martes, 22 de enero de 2013

LOS LIBROS DE FATI



LOS LIBROS DE FATI

POR ©GIUSEPPE ISGRÓ C.

Se encontraban Fati y Abu, conversando, un día, y Fati, como siempre, le antepone, a su abuelo Abu, una de sus preguntas facilitas. Es que Fati es una niña muy inteligente, y despierta, y trae un insondable anhelo de conocimientos. Todo el tiempo, como suelen hacerlo los niños con sus padres, o con sus abuelos, les hacen preguntas que son bien fáciles, tomando en cuenta quien las hace, pero que a veces, por ser tan sencillas, no se le había prestado atención.  Es que, si lo pensamos bien, los niños son filósofos natos. Siempre quieren saber el por qué de las cosas, y es por eso que hacen tantas, y tantas, preguntas. Si no fuera por la curiosidad de las nuevas generaciones, cómo podría renovarse el mundo?
Claro que la vida, en la sociedad de hoy, es muy absorbente, y la mayoría precisa planificar su tiempo para meditar con mayor frecuencia. Pero, lo cierto es que la vida es tan fácil como lo es cada una de las preguntas de Fati.
Los niños tienen el Don de la intuición bastante desarrollado, y la imaginación, también. Muchos les denominan fantasía, pero en esa fantasía está encerrada toda la potencia existencial de esa vida, al igual que el árbol gigante que es la encina lo está en la bellota. Potencia pura en acción.
Todo es como un juego de niños. Verdad que los juegos de los niños son fáciles? Sí, son facilitos, para ellos, que saben como se juegan. Claro, los adultos también podemos aprender las reglas del arte de vivir para jugar bien el juego de la vida, y así ganar sin que el otro pierda.
La mejor partida es aquella en la que todos los jugadores ganan, y cada uno recibe lo suyo, como lo decía el jurisconsulto romano, Ulpiano: -“Dar a cada uno lo suyo”. Eso es la justicia. El que gana, recibe el premio; el que pierde, la experiencia; los espectadores, la emoción de un juego apasionante e intenso. Mientras más fuerte el contrincante, mayor mérito para el ganador. Un juego limpio, de altura, respetuoso de acuerdo con el nivel de los jugadores. Todos ganan, en realidad, y se felicitan, mutuamente, por el buen desempeño que han tenido ambos participantes. Hay que saber ganar; hay que saber perder. El que gana elogia al que pierde; el que pierde, felicita al que gana, y tanto el uno como el otro se hacen mejores deportistas de la vida.
Cada quien quiere ganar, verdad?
Fati, también; por eso, hoy, le pide a Abu, que le hable de los libros que le puedan ayudar a comprender todas esas cosas que, pese a su corta edad, aún, va observando y despiertan su curiosidad, y formula preguntas, que ella califica de facilitas; por eso le dice a Abu:
-Abu, hoy te voy a hacer una pregunta facilita. Ya he leído Las Fábula de Esopo, algunos cuentos de  Las mil y una noches, como Los viajes de Simdbad El Marino, La historia del pescador, Hamed y el Hada Pari-Banú, La Historia del Rey Griego y del Médico Duban, y un libro de Yoga, cuyas posturas practico. Me gustaría que me hablaras de los mejores libros que yo pueda leer, a medida que vaya creciendo, y si hay algunos que tú creas que son especiales, quisiera que me los sugieras.
-Con gusto lo haré, Fati, -le dice Abu-; escucha con atención:
-El Libro de los Espíritus, es único e incomparable. Con sus 1.019 preguntas principales, más las suplementarias, y sus respectivas respuestas, contemplan todos los planteamientos que, Allan Kardec, uno de los pensadores más importantes del siglo XIX se formuló en torno a la vida, el universo, las leyes que les rigen, el Creador Universal, y las interrelaciones de todas las vertientes que les son inherentes. Constituyen el conocimiento de las reglas del arte de vivir que toda persona necesita para comprender el juego de la vida, y ganarlo, ya que está diseñado para que todos triunfen. Contiene las respuestas a todas las preguntas que uno se hace, y a otras que la mayoría de las personas aún no se ha formulado, pero que sí lo han hecho las mentes más profundas que han vivido en el planeta tierra. Allan Kardec, es una de ellas. Aporta las respuestas con una claridad meridiana jamás observada en ningún otro libro sea cual fuere la trascendencia que haya tenido a lo largo de la historia. Nada equiparable existe en la bibliografía mundial, en ninguna época.
Pero, Fati, si se nos pidiera mencionar las obras más trascendentales de la humanidad, las que son de lectura obligada para toda persona que quiera formarse una idea precisa de la vida, del universo, de sus leyes y de Dios, entonces, además de El libro de los Espíritus, debemos mencionar:
1.      El I Ching, o el libro de las mutaciones.
2.      Los Upanishads
3.      El Bhagavad Gita
4.      La Odisea, de Homero.
5.       El Tao Te King, de Lao Tse.
6.      Los Cinco Libros, de Confucio.
7.      Los Versos de Oro, de Pitágoras.
8.      El Noble Sendero Óctuple, de Sidharta Gautama.
9.      Los Aforismos del Yoga, de  Pantajali.
10.   Las fábulas de Esopo
11.   Los Nueve libros de historia, de Herodoto.
12.   Las Leyes, de Platón.
13.   Tratados Morales, de Séneca.
14.   Del Supremo bien, Cicerón.
15.   El Manual, de Epicteto
16.   Las Vidas Paralelas, de Plutarco.
17.   Los Discursos, de Dion de Prusa.
18.   Soliloquios, de Marco Aurelio.
19.   Las Eneadas, de Plotino.
20.   Las Instituciones, de Justiniano.
21.   El Corán, de Mahoma.
22.   El Tratado de las Luces, de Ibn Arabi.
23.   El Conde Lucanor, de Don Juan Manuel.
24.   Don Quijote, de Cervantes.
25.   Teología Platónica, de Marsilio Ficino.
26.   Ética, de Espinoza.
27.   Los Ensayos, de Ralph Waldo Emerson.
28.   La Incógnita del Hombre, de Alexis Carrel.
29.   La Crisis Espiritual del Hombre, de Paúl Brunton.
30.   Las Leyes del Éxito, de Napoleón Hill.
31.   El Organón del Arte de Curar, de Samuel Hahnemann.
32.   Los Miserables, de Víctor Hugo.
33.   El Espíritu de las Leyes, de Montesquieu.
34.   El Tratado de la igualdad, de Concepción Arenal.
35.   Hechos que prueban, de Amalia Domingo Soler.
36.   Los deberes del hombre, de José Mazzini.
37.   El problema del ser y del destino, de León Denis.
38.   Plenitud, de Amado Nervo.
39.   Las Fuerzas Morales, de José Ingenieros.
40.   Las Grandes Ideas, Editor Mortimer J. Adler.
41.   Autobiografía de un Yogui, de Yogananda.
42.   Raja Yoga, de Vivekananda.
43.   Alfaqui Vademecum, -El maestro va conmigo-, de Joaquín Trincado.
44.   Valores Humanos, de Arturo Uslar Pietri.
45.   Método de Control Mental Silva, de José Silva.
-Como puedes ver, Fati, -dice Abu- no son tantas las obras cuya lectura pueden enriquecen a  la humanidad. Con unos pocos libros, si éstos son escogidos bien y estudiados durante toda la vida, se habrá conformado un plan de estudios que desarrollará la visión de la vida, de sus leyes y de la gran obra que a cada uno nos toda realizar en los planes del Gran Arquitecto del Universo. Y esto realizado en la quietud del propio hogar, silenciosamente, además, de ir, por supuesto, a la escuela, luego al liceo, y después a la Universidad, aunque, la mejor de todas, sea la vida. Pero, hay que prepararse bien.
-Demás está decirte, Fati, que, oportunamente, cada persona deseará leer el resto de las obras de cada autor o doctrina, de los que hemos mencionado, lo cual ampliará su visión del universo con alcances ilimitados e incrementará sus oportunidades de alcanzar el éxito y ser feliz, disfrutando la vida sosegadamente. Esto hace que la vida toda sea una meditación constante. Cada nueva obra que estudies te impulsará, por la ley de asociación, a todo lo que le está interrelacionado. De esta manera, de un punto de estudio o valor, pasarás a otro, y así indefinidamente, dentro del Círculo y el signo más, es decir, en el infinito universo, y en la eterna polarización, de un grado de progreso a otro más elevado, ad infinitum.
-Fati, -continúa Abu- si tuviera que quedarme con una docena de libros, nada más, de los anteriormente mencionados, elegiría los siguientes:
1.         LA ODISEA, de Homero: Habla de las virtudes heroicas que crearon la edad de oro griega. El insigne aeda inspirado representa una de las mentes más profundas que ha venido al planeta tierra. Alejandro Magno lo calificaba como maestro de líderes y las enseñanzas de sus obras han inspirado a las mentes más cultivadas de todos los tiempos. Un poeta que haya sido capaz, como Homero, de ilustrar a los hombres, y mujeres, más brillantes de cada época, y que, todos, a pesar del tiempo transcurrido, sigan considerándole como el maestro indiscutido sobre las virtudes heroicas en acción, los valores universales, la historia, las leyes de la vida y las interrelaciones del mundo espiritual con el físico, significa que, debemos tenerlo como autor de cabecera, como así lo tenía Sócrates, Plutarco, Petrarca, Cervantes, Goethe, y tantos otros. Igualmente, que debemos leer sus obras una vez al año de por vida, por lo inagotable de su sabiduría y por el hermoso estilo con que están redactadas. Su mensaje infunde estímulo para afrontar, con confianza, todas las pruebas de la vida, con la prudencia, e inteligencia, de Ulises, y triunfar de ellas. Homero calificaba a Ulises como a uno de los humanos más destacados que haya tenido la humanidad, en la antigüedad.
2.         LAS LEYES, de Platón; habla de los valores universales y de las grandes virtudes, como la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza y la belleza, entre otras, que en su conjunto, los antiguos denominaban: Sabiduría. Son las auténticas reglas del arte de vivir.
3.         EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, de Allan Kardec, es otro de los libros de cabecera, que debe estar en nuestra mesita de noche, para leer un capítulo semanal, y meditar, todos los días, sobre una parte del mismo.
