral, las potencialidades latentes que en ti yacen.

Observa atento las circunstancias de la vida y ellas te enseñarán la verdadera sabiduría del vivir óptimo.

Hay una voluntad divina que nos impulsa a seguir hacia adelante. Reside en lo íntimo de cada ser, en la conciencia, réplica de la del Creador Universal. En ella se expresan las fuerzas de empuje y las de bloqueo, así como la percepción intuitiva y la inspirativa, que propician la acción oportuna, en el momento adecuado, haciendo la cosa correcta, de la mejor manera factible, en cada caso.

Esta voluntad divina, siempre vigilante, -el ojo que todo lo ve-, custodia y dirige cada uno de nuestros pasos hacia las nuevas y emergentes metas, en el eterno presente, en la espiral evolutiva del infinito progreso universal, en la expansión de la Creación, si permitimos ser guiados por su influjo creador.

Sigue adelante. Puedes hacerlo exitosamente. ¡Ahora, hazlo bien, cada día mejor! Hecho está.

Puerto La Cruz, 31-01-1993. 11:45 p.m.
Revisado: Lechería, 08/06/2010.

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Sigue adelante; realiza, en todo momento, las innovaciones que los tiempos requieren, con perseverancia, tenacidad y resolución firme. Busca, siempre, en toda acción, el mayor bien para los demás y para ti. La fuente efectiva de la riqueza es el servicio excelente para satisfacer las necesidades insatisfechas del entorno o colectividad en que se vive.

Toda acción que conduce a metas útiles tiene su respectiva etapa de descanso. Durante el día trabaja con férrea voluntad. En la noche descansa para reponer la energía y el equilibrio, además de hacer las debidas retroalimentaciones en la planeación de resultados, controlando las eventuales desviaciones y aplicando los respectivos correctivos.

Las circunstancias decisivas de la vida cambian constantemente, pero la perseverancia en la realización de los propósitos debe ser inmutable, adaptándose a los cambios en forma creativa.

Desarrolla una elevada comprensión de las leyes universales, de sus valores y de los principios que rigen la vida, lo cual aporta la perfecta visión para superar, con éxito, toda situación vital.

Observa, estudia, viaja, investiga, encuentra, organiza, aplica, resuelve y realiza activamente, en un proceso constante de evolución. Exterioriza tu energía creativa por medio de elevados propósitos acordes con tus aptitudes o necesidades, y a la realidad según la inquietud de los tiempos, de cuyas obras conviértete en uno de sus sumos artífices, creadores de las nuevas realidades, de progreso y avances constantes.

Actúa, siempre, en el momento oportuno, lo cual significa: hacerlo constantemente, ora pensando, ora actuando, ora descansando. Aún en el reposo existe acción creadora, si la mente está centrada en el logro de un objetivo claramente definido y enunciado por escrito, condición esta última que le otorga carácter de permanencia. Párate cuando debes estar quieto. La paciencia es fuerza contenida que aumenta mientras se espera la hora propicia para la acción. Podría decirse, parafraseando a Lao Tse, que el prudente, aún sin hacer nada, -aparentemente-, lo realiza todo en armonía con los tiempos.
El valor, es la virtud que optimiza dicha fuerza si cuando te toca actuar lo haces con determinación, firmeza, seguridad en ti, confianza, comprensión y plena conciencia de cuales son los resultados que debes gestar en la realidad, en cada momento, en el espacio y en el tiempo.

Entra en el escenario de la vida y transfórmate en un activo ente del progreso. Resuelve las situaciones que las circunstancias te anteponen, aprovechando la oportunidad contenida en cada una que, positivamente, superas.

Sé prudente en la elección de todos tus actos o propósitos. Si fortaleces tus puntos débiles, pronto desarrollarás, más y mejor, el ser fuerte que con mayores potencialidades existe en ti.

Sigue adelante: encuentra lo que la vida tiene deparado para ti. Persevera.

Descubre, en cada momento, lo que verdaderamente quieres, ejecutando acciones en pos de beneficios duraderos, sólidos y elevados.