4.         EL I CHING, o el libro de las mutaciones. Lo empezó a escribir un pensador chino muy sabio: Fo Hsi, 3.000 años antes de nuestra era; luego el Rey Weng y su hijo el Duque de Chou, 1000 años antes de nuestra era, lo ampliaron; y después, Confucio, otro filósofo chino muy, pero muy sabio, lo comentó y lo dejó en su estado actual. Es una obra de gran  sabiduría. Contempla, en sus 64 exagramas, y en la combinación de sus líneas móviles, gran número de variantes, en las cuales se encuentran las respuestas, virtualmente, a todas las preguntas que una persona pueda formularse en cualquier ámbito y circunstancias de la vida humana. Su sola lectura aporta una sabiduría profunda y sosegada inspiración. Pero, es también, un oráculo; tú le puedes preguntar, lanzando al mismo tiempo, tres monedas, seis veces, con la pregunta en la mente de cómo resultarán las cosas si tú realizas determinada acción. El exagrama que resulta, en el nombre, ya contiene la respuesta; en la sentencia y en la imagen, la amplifica; en el significado de cada línea móvil la complementa; y en el cambio –o mutación- de las mismas, -de las líneas móviles fuertes en débiles y de las débiles en fuertes-, se refleja cómo, en el tiempo, cambiarán o resultarán, las cosas, a favor o en contra. Está basado en dos ruedas que giran con 8 tri-gramas, cada una, y con cada movimiento va formando un exagrama diferente, en un ciclo de 8 movimientos que representan al cielo, a la tierra, al trueno, al agua, a la montaña, al viento y al leño, al fuego, al sol y al relámpago, y al lago, con lo cual forma los 64 exagramas que contemplan, simbólicamente, en sus combinaciones, todas las situaciones de la vida humana. Cada uno de los 64 exagramas tiene asignado un nombre, y en su conjunto el ciclo completo representa todas las etapas de la existencia humana. En el momento de la consulta, la persona consultante se encuentra en una de esas etapa del gran ciclo, en la que resulta del exagrama formado por los seis lanzamientos de la moneda, del significado del nombre del mismo, del mensaje de la sentencia, del de la imagen y el que contiene cada una de las líneas móviles del exagrama. Dado que las líneas móviles del exagrama, darán por resultado un nuevo exagrama, el nombre, la sentencia, la imagen y el significado de las líneas que cambiaron, aportan el oráculo de cómo cambiarán, en el tiempo, las cosas, a favor o en contra, si se realiza la acción prevista. Cuando todas las líneas resultantes del exagrama son fuertes, indica que las condiciones previstas en el exagrama resultante, serán estables en el espacio y en el tiempo. Es muy fácil. Se fundamenta en las leyes de la naturaleza, y demuestra la profunda capacidad de observación que tenían los pensadores chinos desde la remota antigüedad. Podría decirse que, quien basa su conducta en la sabiduría del I Ching, puede hacer realidad el ideal de los estoicos, de vivir en armonía con la naturaleza. Por eso cada día mayor número de personas lo tienen como un libro de sabiduría y de consulta cuando se precisa consejo y orientación. Está comprobado –científicamente hablando- que el I Ching jamás se equivoca. Sin duda, en el proceso están involucradas algunas facultades espirituales como la intuición, la inspiración, la psicoquinesia, la clarividencia en el espacio y en el tiempo, y la asistencia intangible de elementos espirituales elevados y muy positivos, entre otras, que coadyuvan en los resultados integrales. Pero, si tú le formulas dos veces seguidas la misma pregunta, sale el exagrama número 4, con el título EL TESTARUDO, y te amonesta, diciéndote: -“No soy yo quien busca al joven testarudo, es el joven testarudo que me consulta; consultado una vez, doy respuesta; consultado dos o más veces, no doy respuesta”. Además, se experimenta la sensación como si alguien, efectivamente, te estuviese amonestando, en todo el sentido de la palabra. Entonces, uno se hace esta  pregunta: Cómo sabe el I Ching que se le ha hecho dos veces la misma pregunta? A partir de ahí se le comienza a respetar como a un maestro cuyos preceptos deben ser atendidos como los de alguien que sabe lo que dice, y hay que ver porqué lo dice. A partir de ese momento se comienza a meditar a fondo lo que nos sugirió con la primera respuesta. En las horas siguientes, además de la respuesta implícita, de gran sabiduría, la persona comienza a experimentar  una gran paz interior, acompañada de una acentuada lucidez mental, y percibe, intuitivamente, o en forma de inspiraciones, las ideas creativas que aportan la solución que se buscaba. Fuerzas bienhechoras comienzan a actuar conduciendo las situaciones a sus verdaderos derroteros, es decir, al mejor resultado posible, y ayuda a tomar las decisiones acertadas.
5.         EL BHAGAVAD GITA: Este libro constituye el sexto capítulo del Mahabharata, una joya espiritual de la India, del año 3.000 antes de nuestra era. Aquí, Krisnha le habla a Arjuna sobre temas esenciales: Lo Supremo, la meditación, la concentración, el discernimiento, la devoción, el desapego, el karma, la revelación de la visión divina, las tres clases de fe, la liberación mediante la devoción, y tantos otros temas conexos, con una sabiduría tan profunda que les constituyen en uno de los mejores libros de todos los tiempos y de los más leídos en la India, y en el mundo. Enseña de manera magistral la meditación en Dios y en los valores fundamentales.
6.         EL TAO TE KING, de Lao Tse. Es conocido como: “El libro del camino recto”. Se le podrá leer cien veces o más y siempre se le descubrirá nuevas enseñanzas, por cuanto “el Tao del que se puede hablar no es el Tao, Tao es todo lo que existe y llegará a existir”, razón por la cual, al estudiarlo, y meditar en su sabiduría, afloran en la mente, por intuición, y por inspiración, nuevas y más elevadas ideas, por la conexión con la fuente, que propicia, y por la interrelación con las mentes de la dimensión espiritual, y de la física, que se le encuentran interrelacionadas. Entre otras cosas, explica, en forma admirable, la Eterna Polarización, por medio de la cual la persona pasa, constantemente, de un estado determinado de progreso, a otro más avanzado. A tal efecto enseña que: -“Cuando la persona percibe lo que es la belleza, descubre lo que es la fealdad”. Esto encierra una profunda sabiduría y es importante meditar en ello. Ocurre lo mismo con la verdad y el error, con lo justo y lo injusto, entre otros aspectos, y refleja la ley de la dualidad, y la de la polaridad, por medio de la cual se expresa toda creación en el universo.
7.         LOS CINCO LIBROS, de Confucio. Para hacernos una idea de quien es Confucio, podríamos compararlo con Sócrates. Sus libros expresan la más profunda sabiduría sobre las reglas del arte de vivir y la vida virtuosa. El Tahio, -o Gran Estudio-, que es el primero de los cinco libros, enseña como ser una persona virtuosa; en primer lugar, como ser humano, luego como ciudadano, después en cada uno de los roles de: hijo, padre, profesional y gobernante, etcétera. Es decir, contempla todas las facetas de la vida. Fue escrito 500 años antes de nuestra era.
8.         LAS VIDAS PARALELAS, de Plutarco. Esta es la obra que más ha contribuido a formar los grandes caracteres de la humanidad a partir del siglo II de nuestra era. Enseña a cultivar una vida virtuosa; para ello, Plutarco, el Maestro de Queronea, estudia las vidas paralelas de ilustres griegos comparándolas con personajes equivalentes romanos. Por ejemplo, al orador griego Demóstenes, el mayor de la antigüedad clásica, y uno de los mejores de todos los tiempos, lo compara con el orador romano, Cicerón, y además de describir los rasgos personales por los cuales cada uno se destacó en su propio país y rol, estable las comparaciones que permiten establecer las similitudes y las diferencias. De cada uno destaca la anécdota ejemplar y moralizante, capaz de educar al lector y de estimularlo en la emulación de los grandes ejemplos. A Alejandro Magno lo compara con Julio César; a Aníbal con Fabio Máximo, a Teseo con Rómulo y así sucesivamente con el resto de los personajes. Debe ser otro de tus libros de cabecera.
9.         EL QUIJOTE, de Cervantes. Este, también, debe formar parte de los libros que debes tener sobre tu mesita de noche, como uno de tus preferidos. Contiene una enseñanza para todos los tiempos. Cada nueva generación ve en las aventuras de Don Quijote y Sancho Panza, cosas que no vieron las anteriores. La sabiduría que el Quijote contiene sirve de guía en todas las situaciones de la vida; y se aprende, con Alonso Quijano, que el ser humano es bueno, y con Sancho Panza, lo que es la sensatez y la acción justa. Don Quijote asombra a todos hablando con propiedad sobre todos los temas y asuntos, y lo hace con un Don sublime de la lúcida percepción de la realidad universal, que perdura inalterable a través de los tiempos. Es el fruto del conocimiento del Espíritu humano de su autor: Miguel de Cervantes y Saavedra. Leyéndolo, la persona aprende a ser mejor persona; el comerciante, mejor comerciante, el político, mejor político, el gobernante, mejor gobernante. Cada quien, emulando al Quijote, trasciende la propia realidad, y al igual que Sancho Panza, se convierte en un Quijote más Quijote que el mismo Quijote, por la asunción del ideal guiara las hazañas del ilustre Hidalgo y de su Escudero. Es el genio quijotesco que inspira nobles y elevadas hazañas, a cada quien, en su respectiva vida. Se aprende, con Cervantes, a afrontar la vida con optimismo y confianza, con buen humor y alegría, sosegadamente, y a encontrarle las cosas buenas que tienen las situaciones aunque éstas a simple vista no lo parecieran tanto. Don Quijote y Sancho Panza, sabían ver la vida como es, para transformarla en lo que debe ser, con las virtudes de los valores universales, como la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, la nobleza, la belleza, la bondad, la alegría y el sosiego.
10.      LOS ENSAYOS, de Ralph Waldo Emerson. Veinte ensayos sobre valores fundamentales, entre otras selecciones, escribió el sabio de Concord. De ellos, hay dos que deben ser leídos en primer lugar: La confianza en sí mismo y la Compensación. La visión que ambos ensayos aportan permiten engrandecer la visión de la vida y asumir el propio rol a que la naturaleza de las cosas tiene destinado a cada ser. En el desempeño de sus funciones, toda persona, con la percepción de que todo acto tiene en sí mismo su propia compensación, buscará, valor por valor, la excelencia por la excelencia, el bien por el bien mismo, el amor por el amor, la verdad por la verdad, y la justicia por la justicia, siendo lo demás, obtenido por añadidura. Por esta ley, todo exceso será nivelado; toda disminución, compensada, y todo perjuicio, resarcido. A quien quita, le será quitado, a quien da, le será dado, por la ley de reciprocidad y la de equilibrio en el orden universal. Está sustentado, este valor, por la ley de causa y efecto, por la siembra y recogida, por la acción y reacción, es decir, el Karma y el Vipaka, y por supuesto: la justicia. Su comprensión cambia la perspectiva de la vida humana y enriquece a quien la practica mediante un servicio efectivo, haciendo más de aquello por lo que se recibe pago económico, percibiéndose el salario cósmico. Los demás ensayos tratan sobre el amor, la historia, la poesía, la prudencia, la amistad, las leyes espirituales, el carácter y los dones, entre otros.
11.      LA CRISIS ESPIRITUAL DEL HOMBRE, de Paúl Brunton. Este autor es uno de los diez pensadores más importantes del siglo XX. Esta es la última de las doce obras que publicó mientras se encontraba en la dimensión física. Es un trabajo de  madurez, que denota la profundidad de su visión. Trata de la justicia divina, del karma y de todas las leyes y principios que les son inherentes. Es una síntesis existencial para comprender el por qué de las pruebas de la vida y como vivir en armonía con la naturaleza. Después de esta obra, Brunton, no quiso publicar nada más, y las 16 Agendas, (Magnas obras), que escribió a partir de ese momento, han sido publicadas posteriormente. Sus 12 libros y las 16 Agendas, -de estas últimas se encuentran tres tomos traducidos al castellano-, son todos de lectura obligada, para contemplar la vida con la visión profunda de este gran pensador que aunó la percepción de Oriente con la de Occidente. Entre los temas trascendentales que estudia, se encuentran, también: La intuición que está más allá del pensamiento, Dónde está la riqueza del hombre?, Los Momentos de la iluminación, la Aventura de la Meditación, y un Ejercicio Práctico de Relajamiento, entre otros más.
12.            LA INCÓGNITA DEL HOMBRE, de Alexis Carrel. También Carrel merece ser incluido entre los diez pensadores más importantes del siglo XX. Esta obra constituyó lectura obligada de los más importantes pensadores, y líderes, en todos los ámbitos, del siglo XX, e influyó, positivamente, en su formación intelectual con una visión profunda del ser humano, de sus facultades espirituales y de las perspectivas futuras del desarrollo de sus potencialidades integrales. Percibió el papel de la intuición y de la inspiración en la vida de todo ser, así como: La actividad mística, las técnicas de la mística, el concepto operacional de la experiencia mística, las relaciones de las actividades de la conciencia entre sí, la inteligencia y el sentido moral, además de sintetizar todos los avances científicos en relación al ser humano, hasta su época, entre otros temas esenciales.
-Oye, Abu, -le pregunta Fati-: Si tuvieras que elegir tres libros, de todos esos, para comenzar un plan de lecturas, cuáles escogerías?
-Es buena tu pregunta, Fati, y como tú siempre dice, muy facilita, -le responde Abu-.
Acto seguido, agrega:
-Cualesquiera de los doce libros que se elijan servirían para tal propósito: Formarse una idea universal de la vida, para comprenderla y así, dar comienzo al largo camino de la sabiduría y vivir, como decían los estoicos, en armonía con la naturaleza.  Empero, elegiría los primeros tres: LA ODISEA, de Homero; LAS LEYES, -la obra de madurez-, de Platón; y, EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, de Allan Kardec.
-Abu, -dice Fati-, te voy a hacer la pregunta más facilita de todas: Si tuvieras que elegir un solo libro, con cual te quedarías?
-En verdad que es muy facilita tu pregunta, Fati, -le responde Abu-:
-Vamos a ver, se queda pensativo Abu, unos breves instantes. Abu percibe que para Fati es muy fácil hacer preguntas. Se da cuenta, también, de que esa es la manera de como los niños aprenden: preguntando. Pero, con ello ponen en embarazo a los adultos que no siempre tienen la respuesta adecuada, y a veces no saben que responderles. En estos casos, como en todos, la mejor vía de salida es la verdad: Decirle la verdad, de que no conoce la respuesta, pero se les invita a buscarla en forma conjunta y así emprender una maravillosa aventura de descubrimientos, juntos. Se habrá recibido un doble beneficio: En primer lugar, aprendido algo que se desconocía. En el segundo, se habrá ganado puntos frente al niño, porque descubrirá que no lo sabemos todo, y de que somos capaces de reconocerlo y nos respetarán por ello. Además, les estamos enseñando, paralelamente, en forma práctica, el valor de la honradez. Ellos tendrán un modelo a seguir en casos análogos. La siguiente vez que se les da una respuesta, sabrán que es cierto lo que se les dice, y se fortalece la credibilidad en la propia palabra. En verdad que no se le debería inventar  cuentos a los niños; ellos se dan cuenta de la verdad, y por sobre todo, es lo que quieren: la simple verdad. Por eso, la verdad por delante siempre, pase lo que pase. Así, nadie podrá decir jamás que no se dijo la verdad. Y la verdad es simple: o se sabe o no se sabe. Aquí viene un aforismo de Joaquín Trincado, al pelo: -“El sabio nunca sabe, pero sabe estudiar y sabe”-.
 -Hace algunos años, Fati, -le dice Abu-, habría elegido el I CHING, uno de los mejores libros de la antigüedad; después, LA ODISEA, que me gusta muchísimo; hoy, tendría que pensarlo durante treinta segundos, para elegir entre EL QUIJOTE y EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS; demás está decir que me inclinaría por el del Maestro de Lyon, pero, igualmente sería acertado si lo hiciese con el Quijote, que es una obra para todos los tiempos.
Así como Confucio, a la edad de 70 años, declaró que si hubiese tenido por delante 50 años más, lo habría dedicado, exclusivamente, al estudio del I CHING, -la cual obra comentó y dejó en su estado actual-, lo mismo podríamos decir, nosotros, de EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS.
-Empero, Fati, hoy, nosotros estamos conscientes de que, por delante tenemos la eternidad, en una eterna polarización, por lo tanto, la temática de EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, nos estará esperando, hoy, mañana y siempre. Son los temas inherentes a la vida misma y en ellos se encuentra reflejada. Antes o después, tendremos que encararlos, -cara a cara-, para estudiarlos a fondo. Existe una ventaja leerlo cuanto antes: el conocimiento que contiene nos facilitará descifrar los grandes misterios de la vida, del universo y de las leyes que nos interrelacionan con todos, con el todo y, aún, con nosotros mismos: con nuestro yo interno y su conexión con la Divinidad: el Creador Universal y sus atributos divinos o valores universales.
CONOCER o IGNORAR, es una elección netamente personal. Cada quien puede ser un Águila de penetrante visión, o un Avestruz, que esconde la cabeza dentro de un hueco, en la tierra, creyendo que, de esta manera, escapará a la realidad circundante y al progreso eterno.
-Oye, Abu, -pregunta Fati-, a qué edad leíste tú el El libro de los Espíritus?
-A los catorce años y medio, Fati.
-Y de qué habla, el libro, Abu?, -pregunta Fati-.
-Son temas que te gustan a ti, Fati, -le responde el abuelo-: Escucha: Habla de Dios, para conocerlo; del amor, para aprender a amar: amarse, en primer lugar a sí, ya que, si una persona no se ama a si misma, cómo puede amar a los demás? Luego, amar a las demás personas, porque todos somos hijos de Dios; amar a Dios, a la vida, a la belleza, a la sabiduría y sobre todo, a las virtudes. También habla de la ley de la libertad, que nos explica que somos libres para elegir, pero responsables de las consecuencias de las acciones de lo que escogemos; de la ley del progreso, que nos enseña que siempre debemos mejorar, cada día más; de la ley de la justicia, que nos enseña a ser justos, y dar a cada quien lo suyo, pero, también, defender lo nuestro; y cumpliendo nuestro deber, podemos gozar de nuestros derechos y tener tranquilidad de conciencia. Habla de que tenemos un Espíritu eterno e inmortal, y de que podemos nacer muchas, muchas veces y en cada vida ser mejores y felices, aprendiendo siempre un poco más, y volver a encontrar a las personas que queremos, en el eterno presente. En síntesis, trata, sobre Dios, el Espíritu eterno e inmortal, la pluralidad de existencias, la pluralidad de mundos habitados, las leyes morales, la interrelación del mundo espiritual con el físico y otros temas interrelacionados.
-Oye Abu, -dice Fati-, me gusta todo lo que me explicas que tiene tanto éste como los demás libros. También, me gustaron los otros títulos, que con el tiempo iré leyendo uno a uno. Que hermoso es leer, Abu! Cuántas cosas se aprenden que nos emocionan!
-Es cierto, Fati. Cada libro es como una ventana abierta al mundo que nos permite contemplar cosas que antes desconocíamos. Con la lectura de cada libro nos hacemos amigos de sus autores; teniendo sus libros en casa, una noche podemos estar en compañía de Platón, otra con Homero, otra con Herodoto, contándonos sus viajes por Egipto, en algunas ocasiones, con Plutarco, quien nos hablará de Rómulo y la fundación de Roma, en otra, nos relatará las hazañas de Alejandro Magno. Cervantes, a su vez, será un amigo incomparable, narrándonos las andanzas de Don Quijote y Sancho Panza. Napoleón Hill, nos enseñará las leyes que harán más fácil nuestras vidas, permitiéndonos alcanzar mayor éxito, felicidad, y una profunda autorrealización integral. Emerson nos dirá como tener mayor confianza en nosotros mismos y nos comunicará los secretos de la ley de compensación. Aprenderemos que es fácil cultivar la amistad de los grandes hombres -y de las grandes mujeres- de todos los tiempos, eligiéndoles entre nuestras amistades más selectas, y pasando todo el tiempo posible en su grata compañía. Hay un dicho que dice: -“Dime con quien andas, te diré quien eres”-. Al estar mucho tiempo en compañía de gente tan especial, como los son estos insignes escritores y pensadores, nos iremos transformando en uno de ellos, emulando sus virtudes, y las de los personajes cuyas vidas relatan, poniendo en práctica las enseñanzas que transmiten, las cuales nos permiten el desarrollo de nuestro ser y descubriremos,  gradualmente, la Divinidad que hay en nosotros, y en todo lo que existe y de que, todos, somos UNO.
-Gracias, Abu, -le dice Fati, a Abu-. Poco a poco se me irán ocurriendo nuevas preguntas facilitas, y te las iré haciendo para que me sigas hablando de todas estas cosas que quiero conocer.
-Gracias, a ti, Fati, por tus preguntas tan facilitas-.
Adelante.