Cultiva las cualidades positivas de la vida, las virtudes fundamentales de la prudencia, de la justicia, de la fortaleza, de la templanza y de la belleza, así como las nobles aspiraciones del espíritu humano. Realiza el plan divino que te ha sido asignado en el instante en que has emanado a la vida consciente, en el Creador Universal. Estás dotado de un espíritu eterno e inmortal. Posee todos los atributos divinos del Supremo Artífice. Utiliza tu poder potencialmente infinito de acuerdo con las necesidades afrontadas y triunfa con seguridad y confianza. Nada temas. Sé impasible, imperturbable. Conserva la serenidad siempre. Refleja tu apacibilidad interior. Deja de utilizar la fuerza para lograr las cosas; deja que éstas fluyan en perfecta armonía y justicia, oportunamente.

Toda gran obra requiere trabajo asiduo y tenaz, con expectación positiva. Disfruta el proceso en la realización de tus objetivos; recaba el máximo aprendizaje posible en la perfección del arte de vivir. Persiste; sigue adelante creando el éxito precisado. Recorre todo camino con la veracidad por delante para optimizar la lucidez mental y la tranquilidad de la conciencia.

Sé recto en todas tus actuaciones. Los actos justos son los que facilitan la mejor compensación en armonía con todos y con el Todo. Busca el bien de todas las partes involucradas, en cada acto, y siente, dentro de ti, como el vigor, la energía y la voluntad se acrecientan cada día más y mejor.
Ayuda a tus semejantes mediante el servicio vocacional. Dando recibirás más y mejores cosas inherentes a tu actual etapa existencial. La vida es un perfecto mecanismo de cooperación recíproca, mediante el cual toda oferta crea su demanda y cada demanda, su respectiva oferta, de acuerdo con la Ley de Say.

Avanza y encuentra, en cada época, tu lugar y el rol respectivo en la vida, en el esquema cósmico, en el quehacer universal, por medio de la asunción objetivos de responsabilidad social, de acuerdo a tu suma existencial y a los planes del Gran Arquitecto del Universo.

Alimenta adecuadamente tu espíritu con conocimientos que eleven tu comprensión de las leyes cósmicas y sus valores, en conexión espiritual con el Creador Universal. Expresa, en tu conciencia, elevados sentimientos de amor, justicia, equidad, libertad, belleza, fortaleza, templanza, tolerancia, bondad, compasión, confianza, perdón, compensación, entre otros.

Cultiva tu espíritu con emociones e imágenes agradables.
Rodéate de cosas hermosas. Habla positivamente o calla.
Escucha sólo música elevada, para expandir la conciencia a niveles profundos de percepción.

Nutre tu cuerpo con los alimentos y bebidas adecuados. Elimina de tu dieta, previa consulta con tu médico de cabecera, los siguientes alimentos: pollo, huevos, pavo, cerdo, azúcar, pimientos y manzanilla. Solamente con esto se incrementará 80% más tu salud, desapareciendo, virtualmente, todas las dolencias físicas. El resto es cosa fácil si, además, te asesoras con un buen médico homeópata u otro profesional competente.

Practica ejercicios de relajación, de respiración, de concentración y una espiritualidad directa centrada en el Creador Universal, meditando en los atributos divinos o valores universales, sustento de una vida equilibrada y virtuosa. La practica efectiva de la espiritualidad centrada en el Creador Universal intensifica una salud perfecta.
Mantén el perfecto equilibrio entre trabajo, estudio y descanso.

Busca la fuente de toda vida, poder y sabiduría y desarrolla, en forma integral, las potencialidades latentes que en ti yacen.

Observa atento las circunstancias de la vida y ellas te enseñarán la verdadera sabiduría del vivir óptimo.

Hay una voluntad divina que nos impulsa a seguir hacia adelante. Reside en lo íntimo de cada ser, en la conciencia, réplica de la del Creador Universal. En ella se expresan las fuerzas de empuje y las de bloqueo, así como la percepción intuitiva y la inspirativa, que propician la acción oportuna, en el momento adecuado, haciendo la cosa correcta, de la mejor manera factible, en cada caso.

Esta voluntad divina, siempre vigilante, -el ojo que todo lo ve-, custodia y dirige cada uno de nuestros pasos hacia las nuevas y emergentes metas, en el eterno presente, en la espiral evolutiva del infinito progreso universal, en la expansión de la Creación, si permitimos ser guiados por su influjo creador.

Sigue adelante. Puedes hacerlo exitosamente. ¡Ahora, hazlo bien, cada día mejor! Hecho está.

Puerto La Cruz, 31-01-1993. 11:45 p.m.
Revisado: Lechería, 08/06/2010.