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EL ENCUENTRO EN LA VICTORIA



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UN ENCUENTRO EN LA VICTORIA

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Del libro: La Victoria

Capítulo I

Me encontraba un día, en una fuente de aguas tranquilas, cristalinas, cuando se me acercó un Venerable hombre, vestido a la antigua usanza, con bata blanca, larga, pelo y barba que alguna vez fueron de color pelirrojo y un báculo en la mano derecha.

Concentró sus ojos en los míos; su mirada era profunda, serena y apacible.

Con voz suave y afectiva, me dijo:

-“Hola, hijo, como estás”-.

–Bien, -le contesté-; y, ¿usted?

–Por aquí andamos; -fue su respuesta-, mientras me sonreía.

-¿Dónde estamos?, -le pregunté al Venerable hombre-.

-Este sitio es conocido como La Victoria; -me contestó-. –¿Qué haces por estos lados?

-Salí esta mañana, temprano, con el coche, a dar un paseo; luego, al llegar a esta zona, me paré a contemplar la belleza de los araguaneyes y decidí caminar un poco y la verdad que, absorto en mis reflexiones, caminé por lo menos durante dos horas, hasta llegar aquí. Desconocía este hermoso lugar. Y, usted, -¿vive por aquí cerca? -le pregunté-.

Un poco más arriba, en esa colina boscosa. Hace algunos años, -relata el Venerable hombre- decidí retirarme de la agitada vida ejecutiva en que me desenvolvía profesionalmente, como abogado, en la ciudad de Quebec, Canadá, aunque he viajado por diversos países asesorando a incontables líderes. Construí la casa, en esta zona tropical, con la idea de pasar aquí los meses de invierno. Me dedico al estudio de la vida, a la meditación y a cultivar mi jardín y de vez en cuando, a escribir mis reflexiones, las cuales, algún día, habrán de ser publicadas para esparcir un poco la luz que he podido vislumbrar en mis estudios metafísicos-espirituales.

-¿Quieres tomar un café? –Me preguntó el Venerable hombre-. Lo he traído de Caripe El Guácharo; es de los más exquisitos que he probado.

-Sí, con gusto se lo acepto; -le contesté-.

Nos fuimos caminando por un sendero rodeado de árboles cargados de mangos, aguacates, naranjas y una hilera de cayenas de diversos colores. A lo lejos, el ruido de la brisa se oía apaciblemente. Todo era quietud, armonía y paz. Pero, sobre todo, lo que más me impresionaba era la apacibilidad y el sosiego del Venerable hombre de La Victoria. Emanaba de él un flujo de fuerza que, en su presencia, me sentía con un poder y una seguridad nunca antes experimentados. Fuerzas bienhechoras se iban apoderando de mí y aquella paz y relax que buscaba en la mañana, al salir a dar un paseo, sin percatarme de ello, las estaba experimentando ya.

Después de unos quince minutos de caminar, llegamos a la casa del Venerable hombre. Su aspecto exterior humilde estaba lejos de dejar entrever lo que segundos después habría de asombrarme con lo que encontré en el interior.

Al entrar, en la casa, una joven de unos veinte años saludó al Venerable hombre.

-¡Hola, abuelo!, ¿cómo estás?

–Bien, hija, -contestó el Venerable hombre-. -Prepara un poco de café, Lucía, mientras conversamos un poco, adentro.

-Por cierto, te presento a Santiago, quien ha llegado paseando hasta La Victoria.

Después de la presentación, entramos en la biblioteca del Venerable hombre. Un salón grande, lleno de estantes de libros por todas partes, lo cual hacía inimaginable dicho cuadro desde el exterior. Algunos cuadros al óleo de morichales y de personajes históricos, presentaban un ambiente acogedor. En un rincón se encontraban diversos retratos de Tagore, Gandhi, Cicerón, Séneca, Ibn Arabi y un dibujo de Don Quijote y Sancho Panza. En un pequeño cuadro, podía leerse: -“Lo que Alá quiera. Nada se le asemeja”-.

-Le felicito por este inmenso tesoro que usted tiene aquí, -le dije al Venerable hombre-. -¿Cuáles son los temas de su interés?

A lo cual, me contestó: -Como usted puede ver, Santiago, -y me invitó a recorrer los estantes- aquí hay libros de variados temas: clásicos de todos los países y épocas, desde los Vedas, los Upanishads, el Mahabaratha, los libros de Confucio, El Tao te King, de Lao Tse, el Poema de Gilgamesh, el Código de Amurabí, autores griegos, como Homero y Hesiodo. Se encuentran las obras completas de Euclides, Platón, Aristóteles, Teofrasto, Demetrio de Falereo, de los Presocráticos, Epicteto, Plutarco, etcétera; de los latinos, autores como Séneca, Cicerón, -que son mis preferidos-, Julio César, Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso, Marco Aurelio, así como libros de Psicología, Gerencia, Sufismo, Yoga, ensayos, filosofía, parapsicología, hermetismo, El Quijote, libros de economía, filosofía, etcétera, en fin, un poco de todo lo que es preciso conocer para poder entender el significado de la vida: de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacía dónde vamos, sin lo cual, la vida no tendría sentido, sobre todo por el gran afán a que está sometido el ser humano en la agitada vida moderna.

Nos sentamos en sendas butacas y nos entretuvimos conversando de temas diversos. Al poco rato, entró Lucía con dos tazas de oloroso café y unos biscochos, que degustamos con agrado en una amena e interesante conversación. Al fondo, podía oírse una suave música de Beethoven.

Pasamos cerca de una hora conversando de sobre la Atlántida, Egipto, los griegos, de Homero, de los sufíes, del budismo zen, los poderes del espíritu, meditación, etcétera, después de lo cual, le hice una pregunta directa.

-Seguramente, usted ha desarrollado alguna técnica de meditación y algún método de resolución de situaciones, en la vida, que me quisiera explicar, ya que, según observo, para tener usted una serenidad tan acentuada y una fortaleza física a la edad que imagino que usted debe tener, -cerca de noventa años- es porque ha encontrado en su larga experiencia algún secreto que quizás quisiera compartir conmigo.

Santiago, -me dijo el Venerable hombre, si vuelves a visitarme otro día, quizá te cuente algo que te pueda servir. Empero, antes de que te vayas, te haré entrega de unos apuntes que hace ya muchos años, en una época en que yo andaba a la búsqueda de sosiego y tratando de encontrarle sentido a la vida, un Venerable hombre que, en una edad similar a la mía, a su vez me entregara y cuya práctica asidua me permitió domar la mente, encarrilar mi vida y poner bajo control los hilos del destino. Son veintidós manuscritos, y una meditación diaria, –continuó diciendo el Venerable hombre, que si bien son ya un poco antiguos, podrás copiarlos de nuevo y si pones en práctica las técnicas que contienen, darás a tu vida un esplendor que habrá de sorprenderte agradablemente.

-Una vez que los hayas probado con total y absoluta satisfacción de tu parte, -me dijo, ponlos en limpio, en forma de libro y publícalo para que su mensaje llegue a mayor número de personas. Hacía tiempo que esperaba a alguien a quien confiarle este legado y creo que hoy, al llegar aquí, en la forma en que lo has hecho, tus pasos han sido dirigidos por Aquel que todo lo sabe y puede, por la Ley Cósmica, y en cuyos planes universales, todos somos sus instrumentos.

Me despedí del Venerable hombre y de su adorable nieta, sintiendo dentro de mí fuerzas desconocidas hasta entonces que preanunciaban grandes cambios en mi vida.

En los días siguientes, aparté una hora diaria, antes de dormirme, y leí y releí, todos los manuscritos, de la siguiente manera: En primer lugar copié la Meditación diaria en un cuaderno, el cual leí durante veintidós noches y mañanas seguidas, tal como lo indicaban las instrucciones de la misma.

Una nota al pie de página mencionaba que si yo la transcribía en un cuaderno, el hecho de hacerlo, grabaría en mi ordenador mental las instrucciones y me sería más fácil desarrollar, en mi personalidad, las cualidades y condiciones que formaban parte de los objetivos implícitos en la misma.

De los veintidós manuscritos, cada lunes, a las once en punto de la noche, copiaba uno en el cuaderno, y durante el resto de la semana, a la misma hora, lo leía y meditaba, siguiendo las fáciles y efectivas técnicas e indicaciones al inicio del mismo.

Cuatro semanas después de leer durante veintidós días seguidos, en la noche y en la mañana, la meditación diaria, comenzaron a manifestarse en mi vida una serie de cambios positivos que me dejaban asombrado a mi mismo, pero, también, los miembros de mi familia y a mis amistades; sobre todo mi semblante comenzó a ser más apacible; volví a sonreír desde el interior; mi estado anímico era de contento; me sentía más seguro de mi mismo; comencé a confiar más en la gente, en la vida y a vislumbrar el sentido de mi misión en la vida –percibía cosas que antes me pasaban desapercibidas, a pesar de haber estado siempre allí. Sentía fluir en mí una nueva corriente vivificadora de prosperidad, de felicidad, de alegría de vivir. Mi entusiasmo y amor por la vida y por mi familia, por mi trabajo y por las personas, crecía día a día. En aproximadamente dos meses había logrado muchas de las cosas en las cuales había soñado desde hacía años. Había dado un paso sorprendente en el camino de la autorrealización.

Efectivamente, pude comprobar que me fue relativamente muy fácil desarrollar las aptitudes y actitudes a nivel físico, mental, emocional, espiritual y en diversos aspectos de mi vida, como el financiero, que comenzó a mejorar casi inmediatamente, así como, surgieron nuevas oportunidades que comencé a aprovechar, casi sin esfuerzo de mi parte.

Transcurría el año de 1967 y mi vida había encontrado un sendero que habría de conducirme a cooperar en forma más efectiva en el plan divino que el Supremo Hacedor, en algún momento, había diseñado para mí.

Tres meses después volví a aquel lugar donde había encontrado al Venerable hombre de La Victoria y allí estaba la fuente que él dijo llamarse La Victoria; empero, cuando traté de encontrar el camino para llegar a la casa donde amablemente me ofreció un delicioso café, preparado por su nieta Lucía, no logré encontrarlo, pese a haber recorrido durante un par de horas por los alrededores. Pregunté a varias personas para ver si podían indicarme como llegar a la casa del Venerable hombre y cual fue mi sorpresa, nadie lo conocía.

Empero, después de tanto buscar, volví a encontrar la casa donde vivía el Venerable hombre de La Victoria, pero se encontraba abandonada. Su aspecto indicaba que debía encontrarse en ese estado un lapso mayor del que mediaba con el encuentro de aquel ser extraordinario. Es sorprendente como los inmuebles solos acusan el paso del tiempo en mayor grado que los que son habitados. Si no fuera por los manuscritos pensaría que el encuentro no fue más que un simple sueño. -¿O se trata, acaso de un sueño combinado con un fenómeno de aporte? Personalmente, no lo creo. El encuentro fue muy vívido y real. El aromático café servido por Lucía estaba exquisito. Durante varios años volví al lugar varias veces, la casa seguía sola. La última vez que volví, no la pude ubicar y sin tener tiempo suficiente para seguir buscándola, me fui. Ahora, vivo muy lejos de aquella zona, en otro continente; han transcurrido muchos años y después de tanto tiempo es poco probable que vuelva allí; pero, los manuscritos y la meditación diaria obran en mi poder, me han transformado y han enriquecido mi vida.

Durante más de treinta y cinco años he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen los manuscritos y la meditación diaria y cada vez que los pongo en práctica, experimentos los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para mí.

Su contenido es eminentemente práctico; no hay teorías superfluas. Si lleva a cabo los ejercicios que contienen, es probable que, gradualmente, se vaya efectuando la transmutación alquímica de su ser sintonizándose con los elevados resultados existenciales, los cuales, por añadidura, al ser creados a nivel mental, se van manifestando en su propia vida, oportunamente.

Sobre todo, con estos ejercicios, me percaté, cuando el Venerable hombre me entregó los manuscritos, de que se dispone de un método para domar la mente y ejercer un pleno dominio sobre la vida en general y, por ende, sobre el destino y controlar, cuando eventualmente se presenten, todas las situaciones, manteniendo un perfecto equilibrio físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

El Venerable hombre de La Victoria me comentaba que todo se puede lograr en la vida si se siembra la respectiva semilla por medio de correctas decisiones acordes con la propia y elevada auto-estima y dignidad personal, desarrollando el convencimiento de que sí se puede hacer, por medio de las afirmaciones, las visualizaciones y meditaciones, la experimentación de un estado emocional acorde al momento de ser logrados los respectivos resultados y la practica del desapego, es decir, dejar encargada a la mente psiconsciente del logro, y además, se espera el tiempo necesario haciendo, mientras tanto, todo lo que se requiere, según el caso o los objetivos por alcanzar.

Estas técnicas funcionan, me decía una y otra vez el Venerable hombre de La Victoria; luego, agregaba: -las he probado por más de cincuenta años y quien, a su vez me las entregó, habría hecho otro tanto, aseverando que eran efectivas, si yo seguía fielmente las instrucciones y las ponía en práctica con expectativas positivas.

Desde que en 1967, el Venerable hombre me hiciera entrega de los manuscritos, han transcurrido un poco más de de treinta y cinco años, durante los cuales yo también he puesto en práctica las diversas variantes de los ejercicios, afirmaciones y meditaciones que contienen, y cada vez que me ejercito con ellos, experimento los mismos beneficios. Ahora, ellos se encuentran en el libro que usted tiene en sus manos; espero que les sean tan útiles como los han sido para todos los que hemos aplicado las enseñanzas del Venerable hombre de La Victoria.

Él me repetía constantemente: -“¡Tú puedes si crees que puedes hacerlo! ¡Hazlo y tendrás el poder!

Recuerdo que ese día el Venerable hombre me dijo: -ejercer el poder con que la naturaleza de las cosas ha dotado a cada ser, cultivando los dones inherentes y aprendiendo todo lo que se pueda de sí y del vasto universo del que se forma parte, es una manera efectiva de ser cada día más feliz. Luego, cuando me despedí de él, expresó: -“¡Que cada día brille más y mejor tu luz interior!”.- Adelante.

Capítulo 2

Meditación diaria

Es lunes en la noche, son las once en punto.

Me dispongo a copiar textualmente, en el cuaderno que he dispuesto para ello, el manuscrito identificado con el título:

Meditación diaria

Dice así:

Afirme, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desee, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubra cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en su vida:

MEDITACIÓN DIARIA

Afirma, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desees, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubre cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en tu vida. Al encender la luz en la mente se ilumina la propia existencia y todo en derredor vibra al unísono y con el mismo sentimiento de felicidad y bienestar, interrelacionándose por la ley de afinidad.

1. -Entro en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, contando de tres a uno: Tres, dos, uno.

Ø Ahora, estoy ya en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre.

Ø Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, durante quince minutos y voy a programar los siguientes efectos positivos, los cuales perduran, cada vez mejor, hasta que vuelva a realizar este acceso y programación mental:

Ø Todo va bien, siempre, en todos los aspectos de mi vida, cada día mejor. (Tres veces). –Imagínalo-.

Ø Todo va bien en mi trabajo; cada día logro mejores niveles de efectividad, prosperidad, riqueza, abundancia y bienestar. (Imagínalo).

2. Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal, -ELOÍ. (Diez veces, con los ojos cerrados). Hoy se expresa en mí la Perfección universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión en todos los aspectos de mi vida.

3. -Cada día, en todas formas y condiciones, mi cuerpo y mi mente funcionan mejor y mejor. La consciencia de mi conexión permanente e indisoluble con el Creador Universal, -ELOÍ-, restablece y mantiene en mí, diariamente, durante las veinticuatro horas del día, un perfecto estado de salud a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Creador Universal, por darme un cuerpo perfecto, saludable, lleno de energía. Aquí y ahora, me siento en perfecto equilibrio de salud, a nivel físico, mental, emocional y espiritual.

4. Afronto y resuelvo bien toda situación que me compete, siempre.

5. Todo tiene solución, en todas las situaciones de mi vida.

6. El Creador Universal, -ELOÍ-, es en mí, cada día mejor, en todos los aspectos de mi vida, fuente de amor, luz, sabiduría, éxito, riqueza, prosperidad, abundancia y armonía.

7. Permito que las leyes universales de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión actúen bien en el plan de mi vida.

8. Tengo prosperidad y poder. Cada día enriquezco mejor mi vida a través del servicio efectivo, del amor y de la práctica de todas las virtudes.

9. Mi dignidad personal me lleva a realizar las cosas que me competen con la máxima perfección posible.

10. Cada día, en todas formas y condiciones, en todos los aspectos de mi vida, estoy mejor y mejor a nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

11. Actúo con templanza, serenidad, autodominio y perfecto equilibrio en todo. Conservo plena autonomía y control sobre todas mis facultades físicas, mentales, emocionales, intelectuales y espirituales. Hecho está. (Visualizar un escudo protector de luz que te envuelve y protege; -una pirámide-).

12. Tengo fortaleza, valor, confianza y fe suficiente para triunfar y alcanzar todas mis metas, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y en armonía con sus planes cósmicos. Soy inmune e invulnerable a las influencias y sugestiones del medio ambiente y de cualquier persona a nivel físico, mental, emocional y espiritual, en las dimensiones objetivas y subjetivas y en cualesquiera otras en que sea requerido.

13. El orden universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión se establece en mi vida, en todos mis asuntos y en las personas interrelacionadas, aquí y ahora. Hecho está.

14. Asumo la responsabilidad de mis actos y cumplo bien todos mis compromisos, siempre oportunamente, de acuerdo con el orden cósmico.

15. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos da abundancia y armonía en el eterno presente. Vivo en abundancia y en armonía perfectas, aquí, ahora y siempre.

16. El Creador Universal, -ELOÍ-, se está ocupando de todo, en todos los aspectos de mi vida, y se expresa en mí conciencia intuitiva por medio de los sentimientos en correspondencia con los valores universales.

17. Gracias, Creador Universal, -ELOÍ-, por esta vida maravillosa. Que Tu Inteligencia Infinita, Amor, Sabiduría, Justicia, Luz, y Poder Creador guíen, adecuadamente, todas mis decisiones y acciones, ahora y siempre. Gracias, Eloí, por este día maravilloso.

18. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos proteja, aquí y en cualquier lugar, ahora y siempre. (Tres veces).

19. Siempre espero lo mejor, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y la Ley Cósmica, en armonía con todos.

20. Gracias, Creador Universal; todo va bien en todos los aspectos de mi vida, a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Eloí, todo va bien en mis practicas espirituales y en mi relación Contigo; Tú y yo formamos una unidad perfecta, armónica, aquí y ahora, en el eterno presente. Yo soy Tú, Tú eres yo. Te amo.

21. Voy a realizar –obtener o resolver- (mencionar), antes del: (fecha), de acuerdo al orden divino y en armonía con todos. (Si se trata de varios objetivos, anótelos y haga la afirmación y visualización con cada uno de ellos. Imagínelo concluido satisfactoriamente sin imponer canal alguno de manifestación.)

22. Tengo serenidad y calma imperturbable. Soy impasible frente a todo y a todos. No tengo temor a nada, a nadie ni de nadie en ningún nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero. Dentro de mí vibra la seguridad total. Tengo completa confianza en la vida y en mi propia capacidad de resolver situaciones y alcanzar los resultados satisfactorios que preciso, en cada caso, siempre.

A continuación anoté la fecha: Lunes 12 de agosto de 1967. Luego, tal como me lo indicó el Venerable hombre, anoté la fecha que correspondía veintidós días después: 03 de septiembre de 1967.

Acto seguido, me senté cómodamente, tomé tres respiraciones profundas y realicé la meditación.

Luego, cada noche, durante veintidós días, a las once en punto, me iba a mi cuarto, daba indicaciones de no ser interrumpido durante veinte minutos y realizaba la meditación del día, la cual, siempre complementaba con la lectura breve de uno de los libros de cabecera que siempre suelo tener en mi mesa de noche.

Iba notando, día a día como emergía de mi interior una nueva y desconocida fortaleza, seguridad, estado de ánimo contento, actitud más decidida, optimismo frente a la vida y a las situaciones; comencé a llevarme mejor en las relaciones con las demás personas, a ser más comedido en todo y sobre todo comenzaba a tener conciencia de cosas que antes me solían pasar desapercibidas.

Cabe destacar que, en el punto número veintiuno de la meditación, había anotado siete objetivos que desde hacía tiempo quería realizar y para mi sorpresa, treinta días después de haber terminado de efectuar la meditación del manuscrito número veintidós comencé a observar como, en forma aparentemente casual se iban manifestando la resultados de cada uno de ellos hasta que, algunos meses después, antes de la fechas previstas, los había realizado todos, menos dos, por lo cual, me senté y volví a anotar, en una hoja de mi cuaderno, otros diez objetivos, encabezados por los dos pendientes de la lista anterior, les puse la fecha tope a cada uno, antes de la cual debían ser logrados, para seguir visualizando, su logro, periódicamente.

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martes, 22 de enero de 2013

LOS LIBROS DE FATI



LOS LIBROS DE FATI

POR ©GIUSEPPE ISGRÓ C.

Se encontraban Fati y Abu, conversando, un día, y Fati, como siempre, le antepone, a su abuelo Abu, una de sus preguntas facilitas. Es que Fati es una niña muy inteligente, y despierta, y trae un insondable anhelo de conocimientos. Todo el tiempo, como suelen hacerlo los niños con sus padres, o con sus abuelos, les hacen preguntas que son bien fáciles, tomando en cuenta quien las hace, pero que a veces, por ser tan sencillas, no se le había prestado atención.  Es que, si lo pensamos bien, los niños son filósofos natos. Siempre quieren saber el por qué de las cosas, y es por eso que hacen tantas, y tantas, preguntas. Si no fuera por la curiosidad de las nuevas generaciones, cómo podría renovarse el mundo?
Claro que la vida, en la sociedad de hoy, es muy absorbente, y la mayoría precisa planificar su tiempo para meditar con mayor frecuencia. Pero, lo cierto es que la vida es tan fácil como lo es cada una de las preguntas de Fati.
Los niños tienen el Don de la intuición bastante desarrollado, y la imaginación, también. Muchos les denominan fantasía, pero en esa fantasía está encerrada toda la potencia existencial de esa vida, al igual que el árbol gigante que es la encina lo está en la bellota. Potencia pura en acción.
Todo es como un juego de niños. Verdad que los juegos de los niños son fáciles? Sí, son facilitos, para ellos, que saben como se juegan. Claro, los adultos también podemos aprender las reglas del arte de vivir para jugar bien el juego de la vida, y así ganar sin que el otro pierda.
La mejor partida es aquella en la que todos los jugadores ganan, y cada uno recibe lo suyo, como lo decía el jurisconsulto romano, Ulpiano: -“Dar a cada uno lo suyo”. Eso es la justicia. El que gana, recibe el premio; el que pierde, la experiencia; los espectadores, la emoción de un juego apasionante e intenso. Mientras más fuerte el contrincante, mayor mérito para el ganador. Un juego limpio, de altura, respetuoso de acuerdo con el nivel de los jugadores. Todos ganan, en realidad, y se felicitan, mutuamente, por el buen desempeño que han tenido ambos participantes. Hay que saber ganar; hay que saber perder. El que gana elogia al que pierde; el que pierde, felicita al que gana, y tanto el uno como el otro se hacen mejores deportistas de la vida.
Cada quien quiere ganar, verdad?
Fati, también; por eso, hoy, le pide a Abu, que le hable de los libros que le puedan ayudar a comprender todas esas cosas que, pese a su corta edad, aún, va observando y despiertan su curiosidad, y formula preguntas, que ella califica de facilitas; por eso le dice a Abu:
-Abu, hoy te voy a hacer una pregunta facilita. Ya he leído Las Fábula de Esopo, algunos cuentos de  Las mil y una noches, como Los viajes de Simdbad El Marino, La historia del pescador, Hamed y el Hada Pari-Banú, La Historia del Rey Griego y del Médico Duban, y un libro de Yoga, cuyas posturas practico. Me gustaría que me hablaras de los mejores libros que yo pueda leer, a medida que vaya creciendo, y si hay algunos que tú creas que son especiales, quisiera que me los sugieras.
-Con gusto lo haré, Fati, -le dice Abu-; escucha con atención:
-El Libro de los Espíritus, es único e incomparable. Con sus 1.019 preguntas principales, más las suplementarias, y sus respectivas respuestas, contemplan todos los planteamientos que, Allan Kardec, uno de los pensadores más importantes del siglo XIX se formuló en torno a la vida, el universo, las leyes que les rigen, el Creador Universal, y las interrelaciones de todas las vertientes que les son inherentes. Constituyen el conocimiento de las reglas del arte de vivir que toda persona necesita para comprender el juego de la vida, y ganarlo, ya que está diseñado para que todos triunfen. Contiene las respuestas a todas las preguntas que uno se hace, y a otras que la mayoría de las personas aún no se ha formulado, pero que sí lo han hecho las mentes más profundas que han vivido en el planeta tierra. Allan Kardec, es una de ellas. Aporta las respuestas con una claridad meridiana jamás observada en ningún otro libro sea cual fuere la trascendencia que haya tenido a lo largo de la historia. Nada equiparable existe en la bibliografía mundial, en ninguna época.
Pero, Fati, si se nos pidiera mencionar las obras más trascendentales de la humanidad, las que son de lectura obligada para toda persona que quiera formarse una idea precisa de la vida, del universo, de sus leyes y de Dios, entonces, además de El libro de los Espíritus, debemos mencionar:
1.      El I Ching, o el libro de las mutaciones.
2.      Los Upanishads
3.      El Bhagavad Gita
4.      La Odisea, de Homero.
5.       El Tao Te King, de Lao Tse.
6.      Los Cinco Libros, de Confucio.
7.      Los Versos de Oro, de Pitágoras.
8.      El Noble Sendero Óctuple, de Sidharta Gautama.
9.      Los Aforismos del Yoga, de  Pantajali.
10.   Las fábulas de Esopo
11.   Los Nueve libros de historia, de Herodoto.
12.   Las Leyes, de Platón.
13.   Tratados Morales, de Séneca.
14.   Del Supremo bien, Cicerón.
15.   El Manual, de Epicteto
16.   Las Vidas Paralelas, de Plutarco.
17.   Los Discursos, de Dion de Prusa.
18.   Soliloquios, de Marco Aurelio.
19.   Las Eneadas, de Plotino.
20.   Las Instituciones, de Justiniano.
21.   El Corán, de Mahoma.
22.   El Tratado de las Luces, de Ibn Arabi.
23.   El Conde Lucanor, de Don Juan Manuel.
24.   Don Quijote, de Cervantes.
25.   Teología Platónica, de Marsilio Ficino.
26.   Ética, de Espinoza.
27.   Los Ensayos, de Ralph Waldo Emerson.
28.   La Incógnita del Hombre, de Alexis Carrel.
29.   La Crisis Espiritual del Hombre, de Paúl Brunton.
30.   Las Leyes del Éxito, de Napoleón Hill.
31.   El Organón del Arte de Curar, de Samuel Hahnemann.
32.   Los Miserables, de Víctor Hugo.
33.   El Espíritu de las Leyes, de Montesquieu.
34.   El Tratado de la igualdad, de Concepción Arenal.
35.   Hechos que prueban, de Amalia Domingo Soler.
36.   Los deberes del hombre, de José Mazzini.
37.   El problema del ser y del destino, de León Denis.
38.   Plenitud, de Amado Nervo.
39.   Las Fuerzas Morales, de José Ingenieros.
40.   Las Grandes Ideas, Editor Mortimer J. Adler.
41.   Autobiografía de un Yogui, de Yogananda.
42.   Raja Yoga, de Vivekananda.
43.   Alfaqui Vademecum, -El maestro va conmigo-, de Joaquín Trincado.
44.   Valores Humanos, de Arturo Uslar Pietri.
45.   Método de Control Mental Silva, de José Silva.
-Como puedes ver, Fati, -dice Abu- no son tantas las obras cuya lectura pueden enriquecen a  la humanidad. Con unos pocos libros, si éstos son escogidos bien y estudiados durante toda la vida, se habrá conformado un plan de estudios que desarrollará la visión de la vida, de sus leyes y de la gran obra que a cada uno nos toda realizar en los planes del Gran Arquitecto del Universo. Y esto realizado en la quietud del propio hogar, silenciosamente, además, de ir, por supuesto, a la escuela, luego al liceo, y después a la Universidad, aunque, la mejor de todas, sea la vida. Pero, hay que prepararse bien.
-Demás está decirte, Fati, que, oportunamente, cada persona deseará leer el resto de las obras de cada autor o doctrina, de los que hemos mencionado, lo cual ampliará su visión del universo con alcances ilimitados e incrementará sus oportunidades de alcanzar el éxito y ser feliz, disfrutando la vida sosegadamente. Esto hace que la vida toda sea una meditación constante. Cada nueva obra que estudies te impulsará, por la ley de asociación, a todo lo que le está interrelacionado. De esta manera, de un punto de estudio o valor, pasarás a otro, y así indefinidamente, dentro del Círculo y el signo más, es decir, en el infinito universo, y en la eterna polarización, de un grado de progreso a otro más elevado, ad infinitum.
-Fati, -continúa Abu- si tuviera que quedarme con una docena de libros, nada más, de los anteriormente mencionados, elegiría los siguientes:
1.         LA ODISEA, de Homero: Habla de las virtudes heroicas que crearon la edad de oro griega. El insigne aeda inspirado representa una de las mentes más profundas que ha venido al planeta tierra. Alejandro Magno lo calificaba como maestro de líderes y las enseñanzas de sus obras han inspirado a las mentes más cultivadas de todos los tiempos. Un poeta que haya sido capaz, como Homero, de ilustrar a los hombres, y mujeres, más brillantes de cada época, y que, todos, a pesar del tiempo transcurrido, sigan considerándole como el maestro indiscutido sobre las virtudes heroicas en acción, los valores universales, la historia, las leyes de la vida y las interrelaciones del mundo espiritual con el físico, significa que, debemos tenerlo como autor de cabecera, como así lo tenía Sócrates, Plutarco, Petrarca, Cervantes, Goethe, y tantos otros. Igualmente, que debemos leer sus obras una vez al año de por vida, por lo inagotable de su sabiduría y por el hermoso estilo con que están redactadas. Su mensaje infunde estímulo para afrontar, con confianza, todas las pruebas de la vida, con la prudencia, e inteligencia, de Ulises, y triunfar de ellas. Homero calificaba a Ulises como a uno de los humanos más destacados que haya tenido la humanidad, en la antigüedad.
2.         LAS LEYES, de Platón; habla de los valores universales y de las grandes virtudes, como la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza y la belleza, entre otras, que en su conjunto, los antiguos denominaban: Sabiduría. Son las auténticas reglas del arte de vivir.
3.         EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, de Allan Kardec, es otro de los libros de cabecera, que debe estar en nuestra mesita de noche, para leer un capítulo semanal, y meditar, todos los días, sobre una parte del mismo.
4.         EL I CHING, o el libro de las mutaciones. Lo empezó a escribir un pensador chino muy sabio: Fo Hsi, 3.000 años antes de nuestra era; luego el Rey Weng y su hijo el Duque de Chou, 1000 años antes de nuestra era, lo ampliaron; y después, Confucio, otro filósofo chino muy, pero muy sabio, lo comentó y lo dejó en su estado actual. Es una obra de gran  sabiduría. Contempla, en sus 64 exagramas, y en la combinación de sus líneas móviles, gran número de variantes, en las cuales se encuentran las respuestas, virtualmente, a todas las preguntas que una persona pueda formularse en cualquier ámbito y circunstancias de la vida humana. Su sola lectura aporta una sabiduría profunda y sosegada inspiración. Pero, es también, un oráculo; tú le puedes preguntar, lanzando al mismo tiempo, tres monedas, seis veces, con la pregunta en la mente de cómo resultarán las cosas si tú realizas determinada acción. El exagrama que resulta, en el nombre, ya contiene la respuesta; en la sentencia y en la imagen, la amplifica; en el significado de cada línea móvil la complementa; y en el cambio –o mutación- de las mismas, -de las líneas móviles fuertes en débiles y de las débiles en fuertes-, se refleja cómo, en el tiempo, cambiarán o resultarán, las cosas, a favor o en contra. Está basado en dos ruedas que giran con 8 tri-gramas, cada una, y con cada movimiento va formando un exagrama diferente, en un ciclo de 8 movimientos que representan al cielo, a la tierra, al trueno, al agua, a la montaña, al viento y al leño, al fuego, al sol y al relámpago, y al lago, con lo cual forma los 64 exagramas que contemplan, simbólicamente, en sus combinaciones, todas las situaciones de la vida humana. Cada uno de los 64 exagramas tiene asignado un nombre, y en su conjunto el ciclo completo representa todas las etapas de la existencia humana. En el momento de la consulta, la persona consultante se encuentra en una de esas etapa del gran ciclo, en la que resulta del exagrama formado por los seis lanzamientos de la moneda, del significado del nombre del mismo, del mensaje de la sentencia, del de la imagen y el que contiene cada una de las líneas móviles del exagrama. Dado que las líneas móviles del exagrama, darán por resultado un nuevo exagrama, el nombre, la sentencia, la imagen y el significado de las líneas que cambiaron, aportan el oráculo de cómo cambiarán, en el tiempo, las cosas, a favor o en contra, si se realiza la acción prevista. Cuando todas las líneas resultantes del exagrama son fuertes, indica que las condiciones previstas en el exagrama resultante, serán estables en el espacio y en el tiempo. Es muy fácil. Se fundamenta en las leyes de la naturaleza, y demuestra la profunda capacidad de observación que tenían los pensadores chinos desde la remota antigüedad. Podría decirse que, quien basa su conducta en la sabiduría del I Ching, puede hacer realidad el ideal de los estoicos, de vivir en armonía con la naturaleza. Por eso cada día mayor número de personas lo tienen como un libro de sabiduría y de consulta cuando se precisa consejo y orientación. Está comprobado –científicamente hablando- que el I Ching jamás se equivoca. Sin duda, en el proceso están involucradas algunas facultades espirituales como la intuición, la inspiración, la psicoquinesia, la clarividencia en el espacio y en el tiempo, y la asistencia intangible de elementos espirituales elevados y muy positivos, entre otras, que coadyuvan en los resultados integrales. Pero, si tú le formulas dos veces seguidas la misma pregunta, sale el exagrama número 4, con el título EL TESTARUDO, y te amonesta, diciéndote: -“No soy yo quien busca al joven testarudo, es el joven testarudo que me consulta; consultado una vez, doy respuesta; consultado dos o más veces, no doy respuesta”. Además, se experimenta la sensación como si alguien, efectivamente, te estuviese amonestando, en todo el sentido de la palabra. Entonces, uno se hace esta  pregunta: Cómo sabe el I Ching que se le ha hecho dos veces la misma pregunta? A partir de ahí se le comienza a respetar como a un maestro cuyos preceptos deben ser atendidos como los de alguien que sabe lo que dice, y hay que ver porqué lo dice. A partir de ese momento se comienza a meditar a fondo lo que nos sugirió con la primera respuesta. En las horas siguientes, además de la respuesta implícita, de gran sabiduría, la persona comienza a experimentar  una gran paz interior, acompañada de una acentuada lucidez mental, y percibe, intuitivamente, o en forma de inspiraciones, las ideas creativas que aportan la solución que se buscaba. Fuerzas bienhechoras comienzan a actuar conduciendo las situaciones a sus verdaderos derroteros, es decir, al mejor resultado posible, y ayuda a tomar las decisiones acertadas.
5.         EL BHAGAVAD GITA: Este libro constituye el sexto capítulo del Mahabharata, una joya espiritual de la India, del año 3.000 antes de nuestra era. Aquí, Krisnha le habla a Arjuna sobre temas esenciales: Lo Supremo, la meditación, la concentración, el discernimiento, la devoción, el desapego, el karma, la revelación de la visión divina, las tres clases de fe, la liberación mediante la devoción, y tantos otros temas conexos, con una sabiduría tan profunda que les constituyen en uno de los mejores libros de todos los tiempos y de los más leídos en la India, y en el mundo. Enseña de manera magistral la meditación en Dios y en los valores fundamentales.
6.         EL TAO TE KING, de Lao Tse. Es conocido como: “El libro del camino recto”. Se le podrá leer cien veces o más y siempre se le descubrirá nuevas enseñanzas, por cuanto “el Tao del que se puede hablar no es el Tao, Tao es todo lo que existe y llegará a existir”, razón por la cual, al estudiarlo, y meditar en su sabiduría, afloran en la mente, por intuición, y por inspiración, nuevas y más elevadas ideas, por la conexión con la fuente, que propicia, y por la interrelación con las mentes de la dimensión espiritual, y de la física, que se le encuentran interrelacionadas. Entre otras cosas, explica, en forma admirable, la Eterna Polarización, por medio de la cual la persona pasa, constantemente, de un estado determinado de progreso, a otro más avanzado. A tal efecto enseña que: -“Cuando la persona percibe lo que es la belleza, descubre lo que es la fealdad”. Esto encierra una profunda sabiduría y es importante meditar en ello. Ocurre lo mismo con la verdad y el error, con lo justo y lo injusto, entre otros aspectos, y refleja la ley de la dualidad, y la de la polaridad, por medio de la cual se expresa toda creación en el universo.
7.         LOS CINCO LIBROS, de Confucio. Para hacernos una idea de quien es Confucio, podríamos compararlo con Sócrates. Sus libros expresan la más profunda sabiduría sobre las reglas del arte de vivir y la vida virtuosa. El Tahio, -o Gran Estudio-, que es el primero de los cinco libros, enseña como ser una persona virtuosa; en primer lugar, como ser humano, luego como ciudadano, después en cada uno de los roles de: hijo, padre, profesional y gobernante, etcétera. Es decir, contempla todas las facetas de la vida. Fue escrito 500 años antes de nuestra era.
8.         LAS VIDAS PARALELAS, de Plutarco. Esta es la obra que más ha contribuido a formar los grandes caracteres de la humanidad a partir del siglo II de nuestra era. Enseña a cultivar una vida virtuosa; para ello, Plutarco, el Maestro de Queronea, estudia las vidas paralelas de ilustres griegos comparándolas con personajes equivalentes romanos. Por ejemplo, al orador griego Demóstenes, el mayor de la antigüedad clásica, y uno de los mejores de todos los tiempos, lo compara con el orador romano, Cicerón, y además de describir los rasgos personales por los cuales cada uno se destacó en su propio país y rol, estable las comparaciones que permiten establecer las similitudes y las diferencias. De cada uno destaca la anécdota ejemplar y moralizante, capaz de educar al lector y de estimularlo en la emulación de los grandes ejemplos. A Alejandro Magno lo compara con Julio César; a Aníbal con Fabio Máximo, a Teseo con Rómulo y así sucesivamente con el resto de los personajes. Debe ser otro de tus libros de cabecera.
9.         EL QUIJOTE, de Cervantes. Este, también, debe formar parte de los libros que debes tener sobre tu mesita de noche, como uno de tus preferidos. Contiene una enseñanza para todos los tiempos. Cada nueva generación ve en las aventuras de Don Quijote y Sancho Panza, cosas que no vieron las anteriores. La sabiduría que el Quijote contiene sirve de guía en todas las situaciones de la vida; y se aprende, con Alonso Quijano, que el ser humano es bueno, y con Sancho Panza, lo que es la sensatez y la acción justa. Don Quijote asombra a todos hablando con propiedad sobre todos los temas y asuntos, y lo hace con un Don sublime de la lúcida percepción de la realidad universal, que perdura inalterable a través de los tiempos. Es el fruto del conocimiento del Espíritu humano de su autor: Miguel de Cervantes y Saavedra. Leyéndolo, la persona aprende a ser mejor persona; el comerciante, mejor comerciante, el político, mejor político, el gobernante, mejor gobernante. Cada quien, emulando al Quijote, trasciende la propia realidad, y al igual que Sancho Panza, se convierte en un Quijote más Quijote que el mismo Quijote, por la asunción del ideal guiara las hazañas del ilustre Hidalgo y de su Escudero. Es el genio quijotesco que inspira nobles y elevadas hazañas, a cada quien, en su respectiva vida. Se aprende, con Cervantes, a afrontar la vida con optimismo y confianza, con buen humor y alegría, sosegadamente, y a encontrarle las cosas buenas que tienen las situaciones aunque éstas a simple vista no lo parecieran tanto. Don Quijote y Sancho Panza, sabían ver la vida como es, para transformarla en lo que debe ser, con las virtudes de los valores universales, como la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, la nobleza, la belleza, la bondad, la alegría y el sosiego.
10.      LOS ENSAYOS, de Ralph Waldo Emerson. Veinte ensayos sobre valores fundamentales, entre otras selecciones, escribió el sabio de Concord. De ellos, hay dos que deben ser leídos en primer lugar: La confianza en sí mismo y la Compensación. La visión que ambos ensayos aportan permiten engrandecer la visión de la vida y asumir el propio rol a que la naturaleza de las cosas tiene destinado a cada ser. En el desempeño de sus funciones, toda persona, con la percepción de que todo acto tiene en sí mismo su propia compensación, buscará, valor por valor, la excelencia por la excelencia, el bien por el bien mismo, el amor por el amor, la verdad por la verdad, y la justicia por la justicia, siendo lo demás, obtenido por añadidura. Por esta ley, todo exceso será nivelado; toda disminución, compensada, y todo perjuicio, resarcido. A quien quita, le será quitado, a quien da, le será dado, por la ley de reciprocidad y la de equilibrio en el orden universal. Está sustentado, este valor, por la ley de causa y efecto, por la siembra y recogida, por la acción y reacción, es decir, el Karma y el Vipaka, y por supuesto: la justicia. Su comprensión cambia la perspectiva de la vida humana y enriquece a quien la practica mediante un servicio efectivo, haciendo más de aquello por lo que se recibe pago económico, percibiéndose el salario cósmico. Los demás ensayos tratan sobre el amor, la historia, la poesía, la prudencia, la amistad, las leyes espirituales, el carácter y los dones, entre otros.
11.      LA CRISIS ESPIRITUAL DEL HOMBRE, de Paúl Brunton. Este autor es uno de los diez pensadores más importantes del siglo XX. Esta es la última de las doce obras que publicó mientras se encontraba en la dimensión física. Es un trabajo de  madurez, que denota la profundidad de su visión. Trata de la justicia divina, del karma y de todas las leyes y principios que les son inherentes. Es una síntesis existencial para comprender el por qué de las pruebas de la vida y como vivir en armonía con la naturaleza. Después de esta obra, Brunton, no quiso publicar nada más, y las 16 Agendas, (Magnas obras), que escribió a partir de ese momento, han sido publicadas posteriormente. Sus 12 libros y las 16 Agendas, -de estas últimas se encuentran tres tomos traducidos al castellano-, son todos de lectura obligada, para contemplar la vida con la visión profunda de este gran pensador que aunó la percepción de Oriente con la de Occidente. Entre los temas trascendentales que estudia, se encuentran, también: La intuición que está más allá del pensamiento, Dónde está la riqueza del hombre?, Los Momentos de la iluminación, la Aventura de la Meditación, y un Ejercicio Práctico de Relajamiento, entre otros más.
12.            LA INCÓGNITA DEL HOMBRE, de Alexis Carrel. También Carrel merece ser incluido entre los diez pensadores más importantes del siglo XX. Esta obra constituyó lectura obligada de los más importantes pensadores, y líderes, en todos los ámbitos, del siglo XX, e influyó, positivamente, en su formación intelectual con una visión profunda del ser humano, de sus facultades espirituales y de las perspectivas futuras del desarrollo de sus potencialidades integrales. Percibió el papel de la intuición y de la inspiración en la vida de todo ser, así como: La actividad mística, las técnicas de la mística, el concepto operacional de la experiencia mística, las relaciones de las actividades de la conciencia entre sí, la inteligencia y el sentido moral, además de sintetizar todos los avances científicos en relación al ser humano, hasta su época, entre otros temas esenciales.
-Oye, Abu, -le pregunta Fati-: Si tuvieras que elegir tres libros, de todos esos, para comenzar un plan de lecturas, cuáles escogerías?
-Es buena tu pregunta, Fati, y como tú siempre dice, muy facilita, -le responde Abu-.
Acto seguido, agrega:
-Cualesquiera de los doce libros que se elijan servirían para tal propósito: Formarse una idea universal de la vida, para comprenderla y así, dar comienzo al largo camino de la sabiduría y vivir, como decían los estoicos, en armonía con la naturaleza.  Empero, elegiría los primeros tres: LA ODISEA, de Homero; LAS LEYES, -la obra de madurez-, de Platón; y, EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, de Allan Kardec.
-Abu, -dice Fati-, te voy a hacer la pregunta más facilita de todas: Si tuvieras que elegir un solo libro, con cual te quedarías?
-En verdad que es muy facilita tu pregunta, Fati, -le responde Abu-:
-Vamos a ver, se queda pensativo Abu, unos breves instantes. Abu percibe que para Fati es muy fácil hacer preguntas. Se da cuenta, también, de que esa es la manera de como los niños aprenden: preguntando. Pero, con ello ponen en embarazo a los adultos que no siempre tienen la respuesta adecuada, y a veces no saben que responderles. En estos casos, como en todos, la mejor vía de salida es la verdad: Decirle la verdad, de que no conoce la respuesta, pero se les invita a buscarla en forma conjunta y así emprender una maravillosa aventura de descubrimientos, juntos. Se habrá recibido un doble beneficio: En primer lugar, aprendido algo que se desconocía. En el segundo, se habrá ganado puntos frente al niño, porque descubrirá que no lo sabemos todo, y de que somos capaces de reconocerlo y nos respetarán por ello. Además, les estamos enseñando, paralelamente, en forma práctica, el valor de la honradez. Ellos tendrán un modelo a seguir en casos análogos. La siguiente vez que se les da una respuesta, sabrán que es cierto lo que se les dice, y se fortalece la credibilidad en la propia palabra. En verdad que no se le debería inventar  cuentos a los niños; ellos se dan cuenta de la verdad, y por sobre todo, es lo que quieren: la simple verdad. Por eso, la verdad por delante siempre, pase lo que pase. Así, nadie podrá decir jamás que no se dijo la verdad. Y la verdad es simple: o se sabe o no se sabe. Aquí viene un aforismo de Joaquín Trincado, al pelo: -“El sabio nunca sabe, pero sabe estudiar y sabe”-.
 -Hace algunos años, Fati, -le dice Abu-, habría elegido el I CHING, uno de los mejores libros de la antigüedad; después, LA ODISEA, que me gusta muchísimo; hoy, tendría que pensarlo durante treinta segundos, para elegir entre EL QUIJOTE y EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS; demás está decir que me inclinaría por el del Maestro de Lyon, pero, igualmente sería acertado si lo hiciese con el Quijote, que es una obra para todos los tiempos.
Así como Confucio, a la edad de 70 años, declaró que si hubiese tenido por delante 50 años más, lo habría dedicado, exclusivamente, al estudio del I CHING, -la cual obra comentó y dejó en su estado actual-, lo mismo podríamos decir, nosotros, de EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS.
-Empero, Fati, hoy, nosotros estamos conscientes de que, por delante tenemos la eternidad, en una eterna polarización, por lo tanto, la temática de EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, nos estará esperando, hoy, mañana y siempre. Son los temas inherentes a la vida misma y en ellos se encuentra reflejada. Antes o después, tendremos que encararlos, -cara a cara-, para estudiarlos a fondo. Existe una ventaja leerlo cuanto antes: el conocimiento que contiene nos facilitará descifrar los grandes misterios de la vida, del universo y de las leyes que nos interrelacionan con todos, con el todo y, aún, con nosotros mismos: con nuestro yo interno y su conexión con la Divinidad: el Creador Universal y sus atributos divinos o valores universales.
CONOCER o IGNORAR, es una elección netamente personal. Cada quien puede ser un Águila de penetrante visión, o un Avestruz, que esconde la cabeza dentro de un hueco, en la tierra, creyendo que, de esta manera, escapará a la realidad circundante y al progreso eterno.
-Oye, Abu, -pregunta Fati-, a qué edad leíste tú el El libro de los Espíritus?
-A los catorce años y medio, Fati.
-Y de qué habla, el libro, Abu?, -pregunta Fati-.
-Son temas que te gustan a ti, Fati, -le responde el abuelo-: Escucha: Habla de Dios, para conocerlo; del amor, para aprender a amar: amarse, en primer lugar a sí, ya que, si una persona no se ama a si misma, cómo puede amar a los demás? Luego, amar a las demás personas, porque todos somos hijos de Dios; amar a Dios, a la vida, a la belleza, a la sabiduría y sobre todo, a las virtudes. También habla de la ley de la libertad, que nos explica que somos libres para elegir, pero responsables de las consecuencias de las acciones de lo que escogemos; de la ley del progreso, que nos enseña que siempre debemos mejorar, cada día más; de la ley de la justicia, que nos enseña a ser justos, y dar a cada quien lo suyo, pero, también, defender lo nuestro; y cumpliendo nuestro deber, podemos gozar de nuestros derechos y tener tranquilidad de conciencia. Habla de que tenemos un Espíritu eterno e inmortal, y de que podemos nacer muchas, muchas veces y en cada vida ser mejores y felices, aprendiendo siempre un poco más, y volver a encontrar a las personas que queremos, en el eterno presente. En síntesis, trata, sobre Dios, el Espíritu eterno e inmortal, la pluralidad de existencias, la pluralidad de mundos habitados, las leyes morales, la interrelación del mundo espiritual con el físico y otros temas interrelacionados.
-Oye Abu, -dice Fati-, me gusta todo lo que me explicas que tiene tanto éste como los demás libros. También, me gustaron los otros títulos, que con el tiempo iré leyendo uno a uno. Que hermoso es leer, Abu! Cuántas cosas se aprenden que nos emocionan!
-Es cierto, Fati. Cada libro es como una ventana abierta al mundo que nos permite contemplar cosas que antes desconocíamos. Con la lectura de cada libro nos hacemos amigos de sus autores; teniendo sus libros en casa, una noche podemos estar en compañía de Platón, otra con Homero, otra con Herodoto, contándonos sus viajes por Egipto, en algunas ocasiones, con Plutarco, quien nos hablará de Rómulo y la fundación de Roma, en otra, nos relatará las hazañas de Alejandro Magno. Cervantes, a su vez, será un amigo incomparable, narrándonos las andanzas de Don Quijote y Sancho Panza. Napoleón Hill, nos enseñará las leyes que harán más fácil nuestras vidas, permitiéndonos alcanzar mayor éxito, felicidad, y una profunda autorrealización integral. Emerson nos dirá como tener mayor confianza en nosotros mismos y nos comunicará los secretos de la ley de compensación. Aprenderemos que es fácil cultivar la amistad de los grandes hombres -y de las grandes mujeres- de todos los tiempos, eligiéndoles entre nuestras amistades más selectas, y pasando todo el tiempo posible en su grata compañía. Hay un dicho que dice: -“Dime con quien andas, te diré quien eres”-. Al estar mucho tiempo en compañía de gente tan especial, como los son estos insignes escritores y pensadores, nos iremos transformando en uno de ellos, emulando sus virtudes, y las de los personajes cuyas vidas relatan, poniendo en práctica las enseñanzas que transmiten, las cuales nos permiten el desarrollo de nuestro ser y descubriremos,  gradualmente, la Divinidad que hay en nosotros, y en todo lo que existe y de que, todos, somos UNO.
-Gracias, Abu, -le dice Fati, a Abu-. Poco a poco se me irán ocurriendo nuevas preguntas facilitas, y te las iré haciendo para que me sigas hablando de todas estas cosas que quiero conocer.
-Gracias, a ti, Fati, por tus preguntas tan facilitas-.
Adelante.


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